miércoles, 14 de enero de 2015

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A ENERO 2015: un año electoral.

Según la oficina de estadísticas Eurostat, al final de 2014 Europa ha rozado  la deflación, ya que los precios de la eurozona registraron su primera caída interanual en cinco años. Los precios durante el año pasado sufrieron una tasa negativa de variación (-0,2%). Las razones hay que buscarlas en el  brusco descenso en los precios del petróleo y por la debilidad económica de la región del euro. La caída ha sido mayor de la esperada por los analistas.

GLOBAL:

Históricamente, siempre ha preocupado más las subidas de los crudos petrolíferos que su posible bajada. Pues bien, en los últimos episodios de esta crisis, está preocupando la caída de los precios. Sobre todo para los países emergentes y exportadores de crudo, e incluso en la propia región del euro como otro factor que está bajando los precios, y por sus efectos negativos para las empresas petroleras.
El coste del barril ha seguido profundizando sus mínimos, llegando a caer por debajo de los 50 dólares barril en Europa, y hasta los 48 dólares en Estados Unidos. De forma que en seis meses ha bajado, nada menos, que un 50%.
Para muchos analistas, el efecto más preocupante es la posibilidad de quiebra de algunos países emergentes, lo que ha provocado temor en los mercados, y el dinero se ha movido a inversiones refugio como el dólar o los bonos estadounidenses. Los más afectados pueden ser: Venezuela, Brasil, Ecuador o Rusia (también afectada por las sanciones económicas derivadas de su conflicto en Ucrania).
Si bien la eurozona debería beneficiarse del intenso abaratamiento de un producto que importa de forma notable, su efecto depresor sobre los precios es contraproducente en estos momentos.
La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no ha recortado su nivel producción, y la tendencia a la baja de los precios se debe la menor demanda existente en el mercado a consecuencia de la debilidad económica general, y a la nueva condición de productor mundial de Estados Unidos gracias a la nueva técnica aplicada de fractura hidráulica (fracking). Desafortunadamente, ha aparecido un nuevo elemento de riesgo e inestabilidad económica.
Por otro lado, también se une al anterior problema para los países emergentes la apreciación del dólar estadounidense: estas economías tienen contraído un fuerte volumen de deuda en dólares, por lo que se eleva el valor y la factura de su deuda.

ESTADOS UNIDOS:

La economía estadounidense ya había sorprendido por su crecimiento durante el segundo trimestre del pasado año, pues bien, el tercero ha sido todavía mejor. Nada menos que un aumento del 5% de su PIB. Se trata de la mayor tasa de crecimiento habida en los últimos 11 años.
El consumo privado estadounidense ha sido el principal artífice,  con un crecimiento del 3,2%.
Por si fuera poco, la inversión empresarial aumentó un 7,7%. El gasto en defensa y el incremento en las exportaciones explican también buena parte del repunte durante el pasado verano. Se trata, sin lugar a dudas, de datos que confirman que la economía de EE UU se encuentra en una senda de robusto crecimiento.
Del crecimiento  habido durante los dos últimos trimestres, se deriva una tasa  anualizada media del 4,8%, que por su magnitud se asemeja más a la de una economía en vías de desarrollo. Se trata de datos que contrastan con el estancamiento de Europa.
Algunos analistas señalan que un ritmo de crecimiento como este será difícil de mantener durante 2015, esperando que a finales de 2014, el crecimiento económico  haya estado más cerca del potencial, en el 3%.
Los datos de vivienda ya muestran una desaceleración y la temporada de compras navideñas no está siendo tan buena como se esperaba. La proyección es que el año se cierre con una tasa de crecimiento medio del 2,4% y que ronde el 3% en 2015, si el invierno resulta ser menos severo que el pasado.
No se espera que la Reserva Federal  suba los tipos de interés, al menos, hasta mediados de 2015. La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ya excluyó que vaya a haber una decisión en este sentido en enero o marzo, pese a que los datos lo pongan en cuestión.

EMERGENTES:

Aquellos países emergentes que se han estancado en el crecimiento de su PIB, y padecen una elevada deuda valorada en dólares, la apreciación de la moneda estadounidense está suponiendo un auténtico problema que introduce inestabilidad e incertidumbre en sus mercados. Si el yuan chino, la lira turca o el real brasileño se debilitan, los inversores huyen de esos países para buscar activos con un rendimiento más elevado en dólares en Estados Unidos.
En su último informe trimestral el Banco de Pagos Internacionales ha advertido de los riesgos asociados a la apreciación del dólar para las empresas establecidas en países emergentes que dependen para sus operaciones de la financiación exterior.
En América Latina los efectos son variados. Los países que han adoptado el dólar como moneda interna (Panamá, Ecuador y El Salvador) pierden competitividad, ya que sus exportaciones se encarecen. A cambio, las importaciones se abaratan. En Colombia, México, Perú o Chile un dólar fuerte es una bendición para sus empresas, cuyos productos serán mucho más atractivos y baratos.
Por otro lado, los destinos turísticos se ven favorecidos, ya que con un dólar más fuerte crecerá el número de visitantes procedentes de Estados Unidos. Cosa parecida puede decirse respecto la entrada de remesas de los emigrantes de esos países, que lo hacen en dólares y, por tanto, suponen un mayor contravalor en la moneda doméstica de esos países.
Sin embargo, la apreciación del dólar estadounidense, motiva una mayor caída del precio de las materias primas (petróleo, alimentos, metales y energía). El debilitamiento de Europa y Asia reduce la demanda y crea un exceso de oferta. Los precios de la mayoría de las commodities (cualquier producto destinado a uso comercial) se cotizan en dólares, lo que redunda en una pérdida del poder adquisitivo de los consumidores y empresas fuera de Estados Unidos.

RUSIA:

El Producto Interior Bruto ha disminuido un 0,5%. Desde otoño del año 2009 es la primera vez que se registra tal cosa.
Para la mayoría de los analistas, la caída del PIB es la consecuencia de la bajada del precio del petróleo, ya que se trata de la principal exportación de esa economía, y también el resultado de las sanciones impuestas por Occidente a Rusia como castigo por su actuación en Ucrania.
Como parece, por ahora, improbable, dada la negativa de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) a disminuir las extracciones de crudo, la contracción de la economía rusa continuará durante más tiempo.
Las sanciones impuestas a Rusia, unidas al empeoramiento de la situación económica, han dado lugar a la fuga de capitales: se calcula que este año han salido del país cerca de 100.000 millones de euros.
También como consecuencia de las sanciones, las compañías rusas están encontrando serias dificultades para obtener créditos en el exterior. Es por esta razón, que el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, haya anunciado la inyección de miles de millones de rublos a los bancos, pero ligada a que estén dispuestos a financiar a las empresas locales para impulsar la producción.
De la misma forma, el presidente Putin ha decidido doblar la garantía estatal a los depósitos bancarios de las personas físicas. Se trata de frenar el pánico de la población ante el desplome del rublo. Antes de la crisis, la garantía era de 700.000 rublos y ahora asciende a 1.400.000 (unos 20.043 euros; en febrero, antes de la crisis ucrania, los 700.000 rublos equivalían a unos 15.600 euros). No obstante, hasta ahora no se ha conseguido estabilizar al rublo.
La mayoría de los analistas prevén una mayor contracción económica en Rusia, y opinan que la recesión podría durar años.

JAPÓN:

Los japoneses han dado con sus votos al primer ministro japonés, Shinzo Abe, la victoria en unas elecciones que había planteado como un referéndum sobre sus Abenomics.
Abe continuará con su programa económico, tratando de poner en marcha a la economía japonesa -la tercera mayor del mundo- de su parón de casi 20 años.
Las primeras medidas de estímulo monetario y fiscal, tuvieron como objetivo inicial, tras años de deflación, conseguir una subida de precios cercana al 2%. La última inyección de liquidez, en octubre, incrementó la base monetaria con 80 billones de yenes anuales adicionales (unos 550.000 millones de euros). Estas medidas han alentado las ventas al exterior, gracias a la devaluación del yen, y han logrado animar el mercado de valores. Pero las grandes beneficiadas han sido las grandes multinacionales japonesas, que han visto crecer sus exportaciones, mientras que las empresas medianas y pequeñas, sin presencia en el exterior, han visto encarecer el precio de los productos importados.
Las economías domésticas niponas han acusado el golpe de la subida del IVA el pasado abril, del 5% al 8%, que ha congelado el gasto de los consumidores más tiempo de lo anticipado por los analistas y ha causado la contracción de la economía nacional en los dos últimos trimestres.
Falta el tercer grupo de medidas, las reformas estructurales, que muchos consideran la parte más importante de todo el programa económico. La gran mayoría siguen aún pendientes.
Es importante la reforma del sector agrario o del sistema de sanidad. Están pendientes también de resolverse las negociaciones para la formación del área de libre comercio Alianza Transpacífica (TPP).
La verdad, es que algunas de las reformas pendientes encuentran fuertes obstáculos de grupos de presión. El sector agrario, que aporta solo el 0,8% del PIB japonés según algunos cálculos, es uno de los oponentes más vigorosos del país. Y la Alianza Transpacífica (TPP) no depende solo de Japón: el Gobierno de EE UU, su promotor principal, también tiene sus propias presiones y dificultades en el Congreso estadounidense.

EUROZONA:

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha realizado unas declaraciones que, por su importancia, han desatado  la polémica, ya que podrían hacer temer, nada menos, que por el futuro del propio BCE, y por la estabilidad del euro. Y es que Draghi ha admitido que “el BCE corre el riesgo de fracasar en su mandato de garantizar la estabilidad de precios en la zona euro, y que el riesgo de una deflación no puede ser descartado”.
También ha señalado Draghi, que el BCE puede anunciar, el próximo 22 de enero, un plan de flexibilización cuantitativa (QE, en sus siglas en inglés) que incluye la compra masiva de deuda soberana, una medida que ha dividido al directorio del BCE y que rechaza públicamente el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann.
Draghi ha señalado que “el riesgo de que no cumplamos nuestro mandato de estabilidad de precios es actualmente mayor que hace seis meses. Nos encontramos en las preparaciones técnicas para ajustar el montante, la velocidad y la composición de nuestras medidas de comienzos de 2015, si llegara a ser necesario, para reaccionar a un período demasiado largo de inflación baja. Hay unanimidad dentro del consejo de Gobierno respecto al tema”.
Draghi ha recordado que “la compra de deuda soberana es una herramienta que puede utilizar el BCE para cumplir con su mandato de estabilidad de precios, que obliga a la institución a mantener la tasa de inflación por debajo o cercana al 2 %”, pero ha insistido en “que la compra de deuda no se llevará a cabo para financiar a los Estados, una medida que prohíben los estatutos del banco”.
Según el presidente del BCE, “la moderada recuperación económica seguirá su curso, pero es frágil y desigual, aunque estamos convencidos de que la economía de todos los países crecerá este año. Creemos que la combinación de una política monetaria expansiva y reformas estatales pueden ayudar a la recuperación de la confianza perdida. Europa no se encuentra en un período de crisis, sino en uno de debilidad, por eso la euro zona no se romperá, por eso no tenemos un plan B”.
También Draghi se ha mostrado comprensivo con la preocupación existente entre los ahorradores que temen por sus inversiones a causa de los bajos tipos de interés. “Los tipos son, desde hace mucho tiempo, muy bajos y posiblemente seguirán bajos durante un tiempo”.  
Por otro lado, el comienzo del 2015 está fuertemente marcado los siguientes hechos: el precio del petróleo que ha marcado mínimos de cinco años  -por debajo de los 50 dólares por barril-; Grecia que vuelve a estar en el centro de todas las preocupaciones, y la variación de los precios de la eurozona se adentra en territorio negativo por primera vez desde octubre de 2009.
Para algunos analistas, la eurozona ya se encuentra instalada en la llamada “trampa a la japonesa”: bajo crecimiento y caída de los precios. Es por ello, que el Banco Central Europeo (BCE), ha reiterado su disposición para el día 22 de enero  a anunciar las compras de deuda a gran escala para tratar de salir de la situación de la, por ahora débil, deflación.
La tasa interanual de variación de los precios cayó en diciembre al -0,2%, frente a un ascenso del 0,3% en noviembre, básicamente por el abaratamiento del petróleo.
El impacto de la caída de los precios de la energía (-6,3%) y del estancamiento de los precios alimentarios, las bebidas y el tabaco adelantó lo que todo el mundo esperaba para el arranque de este año. Y los analistas prevén que la variación de los precios siga unos meses en territorio negativo, básicamente por la tremenda influencia del crudo sobre la economía europea
También la debilidad del euro encarece las importaciones, lo que está contribuyendo a retraer la demanda.
No obstante, los riesgos de deflación, con todo, son todavía limitados: quitando la energía y los alimentos, (la inflación subyacente) se situó en el 0,8% en diciembre, una décima por encima del mes anterior. Lo preocupante es que ese dato está por debajo del 1% desde hace un año. Y lo más alarmante es que los mercados ya empiezan a incorporar a las expectativas unas subidas de precios muy inferiores a lo normal durante mucho tiempo.
Los precios han disminuido en España el 1,1%, y en Alemania apenas avanzan un escaso 0,1%. El paro de la eurozona se mantiene en máximos, en el 11,5%, y los indicadores de confianza confirman las peores pesadillas para el BCE, por lo que hay que estar muy pendientes de la próxima reunión del Banco Central Europeo.
El crédito bancario cae desde hace más de 30 meses, el paro sigue en máximos, la economía no acaba de salir del túnel, los indicadores de inflación a cinco años se hallan en mínimos y los intereses de la deuda alemana presentan tipos negativos hasta plazos de tres años, y del 0% a cinco años. Se observe como se observe, casi todos los datos apuntan a hacia la denominada “trampa a lo japonesa”.
La deflación como tal no ha llegado todavía, pero aun así, los riesgos que implica son lo suficientemente peligrosos como para tratar de evitarla a toda costa. Se trata de una espiral que se retroalimenta y que, al posponer las compras en espera de precios futuros inferiores, deprime el gasto de las familias y las empresas.
Sin duda a consecuencia de la posibilidad de su ocurrencia, la preocupación de Draghi no ha dejado de crecer en los últimos meses: el desplome del petróleo era el shock externo que estaba esperando Europa ya que deja  más dinero para gastar en el bolsillo de los consumidores y las empresas continentales, pero a la vez puede tener efectos adicionales sobre los precios. Y no solo sobre estos: la caída del crudo introduce riesgos sobre los mercados financieros internacionales, ya sea porque han hecho una apuesta exagerada por empresas de países emergentes, que ahora lidian con una deuda en dólares que no deja de crecer o porque la suspensión de pagos amenaza a algunos países muy dependientes de las exportaciones de petróleo.
La declaración de esa posible deflación europea, haría aún más difícil el ajuste de la periferia.

ESPAÑA:

No cabe la menor duda de que la economía española ya no se encuentra en recesión, y experimenta una etapa de moderado crecimiento. Ahora bien, esa mejora no es equivalente a lo que entendemos como recuperación, y mucho menos a una salida definitiva de la crisis.
Para examinar las expectativas económicas para 2015, es crucial la distinción anterior: la descripción más correcta de la economía española es la de un crecimiento moderado (1,4% este año, en torno al 1,9% el año próximo), con una creación de empleo continuada (al menos durante los últimos trimestres) pero insuficiente y de baja calidad y unas condiciones de estabilidad financiera manifiestamente mejorables. A pesar de los recortes presupuestarios, destructivos para una parte del sistema de protección social, la deuda sigue creciendo, prueba más que suficiente de que el déficit público no está bajo control.
Para que la economía española disfrute de la recuperación habría que constatar que sus variables económicas vitales (rentas, salarios, ingresos públicos, ocupación y endeudamiento público y privado) están alineados con la tasa de crecimiento, algo que claramente no sucede —al menos en rentas, empleo y deuda—; o bien que los parámetros económicos se aproximan a los existentes en los dos trimestres previos a la crisis. Tampoco en este caso se cumple la condición. A pesar de que la tasa española de crecimiento actual es superior a la europea, se puede comprobar que España está más lejos de la situación de precrisis que los países de la zona euro. La razón es sencilla: durante la crisis, el PIB español cayó más del doble que la media de la zona euro.
Las previsiones para 2015 apenas rebasan la confirmación de las tendencias que han aparecido durante el pasado 2014. La tasa de crecimiento del PIB español puede aproximarse al 2%, sobre todo si el área euro remonta el estancamiento. Los motores claros de crecimiento, tanto en España como en Europa, son la depreciación del euro respecto al dólar y el descenso brusco del precio del petróleo. Pero es evidente que como el crudo no ha seguido una trayectoria suave de descenso, sino que se ha desplomado, se producirán efectos indeseados.
El Índice de Precios de Consumo (IPC) cayó hasta el -1,1% interanual en el pasado mes de diciembre. Ello supone un descenso de siete décimas con respecto al mes de noviembre, cuando descendió al -0,4%. Según la nota difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La bajada se debe al abaratamiento de los precios de los carburantes.
Según el indicador adelantado sobre la evolución de los precios en España, el IPC interanual vuelve a bajar por segundo mes consecutivo y encadena su sexta tasa negativa del año tras el -0,3%, el -0,5%, el -0,2%, el -0,1% y el -0,4% de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre, respectivamente.
Además, la caída es mayor de lo que esperaba el conjunto de analistas consultado por Bloomberg, que de media habían previsto un retroceso de la tasa interanual al -0,7%. 
El organismo estadístico atribuye casi exclusivamente el descenso interanual del IPC en diciembre al abaratamiento de los precios de los productos energéticos, gasoil y gasolina. Las fluctuaciones en el precio del petróleo representan más del 50% de la variabilidad de la inflación española, de ahí que el brusco abaratamiento del crudo en los últimos meses mantenga el IPC en terreno negativo.
Por su parte, la variación anual del indicador adelantado del IPCA se sitúa en diciembre también en el -1,1%, una disminución de seis décimas respecto al mes anterior.
Pese a todo, el Gobierno ha descartado que la economía se encuentre en deflación. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, señaló que la inflación acabaría el año con una caída superior a la registrada en noviembre (-0,4%) y reconoció que la perspectiva apunta a que los precios iban a ser algo más negativos en diciembre y que se mantendrían así unos meses. 
Por otro lado, el Ejecutivo de Mariano Rajoy afirma que este 2015 será el año de la recuperación, pero la verdad es que apenas se notará en el poder adquisitivo de la mayoría de los ciudadanos. Los salarios, tanto en el sector público como privado, tras sufrir fuertes recortes durante la crisis, permanecerán prácticamente congelados salvo leves subidas en las grandes empresas. Las pensiones tendrán un incremento simbólico del 0,25%. El consuelo para el consumidor en el nuevo año que entra es que, a diferencia de 2014, los precios de los servicios básicos y los impuestos interrumpirán su escalada y, en algunos casos, hasta bajarán.
Y es que 2015 es un año electoral (comicios municipales, autonómicos y generales), y las entidades locales y regionales han aprovechado para anunciar la congelación de tributos de tanto peso como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) o las tarifas del transporte público, tras dos años de subidas desbocadas.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy también ha reformado el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), lo que aminorará las retenciones fiscales de la mayor parte de los asalariados. Hacienda calcula que en el bolsillo de un empleado esa rebaja supondrá 30 euros más de media en la nómina a final de mes. En conjunto, el ahorro medio en IRPF para 2015 y 2016 de esa reforma será del 12,5%. Aunque el impacto será mucho menor en los tramos altos de renta.
También comenzará a aplicarse en 2015 la rebaja de dos puntos en el Impuesto sobre Sociedades —del 30% al 28%—, que puede llegar a ser del 20% en el caso de las pymes, lo que redundará indirectamente en beneficio del consumidor si las empresas trasladan esa reducción a sus precios.
Para los ahorradores, seguirá la atonía. Colocar el dinero sobrante en un depósito a plazo fijo tendrá rentabilidades mínimas, por debajo del 1%. Y la deuda pública aún ofrece menos: las letras del Tesoro a un año rondan el 0,3% de interés. Los inversores más arriesgados deberán acudir a la Bolsa o los fondos de inversión mixtos o de renta variable. En el ejercicio que acaba, la rentabilidad del Ibex ha sido muy superior a la inflación y a la de la renta fija. Pero en 2015 se esperan turbulencias porque la crisis de la deuda en la zona euro, con Grecia como agujero negro, está lejos de haber sido resuelta.
Gas, electricidad, telefonía y transporte no subirán en este nuevo año 2015.
La vivienda también ofrecerá un respiro. Para los que la estén pagando, su hipoteca seguirá abaratándose. Este ejercicio se cierra con el Euribor a doce meses, principal indicador para calcular las hipotecas, en mínimos históricos (0,328%) y para 2015 los expertos esperan nuevas rebajas hasta incluso alcanzar el 0,15%. Para los que quieran comprar un piso, la situación seguirá siendo favorable, porque continuarán bajando los precios de los pisos, aunque en menor medida que en años anteriores.
Igualmente, los servicios básicos se unen a esa senda bajista. El recibo de la luz, cuya factura cayó un 4,9% en 2014, seguirá reduciéndose; el gas natural recibe 2015 con un descenso del 3,3% y la bombona de butano no se revisará hasta abril; los carburantes deberán seguir reflejando la caída en picado del precio del crudo y la telefonía seguirá bajando gracias a los paquetes convergentes. El tren billete del transporte público también se congela en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona.
Pese a esas rebajas, el poder adquisitivo de la mayor parte de los ciudadanos no notará una mejora significativa. Economía pronostica una subida media del IPC para el conjunto del 2015 del 0,6%. Y no se auguran grandes subidas salariales después de un lustro de duros ajustes. Patronal y sindicatos negocian aún el Acuerdo de Negociación Colectiva, del que saldrá la recomendación de incremento salarial para 2015. Los empresarios quieren que se mantenga el 0,6% de aumento que se fijó en 2014 y los representantes de los trabajadores quieren acabar con los sacrificios y que las rentas salariales ganen poder de compra. Unos aumentos que se notarán más en las grandes empresas que están saliendo de la crisis, según han admitido sus directivos.
La retribución de funcionarios y pensionistas apenas variará: los cerca de tres millones de funcionarios ya saben que sus retribuciones se congelarán por quinto año consecutivo, aunque aliviados por el cobro del 25% de la paga extra que no les abonaron en 2012. No lo tendrán mucho mejor los diez millones de pensionistas, de quienes, debido a la crisis, dependen cada vez más las unidades familiares. Su retribución sube un exiguo 0,25% que en el caso de la pensión mínima con cónyuge a cargo supone dos euros más al mes.
Los parados tampoco incrementan sus prestaciones, que toman como referencia el indicador público de renta de efectos múltiples (IPREM), que en 2015 volverá a estar congelado por quinto año consecutivo (532,51 euros mensuales).
En suma, los precios y los impuestos darán un respiro al consumidor en 2015, pero los salarios seguirán instalados en su prolongado letargo.
Los cerca de 19 millones de contribuyentes del IRPF pagarán menos impuestos en 2015. La reforma fiscal aprobada recientemente por el Gobierno contiene la primera bajada de tributos desde 2007. Los trabajadores pagarán de media un 12,5% menos por el Impuesto sobre la Renta. El Ejecutivo redujo todos los gravámenes y tramos del impuesto, lo que beneficiará sobre todo a las rentas más bajas y a las más altas. Los que ganen menos de 12.000 euros dejarán de pagar impuestos.
Un trabajador con una renta de 35.000 euros se ahorrará 236 euros en el pago del IRPF durante el próximo año, según cálculos realizados por el Ministerio de Hacienda. La reforma fiscal reduce los mínimos personales y familiares. Además introduce beneficios fiscales para las familias numerosas y las que tengan ascendientes o descendientes que sean dependientes. Para estos y para las madres trabajadoras con hijos menores de tres años establece un impuesto negativo: una deducción de 100 euros mensuales que se disfrutarán con independencia de que la renta le permita deducírselo. Por ejemplo, una familia con tres hijos, en la que el marido que gana 40.000 euros presenta declaración individual se ahorrará 1.429 euros al año (casi 120 euros al mes). En el caso de que el contribuyente, que gana 35.000 euros, tenga dos hijos, uno de ellos discapacitado, y un ascendiente dependiente a su cargo, el ahorro ascenderá a 323 euros al mes (3.880 euros anuales).
Los autónomos también disfrutarán de rebajas fiscales. Las retenciones disminuirán del 21% actual al 19% el próximo año, lo que dejará más dinero en el bolsillo de los emprendedores. De esta forma, un autónomo sin hijos que presenta un rendimiento por actividades económicas de unos 40.000 euros se ahorrará unos 47 euros al mes (559 euros al año), según estimaciones elaboradas por Hacienda.
Las empresas también pagarán menos al fisco en 2015. El Impuesto sobre Sociedades bajará del 30% actual al 28%.
Por otro lado, en su boletín de diciembre, el Banco de España  ha señalado  que "de acuerdo con la información disponible, se estima que la economía estaría creciendo a una tasa intertrimestral del 0,6% en el último trimestre del año, lo que, de confirmarse, situaría la tasa de variación interanual del PIB en el 1,9%". Aun así, el Banco de España también lanza varias advertencias: la incertidumbre es elevada de cara a 2015, las exportaciones se debilitarán y la inflación continuará en terreno negativo. El supervisor se detiene especialmente en el tema laboral: avisa de que las subidas salariales generalizadas pueden frenar la recuperación.
Para 2015, el organismo sigue manteniendo su previsión de crecimiento del 2%, pese a que el Gobierno ya ha señalado en varias ocasiones que cree que se superará esa cifra, según ha insistido el ministro de Economía Luis de Guindos. El Banco de España recuerda que la bajada del precio del petróleo ayudará a la industria, pero al tiempo, muchos países europeos han rebajado su actividad, lo que afectará a los niveles de exportación de España, y de ahí que la incertidumbre le impida mejorar las proyecciones de crecimiento, aunque tampoco la empeore. "El previsible debilitamiento de nuestros mercados de exportación a lo largo del año que viene se verá compensado por la prolongación de la mejoría de las condiciones de financiación, la depreciación del tipo de cambio del euro y el nivel considerablemente más reducido de los precios del petróleo que se proyecta en la actualidad", añadió.

MERCADOS:

Cerrar el año ganando un 3,66% no es para “tirar cohetes”. Pero el dato distorsiona la realidad, ya que no contempla los dividendos. Valores como Santander y Telefónica han cerrado un buen ejercicio gracias a los dividendos abonados, y no hablemos de Repsol, a quien el dividendo extraordinario le ha permitido un saldo anual positivo.
A pesar de que muchos valores han obtenido revalorizaciones espectaculares, el ejercicio que acabamos de cerrar ha sido muy difícil para los inversores. Con un índice sin tendencia es muy fácil equivocarse vendiendo antes de tiempo o entrando cuando lo que tocaba era salir.
También las bolsas europeas lograron dejar las pérdidas de finales de diciembre, influidas por los datos de inflación europea, que reflejaron el descenso de precios en diciembre. Sin embargo, los avances resultaron leves y no compensaron el retroceso acumulado.
Por lo que respecta a la prima de riesgo española rebotó, a comienzos de enero de este 2015, con fuerza hasta los 120 puntos básicos (a finales de diciembre estuvo en torno a 100) como consecuencia del temor que ha causado en el mercado la situación política de Grecia.
Según los datos de mercado recogidos por la agencia Efe, el alza de la prima de riesgo es consecuencia del incremento de la rentabilidad del bono español a diez años, hasta el 1,644 %, desde el 1,612 % previo.
Por su parte, el interés del bono alemán del mismo plazo, cuya diferencia con el español mide la prima de riesgo, y que es el considerado más seguro, registraba mínimos históricos, al bajar al 0,446 %, desde el 0,504 % en que cotizaba esta mañana.
El miedo a una posible salida de Grecia del euro se ha reflejado en el mercado de deuda, donde la prima de riesgo nacional se alejaba de los 100 puntos básicos, y repuntaba hasta 109.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, el precio medio de las nuevas bajó un 2,2% en 2014, moderando en más de cinco puntos el recorte que experimentó en 2013 (-7,8%), según un informe de Sociedad de Tasación (ST), en el que además se señala que en los últimos seis meses de 2014 la contracción del precio fue sólo del 0,4%, frente a la caída del 1,8% de la primera mitad.

EMPRESAS:


Inditex vuelve a batir récords y a superar las previsiones. El grupo textil logró unos ingresos de 12.709 millones en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal, un 7% más que en 2013, con un crecimiento en todas sus áreas geográficas. La compañía logró un beneficio de 1.687 millones y creó 1.500 empleos en España.

lunes, 15 de diciembre de 2014

PERSPECTIVAS Y EVOLUCIÓN DEL DÓLAR

Tras una década en la que muchos afirmaban que había dejado de ser una moneda de referencia, el dólar ha vuelto a recuperar una posición primordial en la economía mundial.
La economía estadounidense se está recuperando de la gran crisis iniciada en 2008, y lo está haciendo con un vigor y fortaleza superior a la mostrada por las economías asiáticas y europeas. La recesión terminó oficialmente hace cinco años, se han recuperado nueve millones de empleos, y el PIB creció un 3,9% en el tercer  trimestre de este año, muy por encima de Europa y Japón.
También es cierto que muchos ciudadanos viven en peores condiciones que antes de la crisis y la desigualdad ha aumentado en la economía de Estados Unidos. 
Una vez finalizado el programa de compra masiva de títulos de deuda pública por la Reserva Federal, las expectativas para  el próximo 2015 de un incremento de los tipos de interés acentúa la tendencia de apreciación del dólar en los mercados.
En contraste, los bancos centrales de las economías estancadas han bajado sus tasas de interés oficiales, tratando de cebar el crecimiento, todo ello en un contexto de creciente incertidumbre. Prueba de ello es el Banco Central Europeo que sigue manteniendo los tipos en su mínimo histórico del 0,05%.
Esta situación implica la apreciación del euro y consiguiente depreciación del dólar: muchos analistas esperan 1,20 dólares por euro durante el próximo 2015, e incluso si la eurozona no mejora en 2016, los 1,15 dólares por unidad de euro.
Sin duda, aunque sea malo para las importaciones europeas –van a costar una mayor cantidad de euros-, es una muy buen noticia para las exportaciones de la eurozona y de España en particular.
Ahora bien, hay una circunstancia que no deja de darme “vueltas en la cabeza”, ya que va en contra de la teoría que estudiamos en las universidades:
¿Cómo es posible que una economía con el mayor déficit exterior, y el fortísimo endeudamiento que padece en estos momentos, vea apreciarse su moneda de forma tan singular? Según los manuales de macro se trata de circunstancias a favor de la depreciación de la moneda estadounidense.

Sin duda, la razón se encuentra en las expectativas respecto a su crecimiento y evolución de los tipos de interés, pero también por el enorme tamaño de su economía tanto interna como externamente. 

miércoles, 10 de diciembre de 2014

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL DICIEMBRE 2014: demasiados nubarrones a la vista.

Aunque débiles, contabilizamos cinco trimestres consecutivos de crecimiento económico español. No obstante, el nivel de nuestro PIB es todavía muy inferior al anterior al de la crisis: en total durante esos cinco trimestres ha aumentado un 1,7%, lo que supone escasamente el 20%  de todo lo perdido desde el tercer trimestre de 2008.
En términos de empleo se han perdido un 19% de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, y sólo se han recuperado algo más del 7%.

GLOBAL:

Durante los años de crecimiento económico previos a la crisis actual, se fueron ampliando de manera considerable las desigualdades en la distribución de la renta. 
En contraste con la reducción de las diferencias de renta entre países pobres y ricos como consecuencia de la intensificación del comercio y de la movilidad internacional de capitales, se ampliaron las diferencias en renta internamente en las economías desarrolladas.
Una causa fue, sin duda, el mayor crecimiento en la remuneración del capital frente a la obtenida por el trabajo, pero también las diferencias en las retribuciones laborales debidas a la diferente cualificación y habilidades tecnológicas con la posible obsolescencia de algunos trabajadores en las economías. También la expansión financiera condujo a multimillonarias retribuciones de directivos de esas empresas.
Las políticas fiscales, con las reducciones de impuestos directos y la fuerte elevación de los indirectos contribuyeron a ampliar las tendencias descritas.
La crisis ha aumentado considerablemente esas diferencias. Al incremento  del paro y consiguiente reducción de las rentas del trabajo, y a la penalización directa de las personas directas e indirectamente dependientes de los servicios públicos, hay que añadir las políticas de austeridad fiscal, que no solamente han intensificado el estancamiento económico, sino que vienen golpeando a las rentas más bajas.
Entre sus efectos, con independencia de la desafección que provoca en amplias capas sociales, hay que señalar su repercusión negativa en la confianza de los agentes, sobre el consumo y la inversión y sobre la solvencia y calidad de los activos bancarios.
Se requiere que las economías vuelvan a crecer a ritmos normales y suficientes para reducir el elevado endeudamiento de las familias y el paro. Todo ello, en particular en la región del euro, con políticas de estímulo a la demanda y con aumentos de la inversión pública. Igualmente, es preciso una reorientación de las políticas fiscales hacia una mejor distribución de la renta a fin de garantizar la propia estabilidad del sistema económico.

EMERGENTES:

Según datos del propio gobierno, la economía de Brasil, la séptima mayor del mundo,  salió de la recesión técnica pero sigue estancada. Su  PIB creció un 0,1% en el tercer trimestre, después de dos períodos consecutivos en los que se contrajo su producción.
Las cifras difundidas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas refuerzan las previsiones negativas de los analistas económicos, que proyectan una fuerte desaceleración y un crecimiento anual de sólo el 0,2% para 2014. De confirmarse tal pronóstico, la expansión de este año sería la menor desde 2009, cuando su economía sufrió una contracción de 0,3%.
Para el Ejecutivo de Brasil, esta cifra del PIB “muestra que la economía entró en proceso de retomar el crecimiento, aunque con un ritmo aún modesto. La economía brasileña presenta fundamentos macroeconómicos sólidos y tiene todas las condiciones para mostrar en el cuarto trimestre y en 2015 un crecimiento más intenso, y de ampliar las conquistas de la población brasileña, en especial de la población trabajadora”.
El consumo familiar, que en los últimos años fue el principal motor de la economía brasileña unido a la reducción del desempleo, sufrió una contracción del 0,3% respecto al segundo trimestre.
Levy, secretario del Tesoro durante el primer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva y nuevo ministro de Hacienda, ha anunciado su empeño en aplicar la mayor ortodoxia monetaria y fiscal, y ha dejado claro que sus esfuerzos se centrarán en sanear las cuentas del Estado.

JAPÓN:

Japón, la tercera economía del mundo, ha entrado en recesión de forma inesperada y añadido más dudas a una ya de por sí débil recuperación mundial. El PIB cayó un 0,5% en el tercer trimestre (lo que equivale a una tasa anualizada de caída del 1,9%), una bajada que se añade al descenso del 1,9% (7,3% anualizado) registrado entre abril y junio. Se trata de la cuarta recesión nipona (al menos dos trimestres de caída consecutivos) desde que comenzó la crisis en 2008.
En contraste con la zona del euro que ha logrado esquivar la recesión, al lograr un leve crecimiento en el tercer trimestre del año tras la caída del segundo, y la economía estadounidense que se ralentizó menos de lo previsto en el tercer trimestre (tasa anualizada del 3,5%, frente al 4,6% del segundo),  en Japón la subida del IVA del pasado mes de abril está pasando una factura más alta de los esperado (en tasa interanual, la economía japonesa desciende un 1,2%).
De esta forma, se han complicado los objetivos del primer ministro del país, Shinzo Abe, que desde que llegó al poder ha puesto en marcha medidas muy contundentes para que el país abandone casi 20 años de estancamiento económico y deflación.
Consecuencia de la subida del IVA, es que el consumo interno, que supone un 60% del PIB del país, creció solamente un 0,4% durante el tercer trimestre mientras, que la inversión de las empresas y del sector inmobiliario bajó un 0,2% y un 6,7% respectivamente.
Consecuencia de la debilidad económica, es que el Banco de Japón acordara a finales de octubre ampliar su programa de estímulos con más dinero en los mercados financieros y mayores compras de deuda pública. Con esta medida, el organismo regulador persigue conseguir una tasa de inflación próxima al 2% a mediados de 2015.

CHINA:

China también padece una paulatina desaceleración económica por lo que el Banco Popular de China (PBOC) ha recortado inesperadamente los tipos de interés de referencia con el objetivo de estimular la segunda economía mundial. Es la primera vez que lleva a cabo una medida similar desde julio de 2012.
En un escueto comunicado en su página web, el organismo regulador concreta la decisión de recortar en 40 puntos básicos el tipo de interés aplicado a los préstamos y en 25 puntos el de los depósitos. Tras la bajada, la tasa a un año se situará en el 5,6% y 2,75%, respectivamente.
La decisión del banco central chino ha llegado tras una racha de indicadores económicos a la baja durante los últimos meses. La producción industrial creció en octubre un 7,7% y las ventas al por menor, termómetro del consumo interno, aumentaron un 11,5%, cifras que rozan mínimos del año 2009. En cuanto a noviembre, el dato preliminar del Índice Gerente de Compras (PMI) de la industria manufacturera tocó su nivel más bajo en medio año. Son datos desalentadores para una economía que creció un 7,3% en el tercer trimestre del año y que, de seguir así, difícilmente cumplirá el objetivo establecido para 2014, situado en el 7,5%.

EUROZONA:

Por muy poco la región del euro ha evitado caer de nuevo en recesión económica durante el tercer trimestre. Lo peor es que parece ir directamente a una situación de largo estancamiento con tendencias deflacionistas, y con unos niveles de paro que se mantienen a unos niveles excepcionalmente elevados.
Según Eurostat,  después del leve aumento del 0,1% en el trimestre anterior, el PIB del conjunto de la eurozona creció el 0,2% en el tercer trimestre.
El crecimiento interanual del PIB en la economía del euro se limita al 0,8%. Lo que supone una muy débil recuperación tras la dura recesión sufrida durante la crisis, que después de casi siete años, se mantiene sin recuperar los niveles de 2008 y se aproxima peligrosamente a acumular una década perdida.
A todo ello, desafortunadamente, debemos unir el fuerte endeudamiento público y privado que seguirá lastrando a la economía europea durante mucho tiempo.
Ha habido reiterados llamamientos a Europa del Fondo Monetario Internacional, del G-20, y de Estados Unidos para que cambie su política económica. Como contestación, Alemania ha anunciado un plan de inversiones que supera por poco el 0,1% del PIB de ese país.
El giro en la política monetaria de Estados Unidos, la desaceleración en China, el desplome de los precios del petróleo y los conflictos geopolíticos son los graves riesgos externos que dificultan la reactivación en Europa. Pero los problemas más importantes son endógenos, ya que no hay inversión ni políticas monetarias o fiscales lo suficientemente expansivas para deshacer a la situación a “lo japonesa” en la que está entrando la Europa del euro.
Alemania creció el 0,1% en el tercer trimestre, Francia el 0,3% y España el 0,5%. El caso más preocupante es el de Italia. El Producto Interior Bruto italiano ha experimentado una contracción del 0,1% en el tercer trimestre, lo que implica la entrada de la economía transalpina en recesión técnica. Chipre, en medio de una crisis oceánica que ha provocado un rescate de la eurozona, sigue en recesión.
Para hacerse una idea de la situación de estancamiento reinante en la eurozona, basta contemplar los países que encabezan las cifras de crecimiento: Grecia, Eslovaquia y España, con alzas, no precisamente “para tirar cohetes” en torno al 0,5% de aumento del PIB interanual.
El contraste con otras áreas económicas es frustrante: Estados Unidos creció el 0,9% en el tercer trimestre, con un incremento anual del PIB del 2,6%, y la eurozona crece el 0,2% trimestral y el 0,9% anual.
Para algunos analistas, estamos siguiendo una clara ruta hacia un aumento de precios de 0%. Durante el mes de noviembre los precios cayeron una décima en el conjunto de la eurozona (hasta el 0,3%), prosiguiendo con su senda descendente en el largo plazo. Si comparamos con el mes de noviembre del año pasado,  la caída es aún más abultada: seis décimas menos, arrastrada por la caída en los precios de la energía (2,5% interanual).
Pese a que el desplome en la cotización del petróleo aparece como la principal causa de este nuevo descenso, no explica por sí solo la totalidad del retroceso. Por componentes, los precios de la energía ahondaron su caída respecto a octubre (un 0,5%, hasta el 2,5%) y, junto con los servicios (que cayeron una décima en términos intermensuales), lastraron el índice general de la eurozona. Los precios de alimentación, alcohol y tabaco se mantuvieron estables, mientras que los productos industriales repuntaron una décima en noviembre
Tenemos a diez de los dieciocho países de la eurozona con los precios en terreno negativo, mientras que el conjunto de las economías del euro reiteradamente se encuentra por debajo del 2%.  
Dentro de la política fiscal europea, amordazada por la ortodoxia germana, aunque bastante tímido, ha habido un primer paso con el plan Juncker que analizaremos más adelante. 
Por otro lado, lejos del tono triunfalista de algunos discursos políticos, las frías estadísticas de empleo han mostrado el mantenimiento de la gravedad del paro europeo. Las cifras definitivas publicadas respecto al pasado mes de octubre, revelan que la tasa de paro se mantuvo en el 11,5%, nivel en el que está estancada desde agosto, y el desempleo juvenil repuntó una décima, hasta el 23,5%.
Según la nueva comisaría de empleo, Marianne Thyssen, “es un enorme problema en la UE. El desempleo a largo plazo sigue creciendo hasta niveles inasumibles en muchos Estados miembros, y en algunos ya representa la mitad del paro total”.
De las economías de mayor peso, el paro creció en Italia (del 12,9% al 13,2%), permaneció estancado en Francia (10,5%) y cayó en España (del 24,1% al 24%) y en Alemania (del 5% al 4,9%).
Por lo que respecta al Plan Juncker, Bruselas ha confirmado que usará 16.000 millones del presupuesto europeo y 5.000 millones del Banco Europeo de Inversiones para cimentar el Fondo Juncker, un plan inversor que confía en conseguir dinero en los mercados y entre el sector privado hasta alcanzar 315.000 millones en infraestructuras energéticas y de transporte, en la agenda digital y a través de pymes.
La propia Comisión Europea cifra el impacto macroeconómico de ese plan entre el 2,5% y el 3,1% del PIB en los tres próximos años, con la creación de 3,3 millones de empleos hasta 2017, si realmente fuese tal como se ha presentado: un miembro del equipo de Juncker declaraba que “el plan tiene los máximos recursos posibles a la vista del consenso político y del legado que deja la crisis. Y puede funcionar si los mercados creen que contribuye a aclarar el horizonte, si los inversores ven claros los proyectos, y siempre que el BCE ponga también de su parte para sortear el riesgo de un estancamiento secular”.
El propio presidente de la Comisión Europea, Juncker, ha señalado que "Europa pasa de página tras años de lucha para la restauración de la credibilidad fiscal y de promoción de reformas. La Navidad ha llegado pronto. Hoy añadimos un tercer punto al círculo virtuoso: un plan de inversión ambicioso a la par que realista. Algunos dirán que no es suficiente, pero yo debo recordar que este es el mayor esfuerzo en la historia reciente de Europa para movilizar el presupuesto comunitario y desencadenar inversión adicional sin cambiar las reglas. Estamos generando esperanza a millones de europeos desilusionados".
La Comisión sacará 16.000 millones del presupuesto europeo, y el Banco Europeo de Inversiones contribuirá con 5.000 millones: esos 21.000 millones de dinero público servirán como palanca para catalizar los 315.000 millones de euros que se pretenden catalizar procedentes del sector privado.
Con eso debería reducirse al mínimo el actual déficit de inversión: unos 270.000 millones de euros por debajo de los niveles previos a la crisis.
Este dinero público se usará como garantía, para emitir deuda en los mercados y para atraer inversión privada: cubrirá las primeras pérdidas en caso de que los proyectos fracasen. “Eso permite tomar mayores riesgos en inversiones estratégicas”, según fuentes comunitarias, que apuntan que altos funcionarios de Bruselas ya se han reunido con los principales fondos europeos (AXA, Allianz, Deutsche Bank y compañía). El dinero realmente nuevo se reduce a 2.000 millones. Y para evitar que las eventuales pérdidas generen un agujero, las instituciones europeas activan una provisión (un colchón de capital para el caso de que haya números rojos) de 8.000 millones hasta 2020.
Según su declaran sus promotores, “el plan sigue una filosofía clara: quiere usar la liquidez disponible y el entorno de tipos bajos. Queremos estimular el apetito inversor de los promotores de este tipo de infraestructuras. Corriendo con las primeras pérdidas se reduce la desconfianza del sector privado, pero sería naíf creer que una respuesta sencilla va a resolver todos los problemas. Europa necesita mucho más: esto es una gota en el océano”.
El plan de inversiones tiene también efectos secundarios fiscales: los Estados miembros se pueden sumar a las garantías; “eso no computará como déficit”, asegura la Comisión.
Por otro lado, por primera vez desde 1969, Alemania tendrá en el próximo 2015 un presupuesto con déficit cero: gastará únicamente lo que ingresa, sin incurrir en nueva deuda. Quiere ser de esta forma un ejemplo para el resto de la eurozona, el estandarte de una teoría que sostiene que, a mayor ajuste del gasto, mayor confianza de inversores y consumidores y, como consecuencia, mayor crecimiento. “Cumplimos lo que prometemos”, exhibía con orgullo el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, al presentar las cuentas del próximo año.
Es evidente que no importa que la economía alemana se contrajera un 0,1% entre abril y junio pasados, y que apenas creciera un 0,1% entre julio y septiembre. La mayoría de los analistas ha revisado a la baja sus previsiones para la primera economía europea y alerta de las consecuencias que ello puede tener para el conjunto de la eurozona. Como toda respuesta, Schäuble ha decidido poner en marcha un plan de inversiones en Alemania de dimensiones más que modestas: 10.000 millones de euros hasta 2018, apenas el 0,3% del PIB repartido en tres ejercicios, “pero sin endeudarnos”, remata.
Lo cierto es que en Alemania hay una rara unanimidad en torno a la política económica. Hay pocas diferencias entre los grandes partidos, como demuestra la enorme coincidencia de la gran coalición de los socialdemócratas del SPD y los cristianodemócratas de la CDU, en el Gobierno.
Alemania defiende el plan de inversiones de Juncker para toda la Unión Europea, aunque apuntan desde la comisión de expertos que el país germano ha creado con Francia para debatir el citado Plan Juncker, que “con un poco de suerte, el plan de inversiones europeo logre avanzar en 2015 y tengamos algo concreto para 2016”.
Para muchos analistas, frente a tanta declaración de intenciones, la economía de la zona euro está a punto de caer por tercera vez en la recesión. Y los precios se asoman peligrosamente a zona de deflación. Es por ello que Mario Draghi ha señalado que “a principios del año próximo”, incluso sin el plácet del Bundesbank, el BCE prepara la compra masiva de bonos.
El presidente del BCE ha señalado que “el BCE no va a consentir que los índices de precios siguen su andadura inexorable hacia territorio negativo”.
Paso a paso, el BCE sigue acercándose al quantitative easing (QE), los programas de compras de activos públicos y privados que han activado Estados Unidos, el Reino Unido, y Japón.
Draghi es consciente que las medidas hasta ahora articuladas no han surtido efecto: “las políticas económicas no funcionan igual con los tipos de interés en el 0%”, por eso ha anunciado  que activará las compras de deuda en la reunión del 22 de enero o, como muy tarde, en marzo.
El BCE está pendiente de la decisión del Tribunal de la UE sobre el anterior programa de compra de bonos, que llegará a mediados de enero. A partir de 2015 se darán a conocer las actas de las reuniones, y Alemania podrá dejar constancia por escrito de sus desavenencias.
La continua aparición de malos datos económicos juega a favor de las nuevas medidas. Las previsiones del propio Eurobanco van de mal en peor. La eurozona crecerá solo el 0,8% este año, y un reducido 1,5% en 2015. La inflación será del 0,5% en el conjunto del año, y del 0,7% en 2015: y esos cálculos parten de un precio del petróleo de 85 dólares por barril, cuando la cotización está ya por debajo de esas cifras.
Con tipos de interés en el 0%, “la munición ya se ha acabado”. Según Draghi, “el consejo del BCE es unánime en su compromiso de usar nuevos instrumentos no convencionales. Eso implicaría alterar a principios del año próximo el tamaño, el ritmo y la composición del balance del Eurobanco”.
La medida anunciada por Draghi tendrá una potencia de medio billón de euros. El BCE tiene un balance de dos billones, y espera elevarlo hasta tres en un plazo de dos años con subastas de liquidez y compras de cédulas y títulos. De esta forma, se espera que el BCE eleve en 500.000 millones de euros el tamaño de su balance. Quedan otros 500.000 millones para el QE (quantitative easing).
Sin duda, todo ello viene como promovido por las estimaciones que respecto a la marcha de los precios se están realizando: el IPC lleva más de un año con incrementos inferiores al 1%.  

ESPAÑA:

En el último informe del Banco de España se señala que la recuperación económica sigue a buen ritmo durante el último tramo de este año. Sus estimaciones no dan una cifra concreta de crecimiento para este trimestre en curso, pero los indicadores analizados, “de acuerdo con la escasa información disponible” de la recta final de 2014, principalmente octubre, señalan la moderación de algunos indicadores y la aceleración de otros. El consumo privado arroja, por ejemplo, síntomas contradictorios: mientras la confianza de los consumidores desciende, la venta de automóviles se acelera. En cambio, la industria, la construcción, y el turismo siguen señalando alguna mejoría.
Funcas (Fundación de Cajas de Ahorro) ha puesto cifras a la ligera ralentización de la economía española, que crecerá un 0,4% del PIB en el cuarto trimestre (una décima menos que entre abril y junio de 2014). Señala la entidad que se trata de un “bache temporal”, ya que espera para el 2015, un mayor impulso económico, como consecuencia de la rebaja fiscal, la mejora de las condiciones financieras, y el abaratamiento del petróleo.
A pesar de ello, señala Funcas, la economía española no está exenta de riesgos que están centrados, básicamente, en la situación económica de la eurozona”, por lo que es imprescindible que la región del euro mejore su situación económica.
De la mismo forma señala como un factor preocupante, “el deterioro de la balanza comercial” por el importante repunte de las importaciones a consecuencia del aumento del consumo y de la inversión en bienes de equipo que, en última instancia, pone de manifiesto las insuficiencias del sector industrial español.
A nivel doméstico, el informe de Funcas desvela “una ligera desaceleración del consumo privado tras el notable aumento del 3% en términos anualizados registrado en el trimestre anterior”.
En relación al empleo, poco a poco, el mercado laboral va consolidando su leve mejoría. Noviembre ha sido un mes bueno. La afiliación a la Seguridad Social creció en 5.232 nuevos cotizantes. Es la primera vez que lo hace en este mes desde que comenzó la crisis y cierra así un año en el que se han afiliado más de 1.000 nuevos cotizantes en la Seguridad Social cada día: 402.209 en un año que elevan la cifra media total hasta los 16,7 millones. También tuvo una nota positiva en el paro registrado, que bajó en 14.688 desempleados y quedó en 4,5 millones, según los datos divulgados por el Ministerio de Empleo.
Sin embargo, los datos siguen mostrando rasgos pronunciados de precariedad. El peso de la temporalidad y del empleo por horas entre los asalariados crece. Del total de contratos registrados en la Seguridad Social, los temporales ya representan el 28,8% (1,3 décimas más que en el mismo mes del año anterior). Y los contratos a tiempo parcial, contando temporales e indefinidos, ya suman el 22,5%, tres décimas porcentuales más que hace 12 meses.
Así se explica que buena parte de esos nuevos 400.000 nuevos afiliados durante los últimos 12 meses no haya implicado necesariamente más trabajo, si no el reparto del que hay. Eso se observa en los últimos datos de contabilidad nacional divulgados, en los que por primera vez en toda la crisis creció el número total de horas trabajadas en el último año (0,8%).
El gasto en protección contra el desempleo está disminuyendo cada mes. En octubre, último con datos disponibles, ascendió a 1.914 millones de euros, 314 millones menos que en el mismo mes del año anterior. En total, en lo que va de año, el Ministerio de Empleo ha usado 20.734 millones, casi un 18% menos de lo gastado en los 10 primeros meses de 2013.
Esta caída del gasto llega de la mano de la tasa de cobertura oficial, que se sitúa en el 57,3%, porcentaje muy alejado de las cifras máximas que se lograron en 2010, cuando se llegó a superar el 80% en algunos meses. No obstante, no todos los beneficiarios de prestaciones y subsidios son desempleados o pueden ser considerados así según los parámetros oficiales de la encuesta de población activa (el mejor termómetro para conocer la evolución del mercado laboral).
De acuerdo con los números del Ministerio de Empleo, hay 2,4 millones de beneficiarios. Pero en este colectivo hay prejubilados y trabajadores a tiempo parcial que, al mismo tiempo, pueden compatibilizar su empleo con el cobro de la prestación en la proporción correspondiente hasta completar la jornada. Además, hay que tener en cuenta que la cifra de parados sobre la que se calcula la tasa de protección oficial es la de inscritos en las oficinas públicas.
Por otro lado, no ha sorprendido que la juventud española está entre las más pesimistas de Europa sobre su futuro laboral, piensa que vivirá peor que sus padres, y más de la mitad planea mudarse a otros países en busca de trabajo. Este es, a grandes rasgos, el diagnóstico que se extrae de la macroencuesta realizada por el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone en seis de los países más importantes de Europa (Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda, República Checa y España) con más de 6.000 entrevistas a jóvenes de entre 18 y 30 años.
Los jóvenes españoles, junto con los italianos, son los que menos confianza tienen en su país a la hora de buscar un trabajo. Tres de cada cuatro considera que hay mejores oportunidades laborales en el extranjero (especialmente en Europa) y un 58% planea irse de España en busca de una ocupación. La cifra contrasta con la de Alemania, en el que solo el 21% de los jóvenes elegirían trasladarse al extranjero para trabajar.

MERCADOS:

En el mercado del petróleo, el barril de brent se ha desplomado casi un 30% desde junio debido al efecto combinado de una caída de la demanda en los países industrializados (clima benigno, estancamiento económico, freno en el crecimiento de China) y un exceso de oferta, propiciado por la escalada de la producción en Estados Unidos gracias al fracking u otras extracciones en aguas profundas. Pero el movimiento que ha sacudido a los mercados es la decisión de la OPEP, impulsada por Arabia Saudí y Kuwait, de aceptar una táctica de petróleo barato manteniendo la producción de crudo petrolifero.
Si el barril se mantiene por debajo de los 80 dólares, la inversión en fracking y otras producciones competidoras del petróleo convencional es menos rentable. Se produciría a medio plazo un reajuste del mercado por la vía de corregir el exceso de oferta. Por otra parte, es probable que saudíes y kuwaitíes calculen que la demanda se recuperará en 2015 y no tenga sentido cortar la producción.
El petróleo barato inflige una herida profunda en las rentas petroleras de países como Irán, Venezuela o Rusia, complicándoles su sostenibilidad financiera. Arabia Saudí y Kuwait pueden asfixiar a los productores no amigos, pero también existe un riesgo de que se fracture el cartel debido a estas tensiones.
El euro ha seguido perdiendo posiciones frente al dólar, de forma que la divisa europea ha llegado a depreciarse frente al dólar, a consecuencia de las buenas cifras que se esperan para la economía estadounidense en contraste con las de la eurozona.
La moneda única ha marcado mínimos que no se veían desde el año 2012.  En lo que va de año, se ha depreciado un 11,5% tras llegar a rozar la barrera de los 1,40 unidades del dólar durante el mes de mayo.
En otro orden, respecto a las Bolsas, el editor de Stansberry Research acaba de publicar un artículo en el que se fija en varias señales por las que, según él, “puede afirmarse que las bolsas no son un terreno de paz, ni mucho menos”.
En concreto, Jeff Clark apunta en su artículo que "sin tener en cuenta el periodo alcista del año en el que nos encontramos y que la mayor parte de los principales mercados del mundo cotizan cerca de máximos históricos, una señal roja de peligro está en marcha", alerta el experto.
Se refiere Clark al mercado de bonos basura, los que no tienen grado de inversión, que hace unas semanas cayó. "El mercado de renta variable y el de los bonos basura tienden a moverse en la misma dirección. Por eso ha señalado que los mercados se dirigían hacia una corrección".

EMPRESAS:

La puja por el solar más cotizado de la Castellana de Madrid se esperaba reñida, pero El Corte Inglés sorprendió al mercado presentando una oferta de 136,48 millones de euros, casi el doble que la oferta de 77 millones que quedó en segundo lugar en la subasta organizada por Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias.
El solar, de 13.000 metros cuadrados de superficie, se encuentra junto a los Nuevos Ministerios y colindante con el buque insignia de El Corte Inglés en la capital. Su edificabilidad permite levantar un inmueble de uso comercial de tres plantas y cuatro sótanos. Hasta ahora, el terreno estaba ocupado por 22.000 plazas de aparcamiento propiedad de Adif.
La compañía de los grandes almacenes asegura que esta operación le ayudará a consolidar uno de los mayores grandes almacenes del mundo, ya que unirá el nuevo edificio a los ya existentes en el entorno.

La compra de los terrenos de Nuevos Ministerios es la primera gran operación que cierra El Corte Inglés tras el nombramiento como presidente del grupo de Dimas Gimeno, sobrino de Isidoro Álvarez, tras el fallecimiento de su tío el pasado 14 de septiembre. 

lunes, 1 de diciembre de 2014

JAPÓN: 20 AÑOS DE ESTANCAMIENTO ECONÓMICO. ¿EUROZONA?...


El crecimiento en la región del euro no repunta del 1%, se mantiene el peligro de caídas en los precios y el desempleo es muy elevado. Se trata de una situación que para muchos, con sus propias peculiaridades, recuerda a la de Japón. Vendría muy bien que las autoridades germanas recordasen lo que ocurre cuando se retrasan los estímulos a la demanda.
La economía japonesa, acaba de entrar en recesión técnica por cuarta vez en los últimos seis años. Su producto interior bruto cayó un 1,9% durante el segundo trimestre y un 0,4% en el tercero, una bajada provocada en esta ocasión por la subida del IVA que entró en vigor el pasado abril. De forma que la tercera economía mundial observa como de nuevo la esperanza de abandonar décadas de estancamiento está en peligro.
A mitad de años ochenta la desregulación financiera y el exceso de crédito en Japón dispararon la inversión especulativa en terreno y acciones. Los inversores, animados por las bajas tasas de interés y la facilidad para conseguir créditos, pedían cada vez más préstamos para comprar activos inmobiliarios y financieros que después vendían fácilmente ante la subida exponencial de los precios.
De forma que, una de las mayores burbujas de la historia económica moderna, estalló tras la decisión del Banco de Japón de subir los tipos de interés para luchar contra la inflación. Al desplome de las bolsas y del sector inmobiliario le siguió una crisis bancaria, el cierre del grifo del crédito y una deflación endémica que perdura hasta nuestros días.
El periodo de estancamiento suma, nada menos, que 20 años: según el Banco Mundial, Japón ha crecido un 0,95% de media entre los años 1991 y 2013.
El primer ministro Abe ha pospuesto el nuevo incremento del IVA hasta abril de 2017, y ha convocado elecciones anticipadas para, según explicó, “buscar el apoyo” a las abenomics, su estrategia para reflotar la economía de Japón.
El alza del IVA contradice la receta del primer ministro, que consta de tres pilares: estímulo monetario, aumento del gasto fiscal y reformas estructurales.
El primero lleva más de un año y medio en funcionamiento con el objetivo inicial de lograr una inflación cercana al 2% en 2015, lo que se podría conseguir para 2016. La última inyección incrementó la base monetaria con 80 billones de yenes anuales adicionales (unos 550.000 millones de euros).
El segundo pilar, la política fiscal expansiva, se ha reflejado en el aumento récord del gasto público, que se ha incrementado significativamente durante los dos últimos años, especialmente en seguridad social, defensa, e infraestructuras principalmente relacionadas con la acogida de los Juegos Olímpicos de verano en 2020. Y sobre todo para hacer frente a los cada vez mayores intereses de la deuda pública.
Si menospreciar los anteriores, el mayor problema son las reformas estructurales. Muchas de ellas no han sido puestas en práctica y es difícil prever cuándo se aplicarán: incentivar el acceso a la vida laboral de la mujer con hijos; reaccionar frente a una población cada vez más envejecida, donde el 26% de los habitantes ya superan los 65 años, y liberalización del comercio en contra de los instintos proteccionistas de Japón.

lunes, 17 de noviembre de 2014

UNA VEZ MÁS, LA CUMBRE DEL G-20 NO HA SERVIDO PARA NADA

¡Qué pena!
Se ha clausurado la última cumbre del G-20, ya saben, la reunión de las autoridades de las economías más desarrolladas y de las emergentes. Una vez más, ha concluido con una serie de declaraciones grandilocuentes y anuncios no vinculantes, que en poco tiempo quedaran en el olvido.
El G20, frente al débil crecimiento de Japón que parece ya instalado en la eurozona, ha señalado que “la recuperación global es lenta, desigual y no genera los empleos necesarios. La economía se ve frenada por la falta de demanda, y los riesgos persisten en los mercados financieros y a través de las tensiones geopolíticas”.
Se han acordado “de palabra”, nada menos que hasta 800 medidas para estimular a la economía mundial y luchar contra el cambio climático.
Hagamos un breve repaso:
Frente a la importancia de las infraestructuras como motor del crecimiento, se ha aprobado crear un Centro Global de Infraestructuras, que pondrá en contacto a inversores y a promotores de grandes proyectos en todo el mundo, y que según lo declarado, “para el año 2030, permitirá disponer de los necesarios 70 billones de dólares a nivel global para financiar infraestructuras”.
Respecto al comercio internacional señala que se han de adoptar “estrategias de crecimiento que incluyan reformas para facilitar el comercio, disminuyendo los costes, mejorando las aduanas, reduciendo las cargas derivadas de la regulación y fortaleciendo los servicios al comercio”. Igualmente, en la declaración final reafirmaron su “compromiso firme y duradero de resistir al proteccionismo”.
En el ámbito laboral, se ha señalado que para el año 2025 se deberá haber reducido en un 25% la diferencia entre la presencia de mujeres y hombres en el mercado de trabajo de cada país. Según el G-20 esto “atraerá más de 100 millones de mujeres dentro del mundo laboral, lo que incrementará significativamente el crecimiento global y reducirá la desigualdad”.
Respecto a otro tema estrella y ya habitual en sus cumbres, la evasión fiscal, el compromiso ha consistido en acabar de implantar el plan de la OCDE para modernizar el sistema fiscal internacional en 2015, señalando que “asegurará que las grandes empresas pagan impuestos en el mismo lugar en el que obtienen beneficios”.
También se han incluido en sus planes la necesidad de abordar cuestiones como el terrorismo, el cambio climático o la epidemia del ébola en el oeste de África. “Estas menciones no contradicen el carácter económico y global del G20, porque todas tienen una dimensión económica”, explicó la directora del FMI, Christine Lagarde.
Concluye el G-20, que “análisis por parte del FMI y la OCDE indican que si estos compromisos se implementan en su totalidad, resultarán en un 2,1% adicional de crecimiento para 2018”.

Creo que sobran comentarios…