Estados Unidos, la economía más grande del mundo, también está con “el agua al cuello”. Ya van dos ocasiones, en las que el FMI le ha pedido que reduzca su déficit, que mantenga su deuda pública, y que luche para evitar el desorden existente en los mercados financieros mundiales. La deuda de los países desarrollados está en el nivel más elevado de toda su historia: el endeudamiento público en los países ricos superará el 100% del PIB de este año por primera vez desde la II Guerra Mundial.
Los mercados, ese ente abstracto pero que tiene nombre y apellidos, en base a una “supuesta eficiencia”, han amedrantado a algunos países europeos. Sin embargo, por ahora, no disparan contra los principales culpables de la gravedad de la situación que sufrimos...entre ellos Estados Unidos y Japón.
Indigna contemplar que a los responsables de la crisis financiera, no sólo no se les ha exigido responsabilidades, sino que proseguimos con los mismos hábitos y hechos que desencadenaron la crisis que la inmensa mayoría de la sociedad está soportando.
ECONOMÍA GLOBAL:
La deuda pública federal estadounidense superará el 110% del PIB; pero los problemas no son exclusivos de ese país, la deuda japonesa alcanzará el 250%, y en Europa rebasará el 100% en Italia, Irlanda, Grecia y Portugal. Según el FMI, aunque “los déficits públicos están mejorando en 2011 (con la excepción de EE UU y Japón) no cabe descartar los riesgos de nuevas perturbaciones del sistema financiero, subidas de los intereses de la deuda o incumplimientos en los planes de ajuste".
Las economía desarrolladas están aquejadas de ese fuerte endeudamiento como consecuencia de los planes de estímulo fiscal que evitaron que cayéramos en una Gran Depresión como la del 29; y también como consecuencia de las inmensas ayudas que se han dado a la banca: solo en 2010 se inyectaron 820.000 millones de euros en los bancos, con Irlanda (casi el 30% del PIB) a la cabeza seguida de Alemania (10,7%), Reino Unido y Holanda (6%), Grecia (5%), Bélgica (4%), Estados Unidos (3,4%) y España (2%).
Ahora bien, el informe del FMI nada dice, por cierto, de detener esas ayudas, lo que fuertemente contrasta con las políticas de austeridad y ajuste que se nos imponen. Los bancos son diferentes, tanto si están en Londres, Nueva York, o en Pernambuco…
ESTADOS UNIDOS:
Es la primera vez en 97 años de historia de la Reserva Federal estadounidense, que el organismo que preside Bernanke ha dado una rueda de prensa para explicar sus decisiones: el objetivo es conseguir una mayor transparencia.
Bernanke se mostró pesimista respecto a la evolución del PIB, pero señaló que tenía una mejor expectativa respecto al desempleo, ya que estima que la tasa de paro se situará entre el 8,4% y el 8,7% en 2011. La previsión anterior oscilaba entre el 8,8% y un 9%.
Sin embargo respecto al PIB rebajó sus previsiones para este año: la economía crecerá entre un 3,1% y un 3,3%, frente al 3,9% que estimaba en enero.
Todo ello, ha llevado a dejar los tipos de interés oficiales entre el 0% y el 0,25% (nivel que mantiene desde el año 2008). Afirmó que los tipos seguirán excepcionalmente bajos durante "un periodo prolongado". "Probablemente serán necesarias un par de reuniones de la Fed antes de que haya acción", dando así una señal de que el plan de recompra de bonos (emitiendo dinero a cambio) continuará hasta finales de junio.
“La economía crece con moderación y confía en una mejora gradual del empleo, mientras que la inflación seguirá estable". Indicó Bernanke que la inflación sigue relativamente baja si se excluyen del índice los elementos más volátiles: “el incremento en el precio de la energía y de otras materias primas empujaron al alza la inflación en los últimos meses", admitió, pero se confía en que los efectos de este repunte sean "transitorios".
En contraste con el Banco Central Europeo, a Bernanke le preocupa más el paro. La coyuntura actual, admitió, sigue incierta. A los problemas derivados de la crisis de la deuda soberana en Europa, la tensión en el Magreb y la espiral en el precio del petróleo, hay que añadir la amenaza de de la agencia Standard & Poor´s de rebajar la calificación a Estados Unidos (actualmente la máxima AAA) respecto a su Deuda Pública.
El desempleo persistentemente alto (40 millones de parados) dependientes de las ayudas públicas para poder comprar alimentos; la vivienda que continua deprimida; y la caída de los salarios, están pesando más que el ligero repunte habido en los precios. En definitiva, esta posición amplifica las diferencias de la política monetaria entre el BCE y la Fed, lo que en gran parte, está llevando a una mayor apreciación de euro (depreciación del dólar).
Señaló Bernanke que “la mejor manera de mantener un dólar fuerte, es teniendo unos fundamentos económicos sólidos, incluida una tasa de inflación estable y una recuperación económica sólida”. El tipo de cambio ha llegado a alcanzar los 1,48 dólares por euro.
Por otro lado, el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, señaló en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales de la institución, que se mantienen muchos riesgos potenciales que podrían causar graves daños: la crisis fiscal europea ya los ha provocado, pero en su opinión el mayor riesgo procede de Estados Unidos. La economía norteamericana tiene "una necesidad particularmente urgente" de atajar sus problemas fiscales "para disipar el riesgo de fuertes fluctuaciones en el mercado de bonos.
En concreto, puede causar "abruptos incrementos en los tipos de interés" en la deuda pública y "desestabilizar los mercados de deuda globales". Por ello el FMI ha exigido a Estados Unidos que adopte urgentemente una serie de medidas: una "reforma de la tributación" (eufemismo que esconde en realidad una subida de impuestos) y una reforma de la Seguridad Social (importantes recortes).
En la crisis de deuda europea, dos países se han beneficiado de los problemas de los periféricos: Alemania y Estados Unidos, cuyos bonos han pagado tipos de interés muy bajos por la fuerte demanda habida entre los inversores a los bonos de esos dos países que disfrutan, por el momento, de un menor riesgo.
Para el FMI los peligros que acechan a la recuperación son:
La divergencia existente: la economía global crecerá en torno al 4,5% este año y el siguiente, pero a ritmos de velocidad muy diferentes. Las economías desarrolladas crecerán un 2,5%, frente al 6,5% de los emergentes. En las economías más desarrolladas los miedos se concentran en el mantenimiento de un bajo crecimiento, combinado con el hecho de que los bancos sigan si recuperarse (consiguientemente se mantenga en el mismo nivel el anémico crédito). En las economías en desarrollo, por el contrario, el peligro es el recalentamiento y la formación de burbujas, junto a la inflación por los elevados niveles en el precio de petróleo y de las materias primas.
La inflación: el FMI ha cuestionado la última subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE), ya que ha señalado que “la inflación va a mantenerse baja e incluso a caer en los países desarrollados". La inflación apenas se va a notar porque el peso del petróleo en esas economías ha caído, hay exceso de capacidad y la indexación salarial es menor que en otras épocas. En los emergentes la historia es diferente: la menor credibilidad de los bancos centrales y el mayor peso de los alimentos y las materias primas en la cesta de la compra hace a esos países más vulnerables. Aun así, según Blanchard, "la inflación no va a descarrilar la recuperación".
Finalmente, una importante circunstancia: a pesar de las medidas extraordinarias, la “barra libre de liquidez” y todas las inmensas ayudas públicas, "la banca sigue sin estar fuerte y en esas condiciones la solidez del sistema monetario, pese a que ha mejorado, sigue frágil".
CHINA:
El índice de precios al consumo creció un 5,4% en marzo en tasa interanual, acelerado por la subida del precio -11,7%- en los alimentos y la efervescencia inmobiliaria. Es el aumento de inflación más elevado desde julio de 2008. Durante el mes de febrero los precios ya habían subido un 4,9%. Una cifra superior al objetivo del 4% de las autoridades chinas para finales de este año.
Respecto al PIB, según la Oficina de Estadísticas del país, creció un 9,7% en el primer trimestre de este año. Durante todo el año 2010, el PIB aumentó un 10,3%. El objetivo para ese año era el 8%.
Una vez más, la prioridad es la lucha contra la inflación, por el temor a nuevas protestas sociales (uno de los desencadenantes de las movilizaciones a favor de la democracia en la Plaza de Tiananmen en 1989 que acabó con miles de muertos por la intervención de ejercito). En una economía dónde los salarios son tan bajos es un asunto peligroso, ya que las familias han de dedicar más de la mitad de sus ingresos a la compra de los alimentos básicos.
El primer ministro de China, Wen Jiabao, ha solicitado mayores esfuerzos para controlar la inflación manteniendo a la fuerte actividad económica: "tenemos que gestionar con habilidad la relación entre el impulso del crecimiento económico y el freno a la inflación".
Por otro lado, el fuerte superávit comercial ha dado lugar a que las reservas de divisas de China hayan superado, por primera vez, los tres billones de dólares. A finales de marzo, alcanzaron 3,04 billones, un 24,4% más que un año antes y casi el triple que los 1,1 billones de dólares de Japón, el segundo país con más moneda extranjera del mundo. El significado de ese fuerte incremento es que China es, en estos momentos, el principal prestamista de aquellos países que, por el contrario, han gastado más de lo que pueden.
UNIÓN EUROPEA:
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dejó entrever que no habrá otra subida de los tipos de interés en junio. Tras elevar el precio del dinero en la eurozona en un cuarto de punto hasta el 1,25% en abril (la primera subida en casi dos años) la autoridad monetaria de la región del euro descartó, de momento, nuevas subidas en los tipos de interés oficiales (al menos hasta junio).
La mayoría de analistas opina que los tipos seguirán en el 1,25% en junio. Como respuesta, el euro sufrió una pequeña depreciación bajando por debajo de 1,47 dólares por euro.
En palabras de Trichet, “se van a seguir observando muy de cerca las presiones inflacionistas en la eurozona”, añadiendo que el BCE tomará "en su momento" las medidas que consideren necesarias para estabilizar la inflación.
Preguntado Trichet si la delicada situación de los denominados periféricos había influido en la decisión de mantener los tipos, aseguró que no se había considerado: "la responsabilidad de la institución es para el conjunto de la zona euro", añadiendo que “la recuperación en el conjunto de la eurozona está en marcha”.
Por otro lado, las pruebas de resistencia de los bancos europeos de este año tienen un fuerte componente español, ya que se someterán a las mismas más entidades españolas que de los tres mayores países de la zona euro juntos (Alemania, Francia e Italia).
Del total de las entidades a realizar dichas pruebas de esfuerzo (90 bancos) 24 serán bancos y cajas españoles. De esta forma, nuestro país, es nuevamente el único que va a examinar a todo su sector financiero.
Francia y el Reino Unido examinarán a solo cuatro entidades, mientras que Italia hará las pruebas a cinco bancos, y Alemania, a 13 entidades.
Durante el año 2010, se aplicaron criterios más laxos (la credibilidad de las pruebas quedó en entredicho, ya que los bancos irlandeses las aprobaron y posteriormente se comprobó su nula validez ya que las dificultades bancarias provocaron el rescate del Estado irlandés).
Se endurecen las nuevas pruebas de resistencia: la definición de capital (core Tier 1) que se usará en las pruebas de resistencia es bastante similar a la que ha usado el Banco de España para medir el capital principal. La nueva legislación española exige un capital principal del 8% (que sube al 10% en las cajas no cotizadas sin inversores privados y dependencia de la financiación mayorista), pero ese nivel se exige en condiciones normales. Según esos criterios, las necesidades de recapitalización del sistema financiero español eran de unos 15.000 millones de euros.
La nueva definición de solvencia pone en apuros a algunas entidades regionales alemanas que tienen las llamadas "participaciones silenciosas" de carácter público, ya que esas participaciones no computarán como capital. La debilidad del sistema financiero alemán se puede poner de relieve en una serie de bancos: el Nord LB (Norddeutsche Landesbank), o a Helaba (Hessen-Thüringen), que a diferencia de West LB, HSH Nordbank o LBBW no recibieron inyección de capital público.
Por lo que respecta a Portugal, su rescate ascenderá a 78.000 millones de euros. La vivienda, el mercado de trabajo, los transportes públicos, la justicia, van a verse afectadas.
El endeudamiento es muy fuerte en la economía lusa: más de 2,4 millones de portugueses deben unos 120.000 millones de euros en créditos hipotecarios, como consecuencia del modelo seguido durante los últimos años (casa nueva, coche nuevo, crédito barato,…).
La morosidad se ha disparado, y los bancos reciben todos los días viviendas que no pueden pagarse. Estimaciones señalan que hay un millón de pisos cerrados en Portugal (edificios prácticamente deshabitados que configuran un desolador paisaje de urbanizaciones fantasma).
El problema se repite: una familia de clase baja compró una vivienda al límite de sus posibilidades. Ahora, por el paro o el divorcio y con el crédito más caro, no puede pagar y el acreedor (el banco) se queda con el piso.
Los futuros prestamistas de Portugal exigen una reforma laboral, flexibilizando el despido individual, los horarios de trabajo, y situando la edad de jubilación a los 68 años, por lo que las mejoras sociales vigentes desde la revolución de los claveles, es muy probable que se vayan a pique.
Los transportes públicos constituyen un agujero negro. La deuda de las empresas del sector asciende a 12.000 millones de euros. Una deuda transferida por los sucesivos Gobiernos hacia las empresas de transportes de gestión pública que, según sus responsables, tienen unos costes de explotación superiores a los ingresos tarifarios. Según los responsables del sector, se trata de una deuda impagable.
En relación a Grecia, continúan las malas noticias económicas: los mercados temen por el impago de su deuda (superará el 160% del PIB en el año 2012), y Eurostat (la Oficina Estadística Europea) ha señalado que el déficit público griego en 2010 fue el 10,5% de su PIB (la previsión era de un 9,4%).
La situación es tal, que el diferencial de la deuda griega a 10 años en relación con el bono alemán se ha elevado a un récord de, nada menos que, 1.205 puntos básicos.
Por otro lado, la economía del Reino Unido creció un famélico 0,5% en el primer trimestre de este año (en el trimestre anterior cayó medio punto). La mayoría de analistas han valorado como una señal de estancamiento económico.
Las cifras conocidas son muy negativas para el sector de la construcción, que se ha contraído un 4,7%, equivalente a una caída de tres décimas del PIB. El sector energético ha caído un 3,5% debido a la contracción de la demanda tras el súbito empuje provocado por la ola de frío polar del anterior trimestre.
Algunos analistas están señalando que la economía británica está inmersa en un problema de estanflación (inflación sin crecimiento económico).
No obstante, el conservador David Cameron, se congratuló en la Cámara de los Comunes del retorno al crecimiento, calificándolo de "un éxito". Los analistas habían advertido que un crecimiento inferior al 1% sería decepcionante.
ESPAÑA:
Según la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre del año, en España la Gran Recesión está siendo más intensa que en otros países.
La variante española de la Gran Recesión es una crisis más prolongada, que devora empleo y suma, según la citada EPA, casi los 5 millones de parados.
La gravedad es que esto ocurre cuando ya se han destruido 2,4 millones de puestos de trabajo, y con una tasa de paro del 21,3%.
En el primer trimestre de 2011, más de 42.000 personas dejaron de buscar trabajo (efecto desánimo o desaliento de los parados). Solo en lo peor de la Gran Recesión, en 2009, disminuyó más la población activa (suma de los parados y ocupados). Estas personas que pasan a ser inactivos (abandonan el proceso de búsqueda de empleo) ponen en evidencia que existe una importantísima ausencia de expectativas de encontrar un empleo. En caso de que hubiera de nuevo mejores expectativas, estos inactivos que han abandonado el proceso de búsqueda de empleo (no se consideran parados) pasarían a buscar trabajo y se computarían, por tanto, como activos al ser considerados nuevamente parados.
Sin embargo, el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas Públicas de Empleo) ha registrado durante el pasado mes de abril, 64.309 parados menos. Se trata de la caída más intensa del desempleo, contabilizada en este mes, desde el año 2006. Estos datos han supuesto cierto alivio frente a los de la EPA anteriormente señalados. No obstante, se consideran más significativos los datos de la EPA.
El dato del Paro Registrado en abril presenta un serio problema: una caída de la contratación tanto temporal como indefinida. La fórmula fija retrocede tanto en el mes (13,4%) como en el año (6,5%), a pesar de que la reforma laboral destinada a impulsarla lleva en vigor desde el pasado junio.
Por otro lado, la mejora de la afiliación supera la reducción del paro registrado. Sin embargo, sigue disminuyendo el número de beneficiarios de las prestaciones por desempleo (retrocede casi un 10% interanual).
Muy relacionado con el gravísimo problema del paro en España, hay que señalar que el FMI ha señalado que estima un crecimiento para nuestro país por debajo del 2% al menos hasta el año 2017. Según el Informe de Primavera de esa institución, “a España le va a llevar muchos años conseguir que las cosas se enderecen”, Respecto al Déficit Público español señala el FMI que será del 5% en 2013.
Otro grave problema para nuestro país es, según un Informe de la OMC (Organización Mundial del Comercio) que nuestra economía ha perdido peso en el comercio mundial. Lo curioso es que siendo el aumento de las exportaciones españolas el elemento que ha posibilitado la salida de la Recesión española, el volumen de las exportaciones españolas haya perdido peso en el total del comercio mundial. Las razones se deben, sin duda, al mayor protagonismo o peso de los países emergentes en el total de las transacciones internacionales. Según el balance definitivo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la cuota española en las exportaciones de mercancías bajó en 2010 al 1,6% del valor total.
Hasta ahora, España había sido uno de los países europeos que mejor había resistido la irrupción de las economías emergentes (con China y Corea del Sur a la cabeza) en el comercio internacional, hasta el punto de mantener una cuota de exportaciones que oscilaba entre el 1,8% y el 2% en las dos últimas décadas. Solo Alemania había conseguido preservar su posición en los intercambios exteriores.
Pero el año pasado, la apreciación del euro y la ágil recuperación de los emergentes pasó factura a ambos lados. El peso de España en las exportaciones mundiales cayó hasta niveles inéditos desde 1990, lo que también le llevó a perder dos puestos (frente a Arabia Saudí y Taiwán) en el ranking de exportadores de la OMC, donde ahora ocupa el decimoctavo lugar. Y Alemania tuvo que ceder la segunda posición ante Estados Unidos, que aprovechó la depreciación del dólar para ampliar mercados.
En relación a los Presupuestos, las cifras presupuestarias hasta marzo revelan que el déficit de la Administración central se detuvo en 6.900 millones de euros, un 20% menos que en el primer trimestre de 2010. Un recorte que se explica porque los ingresos cayeron (16%) menos que los gastos (24%). En un sitio y el otro pesa el cambio del sistema de financiación autonómica. Porque, si se toman en conjunto todos los ingresos (sin descontar la parte cedida a las comunidades, que crece por el nuevo sistema de financiación), la recaudación mejora un 2,7% respecto al primer trimestre de 2010, al superar los 41.850 millones.
Con el nuevo modelo, al Gobierno le queda un “menor trozo del pastel” porque ha aumentado hasta el 50% la cesión a las comunidades de los grandes impuestos. Eso se compensa con una menor transferencia de recursos. En el menor gasto influye además que el Gobierno ha empezado a descontar el primer pago de lo que estas administraciones le adeudan por haber recibido dinero de más en 2009.
En el capítulo de ingresos, el IRPF ha aumentado moderadamente (un 2,4%) por las mayores retenciones a las rentas de los trabajadores. En este ejercicio 2011 opera ya la nueva escala, que eleva el gravamen para los contribuyentes que declaren más de 120.000 euros.
Los datos de la Seguridad Social abonarían la idea de una leve mejora laboral. Según el Ministerio de Trabajo, el balance del primer trimestre subió un 2,4% respecto a 2010, para dejar el superávit en 6.089 millones. Es el primer avance desde septiembre de 2008. Pero se debe más al descenso de las cotizaciones de desempleados que abona el sistema (en muchos casos porque agotan el derecho a prestación) que al leve aumento de las contribuciones.
Al continuar estancado el impuesto sobre la renta (IRPF), es el IVA el que ha tirado de la recaudación, con un aumento del 8%.
MERCADOS:
Las principales bolsas en Europa y EEUU han celebrado sesiones con una fuerte sensación de incertidumbre y pesimismo. Esto es lo que explica que el Ibex 35 se haya clasificado como el indicador con peor comportamiento de la eurozona.
La buena noticia para el selectivo español ha sido que consiguiera mantener el nivel psicológico por encima de los 10.000 puntos.
Por otro lado, respecto al Euribor, ha subido como consecuencia de la subida de tipos de interés por el Banco Central Europeo. El Euribor fija el coste de la gran mayoría de los préstamos a tipo variable para la compra de vivienda que existen en España. Pues bien, cerró el pasado mes de abril con su mayor subida anual desde finales de 2007, ante la previsión de que el instituto emisor del euro vuelva a elevar el precio del dinero de aquí a final de año.
El Euribor ha cerrado el mes pasado algo por encima del 2,09%, lo que supone un avance de 0,87 puntos para los hipotecados que tengan que revisar las condiciones de su préstamo a partir de este dato.
Aunque el impacto en las hipotecas de la subida del euríbor depende de múltiples factores, para un préstamo tipo de 150.000 euros a 25 años, contratado con un diferencial de 0,5 puntos sobre el euríbor, el aumento de la cuota a pagar será de unos 756 euros al año (63 euros al mes).
Por lo que respecta a las ventas de automóviles siguen en caída libre. Las matriculaciones alcanzaron 71.808 unidades en el pasado mes de abril, lo que supone un descenso del 23,3% respecto al mismo mes de 2010.
La caída de abril es la décima consecutiva desde el pasado julio, mes en el que se dejaron de aplicar las ayudas directas de 2.000 euros por vehículo. La cifra de ventas de abril se sitúa un poco por encima del nivel de ese mismo mes de 1993, cuando se comercializaron 68.635 unidades. En los cuatro primeros meses del año, las ventas de turismos y todoterrenos sumaron 279.960 unidades, con una reducción del 26,3% sobre igual periodo de 2010.
Por canales, las ventas a empresas repuntan un 8,6% en los cuatro primeros meses del año, con 88.230 unidades, mientras que las compras por parte de rent a car suben un 13%, con 68.230 unidades, gracias al impulso generado por las vacaciones de Semana Santa.
En cambio, las ventas a particulares siguen ofreciendo una debilidad crónica y bajan un 48,2% hasta abril, con 123.098 unidades. Si sumamos las ventas a empresas alquiladoras y no alquiladoras hasta abril ya representan el 56% del mercado. En los años de bonanza este porcentaje de las empresas no superaba el 15% y el 85% restante eran las compras que hacían los particulares.
EMPRESAS:
“Es difícil entender por la opinión pública como tan pocos pueden reclamar tanto. El importe de algunos bonus es cuestionable, y no sólo desde un punto de vista moral”. La cita corresponde a siete Ministros de Economía europeos (entre ellos Elena Salgado). La razón se encuentra en el hecho de que la retribución de los consejos de administración de la empresas cotizadas ha caído por las menores indemnizaciones, pero los bonus han subido durante el año pasado incrementando los sueldos de la alta dirección de las empresas.
lunes, 9 de mayo de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A ABRIL 2011: pesa la incertidumbre sobre Cajas de Ahorro y algunos bancos. ¿Existirá contagio?
Muchos son los diagnósticos, y los que quedan por hacer, en relación a la crisis financiera que desencadenó la Gran Recesión. Además de las malas prácticas y de los fallos del mercado, la poca eficacia de los supervisores responsables ha sido notoria. Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos muy pocos han pagado por ello, pero sobre todo ni tan siquiera ha existido el reconocimiento, ni la más leve autocrítica de los supervisores bancarios. A este lado, en Europa, la autocrítica ha sido, si cabe, aún menos frecuente.
El Banco de España, por ejemplo, podría haber cercenado el espectacular crecimiento de los créditos a las inmobiliarias, impidiendo que los activos respecto al sector inmobiliario alcanzasen al 50% de los activos totales de las entidades de crédito. En el periodo comprendido entre los años 1999 a 2007 podría haber cortado de raíz a la tremenda burbuja inmobiliaria que se fue “hinchando”.
GLOBAL:
China, acogerá un seminario de máximo nivel sobre el sistema monetario internacional. Se reunirán funcionarios, los bancos centrales y políticos para analizar hacia dónde se está dirigiendo el mercado de divisas.
El anuncio, a mediados del mes de marzo pasado, de una intervención conjunta de los países ricos a favor del yen sorprendió al mercado. Han transcurrido más de 10años desde que no se llevaban a cabo intervenciones coordinadas en el mercado de cambios.
Existe una frase muy dura que dice, que el inversor entra en el mercado "cuando la sangre aún está en el suelo". Una vez más la realidad así lo ha evidenciado: el yen ha registrado su máximo histórico frente al dólar a mediados del mes pasado (apenas una semana después del terremoto). De esta forma, los especuladores anticipaban una importante repatriación de capitales por parte de las empresas japonesas para hacer frente a la reconstrucción y a la fuerte apreciación que se produjo tras el terremoto de Kobe en 1995. Como algún analista ha señalado, "entonces, tras mes y medio de estabilidad inicial, el yen empezó a acelerar su apreciación hasta sumar un 16% en dos meses”.
Frente a esos fuertes movimientos especulativos, el G-7 (grupo de los países ricos) decidió actuar apoyando al Yen. En todo caso, la efectividad de las intervenciones en el mercado de divisas es muy limitada, ya que se mueven diariamente alrededor de 4 billones de dólares (la cantidad de reserves de divisas en manos del G-7 asciende a 9,4 billones, según los últimos datos del Banco de Pagos Internacional).
Muchos analistas ven en la intervención del G-7 un sentido solidario y humanista más que económico, pero no se puede olvidar que si la economía de Japón comenzase a repatriar capitales, debería vender activos que posee denominados en otras divisas, lo que afectaría en gran medida a Estados Unidos (Japón figura como uno de los más importantes inversores de Deuda Pública emitida por el Tesoro estadounidense).
Ahora bien, teóricamente, el Yen será una divisa más débil a medio plazo: sobre todo si la Reserva Federal y el Banco Central Europeo incrementan sus tasas de interés.
ESTADOS UNIDOS:
Al final del pasado ejercicio, los estímulos económicos aplicados cumplieron su finalidad, lo que permitió a la economía estadounidense evitar una recaída. De forma que se cerró 2010 con un aumento de su PIB del 2,9%. Es un buen dato, ya que es la mayor expansión registrada en los últimos cinco años (en 2009 cayó un 2,6%).
Hay que desear que los actuales problemas geopolíticos no deterioren la situación, de forma que en el presente año el PIB estadounidense alcance un aumento del 3,5%.
Lo anterior ha sido posible gracias a la mejora de las exportaciones y del gasto de los consumidores y las empresas.
Sin embargo, no está asegurado este repunte en el 2011 ya que perduran dos asignaturas pendientes para que la economía estadounidense pueda mostrar una sólida recuperación: el mercado de la vivienda y el empleo, por lo que es muy difícil que se pueda retirar en este momento la fuerte expansión monetaria que se sigue aplicando.
En principio, el fin de la expansión monetaria está previsto para el mes de junio próximo, por lo que una subida de los tipos de interés por la Reserva Federal podría seguir el camino que se viene anunciando por el Banco Central Europeo para este mes de Abril.
Ahora bien, está empezando a preocupar la situación fiscal, y el consiguiente gigantesco endeudamiento público estadounidense. La capacidad de endeudamiento del Gobierno federal está al límite. Algunos señalan que si las autoridades no toman una decisión al respecto, no será preciso que las Agencias de Calificación rebajen la calificación crediticia de Estados Unidos para que surja un importantísimo problema.
Durante el año 2000 el endeudamiento público alcanzó casi los 6 billones de dólares, con el presidente George Bush se incremento a 10 billones, y en estos momentos casi supone el 100% del PIB estadounidense.
Estas abultadísimas cifras implican que el Tesoro no tendrá capacidad para pedir prestado, y no estará en condiciones de pagar las facturas pendientes, salvo que adopte fortísimos recortes en el Gasto Público.
De hecho se deberán pagar intereses más altos por la deuda y eso provocará que se agrave más el déficit, que va camino de tocar los 1,6 billones de dólares (10% del PIB). La posible pérdida de confianza de los inversores, que esa situación genera, podría obligar a mayores subidas en las tasas de interés.
El fuerte castigo que están sufriendo las economías periféricas europeas, está mostrando hasta dónde puede llegar ese castigo, cuando el mercado duda de la capacidad fiscal de un país.
El tiempo corre, y eso pone nervioso a Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase. "Si alguien quiere pulsar ese botón, será catastrófico e impredecible; por eso pienso que están locos", dijo el banquero ante la Cámara de Comercio, el principal lobby de los negocios en Washington. Más presión, por tanto, sobre la Casa Blanca y el Congreso. Lo que preocupa a Wall Street es que en Washington, y en particular en la bancada republicana, se vincule la necesidad de elevar el límite de endeudamiento al recorte del gasto público. El ala conservadora, agitada por el movimiento del Tea Party y con la mayoría en la Cámara de Representantes, se siente con fuerza para plantar cara a la oposición demócrata.
El presidente de la Reserva Federal, Bernanke, ha reiterado que se deben hacer los cambios precisos para reducir el déficit presupuestario, pero sin confundir la prioridad de disciplina fiscal a largo plazo, con los retos económicos o problemas a corto plazo, ya que podría peligrar la recuperación económica.
JAPÓN:
El drama del desastre humano y económico del tsunami y posterior crisis nuclear aún no resuelta, ya se ha llevado consigo más del 2% del PIB japonés (según estimaciones de AIR Worldwide y Eqecat, compañías que calculan los riesgos ante este tipo de desastres naturales). Se trata, sin duda, del mayor desafío que afronta Japón desde la Segunda Guerra Mundial.
Es imposible calcular en estos momentos las pérdidas materiales y económicas de la tercera economía mundial, y existen dudas respecto a cómo el endeudamiento público suplementario, necesario para la reconstrucción, afectará a unas finanzas públicas ya muy deterioradas, cuya deuda ya asciende al 200% del PIB japonés.
UNIÓN EUROPEA:
Hace ya tiempo que Jean-Claude Trichet, adelantó que el BCE iba a subir el tipo de interés de referencia. Así lo ha hecho a comienzos de Abril. Y lo que es peor, se desprende de sus palabras que esta no podría ser la única subida de las tasas a medio plazo, ya que la institución va a estar “muy vigilante" frente a la evolución de los precios.
Muchos analistas han interpretado las palabras del presidente del BCE en el sentido, de que tal vez en junio, y después, lo vuelva a subir. Es decir, en dos ocasiones más durante este año.
No obstante, señaló que “la política monetaria en la eurozona sigue siendo acomodaticia": los tipos se encuentran en niveles excepcionalmente bajos, teniendo en cuenta la evolución reciente de la economía, lo que deja margen para volver a incrementar el precio del dinero en dos o tres meses. Y por si no fuera suficiente ha añadido: "Estamos extremadamente alertas frente a los efectos de segunda ronda (reacción de los salarios y espiral precios-salarios o beneficios-salarios).
De nuevo, a diferencia del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo sigue dando mayor prioridad al control de la inflación que al crecimiento económico.
Por eso, ha sido el primero en abandonar la política monetaria de emergencia, temeroso de que la incipiente recuperación económica y el encarecimiento de las materias primas dispare la inflación.
Sin embargo, el Banco de Inglaterra (a la vez que el BCE incrementaba los tipos de interés) decidió mantener los suyos en el 0,5%. Sin duda para la autoridad monetaria inglesa, priman más las dudas sobre la recuperación -el PIB británico retrocedió de forma inesperada en el cuarto trimestre de 2010-, que el notable repunte de los precios (ya por encima del 4%).
La subida de precios en la zona euro es más contenida (2,6% en marzo), pero la sensibilidad de los consejeros del banco central ante su evolución es mucho mayor. Entre otras cosas, porque su objetivo prioritario es mantener la inflación por debajo del 2%.
Contra ese objetivo del 2% se encuentra el repunte del petróleo (en 120 dólares por barril a principios de abril), compensado en parte por la apreciación del euro (se cambia a 1,43 dólares) y, también la recuperación de los países centrales de la eurozona (Alemania y Francia) que durante la primera mitad de este año han crecido cerca del 3%.
Para España esta subida del tipo de interés oficial es muy negativa. Si definitivamente, se aprobasen dos subidas más hasta final de año (hasta situar los tipos alrededor del 1,75%), el euribor escalaría, al menos, al 3%. Se trataría de una situación tremendamente dura para la capacidad de gasto de las familias españolas en la situación actual.
De nuevo, aparecen las asimetrías en la eurozona: para Alemania una subida de un cuarto de punto quizá sea poco, pero no es oportuno para las economías periféricas de la región.
Respecto a esas divergencias y asimetrías existentes en la eurozona, Trichet ya hace tiempo que indicó que en ocasiones le preguntan cómo puede gestionar el BCE "una zona monetaria única donde está Alemania que crece y España y otros países donde el crecimiento no es halagador". Por lo que recordó que no hace muchos años la situación era la inversa", cuando Alemania se encontraba parada y España registraba un gran crecimiento económico.
Los conflictos en el norte de África, y en particular en Libia, unidos a la imparable demanda energética de los países emergentes han colocado al mercado del crudo petrolífero en un precio muy preocupante. Ya se han alcanzado los 120 dólares por barril de Brent. Según la agencia Fitch, si esa cifra ascendiera a los 150 dólares, Occidente lo pasaría bastante mal. En particular, si el crudo escalase hasta la cifra citada la riqueza de la eurozona caería un 0,7% en 2011.
Por otro lado, según la revista británica The Economist en un artículo titulado “Duro aterrizaje”, la salud de la zona euro depende del suelo español en manos de la banca.
Señala el artículo que el futuro español está "muy vinculado al sector financiero, que en estos momentos intenta captar un capital adicional necesario situado en 15.000 millones de euros para cumplir con los nuevos requisitos del Gobierno".
Y, asegura, que el destino de los bancos españoles "depende de cómo se desarrolle el quebrado mercado inmobiliario". Vinculado a este problema está el suelo, según sostiene el mencionado artículo.
El suelo fue uno de los puntos calientes durante el boom inmobiliario. "Los ayuntamientos permitieron urbanizar parcelas, dieron permisos de obras y recibieron tasas o un porcentaje de estas tierras", indica.
La dimensión de la burbuja, según señala sólo es ahora evidente, al conocer los datos del Banco de España con los detalles de la exposición del sector al ladrillo.
"Casi una cuarta parte de los bancos ha concedido 320.000 millones de euros a promotores inmobiliarios con el respaldo del suelo, según estimaciones del banco Goldman Sachs. El suelo supone casi la mitad de los 70.000 millones de euros de los activos en propiedad de los bancos", explica The Economist.
Añadiendo: “así, estas instituciones españolas tienen una exposición de más de 100.000 millones en tierras vacías, como prestamistas o como titulares".
Se señala que hay cerca de 1,5 millones de casas sin vender, y que su venta, como mínimo se realizará en cinco años. Muchos bancos contabilizan en sus libros el suelo a precios demasiado altos y se resisten a vender con pérdidas".
En este sentido, frente al fracaso de las pruebas de esfuerzo realizadas a los bancos el año pasado, en los próximos meses (entre marzo y junio) se realizaran unas pruebas de resistencia más severas. Serán realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (ABE) que acaba de iniciar sus funciones.
La metodología de las pruebas, parte de un escenario peor respecto a la inflación, crecimiento, y deterioro de los mercados, y afectará al 65% de los bancos europeos (al menos al 50% de los de cada Estado).
Las pruebas se centrarán en la medición del core Tier 1 capital (capital principal de nivel 1: capital y reservas), que es más restrictiva que la del capital Tier 1 [o de nivel 2, que integra también las participaciones preferentes] empleadas en las pruebas del año pasado.
Algunas voces se lamentan, al señalar que las pruebas deberían ser obligatorias para todos los bancos de la UE que tengan activos valorados por encima de 40.000 o 50.000 millones de euros, ya que en caso contrario, la mayoría de los bancos alemanes quedarán exentos del examen.
Las pruebas del año pasado, ya fueron muy desiguales: en la Unión Europea se examinó al 50%, mientras que en España se verificó al 95% de las entidades. Para colmo, se aprobó al Bank of Ireland y el Allied Irish Banks, (los dos únicos examinados en Irlanda) que cayeron en picado en los meses siguientes.
Los resultados de las pruebas serán públicos a mediados de junio tras un examen que será llevado a cabo en consulta con las autoridades nacionales y el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, que preside Jean-Claude Trichet, presidente del BCE.
Por otro lado, se ha logrado sentar las bases del Gobierno Económico de la UE ya que se ha alcanzado el acuerdo de los Veintisiete Estados miembros. Además de política monetaria, la Unión empezará a contar con los primeros instrumentos para elaborar una política económica europea común. El Consejo Europeo ha aprobado los instrumentos para esta mayor gobernanza económica que son el Pacto por el Euro Plus, el fondo de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE), las seis propuestas legislativas que refuerzan la vigilancia presupuestaria y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y la realización de pruebas de resistencia más severas a la banca.
El Pacto por el Euro Plus consiste en una serie de compromisos que deben asumir los Estados del euro y otros países de la UE que deseen suscribirlo voluntariamente. Se persigue lograr una mayor competitividad (por medio de la contención salarial), fomentar el empleo (reformas del mercado laboral); asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas (control del gasto en pensiones, sanidad y prestaciones sociales) y reforzar la estabilidad financiera (reforma de la supervisión y nuevas pruebas de resistencia a la banca). A cambio Alemania aceptará un fondo de rescate para los países con dificultades.
El MEDE prevé un fondo de 500.000 millones efectivamente disponibles y del que Alemania es su principal contribuyente con el 27,1%.
La realidad es que “aún no se ha escrito el final de la historia”, la banca irlandesa necesita una inyección adicional de 24.000 millones de euros para mantenerse a flote y garantizar su futuro, que pasará necesariamente por una profunda reestructuración del sistema financiero. El Banco Central de Irlanda emitió ese diagnóstico, una vez realizadas a las principales entidades las nuevas pruebas de solvencia.
La situación irlandesa equivale a una nacionalización virtual del sistema bancario irlandés, en el que el anterior Ejecutivo ya se vio forzado a comprometer hasta 46.000 millones de euros. La factura total, una vez añadidos otros 24.000 millones a lo largo de los dos próximos años para tapar los agujeros de solvencia, ascenderá 70.000 millones, cifra que supone el 45% del PIB irlandés.
Por lo que respecta al otro gran foco de inquietud, Portugal, su situación financiera continuó agravándose, de tal forma que tuvo que solicitar el rescate en una situación límite (los tipos de interés de los bonos portugueses escalaron a, nada menos, que el 10%).
La Comisión Europea comenzará a negociar con Portugal el programa de consolidación fiscal que deberá acompañar al rescate del país. Una vez que se alcance un acuerdo sobre el plan de ajuste entre la Comisión y los partidos políticos portugueses, deberá ser aprobado por los ministros de Economía de la eurozona y de la UE, probablemente en su reunión del 16 de mayo. En ese momento se aprobará también el rescate de 80.000 millones.
Según el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, "la ayuda europea se dará bajo estrictas condiciones negociadas con los principales partidos políticos" del país. Las negociaciones comenzarán "inmediatamente" en colaboración con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que participará en el programa.
El plan de ajuste deberá ser más estricto que él no aprobado por el Parlamento portugués el 23 de marzo pasado. Según declaró el ministro finlandés de Economía, Hyrki Katainen, "el plan debe ser realmente estricto porque de lo contrario no tiene sentido avalar el crédito de nadie".
Ahora lo que preocupa es el riesgo de contagio, si bien la tónica general entre autoridades públicas y mercados es que este se ha mitigado. El consejero delegado del Fondo Temporal de Rescate de la zona euro (EFSF, según sus siglas en inglés), Klaus Regling, ha asegurado que el paso dado por Portugal ayudará a evitar el contagio a otros países de la eurozona, más concretamente, a España. "Los mercados han reaccionado muy positivamente a la petición de asistencia financiera de Portugal. La visión predominante de los mercados es que el rescate de las tres economías más débiles de la zona euro (Grecia, Irlanda y Portugal) contribuirá a evitar un contagio más allá".
Según Regling, "esto afecta especialmente cuando miras la situación de España, ya que los mercados aprecian la diferenciación entre la deuda portuguesa y la española”. La verdad, es que los diferenciales de los bonos de ambos países (rentabilidad exigida con respecto al bund alemán) han tenido comportamientos o trayectorias contrarias en las últimas semanas.
“Los mercados entienden ahora mucho mejor los fundamentos económicos de los distintos países de la zona del euro, por lo que los riesgos de un contagio son mucho menores que hace unos seis meses. La deuda pública española tiene mercado".
En relación a la economía del Reino Unido, ha crecido este año medio un punto menos de lo esperado, recortándose igualmente las estimaciones para el crecimiento de este año y del siguiente.
La inflación, que está situada en el 4,4%, (superior al objetivo del 2%) continuará por encima hasta el año 2013.
Está por ver el daño político que puedan producir los ajustes en el Reino Unido: las perspectivas de crecimiento recortadas para este año del 2,1% al 1,7% y las del que viene del 2,6% al 2,5%; la inflación instalada previsiblemente entre el 4% y el 5% durante todo 2011 (se augura una subida de tipos pese a la fragilidad del crecimiento); y, finalmente, el paro aumentando.
Por otro lado, Alemania que exige la moderación salarial para Europa, (la ha reclamado como condición para ampliar el fondo de rescate europeo y, en definitiva, al Pacto por el Euro) ha visto como el incremento de sus salarios ha sido del 1,5% (más del doble que en España).
ESPAÑA:
El Gobernador del Banco de España, Fernández Ordoñez, ha declarado que la recuperación de la economía española aún está por llegar -previsiblemente para mediados de 2012- por lo que este año 2011 seguirá siendo un año de ajustes. Se mostró preocupado por el “distanciamiento” del mercado laboral español en relación a los “socios más prósperos de Europa que tienen tasas de paro más bajas, ya que se han ajustado con otros tipos de contratos y de negociación colectiva”.
Por su lado, el Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha declarado que “ninguna reforma laboral da frutos a corto plazo, señalando que España está abocada a vivir lustros de moderación o sensatez salarial”.
Y es que el creciente empeoramiento del mercado laboral ha obligado al Gobierno a elevar, de nuevo, su previsión de paro para 2011, que en lugar del 19,3% anterior, estima que acabará 2011 en el 19,8%. Cinco décimas por encima de la estimación que efectúo en septiembre pasado. Con todo se trata de una previsión muy inferior a las del Banco de España, la Comisión Europea o el promedio de las previsiones de analistas privados que recogen la Fundación de Cajas de Ahorros, que estiman cifras de tasas de paro por encima del 20% a finales de 2011.
No obstante, Elena Salgado continúa argumentando que, aunque moderadamente, al final de este año la tasa de paro será más baja que la actual: "la previsión del Gobierno es que no se va a llegar a los cinco millones de desempleados este año, por lo que tampoco se va alcanzar -esa cifra- durante los siguientes ejercicios ya que la tasa de paro tocará un máximo en este primer trimestre".
Respecto al crecimiento económico, la vicepresidenta Salgado señaló que "a medida que se vayan corrigiendo los desequilibrios, la recuperación va a ir ganando fuerza. " En 2011 la reactivación va a depender del sector exterior en mayor medida" lo que permitirá compensar el menor crecimiento del consumo de las economías domésticas (se estima que cerrará el año con un aumento del 0,9%, la mitad de la anterior estimación).
Sin embargo, el Ejecutivo sigue manteniendo que el Producto Interior Bruto español crecerá un 1,3% durante 2011, frente a la de los organismos internacionales, que estiman un crecimiento entre el 0,7% y el 0,8%. Sin embargo, rebaja la previsión del 2,5% al 2,3% para 2012; y la de 2013, del 2,7% al 2,4%. Para 2014, prevé un crecimiento del 2,6%. Lo que no cambia, son las previsiones de déficit público comprometidos ante Bruselas. De esta manera, el Gobierno mantiene que el desequilibrio presupuestario bajará al 6% en 2011, al 4,4% al año siguiente y volverá al límite del 3% en 2013.
Por otro lado, el FMI es algo más optimista sobre España de lo que era hace unos meses, ya que en su informe semestral "Perspectivas Económicas Mundiales" del FMI sitúa el crecimiento del PIB español en el 0,8 % para 2011 y mejora en una décima su previsión para 2012, al pronosticar un crecimiento del 1,6 %.
Además, el FMI sitúa la tasa de desempleo en el 19,4 % este año frente al 19,8 % que prevé el Ejecutivo español.
La realidad es que el mercado de trabajo empeora día tras día, sin dar la más mínima señal de leve mejoría: el Paro Registrado (los desempleados que se inscriben en las Oficinas de Empleo) ha vuelto a aumentar en marzo para alcanzar un nuevo récord de 4,33 millones (un ritmo de 1.110 de nuevas personas desempleadas por día). Pese al pronóstico oficial de que el deterioro laboral está tocando suelo, marzo que tradicionalmente es un mes bueno para el empleo, ha dado nuevos disgustos.
Además, pese a la reforma laboral, se produce una nueva caída de la contratación indefinida. Gana peso la contratación temporal frente a la indefinida. Desde luego, la próxima Encuesta de Población Activa (EPA) podría ser demoledora.
Por otro lado, muy interesantes son las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que muestran la evolución del PIB español por comunidades autónomas:
La industria fue el único sector económico, junto a la agricultura, que creció en 2010. Navarra (1,2% de aumento) y el País Vasco (un 0,8%), que tienen un menor problema del ladrillo y un gasto público mayor, fueron las comunidades que más crecieron en 2010. A ellas se suma Castilla y León, que con un 0,8%.
Según el INE, el PIB español retrocedió ligeramente (no llegó su caída al 0,1%). Pero las diferencias territoriales son muy importantes: en el extremo opuesto a Navarra, País Vasco y Castilla-León, se hallan Andalucía (-0,9%), Castilla-La Mancha (-0,9%) y Canarias (-0,8%). Las tres, además, están entre las que acumulan más desempleo, con tasas superiores al 28% en las economías andaluza y canaria.
Cataluña y Madrid, las dos mayores economías españolas, reflejan muy bien la evolución habida en el Producto Interior Bruto español. Ambos territorios prosiguen estancados. Cataluña pasa a crecer un 0,1%, tras una notable recuperación (en 2009, el año de la Gran Recesión, se apuntó un -4,2%), guiada por las exportaciones. Aragón y Comunidad Valenciana, que también se dejaron más de un 4% en 2009, no lograron dejar atrás los números rojos (-0,5% y -0,6%), pese a tener, como Cataluña, una industria exportadora de peso.
El PIB de Madrid refleja un crecimiento casi inapreciable (0,002%), que no fue suficiente para compensar el aumento de población en 2010 (casi un 1% más que el año anterior). El efecto llamada de la capital en tiempos de crisis (la tasa de paro de la comunidad madrileña, con un 16%, está entre las más bajas) se traduce en esta ocasión en un notable descenso de la renta por habitante, uno de los indicadores económicos más relevantes. El PIB per cápita madrileño cayó un 0,6% frente al aumento del 0,5% en el PIB per cápita español.
El retroceso del PIB per cápita madrileño (29.963 euros por habitante) altera el orden de las regiones con mayor renta por habitante. Madrid cedió la primera posición a País Vasco (31.314 euros) en 2007 y ahora, tras la notable recuperación de Navarra en 2010, deja el segundo puesto a la comunidad foral (29.982 euros). Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, con cerca de 17.000 euros por habitante, vuelven a ser las autonomías con menor PIB per cápita.
Por lo que respecta al comportamiento de los precios, el IPC adelantado correspondiente al mes de marzo señala que los precios se han mantenido en la tasa del 3,6% (en variación anual). Es decir, no ha habido variación respecto al IPC de febrero, que como consecuencia de la escalada de precios de las materias primas se elevó en ese mes al citado 3,6%.
Por otro lado, según el Barómetro empresarial de la Fundación Ortega- Marañón, el estado de ánimo de los empresarios permanece “bajo cero”. El diagnóstico sobre la economía española que hacen los responsables de compañías con más de 10 trabajadores está en niveles mínimos: los consultados puntúan la situación con un 2,9 en una escala de 0 a 10, una décima por encima de la oleada anterior. La percepción que tienen los empresarios del sector al que se dedican también sigue siendo muy desfavorable (3,4).
Un 86% de los empresarios encuestados asegura que su empresa ha sufrido el impacto de la crisis, cuyos efectos siguen sin ceder. El 51% percibe que este fuerte impacto nocivo no ha cambiado y el 34% cree que incluso ha ido a peor. El sector industrial no se recupera, y la ausencia de crédito continúa pesando sobre todos los sectores de la economía: no varía la gran mayoría de los empresarios que opinan que en estos momentos es más difícil que hace dos años conseguir financiación para su empresa (77%). Y lo que es peor: no creen que la situación vaya a mejorar a corto plazo. Tres de cada cuatro encuestados responde que aún queda tiempo hasta que la economía mundial remonte la marcha; y los que opinan esto mismo para el caso español crecen hasta un aplastante 92%.
El profundo descontento del empresariado se aprecia en el suspenso que dan al Gobierno (el 78% desaprueba la gestión del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero) y a la oposición (el 70% tampoco aprueba al líder del PP, Mariano Rajoy).
MERCADOS:
Durante el pasado marzo se han conjurado todos los elementos contra la Bolsa española: Trichet con sus amenazas de subidas de tipos de interés; las rebajas de calificación de las agencias de ratings; el conflicto libio y el alza de los precios del petróleo; el terremoto de Japón y el último día: la banca irlandesa. Pese a todo, el balance no ha sido muy negativo: cae el 2,5% en marzo, saldándose el último trimestre con un avance del 7,28%.
Respecto al precio del petróleo, definitivamente parece haber abandonado la tónica de estabilidad y volvió a repuntar en los mercados por la incertidumbre sobre el conflicto en Libia y su contagio a otros países productores de petróleo. El barril de crudo tipo brent, el de referencia en Europa, rebasó la cota de los 120 dólares por primera vez desde el 22 de agosto de 2008.
Por su parte, en el Nymex de Nueva York, el barril West Texas alcanzó los 108,78 dólares, con lo que alcanza su precio más alto desde septiembre de 2008.
En relación al Euríbor, el indicador que fija el precio de la mayoría de hipotecas en España, ha superado el 2% en su tasa diaria por primera vez desde marzo de 2009.
Las hipotecas que se revisen con este dato subirán una media de 600 euros al año. Se trata del mayor repunte en las cuotas desde julio de 2008. No obstante, es más que posible que en este mes de abril se produzcan mayores subidas.
Finalmente, la cifra de matriculaciones de automóviles durante el pasado marzo, 88.396 unidades, suponen una caída del 29,1% sobre el mismo mes del año anterior. Se pone de relieve que uno de los principales test del consumo de los particulares sigue sin reaccionar. Se cierra el primer trimestre con unas ventas de 208.151 unidades y un retroceso del 27,3%.
EMPRESAS:
Mercadona cerró el ejercicio 2010 con un beneficio neto de 398 millones de euros, un 47% más que el anterior. Juan Roig, presidente y propietario de la mayor cadena de supermercados de España con 1.310 tiendas, comentó que "lo más coherente" es comparar los resultados de 2010 con los de 2008, una estimación que arroja un aumento del 24% de los beneficios, porque la cadena optó por recortar ganancias en 2009 para bajar sus precios una media del 10% y mantener a sus clientes pese a la crisis.
La facturación de Mercadona creció un 6% en 2010 y alcanzó los 16.485 millones de euros. El margen de beneficios fue del 2,6%. La cadena de supermercados abrió 60 tiendas nuevas y cerró 14. Invirtió 575 millones de euros en sus nuevos locales, en la adaptación de otros ya existentes y en obras de construcción de los bloques logísticos de Villadangos del Páramo (León), Guadix (Granada) y Plaza (Zaragoza).
La cadena emplea a 63.500 trabajadores fijos tras incorporar a otros 1.500 en 2010.
Según Roig, el precio del “carrito menú” (la unidad de compra que requiere una familia) se ha rebajado un 4% en 2010 después de haber caído un 10% el año anterior. Unas rebajas acumuladas que representan un ahorro para las familias españolas de 2.200 millones de euros. "Hemos asumido un 0,2% del PIB", presumió Roig.
El Banco de España, por ejemplo, podría haber cercenado el espectacular crecimiento de los créditos a las inmobiliarias, impidiendo que los activos respecto al sector inmobiliario alcanzasen al 50% de los activos totales de las entidades de crédito. En el periodo comprendido entre los años 1999 a 2007 podría haber cortado de raíz a la tremenda burbuja inmobiliaria que se fue “hinchando”.
GLOBAL:
China, acogerá un seminario de máximo nivel sobre el sistema monetario internacional. Se reunirán funcionarios, los bancos centrales y políticos para analizar hacia dónde se está dirigiendo el mercado de divisas.
El anuncio, a mediados del mes de marzo pasado, de una intervención conjunta de los países ricos a favor del yen sorprendió al mercado. Han transcurrido más de 10años desde que no se llevaban a cabo intervenciones coordinadas en el mercado de cambios.
Existe una frase muy dura que dice, que el inversor entra en el mercado "cuando la sangre aún está en el suelo". Una vez más la realidad así lo ha evidenciado: el yen ha registrado su máximo histórico frente al dólar a mediados del mes pasado (apenas una semana después del terremoto). De esta forma, los especuladores anticipaban una importante repatriación de capitales por parte de las empresas japonesas para hacer frente a la reconstrucción y a la fuerte apreciación que se produjo tras el terremoto de Kobe en 1995. Como algún analista ha señalado, "entonces, tras mes y medio de estabilidad inicial, el yen empezó a acelerar su apreciación hasta sumar un 16% en dos meses”.
Frente a esos fuertes movimientos especulativos, el G-7 (grupo de los países ricos) decidió actuar apoyando al Yen. En todo caso, la efectividad de las intervenciones en el mercado de divisas es muy limitada, ya que se mueven diariamente alrededor de 4 billones de dólares (la cantidad de reserves de divisas en manos del G-7 asciende a 9,4 billones, según los últimos datos del Banco de Pagos Internacional).
Muchos analistas ven en la intervención del G-7 un sentido solidario y humanista más que económico, pero no se puede olvidar que si la economía de Japón comenzase a repatriar capitales, debería vender activos que posee denominados en otras divisas, lo que afectaría en gran medida a Estados Unidos (Japón figura como uno de los más importantes inversores de Deuda Pública emitida por el Tesoro estadounidense).
Ahora bien, teóricamente, el Yen será una divisa más débil a medio plazo: sobre todo si la Reserva Federal y el Banco Central Europeo incrementan sus tasas de interés.
ESTADOS UNIDOS:
Al final del pasado ejercicio, los estímulos económicos aplicados cumplieron su finalidad, lo que permitió a la economía estadounidense evitar una recaída. De forma que se cerró 2010 con un aumento de su PIB del 2,9%. Es un buen dato, ya que es la mayor expansión registrada en los últimos cinco años (en 2009 cayó un 2,6%).
Hay que desear que los actuales problemas geopolíticos no deterioren la situación, de forma que en el presente año el PIB estadounidense alcance un aumento del 3,5%.
Lo anterior ha sido posible gracias a la mejora de las exportaciones y del gasto de los consumidores y las empresas.
Sin embargo, no está asegurado este repunte en el 2011 ya que perduran dos asignaturas pendientes para que la economía estadounidense pueda mostrar una sólida recuperación: el mercado de la vivienda y el empleo, por lo que es muy difícil que se pueda retirar en este momento la fuerte expansión monetaria que se sigue aplicando.
En principio, el fin de la expansión monetaria está previsto para el mes de junio próximo, por lo que una subida de los tipos de interés por la Reserva Federal podría seguir el camino que se viene anunciando por el Banco Central Europeo para este mes de Abril.
Ahora bien, está empezando a preocupar la situación fiscal, y el consiguiente gigantesco endeudamiento público estadounidense. La capacidad de endeudamiento del Gobierno federal está al límite. Algunos señalan que si las autoridades no toman una decisión al respecto, no será preciso que las Agencias de Calificación rebajen la calificación crediticia de Estados Unidos para que surja un importantísimo problema.
Durante el año 2000 el endeudamiento público alcanzó casi los 6 billones de dólares, con el presidente George Bush se incremento a 10 billones, y en estos momentos casi supone el 100% del PIB estadounidense.
Estas abultadísimas cifras implican que el Tesoro no tendrá capacidad para pedir prestado, y no estará en condiciones de pagar las facturas pendientes, salvo que adopte fortísimos recortes en el Gasto Público.
De hecho se deberán pagar intereses más altos por la deuda y eso provocará que se agrave más el déficit, que va camino de tocar los 1,6 billones de dólares (10% del PIB). La posible pérdida de confianza de los inversores, que esa situación genera, podría obligar a mayores subidas en las tasas de interés.
El fuerte castigo que están sufriendo las economías periféricas europeas, está mostrando hasta dónde puede llegar ese castigo, cuando el mercado duda de la capacidad fiscal de un país.
El tiempo corre, y eso pone nervioso a Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase. "Si alguien quiere pulsar ese botón, será catastrófico e impredecible; por eso pienso que están locos", dijo el banquero ante la Cámara de Comercio, el principal lobby de los negocios en Washington. Más presión, por tanto, sobre la Casa Blanca y el Congreso. Lo que preocupa a Wall Street es que en Washington, y en particular en la bancada republicana, se vincule la necesidad de elevar el límite de endeudamiento al recorte del gasto público. El ala conservadora, agitada por el movimiento del Tea Party y con la mayoría en la Cámara de Representantes, se siente con fuerza para plantar cara a la oposición demócrata.
El presidente de la Reserva Federal, Bernanke, ha reiterado que se deben hacer los cambios precisos para reducir el déficit presupuestario, pero sin confundir la prioridad de disciplina fiscal a largo plazo, con los retos económicos o problemas a corto plazo, ya que podría peligrar la recuperación económica.
JAPÓN:
El drama del desastre humano y económico del tsunami y posterior crisis nuclear aún no resuelta, ya se ha llevado consigo más del 2% del PIB japonés (según estimaciones de AIR Worldwide y Eqecat, compañías que calculan los riesgos ante este tipo de desastres naturales). Se trata, sin duda, del mayor desafío que afronta Japón desde la Segunda Guerra Mundial.
Es imposible calcular en estos momentos las pérdidas materiales y económicas de la tercera economía mundial, y existen dudas respecto a cómo el endeudamiento público suplementario, necesario para la reconstrucción, afectará a unas finanzas públicas ya muy deterioradas, cuya deuda ya asciende al 200% del PIB japonés.
UNIÓN EUROPEA:
Hace ya tiempo que Jean-Claude Trichet, adelantó que el BCE iba a subir el tipo de interés de referencia. Así lo ha hecho a comienzos de Abril. Y lo que es peor, se desprende de sus palabras que esta no podría ser la única subida de las tasas a medio plazo, ya que la institución va a estar “muy vigilante" frente a la evolución de los precios.
Muchos analistas han interpretado las palabras del presidente del BCE en el sentido, de que tal vez en junio, y después, lo vuelva a subir. Es decir, en dos ocasiones más durante este año.
No obstante, señaló que “la política monetaria en la eurozona sigue siendo acomodaticia": los tipos se encuentran en niveles excepcionalmente bajos, teniendo en cuenta la evolución reciente de la economía, lo que deja margen para volver a incrementar el precio del dinero en dos o tres meses. Y por si no fuera suficiente ha añadido: "Estamos extremadamente alertas frente a los efectos de segunda ronda (reacción de los salarios y espiral precios-salarios o beneficios-salarios).
De nuevo, a diferencia del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo sigue dando mayor prioridad al control de la inflación que al crecimiento económico.
Por eso, ha sido el primero en abandonar la política monetaria de emergencia, temeroso de que la incipiente recuperación económica y el encarecimiento de las materias primas dispare la inflación.
Sin embargo, el Banco de Inglaterra (a la vez que el BCE incrementaba los tipos de interés) decidió mantener los suyos en el 0,5%. Sin duda para la autoridad monetaria inglesa, priman más las dudas sobre la recuperación -el PIB británico retrocedió de forma inesperada en el cuarto trimestre de 2010-, que el notable repunte de los precios (ya por encima del 4%).
La subida de precios en la zona euro es más contenida (2,6% en marzo), pero la sensibilidad de los consejeros del banco central ante su evolución es mucho mayor. Entre otras cosas, porque su objetivo prioritario es mantener la inflación por debajo del 2%.
Contra ese objetivo del 2% se encuentra el repunte del petróleo (en 120 dólares por barril a principios de abril), compensado en parte por la apreciación del euro (se cambia a 1,43 dólares) y, también la recuperación de los países centrales de la eurozona (Alemania y Francia) que durante la primera mitad de este año han crecido cerca del 3%.
Para España esta subida del tipo de interés oficial es muy negativa. Si definitivamente, se aprobasen dos subidas más hasta final de año (hasta situar los tipos alrededor del 1,75%), el euribor escalaría, al menos, al 3%. Se trataría de una situación tremendamente dura para la capacidad de gasto de las familias españolas en la situación actual.
De nuevo, aparecen las asimetrías en la eurozona: para Alemania una subida de un cuarto de punto quizá sea poco, pero no es oportuno para las economías periféricas de la región.
Respecto a esas divergencias y asimetrías existentes en la eurozona, Trichet ya hace tiempo que indicó que en ocasiones le preguntan cómo puede gestionar el BCE "una zona monetaria única donde está Alemania que crece y España y otros países donde el crecimiento no es halagador". Por lo que recordó que no hace muchos años la situación era la inversa", cuando Alemania se encontraba parada y España registraba un gran crecimiento económico.
Los conflictos en el norte de África, y en particular en Libia, unidos a la imparable demanda energética de los países emergentes han colocado al mercado del crudo petrolífero en un precio muy preocupante. Ya se han alcanzado los 120 dólares por barril de Brent. Según la agencia Fitch, si esa cifra ascendiera a los 150 dólares, Occidente lo pasaría bastante mal. En particular, si el crudo escalase hasta la cifra citada la riqueza de la eurozona caería un 0,7% en 2011.
Por otro lado, según la revista británica The Economist en un artículo titulado “Duro aterrizaje”, la salud de la zona euro depende del suelo español en manos de la banca.
Señala el artículo que el futuro español está "muy vinculado al sector financiero, que en estos momentos intenta captar un capital adicional necesario situado en 15.000 millones de euros para cumplir con los nuevos requisitos del Gobierno".
Y, asegura, que el destino de los bancos españoles "depende de cómo se desarrolle el quebrado mercado inmobiliario". Vinculado a este problema está el suelo, según sostiene el mencionado artículo.
El suelo fue uno de los puntos calientes durante el boom inmobiliario. "Los ayuntamientos permitieron urbanizar parcelas, dieron permisos de obras y recibieron tasas o un porcentaje de estas tierras", indica.
La dimensión de la burbuja, según señala sólo es ahora evidente, al conocer los datos del Banco de España con los detalles de la exposición del sector al ladrillo.
"Casi una cuarta parte de los bancos ha concedido 320.000 millones de euros a promotores inmobiliarios con el respaldo del suelo, según estimaciones del banco Goldman Sachs. El suelo supone casi la mitad de los 70.000 millones de euros de los activos en propiedad de los bancos", explica The Economist.
Añadiendo: “así, estas instituciones españolas tienen una exposición de más de 100.000 millones en tierras vacías, como prestamistas o como titulares".
Se señala que hay cerca de 1,5 millones de casas sin vender, y que su venta, como mínimo se realizará en cinco años. Muchos bancos contabilizan en sus libros el suelo a precios demasiado altos y se resisten a vender con pérdidas".
En este sentido, frente al fracaso de las pruebas de esfuerzo realizadas a los bancos el año pasado, en los próximos meses (entre marzo y junio) se realizaran unas pruebas de resistencia más severas. Serán realizadas por la Autoridad Bancaria Europea (ABE) que acaba de iniciar sus funciones.
La metodología de las pruebas, parte de un escenario peor respecto a la inflación, crecimiento, y deterioro de los mercados, y afectará al 65% de los bancos europeos (al menos al 50% de los de cada Estado).
Las pruebas se centrarán en la medición del core Tier 1 capital (capital principal de nivel 1: capital y reservas), que es más restrictiva que la del capital Tier 1 [o de nivel 2, que integra también las participaciones preferentes] empleadas en las pruebas del año pasado.
Algunas voces se lamentan, al señalar que las pruebas deberían ser obligatorias para todos los bancos de la UE que tengan activos valorados por encima de 40.000 o 50.000 millones de euros, ya que en caso contrario, la mayoría de los bancos alemanes quedarán exentos del examen.
Las pruebas del año pasado, ya fueron muy desiguales: en la Unión Europea se examinó al 50%, mientras que en España se verificó al 95% de las entidades. Para colmo, se aprobó al Bank of Ireland y el Allied Irish Banks, (los dos únicos examinados en Irlanda) que cayeron en picado en los meses siguientes.
Los resultados de las pruebas serán públicos a mediados de junio tras un examen que será llevado a cabo en consulta con las autoridades nacionales y el Consejo Europeo de Riesgo Sistémico, que preside Jean-Claude Trichet, presidente del BCE.
Por otro lado, se ha logrado sentar las bases del Gobierno Económico de la UE ya que se ha alcanzado el acuerdo de los Veintisiete Estados miembros. Además de política monetaria, la Unión empezará a contar con los primeros instrumentos para elaborar una política económica europea común. El Consejo Europeo ha aprobado los instrumentos para esta mayor gobernanza económica que son el Pacto por el Euro Plus, el fondo de rescate (Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE), las seis propuestas legislativas que refuerzan la vigilancia presupuestaria y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y la realización de pruebas de resistencia más severas a la banca.
El Pacto por el Euro Plus consiste en una serie de compromisos que deben asumir los Estados del euro y otros países de la UE que deseen suscribirlo voluntariamente. Se persigue lograr una mayor competitividad (por medio de la contención salarial), fomentar el empleo (reformas del mercado laboral); asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas (control del gasto en pensiones, sanidad y prestaciones sociales) y reforzar la estabilidad financiera (reforma de la supervisión y nuevas pruebas de resistencia a la banca). A cambio Alemania aceptará un fondo de rescate para los países con dificultades.
El MEDE prevé un fondo de 500.000 millones efectivamente disponibles y del que Alemania es su principal contribuyente con el 27,1%.
La realidad es que “aún no se ha escrito el final de la historia”, la banca irlandesa necesita una inyección adicional de 24.000 millones de euros para mantenerse a flote y garantizar su futuro, que pasará necesariamente por una profunda reestructuración del sistema financiero. El Banco Central de Irlanda emitió ese diagnóstico, una vez realizadas a las principales entidades las nuevas pruebas de solvencia.
La situación irlandesa equivale a una nacionalización virtual del sistema bancario irlandés, en el que el anterior Ejecutivo ya se vio forzado a comprometer hasta 46.000 millones de euros. La factura total, una vez añadidos otros 24.000 millones a lo largo de los dos próximos años para tapar los agujeros de solvencia, ascenderá 70.000 millones, cifra que supone el 45% del PIB irlandés.
Por lo que respecta al otro gran foco de inquietud, Portugal, su situación financiera continuó agravándose, de tal forma que tuvo que solicitar el rescate en una situación límite (los tipos de interés de los bonos portugueses escalaron a, nada menos, que el 10%).
La Comisión Europea comenzará a negociar con Portugal el programa de consolidación fiscal que deberá acompañar al rescate del país. Una vez que se alcance un acuerdo sobre el plan de ajuste entre la Comisión y los partidos políticos portugueses, deberá ser aprobado por los ministros de Economía de la eurozona y de la UE, probablemente en su reunión del 16 de mayo. En ese momento se aprobará también el rescate de 80.000 millones.
Según el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, "la ayuda europea se dará bajo estrictas condiciones negociadas con los principales partidos políticos" del país. Las negociaciones comenzarán "inmediatamente" en colaboración con el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que participará en el programa.
El plan de ajuste deberá ser más estricto que él no aprobado por el Parlamento portugués el 23 de marzo pasado. Según declaró el ministro finlandés de Economía, Hyrki Katainen, "el plan debe ser realmente estricto porque de lo contrario no tiene sentido avalar el crédito de nadie".
Ahora lo que preocupa es el riesgo de contagio, si bien la tónica general entre autoridades públicas y mercados es que este se ha mitigado. El consejero delegado del Fondo Temporal de Rescate de la zona euro (EFSF, según sus siglas en inglés), Klaus Regling, ha asegurado que el paso dado por Portugal ayudará a evitar el contagio a otros países de la eurozona, más concretamente, a España. "Los mercados han reaccionado muy positivamente a la petición de asistencia financiera de Portugal. La visión predominante de los mercados es que el rescate de las tres economías más débiles de la zona euro (Grecia, Irlanda y Portugal) contribuirá a evitar un contagio más allá".
Según Regling, "esto afecta especialmente cuando miras la situación de España, ya que los mercados aprecian la diferenciación entre la deuda portuguesa y la española”. La verdad, es que los diferenciales de los bonos de ambos países (rentabilidad exigida con respecto al bund alemán) han tenido comportamientos o trayectorias contrarias en las últimas semanas.
“Los mercados entienden ahora mucho mejor los fundamentos económicos de los distintos países de la zona del euro, por lo que los riesgos de un contagio son mucho menores que hace unos seis meses. La deuda pública española tiene mercado".
En relación a la economía del Reino Unido, ha crecido este año medio un punto menos de lo esperado, recortándose igualmente las estimaciones para el crecimiento de este año y del siguiente.
La inflación, que está situada en el 4,4%, (superior al objetivo del 2%) continuará por encima hasta el año 2013.
Está por ver el daño político que puedan producir los ajustes en el Reino Unido: las perspectivas de crecimiento recortadas para este año del 2,1% al 1,7% y las del que viene del 2,6% al 2,5%; la inflación instalada previsiblemente entre el 4% y el 5% durante todo 2011 (se augura una subida de tipos pese a la fragilidad del crecimiento); y, finalmente, el paro aumentando.
Por otro lado, Alemania que exige la moderación salarial para Europa, (la ha reclamado como condición para ampliar el fondo de rescate europeo y, en definitiva, al Pacto por el Euro) ha visto como el incremento de sus salarios ha sido del 1,5% (más del doble que en España).
ESPAÑA:
El Gobernador del Banco de España, Fernández Ordoñez, ha declarado que la recuperación de la economía española aún está por llegar -previsiblemente para mediados de 2012- por lo que este año 2011 seguirá siendo un año de ajustes. Se mostró preocupado por el “distanciamiento” del mercado laboral español en relación a los “socios más prósperos de Europa que tienen tasas de paro más bajas, ya que se han ajustado con otros tipos de contratos y de negociación colectiva”.
Por su lado, el Ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ha declarado que “ninguna reforma laboral da frutos a corto plazo, señalando que España está abocada a vivir lustros de moderación o sensatez salarial”.
Y es que el creciente empeoramiento del mercado laboral ha obligado al Gobierno a elevar, de nuevo, su previsión de paro para 2011, que en lugar del 19,3% anterior, estima que acabará 2011 en el 19,8%. Cinco décimas por encima de la estimación que efectúo en septiembre pasado. Con todo se trata de una previsión muy inferior a las del Banco de España, la Comisión Europea o el promedio de las previsiones de analistas privados que recogen la Fundación de Cajas de Ahorros, que estiman cifras de tasas de paro por encima del 20% a finales de 2011.
No obstante, Elena Salgado continúa argumentando que, aunque moderadamente, al final de este año la tasa de paro será más baja que la actual: "la previsión del Gobierno es que no se va a llegar a los cinco millones de desempleados este año, por lo que tampoco se va alcanzar -esa cifra- durante los siguientes ejercicios ya que la tasa de paro tocará un máximo en este primer trimestre".
Respecto al crecimiento económico, la vicepresidenta Salgado señaló que "a medida que se vayan corrigiendo los desequilibrios, la recuperación va a ir ganando fuerza. " En 2011 la reactivación va a depender del sector exterior en mayor medida" lo que permitirá compensar el menor crecimiento del consumo de las economías domésticas (se estima que cerrará el año con un aumento del 0,9%, la mitad de la anterior estimación).
Sin embargo, el Ejecutivo sigue manteniendo que el Producto Interior Bruto español crecerá un 1,3% durante 2011, frente a la de los organismos internacionales, que estiman un crecimiento entre el 0,7% y el 0,8%. Sin embargo, rebaja la previsión del 2,5% al 2,3% para 2012; y la de 2013, del 2,7% al 2,4%. Para 2014, prevé un crecimiento del 2,6%. Lo que no cambia, son las previsiones de déficit público comprometidos ante Bruselas. De esta manera, el Gobierno mantiene que el desequilibrio presupuestario bajará al 6% en 2011, al 4,4% al año siguiente y volverá al límite del 3% en 2013.
Por otro lado, el FMI es algo más optimista sobre España de lo que era hace unos meses, ya que en su informe semestral "Perspectivas Económicas Mundiales" del FMI sitúa el crecimiento del PIB español en el 0,8 % para 2011 y mejora en una décima su previsión para 2012, al pronosticar un crecimiento del 1,6 %.
Además, el FMI sitúa la tasa de desempleo en el 19,4 % este año frente al 19,8 % que prevé el Ejecutivo español.
La realidad es que el mercado de trabajo empeora día tras día, sin dar la más mínima señal de leve mejoría: el Paro Registrado (los desempleados que se inscriben en las Oficinas de Empleo) ha vuelto a aumentar en marzo para alcanzar un nuevo récord de 4,33 millones (un ritmo de 1.110 de nuevas personas desempleadas por día). Pese al pronóstico oficial de que el deterioro laboral está tocando suelo, marzo que tradicionalmente es un mes bueno para el empleo, ha dado nuevos disgustos.
Además, pese a la reforma laboral, se produce una nueva caída de la contratación indefinida. Gana peso la contratación temporal frente a la indefinida. Desde luego, la próxima Encuesta de Población Activa (EPA) podría ser demoledora.
Por otro lado, muy interesantes son las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) que muestran la evolución del PIB español por comunidades autónomas:
La industria fue el único sector económico, junto a la agricultura, que creció en 2010. Navarra (1,2% de aumento) y el País Vasco (un 0,8%), que tienen un menor problema del ladrillo y un gasto público mayor, fueron las comunidades que más crecieron en 2010. A ellas se suma Castilla y León, que con un 0,8%.
Según el INE, el PIB español retrocedió ligeramente (no llegó su caída al 0,1%). Pero las diferencias territoriales son muy importantes: en el extremo opuesto a Navarra, País Vasco y Castilla-León, se hallan Andalucía (-0,9%), Castilla-La Mancha (-0,9%) y Canarias (-0,8%). Las tres, además, están entre las que acumulan más desempleo, con tasas superiores al 28% en las economías andaluza y canaria.
Cataluña y Madrid, las dos mayores economías españolas, reflejan muy bien la evolución habida en el Producto Interior Bruto español. Ambos territorios prosiguen estancados. Cataluña pasa a crecer un 0,1%, tras una notable recuperación (en 2009, el año de la Gran Recesión, se apuntó un -4,2%), guiada por las exportaciones. Aragón y Comunidad Valenciana, que también se dejaron más de un 4% en 2009, no lograron dejar atrás los números rojos (-0,5% y -0,6%), pese a tener, como Cataluña, una industria exportadora de peso.
El PIB de Madrid refleja un crecimiento casi inapreciable (0,002%), que no fue suficiente para compensar el aumento de población en 2010 (casi un 1% más que el año anterior). El efecto llamada de la capital en tiempos de crisis (la tasa de paro de la comunidad madrileña, con un 16%, está entre las más bajas) se traduce en esta ocasión en un notable descenso de la renta por habitante, uno de los indicadores económicos más relevantes. El PIB per cápita madrileño cayó un 0,6% frente al aumento del 0,5% en el PIB per cápita español.
El retroceso del PIB per cápita madrileño (29.963 euros por habitante) altera el orden de las regiones con mayor renta por habitante. Madrid cedió la primera posición a País Vasco (31.314 euros) en 2007 y ahora, tras la notable recuperación de Navarra en 2010, deja el segundo puesto a la comunidad foral (29.982 euros). Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha, con cerca de 17.000 euros por habitante, vuelven a ser las autonomías con menor PIB per cápita.
Por lo que respecta al comportamiento de los precios, el IPC adelantado correspondiente al mes de marzo señala que los precios se han mantenido en la tasa del 3,6% (en variación anual). Es decir, no ha habido variación respecto al IPC de febrero, que como consecuencia de la escalada de precios de las materias primas se elevó en ese mes al citado 3,6%.
Por otro lado, según el Barómetro empresarial de la Fundación Ortega- Marañón, el estado de ánimo de los empresarios permanece “bajo cero”. El diagnóstico sobre la economía española que hacen los responsables de compañías con más de 10 trabajadores está en niveles mínimos: los consultados puntúan la situación con un 2,9 en una escala de 0 a 10, una décima por encima de la oleada anterior. La percepción que tienen los empresarios del sector al que se dedican también sigue siendo muy desfavorable (3,4).
Un 86% de los empresarios encuestados asegura que su empresa ha sufrido el impacto de la crisis, cuyos efectos siguen sin ceder. El 51% percibe que este fuerte impacto nocivo no ha cambiado y el 34% cree que incluso ha ido a peor. El sector industrial no se recupera, y la ausencia de crédito continúa pesando sobre todos los sectores de la economía: no varía la gran mayoría de los empresarios que opinan que en estos momentos es más difícil que hace dos años conseguir financiación para su empresa (77%). Y lo que es peor: no creen que la situación vaya a mejorar a corto plazo. Tres de cada cuatro encuestados responde que aún queda tiempo hasta que la economía mundial remonte la marcha; y los que opinan esto mismo para el caso español crecen hasta un aplastante 92%.
El profundo descontento del empresariado se aprecia en el suspenso que dan al Gobierno (el 78% desaprueba la gestión del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero) y a la oposición (el 70% tampoco aprueba al líder del PP, Mariano Rajoy).
MERCADOS:
Durante el pasado marzo se han conjurado todos los elementos contra la Bolsa española: Trichet con sus amenazas de subidas de tipos de interés; las rebajas de calificación de las agencias de ratings; el conflicto libio y el alza de los precios del petróleo; el terremoto de Japón y el último día: la banca irlandesa. Pese a todo, el balance no ha sido muy negativo: cae el 2,5% en marzo, saldándose el último trimestre con un avance del 7,28%.
Respecto al precio del petróleo, definitivamente parece haber abandonado la tónica de estabilidad y volvió a repuntar en los mercados por la incertidumbre sobre el conflicto en Libia y su contagio a otros países productores de petróleo. El barril de crudo tipo brent, el de referencia en Europa, rebasó la cota de los 120 dólares por primera vez desde el 22 de agosto de 2008.
Por su parte, en el Nymex de Nueva York, el barril West Texas alcanzó los 108,78 dólares, con lo que alcanza su precio más alto desde septiembre de 2008.
En relación al Euríbor, el indicador que fija el precio de la mayoría de hipotecas en España, ha superado el 2% en su tasa diaria por primera vez desde marzo de 2009.
Las hipotecas que se revisen con este dato subirán una media de 600 euros al año. Se trata del mayor repunte en las cuotas desde julio de 2008. No obstante, es más que posible que en este mes de abril se produzcan mayores subidas.
Finalmente, la cifra de matriculaciones de automóviles durante el pasado marzo, 88.396 unidades, suponen una caída del 29,1% sobre el mismo mes del año anterior. Se pone de relieve que uno de los principales test del consumo de los particulares sigue sin reaccionar. Se cierra el primer trimestre con unas ventas de 208.151 unidades y un retroceso del 27,3%.
EMPRESAS:
Mercadona cerró el ejercicio 2010 con un beneficio neto de 398 millones de euros, un 47% más que el anterior. Juan Roig, presidente y propietario de la mayor cadena de supermercados de España con 1.310 tiendas, comentó que "lo más coherente" es comparar los resultados de 2010 con los de 2008, una estimación que arroja un aumento del 24% de los beneficios, porque la cadena optó por recortar ganancias en 2009 para bajar sus precios una media del 10% y mantener a sus clientes pese a la crisis.
La facturación de Mercadona creció un 6% en 2010 y alcanzó los 16.485 millones de euros. El margen de beneficios fue del 2,6%. La cadena de supermercados abrió 60 tiendas nuevas y cerró 14. Invirtió 575 millones de euros en sus nuevos locales, en la adaptación de otros ya existentes y en obras de construcción de los bloques logísticos de Villadangos del Páramo (León), Guadix (Granada) y Plaza (Zaragoza).
La cadena emplea a 63.500 trabajadores fijos tras incorporar a otros 1.500 en 2010.
Según Roig, el precio del “carrito menú” (la unidad de compra que requiere una familia) se ha rebajado un 4% en 2010 después de haber caído un 10% el año anterior. Unas rebajas acumuladas que representan un ahorro para las familias españolas de 2.200 millones de euros. "Hemos asumido un 0,2% del PIB", presumió Roig.
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España: continúa la incertidumbre
lunes, 7 de marzo de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA MARZO 2011. Nuevas amenazas: subidas de precios y tipos de interés.
El Instituto de Planificación Árabe, con sede en Kuwait, ha publicado que en el año 2020 habrá 19 millones de parados en Oriente Próximo y el norte de África. El desempleo afecta gravemente a los jóvenes.
Según el Fondo de Población de Naciones Unidas. "En esos países la educación ha crecido al ritmo del sudeste asiático, pero la economía se ha estancado. Los jóvenes son los que más han sentido el impacto económico y en parte por eso son los que participan más activamente en las revueltas",
La subida disparatada del precio de los alimentos en los mercados globales ha sido la puntilla para muchas economías árabes. La falta de reservas de agua en muchos de los países de la zona les obliga a importar grandes cantidades de productos agrícolas y a estar sujetos a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
GLOBAL:
El mundo y en particular Europa, aún convalecientes de la Gran Recesión, se enfrentan a las consecuencias de los vientos de cambio y revueltas sociales en el norte de África.
Sin duda, el impacto más peligroso proviene del encarecimiento de los crudos petrolíferos. El ataque del dictador Gadafi contra su propia población, y el cierre de al menos una cuarta parte de la producción de crudo de Libia, han impulsado al precio del barril muy por encima de los 110 dólares. No ha sido suficiente el mensaje de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) dispuesta a tratar de compensar el déficit existente en el mercado aumentando su producción.
De nuevo son los mercados los que están descontando que la rebelión pueda extenderse a otras zonas árabes de importancia productiva mayor que la de Libia (su producción supone alrededor de 1,6 millones de barriles diarios que pueden ser sustituidos con relativa facilidad).
En Europa los riesgos de subidas de precios por el encarecimiento energético aumentan. Sobre todo si la situación socio-política de la región no se estabiliza a corto plazo.
Algunos analistas afirman que “por cada 10 dólares de subida del barril, el nivel de precios en el continente europeo puede aumentar hasta en dos décimas”.
No obstante, no se puede achacar las subidas en el nivel de precios exclusivamente al petróleo. Desde hace algunos meses, los precios de las materias primas y alimentos se han disparado. La subida del precio del pan por el encarecimiento del trigo ha sido una de las causas de la revolución en Egipto.
Todo ello, hace más que probable la próxima elevación de los tipos de interés por los Bancos Centrales, frenando las expectativas de mayor crecimiento económico y necesaria creación de empleo.
Para España, frente a las aducidas ventajas para el turismo en nuestro país derivadas de la inseguridad del conflicto en los países del norte de África, la subida del precio del dinero retrasará aún más la necesaria creación neta de empleo.
La crisis de la región plantea unos riesgos económicos aún pendientes de poder evaluar, ya que depende de cómo evolucionen los acontecimientos y, sobre todo, del tiempo que se tarde en alcanzar la deseable normalidad democrática en esos países. En ese complejo panorama se precisan urgentemente respuestas internacionales que cooperen a una solución política que garantice los suministros.
ESTADOS UNIDOS:
Una buena noticia, es que por primera vez desde el comienzo de la crisis, el paro en Estados Unidos ha bajado del 9%.
Y es que durante el pasado mes de febrero, la economía estadounidense ha registrado 192.000 nuevos empleos netos (aumento de la ocupación o los empleos brutos creados que exceden a los perdidos), por lo que la tasa de paro bajo una décima, hasta el 8,9%.
Según Austan Goolsbee, economista jefe de la Casa Blanca, “se trata de una muestra de que la recuperación gana solidez y que la economía puede sostenerse sola. Los 1,5 millones de empleos creados por el sector privado en el último año, de los que 222.000 corresponden a febrero, así lo reflejan”.
No obstante, la cifra de 13,7 millones de parados continua siendo demasiado elevada. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha señalado que lo más preocupante es que existan seis millones de parados de larga duración. De ahí, que el Gobierno Obama crea necesario invertir en la creación de empleo.
Bernanke ha señalado que, aun existiendo motivos para ser optimistas, la expansión económica actual es insuficiente para recuperar los 8,75 millones de empleos destruidos durante la recesión.
En este asunto, las subidas del precio de los alimentos y del petróleo, en caso de que permanezcan en el tiempo, pueden acabar afectando negativamente a la recuperación de la producción y del empleo.
No obstante, el presidente Bernanke ha afirmado que “el impacto de la subidas de precios será temporal y, relativamente modesto para la inflación y la economía, aunque si las subidas se sostienen en el tiempo si representarían un riesgo a tomar en serio”. Bernanke ha declarado que “estamos preparados para responder, si fuera necesario, apoyando de la mejor manera posible la recuperación en un contexto de estabilidad de precios", consciente de que ha pasado el miedo a una recaída en la crisis, y de que la nueva preocupación es la evolución de los precios.
Ahora bien, más acuciante es el problema del déficit público de Estados Unidos. No obstante, el presidente Obama ha vuelto a señalar que la competitividad en el mundo actual depende de una fuerza laboral instruida y unas infraestructuras modernas. Lo que es especialmente cierto para Europa y los Estados Unidos que directamente compiten a nivel mundial, con China, India y Brasil, donde los niveles salariales son extremadamente bajos. Las economías desarrolladas sólo podrán mantener su elevado nivel de vida, desarrollando ventajas comparativas en EE UU y Europa, que sólo mantendrán su alto bienestar basando su competitividad en infraestructuras modernas, y nuevas tecnologías.
Esa idea es la que ha llevado al presidente Obama ha solicitar unas mayores inversiones públicas en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras (incluidas las conexiones por banda ancha a la red Internet, los ferrocarriles de gran velocidad y la energía no contaminante). Proponiendo que tanto las públicas como las privadas se apoyen y sostengan complementariamente.
Sin embargo, en el capítulo de las realidades, Obama ha reconocido que la reciente política fiscal estadounidense ha conducido a un insostenible volumen de Deuda Pública, por lo que se hace imprescindible caminar hacia el equilibrio presupuestario. Para ello ha propuesto “congelar” durante cinco años el llamado gasto civil "discrecional".
Se trata de una contradicción con el objetivo anteriormente citado, ya que más del 50% de este gasto civil “discrecional” va dirigido a la educación, la ciencia y la tecnología y las infraestructuras.
La realidad es que los impuestos en Estados Unidos, para muchos, son demasiado bajos. El déficit presupuestario ascenderá a casi un billón y medio de dólares: una cifra equivalente al 10% de su PIB (una cantidad inimaginable para cualquier economía).
Pues bien, de nuevo en contra de declaraciones efectuadas anteriormente, Obama ha acordado con los republicanos prorrogar, al menos durante dos años, las reducciones de impuestos a los más ricos decretadas por George W. Bush.
Queda claro que, tanto los demócratas como los republicanos, prefieren reducir los impuestos a gastar más en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras. Sobran explicaciones: las familias más ricas financian las campañas políticas… La consecuencia es que el porcentaje de tributos referido a la Renta Nacional es en Estados Unidos, es de los más bajos de los países desarrollados (un 30% frente al medio en Europa del 40%).
Los recortes de impuestos suponen la imposibilidad de acometer las imprescindibles inversiones en infraestructuras modernas y nuevas tecnologías. Igualmente, suponen desatender a los pobres en la mayor economía del mundo (uno de cada cinco niños americanos está atrapado en la pobreza), y supone la traslación a las jóvenes americanos de una ingente cantidad de deuda pública, que habrán de amortizar en el futuro.
CHINA:
Tras la ligera ralentización sufrida el año pasado, el gigante asiático ha vuelto a incrementar su presupuesto militar. Situación que ha hecho surgir temores en Estados Unidos y algunos países asiáticos, respecto a las verdaderas intenciones de China.
El Ejecutivo de China ha anunciado que incrementará su gasto en defensa en alrededor de un 13%. Ello supone que se alcanzarán los 601.100 yuanes (65.500 millones de euros).
UNIÓN EUROPEA:
Alemania durante 2010, frente a la caída de su PIB en 2009 de un 4,7%, definitivamente ha alcanzado un envidiable crecimiento del 3,6%.
Salvo Finlandia, que registró un aumento en su PIB en ese mismo porcentaje, y Suecia que lo supera, no existe en Europa ninguna economía que haya conseguido unos resultados de PIB parecidos a los germanos.
En Francia, las cifras han sido más modestas (un 1,5% de media anual respecto a 2009) y ha empeorado, en una décima, el pronóstico que mantenía el Gobierno galo.
El crecimiento del PIB en el país vecino en el último trimestre de 2010, ha resultado ser más débil del esperado.
Otros países, como el Reino Unido y Portugal, en lugar de avances en su crecimiento económico, han sufrido descensos en su PIB.
La región del euro tuvo un modesto crecimiento intertrimestral en su PIB del 0,3% durante la segunda parte del año. Y en lo que abarca a toda la Unión Europea el crecimiento ha sido muy desfavorable (un débil 0,2% entre octubre y diciembre). Una tasa realmente baja.
Lo decepcionante es que España ha perdido uno de los principales rasgos en relación a los demás socios de la Unión Europea: un crecimiento superior a la media.
Según la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) el PIB español cerró 2010 con una leve caída del 0,1%, a una considerable distancia respecto al avance interanual de la Unión Europea (un 1,7%).
Sólo cuando España durante el año 1994 abandonaba la anterior recesión, el PIB español tuvo un comportamiento peor que el europeo.
Los datos de Eurostat certifican el fin de la contracción económica para la mayor parte de los países comunitarios. Solo hay cinco rezagados, entre los que figura España (caída del 0,1%).
Grecia registra una caída en su producción del 4,5%; Rumanía un 1,8%, Irlanda algo menos del 1%, a falta de conocer los datos del último trimestre.
La economía española acumula ya muchos ejercicios de distancia abismal respecto a los socios europeos, y el número de parados en España siempre ha sido superior al comunitario. La brecha es especialmente rotunda en 2010, con un dato que dobla con creces la media europea. Solo durante el ejercicio de 2006 se produjo una práctica equiparación de los resultados: España registró una tasa de paro del 8,5% (unas tres décimas por encima de la media europea).
Por otro lado, durante el pasado mes de febrero, la crisis de liquidez ha vuelto a capear en el sistema bancario europeo. El Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que emplearse a fondo durante la última semana de ese mes, para atender a la fuerte demanda de préstamos por parte de los bancos: la banca pidió más de 29.000 millones de euros al BCE. Ello supone unos niveles muy parecidos a los existentes durante la histórica quiebra de Lehman Brothers.
El origen se atribuye a las necesidades de los bancos irlandeses inmersos en un fuerte proceso de reestructuración.
En contraste con esa situación, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet ha anunciado, con un gran énfasis, que la institución elevará los tipos de interés durante el próximo mes de abril.
Los riesgos inflacionistas en la región del euro, motivados por la subida del precio del petróleo por las revueltas en el norte de África, llevaron a Trichet a hablar de "fuerte vigilancia" y "riesgos al alza" sobre el nivel de precios: esas dos expresiones han provocado históricamente rápidas subidas en el precio del dinero. "La posición del consejo de gobierno es que es posible una subida de tipos en la próxima reunión", remachó. Los tipos están en el 1% desde hace 22 meses y el previsto endurecimiento de la política monetaria complica la salida de la crisis en España, con la economía y el sistema financiero muy endeudados. La subida dificultará la recuperación en otros países con problemas en los mercados de deuda, como Grecia, Irlanda y Portugal.
El BCE elevó las expectativas de inflación para el año 2011hasta una media del 2,3% (ligeramente por encima del objetivo del 2%), así como las perspectivas de crecimiento en el norte de Europa, y en especial de Alemania, cuya economía muestra algunos signos de recalentamiento. La subida de tipos de interés beneficiaría a la economía germana.
ESPAÑA:
La subida de los tipos de interés oficiales, prevista en el próximo mes de abril, supone para la economía española unas hipotecas más caras para las familias, más pagos por intereses para las empresas, la banca y el Estado.
Se trata de un funesto anuncio, no sólo para la economía española en general, por su débil recuperación económica y su fuerte nivel de endeudamiento, sino también en particular para un sector financiero español en plena reforma.
La elevación de las tasas oficiales del tipo de interés, provoca aumentos del euríbor (por tanto, también del coste de las hipotecas) y en general encarece el crédito y obliga a pagar más intereses por el servicio de la deuda, pública y privada.
Los efectos sobre el bolsillo de los consumidores y la caja de las empresas son inmediatos: mayor parte de la renta disponible de los consumidores ha de destinarse al pago de intereses; una caída del consumo; y una menor inversión.
La ortodoxia monetaria señala que con las importantes subidas habidas en los precios de las materias primas y en los del petróleo, los tipos tenían que subir. Sin embargo, nadie esperaba que subieran tan pronto.
La más que posible subida coge a España en el peor momento, con las entidades bancarias reformándose, y la débil salida del túnel. No obstante, Trichet señaló que la subida de tipos es compatible con el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, que son importantísimas para el funcionamiento de los bancos.
Pasando a analizar las repercusiones para la economía española de las revueltas políticas en el norte de África, los efectos pueden ser varios: de un lado, para las empresas españolas con negocios e inversiones en la zona. No es el único caso, pero por ejemplo el de Repsol en Libia (la empresa ha cerrado la cuarta parte de su producción petrolera). Igual puede suceder con otras compañías españolas en Argelia, Egipto o Túnez.
Por otro lado, España no tiene con la región un excesivo volumen de intercambios comerciales –alrededor de un 8% de nuestras importaciones, y de un 6% de nuestras exportaciones- tampoco un elevado volumen de inversiones directas, pero la prolongación en el tiempo del conflicto puede afectar a las compras que realizamos de gas y petróleo.
Las importaciones de crudo realizadas a Libia suponen un 13% de nuestro consumo de crudos, y 25% de las del gas. Los riesgos surgen del posible contagio a otros países de la zona, sobre todo del gas argelino.
Por tanto, en estos momentos, el riesgo para Europa y España proviene de las subidas de precios de estas cruciales materias primas. Para nuestro país se calcula en unos 6.000 millones de euros la subida de los costes por cada 10 dólares que aumente el precio del barril de petróleo.
Muchos analistas apuntan que un precio de 120 dólares/ barril en la fase actual de convalecencia tras la incipiente recuperación económica es insostenible para muchas economías, motivando un importante retraso en la misma.
El aspecto más grave, no cabe la menor duda, es el impacto sobre la inflación y la intensificación en los flujos migratorios, sobre todo en la región del euro.
En este sentido, actualmente el precio medio de la gasolina en España, según datos oficiales de la Unión Europea, cuesta 1,284 euros por litro, a las puertas del máximo histórico que alcanzó el pasado 20 de enero, cuando llegó a los 1,28 euros por litro. El gasóleo, aunque también en cotas altas, bajó un poco, hasta los 1,23 euros por litro, y se sitúa en un nivel similar al de agosto de 2008, a cierta distancia todavía de su máximo histórico de julio de 2008, a 1,329 euros por litro.
Con estos precios, llenar el depósito de gasolina (con una capacidad de 60 litros) costaría alrededor de 77 euros, casi un euro más que hace un mes y 11 euros más que hace un año.
A pesar del alza de precios, el coste del combustible en España está todavía por debajo de la media europea. En el conjunto de los Veintisiete, la gasolina cuesta, según datos oficiales, 1,44 euros el litro y el gasóleo, 1,33 euros, es decir, por encima del 10% más caro. Si consideramos el combustible sin tasas, es sin embargo más cara la gasolina española, que cuesta 0,64 euros el litro, frente a los 0,60 de media en Europa.
Frente a esta situación, el Gobierno ha elaborado 20 medidas de ahorro energético con un ahorro que cifra en 3,2 millones de toneladas de petróleo al año (28,6 millones de barriles). O lo que es lo mismo, 2.300 millones de euros en importaciones energéticas, a los precios actuales del crudo.
Y es que la inflación se ha situado, según el IPC adelantado, en el 3,6% durante el pasado mes de febrero. La subida de tres décimas respecto al mes anterior, obviamente se debe al aumento de los precios de los carburantes y lubricantes, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas.
Respecto al aspecto más negativo de la grave situación española, el paro, sigue creciendo. Los desempleados que acuden a inscribirse como demandantes a las Oficinas de Paro –el paro registrado- durante el pasado mes de febrero han seguido creciendo. Sin duda, la recuperación económica española será muy lenta y, desde luego, es muy poco probable que se genere significativamente empleo durante este 2011.
El paro registrado ha aumentado en 68.200 personas, alcanzando la cifra récord de 4,3 millones. Pero aún son peores los datos de contratación: el número total de contratos descendió casi el 9,5% durante febrero, y el de contratos indefinidos cayó más del 8%. Si a esto unimos la bajada en la afiliación a la Seguridad Social, se evidencia la tesis -que algunos venimos manteniendo respecto a que la reforma laboral- de que, por sí sola, no genera empleo alguno. La creación de puestos de trabajo tiene lugar cuando aumentan las necesidades de mano de obra como consecuencia del crecimiento económico.
Habrá que esperar a la próxima EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre que, desafortunadamente, será más negativa.
Por otro lado, la remuneración de asalariados, disponible en la información sobre el Producto Interior Bruto (PIB) que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que la retribución por asalariado cayó en el último semestre del año pasado (un 0,25%) por primera vez al menos desde 1996 (año con estadísticas comparables).
Ese hito en las cuentas de la economía española convivió con importantes ganancias de productividad que alcanzaron el 2% en ese mismo periodo. Es decir, que los salarios han caído simultáneamente al aumento habido en la productividad.
Las cifras sitúan a España en el extremo opuesto al de los modelos que vinculan los salarios a la productividad.
La rebaja de los salarios, está muy influenciada por la rebaja de sueldo aplicada a los funcionarios desde junio del año pasado. Por tanto, obedece más a decisiones políticas que empresariales.
Estos datos demuestran que los sueldos en España han evolucionado en sentido inverso a la productividad. Esta circunstancia parece ir en contra de las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel, que está proponiendo a los países que tienen ligados sus salarios a la inflación (como es el caso de España) que cambien ese modelo por otro con mayor protagonismo de la productividad. De aplicarse esa medida, la moderación salarial que como objetivo se persigue, se vería ahora dificultada, ya que los salarios deberían subir por el aumento de la productividad.
Algunos hechos significativos se deducen de la Contabilidad Nacional de 2010, respecto a dónde han ido a parar esas ganancias de productividad: los beneficios empresariales, recogidos en el dato de excedente de explotación, avanzaron un 4% en el último trimestre de 2010 tras casi un año de caídas modestas.
Tomada en su conjunto, la remuneración de asalariados ha sufrido un duro retroceso durante los tres años de crisis. La parte del PIB destinada a sueldos resulta hoy equiparable a la de principios de 2007, en plena bonanza económica.
Un estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), realizado en la Universidad Rey Juan Carlos, refleja que la economía sumergida ha avanzado mucho más rápido que la oficial o regular. Entre 1980 y 2008 la primera se multiplicó por cuatro (el Producto Interior Bruto se duplicó). De suerte que al final de esas casi tres décadas la economía sumergida suponía el 17% del PIB. Hay que observar que el estudio está referido a un periodo anterior al de la crisis actual.
La existencia de la economía sumergida se tradujo en una menor recaudación fiscal que, según estima el estudio, en el periodo 1989-2008 entre 30.845 y 32.735 millones de euros anuales de media al año, lo que supone entre el 5,4% y el 5,6% del PIB oficial. Según los autores, si Hacienda pudiera recaudar por toda la actividad económica, y suponiendo que la recaudación fiscal no cambiaria, la presión fiscal disminuiría entre 4,5 y 4,8 puntos.
Según el estudio, en el año 1980 este tipo de puestos de trabajo suponían 1,4 millones de empleos, mientras que en 2008 ascenderían a cuatro millones. De nuevo un ritmo mucho mayor para las actividades irregulares, que el correspondiente al aumento habido en la población activa (de 1980 a 2008 la población activa no se ha duplicado).
MERCADOS:
Según la mayoría de analistas, no caben dudas que se va a incrementar el coste de las más de 400.000 hipotecas a tipo variable que existen en España, ya que los futuros del euríbor a un año (son los activos que calculan cómo estará el índice), para diciembre de 2011, esperan que se sitúe en el 2,54%.
Esta es la interpretación que han hecho los mercados de las declaraciones comentadas anteriormente del presidente del BCE, respecto a la próxima subida del tipo de interés, ya que el Euribor se ha disparado a principios de marzo al 1,92%. Y de otro lado, el euro se aprecio con respecto al dólar, rebasando a esa misma fecha los 1,40 dólares por euro.
Respecto a la Bolsa, el selectivo español cerró el pasado mes de febrero con números rojos, situándose en alrededor de los 11.800 puntos. Sin duda, todos los incidentes en los países del norte de África han teñido de rojo a las Bolsas europeas.
EMPRESAS:
Según publica el diario Expansión, el auditor de Rumasa dependía casi en exclusiva de los Ruiz- Mateos. La Sociedad Auditores Siglo XXI, sociedad limitada que también utiliza el nombre comercial de Gabinete Seis, fue durante el 2009 el principal auditor de las sociedades agroalimentarias de Nueva Rumasa.
En ese año, la sociedad de auditoría que contaba con dos empleados percibió por estos servicios 178.230 euros. Se señala, igualmente, que el 89,99% de los ingresos de Auditores Siglo XXI vendría de las empresas de Nueva Rumasa.
Los informes de auditoría de Clesa, Zoilo Ruiz- Mateos, Grupo Dhul, Hibramer, Complejo Bodeguero Bellavista y Carcesa del ejercicio 2009 presentan una opinión limpia, aunque todos ellos (salvo Zoilo Ruiz- Mateos) incluyen párrafos de énfasis.
Según el Fondo de Población de Naciones Unidas. "En esos países la educación ha crecido al ritmo del sudeste asiático, pero la economía se ha estancado. Los jóvenes son los que más han sentido el impacto económico y en parte por eso son los que participan más activamente en las revueltas",
La subida disparatada del precio de los alimentos en los mercados globales ha sido la puntilla para muchas economías árabes. La falta de reservas de agua en muchos de los países de la zona les obliga a importar grandes cantidades de productos agrícolas y a estar sujetos a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
GLOBAL:
El mundo y en particular Europa, aún convalecientes de la Gran Recesión, se enfrentan a las consecuencias de los vientos de cambio y revueltas sociales en el norte de África.
Sin duda, el impacto más peligroso proviene del encarecimiento de los crudos petrolíferos. El ataque del dictador Gadafi contra su propia población, y el cierre de al menos una cuarta parte de la producción de crudo de Libia, han impulsado al precio del barril muy por encima de los 110 dólares. No ha sido suficiente el mensaje de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) dispuesta a tratar de compensar el déficit existente en el mercado aumentando su producción.
De nuevo son los mercados los que están descontando que la rebelión pueda extenderse a otras zonas árabes de importancia productiva mayor que la de Libia (su producción supone alrededor de 1,6 millones de barriles diarios que pueden ser sustituidos con relativa facilidad).
En Europa los riesgos de subidas de precios por el encarecimiento energético aumentan. Sobre todo si la situación socio-política de la región no se estabiliza a corto plazo.
Algunos analistas afirman que “por cada 10 dólares de subida del barril, el nivel de precios en el continente europeo puede aumentar hasta en dos décimas”.
No obstante, no se puede achacar las subidas en el nivel de precios exclusivamente al petróleo. Desde hace algunos meses, los precios de las materias primas y alimentos se han disparado. La subida del precio del pan por el encarecimiento del trigo ha sido una de las causas de la revolución en Egipto.
Todo ello, hace más que probable la próxima elevación de los tipos de interés por los Bancos Centrales, frenando las expectativas de mayor crecimiento económico y necesaria creación de empleo.
Para España, frente a las aducidas ventajas para el turismo en nuestro país derivadas de la inseguridad del conflicto en los países del norte de África, la subida del precio del dinero retrasará aún más la necesaria creación neta de empleo.
La crisis de la región plantea unos riesgos económicos aún pendientes de poder evaluar, ya que depende de cómo evolucionen los acontecimientos y, sobre todo, del tiempo que se tarde en alcanzar la deseable normalidad democrática en esos países. En ese complejo panorama se precisan urgentemente respuestas internacionales que cooperen a una solución política que garantice los suministros.
ESTADOS UNIDOS:
Una buena noticia, es que por primera vez desde el comienzo de la crisis, el paro en Estados Unidos ha bajado del 9%.
Y es que durante el pasado mes de febrero, la economía estadounidense ha registrado 192.000 nuevos empleos netos (aumento de la ocupación o los empleos brutos creados que exceden a los perdidos), por lo que la tasa de paro bajo una décima, hasta el 8,9%.
Según Austan Goolsbee, economista jefe de la Casa Blanca, “se trata de una muestra de que la recuperación gana solidez y que la economía puede sostenerse sola. Los 1,5 millones de empleos creados por el sector privado en el último año, de los que 222.000 corresponden a febrero, así lo reflejan”.
No obstante, la cifra de 13,7 millones de parados continua siendo demasiado elevada. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha señalado que lo más preocupante es que existan seis millones de parados de larga duración. De ahí, que el Gobierno Obama crea necesario invertir en la creación de empleo.
Bernanke ha señalado que, aun existiendo motivos para ser optimistas, la expansión económica actual es insuficiente para recuperar los 8,75 millones de empleos destruidos durante la recesión.
En este asunto, las subidas del precio de los alimentos y del petróleo, en caso de que permanezcan en el tiempo, pueden acabar afectando negativamente a la recuperación de la producción y del empleo.
No obstante, el presidente Bernanke ha afirmado que “el impacto de la subidas de precios será temporal y, relativamente modesto para la inflación y la economía, aunque si las subidas se sostienen en el tiempo si representarían un riesgo a tomar en serio”. Bernanke ha declarado que “estamos preparados para responder, si fuera necesario, apoyando de la mejor manera posible la recuperación en un contexto de estabilidad de precios", consciente de que ha pasado el miedo a una recaída en la crisis, y de que la nueva preocupación es la evolución de los precios.
Ahora bien, más acuciante es el problema del déficit público de Estados Unidos. No obstante, el presidente Obama ha vuelto a señalar que la competitividad en el mundo actual depende de una fuerza laboral instruida y unas infraestructuras modernas. Lo que es especialmente cierto para Europa y los Estados Unidos que directamente compiten a nivel mundial, con China, India y Brasil, donde los niveles salariales son extremadamente bajos. Las economías desarrolladas sólo podrán mantener su elevado nivel de vida, desarrollando ventajas comparativas en EE UU y Europa, que sólo mantendrán su alto bienestar basando su competitividad en infraestructuras modernas, y nuevas tecnologías.
Esa idea es la que ha llevado al presidente Obama ha solicitar unas mayores inversiones públicas en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras (incluidas las conexiones por banda ancha a la red Internet, los ferrocarriles de gran velocidad y la energía no contaminante). Proponiendo que tanto las públicas como las privadas se apoyen y sostengan complementariamente.
Sin embargo, en el capítulo de las realidades, Obama ha reconocido que la reciente política fiscal estadounidense ha conducido a un insostenible volumen de Deuda Pública, por lo que se hace imprescindible caminar hacia el equilibrio presupuestario. Para ello ha propuesto “congelar” durante cinco años el llamado gasto civil "discrecional".
Se trata de una contradicción con el objetivo anteriormente citado, ya que más del 50% de este gasto civil “discrecional” va dirigido a la educación, la ciencia y la tecnología y las infraestructuras.
La realidad es que los impuestos en Estados Unidos, para muchos, son demasiado bajos. El déficit presupuestario ascenderá a casi un billón y medio de dólares: una cifra equivalente al 10% de su PIB (una cantidad inimaginable para cualquier economía).
Pues bien, de nuevo en contra de declaraciones efectuadas anteriormente, Obama ha acordado con los republicanos prorrogar, al menos durante dos años, las reducciones de impuestos a los más ricos decretadas por George W. Bush.
Queda claro que, tanto los demócratas como los republicanos, prefieren reducir los impuestos a gastar más en educación, ciencia y tecnología e infraestructuras. Sobran explicaciones: las familias más ricas financian las campañas políticas… La consecuencia es que el porcentaje de tributos referido a la Renta Nacional es en Estados Unidos, es de los más bajos de los países desarrollados (un 30% frente al medio en Europa del 40%).
Los recortes de impuestos suponen la imposibilidad de acometer las imprescindibles inversiones en infraestructuras modernas y nuevas tecnologías. Igualmente, suponen desatender a los pobres en la mayor economía del mundo (uno de cada cinco niños americanos está atrapado en la pobreza), y supone la traslación a las jóvenes americanos de una ingente cantidad de deuda pública, que habrán de amortizar en el futuro.
CHINA:
Tras la ligera ralentización sufrida el año pasado, el gigante asiático ha vuelto a incrementar su presupuesto militar. Situación que ha hecho surgir temores en Estados Unidos y algunos países asiáticos, respecto a las verdaderas intenciones de China.
El Ejecutivo de China ha anunciado que incrementará su gasto en defensa en alrededor de un 13%. Ello supone que se alcanzarán los 601.100 yuanes (65.500 millones de euros).
UNIÓN EUROPEA:
Alemania durante 2010, frente a la caída de su PIB en 2009 de un 4,7%, definitivamente ha alcanzado un envidiable crecimiento del 3,6%.
Salvo Finlandia, que registró un aumento en su PIB en ese mismo porcentaje, y Suecia que lo supera, no existe en Europa ninguna economía que haya conseguido unos resultados de PIB parecidos a los germanos.
En Francia, las cifras han sido más modestas (un 1,5% de media anual respecto a 2009) y ha empeorado, en una décima, el pronóstico que mantenía el Gobierno galo.
El crecimiento del PIB en el país vecino en el último trimestre de 2010, ha resultado ser más débil del esperado.
Otros países, como el Reino Unido y Portugal, en lugar de avances en su crecimiento económico, han sufrido descensos en su PIB.
La región del euro tuvo un modesto crecimiento intertrimestral en su PIB del 0,3% durante la segunda parte del año. Y en lo que abarca a toda la Unión Europea el crecimiento ha sido muy desfavorable (un débil 0,2% entre octubre y diciembre). Una tasa realmente baja.
Lo decepcionante es que España ha perdido uno de los principales rasgos en relación a los demás socios de la Unión Europea: un crecimiento superior a la media.
Según la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat) el PIB español cerró 2010 con una leve caída del 0,1%, a una considerable distancia respecto al avance interanual de la Unión Europea (un 1,7%).
Sólo cuando España durante el año 1994 abandonaba la anterior recesión, el PIB español tuvo un comportamiento peor que el europeo.
Los datos de Eurostat certifican el fin de la contracción económica para la mayor parte de los países comunitarios. Solo hay cinco rezagados, entre los que figura España (caída del 0,1%).
Grecia registra una caída en su producción del 4,5%; Rumanía un 1,8%, Irlanda algo menos del 1%, a falta de conocer los datos del último trimestre.
La economía española acumula ya muchos ejercicios de distancia abismal respecto a los socios europeos, y el número de parados en España siempre ha sido superior al comunitario. La brecha es especialmente rotunda en 2010, con un dato que dobla con creces la media europea. Solo durante el ejercicio de 2006 se produjo una práctica equiparación de los resultados: España registró una tasa de paro del 8,5% (unas tres décimas por encima de la media europea).
Por otro lado, durante el pasado mes de febrero, la crisis de liquidez ha vuelto a capear en el sistema bancario europeo. El Banco Central Europeo (BCE) ha tenido que emplearse a fondo durante la última semana de ese mes, para atender a la fuerte demanda de préstamos por parte de los bancos: la banca pidió más de 29.000 millones de euros al BCE. Ello supone unos niveles muy parecidos a los existentes durante la histórica quiebra de Lehman Brothers.
El origen se atribuye a las necesidades de los bancos irlandeses inmersos en un fuerte proceso de reestructuración.
En contraste con esa situación, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet ha anunciado, con un gran énfasis, que la institución elevará los tipos de interés durante el próximo mes de abril.
Los riesgos inflacionistas en la región del euro, motivados por la subida del precio del petróleo por las revueltas en el norte de África, llevaron a Trichet a hablar de "fuerte vigilancia" y "riesgos al alza" sobre el nivel de precios: esas dos expresiones han provocado históricamente rápidas subidas en el precio del dinero. "La posición del consejo de gobierno es que es posible una subida de tipos en la próxima reunión", remachó. Los tipos están en el 1% desde hace 22 meses y el previsto endurecimiento de la política monetaria complica la salida de la crisis en España, con la economía y el sistema financiero muy endeudados. La subida dificultará la recuperación en otros países con problemas en los mercados de deuda, como Grecia, Irlanda y Portugal.
El BCE elevó las expectativas de inflación para el año 2011hasta una media del 2,3% (ligeramente por encima del objetivo del 2%), así como las perspectivas de crecimiento en el norte de Europa, y en especial de Alemania, cuya economía muestra algunos signos de recalentamiento. La subida de tipos de interés beneficiaría a la economía germana.
ESPAÑA:
La subida de los tipos de interés oficiales, prevista en el próximo mes de abril, supone para la economía española unas hipotecas más caras para las familias, más pagos por intereses para las empresas, la banca y el Estado.
Se trata de un funesto anuncio, no sólo para la economía española en general, por su débil recuperación económica y su fuerte nivel de endeudamiento, sino también en particular para un sector financiero español en plena reforma.
La elevación de las tasas oficiales del tipo de interés, provoca aumentos del euríbor (por tanto, también del coste de las hipotecas) y en general encarece el crédito y obliga a pagar más intereses por el servicio de la deuda, pública y privada.
Los efectos sobre el bolsillo de los consumidores y la caja de las empresas son inmediatos: mayor parte de la renta disponible de los consumidores ha de destinarse al pago de intereses; una caída del consumo; y una menor inversión.
La ortodoxia monetaria señala que con las importantes subidas habidas en los precios de las materias primas y en los del petróleo, los tipos tenían que subir. Sin embargo, nadie esperaba que subieran tan pronto.
La más que posible subida coge a España en el peor momento, con las entidades bancarias reformándose, y la débil salida del túnel. No obstante, Trichet señaló que la subida de tipos es compatible con el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, que son importantísimas para el funcionamiento de los bancos.
Pasando a analizar las repercusiones para la economía española de las revueltas políticas en el norte de África, los efectos pueden ser varios: de un lado, para las empresas españolas con negocios e inversiones en la zona. No es el único caso, pero por ejemplo el de Repsol en Libia (la empresa ha cerrado la cuarta parte de su producción petrolera). Igual puede suceder con otras compañías españolas en Argelia, Egipto o Túnez.
Por otro lado, España no tiene con la región un excesivo volumen de intercambios comerciales –alrededor de un 8% de nuestras importaciones, y de un 6% de nuestras exportaciones- tampoco un elevado volumen de inversiones directas, pero la prolongación en el tiempo del conflicto puede afectar a las compras que realizamos de gas y petróleo.
Las importaciones de crudo realizadas a Libia suponen un 13% de nuestro consumo de crudos, y 25% de las del gas. Los riesgos surgen del posible contagio a otros países de la zona, sobre todo del gas argelino.
Por tanto, en estos momentos, el riesgo para Europa y España proviene de las subidas de precios de estas cruciales materias primas. Para nuestro país se calcula en unos 6.000 millones de euros la subida de los costes por cada 10 dólares que aumente el precio del barril de petróleo.
Muchos analistas apuntan que un precio de 120 dólares/ barril en la fase actual de convalecencia tras la incipiente recuperación económica es insostenible para muchas economías, motivando un importante retraso en la misma.
El aspecto más grave, no cabe la menor duda, es el impacto sobre la inflación y la intensificación en los flujos migratorios, sobre todo en la región del euro.
En este sentido, actualmente el precio medio de la gasolina en España, según datos oficiales de la Unión Europea, cuesta 1,284 euros por litro, a las puertas del máximo histórico que alcanzó el pasado 20 de enero, cuando llegó a los 1,28 euros por litro. El gasóleo, aunque también en cotas altas, bajó un poco, hasta los 1,23 euros por litro, y se sitúa en un nivel similar al de agosto de 2008, a cierta distancia todavía de su máximo histórico de julio de 2008, a 1,329 euros por litro.
Con estos precios, llenar el depósito de gasolina (con una capacidad de 60 litros) costaría alrededor de 77 euros, casi un euro más que hace un mes y 11 euros más que hace un año.
A pesar del alza de precios, el coste del combustible en España está todavía por debajo de la media europea. En el conjunto de los Veintisiete, la gasolina cuesta, según datos oficiales, 1,44 euros el litro y el gasóleo, 1,33 euros, es decir, por encima del 10% más caro. Si consideramos el combustible sin tasas, es sin embargo más cara la gasolina española, que cuesta 0,64 euros el litro, frente a los 0,60 de media en Europa.
Frente a esta situación, el Gobierno ha elaborado 20 medidas de ahorro energético con un ahorro que cifra en 3,2 millones de toneladas de petróleo al año (28,6 millones de barriles). O lo que es lo mismo, 2.300 millones de euros en importaciones energéticas, a los precios actuales del crudo.
Y es que la inflación se ha situado, según el IPC adelantado, en el 3,6% durante el pasado mes de febrero. La subida de tres décimas respecto al mes anterior, obviamente se debe al aumento de los precios de los carburantes y lubricantes, y de los alimentos y bebidas no alcohólicas.
Respecto al aspecto más negativo de la grave situación española, el paro, sigue creciendo. Los desempleados que acuden a inscribirse como demandantes a las Oficinas de Paro –el paro registrado- durante el pasado mes de febrero han seguido creciendo. Sin duda, la recuperación económica española será muy lenta y, desde luego, es muy poco probable que se genere significativamente empleo durante este 2011.
El paro registrado ha aumentado en 68.200 personas, alcanzando la cifra récord de 4,3 millones. Pero aún son peores los datos de contratación: el número total de contratos descendió casi el 9,5% durante febrero, y el de contratos indefinidos cayó más del 8%. Si a esto unimos la bajada en la afiliación a la Seguridad Social, se evidencia la tesis -que algunos venimos manteniendo respecto a que la reforma laboral- de que, por sí sola, no genera empleo alguno. La creación de puestos de trabajo tiene lugar cuando aumentan las necesidades de mano de obra como consecuencia del crecimiento económico.
Habrá que esperar a la próxima EPA (Encuesta de Población Activa) del primer trimestre que, desafortunadamente, será más negativa.
Por otro lado, la remuneración de asalariados, disponible en la información sobre el Producto Interior Bruto (PIB) que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que la retribución por asalariado cayó en el último semestre del año pasado (un 0,25%) por primera vez al menos desde 1996 (año con estadísticas comparables).
Ese hito en las cuentas de la economía española convivió con importantes ganancias de productividad que alcanzaron el 2% en ese mismo periodo. Es decir, que los salarios han caído simultáneamente al aumento habido en la productividad.
Las cifras sitúan a España en el extremo opuesto al de los modelos que vinculan los salarios a la productividad.
La rebaja de los salarios, está muy influenciada por la rebaja de sueldo aplicada a los funcionarios desde junio del año pasado. Por tanto, obedece más a decisiones políticas que empresariales.
Estos datos demuestran que los sueldos en España han evolucionado en sentido inverso a la productividad. Esta circunstancia parece ir en contra de las propuestas de la canciller alemana, Angela Merkel, que está proponiendo a los países que tienen ligados sus salarios a la inflación (como es el caso de España) que cambien ese modelo por otro con mayor protagonismo de la productividad. De aplicarse esa medida, la moderación salarial que como objetivo se persigue, se vería ahora dificultada, ya que los salarios deberían subir por el aumento de la productividad.
Algunos hechos significativos se deducen de la Contabilidad Nacional de 2010, respecto a dónde han ido a parar esas ganancias de productividad: los beneficios empresariales, recogidos en el dato de excedente de explotación, avanzaron un 4% en el último trimestre de 2010 tras casi un año de caídas modestas.
Tomada en su conjunto, la remuneración de asalariados ha sufrido un duro retroceso durante los tres años de crisis. La parte del PIB destinada a sueldos resulta hoy equiparable a la de principios de 2007, en plena bonanza económica.
Un estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), realizado en la Universidad Rey Juan Carlos, refleja que la economía sumergida ha avanzado mucho más rápido que la oficial o regular. Entre 1980 y 2008 la primera se multiplicó por cuatro (el Producto Interior Bruto se duplicó). De suerte que al final de esas casi tres décadas la economía sumergida suponía el 17% del PIB. Hay que observar que el estudio está referido a un periodo anterior al de la crisis actual.
La existencia de la economía sumergida se tradujo en una menor recaudación fiscal que, según estima el estudio, en el periodo 1989-2008 entre 30.845 y 32.735 millones de euros anuales de media al año, lo que supone entre el 5,4% y el 5,6% del PIB oficial. Según los autores, si Hacienda pudiera recaudar por toda la actividad económica, y suponiendo que la recaudación fiscal no cambiaria, la presión fiscal disminuiría entre 4,5 y 4,8 puntos.
Según el estudio, en el año 1980 este tipo de puestos de trabajo suponían 1,4 millones de empleos, mientras que en 2008 ascenderían a cuatro millones. De nuevo un ritmo mucho mayor para las actividades irregulares, que el correspondiente al aumento habido en la población activa (de 1980 a 2008 la población activa no se ha duplicado).
MERCADOS:
Según la mayoría de analistas, no caben dudas que se va a incrementar el coste de las más de 400.000 hipotecas a tipo variable que existen en España, ya que los futuros del euríbor a un año (son los activos que calculan cómo estará el índice), para diciembre de 2011, esperan que se sitúe en el 2,54%.
Esta es la interpretación que han hecho los mercados de las declaraciones comentadas anteriormente del presidente del BCE, respecto a la próxima subida del tipo de interés, ya que el Euribor se ha disparado a principios de marzo al 1,92%. Y de otro lado, el euro se aprecio con respecto al dólar, rebasando a esa misma fecha los 1,40 dólares por euro.
Respecto a la Bolsa, el selectivo español cerró el pasado mes de febrero con números rojos, situándose en alrededor de los 11.800 puntos. Sin duda, todos los incidentes en los países del norte de África han teñido de rojo a las Bolsas europeas.
EMPRESAS:
Según publica el diario Expansión, el auditor de Rumasa dependía casi en exclusiva de los Ruiz- Mateos. La Sociedad Auditores Siglo XXI, sociedad limitada que también utiliza el nombre comercial de Gabinete Seis, fue durante el 2009 el principal auditor de las sociedades agroalimentarias de Nueva Rumasa.
En ese año, la sociedad de auditoría que contaba con dos empleados percibió por estos servicios 178.230 euros. Se señala, igualmente, que el 89,99% de los ingresos de Auditores Siglo XXI vendría de las empresas de Nueva Rumasa.
Los informes de auditoría de Clesa, Zoilo Ruiz- Mateos, Grupo Dhul, Hibramer, Complejo Bodeguero Bellavista y Carcesa del ejercicio 2009 presentan una opinión limpia, aunque todos ellos (salvo Zoilo Ruiz- Mateos) incluyen párrafos de énfasis.
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Subidas de tipos de interés y precios
lunes, 14 de febrero de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA FEBRERO 2011: Persisten los graves problemas para España.
Cabe esperar que durante 2011 la economía española vaya a mejor. Quizá de una forma agridulce: alguna noticia positiva acompañada de otra negativa.
Probablemente lleguen atisbos de recuperación, pero en forma muy lenta.
La pérdida de confianza de los consumidores y de los empresarios no es un buen aliado para la reactivación. Es preciso recobrarla para realizar las oportunas reformas bajo el convencimiento de que puedan dar sus frutos de la forma más rápida. En ese sentido, la concertación entre los políticos, los sindicatos y la clase empresarial es una obligación ineludible.
GLOBAL:
La crisis global, esencialmente crediticia, no está del todo superada. La Reserva Federal estadounidense ha manifestado su clara intención de mantener sus excepcionales medidas monetarias hasta que se hayan superado completamente los riesgos de estancamiento, y se reduzcan las elevadísimas tasas de desempleo. Lo que explica que mantenga su relajación monetaria con unos tipos de interés mínimos.
En contraste, la política monetaria de la eurozona es menos expansiva. El BCE, reiteradamente, frente a la ausencia de inflación, no ha dejado de inquietar con veladas afirmaciones de retirada de su relajación monetaria. Mantiene el tipo de interés en el 1% y, aunque los necesarios créditos bancarios continúan alejados de la normalidad, algunos opinan que la autoridad monetaria de la región del euro endurecerá su política monetaria antes que la Reserva Federal en Estados Unidos.
De materializarse la expectativa citada, las perjudicadas serían las empresas de la eurozona, reduciendo sus posibilidades de crecimiento. En un momento dónde la tasa de inflación media en la Unión Monetaria se mantiene controlada y el euro continúa apreciado frente al dólar, sería lamentable la retirada de los, por ahora, imprescindibles estímulos monetarios.
Por otro lado, la política presupuestaria en la eurozona, como resultado de las exigencias alemanas y de las presiones del mercado de la deuda, no está contribuyendo a compensar a la debilitada demanda privada. En lugar de ser contracíclica, es procíclica (disminuye aún más la demanda), por lo que impide que desaparezcan las amenazas de una recaída.
La cumbre de Davos se ha cerrado con un moderado optimismo: una salida de la crisis a tres velocidades con una serie de riesgos asociados: crisis fiscal de la eurozona; la escalada de precios del petróleo, los alimentos y otras materias primas; y el temor a posibles nuevas burbujas en las economías emergentes.
Ha sido el economista chino, Zhu Min (asesor especial del Fondo Monetario Internacional) el que acuñó la idea de los tres grupos en la primera sesión de la cumbre en Suiza:
En el primer vagón: China liderando a las economías emergentes, con India, Brasil y Rusia, y en general Asia y América Latina, saliendo de la crisis a toda velocidad. Incluso parte del África sub-sahariana que está creciendo a buen ritmo.
En el segundo grupo se encuentra la principal economía Estados Unidos, con las economías que mejor han amortiguado sus problemas: Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia o Australia. Estos Estados no propiciaron la formación de burbujas inmobiliarias, por lo que no han padecido grandes problemas de endeudamiento.
En el último vagón, Reino Unido y la eurozona, que, pese a la locomotora alemana, no acaba de solucionar la crisis fiscal y que, claramente, se ha decantado por la austeridad germánica.
A los anteriores grupos, Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI), añade una cuarta economía: "Japón que tras 20 años de estancamiento, combina una bomba demográfica: el envejecimiento de su población y la mayor deuda del mundo".
El resultado del conjunto mundial es que los emergentes aumentarán su PIB el 6% este año; Estados Unidos un 3%; y la eurozona y Japón menos del 2%.
Davos ha sido el contraste entre la “molesta política” (las llamadas a una mayor regulación) y los beneficios que vuelven a exhibir las multinacionales (los políticos aseguran que sin una nueva regulación financiera vendrá una crisis aún peor, y los bancos contraatacan amenazando con pinchar la recuperación si les exigen nuevas normas).
ESTADOS UNIDOS:
La primera economía mundial ha mantenido su recuperación económica, cerrando con una tasa media de crecimiento del 2,9% -la más alta en cinco años- y que contrasta con la contracción del 2,6% sufrida durante el año 2009.
Como viene ocurriendo desde el final de la recesión en la economía estadounidense (verano del 2009), su expansión sigue por debajo del potencial al que podría hacerlo.
Su economía dispone de las bases para proseguir creciendo durante este año 2011 a un ritmo de alrededor del 3,2%. No obstante, dado que no se logra alcanzar el crecimiento potencial, la tasa de paro no puede disminuir más rápidamente (permanece durante dos años por encima del 9,5%).
Ahora bien, existen señales positivas: el gasto de los hogares creció un 4,4% durante el trimestre, y el déficit comercial de su balanza de pagos se ha reducido notablemente a consecuencia del aumento del 10% de sus exportaciones.
Muchos analistas observan en estos momentos la evolución de los salarios y de los precios al consumo, tratando de anticipar la reacción que provocaría en la política monetaria de la Reserva Federal. El deflactor del PIB (la subida de precios real de todos los componentes del PIB) aumentó sólo cuatro décimas en el cuarto trimestre, por lo que la Fed contempla aún un escenario de estabilidad de precios.
Según el Departamento de Trabajo estadounidense, los salarios aumentaron un 2% en 2010 (seis décimas más que en 2009). Se trata del aumento más bajo en las últimas décadas.
Según Bernanke, aunque la economía crecerá probablemente más rápido en 2011 que en el año pasado, el modesto crecimiento y la cautela de las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados sugieren que "no habrá una mejora significativa" en el mercado laboral. Y de nuevo ha vuelto a reiterar que "llevará años conseguir que el desempleo vuelva a un nivel más normal".
Igualmente ha señalado que "hasta que no veamos un periodo sostenido de creación de empleo, no podremos considerar que la recuperación está verdaderamente establecida". Esto significa que no quiere poner aún el pie sobre el freno de la política monetaria.
La máxima autoridad de la Reserva Federal, igualmente, ha expresado que a pesar del alza de las materias primas, contempla un escenario de precios estable. Apuntando que, aunque las probabilidades de deflación son cada vez menores, la inflación subyacente (incremento de precios sin alimentos y energía) continúa su senda a la baja.
Bernanke atribuyó el alejamiento de los riesgos de deflación a la recompra de títulos de Deuda Pública realizada por la Reserva federal, rechazando las críticas recibidas respecto a que esta sea la causa de la subida del precio de las materias primas -uno de los factores detonantes de la tensión en Egipto y otros países de la región-. Dijo que "es injusto atribuirlo a ello. Es consecuencia, según señaló, de que los países emergentes crecen por encima de su capacidad. Son ellos los que deben dar con la manera de crecer de una forma más equilibrada".
CHINA:
Cuándo el mundo occidental sigue peleando para dejar atrás a la gran crisis, China mantiene un ritmo de crecimiento envidiable. La Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, ha comunicado que su PIB (Producto Interior Bruto) registró un aumento del 10,3% durante 2010. Alcanzando una cifra de 39,8 billones de yuanes (unos 4,4 billones de euros).
El gigante asiático ha consolidado su posición como “segunda economía mundial”, una vez que ha superado (los datos definitivos se conocerán a lo largo de este mes de febrero) a Japón. Para muchos analistas, se pondrá al nivel de Estados Unidos en el año 2020.
No obstante, como se señala reiteradamente, la economía sigue bajo la amenaza de la inflación, que en el mes de diciembre pasado fue del 4,6%. Esta cifra aunque menor que la de noviembre (5,2%), evidencia que la contención de precios ha sido más baja de lo esperado. Se presagian, por tanto, nuevas medidas de endurecimiento en la concesión de créditos y también subidas en los tipos de interés. La subida de precios en todo el año 2010 fue del 3,3% (el objetivo oficial era no rebasar un aumento del 3%).
Dado el potencial efecto de desestabilización social, una de las mayores preocupaciones del Gobierno de China es controlar los precios (en especial de los alimentos y la vivienda). Es por esa razón, que desde principios del año pasado, ha incrementado dos veces los tipos de interés y, nada menos, que siete veces su coeficiente de Caja (la cantidad de dinero que deben mantener los bancos como encaje bancario o reservas de caja).
Respecto al tipo de cambio del yuan, muchos analistas esperan que se revalorice un 5% durante este 2011.
Según Ma Jiantang, el responsable de la oficina de estadísticas: "actualmente, la economía se encuentra en un periodo crítico de transformación de la fase de recuperación a un crecimiento estable, por lo que China redoblará los esfuerzos para modificar el patrón de crecimiento". Se trata de buscar un modelo más orientado hacia el consumo interno, y menos en las exportaciones y en la inversión.
UNIÓN EUROPEA:
Según la Oficina Federal de Estadística germana, la economía de Alemania creció un 3,6% en 2010. Sin duda, es la mayor tasa de crecimiento desde la reunificación en el año 1990. Contrasta esta cifra de crecimiento con la habida un año antes -el año más duro de la crisis- dónde su Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo, nada menos, que 4,7 puntos.
De esta forma, según el presidente del Bundesbank, su recuperación podría verse completada durante este 2011. Es decir, si consigue alcanzar unos niveles económicos similares a los registrados antes de la Gran Recesión.
Su ministro de Economía, Rainer Brüderle, ha destacado el hecho que Alemania haya "crecido al doble de velocidad de la media europea". Haciendo especial énfasis sobre la circunstancia de que el presente auge "ya no se debe solo a las exportaciones -motor de la economía alemana- sino también al aumento de la demanda interna”.
Rainer Brüderle, ministro liberal, no desaprovechó el momento para postular una de las aspiraciones de su partido: una rebaja de impuestos al socaire del crecimiento, justificándolo en base a la buena salud del mercado laboral alemán, que cuenta en este momento con 40,5 millones de personas trabajando (se trata de la cifra mayor de la historia y representa el porcentaje más alto en 20 años respecto a la población general).
Sin embargo, estas propuestas no deben gustar mucho al titular del Ministerio de Hacienda, Wolfgang Schäuble, que se enfrenta a un déficit del 3,5% del PIB (superior a lo permitido por el Pacto de Estabilidad).
Sin embargo, el endeudamiento público se ha moderado hasta los 44.000 millones de euros (alrededor de la mitad de lo que el Gobierno alemán había previsto a principios de año). La ley alemana impone que el déficit no supere el 0,35% del PIB dentro de cinco años, una cantidad que, al día de hoy, no superaría los 10.000 millones de euros.
Sin duda, uno de los aciertos mayores de Alemania en el pasado ha sido, que frente a los “cantos de sirena” relativos a las excelencias de la nueva economía financiera, hiciera “oídos sordos” prefiriendo cultivar a su sector industrial, que es el que en gran medida está detrás de su magnífico comportamiento económico.
La afirmación anterior viene confirmada por la realidad: el crecimiento durante 2010 se debió a la floreciente exportación de productos manufacturados. Las exportaciones crecieron un 14,2%. Las inversiones también aumentaron. La industria alemana, aupada por la enorme demanda exterior, invirtió un 9,4% más que en 2009 en maquinaria, vehículos y demás herramientas. Consecuencia de ese buen ambiente, es que los consumidores también hayan intensificado sus compras, ya que el gasto privado en consumo aumentó un 0,5%. El gasto público creció aún más, en un 2,2%. Las inversiones en el sector de la construcción aumentaron un 2,8%.
Muchos analistas esperan que el crecimiento del PIB durante este 2011 supere al 2%, como consecuencia del buen comportamiento del consumo privado y de la inversión empresarial.
La Cámara Alemana de Industria y Comercio espera que la industria del país crezca un 5% este año (más del doble que el conjunto de la economía).
Por tanto, se confía en que la industria siga tirando de la coyuntura. Ahora bien, el principal riesgo es el encarecimiento de las materias primas. También las exportaciones podrían resentirse si el euro se apreciase en el mercado de divisas (algo que no parece probable debido a los problemas de los países mediterráneos, y que no impulsa a la moneda común en ese sentido).
Ahora bien, la mayor amenaza, como señalaba un comentarista en el diario Süddeutsche Zeitung, no es otra, que la profunda sima entre la boyante Alemania y sus socios de la Unión Monetaria (a la eurozona se dirigen el 40% de las exportaciones alemanas). Este desequilibrio "podría ahogar el crecimiento por la misma razón que lo hace tan asombroso: es solitario".
Por otro lado, la subida de precios en la eurozona no es un hecho que inquiete al Banco Central Europeo: según su presidente, Jean-Claude Trichet, “el nivel actual de tipos de interés (el 1%) es el apropiado".
Contrasta, fuertemente, con la última reunión del BCE a mediados del pasado enero, en la que Trichet dio a entender que la inflación era la preocupación número uno para la autoridad monetaria (se especuló con una próxima subida de tipos).
Los precios han subido un 2,4% en la eurozona (consecuencia de las subidas de precios de los productos energéticos). Como veremos, en nuestro país el IPC ha alcanzado un preocupante aumento del 3,3%.
En los últimos días, el petróleo brent, de referencia en Europa, ha sobrepasado los 100 euros el barril, como consecuencia de la crisis de Egipto. Sin embargo, según Jean- Claude Trichet, el efecto de estas amenazas "no es relevante" a la hora de establecer la política monetaria del BCE.
El presidente del BCE ha señalado que espera que las presiones inflacionistas estarán bajo control en los próximos meses: "probablemente se mantendrá por encima del 2% durante la mayor parte de 2011, pero descenderá hacia finales de año. Situándose a medio plazo por debajo del techo objetivo del 2%".
Con la excepción de Alemania, las economías de la región del euro se encuentran alejadas de indicadores claros de recuperación, por lo que los importantes recortes fiscales impuestos a la mayoría de estos países y la todavía inexistente normalización de los mercados financieros, actuarán como una losa sobre el crecimiento, al menos durante la mayor parte de 2011.
El mantenimiento de los tipos de interés por el BCE, en el 1% por ahora, va en línea con la Reserva Federal estadounidense que los mantiene entre el 0% y el 0,25%.
Trichet apuntó que pese a "la mejoría habida en el mercado de la deuda, deben continuar las ayudas a los bancos de la eurozona, porque todavía la situación está lejos de normalizarse”. Defendió el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, como las operaciones principales de refinanciación y la compra de deuda pública. La Reserva Federal mantiene por su parte también activados los programas masivos de deuda pública para inyectar liquidez en la economía. En consecuencia, no parece que vayan a materializarse subidas de tipos en el horizonte más cercano a ambos lados del Atlántico.
Finalmente, hay que citar a las nuevas propuestas de Ángela Merkel y Sarkozy: el eje franco-alemán, está intentando una mayor coordinación y convergencia de las políticas económicas de los 17 países de la zona euro para reforzar su competitividad.
Este llamado Pacto por la Estabilidad, inspirado por Ángela Merkel, no cuenta aún en Bruselas con el apoyo suficiente. Alemania está fijando como condición para ampliar el fondo de 440.000 millones de euros destinado al rescate de países en riesgo y flexibilizar su empleo, una serie de medidas tales, como “prohibir la indexación de salarios a la inflación”; “incluir en las Constituciones nacionales límites al déficit y la deuda”; “armonizar el impuesto de sociedades”; y “aumentar la edad de jubilación” como medidas más destacables.
España, Bélgica o Austria, algunos de los que se resisten, han manifestado sus recelos a eliminar las cláusulas de revisión salarial relacionadas con la inflación. Para limar diferencias, Berlín y París pretenden celebrar una cumbre extraordinaria durante el próximo mes de marzo.
ESPAÑA:
Desgraciadamente, es evidente que la débil salida de España de la recesión durante el pasado año no ha sido suficiente para cortar la enorme destrucción de empleo que hemos padecido en la economía. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), nada menos que unas 1.000 personas se han sumado diariamente al desempleo durante el año 2010. De forma que al cierre del ejercicio se alcanzó el desafortunado récord de 4,7 millones de parados.
Y es peor, tras encadenar dos trimestres con un leve aumento en la creación de puestos de trabajo, el mercado laboral, entre octubre y diciembre, ha vuelto a suponer que más de 20 de cada 100 personas que en España se ofrecen como fuerza de trabajo (la población activa) no lo han conseguido (al menos en la economía oficial).
La Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al último trimestre de 2010 registró 138.600 personas ocupadas menos, de las que 16.700 optaron por no seguir buscando trabajo (los llamados desanimados o desalentados que dejan de buscar empleo y pasan a engrosar las cifras de inactivos –no desempleados-). El resto, 121.900 personas, engrosaron el paro. La crisis española lleva, por el momento, más de dos millones de empleos destruidos.
Con este panorama, hoy por hoy, resulta difícil hablar de que la economía española ha salido de la grave depresión económica que venimos arrastrando.
Para confirmarlo, durante el pasado mes de enero se ha elevado el llamado Paro Registrado (los desempleados que se inscriben como tales en las Oficinas de Empleo) a un nivel récord de 4,23 millones de personas (el nivel más grande jamás alcanzado en los servicios públicos de empleo). El fuerte incremento del paro en servicios -y en menor medida del resto de los sectores- ha motivado que otras 130.930 personas se incorporen a ese registro en el primer mes del año.
El Paro Registrado permite evaluar la evolución más inmediata del desempleo, por lo que este funesto comienzo de año siembra importantes dudas sobre las previsiones oficiales que apuntan a un leve repunte del empleo para el segundo semestre.
La única mejoría observada en el pasado enero, tradicionalmente un mes malo para el empleo, es la contratación indefinida. Durante el mes pasado, ha habido un aumento del empleo estable tanto en el mes como en el año (las caídas del empleo temporal sólo se han producido durante enero). Esa evolución ha aumentado al 9,21% la ponderación respecto al total los nuevos contratos indefinidos sobre el total de nuevos contratos (una cifra aún muy baja).
Muchos analistas señalan que es relativa la incidencia de la reforma laboral en esas cifras. La mitad de los contratos indefinidos en enero se formalizaron con la etiqueta de contrato de fomento, la fórmula de despido más barato (33 días por año trabajado) que ha impulsado la reforma del mercado de trabajo. Pero son las conversiones de empleo temporal en fijo las que motivan ese protagonismo del contrato de fomento. Porque las contrataciones que se realizan inicialmente bajo esta modalidad son ahora más reducidas que hace un año, cuando no existía reforma laboral.
Por otro lado, las prestaciones por desempleo han mostrado un cambio: ha bajado el número de beneficiarios, ya que el número de desempleados que van agotando el cobro de la prestación supera a las incorporaciones, por lo que el gasto en esa partida está cayendo -cada vez con más fuerza- por quinto mes consecutivo.
Es grave, pero no alienta al optimismo la observación de las cifras de afiliados a la Seguridad Social: la caída de 223.143 que se produjo en enero deja el número de cotizantes en 17,36 millones, el dato más bajo desde febrero de 2005.
Para mayor preocupación, hay que referirse también al hecho de que el fuerte desplome en el empleo ha terminado por erosionar a la Seguridad Social. En 2010, el instituto público tuvo un saldo positivo de 2.382,97 millones, un 0,22% del producto interior bruto. Un resultado que será decisivo para mejorar el saldo final del conjunto de las Administraciones españolas.
Pero el año pasado, por primera vez, el dinero que ingresó por las cotizaciones sociales de quienes tienen trabajo (94.4822,7 millones) no fue suficiente para cubrir el gasto de las pensiones contributivas (95.714 millones), las que reciben quienes han cotizado para tener derecho a ellas.
Nunca en la historia moderna de la Seguridad Social, ni siquiera tras la recesión de 1993, la mayor partida de gastos (pensiones contributivas) había superado a la mayor partida de ingresos (cotizaciones de ocupados). El desfase se ha producido como consecuencia de unos ingresos por cotizaciones inferiores a los previstos y un gasto en pensiones superior al del presupuesto inicial. Ello da argumentos a la reforma emprendida en el sistema de pensiones.
Eso sí, el instituto público no solo recauda cotizaciones por las cuotas de empresarios y empleados. Los Servicios Públicos de Empleo cotizan por los parados que cobran prestación y paga por las bonificaciones a la contratación (en total, 10.860 millones en 2010), pero se trata de dinero público que al financiar a la Seguridad Social genera déficit en las cuentas del Estado. Del otro lado, las pensiones no son la única prestación contributiva a la que hacer frente con las cotizaciones, pues estas también sirven para financiar la incapacidad temporal, las prestaciones por maternidad y paternidad, y algunas otras. En su conjunto, gracias a las aportaciones por los parados, el conjunto de cotizaciones (105.682,7 millones) aún cubre por un mínimo margen el conjunto de las prestaciones contributivas (105.444,7 millones).
Por otro lado, la Seguridad Social cobra de los presupuestos estatales y de otras fuentes fondos con que hacer frente, entre otros, al pago de pensiones y otras prestaciones no contributivas.
En su conjunto, la suma final de ingresos no financieros cayó un 0,65%, hasta 122.485,55 millones. Los gastos, por su parte, ascendieron a 120.101,58 millones, un 4,55% más que el año anterior. En este capítulo, destacó especialmente el aumento del gasto de las pensiones contributivas, un 6,38%, algo que se explica básicamente por el llamado efecto sustitución. Al final, el superávit fue de 2.383 millones, y no hubo déficit, entre otras cosas, gracias a que los más de 60.000 millones del Fondo de Reserva de las pensiones (invertidos en un 88% en deuda pública española) generaron 2.661 millones en intereses.
Sin duda, en última instancia todo está relacionado con la situación del PIB español. Hay que destacar que el debilitado consumo español no ha superado el impacto de la subida del IVA, el final de las ayudas a la compra de automóviles, el desplome de las construcción –tres años después de la explosión de la burbuja inmobiliaria- acentuado con el fuerte recorte de la obra pública son factores explicativos de lo que está ocurriendo en el mercado laboral, y en general, de todos los problemas señalados.
A pesar de todo, la débil recuperación de la economía española se produjo en el tramo final del año pasado gracias a las exportaciones. Como ha señalado el Banco de España en su Boletín Económico del mes de enero: "el sector exterior volvió a desempeñar un papel fundamental para amortiguar los descensos de la actividad interna".
El Banco de España estima una aportación positiva del sector exterior en 0,6 puntos porcentuales, suficientes para contrarrestar la caída de la demanda interna. El resultado es que entre octubre y diciembre el PIB creció un 0,2% respecto al tercer trimestre y un 0,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Los datos reflejan que la economía española se estancó el año pasado. En 2009 el PIB cayó un 3,7%; en 2010 el retroceso se habría quedado en el 0,1%.
Los cálculos del Banco de España mejoran el pronóstico del Gobierno, pero habrá que esperar a los datos definitivos, porque la cifra final está a medio camino entre el -0,1% y el -0,2%. El deterioro de la producción industrial en diciembre y las bruscas oscilaciones del gasto público en el trimestre de cierre presupuestario, añaden incertidumbre sobre esa cifra final.
El Boletín del Banco de España también destaca que "el débil avance de la actividad contrasta con registros más elevados de la zona euro que cerrará 2010 con un crecimiento cercano al 2%”. España es la única gran economía mundial que encadena dos años con tasas negativas en el PIB, una circunstancia que tampoco se produjo en las últimas grandes crisis de la economía española (las de los años 59, 81 y 93 del siglo pasado). Y la inversión residencial, sin duda una causa, y a la vez síntoma más evidente del problema económico, no alcanza en estos momentos una cifra equivalente al 4% del PIB español.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el Servicio de Estudios Económicos del organismo supervisor español llega a la conclusión, de que el repunte del IPC -que en enero marcó una tasa interanual del 3,3%- "debería ser temporal" (el hecho de subida de los precios ofrece un fuerte contraste con la atonía del consumo).
Señala que “el acelerón en los precios del consumo debería perder fuerza en la segunda mitad del año, cuando deje de pesar en la comparación interanual la subida del IVA (del 16% al 18%) que entró en vigor en julio pasado”. Calcula que hasta entonces el incremento del IVA aportará 0,6 puntos porcentuales a la tasa interanual de inflación; un aumento que habría sido mayor si las empresas no hubiesen disminuido sus márgenes para absorber parte de ese incremento impositivo. Justo lo contrario de lo que hizo en diciembre el sector del tabaco, que aumentó los precios del tabaco un 20% interanual, "más del doble de lo que justificaría la subida de impuestos" sobre este producto, en opinión del Banco de España.
Según el Banco de España, en función de la evolución futura del precio del petróleo, la inflación española se situará entre el 1,2% y el 2,2% a finales de diciembre de 2011. Llama a trabajadores y empresarios para que no tomen en cuenta el repunte "temporal" en sus expectativas de inflación. El supervisor se congratula de que el incremento salarial se haya moderado al 1% en 2010, una subida que queda por debajo de la inflación media (1,8%) y de la productividad (2,2%).
En otro orden, concretamente respecto a los problemas no menos importantes del sector financiero, hay que destacar que la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, anunció que las cajas, "al ser entidades no cotizadas, necesitarán un nivel de capital mínimo -core capital- de entre el 9% y el 10%" sobre sus activos ponderados por riesgo.
La definición clásica de core capital nos dice que es el capital básico -traducción literal del inglés- de una empresa, lo que a efectos prácticos se reduce a un ratio que mide la salud financiera de una compañía: su solvencia. Este ratio, que en algunos lugares también se conoce como Tier1 mide la relación en porcentaje entre el capital básico (fondos aportados por los accionistas de una sociedad y reservas) y las deudas de una entidad.
Pues bien, la vicepresidenta Salgado ha señalado que las que no lo alcancen, serán parcialmente nacionalizadas ya que el Estado entrará en el capital con acciones y nombrará consejeros profesionales. Con los últimos datos disponibles, la mayoría de las cajas tendrán que reforzar el capital.
Esta declaración llegó después de que el Gobierno adelantara que todos los bancos y cajas tendrán que tener un 8% de capital básico a partir del 30 de septiembre. Es decir, que tienen que acumular recursos por valor del 8% según los riesgos de todo tipo que asume la entidad. Esta cifra ya supone el nivel más elevado de Europa, donde no se pide más del 7% de capital y cifras menores en muchos casos.
Pero para aquellas que no coticen o que no tengan una participación significativa de inversores privados, o que cuenten con créditos en los mercados mayoristas por más de un 20% de sus activos, el porcentaje de capital puede llegar al 10%, como aclaró Salgado. Esta mayor exigencia supone una dificultad añadida para las cajas, sobre todo porque algunas (la fusión liderada por Caja Madrid-Bancaja, NovaCaixaGalicia, Unnim, CatalunyaCaixa así como Bankinter y Banco de Valencia) todavía no alcanzan ni el 8% general con las cifras actuales.
MERCADOS:
En contraste con los graves problemas, sobre todo del paro, la Bolsa ha terminado el mes de enero con un panorama menos desolador.
En cuanto al Ibex 35 es destacable el progreso obtenido durante este inicio de 2011. Si el año anterior lo cerró a la cola de las bolsas europeas, lo cual era un fiel reflejo de la situación económica que vivía España, este mes de enero ha terminado a la cabeza de las subidas. El crecimiento, en 9,6 puntos, hace que enero haya sido su mejor mes desde julio del 2010.
Igualmente, la prima de riesgo española (mide el mayor interés que debe ofrecer España -respecto al rendimiento que da Alemania por obligaciones similares- para hacer atractivos sus títulos de deuda a los inversores) cayó el pasado enero por debajo del nivel de 200 puntos que alcanzó en noviembre pasado debido a la crisis de Irlanda.
La rebaja en el diferencial del bono español ha estado impulsada por un informe favorable de la agencia de calificación Standard & Poors que (aunque ha mantenido sin cambios la nota de la deuda española a largo plazo ("AA")), ha destacado el esfuerzo continuado y el impulso que el Gobierno ha mostrado para hacer frente a los desafíos.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hay que señalar que la grave situación en la que cayó el sector inmobiliario hace ya más de tres años parece no tener fin. A un mercado asfixiado por la falta de financiación, el exceso de oferta y unas perspectivas de crecimiento económico y de empleo deprimentes, se une un proceso de caída de precios que comenzó en 2008 y que no tiene visos de concluir.
Por si fuera poco, España que ha de importar en su práctica totalidad el petróleo, ha visto que el precio ha alcanzado de nuevo el nivel de los 100 dólares el barril. Los contratos al contado con una docena de crudos de alta calidad del mar del Norte, Asia y Australia han despejado muy pronto la incógnita que existía respecto a si se iba o no, a alcanzar ese nivel. De esta forma, el precio ha superado un umbral que solo se traspasó con la burbuja especulativa del año 2008.
EMPRESAS:
Se ha sabido que John Paulson (conocido gurú de los activos tóxicos) sigue engordando su ingente fortuna personal a un ritmo que impresiona incluso en Wall Street. El agresivo gestor de fondos neoyorquino, se embolsó 5.000 millones de dólares (casi 3.700 millones de euros) en 2010.
Son 1.300 millones más que la ganancia récord que obtuvo tres años antes, cuando siguió el camino contrario al resto de inversores y apostó por el colapso del mercado hipotecario en EE UU. Nadie antes fue capaz de generar tanta fortuna en la plaza financiera más competitiva del mundo como él.
Claramente, no ha habido recesión económica para Paulson. El año pasado, de acuerdo con la información financiera revelada por The Wall Street Journal, el gestor de fondos ganó 158,55 dólares cada segundo. Una nueva marca para su brillante, aunque controvertido, expediente de negocios. Desde que fundó su fondo especulativo en 1994, solo perdió dinero en una ocasión.
Probablemente lleguen atisbos de recuperación, pero en forma muy lenta.
La pérdida de confianza de los consumidores y de los empresarios no es un buen aliado para la reactivación. Es preciso recobrarla para realizar las oportunas reformas bajo el convencimiento de que puedan dar sus frutos de la forma más rápida. En ese sentido, la concertación entre los políticos, los sindicatos y la clase empresarial es una obligación ineludible.
GLOBAL:
La crisis global, esencialmente crediticia, no está del todo superada. La Reserva Federal estadounidense ha manifestado su clara intención de mantener sus excepcionales medidas monetarias hasta que se hayan superado completamente los riesgos de estancamiento, y se reduzcan las elevadísimas tasas de desempleo. Lo que explica que mantenga su relajación monetaria con unos tipos de interés mínimos.
En contraste, la política monetaria de la eurozona es menos expansiva. El BCE, reiteradamente, frente a la ausencia de inflación, no ha dejado de inquietar con veladas afirmaciones de retirada de su relajación monetaria. Mantiene el tipo de interés en el 1% y, aunque los necesarios créditos bancarios continúan alejados de la normalidad, algunos opinan que la autoridad monetaria de la región del euro endurecerá su política monetaria antes que la Reserva Federal en Estados Unidos.
De materializarse la expectativa citada, las perjudicadas serían las empresas de la eurozona, reduciendo sus posibilidades de crecimiento. En un momento dónde la tasa de inflación media en la Unión Monetaria se mantiene controlada y el euro continúa apreciado frente al dólar, sería lamentable la retirada de los, por ahora, imprescindibles estímulos monetarios.
Por otro lado, la política presupuestaria en la eurozona, como resultado de las exigencias alemanas y de las presiones del mercado de la deuda, no está contribuyendo a compensar a la debilitada demanda privada. En lugar de ser contracíclica, es procíclica (disminuye aún más la demanda), por lo que impide que desaparezcan las amenazas de una recaída.
La cumbre de Davos se ha cerrado con un moderado optimismo: una salida de la crisis a tres velocidades con una serie de riesgos asociados: crisis fiscal de la eurozona; la escalada de precios del petróleo, los alimentos y otras materias primas; y el temor a posibles nuevas burbujas en las economías emergentes.
Ha sido el economista chino, Zhu Min (asesor especial del Fondo Monetario Internacional) el que acuñó la idea de los tres grupos en la primera sesión de la cumbre en Suiza:
En el primer vagón: China liderando a las economías emergentes, con India, Brasil y Rusia, y en general Asia y América Latina, saliendo de la crisis a toda velocidad. Incluso parte del África sub-sahariana que está creciendo a buen ritmo.
En el segundo grupo se encuentra la principal economía Estados Unidos, con las economías que mejor han amortiguado sus problemas: Canadá, Suecia, Noruega, Finlandia o Australia. Estos Estados no propiciaron la formación de burbujas inmobiliarias, por lo que no han padecido grandes problemas de endeudamiento.
En el último vagón, Reino Unido y la eurozona, que, pese a la locomotora alemana, no acaba de solucionar la crisis fiscal y que, claramente, se ha decantado por la austeridad germánica.
A los anteriores grupos, Kenneth Rogoff (ex economista jefe del FMI), añade una cuarta economía: "Japón que tras 20 años de estancamiento, combina una bomba demográfica: el envejecimiento de su población y la mayor deuda del mundo".
El resultado del conjunto mundial es que los emergentes aumentarán su PIB el 6% este año; Estados Unidos un 3%; y la eurozona y Japón menos del 2%.
Davos ha sido el contraste entre la “molesta política” (las llamadas a una mayor regulación) y los beneficios que vuelven a exhibir las multinacionales (los políticos aseguran que sin una nueva regulación financiera vendrá una crisis aún peor, y los bancos contraatacan amenazando con pinchar la recuperación si les exigen nuevas normas).
ESTADOS UNIDOS:
La primera economía mundial ha mantenido su recuperación económica, cerrando con una tasa media de crecimiento del 2,9% -la más alta en cinco años- y que contrasta con la contracción del 2,6% sufrida durante el año 2009.
Como viene ocurriendo desde el final de la recesión en la economía estadounidense (verano del 2009), su expansión sigue por debajo del potencial al que podría hacerlo.
Su economía dispone de las bases para proseguir creciendo durante este año 2011 a un ritmo de alrededor del 3,2%. No obstante, dado que no se logra alcanzar el crecimiento potencial, la tasa de paro no puede disminuir más rápidamente (permanece durante dos años por encima del 9,5%).
Ahora bien, existen señales positivas: el gasto de los hogares creció un 4,4% durante el trimestre, y el déficit comercial de su balanza de pagos se ha reducido notablemente a consecuencia del aumento del 10% de sus exportaciones.
Muchos analistas observan en estos momentos la evolución de los salarios y de los precios al consumo, tratando de anticipar la reacción que provocaría en la política monetaria de la Reserva Federal. El deflactor del PIB (la subida de precios real de todos los componentes del PIB) aumentó sólo cuatro décimas en el cuarto trimestre, por lo que la Fed contempla aún un escenario de estabilidad de precios.
Según el Departamento de Trabajo estadounidense, los salarios aumentaron un 2% en 2010 (seis décimas más que en 2009). Se trata del aumento más bajo en las últimas décadas.
Según Bernanke, aunque la economía crecerá probablemente más rápido en 2011 que en el año pasado, el modesto crecimiento y la cautela de las empresas a la hora de contratar a nuevos empleados sugieren que "no habrá una mejora significativa" en el mercado laboral. Y de nuevo ha vuelto a reiterar que "llevará años conseguir que el desempleo vuelva a un nivel más normal".
Igualmente ha señalado que "hasta que no veamos un periodo sostenido de creación de empleo, no podremos considerar que la recuperación está verdaderamente establecida". Esto significa que no quiere poner aún el pie sobre el freno de la política monetaria.
La máxima autoridad de la Reserva Federal, igualmente, ha expresado que a pesar del alza de las materias primas, contempla un escenario de precios estable. Apuntando que, aunque las probabilidades de deflación son cada vez menores, la inflación subyacente (incremento de precios sin alimentos y energía) continúa su senda a la baja.
Bernanke atribuyó el alejamiento de los riesgos de deflación a la recompra de títulos de Deuda Pública realizada por la Reserva federal, rechazando las críticas recibidas respecto a que esta sea la causa de la subida del precio de las materias primas -uno de los factores detonantes de la tensión en Egipto y otros países de la región-. Dijo que "es injusto atribuirlo a ello. Es consecuencia, según señaló, de que los países emergentes crecen por encima de su capacidad. Son ellos los que deben dar con la manera de crecer de una forma más equilibrada".
CHINA:
Cuándo el mundo occidental sigue peleando para dejar atrás a la gran crisis, China mantiene un ritmo de crecimiento envidiable. La Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, ha comunicado que su PIB (Producto Interior Bruto) registró un aumento del 10,3% durante 2010. Alcanzando una cifra de 39,8 billones de yuanes (unos 4,4 billones de euros).
El gigante asiático ha consolidado su posición como “segunda economía mundial”, una vez que ha superado (los datos definitivos se conocerán a lo largo de este mes de febrero) a Japón. Para muchos analistas, se pondrá al nivel de Estados Unidos en el año 2020.
No obstante, como se señala reiteradamente, la economía sigue bajo la amenaza de la inflación, que en el mes de diciembre pasado fue del 4,6%. Esta cifra aunque menor que la de noviembre (5,2%), evidencia que la contención de precios ha sido más baja de lo esperado. Se presagian, por tanto, nuevas medidas de endurecimiento en la concesión de créditos y también subidas en los tipos de interés. La subida de precios en todo el año 2010 fue del 3,3% (el objetivo oficial era no rebasar un aumento del 3%).
Dado el potencial efecto de desestabilización social, una de las mayores preocupaciones del Gobierno de China es controlar los precios (en especial de los alimentos y la vivienda). Es por esa razón, que desde principios del año pasado, ha incrementado dos veces los tipos de interés y, nada menos, que siete veces su coeficiente de Caja (la cantidad de dinero que deben mantener los bancos como encaje bancario o reservas de caja).
Respecto al tipo de cambio del yuan, muchos analistas esperan que se revalorice un 5% durante este 2011.
Según Ma Jiantang, el responsable de la oficina de estadísticas: "actualmente, la economía se encuentra en un periodo crítico de transformación de la fase de recuperación a un crecimiento estable, por lo que China redoblará los esfuerzos para modificar el patrón de crecimiento". Se trata de buscar un modelo más orientado hacia el consumo interno, y menos en las exportaciones y en la inversión.
UNIÓN EUROPEA:
Según la Oficina Federal de Estadística germana, la economía de Alemania creció un 3,6% en 2010. Sin duda, es la mayor tasa de crecimiento desde la reunificación en el año 1990. Contrasta esta cifra de crecimiento con la habida un año antes -el año más duro de la crisis- dónde su Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo, nada menos, que 4,7 puntos.
De esta forma, según el presidente del Bundesbank, su recuperación podría verse completada durante este 2011. Es decir, si consigue alcanzar unos niveles económicos similares a los registrados antes de la Gran Recesión.
Su ministro de Economía, Rainer Brüderle, ha destacado el hecho que Alemania haya "crecido al doble de velocidad de la media europea". Haciendo especial énfasis sobre la circunstancia de que el presente auge "ya no se debe solo a las exportaciones -motor de la economía alemana- sino también al aumento de la demanda interna”.
Rainer Brüderle, ministro liberal, no desaprovechó el momento para postular una de las aspiraciones de su partido: una rebaja de impuestos al socaire del crecimiento, justificándolo en base a la buena salud del mercado laboral alemán, que cuenta en este momento con 40,5 millones de personas trabajando (se trata de la cifra mayor de la historia y representa el porcentaje más alto en 20 años respecto a la población general).
Sin embargo, estas propuestas no deben gustar mucho al titular del Ministerio de Hacienda, Wolfgang Schäuble, que se enfrenta a un déficit del 3,5% del PIB (superior a lo permitido por el Pacto de Estabilidad).
Sin embargo, el endeudamiento público se ha moderado hasta los 44.000 millones de euros (alrededor de la mitad de lo que el Gobierno alemán había previsto a principios de año). La ley alemana impone que el déficit no supere el 0,35% del PIB dentro de cinco años, una cantidad que, al día de hoy, no superaría los 10.000 millones de euros.
Sin duda, uno de los aciertos mayores de Alemania en el pasado ha sido, que frente a los “cantos de sirena” relativos a las excelencias de la nueva economía financiera, hiciera “oídos sordos” prefiriendo cultivar a su sector industrial, que es el que en gran medida está detrás de su magnífico comportamiento económico.
La afirmación anterior viene confirmada por la realidad: el crecimiento durante 2010 se debió a la floreciente exportación de productos manufacturados. Las exportaciones crecieron un 14,2%. Las inversiones también aumentaron. La industria alemana, aupada por la enorme demanda exterior, invirtió un 9,4% más que en 2009 en maquinaria, vehículos y demás herramientas. Consecuencia de ese buen ambiente, es que los consumidores también hayan intensificado sus compras, ya que el gasto privado en consumo aumentó un 0,5%. El gasto público creció aún más, en un 2,2%. Las inversiones en el sector de la construcción aumentaron un 2,8%.
Muchos analistas esperan que el crecimiento del PIB durante este 2011 supere al 2%, como consecuencia del buen comportamiento del consumo privado y de la inversión empresarial.
La Cámara Alemana de Industria y Comercio espera que la industria del país crezca un 5% este año (más del doble que el conjunto de la economía).
Por tanto, se confía en que la industria siga tirando de la coyuntura. Ahora bien, el principal riesgo es el encarecimiento de las materias primas. También las exportaciones podrían resentirse si el euro se apreciase en el mercado de divisas (algo que no parece probable debido a los problemas de los países mediterráneos, y que no impulsa a la moneda común en ese sentido).
Ahora bien, la mayor amenaza, como señalaba un comentarista en el diario Süddeutsche Zeitung, no es otra, que la profunda sima entre la boyante Alemania y sus socios de la Unión Monetaria (a la eurozona se dirigen el 40% de las exportaciones alemanas). Este desequilibrio "podría ahogar el crecimiento por la misma razón que lo hace tan asombroso: es solitario".
Por otro lado, la subida de precios en la eurozona no es un hecho que inquiete al Banco Central Europeo: según su presidente, Jean-Claude Trichet, “el nivel actual de tipos de interés (el 1%) es el apropiado".
Contrasta, fuertemente, con la última reunión del BCE a mediados del pasado enero, en la que Trichet dio a entender que la inflación era la preocupación número uno para la autoridad monetaria (se especuló con una próxima subida de tipos).
Los precios han subido un 2,4% en la eurozona (consecuencia de las subidas de precios de los productos energéticos). Como veremos, en nuestro país el IPC ha alcanzado un preocupante aumento del 3,3%.
En los últimos días, el petróleo brent, de referencia en Europa, ha sobrepasado los 100 euros el barril, como consecuencia de la crisis de Egipto. Sin embargo, según Jean- Claude Trichet, el efecto de estas amenazas "no es relevante" a la hora de establecer la política monetaria del BCE.
El presidente del BCE ha señalado que espera que las presiones inflacionistas estarán bajo control en los próximos meses: "probablemente se mantendrá por encima del 2% durante la mayor parte de 2011, pero descenderá hacia finales de año. Situándose a medio plazo por debajo del techo objetivo del 2%".
Con la excepción de Alemania, las economías de la región del euro se encuentran alejadas de indicadores claros de recuperación, por lo que los importantes recortes fiscales impuestos a la mayoría de estos países y la todavía inexistente normalización de los mercados financieros, actuarán como una losa sobre el crecimiento, al menos durante la mayor parte de 2011.
El mantenimiento de los tipos de interés por el BCE, en el 1% por ahora, va en línea con la Reserva Federal estadounidense que los mantiene entre el 0% y el 0,25%.
Trichet apuntó que pese a "la mejoría habida en el mercado de la deuda, deben continuar las ayudas a los bancos de la eurozona, porque todavía la situación está lejos de normalizarse”. Defendió el mantenimiento de las medidas extraordinarias de liquidez, como las operaciones principales de refinanciación y la compra de deuda pública. La Reserva Federal mantiene por su parte también activados los programas masivos de deuda pública para inyectar liquidez en la economía. En consecuencia, no parece que vayan a materializarse subidas de tipos en el horizonte más cercano a ambos lados del Atlántico.
Finalmente, hay que citar a las nuevas propuestas de Ángela Merkel y Sarkozy: el eje franco-alemán, está intentando una mayor coordinación y convergencia de las políticas económicas de los 17 países de la zona euro para reforzar su competitividad.
Este llamado Pacto por la Estabilidad, inspirado por Ángela Merkel, no cuenta aún en Bruselas con el apoyo suficiente. Alemania está fijando como condición para ampliar el fondo de 440.000 millones de euros destinado al rescate de países en riesgo y flexibilizar su empleo, una serie de medidas tales, como “prohibir la indexación de salarios a la inflación”; “incluir en las Constituciones nacionales límites al déficit y la deuda”; “armonizar el impuesto de sociedades”; y “aumentar la edad de jubilación” como medidas más destacables.
España, Bélgica o Austria, algunos de los que se resisten, han manifestado sus recelos a eliminar las cláusulas de revisión salarial relacionadas con la inflación. Para limar diferencias, Berlín y París pretenden celebrar una cumbre extraordinaria durante el próximo mes de marzo.
ESPAÑA:
Desgraciadamente, es evidente que la débil salida de España de la recesión durante el pasado año no ha sido suficiente para cortar la enorme destrucción de empleo que hemos padecido en la economía. Según la Encuesta de Población Activa (EPA), nada menos que unas 1.000 personas se han sumado diariamente al desempleo durante el año 2010. De forma que al cierre del ejercicio se alcanzó el desafortunado récord de 4,7 millones de parados.
Y es peor, tras encadenar dos trimestres con un leve aumento en la creación de puestos de trabajo, el mercado laboral, entre octubre y diciembre, ha vuelto a suponer que más de 20 de cada 100 personas que en España se ofrecen como fuerza de trabajo (la población activa) no lo han conseguido (al menos en la economía oficial).
La Encuesta de Población Activa (EPA) relativa al último trimestre de 2010 registró 138.600 personas ocupadas menos, de las que 16.700 optaron por no seguir buscando trabajo (los llamados desanimados o desalentados que dejan de buscar empleo y pasan a engrosar las cifras de inactivos –no desempleados-). El resto, 121.900 personas, engrosaron el paro. La crisis española lleva, por el momento, más de dos millones de empleos destruidos.
Con este panorama, hoy por hoy, resulta difícil hablar de que la economía española ha salido de la grave depresión económica que venimos arrastrando.
Para confirmarlo, durante el pasado mes de enero se ha elevado el llamado Paro Registrado (los desempleados que se inscriben como tales en las Oficinas de Empleo) a un nivel récord de 4,23 millones de personas (el nivel más grande jamás alcanzado en los servicios públicos de empleo). El fuerte incremento del paro en servicios -y en menor medida del resto de los sectores- ha motivado que otras 130.930 personas se incorporen a ese registro en el primer mes del año.
El Paro Registrado permite evaluar la evolución más inmediata del desempleo, por lo que este funesto comienzo de año siembra importantes dudas sobre las previsiones oficiales que apuntan a un leve repunte del empleo para el segundo semestre.
La única mejoría observada en el pasado enero, tradicionalmente un mes malo para el empleo, es la contratación indefinida. Durante el mes pasado, ha habido un aumento del empleo estable tanto en el mes como en el año (las caídas del empleo temporal sólo se han producido durante enero). Esa evolución ha aumentado al 9,21% la ponderación respecto al total los nuevos contratos indefinidos sobre el total de nuevos contratos (una cifra aún muy baja).
Muchos analistas señalan que es relativa la incidencia de la reforma laboral en esas cifras. La mitad de los contratos indefinidos en enero se formalizaron con la etiqueta de contrato de fomento, la fórmula de despido más barato (33 días por año trabajado) que ha impulsado la reforma del mercado de trabajo. Pero son las conversiones de empleo temporal en fijo las que motivan ese protagonismo del contrato de fomento. Porque las contrataciones que se realizan inicialmente bajo esta modalidad son ahora más reducidas que hace un año, cuando no existía reforma laboral.
Por otro lado, las prestaciones por desempleo han mostrado un cambio: ha bajado el número de beneficiarios, ya que el número de desempleados que van agotando el cobro de la prestación supera a las incorporaciones, por lo que el gasto en esa partida está cayendo -cada vez con más fuerza- por quinto mes consecutivo.
Es grave, pero no alienta al optimismo la observación de las cifras de afiliados a la Seguridad Social: la caída de 223.143 que se produjo en enero deja el número de cotizantes en 17,36 millones, el dato más bajo desde febrero de 2005.
Para mayor preocupación, hay que referirse también al hecho de que el fuerte desplome en el empleo ha terminado por erosionar a la Seguridad Social. En 2010, el instituto público tuvo un saldo positivo de 2.382,97 millones, un 0,22% del producto interior bruto. Un resultado que será decisivo para mejorar el saldo final del conjunto de las Administraciones españolas.
Pero el año pasado, por primera vez, el dinero que ingresó por las cotizaciones sociales de quienes tienen trabajo (94.4822,7 millones) no fue suficiente para cubrir el gasto de las pensiones contributivas (95.714 millones), las que reciben quienes han cotizado para tener derecho a ellas.
Nunca en la historia moderna de la Seguridad Social, ni siquiera tras la recesión de 1993, la mayor partida de gastos (pensiones contributivas) había superado a la mayor partida de ingresos (cotizaciones de ocupados). El desfase se ha producido como consecuencia de unos ingresos por cotizaciones inferiores a los previstos y un gasto en pensiones superior al del presupuesto inicial. Ello da argumentos a la reforma emprendida en el sistema de pensiones.
Eso sí, el instituto público no solo recauda cotizaciones por las cuotas de empresarios y empleados. Los Servicios Públicos de Empleo cotizan por los parados que cobran prestación y paga por las bonificaciones a la contratación (en total, 10.860 millones en 2010), pero se trata de dinero público que al financiar a la Seguridad Social genera déficit en las cuentas del Estado. Del otro lado, las pensiones no son la única prestación contributiva a la que hacer frente con las cotizaciones, pues estas también sirven para financiar la incapacidad temporal, las prestaciones por maternidad y paternidad, y algunas otras. En su conjunto, gracias a las aportaciones por los parados, el conjunto de cotizaciones (105.682,7 millones) aún cubre por un mínimo margen el conjunto de las prestaciones contributivas (105.444,7 millones).
Por otro lado, la Seguridad Social cobra de los presupuestos estatales y de otras fuentes fondos con que hacer frente, entre otros, al pago de pensiones y otras prestaciones no contributivas.
En su conjunto, la suma final de ingresos no financieros cayó un 0,65%, hasta 122.485,55 millones. Los gastos, por su parte, ascendieron a 120.101,58 millones, un 4,55% más que el año anterior. En este capítulo, destacó especialmente el aumento del gasto de las pensiones contributivas, un 6,38%, algo que se explica básicamente por el llamado efecto sustitución. Al final, el superávit fue de 2.383 millones, y no hubo déficit, entre otras cosas, gracias a que los más de 60.000 millones del Fondo de Reserva de las pensiones (invertidos en un 88% en deuda pública española) generaron 2.661 millones en intereses.
Sin duda, en última instancia todo está relacionado con la situación del PIB español. Hay que destacar que el debilitado consumo español no ha superado el impacto de la subida del IVA, el final de las ayudas a la compra de automóviles, el desplome de las construcción –tres años después de la explosión de la burbuja inmobiliaria- acentuado con el fuerte recorte de la obra pública son factores explicativos de lo que está ocurriendo en el mercado laboral, y en general, de todos los problemas señalados.
A pesar de todo, la débil recuperación de la economía española se produjo en el tramo final del año pasado gracias a las exportaciones. Como ha señalado el Banco de España en su Boletín Económico del mes de enero: "el sector exterior volvió a desempeñar un papel fundamental para amortiguar los descensos de la actividad interna".
El Banco de España estima una aportación positiva del sector exterior en 0,6 puntos porcentuales, suficientes para contrarrestar la caída de la demanda interna. El resultado es que entre octubre y diciembre el PIB creció un 0,2% respecto al tercer trimestre y un 0,6% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Los datos reflejan que la economía española se estancó el año pasado. En 2009 el PIB cayó un 3,7%; en 2010 el retroceso se habría quedado en el 0,1%.
Los cálculos del Banco de España mejoran el pronóstico del Gobierno, pero habrá que esperar a los datos definitivos, porque la cifra final está a medio camino entre el -0,1% y el -0,2%. El deterioro de la producción industrial en diciembre y las bruscas oscilaciones del gasto público en el trimestre de cierre presupuestario, añaden incertidumbre sobre esa cifra final.
El Boletín del Banco de España también destaca que "el débil avance de la actividad contrasta con registros más elevados de la zona euro que cerrará 2010 con un crecimiento cercano al 2%”. España es la única gran economía mundial que encadena dos años con tasas negativas en el PIB, una circunstancia que tampoco se produjo en las últimas grandes crisis de la economía española (las de los años 59, 81 y 93 del siglo pasado). Y la inversión residencial, sin duda una causa, y a la vez síntoma más evidente del problema económico, no alcanza en estos momentos una cifra equivalente al 4% del PIB español.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el Servicio de Estudios Económicos del organismo supervisor español llega a la conclusión, de que el repunte del IPC -que en enero marcó una tasa interanual del 3,3%- "debería ser temporal" (el hecho de subida de los precios ofrece un fuerte contraste con la atonía del consumo).
Señala que “el acelerón en los precios del consumo debería perder fuerza en la segunda mitad del año, cuando deje de pesar en la comparación interanual la subida del IVA (del 16% al 18%) que entró en vigor en julio pasado”. Calcula que hasta entonces el incremento del IVA aportará 0,6 puntos porcentuales a la tasa interanual de inflación; un aumento que habría sido mayor si las empresas no hubiesen disminuido sus márgenes para absorber parte de ese incremento impositivo. Justo lo contrario de lo que hizo en diciembre el sector del tabaco, que aumentó los precios del tabaco un 20% interanual, "más del doble de lo que justificaría la subida de impuestos" sobre este producto, en opinión del Banco de España.
Según el Banco de España, en función de la evolución futura del precio del petróleo, la inflación española se situará entre el 1,2% y el 2,2% a finales de diciembre de 2011. Llama a trabajadores y empresarios para que no tomen en cuenta el repunte "temporal" en sus expectativas de inflación. El supervisor se congratula de que el incremento salarial se haya moderado al 1% en 2010, una subida que queda por debajo de la inflación media (1,8%) y de la productividad (2,2%).
En otro orden, concretamente respecto a los problemas no menos importantes del sector financiero, hay que destacar que la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, anunció que las cajas, "al ser entidades no cotizadas, necesitarán un nivel de capital mínimo -core capital- de entre el 9% y el 10%" sobre sus activos ponderados por riesgo.
La definición clásica de core capital nos dice que es el capital básico -traducción literal del inglés- de una empresa, lo que a efectos prácticos se reduce a un ratio que mide la salud financiera de una compañía: su solvencia. Este ratio, que en algunos lugares también se conoce como Tier1 mide la relación en porcentaje entre el capital básico (fondos aportados por los accionistas de una sociedad y reservas) y las deudas de una entidad.
Pues bien, la vicepresidenta Salgado ha señalado que las que no lo alcancen, serán parcialmente nacionalizadas ya que el Estado entrará en el capital con acciones y nombrará consejeros profesionales. Con los últimos datos disponibles, la mayoría de las cajas tendrán que reforzar el capital.
Esta declaración llegó después de que el Gobierno adelantara que todos los bancos y cajas tendrán que tener un 8% de capital básico a partir del 30 de septiembre. Es decir, que tienen que acumular recursos por valor del 8% según los riesgos de todo tipo que asume la entidad. Esta cifra ya supone el nivel más elevado de Europa, donde no se pide más del 7% de capital y cifras menores en muchos casos.
Pero para aquellas que no coticen o que no tengan una participación significativa de inversores privados, o que cuenten con créditos en los mercados mayoristas por más de un 20% de sus activos, el porcentaje de capital puede llegar al 10%, como aclaró Salgado. Esta mayor exigencia supone una dificultad añadida para las cajas, sobre todo porque algunas (la fusión liderada por Caja Madrid-Bancaja, NovaCaixaGalicia, Unnim, CatalunyaCaixa así como Bankinter y Banco de Valencia) todavía no alcanzan ni el 8% general con las cifras actuales.
MERCADOS:
En contraste con los graves problemas, sobre todo del paro, la Bolsa ha terminado el mes de enero con un panorama menos desolador.
En cuanto al Ibex 35 es destacable el progreso obtenido durante este inicio de 2011. Si el año anterior lo cerró a la cola de las bolsas europeas, lo cual era un fiel reflejo de la situación económica que vivía España, este mes de enero ha terminado a la cabeza de las subidas. El crecimiento, en 9,6 puntos, hace que enero haya sido su mejor mes desde julio del 2010.
Igualmente, la prima de riesgo española (mide el mayor interés que debe ofrecer España -respecto al rendimiento que da Alemania por obligaciones similares- para hacer atractivos sus títulos de deuda a los inversores) cayó el pasado enero por debajo del nivel de 200 puntos que alcanzó en noviembre pasado debido a la crisis de Irlanda.
La rebaja en el diferencial del bono español ha estado impulsada por un informe favorable de la agencia de calificación Standard & Poors que (aunque ha mantenido sin cambios la nota de la deuda española a largo plazo ("AA")), ha destacado el esfuerzo continuado y el impulso que el Gobierno ha mostrado para hacer frente a los desafíos.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hay que señalar que la grave situación en la que cayó el sector inmobiliario hace ya más de tres años parece no tener fin. A un mercado asfixiado por la falta de financiación, el exceso de oferta y unas perspectivas de crecimiento económico y de empleo deprimentes, se une un proceso de caída de precios que comenzó en 2008 y que no tiene visos de concluir.
Por si fuera poco, España que ha de importar en su práctica totalidad el petróleo, ha visto que el precio ha alcanzado de nuevo el nivel de los 100 dólares el barril. Los contratos al contado con una docena de crudos de alta calidad del mar del Norte, Asia y Australia han despejado muy pronto la incógnita que existía respecto a si se iba o no, a alcanzar ese nivel. De esta forma, el precio ha superado un umbral que solo se traspasó con la burbuja especulativa del año 2008.
EMPRESAS:
Se ha sabido que John Paulson (conocido gurú de los activos tóxicos) sigue engordando su ingente fortuna personal a un ritmo que impresiona incluso en Wall Street. El agresivo gestor de fondos neoyorquino, se embolsó 5.000 millones de dólares (casi 3.700 millones de euros) en 2010.
Son 1.300 millones más que la ganancia récord que obtuvo tres años antes, cuando siguió el camino contrario al resto de inversores y apostó por el colapso del mercado hipotecario en EE UU. Nadie antes fue capaz de generar tanta fortuna en la plaza financiera más competitiva del mundo como él.
Claramente, no ha habido recesión económica para Paulson. El año pasado, de acuerdo con la información financiera revelada por The Wall Street Journal, el gestor de fondos ganó 158,55 dólares cada segundo. Una nueva marca para su brillante, aunque controvertido, expediente de negocios. Desde que fundó su fondo especulativo en 1994, solo perdió dinero en una ocasión.
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