miércoles, 11 de marzo de 2015

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL MARZO 2015: inicio de la recuperación con graves problemas.

Debemos celebrar los cambios en variables que afectan de manera especial a la economía española: el desplome del precio del petróleo, la depreciación del euro, la incipiente afluencia del crédito, y la reactivación del turismo, han abonado el terreno para una recuperación de nuestra economía, que tiene su reflejo en la creación de empleo.
Ahora bien, según el CIS, ocho de cada diez ciudadanos considera que la situación es “igual o peor” que hace un año. De ahí que haya que ser prudente con los “brotes verdes”, ya que persisten retos y situaciones de riesgo a superar.

ESTADOS UNIDOS:

Se ha vuelto a ampliar la diferencia entre el mercado de trabajo en la región del euro y Estados Unidos, ya que la tasa de desempleo estadounidense bajó durante el pasado mes de febrero hasta el 5,5% (la cota más baja desde el año 2008), lo que supone justo la mitad del volumen de desempleo padecido en la región del euro de más de un 11%. Sin duda, es el reflejo de las políticas presupuestarias y monetarias tan diferentes que se han aplicado durante la crisis.
En el mejor escenario, la eurozona estaría, en estos momentos, viviendo la recuperación con retraso respecto a la primera potencia del mundo, ya que la Reserva Federal estadounidense comenzó, y con mayor rigor, sus políticas de expansión monetaria mucho antes que el Banco Central Europeo. Sin embargo, otra peor lectura sería que la región del euro pueda volver a tropezar, rozando de nuevo una recaída en la recesión.
Las políticas de austeridad han ralentizado el crecimiento en contraste con la política económica estadounidense que ha cosechado el éxito.
El PIB de Estados Unidos crecerá por encima del 3% (dado el volumen de esa economía se trata de una cifra muy considerable), mientras que en la eurozona, según la Comisión Europea, el crecimiento será del 1,3% este año y de un 1,9% el próximo. El mercado de trabajo estadounidense se encuentra a medio punto de lo que se considera pleno empleo, afectando a 1,7 millones menos que hace un justo un año.
En contraste, la situación de la eurozona es asimétrica: Alemania tiene la tasa de paro más baja desde su reunificación, en Italia es de un 13,4%, y es España, con una tasa superior al 23%, la que lidera con Grecia la peor situación de paro.
La buena situación del mercado laboral estadounidense, podría conducir a la Reserva Federal a elevar las tasas de interés en el próximo mes de junio.
En Estados Unidos, la primera etapa de la denominada expansión cuantitativa,  QE en inglés o “Quantitative Easing”, de la Reserva Federal comenzó comprando activos en 2008, de forma que la tercera y última etapa ha terminado. En contraste, el Banco Central Europeo, aún no ha terminado de acometer las compras de deuda pública a gran escala.
El Libro Beige publicado por el Banco Central de Estados Unidos (la Fed), muestra que la actividad económica ha continuado expandiéndose al comienzo de este 2015, como consecuencia de la mejoría en el consumo y el bajo precio de la energía.
La expansión monetaria que está iniciando actualmente el BCE, ha motivado que en este mes de marzo el interés exigido para su colocación a los bonos públicos a 10 años en España, haya llegado a bajar hasta el 1,23%. Mejoría que están registrando todos los bonos europeos. La QE de Mario Draghi ha tenido efectos positivos con su mero anuncio, antes de hacerse efectiva rebajando las primas de riesgo: los títulos alemanes (0,39%), franceses (0,68%) e italianos (1,31%), mientras que los griegos continúan a niveles elevados (9,09%).  
También la apreciación del dólar (depreciación del euro) que tiene un efecto positivo para las exportaciones europeas, no está afectando, por el momento, a las exportaciones estadounidenses.

LATINOAMERICA:

La caída del precio del petróleo supone rápidamente una pérdida de la riqueza petrolera de los países productores, que se está notando intensamente en las petroleras latinoamericanas, desde Petrobras a PDVSA. Todas las petroleras nacionales en Argentina, Venezuela, Colombia o México, están mostrando su incapacidad para dar una respuesta rápida al hundimiento de los precios del petróleo.
Está comprobado en el sector petrolero, que las caídas bruscas en el precio del crudo, motivan graves dificultades en las empresas exclusivamente dedicadas a la extracción, afectando en menor medida a las que integran en su estructura a las actividades de refino o comercialización.
Aunque la tendencia dominante en los próximos meses sea la subida de los precios, la mayoría de analistas señalan que puede llegar a los 70 dólares a finales de este ejercicio.
Señalan muchos estudiosos de la notoria caída de los precios, que las economías latinoamericanas deberían tener en cuenta que los crudos petrolíferos, son un recurso cuyo precio puede manipular con facilidad la empresa que lidera el mercado, por lo que las petroleras, como en el caso de Argentina, no pueden tratar de alterar los precios que se ven obligados a pagar los consumidores finales del país,  ya que de esta forma pueden ocasionar un mal aún más grave: el hundimiento de las compañías nacionales, arruinando de esa forma a las posibilidades de generación de riqueza económica del país por esa vía.
JAPÓN:
Aunque lentamente, la economía de Japón, ha comenzado a recuperarse, ya que, según datos del Gobierno de ese país, su PIB aumentó un 0,6 por ciento (en tasa anualizada un 2,2%) entre octubre y diciembre del año pasado: la economía nipona ha dejado atrás dos trimestres de caídas consecutivas que llevaron a la tercera economía mundial a su cuarta recesión en los últimos seis años.
Las exportaciones que crecieron un 2,7% frente al trimestre anterior, han facilitado el crecimiento favorecidas por la debilidad del Yen en el mercado de divisas. Igualmente, ha contribuido la mejoría de las exportaciones, particularmente las del resto de Asia y de la economía estadounidense.  Por el contrario, el consumo que equivale a alrededor del 60 % del PIB japonés, no termina de arrancar, ya que sólo aumentó un 0,3%: aún perduran los efectos negativos de la subida que se llevó a cabo del IVA. También creció la inversión pública un 0,6%.
La estrategia del primer ministro Abe para incentivar a la débil demanda interna se basa en un mayor gasto público, el estímulo monetario y las reformas estructurales. Durante el mes de enero, se aprobó un presupuesto extraordinario de 13,1 billones de yenes (unos 96.800 millones de euros), y en pasado octubre, el Banco de Japón decidió ampliar su histórico plan de estímulo monetario al ver que la recuperación económica no terminaba de dejarse sentir.
Para la mayoría de analistas, las medidas comenzarán a notarse a partir del mes de abril, cuando empiece el nuevo año fiscal en Japón. La confianza empresarial y de los consumidores ha mejorado desde diciembre de 2014, por lo que se espera que en este 2015, la tercera economía mundial crezca a una tasa más elevada: la subida de los salarios, la depreciación del yen y la fuerte caída de los precios del crudo deberían contribuir a que Japón, por primera vez en muchos años, realmente pueda iniciar la ansiada recuperación económica.

EUROZONA:

A principios de marzo, por primera vez en la historia, la rentabilidad que los inversores exigieron a los bonos a 10 años de Portugal fue menor que la que reclamaron a los de Estados Unidos (del 1,8% frente al 2,0%).
De forma, que se exigió más intereses a la primera economía del mundo, con una tasa de paro inferior al 6%, que a un país de la zona euro que tuvo que ser rescatado y tiene más del doble de desempleo. Pero incluso hubo fenómenos aún más raros: el Tesoro alemán colocó deuda a cinco años con intereses negativos (los inversores aceptaron no sólo no lograr rentabilidad alguna, sino pagar por prestar su dinero) e Italia, que lucha por salir de la recesión, colocó letras a seis meses a un coste cero.
En España, la prima de riesgo (la diferencia de intereses que un bono a 10 años paga respecto al mismo tipo de título alemán, que es un valor refugio por excelencia, y que se considera un barómetro de la solvencia de un país) que hace casi tres años llegó a superar en mucho los 600 puntos básicos -seis puntos porcentuales-, ahora está por debajo de los 100.
Cabe preguntarse si la famosa Prima de Riesgo sigue teniendo el mismo significado –indicador de la solvencia- cuando la rentabilidad de la deuda está “realmente hundida” por el plan de estímulos del Banco Central Europeo (BCE) que no tiene precedentes históricos, salvo en Estados Unidos e Inglaterra. En este contexto, ¿siguen teniendo validez los fundamentales?
El QE de Draghi consiste en un ritmo de inversión mensual de 60.000 millones de euros en títulos de deuda, sobre todo pública, hasta al menos septiembre de 2016.
Algunos analistas dudan respecto a que el BCE vaya a encontrar suficiente papel en el mercado para cubrir su presupuesto. Es más probable que sean los bancos los que vendan títulos, frente a inversores finales como las aseguradoras o los fondos, pero tampoco será rápido.
Un informe de Barclays señala que “si el BCE tiene que comprar en el conjunto del programa un volumen de bonos públicos por valor de 850.000 millones de euros (el resto, hasta los 1,1 billones del total del QE, sería de otros activos), tendrá que desplazar una inversión por valor de más de 500.000 millones. En consecuencia, venderán más fácilmente los inversores de fuera de la zona euro. Pero los grandes tenedores de deuda europea son los propios bancos de la unión monetaria y es improbable que las entidades vendan sus carteras de deuda soberana y presten los recursos a la economía real inmediatamente hasta que el crédito suba de forma más notable”.
Por otro lado, parece ser que la austeridad fiscal a ultranza no se aplica para las economías grandes o centrales de la Unión Europea, ya que la Comisión Europea ha concedido dos años más a Francia para que rebaje su déficit público hasta la cifra equivalente al 3%  de su PIB.
A diferencia de otros, el Ejecutivo francés no ha recortado su gasto y apenas ha puesto reformas económicas en marcha en un contexto de casi estancamiento. Bruselas ha decidido no sancionar a la economía gala, por lo que quiere obligarla a acometer un esfuerzo mayor al que tiene previsto: apenas unos 4.000 millones de euros de ahorro, en una economía cuyo producto supone alrededor de dos billones de euros -el doble que España-, aduciendo que un mayor ajuste condenaría a la segunda economía europea a una larga y dolorosa anemia o debilidad económica.
Ahora bien, lo que no se ha explicado es por qué la relajación llega justamente cuándo las obligaciones y reglas afectan a los grandes, y no antes, cuándo las han sufrido las economías periféricas, como la española.
Por otro lado, el PIB de los Diecinueve países del euro avanzó un 0,3% en el último trimestre de 2014. Sin embargo, la economía no ha recuperado aún los niveles previos a la crisis, sigue con tasas de paro en máximos históricos, con tensiones deflacionistas y con unas tasas de crecimiento muy inferiores a las de EE UU. Tasas que incluso están en cero o negativas en economías tan importantes como Francia e Italia y, en lugares tan simbólicos como Grecia.
Alemania es la economía que, como califican algunos, está viviendo una “crisis estupenda”: durante el último trimestre de 2014, registró un avance del PIB del 0,7% (el mismo ritmo que el de la economía española). Con el desempleo alemán en mínimos desde la reunificación, cobrando por emitir deuda a plazos de hasta cinco años, liderando como nunca en Europa y, sin embargo, con la misma espada de Damocles de siempre: Alemania no invierte lo suficiente y sus enormes superávits comerciales obstaculizan el ajuste en todo el continente europeo.
España, en pleno año electoral, también ha iniciado la recuperación, pero en el resto de la eurozona destacan el estancamiento en Italia y el débil avance, anteriormente comentado, de la economía francesa, que sólo ha crecido un escaso 0,1% en el último trimestre del año pasado.
En definitiva, las razones que justifican la mejoría en las expectativas, hay que atribuirlas a la fuerte bajada de los precios del crudo petrolífero (deja más dinero libre en el bolsillo de los consumidores); la depreciación del euro que mejora las perspectivas de los exportadores, y las compras de deuda a gran escala del BCE (más de un billón de euros en los próximos 18 meses) que deberían desatascar el crédito bancario.
La realidad, es que ni tan siquiera convergen las grandes economías de la región del euro: Alemania crece y España se recupera tras unos importantes recortes, Italia continúa, ya durante, más de una década y media, en  estancamiento, y Francia se encuentra en una situación delicada. Mientras que Atenas negocia un nuevo rescate, con un nuevo Ejecutivo que trata de solventar la “crisis humanitaria” y con unos bancos en serios aprietos por la continua salida de capitales. Grecia  ha evidenciado el efecto de contagio que puede tener si volviesen de nuevo los problemas económicos más serios.

ESPAÑA:

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB español registró un avance del 0,7 % durante el último trimestre de 2014. El  aumento se debe básicamente al consumo de los hogares. Se trata de una variable muy importante, ya que equivale al 56% de la demanda nacional española.
Para el Instituto oficial, el PIB creció un 1,4 % en 2014, lo que permitió a la economía española dejar atrás seis años de recesión casi continua, gracias a un aumento del gasto de las familias de un 0,9%.
Por primera vez desde el inicio de la crisis, y gracias a la campaña navideña de diciembre (supuso un aumento anual del 6,5%), las ventas del comercio del año pasado volvieron a tasas de crecimiento positivas.  
Sin embargo, hay que señalar que el repunte no se corresponde con una recuperación de la renta disponible de las familias, que apenas avanzaró durante el año pasado: la mejora de los ingresos derivada del primer aumento anual del empleo en siete años apenas compensa la devaluación salarial y el descenso de las aportaciones públicas a los hogares.
Tal vez la razón haya que buscarla en los beneficios de una cesta de consumo de bienes y servicios más barata, ya que el IPC cerró diciembre con una caída del 1%. Quizá, también como consecuencia de un mejora en las condiciones financieras  que se traduce en un aumento de los préstamos al consumo.
Es de esperar que la mejoría del consumo se mantenga durante este 2015 como consecuencia de la rebaja del IRPF, que empieza a aplicarse este año, y una mínima mejora de parte de los salarios, con la negociación entre sindicatos y patronal, todavía por cerrar, (tal vez del 0,9%). 
Por lo que respecta al empleo, tras haberse perdido más de tres millones de puestos de trabajo, en febrero ha tenido la afiliación a la Seguridad Social un crecimiento del 2,8%. Los datos que ha difundido el Ministerio de Empleo, reflejan el mejor mes de febrero para la ocupación desde el comienzo de la crisis, pero también reflejan todo el camino que queda por recuperar: el número de afiliados a la Seguridad Social creció en 96.910 personas respecto al mes de enero, con lo que la cifra total de inscritos se ha situado en 16,7 millones de personas. Suponen más de 450.000 ocupados que hace un año, pero aún muy lejos de los 19,3 millones que se contabilizaban a principios del año 2008.
No obstante, la contratación indefinida durante el pasado mes, no llegó al 10% de la contratación total: se registraron más de 1,1 millones de contratos temporales, y en ellos el aumento de los que se hacen por horas (16% anual) fue todavía mayor que el de los que se efectúan a jornada completa (13%). Destacan también la evolución de los contratos de formación, aprendizaje y en prácticas (16.923, un 27,8% más).
Sin embargo, el aspecto más negativo es, sin duda, la caída a mínimos de la protección por desempleo. Según los datos dl Ministerio de Empleo correspondientes a enero, la tasa de cobertura del sistema cayó al 56,49% en el arranque del año. Hay que retrotraerse a abril de 2003, en las postrimerías de la crisis que sacudió España al inicio de aquella década, para encontrar una tasa tan baja.
Las razones de este desplome se deben, de una parte,  a que la protección a los desempleados lleva cayendo de forma generalizada desde la reforma del sistema en 2013; y de otra,  por el hecho de que los parados de larga duración están agotando sus derechos a cobrar la prestación ante las dificultades que sufren para volver a ocuparse.
A finales de enero había 2.416.786 beneficiarios con derecho a la prestación. Cifra que supone un descenso respecto al mismo mes del año anterior del 13,8%. En enero de 2014, la tasa de cobertura, que mide el número de parados que cobran la prestación con el volumen total de desocupados que han tenido un empleo antes de apuntarse a las listas del antiguo INEM, era del 61,39%. Frente a los 2,4 millones de parados con derecho a cobrar el subsidio, en enero había un total de 4,5 millones de parados, de los que 370.779 no tenían empleo anterior.
Para hacer frente al incremento de los parados de larga duración, Gobierno y sindicatos han puesto en marcha una nueva prestación para este colectivo, siempre y cuando tengan cargas familiares. El número total de posibles beneficiarios se sitúa entre los 400.000 y los 450.000, según los cálculos de CC OO y UGT. Esto eleva el coste del nuevo programa a una cantidad que oscila entre los 1.000 y los 1.200 millones. Los perceptores cobrarán 426 euros al mes durante medio año.
En relación al sector exterior, las importaciones han crecido más de lo que lo han hecho las exportaciones de mercancías, lo que explica que el déficit comercial se haya deteriorado durante el año pasado.
En 2014, las compras al exterior aumentaron un 5,7% respecto a 2013, tras tres años en retroceso. Por el contrario, las ventas avanzaron al menor ritmo anual en cinco años (un 2,5%), un incremento que permitió en todo caso elevar el récord exportador a 240.035 millones. Eso supone que las importaciones (264.507 millones) aumentaron más que las exportaciones por primera vez desde 2006. Se trata de un comportamiento previsible una vez que se ha ido materializando la recuperación económica.
La realidad, es que la economía española solo ha logrado cosechar un superávit por cuenta corriente durante 2012 y 2013, tras haber registrado déficit muy abultados (cercanos al 10% del PIB) en los años previos a la crisis. Ese tradicional desequilibrio de nuestra economía, significa que existe un gasto mayor que la capacidad de gasto,  lo que ha motivado la deuda externa elevada (160% del PIB) que padecemos.

MERCADOS:

En el mercado de divisas, el euro ha llegado a cambiarse por  1,107 dólares, algo que no se producía desde abril de 2003. Muchos analistas consideran que, en el momento que el BCE inunde el sistema de euros, la moneda acelerará su caída hasta, al menos, igualarse con la divisa de Estados Unidos.
Que ese escenario ocurra va a depender de la actuación de la Reserva Federal de Estados Unidos en los próximos meses. Si, como es previsible, rebaja el nivel de sus estímulos a la primera economía del mundo y, por lo tanto, hay una menor cantidad de dólares, y sube los tipos de interés, la tendencia actual se mantendrá y la pérdida del 20% que el euro ya acumula, aumentará.
Desde luego, la depreciación del euro no se limita al dólar. No en vano, la libra esterlina se ha apreciado un 10% frente a la divisa europea en los últimos 12 meses. Además, en enero el Banco Central de Suiza decidió eliminar el tope que en 2011 impuso al franco suizo frente al euro. Como resultado, el euro ha perdido más de un 11% respecto a la moneda suiza en apenas mes y medio. Pero, además, la medida tomada por el Swiss National Bank agudizó aún más la guerra de divisas en la que también están inmersas economías tan fuertes como la de Japón.
En relación al mercado de la vivienda, durante el pasado mes de enero, se produjo un repunte del 9,6% en las operaciones de compraventa de viviendas. Durante ese mes, se registraron 33.416 transmisiones, la mayor cifra de los últimos 14 meses, y se consolidó el crecimiento ininterrumpido desde septiembre, según ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pese al destacable alza interanual, la variación frente a diciembre fue la más baja del último lustro (28,5%). 
Por tipo de viviendas transmitidas en operaciones de compraventa, el 26,9% eran nuevas y el 73,1% de segunda mano. Tal y como venía sucediendo en los últimos meses, el número de operaciones sobre viviendas nuevas disminuyó un 37,1% en enero, mientras que la compra de casas usadas repuntó un 50,8% interanual. El porcentaje de viviendas libres (88,8%) vendidas en enero también superó al de las protegidas (11,2%).

EMPRESAS:

La Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) ha impuesto multas por un importe total de 88,2 millones de euros a nueve empresas y dos asociaciones que operan en el mercado de aprovisionamiento de leche cruda de vaca en España por haber participado en "conductas anticompetitivas que infringen la legislación de competencia".
Esta multa es la cuarta de mayor cuantía impuesta por Competencia a lo largo de su historia y que afecta a Danone, la más sancionada con 23,2 millones de euros, Corporación Alimentaria Peñasanta (21,8 millones de euros), Grupo Lactalis Iberia (11,6 millones de euros), Nestlé España (10,6 millones de euros) Puleva Food (10,2 millones) y Calidad Pascual (8,5 millones de euros), entre otras.

También han sido sancionadas con una menor cuantía económica las empresas lácteas de Senoble Ibérica (929.644 euros), Central Lechera Asturiana (698.477 euros), Gremio de Industrias Lácteas de Cataluña (200.000 euros), Asociación de Empresas Lácteas de Galicia (100.000 euros) y Central Lechera de Galicia (53.310 euros).

lunes, 9 de marzo de 2015

¿MÁS TEMPORALIDAD Y FORMACIÓN? ¡Que lio!...


¡Que galimatías! De verdad, que en la situación actual, no entiendo nada...
En febrero, la contratación indefinida rondó el 10% de la contratación total. Hubo más de 1,1 millones de contratos temporales, y el aumento de los contratos por horas fue mayor de los efectuados a jornada completa. Es decir, que de manera destacadísima crecen los temporales.

Sin embargo, ...¡Qué paradoja! … el dato contrasta con el estudio publicado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas:
Según ese estudio, en España los nuevos procesos productivos serán intensivos en mano de obra altamente formada, expulsando del mercado de trabajo a aquellos de menor cualificación.
Según sus cálculos, el 58,5% de las 7,6 millones de oportunidades laborales que emergerán en los diez próximos años exigirán un perfil de empleado con estudios superiores —universitarios o de Formación Profesional de grado superior—, frente al 39,4% que requerirán estudios medios y el 2,2% que reclamarán formación básica. En el escenario "más pesimista" el estudio contempla, incluso, la destrucción de trabajos elementales.
En la próxima década las oportunidades de empleo se concentrarán en los jóvenes más cualificados (en términos de nivel formal de estudios y de las competencias prácticas adquiridas), mientras que los niveles formativos más bajos quedarán fuera del mercado, acentuándose las desigualdades laborales observadas durante la crisis”.
Por si fuera poco, los firmantes del informe ponen el foco sobre una realidad escasamente tratada, el buen aprovechamiento educativo (entendido como las destrezas y los conocimientos efectivamente adquiridos). Y lo hacen con un dato revelador: ya en 2012, un alto nivel de competencias adquiridas aumentaba la probabilidad de inserción laboral un 13%, tanto como estar en posesión de un título de educación superior. “La empleabilidad y el tipo de ocupación dependen de los conocimientos adquiridos y no solo de tener un diploma”. Señalan que “en bastantes casos” las competencias son menores de las que deberían poseer por su nivel de estudios.
Según sus datos, uno de cada dos jóvenes teóricamente sobrecualificados (aquellos ocupados en puestos que no requieren estudios superiores) tienen un nivel bajo o medio bajo de competencias, mientras que quienes poseen el nivel más alto de competencias ocupan puestos de trabajo adecuados y apenas padecen el problema de la sobrecualificación de sus estudios para el puesto que ocupan.
¡Menudo lío!
 

lunes, 23 de febrero de 2015

LA REFORMA LABORAL ETERNAMENTE PENDIENTE: piden mayor contratación temporal.


¿Realmente incentivar la contratación temporal, es bueno para incrementar el empleo?
Históricamente, el mercado de trabajo español ha vivido sucesivas reformas. Sin duda, la última ha sido de las de mayor calado y, no obstante, para algunos continúa pendiente de reformar.... Se trata de la reforma eternamente pendiente...
No ha sorprendido que la CEOE vuelva a pedir que se intensifique aún más el uso del contrato temporal.
En el borrador del Programa Nacional de Reformas, que contiene las propuestas que la Patronal enviará al Gobierno, se demanda que los contratos temporales puedan encadenarse durante más de 24 meses. Un límite que el Gobierno del Partido Popular volvió a introducir, tras su supresión por el Ejecutivo de Zapatero.
Además, la patronal pretende refundir el contrato de obra con el eventual, “como un contrato temporal acausal”, con una duración máxima de dos años en un periodo de referencia de 30 meses. Se trata de una medida , la contratación temporal sin causa, muy similar a la que el Gobierno ha fijado para los menores de 30 años. Sencillamente, significa que aunque sea por obra o servicio, se puede rescindir el contrato aunque no haya terminado la obra o el servicio.
También solicita la CEOE recuperar el contrato de fomento de empleo de 1984, ideado por el PSOE con una duración de 6 meses a tres años y una indemnización de 12 días por año trabajado.
En la misma linea, se pretende “potenciar abiertamente el contrato a tiempo parcial”, como un contrato ordinario, pero con una jornada inferior a la habitual. En el caso de los contratos formativos —prácticas y para la formación y el aprendizaje—, se apuesta por más flexibilidad, tanto en jornada como en salario, “pudiendo ser este último inferior al salario de convenio”.
La contratación temporal es necesaria para cubrir puntas o momentos de la vida empresarial, pero su abuso, cubriendo con contratos temporales puestos de trabajo estables, es uno de los males de la economía española, tanto por la precariedad que impone en la mayoría de los casos a los trabajadores, como por su impacto negativo en la productividad, muy penalizada por la fuerte rotación de los empleados.
Por mucho que algunos se empeñen en afirmar lo contrario, no existe acuerdo entre los economistas con la orientación de las medidas propuestas. La realidad es que no generan empleo por sí mismas, como evidencia su ineficacia en todos los intentos que reiterada e históricamente se han realizado en la economía española.
Sin embargo, son muy dañinas en aspectos tan importantes como el necesario “espíritu de empresa” de los trabajadores, su motivación, la productividad, y otros aspectos esenciales, tanto económicos como sociales, de todos aquellos que sólo disponen de su fuerza de trabajo para conseguir una vida digna.
Aspectos que hoy en día, desafortunadamente, pueden sonar a “música celestial”....

lunes, 9 de febrero de 2015

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A FEBRERO 2015


La destrucción de empleo comenzó en la economía española en el año 2007, y no se han comenzado a generar puestos de trabajo hasta el año 2014. Se tardará, al menos, cinco años en alcanzar la situación de 20 millones de ocupados previa a la crisis. Y lo que es peor, es que en este inicio de la recuperación sobre todo han crecido los contratos a tiempo parcial, en muchos casos impuestos a los trabajadores, por lo que se tardará aún más en recobrar el nivel de horas trabajadas anterior a la crisis.
GLOBAL:
La recuperación debe abarcar a los millones de empleos destruidos en la peor crisis económica en medio siglo. La única economía que ha cumplido esta premisa ha sido Estados Unidos, ya que ha registrado el mayor crecimiento de la población ocupada habido en los últimos quince años.
De esa forma, también conseguida en su momento por el Reino Unido y Alemania, el pasado año 2014 fue el año en el que los países avanzados recobraron el nivel de empleo previo a la crisis. Esto a pesar de la situación de la región del euro, en la que los países del sur de Europa, Grecia, España e Italia están iniciando el camino. La disparidad reluce en la recuperación de la crisis.
Solo en Estados Unidos se perdieron más puestos de trabajo (9,4 millones frente a 3,8 millones) que en España, pero la incidencia relativa en la primera economía mundial fue mucho menor: se destruyó un 7% del empleo, mientras en España la ocupación cayó más del 18%. Y la depresión en Grecia ha destruido alrededor del 25% de los puestos de trabajo previos.
Según declaraciones del economista jefe de la OIT, Raymond Torres, “las respuestas a la crisis han sido distintas: en Estados Unidos, se siguieron políticas que llevaron a la depreciación del dólar, el aumento de la inversión pública y a una expansión monetaria”. Mientras que el año 2010, “los países europeos con crisis internas operaron en un entorno restrictivo, marcado por la austeridad presupuestaria y la debilidad de la intervención monetaria, hasta que una nueva dirección se hizo cargo del Banco Central Europeo, la estrategia europea tuvo consecuencias negativas para el empleo”.
En ese mismo sentido, durante el último Foro Económico Mundial de Davos, el Gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha advertido que “estamos en un momento de transición en varios ámbitos que pueden concretarse a lo largo de 2015. Las divergencias en política monetaria van a provocar una reubicación de los flujos de capital en todo el mundo, con consecuencias para muchos mercados, y no exenta de turbulencias. Pero, sobre todo, va a poner a prueba el nuevo sistema financiero que hemos diseñado después de la crisis de 2008”.
Igual afirmaba, Benoît Coeuré, miembro del consejo de gobierno del BCE: es cierto que la nueva regulación financiera puesta en marcha tras la crisis aún no ha probado su efectividad. No tenemos la seguridad de que realmente sea la legislación que necesitamos. Esta situación exige una mayor coordinación para evitar la emergencia de proteccionismos financieros entre los mercados más afectados por las turbulencias”.
Ejemplos de la inestabilidad que puede venir, son la esperada decisión del Banco Nacional de Suiza de dejar cotizar libremente el franco suizo contra el euro, que ha revalorizado la divisa helvética aproximadamente un 20% frente a la moneda única. También que Dinamarca haya bajado los tipos de los depósitos dos veces en una semana, para situarlos en un terreno aún más negativo (-0,35%), y aliviar así las presiones sobre su divisa.
Por otro lado, la agencia de calificación Standard&Poor´s ha rebajado la nota de la deuda de Rusia hasta colocarla al nivel del bono basura (BB+, con perspectivas negativas), la más baja recibida por Rusia en la última década.
También Moody's ha bajado, durante el pasado enero, la categoría a la deuda pública de Rusia a Baa3, solo un escalón por encima del bono basura, a causa del descenso en los precios del petróleo y la devaluación del rublo.
El mayor exportador de energía del mundo está al borde de una recesión después de que los precios del petróleo hayan retrocedido a su menor nivel desde 2009. 
El oro ha recuperado su estatus de valor refugio y su cotización se ha disparado, durante el mes de enero, un 10% hasta los 1.300 dólares la onza (1.160 euros).
Por otro lado, “se ha disparado toda la munición”, como confirma la decisión de acometer una política de compra de deuda por parte del BCE, para reactivar el crecimiento y combatir la amenaza de deflación. Según Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, “no hay duda de que nos adentramos en terrenos desconocidos”.
En Davos ha resurgido la amenaza que representan los riesgos geopolíticos para la economía global. Muchos bancos internacionales han acudido al encuentro con especialistas en el análisis geoeconómico y se sitúa a esta amenaza en el primer puesto de la lista de riesgos a medio plazo de la economía mundial.
Nariman Behravesh, economista jefe de la firma de la empresa de análisis y estrategia IHS, declaró en el Foro: “muchas de las tendencias que observamos nos recuerdan a las de los años 80 y 90. Estados Unidos es, de nuevo, la locomotora económica mundial. El dólar vuelve a ser la moneda fuerte, y su producción petrolera está a punto de ser la mayor del mundo”.
Sin embargo, según una encuesta mundial de PwC, parte de las esperanzas del pasado año 2014 se han evaporado y con ellas el optimismo que mostraban los directivos empresariales sobre la economía mundial. De forma que entre los consejeros delegados de más de 1.300 empresas de todo el mundo, se revela que solo el 37% de los directivos espera una mejora de la situación económica mundial, lejos del 44% del año pasado, y un 17% que estima que la actividad mundial caerá, el doble que hace un año. Los ejecutivos españoles son más optimistas que la media: un 39% cree que la situación mejorará, pero el dato también empeora sensiblemente respecto a 2014 (50%). La mayoría, sin embargo, dentro y fuera de España confía en que sus compañías aumentarán ingresos y empleos.
Según el presidente de PwC, Carlos Mas, “la encuesta viene a constatar que nos encontramos ante un escenario económico distinto al que hemos conocido hasta ahora y en el que se conjugan cifras de crecimiento a nivel global con grandes oportunidades de negocio y acontecimientos disruptivos”. Deben ser esas oportunidades de negocio, y quizás también la mejora de la economía española, las que han llevado a asistir a los ejecutivos españoles a Davos, que en esta edición configuran el mayor número desde que estalló la crisis.
La brecha entre los grandes bancos centrales se agranda y esas tensiones se empiezan a reflejar en el mercado de divisas, a la espera del próximo movimiento después de que el Banco Nacional de Suiza desligara por sorpresa el franco del euro. La Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá subirán probablemente, aunque moderadamente, los tipos de interés este 2015. Mientras, el BCE, el Banco de Japón y el Banco de China proporcionarán más estímulo a sus economías.
Tan solo el coste más barato de la energía, nos permite esperar cierto crecimiento fuera de Estados Unidos. El informe de Riesgos Globales que cada año elabora el Foro de Davos, advierte sobre el hecho de que, durante la próxima década, la mayor amenaza a la estabilidad mundial surge de los conflictos internacionales. “Los riesgos geopolíticos habían desaparecido del mapa de riesgos en los últimos cinco años y vuelven con fuerza”.
Por otro lado, dentro de la economía global, hay que reseñar la debilidad de la demanda de las materias primas, desde el cobre hasta las materias primas agrícolas, que se ha ahondado desde el inicio de la crisis en 2008. El mantenimiento o el aumento de la oferta mundial, acompañada de la caída en la demanda de los principales consumidores, China y la eurozona de forma destacada, son los causantes de la debilidad aflorada.
Esta circunstancia puede tener un grave impacto para los países exportadores, al ser muchos de ellos economías monoproductoras: según datos del propio Banco Mundial, durante los años 1997 a 2011, “el índice que agrupa a todas las materias primas no energéticas ascendió más de un 60%. De esa evolución ya están siendo tributarias las economías emergentes que tienen en sus monocultivos exportadores la principal fuente de ingresos. Es el caso de América Latina, que hizo de sus exportaciones a China —desde el cobre chileno hasta la soja argentina— una de las principales fuentes de su bonanza exportadora y de la capacidad de atracción de flujos de inversión extranjera directa durante la pasada década. Pero también algunas economías africanas subsaharianas sufrirán consecuencias similares”.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional, para 2015, ha revisado al alza, (un 3,6%) el crecimiento económico de Estados Unidos, en gran medida gracias al robustecimiento de la demanda privada interna. El abaratamiento del petróleo está mejorando los ingresos reales y expectativas de los consumidores.
Por el contrario, El FMI prevé el debilitamiento del crecimiento de la zona del euro, revisado a la baja al 1,2%, como consecuencia de la caída de la inversión, a pesar del empuje que supone la caída de los precios del petróleo, la mayor distensión de la política monetaria, y la reciente depreciación del euro.
Para Japón, cuya economía cayó en recesión técnica en el tercer trimestre de 2014, el FMI ha revisado a la baja su crecimiento (al 0,6%).
ESTADOS UNIDOS:
La tasa de crecimiento de economía estadounidense, finalmente, ha quedado durante el año pasado en el 2,4%, tras moderarse en el cuarto trimestre a una tasa anualizada del 2,6% del PIB.
La mejora económica vino acompañada de la creación de empleo y del abaratamiento de la gasolina, que han sido el soporte en el que se ha apoyado el aumento del consumo. Si bien, la apreciación del dólar y la debilidad internacional penalizaron a las exportaciones estadounidenses de sus multinacionales.
De la debilidad surgida por los rigores del frio invierno, que contrajo a la actividad económica, el crecimiento se aceleró con fuerza a una tasa del 4,6% en el segundo trimestre y mejoró al 5% en el tercero (la mayor en 11 años).
El consumo, que representa tres cuartas partes del crecimiento, creció en el cuatro trimestre a una tasa anualizada del 4,3%, frente al 3,2% del tercero. Es el mayor incremento desde el primer trimestre de 2006, cuando la mayor economía del mundo avanzaba a toda máquina. La gasolína, que se abarató un 43% desde junio, dejó más dinero en el bolsillo para gastar. El mercado laboral, entre tanto, sigue mejorando y se acerca a una situación de pleno empleo.
El fuerte crecimiento del consumo se ha visto amortiguado por la caída del del 1,9% de la inversión en bienes de equipo. Se trata de la mayor disminución registrada desde 2009, cuando Estados Unidos sufría el peor momento de la crisis financiera, y contrasta con el alza del 11% durante el tercer trimestre. El cambio se debe a los problemas para las empresas petroleras surgidos por la caída de los precios del petróleo.
La Balanza Comercial tampoco ha funcionado bien, como consecuencia del aumento de las importaciones fruto del crecimiento de la demanda interna.
La solidez del crecimiento de Estados Unidos (4% de media entre abril y diciembre pasados) contrasta con el estancamiento que atrapa a Europa y Japón.
En todo caso, los tipos de interés seguirán al 0% durante algún tiempo. La Reserva Federal ha advertido que será muy paciente antes de volver a subirlos. Aunque lo previsto es aumentarlos durante junio o julio, no se descarta tampoco que pueda aplazarse a septiembre.
Sin embargo, aunque un dólar fuerte teóricamente lleva a Estados Unidos a ser un lugar seguro para el dinero en un contexto de incertidumbre global, las últimas cifras que maneja Naciones Unidas revelan que China volvió a convertirse en 2014 en el principal destino de la inversión extranjera directa, algo que no sucedía desde 2003.
Las compañías extranjeras destinaron 127.600 millones de dólares a China, frente a 123.900 millones en 2013, de acuerdo con los últimos datos de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo. Sin embargo, las inversiones extranjeras en la economía estadounidense se redujeron en el mismo periodo de 230.800 millones a sólo 86.000 millones. Por eso ha pasado a ocupar la tercera plaza tras Hong Kong. La inversión extranjera está buscando más oportunidades en los países emergentes o en desarrollo.
En todo caso, a lo largo de 2014 se crearon en Estados Unidos unos 2,95 millones de empleos, de los que 252.000 corresponden al mes de diciembre. Se trata de la mayor generación de puestos de trabajo en 15 años (en 1999 hubo 3,1 millones) y el quinto año consecutivo en que Estados Unidos es capaz de crear trabajo neto, los últimos cuatro a un ritmo de más de dos millones de empleos. Este sostenido incremento de la contratación permitió que la tasa de paro cerrara el año en el 5,6%.
En diciembre, el número de personas desempleadas fue de 8,7 millones. A lo largo del año, los parados han descendido un 1,1% (1,7 millones). Entre los principales grupos de población, destaca un paro del 16,8% entre los jóvenes. Los parados de larga duración (al menos seis meses) son 2,8 millones y suponen el 31,9% del total de inactivos. A lo largo del año, el número de parados de larga duración se ha reducido en 1,1 millones. Los servicios, el comercio, la construcción, la salud y la industria fueron los sectores que mejor se comportaron en el último mes del año pasado.
La población activa se ha mantenido a la baja. El número de empleados forzados a trabajar a tiempo parcial se mantiene en 6,9 millones. En diciembre, el número de personas que no buscaban trabajo de forma activa (las últimas cuatro semanas) era de 2,3 millones.
Thomas Pérez, secretario de Trabajo de la Administración Obama, se congratuló por los buenos datos, pero recordó que todavía queda mucho por hacer. "La tarea pendiente es que la prosperidad llegue a todos. Para eso es necesario que haya un incremento de los salarios. Pero vamos en la buena dirección", señaló. El estancamiento salarial es uno de los motivos de desencanto entre la población pese a la buena marcha de la economía. En diciembre, el salario medio por hora trabajada cayó un 0,2%. En noviembre creció un 0,4%.
La economía de Estados Unidos ha sido capaz de crear una media de 250.000 empleos al mes, una situación no vivida en el continente europeo. Se trata de un éxito de la Reserva Federal estadounidense, que entre sus cometidos tiene estimular el mercado laboral. Para ello aplicó un programa de compra masiva de activos financieros y préstamos hipotecarios que se prolongó durante 37 meses y que terminó en octubre de 2014. No obstante, la tasa de paro se recupera a un ritmo más lento.
EUROZONA:
El BCE sorprendió con un quantitative easing (QE) más ambicioso de lo esperado. Draghi inyectará 60.000 millones de euros mensuales —en torno a 45.000 en bonos del Tesoro, y el resto en activos privados, según las estimaciones del mercado— entre marzo de este año y septiembre de 2016, lo que equivale a una inyección de algo más de un billón de euros. Y lo más importante: el QE europeo se mantendrá más allá de esa fecha si los precios continúan dando disgustos y no se acercan al objetivo del BCE, el 2% a medio plazo.
Con la compra de deuda el BCE está asumiendo más riesgos, y ha gastado una de sus últimas balas, pero protege al euro de una explosión a cámara lenta, que podría llegar si se enquistan la deflación, el paro, la mala salud de la banca y los signos de congelación en la economía del continente.
Draghi señaló que comprará en torno a 45.000 millones en bonos, y unos 15.000 millones adicionales en activos privados durante 19 meses, aunque esas cifras son estimaciones. Lo fundamental de la decisión es el ritmo y el tamaño de las compras, además de dejar abierta la posibilidad de prorrogar el programa si fuera necesario.
El programa trata de reactivar a la economía europea por varios frentes: un euro más barato que incremente las exportaciones; que quede algo de dinero por la mejora de las Bolsas en los bolsillos de los inversores; y por último, que al bajar los intereses de la deuda pública se consiga que los Estados tengan un menor coste financiero de la deuda. Pero sobre todo, lo que se busca es mejorar la confianza de los bancos y hacia ellos.
Draghi va a llenar de dinero a las entidades financieras con el deseo de que empiecen a dar créditos de una vez. No hay garantías de que eso ocurra, pero esa es la clave para tener algo parecido a una salida de la crisis. La alternativa era seguir sin hacer nada mientras los precios caen al terreno negativo, acercándose a la deflación: la “bestia de difícil tratamiento”.
Alemania por su parte no ha escondido su escepticismo, pero se ha dado por satisfecha con el acuerdo de compromiso alcanzado. Con la única concesión de la no mutualización de una parte de los riesgos, Draghi dejó además varios recados para la opinión pública y el establisment económico de Alemania. “No vemos burbujas”, apuntó. Y para los que ven riesgos de inflación, dijo que son “los mismos que hace cinco años decían que otros QE iban a generar grandes incrementos de precios”. “¿Hemos visto mucha inflación desde que se activaron los QE hace cinco años? ¿Va a haber incrementos desorbitados esta vez? Por favor, díganme cuándo”, ironizó.
A falta de concreción, el BCE comprará deuda pública en función del peso de cada país en el Eurosistema (España concentra casi el 13%) y en plazos que van de los dos a los 10 años, además de las cédulas hipotecarias y otros covered bonds y activos privados garantizados (los conocidos como ABS). Pero la parte importante del programa será la deuda pública —especialmente a 10 años—, que supondrá en torno al 75% de los 60.000 millones mensuales.
Draghi volvió a reclamar a la Comisión Europea que active cuanto antes su plan de inversiones. Y subrayó que “no hay plan B”: el BCE persigue que con esa gran inyección de liquidez los bancos empiecen a dar crédito y las cosas mejoren.
Para los ortodoxos temerosos de la inflación, señaló que “los riesgos para Europa respecto a los precios siguen siendo a la baja, aunque haya gente que tenga una percepción distinta de la realidad y del sentido de urgencia de las medidas que necesita la eurozona”, cerró el banquero. Si el QE funciona, los bancos prestarán más y se acercará la salida del túnel; si no lo hace pueden pasar dos cosas: que la deflación aparezca por fin, o que con tanto dinero sobre la mesa se desate el fenómeno contrario: una hiperinflación. Draghi no ve esos riesgos por ningún lado. “No estamos para chistes”, acabó señalando.
En una crisis de la gravedad de la actual, se requieren políticos que “den la cara y se hagan cargo de la situación”. Bernanke lo hizo en Estados Unidos, y Draghi con estas medidas se afianza como un “hombre fuerte de Europa”, levantando una pared de dinero a modo de muro de contención entre la eurozona y el abismo que suponen los riesgos de deflación.
Por otro lado, en el lento proceso de arranque de la Unión Bancaria, el BCE emitió un comunicado dirigido a todas las entidades financieras recomendándoles que mantengan una política de distribución de dividendos “conservadora y prudente”. La institución advierte, además, de que podrá “adoptar decisiones individuales” para las entidades cuyas políticas de dividendo no sigan sus recomendaciones.
La institución adelantó a las entidades financieras que en los próximos meses examinará sus políticas de retribución variable: bonus, extras, dietas y otros incentivos salariales que elevan de forma vertiginosa la retribución de los directivos y consejos de administración. En su libreta de anotaciones el BCE tiene registrados capítulos vergonzosos en los que ejecutivos de un banco se subían los sueldos mientras las cuentas de la entidad entraban en barrena. Algunas de estas escenas se vivieron en España y actualmente se están depurando en los tribunales de justicia. El BCE justifica estas recomendaciones por “una situación macroeconómica y financiera difícil que genera presiones sobre la rentabilidad de las entidades de crédito y su capacidad para fortalecer su capital”.
Por lo que respecta a Italia,  algunos de sus problemas económicos se asemejan a los de la economía española: el envejecimiento de la población y la elevada tasa de paro juvenil. Pero hay importantes diferencias, Italia está agobiada por una tasa de crecimiento (prevista en el 0,5% del PIB para 2015) que apenas se diferencia del estancamiento; la deuda pública es más elevada que la española (135% del PIB), pero todavía se observa que una parte de esa deuda está en manos italianas; y, sobre todo, en la península italiana brillan por su ausencia lo que la política económica ortodoxa entiende por reformas (deprimir las rentas y reducir el gasto público).
Al igual que España, la economía italiana requiere mejorar su productividad por medio de la inversión en capital tecnológico. Uno de los daños principales causados por tantos años de estancamiento o bajo crecimiento es la desitalianización de alguna de sus grandes multinacionales (caso de Fiat). La fortaleza de su economía se encuentra en el diseño, y en que, a pesar de la crisis, sigue siendo una sociedad relativamente rica.
El auténtico reformismo que precisa la economía italiana es modernizar su sistema fiscal, cambiar su estructura administrativa, reordenar el gasto para que la educación o la sanidad pública reciban lo que necesitan y racionalizar (no recortar) la protección social. Reformas, desde luego, no impulsadas por Alemania y también extensibles a España.
Por otro lado, tras el triunfo en Grecia del partido de Tsipras, el fin de la troika gana apoyos a toda velocidad en las grandes capitales de Europa. Ninguna de las instituciones que la integran: Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, ha salido a defenderla con el más mínimo interés después de los planes de la Comisión para disolverla.
Una vez que Atenas ha decidido no reconocerla como interlocutor válido, el Ejecutivo italiano consideró asimismo “una buena noticia” los planes del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, acerca de romper la troika.
Parece como si Francia e Italia se hubieran convertido en aliados de Grecia en la negociación que acaba de empezar, y no solo en lo relativo a la propuesta de la Comisión de desmantelar la troika. No obstante, Berlín se ha opuesto en público a esa posibilidad.
Muchos economistas dudan de que Grecia pueda devolver el dinero del rescate, pero el Banco Central Europeo ha entrado en la negociación entre Atenas y los socios europeos con una medida de enorme impacto, ya que anunció que cortará el grifo de liquidez de la banca griega a partir del miércoles día 11 de febrero, ante las serias dificultades para cerrar con éxito el rescate actual y de acordar una extensión o un nuevo programa de ayuda.
Sin embargo, el BCE permitirá a la banca griega una última válvula de escape: las líneas de financiación de emergencia para evitar el desastre. Esas líneas (conocidas como ELA) son más restrictivas y más caras que la ventanilla del BCE: la medida encarece de un plumazo los costes de financiación de las entidades helenas, y con ellas las del Estado griego. Ni siquiera es descartable que intensifique la huida de capitales, según los analistas. En una jugada política de primera magnitud, Draghi obliga así al Gobierno de Alexis Tsipras a negociar contra reloj.
Ninguno de los países rescatados ha pedido nunca ayuda a los socios del euro con agrado: el BCE dio siempre el último empujón a las negociaciones, con fuertes presiones sobre los bancos y los Estados en Irlanda, en Portugal, en España y en la misma Grecia. Esa vieja historia vuelve a repetirse. El BCE aceptaba que los bancos colocaran como aval la deuda de Grecia a pesar de que su calificación está por los suelos, con la excusa de que Atenas estaba protegida bajo el paraguas de un programa. Eso ha cambiado. El Gobierno de Syriza se niega a pedir una extensión del rescate, y ha puesto en peligro el cierre del segundo programa de ayuda al rehusar las condiciones de los acreedores, que quieren más recortes.
Atenas confiaba en que el BCE permitiera a los bancos griegos seguir con el status quo, tras una reunión entre su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, y la dirección del Eurobanco. Todo esto se ha ido a pique: según un comunicado del propio BCE “al no ser posible concluir que el programa se cerrará de manera satisfactoria” no se fía y ha cerrado las vías de liquidez.
La banca helena queda a merced del Banco Nacional de Grecia. “Pero es muy posible que los mercados precipiten toda la negociación y que impidan al Gobierno griego seguir con sus propuestas”, según han señalado algunas fuentes del propio FMI.
ESPAÑA:
El año pasado ha sido el primer año, desde que arrancó la crisis, en el que la actividad económica creció de forma significativa. El avance de la Contabilidad Nacional, difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE), refleja que en el último tramo de 2014 ese crecimiento se aceleró, de modo que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 0,7% en tasa trimestral. Se trata del mayor aumento habido desde finales del año 2007.
Otros indicadores estadísticos parciales: comercio, facturación de grandes empresas y venta de vehículos, también señalan una mejoría de la demanda privada.
En comparación anual, el PIB español creció en el cuarto trimestre a un ritmo del 2%, lo que, de confirmarse, colocaría el avance promedio del año en el 1,4%, una décima por encima de lo estimado oficialmente por el Gobierno, aunque el presidente Rajoy haya afirmado que el dato final sería este.
La economía española encadena año y medio con tasas trimestrales positivas, y deja atrás así la recesión en la que estuvo inmersa de forma casi ininterrumpida entre mediados de 2008 y mediados de 2013, la etapa crítica de la peor crisis en medio siglo, en la que se perdieron más de tres millones de empleos.
Sin embargo Enero ha sido, lo es normalmente, malo para el empleo. La afiliación ha caído en casi 200.000 cotizantes en un mes, situándose en 16.575.312 personas. El paro registrado ha subido en 77.980 personas, hasta situarse en 4.525.291 desempleados, según los propios datos divulgados  por el Ministerio de Empleo.
Estas malas cifras de deben, fundamentalmente, al final de la campaña navideña. La mayoría de los contratos temporales que se firman en diciembre en el comercio y la hostelería para atender la punta de trabajo no son renovados al finalizar la campaña.
Por otro lado, ha aumentado la inestabilidad en el empleo incluso para aquellos que acaban de firmar un contrato indefinido, ya que la rotación en los puestos de trabajo fijos recién creados crece de forma significativa desde 2012. En 2014 para que se creara un nuevo puesto de trabajo fijo hizo falta que se firmaran 1,42 contratos indefinidos, bastantes más que tres años antes, en 2011 cuando eran necesarios 1,15 o incluso en 2006, en los años finales de la burbuja (1,23), según un estudio del gabinete económico del sindicato Comisiones Obreras, que toma el dato de los contratos indefinidos que se firman cada año y el número de empleos asalariados fijos creados en el mismo ejercicio.
Otro motivo se encuentra en la devaluación salarial, algo que han notado mucho más quienes perdían su empleo y encontraban uno nuevo. Según los cálculos de Fedea, la reducción entre 2008 y 2013 fue de un 13% para las mujeres y de un 17% para los hombres. Esto ha contribuido a reducir los costes de despido, ya que disminuye la base sobre la que se calcula la indemnización.
Teóricamente, al abaratarse las indemnizaciones por despido de los empleados fijos, y conforme se acercasen al coste de la rescisión del contrato a la de los temporales, los empresarios perderían el miedo a contraer compromisos laborales estables.
No se ha cumplido esa teoría: el número de contratos indefinidos que se firma cada mes sigue siendo muy bajo. En 2014, cuando comenzó la recuperación laboral apenas el 8% de los 16,7 millones de todos los contratos firmados eran fijos, un porcentaje apenas ligeramente mejor que los de 2011, 2012 y 2013, años de apogeo de la recesión económica.
En otro orden, ni el saneamiento bancario acometido a lo largo de toda la crisis, ni la reestructuración del sector, ni el dinero barato y abundante que facilita el Banco Central Europeo han permitido por ahora que el crédito se recupere en España. Los datos de cierre de 2014 muestran que el crédito a familias y empresas cerró el año con un descenso considerable.
El Banco de España ha publicado datos que reflejan que la financiación total a sociedades no financieras residentes en España cayó en 2014 un 3,4%, hasta 959.358 millones de euros. Dentro de esa financiación creció algo la emisión de valores y aumentaron con fuerza los préstamos del exterior, pero lo que más cayeron fueron los créditos de los bancos.
En cuanto a las familias, el descenso del saldo de crédito es del 4,7%, hasta 745.793 millones, según las cifras facilitadas, ha caído tanto el saldo de crédito destinado a la adquisición de vivienda (un 4,3%, hasta 584.796 millones) como el dirigido a otros fines (un 6,5%, hasta 160.997 millones).
Por lo que respecta a los precios, las tesis optimistas defienden que para que la caída de precios cause efectos dañinos tiene que ser prolongada (por ahora se ha registrado sólo un año deflacionista, 2014, con un descenso interanual de los precios del 1%) y ha de afectar a la mayoría de bienes, cuando el análisis de precios mostraría que en 2014 ha afectado sólo a unos pocos bienes y servicios. Pero el caso es que las proyecciones conocidas de precios para 2015 dan como probable que este año continúe, e incluso se agrave, la tensión bajista de los precios; y el escaneo más reciente de los mercados demuestra que la baja de precios se extiende a un número creciente de ellos. Por otra parte, la inflación subyacente (la que mide la tendencia de los precios) demuestra que los carburantes no son el único factor deflacionista; la inflación subyacente (cero el año pasado) sugiere que hay una causa estructural de la deflación, que es la depresión de las rentas y la propia debilidad de la demanda.
Quizá sea muy aventurado considerar el IPC de 2014 como un episodio circunstancial, inocuo para el crecimiento español y que puede corregirse simplemente con dejar que las cosas sigan su curso.
Sin embargo, para algunos no se observa el supuesto efecto de retraimiento de la demanda como consecuencia de la deflación, ya que el resultado de diciembre de las ventas minoristas, excluyendo las estaciones de servicio, refleja un crecimiento en el último trimestre con respecto al trimestre anterior a un ritmo anualizado de alrededor del 3 %.
Aunque se ha observado un cambio significativo en la composición de dicho resultado: las ventas minoristas de alimentación descendieron, mientras que las de no alimentación se aceleraron de forma notable hasta un ritmo intertrimestral anualizado del 6,6%, que no se veía desde principios de 2007.
Por esa razón, los optimistas frente a la deflación, señalan que por el contrario, la caída de los precios ha estimulado al consumo, ya que ha elevado el poder adquisitivo. Señalan, incluso, que el repunte habido en bienes no alimenticios del último trimestre está reflejando la ganancia de renta real derivada de la caída del precio de los combustibles.
MERCADOS:
Los mercados financieros se mueven a veces por directrices tan alejadas de la lógica económica que pueden llevar al absurdo de que los inversores no solo no obtengan beneficios por prestar dinero, es decir, por comprar bonos o letras, sino que incluso lleguen a perder una parte por ello y, aun así, sigan colocando más dinero en esos titulos. Esto es lo que está ocurriendo, el apetito la deuda soberana es tan fuerte, el volumen de dinero en circulación es tan grande, que ya hay una decena de países europeos cuyos bonos a dos años se intercambian en el mercado con intereses negativos.
Alemania, Francia, Holanda, Finlandia, Austria, Bélgica y Eslovaquia son los siete países de la zona euro que ganan dinero por tomarlo prestado a dos años y, fuera de la moneda única, Suiza, Suecia y Dinamarca. La horquilla va del -1,03% de los bonos suizos, los menos rentables, hasta los suecos, cercanos a 0 (-0,017%). El fenómeno alcanza también a la deuda a cinco años en el caso de los bonos daneses, alemanes, finlandeses y, sobre todo, los suizos. Suiza, de hecho, es el único país europeo que logra intereses negativos incluso a 10 años. Su banco central ha suprimido el límite con el que intentaba evitar la apreciación excesiva del franco frente al euro. Dinamarca ha respondido bajando los tipos de interés sobre los depósitos del -0,05% al -0,20%.
En cuanto a España, la rentabilidad que los inversores exigen por comprar sus títulos se halla igualmente en mínimos históricos, hasta el punto de que también ha logrado intereses negativos en el corto plazo: las letras que vencen en marzo se han vendido con una rentabilidad del -0,014%. Y la racha sigue: el Tesoro colocó este martes 9.000 millones de euros mediante una emisión sindicada de una nueva referencia a 10 años a un cupón del 1,60%, el más bajo de la historia con este sistema y este plazo. La demanda duplicó la oferta al rozar los 23.000 millones. La rentabilidad se ha situado en el 1,656%, cuando en la última operación del mismo tipo fue 1,14 puntos porcentuales superior.
Un inversor está dispuesto a perder dinero en títulos de deuda cuando busca una inversión sin riesgo y, dentro de todas las posibilidades, prefiere un producto cuya rentabilidad, al menos, aunque negativa, no variará.
Por lo que respecta al Euríbor -índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas españolas- ha cerrado el mes de enero en el 0,298%, un 0,264 puntos menos que hace un año, lo que abaratará las hipotecas a las que les toque revisión en unos 177,7 euros al año.
 El índice comenzó enero en el 0,323% en tasa diaria, una cifra que se ha ido reduciendo conforme ha avanzado el mes, hasta el 0,270% que ha marcado a finales del pasado mes, con lo que el dato mensual se sitúa en el 0,298%.
De esta forma, una hipoteca tipo de 120.000 euros con un plazo de amortización de 25 años obtendría una rebaja de 14,8 euros mensuales, esto es unos 177,7 euros al año.
En relación al mercado de la vivienda, señalar que las ventas han subido en el 2014, por primera vez en cuatro años, un 14% en el mes de noviembre con respecto a un año antes.
EMPRESAS:
El Corte Inglés ha cerrado una emisión privada de bonos de 500 millones de euros, destinados a reducir su deuda bancaria. Los títulos son a siete años, devengarán un cupón anual del 3,875 % con la garantía de El Corte Inglés y cotizarán en Irlanda. La emisión, dirigida a inversores cualificados, se ha colocado principalmente entre extranjeros y se enmarca en la estrategia del grupo para diversificar las fuentes de financiación. Permitirá reducir el coste y alargar la vida media de la deuda de la empresa.
Es la primera vez que El Corte Inglés hace una emisión de bonos sénior (aquellos que están garantizados por la propia empresa). A finales del 2013, la sociedad acudió a los mercados a buscar financiación con una emisión de bonos de 600 millones de euros, pero se trataba de una titulización de los derechos de cobro de sus tarjetas y préstamos al consumo dados por su financiera. También en el 2013 cerró una reestructuración de su deuda con la firma de un préstamo sindicado de 4.909 millones con 27 entidades a cinco años.

RECUPERACIÓN ECONÓMICA... ¿Y DEL EMPLEO QUÉ?


España ha iniciado la recuperación, pero según el informe de perspectivas laborales de la Organización Internacional del Trabajo la tasa de paro se mantendrá por encima del 21% hasta el año 2019.
Durante 2015, quizá sea el país que más va a crecer en la Unión Europea, pero la creación de empleo seguirá siendo insuficiente a corto plazo, y es muy probable que en España hasta el año 2020, de cada 100 personas que quieren trabajar, 20 no lo consigan.
¿Ha sido efectiva la reforma laboral dirigida a facilitar el despido, debilitar a la negociación laboral, y reducir los salarios para aumentar la competitividad y el empleo? La propia OIT señala que la contracción de los salarios, no se traduce necesariamente en una mejoría de la competitividad externa y en una recolocación de la mano de obra desempleada en otros sectores más productivos.
Que en estos momentos de ralentización económica europea, España se sitúe entre los países con mejores perspectivas económicas, choca con el éxodo de miles de jóvenes al exterior buscando empleos dónde se les reconozca su excelente preparación, o por el contrario, hacia el subempleo ocupando puestos muy por debajo de su cualificación profesional.
En contraste, da la impresión, de que la clase política, y especialmente este año, está más preocupada por los resultados electorales, que por atajar este grave problema que padece la economía española.
¿Han oído ustedes algún comentario de nuestros líderes políticos hacia este problema de desempleo de los jóvenes y de los parados de larga duración? Yo desde luego no.
De un lado, sólo se habla de lo bien que va todo y de los logros conseguidos, y del otro, se contraataca, cuestionando cualquier posible mejoría. Ni unos, ni otros han propuesto medidas concretas para solucionar esta injusticia que a la que se condena a parte de la población española, que se ve privada de un derecho consagrado en la propia Constitución.
Como reiteradamente se ha venido postulando, es preciso adoptar políticas activas de empleo que han desaparecido por completo del mercado de trabajo español.
Seguro que alguno me dirá que el propio crecimiento económico y el mercado solucionarán el problema absorbiendo el excedente de mano de obra. A la vista de lo expuesto, desafortunadamente, no va a ocurrir eso.
Quizá haya empleo sumergido, en él que otros justifican la inacción o el acierto de las medidas económicas, pero ¿de verdad, de los 4 millones y pico de parados, todos están en esa situación?
¿Hasta cuándo se va a consentir esta lacra social?...

lunes, 26 de enero de 2015

¿ES SUFICIENTE CON LA EXPANSIÓN CUANTITATIVA DEL BCE? Se precisa un cuantioso plan de inversiones públicas.


Fue John Maynard Keynes en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, el que explico la posibilidad de que la economía entrase en lo que se conoce como “la trampa de la liquidez”: una situación en la que las medidas tendentes a aumentar la liquidez o cantidad de dinero existente no tienen ningún efecto para dinamizar la economía y las autoridades monetarias no pueden hacer nada.
En esa peligrosa tesitura, acometer un vasto programa de inversiones pública es el único motor o solución que puede arrancar de nuevo a la actividad económica.
Se trata de una situación vivida durante la gran depresión del 29, y que para algunos analistas, sin llegar a la magnitud de aquella, es la padecida desde hace años por Japón.
Para muchos, el peligro de la región del euro es caer en ese peligroso cuadro macroeconómico de deflación y recesión, es decir, de depresión económica.
Las últimas medidas de expansión cuantitativa adoptadas por el Banco Central Europeo, aunque tardías han sido, en general, muy bien recibidas.
Ahora bien, para conjurar los riesgos existentes es urgente acometer el macro plan europeo de inversiones de Juncker, cifrado en casi 320.000 millones de euros y dirigido a estimular la demanda agregada precisa para impulsar el crecimiento económico.
España ha pedido a Bruselas cerca de 53.000 millones de euros para proyectos centrados especialmente en infraestructuras de transporte y de energía, como las interconexiones a través de los Pirineos.
Dada la dimensión de las economías, probablemente sea imprescindible incentivar a la demanda con medidas excepcionales en el ámbito fiscal, que sin perder de vista la necesaria eficiencia económica de las mismas, constituyan el estimulo preciso para despertar a la economía.
Además de las ya tradicionales objeciones de Alemania, lo malo es que del total de los 2.000 proyectos presentados - suponen alrededor de 1,3 billones de euros- la propia Comisión ha señalado que se trata de un “informe de peticiones "dinámico y aún no definitivo, en el que se pueden añadir o quitar iniciativas”.
En fin, de nuevo mayores retrasos… ya saben aquello de “que las cosas de palacio van despacio”… una prueba más de la inoperancia actual de las instituciones europeas.

miércoles, 14 de enero de 2015

SITUACIÓN DEL EMPLEO: ¿es para presumir?

Estados Unidos recobró el año pasado el nivel de empleo previo a la crisis, en la misma línea ya lo habían conseguido el Reino Unido y Alemania. Sin embargo la región del euro, sobre todo los países del sur: Grecia, España e Italia, aún están en el inicio de la recuperación del número de ocupados.
España ha dejado atrás en 2014 un sexenio de destrucción de empleo: más de tres millones de puestos de trabajo. El año pasado hubo en nuestro país más de 400.000 nuevos  afiliados a la Seguridad Social, y descendió el paro registrado en algo más de 250.000 parados.
A falta de conocer los resultados del mejor indicador – la Encuesta de Población Activa- se trata de un primer paso, pero aún quedan 2,6 millones de puestos de trabajo que recuperar, respecto al nivel de empleo existente al comienzo de la crisis.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha estimado en  800.000 puestos de trabajo la creación de empleo prevista para 2014 y 2015. Solo si se supera ese pronóstico, el nivel de empleo al final de la legislatura será superior al que se encontró Rajoy a finales de 2011, cuando fue investido.
Ahora bien, la realidad es que sobresalen los contratos temporales sobre los indefinidos. Su peso en la contratación total, apenas un 8%, está muy alejada de lo que era habitual antes de la crisis. Aumentan sobre todo los contratos a tiempo parcial, y ha aumentado la rotación de los trabajadores en la empresa.
Igualmente, los salarios han retrocedido, situándose a niveles de los existentes a principios de los años noventa.
Seguro que alguno dirá que “mejor es esto que nada”, pero no debemos conformarnos con los resultados: se está ampliando la desigualdad en contra de los jóvenes y de las nuevas incorporaciones, y es muy cuestionable considerar como nuevos empleos contratos de una semana o de pocas horas a la semana. En este caso, lo que se está produciendo es un reparto del empleo existente.

En contraste, el rendimiento del capital ha sido mayor al crecimiento de la economía y, por tanto, los agentes que disponían de ese capital se han beneficiado más que aquellos que sólo disponen de su fuerza de trabajo.