lunes, 7 de marzo de 2011

SITUACIÓN ECONÓMICA MARZO 2011. Nuevas amenazas: subidas de precios y tipos de interés.

El Instituto de Planificación Árabe, con sede en Kuwait, ha publicado que en el año 2020 habrá 19 millones de parados en Oriente Próximo y el norte de África. El desempleo afecta gravemente a los jóvenes.
Según el Fondo de Población de Naciones Unidas. "En esos países la educación ha crecido al ritmo del sudeste asiático, pero la economía se ha estancado. Los jóvenes son los que más han sentido el impacto económico y en parte por eso son los que participan más activamente en las revueltas",
La subida disparatada del precio de los alimentos en los mercados globales ha sido la puntilla para muchas economías árabes. La falta de reservas de agua en muchos de los países de la zona les obliga a importar grandes cantidades de productos agrícolas y a estar sujetos a las fluctuaciones de los mercados internacionales.

GLOBAL:

El mundo y en particular Europa, aún convalecientes de la Gran Recesión, se enfrentan a las consecuencias de los vientos de cambio y revueltas sociales en el norte de África.
Sin duda, el impacto más peligroso proviene del encarecimiento de los crudos petrolíferos. El ataque del dictador Gadafi contra su propia población, y el cierre de al menos una cuarta parte de la producción de crudo de Libia, han impulsado al precio del barril muy por encima de los 110 dólares. No ha sido suficiente el mensaje de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) dispuesta a tratar de compensar el déficit existente en el mercado aumentando su producción.
De nuevo son los mercados los que están descontando que la rebelión pueda extenderse a otras zonas árabes de importancia productiva mayor que la de Libia (su producción supone alrededor de 1,6 millones de barriles diarios que pueden ser sustituidos con relativa facilidad).
En Europa los riesgos de subidas de precios por el encarecimiento energético aumentan. Sobre todo si la situación socio-política de la región no se estabiliza a corto plazo.
Algunos analistas afirman que “por cada 10 dólares de subida del barril, el nivel de precios en el continente europeo puede aumentar hasta en dos décimas”.
No obstante, no se puede achacar las subidas en el nivel de precios exclusivamente al petróleo. Desde hace algunos meses, los precios de las materias primas y alimentos se han disparado. La subida del precio del pan por el encarecimiento del trigo ha sido una de las causas de la revolución en Egipto.
Todo ello, hace más que probable la próxima elevación de los tipos de interés por los Bancos Centrales, frenando las expectativas de mayor crecimiento económico y necesaria creación de empleo.
Para España, frente a las aducidas ventajas para el turismo en nuestro país derivadas de la inseguridad del conflicto en los países del norte de África, la subida del precio del dinero retrasará aún más la necesaria creación neta de empleo.
La crisis de la región plantea unos riesgos económicos aún pendientes de poder evaluar, ya que depende de cómo evolucionen los acontecimientos y, sobre todo, del tiempo que se tarde en alcanzar la deseable normalidad democrática en esos países. En ese complejo panorama se precisan urgentemente respuestas internacionales que cooperen a una solución política que garantice los suministros.

ESTADOS UNIDOS:

Una buena noticia, es que por primera vez desde el comienzo de la crisis, el paro en Estados Unidos ha bajado del 9%.
Y es que durante el pasado mes de febrero, la economía estadounidense ha registrado 192.000 nuevos empleos netos (aumento de la ocupación o los empleos brutos creados que exceden a los perdidos), por lo que la tasa de paro bajo una décima, hasta el 8,9%.
Según Austan Goolsbee, economista jefe de la Casa Blanca, “se trata de una muestra de que la recuperación gana solidez y que la economía puede sostenerse sola. Los 1,5 millones de empleos creados por el sector privado en el último año, de los que 222.000 corresponden a febrero, así lo reflejan”.
No obstante, la cifra de 13,7 millones de parados continua siendo demasiado elevada. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha señalado que lo más preocupante es que existan seis millones de parados de larga duración. De ahí, que el Gobierno Obama crea necesario invertir en la creación de empleo.
Bernanke ha señalado que, aun existiendo motivos para ser optimistas, la expansión económica actual es insuficiente para recuperar los 8,75 millones de empleos destruidos durante la recesión.
En este asunto, las subidas del precio de los alimentos y del petróleo, en caso de que permanezcan en el tiempo, pueden acabar afectando negativamente a la recuperación de la producción y del empleo.
No obstante, el presidente Bernanke ha afirmado que “el impacto de la subidas de precios será temporal y, relativamente modesto para la inflación y la economía, aunque si las subidas se sostienen en el tiempo si representarían un riesgo a tomar en serio”. Bernanke ha declarado que “estamos preparados para responder, si fuera necesario, apoyando de la mejor manera posible la recuperación en un contexto de estabilidad de precios", consciente de que ha pasado el miedo a una recaída en la crisis, y de que la nueva preocupación es la evolución de los precios.
Ahora bien, más acuciante es el problema del déficit público de Estados Unidos. No obstante, el presidente Obama ha vuelto a señalar que la competitividad en el mundo actual depende de una fuerza laboral instruida y unas infraestructuras modernas. Lo que es especialmente cierto para Europa y los Estados Unidos que directamente compiten a nivel mundial, con China, India y Brasil, donde los niveles salariales son extremadamente bajos. Las economías desarrolladas sólo podrán mantener su elevado nivel de vida, desarrollando ventajas comparativas en EE UU y Europa, que sólo mantendrán su alto bienestar basando su competitividad en infraestructuras modernas, y nuevas tecnologías.
Esa idea es la que ha llevado al presidente Obama ha solicitar unas mayores inversiones públicas en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras (incluidas las conexiones por banda ancha a la red Internet, los ferrocarriles de gran velocidad y la energía no contaminante). Proponiendo que tanto las públicas como las privadas se apoyen y sostengan complementariamente.
Sin embargo, en el capítulo de las realidades, Obama ha reconocido que la reciente política fiscal estadounidense ha conducido a un insostenible volumen de Deuda Pública, por lo que se hace imprescindible caminar hacia el equilibrio presupuestario. Para ello ha propuesto “congelar” durante cinco años el llamado gasto civil "discrecional".
Se trata de una contradicción con el objetivo anteriormente citado, ya que más del 50% de este gasto civil “discrecional” va dirigido a la educación, la ciencia y la tecnología y las infraestructuras.
La realidad es que los impuestos en Estados Unidos, para muchos, son demasiado bajos. El déficit presupuestario ascenderá a casi un billón y medio de dólares: una cifra equivalente al 10% de su PIB (una cantidad inimaginable para cualquier economía).
Pues bien, de nuevo en contra de declaraciones efectuadas anteriormente, Obama ha acordado con los republicanos prorrogar, al menos durante dos años, las reducciones de impuestos a los más ricos decretadas por George W. Bush.
Queda claro que, tanto los demócratas como los republicanos, prefieren reducir los impuestos a gastar más en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras. Sobran explicaciones: las familias más ricas financian las campañas políticas… La consecuencia es que el porcentaje de tributos referido a la Renta Nacional es en Estados Unidos, es de los más bajos de los países desarrollados (un 30% frente al medio en Europa del 40%).
Los recortes de impuestos suponen la imposibilidad de acometer las imprescindibles inversiones en infraestructuras modernas y nuevas tecnologías. Igualmente, suponen desatender a los pobres en la mayor economía del mundo (uno de cada cinco niños americanos está atrapado en la pobreza), y supone la traslación a las jóvenes americanos de una ingente cantidad de deuda pública, que habrán de amortizar en el futuro.

CHINA:

Tras la ligera ralentización sufrida el año pasado, el gigante asiático ha vuelto a incrementar su presupuesto militar. Situación que ha hecho surgir temores en Estados Unidos y algunos países asiáticos, respecto a las verdaderas intenciones de China.
El Ejecutivo de China ha anunciado que incrementará su gasto en defensa en alrededor de un 13%. Ello supone que se alcanzarán los 601.100 yuanes (65.500 millones de euros).

UNIÓN EUROPEA:

Alemania durante 2010, frente a la caída de su PIB en 2009 de un 4,7%, definitivamente ha alcanzado un envidiable crecimiento del 3,6%.
Salvo Finlandia, que registró un aumento en su PIB en ese mismo porcentaje, y Suecia que lo supera, no existe en Europa ninguna economía que haya conseguido unos resultados de PIB parecidos a los germanos.
En Francia, las cifras han sido más modestas (un 1,5% de media anual respecto a 2009) y ha empeorado, en una décima, el pronóstico que mantenía el Gobierno galo.
El crecimiento del PIB en el país vecino en el último trimestre de 2010, ha resultado ser más débil del esperado.
Otros países, como el Reino Unido y Portugal, en lugar de avances en su crecimiento económico, han sufrido descensos en su PIB.
La región del euro tuvo un modesto crecimiento intertrimestral en su PIB del 0,3% durante la segunda parte del año. Y en lo que abarca a toda la Unión Europea el crecimiento ha sido muy desfavorable (un débil 0,2% entre octubre y diciembre). Una tasa realmente baja.
Lo decepcionante es que España ha perdido uno de los principales rasgos en relación a los demás socios de la Unión Europea: un crecimiento superior a la media.
Según la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) el PIB español cerró 2010 con una leve caída del 0,1%, a una considerable distancia respecto al avance interanual de la Unión Europea (un 1,7%).
Sólo cuando España durante el año 1994 abandonaba la anterior recesión, el PIB español tuvo un comportamiento peor que el europeo.
Los datos de Eurostat certifican el fin de la contracción económica para la mayor parte de los países comunitarios. Solo hay cinco rezagados, entre los que figura España (caída del 0,1%).
Grecia registra una caída en su producción del 4,5%; Rumanía un 1,8%, Irlanda algo menos del 1%, a falta de conocer los datos del último trimestre.
La economía española acumula ya muchos ejercicios de distancia abismal respecto a los socios europeos, y el número de parados en España siempre ha sido superior al comunitario. La brecha es especialmente rotunda en 2010, con un dato que dobla con creces la media europea. Solo durante el ejercicio de 2006 se produjo una práctica equiparación de los resultados: España registró una tasa de paro del 8,5% (unas tres décimas por encima de la media europea).
Por otro lado, durante el pasado mes de febrero, la crisis de liquidez ha vuelto a capear en el sistema bancario europeo. El Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que emplearse a fondo durante la última semana de ese mes, para atender a la fuerte demanda de préstamos por parte de los bancos: la banca pidió más de 29.000 millones de euros al BCE. Ello supone unos niveles muy parecidos a los existentes durante la histórica quiebra de Lehman Brothers.
El origen se atribuye a las necesidades de los bancos irlandeses inmersos en un fuerte proceso de reestructuración.
En contraste con esa situación, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet ha anunciado, con un gran énfasis, que la institución elevará los tipos de interés durante el próximo mes de abril.
Los riesgos inflacionistas en la región del euro, motivados por la subida del precio del petróleo por las revueltas en el norte de África, llevaron a Trichet a hablar de "fuerte vigilancia" y "riesgos al alza" sobre el nivel de precios: esas dos expresiones han provocado históricamente rápidas subidas en el precio del dinero. "La posición del consejo de gobierno es que es posible una subida de tipos en la próxima reunión", remachó. Los tipos están en el 1% desde hace 22 meses y el previsto endurecimiento de la política monetaria complica la salida de la crisis en España, con la economía y el sistema financiero muy endeudados. La subida dificultará la recuperación en otros países con problemas en los mercados de deuda, como Grecia, Irlanda y Portugal.
El BCE elevó las expectativas de inflación para el año 2011hasta una media del 2,3% (ligeramente por encima del objetivo del 2%), así como las perspectivas de crecimiento en el norte de Europa, y en especial de Alemania, cuya economía muestra algunos signos de recalentamiento. La subida de tipos de interés beneficiaría a la economía germana.

ESPAÑA:

La subida de los tipos de interés oficiales, prevista en el próximo mes de abril, supone para la economía española unas hipotecas más caras para las familias, más pagos por intereses para las empresas, la banca y el Estado.
Se trata de un funesto anuncio, no sólo para la economía española en general, por su débil recuperación económica y su fuerte nivel de endeudamiento, sino también en particular para un sector financiero español en plena reforma.
La elevación de las tasas oficiales del tipo de interés, provoca aumentos del euríbor (por tanto, también del coste de las hipotecas) y en general encarece el crédito y obliga a pagar más intereses por el servicio de la deuda, pública y privada.
Los efectos sobre el bolsillo de los consumidores y la caja de las empresas son inmediatos: mayor parte de la renta disponible de los consumidores ha de destinarse al pago de intereses; una caída del consumo; y una menor inversión.
La ortodoxia monetaria señala que con las importantes subidas habidas en los precios de las materias primas y en los del petróleo, los tipos tenían que subir. Sin embargo, nadie esperaba que subieran tan pronto.
La más que posible subida coge a España en el peor momento, con las entidades bancarias reformándose, y la débil salida del túnel. No obstante, Trichet señaló que la subida de tipos es compatible con el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, que son importantísimas para el funcionamiento de los bancos.
Pasando a analizar las repercusiones para la economía española de las revueltas políticas en el norte de África, los efectos pueden ser varios: de un lado, para las empresas españolas con negocios e inversiones en la zona. No es el único caso, pero por ejemplo el de Repsol en Libia (la empresa ha cerrado la cuarta parte de su producción petrolera). Igual puede suceder con otras compañías españolas en Argelia, Egipto o Túnez.
Por otro lado, España no tiene con la región un excesivo volumen de intercambios comerciales –alrededor de un 8% de nuestras importaciones, y de un 6% de nuestras exportaciones- tampoco un elevado volumen de inversiones directas, pero la prolongación en el tiempo del conflicto puede afectar a las compras que realizamos de gas y petróleo.
Las importaciones de crudo realizadas a Libia suponen un 13% de nuestro consumo de crudos, y 25% de las del gas. Los riesgos surgen del posible contagio a otros países de la zona, sobre todo del gas argelino.
Por tanto, en estos momentos, el riesgo para Europa y España proviene de las subidas de precios de estas cruciales materias primas. Para nuestro país se calcula en unos 6.000 millones de euros la subida de los costes por cada 10 dólares que aumente el precio del barril de petróleo.
Muchos analistas apuntan que un precio de 120 dólares/ barril en la fase actual de convalecencia tras la incipiente recuperación económica es insostenible para muchas economías, motivando un importante retraso en la misma.
El aspecto más grave, no cabe la menor duda, es el impacto sobre la inflación y la intensificación en los flujos migratorios, sobre todo en la región del euro.
En este sentido, actualmente el precio medio de la gasolina en España, según datos oficiales de la Unión Europea, cuesta 1,284 euros por litro, a las puertas del máximo histórico que alcanzó el pasado 20 de enero, cuando llegó a los 1,28 euros por litro. El gasóleo, aunque también en cotas altas, bajó un poco, hasta los 1,23 euros por litro, y se sitúa en un nivel similar al de agosto de 2008, a cierta distancia todavía de su máximo histórico de julio de 2008, a 1,329 euros por litro.
Con estos precios, llenar el depósito de gasolina (con una capacidad de 60 litros) costaría alrededor de 77 euros, casi un euro más que hace un mes y 11 euros más que hace un año.
A pesar del alza de precios, el coste del combustible en España está todavía por debajo de la media europea. En el conjunto de los Veintisiete, la gasolina cuesta, según datos oficiales, 1,44 euros el litro y el gasóleo, 1,33 euros, es decir, por encima del 10% más caro. Si consideramos el combustible sin tasas, es sin embargo más cara la gasolina española, que cuesta 0,64 euros el litro, frente a los 0,60 de media en Europa.
Frente a esta situación, el Gobierno ha elaborado 20 medidas de ahorro energético con un ahorro que cifra en 3,2 millones de toneladas de petróleo al año (28,6 millones de barriles). O lo que es lo mismo, 2.300 millones de euros en importaciones energéticas, a los precios actuales del crudo.
Y es que la inflación se ha situado, según el IPC adelantado, en el 3,6% durante el pasado mes de febrero. La subida de tres décimas respecto al mes anterior, obviamente se debe al aumento de los precios de los carburantes y lubricantes, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas.
Respecto al aspecto más negativo de la grave situación española, el paro, sigue creciendo. Los desempleados que acuden a inscribirse como demandantes a las Oficinas de Paro –el paro registrado- durante el pasado mes de febrero han seguido creciendo. Sin duda, la recuperación económica española será muy lenta y, desde luego, es muy poco probable que se genere significativamente empleo durante este 2011.
El paro registrado ha aumentado en 68.200 personas, alcanzando la cifra récord de 4,3 millones. Pero aún son peores los datos de contratación: el número total de contratos descendió casi el 9,5% durante febrero, y el de contratos indefinidos cayó más del 8%. Si a esto unimos la bajada en la afiliación a la Seguridad Social, se evidencia la tesis -que algunos venimos manteniendo respecto a que la reforma laboral- de que, por sí sola, no genera empleo alguno. La creación de puestos de trabajo tiene lugar cuando aumentan las necesidades de mano de obra como consecuencia del crecimiento económico.
Habrá que esperar a la próxima EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre que, desafortunadamente, será más negativa.
Por otro lado, la remuneración de asalariados, disponible en la información sobre el Producto Interior Bruto (PIB) que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que la retribución por asalariado cayó en el último semestre del año pasado (un 0,25%) por primera vez al menos desde 1996 (año con estadísticas comparables).
Ese hito en las cuentas de la economía española convivió con importantes ganancias de productividad que alcanzaron el 2% en ese mismo periodo. Es decir, que los salarios han caído simultáneamente al aumento habido en la productividad.
Las cifras sitúan a España en el extremo opuesto al de los modelos que vinculan los salarios a la productividad.
La rebaja de los salarios, está muy influenciada por la rebaja de sueldo aplicada a los funcionarios desde junio del año pasado. Por tanto, obedece más a decisiones políticas que empresariales.
Estos datos demuestran que los sueldos en España han evolucionado en sentido inverso a la productividad. Esta circunstancia parece ir en contra de las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel, que está proponiendo a los países que tienen ligados sus salarios a la inflación (como es el caso de España) que cambien ese modelo por otro con mayor protagonismo de la productividad. De aplicarse esa medida, la moderación salarial que como objetivo se persigue, se vería ahora dificultada, ya que los salarios deberían subir por el aumento de la productividad.
Algunos hechos significativos se deducen de la Contabilidad Nacional de 2010, respecto a dónde han ido a parar esas ganancias de productividad: los beneficios empresariales, recogidos en el dato de excedente de explotación, avanzaron un 4% en el último trimestre de 2010 tras casi un año de caídas modestas.
Tomada en su conjunto, la remuneración de asalariados ha sufrido un duro retroceso durante los tres años de crisis. La parte del PIB destinada a sueldos resulta hoy equiparable a la de principios de 2007, en plena bonanza económica.
Un estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), realizado en la Universidad Rey Juan Carlos, refleja que la economía sumergida ha avanzado mucho más rápido que la oficial o regular. Entre 1980 y 2008 la primera se multiplicó por cuatro (el Producto Interior Bruto se duplicó). De suerte que al final de esas casi tres décadas la economía sumergida suponía el 17% del PIB. Hay que observar que el estudio está referido a un periodo anterior al de la crisis actual.
La existencia de la economía sumergida se tradujo en una menor recaudación fiscal que, según estima el estudio, en el periodo 1989-2008 entre 30.845 y 32.735 millones de euros anuales de media al año, lo que supone entre el 5,4% y el 5,6% del PIB oficial. Según los autores, si Hacienda pudiera recaudar por toda la actividad económica, y suponiendo que la recaudación fiscal no cambiaria, la presión fiscal disminuiría entre 4,5 y 4,8 puntos.
Según el estudio, en el año 1980 este tipo de puestos de trabajo suponían 1,4 millones de empleos, mientras que en 2008 ascenderían a cuatro millones. De nuevo un ritmo mucho mayor para las actividades irregulares, que el correspondiente al aumento habido en la población activa (de 1980 a 2008 la población activa no se ha duplicado).

MERCADOS:

Según la mayoría de analistas, no caben dudas que se va a incrementar el coste de las más de 400.000 hipotecas a tipo variable que existen en España, ya que los futuros del euríbor a un año (son los activos que calculan cómo estará el índice), para diciembre de 2011, esperan que se sitúe en el 2,54%.
Esta es la interpretación que han hecho los mercados de las declaraciones comentadas anteriormente del presidente del BCE, respecto a la próxima subida del tipo de interés, ya que el Euribor se ha disparado a principios de marzo al 1,92%. Y de otro lado, el euro se aprecio con respecto al dólar, rebasando a esa misma fecha los 1,40 dólares por euro.
Respecto a la Bolsa, el selectivo español cerró el pasado mes de febrero con números rojos, situándose en alrededor de los 11.800 puntos. Sin duda, todos los incidentes en los países del norte de África han teñido de rojo a las Bolsas europeas.

EMPRESAS:

Según publica el diario Expansión, el auditor de Rumasa dependía casi en exclusiva de los Ruiz- Mateos. La Sociedad Auditores Siglo XXI, sociedad limitada que también utiliza el nombre comercial de Gabinete Seis, fue durante el 2009 el principal auditor de las sociedades agroalimentarias de Nueva Rumasa.
En ese año, la sociedad de auditoría que contaba con dos empleados percibió por estos servicios 178.230 euros. Se señala, igualmente, que el 89,99% de los ingresos de Auditores Siglo XXI vendría de las empresas de Nueva Rumasa.
Los informes de auditoría de Clesa, Zoilo Ruiz- Mateos, Grupo Dhul, Hibramer, Complejo Bodeguero Bellavista y Carcesa del ejercicio 2009 presentan una opinión limpia, aunque todos ellos (salvo Zoilo Ruiz- Mateos) incluyen párrafos de énfasis.

lunes, 14 de febrero de 2011

SITUACIÓN ECONÓMICA FEBRERO 2011: Persisten los graves problemas para España.

Cabe esperar que durante 2011 la economía española vaya a mejor. Quizá de una forma agridulce: alguna noticia positiva acompañada de otra negativa.
Probablemente lleguen atisbos de recuperación, pero en forma muy lenta.
La pérdida de confianza de los consumidores y de los empresarios no es un buen aliado para la reactivación. Es preciso recobrarla para realizar las oportunas reformas bajo el convencimiento de que puedan dar sus frutos de la forma más rápida. En ese sentido, la concertación entre los políticos, los sindicatos y la clase empresarial es una obligación ineludible.

GLOBAL:

La crisis global, esencialmente crediticia, no está del todo superada. La Reserva Federal estadounidense ha manifestado su clara intención de mantener sus excepcionales medidas monetarias hasta que se hayan superado completamente los riesgos de estancamiento, y se reduzcan las elevadísimas tasas de desempleo. Lo que explica que mantenga su relajación monetaria con unos tipos de interés mínimos.
En contraste, la política monetaria de la eurozona es menos expansiva. El BCE, reiteradamente, frente a la ausencia de inflación, no ha dejado de inquietar con veladas afirmaciones de retirada de su relajación monetaria. Mantiene el tipo de interés en el 1% y, aunque los necesarios créditos bancarios continúan alejados de la normalidad, algunos opinan que la autoridad monetaria de la región del euro endurecerá su política monetaria antes que la Reserva Federal en Estados Unidos.
De materializarse la expectativa citada, las perjudicadas serían las empresas de la eurozona, reduciendo sus posibilidades de crecimiento. En un momento dónde la tasa de inflación media en la Unión Monetaria se mantiene controlada y el euro continúa apreciado frente al dólar, sería lamentable la retirada de los, por ahora, imprescindibles estímulos monetarios.
Por otro lado, la política presupuestaria en la eurozona, como resultado de las exigencias alemanas y de las presiones del mercado de la deuda, no está contribuyendo a compensar a la debilitada demanda privada. En lugar de ser contracíclica, es procíclica (disminuye aún más la demanda), por lo que impide que desaparezcan las amenazas de una recaída.
La cumbre de Davos se ha cerrado con un moderado optimismo: una salida de la crisis a tres velocidades con una serie de riesgos asociados: crisis fiscal de la eurozona; la escalada de precios del petróleo, los alimentos y otras materias primas; y el temor a posibles nuevas burbujas en las economías emergentes.
Ha sido el economista chino, Zhu Min (asesor especial del Fondo Monetario Internacional) el que acuñó la idea de los tres grupos en la primera sesión de la cumbre en Suiza:
En el primer vagón: China liderando a las economías emergentes, con India, Brasil y Rusia, y en general Asia y América Latina, saliendo de la crisis a toda velocidad. Incluso parte del África sub-sahariana que está creciendo a buen ritmo.
En el segundo grupo se encuentra la principal economía Estados Unidos, con las economías que mejor han amortiguado sus problemas: Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia o Australia. Estos Estados no propiciaron la formación de burbujas inmobiliarias, por lo que no han padecido grandes problemas de endeudamiento.
En el último vagón, Reino Unido y la eurozona, que, pese a la locomotora alemana, no acaba de solucionar la crisis fiscal y que, claramente, se ha decantado por la austeridad germánica.
A los anteriores grupos, Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI), añade una cuarta economía: "Japón que tras 20 años de estancamiento, combina una bomba demográfica: el envejecimiento de su población y la mayor deuda del mundo".
El resultado del conjunto mundial es que los emergentes aumentarán su PIB el 6% este año; Estados Unidos un 3%; y la eurozona y Japón menos del 2%.
Davos ha sido el contraste entre la “molesta política” (las llamadas a una mayor regulación) y los beneficios que vuelven a exhibir las multinacionales (los políticos aseguran que sin una nueva regulación financiera vendrá una crisis aún peor, y los bancos contraatacan amenazando con pinchar la recuperación si les exigen nuevas normas).

ESTADOS UNIDOS:

La primera economía mundial ha mantenido su recuperación económica, cerrando con una tasa media de crecimiento del 2,9% -la más alta en cinco años- y que contrasta con la contracción del 2,6% sufrida durante el año 2009.
Como viene ocurriendo desde el final de la recesión en la economía estadounidense (verano del 2009), su expansión sigue por debajo del potencial al que podría hacerlo.
Su economía dispone de las bases para proseguir creciendo durante este año 2011 a un ritmo de alrededor del 3,2%. No obstante, dado que no se logra alcanzar el crecimiento potencial, la tasa de paro no puede disminuir más rápidamente (permanece durante dos años por encima del 9,5%).
Ahora bien, existen señales positivas: el gasto de los hogares creció un 4,4% durante el trimestre, y el déficit comercial de su balanza de pagos se ha reducido notablemente a consecuencia del aumento del 10% de sus exportaciones.
Muchos analistas observan en estos momentos la evolución de los salarios y de los precios al consumo, tratando de anticipar la reacción que provocaría en la política monetaria de la Reserva Federal. El deflactor del PIB (la subida de precios real de todos los componentes del PIB) aumentó sólo cuatro décimas en el cuarto trimestre, por lo que la Fed contempla aún un escenario de estabilidad de precios.
Según el Departamento de Trabajo estadounidense, los salarios aumentaron un 2% en 2010 (seis décimas más que en 2009). Se trata del aumento más bajo en las últimas décadas.
Según Bernanke, aunque la economía crecerá probablemente más rápido en 2011 que en el año pasado, el modesto crecimiento y la cautela de las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados sugieren que "no habrá una mejora significativa" en el mercado laboral. Y de nuevo ha vuelto a reiterar que "llevará años conseguir que el desempleo vuelva a un nivel más normal".
Igualmente ha señalado que "hasta que no veamos un periodo sostenido de creación de empleo, no podremos considerar que la recuperación está verdaderamente establecida". Esto significa que no quiere poner aún el pie sobre el freno de la política monetaria.
La máxima autoridad de la Reserva Federal, igualmente, ha expresado que a pesar del alza de las materias primas, contempla un escenario de precios estable. Apuntando que, aunque las probabilidades de deflación son cada vez menores, la inflación subyacente (incremento de precios sin alimentos y energía) continúa su senda a la baja.
Bernanke atribuyó el alejamiento de los riesgos de deflación a la recompra de títulos de Deuda Pública realizada por la Reserva federal, rechazando las críticas recibidas respecto a que esta sea la causa de la subida del precio de las materias primas -uno de los factores detonantes de la tensión en Egipto y otros países de la región-. Dijo que "es injusto atribuirlo a ello. Es consecuencia, según señaló, de que los países emergentes crecen por encima de su capacidad. Son ellos los que deben dar con la manera de crecer de una forma más equilibrada".

CHINA:

Cuándo el mundo occidental sigue peleando para dejar atrás a la gran crisis, China mantiene un ritmo de crecimiento envidiable. La Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, ha comunicado que su PIB (Producto Interior Bruto) registró un aumento del 10,3% durante 2010. Alcanzando una cifra de 39,8 billones de yuanes (unos 4,4 billones de euros).
El gigante asiático ha consolidado su posición como “segunda economía mundial”, una vez que ha superado (los datos definitivos se conocerán a lo largo de este mes de febrero) a Japón. Para muchos analistas, se pondrá al nivel de Estados Unidos en el año 2020.
No obstante, como se señala reiteradamente, la economía sigue bajo la amenaza de la inflación, que en el mes de diciembre pasado fue del 4,6%. Esta cifra aunque menor que la de noviembre (5,2%), evidencia que la contención de precios ha sido más baja de lo esperado. Se presagian, por tanto, nuevas medidas de endurecimiento en la concesión de créditos y también subidas en los tipos de interés. La subida de precios en todo el año 2010 fue del 3,3% (el objetivo oficial era no rebasar un aumento del 3%).
Dado el potencial efecto de desestabilización social, una de las mayores preocupaciones del Gobierno de China es controlar los precios (en especial de los alimentos y la vivienda). Es por esa razón, que desde principios del año pasado, ha incrementado dos veces los tipos de interés y, nada menos, que siete veces su coeficiente de Caja (la cantidad de dinero que deben mantener los bancos como encaje bancario o reservas de caja).
Respecto al tipo de cambio del yuan, muchos analistas esperan que se revalorice un 5% durante este 2011.
Según Ma Jiantang, el responsable de la oficina de estadísticas: "actualmente, la economía se encuentra en un periodo crítico de transformación de la fase de recuperación a un crecimiento estable, por lo que China redoblará los esfuerzos para modificar el patrón de crecimiento". Se trata de buscar un modelo más orientado hacia el consumo interno, y menos en las exportaciones y en la inversión.

UNIÓN EUROPEA:

Según la Oficina Federal de Estadística germana, la economía de Alemania creció un 3,6% en 2010. Sin duda, es la mayor tasa de crecimiento desde la reunificación en el año 1990. Contrasta esta cifra de crecimiento con la habida un año antes -el año más duro de la crisis- dónde su Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo, nada menos, que 4,7 puntos.
De esta forma, según el presidente del Bundesbank, su recuperación podría verse completada durante este 2011. Es decir, si consigue alcanzar unos niveles económicos similares a los registrados antes de la Gran Recesión.
Su ministro de Economía, Rainer Brüderle, ha destacado el hecho que Alemania haya "crecido al doble de velocidad de la media europea". Haciendo especial énfasis sobre la circunstancia de que el presente auge "ya no se debe solo a las exportaciones -motor de la economía alemana- sino también al aumento de la demanda interna”.
Rainer Brüderle, ministro liberal, no desaprovechó el momento para postular una de las aspiraciones de su partido: una rebaja de impuestos al socaire del crecimiento, justificándolo en base a la buena salud del mercado laboral alemán, que cuenta en este momento con 40,5 millones de personas trabajando (se trata de la cifra mayor de la historia y representa el porcentaje más alto en 20 años respecto a la población general).
Sin embargo, estas propuestas no deben gustar mucho al titular del Ministerio de Hacienda, Wolfgang Schäuble, que se enfrenta a un déficit del 3,5% del PIB (superior a lo permitido por el Pacto de Estabilidad).
Sin embargo, el endeudamiento público se ha moderado hasta los 44.000 millones de euros (alrededor de la mitad de lo que el Gobierno alemán había previsto a principios de año). La ley alemana impone que el déficit no supere el 0,35% del PIB dentro de cinco años, una cantidad que, al día de hoy, no superaría los 10.000 millones de euros.
Sin duda, uno de los aciertos mayores de Alemania en el pasado ha sido, que frente a los “cantos de sirena” relativos a las excelencias de la nueva economía financiera, hiciera “oídos sordos” prefiriendo cultivar a su sector industrial, que es el que en gran medida está detrás de su magnífico comportamiento económico.
La afirmación anterior viene confirmada por la realidad: el crecimiento durante 2010 se debió a la floreciente exportación de productos manufacturados. Las exportaciones crecieron un 14,2%. Las inversiones también aumentaron. La industria alemana, aupada por la enorme demanda exterior, invirtió un 9,4% más que en 2009 en maquinaria, vehículos y demás herramientas. Consecuencia de ese buen ambiente, es que los consumidores también hayan intensificado sus compras, ya que el gasto privado en consumo aumentó un 0,5%. El gasto público creció aún más, en un 2,2%. Las inversiones en el sector de la construcción aumentaron un 2,8%.
Muchos analistas esperan que el crecimiento del PIB durante este 2011 supere al 2%, como consecuencia del buen comportamiento del consumo privado y de la inversión empresarial.
La Cámara Alemana de Industria y Comercio espera que la industria del país crezca un 5% este año (más del doble que el conjunto de la economía).
Por tanto, se confía en que la industria siga tirando de la coyuntura. Ahora bien, el principal riesgo es el encarecimiento de las materias primas. También las exportaciones podrían resentirse si el euro se apreciase en el mercado de divisas (algo que no parece probable debido a los problemas de los países mediterráneos, y que no impulsa a la moneda común en ese sentido).
Ahora bien, la mayor amenaza, como señalaba un comentarista en el diario Süddeutsche Zeitung, no es otra, que la profunda sima entre la boyante Alemania y sus socios de la Unión Monetaria (a la eurozona se dirigen el 40% de las exportaciones alemanas). Este desequilibrio "podría ahogar el crecimiento por la misma razón que lo hace tan asombroso: es solitario".
Por otro lado, la subida de precios en la eurozona no es un hecho que inquiete al Banco Central Europeo: según su presidente, Jean-Claude Trichet, “el nivel actual de tipos de interés (el 1%) es el apropiado".
Contrasta, fuertemente, con la última reunión del BCE a mediados del pasado enero, en la que Trichet dio a entender que la inflación era la preocupación número uno para la autoridad monetaria (se especuló con una próxima subida de tipos).
Los precios han subido un 2,4% en la eurozona (consecuencia de las subidas de precios de los productos energéticos). Como veremos, en nuestro país el IPC ha alcanzado un preocupante aumento del 3,3%.
En los últimos días, el petróleo brent, de referencia en Europa, ha sobrepasado los 100 euros el barril, como consecuencia de la crisis de Egipto. Sin embargo, según Jean- Claude Trichet, el efecto de estas amenazas "no es relevante" a la hora de establecer la política monetaria del BCE.
El presidente del BCE ha señalado que espera que las presiones inflacionistas estarán bajo control en los próximos meses: "probablemente se mantendrá por encima del 2% durante la mayor parte de 2011, pero descenderá hacia finales de año. Situándose a medio plazo por debajo del techo objetivo del 2%".
Con la excepción de Alemania, las economías de la región del euro se encuentran alejadas de indicadores claros de recuperación, por lo que los importantes recortes fiscales impuestos a la mayoría de estos países y la todavía inexistente normalización de los mercados financieros, actuarán como una losa sobre el crecimiento, al menos durante la mayor parte de 2011.
El mantenimiento de los tipos de interés por el BCE, en el 1% por ahora, va en línea con la Reserva Federal estadounidense que los mantiene entre el 0% y el 0,25%.
Trichet apuntó que pese a "la mejoría habida en el mercado de la deuda, deben continuar las ayudas a los bancos de la eurozona, porque todavía la situación está lejos de normalizarse”. Defendió el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, como las operaciones principales de refinanciación y la compra de deuda pública. La Reserva Federal mantiene por su parte también activados los programas masivos de deuda pública para inyectar liquidez en la economía. En consecuencia, no parece que vayan a materializarse subidas de tipos en el horizonte más cercano a ambos lados del Atlántico.
Finalmente, hay que citar a las nuevas propuestas de Ángela Merkel y Sarkozy: el eje franco-alemán, está intentando una mayor coordinación y convergencia de las políticas económicas de los 17 países de la zona euro para reforzar su competitividad.
Este llamado Pacto por la Estabilidad, inspirado por Ángela Merkel, no cuenta aún en Bruselas con el apoyo suficiente. Alemania está fijando como condición para ampliar el fondo de 440.000 millones de euros destinado al rescate de países en riesgo y flexibilizar su empleo, una serie de medidas tales, como “prohibir la indexación de salarios a la inflación”; “incluir en las Constituciones nacionales límites al déficit y la deuda”; “armonizar el impuesto de sociedades”; y “aumentar la edad de jubilación” como medidas más destacables.
España, Bélgica o Austria, algunos de los que se resisten, han manifestado sus recelos a eliminar las cláusulas de revisión salarial relacionadas con la inflación. Para limar diferencias, Berlín y París pretenden celebrar una cumbre extraordinaria durante el próximo mes de marzo.

ESPAÑA:

Desgraciadamente, es evidente que la débil salida de España de la recesión durante el pasado año no ha sido suficiente para cortar la enorme destrucción de empleo que hemos padecido en la economía. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), nada menos que unas 1.000 personas se han sumado diariamente al desempleo durante el año 2010. De forma que al cierre del ejercicio se alcanzó el desafortunado récord de 4,7 millones de parados.
Y es peor, tras encadenar dos trimestres con un leve aumento en la creación de puestos de trabajo, el mercado laboral, entre octubre y diciembre, ha vuelto a suponer que más de 20 de cada 100 personas que en España se ofrecen como fuerza de trabajo (la población activa) no lo han conseguido (al menos en la economía oficial).
La Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al último trimestre de 2010 registró 138.600 personas ocupadas menos, de las que 16.700 optaron por no seguir buscando trabajo (los llamados desanimados o desalentados que dejan de buscar empleo y pasan a engrosar las cifras de inactivos –no desempleados-). El resto, 121.900 personas, engrosaron el paro. La crisis española lleva, por el momento, más de dos millones de empleos destruidos.
Con este panorama, hoy por hoy, resulta difícil hablar de que la economía española ha salido de la grave depresión económica que venimos arrastrando.
Para confirmarlo, durante el pasado mes de enero se ha elevado el llamado Paro Registrado (los desempleados que se inscriben como tales en las Oficinas de Empleo) a un nivel récord de 4,23 millones de personas (el nivel más grande jamás alcanzado en los servicios públicos de empleo). El fuerte incremento del paro en servicios -y en menor medida del resto de los sectores- ha motivado que otras 130.930 personas se incorporen a ese registro en el primer mes del año.
El Paro Registrado permite evaluar la evolución más inmediata del desempleo, por lo que este funesto comienzo de año siembra importantes dudas sobre las previsiones oficiales que apuntan a un leve repunte del empleo para el segundo semestre.
La única mejoría observada en el pasado enero, tradicionalmente un mes malo para el empleo, es la contratación indefinida. Durante el mes pasado, ha habido un aumento del empleo estable tanto en el mes como en el año (las caídas del empleo temporal sólo se han producido durante enero). Esa evolución ha aumentado al 9,21% la ponderación respecto al total los nuevos contratos indefinidos sobre el total de nuevos contratos (una cifra aún muy baja).
Muchos analistas señalan que es relativa la incidencia de la reforma laboral en esas cifras. La mitad de los contratos indefinidos en enero se formalizaron con la etiqueta de contrato de fomento, la fórmula de despido más barato (33 días por año trabajado) que ha impulsado la reforma del mercado de trabajo. Pero son las conversiones de empleo temporal en fijo las que motivan ese protagonismo del contrato de fomento. Porque las contrataciones que se realizan inicialmente bajo esta modalidad son ahora más reducidas que hace un año, cuando no existía reforma laboral.
Por otro lado, las prestaciones por desempleo han mostrado un cambio: ha bajado el número de beneficiarios, ya que el número de desempleados que van agotando el cobro de la prestación supera a las incorporaciones, por lo que el gasto en esa partida está cayendo -cada vez con más fuerza- por quinto mes consecutivo.
Es grave, pero no alienta al optimismo la observación de las cifras de afiliados a la Seguridad Social: la caída de 223.143 que se produjo en enero deja el número de cotizantes en 17,36 millones, el dato más bajo desde febrero de 2005.
Para mayor preocupación, hay que referirse también al hecho de que el fuerte desplome en el empleo ha terminado por erosionar a la Seguridad Social. En 2010, el instituto público tuvo un saldo positivo de 2.382,97 millones, un 0,22% del producto interior bruto. Un resultado que será decisivo para mejorar el saldo final del conjunto de las Administraciones españolas.
Pero el año pasado, por primera vez, el dinero que ingresó por las cotizaciones sociales de quienes tienen trabajo (94.4822,7 millones) no fue suficiente para cubrir el gasto de las pensiones contributivas (95.714 millones), las que reciben quienes han cotizado para tener derecho a ellas.
Nunca en la historia moderna de la Seguridad Social, ni siquiera tras la recesión de 1993, la mayor partida de gastos (pensiones contributivas) había superado a la mayor partida de ingresos (cotizaciones de ocupados). El desfase se ha producido como consecuencia de unos ingresos por cotizaciones inferiores a los previstos y un gasto en pensiones superior al del presupuesto inicial. Ello da argumentos a la reforma emprendida en el sistema de pensiones.
Eso sí, el instituto público no solo recauda cotizaciones por las cuotas de empresarios y empleados. Los Servicios Públicos de Empleo cotizan por los parados que cobran prestación y paga por las bonificaciones a la contratación (en total, 10.860 millones en 2010), pero se trata de dinero público que al financiar a la Seguridad Social genera déficit en las cuentas del Estado. Del otro lado, las pensiones no son la única prestación contributiva a la que hacer frente con las cotizaciones, pues estas también sirven para financiar la incapacidad temporal, las prestaciones por maternidad y paternidad, y algunas otras. En su conjunto, gracias a las aportaciones por los parados, el conjunto de cotizaciones (105.682,7 millones) aún cubre por un mínimo margen el conjunto de las prestaciones contributivas (105.444,7 millones).
Por otro lado, la Seguridad Social cobra de los presupuestos estatales y de otras fuentes fondos con que hacer frente, entre otros, al pago de pensiones y otras prestaciones no contributivas.
En su conjunto, la suma final de ingresos no financieros cayó un 0,65%, hasta 122.485,55 millones. Los gastos, por su parte, ascendieron a 120.101,58 millones, un 4,55% más que el año anterior. En este capítulo, destacó especialmente el aumento del gasto de las pensiones contributivas, un 6,38%, algo que se explica básicamente por el llamado efecto sustitución. Al final, el superávit fue de 2.383 millones, y no hubo déficit, entre otras cosas, gracias a que los más de 60.000 millones del Fondo de Reserva de las pensiones (invertidos en un 88% en deuda pública española) generaron 2.661 millones en intereses.
Sin duda, en última instancia todo está relacionado con la situación del PIB español. Hay que destacar que el debilitado consumo español no ha superado el impacto de la subida del IVA, el final de las ayudas a la compra de automóviles, el desplome de las construcción –tres años después de la explosión de la burbuja inmobiliaria- acentuado con el fuerte recorte de la obra pública son factores explicativos de lo que está ocurriendo en el mercado laboral, y en general, de todos los problemas señalados.
A pesar de todo, la débil recuperación de la economía española se produjo en el tramo final del año pasado gracias a las exportaciones. Como ha señalado el Banco de España en su Boletín Económico del mes de enero: "el sector exterior volvió a desempeñar un papel fundamental para amortiguar los descensos de la actividad interna".
El Banco de España estima una aportación positiva del sector exterior en 0,6 puntos porcentuales, suficientes para contrarrestar la caída de la demanda interna. El resultado es que entre octubre y diciembre el PIB creció un 0,2% respecto al tercer trimestre y un 0,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Los datos reflejan que la economía española se estancó el año pasado. En 2009 el PIB cayó un 3,7%; en 2010 el retroceso se habría quedado en el 0,1%.
Los cálculos del Banco de España mejoran el pronóstico del Gobierno, pero habrá que esperar a los datos definitivos, porque la cifra final está a medio camino entre el -0,1% y el -0,2%. El deterioro de la producción industrial en diciembre y las bruscas oscilaciones del gasto público en el trimestre de cierre presupuestario, añaden incertidumbre sobre esa cifra final.
El Boletín del Banco de España también destaca que "el débil avance de la actividad contrasta con registros más elevados de la zona euro que cerrará 2010 con un crecimiento cercano al 2%”. España es la única gran economía mundial que encadena dos años con tasas negativas en el PIB, una circunstancia que tampoco se produjo en las últimas grandes crisis de la economía española (las de los años 59, 81 y 93 del siglo pasado). Y la inversión residencial, sin duda una causa, y a la vez síntoma más evidente del problema económico, no alcanza en estos momentos una cifra equivalente al 4% del PIB español.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el Servicio de Estudios Económicos del organismo supervisor español llega a la conclusión, de que el repunte del IPC -que en enero marcó una tasa interanual del 3,3%- "debería ser temporal" (el hecho de subida de los precios ofrece un fuerte contraste con la atonía del consumo).
Señala que “el acelerón en los precios del consumo debería perder fuerza en la segunda mitad del año, cuando deje de pesar en la comparación interanual la subida del IVA (del 16% al 18%) que entró en vigor en julio pasado”. Calcula que hasta entonces el incremento del IVA aportará 0,6 puntos porcentuales a la tasa interanual de inflación; un aumento que habría sido mayor si las empresas no hubiesen disminuido sus márgenes para absorber parte de ese incremento impositivo. Justo lo contrario de lo que hizo en diciembre el sector del tabaco, que aumentó los precios del tabaco un 20% interanual, "más del doble de lo que justificaría la subida de impuestos" sobre este producto, en opinión del Banco de España.
Según el Banco de España, en función de la evolución futura del precio del petróleo, la inflación española se situará entre el 1,2% y el 2,2% a finales de diciembre de 2011. Llama a trabajadores y empresarios para que no tomen en cuenta el repunte "temporal" en sus expectativas de inflación. El supervisor se congratula de que el incremento salarial se haya moderado al 1% en 2010, una subida que queda por debajo de la inflación media (1,8%) y de la productividad (2,2%).
En otro orden, concretamente respecto a los problemas no menos importantes del sector financiero, hay que destacar que la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, anunció que las cajas, "al ser entidades no cotizadas, necesitarán un nivel de capital mínimo -core capital- de entre el 9% y el 10%" sobre sus activos ponderados por riesgo.
La definición clásica de core capital nos dice que es el capital básico -traducción literal del inglés- de una empresa, lo que a efectos prácticos se reduce a un ratio que mide la salud financiera de una compañía: su solvencia. Este ratio, que en algunos lugares también se conoce como Tier1 mide la relación en porcentaje entre el capital básico (fondos aportados por los accionistas de una sociedad y reservas) y las deudas de una entidad.
Pues bien, la vicepresidenta Salgado ha señalado que las que no lo alcancen, serán parcialmente nacionalizadas ya que el Estado entrará en el capital con acciones y nombrará consejeros profesionales. Con los últimos datos disponibles, la mayoría de las cajas tendrán que reforzar el capital.
Esta declaración llegó después de que el Gobierno adelantara que todos los bancos y cajas tendrán que tener un 8% de capital básico a partir del 30 de septiembre. Es decir, que tienen que acumular recursos por valor del 8% según los riesgos de todo tipo que asume la entidad. Esta cifra ya supone el nivel más elevado de Europa, donde no se pide más del 7% de capital y cifras menores en muchos casos.
Pero para aquellas que no coticen o que no tengan una participación significativa de inversores privados, o que cuenten con créditos en los mercados mayoristas por más de un 20% de sus activos, el porcentaje de capital puede llegar al 10%, como aclaró Salgado. Esta mayor exigencia supone una dificultad añadida para las cajas, sobre todo porque algunas (la fusión liderada por Caja Madrid-Bancaja, NovaCaixaGalicia, Unnim, CatalunyaCaixa así como Bankinter y Banco de Valencia) todavía no alcanzan ni el 8% general con las cifras actuales.

MERCADOS:

En contraste con los graves problemas, sobre todo del paro, la Bolsa ha terminado el mes de enero con un panorama menos desolador.
En cuanto al Ibex 35 es destacable el progreso obtenido durante este inicio de 2011. Si el año anterior lo cerró a la cola de las bolsas europeas, lo cual era un fiel reflejo de la situación económica que vivía España, este mes de enero ha terminado a la cabeza de las subidas. El crecimiento, en 9,6 puntos, hace que enero haya sido su mejor mes desde julio del 2010.
Igualmente, la prima de riesgo española (mide el mayor interés que debe ofrecer España -respecto al rendimiento que da Alemania por obligaciones similares- para hacer atractivos sus títulos de deuda a los inversores) cayó el pasado enero por debajo del nivel de 200 puntos que alcanzó en noviembre pasado debido a la crisis de Irlanda.
La rebaja en el diferencial del bono español ha estado impulsada por un informe favorable de la agencia de calificación Standard & Poors que (aunque ha mantenido sin cambios la nota de la deuda española a largo plazo ("AA")), ha destacado el esfuerzo continuado y el impulso que el Gobierno ha mostrado para hacer frente a los desafíos.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hay que señalar que la grave situación en la que cayó el sector inmobiliario hace ya más de tres años parece no tener fin. A un mercado asfixiado por la falta de financiación, el exceso de oferta y unas perspectivas de crecimiento económico y de empleo deprimentes, se une un proceso de caída de precios que comenzó en 2008 y que no tiene visos de concluir.
Por si fuera poco, España que ha de importar en su práctica totalidad el petróleo, ha visto que el precio ha alcanzado de nuevo el nivel de los 100 dólares el barril. Los contratos al contado con una docena de crudos de alta calidad del mar del Norte, Asia y Australia han despejado muy pronto la incógnita que existía respecto a si se iba o no, a alcanzar ese nivel. De esta forma, el precio ha superado un umbral que solo se traspasó con la burbuja especulativa del año 2008.

EMPRESAS:

Se ha sabido que John Paulson (conocido gurú de los activos tóxicos) sigue engordando su ingente fortuna personal a un ritmo que impresiona incluso en Wall Street. El agresivo gestor de fondos neoyorquino, se embolsó 5.000 millones de dólares (casi 3.700 millones de euros) en 2010.
Son 1.300 millones más que la ganancia récord que obtuvo tres años antes, cuando siguió el camino contrario al resto de inversores y apostó por el colapso del mercado hipotecario en EE UU. Nadie antes fue capaz de generar tanta fortuna en la plaza financiera más competitiva del mundo como él.
Claramente, no ha habido recesión económica para Paulson. El año pasado, de acuerdo con la información financiera revelada por The Wall Street Journal, el gestor de fondos ganó 158,55 dólares cada segundo. Una nueva marca para su brillante, aunque controvertido, expediente de negocios. Desde que fundó su fondo especulativo en 1994, solo perdió dinero en una ocasión.

martes, 4 de enero de 2011

SITUACIÓN ECONÓMICA A ENERO 2011: confusión y miedo al nuevo año

Mis sinceras felicitaciones y deseos de lo mejor en este año recién iniciado.

La realidad es que atravesamos un periodo de agudo desconcierto, dónde 2011 se prefigura como un ejercicio confuso, temeroso de desagradables sorpresas (sobre todo para la banca debido al posible aumento de la morosidad).
Hay una profunda sima entre las posibilidades de recuperación de los países llamados periféricos (entre ellos la economía española), y las estimaciones de crecimiento de Alemania para el nuevo año (alrededor del 2%).
Desafortunadamente, no es arriesgado aventurar que no desaparecerán los graves problemas ocasionados por la especulación en el mercado de la deuda.
Está meridianamente claro que el epicentro del desorden se encuentra en la banca internacional. En Europa y en Estados Unidos, tras destinar billones de euros a recapitalizar los balances de los bancos, la confianza de los inversores no se ha recuperado.

ECONOMÍA GLOBAL:

En el maremágnum económico que continúa amenazando a muchos ciudadanos, que temen acerca de su futuro y ven amenazados sus derechos con importantes recortes sociales, no está contribuyendo precisamente a recuperar la confianza y los ánimos, los papeles de Wikileaks.
Su interés se explica principalmente por una razón muy simple, y al mismo tiempo poderosa: revelan de forma exhaustiva, como seguramente no había sucedido jamás, hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos.
Se podrá pensar que esta circunstancia no tiene un significado económico: todo lo contrario, socava el ánimo constituyendo un desestimulo económico muy importante.

UNIÓN EUROPEA:

Aunque quizá demasiado callados, muchos economistas se cuestionan si Alemania está comprendiendo adecuadamente el sentido y las consecuencias de la crisis financiera que padecemos. Alemania se ha opuesto a la creación de los eurobonos, el instrumento financiero en el que la mayoría de expertos y autoridades económicas veían como una cura para acabar con los ataques contra el euro. Merkel, paladín de la ortodoxia contra la inflación y guía de los ajustes presupuestarios en Europa, ha convertido a Alemania en “el espíritu que siempre dice no”.
Para muchos, su postura se apoya en la nostalgia del marco, y en la creencia de que el euro perjudica a sus exportaciones. Por tanto, no extraña que su política haya comenzado a ser fuertemente criticada: el mismo presidente del eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha acusado a Angela Merkel de “abordar la crisis de la deuda de forma antieuropea y con un pensamiento simple”.
Las autoridades alemanas se oponen a mezclar una política fiscal restrictiva (reducción del déficit y de la deuda) con una política monetaria selectivamente permisiva, con tipos de interés bajos y compras de bonos de los países afectados por las convulsiones de la deuda.
Consideran que la economía europea se está recuperando, cuando eso es cierto para Alemania, pero incierto para países como España. No parecen conscientes de las diferencias entre crisis de solvencia y crisis de liquidez (las instituciones bancarias españolas son más solventes que las alemanas, pero tienen problemas de liquidez). Detrás del “no a todo” está la excusa de que la vigente legalidad europea no permite los rescates, cuándo su negativa a la emisión de eurobonos difícilmente puede considerarse como tal.
Sus argumentos se basan en perjuicios políticos y morales, deseando otra Europa: la creencia de que los países del sur de Europa viven subvencionados a costa de los sacrificios alemanes, y de que cualquier medida para proteger al euro se pagará con el sudor alemán.
Se han opuesto al mercado de eurobonos, ya que desaparecería la discriminación de la deuda por países y dejaría de funcionar el mecanismo de premio y castigo de los mercados.
Alemania ha soltado lastres: una economía dónde la subida descontrolada de los precios arruinó dos veces el país en el último siglo, ha dejado de encarnar a los más europeos de los europeos, y aunque internamente crezcan las críticas a Berlín por debilitar sus vínculos con Europa, los alemanes están convencidos de que con el euro han tenido más inflación de la que tenían con el viejo marco. Tras el rescate a Grecia más de la mitad de la población germana creía que los precios iban a dispararse.
La crisis del euro, dentro y fuera de Alemania, es un triste espectáculo de declaraciones que evidencian las dudas, sospechas e inquietudes existentes: “Irlanda no es Grecia, Portugal no es Irlanda, España no es Portugal, Alemania tiene la culpa por insolidaria, las economías periféricas llevan al euro al fracaso por incumplidores, etc.”
La realidad es que, desde hace un año, la eurozona vive en un estado de excepción constante. Se ha situado justo al borde del precipicio, para que a última hora llegue el acuerdo para salvar a los países a “los pies de los mercados”: se les rescata a condición de durísimas purgas fiscales y de préstamos más caros. Aparece como completamente ilusoria una unión más allá del Banco Central y del mercado común, a todas luces, insuficientes para solucionar los graves problemas existentes.
Paul De Grauwe, de la Universidad de Lovaina ha advertido que "el euro está en libertad bajo fianza". Pero lo peor, es que sólo cuándo las cosas sean aún más graves será posible adoptar –si se está aún a tiempo- las medidas que casi todo el mundo sabe: más unión fiscal, una agencia europea de deuda, un Fondo Monetario Europeo,…
Alemania, interesada en mantener su statu quo, y toda Europa se han quedado demasiado quietas. Muchas son las causas: “así es este negocio según un banquero de inversión de Fráncfort”; por motivos electorales; estrategias negociadoras; y razones parecidas…
Aunque los políticos griegos mintieran como bellacos en sus cuentas públicas, Alemania decidió cuándo y cómo se rescataba a Grecia en función de sus cálculos electorales. De forma parecida precipitó el rescate a Irlanda con el aviso, a la vez lógico e inoportuno, “de que el sector privado tiene que pagar parte de la crisis de la deuda”.
Cada día se afianza más el poderío germano en la Unión Europea: es la responsable de todos y cada uno de los fuertes movimientos en la arquitectura de la región del euro: el mecanismo de rescate a montar, nada menos que, a partir de 2013; los posibles cambios en el Tratado para aclarar la cláusula de rescate; etc.
Alemania, la primera economía de Europa, está disfrutando de una crisis excelente. Aquel enfermo de Europa con la reunificación (en palabras del dramaturgo Bertold Brecht) no ha dejado de ganar fortaleza dentro de la distribución de fuerzas en Europa. Su obsesión por la austeridad fiscal y la estabilidad monetaria, y el impulso reformista del ex canciller Schröder han permitido diseñar un Estado del Bienestar recortado, pero más eficiente.
Alemania creció en 2010 cerca del 4% y, según las previsiones oficiales, en 2011 y 2012 seguirá avanzando aunque más modestamente. La confianza está por las nubes, los acuerdos con sindicatos para congelar los salarios están impulsando a las exportaciones. El empleo no se ha resentido en la Gran Recesión (consecuencia de la flexibilidad en las empresas a los recortes de jornada para salvar empleos).
Hay que destacar el papel de la industria alemana, la única que no ha perdido protagonismo en la Política Industrial de “no intervención” que la propia Alemania introdujo para el conjunto de socios en la superada CEE, y que a ella le ha dado tan buenos resultados (fuerte protagonismo en las economías emergentes).
Sin duda, según el profesor De Grauwe, lo más criticable es que Alemania haya impuesto a Europa la idea de que nos encontramos en una crisis fiscal, ya que “las deudas y los déficits públicos acumulados son la consecuencia de la crisis, y no su causa". Añadiendo que “países como Irlanda y España presentaban antes de la crisis mejores cuentas públicas que Alemania: es la explosión de la burbuja lo que se puede llevar por delante a estas dos economías. En el otro lado, Alemania ha acumulado enormes superávits comerciales y es parcialmente responsable de esas burbujas, de las facilidades financieras de las que durante años disfrutó la periferia de Europa, a donde se dirigía buena parte del exceso de ahorro alemán”.
Wolfgang Münchau, presidente de Eurointelligence , ha sido duro al señalar que "el superávit comercial alemán es un problema enorme para la eurozona. Con la oleada de austeridad que recorre Europa, la falta de consumo en Alemania impide ser optimista sobre las perspectivas de Europa. Veremos qué pasa, incluso en Alemania, si eso ocurre. Los bancos están en muy mal estado. Una vez hayan desaparecido todos los estímulos, vendrán tiempos difíciles".
Otras críticas son aún más duras: el economista Jörg Bibow ha señalado que “toda esa contención salarial de los últimos años, conseguida tras fuertes presiones del poderoso lobby exportador, se parece peligrosamente a las políticas de empobrecimiento del vecino -las devaluaciones competitivas posteriores a la Gran Depresión- y ha socavado el euro, provocando grandes problemas en otros países de Europa y a la larga, si la crisis europea se recrudece por la masacre fiscal, perjudicará también a la propia Alemania: más de dos tercios de sus exportaciones van a sus socios europeos".
La crisis fiscal es la gran preocupación en la periferia y el centro de la Unión Europea, pero Alemania la observa desde una posición privilegiada: a medida que se han ido agravando los problemas en el mercado de la deuda, Berlín ha ido rebajando los intereses de los propios bonos que ella ha ido emitiendo. La deuda alemana es la más segura de Europa, un refugio cuando peor están las cosas. No obstante, Alemania también puede verse perjudicada si los mercados desconfían de la recuperación económica en la región del euro, ya que la banca alemana está muy expuesta a los problemas de la periferia.
Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), al hacer una recapitulación del 2010 y mirando, en concreto a Europa, señaló que “aunque la crisis financiera se haya superado, hay varios países europeos en un largo y duro proceso de ajuste estructural. En este contexto, se mostró partidario de someter a la banca a una segunda prueba de resistencia”.
Aunque la posibilidad de que alguna entidad financiera europea tenga que ser rescatada por algún Gobierno es "bastante limitada", es necesario realizar un nuevo examen a la solvencia de las entidades. Se trata de un ejercicio de "transparencia" que contribuiría a apuntalar la confianza de los mercados financieros.
En Estados Unidos, la Reserva Federal ya está en ese proceso de reexamen. Su finalidad es determinar si los grandes bancos cuentan con el capital suficiente para dar dividendos a los accionistas y para la recompra de títulos, Se trata de eliminar los riesgos para el caso de un hipotético deterioro de la economía.
Igualmente precisó, que esta segunda ronda de pruebas debe realizarse cuanto antes y deberá establecer criterios claros sobre cómo los acreedores, los Gobiernos nacionales y la Unión Europea absorberían futuras pérdidas ante un escenario económico adverso. Aunque cree que las previsiones del FMI se están cumpliendo, advierte que "las cosas no están bien, y habrá baches tanto en 2011 como en 2012”.
El equipo económico del FMI sigue hablando de una recuperación a dos velocidades: con los países ricos creciendo a un ritmo más lento que las economías emergentes los próximos años. En este contexto, Blanchard reiteró la necesidad de que se afronte esta nueva etapa con la atención puesta en el reequilibro de sus economías, dando pasos concretos para reducir la deuda.
Señaló, que la condición para una recuperación saludable es el reequilibrio a escala global: más ahorro en el caso de Estados Unidos, y menos dependencia de las exportaciones para países como China, donde el FMI quiere que se fomente la demanda interna.
Por otro lado, el Banco Central Europeo (BCE) cuantificó en el pasado mes de diciembre los compromisos de deuda que deben afrontar las entidades de la eurozona durante los dos próximos años. En total, ascienden a un billón de euros, el equivalente a casi el PIB español. La institución aclara en su Informe publicado de Estabilidad Financiera, que no se trata de una cifra exagerada en relación a los años anteriores, pero en esta ocasión las entidades no lo van a tener tan fácil.
“El incremento de las dificultades para acceder a la financiación refleja el impacto directo de la crisis de la deuda soberana en la liquidez de los mercados financieros y la relación entre la posición fiscal de los gobiernos y la salud de sus respectivos bancos nacionales”, advierte el BCE.
El rescate de Irlanda y su efecto contagio sobre otras economías, como la española, han vuelto a cerrar los mercados mayoristas de financiación. “Mientras que las emisiones repuntaron considerablemente en septiembre, el importe colocado en los diez primeros meses del año es todavía un 10% inferior respecto al mismo periodo de un año antes”, según el BCE.
En una rueda de prensa en Fráncfort, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, destacó que “seguirá siendo un desafío para los bancos comerciales conseguir refinanciación en los próximos años, ya que compiten por los fondos con el sector público”. Y en el informe se añade además que “algunos bancos afrontarán riesgos de refinanciación si no consiguen emitir la misma deuda que les va venciendo, situación que se agrava por el nerviosismo que permanece en los mercados y porque los bancos competirán con el sector público para captar fondos.
En España, bancos y cajas afrontan compromisos por un importe superior a 220.000 millones de euros para los dos próximos años en deuda a medio y largo plazo
Las tensiones en los mercados de financiación mayorista han sido precisamente las que han desencadenado “la guerra por los depósitos” de los clientes. Una estrategia que, señala el BCE, está presionado hacia abajo a los márgenes y rentabilidad del sector.
“En algunos países en los que el acceso de la banca a la financiación mayorista se ha visto más afectado por las turbulencias, el tipo de interés de los depósitos se ha incrementado significativamente durante la crisis, en contraste con la evolución plana registrada en países con una situación fiscal más sólida”, apunta el informe. “En el futuro, algunas entidades podrían seguir sufriendo una presión al alza en sus costes de financiación como consecuencia de mayores tipos de interés en los depósitos a partir de ahora, en caso de que el coste y acceso a los mercados mayoristas no mejore significativamente”, indica el BCE.
Ante esta situación, el BCE se vio obligado a alargar la barra libre de sus subastas de liquidez a una semana hasta, al menos, el 12 de abril de 2011, y a uno y tres meses, hasta al menos, finales del primer trimestre del año que viene. Constancio se mostró preocupado por la dependencia que algunos bancos tienen de la financiación del BCE. No obstante, las entidades españolas han reducido su deuda con el BCE en los últimos cuatro meses, de 130.209 millones a 67.947 millones de octubre.
Sin embargo, a pesar de la situación económica de muchos países europeos, los principales bancos del continente han conseguido una subida de beneficios del 66,6% en los primeros nueve meses del año pasado.
Sus ganancias conjuntas alcanzaron los 35.797 millones de euros. Los analistas prevén que la tendencia se haya mantenido en el último trimestre pasado.
Según las previsiones de FactSet, la banca seguirá beneficiándose de la caída de las provisiones, que compensará la débil actividad y la presión de los tipos sobre los márgenes. Como resultado, el beneficio conjunto de estas entidades alcanzará los 48.780 millones en 2010, un 38% más frente al ejercicio anterior.
Ha habido cambios en el ránking de entidades por beneficios, en el que Santander ha perdido el cetro a manos de BNP Paribas. El primer banco francés por capitalización bursátil ganó hasta septiembre 6.293 millones, frente a los 6.080 millones del español. Este nuevo escenario se debe, principalmente, a que las cuentas de Santander sufrieron el impacto del cambio de normativa del Banco de España sobre provisiones. De hecho, el grupo español reconoce que no alcanzará el objetivo de beneficio que se había propuesto para este año –8.943 millones de euros–. Ya al cierre del primer semestre, BNP, que en 2009 se hizo con el belga Fortis, había conseguido recortar distancias con Santander.
Sin embargo, según las previsiones de FactSet, el español podría volver a superar al francés a finales de año: les separarían unos 300 millones.
En el pleno de la crisis financiera, BNP Paribas recibió ayudas del Estado francés por 5.100 millones, que devolvió tras realizar una ampliación de capital el año pasado.
La crisis ha puesto el foco de la banca en la solvencia: con la excepción de Deutsche Bank, todas las demás entidades han elevado su ratio de “core Tier 1” (capital y reservas sobre activos ponderados por riesgo). El promedio de las grandes entidades europeas se ha elevado un punto porcentual, hasta el 9,6%.
Las nuevas reglas de Basilea III sólo pretenden que esta ratio alcance el 7,5% en 2019. Sin embargo, hay que tener en cuenta que entre los bancos con mayor solvencia Barclays es el único que no ha recibido ayudas públicas.
La tendencia al empeoramiento de la eficiencia (ratio que mide qué parte de los ingresos se destina a los costes, y que es mejor cuanto más baja) es común. Sólo se escapan Société, UBS y Commerzbank que, sin embargo, siguen siendo menos eficientes que el promedio. Como suele ser habitual, BBVA y Santander son líderes con diferencia en este ámbito, a pesar de que su ratio empeora por la caída de los ingresos, común a toda la banca española.
En otro orden, ha sido escandaloso que, según denunció la cadena de televisión RTE, la entidad irlandesa Allied Irish Banks (AIB) -que recibió 3.500 millones de euros de ayuda del Gobierno-, haya pagado más de 40 millones en bonus a sus directivos durante el pasado mes de diciembre.
Más de 2.400 directivos recibieron sobresueldos, después de que algunos de ellos recurrieran a la justicia para asegurarse estos pagos recogidos en contratos que firmaron antes de la crisis financiera, que comenzó en 2008.
Fue precisamente el rescate del Gobierno irlandés a los bancos -entre los que está el AIB- lo que disparó el déficit público hasta el 32% del PIB irlandés. Factor desencadenante de tener que solicitar la ayuda financiera de la Unión Europea y del FMI valorada en 85.000 millones.
El presidente ejecutivo del AIB, David Hodgkinson, ha asegurado en una carta enviada a su plantilla, que el bonus que este año se pagará a los directivos "refleja el pasado. Se trata de una obligación legal de la entidad, refleja el pasado y no es la manera en la que tenemos previsto trabajar en un futuro".
Hodgkinson aseguró, que está trabajando para que próximamente la política de pagos y beneficios "refleje más las responsabilidades de la organización, su comportamiento y el clima económico general".

ESPAÑA:

Para la mayoría de las familias españolas, 2011 no será un año más. Será, sin lugar a dudas, un año más difícil.
Jamás habían coincidido tantas noticias negativas para el ciudadano medio: subidas de tarifas generalizadas –la mayor subida en veintiocho años y muy por encima de la inflación- de servicios esenciales como la luz o el transporte; recortes sociales y fiscales; salarios y pensiones congelados o a la baja; y, por si fuera poco, la amenaza de perder el empleo.
Para quien tome decisiones tan esenciales como comprarse un piso o tener un hijo, el castigo será mayor. La eliminación de la desgravación de la vivienda para los ingresos medios, vigente desde hace décadas -desde la introducción del IRPF-, y la supresión del cheque-bebé -con tan solo tres años de vida- les privarán de hasta 4.000 euros al año.
No le irá mejor a los más desfavorecidos: la congelación de la mayor parte de las pensiones y la subida real del 1% para las más bajas supone un riesgo serio de que se deteriore el poder adquisitivo de los jubilados con menos ingresos. Peor aún les irá a los parados que hayan agotado su prestación, que no tendrán ya la ayuda de 426 euros de la que disfrutaban en 2010, en un horizonte en el que hasta el mismo Gobierno reconoce que la creación de empleo será mínima.
Los 2,6 millones de trabajadores al servicio de las distintas Administraciones públicas sufrirán el mayor recorte de su poder de compra. A la rebaja del 5% en sus salarios que se les aplicó en junio pasado, se sumará la congelación para este año.
Por lo que respecta al sector inmobiliario español, probablemente el país donde con más alegría se vivió la cresta de la ola, también va a ser la economía donde digerir los excesos sea más pesado. En este sentido, se acaba de publicar un informe de Axesor sobre la verdadera dimensión de la crisis del sector de la construcción.
Resulta que a pesar de que el 18% de las viviendas están vacías, España siguió construyendo un número desproporcionado de pisos. El alquiler sólo representa un 13,5% del mercado. El 60% del crédito total de la economía sigue vinculado al sector inmobiliario y el 95% de las hipotecas se contrataron a tipos de interés variable. El resultado es que, tras años después del pinchazo, el futuro de familias, empresas y entidades financieras sigue sujeto a esta actividad.
Desde el punto más álgido de la burbuja hasta mediados de 2010, han desaparecido 153.000 sociedades. Entre otras actividades, 26.692 promotoras; 47.942 constructoras; 50.000 inmobiliarias; y otras 25.000 relacionadas con servicios, comercio e industrias auxiliares.
Las grandes corporaciones del sector, en especial las constructoras de obra civil, han salvado la crisis gracias a los resultados de sus filiales en el exterior. Pero cuatro de cada diez empresas en España estén vinculadas al presente y futuro del ladrillo, lo que pone de relieve los problemas de futuro para la economía nacional. Muchas son pequeñas y medianas empresas que crecieron al abrigo de la expansión inmobiliaria y no han tenido contacto con otros mercados. Sufren, por tanto, mayores riesgos.
Concluyen los autores del estudio, que junto a la recuperación del crédito y el acceso a la financiación y la mejora en los plazos de cumplimiento de pago, otros factores que condicionarán el futuro del sector en los próximos trimestres serán las expectativas de mayores caídas de precios que existan entre los potenciales compradores, la influencia que los incentivos fiscales tengan sobre el comportamiento de los agentes, la evolución que siga el desempleo y la capacidad de pago de los hogares y, finalmente, el ritmo de ajuste del stock de viviendas, el cual, por un lado, indica a los compradores la capacidad que tienen para presionar a los vendedores, y, por otro, predice caídas en los precios en los siguientes periodos.
La realidad es que lejos de recuperarse, el mercado inmobiliario profundiza su caída e, incluso, lo hace a un mayor ritmo. El goteo de datos del sector muestra que la brecha por la que se coló en España una crisis de dimensiones desconocidas en la última década no se cierra: hipotecas, visados de construcción y precios muestran que la mejoría ni llega ni llegará en un futuro próximo.
En octubre se constituyeron 39.542 hipotecas para comprar viviendas, lo que supone una caída del 25,3% menos que en el mismo mes de 2009, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). También bajó el importe medio de estos préstamos, que quedó en 111.368 euros, un 2,7% menos. Hasta el pasado agosto la caída del mercado de la vivienda había frenado su desplome, pero ya en septiembre los datos de hipotecas mostraban que la caída se aceleraba.
No se comportó mucho mejor el conjunto del mercado inmobiliario. En octubre se constituyeron 62.541 hipotecas sobre todos los activos, una caída levemente menor que la de las viviendas.
A los datos del INE se suman los del portal inmobiliario Idealista.com, que calcula que en lo que va de año el precio de la vivienda usada bajó un 5,7% y se situó en 2.270 euros el metro cuadrado. "La lentitud en el ajuste de los precios en España está siendo mayor de lo esperado, con lo que 2011 será de nuevo un año duro para la venta de viviendas", pronostica el portal.
La cascada de datos finalizó con el descenso de visados concedidos para construir nuevas viviendas hasta octubre, 71.016 (un 23,7% menos que en 2009). Estos números evidencian que la recuperación del sector, y del empleo que conlleva, desafortunadamente, está muy lejos.
Incluso el propio Banco de España en su boletín económico de diciembre señala: "algunos factores fiscales han podido amortiguar el ajuste en 2010, pero ya en 2011 parece probable que los precios sigan moderándose, de modo que el esfuerzo financiero para adquirir una vivienda no aumente al desaparecer la desgravación fiscal para los contribuyentes de mayores rentas".
Estos factores, a los que se refiere el organismo que encabeza Miguel Fernández Ordóñez, son la subida del IVA a mediados de 2010 y, sobre todo, la retirada de la desgravación a partir de 2011. Así, el precio de la vivienda puede bajar hasta compensar la eliminación de esta ventaja fiscal.
El supervisor señala lo mismo que otros organismos, que llevan tiempo anunciándolo: las caídas del precio de las viviendas aún no han llegado a su fin.
Tras casi tres años en los que el ladrillo vale cada vez menos, la estadística oficial refleja que desde el punto álgido del ciclo, los precios han caído una media del 12,8%, pero el supervisor asegura que el porcentaje supera el 20% en algunas provincias de la costa mediterránea o zonas limítrofes de Madrid.
La decisión del propio Banco de España de obligar a las entidades financieras a provisionar el 30% del valor de los pisos embargados que lleven en cartera más de 24 meses puede suponer un acicate para que bancos y cajas ofrezcan viviendas más rebajadas con la esperanza de desembarazarse de unos activos que cada vez pesan más en sus balances. Aunque sea a costa de vender a pérdidas.
Otro argumento para que los promotores se decidan a reducir precios es adelgazar el stock que no logran vender, y que el Banco de España calcula entre 700.000 y 1,1 millones de viviendas, entre el 2,8% y el 4,6% del parque total.
"Algunos cambios regulatorios, como la mayor neutralidad fiscal entre la compra y el alquiler, deberían tender a moderar los precios de la vivienda", añade el boletín. Además, la demografía prevista para los próximos años también anuncia que el furor constructor no va a volver a medio plazo. El Banco de España augura una "estabilización" de la población en la próxima década y un aporte migratorio "pequeño". "Todo lleva a pensar que asistiremos a un proceso muy lento de absorción gradual del exceso de oferta", concluye el informe.
Como muestra de los tiempos que corren, los propietarios de pisos, que gracias al boom se veían cada vez más ricos, asisten ahora a un proceso de empobrecimiento. El Banco de España certifica que la riqueza neta de las familias cayó en el primer trimestre de 2009 un 6% respecto a 2005.
"Tras el fin de la desgravación asistiremos a unos primeros meses de 2011 muy deprimidos. Después de venirse abajo el dogma de que la vivienda nunca pierde valor; ahora se demuestra que tampoco es verdad que en España siempre se fueran a crear 200.000 o 300.000 hogares al año", sostiene el ex presidente del Banco Hipotecario, Julio Rodríguez.
Más pesimista aún se muestra el consejero delegado de la consultora Irea, Mikel Echavarren. "Con más de la mitad de los suelos que tienen los bancos no hay nada que hacer por mucho que bajen precios. Nunca los podrán vender. Y en 2011 vamos a asistir al estallido de inmobiliarias sin encaje que no tienen ningún futuro", asegura. Concluye con un mensaje nada esperanzador: "Este va a ser el cuarto año de travesía por el desierto. No espero nada bueno de 2011".
Otro problema añadido es que se ha sabido que Bancos y Cajas financiaron con 136.000 millones de euros la compra de terrenos sin garantías. Nicolás LLari director general de residencial y entidades financieras de CB Richard Ellis, ha afirmado que “es muy duro decir a bancos y promotores que esos terrenos no valen nada, pero esa es la realidad”.
Los últimos datos conocidos sobre la evolución de los riesgos inmobiliarios, ofrecidos por la banca estadounidense Merryll Lynch, no resultan muy halagüeños. Señalan que las “pruebas de esfuerzo” realizadas el verano pasado han quedado obsoletas, por lo que las provisiones de los bancos para cubrir sus posibles pérdidas deberías ser mayores: se estima en un 30% las pérdidas relativas a las viviendas sin terminar y no vendida; del 50% en el caso de créditos comprometidos en la construcción; y de más del 60% en cuanto al precio del suelo se refiere.
En contraste, los efectos de la crisis económica -que tanto debe a la arriesgada gestión de muchos bancos- son inmediatos para todos los afectados por ella, la reforma bancaria se hará de forma gradual y no se completará hasta 2019.
El comité de Basilea, que reúne a los supervisores del sector financiero y es el cerebro de la reforma, ha puesto cifras al argumento en que se ha basado para conceder plazos tan amplios y cómodos a las entidades. Según sus cálculos, la aplicación inmediata de la reforma en los bancos, les habría obligado a aumentar su dotación de acciones y reservas en más de 600.000 millones de un día para otro.
En el campo de las previsiones, las perspectivas para 2011 son más inciertas que nunca: lo que ocurra en los próximos meses dependerá de los ataques especulativos en el mercado de la deuda, en los que, desgraciadamente, España está situada en la primera línea de fuego. Aún incluso, si el mercado se fuera normalizando, las huellas de la crisis van a perdurar, ya que continuarán las restricciones en los créditos.
Hay que tener en cuenta, además, los efectos del fuerte ajuste fiscal: el objetivo es reducir el déficit público en 3,3 puntos porcentuales del PIB, dos terceras partes recortando gastos y el resto recaudando más impuestos, conlleva a una menor demanda pública en consumo y sobre todo en inversión (los presupuestos del Estado han recortado en más de un tercio los créditos para infraestructuras), y menos transferencias y prestaciones a las familias y empresas, quienes además tendrán que pagar más impuestos, todo lo cual disminuye su renta disponible.
Se han recortado los salarios públicos. De la misma forma, se han moderado acusadamente los privados, a consecuencia de las elevadas tasas de paro. Esta circunstancia tiene un efecto restrictivo sobre la demanda. Por si fuera poco, los precios del petróleo están registrando una nueva escalada, provocando algo más de subida en los precios, con el consiguiente recorte del poder adquisitivo de las familias.
La posible recuperación de la economía española será lenta, a razón de un par de décimas por trimestre al comienzo del año y de cuatro al final, lo que, según estimaciones de Funcas, dará lugar a un crecimiento medio anual del PIB de siete u ocho décimas. Esta previsión coincide con el consenso de analistas privados y de los organismos públicos, que se queda medio punto por debajo de la del Gobierno
No cabe, por tanto, ser muy optimista respecto a la evolución del paro. Quizá sea en la segunda mitad del año cuándo se comience a crear algún empleo. Todo ello, bajo la hipótesis de que la población activa no aumente de forma importante, ya que en ese caso, el paro sería mayor.
Respecto a la evolución de los precios, hay que destacar que la tasa de aumento del 2,3% anual, no refleja adecuadamente las inexistentes tensiones de los precios en nuestro país, ya que si eliminamos el impacto de la subida del IVA (unas seis décimas porcentuales) -otras cinco las han absorbido los márgenes comerciales-, y el aumento de los precios de la energía (una subida de precios motivada por las importaciones de crudo), la subida de precios anuales sería del 0,5%.
Ahora bien, las previsiones para este 2011 sí han variado al alza: la subida de los impuestos sobre el tabaco añadirá un par de décimas al IPC de diciembre y enero; las nuevas subidas del precio del petróleo; la importante subida de la luz,… En resumen, 2010 podría terminar en el 2,8% a finales de diciembre pasado.
Por otro lado, según la OCDE, la caída de la presión fiscal en España fue la más drástica entre los países avanzados durante la Gran Recesión.
Entre 2007 y 2009, el peso de impuestos y cotizaciones sociales sobre el PIB español pasó del 37,3% al 30,7%, un recorte de 6,6 puntos que supera los registros de las otras 32 economías avanzadas de la OCDE. La comparación consigo misma da también medida del retroceso: para hallar una presión fiscal tan baja hay que retrotraerse más de 20 años, hasta 1986 (29%).
En consonancia, las Comunidades Autónomas, según los datos difundidos por el Banco de España, han mostrado que la deuda contraída por las comunidades supera el 10% del PIB (en el último año han crecido a un ritmo que casi duplica al de la Administración central). En el conjunto del Estado, la deuda pública escaló hasta el 57,7% del PIB al cierre del tercer trimestre.
El aumento de la deuda pública es generalizado en todas las comunidades, aunque Cataluña y País Vasco -la agencia Moody's ha quitado la máxima calificación a la última- concentran un tercio del aumento registrado en el pasado año. Cataluña y Comunidad Valenciana, las dos comunidades más endeudadas, han tenido que recurrir a colocar títulos a un año entre los particulares (a un coste superior al 7%) ante las dificultades para hallar financiación en los mercados.
El crecimiento de la deuda autonómica se justifica por la necesidad de financiar el abultado déficit de las comunidades en 2010. Y, pese a su repunte, es todavía solo un 17% de la deuda pública española. Pero los inversores y las agencias de calificación recelan de la capacidad de los Gobiernos autónomos para reducir el gasto público, tras años de expansión.

MERCADOS:

El principal indicador bursátil español, el Ibex 35, protagonizó durante el pasado 2010 la mayor caída entre las grandes Bolsas, con un descenso del 17,43%. El vuelco es absoluto respecto a lo ocurrido en 2009, cuando la Bolsa española logró una subida de casi el 30%.
Durante el año pasado, la Bolsa española sufrió la tercera mayor caída de la década, tras 2008 (-39,4%), con la quiebra de Lehman Brothers, y 2002 (-28%), con la crisis de América Latina.
La crisis de deuda contaminó el año pasado la actividad del parqué, al ahuyentar a los inversores de todo aquello que procediera de España, y la crisis del sector financiero, con un peso primordial en el Ibex, lastró al indicador. El mal año para los títulos del Santander (-30,48%) y el BBVA (-38,19%) explica más de la mitad de la bajada de la Bolsa, aunque Gamesa, con menor peso en el indicador, ha protagonizado la principal caída, del 50,8%. De hecho, de los 2.176 puntos que se ha dejado el indicador en el año, el Santander y el BBVA han perdido 854,7 y 548,9, puntos respectivamente.
En el otro extremo de la lista, Iberia ha logrado la subida récord del grupo, del 68,2%, en el año de su fusión con British Airways, aunque Inditex, con la segunda mejor marca (29,35%), tiene más peso en el indicador. Solo nueve de las cotizadas del Ibex han acabado el año con ganancias.
Paradójicamente, si observamos al conjunto de la década, la Bolsa española se sitúa como la más rentable entre las principales Bolsas mundiales, ya que la ganancia acumulada anual llega al 4,39% si se añade el efecto de los dividendos.
Ha sido un año que va a quedar bien grabado en la memoria de los que invierten en Bolsa. La gravísima situación griega y los pulsos al euro, poniendo a España en el punto de mira, no son ajenos a la situación. El mayor recorte social en la democracia española aprobado ese mismo mes (congelación de pensiones y bajada de sueldo de los funcionarios) no impidieron que la Bolsa española tocara mínimos en junio del año pasado.
El resto de indicadores europeos ha aguantado mejor el tipo durante 2010: el Euro Stoxx 50, índice que agrupa a las mayores compañías del área euro, bajó un 5,33%; el Dax alemán, en cambio, se revalorizó un 16,06%; el CAC francés cayó un 2,17% y el Footsie británico subió un 10,31%. En Asia, el Nikkei japonés bajó un 3,01%. En Estados Unidos el Dow Jones acumulaba una subida del 10,87% en el año; el Standar & Poor's un 12,73% y el Nasdaq un 17,39%.
Por otro lado, las hipotecas referenciadas al euríbor también se encarecerán próximamente. Aunque las subidas serán moderadas y no impedirán que el índice hipotecario continúe en los valores más bajos de sus años de existencia.
El euríbor a doce meses, el indicador más utilizado para fijar el precio de la mayoría de hipotecas en España, cerró diciembre en torno al 1,528%. Se trata de la quinta subida consecutiva respecto al mismo mes del año anterior. Así, las familias que vayan a revisar con el dato de diciembre una hipoteca de 150.000 euros, a devolver en un plazo de 25 años y con un diferencial de 0,5 puntos, pagarán unos 637 euros al mes por el préstamo, 20 euros más de lo que hacían hasta ahora. Si se suman las 12 cuotas de un año, la revisión le costará a esa familia casi 250 euros.
El euríbor alcanzó su mínimo histórico el pasado mes de marzo, cuando cayó al 1,21%. Tan solo dos años antes este índice se había disparado hasta rozar el 5,4%. Los expertos prevén que en los próximos meses continuará subiendo, aunque de una forma moderada mientras el Banco Central Europeo no se decida a aumentar los tipos oficiales, en el mínimo histórico del 1%.
Respecto a los costes laborales, bajaron en el tercer trimestre del año pasado un 0,6% respecto al mismo periodo de 2009. Aunque muy moderada, se trata de la primera caída en el índice de coste laboral armonizado desde que comenzó a elaborarlo el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2000. El descenso se explica en buena medida por la rebaja salarial de los empleados públicos que entró en vigor en junio.
Hasta ahora los costes laborales parecían comportarse de forma opuesta al resto de la economía. En plena crisis, subían a tasas aun muy superiores a las de los años de bonanza. El motivo era doble: el ajuste del empleo se realizó principalmente por los niveles más bajos, los contratos temporales y peor remunerados. Así, la media de los que quedaban en el mercado subía. Por otra parte, los costes laborales incluyen los pagos que realizan las empresas al indemnizar por despido, lo que también elevaba la factura laboral.
Al agotamiento de esos dos factores se une ahora con fuerza la rebaja de salarios en la Administración. De hecho, el sector público es uno de los que más pesan en el índice de coste laboral armonizado con el resto de Europa que elabora el INE, solo por detrás de la industria manufacturera y los servicios. A falta de resultados más detallados, esa combinación de factores ha provocado la rebaja del 0,6% en el coste laboral por hora trabajada en el periodo julio-septiembre. La evolución corrige las diferencias de calendario entre el ejercicio 2009 y 2010 y los picos ligados a la coyuntura.
La rebaja de sueldo de los funcionarios no ha bastado, sin embargo, para hacer caer el conjunto de salarios. Si se aísla solo lo que el trabajador cobra de su empresa (remuneración en metálico y en especie, sin cotizaciones a la Seguridad Social ni indemnizaciones), lo abonado no llega a bajar, pero casi lo hace. Los costes salariales están estancados, con subidas mínimas del 0,1%, que muy probablemente avecinan descensos. En la serie bruta, sin correcciones, los salarios ya caen.

EMPRESAS:

Felipe González, presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, se ha sumado a la lista de políticos que han dado el salto al mundo de la empresa. Gas Natural Fenosa, anunció en el pasado diciembre la incorporación del político socialista como consejero independiente de la sociedad. Por su pertenencia al consejo -y al margen de otras posibles responsabilidades en la sociedad o en el grupo- González percibirá 126.500 euros brutos anuales, según explicaron fuentes de la empresa participada por La Caixa y Repsol YPF. Gas Natural detalló que el nuevo consejero es accionista de la sociedad, aunque no cuantificó su participación.
González sustituye en el órgano de administración de la compañía que preside Salvador Gabarró a José Arcas, consejero independiente desde 2005. Gas Natural Fenosa explicó en un comunicado la decisión de incorporar a un peso pesado de la política como es González y destacó el "amplio reconocimiento y prestigio nacional e internacional" del ex presidente, especialmente "como estadista y experto conocedor de Latinoamérica, y también de los países de la Unión Europea y del arco Mediterráneo", donde la compañía tiene una presencia significativa.
"En el área internacional", sostiene la empresa energética, " se desenvuelve con total seguridad y goza de unanimidad de criterio sobre su valoración como estadista". Su prestigio y reconocimiento también le viene desde la Unión Europea, donde en los últimos años ha sido candidato a ocupar entre otros el cargo de presidente del Consejo Europeo".
El ex presidente del Gobierno compartirá su cargo en el consejo con el que fuera ministro y vicepresidente en sus Gobiernos, Narcís Serra, quien entró en el órgano rector de Gas Natural Fenosa en marzo de 2009, en representación de la caja que preside, Caixa de Catalunya.