El 1 de enero de 1999 nació el euro como moneda en la que se podía operar como dinero bancario (pagos con depósitos a la vista en euros), y dos años más tarde comenzó a circular como dinero legal (billetes y monedas). No es probable que vuelva a registrarse un periodo tan favorable para el conjunto de las economías del euro como el que disfrutado durante su primera década de existencia.
Sin embargo, en el lado negativo hay que resaltar el gran fallo cometido por los Gobiernos e instituciones: se concedió todo el protagonismo en la asignación de los recursos a los mercados, mirando las autoridades hacia otro lado cuando el endeudamiento privado alcanzó límites realmente insostenibles.
ESTADOS UNIDOS:
La creación de empleo en Estados Unidos se aceleró en 2011 gracias al impulso del sector privado, cada vez más dispuesto a contratar. La mayor economía del mundo cerró así el año con 1,64 millones de puestos de trabajo de nueva creación. Es casi el doble que los 940.000 empleos del año precedente. La tasa de paro bajó en el año del 9,4% al 8,5%, pero eso se debió en gran medida a que la fuerza laboral se contrajo (una menor población activa o población que se ofrece para trabajar).
El mercado de trabajo en EE UU acumula 15 meses de contratación neta positiva, a pesar del fuerte bache que sufrió en la primavera pasada, haciendo revolotear los fantasmas de la recaída en la recesión, y de la tensión creada por la crisis de la deuda soberana en Europa. Es una noticia relativamente buena para la Administración del presidente Obama al comenzar este año electoral, donde la economía y empleo serán el factor clave de confrontación por el control de la Casa Blanca.
Haciendo recuento, la Gran Recesión destruyó un total de 8,7 millones de puestos de trabajo entre febrero de 2008 y el mismo mes de 2010. A pesar de los casi 2,6 millones de empleos creados en los últimos dos años, el balance de lo que va de mandato de Obama (contando desde finales de enero de 2009) tiene un saldo negativo de 1,7 millones. Y lo que pase en 2012 dependerá de cómo evolucione la crisis de la deuda soberana en Europa, del efecto de los recortes presupuestarios y de la marcha del mercado de la vivienda.
El dato de diciembre sugiere que la economía de EE UU arranca el año con más fuerza de la esperada, tras crear 200.000 empleos netos, el doble que en noviembre y octubre. La lectura que se hace es que el consumidor, del que dependen dos tercios del crecimiento, parece capear mejor de lo esperado la anémica recuperación, y eso lleva a las empresas a ser más optimistas y contratar a más mano de obra. De hecho, el único que disminuye su empleo en este ciclo ha sido el Gobierno.
El sector privado sumó 1,9 millones de empleos en 2011. Como señalan desde el Economic Policy Institute, el indicador revela que se capeó bien el año. "Los datos muestran una mejora continuada. Es un paso en la buena dirección", señalan. Pero si se juntan los 5,8 millones de empleos que quedan aún por recuperar de la Gran Recesión con el incremento de la población, el déficit en el mercado laboral es de 10 millones de empleos, según sus cálculos.
Como indican desde el fondo PIMCO (Pacific Investment Management), "se necesita mucho más". Durante los últimos seis meses, se crearon una media de 142.000 empleos. Pero para que la tasa de paro caiga de forma sostenida a los niveles previos a la recesión, la economía debería crecer a un ritmo cercano al 5% anual y generar 250.000 empleos al mes durante cinco años. Es un ritmo de contratación que no se ve desde hace seis años (sin tener en cuenta el efecto de la contratación pública en las cifras anteriores).
Cuando Obama llegó a la Casa Blanca, prometió que con su plan de estímulos la tasa de paro no superaría el 8%. No solo se rebasó, sino que la Reserva Federal dice ahora que no bajará de ese nivel antes de que acabe 2013. Ningún presidente en Estados Unidos fue elegido para un segundo mandato con un desempleo tan alto. Y los analistas advierten que con la llegada del buen tiempo, el paro volverá a subir.
Al mes de diciembre, se contabilizaron un total de 13,1 millones de parados en EE UU. Eso equivale al 8,5% de la población activa, el nivel más bajo desde febrero de 2009. En diciembre de 2008, el último mes en el que el republicano George Bush estaba al frente de la nación estadounidense, el paro era del 7,3%. Unas semanas después subió el 7,8% y de ahí escaló al 9,9% en noviembre de ese mismo año.
El dato de desempleo no muestra la imagen completa. Analizando los detalles se constata que el primer problema está en el paro de larga duración (más de seis meses sin trabajo), que afecta a 5,6 millones de personas. El segundo, es la baja tasa de participación laboral, del 64%. Y el tercero, el estancamiento de los salarios. Esto explica que haya 2,5 millones de personas que están al margen de mercado laboral, que no buscan empleo de forma activa (caída anteriormente mencionada de la población activa debida al efecto desánimo).
Si a todos estos se le suman los 8,1 millones que se ven forzados a trabajar a tiempo parcial, por un recorte de la jornada laboral en sus empresas o porque no encuentran empleo a tiempo completo, la tasa de subempleo en EE UU es del 15,2%. Solo para absorber el incremento de la población se necesitan 125.000 empleos al mes. Con estos números, no son pocos los que se preguntan si la mejora de la tasa de paro vista en 2011 se sostendrá en 2012.
EUROZONA:
Hermán van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, ha proclamado que "el euro no va a desaparecer"; "el euro es irreversible", Ha asegurado Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, ha llamado a "hacer todo lo posible para salvar el euro".
Angela Merkel, ha reiterado que "si el euro fracasa, fracasa Europa", su acolito el presidente Sarkozy, aún más grave ha afirmado que "no habrá una segunda oportunidad" para salvar el euro.
La realidad es que el proyecto europeo se encuentra en una gravísima situación. La posibilidad de una explosión de la zona euro no es un hecho descabellado. El nacimiento del Banco Central Europeo sin un Tesoro Público común ha supuesto el gran obstáculo que, durante la Gran Recesión, ha dejado a Europa sometida a una enorme deficiencia. Frente a ello, Alemania ha impuesto la austeridad y, de momento, poco más.
Por encima de todo, los alemanes no quieren pagar las facturas del resto de Europa. Según Paul de Grauwe, del Centre for European Policy Studies (CEPS) "Berlín quiere que los demás paguen por sus pecados. Incluso los mejores economistas alemanes han sucumbido a esta nueva proclama. Y sin esa fuerza motriz que ha sido Alemania durante tantos años, la integración europea está en punto muerto".
En realidad, respecto a la crisis de la deuda soberana no hay acuerdo sobre la reestructuración de Grecia, mientras que España e Italia se enfrentarán a mayores necesidades de refinanciación en 2012. La cumbre de Jefes de Estado de diciembre no logró una verdadera unión fiscal y las tensiones con Reino Unido se han acrecentado.
Los sucesivos fracasos de las repetidas pruebas de resistencia efectuadas al sistema bancario, indican que nadie conoce cuál es su situación real. Solo sabemos, como recordaba hace pocos días un alto funcionario del BCE, que "desde hace meses el crédito está paralizado". En un sistema económico basado en el crédito esa circunstancia es letal.
No es un asunto de ciencia ficción la salida de un Estado del euro. La prueba es que los bancos han estado simulando la situación, para cuantificar sus efectos devastadores. Ansgar Belke, del prestigioso instituto alemán DIW, es rotundo: "Los costes del peor de los escenarios (una ruptura de la zona euro, que sería una especie de día del juicio final) son demasiado grandes para ser cuantificados".
La crisis europea se desencadenó por la incapacidad de la Unión Europea para solucionar los problemas de Grecia (una economía que equivale al 2% del PIB europeo). Ganadas las elecciones, el Gobierno socialista de Atenas descubrió en octubre de 2009, que el déficit real de ese año era del 12,7% del PIB (el triple de lo declarado por el anterior Gobierno conservador), y los intereses de la deuda helena se dispararon.
Al no encontrar la Unión Europea una solución, el mal griego se fue contagiando a otros países como Portugal e Irlanda, que tuvieron que afrontar costes de financiación de sus deudas crecientes. Durante la primera década del euro, prácticamente toda Europa pagaba lo mismo por su deuda: a partir de la crisis griega resurgieron las primas de riesgo, que reflejan el sobrecoste que pagan los países menos fiables para financiar su deuda con respecto a Alemania.
Mientras la situación se iba pudriendo, el coste de la prima de riesgo griega se disparaba. Ángela Merkel, pendiente de sus elecciones en Renania del Norte-Westfalia y conocedora de lo impopular que era la ayuda a un país que había hecho trampas, fue manteniendo una actitud ambigua que oscilaba entre ofrecer fondos con durísimas condiciones y amenazar a los países con déficits desbocados con la expulsión del euro.
La situación estalló en mayo de 2010, en medio de una crisis bursátil internacional que despertó la alarma en Estados Unidos y China. La UE y el FMI acordaron conceder una línea de préstamos de 110.000 millones a Grecia. Pero la ayuda llegaba tarde, era muy cara y a muy corto plazo. A ese remiendo para Grecia se le han superpuesto sin éxito, varios parches.
En esa fecha se aprobó el primer fondo de rescate temporal, que debía ayudar a los países con dificultades con 440.000 millones de euros. Otro fracaso: sólo fue una proclama ya que su capacidad real era inferior. Al final, el BCE se ha hecho con las riendas, pero con considerables dudas, respecto a sus recursos para afrontar casos como el italiano y el español.
También en ese mes, el BCE comenzó a comprar deuda de países en dificultades. Aunque muy comedidamente, hasta ahora ha sido la única medicina posible, habiendo adquirido deuda de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España por 211.000 millones.
Comparadas con las de la Reserva Federal en Estados Unidos o del Banco de Inglaterra en el Reino Unido son compras de poco volumen. Frente a esta circunstancia, destacados economistas vienen reclamando una acción mucho más fuerte. Según De Grauwe: "solo el BCE puede parar el contagio. Detener la crisis requiere una revisión fundamental de las instituciones de la zona euro. Y la parte más importante es asegurarse de que el BCE asumirá toda la responsabilidad como prestamista de última instancia en el mercado de bonos".
Por otro lado, no debemos olvidar que una de las causas de fondo de la crisis el tamaño descomunal de una banca, que ha acumulado pérdidas en sus operaciones especulativas, primero en Estados Unidos (con las hipotecas subprime) y después en Europa, con sus burbujas inmobiliarias y otros riesgos.
La Comisión encargó a un grupo de expertos el diseño de un sistema de supervisión bancaria a escala europea. Su propuesta inspira la creación de tres autoridades en materia de banca, Bolsa y seguros. Pero las reformas del sistema financiero van muy lentas y también son de escaso calado.
La verdad es que se sabe poco, por no decir casi nada, de la situación de los bancos. La primera prueba de resistencia, en julio de 2010, fue un fiasco. Se analizaron 91 bancos, suspendieron siete y las necesidades de capital fueron mínimas: inmediatamente después se hundieron los bancos irlandeses. Un año después se repitió el error: en julio de 2011 suspendieron ocho entidades, cinco de ellas españolas, y se detectó un agujero de 2.500 millones.
Un mes después, el FMI lanzó una cifra ocho veces mayor al apuntar que las necesidades reales de la banca europea son de 200.000 millones. Bruselas arremetió contra el FMI, pero al final Europa acabó admitiendo que ese dato es razonable.
La exigencia de Merkel, secundada por Sarkozy, de que los bancos deben asumir parte del coste de la crisis, es calificada por muchos analistas señalando que “tiene tanto de sentido justiciero como de infantil”. A primera vista, todo el mundo está de acuerdo con Merkel en que los bancos cargasen con parte de las pérdidas, sobre todo si se piensa que son quienes más responsabilidad tienen en lo ocurrido. Pero la situación bancaria está tan deteriorada que los bancos no pueden asumir la más mínima carga (Trichet, el mejor conocedor de la situación, se opuso radicalmente a esa ingenua propuesta).
La idea de Merkel implica que los tenedores de bonos (los bancos que los han adquirido) paguen una parte de la pérdida de su valor. Eso equivale a reconocer que los propios Estados le dicen a los bancos que la deuda que emiten no vale lo que efectivamente dice el título. Este mensaje fue el que provocó la caída de Irlanda, cuyos bancos recibieron el último empujón hacia el abismo. A finales de noviembre de 2010, la UE y el FMI tuvieron que salir al rescate de Dublín con una ayuda de 85.000 millones.
A Europa la están aniquilando los intereses nacionales, ya que uno de los efectos más perversos del creciente protagonismo del directorio germanofrancés (antiguamente se citaba como francogermano) es que ha acabado por anular a las instituciones europeas, especialmente a la Comisión. Merkel y Sarkozy pretenden obtener réditos políticos con la vista puesta en las elecciones de 2012 (Francia) y 2013 (Alemania).
Quizá uno de los errores más graves fue el asumido en la cumbre de Deauville (mayo de 2011), donde el Consejo Europeo acordó modificar el Tratado de la UE para establecer un fondo permanente: el llamado Mecanismo Permanente de Estabilidad (MEDE).
En ese mecanismo se señala la manera en que los tenedores de bonos tendrán que asumir pérdidas en futuras reestructuraciones. La propuesta no ha hecho más que alimentar la inestabilidad en los mercados (algunos analistas la tildan como similar a “verter gasolina en un incendio”). Los tenedores de títulos públicos solo piensan en deshacerse de ellos y solo están dispuestos a adquirirlos si es con mayores intereses. La presión se llevó por delante a un tercer país, Portugal, que en mayo de 2011 debió ser rescatado con 78.000 millones de euros.
Y Alemania “erre que erre”, Merkel no ha dejado de señalar que “la crisis es una oportunidad", que en versión europea consiste en dar “otra vuelta de tuerca”: el Consejo Europeo de marzo aprobó otra de las pretensiones de Alemania: el pacto del euro. Ya no se trata de establecer el máximo rigor en las cuentas públicas, sino que se exige a los Estados de la UE un control de los salarios, la productividad, los acuerdos de fijación de salarios, las pensiones…
Cada vez son más las voces que señalan, que al aplicarse en todas las economías a la vez, son recetas en la dirección equivocada. Daniel Gros, director del CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales), afirma que “es un error considerar que los excesivos déficits son la causa de la crisis". En la zona euro el déficit público agregado es del 4% del PIB, muy por debajo del 10% de Estados Unidos. En su opinión, "el problema es la distribución de los ahorros dentro de la eurozona. Hay un exceso de ahorro al norte de los Alpes; la reticencia de los ahorradores del Norte a invertir en la periferia es la raíz del problema". Señala que "eso se podría resolver si el BCE se convirtiera en comprador de última instancia de la deuda rechazada por los mercados". El BCE como salvador, una vez más, pero Alemania se opone aduciendo la necesidad de reglas eficientes para recuperar la confianza que necesita Europa.
Cabe citar aquí al Nobel Paul Krugman que suele recelar de quienes se empeñan en reclamar austeridad para convocar al “hada de la confianza” de los mercados, cuya varita mágica no termina de aparecer.
Todas las propuestas anunciadas están basadas sustancialmente en la austeridad y la desregulación laboral, y la realidad es que no han logrado detener el deterioro de la situación económica.
A mediados de año pasado el FMI comenzó a señalar que Grecia no podría cumplir. En junio el contagio llegó a España e Italia, dos grandes economías. La aparente solución llegó en el Consejo de julio. Se acordó un nuevo plan de rescate para Grecia de 109.000 millones. Se anunció que el sector privado contribuirá con otros 50.000 millones, con una fórmula que nunca quedó del todo clara: la banca dejó de ganar un 21% en los bonos que poseía, aunque en realidad las pérdidas fueron muy inferiores al 10%. Eso sí, se reconoce que el programa anterior era insoportable, se rebaja el interés de los préstamos al 3,5% y se alargan los plazos de devolución a 30 años.
Al mismo tiempo, se potenció el Fondo Temporal de Rescate y se le facultó para recapitalizar a los bancos, comprar deuda en los mercados secundarios y ayudar a países de forma preventiva. Todo parecía resuelto, pero la tormenta financiera de agosto echó por tierra esas esperanzas.
Fue de nuevo el Banco Central Europeo el que salvo la situación: reanudó la compra de deuda para evitar un desastre, aunque eran y son compras condicionadas. Igualmente, Trichet envío cartas a Madrid y Roma con serias exigencias. El resultado fue que Italia anunció un duro plan de ajuste y España una reforma exprés de la Constitución, que implica la cuasi eliminación del déficit.
Los efectos fueron prácticamente nulos: en septiembre, Barroso alertó de que la UE se enfrentaba a la mayor crisis de su historia.
Durante octubre, de madrugada “in extremis”, los líderes reconocen que Grecia no tiene solución si la banca no asume mayores pérdidas. Al mismo tiempo, se reconoció que el FMI tenía razón, necesitándose una capitalización bancaria mayor. La capitalización, en cualquier empresa, es necesaria cuando las pérdidas han eliminado o esfumado los fondos propios, por lo que esa empresa está en una situación de quiebra o insolvencia debida a las pérdidas sufridas.
En ese Consejo, Europa decidió que había que romper un círculo vicioso: el de los bancos a los que los Estados deben rescatar, lo que agrava la situación fiscal de las haciendas, y que a su vez provoca una devaluación de la deuda pública (mayores pérdidas) que penaliza a los balances de los bancos, que a su vez precisan un nuevo rescate (mayores pérdidas), y así sucesivamente...
Supuestamente, comenzaron a resolverse los problemas. Hubo avances, pero la realidad es que se resuelve poco: las cifras que precisa la banca empiezan a parecerse a la realidad (algo más de 100.000 millones de euros), pero está por ver cuál será la aportación pública. Los bancos asumen una quita del 50% de la deuda griega y la aportación de la UE al segundo rescate de Grecia ascenderá a 130.000 millones, pero se desconoce cuál será la participación del FMI. También se acuerda potenciar el fondo de rescate, pero confiando en que chinos, brasileños y otros emergentes echen una mano. Demasiados peros… La conclusión de la cumbre es la misma que en ediciones anteriores, “solemnes acuerdos a cumplir, sin detallar compromisos”.
Lo más inquietante es que estos acuerdos cada vez tienen menos credibilidad: no se cumplen, se contradicen o se corrigen como si nada. Sin embargo, la situación es peor ya que la Comisión ha pronosticado que Europa estará al borde de la recesión en 2012. Italia ya ha recaído, y España está en esa senda.
Los mercados, que antes pedían recortes, ahora empezarán a pedir crecimiento. Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, describe esa paradoja aludiendo a "inversores esquizofrénicos". Los doctores del Medievo creían que sangrando a sus pacientes se les podía curar: el efecto era el contrario, una mayor debilidad.
"Los mercados reaccionan positivamente a un mayor control del déficit, pero después negativamente cuando eso lleva a un menor crecimiento, lo que a menudo sucede", avisa el prestigioso Blanchard.
El 9 de diciembre los líderes europeos vuelven a reunirse para intentar detener la sangría. Empieza a imponerse la solución final: el trasfondo es que Alemania acepte un mayor protagonismo del BCE en la compra de deuda o la emisión de eurobonos a cambio de un pacto fiscal más estricto.
Los líderes acuerdan más unión fiscal, pero de momento el BCE no reacciona. La gran sorpresa fue la ruptura con el Reino Unido, que exige importantes salvaguardas para la City.
Ello supondrá un nuevo acuerdo internacional; es decir, un Tratado para reforzar la disciplina fiscal de la zona euro, abierto a los demás países. Lo más importante es que se pacta una importante rectificación: los bancos no participarán en las pérdidas de la deuda. Se proclama que Grecia es un caso excepcional. Pero tampoco esto queda del todo claro porque se decide seguir los criterios del FMI, que no excluyen esta posibilidad.
El año 2012 se ha cerrado con una Europa más dividida que nunca. Ahora la tarea es acordar, en los primeros meses de 2012, dos tratados internacionales: uno para concretar el pacto fiscal de la zona euro y otro para activar el mecanismo permanente de ayudas.
Mientras la banca sigue sin dar créditos, la Unión Europea se encuentra en una auténtica situación de deriva intergubernamental, con la Comisión y el Parlamento como convidados de piedra.
Una banca paralizada, mientras los demás asistimos esperando a ver si los últimos y multimillonarios auxilios sirven para animar a las entidades a volver a prestar: de lo contrario el estancamiento será muy doloroso.
A ese sombrío horizonte se suma un lío de reformas institucionales de consecuencias impredecibles. Y ni una sola decisión para desencallar el crecimiento y el empleo en una UE pilotada por unos líderes que sólo creen en la austeridad y disciplina ortodoxas, a pesar de los fracasos recogidos especialmente en Grecia y Portugal.
Desgraciadamente, la posibilidad de ruptura, o de una implosión europea, ya no es imposible. La falta de un Tesoro Público común, y una Alemania y Francia que han anulado a las instituciones europeas parecen dibujar un panorama donde la falta de empleo y de crecimiento van camino de ser un problema crónico.
Por su parte el Reino Unido ha conseguido retener por el momento la máxima calificación de su deuda (triple A), pero el drástico recorte de las perspectivas de crecimiento y el incremento de la deuda y el déficit públicos amenazan por primera vez con rebajar ese baremo de solvencia. Ese es el diagnóstico del informe anual de Moody's, una de las tres grandes agencias de calificación crediticia, que también advierte sobre el menguante margen de maniobra de la economía británica ante las crisis en la eurozona.
El Gobierno del conservador David Cameron afronta "desafíos formidables y crecientes", cuando las previsiones de crecimiento han sido revisadas a la baja tanto este año (desde el 1,7% al 0,9%) como el próximo (del 2,5% al 0,7%), mientras que las cuentas públicas registraban un inesperado empeoramiento a pesar de las radicales medidas de ahorro.
Aunque Moody's ha destacado en el fiel positivo de la balanza la competitividad de la economía británica, la flexibilidad de su mercado y la fortaleza de sus instituciones, alerta al mismo tiempo sobre la disminuida capacidad del país para encajar "nuevas sacudidas económicas y fiscales" y los riesgos procedentes de la zona euro.
El déficit de Reino Unido, que supera el 10% de PIB y supone el tercer peor registro entre los socios de la Unión Europea (solo por detrás de Irlanda y Grecia), sumado a una deuda pública en torno al 80% del PIB, componen una situación muy preocupante.
Hasta la fecha, las agencias de calificación de riesgo habían considerado que la economía británica tenía capacidad para mantenerse al margen del riesgo de contagio de los problemas de la eurozona, pero el informe anual de Moody's ha puesto el acento en su vulnerabilidad.
ESPAÑA:
Que el nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, haya ofrecido al diario británico Financial Times (referente en el mundo financiero europeo) la primera entrevista a un medio de comunicación escrito es un signo de los turbulentos tiempos que vive la economía española. Como lo es que el Gobierno de Mariano Rajoy, en apenas una semana, haya anunciado un ajuste presupuestario de 15.000 millones de euros, tan drástico como el que estigmatizó al Ejecutivo de su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero. Más aún, se da por descontado que nos espera otro ajuste aún mayor a la vuelta de la esquina (después de las elecciones autonómicas en Andalucía, el próximo mes de marzo). Todo ello contribuirá a agravar la recesión y el paro.
Se trata de una apuesta arriesgada: la sucesión de ajustes presupuestarios empujan a otra recaída, sobre todo si el consumo privado sigue bajo cero y el dinamismo exportador renquea por el frenazo de la economía mundial. Y eso puede volverse como un bumerán contra los objetivos del Gobierno. "La experiencia del año pasado en toda Europa confirma que los recortes agravarán la recesión. Es una ilusión esperar los efectos supuestamente expansivos del ajuste fiscal, sobre todo con los niveles actuales de endeudamiento privado, la incertidumbre por las cifras de paro y el contexto europeo. Y lo peor es que esto hace imposible a la vez cumplir unos objetivos tan poco realistas de reducción del déficit.
El nuevo Gobierno del PP justificó su primer paquete de medidas (9.000 millones de recorte de gasto, 6.000 millones por subidas de impuestos) precisamente en el desvío "inesperado" del déficit público en 2011, del 6% al 8% del PIB. Y, en buena medida, el mecanismo de retroalimentación entre ajuste público y falta de crecimiento ya se ha puesto en marcha: los ingresos públicos flaquean por la caída de la actividad, muy acusada tras el recrudecimiento de la crisis financiera el pasado verano; y la promesa de nuevos ajustes se notará más pronto que tarde en las previsiones económicas de los expertos.
Según el Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III, "estas medidas y las que muy probablemente se recojan en la presentación de los Presupuestos, a finales de marzo, van a tener un efecto contractivo sobre el crecimiento, sobre todo a corto plazo". Entre los 18 servicios de estudios españoles que elaboran previsiones periódicas sobre el futuro más próximo, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) fue la más pesimista, aun cuando su vaticinio sobre el déficit para el año pasado se quedó en el 7,5%. A finales de noviembre, Funcas ya auguraba una recaída en toda regla, con un retroceso del 0,5% este año y una tasa de paro del 23%. En estos momentos, es posible que esa previsión se quede corta.
"Nuestra primera reacción fue mandar un mensaje muy claro del compromiso del Gobierno con la consolidación presupuestaria", justificó Luis de Guindos en la entrevista con Financial Times tras referir el desvío del déficit. El diario británico le insistió sobre el efecto depresivo en el crecimiento del nuevo ajuste. Un dilema al que el nuevo ministro de Economía replicó con la promesa de una "agresiva agenda de reformas estructurales" para incentivar el crecimiento a medio plazo. Y, también, con una restricción definitiva, que España tiene las manos atadas: "Ante los mercados, no podemos permitirnos decir que no vamos a hacer una política fiscal ortodoxa".
La estrategia es que, una vez que la Administración haya hecho lo que está en su mano para estabilizar la prima de riesgo que determina el coste de financiación del sector público, y por extensión, del conjunto de la economía española, entren en funcionamiento reformas (financiera y laboral) para reabrir el grifo del crédito y facilitar la creación de empleo.
La prima de riesgo -el diferencial del interés que paga el bono español con el rendimiento del título alemán- apenas se inmutó tras el doble anuncio del desvío del déficit y del nuevo programa de ajuste. Desde que el Banco Central Europeo concediera, en diciembre, un masivo préstamo a tres años a las entidades financieras de la zona euro, la tensión se había rebajado, hasta el punto de dejar la prima de riesgo española en los 320 puntos básicos. Sin embargo, a principios de este enero, se acercaba otra vez al nivel de los 400 puntos básicos.
El riesgo de la apuesta por los recortes acecha en los propios mercados, que parecen alabar la austeridad, pero también castigan el bajo crecimiento (realmente es lo que cuestiona la capacidad de pagar la deuda).
Según Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada "El juego es perverso, pero el ajuste parece inevitable porque cuando los socios europeos han acordado caminar en esta dirección, no hacerlo puede tener consecuencias más graves a corto plazo. Los mercados, en estos momentos, no van a valorar un crecimiento sin sostenibilidad fiscal". Añadiendo: “creo que es un error no intentar compatibilizar consolidación fiscal con políticas de crecimiento, pero el núcleo duro de la Unión Europea, con Alemania a la cabeza, no está por la labor".
La consolidación fiscal llevará, ahora, a más recesión. Y eso tendrá su efecto sobre lo que se pueda recaudar con el recargo temporal al IRPF (el tipo marginal pasa del 45% al 52%, con recargos, progresivos, en todos los tramos) o el aumento de la tributación por rendimientos del capital. Pero es muy difícil cuantificar en qué medida se verán comprometidos los objetivos de recaudación, y tampoco se sabe si el Gobierno ha tenido en cuenta esta posibilidad en su cálculo, que apunta a un ingreso superior a los 5.000 millones por estas dos medidas.
Pese a que el nuevo Gobierno central justificó su ajuste presupuestario por el desvío en el déficit público, más de la mitad de ese desfase corresponde a las comunidades autónomas, que habrían sobrepasado con creces el límite del 1,3% del PIB que se les adjudicaba como déficit conjunto en 2011. Con una de sus principales vías de ingreso cegada (los impuestos relacionados con la deprimida actividad inmobiliaria), las comunidades ven ahora también limitado el recurso a subir los tipos en el tramo autonómico del IRPF, una iniciativa en la que el Gobierno les ha ganado -Cataluña o Asturias ya lo hicieron la pasada legislatura- por la mano. Si igualaran el incremento adoptado por el Gobierno, los tipos máximos se irían al 59%, una medida con un coste político significativo.
A los gobiernos autonómicos se les presenta un 2012 endiablado. En las comunidades más endeudadas, el acceso a los mercados financieros es cada vez más estrecho. Además, este año tienen que devolver unos 5.000 millones al Gobierno central por los ingresos que recibieron de más en 2008 y 2009 del sistema de financiación autonómica. Los barones del PP han reclamado ya a Rajoy un aplazamiento de estos pagos.
El único camino que se deja a las comunidades es el del tijeretazo al gasto. La cura de adelgazamiento en la Administración autónoma y su sector empresarial, que habían crecido a buen ritmo en los últimos años, tiene un recorrido limitado. Más de dos tercios del gasto autonómico se destina a sanidad, educación y políticas sociales, que concentran buena parte del empleo público y de la apuesta política por el Estado de bienestar. La precaria situación financiera de las comunidades sirve para justificar recortes apresurados y cuantiosos.
Para el catedrático de la Universidad de Barcelona, Josep Oliver, Cataluña ha tomado ya medidas muy contundentes en educación y sanidad, y señala que más importante que el impacto directo en el crecimiento económico y en el empleo, es el efecto de estas medidas en la confianza. "La percepción de estar en crisis es mucho más acusada en Cataluña que en el resto de España", afirma.
De las medidas de gasto que ha adelantado el Gobierno -congelación de salarios y plantilla para los funcionarios, recorte en 9.000 millones de las partidas ministeriales-, lo que más llama la atención de los analistas es el reiterado (otra similitud con el anterior Gobierno socialista) tijeretazo a las políticas de apoyo a la investigación científica y a la innovación empresarial.
Tras la decisión del Gobierno hay mucho de cálculo político. El nuevo Ejecutivo pretendió dar contenido a la máxima de que "los que más tienen, tienen que aportar más", con recargos crecientes según los tramos de renta en el IRPF y una mayor tributación al capital. El mensaje se complementó con otras medidas para "proteger a los más débiles", como la subida del 1% en las pensiones o la prórroga de la ayuda de 400 euros para los parados que agostaron la prestación. El resultado es que el peso del aumento de la recaudación recaerá en las clases medias. Además, Rajoy se significó personalmente contra la última alza del IVA (del 16% al 18%), el impuesto indirecto con mayor potencial recaudador, cuando fue aprobado por el Gobierno socialista a mediados de 2010.
La composición del paquete fiscal divide a los expertos. "Subir el IRPF me parece una insensatez. España tiene una imposición elevada sobre las rentas del trabajo y el capital, si las comparamos con nuestros vecinos, en cambio tiene un IVA aún bajo. Se debería haber subido el IVA antes que los tipos a las rentas del trabajo. Las distorsiones causadas por tipos impositivos al trabajo tan altos son tremendas, y más en una situación de depresión del mercado laboral como el que nos encontramos", apunta Juan Rubio-Ramírez, profesor de la Universidad de Duke (EE UU) e investigador de Fedea, que también carga contra la reinstauración de la deducción por adquisición de vivienda.
El profesor Oliver plantea que "si bien la orientación no le ha parecido mal, echa en falta un impuesto a las grandes fortunas, cambios en la tributación de las Sicav y pactar con las comunidades la recuperación del impuesto de sucesiones". Añadiendo que si “las 10 mayores empresas del Ibex soportaran realmente el tipo teórico del 30%, y no el 16% real (por las deducciones que disfrutan) en el impuesto de sociedades se recaudarían 5.000 millones más".
La gran mayoría, ve como muy posible que el Gobierno instrumente nuevas subidas en impuestos especiales o en el IVA, dado el desafío presupuestario. El alza del IVA a cambio de recortes en las cotizaciones sociales sería un paso más en la ortodoxia fiscal que abandera el ministro Guindos (el FMI y la OCDE han recomendado varias veces a España que tome esta medida), aunque la precaria situación de la Seguridad Social, que acaba de encajar el primer déficit desde los años noventa, no lo pone fácil.
El principal problema no es precisamente el elevado endeudamiento público, sino el contraído por el sector privado en la larga década de expansión que concluye al final de 2007: las más endeudadas son las empresas, vienen luego las familias y, por último, las Administraciones Públicas (según cifras del Fondo Monetario Internacional, la deuda bruta de las Administraciones Públicas representa el 67% del PIB; la de las familias, el 87%, y la de las empresas, el 192%).
Destacar el resultado adverso de la contracción fiscal no significa que el nuevo Gobierno español tenga otras opciones de política económica. Políticas alternativas conducirían a la manifiesta indefensión ante eventuales desplomes en el precio de los bonos públicos y ampliaciones en la prima de riesgo. La contrapartida al ajuste que se inició el 9 de mayo de 2010 son los eventuales apoyos comunitarios, incluido el acceso a fondos de rescate, como en el caso de los tres países que los requirieron cuando se inició la crisis de la deuda soberana en la eurozona.
Al recorte de gastos e inversión el Gobierno incorporará, según anunció en el último Consejo de Ministros, un plan de lucha contra el fraude fiscal y una racionalización de organismos y entes empresariales de naturaleza pública. Son decisiones razonables, en cierta medida ya enunciadas por el anterior Gobierno. Menos importancia tiene la imposición sobre los inmuebles o la recuperación de la desgravación sobre la adquisición de la vivienda habitual: la demanda de vivienda depende más de la renta de las familias y del crédito que de incentivos fiscales dudosos.
Relacionado con todo lo anterior, se ha sabido que la renta “per cápita” de los españoles se ha seguido degradando en 2010 en relación a sí misma, pero también, y esto es más preocupante, respecto de la media europea. En 2010, según los datos de la Oficina Estadística Eurostat, se situó ocho puntos por debajo de la media de los 17 países de la eurozona y exactamente en el promedio de los 27 de la UE. Al inicio de la crisis, en 2007, la riqueza per cápita había convergido al alza, al situarse en el 105% y aún mantuvo el año siguiente un resultado superior al promedio, el 103%. Solo Grecia e Italia han exhibido peor recorrido. Por un lado, los países más prósperos resisten mejor. Por otro, los recién llegados del Este han aprovechado bien las ayudas europeas y los incentivos a su modernización.
Las explicaciones del específico retraso de la economía española (que, sin embargo, no anula los enormes progresos en convergencia registrados desde que se incorporó a la Europa comunitaria en 1986) son evidentes: la enorme tasa diferencial de paro y la brutal contracción del sector de la construcción, antiguamente motor del crecimiento.
Al mismo tiempo, los servicios de estudios que realizan predicciones sobre la economía española apuntan a la recesión para parte del estrenado 2012, con las consiguientes dificultades para cumplir los objetivos de reducción del déficit público.
MERCADOS:
Tras dos años consecutivos de retrocesos, el Ibex 35 ha llegado a perder casi todo lo ganado en la reacción alcista del año 2009, cuando el indicador llegó a subir el 82%. El pasado mes de septiembre marcó mínimos en 7.505 puntos, perdiendo desde enero el 23,8%. El cuarto trimestre ha permitido reducir la pérdida anual al 13,11%. A pesar de ello, de los 115 valores más negociados, sólo 21 han cerrado el ejercicio con ganancias.
Respecto al mercado de automovilístico, hay que señalar que la venta de coches (uno de esos termómetros tradicionales de la economía de un país, de su consumo y de la confianza de los ciudadanos en la marcha de las cosas), y que fue un símbolo de la euforia, con récord histórico de ventas, lo es ahora del declive.
La situación del año que se ha cerrado es muy mala: un presente aciago, y un futuro sombrío. España acabó el año pasado con 808.059 matriculaciones, lo que supone una caída de casi el 18% respecto al ya negativo ejercicio anterior y la cifra más baja desde 1993, según los datos hechos públicos por las patronales de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam).
Las familias lo han pasado peor que las empresas, ya que las ventas a particulares cayeron más que el global del sector, un 33,6%, mientras que subieron para las empresas y los alquiladores (un 6% y un 4%, respectivamente), lo que contuvo el golpe. De hecho, las compras de los particulares han perdido peso en el conjunto, ahora representan el 48% del total de ventas, cuando en 2007 eran el 60% del total.
Los cinco millones de parados, la reducción de salarios y la sequía crediticia han estado castigando a este mercado, que desde que comenzó la crisis solo logró mejorar sus ventas en 2010, gracias al potente plan de ayudas públicas a la compra de coches. Digerido este efecto, y con la subida del IVA a mediados de aquel ejercicio, los concesionarios volvieron a sufrir para vender, pese a que en diciembre pasado la caída de ventas se moderó hasta el 3,6%.
La matriculación de automóviles lleva ya tres años por debajo del millón de unidades, una cifra que la industria considera la barrera simbólica bajo la cual el negocio, en España, va mal. En 2012 quedará incluso por debajo de esos 800.000, cuando, para Anfac, el mercado potencial español sería de 1,3 millones de matriculaciones al año, por debajo de aquellos 1,6 millones de unidades anuales que se vendían en el dorado periodo 2004-2006.
Pero, en medio de las cifras negativas, hay un segmento que va muy bien y que acaba de cerrar un año espectacular: el del lujo. En 2011 se vendieron 2.456 de la gama más alta (de a partir de 65.000 o 70.000 euros), lo que supone un salto de hasta el 83%.
Las ventas de Porsche, por ejemplo, subieron un 17%, y el modelo Cayenne se disparó un 42%, con 1.207 unidades.
Aparte de los automóviles de lujo, solo mejoran las ventas de los monovolúmenes grandes (11% más) y los todos terrenos pequeños (22%), pero se hunden en el resto.
¿Por qué le va mejor al coche más caro de todos? desde Anfac explican que hay un efecto estadístico claro, el salto porcentual es mayor cuanto menor es la cifra absoluta de la que parte, y esos casi 2.500 coches son apenas un 0,3% del total del mercado español. También ocurre que el comprador del coche de lujo tiene mayor poder adquisitivo y no sufre igual la crisis que el resto y, además, la época de crisis aún le puede beneficiar porque aprovecha las ofertas propias de este momento.
Pero eso le ocurre a pocos, muy pocos españoles y los empresarios piden ayudas públicas para animar las compras. La patronal de los fabricantes acercó el foco al asunto de los ingresos fiscales. "Hemos estimado que en 2011 se dejaron de ingresar cerca de 450 millones de euros por la recaudación en la imposición directa en la compra de automóviles", apuntó Arancha Mur, la directora económica de Anfac.
Finalmente, en relación al mercado del petróleo hay que señalar que el petróleo se encarece, lo que unido a la depreciación del euro en el mercado de divisas, complica aún más la salida de la crisis.
La cotización de la moneda europea ha llegado a estar en 1,27 dólares (el nivel más bajo desde septiembre de 2010). Esta caída y las tensiones con Irán llevaron al precio del petróleo calculado en la divisa europea a su cota más alta desde mediados de 2008, cuando las materias primas vivieron la mayor subida de precios en décadas. El barril de Brent llegó a cotizar a 88,7 euros (112 dólares), un precio solo superado por el máximo histórico del 3 de julio del año 2008
Ni siquiera en plena escalada revolucionaria en los países árabes, en 2011, el coste del petróleo tuvo este impacto calculado en la divisa europea. Un crudo petrolífero caro en época de bonanza es mala noticia, pero en situación de crisis es pésima noticia. Eleva los precios, afecta negativamente al crecimiento, y encarece nuestras importaciones.
La prima de riesgo de España, que es el sobreprecio que paga el Tesoro por sus bonos a 10 años respecto a la referencia de Alemania, ha llegado a estar a principios de enero en casi 400 puntos (385 puntos básicos o 3,85 puntos porcentuales de diferencial. Los planes del Gobierno no han calmado a los mercados y la prima ha ganado 55 puntos en la primera semana del año. Los bonos españoles se venden en el mercado a un interés del 5,6%, frente al 1,8% de Alemania, aunque por debajo del 7% que se exige a Italia, cuya prima ha llegado a principios de este año a 527 puntos.
martes, 10 de enero de 2012
miércoles, 7 de diciembre de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA DICIEMBRE 2011: ¿futuro de la eurozona?
Durante la primera etapa de la crisis, las fuertes ayudas gubernamentales dirigidas a estabilizar a los mercados financieros, unidas a otros estímulos, permitieron iniciar cierta recuperación. Sin embargo, el crecimiento del déficit y de la deuda pública socavó el apoyo a nuevos estímulos fiscales.
Los Gobiernos de los países desarrollados, se han decantado del lado de la austeridad fiscal. Sin duda, esta circunstancia, afectará negativamente al crecimiento económico mundial durante este 2011, y el próximo 2012.
En Europa, el excesivo celo en la ortodoxia económica, y la lenta toma de acuerdos que en la práctica, demasiadas veces, tan sólo quedado en su anuncio, podría hacer estallar a la eurozona.
ECONOMÍA GLOBAL:
A primeros de diciembre, los principales bancos centrales a nivel internacional decidieron actuar de forma coordinada para prestar dinero al sistema financiero en la divisa que lo demande. Se trata de intercambios temporales de liquidez entre los bancos centrales a un precio más bajo. El acuerdo, que ya se tomó tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008, estará en vigor hasta el día 1 de febrero de 2013 para aliviar las tensiones en el mercado financiero internacional.
La medida, que evidencia la gravedad de las disfunciones que sufre el sistema financiero, puede ayudar a mitigar las tensiones existentes, y conceder algo más de tiempo a los dirigentes europeos en su búsqueda de soluciones políticas. En realidad, se trata de una medicina de efectos restringidos que de poco servirá si no se toman a corto plazo las medidas precisas en la eurozona.
ESTADOS UNIDOS:
En el pasado mes de noviembre, la tasa de paro estadounidense cayó cuatro décimas, al 8,6%, situándose en el nivel más bajo desde marzo de 2009. Se han creado 120.000 empleos netos en el sector privado.
El foco de la creación de empleo se encuentra en la iniciativa privada, con 140.000 nuevos contratos firmados en el mes, de los que 50.000 empleos netos fueron en el comercio. Sin embrago, en el sector público se han destruido 20.000 empleos.
Teniendo en cuenta el hecho de los empleados que se han visto forzados a trabajar a tiempo parcial, y a las personas que no buscan una ocupación en la coyuntura actual, la tasa de subempleo (aquellos que tienen un trabajo por debajo de sus posibilidades potenciales) en noviembre fue del 15,6% (seis décimas menos que en el mes de octubre).
Por otro lado, los salarios han bajado una décima durante noviembre, lo que unido a la ligera subida de precios habida, ha reducido la capacidad de gasto de las economías domésticas estadounidenses.
El Banco Central de Estados Unidos (la Reserva Federal) estimaba, en sus previsiones de primeros de noviembre, una tasa de paro para este año en torno al 9,2%, y cercana al 8,6% durante 2012 (año electoral en esa economía). Sus previsiones es que se mantenga por encima del 8% hasta 2014. Sin duda, son datos que reflejan una muy débil recuperación económica en la principal economía mundial.
Aunque estos datos parecen reflejar el alejamiento del riesgo de recesión económica en Estados Unidos, la realidad es que a las tasas de crecimiento económico actuales, costará bastante años alcanzar los niveles de empleo necesarios en el mercado de trabajo.
La crisis europea de la deuda soberana, sin duda, puede empeorar la situación en la economía estadounidense si no se resuelve de forma urgente y ordenada. La situación explica las continuas presiones de las autoridades estadounidenses sobre las europeas para que, de una vez por todas, se adopten las necesarias medidas.
Por otro lado, la fiscal general del Estado de Massachusetts, Martha Coakley, cuando se ha cumplido ya un año del estallido del escándalo de los embargos ilegales, ha demandadado a JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Ally Financial.
La demanda no es una buena noticia para estos bancos. Sorprendentemente dados los antecedentes, desde hace tiempo están tratando tratan de alcanzar un acuerdo global con los fiscales de los 50 Estados de EE UU para resolver el expediente de los embargos automáticos sin necesidad de pasar por cada uno de sus tribunales. El escándalo, bautizado con el nombre de “robo-signing” es otro más de los posibles abusos de la banca.
La fiscal afirma textualmente en su demanda, “que las prácticas seguidas fueron ilegales y engañosas. Entre ellas está la tramitación de miles de embargos sin cumplir las condiciones exigidas, como consultar al embargado o dar la posibilidad de renegociar la hipoteca.
Martha Coakley ha incluido entre los demandados a Mortgage Electronic Registration System, que es quien permite a los bancos ejecutar los procedimientos de embargo. Está por ver como la denuncia afecta a la negociación global de los bancos con los fiscales anteriormente citada.
La investigación a la banca es una de las causas, junto a la elevada tasa de morosidad, que explica que los plazos para embargar una vivienda se estén alargando en los tribunales de Estados Unidos.
JAPÓN:
La economía japonesa se ha recuperado con rapidez del devastador seísmo que sufrió en el pasado mes de marzo. El PIB (producto interior bruto) avanzó entre julio y septiembre de este año por primera vez desde el terremoto, como consecuencia de la rápida recuperación de la producción industrial y en la mejoría habida en el consumo interno japonés. La tercera economía mundial avanzó un 1,5% respecto al segundo trimestre del año y un 6% en tasa anualizada, según datos preliminares divulgados por el Secretario de Estado de Política Económica, Motohisa Furukawa.
Se trata de la mayor expansión habida, en tasa intertrimestral, desde el primer trimestre del año 2010. Las claves, sin duda, han sido la mejora de las exportaciones (han aumentado por primera vez en los últimos tres trimestres), y la restauración de la cadena de suministros tras el terremoto y posterior tsunami que provocaron la crisis nuclear japonesa.
Igualmente ha jugado a favor, el leve repunte del consumo interno (equivale al 60% del PIB de esa economía). El gasto subió un 1% impulsado por la compra de vehículos, viajes y otras actividades de ocio, tras el frenazo que habían registrado esos capítulos a raíz del episodio nuclear.
No obstante, el Gobierno en boca del Secretario de Estado advirtió de que la recuperación económica de Japón se encuentra afectada por la ralentización mundial, y por la revalorización del Yen que está perjudicando a sus exportaciones. "Debemos estar atentos a los riesgos que persisten", señaló.
UNIÓN EUROPEA:
Según la Oficina Estadística (Eurostat), el PIB de la eurozona creció un 0,2% en el tercer trimestre de este año. La cifra confirma la fuerte desaceleración de la economía europea.
Mientras tanto, continúa el espectáculo en la grave crisis de la eurozona. En el momento de redactar este articulo, la mayoría de opiniones dan un corto plazo (hasta el 9 de diciembre) para arreglar, o por el contrario asistir a la muerte del euro.
En la historia de la vertiginosa y acelerada sucesión de acontecimientos, el pasado lunes 5 de este mes, Merkel y Sarkozy apostaron por un nuevo Tratado aunque no incluyera a todos los Estados actuales. El espectáculo entre besos, sonrisas y gestos de complicidad, del directorio franco-alemán (con el pavoroso silencio de los demás líderes europeos) que manda actualmente a la Unión Europea, informó al mundo desde el palacio del Elíseo de que habían alcanzado un acuerdo para “salvar el euro” y “reforzar y armonizar” la integración fiscal y presupuestaria de Europa.
Sin conocer en este momento los detalles, que París y Berlín enviarán por carta al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para ser discutidos con los socios europeos en Bruselas el 9 de diciembre, los dos líderes conservadores señalaron que impulsarán “un nuevo tratado europeo” que obligará a los Estados a aprobar en sus textos constitucionales el viejo postulado de la escuela económica clásica o liberal de “la regla de oro” del déficit, y una deuda más severa y que modificaría la forma de Gobierno de la eurozona para llevar los presupuestos nacionales hacia un mayor equilibrio presupuestario.
Francia y Alemania desean que la reforma, que permitiría de forma indirecta al Tribunal de Justicia europeo vigilar y multar a los países que no cumplan los requisitos esté lista para ser ratificada a nivel nacional, nada menos, que en marzo de 2012. Sarkozy informó de que a fin de respetar el calendario electoral francés la eventual aprobación del tratado se hará tras las presidenciales y las legislativas, no antes de julio de 2012.
Aunque París y Berlín no han excluido ampliar el tratado a toda la UE, creen más factible y realista limitarlo a los 17 países de la moneda única: “Preferimos un acuerdo a 27”, señalaron… “pero estamos listos para aprobarlo entre los 17 países del euro dejándolo abierto a todos cuantos quieran unirse”.
Ángela Merkel señaló que las bases del pacto habían sido “consultadas” con el resto de miembros de la UE. Pero en el “reparto de papeles” fue el presidente Sarkozy el encargado de enunciar los seis capítulos que “desean” aprobar las dos potencias del euro.
Su enumeración es la siguiente:
1. Refuerzo de las sanciones para quien no respete el déficit del 3%. Quienes no cumplan las reglas serán “castigados” por el Tribunal de Justicia europeo, salvo que se oponga a ello una mayoría cualificada del 85%.
2. Regla de oro “reforzada y armonizada”. Los Tribunales Constitucionales de cada país deberán vigilar que los presupuestos nacionales se ajusten al tratado.
3. Mensaje a los mercados: el impago de la deuda de Grecia no volverá a suceder jamás.
4. El lanzamiento del Mecanismo de Estabilidad Financiera se adelanta de 2013 a 2012. Las decisiones se tomarán por mayoría calificada del 85%, cuando ahora se toman con el 80%.
5. El consejo de presidentes de Gobierno y jefes de Estado será el gobierno económico de la zona euro. Se reunirá todos los meses mientras dure la crisis, y en su orden del día estarán siempre “la competitividad y el crecimiento”. Se trata de un duro golpe a la Comisión Europea.
6. Confianza en la independencia del Banco Central Europeo, con la abstención de todo comentario sobre su actividad.
Ambos países se mostraron “absolutamente de acuerdo en que los eurobonos no son una solución a la crisis”. “Mutualizar la deuda ahora no tiene sentido”. “Francia y Alemania contribuirían a pagar la deuda de los otros sin poder controlar sus deudas”.
Merkel justificó la opción de un nuevo tratado en dos elementos: “la urgencia de recuperar la confianza en la fiabilidad de la zona euro”, y la “necesidad de hacer modificaciones estructurales y jurídicas sobre la marcha”.
Sin duda, entre las modificaciones, la más novedosa será que la “regla de oro” de cada país podrá ser examinada por el Tribunal de Justicia europeo para verificar que se ajusta al pacto de estabilidad. Sarkozy matizó que el Tribunal de Luxemburgo “no podrá anular ni declarar ilegal un presupuesto nacional, pero sí podrá dar su opinión sobre si la regla de oro incorporada al ordenamiento nacional se ajusta al tratado. Así respetaremos la soberanía nacional y la estabilidad de la moneda”.
Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha insinuado que la entidad está dispuesta a asumir un mayor protagonismo para afrontar la crisis en el futuro, si los Gobiernos europeos acuerdan "un nuevo pacto fiscal" que endurezca las reglas que limitan el déficit y la deuda pública.
En su comparecencia ante el Parlamento Europeo, Draghi fue muy explícito al recordar que "el BCE solo puede actuar dentro de los límites del Tratado" y que la compra de bonos soberanos que ha efectuado hasta ahora "no es para subvencionar a Gobiernos", sino "para reparar los canales de transmisión de la política monetaria".
La máxima autoridad monetaria de la UE abogó por un pacto fiscal, que "es el elemento más importante para empezar a restaurar la credibilidad". Y añadió que después "otros elementos pueden seguir", palabras que se interpretaron como la posibilidad de que el BCE intensifique la compra de bonos si los dirigentes europeos acuerdan previamente un nuevo marco fiscal más estricto en la cumbre del 9 de diciembre. De todas formas, Draghi enfatizó “que el programa de compra de bonos es temporal y limitado y no puede ser eterno".
El creciente deterioro (desde principios del 2010) de la zona euro ha puesto de relieve la debilidad de sus bancos. Una muestra de la creciente falta de confianza existente (sin la cual el sistema financiero no puede funcionar), es que los bancos prefieren depositar sus fondos en el BCE a bajísima remuneración que prestarlo a otras entidades con mayores rendimientos pero sin seguridad alguna. Los bancos comerciales de la zona euro han llegado a depositar 304.418 millones en el BCE (la cifra más alta durante este año), mientras que solo pidieron 4.306 millones para operaciones urgentes. El BCE paga por estos depósitos solo el 0,50%, muy debajo del 1,25% del precio oficial. Al mismo tiempo la demanda de liquidez se disparó hasta 265.000 millones de euros, el máximo de los últimos dos años.
Para la articulación del pacto fiscal, Draghi precisó que "no hay que descartar cambios en el Tratado de amplio alcance", pero señaló que "también se pueden concebir procesos más rápidos". Recordó de todas formas que "la acción del banco está permanentemente guiada por el objetivo de la estabilidad de los precios", que implica mantener la inflación cerca pero debajo del 2%. En su opinión, no hay riesgos inflacionistas a la vista lo que abre la posibilidad de que aplique una nueva rebaja del tipo de interés principal hasta el 1% (ya en noviembre lo bajó del 1,5% al 1,25%).
Por su lado, el pleno del Parlamento Europeo (bastante desaparecido en la crisis actual) aprobó una resolución en la que se elogia la "acción decidida y anticipatoria que ha adoptado el BCE a lo largo de la crisis" y se subraya que ante la falta de regulación adecuada se ha "visto obligado a asumir riesgos que no forman parte de sus competencias". Los diputados piden en el texto la creación de un Tesoro Europeo, para aliviar al BCE en su función cuasi fiscal, el establecimiento de un Fondo Monetario Europeo, y el nombramiento de un ministro de Finanzas Europeo, tal como ya había sugerido el anterior presidente del BCE, Jean- Claude Trichet.
Por otra parte, los ministros de Finanzas de los 17 países de la moneda única acordaron recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que debe sostener al euro. El FEEF no resulta suficiente para ese objetivo y su credibilidad está tocada. Nadie se atrevía a evaluar cuál será la capacidad última de fuego del FEEF, que hace un mes los líderes europeos habían fijado en un billón de euros. "Probablemente será menos de un billón de euros", apuntó Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo.
La crisis corre más deprisa que quienes han de atajarla, y los males de la eurozona se agravan por la perspectiva de un FEEF incapacitado para responder a las potenciales exigencias de países en dificultades.
Según Klaus Regling, responsable del FEEF, el objetivo de ese billón simbólico para el Fondo era garantizar un cortafuegos para evitar el contagio que pudieran crear países tensionados como Italia y España, justificando la no fijación de una cifra en el hecho de que "todo es impredecible, las condiciones del mercado cambian sobre la marcha". Esta afirmación revela el fortísimo grado de incertidumbre reinante en la Unión Monetaria.
Hasta Alemania ya ha recibido el primer impacto en su Deuda Pública por la crisis del euro. La baja demanda registrada en una subasta de bonos a diez años motivó que no logrará vender a los inversores los 6.000 millones que se había señalado como objetivo (sólo colocó 3.644 millones). Se trata del mayor porcentaje de bonos no vendido desde 1.995. Su rentabilidad escaló en el mercado secundario hasta el 2,15% (la mayor subida en un día en la era del euro).
En un afán de dar una visión distinta a la que estamos realizando, nos referiremos a las declaraciones de Jacques Attali, viejo consejero económico y político de François Mitterrand, que ha lanzado la siguiente afirmación: “Alemania y Francia organizaron cuatro veces en el último siglo el suicidio de Europa (en 1914, 1919, 1933 y 1936) y la redujeron a escombros. Hoy ha llegado el momento en que Alemania tiene otra vez en su mano el arma del suicidio colectivo del continente más avanzado del mundo. El caos está muy cerca, ya que el euro podría desaparecer antes de Navidad si el eje Berlín-París no deja de pensar en sus elecciones nacionales”.
El viejo político francés propone que el BCE compre deuda soberana sin límite, que se apruebe un nuevo plan en contra del déficit adaptado a la recesión para poder domar la deuda, y enseguida un proyecto federal para la zona euro con un presidente, un Parlamento, eurobonos y un férreo control de las cuentas de cada uno.
Afirma Attali que la deuda pública de Alemania supera el 82% de su PIB (más o menos como la de Francia); los 10 bancos públicos alemanes están cerca de la ruina (más o menos como los franceses); las importaciones energéticas alemanas se apoyan en un 37% en el gas ruso (y siguen aumentando); y su demografía catastrófica (un 44% de su población serán mayores de 65 en 2060) hará difícil pagar sus deudas a largo plazo.
En otro orden, la agencia Standard & Poor's anunció que se plantea rebajar la calificación de prácticamente toda la eurozona. La degradación afectaría incluso al hasta ahora intocable club de la triple A (la máxima nota crediticia) grupo encabezado por Alemania y en el que también están Francia, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo. La "previsión negativa" supone que hay un 50% de posibilidades de que se le rebaje la nota en un plazo máximo de 90 días.
S&P, que justifica su decisión por el agravamiento de la crisis y las tensiones en la unión monetaria, menciona cinco factores de preocupación: el endurecimiento de las condiciones de crédito en la eurozona; los mayores riesgos en la deuda soberana de algunos países, incluidos algunos con la triple A; los desacuerdos continuos entre los líderes sobre cómo restablecer la confianza; los elevados niveles de endeudamiento, tanto público como privado; y el creciente peligro de recesión del conjunto de la eurozona en 2012.
Los mercados han venido especulado últimamente con una rebaja de la calificación de Francia, pero pocos esperaban que la máxima calificación de Alemania se pusiese en duda. S&P dice estar preocupado por "el impacto potencial (...) de la profundización de los problemas políticos, financieros y monetarios de la unión económica y monetaria europea".
Tras conocerse la noticia, París y Berlín emitieron un comunicado conjunto en el que afirman "tomar nota" de la amenaza y confirman su "voluntad de tomar las decisiones necesarias para asegurar la estabilidad de la zona euro".
ESPAÑA:
Tras el profundo cambio en el panorama político habido el pasado 20 de noviembre, el nuevo Ejecutivo va a disponer de una sobrada mayoría política en un momento tremendamente difícil y complicado.
Y es que la economía española aparece acosada desde todos los frentes: extremada escasez de crédito, austeridad presupuestaria obligada por los compromisos con la Comisión Europea, un mercado inmobiliario hundido y una desconfianza enfermiza de los mercados hacia la solvencia española que ha llegado a situar a la deuda al borde mismo del impago. Las recetas tradicionales no sirven: los ajustes estatales y autonómicos destruyen empleo, mientras que las políticas de estímulo de la demanda, probablemente correctas para aumentar el consumo y la inversión, no pueden aplicarse porque las restricciones fiscales son prioritarias. El endeudamiento está severamente restringido (salvo la refinanciación) y su coste, en todo caso, resulta prohibitivo; el margen de maniobra presupuestario no existe y tampoco es posible actuar desde la política monetaria, puesto que los tipos de interés (que marca el BCE) ya son reducidos; aunque todavía pueden bajar, su efecto sobre la economía real es escaso. Sin crédito y sin demanda no hay recuperación, y ambas vías están cegadas por la crisis financiera, la contracción fiscal y el desempleo.
La próxima legislatura se inicia en condiciones económicas muy adversas y complejas, mucho más de las que había cuando se inició aquella de 1996 tras la crisis de 1992-93. Aquella crisis fue más suave y mucho más corta. La recuperación se inició a finales de 1993, y durante 1994 y 1995, el PIB creció a tasas del orden del 2,5%, impulsado por las devaluaciones de la peseta, pero también por la recuperación de la demanda interna, incluida la construcción. Con ello empezó a crearse empleo, y la tasa de paro, que llegó a estar en las cotas actuales, aunque partiendo de un nivel inicial bastante superior al del inicio de la crisis actual, empezó a bajar ya en la segunda mitad de 1994.
El déficit fiscal estaba en 1995 en torno al 7% del PIB (en realidad, menos, porque se hizo una limpieza de todo lo pendiente, atribuyendo a ese año gastos de años anteriores) y hubo que reducirlo al 3% en tres años. En el presente año 2011 quedará por encima del 7% y habrá que reducirlo al 3% en dos años.
Con todo ello, lo más difícil surge del hecho de que entonces la economía crecía (ahora puede estar estancada o en recesión), los tipos de interés bajaban, las entidades de crédito no tenían problemas importantes (con alguna excepción significativa) y el sector privado disponía de financiación. Una coyuntura extremadamente diferente de la actual.
La realidad, es que la OCDE prevé que el crecimiento económico en España alcanzará el 0,7% del PIB en 2011 y se reducirá a sólo el 0,3% en 2012, año en el que el desempleo puede subir hasta el 23%, disminuyendo muy lentamente a partir de 2013.
Esa evolución deriva en parte de la reducción del empleo público en todos los niveles de la administración para cumplir los objetivos de déficit público, que la OCDE asume que se tienen que cumplir: un 4,4% del PIB en 2012 y un 3% en 2013.
La OCDE, en su informe semestral de perspectivas, dejó su previsión de aumento del Producto Interior Bruto (PIB) español para 2011 dos décimas por debajo de lo había anticipado en mayo y una menos de lo que espera el Gobierno (0,8%, tras reconocer que era imposible el objetivo del 1,3%).
Detrás de estas cifras se encuentra la constatación de que la economía española se paró en el tercer trimestre, y que la actividad se puede estar reduciendo en el cuarto, en un contexto en que el incremento de la prima de riesgo que se paga por la deuda pública está trasladándose al sector privado con el deterioro resultante en sus condiciones de financiación.
La continuada bajada de los precios de la vivienda está afectando a las cuentas de los bancos, particularmente expuestos al negocio inmobiliario y las perspectivas de exportación de las empresas han empeorado ante la ralentización global, en particular en la zona euro.
Especialmente grave es el deterioro del mercado laboral español, que está suponiendo una amenaza al superávit de la Seguridad Social. El Gobierno en funciones señaló la posibilidad de que el sistema público pueda incurrir en déficit por primera vez desde 1998, pese a que las previsiones le otorgaban un superávit del 0,4% del PIB en 2011.
Y es que la fuerte destrucción de empleo del pasado noviembre (la segunda más abultada en un mes de noviembre desde la crisis), representa la cara más amarga del deterioro laboral experimentado el mes pasado. Y ese volumen de puestos que se siguen eliminando es lo que ha descuadrado las previsiones del sistema. Porque los gastos se ajustan a lo previsto, pero en los ingresos (provenientes principalmente de las cotizaciones de los empleados) se mantiene la incógnita.
No obstante, con los criterios europeos, la Seguridad Social ya incurrió en déficit el año pasado porque la contabilidad nacional obliga a imputar al sistema público las cuentas del desempleo. Y ese déficit que generaron ya no pudo ser neutralizado por el raquítico superávit en el sistema de pensiones. Con los nuevos retrocesos en el empleo, la amenaza de déficit es este año mayor.
Además, todos los indicadores invitan al desánimo. El registro de parados contabilizó 59.536 personas más, el nivel de cobertura del desempleo descendió hasta el nivel más bajo de la crisis (67,7% de los parados con experiencia laboral) y la contratación indefinida ha caído casi una cuarta parte en el último año.
Está claro que la desconfianza capea a sus anchas: el comercio minorista ya encadena 16 meses con caídas en las ventas (lleva acumulada una caída del 7%). Se espera que el aumento de las ventas navideñas logre salvar a duras penas el ejercicio.
En contraste, el sector del lujo en España cerrará 2011 con unas ventas de 4.500 millones de euros (un 25% más que en 2010). Se trata de un fuerte repunte que contrasta con el descenso generalizado del consumo por la crisis.
Para seguir creciendo, el sector reclama al nuevo Gobierno que apoye su promoción en el exterior, ya que si las empresas elevan sus ventas y generan más beneficios podrán crear más puestos de trabajo en el país y ayudar así a reactivar el consumo. "España es exportadora de lujo. Realmente, los grandes consumidores del lujo español son los turistas", según la presidenta ejecutiva de la Asociación Española del Lujo (Luxury Spain), Cristina Martín, quien auguró que en 2012 el sector se mantendrá al alza a pesar de la crisis.
En su opinión, también ayuda el hecho de que, cada vez más, los usuarios ven el lujo como una "inversión", en el sentido de que prefieren comprar un único producto de calidad y duradero antes que tres que sólo duren una temporada.
Explicó que los productos españoles que más tiran del mercado están relacionados con la gastronomía, la belleza, la hostelería y, poco a poco, la moda y los complementos. Para la campaña de Navidad, en la que el sector de la distribución se juega gran parte de su negocio, Martín señaló que será "muy positiva", dado que los turistas "están comprando muchísimo y porque es una época en la que el lujo vende".
Finalmente, señalar que las cuentas autonómicas para 2012 hunden la inversión en obra pública. Las comunidades han preparado unos presupuestos que congelan el gasto social y reducen en torno al 14% el dinero para crear infraestructuras. Con esta agonía de la inversión pública, que supone 1.700 millones de euros menos de negocio, sufre un nuevo retroceso uno de los principales motores de la creación de empleo. Este es el camino emprendido por 10 comunidades -el resto todavía no ha presentado los presupuestos- para el próximo ejercicio en un escenario de gravísima crisis económica.
Muy pocos Gobiernos autónomos se atreven a subir impuestos para mejorar los ingresos. Tan solo Andalucía y Aragón han anunciado un aumento fiscal. Cataluña piensa en otras fórmulas que también repercutirán en el bolsillo de los contribuyentes: desde un aumento, muy por encima de la inflación prevista, del coste del agua, los transportes o las tasas universitarias, hasta el cobro de una cantidad por receta cada vez que los ciudadanos acudan a la sanidad pública.
MERCADOS:
La cesión de soberanía para fijar una política económica común. Los préstamos del FMI a Italia y la posibilidad de un acuerdo europeo, motivó que las Bolsas se dispararan con subidas superiores al 4% y las primas de riesgo de los países con más problemas se relajaron. Estos diferenciales están aún en niveles altísimos, pero a tenor de lo visto, se alejan de los escenarios más catastróficos que hace unos días parecían prácticamente inevitables.
La prima de riesgo de España, que mide el diferencial entre el bono nacional a diez años y el alemán del mismo plazo, se situó por debajo de los 300 puntos básicos, lo que no ocurría desde el pasado 13 de octubre.
Tras alcanzar el 17 de noviembre su cota más alta desde la creación del euro, 499 puntos básicos, el riesgo país de España comenzó entonces una moderada tendencia bajista que le ha llevado a perder en menos de tres semanas 200 puntos básicos. Otros países del entorno monetario han también estrecharon sus diferenciales con el bono alemán. La prima de riesgo de Italia cayó hasta 390 puntos básicos desde los 461 de la apertura; la de Francia alcanzó los 100 puntos básicos frente a los 114 precedentes, y la de Bélgica se redujo a 224 desde los 252 anteriores.
Lo cierto es que, tras la amenaza de Standard & Poor's de que revisará la nota a los países de la eurozona, los mercados no saben con qué carta quedarse, si con el anterior, o con el acuerdo entre Alemania y Francia para tratar de salvar el euro.
Respecto al mercado inmobiliario, hay que señalar que las grandes inmobiliarias están ya vendiendo pisaos por debajo de su coste. Hasta septiembre han perdido 80 millones de euros en el negocio residencial al no cubrir sus gastos, a lo que hay que añadir que afrontan una deuda de 22.550 millones de euros.
EMPRESAS:
La CEOE ya ha concretado su propuesta de traslado de los días festivos a lunes. Se la ha enviado a los sindicatos. La verdad es que sorprende bastante:
El día de los Reyes Magos se celebraría en lunes, fuera el 6 de enero o no. El Primero de Mayo, la fiesta del Trabajo, se celebraría el primer lunes de mayo. El jueves santo en lunes... Y así en 10 de los 14 festivos que hay en el calendario.
Así que para acabar con esta costumbre, el pasado 25 de noviembre envió a UGT y CC OO un documento de 15 páginas con su propuesta, el plan va acompañado de un anexo de cuatro páginas en el que analiza el contexto europeo para argumentar más su demanda.
La propuesta de CEOE solo deja intactos cuatro días: el 1 de enero, Viernes Santo, el día de la Fiesta Nacional (12 de Octubre) y Navidad. El resto de festivos, fueran de ámbito estatal, autonómico o local se tendrían que celebrar necesariamente en lunes.
Los sindicatos están dispuestos a negociar el cambio: "estamos dispuestos a hablar de todo", pero recuerdan que no basta la negociación tripartita habitual (sindicatos, patronales y Administración), ya que habría que añadir a un cuarto actor: la Iglesia. El concordato firmado en 1979 da voz y voto a la Iglesia católica a la hora de determinar cuándo se celebran los días festivos religiosos.
En fin, sin quitar importancia a la propuesta –es preciso incrementar la productividad- no parece esta una necesidad acuciante dentro de “la que está cayendo”.
Los Gobiernos de los países desarrollados, se han decantado del lado de la austeridad fiscal. Sin duda, esta circunstancia, afectará negativamente al crecimiento económico mundial durante este 2011, y el próximo 2012.
En Europa, el excesivo celo en la ortodoxia económica, y la lenta toma de acuerdos que en la práctica, demasiadas veces, tan sólo quedado en su anuncio, podría hacer estallar a la eurozona.
ECONOMÍA GLOBAL:
A primeros de diciembre, los principales bancos centrales a nivel internacional decidieron actuar de forma coordinada para prestar dinero al sistema financiero en la divisa que lo demande. Se trata de intercambios temporales de liquidez entre los bancos centrales a un precio más bajo. El acuerdo, que ya se tomó tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008, estará en vigor hasta el día 1 de febrero de 2013 para aliviar las tensiones en el mercado financiero internacional.
La medida, que evidencia la gravedad de las disfunciones que sufre el sistema financiero, puede ayudar a mitigar las tensiones existentes, y conceder algo más de tiempo a los dirigentes europeos en su búsqueda de soluciones políticas. En realidad, se trata de una medicina de efectos restringidos que de poco servirá si no se toman a corto plazo las medidas precisas en la eurozona.
ESTADOS UNIDOS:
En el pasado mes de noviembre, la tasa de paro estadounidense cayó cuatro décimas, al 8,6%, situándose en el nivel más bajo desde marzo de 2009. Se han creado 120.000 empleos netos en el sector privado.
El foco de la creación de empleo se encuentra en la iniciativa privada, con 140.000 nuevos contratos firmados en el mes, de los que 50.000 empleos netos fueron en el comercio. Sin embrago, en el sector público se han destruido 20.000 empleos.
Teniendo en cuenta el hecho de los empleados que se han visto forzados a trabajar a tiempo parcial, y a las personas que no buscan una ocupación en la coyuntura actual, la tasa de subempleo (aquellos que tienen un trabajo por debajo de sus posibilidades potenciales) en noviembre fue del 15,6% (seis décimas menos que en el mes de octubre).
Por otro lado, los salarios han bajado una décima durante noviembre, lo que unido a la ligera subida de precios habida, ha reducido la capacidad de gasto de las economías domésticas estadounidenses.
El Banco Central de Estados Unidos (la Reserva Federal) estimaba, en sus previsiones de primeros de noviembre, una tasa de paro para este año en torno al 9,2%, y cercana al 8,6% durante 2012 (año electoral en esa economía). Sus previsiones es que se mantenga por encima del 8% hasta 2014. Sin duda, son datos que reflejan una muy débil recuperación económica en la principal economía mundial.
Aunque estos datos parecen reflejar el alejamiento del riesgo de recesión económica en Estados Unidos, la realidad es que a las tasas de crecimiento económico actuales, costará bastante años alcanzar los niveles de empleo necesarios en el mercado de trabajo.
La crisis europea de la deuda soberana, sin duda, puede empeorar la situación en la economía estadounidense si no se resuelve de forma urgente y ordenada. La situación explica las continuas presiones de las autoridades estadounidenses sobre las europeas para que, de una vez por todas, se adopten las necesarias medidas.
Por otro lado, la fiscal general del Estado de Massachusetts, Martha Coakley, cuando se ha cumplido ya un año del estallido del escándalo de los embargos ilegales, ha demandadado a JP Morgan Chase, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Ally Financial.
La demanda no es una buena noticia para estos bancos. Sorprendentemente dados los antecedentes, desde hace tiempo están tratando tratan de alcanzar un acuerdo global con los fiscales de los 50 Estados de EE UU para resolver el expediente de los embargos automáticos sin necesidad de pasar por cada uno de sus tribunales. El escándalo, bautizado con el nombre de “robo-signing” es otro más de los posibles abusos de la banca.
La fiscal afirma textualmente en su demanda, “que las prácticas seguidas fueron ilegales y engañosas. Entre ellas está la tramitación de miles de embargos sin cumplir las condiciones exigidas, como consultar al embargado o dar la posibilidad de renegociar la hipoteca.
Martha Coakley ha incluido entre los demandados a Mortgage Electronic Registration System, que es quien permite a los bancos ejecutar los procedimientos de embargo. Está por ver como la denuncia afecta a la negociación global de los bancos con los fiscales anteriormente citada.
La investigación a la banca es una de las causas, junto a la elevada tasa de morosidad, que explica que los plazos para embargar una vivienda se estén alargando en los tribunales de Estados Unidos.
JAPÓN:
La economía japonesa se ha recuperado con rapidez del devastador seísmo que sufrió en el pasado mes de marzo. El PIB (producto interior bruto) avanzó entre julio y septiembre de este año por primera vez desde el terremoto, como consecuencia de la rápida recuperación de la producción industrial y en la mejoría habida en el consumo interno japonés. La tercera economía mundial avanzó un 1,5% respecto al segundo trimestre del año y un 6% en tasa anualizada, según datos preliminares divulgados por el Secretario de Estado de Política Económica, Motohisa Furukawa.
Se trata de la mayor expansión habida, en tasa intertrimestral, desde el primer trimestre del año 2010. Las claves, sin duda, han sido la mejora de las exportaciones (han aumentado por primera vez en los últimos tres trimestres), y la restauración de la cadena de suministros tras el terremoto y posterior tsunami que provocaron la crisis nuclear japonesa.
Igualmente ha jugado a favor, el leve repunte del consumo interno (equivale al 60% del PIB de esa economía). El gasto subió un 1% impulsado por la compra de vehículos, viajes y otras actividades de ocio, tras el frenazo que habían registrado esos capítulos a raíz del episodio nuclear.
No obstante, el Gobierno en boca del Secretario de Estado advirtió de que la recuperación económica de Japón se encuentra afectada por la ralentización mundial, y por la revalorización del Yen que está perjudicando a sus exportaciones. "Debemos estar atentos a los riesgos que persisten", señaló.
UNIÓN EUROPEA:
Según la Oficina Estadística (Eurostat), el PIB de la eurozona creció un 0,2% en el tercer trimestre de este año. La cifra confirma la fuerte desaceleración de la economía europea.
Mientras tanto, continúa el espectáculo en la grave crisis de la eurozona. En el momento de redactar este articulo, la mayoría de opiniones dan un corto plazo (hasta el 9 de diciembre) para arreglar, o por el contrario asistir a la muerte del euro.
En la historia de la vertiginosa y acelerada sucesión de acontecimientos, el pasado lunes 5 de este mes, Merkel y Sarkozy apostaron por un nuevo Tratado aunque no incluyera a todos los Estados actuales. El espectáculo entre besos, sonrisas y gestos de complicidad, del directorio franco-alemán (con el pavoroso silencio de los demás líderes europeos) que manda actualmente a la Unión Europea, informó al mundo desde el palacio del Elíseo de que habían alcanzado un acuerdo para “salvar el euro” y “reforzar y armonizar” la integración fiscal y presupuestaria de Europa.
Sin conocer en este momento los detalles, que París y Berlín enviarán por carta al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para ser discutidos con los socios europeos en Bruselas el 9 de diciembre, los dos líderes conservadores señalaron que impulsarán “un nuevo tratado europeo” que obligará a los Estados a aprobar en sus textos constitucionales el viejo postulado de la escuela económica clásica o liberal de “la regla de oro” del déficit, y una deuda más severa y que modificaría la forma de Gobierno de la eurozona para llevar los presupuestos nacionales hacia un mayor equilibrio presupuestario.
Francia y Alemania desean que la reforma, que permitiría de forma indirecta al Tribunal de Justicia europeo vigilar y multar a los países que no cumplan los requisitos esté lista para ser ratificada a nivel nacional, nada menos, que en marzo de 2012. Sarkozy informó de que a fin de respetar el calendario electoral francés la eventual aprobación del tratado se hará tras las presidenciales y las legislativas, no antes de julio de 2012.
Aunque París y Berlín no han excluido ampliar el tratado a toda la UE, creen más factible y realista limitarlo a los 17 países de la moneda única: “Preferimos un acuerdo a 27”, señalaron… “pero estamos listos para aprobarlo entre los 17 países del euro dejándolo abierto a todos cuantos quieran unirse”.
Ángela Merkel señaló que las bases del pacto habían sido “consultadas” con el resto de miembros de la UE. Pero en el “reparto de papeles” fue el presidente Sarkozy el encargado de enunciar los seis capítulos que “desean” aprobar las dos potencias del euro.
Su enumeración es la siguiente:
1. Refuerzo de las sanciones para quien no respete el déficit del 3%. Quienes no cumplan las reglas serán “castigados” por el Tribunal de Justicia europeo, salvo que se oponga a ello una mayoría cualificada del 85%.
2. Regla de oro “reforzada y armonizada”. Los Tribunales Constitucionales de cada país deberán vigilar que los presupuestos nacionales se ajusten al tratado.
3. Mensaje a los mercados: el impago de la deuda de Grecia no volverá a suceder jamás.
4. El lanzamiento del Mecanismo de Estabilidad Financiera se adelanta de 2013 a 2012. Las decisiones se tomarán por mayoría calificada del 85%, cuando ahora se toman con el 80%.
5. El consejo de presidentes de Gobierno y jefes de Estado será el gobierno económico de la zona euro. Se reunirá todos los meses mientras dure la crisis, y en su orden del día estarán siempre “la competitividad y el crecimiento”. Se trata de un duro golpe a la Comisión Europea.
6. Confianza en la independencia del Banco Central Europeo, con la abstención de todo comentario sobre su actividad.
Ambos países se mostraron “absolutamente de acuerdo en que los eurobonos no son una solución a la crisis”. “Mutualizar la deuda ahora no tiene sentido”. “Francia y Alemania contribuirían a pagar la deuda de los otros sin poder controlar sus deudas”.
Merkel justificó la opción de un nuevo tratado en dos elementos: “la urgencia de recuperar la confianza en la fiabilidad de la zona euro”, y la “necesidad de hacer modificaciones estructurales y jurídicas sobre la marcha”.
Sin duda, entre las modificaciones, la más novedosa será que la “regla de oro” de cada país podrá ser examinada por el Tribunal de Justicia europeo para verificar que se ajusta al pacto de estabilidad. Sarkozy matizó que el Tribunal de Luxemburgo “no podrá anular ni declarar ilegal un presupuesto nacional, pero sí podrá dar su opinión sobre si la regla de oro incorporada al ordenamiento nacional se ajusta al tratado. Así respetaremos la soberanía nacional y la estabilidad de la moneda”.
Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha insinuado que la entidad está dispuesta a asumir un mayor protagonismo para afrontar la crisis en el futuro, si los Gobiernos europeos acuerdan "un nuevo pacto fiscal" que endurezca las reglas que limitan el déficit y la deuda pública.
En su comparecencia ante el Parlamento Europeo, Draghi fue muy explícito al recordar que "el BCE solo puede actuar dentro de los límites del Tratado" y que la compra de bonos soberanos que ha efectuado hasta ahora "no es para subvencionar a Gobiernos", sino "para reparar los canales de transmisión de la política monetaria".
La máxima autoridad monetaria de la UE abogó por un pacto fiscal, que "es el elemento más importante para empezar a restaurar la credibilidad". Y añadió que después "otros elementos pueden seguir", palabras que se interpretaron como la posibilidad de que el BCE intensifique la compra de bonos si los dirigentes europeos acuerdan previamente un nuevo marco fiscal más estricto en la cumbre del 9 de diciembre. De todas formas, Draghi enfatizó “que el programa de compra de bonos es temporal y limitado y no puede ser eterno".
El creciente deterioro (desde principios del 2010) de la zona euro ha puesto de relieve la debilidad de sus bancos. Una muestra de la creciente falta de confianza existente (sin la cual el sistema financiero no puede funcionar), es que los bancos prefieren depositar sus fondos en el BCE a bajísima remuneración que prestarlo a otras entidades con mayores rendimientos pero sin seguridad alguna. Los bancos comerciales de la zona euro han llegado a depositar 304.418 millones en el BCE (la cifra más alta durante este año), mientras que solo pidieron 4.306 millones para operaciones urgentes. El BCE paga por estos depósitos solo el 0,50%, muy debajo del 1,25% del precio oficial. Al mismo tiempo la demanda de liquidez se disparó hasta 265.000 millones de euros, el máximo de los últimos dos años.
Para la articulación del pacto fiscal, Draghi precisó que "no hay que descartar cambios en el Tratado de amplio alcance", pero señaló que "también se pueden concebir procesos más rápidos". Recordó de todas formas que "la acción del banco está permanentemente guiada por el objetivo de la estabilidad de los precios", que implica mantener la inflación cerca pero debajo del 2%. En su opinión, no hay riesgos inflacionistas a la vista lo que abre la posibilidad de que aplique una nueva rebaja del tipo de interés principal hasta el 1% (ya en noviembre lo bajó del 1,5% al 1,25%).
Por su lado, el pleno del Parlamento Europeo (bastante desaparecido en la crisis actual) aprobó una resolución en la que se elogia la "acción decidida y anticipatoria que ha adoptado el BCE a lo largo de la crisis" y se subraya que ante la falta de regulación adecuada se ha "visto obligado a asumir riesgos que no forman parte de sus competencias". Los diputados piden en el texto la creación de un Tesoro Europeo, para aliviar al BCE en su función cuasi fiscal, el establecimiento de un Fondo Monetario Europeo, y el nombramiento de un ministro de Finanzas Europeo, tal como ya había sugerido el anterior presidente del BCE, Jean- Claude Trichet.
Por otra parte, los ministros de Finanzas de los 17 países de la moneda única acordaron recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), que debe sostener al euro. El FEEF no resulta suficiente para ese objetivo y su credibilidad está tocada. Nadie se atrevía a evaluar cuál será la capacidad última de fuego del FEEF, que hace un mes los líderes europeos habían fijado en un billón de euros. "Probablemente será menos de un billón de euros", apuntó Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo.
La crisis corre más deprisa que quienes han de atajarla, y los males de la eurozona se agravan por la perspectiva de un FEEF incapacitado para responder a las potenciales exigencias de países en dificultades.
Según Klaus Regling, responsable del FEEF, el objetivo de ese billón simbólico para el Fondo era garantizar un cortafuegos para evitar el contagio que pudieran crear países tensionados como Italia y España, justificando la no fijación de una cifra en el hecho de que "todo es impredecible, las condiciones del mercado cambian sobre la marcha". Esta afirmación revela el fortísimo grado de incertidumbre reinante en la Unión Monetaria.
Hasta Alemania ya ha recibido el primer impacto en su Deuda Pública por la crisis del euro. La baja demanda registrada en una subasta de bonos a diez años motivó que no logrará vender a los inversores los 6.000 millones que se había señalado como objetivo (sólo colocó 3.644 millones). Se trata del mayor porcentaje de bonos no vendido desde 1.995. Su rentabilidad escaló en el mercado secundario hasta el 2,15% (la mayor subida en un día en la era del euro).
En un afán de dar una visión distinta a la que estamos realizando, nos referiremos a las declaraciones de Jacques Attali, viejo consejero económico y político de François Mitterrand, que ha lanzado la siguiente afirmación: “Alemania y Francia organizaron cuatro veces en el último siglo el suicidio de Europa (en 1914, 1919, 1933 y 1936) y la redujeron a escombros. Hoy ha llegado el momento en que Alemania tiene otra vez en su mano el arma del suicidio colectivo del continente más avanzado del mundo. El caos está muy cerca, ya que el euro podría desaparecer antes de Navidad si el eje Berlín-París no deja de pensar en sus elecciones nacionales”.
El viejo político francés propone que el BCE compre deuda soberana sin límite, que se apruebe un nuevo plan en contra del déficit adaptado a la recesión para poder domar la deuda, y enseguida un proyecto federal para la zona euro con un presidente, un Parlamento, eurobonos y un férreo control de las cuentas de cada uno.
Afirma Attali que la deuda pública de Alemania supera el 82% de su PIB (más o menos como la de Francia); los 10 bancos públicos alemanes están cerca de la ruina (más o menos como los franceses); las importaciones energéticas alemanas se apoyan en un 37% en el gas ruso (y siguen aumentando); y su demografía catastrófica (un 44% de su población serán mayores de 65 en 2060) hará difícil pagar sus deudas a largo plazo.
En otro orden, la agencia Standard & Poor's anunció que se plantea rebajar la calificación de prácticamente toda la eurozona. La degradación afectaría incluso al hasta ahora intocable club de la triple A (la máxima nota crediticia) grupo encabezado por Alemania y en el que también están Francia, Holanda, Austria, Finlandia y Luxemburgo. La "previsión negativa" supone que hay un 50% de posibilidades de que se le rebaje la nota en un plazo máximo de 90 días.
S&P, que justifica su decisión por el agravamiento de la crisis y las tensiones en la unión monetaria, menciona cinco factores de preocupación: el endurecimiento de las condiciones de crédito en la eurozona; los mayores riesgos en la deuda soberana de algunos países, incluidos algunos con la triple A; los desacuerdos continuos entre los líderes sobre cómo restablecer la confianza; los elevados niveles de endeudamiento, tanto público como privado; y el creciente peligro de recesión del conjunto de la eurozona en 2012.
Los mercados han venido especulado últimamente con una rebaja de la calificación de Francia, pero pocos esperaban que la máxima calificación de Alemania se pusiese en duda. S&P dice estar preocupado por "el impacto potencial (...) de la profundización de los problemas políticos, financieros y monetarios de la unión económica y monetaria europea".
Tras conocerse la noticia, París y Berlín emitieron un comunicado conjunto en el que afirman "tomar nota" de la amenaza y confirman su "voluntad de tomar las decisiones necesarias para asegurar la estabilidad de la zona euro".
ESPAÑA:
Tras el profundo cambio en el panorama político habido el pasado 20 de noviembre, el nuevo Ejecutivo va a disponer de una sobrada mayoría política en un momento tremendamente difícil y complicado.
Y es que la economía española aparece acosada desde todos los frentes: extremada escasez de crédito, austeridad presupuestaria obligada por los compromisos con la Comisión Europea, un mercado inmobiliario hundido y una desconfianza enfermiza de los mercados hacia la solvencia española que ha llegado a situar a la deuda al borde mismo del impago. Las recetas tradicionales no sirven: los ajustes estatales y autonómicos destruyen empleo, mientras que las políticas de estímulo de la demanda, probablemente correctas para aumentar el consumo y la inversión, no pueden aplicarse porque las restricciones fiscales son prioritarias. El endeudamiento está severamente restringido (salvo la refinanciación) y su coste, en todo caso, resulta prohibitivo; el margen de maniobra presupuestario no existe y tampoco es posible actuar desde la política monetaria, puesto que los tipos de interés (que marca el BCE) ya son reducidos; aunque todavía pueden bajar, su efecto sobre la economía real es escaso. Sin crédito y sin demanda no hay recuperación, y ambas vías están cegadas por la crisis financiera, la contracción fiscal y el desempleo.
La próxima legislatura se inicia en condiciones económicas muy adversas y complejas, mucho más de las que había cuando se inició aquella de 1996 tras la crisis de 1992-93. Aquella crisis fue más suave y mucho más corta. La recuperación se inició a finales de 1993, y durante 1994 y 1995, el PIB creció a tasas del orden del 2,5%, impulsado por las devaluaciones de la peseta, pero también por la recuperación de la demanda interna, incluida la construcción. Con ello empezó a crearse empleo, y la tasa de paro, que llegó a estar en las cotas actuales, aunque partiendo de un nivel inicial bastante superior al del inicio de la crisis actual, empezó a bajar ya en la segunda mitad de 1994.
El déficit fiscal estaba en 1995 en torno al 7% del PIB (en realidad, menos, porque se hizo una limpieza de todo lo pendiente, atribuyendo a ese año gastos de años anteriores) y hubo que reducirlo al 3% en tres años. En el presente año 2011 quedará por encima del 7% y habrá que reducirlo al 3% en dos años.
Con todo ello, lo más difícil surge del hecho de que entonces la economía crecía (ahora puede estar estancada o en recesión), los tipos de interés bajaban, las entidades de crédito no tenían problemas importantes (con alguna excepción significativa) y el sector privado disponía de financiación. Una coyuntura extremadamente diferente de la actual.
La realidad, es que la OCDE prevé que el crecimiento económico en España alcanzará el 0,7% del PIB en 2011 y se reducirá a sólo el 0,3% en 2012, año en el que el desempleo puede subir hasta el 23%, disminuyendo muy lentamente a partir de 2013.
Esa evolución deriva en parte de la reducción del empleo público en todos los niveles de la administración para cumplir los objetivos de déficit público, que la OCDE asume que se tienen que cumplir: un 4,4% del PIB en 2012 y un 3% en 2013.
La OCDE, en su informe semestral de perspectivas, dejó su previsión de aumento del Producto Interior Bruto (PIB) español para 2011 dos décimas por debajo de lo había anticipado en mayo y una menos de lo que espera el Gobierno (0,8%, tras reconocer que era imposible el objetivo del 1,3%).
Detrás de estas cifras se encuentra la constatación de que la economía española se paró en el tercer trimestre, y que la actividad se puede estar reduciendo en el cuarto, en un contexto en que el incremento de la prima de riesgo que se paga por la deuda pública está trasladándose al sector privado con el deterioro resultante en sus condiciones de financiación.
La continuada bajada de los precios de la vivienda está afectando a las cuentas de los bancos, particularmente expuestos al negocio inmobiliario y las perspectivas de exportación de las empresas han empeorado ante la ralentización global, en particular en la zona euro.
Especialmente grave es el deterioro del mercado laboral español, que está suponiendo una amenaza al superávit de la Seguridad Social. El Gobierno en funciones señaló la posibilidad de que el sistema público pueda incurrir en déficit por primera vez desde 1998, pese a que las previsiones le otorgaban un superávit del 0,4% del PIB en 2011.
Y es que la fuerte destrucción de empleo del pasado noviembre (la segunda más abultada en un mes de noviembre desde la crisis), representa la cara más amarga del deterioro laboral experimentado el mes pasado. Y ese volumen de puestos que se siguen eliminando es lo que ha descuadrado las previsiones del sistema. Porque los gastos se ajustan a lo previsto, pero en los ingresos (provenientes principalmente de las cotizaciones de los empleados) se mantiene la incógnita.
No obstante, con los criterios europeos, la Seguridad Social ya incurrió en déficit el año pasado porque la contabilidad nacional obliga a imputar al sistema público las cuentas del desempleo. Y ese déficit que generaron ya no pudo ser neutralizado por el raquítico superávit en el sistema de pensiones. Con los nuevos retrocesos en el empleo, la amenaza de déficit es este año mayor.
Además, todos los indicadores invitan al desánimo. El registro de parados contabilizó 59.536 personas más, el nivel de cobertura del desempleo descendió hasta el nivel más bajo de la crisis (67,7% de los parados con experiencia laboral) y la contratación indefinida ha caído casi una cuarta parte en el último año.
Está claro que la desconfianza capea a sus anchas: el comercio minorista ya encadena 16 meses con caídas en las ventas (lleva acumulada una caída del 7%). Se espera que el aumento de las ventas navideñas logre salvar a duras penas el ejercicio.
En contraste, el sector del lujo en España cerrará 2011 con unas ventas de 4.500 millones de euros (un 25% más que en 2010). Se trata de un fuerte repunte que contrasta con el descenso generalizado del consumo por la crisis.
Para seguir creciendo, el sector reclama al nuevo Gobierno que apoye su promoción en el exterior, ya que si las empresas elevan sus ventas y generan más beneficios podrán crear más puestos de trabajo en el país y ayudar así a reactivar el consumo. "España es exportadora de lujo. Realmente, los grandes consumidores del lujo español son los turistas", según la presidenta ejecutiva de la Asociación Española del Lujo (Luxury Spain), Cristina Martín, quien auguró que en 2012 el sector se mantendrá al alza a pesar de la crisis.
En su opinión, también ayuda el hecho de que, cada vez más, los usuarios ven el lujo como una "inversión", en el sentido de que prefieren comprar un único producto de calidad y duradero antes que tres que sólo duren una temporada.
Explicó que los productos españoles que más tiran del mercado están relacionados con la gastronomía, la belleza, la hostelería y, poco a poco, la moda y los complementos. Para la campaña de Navidad, en la que el sector de la distribución se juega gran parte de su negocio, Martín señaló que será "muy positiva", dado que los turistas "están comprando muchísimo y porque es una época en la que el lujo vende".
Finalmente, señalar que las cuentas autonómicas para 2012 hunden la inversión en obra pública. Las comunidades han preparado unos presupuestos que congelan el gasto social y reducen en torno al 14% el dinero para crear infraestructuras. Con esta agonía de la inversión pública, que supone 1.700 millones de euros menos de negocio, sufre un nuevo retroceso uno de los principales motores de la creación de empleo. Este es el camino emprendido por 10 comunidades -el resto todavía no ha presentado los presupuestos- para el próximo ejercicio en un escenario de gravísima crisis económica.
Muy pocos Gobiernos autónomos se atreven a subir impuestos para mejorar los ingresos. Tan solo Andalucía y Aragón han anunciado un aumento fiscal. Cataluña piensa en otras fórmulas que también repercutirán en el bolsillo de los contribuyentes: desde un aumento, muy por encima de la inflación prevista, del coste del agua, los transportes o las tasas universitarias, hasta el cobro de una cantidad por receta cada vez que los ciudadanos acudan a la sanidad pública.
MERCADOS:
La cesión de soberanía para fijar una política económica común. Los préstamos del FMI a Italia y la posibilidad de un acuerdo europeo, motivó que las Bolsas se dispararan con subidas superiores al 4% y las primas de riesgo de los países con más problemas se relajaron. Estos diferenciales están aún en niveles altísimos, pero a tenor de lo visto, se alejan de los escenarios más catastróficos que hace unos días parecían prácticamente inevitables.
La prima de riesgo de España, que mide el diferencial entre el bono nacional a diez años y el alemán del mismo plazo, se situó por debajo de los 300 puntos básicos, lo que no ocurría desde el pasado 13 de octubre.
Tras alcanzar el 17 de noviembre su cota más alta desde la creación del euro, 499 puntos básicos, el riesgo país de España comenzó entonces una moderada tendencia bajista que le ha llevado a perder en menos de tres semanas 200 puntos básicos. Otros países del entorno monetario han también estrecharon sus diferenciales con el bono alemán. La prima de riesgo de Italia cayó hasta 390 puntos básicos desde los 461 de la apertura; la de Francia alcanzó los 100 puntos básicos frente a los 114 precedentes, y la de Bélgica se redujo a 224 desde los 252 anteriores.
Lo cierto es que, tras la amenaza de Standard & Poor's de que revisará la nota a los países de la eurozona, los mercados no saben con qué carta quedarse, si con el anterior, o con el acuerdo entre Alemania y Francia para tratar de salvar el euro.
Respecto al mercado inmobiliario, hay que señalar que las grandes inmobiliarias están ya vendiendo pisaos por debajo de su coste. Hasta septiembre han perdido 80 millones de euros en el negocio residencial al no cubrir sus gastos, a lo que hay que añadir que afrontan una deuda de 22.550 millones de euros.
EMPRESAS:
La CEOE ya ha concretado su propuesta de traslado de los días festivos a lunes. Se la ha enviado a los sindicatos. La verdad es que sorprende bastante:
El día de los Reyes Magos se celebraría en lunes, fuera el 6 de enero o no. El Primero de Mayo, la fiesta del Trabajo, se celebraría el primer lunes de mayo. El jueves santo en lunes... Y así en 10 de los 14 festivos que hay en el calendario.
Así que para acabar con esta costumbre, el pasado 25 de noviembre envió a UGT y CC OO un documento de 15 páginas con su propuesta, el plan va acompañado de un anexo de cuatro páginas en el que analiza el contexto europeo para argumentar más su demanda.
La propuesta de CEOE solo deja intactos cuatro días: el 1 de enero, Viernes Santo, el día de la Fiesta Nacional (12 de Octubre) y Navidad. El resto de festivos, fueran de ámbito estatal, autonómico o local se tendrían que celebrar necesariamente en lunes.
Los sindicatos están dispuestos a negociar el cambio: "estamos dispuestos a hablar de todo", pero recuerdan que no basta la negociación tripartita habitual (sindicatos, patronales y Administración), ya que habría que añadir a un cuarto actor: la Iglesia. El concordato firmado en 1979 da voz y voto a la Iglesia católica a la hora de determinar cuándo se celebran los días festivos religiosos.
En fin, sin quitar importancia a la propuesta –es preciso incrementar la productividad- no parece esta una necesidad acuciante dentro de “la que está cayendo”.
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Incertidumbre extrema sobre el euro
lunes, 7 de noviembre de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA NOVIEMBRE 2011. El euro en riesgo extremo
Robert Skidelsky, biógrafo de Keynes, en una reciente conferencia celebrada en Madrid señaló, y reproduzco textualmente la cita, que “la Gran Depresión del 29 fue tan dura y agria porque faltó liderazgo y cooperación internacional. Ahora estamos ante la primera gran crisis económica del siglo XXI que cada vez se va pareciendo más a la de los años treinta. Aún no sabemos del todo la intensidad, duración y coste de la crisis, pero por la senda que vamos puede ser peor que lo ocurrido hace más de 80 años. No soy de los que piensan que los responsables únicos son los políticos, los banqueros, los empresarios o los sindicalistas. En las sociedades democráticas todos somos responsables de todo. Y ahora, como entonces, vuelven a escasear las ideas, el coraje, el liderazgo y la cooperación. Lo único que nos puede salvar de la hecatombe”.
GLOBAL:
Una vez más, como en anteriores ocasiones, la cumbre del G-20 en Cannes en parte secuestrada por la crisis del euro, ha finalizado sin concretar medida alguna. Todo son intenciones y promesas que, a la vista de otras cumbres, no resuelven los problemas quedando en vagas declaraciones de acciones futuras.
Destacan en los resultados, la mera voluntad de hacer coincidir a la austeridad presupuestaria con estímulos selectivos a la demanda por parte de Alemania y China. Se trata, simplemente, de tratar de ahuyentar a la amenaza de recaída en la recesión.
Tras el sesgo retórico, no se concretan los detalles. Aunque al menos, implícitamente, se está aceptando que la austeridad por sí sola no garantiza el crecimiento económico.
En el ámbito exclusivamente europeo, aparte de ratificar las decisiones de reducción del déficit y la deuda, destaca la imposición a Italia de una supervisión mucho más contundente. El FMI se incorporará al equipo de la Comisión Europea que controlará las medidas adoptadas por el Gobierno de Berlusconi para comprobar que se atiene al ritmo prometido en la aplicación de las reformas. El Gobierno de Roma, simplemente, lo aceptó. La realidad, es que Italia ha quedado sometida a una inspección muy severa, algo sólo un grado por debajo de una intervención directa.
Se ha producido un total fiasco respecto a las expectativas de obtener el apoyo financiero de las economías emergentes. De la cumbre tan sólo resulta una vaga promesa de que el FMI dispondrá de cuantos recursos necesite.
Finalmente, de nuevo la intención futura de una mayor regulación financiera y un “enterado” a las intenciones europeas de instaurar una tasa sobre las transacciones financieras (mención a la posibilidad de que cada país decida aplicar dicha tasa a las transacciones financieras). Un auténtico “brindis al sol”, ya que es imposible aplicar esta tasa individualmente en cada Estado.
Todo ello contrasta con la urgencia de la reunión ante la amenaza, cada vez más cierta, de una recesión en los países avanzados.
Obama mostró su plan para reactivar el empleo, con medidas fiscales e inversiones en infraestructuras públicas (tiene muy difícil lograr el visto bueno del Congreso), y Japón señaló su plan de reconstrucción tras el terremoto y desastre nuclear.
Barack Obama, afirmó: "ha sido un curso acelerado de política europea". La verdad es que no estamos viviendo el momento más adecuado para que nuestros líderes se formen, sino para que de manera decidida y clara ejecuten las medidas pertinentes. Sobran decálogos de intenciones futuras y se precisa la adopción de medidas urgentes.
ESTADOS UNIDOS:
Estados Unidos se ha alejado un poco del riesgo de recesión, ya que en el tercer trimestre ha logrado un crecimiento (en tasa anualizada) del 2,5%. Aunque se trata de una mejoría, la expansión es modesta para que pueda tener un efecto positivo sobre el empleo estadounidense.
Lo más positivo es que la demanda interna repuntó algo: el consumo y la inversión empresarial aumentaron durante los meses de julio y septiembre. Además, acompañados de cierta bajada en los precios, lo que va a permitir a la Reserva Federal mantener su estrategia de estímulos monetarios.
Y es que el Banco Central de Estados Unidos ha recortado en casi un punto sus proyecciones de crecimiento para EE UU: la ha dejado en un anémico 1,65% en 2011, y en el 2,75% en 2012. Según Ben Bernanke, la situación en el Viejo Continente supone un "gran riesgo" para la economía mundial, y no sólo se mostró "frustrado" con la situación en Europa, sino también con el pobre rendimiento de la economía en EE UU.
Lo que más preocupa a Bernanke es el paro. Su estimación es que se sitúe en el 9,25% este año, bajando levemente al 8,6% en 2012. Pero no bajará del 8% hasta el año 2014.
Por otro lado, Estados Unidos prosigue en la búsqueda de medidas para contener la ola de desahucios y poder estabilizar el mercado inmobiliario. En este sentido, la Agencia Federal de la Vivienda ha eliminado varias restricciones que impiden a los propietarios, con una deuda muy superior al valor de sus casas, poder refinanciar los créditos para facilitarles el cambio a una hipoteca a corto plazo más barata.
Frente a la continua caída del precio de las viviendas, y con la finalidad de que sus endeudados propietarios puedan refinanciar sus créditos aprovechándose de tipos más bajos, se ha eliminado una clausula que vinculaba el valor de la deuda con el precio de la vivienda.
Igualmente, se han eliminado una serie de cargas que se aplican a los propietarios que opten por abandonar sus hipotecas a 30 años por unas a corto plazo. La idea es que el programa llegue a un millón más de propietarios cumplidores (hasta ahora ayudó a 894.000 deudores con hipotecas respaldas por el Gobierno).
UNIÓN EUROPEA:
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, no se anduvo por las ramas cuando señaló a finales de octubre que: “el mensaje que queremos dar es que esto no tiene buena pinta", centrando los problemas en la zona euro. Y es que según la Organización, el PIB de la región del euro crecerá apenas un 0,3% durante el año 2012 (hace cinco meses pronosticaba un 2%). "En la zona euro, lo más probable es un frenazo acentuado, con episodios de moderado retroceso", detalla el informe de la OCDE.
Los riesgos del parón amenazan igualmente a la economía de Estados Unidos: la previsión que se hace ahora es que para el 2012 su PIB avance un 1,8% (en primavera pronosticó el 3,1%).
No obstante, los problemas se focalizan en la región del euro, y la situación se está deteriorando vertiginosamente: en el pasado septiembre el FMI alertó de que la recesión volvía a ser una posibilidad, pronosticando que el PIB de la zona euro crecería un 1,1% en 2012. Un mes después, la OCDE deja esa previsión en el 0,3%.
La OCDE considera que los acuerdos adoptados por la zona euro: recapitalización de la banca, quita pactada de la deuda griega, y refuerzo del fondo de rescate, "van en la buena dirección" para contener la crisis financiera. Pero espera "una información más detallada sobre su desarrollo" para dar su veredicto definitivo.
A pesar de la ortodoxia presupuestaria, el organismo demanda el reforzamiento de los servicios públicos de empleo para invertir en formación, abundando en la necesidad de liberalizar el comercio y las actividades reguladas por colegios profesionales.
A finales de octubre, los líderes del euro reunidos en Bruselas, aprobaron una quita (los acreedores renuncian a parte de lo que se los adeuda) de la deuda griega del 50%, un fondo de rescate para los países con problemas con una capacidad de un billón de euros y un compromiso de recapitalización de la banca europea.
Tras más de siete horas de negociaciones, los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países de la eurozona pactaron con la banca para que esta asumiera pérdidas del 50% en los bonos griegos en sus balances, (unos 100.000 millones de euros). La quita perseguía reducir el nivel de deuda de Grecia al 120% del PIB de aquí a 2020.
Igualmente, en la misma reunión acordaron incrementar el fondo de rescate (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, FEEF), hasta un billón de euros. El fondo, que actualmente cuenta con unos 250.000 millones disponibles (de los 440.000 de su dotación inicial) aseguraría solo una parte, (un 20%) de la deuda de los países con dificultades. Hasta el resto de fondos se confiaba que lo aportasen China y otros países emergentes. La realidad, es que tras el fiasco de lo manifestado por esas economías en la cumbre de Cannes, que anteriormente citamos, no parece que vaya a surtir efecto.
Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también ha resaltado la gravedad de la situación, con una factura en pérdida de puestos de trabajo muy elevada en casi todo el mundo. Calcula que harán falta cinco años, hasta 2016, para recuperar los niveles de empleo previos al estallido financiero (se precisan 80 millones de empleos). Pues bien, resulta que como consecuencia de "la reciente desaceleración económica" el pronóstico anterior no se va a cumplir a corto plazo, por lo que retrasa un año su previsión inicial de recuperación del empleo.
En su informe, la OIT critica con dureza la política seguida por la mayoría de países para salir de la crisis: "no se ha puesto suficiente atención al potencial que los empleos podrían tener para impulsar la recuperación. Los países se han enfocado principalmente en tranquilizar a los mercados financieros. El debate se ha enfocado en la austeridad fiscal y en cómo ayudar a los bancos. Por lo que el empleo ha quedado relegado como tema de segunda instancia", enfatiza.
Y no sólo eso, ya que la organización que agrupa a representantes de Gobiernos, empresarios, y sindicatos de todo el mundo, ataca también a la moderación salarial en los últimos 20 años: "no ha generado una mayor inversión real", explica. "La moderación salarial ha contribuido a exacerbar los desequilibrios globales, lo cual, aunado a las ineficiencias del sistema financiero, dio paso a la crisis y la sigue perpetuando".
Advierte, igualmente la Organización, respecto al aumento del descontento social, que, según las encuestas que maneja, ha crecido en el 40% de los países estudiados (119) como consecuencia de que han empeorado las condiciones de vida. Tomando como base los estudios sociológicos de la empresa de sondeos estadounidense Gallup, la OIT apunta a que es en las economías más desarrolladas donde existen más posibilidades de que más aumente el descontento social.
Por si fuera poco, el anuncio de convocatoria de un referéndum en Grecia sobre el rescate aprobado, sacudió los cimientos de los mercados globales por los enormes riesgos que conlleva (salida caótica de Grecia del euro incluida).
La decisión provocó una colosal crisis que hundió a las Bolsas, hizo saltar todas las alarmas sobre la viabilidad del euro. Lo cierto, es que puso de relieve el hecho central de los problemas que padecemos.
Nunca se había puesto tan patente, que detrás de las constantes peleas entre los tecnócratas acerca de Grecia, de la banca y demás actores del drama económico está el auténtico problema de fondo: la supervivencia del euro. Lo vivido es otro capítulo más del hacia “no se sabe dónde”.
Yorgos Papandreu, cogió a contrapié a todo el mundo: a los mercados, a los líderes de la eurozona, preocupados por el efecto contagio sobre Italia y España, y hasta a los propios griegos.
El riesgo de una bancarrota incontrolada de Grecia, incluso de una salida del euro, nunca fue tan elevado. Y el miedo al contagio recorrió Europa de Helsinki hasta Madrid, ante la constatación de que el proyecto europeo peligra.
El hecho de que Europa haya llegado, una vez más, demasiado tarde y con demasiado poco al último plan de rescate, y de que no garantizase a Atenas una salida ni siquiera después de imponer tantas medidas, explica que Grecia haya explorando ahora la “vía de escape islandesa” de la crisis, aseguraba Carmen Reinhart del Peterson Institute.
Islandia era supuestamente el ejemplo perfecto de desastre económico: sus banqueros fuera de control cargaron al país con unas deudas enormes dejando a la economía en una situación desesperada.
El hecho es que mientras todos los demás rescataban a los banqueros y obligaban a los ciudadanos a pagar el precio, Islandia dejó que los bancos se arruinasen y, de hecho, amplió su red de seguridad social. Mientras que todos los demás estaban obsesionados con tratar de aplacar a los inversores internacionales, Islandia impuso unos controles temporales a los movimientos de capital para darse a sí misma cierto margen de maniobra.
Señalan estos analistas, en particular el nobel Krugman, que “Islandia no ha evitado un daño económico grave ni un descenso considerable del nivel de vida. Pero ha conseguido poner coto tanto al aumento del paro como al sufrimiento de los más vulnerables; la red de seguridad social ha permanecido intacta, al igual que la decencia más elemental de su sociedad. Las cosas podrían haber ido mucho peor".
Tras las presiones internacionales, y el castigo de Berlín y Paris, reteniendo 8.000 millones pendientes de entrega del primer rescate, así como de la revuelta que ocasionó en el propio partido del primer ministro, Papandreu, y el rechazo frontal de la oposición, el referéndum griego sobre el plan de rescate quedó aparcado.
Por lo que respecta a Italia, su situación es dramática. Si toda Europa peligra, Roma es la capital con menos defensas. La prima de riesgo italiana (el diferencial entre el bono alemán a diez años y el italiano ha superado los 450 puntos básicos.
La gravedad proviene del hecho, de que los países que anteriormente se situaron en ese límite (Irlanda y Portugal) han tenido que ser rescatados. En contraste, Silvio Berlusconi no tiene un discurso claro ni creíble, se encuentra amenazado por sus socios en el Gobierno, enemistado con su ministro de Economía, y cuestionado dentro y fuera de Italia.
Frente al clamor general, Berlusconi ha dado sobradas muestras de que no dispone de plan alguno para salir de la crisis. Se trata de un Gobierno mudo, noqueado, a remolque de los acontecimientos, incapaz de hacer los deberes que por pasiva y por activa le viene reclamando Bruselas. Frente a la situación, Berlusconi ha señalado que “no ve la crisis en Italia: los restaurantes están llenos y los italianos son muy felices…”
Ha sorprendido favorablemente en su estreno como nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi al decidir bajar los tipos de interés del 1,5% al 1,25%, sin duda, por las amenazas de recesión que se ciernen sobre toda Europa (incluida Alemania) y las presiones de algunos países y varios organismos, como la OCDE, que reclamaban un precio del dinero más bajo para insuflar algo de aire a la economía europea.
La decisión, según ha revelado el nuevo responsable del instituto emisor en la tradicional rueda de prensa que sigue a cada consejo del BCE, se ha tomado por unanimidad.
Draghi señaló que “las tensiones actuales de los mercados financieros pueden dañar el crecimiento económico en la segunda mitad de este año. El panorama económico está sujeto a una incertidumbre alta y a una serie de riesgos, algunos de los cuales se han materializado, empeorando las previsiones de crecimiento". Por tanto, no ha descartado una leve recesión en el último tramo del ejercicio.
ESPAÑA:
Según las estimaciones de la UE, la crisis de la deuda ha dejado en mala situación a la banca española: Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular acaparan la cuarta parte de las necesidades de capital de la banca europea.
La Autoridad Bancaria Europea ha calculado que las entidades españolas requieren 26.161 millones de capital, tras sufrir una depreciación de 6.290 millones de su cartera de deuda pública. No obstante, la factura está inflada, pues los bancos españoles tienen al menos 9.500 millones en obligaciones convertibles en acciones, lo que reducirá dicha cifra.
La preocupación se hizo patente ya que las exigencias europeas obligan a exprimir las posibilidades de mejorar la solvencia de las entidades, y limitaran su margen de maniobra y los créditos.
Veamos algunos informes que se han conocido:
Las dos mayores entidades españolas BBVA y Santander tienen una exposición en sus balances de 127 y 177 millones de euros de deuda griega, y de 3.997 y 49.348 millones de euros de deuda italiana respectivamente. Prácticamente, son las que detentan el total de la deuda soberana.
En el tema del “ladrillo” las cosas están mal, ya que casi todo sigue igual. El balance inmobiliario es el verdadero “agujero negro” que lastra el futuro de bancos y cajas. En junio de 2010, la "exposición potencialmente problemática" al ladrillo era de 180.800 millones. Un año después, está en 176.000 millones, un 2,6% menos, lo que permite decir que el problema sigue enquistado en los balances bancarios.
Sin embargo, como hemos analizado anteriormente, los últimos exámenes de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), solo han tenido en cuenta la inversión en deuda pública citada para calcular el capital que necesitan las entidades en el futuro. Los hechos demuestran que en el caso español la inversión inmobiliaria sigue siendo el problema fundamental. Sobre todo porque la mochila de activos problemáticos en el ladrillo no se reparte a partes iguales entre las entidades.
El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España ha ofrecido la cifra agregada del problema: 176.000 millones de euros, pero no el desglose que sí dio el año anterior. Por tanto, no ha aclarado qué parte de estos créditos son morosos, cuántos subestándar (que están al corriente de pago pero son de un sector problemático), y cómo han evolucionado los activos adjudicados y los fallidos. Existe una menor transparencia.
Según el catedrático de economía, José García Montalvo, de la Universitat Pompeu Fabra, "las entidades siguen refinanciando a las empresas inmobiliarias con problemas (no cobran nada y amplian los plazos de amortización). Estamos en la segunda ronda de refinanciación, no sé si veremos la tercera…". Según sus cálculos, el único movimiento que está haciendo la banca en este sector es promocionar los mejores suelos de su cartera. "Son propiedades en buenos sitios de grandes capitales, que los promocionan empresas de su máxima confianza, en algunos casos extranjeras", señala dicha fuente. En su opinión, el crédito a la construcción sigue cayendo con fuerza mientras crece levemente el promotor por las refinanciaciones citadas.
Las grandes inmobiliarias coinciden en la mala situación que reflejan los datos del Banco de España. El presidente del lobby de las grandes inmobiliarias, el G-14, Pedro Pérez, ha señalado que el sector está viviendo "otra recesión dentro de la recesión". "Pensábamos que habíamos tocado fondo y acabaremos el año con solo 80.000 viviendas iniciadas y 250.000 desempleados más del sector", lamenta.
Los 176.000 millones de créditos problemáticos representan más de la mitad del dinero (un 52%) que las entidades tienen prestado a los promotores, que atraviesan su cuarto año consecutivo de crisis ante el parón en las ventas y las dificultades de financiación.
La cobertura con provisiones (específicas y genéricas) alcanza el 33% de los préstamos con problemas. En cuanto a los morosos, el supervisor dice que "han aumentado ligeramente". El sector tiene una tasa conjunta del 7,2% hasta agosto, último dato disponible. Sin embargo, en construcción y promoción se eleva hasta el 17,1%, frente al 11% de un año antes.
El Banco de España ha destacado que desde que se iniciara la restructuración del sistema financiero hasta junio de 2011, las entidades han realizado saneamientos por 105.000 millones, en torno al 10% del PIB español.
Pero admite "un escenario difícil para la cuenta de resultados del sector". La razón es que el margen financiero seguirá cayendo por el incremento del coste del dinero, la caída del volumen y las mayores provisiones que serán necesarias. Los gastos del sector han subido, entre junio de 2010 y junio de 2011, un 4,9% por las compras internacionales. Mientras tanto, las cajas de ahorros han reducido sus costes un 5,5% en doce meses.
Ahora bien, aún es peor el dato del paro por su componente de tremendo drama humano: el desempleo ya afecta en España a 5.000.000 de desempleados. La crisis, cuatro años después, ha vuelto a sorprender. El escenario que refleja la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, a la que todo el mundo concede mayor fiabilidad es desolador. Realmente, serían más de cinco millones si se eliminan los efectos estacionales.
Con una tasa de paro del 21,5%, hay 1,4 millones de hogares donde nadie trabaja, 2,3 millones de parados buscando empleo más de un año. Cataluña y Madrid son las regiones de mayor destrucción de empleo.
Y no estamos aún en lo peor: llega el invierno y el estacional mercado laboral español se adentra en su peor época.
Por citar alguna circunstancia positiva, hay que señalar que la inflación interanual recuperó en octubre su tendencia descendente, tras la subida de septiembre, al ceder una décima y situarse en el 3%. Así lo refleja el indicador adelantado del índice de precios al consumo (IPC) publicado por INE.
El descenso es consecuencia, principalmente, de la estabilidad de los precios de la electricidad frente a la subida del año anterior por estas fechas.
No cabe esperar otra cosa: Goldman Sachs vaticinó la caída en la recuperación de Alemania y Francia, y otra recesión en toda regla para Italia y España. Para 2012, el banco espera un retroceso del PIB español del 0,4% en tasa interanual.
También los analistas de UBS o Citigroup coinciden en poner números rojos a su previsión para España (-0,3% en 2012).
Y es que la mayoría de los servicios de estudios españoles esperan para este segundo semestre el estancamiento económico. Sólo se retornaría a un débil crecimiento económico en la primera mitad de 2012.
La demanda interna se encuentra bajo mínimos, por lo que al haber fallado el motor de las exportaciones, consecuencia del parón de media Europa, la economía española se ha estancado.
Los riesgos se concentran en el cuarto trimestre y en el principio de 2012, ya que algunos indicadores adelantados anticipan que durante los meses del pasado octubre y este mes de noviembre, las cosas se van a poner muy mal.
Por lo que respecta a las finanzas públicas, los desequilibrios que acumula el Estado en los nueve primeros meses del año ascienden a 37.016 millones de euros (el 3,42% del PIB, frente al objetivo anual del 4,8%). Lo más preocupante es que los ingresos públicos se han estancado por el frenazo económico.
Aunque la reducción del gasto sí se ajusta a lo previsto, un incumplimiento en los ingresos, unido a la más que probable desviación autonómica, aleja algo más el objetivo del 6% de PIB en el conjunto de Administraciones públicas para este año 2011.
Los ingresos cayeron un 6,5% durante el pasado septiembre. Destaca especialmente el IVA, un buen termómetro del consumo, que apenas despegó el 2% tras muchos meses de crecimientos muy abultados. A ese empeoramiento ha contribuido el retroceso en el gasto de familias y empresas.
Finalmente, señalar que según los datos de Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea), la desigualdad entre los ingresos de los españoles se disparó el año pasado hasta el nivel más alto recogido en la serie de la estadística europea, que arranca en 1995.
La brecha económica no ha parado de crecer desde que comenzó el declive económico, aunque el salto más abrupto se dio en 2010. El paro, la bajada de los sueldos y el fin de algunas prestaciones han dado paso a la llamada “factura desigual de la crisis”. En 2009, último que permite comparar entre los países de la Europa de los Veintisiete, solo Letonia, Lituania y Rumanía superaban a España en disparidad de rentas.
MERCADOS:
Salvo que el lector sea un especulador y tenga nervios de acero, no son buenos días para invertir ni en Bolsa, ni en Deuda Pública. La Bolsa, según muchos analistas, está sufriendo las consecuencias de la falta de decisión de los políticos europeos. Se suceden las jornadas de sobresaltos continuos de malas noticias y posteriores desmentidos. En general ha cundido el pesimismo sobre el futuro del euro, con algunos ánimos por la bajada de tipos de interés del BCE.
En otro orden, las matriculaciones de automóviles se situaron en 57.278 unidades el pasado mes de octubre, con una caída del 6,7% respecto al mismo mes de 2010. Es el peor octubre desde 1989, año en que se comenzó a elaborar la actual serie de matriculaciones por parte de la patronal Anfac. Aunque en los años anteriores las cifras de matriculaciones recogidas por Tráfico no son plenamente homologables, hay que remontarse hasta 1985 para encontrar un nivel de ventas similar y hasta 1984 para encontrar una cifra claramente inferior en ese mes. Desde 1979 a 1985 la media de ventas en octubre fue de 45.000 unidades.
Los fabricantes ven complicado alcanzar las 820.000 unidades al cierre de 2011. En los 10 primeros meses del año, las ventas de turismos y todoterrenos en España alcanzaron 681.205 unidades, con un retroceso del 19,7% respecto al mismo periodo del ejercicio precedente. Son ya cuatro años seguidos por debajo de un millón en las ventas cuando la capacidad del mercado español supera los 1,2 millones de unidades al año.
EMPRESAS:
Partiendo de datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la remuneración de la cúpula directiva de los principales bancos y cajas aumentó casi el doble que los beneficios entre los años 2004 y 2010. En concreto, la retribución de los consejeros y la alta dirección aumentó un 48% frente al 27% que lo hicieron los beneficios.
En el caso de las nueve grandes cajas, la remuneración media de los consejeros creció un 80% y la de la alta dirección un 33%, frente a un descenso del beneficio del 7%.
En algunas entidades, las subidas en las remuneraciones llegan a cifras de tres dígitos. Valga el ejemplo de la CAM, dónde la retribución media de los consejeros nacionalizada en julio por el Banco de España, fue un 542% superior en 2010 que en 2004, si junto a estos cargos se tiene en cuenta a la alta dirección, el aumento es del 94%, frente a una subida de los beneficios del 3% en el mismo periodo.
Por último, para acabar con una buena noticia: un consorcio de 12 empresas españolas y dos saudíes se ha adjudicado el proyecto de construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad que unirá las ciudades de Medina, Yeda y La Meca en Arabia Saudí. Se trata de un megaproyecto presupuestado en 6.736 millones de euros, conocido como el “AVE del desierto o el AVE de los peregrinos”.
Supone el mayor contrato conseguido en el exterior por empresas españolas. En julio pasado, el consorcio español ya fue seleccionado frente al otro finalista, francés, que había recibido un fuerte apoyo del Gobierno de Nicolas Sarkozy. Una vez completados los trámites y consultas técnicas, la Saudi Railways Organization ha hecho oficial la decisión.
Se trata de un proyecto global que incluye desde la construcción de la plataforma de la línea (unos 450 kilómetros de longitud) hasta la instalación de su superestructura de doble vía electrificada (sistemas de señalización, electrificación, telecomunicaciones y seguridad). Está diseñado para velocidades de 320 kilómetros por hora, lo que permitirá que el tiempo de viaje entre La Meca y Medina se realice en menos de 2 horas y 30 minutos. También incluye la compra de 35 trenes de alta velocidad con capacidad para más de 450 pasajeros cada uno, pensado para dos velocidades de más de 300 kilómetros por hora (y opción de compra de otros 23 trenes más durante el periodo de operación) y el posterior mantenimiento de los trenes y del corredor durante 12 años.
GLOBAL:
Una vez más, como en anteriores ocasiones, la cumbre del G-20 en Cannes en parte secuestrada por la crisis del euro, ha finalizado sin concretar medida alguna. Todo son intenciones y promesas que, a la vista de otras cumbres, no resuelven los problemas quedando en vagas declaraciones de acciones futuras.
Destacan en los resultados, la mera voluntad de hacer coincidir a la austeridad presupuestaria con estímulos selectivos a la demanda por parte de Alemania y China. Se trata, simplemente, de tratar de ahuyentar a la amenaza de recaída en la recesión.
Tras el sesgo retórico, no se concretan los detalles. Aunque al menos, implícitamente, se está aceptando que la austeridad por sí sola no garantiza el crecimiento económico.
En el ámbito exclusivamente europeo, aparte de ratificar las decisiones de reducción del déficit y la deuda, destaca la imposición a Italia de una supervisión mucho más contundente. El FMI se incorporará al equipo de la Comisión Europea que controlará las medidas adoptadas por el Gobierno de Berlusconi para comprobar que se atiene al ritmo prometido en la aplicación de las reformas. El Gobierno de Roma, simplemente, lo aceptó. La realidad, es que Italia ha quedado sometida a una inspección muy severa, algo sólo un grado por debajo de una intervención directa.
Se ha producido un total fiasco respecto a las expectativas de obtener el apoyo financiero de las economías emergentes. De la cumbre tan sólo resulta una vaga promesa de que el FMI dispondrá de cuantos recursos necesite.
Finalmente, de nuevo la intención futura de una mayor regulación financiera y un “enterado” a las intenciones europeas de instaurar una tasa sobre las transacciones financieras (mención a la posibilidad de que cada país decida aplicar dicha tasa a las transacciones financieras). Un auténtico “brindis al sol”, ya que es imposible aplicar esta tasa individualmente en cada Estado.
Todo ello contrasta con la urgencia de la reunión ante la amenaza, cada vez más cierta, de una recesión en los países avanzados.
Obama mostró su plan para reactivar el empleo, con medidas fiscales e inversiones en infraestructuras públicas (tiene muy difícil lograr el visto bueno del Congreso), y Japón señaló su plan de reconstrucción tras el terremoto y desastre nuclear.
Barack Obama, afirmó: "ha sido un curso acelerado de política europea". La verdad es que no estamos viviendo el momento más adecuado para que nuestros líderes se formen, sino para que de manera decidida y clara ejecuten las medidas pertinentes. Sobran decálogos de intenciones futuras y se precisa la adopción de medidas urgentes.
ESTADOS UNIDOS:
Estados Unidos se ha alejado un poco del riesgo de recesión, ya que en el tercer trimestre ha logrado un crecimiento (en tasa anualizada) del 2,5%. Aunque se trata de una mejoría, la expansión es modesta para que pueda tener un efecto positivo sobre el empleo estadounidense.
Lo más positivo es que la demanda interna repuntó algo: el consumo y la inversión empresarial aumentaron durante los meses de julio y septiembre. Además, acompañados de cierta bajada en los precios, lo que va a permitir a la Reserva Federal mantener su estrategia de estímulos monetarios.
Y es que el Banco Central de Estados Unidos ha recortado en casi un punto sus proyecciones de crecimiento para EE UU: la ha dejado en un anémico 1,65% en 2011, y en el 2,75% en 2012. Según Ben Bernanke, la situación en el Viejo Continente supone un "gran riesgo" para la economía mundial, y no sólo se mostró "frustrado" con la situación en Europa, sino también con el pobre rendimiento de la economía en EE UU.
Lo que más preocupa a Bernanke es el paro. Su estimación es que se sitúe en el 9,25% este año, bajando levemente al 8,6% en 2012. Pero no bajará del 8% hasta el año 2014.
Por otro lado, Estados Unidos prosigue en la búsqueda de medidas para contener la ola de desahucios y poder estabilizar el mercado inmobiliario. En este sentido, la Agencia Federal de la Vivienda ha eliminado varias restricciones que impiden a los propietarios, con una deuda muy superior al valor de sus casas, poder refinanciar los créditos para facilitarles el cambio a una hipoteca a corto plazo más barata.
Frente a la continua caída del precio de las viviendas, y con la finalidad de que sus endeudados propietarios puedan refinanciar sus créditos aprovechándose de tipos más bajos, se ha eliminado una clausula que vinculaba el valor de la deuda con el precio de la vivienda.
Igualmente, se han eliminado una serie de cargas que se aplican a los propietarios que opten por abandonar sus hipotecas a 30 años por unas a corto plazo. La idea es que el programa llegue a un millón más de propietarios cumplidores (hasta ahora ayudó a 894.000 deudores con hipotecas respaldas por el Gobierno).
UNIÓN EUROPEA:
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, no se anduvo por las ramas cuando señaló a finales de octubre que: “el mensaje que queremos dar es que esto no tiene buena pinta", centrando los problemas en la zona euro. Y es que según la Organización, el PIB de la región del euro crecerá apenas un 0,3% durante el año 2012 (hace cinco meses pronosticaba un 2%). "En la zona euro, lo más probable es un frenazo acentuado, con episodios de moderado retroceso", detalla el informe de la OCDE.
Los riesgos del parón amenazan igualmente a la economía de Estados Unidos: la previsión que se hace ahora es que para el 2012 su PIB avance un 1,8% (en primavera pronosticó el 3,1%).
No obstante, los problemas se focalizan en la región del euro, y la situación se está deteriorando vertiginosamente: en el pasado septiembre el FMI alertó de que la recesión volvía a ser una posibilidad, pronosticando que el PIB de la zona euro crecería un 1,1% en 2012. Un mes después, la OCDE deja esa previsión en el 0,3%.
La OCDE considera que los acuerdos adoptados por la zona euro: recapitalización de la banca, quita pactada de la deuda griega, y refuerzo del fondo de rescate, "van en la buena dirección" para contener la crisis financiera. Pero espera "una información más detallada sobre su desarrollo" para dar su veredicto definitivo.
A pesar de la ortodoxia presupuestaria, el organismo demanda el reforzamiento de los servicios públicos de empleo para invertir en formación, abundando en la necesidad de liberalizar el comercio y las actividades reguladas por colegios profesionales.
A finales de octubre, los líderes del euro reunidos en Bruselas, aprobaron una quita (los acreedores renuncian a parte de lo que se los adeuda) de la deuda griega del 50%, un fondo de rescate para los países con problemas con una capacidad de un billón de euros y un compromiso de recapitalización de la banca europea.
Tras más de siete horas de negociaciones, los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países de la eurozona pactaron con la banca para que esta asumiera pérdidas del 50% en los bonos griegos en sus balances, (unos 100.000 millones de euros). La quita perseguía reducir el nivel de deuda de Grecia al 120% del PIB de aquí a 2020.
Igualmente, en la misma reunión acordaron incrementar el fondo de rescate (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, FEEF), hasta un billón de euros. El fondo, que actualmente cuenta con unos 250.000 millones disponibles (de los 440.000 de su dotación inicial) aseguraría solo una parte, (un 20%) de la deuda de los países con dificultades. Hasta el resto de fondos se confiaba que lo aportasen China y otros países emergentes. La realidad, es que tras el fiasco de lo manifestado por esas economías en la cumbre de Cannes, que anteriormente citamos, no parece que vaya a surtir efecto.
Por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también ha resaltado la gravedad de la situación, con una factura en pérdida de puestos de trabajo muy elevada en casi todo el mundo. Calcula que harán falta cinco años, hasta 2016, para recuperar los niveles de empleo previos al estallido financiero (se precisan 80 millones de empleos). Pues bien, resulta que como consecuencia de "la reciente desaceleración económica" el pronóstico anterior no se va a cumplir a corto plazo, por lo que retrasa un año su previsión inicial de recuperación del empleo.
En su informe, la OIT critica con dureza la política seguida por la mayoría de países para salir de la crisis: "no se ha puesto suficiente atención al potencial que los empleos podrían tener para impulsar la recuperación. Los países se han enfocado principalmente en tranquilizar a los mercados financieros. El debate se ha enfocado en la austeridad fiscal y en cómo ayudar a los bancos. Por lo que el empleo ha quedado relegado como tema de segunda instancia", enfatiza.
Y no sólo eso, ya que la organización que agrupa a representantes de Gobiernos, empresarios, y sindicatos de todo el mundo, ataca también a la moderación salarial en los últimos 20 años: "no ha generado una mayor inversión real", explica. "La moderación salarial ha contribuido a exacerbar los desequilibrios globales, lo cual, aunado a las ineficiencias del sistema financiero, dio paso a la crisis y la sigue perpetuando".
Advierte, igualmente la Organización, respecto al aumento del descontento social, que, según las encuestas que maneja, ha crecido en el 40% de los países estudiados (119) como consecuencia de que han empeorado las condiciones de vida. Tomando como base los estudios sociológicos de la empresa de sondeos estadounidense Gallup, la OIT apunta a que es en las economías más desarrolladas donde existen más posibilidades de que más aumente el descontento social.
Por si fuera poco, el anuncio de convocatoria de un referéndum en Grecia sobre el rescate aprobado, sacudió los cimientos de los mercados globales por los enormes riesgos que conlleva (salida caótica de Grecia del euro incluida).
La decisión provocó una colosal crisis que hundió a las Bolsas, hizo saltar todas las alarmas sobre la viabilidad del euro. Lo cierto, es que puso de relieve el hecho central de los problemas que padecemos.
Nunca se había puesto tan patente, que detrás de las constantes peleas entre los tecnócratas acerca de Grecia, de la banca y demás actores del drama económico está el auténtico problema de fondo: la supervivencia del euro. Lo vivido es otro capítulo más del hacia “no se sabe dónde”.
Yorgos Papandreu, cogió a contrapié a todo el mundo: a los mercados, a los líderes de la eurozona, preocupados por el efecto contagio sobre Italia y España, y hasta a los propios griegos.
El riesgo de una bancarrota incontrolada de Grecia, incluso de una salida del euro, nunca fue tan elevado. Y el miedo al contagio recorrió Europa de Helsinki hasta Madrid, ante la constatación de que el proyecto europeo peligra.
El hecho de que Europa haya llegado, una vez más, demasiado tarde y con demasiado poco al último plan de rescate, y de que no garantizase a Atenas una salida ni siquiera después de imponer tantas medidas, explica que Grecia haya explorando ahora la “vía de escape islandesa” de la crisis, aseguraba Carmen Reinhart del Peterson Institute.
Islandia era supuestamente el ejemplo perfecto de desastre económico: sus banqueros fuera de control cargaron al país con unas deudas enormes dejando a la economía en una situación desesperada.
El hecho es que mientras todos los demás rescataban a los banqueros y obligaban a los ciudadanos a pagar el precio, Islandia dejó que los bancos se arruinasen y, de hecho, amplió su red de seguridad social. Mientras que todos los demás estaban obsesionados con tratar de aplacar a los inversores internacionales, Islandia impuso unos controles temporales a los movimientos de capital para darse a sí misma cierto margen de maniobra.
Señalan estos analistas, en particular el nobel Krugman, que “Islandia no ha evitado un daño económico grave ni un descenso considerable del nivel de vida. Pero ha conseguido poner coto tanto al aumento del paro como al sufrimiento de los más vulnerables; la red de seguridad social ha permanecido intacta, al igual que la decencia más elemental de su sociedad. Las cosas podrían haber ido mucho peor".
Tras las presiones internacionales, y el castigo de Berlín y Paris, reteniendo 8.000 millones pendientes de entrega del primer rescate, así como de la revuelta que ocasionó en el propio partido del primer ministro, Papandreu, y el rechazo frontal de la oposición, el referéndum griego sobre el plan de rescate quedó aparcado.
Por lo que respecta a Italia, su situación es dramática. Si toda Europa peligra, Roma es la capital con menos defensas. La prima de riesgo italiana (el diferencial entre el bono alemán a diez años y el italiano ha superado los 450 puntos básicos.
La gravedad proviene del hecho, de que los países que anteriormente se situaron en ese límite (Irlanda y Portugal) han tenido que ser rescatados. En contraste, Silvio Berlusconi no tiene un discurso claro ni creíble, se encuentra amenazado por sus socios en el Gobierno, enemistado con su ministro de Economía, y cuestionado dentro y fuera de Italia.
Frente al clamor general, Berlusconi ha dado sobradas muestras de que no dispone de plan alguno para salir de la crisis. Se trata de un Gobierno mudo, noqueado, a remolque de los acontecimientos, incapaz de hacer los deberes que por pasiva y por activa le viene reclamando Bruselas. Frente a la situación, Berlusconi ha señalado que “no ve la crisis en Italia: los restaurantes están llenos y los italianos son muy felices…”
Ha sorprendido favorablemente en su estreno como nuevo presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi al decidir bajar los tipos de interés del 1,5% al 1,25%, sin duda, por las amenazas de recesión que se ciernen sobre toda Europa (incluida Alemania) y las presiones de algunos países y varios organismos, como la OCDE, que reclamaban un precio del dinero más bajo para insuflar algo de aire a la economía europea.
La decisión, según ha revelado el nuevo responsable del instituto emisor en la tradicional rueda de prensa que sigue a cada consejo del BCE, se ha tomado por unanimidad.
Draghi señaló que “las tensiones actuales de los mercados financieros pueden dañar el crecimiento económico en la segunda mitad de este año. El panorama económico está sujeto a una incertidumbre alta y a una serie de riesgos, algunos de los cuales se han materializado, empeorando las previsiones de crecimiento". Por tanto, no ha descartado una leve recesión en el último tramo del ejercicio.
ESPAÑA:
Según las estimaciones de la UE, la crisis de la deuda ha dejado en mala situación a la banca española: Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular acaparan la cuarta parte de las necesidades de capital de la banca europea.
La Autoridad Bancaria Europea ha calculado que las entidades españolas requieren 26.161 millones de capital, tras sufrir una depreciación de 6.290 millones de su cartera de deuda pública. No obstante, la factura está inflada, pues los bancos españoles tienen al menos 9.500 millones en obligaciones convertibles en acciones, lo que reducirá dicha cifra.
La preocupación se hizo patente ya que las exigencias europeas obligan a exprimir las posibilidades de mejorar la solvencia de las entidades, y limitaran su margen de maniobra y los créditos.
Veamos algunos informes que se han conocido:
Las dos mayores entidades españolas BBVA y Santander tienen una exposición en sus balances de 127 y 177 millones de euros de deuda griega, y de 3.997 y 49.348 millones de euros de deuda italiana respectivamente. Prácticamente, son las que detentan el total de la deuda soberana.
En el tema del “ladrillo” las cosas están mal, ya que casi todo sigue igual. El balance inmobiliario es el verdadero “agujero negro” que lastra el futuro de bancos y cajas. En junio de 2010, la "exposición potencialmente problemática" al ladrillo era de 180.800 millones. Un año después, está en 176.000 millones, un 2,6% menos, lo que permite decir que el problema sigue enquistado en los balances bancarios.
Sin embargo, como hemos analizado anteriormente, los últimos exámenes de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), solo han tenido en cuenta la inversión en deuda pública citada para calcular el capital que necesitan las entidades en el futuro. Los hechos demuestran que en el caso español la inversión inmobiliaria sigue siendo el problema fundamental. Sobre todo porque la mochila de activos problemáticos en el ladrillo no se reparte a partes iguales entre las entidades.
El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España ha ofrecido la cifra agregada del problema: 176.000 millones de euros, pero no el desglose que sí dio el año anterior. Por tanto, no ha aclarado qué parte de estos créditos son morosos, cuántos subestándar (que están al corriente de pago pero son de un sector problemático), y cómo han evolucionado los activos adjudicados y los fallidos. Existe una menor transparencia.
Según el catedrático de economía, José García Montalvo, de la Universitat Pompeu Fabra, "las entidades siguen refinanciando a las empresas inmobiliarias con problemas (no cobran nada y amplian los plazos de amortización). Estamos en la segunda ronda de refinanciación, no sé si veremos la tercera…". Según sus cálculos, el único movimiento que está haciendo la banca en este sector es promocionar los mejores suelos de su cartera. "Son propiedades en buenos sitios de grandes capitales, que los promocionan empresas de su máxima confianza, en algunos casos extranjeras", señala dicha fuente. En su opinión, el crédito a la construcción sigue cayendo con fuerza mientras crece levemente el promotor por las refinanciaciones citadas.
Las grandes inmobiliarias coinciden en la mala situación que reflejan los datos del Banco de España. El presidente del lobby de las grandes inmobiliarias, el G-14, Pedro Pérez, ha señalado que el sector está viviendo "otra recesión dentro de la recesión". "Pensábamos que habíamos tocado fondo y acabaremos el año con solo 80.000 viviendas iniciadas y 250.000 desempleados más del sector", lamenta.
Los 176.000 millones de créditos problemáticos representan más de la mitad del dinero (un 52%) que las entidades tienen prestado a los promotores, que atraviesan su cuarto año consecutivo de crisis ante el parón en las ventas y las dificultades de financiación.
La cobertura con provisiones (específicas y genéricas) alcanza el 33% de los préstamos con problemas. En cuanto a los morosos, el supervisor dice que "han aumentado ligeramente". El sector tiene una tasa conjunta del 7,2% hasta agosto, último dato disponible. Sin embargo, en construcción y promoción se eleva hasta el 17,1%, frente al 11% de un año antes.
El Banco de España ha destacado que desde que se iniciara la restructuración del sistema financiero hasta junio de 2011, las entidades han realizado saneamientos por 105.000 millones, en torno al 10% del PIB español.
Pero admite "un escenario difícil para la cuenta de resultados del sector". La razón es que el margen financiero seguirá cayendo por el incremento del coste del dinero, la caída del volumen y las mayores provisiones que serán necesarias. Los gastos del sector han subido, entre junio de 2010 y junio de 2011, un 4,9% por las compras internacionales. Mientras tanto, las cajas de ahorros han reducido sus costes un 5,5% en doce meses.
Ahora bien, aún es peor el dato del paro por su componente de tremendo drama humano: el desempleo ya afecta en España a 5.000.000 de desempleados. La crisis, cuatro años después, ha vuelto a sorprender. El escenario que refleja la última Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, a la que todo el mundo concede mayor fiabilidad es desolador. Realmente, serían más de cinco millones si se eliminan los efectos estacionales.
Con una tasa de paro del 21,5%, hay 1,4 millones de hogares donde nadie trabaja, 2,3 millones de parados buscando empleo más de un año. Cataluña y Madrid son las regiones de mayor destrucción de empleo.
Y no estamos aún en lo peor: llega el invierno y el estacional mercado laboral español se adentra en su peor época.
Por citar alguna circunstancia positiva, hay que señalar que la inflación interanual recuperó en octubre su tendencia descendente, tras la subida de septiembre, al ceder una décima y situarse en el 3%. Así lo refleja el indicador adelantado del índice de precios al consumo (IPC) publicado por INE.
El descenso es consecuencia, principalmente, de la estabilidad de los precios de la electricidad frente a la subida del año anterior por estas fechas.
No cabe esperar otra cosa: Goldman Sachs vaticinó la caída en la recuperación de Alemania y Francia, y otra recesión en toda regla para Italia y España. Para 2012, el banco espera un retroceso del PIB español del 0,4% en tasa interanual.
También los analistas de UBS o Citigroup coinciden en poner números rojos a su previsión para España (-0,3% en 2012).
Y es que la mayoría de los servicios de estudios españoles esperan para este segundo semestre el estancamiento económico. Sólo se retornaría a un débil crecimiento económico en la primera mitad de 2012.
La demanda interna se encuentra bajo mínimos, por lo que al haber fallado el motor de las exportaciones, consecuencia del parón de media Europa, la economía española se ha estancado.
Los riesgos se concentran en el cuarto trimestre y en el principio de 2012, ya que algunos indicadores adelantados anticipan que durante los meses del pasado octubre y este mes de noviembre, las cosas se van a poner muy mal.
Por lo que respecta a las finanzas públicas, los desequilibrios que acumula el Estado en los nueve primeros meses del año ascienden a 37.016 millones de euros (el 3,42% del PIB, frente al objetivo anual del 4,8%). Lo más preocupante es que los ingresos públicos se han estancado por el frenazo económico.
Aunque la reducción del gasto sí se ajusta a lo previsto, un incumplimiento en los ingresos, unido a la más que probable desviación autonómica, aleja algo más el objetivo del 6% de PIB en el conjunto de Administraciones públicas para este año 2011.
Los ingresos cayeron un 6,5% durante el pasado septiembre. Destaca especialmente el IVA, un buen termómetro del consumo, que apenas despegó el 2% tras muchos meses de crecimientos muy abultados. A ese empeoramiento ha contribuido el retroceso en el gasto de familias y empresas.
Finalmente, señalar que según los datos de Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea), la desigualdad entre los ingresos de los españoles se disparó el año pasado hasta el nivel más alto recogido en la serie de la estadística europea, que arranca en 1995.
La brecha económica no ha parado de crecer desde que comenzó el declive económico, aunque el salto más abrupto se dio en 2010. El paro, la bajada de los sueldos y el fin de algunas prestaciones han dado paso a la llamada “factura desigual de la crisis”. En 2009, último que permite comparar entre los países de la Europa de los Veintisiete, solo Letonia, Lituania y Rumanía superaban a España en disparidad de rentas.
MERCADOS:
Salvo que el lector sea un especulador y tenga nervios de acero, no son buenos días para invertir ni en Bolsa, ni en Deuda Pública. La Bolsa, según muchos analistas, está sufriendo las consecuencias de la falta de decisión de los políticos europeos. Se suceden las jornadas de sobresaltos continuos de malas noticias y posteriores desmentidos. En general ha cundido el pesimismo sobre el futuro del euro, con algunos ánimos por la bajada de tipos de interés del BCE.
En otro orden, las matriculaciones de automóviles se situaron en 57.278 unidades el pasado mes de octubre, con una caída del 6,7% respecto al mismo mes de 2010. Es el peor octubre desde 1989, año en que se comenzó a elaborar la actual serie de matriculaciones por parte de la patronal Anfac. Aunque en los años anteriores las cifras de matriculaciones recogidas por Tráfico no son plenamente homologables, hay que remontarse hasta 1985 para encontrar un nivel de ventas similar y hasta 1984 para encontrar una cifra claramente inferior en ese mes. Desde 1979 a 1985 la media de ventas en octubre fue de 45.000 unidades.
Los fabricantes ven complicado alcanzar las 820.000 unidades al cierre de 2011. En los 10 primeros meses del año, las ventas de turismos y todoterrenos en España alcanzaron 681.205 unidades, con un retroceso del 19,7% respecto al mismo periodo del ejercicio precedente. Son ya cuatro años seguidos por debajo de un millón en las ventas cuando la capacidad del mercado español supera los 1,2 millones de unidades al año.
EMPRESAS:
Partiendo de datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la remuneración de la cúpula directiva de los principales bancos y cajas aumentó casi el doble que los beneficios entre los años 2004 y 2010. En concreto, la retribución de los consejeros y la alta dirección aumentó un 48% frente al 27% que lo hicieron los beneficios.
En el caso de las nueve grandes cajas, la remuneración media de los consejeros creció un 80% y la de la alta dirección un 33%, frente a un descenso del beneficio del 7%.
En algunas entidades, las subidas en las remuneraciones llegan a cifras de tres dígitos. Valga el ejemplo de la CAM, dónde la retribución media de los consejeros nacionalizada en julio por el Banco de España, fue un 542% superior en 2010 que en 2004, si junto a estos cargos se tiene en cuenta a la alta dirección, el aumento es del 94%, frente a una subida de los beneficios del 3% en el mismo periodo.
Por último, para acabar con una buena noticia: un consorcio de 12 empresas españolas y dos saudíes se ha adjudicado el proyecto de construcción de una línea ferroviaria de alta velocidad que unirá las ciudades de Medina, Yeda y La Meca en Arabia Saudí. Se trata de un megaproyecto presupuestado en 6.736 millones de euros, conocido como el “AVE del desierto o el AVE de los peregrinos”.
Supone el mayor contrato conseguido en el exterior por empresas españolas. En julio pasado, el consorcio español ya fue seleccionado frente al otro finalista, francés, que había recibido un fuerte apoyo del Gobierno de Nicolas Sarkozy. Una vez completados los trámites y consultas técnicas, la Saudi Railways Organization ha hecho oficial la decisión.
Se trata de un proyecto global que incluye desde la construcción de la plataforma de la línea (unos 450 kilómetros de longitud) hasta la instalación de su superestructura de doble vía electrificada (sistemas de señalización, electrificación, telecomunicaciones y seguridad). Está diseñado para velocidades de 320 kilómetros por hora, lo que permitirá que el tiempo de viaje entre La Meca y Medina se realice en menos de 2 horas y 30 minutos. También incluye la compra de 35 trenes de alta velocidad con capacidad para más de 450 pasajeros cada uno, pensado para dos velocidades de más de 300 kilómetros por hora (y opción de compra de otros 23 trenes más durante el periodo de operación) y el posterior mantenimiento de los trenes y del corredor durante 12 años.
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El euro en cotas máximas de riesgo
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