miércoles, 12 de noviembre de 2014

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL NOVIEMBRE 2014: Perspectivas económicas inciertas

A la vista de los pobres resultados de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada a finales de octubre en Bruselas, la Unión Europea sigue sin rumbo para combatir el estancamiento europeo. En la cumbre se pidió al BCE que ponga en marcha el programa de compra masiva de deuda pública (expansión cuantitativa) similar a los aplicados por Estados Unidos y Japón en los últimos años.
Mientras tanto, la economía europea se asoma al precipicio arrastrada por Francia e Italia, y los problemas de Alemania.

GLOBAL:

Uno de los mayores temores del FMI, es que tal vez no podamos celebrar un final de crisis en la forma tradicional, sino que la normalidad venga a ser, a partir de ahora, el de unas economías menos dinámicas. El nuevo fantasma de estancamiento de las economías avanzadas puede dar lugar a un periodo prolongado de elevado desempleo motivado por el bajo crecimiento económico.
Sobre todo por la caída del crecimiento potencial –el que se podría obtener si se utilizaran todos los recursos disponibles- tanto en las economías emergentes, como en las desarrolladas debido a la bajada que han sufrido en su productividad.
El Fondo ha alertado sobre todo a Japón y a la eurozona, señalando que “Europa no funciona, y lo que ha seguido en Japón han sido 15 años de deflación y crecimiento funesto”. La institución ha pasado a ser una fuerte defensora de la inversión pública como elemento dinamizador de la actividad económica. Vamos una defensa a ultranza del keynesianismo más ortodoxo.
En las economías emergentes el pronóstico es que el crecimiento potencial sea un 1,5% más bajo que en 2011. Y en las avanzadas, el llamado output potencial ha pasado de una media anual del 2,5% en el del periodo 1996 a 2003, a un 1,6% entre 2004 y 2011.
Por lo que se refiere a la productividad, hay que señalar que en la economía de Estados Unidos creció un 1,8% entre 1997 y 2013,  mientras que en la región del euro aumentó a una media anual del 1,1%, tomando como baremo la riqueza por hora trabajada.
Sin embargo, en la mayor economía del mundo tampoco están demasiado tranquilos con la evolución de su productividad. La que incluye todos los factores —es decir, que no depende de aumentar las horas trabajadas ni el capital físico—  que aumentó 0,3% en EE UU en 2013 (la peor ganancia desde 2009) según las estadísticas de Empleo. El crecimiento potencial que el Fondo estima para Estados Unidos es el 2%.
Probablemente, la productividad esté disminuyendo como consecuencia de que los avances tecnológicos no estén generando las mejoras de eficiencias que se consiguieron hace años.
De las dudas no se libra ni China, ya que señala el Fondo que “su crecimiento se desacelerará más que lo que creen los pesimistas”. En el mejor escenario, si las reformas del país se complementan, se restringe el crédito y por tanto se frenan las inversiones poco productivas, “el crecimiento será más saludable, aunque igualmente será uno o dos puntos porcentuales más bajo durante los próximos años”.
El FMI reclamado, sobre todo, inversiones en infraestructuras (en obras públicas) y más reformas. Inversiones públicas no sólo en trenes o carreteras. A este respecto FUNCAS ha señalado que en España también se necesitan estímulos fiscales para mejorar la formación de los parados o rebajar las cotizaciones. Es decir, todo aquello que tenga que ver con las políticas activas de empleo.

ESTADOS UNIDOS:

Los datos de crecimiento del PIB estadounidense, por encima del 3% anual, han superado las previsiones de muchos analistas. Datos que se han publicado al día siguiente de que la Reserva Federal pusiera fin a 37 meses continuados de compra masiva de activos financieros y créditos hipotecarios para generar liquidez en los mercados financieros.
La política, conocida como "quantitative easing" consistente en acometer  estímulos monetarios o facilitación cuantitativa, fue puesta en marcha por el Banco Central de Estados Unidos en 2008, poco después de reducir casi a cero la tasa de interés tras el colapso de Lehman Brothers.
Por esa vía, el Estado corrió en auxilio de bancos y empresas (Citibank, General Motors, los semiestatales bancos hipotecarios Freddie Mac y Fannie Mae, entre otros) cuya situación de quiebra amenazaba con hacer colapsar a la economía.
El Banco Central estadounidense inyectó nada menos que unos 4,5 billones de dólares en la economía a través de la absorción de diversos paquetes de deuda y dudosos activos financieros que hoy conserva en su balance, algo que genera desde críticas moderadas a furiosas por parte de los partidarios de la ortodoxia monetaria.
Lo que sí está claro, es que por esa vía, se evitó que Estados Unidos cayera en una nueva Gran Depresión, quizá más grave que la de 1929,  con todo el impacto que ello hubiera tenido sobre el conjunto de la economía mundial.
No obstante, hay analistas que critican la idoneidad de los resultados del tremendo esfuerzo monetario realizado, acompañado en los primeros años de una política fiscal más expansiva. La realidad, es que se impidió la catástrofe, pero no se ha conjurado totalmente el riesgo de deflación, y el crecimiento aún dista de ser robusto.
Según el Conference Board (prestigiosa institución que analiza la marcha de la economía) los datos del tercer trimestre "fueron desalentadores para el consumo de los hogares y la inversión empresarial creció sólo moderadamente".
Los estímulos monetarios eliminados por la Reserva Federal, fueron aplicados también por el Banco de Inglaterra, con resultados parecidos y, anteriormente, en la década de los noventa por Japón para combatir la deflación en la que cayó su economía después del pinchazo de la burbuja especulativa en 1990-1991.
Siete años después de iniciada la crisis estadounidense y mundial, dos recientes informes, uno del FMI de abril de este año y el otro del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS, según sus siglas en inglés), han advertido de los límites de la recuperación y de los peligros futuros que afronta la economía internacional.
Para la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), el crecimiento mundial sería del 3,9% en 2014 y en 2015, con EE.UU. avanzando a un ritmo del 2,7% este año mientras Europa bordea un crecimiento nulo y China se desacelera.
También se han desacelerado las economías latinoamericanas: el Banco Mundial prevé un crecimiento de la región de 1,2% para el año próximo, lo cual también influye sobre la economía mundial.
La duda que cabe plantearse es si se va a frenar la especulación financiera con la retirada de los estímulos de la Fed. Toda la reorganización del mundo financiero desde 2007 ha llevado a una fuerte concentración de bancos, compañías de seguros, sociedades de bolsa, hedge funds e inversores institucionales, que han visto aumentar sus negocios gracias a la enorme liquidez que ha supuesto la "quatitative easing".
El FMI, temeroso de que la nueva burbuja especulativa que podría fraguarse  en los mercados financieros, venía recomendando el final de los estímulos monetarios que ahora se ha llevado a cabo.
Pues bien, en la última semana de octubre, la Reserva Federal puso fin a los seis años de estímulos monetarios masivos. El comunicado del banco central estadounidense afirma que los tipos de interés seguirán en el 0% durante un periodo de tiempo "considerable", probablemente hasta mediados de 2015.
La Fed mantendrá un balance de activos de 4,5 billones de dólares, tras los activos comprados, siempre y cuando se confirmen los indicadores actuales y la inflación, controlada en el 1,7%, siga dando margen a ello.
Con el objetivo de tranquilizar a las Bolsas, el tono general del documento es positivo,. De esta forma, la presidenta de Fed, Janet Yellen,  ha creído que es el momento del desenganche monetario.
La Reserva Federal certifica una "expansión moderada" de su economía con un "sólido" ritmo de creación de empleo. En este sentido, y en contraste con anteriores comunicados, destaca la "gradual reducción de los obstáculos" para la contratación. Sin embargo, precisa que la presión inflacionista es a la baja y que el mercado inmobiliario muestra una "recuperación lenta", lo que justificaría un margen de tiempo antes de subir el precio del dinero.
Acertar en el momento y en el calibre de la subida de los tipos es uno de los puntos más peliagudos que debe afrontar la Fed. Y las presiones no ayudan. Los dueños de bonos, poderosos fondos, firmas financieras y magnates de todo tipo quieren unos tipos que mantengan amarrados la inflación, para así no ver depreciados sus títulos, y por supuesto, obtener unos mejores rendimientos a sus inversiones por la subida de los tipos de interés.

CHINA:

La segunda economía mundial y primera potencia comercial, creció a una tasa del 7,3% interanual entre julio y septiembre: se trata de una cifra que confirma la progresiva desaceleración del gigante asiático durante los últimos años.
Ese 7,3%, inalcanzable para casi todas las economías  del mundo y algo superior a lo que esperaban los analistas, es la menor tasa registrada desde el primer trimestre de 2009, cuando China sufrió la fuerte embestida de la crisis financiera internacional y su PIB aumentó sólo un 6,2%. Si entonces Pekín decidió responder con uno de los mayores planes de estímulo que se recuerdan, hoy las autoridades han sugerido que una medida de tal calibre estaría prácticamente descartada.
Según el portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, Shen Laiyun, “el crecimiento está dentro del intervalo apropiado y los niveles de empleo son estables. A pesar del freno, la economía funciona bien y camina hacia la dirección y objetivo esperados”. Sin embargo, también advirtió de las “numerosas presiones a la baja” que afectan a la segunda economía mundial y acuñó en repetidas ocasiones el concepto de “nueva normalidad”, una idea que mencionó por primera vez el presidente Xi Jinping para referirse a la nueva fase de crecimiento de la economía china, significativamente menor a las tasas del 10% anual que se han logrado en las últimas décadas.
En esta nueva fase, Pekín quiere abandonar un modelo económico basado en el crecimiento a toda costa para alcanzar otro más sostenible, donde el consumo interno y el sector privado ganen protagonismo en detrimento de la inversión estatal.
Desde comienzos de 2014, las autoridades del gigante asiático han tratado de encontrar el equilibrio entre una tasa lo suficientemente alta para generar un nivel de empleo adecuado y, a su vez, seguir con el programa de reformas estructurales en su economía, que inevitablemente arrastran a la baja el crecimiento. El gigante asiático creció un 7,4% en los primeros tres meses del año y repuntó ligeramente entre abril y junio (un 7,5%) gracias a una serie de medidas de estímulo de índole fiscal y monetario dirigidas a las pequeñas empresas del país. Sin embargo, el frenazo del sector inmobiliario, que se ha agudizado en los últimos meses y que representa aproximadamente un 30% del PIB, ha vuelto a afectar negativamente al crecimiento.
Según datos oficiales, las ventas de viviendas han caído un 10,9% entre enero y agosto en comparación con el mismo periodo del año anterior y los precios siguen bajando en prácticamente todas las ciudades grandes y medianas del país. Para amortiguar la caída, los Gobiernos locales han relajado los controles a la compra de viviendas, y el Banco Popular de China (PBOC) ha inyectado liquidez a los principales bancos. Shen ha asegurado que los ajustes en el sector “no son radicales” y ha sugerido que los datos de septiembre podrían mostrar una leve mejoría.
En marzo, el primer ministro chino Li Keqiang fijó un objetivo de crecimiento del 7,5% para 2014. A menos de tres meses para acabar el año, la tasa acumulada se sitúa en el 7,4%. Li asegura que la prioridad son las reformas estructurales para conseguir un modelo sostenible a largo plazo y no parece dispuesto a un crecimiento impulsado por las inversiones públicas.

JAPÓN:

Al igual que en Europa, en  Japón tampoco acaba de cuajar la recuperación. La economía nipona ha tenido que reforzar su ya existente agresivo programa de estímulos económicos.
El Banco de Japón ha decidido inyectar aún más dinero a los mercados financieros y aumentar las compras de deuda pública para tratar de reactivar a su economía, que ha vuelto a flojear a consecuencia de la disminución de su demanda interna provocada por la subida del IVA del pasado mes de abril.
Al contrario que en Estados Unidos, el Banco de Japón ha optado por intensificar de esta forma sus estímulos monetarios. Esta decisión, empujó a las bolsas, de forma que el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró con ganancias del 4,83%, mientras que la cotización del yen japonés frente al dólar se desplomó hasta su nivel más bajo también en casi siete ejercicios. En general, todas las Bolsas mundiales reaccionaron al alza entusiasmados con las medidas de impulso del Banco de Japón.
En concreto, el órgano regulador japonés incrementará la base monetaria (efectivo en manos del público y las reservas de los bancos comerciales en el banco central) a un ritmo de 80 billones de yenes anuales (alrededor de unos 575.000 millones de euros), por encima de la cifra que inyectaba hasta ahora, que oscila entre los 60 y 70 billones de yenes.
Desde su llegada al poder en diciembre de 2012, el primer ministro Shinzo Abe anunció medidas contundentes bajo tres premisas: estímulo fiscal, expansión monetaria y reformas estructurales (una estrategia bautizada como Abenomics). El primer ministro cambió al gobernador del banco central y éste inició el segundo de los pilares para lograr que la inflación del país alcanzara el 2% a mediados de 2015. Pero en 2013 la cifra se situó en el 0,4% —el primer año que se alcanzó una tasa positiva desde 2008— y en lo que va de 2014 el indicador ha subido a un ritmo más lento del esperado.
La caída de la demanda interna, afectada por el aumento del IVA, pone en peligro tanto los objetivos de inflación como los de crecimiento. El PIB del país se contrajo entre abril y junio un 7,1% (en tasa anualizada) en relación con el mismo periodo del año anterior. El banco central de Japón también defendió la ampliación del programa por “la preocupación ante la caída de los precios del crudo”, que podría agudizar el problema.
De hecho, el organismo rebajó las perspectivas de crecimiento del país para este año fiscal, que se cierra en marzo de 2015, del 1% al 0,5%. Aun así, el banco central estima que con esta receta Japón “seguirá creciendo a un ritmo por encima de su potencial”.

EUROZONA:

La realidad es que el discurso triunfalista de salida de la recesión en la eurozona ha durado poco. Los datos de Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea) del segundo trimestre de 2014 presentan un panorama desolador: la eurozona en su conjunto se estancó con una variación nula en el PIB, pero alguno de los países centrales, con Alemania a la cabeza están, otra vez, con tasas trimestrales negativas.
Con Italia en recesión (ya lleva dos trimestres en negativo), Francia estancada en el 0 %, y Alemania cayendo un 0,2 % en tasa trimestral, el escenario de la economía europea es muy preocupante: nos acerca cada vez más a la tercera recesión. Pero en esta ocasión, puede ser más grave, ya que se presenta  en un panorama de elevado endeudamiento tanto público como privado, una tasa de paro muy alta y, además, con riesgo de deflación, lo que puede ser catastrófico para la economía.
Para evitar los efectos devastadores de una recaída que nos condenaría a más de una década perdida, es absolutamente necesario, y cada vez más urgente, un cambio en la política económica que deje atrás la austeridad compulsiva y apueste por el crecimiento.
Los anuncios del presidente del BCE de cambios en la política monetaria, trasladando a la UE lo que ya hicieron antes en Estados Unidos y el Reino Unido, son positivos pero insuficientes. Es preciso complementar esa política con otras actuaciones de política fiscal. Fundamentalmente alargar los plazos de la consolidación fiscal en los países con déficit (más tiempo para corregir sus déficit), e implementar políticas expansivas de demanda en aquellos que están en una situación de equilibrio, como es el caso de Alemania.
Y aun así, no bastaría, ya que la economía del conjunto de la Unión Europea se enfrenta a un problema de fondo: la debilidad de la demanda interna. Para impulsarla se precisa de una política fiscal y monetaria expansiva. Con un plan de inversiones públicas eficientes, acompañado de un  incremento de los salarios que incremente el consumo de las familias.
La propia Comisión Europea, en las previsiones de otoño que ha presentado, plantea que la recuperación europea se retrasa, al menos, un año completo con respecto a las previsiones que había realizado el pasado mes de abril.
Según la Comisión, España la cuarta economía de UE, crecerá un 1,7 en 2015, cuatro décimas menos de lo que había calculado. El PIB de la Unión Europea avanzará el 1,5 el próximo año, y el de la zona euro el 1,1 según las mismas previsiones.
El mercado laboral europeo también muestra síntomas propios del enfriamiento económico. Se recupera algo, pero no a la velocidad que lo venía haciendo: los datos de afiliación a la Seguridad Social de octubre revelan 16,7 millones de cotizantes tras ganar 28.817 (casi la mitad que el mismo mes de 2013). El desempleo creció en 79.514 personas.
Desafortunadamente, las debilidades se aglomeran, ya que los precios se acercan con velocidad a la deflación, sobre todo en la eurozona (aumentaron sólo el 0,3% en septiembre). En un clima deflacionario y con la recuperación económica en punto muerto, Europa se asoma a una situación, como se ha comentado reiteradamente, de japonización (débil crecimiento y deflación desde los años 90), con unas consecuencias y duración desconocidas.
El peligro es realmente mayor que el que dan a entender las principales cifras macroeconómicas del Viejo Continente.

ESPAÑA:

La economía española avanzó, entre junio y septiembre un 0,5%, una décima menos que en el trimestre anterior. La demanda interna ha sido la palanca que lo ha propiciado, dado que el sector exterior sigue debilitado como  consecuencia de la caída de las exportaciones, que ha restado un punto al crecimiento.
Continua, por tanto, la tendencia ya contrastada a comienzos de este año, cuando las exportaciones dejaron de ser el motor que tirase de la economía española. La razón es, la anteriormente apuntada, el empeoramiento económico de la zona euro.
El mercado laboral también muestra los síntomas propios del enfriamiento económico. Sigue recuperándose, pero no a la velocidad que lo venía haciendo. Y esto se puede ver en los datos de afiliación a la Seguridad Social de octubre. Se situó en una media 16,7 millones de cotizantes tras ganar 28.817. Una cifra, esta última, que con ser positiva, es casi la mitad de la lograda el mismo mes del año pasado. Lo mismo evidencia el mismo dato al eliminarle los efectos de la estacionalidad. Los 5.208 afiliados más serían el menor incremento del año, exceptuando la caída de agosto, según el Ministerio de Empleo.
También las cifras del paro registrado muestran cierta disminución en su caída, no tanto por el incremento del desempleo, que ha crecido en 79.514 (8.000 menos que el año anterior en el mismo mes) y ha dejado el número total en alrededor de 4,5 millones (según la EPA 5,5 millones), sino por la evolución de la contratación. La cifra de compromisos suscritos durante el mes octubre siguen al alza respecto al año anterior, pero, de nuevo, su incremento anual vuelve a ser el más bajo respecto al año 2013.
Otro aspecto destacable es la consolidación del empleo a tiempo parcial. Observando las cifras de afiliación a la Seguridad Social se aprecia que un 22,3% de asalariados trabajan por horas, cuatro décimas más que el año pasado. Por el contrario, la recuperación sigue sin llegar a los empleos indefinidos a jornada completa regularizados (el núcleo central del mercado laboral). El mes pasado el instituto público registraba unos 6,114 millones de cotizantes que tenían la suerte de contar con el contrato de mayor calidad en el empleo (un 0,4% menos que en 2013).
También en el análisis de las prestaciones se observa que se mantiene la tendencia, ya desde hace más de un año, muestra una reducción de la protección frente al desempleo. En septiembre, último mes con datos disponibles, la tasa de cobertura ha caído al 57% (el porcentaje más bajo desde, al menos, 2004, primer año que aparece en la serie estadística del Ministerio de Empleo). No hay que ir tan atrás para encontrar una cifra más baja de beneficiarios de prestaciones o subsidios: los 2.391.143 parados que perciben ayuda de algún tipo es el menor número desde diciembre de 2009.
Estas cifras explican una parte del hundimiento del gasto en protección frente al desempleo. En los nueve primeros meses del año, los Servicios Públicos de Empleo Estatales han pagado 18.819 millones en prestaciones y subsidios (4.000 menos que lo empleado en el mismo periodo del año anterior). La otra parte de la explicación llega por el mayor peso de los subsidios asistenciales: la paga menos cuantiosa de las que puede recibir un parado, en el conjunto de ayudas públicas del seguro de desempleo.
Este año, por primera vez durante la crisis, el gasto de esta partida presupuestaria cae de forma significativa (un 18% hasta septiembre).
Por lo que respecta a la marcha de los precios,  la deflación ha llegado a los supermercados. Según representantes cualificados del sector,  "para muchas frutas y verduras nunca hemos conocido precios tan bajos como los de este verano en toda nuestra historia".
Según las estadísticas del IPC que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de los alimentos llevan cinco meses a la baja. De media se han reducido entre el 0,5% y el 2,2%. Pero en algunas categorías la rebaja ha sido más profunda: los aceites eran en septiembre el 12,6% más baratos que un año antes; las patatas, el 20%; la carne de ave el 2,7% menos; y la de cerdo es un 2,2% más barata que en 2013.
Se ha desencadenado una guerra de precios que puede suponer algo de alivio a los hogares a corto plazo, que ven reducido su recibo de la compra en unos céntimos. Sin embargo, en un sector con márgenes de beneficio tan ajustados como el de los alimentos frescos, a medio plazo la pérdida de negocio puede poner en riesgo inversiones, empleos e incluso la supervivencia de las cadenas y productores más débiles, según advierten algunos analistas.
La deflación es resultado de esa agresiva guerra de precios,  que es la única variable que han movido, en lugar de luchar en el terreno de la calidad, productividad o innovación.
Muchos analistas afirman que se ha entrado en una espiral de la que el sector es incapaz de salir: “las cadenas se han obsesionado con aumentar la cuota de mercado a costa de ofertas y productos más baratos. Esto deja a muchas empresas sin margen de maniobra para seguir".
A corto plazo, con una tasa de paro cercana al 24% y la renta de las familias muy debilitada, los precios bajos, realmente, suenan a música celestial. Pero a medio y largo plazo se traduce en graves problemas para la distribución y podría ocasionar problemas para la supervivencia para algunas cadenas de distribución.
En otro orden, los resultados favorables obtenidos por los 15 bancos españoles, representativos del 90% de los activos de todo el sistema, constituyen una excelente noticia. Hay que recordar, no obstante, que es muy reciente la recapitalización de la banca y que era poco probable que un examen, por exhaustivo que fuera, se detectara problema alguno.
Una vez conocido el resultado del examen, lo importante ahora es que los bancos apuntalen su negocio a través del crecimiento del saldo del crédito, de forma que las concesiones nuevas superen las amortizaciones. No hay problema de liquidez; los bancos ya no podrán esgrimir riesgo regulatorio (nuevas exigencias de capital) como excusa para no dar préstamos.

MERCADOS:

Las bolsas europeas han bajado en bloque, con España e Italia de nuevo como más damnificadas, como consecuencia de la rebaja de previsiones económicas para Europa y las noticias difundidas respecto a la estrategia del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. Y es que los banqueros de la eurozona critican especialmente la decisión de Draghi de fijar un objetivo para aumentar el balance del BCE inmediatamente después de acordar en una reunión de política económica del Consejo de Gobierno no hacer pública ninguna cifra.
Los halcones del BCE, con el alemán Bundesbank a la cabeza, son todavía más reacios a la expansión monetaria en un momento en el que la reactivación europea se ha frenado en seco y los inversores demandan medidas más contundentes, como la compra masiva de activos públicos (el llamado Quantitative Easing en la jerga financiera anglosajona).
A medida que las decisiones destinadas a suavizar la política monetaria han creado más polémica, algunas fuentes internas del BCE afirman que Draghi ha actuado cada vez más por su propia cuenta o con sólo un puñado de asesores, dejando de lado incluso a figuras clave del departamento. “Mario es más reservado que su predecesor, Jean-Claude Trichet, y menos dado a la toma de decisiones conjunta. Estas voces críticas (algunas provienen de miembros veteranos del BCE) afirman que “los gobernadores nacionales a veces sienten que están en la oscuridad e ignorados”.

EMPRESAS:

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha decidido sancionar con 25,78 millones de euros a Telefónica Móviles por determinados compromisos de permanencia incluidos en sus contratos para pymes, concretamente en los “Contratos Premium especial PYME”.
Estos compromisos de permanencia, vigentes desde 2006, estaban vinculados a descuentos sobre las tarifas y tenían una duración inicial de 12, 18 o 24 meses. La permanencia se prorrogaba automáticamente y las penalizaciones eran crecientes; es decir, se pagaba una penalización mayor cuanto más cerca estaba de finalizar el período de permanencia. Asimismo, para dejar sin efecto la permanencia era necesario un preaviso de un mes. La CNMC ha resuelto que esta práctica continuada en el tiempo supone una infracción de la Ley de Defensa de la Competencia y del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).
Los compromisos de permanencia sancionados tienen "efectos restrictivos a la competencia" puesto que limitan "desproporcionadamente" la capacidad de los clientes de Telefónica para cambiar de operador y, por otra parte, incrementa "sustancialmente los costes en los que tienen que incurrir los competidores para ganar clientes a costa de Telefónica Móviles", según se indica en la resolución. El resto de operadores "deja de estar en igualdad de condiciones para competir por estos clientes", por lo que “se estaría excluyendo a otros operadores como los Operadores Móviles Virtuales (OMVs) del segmento empresarial en el mercado minorista de servicios móviles”, según el organismo.

Las condiciones de permanencia sancionadas afectaban a clientes de Telefónica Móviles que, en su conjunto, representaron más del 70% de los ingresos de la entidad en el año 2012 en el segmento de pymes. En este sector, Telefónica Móviles mantiene una cuota de mercado mayor y más estable respecto al sector residencial que el resto de sus competidores. 

lunes, 27 de octubre de 2014

TEST DE ESTRÉS DE LA BANCA. ¿CÓMO AFECTA A LA ECONOMÍA REAL?


Tras el resultado de las pruebas de esfuerzo, Linde, gobernador del Banco de España, ha asegurado que la banca española es la que menos ajuste ha necesitado en sus balances, por lo que el sector español ha sido el mejor de Europa. Ahora bien, Linde recordó que el test "mide otras cosas más y no podemos decir que somos los mejores. Hemos pasado la prueba con holgura,.. ni más ni menos”. Es lo que ha señalado.
El futuro está por escribir. Es una foto fija, no una garantía para los próximos 15 años. Hay mucho en lo que trabajar. Está muy bien y es tranquilizador", pero "no dice nada del mañana.  Nuestras entidades afrontan el futuro con balances saneados y buena posición de solvencia”.
Ahora bien, ¿significa esto que volverá el crédito?
Estos resultados ayudan a que eso ocurra. Que la banca esté sana es una condición necesaria para que regrese el crédito, pero no suficiente. El sector está en mejor posición, pero dependerá de otros factores económicos, como el empleo, la evolución de los precios.
Con una eurozona bordeando su tercera recesión, la economía española trata de apuntalar su incipiente recuperación.
Entre abril y septiembre la región del euro se estancó, mientras que el PIB español creció a un ritmo trimestral del 0,5%. Desde luego, no es para tirar cohetes, ¿pero se trata de una situación sostenible?
El Gobierno español opina que si lo es. Todo va a depender de la fortaleza de la demanda interna de nuestra economía.
Muchos analistas opinan que el frenazo europeo tendrá una mínima incidencia en el PIB español. Eso sí, siempre que la amenaza de recesión europea se quede sólo en eso, en una simple amenaza.
Los propios técnicos del Banco de España se reafirmaban en el pronóstico “de paulatina recuperación”, aunque admitiendo que “los riesgos de desviación a la baja se han acentuado” por la debilidad europea. El Banco de España prevé un crecimiento del 1,3% en este 2014, y de un 2% el próximo 2015. Coincide esta previsión con las del Ejecutivo y las de la mayoría de servicios de estudios españoles.
Funcas espera, que aunque no con la intensidad de la primera mitad del año dónde la compra de automóviles y otros bienes duraderos empujaron al crecimiento de la economía española, el consumo de las familias —que supone el 55% del PIB— siga avanzando a buen ritmo. “La creación de empleo, aunque sea de mala calidad, está detrás de la mejora de las expectativas, y ahora, con los buenos resultados de las pruebas de esfuerzo a los bancos, disponemos de una magnífica ocasión para que mejore la necesaria financiación, sobre todo a la pequeña y mediana empresa.
Dos importantes cuestiones se ciernen sobre la economía española:
La primera es ver si seremos capaces de crecer aunque nuestros socios de la eurozona no lo hagan. Históricamente, si Europa crecía menos, eso acababa afectando a España en una proporción similar. A favor de que no sea así juega el hecho de que nuestro país ha abierto nuevos canales de comercialización con otros países, lo que facilita la reorientación de nuestra exportaciones.
La segunda, es si una vez que los bancos están saneados, el Banco Central Europeo sea capaz de convencer a los que -en definitiva son los agentes que facilitan los necesarios créditos- de que va a hacer lo necesario para que este fluya a la economía real de manera suficiente, a unos tipos muy bajos y durante un tiempo prolongado.
En todo caso, importantes dudas me asaltan en estos momentos:
¿Qué incidencia tendrá el elevado endeudamiento público y privado que sufrimos en la economía real, empresas, familias y administraciones públicas? ¿Simplemente, lo vamos a trasladar al futuro sin que tenga mayor incidencia en el momento presente?
Y la otra, no menos importante, ¿es suficiente un moderado crecimiento en empleos de mala calidad, para eclipsar los efectos de un volumen de parados superior a los cinco millones de personas? Me refiero a la mejora de las expectativas que de verdad consigan reanimar el consumo de las economías domésticas: la desigualdad se ha ampliado, y junto a las familias que hayan mejorado su situación, otras puede que no vislumbren la incipiente mejoría.

lunes, 13 de octubre de 2014

La caída del crecimiento potencial en las economías. Es preciso que las autoridades reaccionen.

“Las grandes economías desarrolladas, sobre todo Japón y la zona euro, podrían afrontar un periodo de estancamiento secular. Lo que está pasando en Europa es que  no funcionan las medidas, y lo que siguió en Japón fueron 15 años de deflación y crecimiento funesto”. La frase no corresponde a un clarividente que ha consultado su bola de cristal, sino al Fondo Monetario Internacional en su último Informe “Perspectivas de la Economía Mundial”.
No deja de sorprender que una institución tan alérgica a los déficit públicos, se haya transformado en una fuerte defensora de la inversión pública como motor que mueva a la actividad económica y consiguiente creación de empleo.
El crecimiento potencial, es decir, aquel que podría conseguirse en el PIB utilizando todos los recursos disponibles, está decreciendo tanto en las economías emergentes como en las desarrolladas.
En la mayor economía mundial, Estados Unidos, existen temores respecto a la evolución de su productividad. El Fondo ha estimado para Estados Unidos una caída en su crecimiento potencial al 2%.
La institución de Christine Lagarde ha reclamado inversiones en infraestructuras y más reformas, sobre todo en la obra pública, ya que las nuevas y viejas potencias parecen condenadas a crecer menos los próximos años.
El Fondo Monetario Internacional también ha expresado sus dudas respecto al corto plazo, y admitiendo que a veces ha errado en sus previsiones, las ha rebajado. Ha influido en ello,  los riesgos como el conflicto de Ucrania o el efecto miedo que pueda generar el brote de ébola. “El repunte proyectado puede de nuevo no materizalizarse o quedarse corto”, ha advertido.
La economía mundial se encuentra en un difícil equilibrio. Por un lado, los países deben hacer frente al legado de la crisis financiera global, que ha dejado un rastro de sobreendeudamiento y alto desempleo. Por otro, los países tienen un futuro incierto, donde la reducción de las tasas de crecimiento potencial está incidiendo en la confianza, en la demanda y en la actividad diaria.
La economía de Estados Unidos e Inglaterra están dejando atrás la crisis financiera con tasas aceptables de aumento de su PIB, aunque su crecimiento potencial es aún menor que a comienzos de la década de 2000. Japón también está creciendo, pero los altos niveles de deuda pública heredados del pasado, sumados a un crecimiento potencial muy bajo en el futuro, plantean enormes desafíos macroeconómicos y fiscales.
En el otro lado, la Eurozona está prácticamente estancada desde comienzos de este año. La baja actividad de las economías centrales y las graves secuelas que la crisis ha dejado en el sur de Europa, apuntan a un bajo crecimiento potencial que impide que se consolide la recuperación.
No sólo ha de ser un objetivo prioritario continuar con el saneamiento de los balances bancarios, sino que es preciso seguir reduciendo el sobreendeudamiento de las empresas y de las economías domésticas que sigue siendo muy elevado en economías como la española.
Todas son causas que, mientras persista la debilidad de la demanda, hacen prioritario mantener una política monetaria acomodaticia y bajos tipos de interés.
Sin permitir que la mejoría en la estabilidad financiera se vea amenazada, se debe recurrir a la política fiscal para sostener la recuperación. Como se explica en el Informe del Fondo Monetario Internacional , la inversión en infraestructuras, incluso si se financiara con la emisión de deuda, puede estar justificada y ayudar a estimular la demanda a corto plazo. Siempre que estas inversiones tengan un efecto beneficioso a medio y largo plazo. No se deben acometer proyectos de dudoso valor, sino en aquellos que consigan una rentabilidad suficientemente elevada.
Incluso, incrementando de manera notable esta inversión pública eficiente, en aquellos casos en los que exista una notoria deficiencia en sus infraestructuras, sobre todo si el riesgo de estancamiento existente se llegará a materializar.
Desde luego, se trata de una tarea complicada: hay que distinguir entre declaraciones grandilocuentes y el anuncio de grandes objetivos que casi nunca se materializan, y la prioridad de acciones y reformas políticamente viables. No es momento del marketing politico.
Para vencer estos importantes retos se precisa de la responsabilidad y profesionalidad de las abundantes instituciones y autoridades que nos rigen, que para ello están investidas de ese poder. 

Se trata de un desafío colectivo para conseguir restablecer la confianza, mediante la articulación de claros planes económicos, para coordinadamente abordar los problemas heredados de la crisis, e impulsar el crecimiento potencial hasta, al menos, los niveles previos a aquélla.



martes, 7 de octubre de 2014

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A OCTUBRE 2014: relativa mejoría con riesgos de recaida

Solo Estados Unidos supera a España como país con un mayor volumen de deuda dependiente con acreedores exteriores. La deuda exterior estadounidense es la más cuantiosa del mundo, con unos 5,5 billones de dólares al cierre de 2013, mientras que España le sigue con unos 1,4 billones. Pero hay una diferencia de peso entre el primero y el segundo: para EE UU, esos créditos exteriores suponen el 34% de su producto interior bruto (PIB), mientras que para los españoles supone el 103% de su economía. 

GLOBAL:

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha señalado, “está habiendo una recuperación. Todos la sentimos. Pero el nivel de crecimiento y de empleos no son lo suficientemente buenos”.
La recuperación de la última crisis, está siendo “decepcionante”, “quebradiza” y “desequilibrada”. Lagarde ha hablado de la amenaza persistente de los riesgos. Aunque también dijo que la economía global se encuentra en un punto de “inflexión”, que debe ser reforzado con políticas más contundentes para poder superar esta situación “mediocre” que nubla el futuro.
“Espero hacerles pensar y que no lloren mucho”, comentó antes de entrar en detalle. El principal temor es que el crecimiento se quede bloqueado a estos niveles, por debajo del potencial. Precisó que el Fondo espera “solo un modesto repunte para 2015”.
Una de las características de la nueva realidad es que las perspectivas difieren mucho de un país a otro. En el grupo de las economías desarrolladas, el sólido repunte de EE UU y de Reino Unido difiere del modesto crecimiento que se anticipa para Japón y la debilidad de la Europa del euro. En los emergentes, China seguirá tirando pero menos que antes.
Lagarde ha señalado las diferencias en la gestión de la política monetaria, haciendo énfasis respecto a que la vuelta a la normalidad en países como Estados Unidos puede tener efectos en el resto del mundo, en el caso de que el alza de tipos llegue antes y de forma más rápida de lo previsto.
Como riesgos adicionales para la recuperación citó también los geopolíticos, en concreto la escalada de la tensión por el conflicto en Ucrania, las protestas en Hong Kong, la crisis constante en Oriente Medio y ahora también el brote de Ébola en el África Occidental, que la directora gerente dijo debe ser afrontado de manera urgente por su efecto potencial en la economía de la región.
"Podemos eliminar estos nubarrones, pero el FMI no puede hacerlo solo". Ante esta situación, Christine Lagarde volvió a pedir a la Reserva Federal de EE UU que comunique de la mejor forma posible su estrategia de abandono gradual de los estímulos. Y a los países emergentes, los más expuestos al cambio de política monetaria en EE UU, les emplaza a adoptar políticas para protegerse convenientemente.
A la zona euro, le ha solicitado que adopte políticas fiscales que sean amigas del crecimiento y de la creación de empleo sin que eso suponga dar un paso atrás en los procesos de consolidación fiscal. En otras palabras, habla de “flexibilidad” a la hora de aplicar las medidas fiscales para mantener así el apoyo a la economía durante todo el tiempo que sea posible.
El FMI concluye haciendo una nueva defensa de las reformas estructurales para elevar la productividad y la competitividad del empleo. De los 200 millones de parados actuales en todo el mundo, 75 millones son jóvenes. También hizo referencia al estancamiento de los salarios. “Para que crezca el consumo y la inversión, necesitamos un crecimiento más robusto del empleo y de los sueldos”.
Por otro lado, según el secretario general de la Organización por la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, el fraude fiscal y la evasión de capitales de las multinacionales han minado la confianza de los ciudadanos en el sistema y es responsabilidad de los líderes políticos restablecer el orden.
 “La erosión de la confianza que hemos visto tras la crisis viene de la percepción que tiene la gente que está sufriendo y que no tiene trabajo, de que no hay igualdad de condiciones”, aseguró Gurría, que añadió que “esta no es solo una cuestión técnica, es una cuestión profundamente política”.
Corporaciones del sector tecnológico como Amazon, Google, Apple, Microsoft, compañías como Starbucks y otras multinacionales de todos los sectores montan complejos sistemas de ingeniería fiscal para trasladar sus beneficios a países con un tratamiento fiscal muy ventajoso. El resultado es que terminan pagando un porcentaje ridículo de sus ganancias en impuestos.

ESTADOS UNIDOS:

La economía de Estados Unidos creció en el segundo trimestre a su ritmo más fuerte en dos años y medio, con todos los sectores contribuyendo al avance. Se trata de una señal positiva para lo que resta del año.
El Departamento de Comercio ha elevado su estimación respecto al crecimiento del Producto Interior Bruto para mostrar que la economía se expandió a un ritmo del 4,6 por ciento a tasa anual, en línea con lo esperado por los analistas, aunque superior al 4,2 por ciento que se había estimado anteriormente.
La mejora económica refleja un crecimiento más acelerado del gasto empresarial y una expansión de las exportaciones más sólida de lo que se había estimado.
No obstante, el gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, no ha sido revisado al alza debido a que desembolsos más fuertes para el cuidado a la salud han sido contrarrestados por una debilidad en el gasto en bienes duraderos y en el ocio.
Con el crecimiento de la demanda doméstica a su ritmo más intenso desde el 2010, la recuperación económica se muestra como más fuerte, superando el desplome económico registrado en el primer trimestre debido a un invierno inusualmente severo.
El fuerte crecimiento del segundo trimestre asegura una base firme para la economía en el tercer trimestre. Hasta ahora, datos de manufacturas, comercio y vivienda sugieren que buena parte del impulso del segundo trimestre se prolongó al tercer trimestre.
El crecimiento del PIB en el segundo trimestre había sido anteriormente estimado a una tasa del 4,2 por ciento. La economía se contrajo a un ritmo de 2,1 por ciento en el primer trimestre.
Por otro lado, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ha insistido en que mantendrá los tipos de interés de referencia en torno al 0% por un "tiempo considerable" después de la finalización de su programa de estímulo monetario.
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha precisado que este periodo es "altamente condicional y está ligado a la evolución de la economía".
En una rueda de prensa tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés), Yellen señaló que las perspectivas económicas apenas han cambiado desde la última reunión celebrada en julio.
Asimismo, insistió en que no existe una "interpretación mecánica", al mostrarse abierta a que los tipos de interés puedan subirse antes de lo anticipado si la mejoría económica lo exige.
"Si los eventos nos sorprenden y vemos que tenemos que movernos antes o después, creo que tenemos la flexibilidad para adaptarnos", ha afirmado la presidenta de la Fed.
Además, la Reserva Federal ha rebajado en otros 10.000 millones de dólares su programa de compra de bonos y de valores hipotecarios.
De esta manera, el volumen de compra mensual de activos se sitúa en 15.000 millones de dólares.
Esta nueva rebaja prepara la salida definitiva del programa de inyección de liquidez para la próxima reunión de la Fed a finales de octubre.
Por otra parte, el banco central estadounidense ha rebajado nuevamente las perspectivas de crecimiento para 2014 a entre un 2% y un 2,2%, y para 2015 entre 2,6% y 3%, y ha mejorado ligeramente la tasa de desempleo a entre un 5,9% y un 6% este año, y entre 5,4% y 5,6% para el próximo.
No obstante en su comunicado, la Fed ha insistido en que aún existe "una significativa infrautilización de los recursos laborales" pese a los recientes progresos en el desempleo, actualmente situado en una tasa del 6,1% (por cada 100 activos o personas que se ofrecen en el mercado de trabajo, algo más de seis no lo consiguen).

CHINA:

Parece ser que China ya no es una economía tan atractiva para invertir. Desde que se abrió al mundo en 2001, el gigante asiático ha sido uno de los principales destinos donde las empresas extranjeras han establecido sus fábricas, atraídas por unos costes laborales escandalosamente bajos y en general por unas leyes que han permitido casi todo lo que no se permitía en los países de origen.
Sin embargo, muchas de estas ventajas son ya de otra época. Al cierre de 2012, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, el salario medio anual de la población urbana fue de 46.769 yuanes (unos 5.870 euros), una cifra que sigue lejos de los estándares occidentales, pero que se ha doblado prácticamente en solamente cinco años. Y esto, junto a la ralentización sufrida, hace disminuir los márgenes empresariales, decisivos a la hora de determinar dónde hay que producir.
Una encuesta reciente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China muestra que, por primera vez en la historia, los márgenes de beneficio de más de la mitad de las empresas europeas que operan en China fueron menores que los promedios globales de sus compañías. Dos tercios de ellas añadieron que se ha vuelto más difícil hacer negocios en los últimos dos años por la creciente competencia en un mercado cuyo acceso no es “igual para todos”, explican, en referencia a los privilegios que aún gozan las empresas estatales.
No es extraño, pues, que algunos afirmen que se ha acabado la edad de oro de invertir en China. “Las empresas ya miran a otros países asiáticos, como Indonesia o Malasia, y hasta algunas vuelven cerca de casa por razones logísticas”, explica el presidente de la institución, el alemán Jörg Wuttke, y añade que China “sigue estando entre los tres lugares preferidos para invertir, pero ha perdido su liderazgo indiscutible de antaño”.
Los datos del Ministerio de Comercio chino muestran que la inversión financiera directa global ha caído un 1,8% en lo que va de año, algo que el portavoz del organismo, Shen Danyang, reconoce que se debe a “la desaparición de las ventajas del pasado, como los costes bajos”, pero que también atribuye a “tendencias temporales”, como la débil recuperación de la economía global o las fluctuaciones de la tasa de cambio de la moneda.
Ante los cambios de China, los inversores también modifican sus criterios: mientras que antes era el lugar perfecto para producir, ahora la mayoría del capital foráneo se dirige al sector servicios, en el que se vislumbra un fuerte crecimiento por la continua mejoría del poder adquisitivo de los chinos. Paradójicamente, recuerda Wuttke, “estas áreas son las que aún cuentan con más restricciones para las compañías extranjeras”.
Ahora bien, lo más destacable es el enorme cambio habido, respecto al protagonismo que ha adquirido China como origen de las inversiones: se calcula que el año que viene el valor de la inversión del gigante asiático al exterior superará, por primera vez, al capital entrante, algo inédito que pone de relieve la creciente influencia china como potencia inversora en el mundo.
En 2013, Pekín invirtió 90.200 millones de dólares fuera de sus fronteras, un 16,8% más que en 2012, y se sitúa ya como el tercer país emisor tras Estados Unidos y Japón. Si bien la mayoría de las inversiones son en ámbitos como el energético o la construcción de infraestructuras, empresas de otros sectores como Huawei, Lenovo o ZTE son cada vez más conocidas en Occidente.
Tradicionalmente, el patrón de crecimiento de China la ha llevado a invertir en países y regiones con abundantes recursos naturales (Canadá, Australia) y que no ofrecieran resistencia cultural o política a su capital (África, Latinoamérica), pero ahora las grandes empresas chinas salen al exterior buscando ofertas atractivas en Estados Unidos y Europa.
Por otro lado, el Banco Central de China ha decidido inyectar 500.000 millones de yuanes (unos 62.800 millones de euros) a las cinco principales entidades financieras del país con el objetivo de incentivar a la economía.
Varios indicadores –como la producción industrial y las ventas al por menor— vienen señalando cierta ralentización de la actividad de la segunda economía mundial (crecen pero no al ritmo deseado, ya que se estima que la economía china debe crecer por encima del 7% para mantener el empleo).
Aunque las exportaciones han crecido, las importaciones acumulan dos meses de caídas consecutivas, lo que hace temer un enfriamiento de la demanda interna.
Los 500.000 millones de yuanes se repartirán equitativamente entre los cinco mayores bancos del país a través del mecanismo Standing Lending Facility (SLF), que permite dar préstamos de uno a tres meses a las entidades cuando no son capaces de obtener liquidez suficiente por su cuenta. Se especula que la inyección podría responder asimismo a la necesidad de cubrir la demanda creciente de efectivo ante la próxima semana festiva por el Día Nacional de China, que en otros años ha provocado problemas de liquidez en algunas entidades.
El proceso de desaceleración que está sufriendo durante estos últimos años, no sólo está provocado por el debilitamiento de su demanda externa, sino también por la reestructuración del modelo económico del país. Tras años de crecimiento a golpe de inversión pública, ahora las autoridades quieren dar un mayor protagonismo al mercado y esto se ha reflejado en las medidas de estímulo que se aplican en China, mucho más prudentes que antes.
Desde el enorme plan de estímulo aprobado para capear los efectos de la crisis financiera internacional, cada vez que la economía China se ralentiza, Pekín actúa para compensar la caída pero nunca de forma contundente. En este contexto, el Banco Central ha evitado medidas de estímulo generalizadas –no ha tocado los tipos de interés desde 2012— y se ha limitado a controlar los niveles de liquidez mediante operaciones de mercado abierto y con mecanismos como el SLF (facilidad de depósito para entidades en problemas).
En definitiva, lo que persiguen las autoridades chinas es impulsar todas las políticas de aumento de la demanda.

EUROZONA:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido sobre la necesidad de que la Eurozona tome medidas excepcionales a corto plazo, ya que los “fantasmas” de la temida tercera recesión podrían materializarse en el continente europeo y sumirlo en una gran depresión.
Estos temores aparecen reflejados en el último informe sobre “Perspectivas”, dónde se rebajan de forma considerable las previsiones de crecimiento de las tres grandes potencias de la moneda única. No sólo en Francia e Italia, nuevos ‘enfermos’ comunitarios, sino también en Alemania. Si en mayo se predijo un aumento del PIB del 1,2% para este año, la nueva estimación lo rebaja al 0,8%. Y para 2015, lo ha bajado del 1,7% al 1,1%.
El propio Banco Central Europeo ha alertado respecto a que la recuperación está perdiendo fuelle, por lo que la mayoría de analistas coinciden en que se debe reanimar la inversión.
La realidad, es que la ausencia de reacción a las excepcionales medidas adoptadas por el BCE para reducir las amenazas de estancamiento económico y deflación, conforma uno de los escenarios más adversos en la eurozona. La demanda de los bancos en la primera convocatoria de las inyecciones de liquidez (TLTRO), con el fin de que crezca el crédito al sector privado, ha sido decepcionante. Si las escasas peticiones del pasado día 18 de septiembre tuvieran continuidad en la ronda de diciembre, el BCE no tendría más remedio que emplearse a fondo en la compra de titulizaciones y, en última instancia, de otro tipo de renta fija privada e incluso de deuda pública. Con todo, convendría no esperar a ese momento y adoptar cuanto antes decisiones de estímulo fiscal de la demanda.
Mario Draghi ha señalado que la recuperación sigue siendo “débil, frágil y desigual”, una enfermedad económica que incluye un largo estancamiento, el paro en máximos y el hastío de los jóvenes en medio del octavo año de crisis. Ante esos síntomas de depresión, Draghi anunció que empezará a comprar activos privados a mediados de este mes de octubre, a pesar de la irritación en Alemania. Esas compras, combinadas con todo el arsenal de medidas extraordinarias (tipos de interés negativos, barras libres de liquidez y demás), tienen un solo objetivo: anclar las expectativas de inflación, con los índices de precios aproximándose peligrosamente al 0%. El BCE se da “unos meses” para evaluar los resultados. En caso de que los precios sigan entumeciéndose, está “listo para tomar otras medidas no convencionales”.
Desde luego al BCE cada vez le queda menos munición y, frente al vacío de poder en Bruselas, Berlín se niega en redondo a gastar su sacrosanto superávit.
A la eurozona sólo le queda Draghi, con sus compras de activos privados y esa última bala de las compras de deuda pública, a sabiendas de que eso es pecado mortal en Alemania. 
Estados Unidos, Reino Unido y Japón las han usado generosamente durante la crisis; entre las grandes economías, solo la eurozona las rehúye, pese a que sus constantes vitales son peores. El BCE incumple de forma flagrante su mandato (la inflación está en el 0,3% y bajando, lejos del objetivo del 2%).
Mario Draghi señala la falta de acuerdo político para no activar el denominado “quantitative easing”. Se trata de una paradoja, ya que teóricamente el BCE es independiente en sus decisiones.
Los analistas, las grandes entidades financieras y la banca de inversión ven muy posible las compras de deuda pública en el primer semestre de 2015, siempre que las cosas sigan igual de mal. Hasta entonces, el mercado mide al milímetro las palabras del BCE y los potenciales efectos de las compras de activos privados: Draghi explicó que empezará con las cédulas hipotecarias (y otros covered bonds) a mediados de octubre, y con las titulizaciones de créditos a pymes (los llamados ABS) antes de final de año. Esos dos programas de compras durarán al menos dos años. Junto con las subastas de liquidez, el BCE espera ampliar su balance en torno a un billón de euros. Pero no queda claro cómo va a alcanzar esa cifra en dos mercados relativamente pequeños, y con una banca que ha mostrado escaso apetito por las primeras subastas de liquidez a tipos ultrabajos.
Por lo que se refiere a la economía francesa, su crecimiento y situación económica han llevado a las autoridades galas a reconocer que Francia no cumplirá sus objetivos de crecimiento y déficit en 2014.
Así, se confirman las previsiones adelantadas en agosto, cuando el Ejecutivo francés adelantó que el PIB galo se estancó por segunda vez consecutiva.
El Gobierno de Hollande estima que la economía francesa cierre el año en torno al 0,5% frente al objetivo del 1% estimado antes, y tampoco espera en 2015 un dato "muy superior al 1 %".
El déficit público de Francia al final de 2014 será "superior al 4%" del producto interior bruto (PIB), frente a la previsión anterior del 3,8%.
Las exportaciones, que habían avanzado un 0,6% en el primer trimestre, se ralentizaron con un avance del 0,1%, mientras que las importaciones disminuyeron cuatro décimas, hasta el 0,4%. En total, el comercio exterior tuvo un impacto negativo de 0,1 puntos en el PIB del segundo trimestre.
El gasto de consumo de los particulares sí evolucionó al alza, con un incremento del 0,4 % tras el descenso anterior del 0,6%, pero la formación bruta de capital fijo (la inversión) prosiguió su tendencia a la baja, del -0,9% al -1,1%, un elemento poco halagüeño por lo que significa de anticipación de las empresas de cara al futuro.
La producción de bienes se contrajo un 0,1%, tras el avance del 0,2% del trimestre anterior, añadió el INSEE, según el cual en el conjunto del año Francia acumula un crecimiento del 0,3%.
Por lo respecta a Italia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja su previsión de crecimiento para 2014 y considera que la economía italiana permanecerá en recesión por tercer año consecutivo con una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,1%.
Según recoge en su análisis de la economía italiana, el PIB continuará cayendo este año, aunque el descenso de una décima previsto para 2014 es considerablemente inferior al 2,4% de 2012 y el 1,9% de 2013.
El FMI ha empeorado de esta forma su última estimación publicada en la actualización de julio de su informe 'Perspectiva Económica Global', que preveía un crecimiento del 0,3% para este año. De cara a 2015, el Fondo mantiene sin cambios su previsión del 1,1%.
El informe señala que la economía italiana está "luchando" por salir de la recesión y apunta que, tras la contracción registrada en el primer semestre del año, las resistentes exportaciones y las encuestas de negocios sugieren un incremento "gradual" de la actividad económica en próximos trimestres.
De hecho, prevé un repunte del crecimiento en 2015 a medida que se normalicen las condiciones crediticias y comiencen a sentirse los efectos de las medidas anunciadas por el Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, agrega que los riesgos siguen sesgados a la baja, entre ellos las tensiones geopolíticas y la posibilidad de un estancamiento y una baja inflación.

ESPAÑA:

Comenzando por las cifras del ministerio de Empleo, el Paro Registrado aumentó en septiembre en 19.720 personas, ascendiendo a 4.447.650 desempleados registrados. En afiliación a la Seguridad Social, septiembre registró un aumento en el número de cotizantes ocupados de 12.182, así que había el mes pasado 16.661.703 afiliados.
Los datos de septiembre de paro y afiliación se parecen más a los que se daban antes de la crisis que a los de la recesión: la subida del paro, en 19.720 personas, es la menor desde 2007 para un septiembre, y el aumento en el número de afiliados -algo desacostumbrado para este mes- de 12.182 hace que haya que ir hasta 2006 para encontrar un septiembre mejor.
Por comunidades autónomas el paro ha subido en once, especialmente en Andalucía (10.665) y Cataluña (4.196), y ha bajado en seis, encabezadas por Castilla-La Mancha (-10.056) y La Rioja (-1.303). Estas dos últimas comunidades nos dan la pista de qué sector ha tenido una importancia capital en el resultado más favorable de este mes: la agricultura, que registra la caída de paro más notable por sectores: 14.856 desempleados menos. El paro también bajó en industria (-6.720) y construcción (-11.614), mientras que subió en los servicios (+41.608) y en el colectivo de personas sin empleo anterior (+11.302) ambos resultados habituales después de las vacaciones de verano.
Los datos de contratación muestran un repunte de la contratación indefinida, cercano a un 30% respecto a septiembre del año pasado. El porcentaje de contratos indefinidos sobre el total es del 8,48%, mejor que la media del año.
En prestaciones, sigue la caída continuada en el número de beneficiarios (-12%), sobre todo de las prestaciones de mejor calidad (-19%), un descenso más rápido que el descenso anual en el número de parados, lo que evidencia que los desempleados que siguen en esa situación cada vez están más desprotegidos. La tasa de cobertura, el porcentaje de parados registrados con prestación o subsidio, cae 6 puntos respecto al año pasado hasta el 60,45%.
El Banco de España ha alertado respecto a que durante el tercer trimestre, se detecta un comportamiento algo menos expansivo de la demanda privada: resalta que el consumo de las familias ha perdido fuerza. "Los indicadores de opinión de hogares y comerciantes minoristas se situaron en el promedio de julio y agosto en un nivel algo inferior al del segundo trimestre".
La inversión también pierde impulso: "la información disponible relativa a la inversión en bienes de equipo muestra una cierta moderación de la tendencia fuertemente expansiva de los últimos trimestres". Entre los indicadores, las ventas de bienes de equipo de las grandes empresas que publica la Agencia Tributaria se desaceleraron en julio, hasta una tasa interanual del 5,6% frente al 7,4% en junio.
Los indicadores más recientes referidos a la inversión en construcción apuntan igualmente a "una posible ralentización del crecimiento en el tercer trimestre del año, tras la favorable evolución en el segundo".
Esta desaceleración de la economía española en el tercer trimestre se produce después de que el PIB creciera un 0,6% en tasa intertrimestral durante el segundo trimestre, dos décimas más que en el trimestre anterior, y un crecimiento del 1,2% en tasa interanual, muy por encima del 0,5% mostrado en los tres primeros meses.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ya ha reconocido que el frenazo en la economía de la zona euro afectará a España, si bien el Gobierno mantiene que revisará al alza tanto la estimación del PIB de este año, situada en el 1,2%, como la del próximo, del 1,8%.
Por lo que se refiere a los Presupuestos Generales para 2015, presentados por el ministro Montoro,  generan algunas dudas entre los analistas. Sobre todo en el capítulo de ingresos, ya que se estima  que algunos ingresos tributarios como el IVA o el impuesto de sociedades están sobrestimados. Aunque, en líneas generales, respaldan las cuentas públicas presentadas por Montoro, porque consideran que también hay cierto margen en algunos gastos como el de los intereses de la deuda o el de las prestaciones por desempleo.
Para Ángel Laborda, director de coyuntura de Funcas: "el cuadro macroeconómico —las proyecciones económicas sobre las que se basa el Gobierno para elaborar los presupuestos— no presenta grandes problemas. No parece excesivo un crecimiento del PIB del 2%. Está en línea con las previsiones de los analistas". Y señala que: "en 2015 veremos una mejora de las condiciones financieras que hasta ahora habían perjudicado la financiación de las pymes. Habrá más crédito. También veremos el impacto de la reforma fiscal".  
Para Analistas Financieros Internacionales (AFI), los presupuestos de 2015 "son los más creíbles que hemos tenido en esta legislatura". Aunque alberga algunas dudas sobre el comportamiento del consumo público y el privado. El Ejecutivo ha pronosticado que el consumo de las Administraciones Públicas caerá un 1% el próximo año. "Los presupuestos no contienen una gran reducción de gasto". "Y, además", añaden, "el próximo año se celebran elecciones y las comunidades y corporaciones locales podrían elevar sus gastos".
En el capítulo de buenas noticias, hay que resaltar que el pasado agosto ha marcado un hito para el turismo al lograr la entrada de 9,1 millones de turistas extranjeros, lo que supone un incremento del 8,8% respecto al mismo mes del año pasado pero, sobre todo, implica el récord hasta ahora, según los datos la encuesta de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur).
El “sol y playa” es para la economía española el motor más incontestable de la recuperación, pese a que crea puestos de trabajo de gran temporalidad y que, para disgusto de los hoteleros, los visitantes utilizan cada vez los apartamentos de alquiler.
El alojamiento en viviendas alquiladas escaló un 29,7% en agosto, frente al 4% que lo hizo en los hoteles o el 11,2% en casas propias, de familiares o amigos. Es decir, que cada vez gana más peso en el mercado el turista que opta por alquilar un apartamento, independientemente de que lo haga por agencias o vías tradicionales lo que está preocupando seriamente a sector hotelero.
Esta es una de las tendencias por las que los empresarios del sector suelen plagar de matices los buenos datos que arrojan las estadísticas en el último año. “No somos autocomplacientes porque no hay que mirar cuánta gente entra en un supermercado, sino el gasto medio por cada carrito de la compra, y las tarifas no se han recuperado, además de que cada vez más la gente va a apartamento no reglados”.
Según los últimos datos de la encuesta Egatur, también del ministerio de Industria, que corresponde a julio, el gasto medio diario permanece estancado y el gasto medio por extranjero (983 euros) descendió porque se redujo la estancia media. Aun así, pese a que la rentabilidad por turista se resiente para muchas empresas, el global de los ingresos crecerá y mejorará la balanza de pagos de España.
Por otro lado, se ha publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) un avance de la revisión de la Contabilidad Nacional que está llevando a cabo para adaptarla al nuevo Sistema Europeo de Cuentas (SEC-2010), que viene a sustituir al SEC-95. A su vez, el SEC-2010 es la versión europea del nuevo Sistema de Cuentas Nacionales 2008 (SCN-2008), adoptado en el seno de las Naciones Unidas para todo el mundo, que vino a relevar al SCN-1993.
Los cambios metodológicos del SEC-2010 son numerosos, pudiendo destacarse, por lo que afecta al cálculo del PIB, la consideración que se da ahora como formación bruta de capital fijo (FBCF), en vez de consumos intermedios, al gasto en I+D y a las armas y sistemas de apoyo militar usados de forma continua durante más de un año. Al ser este gasto FBCF, pasa a integrar el stock de capital, por lo que aumenta el consumo del mismo (amortización), uno de los componentes del PIB (la B significa precisamente que estamos contabilizando el valor del producto en términos brutos, es decir, incluyendo el valor del capital que vamos consumiendo para producir los bienes finales). También hay cambios en el ámbito de las administraciones públicas y en las cuentas financieras, razón por la cual el Banco de España ha revisado al alza la deuda pública en casi 6.000 millones.
Como consecuencia de todos estos cambios, el PIB del año base 2010 es ahora un 3,4% superior al estimado anteriormente (1,080 billones de euros en vez de 1,045). Es decir, ahora somos más ricos, aunque sólo sea a efectos estadísticos, pues en realidad somos igual de ricos o de pobres que antes. Simplemente ha cambiado la forma de medir lo mismo.
De estos 3,4 puntos porcentuales de más PIB, a las modificaciones metodológicas comentadas les corresponden 1,55 puntos y a las actividades ilegales, 0,87 puntos, algo similar a lo estimado para otros grandes países de la UE; el resto corre a cargo de los cambios estadísticos, que derivan fundamentalmente de haber tenido en cuenta el Censo de 2011, que nos dijo que en España había más residentes (por tanto, más trabajadores produciendo y más personas consumiendo) que los estimados hasta entonces.
Pero, tan importante o más que esta revisión al alza del PIB es que el INE, al revisar los datos de los años posteriores a 2010 nos dice ahora que la pérdida de renta en los últimos años ha sido mayor de la estimada anteriormente. No sabemos si esto fue así también antes de 2010 porque aún no se han publicados los datos. En 2011 el PIB real cae ahora un 0,6% en vez de aumentar un 0,1% y en 2012 cae un 2,1% en vez de un 1,6%; en 2013 la caída es la misma, un 1,2%. Es decir, ahora somos más ricos, pero desde 2010 nos hemos empobrecido más de lo que pensábamos. Esto es totalmente coherente con lo que muestran los indicadores que manejamos los analistas.
Una de las consecuencias de ser “más ricos” es que los gobiernos pueden ahora gastar más dinero sin incumplir los objetivos de déficit público, ya que éste, como porcentaje del PIB, disminuye. Estamos hablando de unos 2.000 millones, que a muchos les van a venir muy bien para cuadrar las cuentas de este año y, sobre todo, los presupuestos del próximo, que no olvidemos es un año electoral.
En el capítulo de los precios, España ha registrado de nuevo en septiembre una caída de los precios del 0,2%, con respecto al nivel existente en el año anterior. Nos referimos al IPC publicado por el INE.
El dato anterior, llevamos ya tres meses, ha vuelto a elevar los temores a la entrada de España en deflación (seis meses consecutivos de caídas en los precios).

MERCADOS:

Durante el comienzo de octubre, la Bolsa bajó hasta un 3,12%. Sin duda, influenciada por el mensaje de Mario Draghi que dejó la sensación de que no se podía hacer nada más en su política de apoyo al mercado. Este hecho unido a la amenaza de ralentización de las economías europeas desanimó a los inversores en el mercado.
En relación al mercado de trabajo,   surgen cada vez más voces postulando  que se acaben las rebajas de sueldos en España. Los sindicatos lo reclaman desde hace meses; también lo hizo la OCDE; y ahora lo ha pedido la Organización Internacional del Trabajo (OIT): “no hay motivos que justifiquen nuevas reducciones en los ingresos laborales”, apunta en su informe España: crecimiento con empleo.
El organismo internacional también señala alguna de las consecuencias de la reforma laboral, como por ejemplo, que ha hecho retroceder entre los asalariados la cobertura de los convenios. Y, además, reclama reformas e inversión en las políticas activas y en los Servicios Públicos de Empleo, “el talón de Aquiles de las políticas del mercado de trabajo en España”.
El documento de la OIT comienza señalando que las cosas van mejor. Y así lo admitió su director general, el antiguo sindicalista británico, Guy Ryder: “Las cifras permiten señalar que la salida de la crisis está cada vez más cerca”. Pero a continuación apunta las consecuencias de una crisis que ha destruido casi cuatro millones de puestos de trabajo y da una serie de consejos que, en su opinión, harían esa salida más rápida y traerían empleo de calidad. Y uno de esos consejos tiene que ver con los sueldos.
“Los salarios en términos nominales han disminuido desde 2012, lo que indica una caída incluso mayor en términos reales, es decir, descontado el efecto de la inflación”. Así lo señala el informe del órgano dependiente de la ONU, formado por sindicatos, empresarios y gobiernos. “Nuevos recortes salariales socavarían la demanda interna por encima de cualquier beneficio que pudiese surgir en términos de aumento de las exportaciones”, continúa. La OIT no cifra cuánto deberían subir los salarios. No obstante, sí que ofrece un parámetro al que agarrarse: “Tanto como permita la productividad”.
En otro orden, la morosidad del crédito concedido por bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros que operan en España volvió a subir en julio al 13,15 % tras caer durante los dos meses anteriores y quedar en el 13,06 % en junio.
Según los datos provisionales publicados por el Banco de España, los créditos dudosos acumulados en el sistema financiero español a finales de julio sumaban 184.520 millones de euros, 1.722 millones menos que en el mes anterior.
El volumen total de los créditos concedidos por las entidades financieras a sus clientes también había caído a cierre de julio hasta los 1,403 billones de euros, desde los 1,422 billones del mes anterior.
De esta forma, el indicador vuelve a subir y se anota nueve centésimas después de dibujar durante todo el año una trayectoria irregular, que le llevó a registrar pequeñas caídas en enero, febrero y marzo, después de que el 1 de enero el Banco de España hiciera efectivo un cambio en la forma de calcular la mora que ahora incluye en el crédito total el correspondiente a los Establecimientos Financieros (EFC).
Tras estas caídas, que habían dejado el ratio en el 13,39 % en marzo después de iniciar el año en el 13,53 %, la morosidad subió ligeramente en abril, hasta el 13,44 %, para caer de nuevo en mayo al 13,39 % y volver a bajar en junio al 13,06 %.
En los últimos doce meses, la tasa de mora del sistema financiero español ha empeorado en casi 1,2 puntos porcentuales, ya que en julio de 2013 se encontraba en el 11,97 %.
Por finalizar con un dato positivo, hay que señalar que la confianza del consumidor aumentó 1,6 puntos en septiembre en relación al mes anterior, hasta situarse en 89,3 puntos, gracias a la mejora de las expectativas, según el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Con este repunte del indicador, que se produce tras dos meses de ligeros retrocesos, la confianza del consumidor recupera la puntuación que tenía en junio y vuelve a situarse en valores que no se observaban desde el inicio de la crisis, a mediados de 2007.
El avance de la confianza se debió exclusivamente a un crecimiento de las expectativas de los consumidores de 3,8 puntos, hasta los 102,2 puntos, con perspectivas positivas en todos los componentes del indicador: evolución de la economía, evolución del empleo y situación de los hogares.
Este empuje de las expectativas compensó la caída experimentada en el indicador de situación actual, que bajó 0,7 puntos en septiembre, hasta los 76,3 puntos, por la peor valoración que hacen los consumidores de la situación económica actual y del empleo.
El ICC recoge mensualmente la valoración de la evolución reciente y las expectativas de los consumidores españoles relacionadas con la economía familiar y el empleo, con el objetivo de anticipar sus decisiones de consumo. El indicador recoge valores de entre 0 y 200, considerándose que por encima de 100 la percepción es positiva y por debajo, negativa.

EMPRESAS:


Inditex ganó en la primera mitad del año casi 930 millones de euros. Es un 2,4% menos que en el mismo semestre del año anterior. El descenso coincide con un aumento de las ventas y se explica principalmente dos razones: la fortaleza del euro frente a otras divisas y la inversión del grupo en la renovación de establecimientos y la apertura de nuevas tiendas.