El objetivo fundamental asignado a la actividad económica es la satisfacción de las necesidades humanas. Sin embargo, desde hace bastantes años, ha adquirido demasiada supremacía la economía financiera. Parece como si lo único importante fuese la potenciación de una serie de operaciones de ingeniería financiera, muchas de ellas completamente virtuales y con cierto componente piramidal.
Todo ello ha ido en detrimento y descuido de la economía real: de la que vivimos todos a diario, la de los bienes y servicios que si integran las necesidades humanas.
Ha influido de manera determinante la llamada Globalización. Que no es otra cosa que Globalización Financiera. Basta observar que se mueven diariamente capitales a corto plazo (dinero) equivalentes a tres veces el PIB español de un año. Estos movimientos especulativos se producen (sin ningún movimiento físico, ya que son meras anotaciones contables compensadas entre los bancos) en lo que dura una mera transmisión informática entre los bancos de todo el mundo.
Sobre estos movimientos no existe ningún control, y son la causa de los tremendos problemas que han estado aquejando a la región del euro, y en particular a las economías mediterráneas con mayores problemas económicos.
Suponen un grave peligro para las decisiones soberanas de cada Estado, o incluso de un conjunto de Estados, como se está poniendo de manifiesto en la grave crisis de la eurozona. El riesgo sistémico (contagio y pánico en los sistemas financieros) ha llegado a aparecer de nuevo estos días.
La especulación reinante, que no es otra cosa que la manifestación clara y directa de la globalización financiera, puede acabar hundiendo a la propia democracia, sino formalmente, si de facto en las decisiones económicas más relevantes que ha de adoptar cada Gobierno.
Se da un agravante: todo ese montaje financiero de especulación y avaricia que nos ha conducido a la mayor recesión vivida hasta ahora es el que, en estos momentos, está provocando incrementos en las primas de riesgo y, en consecuencia, en los tipos de interés de la Deuda soberana de cada país. De forma que por esa vía si antes ganaron, ahora continuaran ganando más.
Para más “inri”, hay que recordar que la especulación no genera valor ni riqueza alguna, es una mera transferencia o redistribución de valor de unos a otros. Como todo se trata de un juego de “suma cero”. Es decir, que lo que ganan unos pocos en la situación y problemas que estamos padeciendo, sale del sacrificio y sufrimiento de la gran mayoría de las poblaciones que lo padecen.
El acuerdo del Consejo de la Unión Europea de crear el mecanismo de rescate para asegurar el blindaje y la estabilidad del euro va en la buena línea. Aunque se haya retrasado tanto en su adopción y, sobre todo, haya sido fruto de la improvisación. Sin duda, alguna parte hay que anotarla en el debe de la canciller alemana Ángela Merkel.
No obstante, los problemas no están resueltos. Al día siguiente, la Bolsa está corrigiendo de forma importante hacia abajo, y de nuevo el euro se está depreciando.
Los episodios vividos son una clara evidencia de la urgencia en adoptar verdaderos mecanismos de control a los movimientos financieros que devuelvan el poder a los representantes democráticos de los ciudadanos. En caso contrario, la tiranía de los llamados “mercados”, es decir de los mercados del dinero y capitales en sus diversas formas, pueden anular cualquier decisión que se aparte de lo que ellos juzguen como más conveniente para sus negocios e intereses.
El peligro de la total supremacía de lo financiero sobre la economía real, que algunos venimos temiendo desde hace bastante tiempo, cada día se pone de manifiesto de una forma más dramática. Se trata de un problema muy serio, sobre el que apenas existe debate. Veremos si existe punto de inflexión: me temo que no.
martes, 11 de mayo de 2010
LA COMPLEJIDAD DE LA DE SITUACIÓN ECONÓMICA A MAYO DE 2010
El FMI constata que la recuperación a escala mundial está siendo algo más fuerte de lo previsto, aunque se está produciendo a ritmos muy distintos. Los países emergentes y en desarrollo están registrando un comportamiento mucho mejor que el de las economías avanzadas y, dentro de éstas, Estados Unidos adelanta a Europa y a Japón. En los mensajes del FMI sobre política económica, se nota un cambio importante: la institución, gran impulsora hasta ahora de políticas fiscales expansivas, toma nota de los riesgos que han surgido asociados a los enormes déficit públicos, que "pueden socavar los avances en la estabilidad financiera y ampliar la crisis". Por ello, es partidaria de que se mantengan los estímulos fiscales programados para 2010, pero con la excepción de aquellas economías que ya necesitan comenzar el proceso de consolidación fiscal.
ECONOMÍA GLOBAL:
Según el FMI, el crecimiento mundial avanzará a una velocidad de crucero superior al 4% este año y el próximo, por lo que la institución despide, de esta forma, a la peor crisis desde la II Guerra Mundial.
Sin embargo, apunta un buen número de riesgos al acecho: el principal, el vinculado al incremento de la deuda pública en los países ricos. A corto plazo, el gran temor es que Grecia acabe prendiendo la mecha del contagio de una crisis fiscal, básicamente a los países de la periferia de Europa, con España como víctima potencial. Aunque hay también otros miedos: el margen de maniobra de la política fiscal y la monetaria está casi agotado, y el sector financiero sigue expuesto a los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria en EE UU y en varios países europeos.
Europa es, tal vez, la gran perdedora de esta recesión. Pese a que la crisis se forjó y tuvo su epicentro en EE UU, la economía norteamericana saldrá más deprisa. La razón según el FMI es que "la inversión y la actividad económica en Europa se basan en el crédito bancario, añadiendo la institución que se encuentra seco”. Además, Europa se enfrenta a ajustes internos importantes como el de Grecia. Aun así, el FMI no ve "riesgos de crisis fiscal importantes para la eurozona, pero Europa enfrenta una digestión complicada, con un crecimiento débil en Francia y Alemania, y problemas fiscales en Portugal y Grecia”. Entre uno y otro grupo, España (déficit elevado, deuda pública baja) e Italia (enorme deuda y exiguo déficit).
Europa ha de "solucionar esos problemas fiscales, lo que conlleva una contracción de la demanda interna, e impulsar el sector exterior para compensar esa caída". Así aparece en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, un extenso trabajo relativo a la economía mundial en los próximos meses.
España será el único gran país rico que seguirá en recesión este año, con un retroceso del 0,4%, dos décimas mejor que en el anterior informe del Fondo y en línea con las previsiones del Gobierno.
Sin embargo, esos datos tienen otra lectura. España es uno de los pocos países que siguen en rojo en todo el mundo: aquellos en los que la recuperación será anémica en 2010 y en 2011. Según el FMI, el crecimiento en 2011 será de apenas el 0,9%, a todas luces insuficiente para dejar atrás la fuerte crisis del empleo, incluso para despejar las dudas de los inversores por el potencial contagio de la crisis fiscal en el Sur de Europa. Sólo Grecia, Venezuela, Haití, Letonia, Islandia e Irlanda, con problemas profundos y de lo más variado, están peor que España. Portugal y Lituania aparecen también en el furgón de cola, pero en una situación algo mejor que la de España.
La institución prevé un paro del 19,4% en España este año, algo por encima del actual, y del 18,7% para 2011, apenas tres décimas por encima de lo que espera el Gobierno. Considera, además, que España es uno de los tres países con mayor riesgo de deflación, junto a Japón e Irlanda.
La economía española, según el FMI, muestra una acumulación de desequilibrios que acabarán en un ajuste doloroso: alto déficit público; elevado déficit comercial; incapacidad para usar el tipo de cambio para recuperar competitividad; riesgos de contagio de la crisis fiscal griega; un elevado desempleo capaz de hacer mella en la confianza, y problemas sin resolver en el sistema financiero. Según la institución, "la respuesta del Gobierno español para hacer frente a la crisis fue la correcta, pero ahora debe reducir el déficit público: las medidas previstas para 2010 son adecuadas, pero el mayor desafío es contar con un plan fiscal creíble a medio plazo. Eso debe traducirse en un recorte del gasto público no productivo”. El economista jefe del FMI, al presentar el informe, añadió que "hay que conseguir un código fiscal igual para todos los ciudadanos". Sin embargo, no dio más pistas en ese objetivo…
ESTADOS UNIDOS:
El PIB estadounidense ha crecido un 3,2% en tasa anualizada (un 0,8% intertrimestral) en el primer trimestre de este año, gracias al aumento del consumo de las familias.
No obstante, la reactivación del consumo, que ha subido un 3,6%, más del doble que a finales del pasado año y su mejor dato en tres años, invita a pensar que el crecimiento, aunque no sea tan fuerte en términos cuantitativos, está siendo más equilibrado y sólido. En el cuarto trimestre de 2009, el gasto de las familias estadounidenses (equivale al 70% del PIB del país) sólo aumentó un 1,6%.
En cualquier caso, según destacan la mayoría de los analistas, el actual ritmo de crecimiento de la primera potencia mundial sigue siendo insuficiente para recuperar el terreno perdido por la peor recesión que ha sufrido el país desde la Gran Depresión de 1930. Estados Unidos ha tenido una pérdida neta de más de ocho millones de puestos de trabajo, con lo que ha visto repuntar su tasa de paro hasta el 9,7% (el mayor nivel desde principios de los ochenta).
El consumo ha aportado 2,6 puntos al PIB. La tasa de ahorro, entre tanto, bajó del 3,9% al 3,1%. Respecto a la inversión empresarial, subió un 4,1%, ligeramente menos que el 5,3% del cuarto trimestre de 2009. Su contribución al conjunto de la economía fue de 1,7 puntos.
Aún así, el presidente Barack Obama, ha declarado “que aunque EE UU está en mejor situación que hace un año, queda mucho por restaurar. La vivienda sigue siendo su talón de Aquiles. La actividad en la construcción se contrajo 10,8 puntos, por las nevadas y el fin de incentivos públicos a la compra de la primera vivienda. A no ser que los ingresos de las familias y el empleo mejoren de forma destacada, el consumo seguirá siendo débil".
La mayoría de economistas, en todo caso, cree que la recesión quedó atrás a mediados de 2009. La Reserva Federal ha dejado los tipos intactos en la banda del 0% al 0,25%. El análisis del Banco Central estadounidense es cada vez más optimista, pero con el fuerte nivel de paro existente, y un mercado de la vivienda tan débil, ha optado por mantener las tasas de en ese nivel tan bajo, durante más tiempo.
La contracción económica está superada en Estados Unidos, pero tampoco la Oficina Nacional de Estudios Económicos ha querido adelantar acontecimientos certificando, oficialmente, el final de la recesión. Por esta razón, a través de un escueto comunicado, el organismo ha señalado como "prematuro" enterrar el ciclo anterior y poner fecha a una nueva etapa.
El tema transcendental en estos momentos es la reforma del sistema financiero. El presidente Obama ha invitado a los principales responsables de Wall Street a sumarse, por necesidad, por interés y por patriotismo, a la mayor regulación de los mercados financieros que se produce en Estados Unidos en 70 años. El presidente advirtió que las reformas resultan imprescindibles para evitar la repetición de catástrofes como la que hace dos años sacudió al mundo entero.
Obama ha señalado a los principales ejecutivos de los bancos y entidades de crédito, seguros e inversión: "quiero apremiarles a que se sumen a nosotros en lugar de luchar contra nosotros. Estas reformas representarán a la larga, no sólo un beneficio para nuestro país, sino un beneficio para nuestro sector financiero".
Añadiendo que "los únicos que deben tener miedo al control y la transparencia son aquellos cuya conducta no admite el escrutinio. A menos que su modelo de negocio sea estafar a la gente, no hay nada que temer de estas nuevas normas".
Reconociendo la importancia del sector financiero estadounidense, señaló que "el libre mercado no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street, se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian, hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación".
El presidente admitió que también el sistema político es responsable de los comportamientos de Wall Street, en la medida en que toleró y hasta se aprovechó de su actividad, por lo que urgió al Congreso a aprobar cuanto antes esta reforma como "pilar fundamental" de una nueva economía y de una sociedad más justa y más responsable.
Aunque a los demócratas les falta un voto para asegurarse la victoria, en estos momentos hay en marcha negociaciones que hacen pensar que algunos republicanos están inclinados a respaldar la iniciativa. A diferencia de lo que ocurrió con la reforma sanitaria, la opinión pública americana empuja a favor de esta regulación.
Para ello, la ley que se negocia en el Congreso permitirá al Gobierno, a la Reserva Federal y a las agencias reguladoras intervenir prácticamente en todas las actividades de Wall Street, decidir sobre el tamaño de los bancos e imponer límites a sus movimientos.
Se creará un nuevo órgano para la protección de los consumidores de los productos financieros y un mecanismo -quizá un fondo de 50.000 millones de dólares, unos 36.660 millones de euros, aunque esto es aún motivo de debate- para cubrir con dinero de Wall Street las quiebras del sector.
Los detractores de la iniciativa consideran que se trata de una invasión por parte del Estado que expulsará a los inversores y relegará a los mercados financieros de Estados Unidos a una posición secundaria en el mundo.
"Estas reformas están diseñadas", respondió Obama, "para respetar la actividad legítima, pero prevenir los riesgos desmedidos. Estos cambios tendrán el beneficio añadido de que crean incentivos para que la industria se asegure de que ninguna compañía pueda amenazar con hundir la economía entera".
CHINA:
La economía china sigue “sacando pecho” en la crisis mundial, ya que su PIB ha crecido, nada menos, que un 11,9% en el primer trimestre del año, tras haberlo hecho un 10,7% en el último de 2009. La información ha sido publicada por su Oficina Nacional de Estadísticas. Se trata del mayor ritmo de aumento en casi tres años. Una vez más, los analistas hablan de los riesgos de sobrecalentamiento en China (cuya economía se prevé sobrepase a Japón como segunda del mundo en 2010) pero, sin embargo, su inflación se mantiene en niveles bajos.
La subida de su PIB, en parte, se explica por su comparación con la situación más débil que se vivía en el primer trimestre de 2009, así como por los favorables efectos de los planes de estímulo que el Gobierno ha realizado para hacer frente a la crisis global. La inversión contribuyó 6,9 puntos porcentuales al crecimiento de la economía, y el consumo aportó 6,2 puntos, mientras que las exportaciones netas dedujeron 1,2 puntos, ya que, si bien las ventas en el exterior crecieron, las importaciones subieron a mayor ritmo. Las inversiones urbanas en activos fijos aumentaron un 26,4% en el trimestre.
No obstante, el portavoz del departamento estadístico, Li Xiaochao, ha advertido que "la situación económica actual es todavía extremadamente compleja, y que aún hay muchos problemas por delante en el proceso de recuperación, por lo que el Gobierno mantendrá las políticas de estímulo. Aunque, más flexibles y redireccionadas, según la situación".
El problema sigue siendo el control de los precios, de ahí el debate acerca del momento más adecuado para subir los tipos de interés (fueron recortados en 2008 para luchar contra la crisis). Desde hace tiempo, China persigue lograr el difícil equilibrio entre, por un lado, una economía que crezca sin cesar para dar trabajo a la población y continuar el proceso de desarrollo, y, por otro, evitar que se disparen los precios.
Para enfriar el mercado inmobiliario, Pekín ha anunciado que exigirá una entrada mayor para la compra de vivienda, y estudiará nuevos impuestos sobre la venta de propiedades.
Algunos economistas tienen esperanzas, respecto a que Pekín decida, de una vez, apreciar su moneda -el yuan o renminbi- a la que, reiteradamente, se acusa de permanecer, por voluntad de las autoridades, infravalorada en claro beneficio de sus exportaciones.
De producirse la apreciación de la moneda china, es seguro que fuese extremadamente suave y gradual.
UNIÓN EUROPEA:
Una sensación parecida a la que se experimentó a la de la histórica quiebra de Lehman Brothers, recorre la medula de la eurozona, que embestida por la crisis griega, constituye en realidad una auténtica crisis europea.
La crisis de la eurozona ganó dramatismo con las rebajas de la calificación de solvencia de Standard & Poor's para Grecia y Portugal. A los títulos de Deuda Pública griega los ha metido en el nivel de bono basura, por lo que las ventas masivas de bonos griegos por el miedo de los inversores al impago, la escalada del riesgo país en Grecia y Portugal, evidencian una situación plagada de incertidumbres.
Las resistencias de Alemania a poner en marcha de inmediato la ayuda a Grecia, tratando de retrasar las medidas hasta el 10 de mayo (justo después de las elecciones regionales del 9 de mayo de Renania-Westfalia.
¡En todas partes "cuecen habas"!...lo primero son las elecciones y mantener el sillón, lo demás es secundario…), unida a la lentitud institucional de la zona euro y en menor medida del FMI, ponen de manifiesto el divorcio entre unos mercados en máxima tensión y una respuesta política lenta, y del todo insuficiente para calmarlos. Los inversores tocaron a rebato en una suerte de pánico propiciado por un cóctel de malas noticias.
Esa lentitud en la respuesta política y sobre todo las rebajas en la calificación crediticia de S&P provocaron un incendio en los mercados de deuda, que se propagó a los de divisas -el euro cayó hasta los 1,31 dólares, el valor mínimo en un año- y a las Bolsas europeas. Los parqués de Atenas, Lisboa, Madrid y Dublín se dejaron entre el 4% y el 6%.
Grecia ha sufrido una imparable oleada de pésimas noticias. La deuda a dos años llegó a pagar intereses del 18% y los tipos del bono a 10 años rozaron el 10% (tras la rebaja citada de la nota de S&P hasta BB+, tres escalones de golpe, por debajo del nivel de inversión y al nivel de bono basura). Eso, en pocas palabras, significa que la agencia ve probable una suspensión de pagos en Grecia.
Todo ello, complica aún más la situación: los grandes fondos -de inversión y de pensiones, que mueven miles de millones- suelen tener prohibido invertir en países con el nivel de bono basura, y grandes y pequeños inversores huyen de un país con las cuentas públicas y, sobre todo, la credibilidad muy tocadas por los problemas de los últimos meses. Además, esa rebaja puede castigar aún más la situación del sistema financiero: en las inyecciones de liquidez, imprescindibles para una banca que está sufriendo una rápida fuga de depósitos.
Las noticias empiezan a ser igualmente preocupantes en Portugal, con lo que la crisis de la deuda pública europea entró en una segunda fase, con un riesgo de contagio mucho mayor. S&P bajó también dos escalones la nota de solvencia portuguesa, hasta A- , lo que provocó un fortísimo repunte de los tipos de interés de sus bonos. Los inversores se refugiaron en la deuda alemana (la más segura, a la que se recurre en este tipo de episodios de tensión) y eso provocó problemas adicionales en Irlanda y, en menor medida, en Italia y España.
Por fin, a comienzos de este mes de mayo, los ministros de Finanzas de los 16 países que comparten el euro, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acordaron activar un programa de rescate financiero de Grecia que aportará a Atenas 110.000 millones de euros en tres años, de los que 80.000 millones procederán de los países de la eurozona. En este primer año de aplicación del plan, Grecia podrá recibir hasta 30.000 millones de sus socios. España contribuirá al conjunto con 9.792 millones, de los que 3.672 serán liberados en 2010. Los desembolsos empezarán a hacer efectivos antes del 19 de mayo, cuando Grecia deberá hacer frente a sus primeras obligaciones de pagos.
Después de casi tres meses de dar largas al plan de ayuda (con la Alemania de Angela Merkel en la vanguardia de la resistencia) ha sido precisamente la urgencia de calendario y la constatación por los ministros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo de que "el acceso de Grecia a los mercados no es suficiente, y que proporcionarle préstamos garantiza la estabilidad de la zona euro en su conjunto", ha llevado en una reunión de urgencia en Bruselas, a la unánime decisión de poner marcha el mecanismo de apoyo al Gobierno heleno mediante créditos bilaterales que administrará la Comisión europea.
Finalmente, se ha producido un histórico blindaje del euro acordado en la madrugada del lunes 10 de mayo. Se trata, quizá, de la decisión histórica más importante desde la creación del euro. Se ha puesto en marcha un mecanismo de asistencia financiera de la Unión para ayudar a los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda pública, operación contará con una participación activa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en total permitirá la movilización de unos 720.000 millones de euros entre préstamos y avales. El acuerdo es mucho más complejo que el pactado excepcionalmente para Grecia la semana pasada, por el que se concedió a este país un total del 110.000 millones de euros.
La decisión consta de un mecanismo que permitirá facilitar ayudas por valor de 60.000 millones de euros. Mecanismo que estará sujeto a la coordinación por parte del FMI. Además, los Estados ofrecerán garantías o avales por valor de 440.000 millones, a los que se sumará una participación de 250.000 millones por parte del FMI.
La suma total de recursos disponibles para ayudar a los Estados que sufran problemas en la colocación de Deuda Pública –bien para conseguir su colocación, o a un tipo de interés muy elevado por las primas de riesgo- ascenderá a 720.000 millones de euros.
Por otro lado, España y Portugal se han comprometido a una mayor reducción de sus déficits públicos:,1,5 puntos del PIB entre 2010 y 2011 en el caso de España y de un punto en el caso de Portugal para este año.
Lamentablemente, tras once horas de duras negociaciones, el pacto se alcanzó más de lo necesario, una vez más, por la fuerte oposición de la canciller alemana, Angela Merkel, que pedía la implicación del FMI y, sobre todo, que se pusiera un límite definido en las ayudas en caso de que otros países como Portugal, Irlanda o España precisaran de ellas.
Frente a las especulaciones de que Grecia, hipotéticamente, no devolviera parte de la ayuda que va a recibir, el ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, señaló que "hemos demostrado en estos meses que Grecia es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El Gobierno hará todo lo que sea necesario para responder de sus obligaciones".
ESPAÑA:
La agencia Standard & Poor's (S&P), una vez rebajada la calidad crediticia de Grecia y Portugal, también la rebajó para España. Las diferencias entre estos países, sin embargo, siguen siendo de calibre grueso: mientras Madrid mantiene una calificación que equivaldría a un notable, Grecia cosechó un tremendo suspenso con su deuda al nivel del bono basura.
La credibilidad de las finanzas españolas bajó un escalón a los ojos de S&P. De AA+ a AA, (el tercer puesto en el podio crediticio) dentro de lo que se considera un grado de calidad alto. Lo más preocupante es que S&P añade la coletilla "con perspectiva negativa", lo que implica que habrá nuevas rebajas en el rating si la situación fiscal se deteriora más de lo previsto por sus analistas.
Las otras dos agencias más importantes, Moody's y Fitch, mantienen su máxima nota para la deuda española. Lo que sería una matrícula de honor. Esta es la nota que las tres agencias otorgan a la gran mayoría de países europeos. Bélgica se sitúa a un nivel similar al español. Después se colocan Irlanda, Italia y Portugal; con Grecia en el furgón de cola.
Fueron muy pocos los minutos que transcurrieron entre el anuncio de S&P y el cierre de la Bolsa de Madrid. Pero suficientes para hundir al Ibex 35, cuando cayó, como una bomba, la rebaja de calificación. "No tomamos medidas en función de los mercados", respondieron los de S&P cuando se les preguntó por qué no esperaron al cierre de Madrid para emitir el comunicado.
Sin embargo, los mercados sorprendieron con la prima de riesgo: cuando frente al hecho de que teóricamente debería haber aumentado por la calificación de S&P, no sólo no aumentó, sino que se redujo en cuatro puntos básicos y se quedó ligeramente por encima del punto porcentual. La explicación a esta paradoja es que los inversores ya daban por hecha la rebaja.
Los responsables de la agencia Standard & Poor's se esforzaron en matizar su diagnóstico sobre España. Afirmando que pese a la rebaja, "España sigue manteniendo una nota excelente", y señalando que la probabilidad de impago atribuida al país "es cero".
Sus analistas no creen tampoco que haya problemas para colocar deuda en los mercados, aunque pronosticaron un nivel de Deuda Pública en circulación, equivalente al 87,5% del PIB español en el año 2013.
Ahora bien, sin duda lo peor del informe de S&P es el exiguo crecimiento atribuido a España para los próximos años. La agencia espera un avance del 0,6% anual entre 2010 y 2013, frente al 1,9% que contempla el Gobierno, y del 0,7% hasta 2016. La agencia lo atribuye en gran medida al elevado endeudamiento del sector privado (178% del PIB) y al mercado laboral "inflexible", dos factores que apenas han cambiado desde los años de auge económico y que entonces convivían con la máxima calificación que daba S&P a España.
Según S&P, "ese endeudamiento del sector privado ha llevado a la economía española a desequilibrios importantes, por lo que es difícil que la demanda interna española genere tanta actividad como para sostener esa deuda".
Las mayores dudas de la agencia se plantean sobre la previsión fiscal del Gobierno. S&P si cree en los objetivos de déficit para este año, pero no en los de los próximos. Los ingresos "pueden ser más bajos de lo que dice el Gobierno y el gasto público, más elevado", argumentó la agencia, que cree que el déficit superará el 5% del PIB en 2013, frente al objetivo oficial del 3%. De hecho, aunque Hacienda acaba de hacer público el primer aumento de ingresos fiscales en dos años, Standard pone el acento en que el gasto ha subido en el primer trimestre, con particular atención al de los funcionarios.
Lo paradójico es que el problema de España no es la deuda pública, sino la deuda privada. La situación fiscal es peligrosa porque el déficit es elevado y la crisis puede ser prolongada, pero las dudas que los mercados añaden a esa incertidumbre, son las generadas por un gigantesco endeudamiento privado (178% del PIB), de bancos, empresas y familias, embalsado durante los años de bonanza. Y que con la rebaja del rating va a ser aún más caro de financiar.
En todo caso, es necesario puntualizar que, si bien el Gobierno ha recibido merecidas críticas por plantear un escenario de crecimiento hasta 2013 demasiado optimista, de todos los organismos públicos y privados que han publicado previsiones sobre la economía española, ninguno ha visto tan negativo el panorama como Standard & Poor's. A su lado, son optimistas hasta las previsiones recientes del FMI que ha vaticinado que el PIB de España no volverá a crecer al 2% (lo necesario para crear empleo) hasta el año 2016.
Viene bien recordar las cifras: el Gobierno español prevé un crecimiento del PIB hasta 2013 a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales (esto es, sin ajustar por la subida de precios). Frente a ello, S&P pronostica un 0,6% (real) y un 1,4% (nominal) de media hasta 2013.
S&P ha rebajado casi a la mitad su previsión anterior sin explicar bien por qué, y cuando los analistas públicos y privados están elevando sus estimaciones. Ahora, sus analistas creen que el PIB nominal español no recuperará el nivel de 2008 hasta 2015. Pues bien, ni el FMI, que tenía hasta ahora las peores previsiones a largo plazo para España, se acerca a S&P. Según el Fondo, el PIB nominal recuperará el nivel de 2008 en 2012, tres años antes de lo que dice la agencia. El FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 (frente al 1,4% de S&P) y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015 (frente al 0,7% que pronostica la agencia hasta 2016).
Si se comparan las previsiones con las de otros servicios de estudios públicos y privados, la conclusión es la misma: nadie lo ve tan negro. En todo caso, no hay que dejar de señalar, que quien se ha desmarcado a la baja de la opinión generalizada es la principal agencia de calificación crediticia. En todo caso, en ese escenario extremo, S&P da al Reino de España una AA (un notable).
Lo más preocupante, es que el desempleo en España ha superado ligeramente el 20% en el primer trimestre del año. En total, hay 4,6 millones de personas sin trabajo.
Los datos, que corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA), confirman que el hundimiento del mercado laboral español no encuentra suelo. Se sigue destruyendo empleo. En el primer trimestre se perdieron 251.700 puestos de trabajo. En dos años largos de crisis ya han desaparecido más de dos millones de empleos y el número de personas ocupadas ha caído hasta los 18.394.200.
Pero el panorama podría ser incluso peor. En 2000 la EPA sufrió un cambio metodológico. Según los parámetros antiguos, el paro alcanzó su nivel más alto en 1993, cuando llegó al 24,5%. De haberse calculado con las reglas actuales, entonces la tasa habría quedado en el 18,2%, apunta el Banco de España. Por lo que no es difícil concluir que el paro actual podría situarse incluso por encima de aquel dato histórico.
Parte de lo sucedido en el primer trimestre, se debe a la población activa (las personas que se ofrecen activamente en el mercado de trabajo). Después de varios trimestres a la baja, a comienzos de 2010 ha aumentado, superando de nuevo de los 23 millones de personas. Según algunos analistas, se debe al efecto “desánimo” (lo que lleva a los desempleados a dejar de buscar empleo), que en este caso, quizá, por ligera mejoría de sus expectativas haya funcionado en sentido inverso.
Para bastantes analistas, en España no llegaremos a los cinco millones de parados, ya que esperan que en los dos próximos trimestres la tendencia se invierta.
Como es tradicional en nuestra economía, el paro y la destrucción de empleo siguen atacando preferentemente a los jóvenes. El paro entre los menores de 25 años ha llegado al 40,9%.
Por comunidades, el paro aumenta en todas en el primer trimestre salvo en el País Vasco, Ceuta y Melilla. La tasa aumenta en más de dos puntos en Baleares, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura. En el archipiélago mediterráneo ha pasado del 19,5% al 22,4%. En cambio, en números absolutos, es la Comunidad de Madrid la región en la que más se ha notado el aumento del desempleo, pues se cuentan 53.900 parados más. Canarias y Andalucía superan ya el 27% de paro.
El análisis por sectores demuestra que el desplome de la construcción continúa. Ha sido el sector que más puestos de trabajo ha destruido. Los casi 140.000 de esta vez se suman a los ya engullidos para sumar un total de 1,1 millones. Nada de lo sucedido en el mercado laboral durante la crisis puede explicarse sin el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, el paro podría estar disminuyendo levemente, ya que durante el pasado mes de abril el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas de Paro) se redujo en unas 24.000 personas. Con esta caída, el número total de parados inscritos en los servicios públicos de empleo queda en unos 4.142.000.
Tradicionalmente abril es un buen mes para el mercado laboral español. La Semana Santa y el retorno del buen tiempo estimulan las contrataciones en una economía como la española, donde tienen un alto peso específico el turismo y la construcción. De hecho, en los últimos 14 años sólo en los dos últimos, cuando la crisis ha arreciado con fuerza, ha subido el número de parados en el mes de abril.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el índice de precios al consumo armonizado (IPCA, que mide con el mismo criterio la tasa de inflación en los países de la zona euro) subió en abril una décima respecto a marzo, situándose en el 1,6% interanual. Así lo ha avanzado el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato del mes supone el sexto registro positivo interanual.
Uno de los factores del alza de precios, sigue siendo el encarecimiento de los carburantes. El barril hace un año costaba 51,89 dólares; ahora, 85,55 dólares.
Las dificultades de la compleja situación económica española, hacen preciso, una vez más, el acuerdo de las fuerzas políticas mayoritarias. Frente a esta incuestionable necesidad, se han recrudecido con especial virulencia los ataques entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.
Frente a la delicada situación, ni los riesgos para España de la situación de Grecia han unido al Gobierno y la oposición. Tan sólo, permítaseme un pequeño comentario: no es posible una irresponsabilidad mayor.
MERCADOS:
La continua resistencia de Alemania al plan de ayuda a Grecia –parece que superadas- han contaminado a todo el sistema financiero europeo.
La Bolsa española iba capeando el temporal con resultados más que razonables, pero los operadores de los mercados financieros querían soluciones rápidas y, ante su ausencia, actuaron en consecuencia. El Ibex 35 perdió en dos sesiones, en “dos jornadas negras”, el 7,06% y puso a prueba a los niveles de soporte de los 10.000 puntos, que finalmente funcionaron.
El mercado español que ya estaba en posiciones vendedoras, más por el temor al contagio con Grecia que por la propia situación del país, se vio sacudido por las rebajas de S&P.
El Ibex 35 llegó a acumular una caída anual del 14,85%. La aparente premura con que se iba a adoptar una decisión sobre Grecia permitió una ligera recuperación, para finalizar el mes de abril con un recorte del 3,49%.
Los mercados de deuda también vivieron momentos de gran tensión, con la rentabilidad del bono español a 10 años en el 4,17% y la del alemán por debajo del 3%. Esa caída del precio de la deuda coincidió con la decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación a España (supone mayores problemas a las entidades financieras en su demanda de fondos). De hecho, el mercado interbancario europeo ya ha acusado las primeras tensiones y el Euríbor ha subido ligeramente durante los últimos días de abril.
El lunes día 10 de mayo, se produjo la mayor euforia vivida por la Bolsa española –aumentó un 14,43% la cotización de los títulos. Sin embargo, al día siguiente se pasó a una exagerada recogida de beneficios por lo que se ha llegado al redactar este articulo a un 5% de pérdidas, situándose la cota por debajo de los 10.000. Se ha perdido más de la tercera parte de lo ganado anteriormente.
En cuanto a la Deuda Pública, los bonos españoles, junto con los títulos de los llamados países periféricos (Grecia, Portugal, Italia e Irlanda), al contrario de las Bolsas mantenían a paso muy lento la mejora de ayer, aunque no en todos los tramos. La prima de riesgo de España, que se mide a partir del diferencial entre la rentabilidad de sus bonos frente a los alemanes, de referencia, no mejoraba –repito a la hora de redactar este post- por culpa del descenso en siete puntos básicos de los tipos de los bund, con lo que corrigen el ajuste que sufrieron ayer.
No ha mejorado la situación de la Deuda emitida con vencimiento a largo plazo.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro no está consiguiendo mantener las subidas habidas tras el blindaje del euro comentado anteriormente, por lo que está cotizándose por debajo de los 1,27 dólares un euro.
Habrá que ver qué ocurre al final, en este carrusel hacia abajo que estamos sufriendo. ¡No están, ni mucho menos, despejadas las dudas!
En todo caso, dejando a un lado la lamentable actuación de la eurozona, el ambiente ha sido calificado, incluso, como positivo: la economía de Estados Unidos se encuentra en una situación de crecimiento lento, con la posibilidad de que la salida de la crisis esté más cerca.
Los resultados empresariales publicados en Estados Unidos han situado a la Bolsa de Nueva York en máximos anuales, pero los mercados europeos no han podido aprovechar la inercia porque estaban funcionando en "régimen interno" por la problemática del funcionamiento de sus instituciones, ampliamente criticada.
Por lo que respecta al Euribor, el indicador más usado para fijar el precio de las hipotecas en España, ha cerrado el mes de abril en el 1,225%, una centésima por encima de su mínimo histórico al que cayó en marzo (1,215%). Se pone fin, de esta forma, a cuatro meses consecutivos a la baja.
No obstante, sigue cinco décimas por debajo del nivel de hace un año, con lo que volverá a rebajar las cuotas de quienes revisen su hipoteca con el dato de este mes. No obstante, lo hará en menor medida que durante los últimos meses, ya que apenas bajan 40 euros mensuales, o 500 euros al año.
La realidad, es que al Euríbor ya casi no le quedan opciones para seguir bajando. Con los tipos de interés oficiales del BCE en el 1%, el margen es demasiado reducido. Los analistas pronostican que el Banco Central Europeo mantendrá a medio plazo los tipos de interés en el nivel actual, por lo que el Euríbor se mantendrá estable con una ligera tendencia al alza.
Sin embargo es evidente, que los bajos niveles actuales no son sostenibles a medio y largo plazo.
Respecto al mercado de la vivienda, las estadísticas oficiales llevan meses dando el mismo mensaje: el precio de la vivienda sigue cayendo, aunque cada vez lo hace menos.
Los datos publicados por el Ministerio de Vivienda, y los aportados por los registradores de la propiedad, señalan que el metro cuadrado de un piso en el mercado libre cuesta un 4,7% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, aunque se trata de un porcentaje que queda lejos de las caídas superiores al 8% registradas en 2009, muestra que todavía hay margen para que continúe la cuesta abajo del valor del ladrillo.
Hay que remontarse hasta el último trimestre de 2005 para encontrar precios más asequibles que los actuales.
No obstante, aunque los precios siguen amortiguando su caída, según el Ministerio de la Vivienda, el ajuste no ha terminado.
Realmente, al observar la evolución en términos trimestrales se ahonda en la idea de que el final del ajuste está aún lejos. Porque entre enero y marzo los precios cayeron un 1,4%, más que en los dos trimestres anteriores. Con este ahondamiento, se rompe la tendencia de que las caídas trimestrales fueran cada vez menores.
No comparten esta idea los empresarios del sector, que consideran que la estadística está ahora inflada y que las casas ya se han abaratado desde el inicio de la crisis más del 20%.
EMPRESAS:
En momentos como el que padecemos, dónde es preciso dar ejemplo, no parece adecuado el hecho que se ha conocido en el informe anual del Banco Santander: resulta que su presidente, Emilio Botín, y el consejero delegado, Alfredo Sáenz, "que tenían superada la edad de jubilación, ejercitaron en 2009 la opción para recibir sus correspondientes pensiones devengadas en forma de capital en la fecha de jubilación efectiva".
Ello supone que Botín se asegura una pensión de 24,64 y Sáenz, otra de 85,7 millones de euros, capitales que "se actualizarán al tipo de interés pactado".
En cuanto a sus sueldos, Sáenz percibió 10,2 millones en 2009, un 10,13% más que 2008, mientras que el presidente ganó 3,99 millones, un 26,3% menos, según la entidad. El aumento para Sáenz se debe a que en 2008 no ejercitó el plan de acciones sobre opciones correspondiente al 2005-2007 y el año pasado recibió 837.000 euros del plan. Los seis consejeros ejecutivos del Santander ganaron entre fijo y variable, 28,18 millones, un 12,21% menos. Tras Sáenz, Francisco Luzón y Matías Rodríguez Inciarte son los que más cobraron, con 5,81 millones y 5,33 millones, respectivamente, un 15,1% y del 18,3% menos en cada caso. Ana Patricia Botín, consejera ejecutiva y presidenta de Banesto, ganó 3,64 millones, un 9,3% menos. Juan Rodríguez Inciarte ganó 3,12 millones un 18,5% menos. Los 19 consejeros ganaron 36,06 millones, un 9,6% menos. Para 2010 se han congelado las retribuciones fijas.
ECONOMÍA GLOBAL:
Según el FMI, el crecimiento mundial avanzará a una velocidad de crucero superior al 4% este año y el próximo, por lo que la institución despide, de esta forma, a la peor crisis desde la II Guerra Mundial.
Sin embargo, apunta un buen número de riesgos al acecho: el principal, el vinculado al incremento de la deuda pública en los países ricos. A corto plazo, el gran temor es que Grecia acabe prendiendo la mecha del contagio de una crisis fiscal, básicamente a los países de la periferia de Europa, con España como víctima potencial. Aunque hay también otros miedos: el margen de maniobra de la política fiscal y la monetaria está casi agotado, y el sector financiero sigue expuesto a los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria en EE UU y en varios países europeos.
Europa es, tal vez, la gran perdedora de esta recesión. Pese a que la crisis se forjó y tuvo su epicentro en EE UU, la economía norteamericana saldrá más deprisa. La razón según el FMI es que "la inversión y la actividad económica en Europa se basan en el crédito bancario, añadiendo la institución que se encuentra seco”. Además, Europa se enfrenta a ajustes internos importantes como el de Grecia. Aun así, el FMI no ve "riesgos de crisis fiscal importantes para la eurozona, pero Europa enfrenta una digestión complicada, con un crecimiento débil en Francia y Alemania, y problemas fiscales en Portugal y Grecia”. Entre uno y otro grupo, España (déficit elevado, deuda pública baja) e Italia (enorme deuda y exiguo déficit).
Europa ha de "solucionar esos problemas fiscales, lo que conlleva una contracción de la demanda interna, e impulsar el sector exterior para compensar esa caída". Así aparece en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, un extenso trabajo relativo a la economía mundial en los próximos meses.
España será el único gran país rico que seguirá en recesión este año, con un retroceso del 0,4%, dos décimas mejor que en el anterior informe del Fondo y en línea con las previsiones del Gobierno.
Sin embargo, esos datos tienen otra lectura. España es uno de los pocos países que siguen en rojo en todo el mundo: aquellos en los que la recuperación será anémica en 2010 y en 2011. Según el FMI, el crecimiento en 2011 será de apenas el 0,9%, a todas luces insuficiente para dejar atrás la fuerte crisis del empleo, incluso para despejar las dudas de los inversores por el potencial contagio de la crisis fiscal en el Sur de Europa. Sólo Grecia, Venezuela, Haití, Letonia, Islandia e Irlanda, con problemas profundos y de lo más variado, están peor que España. Portugal y Lituania aparecen también en el furgón de cola, pero en una situación algo mejor que la de España.
La institución prevé un paro del 19,4% en España este año, algo por encima del actual, y del 18,7% para 2011, apenas tres décimas por encima de lo que espera el Gobierno. Considera, además, que España es uno de los tres países con mayor riesgo de deflación, junto a Japón e Irlanda.
La economía española, según el FMI, muestra una acumulación de desequilibrios que acabarán en un ajuste doloroso: alto déficit público; elevado déficit comercial; incapacidad para usar el tipo de cambio para recuperar competitividad; riesgos de contagio de la crisis fiscal griega; un elevado desempleo capaz de hacer mella en la confianza, y problemas sin resolver en el sistema financiero. Según la institución, "la respuesta del Gobierno español para hacer frente a la crisis fue la correcta, pero ahora debe reducir el déficit público: las medidas previstas para 2010 son adecuadas, pero el mayor desafío es contar con un plan fiscal creíble a medio plazo. Eso debe traducirse en un recorte del gasto público no productivo”. El economista jefe del FMI, al presentar el informe, añadió que "hay que conseguir un código fiscal igual para todos los ciudadanos". Sin embargo, no dio más pistas en ese objetivo…
ESTADOS UNIDOS:
El PIB estadounidense ha crecido un 3,2% en tasa anualizada (un 0,8% intertrimestral) en el primer trimestre de este año, gracias al aumento del consumo de las familias.
No obstante, la reactivación del consumo, que ha subido un 3,6%, más del doble que a finales del pasado año y su mejor dato en tres años, invita a pensar que el crecimiento, aunque no sea tan fuerte en términos cuantitativos, está siendo más equilibrado y sólido. En el cuarto trimestre de 2009, el gasto de las familias estadounidenses (equivale al 70% del PIB del país) sólo aumentó un 1,6%.
En cualquier caso, según destacan la mayoría de los analistas, el actual ritmo de crecimiento de la primera potencia mundial sigue siendo insuficiente para recuperar el terreno perdido por la peor recesión que ha sufrido el país desde la Gran Depresión de 1930. Estados Unidos ha tenido una pérdida neta de más de ocho millones de puestos de trabajo, con lo que ha visto repuntar su tasa de paro hasta el 9,7% (el mayor nivel desde principios de los ochenta).
El consumo ha aportado 2,6 puntos al PIB. La tasa de ahorro, entre tanto, bajó del 3,9% al 3,1%. Respecto a la inversión empresarial, subió un 4,1%, ligeramente menos que el 5,3% del cuarto trimestre de 2009. Su contribución al conjunto de la economía fue de 1,7 puntos.
Aún así, el presidente Barack Obama, ha declarado “que aunque EE UU está en mejor situación que hace un año, queda mucho por restaurar. La vivienda sigue siendo su talón de Aquiles. La actividad en la construcción se contrajo 10,8 puntos, por las nevadas y el fin de incentivos públicos a la compra de la primera vivienda. A no ser que los ingresos de las familias y el empleo mejoren de forma destacada, el consumo seguirá siendo débil".
La mayoría de economistas, en todo caso, cree que la recesión quedó atrás a mediados de 2009. La Reserva Federal ha dejado los tipos intactos en la banda del 0% al 0,25%. El análisis del Banco Central estadounidense es cada vez más optimista, pero con el fuerte nivel de paro existente, y un mercado de la vivienda tan débil, ha optado por mantener las tasas de en ese nivel tan bajo, durante más tiempo.
La contracción económica está superada en Estados Unidos, pero tampoco la Oficina Nacional de Estudios Económicos ha querido adelantar acontecimientos certificando, oficialmente, el final de la recesión. Por esta razón, a través de un escueto comunicado, el organismo ha señalado como "prematuro" enterrar el ciclo anterior y poner fecha a una nueva etapa.
El tema transcendental en estos momentos es la reforma del sistema financiero. El presidente Obama ha invitado a los principales responsables de Wall Street a sumarse, por necesidad, por interés y por patriotismo, a la mayor regulación de los mercados financieros que se produce en Estados Unidos en 70 años. El presidente advirtió que las reformas resultan imprescindibles para evitar la repetición de catástrofes como la que hace dos años sacudió al mundo entero.
Obama ha señalado a los principales ejecutivos de los bancos y entidades de crédito, seguros e inversión: "quiero apremiarles a que se sumen a nosotros en lugar de luchar contra nosotros. Estas reformas representarán a la larga, no sólo un beneficio para nuestro país, sino un beneficio para nuestro sector financiero".
Añadiendo que "los únicos que deben tener miedo al control y la transparencia son aquellos cuya conducta no admite el escrutinio. A menos que su modelo de negocio sea estafar a la gente, no hay nada que temer de estas nuevas normas".
Reconociendo la importancia del sector financiero estadounidense, señaló que "el libre mercado no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street, se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian, hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación".
El presidente admitió que también el sistema político es responsable de los comportamientos de Wall Street, en la medida en que toleró y hasta se aprovechó de su actividad, por lo que urgió al Congreso a aprobar cuanto antes esta reforma como "pilar fundamental" de una nueva economía y de una sociedad más justa y más responsable.
Aunque a los demócratas les falta un voto para asegurarse la victoria, en estos momentos hay en marcha negociaciones que hacen pensar que algunos republicanos están inclinados a respaldar la iniciativa. A diferencia de lo que ocurrió con la reforma sanitaria, la opinión pública americana empuja a favor de esta regulación.
Para ello, la ley que se negocia en el Congreso permitirá al Gobierno, a la Reserva Federal y a las agencias reguladoras intervenir prácticamente en todas las actividades de Wall Street, decidir sobre el tamaño de los bancos e imponer límites a sus movimientos.
Se creará un nuevo órgano para la protección de los consumidores de los productos financieros y un mecanismo -quizá un fondo de 50.000 millones de dólares, unos 36.660 millones de euros, aunque esto es aún motivo de debate- para cubrir con dinero de Wall Street las quiebras del sector.
Los detractores de la iniciativa consideran que se trata de una invasión por parte del Estado que expulsará a los inversores y relegará a los mercados financieros de Estados Unidos a una posición secundaria en el mundo.
"Estas reformas están diseñadas", respondió Obama, "para respetar la actividad legítima, pero prevenir los riesgos desmedidos. Estos cambios tendrán el beneficio añadido de que crean incentivos para que la industria se asegure de que ninguna compañía pueda amenazar con hundir la economía entera".
CHINA:
La economía china sigue “sacando pecho” en la crisis mundial, ya que su PIB ha crecido, nada menos, que un 11,9% en el primer trimestre del año, tras haberlo hecho un 10,7% en el último de 2009. La información ha sido publicada por su Oficina Nacional de Estadísticas. Se trata del mayor ritmo de aumento en casi tres años. Una vez más, los analistas hablan de los riesgos de sobrecalentamiento en China (cuya economía se prevé sobrepase a Japón como segunda del mundo en 2010) pero, sin embargo, su inflación se mantiene en niveles bajos.
La subida de su PIB, en parte, se explica por su comparación con la situación más débil que se vivía en el primer trimestre de 2009, así como por los favorables efectos de los planes de estímulo que el Gobierno ha realizado para hacer frente a la crisis global. La inversión contribuyó 6,9 puntos porcentuales al crecimiento de la economía, y el consumo aportó 6,2 puntos, mientras que las exportaciones netas dedujeron 1,2 puntos, ya que, si bien las ventas en el exterior crecieron, las importaciones subieron a mayor ritmo. Las inversiones urbanas en activos fijos aumentaron un 26,4% en el trimestre.
No obstante, el portavoz del departamento estadístico, Li Xiaochao, ha advertido que "la situación económica actual es todavía extremadamente compleja, y que aún hay muchos problemas por delante en el proceso de recuperación, por lo que el Gobierno mantendrá las políticas de estímulo. Aunque, más flexibles y redireccionadas, según la situación".
El problema sigue siendo el control de los precios, de ahí el debate acerca del momento más adecuado para subir los tipos de interés (fueron recortados en 2008 para luchar contra la crisis). Desde hace tiempo, China persigue lograr el difícil equilibrio entre, por un lado, una economía que crezca sin cesar para dar trabajo a la población y continuar el proceso de desarrollo, y, por otro, evitar que se disparen los precios.
Para enfriar el mercado inmobiliario, Pekín ha anunciado que exigirá una entrada mayor para la compra de vivienda, y estudiará nuevos impuestos sobre la venta de propiedades.
Algunos economistas tienen esperanzas, respecto a que Pekín decida, de una vez, apreciar su moneda -el yuan o renminbi- a la que, reiteradamente, se acusa de permanecer, por voluntad de las autoridades, infravalorada en claro beneficio de sus exportaciones.
De producirse la apreciación de la moneda china, es seguro que fuese extremadamente suave y gradual.
UNIÓN EUROPEA:
Una sensación parecida a la que se experimentó a la de la histórica quiebra de Lehman Brothers, recorre la medula de la eurozona, que embestida por la crisis griega, constituye en realidad una auténtica crisis europea.
La crisis de la eurozona ganó dramatismo con las rebajas de la calificación de solvencia de Standard & Poor's para Grecia y Portugal. A los títulos de Deuda Pública griega los ha metido en el nivel de bono basura, por lo que las ventas masivas de bonos griegos por el miedo de los inversores al impago, la escalada del riesgo país en Grecia y Portugal, evidencian una situación plagada de incertidumbres.
Las resistencias de Alemania a poner en marcha de inmediato la ayuda a Grecia, tratando de retrasar las medidas hasta el 10 de mayo (justo después de las elecciones regionales del 9 de mayo de Renania-Westfalia.
¡En todas partes "cuecen habas"!...lo primero son las elecciones y mantener el sillón, lo demás es secundario…), unida a la lentitud institucional de la zona euro y en menor medida del FMI, ponen de manifiesto el divorcio entre unos mercados en máxima tensión y una respuesta política lenta, y del todo insuficiente para calmarlos. Los inversores tocaron a rebato en una suerte de pánico propiciado por un cóctel de malas noticias.
Esa lentitud en la respuesta política y sobre todo las rebajas en la calificación crediticia de S&P provocaron un incendio en los mercados de deuda, que se propagó a los de divisas -el euro cayó hasta los 1,31 dólares, el valor mínimo en un año- y a las Bolsas europeas. Los parqués de Atenas, Lisboa, Madrid y Dublín se dejaron entre el 4% y el 6%.
Grecia ha sufrido una imparable oleada de pésimas noticias. La deuda a dos años llegó a pagar intereses del 18% y los tipos del bono a 10 años rozaron el 10% (tras la rebaja citada de la nota de S&P hasta BB+, tres escalones de golpe, por debajo del nivel de inversión y al nivel de bono basura). Eso, en pocas palabras, significa que la agencia ve probable una suspensión de pagos en Grecia.
Todo ello, complica aún más la situación: los grandes fondos -de inversión y de pensiones, que mueven miles de millones- suelen tener prohibido invertir en países con el nivel de bono basura, y grandes y pequeños inversores huyen de un país con las cuentas públicas y, sobre todo, la credibilidad muy tocadas por los problemas de los últimos meses. Además, esa rebaja puede castigar aún más la situación del sistema financiero: en las inyecciones de liquidez, imprescindibles para una banca que está sufriendo una rápida fuga de depósitos.
Las noticias empiezan a ser igualmente preocupantes en Portugal, con lo que la crisis de la deuda pública europea entró en una segunda fase, con un riesgo de contagio mucho mayor. S&P bajó también dos escalones la nota de solvencia portuguesa, hasta A- , lo que provocó un fortísimo repunte de los tipos de interés de sus bonos. Los inversores se refugiaron en la deuda alemana (la más segura, a la que se recurre en este tipo de episodios de tensión) y eso provocó problemas adicionales en Irlanda y, en menor medida, en Italia y España.
Por fin, a comienzos de este mes de mayo, los ministros de Finanzas de los 16 países que comparten el euro, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acordaron activar un programa de rescate financiero de Grecia que aportará a Atenas 110.000 millones de euros en tres años, de los que 80.000 millones procederán de los países de la eurozona. En este primer año de aplicación del plan, Grecia podrá recibir hasta 30.000 millones de sus socios. España contribuirá al conjunto con 9.792 millones, de los que 3.672 serán liberados en 2010. Los desembolsos empezarán a hacer efectivos antes del 19 de mayo, cuando Grecia deberá hacer frente a sus primeras obligaciones de pagos.
Después de casi tres meses de dar largas al plan de ayuda (con la Alemania de Angela Merkel en la vanguardia de la resistencia) ha sido precisamente la urgencia de calendario y la constatación por los ministros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo de que "el acceso de Grecia a los mercados no es suficiente, y que proporcionarle préstamos garantiza la estabilidad de la zona euro en su conjunto", ha llevado en una reunión de urgencia en Bruselas, a la unánime decisión de poner marcha el mecanismo de apoyo al Gobierno heleno mediante créditos bilaterales que administrará la Comisión europea.
Finalmente, se ha producido un histórico blindaje del euro acordado en la madrugada del lunes 10 de mayo. Se trata, quizá, de la decisión histórica más importante desde la creación del euro. Se ha puesto en marcha un mecanismo de asistencia financiera de la Unión para ayudar a los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda pública, operación contará con una participación activa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en total permitirá la movilización de unos 720.000 millones de euros entre préstamos y avales. El acuerdo es mucho más complejo que el pactado excepcionalmente para Grecia la semana pasada, por el que se concedió a este país un total del 110.000 millones de euros.
La decisión consta de un mecanismo que permitirá facilitar ayudas por valor de 60.000 millones de euros. Mecanismo que estará sujeto a la coordinación por parte del FMI. Además, los Estados ofrecerán garantías o avales por valor de 440.000 millones, a los que se sumará una participación de 250.000 millones por parte del FMI.
La suma total de recursos disponibles para ayudar a los Estados que sufran problemas en la colocación de Deuda Pública –bien para conseguir su colocación, o a un tipo de interés muy elevado por las primas de riesgo- ascenderá a 720.000 millones de euros.
Por otro lado, España y Portugal se han comprometido a una mayor reducción de sus déficits públicos:,1,5 puntos del PIB entre 2010 y 2011 en el caso de España y de un punto en el caso de Portugal para este año.
Lamentablemente, tras once horas de duras negociaciones, el pacto se alcanzó más de lo necesario, una vez más, por la fuerte oposición de la canciller alemana, Angela Merkel, que pedía la implicación del FMI y, sobre todo, que se pusiera un límite definido en las ayudas en caso de que otros países como Portugal, Irlanda o España precisaran de ellas.
Frente a las especulaciones de que Grecia, hipotéticamente, no devolviera parte de la ayuda que va a recibir, el ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, señaló que "hemos demostrado en estos meses que Grecia es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El Gobierno hará todo lo que sea necesario para responder de sus obligaciones".
ESPAÑA:
La agencia Standard & Poor's (S&P), una vez rebajada la calidad crediticia de Grecia y Portugal, también la rebajó para España. Las diferencias entre estos países, sin embargo, siguen siendo de calibre grueso: mientras Madrid mantiene una calificación que equivaldría a un notable, Grecia cosechó un tremendo suspenso con su deuda al nivel del bono basura.
La credibilidad de las finanzas españolas bajó un escalón a los ojos de S&P. De AA+ a AA, (el tercer puesto en el podio crediticio) dentro de lo que se considera un grado de calidad alto. Lo más preocupante es que S&P añade la coletilla "con perspectiva negativa", lo que implica que habrá nuevas rebajas en el rating si la situación fiscal se deteriora más de lo previsto por sus analistas.
Las otras dos agencias más importantes, Moody's y Fitch, mantienen su máxima nota para la deuda española. Lo que sería una matrícula de honor. Esta es la nota que las tres agencias otorgan a la gran mayoría de países europeos. Bélgica se sitúa a un nivel similar al español. Después se colocan Irlanda, Italia y Portugal; con Grecia en el furgón de cola.
Fueron muy pocos los minutos que transcurrieron entre el anuncio de S&P y el cierre de la Bolsa de Madrid. Pero suficientes para hundir al Ibex 35, cuando cayó, como una bomba, la rebaja de calificación. "No tomamos medidas en función de los mercados", respondieron los de S&P cuando se les preguntó por qué no esperaron al cierre de Madrid para emitir el comunicado.
Sin embargo, los mercados sorprendieron con la prima de riesgo: cuando frente al hecho de que teóricamente debería haber aumentado por la calificación de S&P, no sólo no aumentó, sino que se redujo en cuatro puntos básicos y se quedó ligeramente por encima del punto porcentual. La explicación a esta paradoja es que los inversores ya daban por hecha la rebaja.
Los responsables de la agencia Standard & Poor's se esforzaron en matizar su diagnóstico sobre España. Afirmando que pese a la rebaja, "España sigue manteniendo una nota excelente", y señalando que la probabilidad de impago atribuida al país "es cero".
Sus analistas no creen tampoco que haya problemas para colocar deuda en los mercados, aunque pronosticaron un nivel de Deuda Pública en circulación, equivalente al 87,5% del PIB español en el año 2013.
Ahora bien, sin duda lo peor del informe de S&P es el exiguo crecimiento atribuido a España para los próximos años. La agencia espera un avance del 0,6% anual entre 2010 y 2013, frente al 1,9% que contempla el Gobierno, y del 0,7% hasta 2016. La agencia lo atribuye en gran medida al elevado endeudamiento del sector privado (178% del PIB) y al mercado laboral "inflexible", dos factores que apenas han cambiado desde los años de auge económico y que entonces convivían con la máxima calificación que daba S&P a España.
Según S&P, "ese endeudamiento del sector privado ha llevado a la economía española a desequilibrios importantes, por lo que es difícil que la demanda interna española genere tanta actividad como para sostener esa deuda".
Las mayores dudas de la agencia se plantean sobre la previsión fiscal del Gobierno. S&P si cree en los objetivos de déficit para este año, pero no en los de los próximos. Los ingresos "pueden ser más bajos de lo que dice el Gobierno y el gasto público, más elevado", argumentó la agencia, que cree que el déficit superará el 5% del PIB en 2013, frente al objetivo oficial del 3%. De hecho, aunque Hacienda acaba de hacer público el primer aumento de ingresos fiscales en dos años, Standard pone el acento en que el gasto ha subido en el primer trimestre, con particular atención al de los funcionarios.
Lo paradójico es que el problema de España no es la deuda pública, sino la deuda privada. La situación fiscal es peligrosa porque el déficit es elevado y la crisis puede ser prolongada, pero las dudas que los mercados añaden a esa incertidumbre, son las generadas por un gigantesco endeudamiento privado (178% del PIB), de bancos, empresas y familias, embalsado durante los años de bonanza. Y que con la rebaja del rating va a ser aún más caro de financiar.
En todo caso, es necesario puntualizar que, si bien el Gobierno ha recibido merecidas críticas por plantear un escenario de crecimiento hasta 2013 demasiado optimista, de todos los organismos públicos y privados que han publicado previsiones sobre la economía española, ninguno ha visto tan negativo el panorama como Standard & Poor's. A su lado, son optimistas hasta las previsiones recientes del FMI que ha vaticinado que el PIB de España no volverá a crecer al 2% (lo necesario para crear empleo) hasta el año 2016.
Viene bien recordar las cifras: el Gobierno español prevé un crecimiento del PIB hasta 2013 a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales (esto es, sin ajustar por la subida de precios). Frente a ello, S&P pronostica un 0,6% (real) y un 1,4% (nominal) de media hasta 2013.
S&P ha rebajado casi a la mitad su previsión anterior sin explicar bien por qué, y cuando los analistas públicos y privados están elevando sus estimaciones. Ahora, sus analistas creen que el PIB nominal español no recuperará el nivel de 2008 hasta 2015. Pues bien, ni el FMI, que tenía hasta ahora las peores previsiones a largo plazo para España, se acerca a S&P. Según el Fondo, el PIB nominal recuperará el nivel de 2008 en 2012, tres años antes de lo que dice la agencia. El FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 (frente al 1,4% de S&P) y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015 (frente al 0,7% que pronostica la agencia hasta 2016).
Si se comparan las previsiones con las de otros servicios de estudios públicos y privados, la conclusión es la misma: nadie lo ve tan negro. En todo caso, no hay que dejar de señalar, que quien se ha desmarcado a la baja de la opinión generalizada es la principal agencia de calificación crediticia. En todo caso, en ese escenario extremo, S&P da al Reino de España una AA (un notable).
Lo más preocupante, es que el desempleo en España ha superado ligeramente el 20% en el primer trimestre del año. En total, hay 4,6 millones de personas sin trabajo.
Los datos, que corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA), confirman que el hundimiento del mercado laboral español no encuentra suelo. Se sigue destruyendo empleo. En el primer trimestre se perdieron 251.700 puestos de trabajo. En dos años largos de crisis ya han desaparecido más de dos millones de empleos y el número de personas ocupadas ha caído hasta los 18.394.200.
Pero el panorama podría ser incluso peor. En 2000 la EPA sufrió un cambio metodológico. Según los parámetros antiguos, el paro alcanzó su nivel más alto en 1993, cuando llegó al 24,5%. De haberse calculado con las reglas actuales, entonces la tasa habría quedado en el 18,2%, apunta el Banco de España. Por lo que no es difícil concluir que el paro actual podría situarse incluso por encima de aquel dato histórico.
Parte de lo sucedido en el primer trimestre, se debe a la población activa (las personas que se ofrecen activamente en el mercado de trabajo). Después de varios trimestres a la baja, a comienzos de 2010 ha aumentado, superando de nuevo de los 23 millones de personas. Según algunos analistas, se debe al efecto “desánimo” (lo que lleva a los desempleados a dejar de buscar empleo), que en este caso, quizá, por ligera mejoría de sus expectativas haya funcionado en sentido inverso.
Para bastantes analistas, en España no llegaremos a los cinco millones de parados, ya que esperan que en los dos próximos trimestres la tendencia se invierta.
Como es tradicional en nuestra economía, el paro y la destrucción de empleo siguen atacando preferentemente a los jóvenes. El paro entre los menores de 25 años ha llegado al 40,9%.
Por comunidades, el paro aumenta en todas en el primer trimestre salvo en el País Vasco, Ceuta y Melilla. La tasa aumenta en más de dos puntos en Baleares, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura. En el archipiélago mediterráneo ha pasado del 19,5% al 22,4%. En cambio, en números absolutos, es la Comunidad de Madrid la región en la que más se ha notado el aumento del desempleo, pues se cuentan 53.900 parados más. Canarias y Andalucía superan ya el 27% de paro.
El análisis por sectores demuestra que el desplome de la construcción continúa. Ha sido el sector que más puestos de trabajo ha destruido. Los casi 140.000 de esta vez se suman a los ya engullidos para sumar un total de 1,1 millones. Nada de lo sucedido en el mercado laboral durante la crisis puede explicarse sin el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, el paro podría estar disminuyendo levemente, ya que durante el pasado mes de abril el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas de Paro) se redujo en unas 24.000 personas. Con esta caída, el número total de parados inscritos en los servicios públicos de empleo queda en unos 4.142.000.
Tradicionalmente abril es un buen mes para el mercado laboral español. La Semana Santa y el retorno del buen tiempo estimulan las contrataciones en una economía como la española, donde tienen un alto peso específico el turismo y la construcción. De hecho, en los últimos 14 años sólo en los dos últimos, cuando la crisis ha arreciado con fuerza, ha subido el número de parados en el mes de abril.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el índice de precios al consumo armonizado (IPCA, que mide con el mismo criterio la tasa de inflación en los países de la zona euro) subió en abril una décima respecto a marzo, situándose en el 1,6% interanual. Así lo ha avanzado el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato del mes supone el sexto registro positivo interanual.
Uno de los factores del alza de precios, sigue siendo el encarecimiento de los carburantes. El barril hace un año costaba 51,89 dólares; ahora, 85,55 dólares.
Las dificultades de la compleja situación económica española, hacen preciso, una vez más, el acuerdo de las fuerzas políticas mayoritarias. Frente a esta incuestionable necesidad, se han recrudecido con especial virulencia los ataques entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.
Frente a la delicada situación, ni los riesgos para España de la situación de Grecia han unido al Gobierno y la oposición. Tan sólo, permítaseme un pequeño comentario: no es posible una irresponsabilidad mayor.
MERCADOS:
La continua resistencia de Alemania al plan de ayuda a Grecia –parece que superadas- han contaminado a todo el sistema financiero europeo.
La Bolsa española iba capeando el temporal con resultados más que razonables, pero los operadores de los mercados financieros querían soluciones rápidas y, ante su ausencia, actuaron en consecuencia. El Ibex 35 perdió en dos sesiones, en “dos jornadas negras”, el 7,06% y puso a prueba a los niveles de soporte de los 10.000 puntos, que finalmente funcionaron.
El mercado español que ya estaba en posiciones vendedoras, más por el temor al contagio con Grecia que por la propia situación del país, se vio sacudido por las rebajas de S&P.
El Ibex 35 llegó a acumular una caída anual del 14,85%. La aparente premura con que se iba a adoptar una decisión sobre Grecia permitió una ligera recuperación, para finalizar el mes de abril con un recorte del 3,49%.
Los mercados de deuda también vivieron momentos de gran tensión, con la rentabilidad del bono español a 10 años en el 4,17% y la del alemán por debajo del 3%. Esa caída del precio de la deuda coincidió con la decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación a España (supone mayores problemas a las entidades financieras en su demanda de fondos). De hecho, el mercado interbancario europeo ya ha acusado las primeras tensiones y el Euríbor ha subido ligeramente durante los últimos días de abril.
El lunes día 10 de mayo, se produjo la mayor euforia vivida por la Bolsa española –aumentó un 14,43% la cotización de los títulos. Sin embargo, al día siguiente se pasó a una exagerada recogida de beneficios por lo que se ha llegado al redactar este articulo a un 5% de pérdidas, situándose la cota por debajo de los 10.000. Se ha perdido más de la tercera parte de lo ganado anteriormente.
En cuanto a la Deuda Pública, los bonos españoles, junto con los títulos de los llamados países periféricos (Grecia, Portugal, Italia e Irlanda), al contrario de las Bolsas mantenían a paso muy lento la mejora de ayer, aunque no en todos los tramos. La prima de riesgo de España, que se mide a partir del diferencial entre la rentabilidad de sus bonos frente a los alemanes, de referencia, no mejoraba –repito a la hora de redactar este post- por culpa del descenso en siete puntos básicos de los tipos de los bund, con lo que corrigen el ajuste que sufrieron ayer.
No ha mejorado la situación de la Deuda emitida con vencimiento a largo plazo.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro no está consiguiendo mantener las subidas habidas tras el blindaje del euro comentado anteriormente, por lo que está cotizándose por debajo de los 1,27 dólares un euro.
Habrá que ver qué ocurre al final, en este carrusel hacia abajo que estamos sufriendo. ¡No están, ni mucho menos, despejadas las dudas!
En todo caso, dejando a un lado la lamentable actuación de la eurozona, el ambiente ha sido calificado, incluso, como positivo: la economía de Estados Unidos se encuentra en una situación de crecimiento lento, con la posibilidad de que la salida de la crisis esté más cerca.
Los resultados empresariales publicados en Estados Unidos han situado a la Bolsa de Nueva York en máximos anuales, pero los mercados europeos no han podido aprovechar la inercia porque estaban funcionando en "régimen interno" por la problemática del funcionamiento de sus instituciones, ampliamente criticada.
Por lo que respecta al Euribor, el indicador más usado para fijar el precio de las hipotecas en España, ha cerrado el mes de abril en el 1,225%, una centésima por encima de su mínimo histórico al que cayó en marzo (1,215%). Se pone fin, de esta forma, a cuatro meses consecutivos a la baja.
No obstante, sigue cinco décimas por debajo del nivel de hace un año, con lo que volverá a rebajar las cuotas de quienes revisen su hipoteca con el dato de este mes. No obstante, lo hará en menor medida que durante los últimos meses, ya que apenas bajan 40 euros mensuales, o 500 euros al año.
La realidad, es que al Euríbor ya casi no le quedan opciones para seguir bajando. Con los tipos de interés oficiales del BCE en el 1%, el margen es demasiado reducido. Los analistas pronostican que el Banco Central Europeo mantendrá a medio plazo los tipos de interés en el nivel actual, por lo que el Euríbor se mantendrá estable con una ligera tendencia al alza.
Sin embargo es evidente, que los bajos niveles actuales no son sostenibles a medio y largo plazo.
Respecto al mercado de la vivienda, las estadísticas oficiales llevan meses dando el mismo mensaje: el precio de la vivienda sigue cayendo, aunque cada vez lo hace menos.
Los datos publicados por el Ministerio de Vivienda, y los aportados por los registradores de la propiedad, señalan que el metro cuadrado de un piso en el mercado libre cuesta un 4,7% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, aunque se trata de un porcentaje que queda lejos de las caídas superiores al 8% registradas en 2009, muestra que todavía hay margen para que continúe la cuesta abajo del valor del ladrillo.
Hay que remontarse hasta el último trimestre de 2005 para encontrar precios más asequibles que los actuales.
No obstante, aunque los precios siguen amortiguando su caída, según el Ministerio de la Vivienda, el ajuste no ha terminado.
Realmente, al observar la evolución en términos trimestrales se ahonda en la idea de que el final del ajuste está aún lejos. Porque entre enero y marzo los precios cayeron un 1,4%, más que en los dos trimestres anteriores. Con este ahondamiento, se rompe la tendencia de que las caídas trimestrales fueran cada vez menores.
No comparten esta idea los empresarios del sector, que consideran que la estadística está ahora inflada y que las casas ya se han abaratado desde el inicio de la crisis más del 20%.
EMPRESAS:
En momentos como el que padecemos, dónde es preciso dar ejemplo, no parece adecuado el hecho que se ha conocido en el informe anual del Banco Santander: resulta que su presidente, Emilio Botín, y el consejero delegado, Alfredo Sáenz, "que tenían superada la edad de jubilación, ejercitaron en 2009 la opción para recibir sus correspondientes pensiones devengadas en forma de capital en la fecha de jubilación efectiva".
Ello supone que Botín se asegura una pensión de 24,64 y Sáenz, otra de 85,7 millones de euros, capitales que "se actualizarán al tipo de interés pactado".
En cuanto a sus sueldos, Sáenz percibió 10,2 millones en 2009, un 10,13% más que 2008, mientras que el presidente ganó 3,99 millones, un 26,3% menos, según la entidad. El aumento para Sáenz se debe a que en 2008 no ejercitó el plan de acciones sobre opciones correspondiente al 2005-2007 y el año pasado recibió 837.000 euros del plan. Los seis consejeros ejecutivos del Santander ganaron entre fijo y variable, 28,18 millones, un 12,21% menos. Tras Sáenz, Francisco Luzón y Matías Rodríguez Inciarte son los que más cobraron, con 5,81 millones y 5,33 millones, respectivamente, un 15,1% y del 18,3% menos en cada caso. Ana Patricia Botín, consejera ejecutiva y presidenta de Banesto, ganó 3,64 millones, un 9,3% menos. Juan Rodríguez Inciarte ganó 3,12 millones un 18,5% menos. Los 19 consejeros ganaron 36,06 millones, un 9,6% menos. Para 2010 se han congelado las retribuciones fijas.
lunes, 19 de abril de 2010
TÓMALE LA TEMPERATURA A TU EMPRESA.
Una reciente publicación del CEF ha creado una herramienta para tomar la temperatura a tu empresa en momentos graves como los que estamos sufriendo. A través de su realización, se obtiene un diagnóstico en el que se podrá comprobar si la temperatura es “normal”, “moderada” o si es preocupante por ser “alta”.
El “Termómetro de las Empresas en Tiempos de Crisis” ha sido diseñado por el profesor Juan José Pintado, autor del libro El Economista en casa y profesor de esta escuela de negocios. Su principal objetivo es ayudar a empresarios y trabajadores a diagnosticar la situación actual de sus empresas con relación a la crisis y propone 15 preguntas tipo test con el fin de que tanto empresarios como trabajadores, a través de las distintas respuestas que obtengan, puedan conocer si la empresa está siguiendo el camino adecuado para salir de la crisis o si, por el contrario, su situación es preocupante.
Si quieres conocer el estado de salud de tu empresa, ponle el termómetro en el siguiente enlace:
http://encuestas2.cef.es/index.php?sid=99219&lang=es
http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/jjpintado/expansion.pdf
El “Termómetro de las Empresas en Tiempos de Crisis” ha sido diseñado por el profesor Juan José Pintado, autor del libro El Economista en casa y profesor de esta escuela de negocios. Su principal objetivo es ayudar a empresarios y trabajadores a diagnosticar la situación actual de sus empresas con relación a la crisis y propone 15 preguntas tipo test con el fin de que tanto empresarios como trabajadores, a través de las distintas respuestas que obtengan, puedan conocer si la empresa está siguiendo el camino adecuado para salir de la crisis o si, por el contrario, su situación es preocupante.
Si quieres conocer el estado de salud de tu empresa, ponle el termómetro en el siguiente enlace:
http://encuestas2.cef.es/index.php?sid=99219&lang=es
http://lacomunidad.elpais.com/blogfiles/jjpintado/expansion.pdf
jueves, 8 de abril de 2010
LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y LA CLASE POLÍTICA - ABRIL 2010
Desde hace años, he tratado de redactar mis artículos de análisis centrándome exclusivamente en el seguimiento, procurando que fuese objetivo, de las variables que reflejan la tendencia y situación económica nacional, europea y mundial. Pido excusas, ya que aunque sea por una sola vez, voy a realizar una valoración socio-política en esta introducción.
En el panorama actual, sigue campeando la incertidumbre y cundiendo el desánimo entre los agentes económicos. Circunstancias que minan y hacen bastante difícil la ansiada recuperación. El ambiente no es ajeno al lamentable ejemplo de la clase política: parece que la única preocupación es, la de unos, mantenerse en el poder; y la otros, poder llegar de cualquier forma a detentártelo. No es momento de debates y trifurcas estériles. La complejidad de la situación aconseja el que todos (políticos, agentes sociales, y trabajadores) aporten su máximo esfuerzo en la resolución de los problemas que nos afectan.
ECONOMÍA GLOBAL:
La recuperación económica continúa siendo una promesa más que una realidad, sobre todo en Europa, donde las dificultades financieras griegas están poniendo en vilo a los mercados financieros, contribuyendo a una pérdida de peso europea aún mayor en la esfera mundial. Tampoco en la economía estadounidense, que mantiene un elevado número de desempleados, con una merma de los ingresos de las familias estadounidenses y la prolongada sequia de la financiación.
Igualmente, se mantienen las tensiones entre China y Estados Unidos respecto a la infravaloración del Yuan, que refleja las desventajas que padecen los productos del resto del mundo frente al gigante chino. También Francia reprocha a Alemania, que los superávit comerciales germanos no sean sostenibles para el resto de los países de la eurozona, por lo que le solicita que estimule a su demanda interna, de forma que favorezca a las exportaciones del resto de socios.
Es difícil que se dé una imagen de unidad ante el mundo, cuando las dos grandes locomotoras europeas han tardado tanto en ponerse de acuerdo sobre el diagnostico y soluciones para los problemas de la Eurozona. Tampoco las autoridades internacionales han avanzado en las urgentes reformas que se precisan en el sistema financiero, y eso que ya han transcurrido más de dos años y medio desde el inicio de la crisis financiera.
Se necesita una coordinación real de las autoridades frente a la crisis, y las reuniones habidas hasta ahora del G-20, se han quedado en pura “palabrería”. La verdad, es que no se albergan muchas esperanzas respecto a la reunión de la próxima cumbre en este mes de abril.
En otro orden, existe consenso en la necesidad de controlar los déficits públicos, que se han disparado en las medidas precisas para tratar de evitar la caída en un auténtico colapso económico y financiero a nivel mundial. Realmente, es alarmante la velocidad con la que se producido su incremento, por lo que se precisan medidas para atajarlo y conseguir a medio plazo la estabilidad fiscal.
Ahora bien, el nobel Joseph E. Stigliz nos alertaba en un magnífico artículo sobre los peligros de la reducción del déficit. Pese a las protestas de los antes defensores de la desregulación, que quisieran que los Gobiernos continuaran siendo pasivos, la mayoría de los economistas creen que el gasto público ha tenido un impacto positivo que ha ayudado a evitar otra Gran Depresión.
Incluso los más radicales atacantes del déficit público, afirman que es más importante analizar el volumen de la deuda nacional de largo plazo, que el volumen del déficit actual. Efectivamente, un gasto público productivo, especialmente en inversiones en infraestructura, e inversión educativa y tecnológica, contribuirá a reducir el déficit a largo plazo. El aumento de la producción, consecuencia directa de las inversiones públicas, provocará unos mayores ingresos fiscales. Afirma Stigliz, que un análisis coste-beneficio refleja que esos gastos, incluso financiados con deuda, han sido necesarios.
Sin embargo, el tamaño adecuado del déficit depende en parte del estado de la economía. Si se trata de una economía muy afectada, el déficit ha de ser mayor. Y es en este punto donde surgen las diferencias entre los economistas.
Por ejemplo, en Estados Unidos la morosidad y las ejecuciones hipotecarias se han situado en el nivel más elevado en tres cuartos de siglo, y la sequía del crédito durante el año pasado es la mayor vivida desde el año 1942.
Sin embargo, incluso habiendo incurrido en unos fuertes volúmenes de déficits, el crecimiento económico en Estados Unidos y Europa continúa siendo, realmente, anémico.
Por otro lado, las expectativas desde el sector privado pueden hacer vislumbrar un grave peligro: una ausencia de un apoyo continuo del Gobierno, puede provocar un estancamiento sostenido, por lo que la recuperación de los niveles de empleo va a tardar en llegar
Si las previsiones privadas fuesen equivocadas, produciéndose una fuerte recuperación económica, se podrían aumentar los impuestos y disminuir los gastos públicos. Ahora bien, sin las expectativas de débil crecimiento fuesen correctas, una radical caída de los incentivos públicos podría dar lugar a una recaída en la recesión económica. Las experiencias de Japón a finales de los años noventa y de Estados Unidos durante la Gran Depresión así lo demuestran.
Estos puntos son particularmente pertinentes para las economías más afectadas. Por ejemplo, el Reino Unido ha tenido más problemas que otros países por una razón obvia: tuvo una burbuja inmobiliaria (aunque menos grave que la de España) y las finanzas, que estuvieron en el epicentro de la crisis, desempeñaron un papel más importante en su economía que en la de otros países.
Por esta razón, acompasadamente a la recuperación de la economía global, los Gobiernos deben diseñar programas para incrementar los impuestos y llevar a cabo recortes en los gastos públicos.
Mirando al largo plazo, la mayoría de los economistas coinciden en que los Gobiernos, especialmente los de los países industrializados avanzados con poblaciones que envejecen, deberían estar preocupados por la creación de políticas sostenibles. Y todo ello, sin olvidar la finalidad de dichos programas de gasto: ayudar a las entidades de crédito, o financiar guerras –como ha ocurrido en Estados Unidos- ha supuesto la creación de un volumen de Deuda Pública que impone una importante carga a las generaciones venideras. En su lugar, deben buscarse inversiones públicas productivas que provoquen rendimientos futuros para pagar, por si solas, el bienestar que deben disfrutar esas generaciones futuras.
ESTADOS UNIDOS:La histórica reforma de la sanidad estadounidense, finalmente, ya es una ley, una vez firmado por el presidente Obama el texto aprobado por la Cámara de Representantes.
Con independencia de otras valoraciones sociales, el modelo liberal de la sanidad estadounidense es ineficiente. Estados Unidos es el país que se gasta un porcentaje mayor de su PIB en sanidad y, sin embargo, tiene problemas mayores que cualquier otro país en cuanto a su cobertura y satisfacción ciudadana con el sistema sanitario.
Basta contemplar las siguientes cifras de la OCDE, referidas al gasto sanitario como porcentaje del PIB durante el año 2007, para una serie de países: España, 8,5%; Estados Unidos, 16%; Francia, 11%; Reino Unido, 8,4%.
Por otro lado, el presidente de la Reserva Federal de EE UU, Ben Bernanke, ha cargado contra los grandes bancos de Estados Unidos. Como apoyo a la banca pequeña, señaló que estas son las que están sufriendo ahora el golpe de la crisis, por el impacto en el consumo de una tasa de paro cercana al 10% y la depresión que sufre el sector inmobiliario. A finales de marzo, los reguladores intervinieron siete bancos, elevando a la cifra de 37 las entidades cerradas en 2010.
Señaló el presidente Bernanke que "no es razonable" que la suerte de la economía global esté tan ligada "a las fortunas de un relativamente pequeño número de grandes firmas financieras". Por eso cree que ha llegado el momento de retirar a los guardianes de Wall Street la red de seguridad que les lleva a asumir más riesgos de los que pueden, esperando que el Estado salga en su rescate. "Tener entidades que son demasiado grandes para quebrar, crea desigualdades competitivas que impiden a otras firmas progresar", señaló.
Igualmente, el presidente Barack Obama aprovechó un discurso para pedir al Senado que adopte sin dilación la nueva propuesta de reforma financiera presentada por el demócrata Christopher Dodd. Según Obama es "esencial" para poner fin a las prácticas que pusieron al sistema al borde del colapso y proteger mejor al consumidor.
En esa línea, el presidente Bernanke ha defendido públicamente, que en la futura estructura financiera la Reserva Federal siga supervisando a los bancos pequeños y medianos, ya que constituyen una parte integral de la economía y, por tanto, entienden mejor los riesgos a los que hace frente el país. La reforma diseñada por el demócrata Dodd, anteriormente citada, propone que la supervisión de la Fed se concentre en las entidades con activos superiores a los 37.000 millones de euros.
Una buena noticia, ha sido que parece que toca a su fin la destrucción de empleo en EE UU. En marzo, se han creado 162.000 empleos netos (los creados superan a los perdidos). El pasado febrero, la pérdida neta fue de 14.000.
Ahora bien, falta bastante tiempo para recuperar los 8,5 millones de empleos perdidos durante la Gran Recesión, y el paro continúa anclado en el 9,7%.
Durante marzo, la tercera parte de la generación de empleo se creó en el sector público estadounidense (trabajadores en la elaboración del Censo), pero también se ha producido en importantes sectores: 17.000 creados en la industria manufacturera y 15.000 en la construcción.
El dato es esperanzador, ya que se trata del mejor desde marzo de 2007. Sin embargo, lo ensombrece el hecho de que de los 6,5 millones de parados de larga duración: el 44,1% de los parados lleva más de 27 semanas sin poder trabajar. Igualmente, tampoco están demasiado bien algunos que han mantenido su empleo, forzados a trabajar a tiempo parcial (9,1 millones de personas).
Estas cifras, quizá hayan influido para que el índice de confianza del consumidor relativo al mes de marzo se situase en 52,5 puntos, superando las previsiones de los analistas que habían proyectado un resultado de 51 puntos.
No obstante, cabe preguntarse sobre lo que vaya a ocurrir cuándo, los casi un millón de los empleados temporales, finalicen el Censo en curso.
UNIÓN EUROPEA:
El compromiso alcanzado por los países del Eurogrupo para ayudar a Grecia, mediante una combinación de préstamos bilaterales concedidos por ellos mismos y de ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI), parece que ha conseguido el objetivo que se le presumía de atajar la especulación contra la deuda soberana griega.
Sin embargo, el retraso de un mes y medio transcurrido desde que se dio el primer paso (cuando los 27 expresaron “testimonialmente” su solidaridad con Grecia) ha tenido un precio: cada día transcurrido desde la última cumbre le ha costado a Grecia una buena cantidad de dinero adicional (subida en los tipos de interés ofrecidos para colocar su Deuda en el mercado).
El acuerdo ha sido poco ambicioso: su minimalista proyección a largo plazo y la cuantía del apoyo (quizá 20.000 millones de euros) contrasta con una larga lista de cautelas y condiciones: la ayuda no será comunitaria, sino individualizada a cargo de la suma de los países de la zona euro, y a título "complementario" de la dispensada por el FMI; se otorgará sólo como último recurso si los mercados cierran el grifo a Atenas; se decidirá por unanimidad y se desembolsará voluntariamente y por último, no incluirá subvenciones al tipo de interés.
Los Gobiernos de la UE, y especialmente el mentor de este mecanismo, Alemania, no fueron tan exigentes cuando concedieron ayudas a sus bancos en crisis (casi dos billones de euros) frente a los pocos miles que se juegan en el caso de Grecia. La apelación a la ayuda del FMI, condición impuesta por Berlín y favorecida por la opinión anglosajona, evidencia que se ha desaprovechado la ocasión de enriquecer la unión monetaria con los elementos más sólidos de una verdadera unión económica, mucho más allá del Pacto de Estabilidad que forzó Alemania. El mismo país que boicoteó su aplicación en 2003 y lo difuminó en 2005, cuando lo estaba incumpliendo severamente.
Hay que señalar respecto al país germano, que el FMI es menos optimista aún que hace unas semanas respecto de ésa economía, ya que ha rebajado drásticamente las previsiones de crecimiento para Alemania durante este año y el que viene. En 2010 el producto interior bruto (PIB) de la primera economía europea crecerá, según el informe presentado por el organismo internacional, un 1,2% (no un 1,7% como pronosticaba el FMI a principios de febrero). Durante el año 2011 el crecimiento alcanzará el 1,7% y no el 1,9% previsto.
Igualmente, el FMI ha hablado de "riesgos notorios" existentes en Alemania. Especialmente "de la debilidad persistente de los bancos y de la posibilidad de intercambios comerciales internacionales más débiles de lo previsto". Y es que señala que la recuperación "permanecerá moderada y frágil por su dependencia de las exportaciones" y la sequía de créditos del sector financiero.
También el FMI ha solicitado al Gobierno alemán que tome medidas para potenciar la demanda interna. Su aumento beneficiaría al resto de miembros de la Unión Monetaria y a la economía global "al reducir los desequilibrios en las balanzas de pagos". No obstante, el FMI cree necesario desactivar paulatinamente las medidas extraordinarias de conservación de empleo puestas en marcha durante la crisis económica, ya que reconoce que su impacto en el mercado laboral obstaculizará el crecimiento de la demanda interna, objetivo que "no es fácil".
Señala el FMI, que el punto más flaco de la economía alemana es el sector bancario: sus entidades corren numerosos riesgos en el extranjero, en particular "en el sur de Europa".
Por otro lado, Alemania y Francia quieren que la banca pague en un futuro sus propios excesos. Así, van a proponer a la Unión Europea (UE) la creación de una serie de instrumentos legales para obligar a estas entidades a financiar de su bolsillo las próximas crisis.
La iniciativa ha sido aprobada por el Gobierno alemán como anteproyecto de ley, ya que Berlín pretende que la fórmula se aplique en su país este año.
La idea es reestructurar, e incluso si es preciso desmantelar a cualquier banco con problemas, para evitar el riesgo sistémico del conjunto de entidades bancarias. Se trata de aplicar una tasa especial anual que recaerá sobre todos los bancos, a fin de engrosar un fondo, que en caso necesario, adopte las ayudas precisas.
Por otro lado, la Comisión Europea ha expresado su alarma por el excesivo "optimismo" de la mayoría de los países de la UE en sus previsiones de crecimiento económico para 2011 y 2012. Y es que Bruselas teme que la realidad de un menor crecimiento impedirá a los países, entre ellos España, cumplir con las previsiones de reducción del desbocado déficit público.
La Comisión ha hecho una serie de recomendaciones sobre los programas de estabilidad o convergencia de 14 países de la Unión. En prácticamente todos ellos, el análisis es el mismo: “exceso de optimismo" en sus previsiones presupuestarias. Se teme que "en muchos casos la estrategia propuesta de saneamiento presupuestario no está suficientemente apoyada por medidas concretas a partir de 2011".
Según la evaluación de los técnicos de la Comisión Europea, con independencia de Grecia (no es comparable a ningún otro país), los que se encuentran en una situación más difícil son Irlanda, Reino Unido y Portugal, que ya no tienen ningún margen de maniobra. Las dificultades de España son más parecidas a las de Francia, Italia y Bélgica.
En el caso de España, la Comisión considera que el escenario previsto por el Gobierno "parece basado en un crecimiento ligeramente optimista en las previsiones de crecimiento del PIB para 2010 y marcadamente optimista para los años siguientes". La valoración de la Comisión destaca que "el recorrido previsto para la demanda interna será probablemente más apagado en los próximos años debido a la resistencia de los ajustes estructurales en curso, especialmente pero no sólo, el menor peso de la inversión en vivienda".
La Comisión considera que para hacer frente a la crisis, España debe "acelerar el ritmo de las reformas estructurales con el objetivo de apoyar el potencial de crecimiento". Las recomendaciones de la Comisión, que deberán ser aprobadas por el Consejo, señalan que "para España es importante comprometer reformas en las áreas de educación, competencia en servicios y electricidad, eficiencia en investigación y desarrollo y mercado de trabajo". Igualmente pide que "aplique reformas al sistema de pensiones", teniendo en cuenta su impacto en el gasto, y advierte del riesgo adicional generado por la actuación de los Gobierno regionales.
Las recomendaciones advierten también que "la trayectoria del ajuste después de 2010 necesita ser desarrollada con mayor detalle en términos de medidas concretas".
Incluso a Alemania, la Comisión le advierte que su consolidación fiscal (ajuste de ingresos y gastos) a partir de 2011 "tampoco se apoya en medidas concretas" y muestra su preocupación por la "aplicación de nuevos recortes fiscales previstos por la nueva coalición del Gobierno".
En el caso del Reino Unido, Bruselas exige que adopte más acciones para recortar el déficit, que superará el 12% en 2010 y 2011, por estimar que "el programa de convergencia no es suficientemente ambicioso".
Por otro lado, el Gobierno portugués ha anunciado un plan de austeridad para reducir el déficit que contempla un "fuerte" recorte del gasto y aboga por la "contención salarial". Según el borrador sobre el que trabaja el Ejecutivo, el plan creará un nuevo tipo impositivo del 45% para quienes tengan unas rentas superiores a 150.000 euros al año, elevará las tasas a las plusvalías obtenidas en Bolsa al 20%, limitará los salarios de los funcionarios y recortará las prestaciones sociales. Asimismo, retrasará algunas de las obras en infraestructuras más importantes actualmente en marcha, como el AVE entre Lisboa, Oporto y Vigo.
El ministro de Finanzas portugués ha anunciado que se congelará el sueldo de los funcionarios este año, advirtiendo que "no puede asumir el compromiso de equiparar los salarios a la inflación" durante los próximos ejercicios. Portugal va a recorrer un "camino de fuerte contención salarial" que es extensible a los trabajadores dependientes de las empresas públicas.
Portugal, que ha cerrado 2009 con un déficit público equivalente al 8,3% de su PIB, con el plan señalado busca convencer a los mercados financieros internacionales respecto a su decisión de reducir sus números rojos. En definitiva, pretende reducir el déficit público hasta el 6,6% el próximo año, y al 4,7% en 2012. Estos planes implican un esfuerzo de 1,7 puntos porcentuales durante el próximo año y de 1,9 el siguiente. Además, el Ejecutivo luso se ha puesto como objetivo, que la deuda pública alcance un máximo del 90,1% del PIB en 2012 (la deuda griega se estima que alcanzará el 125% del PIB este año).
Francia cerró el 2009 con un déficit público de 144.800 millones de euros (un 7,5% del PIB), frente al 3,3% de 2008, mientras que su deuda pública creció más de un 10%, alcanzando el 77,6% del PIB.
Las anteriores cifras revelan que el déficit público francés se ha duplicado, como consecuencia de la fuerte caída de los ingresos, y del incremento del gasto público.
La caída del 8% de los impuestos supone un bajada del 1,65% en la presión fiscal francesa (el total de ingresos impositivos supone el 41,3% del PIB). Por lo que respecta al aumento de los gastos públicos, es debido tanto a los efectos del plan contra la crisis, como al crecimiento de las prestaciones sociales (sobre todo las prestaciones al desempleo).
ESPAÑA:
Las últimas previsiones publicadas del Banco de España señalan que sólo "cabe esperar el retorno a tasas positivas de generación de empleo en los trimestres finales del próximo año".
Para este año las proyecciones del Banco de España, relativas a la evolución del PIB incrementan en una décima a las del Ejecutivo (el Gobierno prevé un retroceso del 0,3%, mientras que la autoridad monetaria lo fija en el 0,4%). Para el próximo 2011, las diferencias son mayores: el supervisor bancario las rebaja a más de la mitad (del 1,8% del Gobierno, al 0,8%).
De esta forma, el Banco de España viene a coincidir con algunos organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea) que creen que la recuperación será más débil de lo que pronostica el Gobierno. Bruselas ha advertido, que las optimistas previsiones del Gobierno español ponen en peligro el objetivo de rebajar el déficit desde una cifra equivalente al 11,2% de finales de 2009, hasta el 3% en 2013.
Las diferencias con las previsiones del Gobierno son mayores en lo relativo al mercado de trabajo. El Ejecutivo español espera que la tasa de paro alcance su máximo este año (más del 19%), para descender en 2011. Mientras que el organismo supervisor, prevé que la destrucción de empleo continuará hasta el tercer trimestre de 2011), por lo que la tasa de paro aumentará hasta una cifra próxima al 20% durante 2011.
Con un crecimiento económico tan débil y unas prestaciones y subsidios por desempleo mayores (al aumentar el paro), la corrección del déficit será más lenta que la proyectada en el Plan de Estabilidad español remitido a la Comisión Europea.
Señala el servicio de estudios del Banco de España, que “los objetivos de recorte resultan muy ambiciosos y, en muchos casos, no tienen precedentes históricos", advirtiendo que el gasto público tiene "una tendencia al crecimiento difícil de doblegar" y que el ajuste se complica porque "depende en buena medida del concurso de las administraciones territoriales” (comunidades autónomas y ayuntamientos).
Sigue asegurando el Banco de España que "la consolidación presupuestaria es imprescindible, pero puede ocurrir que tenga efectos contractivos a corto plazo".
Respecto a la subida del IVA del próximo julio, el Banco de España afirma que tendrá "un impacto limitado en el poder adquisitivo de las familias". Tampoco anticipa un impacto sensible en la inflación, que sitúa en tasas medias del 1% para este y el próximo año. Aquí el supervisor aplaude el acuerdo de moderación salarial alcanzado entre sindicatos y patronal "mucho más coherente con la intensidad de la recesión".
Sin embargo, en el informe del Banco de España se contienen mejores previsiones (respecto a las del Gobierno) respecto a las exportaciones (con avances cercanos al 5%), y también para el consumo de las familias (que crecería ya este año). Lo hace de manera muy cautelosa, al señalar que: "la reanimación del consumo privado es uno de los elementos de estas previsiones con mayor grado de incertidumbre".
Por lo que respecta a los precios, han continuado recuperándose de las caídas sufridas, ya que el índice de precios al consumo (IPC) avanzó durante el pasado marzo un 1,4% interanual. Es la cifra más alta desde diciembre de 2008 (momento en que la economía española acababa de entrar en recesión).
El incremento habido en los precios es atribuido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a la subida habida en el precio de los carburantes, y a una mayor estabilidad de los precios de los alimentos. Los alimentos elaborados sufren subidas moderadas, pero los frescos continúan bajando.
A la espera de más datos, habrá que esperar para ver la evolución en marzo de la inflación subyacente que excluye a los alimentos frescos y energía (los más volátiles). El indicador, hace meses que está situado en un mínimo histórico del 0,1% interanual. Podría haber ocurrido que, incluso, haya caído dado que los aumentos de marzo han venido producidos, exclusivamente, por esos elementos más volátiles que se excluyen de su contenido.
Hay que seguir, con especial atención, el comercio exterior español: las exportaciones pueden ser durante este 2010 el único motor del crecimiento económico español. Su papel es primordial en ese, más largo plazo, en el necesario nuevo patrón de crecimiento. En la Ley de Economía Sostenible el objetivo prioritario ha de ser el incremento de las exportaciones españolas.
Durante el pasado mes de enero, las exportaciones registraron un fuerte aumento en relación al mismo periodo del año anterior (un 12,3%). Sin embrago, el dato es engañoso, ya que las del año 2009 fueron tremendamente bajas. Al desestacionalizar las cifras anteriores se aprecia una caída, en lugar de la subida citada. Las importaciones se han mantenido estables, por lo que este año 2010 ha empezado mal.
También está influyendo, respecto al detenimiento de la corrección del déficit comercial que venía produciéndose, la subida de los precios del petróleo (importaciones), y que el resto de las importaciones (no energéticas) han aumentado considerablemente a consecuencia de que la demanda interna (consumo e inversión) que ya no está cayendo tan pronunciadamente.
En otro orden, si analizamos a la construcción, durante el año pasado se iniciaron tan sólo 159.284 viviendas en todo el país (casi cinco veces menos que en 2006). El sector inmobiliario ha vuelto a una situación similar a la de los años sesenta, deshaciendo el camino de toda una vida. En términos generales, el número de viviendas iniciadas en España en 2009 cayó un 56%. Esas 159.284 casas son una quinta parte de las 760.179 casas iniciadas en 2006, y constituyen la cifra más baja de la serie histórica del Ministerio de Vivienda (desde 1992).
La vivienda libre está siendo la más afectada por la crisis del sector, ya que ha caído más de un 70% (269.098 inmuebles se iniciaron en 2008, frente a los 80.230 que comenzaron a construirse en 2009) -3,3 veces menos, en doce meses-.
En un momento en el que se habla de un stock de alrededor de un millón de viviendas nuevas sin vender, los promotores no van a edificar hasta que se haya vaciado la mayor parte del enorme excedente de inmuebles existente.
Las promotoras han tenido que pedir a las entidades financieras renegociar su deuda que, en conjunto, alcanza los 323.306 millones de euros, según el Banco de España. De esta cifra, sólo las ocho principales cotizadas en Bolsa, ya concentran el 9,2% de esta cantidad. Para alargar los plazos y obtener algo de liquidez, las empresas del sector han tenido que disminuir considerablemente su tamaño, y canjear parte de sus activos por deuda. Algunas incluso han tenido que entregarse al control de la banca.
Las principales promotoras llevan perdidos alrededor del 39% de sus activos, como consecuencia de la pérdida de valor de los inmuebles, y también por la necesidad de realizar provisiones y las desinversiones impuestas en sus planes de negocio.
Frente a la caída de las ventas de viviendas nuevas (continúa a un ritmo del 5% anual), la venta de viviendas usadas ha repuntado ligeramente. Sin duda, este hecho se debe a que las casas de segunda mano han ajustado (disminuido) más sus precios que las nuevas.
Todo conduce a que, como dice un artículo sobre el sector inmobiliario del Informe de estabilidad financiera del Banco de España, “la situación del sector de construcción y promoción inmobiliaria suponga un riesgo relevante para el sistema bancario español".
El Banco de España calcula en 445.000 millones de euros los créditos concedidos a empresas de construcción y promoción inmobiliaria. De este paquete, si se quitan las inversiones en subsectores eléctricos, infraestructuras aeroportuarias, petróleo y construcción de carreteras o vías de tren, el riesgo se queda en 402.000 millones.
El sector cuenta con provisiones totales como para hacer frente a una devaluación del 35% en los precios de los inmuebles, sin tener que recurrir a los beneficios. Ese es el colchón con el que se enfrentan a 2010. Pero estas son las cifras globales del sector, y si se baja al detalle, no todas las entidades están en la misma posición. El Banco de España alerta de una gran heterogeneidad. Algunas cajas y bancos están terminando sus reservas, otras tienen una parte muy grande de sus créditos concentrados en el ladrillo...
El presidente del Banco de España ha amenazado públicamente a los directivos de las cajas y a los responsables políticos de los Gobiernos autónomos que obstaculicen los procesos de fusión con tomar graves medidas. Ha hecho una llamada a "la responsabilidad de las cajas que están retrasando los procesos de fusión y de las comunidades autónomas que están perjudicando esos procesos para que cambien su actitud inmediatamente, no sólo por el daño que se hacen a sí mismas y a su región, sino por el perjuicio que causan al resto de entidades de crédito españolas que sí hacen sus deberes".
El gobernador ha llegado a invocar los poderes que le confiere el acuerdo sobre el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria "más allá de lo que piensen las asambleas de esas cajas o los Gobiernos autonómicos" para "intervenir, vender o liquidar" las cajas con problemas. Un procedimiento que conlleva "la apertura de expediente a los consejeros y órganos de gobierno y a una reducción mucho más traumática del empleo y los servicios financieros en su región, que la que se hubiera producido en el caso de haber acometido procesos ordenados de integración".
Por otro lado, la situación de los Ayuntamientos tampoco está para “tirar cohetes”, ya que muchos de ellos se encuentran al borde del colapso. Cuando la Administración central ha recortado sensiblemente la Oferta de Empleo Público, en varios ayuntamientos ya se negocian expedientes de regulación de empleo. Si el Gobierno o las Comunidades se ven forzados a alargar el plazo de grandes obras en proyecto, los municipios se ven en la disyuntiva de cerrar guarderías, servicios escolares y dependencias sanitarias, que antes financiaban sin ser de su competencia. Hay empresas municipales en las que los salarios ya han bajado. El ocio, una parcela característica de las prestaciones municipales, también está sufriendo: no hay dinero para conciertos o exposiciones, los centros deportivos reducen horarios y hasta las fiestas patronales adelgazan.
Incluso las subidas de impuestos están alcanzando al ámbito municipal, bien subiendo las tasas y los precios públicos que cobran, por medio de un acuerdo tácito del que participan todos los partidos.
Todas las Administraciones locales se han visto afectadas por la importantísima caída de la recaudación que el desplome del ladrillo ha supuesto.
Las alternativas son dos: una mejora de la financiación local combinada con una subida de impuestos, o un severo recorte de gastos. O ambas cosas a la vez. La agencia de rating Standard & Poor's ha señalado que "los alcaldes van a tener que subir la presión fiscal, y deben recortar los gastos, pese a las rigideces habituales, porque en los años de bonanza crearon estructuras que ahora están sobredimensionadas".
"Centenares de ayuntamientos financiaron sus gastos ordinarios con ingresos extraordinarios, procedentes del ladrillo, que se han ido para no volver”.
Un estudio del BBVA concluía que cerca de un 10% de los ingresos no financieros de todas las Administraciones derivaban de la entonces pujante actividad inmobiliaria. Y advertía que en el caso de los ayuntamientos, esa proporción se iba al 30%. Un tercio de los ingresos municipales generados por el ladrillo corresponde al impuesto de bienes inmuebles (IBI), que tiene una recaudación estable, pero el resto corresponde a impuestos vinculados a la obra nueva y la compraventa, a tasas por licencias, a aprovechamientos urbanísticos y a ventas de terrenos. Los datos preliminares de 2008 aventuran aquí una caída, que en 2009, vistas las cifras del sector, puede haber sido una caída “a plomo”.
Indirectamente, los retrasos de los Ayuntamientos en sus pagos han llevado a los pequeños empresarios de muchas localidades a cerrar.
Por si fuera poco, las fortísimas lluvias de enero y febrero han hecho que la producción en el sector de pequeñas y medianas constructoras de obra pública, se haya reducido entre un 40% y un 50% respecto a un mes normal. Y es que, según ha declarado el Banco Central Europeo, “el mal tiempo de los primeros meses del año va a perjudicar la incipiente recuperación en Europa, y va a dificultar a España la salida de la recesión en la que aún está hundida”.
En España, el agua ha sido el factor determinante. Este febrero ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años; y enero no ha quedado muy lejos, con precipitaciones de un 43% mayores a la media. Los sectores más perjudicados han sido la construcción, especialmente la obra civil, y el turismo. El aguacero también ha contribuido a que la entrada de turistas cayera en febrero un 3,8% respecto al mes anterior. Pero el mal tiempo no sólo trae malas noticias. Ha contribuido a impulsar, por ejemplo, al sector eléctrico a una demanda récord, con un crecimiento en febrero del 6% respecto al mismo mes del año anterior. Habrá que ver cómo ha evolucionado el Turismo durante esta Semana Santa, en la que se preveía una ocupación hotelera del 85%.
MERCADOS:
Los problemas de Grecia, unidos a la tibieza y retrasos en la respuesta de la eurozona han sido un serio lastre para la Bolsa española. Además, la difusión de excesivas y poco oportunas comparaciones que se han hecho entre las cuentas públicas de España y las de aquél país, han ahuyentado a los inversores -especialmente a los extranjeros- de los valores españoles. Las consecuencias son enormes: el primer trimestre de este 2010 ha cerrado con un retroceso del Ibex35 del 8,95% (el saldo más negativo del continente europeo y de buena parte del mundo).
Las cuatro sesiones de la Semana Santa se han saldado con un comportamiento casi plano del Ibex, que ha perdido un 0,03% y ha quedado en 11.067,9 puntos.
La peculiar composición de la Bolsa española contribuye, junto a Grecia, a explicar esta mala evolución hasta marzo. En la composición final del Ibex tiene un gran peso la banca, que durante la recuperación bursátil del año pasado recogió pingües beneficios. Este año, en cambio, los inversores han preferido recoger los beneficios acumulados en este sector y, en consecuencia, los títulos de las entidades financieras se han resentido.
La situación se agudiza, ya que entre los valores más castigados del índice en lo que va de año figuran el BBVA y el Santander (los dos grandes bancos españoles). Sobre ambas entidades recae más del 31% de la ponderación del Ibex. Tampoco está haciendo un buen papel, en lo que va de año, Telefónica. Otro blue chip de la Bolsa española.
Por lo que respecta al mercado de divisas, también el euro ha avanzado posiciones en esta Semana Santa. Los problemas fiscales griegos han llevado a la moneda única a una profunda crisis que se ha notado en su cotización durante los últimos meses. Pero una vez Francia y Alemania han llegado a un acuerdo para diseñar un plan de rescate fiscal para Grecia, el euro ha comenzado a remontar el vuelo.
EMPRESAS:
Air Comet, la aerolínea que preside el líder de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ha presentado Concurso de Acreedores voluntario ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid. Un portavoz de la compañía (que agotó los tres meses que otorga la ley para negociar con los acreedores) ha señalado que sus deudas ascienden a aproximadamente 160 millones de euros.
El concurso permite la posibilidad de que cobren sus trabajadores (a los que se adeudan hasta ocho mensualidades), la Seguridad Social (con unos 16 millones) y el Ministerio de Fomento (unos seis millones por el dispositivo de ayuda a los viajeros afectados por el cierre de la compañía en diciembre), entre otros.
Los 600 trabajadores que quedan en la empresa pueden ya desvincularse de ella sin perder el derecho a cobrar del Fondo de Garantía Salarial, que abona sólo los últimos cinco meses de sueldo impagado.
Por último, para acabar con una noticia mejor, señalar que Inditex consiguió el pasado año un 68% del total de su facturación en el exterior (está presente en 73 países de cuatro continentes). Ello le ha permitido sortear la crisis de ventas en este sector por la caída del consumo en España. Inditex consolidó el liderazgo mundial en moda textil, al vender 11.084 millones de euros, con un aumento del 7%. El beneficio neto se situó en los 1.314 millones, un 5% más.
También la empresa ha anunciado, que no va a repercutir la subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) el próximo mes de julio en sus marcas (quedará absorbida en sus precios actuales), afirmando que Inditex lo llevará a cabo aumentando su eficiencia en la gestión, para disminuir sus costes.
Inditex cerró el pasado año con una red de 4.607 tiendas en 74 países y una plantilla global de 92.301 empleados. Y en 2010 espera ampliar entre un 8% y un 10% su superficie comercial (apertura de entre 365 y 425 tiendas). De ellas, el 98% se abrirán en el exterior, (igual que sucedió el pasado). En Asia se abrirán el 40% de las nuevas tiendas y en mayo próximo se inaugurará el primer establecimiento en la India. La inversión total en 2010 será de 600 millones, tras el fuerte recorte del 46% en 2009, hasta 510 millones. La posición neta de caja a final de año era de 2.380 millones.
En el panorama actual, sigue campeando la incertidumbre y cundiendo el desánimo entre los agentes económicos. Circunstancias que minan y hacen bastante difícil la ansiada recuperación. El ambiente no es ajeno al lamentable ejemplo de la clase política: parece que la única preocupación es, la de unos, mantenerse en el poder; y la otros, poder llegar de cualquier forma a detentártelo. No es momento de debates y trifurcas estériles. La complejidad de la situación aconseja el que todos (políticos, agentes sociales, y trabajadores) aporten su máximo esfuerzo en la resolución de los problemas que nos afectan.
ECONOMÍA GLOBAL:
La recuperación económica continúa siendo una promesa más que una realidad, sobre todo en Europa, donde las dificultades financieras griegas están poniendo en vilo a los mercados financieros, contribuyendo a una pérdida de peso europea aún mayor en la esfera mundial. Tampoco en la economía estadounidense, que mantiene un elevado número de desempleados, con una merma de los ingresos de las familias estadounidenses y la prolongada sequia de la financiación.
Igualmente, se mantienen las tensiones entre China y Estados Unidos respecto a la infravaloración del Yuan, que refleja las desventajas que padecen los productos del resto del mundo frente al gigante chino. También Francia reprocha a Alemania, que los superávit comerciales germanos no sean sostenibles para el resto de los países de la eurozona, por lo que le solicita que estimule a su demanda interna, de forma que favorezca a las exportaciones del resto de socios.
Es difícil que se dé una imagen de unidad ante el mundo, cuando las dos grandes locomotoras europeas han tardado tanto en ponerse de acuerdo sobre el diagnostico y soluciones para los problemas de la Eurozona. Tampoco las autoridades internacionales han avanzado en las urgentes reformas que se precisan en el sistema financiero, y eso que ya han transcurrido más de dos años y medio desde el inicio de la crisis financiera.
Se necesita una coordinación real de las autoridades frente a la crisis, y las reuniones habidas hasta ahora del G-20, se han quedado en pura “palabrería”. La verdad, es que no se albergan muchas esperanzas respecto a la reunión de la próxima cumbre en este mes de abril.
En otro orden, existe consenso en la necesidad de controlar los déficits públicos, que se han disparado en las medidas precisas para tratar de evitar la caída en un auténtico colapso económico y financiero a nivel mundial. Realmente, es alarmante la velocidad con la que se producido su incremento, por lo que se precisan medidas para atajarlo y conseguir a medio plazo la estabilidad fiscal.
Ahora bien, el nobel Joseph E. Stigliz nos alertaba en un magnífico artículo sobre los peligros de la reducción del déficit. Pese a las protestas de los antes defensores de la desregulación, que quisieran que los Gobiernos continuaran siendo pasivos, la mayoría de los economistas creen que el gasto público ha tenido un impacto positivo que ha ayudado a evitar otra Gran Depresión.
Incluso los más radicales atacantes del déficit público, afirman que es más importante analizar el volumen de la deuda nacional de largo plazo, que el volumen del déficit actual. Efectivamente, un gasto público productivo, especialmente en inversiones en infraestructura, e inversión educativa y tecnológica, contribuirá a reducir el déficit a largo plazo. El aumento de la producción, consecuencia directa de las inversiones públicas, provocará unos mayores ingresos fiscales. Afirma Stigliz, que un análisis coste-beneficio refleja que esos gastos, incluso financiados con deuda, han sido necesarios.
Sin embargo, el tamaño adecuado del déficit depende en parte del estado de la economía. Si se trata de una economía muy afectada, el déficit ha de ser mayor. Y es en este punto donde surgen las diferencias entre los economistas.
Por ejemplo, en Estados Unidos la morosidad y las ejecuciones hipotecarias se han situado en el nivel más elevado en tres cuartos de siglo, y la sequía del crédito durante el año pasado es la mayor vivida desde el año 1942.
Sin embargo, incluso habiendo incurrido en unos fuertes volúmenes de déficits, el crecimiento económico en Estados Unidos y Europa continúa siendo, realmente, anémico.
Por otro lado, las expectativas desde el sector privado pueden hacer vislumbrar un grave peligro: una ausencia de un apoyo continuo del Gobierno, puede provocar un estancamiento sostenido, por lo que la recuperación de los niveles de empleo va a tardar en llegar
Si las previsiones privadas fuesen equivocadas, produciéndose una fuerte recuperación económica, se podrían aumentar los impuestos y disminuir los gastos públicos. Ahora bien, sin las expectativas de débil crecimiento fuesen correctas, una radical caída de los incentivos públicos podría dar lugar a una recaída en la recesión económica. Las experiencias de Japón a finales de los años noventa y de Estados Unidos durante la Gran Depresión así lo demuestran.
Estos puntos son particularmente pertinentes para las economías más afectadas. Por ejemplo, el Reino Unido ha tenido más problemas que otros países por una razón obvia: tuvo una burbuja inmobiliaria (aunque menos grave que la de España) y las finanzas, que estuvieron en el epicentro de la crisis, desempeñaron un papel más importante en su economía que en la de otros países.
Por esta razón, acompasadamente a la recuperación de la economía global, los Gobiernos deben diseñar programas para incrementar los impuestos y llevar a cabo recortes en los gastos públicos.
Mirando al largo plazo, la mayoría de los economistas coinciden en que los Gobiernos, especialmente los de los países industrializados avanzados con poblaciones que envejecen, deberían estar preocupados por la creación de políticas sostenibles. Y todo ello, sin olvidar la finalidad de dichos programas de gasto: ayudar a las entidades de crédito, o financiar guerras –como ha ocurrido en Estados Unidos- ha supuesto la creación de un volumen de Deuda Pública que impone una importante carga a las generaciones venideras. En su lugar, deben buscarse inversiones públicas productivas que provoquen rendimientos futuros para pagar, por si solas, el bienestar que deben disfrutar esas generaciones futuras.
ESTADOS UNIDOS:La histórica reforma de la sanidad estadounidense, finalmente, ya es una ley, una vez firmado por el presidente Obama el texto aprobado por la Cámara de Representantes.
Con independencia de otras valoraciones sociales, el modelo liberal de la sanidad estadounidense es ineficiente. Estados Unidos es el país que se gasta un porcentaje mayor de su PIB en sanidad y, sin embargo, tiene problemas mayores que cualquier otro país en cuanto a su cobertura y satisfacción ciudadana con el sistema sanitario.
Basta contemplar las siguientes cifras de la OCDE, referidas al gasto sanitario como porcentaje del PIB durante el año 2007, para una serie de países: España, 8,5%; Estados Unidos, 16%; Francia, 11%; Reino Unido, 8,4%.
Por otro lado, el presidente de la Reserva Federal de EE UU, Ben Bernanke, ha cargado contra los grandes bancos de Estados Unidos. Como apoyo a la banca pequeña, señaló que estas son las que están sufriendo ahora el golpe de la crisis, por el impacto en el consumo de una tasa de paro cercana al 10% y la depresión que sufre el sector inmobiliario. A finales de marzo, los reguladores intervinieron siete bancos, elevando a la cifra de 37 las entidades cerradas en 2010.
Señaló el presidente Bernanke que "no es razonable" que la suerte de la economía global esté tan ligada "a las fortunas de un relativamente pequeño número de grandes firmas financieras". Por eso cree que ha llegado el momento de retirar a los guardianes de Wall Street la red de seguridad que les lleva a asumir más riesgos de los que pueden, esperando que el Estado salga en su rescate. "Tener entidades que son demasiado grandes para quebrar, crea desigualdades competitivas que impiden a otras firmas progresar", señaló.
Igualmente, el presidente Barack Obama aprovechó un discurso para pedir al Senado que adopte sin dilación la nueva propuesta de reforma financiera presentada por el demócrata Christopher Dodd. Según Obama es "esencial" para poner fin a las prácticas que pusieron al sistema al borde del colapso y proteger mejor al consumidor.
En esa línea, el presidente Bernanke ha defendido públicamente, que en la futura estructura financiera la Reserva Federal siga supervisando a los bancos pequeños y medianos, ya que constituyen una parte integral de la economía y, por tanto, entienden mejor los riesgos a los que hace frente el país. La reforma diseñada por el demócrata Dodd, anteriormente citada, propone que la supervisión de la Fed se concentre en las entidades con activos superiores a los 37.000 millones de euros.
Una buena noticia, ha sido que parece que toca a su fin la destrucción de empleo en EE UU. En marzo, se han creado 162.000 empleos netos (los creados superan a los perdidos). El pasado febrero, la pérdida neta fue de 14.000.
Ahora bien, falta bastante tiempo para recuperar los 8,5 millones de empleos perdidos durante la Gran Recesión, y el paro continúa anclado en el 9,7%.
Durante marzo, la tercera parte de la generación de empleo se creó en el sector público estadounidense (trabajadores en la elaboración del Censo), pero también se ha producido en importantes sectores: 17.000 creados en la industria manufacturera y 15.000 en la construcción.
El dato es esperanzador, ya que se trata del mejor desde marzo de 2007. Sin embargo, lo ensombrece el hecho de que de los 6,5 millones de parados de larga duración: el 44,1% de los parados lleva más de 27 semanas sin poder trabajar. Igualmente, tampoco están demasiado bien algunos que han mantenido su empleo, forzados a trabajar a tiempo parcial (9,1 millones de personas).
Estas cifras, quizá hayan influido para que el índice de confianza del consumidor relativo al mes de marzo se situase en 52,5 puntos, superando las previsiones de los analistas que habían proyectado un resultado de 51 puntos.
No obstante, cabe preguntarse sobre lo que vaya a ocurrir cuándo, los casi un millón de los empleados temporales, finalicen el Censo en curso.
UNIÓN EUROPEA:
El compromiso alcanzado por los países del Eurogrupo para ayudar a Grecia, mediante una combinación de préstamos bilaterales concedidos por ellos mismos y de ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI), parece que ha conseguido el objetivo que se le presumía de atajar la especulación contra la deuda soberana griega.
Sin embargo, el retraso de un mes y medio transcurrido desde que se dio el primer paso (cuando los 27 expresaron “testimonialmente” su solidaridad con Grecia) ha tenido un precio: cada día transcurrido desde la última cumbre le ha costado a Grecia una buena cantidad de dinero adicional (subida en los tipos de interés ofrecidos para colocar su Deuda en el mercado).
El acuerdo ha sido poco ambicioso: su minimalista proyección a largo plazo y la cuantía del apoyo (quizá 20.000 millones de euros) contrasta con una larga lista de cautelas y condiciones: la ayuda no será comunitaria, sino individualizada a cargo de la suma de los países de la zona euro, y a título "complementario" de la dispensada por el FMI; se otorgará sólo como último recurso si los mercados cierran el grifo a Atenas; se decidirá por unanimidad y se desembolsará voluntariamente y por último, no incluirá subvenciones al tipo de interés.
Los Gobiernos de la UE, y especialmente el mentor de este mecanismo, Alemania, no fueron tan exigentes cuando concedieron ayudas a sus bancos en crisis (casi dos billones de euros) frente a los pocos miles que se juegan en el caso de Grecia. La apelación a la ayuda del FMI, condición impuesta por Berlín y favorecida por la opinión anglosajona, evidencia que se ha desaprovechado la ocasión de enriquecer la unión monetaria con los elementos más sólidos de una verdadera unión económica, mucho más allá del Pacto de Estabilidad que forzó Alemania. El mismo país que boicoteó su aplicación en 2003 y lo difuminó en 2005, cuando lo estaba incumpliendo severamente.
Hay que señalar respecto al país germano, que el FMI es menos optimista aún que hace unas semanas respecto de ésa economía, ya que ha rebajado drásticamente las previsiones de crecimiento para Alemania durante este año y el que viene. En 2010 el producto interior bruto (PIB) de la primera economía europea crecerá, según el informe presentado por el organismo internacional, un 1,2% (no un 1,7% como pronosticaba el FMI a principios de febrero). Durante el año 2011 el crecimiento alcanzará el 1,7% y no el 1,9% previsto.
Igualmente, el FMI ha hablado de "riesgos notorios" existentes en Alemania. Especialmente "de la debilidad persistente de los bancos y de la posibilidad de intercambios comerciales internacionales más débiles de lo previsto". Y es que señala que la recuperación "permanecerá moderada y frágil por su dependencia de las exportaciones" y la sequía de créditos del sector financiero.
También el FMI ha solicitado al Gobierno alemán que tome medidas para potenciar la demanda interna. Su aumento beneficiaría al resto de miembros de la Unión Monetaria y a la economía global "al reducir los desequilibrios en las balanzas de pagos". No obstante, el FMI cree necesario desactivar paulatinamente las medidas extraordinarias de conservación de empleo puestas en marcha durante la crisis económica, ya que reconoce que su impacto en el mercado laboral obstaculizará el crecimiento de la demanda interna, objetivo que "no es fácil".
Señala el FMI, que el punto más flaco de la economía alemana es el sector bancario: sus entidades corren numerosos riesgos en el extranjero, en particular "en el sur de Europa".
Por otro lado, Alemania y Francia quieren que la banca pague en un futuro sus propios excesos. Así, van a proponer a la Unión Europea (UE) la creación de una serie de instrumentos legales para obligar a estas entidades a financiar de su bolsillo las próximas crisis.
La iniciativa ha sido aprobada por el Gobierno alemán como anteproyecto de ley, ya que Berlín pretende que la fórmula se aplique en su país este año.
La idea es reestructurar, e incluso si es preciso desmantelar a cualquier banco con problemas, para evitar el riesgo sistémico del conjunto de entidades bancarias. Se trata de aplicar una tasa especial anual que recaerá sobre todos los bancos, a fin de engrosar un fondo, que en caso necesario, adopte las ayudas precisas.
Por otro lado, la Comisión Europea ha expresado su alarma por el excesivo "optimismo" de la mayoría de los países de la UE en sus previsiones de crecimiento económico para 2011 y 2012. Y es que Bruselas teme que la realidad de un menor crecimiento impedirá a los países, entre ellos España, cumplir con las previsiones de reducción del desbocado déficit público.
La Comisión ha hecho una serie de recomendaciones sobre los programas de estabilidad o convergencia de 14 países de la Unión. En prácticamente todos ellos, el análisis es el mismo: “exceso de optimismo" en sus previsiones presupuestarias. Se teme que "en muchos casos la estrategia propuesta de saneamiento presupuestario no está suficientemente apoyada por medidas concretas a partir de 2011".
Según la evaluación de los técnicos de la Comisión Europea, con independencia de Grecia (no es comparable a ningún otro país), los que se encuentran en una situación más difícil son Irlanda, Reino Unido y Portugal, que ya no tienen ningún margen de maniobra. Las dificultades de España son más parecidas a las de Francia, Italia y Bélgica.
En el caso de España, la Comisión considera que el escenario previsto por el Gobierno "parece basado en un crecimiento ligeramente optimista en las previsiones de crecimiento del PIB para 2010 y marcadamente optimista para los años siguientes". La valoración de la Comisión destaca que "el recorrido previsto para la demanda interna será probablemente más apagado en los próximos años debido a la resistencia de los ajustes estructurales en curso, especialmente pero no sólo, el menor peso de la inversión en vivienda".
La Comisión considera que para hacer frente a la crisis, España debe "acelerar el ritmo de las reformas estructurales con el objetivo de apoyar el potencial de crecimiento". Las recomendaciones de la Comisión, que deberán ser aprobadas por el Consejo, señalan que "para España es importante comprometer reformas en las áreas de educación, competencia en servicios y electricidad, eficiencia en investigación y desarrollo y mercado de trabajo". Igualmente pide que "aplique reformas al sistema de pensiones", teniendo en cuenta su impacto en el gasto, y advierte del riesgo adicional generado por la actuación de los Gobierno regionales.
Las recomendaciones advierten también que "la trayectoria del ajuste después de 2010 necesita ser desarrollada con mayor detalle en términos de medidas concretas".
Incluso a Alemania, la Comisión le advierte que su consolidación fiscal (ajuste de ingresos y gastos) a partir de 2011 "tampoco se apoya en medidas concretas" y muestra su preocupación por la "aplicación de nuevos recortes fiscales previstos por la nueva coalición del Gobierno".
En el caso del Reino Unido, Bruselas exige que adopte más acciones para recortar el déficit, que superará el 12% en 2010 y 2011, por estimar que "el programa de convergencia no es suficientemente ambicioso".
Por otro lado, el Gobierno portugués ha anunciado un plan de austeridad para reducir el déficit que contempla un "fuerte" recorte del gasto y aboga por la "contención salarial". Según el borrador sobre el que trabaja el Ejecutivo, el plan creará un nuevo tipo impositivo del 45% para quienes tengan unas rentas superiores a 150.000 euros al año, elevará las tasas a las plusvalías obtenidas en Bolsa al 20%, limitará los salarios de los funcionarios y recortará las prestaciones sociales. Asimismo, retrasará algunas de las obras en infraestructuras más importantes actualmente en marcha, como el AVE entre Lisboa, Oporto y Vigo.
El ministro de Finanzas portugués ha anunciado que se congelará el sueldo de los funcionarios este año, advirtiendo que "no puede asumir el compromiso de equiparar los salarios a la inflación" durante los próximos ejercicios. Portugal va a recorrer un "camino de fuerte contención salarial" que es extensible a los trabajadores dependientes de las empresas públicas.
Portugal, que ha cerrado 2009 con un déficit público equivalente al 8,3% de su PIB, con el plan señalado busca convencer a los mercados financieros internacionales respecto a su decisión de reducir sus números rojos. En definitiva, pretende reducir el déficit público hasta el 6,6% el próximo año, y al 4,7% en 2012. Estos planes implican un esfuerzo de 1,7 puntos porcentuales durante el próximo año y de 1,9 el siguiente. Además, el Ejecutivo luso se ha puesto como objetivo, que la deuda pública alcance un máximo del 90,1% del PIB en 2012 (la deuda griega se estima que alcanzará el 125% del PIB este año).
Francia cerró el 2009 con un déficit público de 144.800 millones de euros (un 7,5% del PIB), frente al 3,3% de 2008, mientras que su deuda pública creció más de un 10%, alcanzando el 77,6% del PIB.
Las anteriores cifras revelan que el déficit público francés se ha duplicado, como consecuencia de la fuerte caída de los ingresos, y del incremento del gasto público.
La caída del 8% de los impuestos supone un bajada del 1,65% en la presión fiscal francesa (el total de ingresos impositivos supone el 41,3% del PIB). Por lo que respecta al aumento de los gastos públicos, es debido tanto a los efectos del plan contra la crisis, como al crecimiento de las prestaciones sociales (sobre todo las prestaciones al desempleo).
ESPAÑA:
Las últimas previsiones publicadas del Banco de España señalan que sólo "cabe esperar el retorno a tasas positivas de generación de empleo en los trimestres finales del próximo año".
Para este año las proyecciones del Banco de España, relativas a la evolución del PIB incrementan en una décima a las del Ejecutivo (el Gobierno prevé un retroceso del 0,3%, mientras que la autoridad monetaria lo fija en el 0,4%). Para el próximo 2011, las diferencias son mayores: el supervisor bancario las rebaja a más de la mitad (del 1,8% del Gobierno, al 0,8%).
De esta forma, el Banco de España viene a coincidir con algunos organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea) que creen que la recuperación será más débil de lo que pronostica el Gobierno. Bruselas ha advertido, que las optimistas previsiones del Gobierno español ponen en peligro el objetivo de rebajar el déficit desde una cifra equivalente al 11,2% de finales de 2009, hasta el 3% en 2013.
Las diferencias con las previsiones del Gobierno son mayores en lo relativo al mercado de trabajo. El Ejecutivo español espera que la tasa de paro alcance su máximo este año (más del 19%), para descender en 2011. Mientras que el organismo supervisor, prevé que la destrucción de empleo continuará hasta el tercer trimestre de 2011), por lo que la tasa de paro aumentará hasta una cifra próxima al 20% durante 2011.
Con un crecimiento económico tan débil y unas prestaciones y subsidios por desempleo mayores (al aumentar el paro), la corrección del déficit será más lenta que la proyectada en el Plan de Estabilidad español remitido a la Comisión Europea.
Señala el servicio de estudios del Banco de España, que “los objetivos de recorte resultan muy ambiciosos y, en muchos casos, no tienen precedentes históricos", advirtiendo que el gasto público tiene "una tendencia al crecimiento difícil de doblegar" y que el ajuste se complica porque "depende en buena medida del concurso de las administraciones territoriales” (comunidades autónomas y ayuntamientos).
Sigue asegurando el Banco de España que "la consolidación presupuestaria es imprescindible, pero puede ocurrir que tenga efectos contractivos a corto plazo".
Respecto a la subida del IVA del próximo julio, el Banco de España afirma que tendrá "un impacto limitado en el poder adquisitivo de las familias". Tampoco anticipa un impacto sensible en la inflación, que sitúa en tasas medias del 1% para este y el próximo año. Aquí el supervisor aplaude el acuerdo de moderación salarial alcanzado entre sindicatos y patronal "mucho más coherente con la intensidad de la recesión".
Sin embargo, en el informe del Banco de España se contienen mejores previsiones (respecto a las del Gobierno) respecto a las exportaciones (con avances cercanos al 5%), y también para el consumo de las familias (que crecería ya este año). Lo hace de manera muy cautelosa, al señalar que: "la reanimación del consumo privado es uno de los elementos de estas previsiones con mayor grado de incertidumbre".
Por lo que respecta a los precios, han continuado recuperándose de las caídas sufridas, ya que el índice de precios al consumo (IPC) avanzó durante el pasado marzo un 1,4% interanual. Es la cifra más alta desde diciembre de 2008 (momento en que la economía española acababa de entrar en recesión).
El incremento habido en los precios es atribuido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a la subida habida en el precio de los carburantes, y a una mayor estabilidad de los precios de los alimentos. Los alimentos elaborados sufren subidas moderadas, pero los frescos continúan bajando.
A la espera de más datos, habrá que esperar para ver la evolución en marzo de la inflación subyacente que excluye a los alimentos frescos y energía (los más volátiles). El indicador, hace meses que está situado en un mínimo histórico del 0,1% interanual. Podría haber ocurrido que, incluso, haya caído dado que los aumentos de marzo han venido producidos, exclusivamente, por esos elementos más volátiles que se excluyen de su contenido.
Hay que seguir, con especial atención, el comercio exterior español: las exportaciones pueden ser durante este 2010 el único motor del crecimiento económico español. Su papel es primordial en ese, más largo plazo, en el necesario nuevo patrón de crecimiento. En la Ley de Economía Sostenible el objetivo prioritario ha de ser el incremento de las exportaciones españolas.
Durante el pasado mes de enero, las exportaciones registraron un fuerte aumento en relación al mismo periodo del año anterior (un 12,3%). Sin embrago, el dato es engañoso, ya que las del año 2009 fueron tremendamente bajas. Al desestacionalizar las cifras anteriores se aprecia una caída, en lugar de la subida citada. Las importaciones se han mantenido estables, por lo que este año 2010 ha empezado mal.
También está influyendo, respecto al detenimiento de la corrección del déficit comercial que venía produciéndose, la subida de los precios del petróleo (importaciones), y que el resto de las importaciones (no energéticas) han aumentado considerablemente a consecuencia de que la demanda interna (consumo e inversión) que ya no está cayendo tan pronunciadamente.
En otro orden, si analizamos a la construcción, durante el año pasado se iniciaron tan sólo 159.284 viviendas en todo el país (casi cinco veces menos que en 2006). El sector inmobiliario ha vuelto a una situación similar a la de los años sesenta, deshaciendo el camino de toda una vida. En términos generales, el número de viviendas iniciadas en España en 2009 cayó un 56%. Esas 159.284 casas son una quinta parte de las 760.179 casas iniciadas en 2006, y constituyen la cifra más baja de la serie histórica del Ministerio de Vivienda (desde 1992).
La vivienda libre está siendo la más afectada por la crisis del sector, ya que ha caído más de un 70% (269.098 inmuebles se iniciaron en 2008, frente a los 80.230 que comenzaron a construirse en 2009) -3,3 veces menos, en doce meses-.
En un momento en el que se habla de un stock de alrededor de un millón de viviendas nuevas sin vender, los promotores no van a edificar hasta que se haya vaciado la mayor parte del enorme excedente de inmuebles existente.
Las promotoras han tenido que pedir a las entidades financieras renegociar su deuda que, en conjunto, alcanza los 323.306 millones de euros, según el Banco de España. De esta cifra, sólo las ocho principales cotizadas en Bolsa, ya concentran el 9,2% de esta cantidad. Para alargar los plazos y obtener algo de liquidez, las empresas del sector han tenido que disminuir considerablemente su tamaño, y canjear parte de sus activos por deuda. Algunas incluso han tenido que entregarse al control de la banca.
Las principales promotoras llevan perdidos alrededor del 39% de sus activos, como consecuencia de la pérdida de valor de los inmuebles, y también por la necesidad de realizar provisiones y las desinversiones impuestas en sus planes de negocio.
Frente a la caída de las ventas de viviendas nuevas (continúa a un ritmo del 5% anual), la venta de viviendas usadas ha repuntado ligeramente. Sin duda, este hecho se debe a que las casas de segunda mano han ajustado (disminuido) más sus precios que las nuevas.
Todo conduce a que, como dice un artículo sobre el sector inmobiliario del Informe de estabilidad financiera del Banco de España, “la situación del sector de construcción y promoción inmobiliaria suponga un riesgo relevante para el sistema bancario español".
El Banco de España calcula en 445.000 millones de euros los créditos concedidos a empresas de construcción y promoción inmobiliaria. De este paquete, si se quitan las inversiones en subsectores eléctricos, infraestructuras aeroportuarias, petróleo y construcción de carreteras o vías de tren, el riesgo se queda en 402.000 millones.
El sector cuenta con provisiones totales como para hacer frente a una devaluación del 35% en los precios de los inmuebles, sin tener que recurrir a los beneficios. Ese es el colchón con el que se enfrentan a 2010. Pero estas son las cifras globales del sector, y si se baja al detalle, no todas las entidades están en la misma posición. El Banco de España alerta de una gran heterogeneidad. Algunas cajas y bancos están terminando sus reservas, otras tienen una parte muy grande de sus créditos concentrados en el ladrillo...
El presidente del Banco de España ha amenazado públicamente a los directivos de las cajas y a los responsables políticos de los Gobiernos autónomos que obstaculicen los procesos de fusión con tomar graves medidas. Ha hecho una llamada a "la responsabilidad de las cajas que están retrasando los procesos de fusión y de las comunidades autónomas que están perjudicando esos procesos para que cambien su actitud inmediatamente, no sólo por el daño que se hacen a sí mismas y a su región, sino por el perjuicio que causan al resto de entidades de crédito españolas que sí hacen sus deberes".
El gobernador ha llegado a invocar los poderes que le confiere el acuerdo sobre el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria "más allá de lo que piensen las asambleas de esas cajas o los Gobiernos autonómicos" para "intervenir, vender o liquidar" las cajas con problemas. Un procedimiento que conlleva "la apertura de expediente a los consejeros y órganos de gobierno y a una reducción mucho más traumática del empleo y los servicios financieros en su región, que la que se hubiera producido en el caso de haber acometido procesos ordenados de integración".
Por otro lado, la situación de los Ayuntamientos tampoco está para “tirar cohetes”, ya que muchos de ellos se encuentran al borde del colapso. Cuando la Administración central ha recortado sensiblemente la Oferta de Empleo Público, en varios ayuntamientos ya se negocian expedientes de regulación de empleo. Si el Gobierno o las Comunidades se ven forzados a alargar el plazo de grandes obras en proyecto, los municipios se ven en la disyuntiva de cerrar guarderías, servicios escolares y dependencias sanitarias, que antes financiaban sin ser de su competencia. Hay empresas municipales en las que los salarios ya han bajado. El ocio, una parcela característica de las prestaciones municipales, también está sufriendo: no hay dinero para conciertos o exposiciones, los centros deportivos reducen horarios y hasta las fiestas patronales adelgazan.
Incluso las subidas de impuestos están alcanzando al ámbito municipal, bien subiendo las tasas y los precios públicos que cobran, por medio de un acuerdo tácito del que participan todos los partidos.
Todas las Administraciones locales se han visto afectadas por la importantísima caída de la recaudación que el desplome del ladrillo ha supuesto.
Las alternativas son dos: una mejora de la financiación local combinada con una subida de impuestos, o un severo recorte de gastos. O ambas cosas a la vez. La agencia de rating Standard & Poor's ha señalado que "los alcaldes van a tener que subir la presión fiscal, y deben recortar los gastos, pese a las rigideces habituales, porque en los años de bonanza crearon estructuras que ahora están sobredimensionadas".
"Centenares de ayuntamientos financiaron sus gastos ordinarios con ingresos extraordinarios, procedentes del ladrillo, que se han ido para no volver”.
Un estudio del BBVA concluía que cerca de un 10% de los ingresos no financieros de todas las Administraciones derivaban de la entonces pujante actividad inmobiliaria. Y advertía que en el caso de los ayuntamientos, esa proporción se iba al 30%. Un tercio de los ingresos municipales generados por el ladrillo corresponde al impuesto de bienes inmuebles (IBI), que tiene una recaudación estable, pero el resto corresponde a impuestos vinculados a la obra nueva y la compraventa, a tasas por licencias, a aprovechamientos urbanísticos y a ventas de terrenos. Los datos preliminares de 2008 aventuran aquí una caída, que en 2009, vistas las cifras del sector, puede haber sido una caída “a plomo”.
Indirectamente, los retrasos de los Ayuntamientos en sus pagos han llevado a los pequeños empresarios de muchas localidades a cerrar.
Por si fuera poco, las fortísimas lluvias de enero y febrero han hecho que la producción en el sector de pequeñas y medianas constructoras de obra pública, se haya reducido entre un 40% y un 50% respecto a un mes normal. Y es que, según ha declarado el Banco Central Europeo, “el mal tiempo de los primeros meses del año va a perjudicar la incipiente recuperación en Europa, y va a dificultar a España la salida de la recesión en la que aún está hundida”.
En España, el agua ha sido el factor determinante. Este febrero ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años; y enero no ha quedado muy lejos, con precipitaciones de un 43% mayores a la media. Los sectores más perjudicados han sido la construcción, especialmente la obra civil, y el turismo. El aguacero también ha contribuido a que la entrada de turistas cayera en febrero un 3,8% respecto al mes anterior. Pero el mal tiempo no sólo trae malas noticias. Ha contribuido a impulsar, por ejemplo, al sector eléctrico a una demanda récord, con un crecimiento en febrero del 6% respecto al mismo mes del año anterior. Habrá que ver cómo ha evolucionado el Turismo durante esta Semana Santa, en la que se preveía una ocupación hotelera del 85%.
MERCADOS:
Los problemas de Grecia, unidos a la tibieza y retrasos en la respuesta de la eurozona han sido un serio lastre para la Bolsa española. Además, la difusión de excesivas y poco oportunas comparaciones que se han hecho entre las cuentas públicas de España y las de aquél país, han ahuyentado a los inversores -especialmente a los extranjeros- de los valores españoles. Las consecuencias son enormes: el primer trimestre de este 2010 ha cerrado con un retroceso del Ibex35 del 8,95% (el saldo más negativo del continente europeo y de buena parte del mundo).
Las cuatro sesiones de la Semana Santa se han saldado con un comportamiento casi plano del Ibex, que ha perdido un 0,03% y ha quedado en 11.067,9 puntos.
La peculiar composición de la Bolsa española contribuye, junto a Grecia, a explicar esta mala evolución hasta marzo. En la composición final del Ibex tiene un gran peso la banca, que durante la recuperación bursátil del año pasado recogió pingües beneficios. Este año, en cambio, los inversores han preferido recoger los beneficios acumulados en este sector y, en consecuencia, los títulos de las entidades financieras se han resentido.
La situación se agudiza, ya que entre los valores más castigados del índice en lo que va de año figuran el BBVA y el Santander (los dos grandes bancos españoles). Sobre ambas entidades recae más del 31% de la ponderación del Ibex. Tampoco está haciendo un buen papel, en lo que va de año, Telefónica. Otro blue chip de la Bolsa española.
Por lo que respecta al mercado de divisas, también el euro ha avanzado posiciones en esta Semana Santa. Los problemas fiscales griegos han llevado a la moneda única a una profunda crisis que se ha notado en su cotización durante los últimos meses. Pero una vez Francia y Alemania han llegado a un acuerdo para diseñar un plan de rescate fiscal para Grecia, el euro ha comenzado a remontar el vuelo.
EMPRESAS:
Air Comet, la aerolínea que preside el líder de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ha presentado Concurso de Acreedores voluntario ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid. Un portavoz de la compañía (que agotó los tres meses que otorga la ley para negociar con los acreedores) ha señalado que sus deudas ascienden a aproximadamente 160 millones de euros.
El concurso permite la posibilidad de que cobren sus trabajadores (a los que se adeudan hasta ocho mensualidades), la Seguridad Social (con unos 16 millones) y el Ministerio de Fomento (unos seis millones por el dispositivo de ayuda a los viajeros afectados por el cierre de la compañía en diciembre), entre otros.
Los 600 trabajadores que quedan en la empresa pueden ya desvincularse de ella sin perder el derecho a cobrar del Fondo de Garantía Salarial, que abona sólo los últimos cinco meses de sueldo impagado.
Por último, para acabar con una noticia mejor, señalar que Inditex consiguió el pasado año un 68% del total de su facturación en el exterior (está presente en 73 países de cuatro continentes). Ello le ha permitido sortear la crisis de ventas en este sector por la caída del consumo en España. Inditex consolidó el liderazgo mundial en moda textil, al vender 11.084 millones de euros, con un aumento del 7%. El beneficio neto se situó en los 1.314 millones, un 5% más.
También la empresa ha anunciado, que no va a repercutir la subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) el próximo mes de julio en sus marcas (quedará absorbida en sus precios actuales), afirmando que Inditex lo llevará a cabo aumentando su eficiencia en la gestión, para disminuir sus costes.
Inditex cerró el pasado año con una red de 4.607 tiendas en 74 países y una plantilla global de 92.301 empleados. Y en 2010 espera ampliar entre un 8% y un 10% su superficie comercial (apertura de entre 365 y 425 tiendas). De ellas, el 98% se abrirán en el exterior, (igual que sucedió el pasado). En Asia se abrirán el 40% de las nuevas tiendas y en mayo próximo se inaugurará el primer establecimiento en la India. La inversión total en 2010 será de 600 millones, tras el fuerte recorte del 46% en 2009, hasta 510 millones. La posición neta de caja a final de año era de 2.380 millones.
martes, 30 de marzo de 2010
¿Cuántas cosas hay que cambiar?
¿Cuál es el significado de la palabra crisis? “Crisis” es…pues, eso, “crisis”. Para empezar, vamos a acudir a donde se debe, es decir, a su etimología: la palabra “crisis” procede del griego “Krisis” y ésta a su vez del verbo “Krinein”, que significa “separar” o “decidir”. Así, “crisis” es algo que se rompe y que requiere un análisis. De la misma palabra proceden términos como “crítica” (estudio o análisis de algo para emitir un juicio) y “criterio” (razonamiento adecuado).
El diccionario de la Real Academia Española liga su definición a términos como: “cambio brusco”, “mutación importante”, “situación en duda”, “momento decisivo”, “juicio”, “escasez” y “dificultad”. Todos ellos son fundamentales a la hora de comprender en qué estriba una situación de crisis y sus consecuencias.
Quiero centrarme en la acepción de “mutación importante”. En el convulsivo panorama social que nos envuelve, me dirige la idea de que aquellos que lean este post, puedan expresar libremente su opinión sobre las cosas, que a su juicio, deben cambiar.
Creo que más que mutación, precisamos de una regeneración profunda en demasiados aspectos.
Por citar algunos:
La clase política, más preocupada por el marketing electoral y en mantenerse o llegar al poder, que en los verdaderos problemas que sufrimos los ciudadanos. Y por si fuera poco salpicada de corrupción y de tramas de financiación ilegal mediante vericuetos poco o demasiado conocidos. Y aún mucho peor, su falta de ejemplaridad hacia la ciudadanía, y su absoluta pérdida de sentido público.
Determinados empresarios que sólo buscan el enriquecimiento y ganar dinero de cualquier forma, sin ser conscientes de su importantísimo papel social, como creadores de empleo y prosperidad del país. La sociedad pone en sus manos los recursos que disponemos para que se encarguen de dirigir el proceso productivo, no para que especulen o comentan abusos y desmanes inmunes.
El sistema financiero y bancario, que nos ha metido en un “callejón sin salida” por su avaricia, falta de profesionalidad, ausencia de rigor, etc. Conduciéndonos a una economía donde prima lo financiero, y olvidando que lo verdaderamente importante es la economía real. Esa de la que cada día comemos todos.
El fraude fiscal, en un país donde “defraudar a hacienda no está mal visto” y, sin embargo, se reclaman del Estado, cada vez más y más servicios públicos. Defraudar a Hacienda es un robo a los demás ciudadanos que puntualmente cumplen con sus obligaciones fiscales. Se precisa una profunda reforma fiscal que, no sólo persiga el fraude decididamente, sino que elimine determinadas figuras seudo-legales que permiten que la carga fiscal caiga, fundamentalmente, en los que tienen una nómina como trabajadores dependientes.
La falta de ética de los líderes, que hago extensiva no sólo a los políticos, sino en general al mundo interior de las empresas. No todo vale para llegar a cualquier puesto. La traición, la adulación, el “trepeo” han campado a sus anchas,… desapareciendo en muchos casos los valores de mérito y trabajo,… con la consiguiente pérdida de motivación que ello supone.
La inadecuada respuesta a la crisis que están teniendo muchas empresas, más volcadas en despedir personal que en buscar soluciones innovadoras y de aliento del necesario espíritu empresarial de sus trabajadores.
La hipocresía y desvergüenza en demandar pérdidas de derechos sociales, por aquellos que con toda seguridad no tienen, ni van a tener ningún problema económico. Aquellos que disfrutan de pensiones y puestos de privilegio casi garantizados de por vida. Por si fuera poco, su soberbia personal les lleva a hablar como “oráculos” o semidioses en posesión absoluta de la verdad.
Algunos medios de comunicación que, faltos de objetividad, sólo buscan el titular para la “parroquia” como medio de mantener sus ventas. No les importa mentir, inventar o manipular. No cabe mayor irresponsabilidad: olvidan que son generadores de opinión, y que deberían ser muy celosos con la veracidad de las noticias que lanzan. Sus soflamas sólo amplían la división y el odio en la sociedad.
En general, todas aquellas personas que con independencia de su condición, han olvidado que cada uno de nosotros debemos contribuir con nuestro esfuerzo diario, en la búsqueda de la mejora social y personal.
Podría continuar, pero como decía me gustaría que expusiérais vuestros comentarios. Quizá este modesto artículo sólo haya servido para dar un poco de salida al malestar que me genera tal cúmulo de cosas que deberían cambiar.
El diccionario de la Real Academia Española liga su definición a términos como: “cambio brusco”, “mutación importante”, “situación en duda”, “momento decisivo”, “juicio”, “escasez” y “dificultad”. Todos ellos son fundamentales a la hora de comprender en qué estriba una situación de crisis y sus consecuencias.
Quiero centrarme en la acepción de “mutación importante”. En el convulsivo panorama social que nos envuelve, me dirige la idea de que aquellos que lean este post, puedan expresar libremente su opinión sobre las cosas, que a su juicio, deben cambiar.
Creo que más que mutación, precisamos de una regeneración profunda en demasiados aspectos.
Por citar algunos:
La clase política, más preocupada por el marketing electoral y en mantenerse o llegar al poder, que en los verdaderos problemas que sufrimos los ciudadanos. Y por si fuera poco salpicada de corrupción y de tramas de financiación ilegal mediante vericuetos poco o demasiado conocidos. Y aún mucho peor, su falta de ejemplaridad hacia la ciudadanía, y su absoluta pérdida de sentido público.
Determinados empresarios que sólo buscan el enriquecimiento y ganar dinero de cualquier forma, sin ser conscientes de su importantísimo papel social, como creadores de empleo y prosperidad del país. La sociedad pone en sus manos los recursos que disponemos para que se encarguen de dirigir el proceso productivo, no para que especulen o comentan abusos y desmanes inmunes.
El sistema financiero y bancario, que nos ha metido en un “callejón sin salida” por su avaricia, falta de profesionalidad, ausencia de rigor, etc. Conduciéndonos a una economía donde prima lo financiero, y olvidando que lo verdaderamente importante es la economía real. Esa de la que cada día comemos todos.
El fraude fiscal, en un país donde “defraudar a hacienda no está mal visto” y, sin embargo, se reclaman del Estado, cada vez más y más servicios públicos. Defraudar a Hacienda es un robo a los demás ciudadanos que puntualmente cumplen con sus obligaciones fiscales. Se precisa una profunda reforma fiscal que, no sólo persiga el fraude decididamente, sino que elimine determinadas figuras seudo-legales que permiten que la carga fiscal caiga, fundamentalmente, en los que tienen una nómina como trabajadores dependientes.
La falta de ética de los líderes, que hago extensiva no sólo a los políticos, sino en general al mundo interior de las empresas. No todo vale para llegar a cualquier puesto. La traición, la adulación, el “trepeo” han campado a sus anchas,… desapareciendo en muchos casos los valores de mérito y trabajo,… con la consiguiente pérdida de motivación que ello supone.
La inadecuada respuesta a la crisis que están teniendo muchas empresas, más volcadas en despedir personal que en buscar soluciones innovadoras y de aliento del necesario espíritu empresarial de sus trabajadores.
La hipocresía y desvergüenza en demandar pérdidas de derechos sociales, por aquellos que con toda seguridad no tienen, ni van a tener ningún problema económico. Aquellos que disfrutan de pensiones y puestos de privilegio casi garantizados de por vida. Por si fuera poco, su soberbia personal les lleva a hablar como “oráculos” o semidioses en posesión absoluta de la verdad.
Algunos medios de comunicación que, faltos de objetividad, sólo buscan el titular para la “parroquia” como medio de mantener sus ventas. No les importa mentir, inventar o manipular. No cabe mayor irresponsabilidad: olvidan que son generadores de opinión, y que deberían ser muy celosos con la veracidad de las noticias que lanzan. Sus soflamas sólo amplían la división y el odio en la sociedad.
En general, todas aquellas personas que con independencia de su condición, han olvidado que cada uno de nosotros debemos contribuir con nuestro esfuerzo diario, en la búsqueda de la mejora social y personal.
Podría continuar, pero como decía me gustaría que expusiérais vuestros comentarios. Quizá este modesto artículo sólo haya servido para dar un poco de salida al malestar que me genera tal cúmulo de cosas que deberían cambiar.
viernes, 12 de marzo de 2010
¿MEJORA LA SITUACIÓN ECONÓMICA? - MARZO 2010
Consenso económico: http://www.pwc.com/es/es/publicaciones/consenso-economico.jhtml
www.youtube.com/juanjosepintado
Las crisis económicas hacen peligrar la supervivencia de las empresas. Sobre todo en aquellos sectores más maduros y abiertos a la competencia. La Gran Recesión global, iniciada en Estados Unidos en el verano de 2007 es, sin duda, la más grave desde la Gran Depresión. Una de sus características es que ha desvelado un importante exceso de capacidad instalada y, consiguientemente, la caída de los beneficios empresariales. El vertiginoso ritmo de aumento de beneficios de la última década ha desaparecido, de forma que, sin excluir la existencia de pérdidas en el futuro, los resultados empresariales ha registrado disminuciones de dos dígitos.
No obstante, el menor beneficio empresarial no está alterando la distribución favorable a éste frente a las rentas salariales. Ahora bien, los tiempos difíciles ponen a prueba a los verdaderos empresarios. Sólo aquellos que mantenga su ingenio y emprendan mejoras en su capacidad productiva, y en su diferenciación y capacidad competitiva, verán la recuperación de sus beneficios y necesaria creación de riqueza. Como decía un conocido analista: “quien no sepa hacer esto, tampoco merecerá ser empresario, cayendo en el grupo de lo que Keynes acuñó como logreros (persona que procura lucrarse por cualquier medio)”.
ESTADOS UNIDOS:
La economía estadounidense seguirá necesitando bajos tipos de interés durante un tiempo, pero el presidente de la Reserva Federal estadounidense ha trazado la ruta hacia el cambio de su política monetaria, anunciando que habrá que volver a la normalidad en la concesión de créditos. Para ello, utilizará con flexibilidad los instrumentos a su disposición, tratando de reducir a la Base Monetaria de una forma gradual.
La situación se encuentra más estabilizada, por lo que las entidades bancarias solicitan ahora 10 veces menos dinero que durante el punto más álgido de la crisis. Es preciso evitar que la enorme liquidez existente se vuelva en contra y provoque la aparición de inflación.
Además, el banco central estadounidense deberá decidir cuándo y cómo empezará a vender todos los activos que compró durante la crisis, como los 1,43 billones en hipotecas. El presidente Bernanke ha señalado que tendrá lugar de forma paulatina cuando la recuperación "se sostenga". En todo caso, la solidez del repunte económico sigue todavía en duda, lo que está obligando a la autoridad monetaria a ser cauta.
La subida de los tipos de interés que está cobrando en sus préstamos de emergencia a la banca es un primer paso. Ahora bien, la Reserva Federal ha señalado que no afectará al crédito al consumo, que seguirá cerca de cero varios meses: “la recuperación está en una en fase inicial, y preocupa el paro de larga duración”.
Por si fuera poco, el sector inmobiliario sigue contrayéndose, con las ventas de viviendas a estrenar cayendo un 11,2% en enero, un nuevo mínimo que neutraliza todo lo ganado en 2009.
Pese a las señales de estabilización, el PIB de Estados Unidos crecerá por debajo del 5%, por lo que el mercado laboral no se va a recuperar fácilmente: la tasa de paro está casi en el 10%, y se mantendrá en torno al 7% a finales de 2012.
Todo ello, ha llevado a Bernanke a señalar que la economía real de EE UU necesita que los tipos continúen durante un periodo entre el 0% y el 0,25%. Algunos analistas han afirmado que los tipos deben mantenerse ahí durante el mayor tiempo posible, ya que no se espera una “recuperación económica en V", mostrándose preocupados por el hecho, de que las empresas lleguen a acostumbrarse a funcionar con menos empleados, reduciendo costes y ganando eficiencia, para compensar lo que se les escapa por la caída de las ventas y lo que no pueden obtener vía crédito.
Por otro lado, lo más llamativo han sido los calificativos de urgencia para acabar con la “espiral en el déficit público”, y es que a los mercados financieros que llevan semanas mostrando las miserias de la eurozona y las carencias del euro, no se les escapa que la situación fiscal de EE UU y de Reino Unido es tan mala, o incluso peor, que la de Europa. Hasta el punto de que alguna casa de análisis busca la forma de incluir las iniciales de Estados Unidos y Reino Unido en el acrónimo PIGS (cerdos, en inglés), que en tono despectivo se usa para ilustrar los problemas fiscales de Portugal, Irlanda, España, Italia, y Grecia.
Para muchos, aunque todo el foco está sobre Grecia, el perfil de la deuda británica y estadounidense es insostenible: California y otros lugares de EE UU están como Grecia.
Hay muchos indicadores de “riesgo soberano”, pero por encima de todos destacan el déficit y la deuda pública. Y en ambos casos las dos grandes potencias anglosajonas -así como Japón- presentan cifras tan sombrías como las de la eurozona en conjunto, y en algunos casos a la altura de los países más vulnerables del euro.
"Voy a sorprenderles", desafiaba recientemente a la prensa el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, para establecer la comparación: el déficit de la UEM es del 6%, la mitad que en EE UU y Reino Unido, que presentan cifras similares a las de Grecia y superiores a las de España. La deuda europea no alcanza el 80% del PIB, en el entorno en el que se mueven la británica y la estadounidense. Y lo más importante: el perfil de la deuda de esos dos países a largo plazo es terrible, peor que el del bloque europeo en conjunto, según las proyecciones del prestigioso Banco Internacional de Pagos de Basilea, una especie de banco central de bancos centrales.
Londres y Washington tienen un historial de credibilidad intachable y un banco central poderoso, dispuesto a barrer a quien apueste en su contra. Y los mercados conocen esas armas de disuasión: pocos dudan de que, llegado el momento, EE UU tomará medidas para mantener la solvencia, recortar gasto, y subir impuestos.
Es una enorme paradoja que los mercados financieros examinen a los Gobiernos y, en la práctica, les fuercen a adoptar políticas fiscales impuestas, cuando fue la crisis financiera desatada por esos mercados la que obligó a los Gobiernos a masivas intervenciones, desencadenando enormes déficits públicos para evitar una catástrofe económica.
No hay más remedio que volver a la disciplina fiscal ante la amenaza de incendio en las Bolsas. La situación resultante es una tremenda discusión respecto a las medidas necesarias para superar la crisis: en Londres, 60 economistas (encabezados por el Nobel Joseph Stiglitz) respaldan la política del Gobierno laborista, partidario de no aplicar aún la dura medicina de las subidas de impuestos; pero una veintena de expertos reclama justo lo contrario. En EE UU no hay plan: Obama ha delegado en una comisión que aportará ideas ante la guerra abierta entre republicanos (en contra de las subidas fiscales y a favor de recortar gastos) y demócratas (partidarios de la receta contraria).
La realidad, es que el déficit y la deuda pública estadounidense están a niveles que no se veían desde la II Guerra Mundial. El presupuesto para 2011 -que arranca en octubre- proyecta un déficit de 1,4 billones de dólares (9,9% del PIB), por debajo del récord de 1,6 billones para 2010 (10,6% del PIB). El problema es que se mantendrá cercano al billón durante la próxima década y seguirá alimentando una deuda exterior que ya supone 12,4 billones de dólares (85% del PIB).
El elevado endeudamiento de EE UU tiene a China como principal banquero, lo que le coloca en una posición de debilidad, por lo que algunos analistas señalan que "acabará teniendo los mismos problemas que Grecia" si en los próximos dos años no se demuestra que puede controlar sus cuentas públicas.
Moody's ha llegado a advertir que la economía estadounidense podría perder la "triple A" si sus finanzas no mejoran, lo que dispararía el coste de financiar su deuda. Dicho de otra manera, el Gobierno no puede continuar gastando como si el déficit no tuviera consecuencias. Y le invita básicamente a hacer lo mismo que las familias: buscar ahorros para poder vivir con sus propios medios.
Está teniendo lugar en los círculos académicos un interesante debate sobre lo que debe hacer EE UU: ¿debe recortar el gasto o elevar impuestos? Para los observadores, hay que distinguir los factores que están detrás del alza del déficit a corto plazo -las guerras en Irak y Afganistán- y el rescate económico.
El presidente Barack Obama es consciente del problema, pero dado que su respuesta puede tener un alto precio político en las legislativas de noviembre, ha creado la comisión fiscal bipartidista, anteriormente citada, que ofrezca soluciones. En todo caso, la fuerte división ideológica en el Capitolio hace esperar que no se adopten medidas.
De momento, Obama propone extinguir los recortes fiscales a las rentas más altas decididos por George Bush, y plantea congelar el gasto no prioritario. Así reducirá el déficit al 3,9% en 2015.
La Casa Blanca se ha declarado abierta a subir los impuestos a las familias con ingresos inferiores a los 250.000 dólares anuales (185.000 euros), lo que va en contra la promesa electoral de no elevar la presión fiscal a la clase media.
Muy grave es que la reforma financiera estadounidense se haya estancado, ya que ha caído en un peligroso punto muerto en el Senado. El bloqueo tuvo lugar días después de que se debatiera en la Cámara la propuesta de Barack Obama para prohibir a los grandes bancos que se embarquen en operaciones especulativas con el dinero garantizado en sus depósitos.
La reforma pretende poner coto a los excesos cometidos, entre ellos las primas millonarias a los ejecutivos de Wall Street. Esas primas se ven como uno de los factores que animaron a asumir más riesgos de los debidos. Precisamente, JP Morgan Chase ha dado a conocer públicamente el paquete de remuneraciones de su consejero delegado (James Dimon, con un sueldo base de un millón de dólares (735.000 euros), será premiado con 16,1 millones por su trabajo en 2009, de los que 7,6 millones se le abonan en títulos que no podrá vender antes de tres años y 8,5 millones en opciones sobre acciones). Desde luego se puede afirmar que estas primas, que son un 41% más bajas que el récord que se alcanzó en el año 2007, no son desdeñables.
JAPÓN:
La economía japonesa está creciendo más rápido de lo que se había anticipado, por lo que se ha reducido el riesgo de caer en una nueva recesión. Y es que el Gobierno nipón ha hecho público, que el PIB japonés creció en el último trimestre de 2009 un 1,1% respecto del tercero (una cifra superior a la esperada). Eso sitúa a Japón a un nivel cercano al de Estados Unidos y por encima de la UE, pero muy distante de China.
Japón encadena así tres trimestres de crecimiento después de un año de recesión junto a Francia y Alemania. Estos tres países han sido los primeros en volver a crecer entre las grandes economías. EE UU lo hizo un trimestre más tarde. Japón es también la economía que con más fuerza ha terminado el año, junto con EE UU (1,4%).
El Ejecutivo nipón estima que la recuperación en los últimos trimestres se ha sustentado en el crecimiento de su demanda interna (0,6 puntos de crecimiento del PIB), y de la externa (los 0,5 puntos restantes del PIB) gracias a las exportaciones a otros mercados asiáticos.
En todo caso, la economía de Japón registró en 2009 una contracción del 5,1%, -la mayor entre las grandes economías del mundo-, y en el último trimestre del año, el retroceso fue del 0,9% respecto del mismo periodo del año anterior.
Ahora bien, la realidad es que la recuperación de la economía japonesa continúa muy amenazada por la irreductible deflación (caída persistente del nivel de precios). El Banco de Japón ha pronosticado que podría durar tres años más. Sin duda, están pesando la fortaleza del yen frente al dólar, que frena a las exportaciones, y la tasa de paro del 5% que padece (la mayor sufrida desde la segunda guerra mundial). Por todo ello, cabe esperar que el tipo de interés en Japón continúe anclado en el 0,1%.
El ministro japonés de Economía, Naoto Kan, de una forma cargada de “espiritualidad oriental” definió el crecimiento como "un rayo de luz entre las nubes". Mucho más prudente, el portavoz del Gobierno, Hirofumi Hirano, apuntó que "la tendencia económica sigue siendo dura", y recordó que el Gabinete ha presentado un presupuesto de 7,3 billones de yenes (58.815 millones de euros) para evitar una nueva recesión. El plan contempla nuevos estímulos al consumo, que significa alrededor del 60% del PIB japonés.
UNIÓN EUROPEA:
El Plan de Estabilidad que ha de cumplir Grecia se centra en reducir el déficit público desde el 12,7% de 2009 hasta el 2,8% en 2012. La parte más dura de este plan deberá ejecutarse este año para reducir el déficit en cuatro puntos. El primer examen de la implementación del plan se verificará el 16 de marzo.
Grecia necesita fondos desesperadamente: 20.000 millones de euros entre abril y mayo, para empezar. El Tesoro griego consiguió colocar 5.000 millones de euros en una emisión de bonos a 10 años, a la que los inversores acudieron en masa.
Ahora bien, Grecia pagará tipos de interés de casi el 6,4% por esa deuda, el doble de lo que le cuesta a Alemania. La emisión tuvo lugar un día después de que el Ejecutivo griego anunciara, con las bendiciones de la UE, el Banco Central Europeo, y el FMI, un plan de ajuste draconiano destinado a tranquilizar a los mercados: fuertes recortes de gastos y fuertes subidas de impuestos. Los perdedores han sido los habituales: congelación de pensiones y rebaja de sueldos de los funcionarios.
Funcionarios de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) se han desplazado a Grecia para iniciar los trabajos de control y asistencia a las autoridades griegas en la ejecución del citado Plan de Estabilidad, y la mayoría de los funcionarios de la Comisión son los que ya se encargan de las cuentas griegas. Uno de los objetivos fundamentales es asegurar un sistema fiable de estadísticas y garantizar el funcionamiento independiente del organismo responsable de recoger y proporcionar los datos a Bruselas.
Igualmente, los funcionarios del BCE van a analizar los aspectos relacionados con las entidades financieras para evitar futuros problemas y asegurar un buen funcionamiento para la financiación de la economía. Los representantes del FMI, únicos con experiencia en estas operaciones, intervendrán como asesores. En estas operaciones se trata de asegurar que el país que recibe la ayuda disponga de mecanismos para cumplir con las obligaciones contraídas.
Por otra parte, un semanario alemán ha anunciado que el eurogrupo está preparando un paquete de rescate de unos 25.000 millones, en créditos y avales, de los que unos 5.000 millones podrían ser aportados por Alemania. No obstante, un portavoz del Gobierno de Ángela Merkel se apresuró a negar que Alemania esté participando en concretar un plan de ayuda financiera a Grecia.
Las irregularidades del anterior Gobierno griego de Kostas Karamanlis fueron puestas de relieve por el actual primer ministro el socialista, Yorgos Papandreu, que en el pasado octubre comunicó a Bruselas que el déficit público previsto para 2009 sería del 12,5%, en lugar del 3,7% comunicado tres semanas antes por el anterior Gobierno.
A la vista de estas discrepancias, Eurostat expresó una reserva general "debido a las significativas incertidumbres sobre las cifras comunicadas". La nula fiabilidad de las estadísticas griegas quedó patente en el informe publicado por Eurostat a primeros de este año, en el que se acusaba a ese país de haber estado falsificando sus estadísticas. El informe recordaba otro anterior de 2004 en el que ya se indicaba que Grecia había comunicado cifras erróneas sobre el déficit y la deuda pública entre 1997 y 2003. El informe aludía a tal cúmulo de errores que implicaba la falta de credibilidad de la contabilidad griega.
Algunos bancos de Wall Street, como Goldman Sachs y J.P. Morgan, ayudaron al Gobierno griego en las manipulaciones de las cuentas para camuflar la amplitud de su deuda. Según The New York Times, Goldman ganó 300 millones de dólares (unos 220 millones de euros) con la operación. Los bancos diseñaron para Grecia productos financieros complejos con divisas (permutas o swaps) que permitían al Gobierno diferir la aparición de la deuda, según las conclusiones de una investigación interna realizada por las autoridades griegas. Las operaciones se iniciaron en 2001, el año en que Grecia se incorporó a la zona euro.
Ello, sin duda, ha llevado a que la Comisión Europea haya solicitado reforzar los poderes de la oficina estadística (Eurostat) a fin de poder auditar y verificar sobre el terreno las estadísticas de los países de la UE. Especialmente los que se encuentran sometidos a expedientes de déficit excesivo (aquellos con un déficit público superior al 3% de su PIB), y que actualmente son 20.
La propuesta de Bruselas prevé "más frecuentes y más exhaustivas visitas" por parte de los funcionarios de Eurostat a estos países. En casos excepcionales, cuando se hayan comprobado irregularidades estadísticas serias -como ha ocurrido en Grecia-, Bruselas propone que "Eurostat tenga acceso a las estadísticas de todos los niveles de Gobierno, incluidas las de la Seguridad Social", según fuentes de la Comisión.
La crisis griega ha puesto de relieve la incapacidad de la zona euro de actuar en defensa de un país por falta de instrumentos adecuados. Equipos de la Comisión y el Banco Central Europeo, así como expertos de Francia y Alemania, han trabajado en ello sin resultados concretos. Por esta razón, los líderes europeos acordaron solicitar al Fondo Monetario Internacional el envío de expertos para implantar los instrumentos de rescate. Bruselas reconoce que por el momento la UE carece de equipos humanos especializados para poner en marcha este tipo de ayudas.
Los mercados han puesto a prueba la idea del euro tras 10 años funcionamiento si aparentes problemas. Y aunque las aguas parecen haberse calmado con la decisión de Bruselas de rescatar a Grecia si es necesario, para muchos, la tormenta volverá a acechar tarde o temprano a los países más vulnerables o a los que no hagan los deberes fiscales. En el caso del Reino Unido, como comentábamos con una situación económica muy cuestionada, se señala que el banco central de Inglaterra no dudaría a la hora de imprimir billetes para salir del paso si se vieran envueltos en una crisis fiscal.
Por lo que respecta a la locomotora alemana, pese a la tormenta que amenaza a la eurozona, sigue comparativamente robusta. La salida de la recesión registrada en verano volvió a dejar a Alemania en su lugar histórico dentro de Europa.
No obstante la locomotora germana ha mostrado preocupantes muestras de anquilosamiento, ya que en el último trimestre de 2009 acabó registrando un crecimiento cero. Durante el trimestre anterior, el PIB de Alemania registró un aumento del 0,7%, tras un segundo trimestre que significó la salida de la recesión con un crecimiento del 0,4%.
Algunos analistas señalan como culpable al invierno, confiando que la economía alemana no haya abandonado la senda de la recuperación. Ahora bien, no es menos cierto que el estancamiento del pasado trimestre congela cualquier esperanza de un despegue vertical después de un año en recesión.
En el lado positivo, el paro ha moderado su aumento: la tasa de paro del 8,7% (porcentaje de la población activa alemana que está desempleada) supone un 0,1% más que en el pasado mes de enero.
Se temía una avalancha de despidos que no ha llegado a tener lugar. Hay que apuntar el merito al programa gubernamental de reducción de jornada laboral para empresas afectadas por la crisis.
Preocupa que la productividad de las empresas alemanas haya bajado extraordinariamente: en 2009 descendió un 5%, con un aumento del paro mucho menor. Cuando los empresarios reajusten este descenso, el paro podría aumentar dolorosamente.
El valorado instituto alemán IFO descarta que la economía alemana pueda recaer en la recesión. La recuperación será tranquila "si no estalla otra crisis", como una bancarrota de otro Estado europeo, pero el consumo interno sigue siendo un problema pendiente de resolver: el miedo a perder el empleo y la inseguridad sobre las rentas y pensiones de los alemanes, no les anima a gastar más. El consumo privado ha caído dos puntos en los dos últimos trimestres. Una vez agotadas las subvenciones por el cambio de coche y con los efectos de los planes de reactivación económica cada vez más difuminados, no se espera que el consumo aumente en los próximos meses.
Las exportaciones continúan siendo el auténtico motor económico de Alemania y aunque en 2009, las exportaciones alemanas cayeron un 18,4% respecto a 2008, las ventas al exterior han evitado que su PIB cayera por debajo de cero el pasado trimestre.
Por otro lado, en Alemania también se ha disparado el déficit de las cuentas públicas que alcanzó en 2009 el 3,3% del PIB. Es la primera vez desde 2005 que no se ajusta al Pacto de Estabilidad, y para 2010 se espera que alcance una cifra equivalente al 5,5% del PIB. Las predecibles medidas de ahorro del sector público y una posible subida de los impuestos no van a empujar a la economía.
Por lo que respecta a Francia, su PIB creció un 0,6% en los tres últimos meses de 2009, y dejó el saldo definitivo del año pasado en una caída media del 2,2%, la más importante registrada en el país desde la postguerra.
El incremento del último trimestre del año se produce después de que la economía francesa creciera un 0,2% en el tercer trimestre y un 0,3% en el segundo, lo que compensó la caída del 1,2% de los tres primeros meses del año. El consumo de los hogares y las variaciones de los productos almacenados de las empresas fueron los principales aportes al crecimiento del PIB en el cuarto trimestre.
Por otro lado, señalar que para el Gobierno francés, el actual sistema de pensiones galo peligra. Para que no se despeñe, el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, ha anunciado una reforma en otoño. En septiembre, el Gobierno enviará un proyecto de ley a la Asamblea Nacional.
En este momento, los trabajadores franceses pueden jubilarse a partir de los 60 años y para que un asalariado obtenga el equivalente a la pensión máxima, debe trabajar durante 40 años. Eso explica que la media de las jubilaciones de Francia se sitúe en los 62 años. El Gobierno de Sarkozy, según varias filtraciones aparecidas, piensa en dos soluciones: retrasar la edad legal de la jubilación o alargar la cantidad de años necesarios para cobrar la pensión máxima. E incluso en ambas medidas.
"Si queremos salvar nuestro sistema de pensiones, no podemos esperar más", ha asegurado Sarkozy. "Así, su futuro será regulado a partir del otoño. La idea es decidir la reforma antes del final de este 2010.
El presidente de la República aseguró que no aceptará que la reforma "quiebre el modelo del reparto" y que "disminuya el montante de las pensiones".
Por último, señalar que el Banco Central Europeo ha prorrogado la barra libre de dinero a una semana y a un mes, pero anunció el cierre del grifo para las subastas a tres meses, que vuelven al formato habitual. El BCE va drenando el apoyo a la banca, pero sin tocar lo sustancia, ya que ha mantenido los tipos de interés en el 1%. Nivel del que difícilmente se moverán hasta el año 2011.
ESPAÑA:
Según el Gobierno, nuestro país "está prácticamente a punto de dejar la recesión económica", y el Instituto Nacional de Estadística ha confirmado lo que había adelantado el Banco de España: el PIB retrocedió un 0,1% en el tramo final del año pasado, por lo que se han encadenado siete trimestres seguidos en recesión.
Según la ministra Salgado, "nuestras exportaciones siguen yendo bien, la caída del consumo se va moderando, las ventas de las grandes superficies comienzan a recuperarse, las ventas de automóviles se han recuperado claramente...” por que afirmó que “hay indicadores que nos dicen que eso es lo que va a suceder en los próximos trimestres".
Muchos analistas desconfían: a favor del Gobierno hay que señalar, que a diferencia de lo que ocurre en otros países, la estadística del INE suele reflejar variaciones suaves y dar importancia a la inercia de la economía. Por contrario, en contra del Ejecutivo hay que resaltar el comportamiento del empleo en el arranque del año, que sido peor que en otros periodos.
El panel de previsiones recopilado por la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCAS) apunta "a un retorno a crecimientos, en tasa trimestral, del PIB en el segundo trimestre del año". Mientras que para alcanzar una variación interanual positiva habría que esperar a finales de año. Dicho Panel señala que el PIB español retrocederá este año alrededor del 0,5%.
Las variaciones en los pronósticos son tan pequeñas (décimas), que se sitúan dentro de los márgenes de error que contiene toda previsión.
Por otro lado, la aportación del sector exterior al crecimiento es cada vez menor. Las exportaciones crecen, pero el aumento de las importaciones es mayor.
Respecto al déficit público, las causas de la desviación corresponde casi al 50% a los ingresos y a los gastos respectivamente.
Los Presupuestos para 2009 contemplaban un crecimiento del PIB nominal (en euros corrientes) del 3,5%, y la realidad ha sido una caída del 3,4% del PIB. Igualmente, la recesión ha afectado mucho más al gasto interno en consumo y compras de viviendas que al PIB, lo que ha afectado en mayor proporción a la recaudación por impuestos indirectos. De la misma forma, por el lado de los ingresos, se ha facilitado a las empresas liquidez (adelantando devoluciones o aplazando el pago de impuestos).
No obstante, la importantísima caída de los ingresos impositivos (disminución de un 23%) no puede imputarse a aspectos económicos o de gestión, de forma que cabe concluir que ha aumentado notablemente el fraude fiscal. Por el lado de los gastos, las desviaciones más importantes han sido debidas no a los realizados directamente por el Estado, sino a las mayores transferencias realizadas a otras administraciones: a los municipios para financiar el Plan E, a las CC AA como anticipo del Estado debido a las reformas del sistema de financiación y, sobre todo, las prestaciones por desempleo (19.255 millones).
Es preciso reconocer que la actuación anticíclica del Estado ha impedido un mayor descalabro de las economías familiares, empresariales y del resto del sector público en 2009. Sin embargo, no ha sido una actuación gratuita, de forma que el déficit ha escalado al 11,4% del PIB. Déficit que hay que reducir a una cifra equivalente al 3% del PIB. El objetivo es duro para el conjunto de toda la economía.
En relación a la demanda interna de familias y empresas, ha mostrado una ligera mejoría. Ya que en el tramo final de 2009 el gasto de los hogares españoles fue mayor que el trimestre anterior, algo que no había ocurrido en los dos últimos años. De la misma forma, la inversión en bienes de equipo (indicador de las expectativas de las empresas) aumentó por segundo trimestre consecutivo.
Por el lado de la oferta, la recuperación tibiamente ha comenzado a mostrarse: el valor añadido de las empresas de servicios, que aportan más de la mitad del PIB, creció por segundo trimestre consecutivo. Eso sí, a un débil 0,2%. Tras año y medio de estrecheces, la industria española ha registrado la primera tasa intertrimestral positiva (0,5%) desde principios de 2008.
No obstante, como se ha señalado, la economía volvió a decrecer. La inversión en viviendas lleva un año y medio perdiendo más de un 5% cada trimestre. Hay que añadir la pérdida habida con la finalización de las obras del Plan E.
La Comisión Europea ha señalado que la leve mejoría puede desaparecer en el tercer trimestre a consecuencia de la proyectada subida del IVA. Pronostica que la recuperación europea “sigue siendo frágil” La previsión es que mientras la UE y la zona euro crecerán este año tan sólo el 0,7%, el resto de la economía mundial aumentará un 4,25%.
El informe de la Comisión sostiene que en España "el incremento del IVA previsto para mediados de 2010 es probable que adelante las decisiones de consumo”. Insistiendo en que los dos factores que están debilitando el crecimiento económico español son "el récord en alto desempleo y el largo ajuste estructural en el sector de la construcción".
La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, contestó a estas previsiones asegurando que "desde ya" la economía va a tener crecimientos trimestrales "positivos". En relación al impacto negativo para el crecimiento que tendrá la subida del IVA, Salgado reiteró que estaba "absolutamente de acuerdo" con la subida del IVA para reconducir las finanzas públicas.
Lo peor, es que el endeudamiento en España es enorme (si consideramos no sólo a la pública sino también a la privada), tras los años de boom financiado con crédito barato y abundante. Las familias, las empresas y la banca se endeudaron al máximo mucho antes de que llegara la crisis y el déficit público se desbocara. En torno a la mitad de esa deuda pública y privada está en manos de extranjeros: la deuda externa es de 1,7 billones de euros, casi el 170% del PIB, tras una década de abultados déficit de la balanza por cuenta corriente. Pocos países presentan cifras más elevadas y en muy pocos casos ese proceso ha sido tan rápido, a juzgar por los datos del FMI: se trata de una situación compleja, que explica parte de la reacción de los mercados, y que augura una lenta reactivación.
Pero España no va a suspender pagos. Ni, tampoco Portugal, ni Irlanda. La eurozona no va a desaparecer. Aunque el nerviosismo de los mercados hayan obligado a Bruselas, a Atenas, a Dublín, a Lisboa y a Madrid a tomar medidas drásticas.
Las causas últimas de la crisis fiscal son las ingentes deudas privadas embalsadas durante años de tipos de interés muy bajos. Y nada es gratuito, esa enorme deuda externa habrá que pagarla, o refinanciarla a un coste mayor. Es el momento de ajustarse el cinturón: familias y empresas deben reducir sus gastos, en el preciso momento en que España va a llevar a cabo una subida de impuestos, lo que es un importante riesgo para la reactivación económica.
Otros analistas señalan que no debe haber problemas para pagar esa deuda, que está asociada a una gran modernización de la economía, y a grandes inversiones aquí y en el exterior. Las inversiones –salvo las ligadas al ladrillo- del banco Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola y tantas otras empresas en Europa y América Latina han sido tendrán frutos positivos para la economía española.
Ahora bien, existe un componente importante, el psicológico: si los mercados se convencen de que España va a tener dificultades, las dificultades llegarán.
La mayoría de analistas no comparte el pesimismo extremo que para algunos aflora: el ajuste que necesita la economía es duro y doloroso, pero el riesgo de impago es bajo.
Se trata de una vieja historia: nuestro país creció por encima de sus posibilidades, a base de créditos, y ahora hay que pagar esos excesos. En estos recientes años muchos pensaron que habían desaparecido las crisis, y ese pensamiento está pasando la correspondiente factura por la imprevisión.
En todo caso, se precisa tratar de mantener el buen ánimo general, lo que explica que a iniciativa entre otros, de Miquel Roca Juñen, se haya puesto en marcha la campaña publicitaria “esto sólo lo arreglamos entre todos”. Se trata de vender un producto muy claro: la confianza en mitad de la crisis.
La iniciativa está impulsada por la “Fundación Confianza”, entidad sin ánimo de lucro ni afiliación política, y está respaldada por 18 empresas españolas de envergadura: Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, Santander y BBVA, entre otras, que han aportado entre 150.000 y un millón de euros.
Su objetivo es informar a los ciudadanos de iniciativas anónimas que han tenido éxito a pesar de la crisis. Cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros y se destinarán 600.000 a mejorar la imagen de España en el extranjero, con el foco en Londres y Nueva York.
En ese sentido, Moody´s y Fitch han dado un voto de confianza al plan de consolidación fiscal presentado por el Gobierno, reafirmado la calificación de triple “A” de España.
Por otro lado, en relación a la morosidad, las cajas de ahorros venían sufriendo una tasa de morosidad bastante mayor que la correspondiente a los bancos, ya que tienen un mayor peso de los préstamos hipotecarios. Pero la radiografía cambió durante el pasado mes de diciembre, cuando la mora de los bancos y cajas se situó prácticamente en el mismo nivel, del 5,02% y del 5,05%, respectivamente. En total, el sector financiero cerró 2009 con 93.305 millones de euros en préstamos de dudoso cobro, lo que supone el 5,08% del total de inversión crediticia, según los datos hechos publicados por el Banco de España. Hay que remontarse a mayo de 1996 para encontrar una tasa superior.
En valores absolutos, los impagos de los bancos han aumentado en más de 2.800 millones de un mes para otro, hasta alcanzar los 40.051 millones.
Por lo que respecta al comportamiento de los precios, han moderado su ascenso en el pasado mes de febrero. Según el IPCA adelantado que ha hecho público el INE, la inflación ha cerrado el segundo mes del año con un subida del 0,9% con respecto al mismo periodo de 2009, dos décimas menos que el dato de enero.
El dato adelantado hace que el diferencial de precios con la eurozona vuelve a ser favorable a España tras cambiar de tendencia en enero, ya que en el segundo mes del año la inflación se situó en el 1% entre los países que comparten la divisa única, una décima más que el IPCA español.
El dato de febrero rompe con los sucesivos incrementos del IPCA registrados desde noviembre, cuando los precios dejaron atrás ocho meses consecutivos en negativo. Todo apunta a que ha estado motivado por la debilidad del consumo y la caída del precio de los alimentos en el último año. Frente a ello, la comparación entre lo que costaba el petróleo hace un año apenas ha aumentado el diferencial registrado en enero. El barril de Brent, de referencia en Europa, costaba de media 52,9 euros en el primer mes del año y 34,5 en 2009; mientras en febrero se situó en 54,7 euros frente a los 34,25 euros del ejercicio anterior.
Por lo que respecta, a lo que tradicionalmente ha sido la gran industria nacional, el turismo, durante el mes de enero tuvo una ligera recuperación. Durante ese mes entraron en España 2,54 millones de turistas, lo que supone un aumento del 1,1% sobre igual mes de 2009. A pesar de que enero es un mes atípico, al menos ha cambiado una trayectoria a la baja de los 18 meses anteriores.
No obstante, debemos tener presente que enero de 2009 fue el peor primer mes de los últimos 15 años con un retroceso del 10,1% en la llegada de extranjeros. El año 2009 arrancó muy mal, luego fue mejorando levemente en temporada alta (los cuatro meses de verano) y en el conjunto del año se registró la entrada de 52,2 millones, un 8,7% menos.
El principal cliente del mercado turístico español, Reino Unido, aportó 528.306 turistas en enero, con un retroceso del 8,1% pero lejos de la caída del 15,5% de todo 2009. De Alemania vinieron 417.000 turistas, un 6,3% menos y también mejorando la caída del 11,3% del pasado año. El mercado francés ha continuado su recuperación y con 336.000 turistas sube el 5,5%.
Canarias fue el principal destino del turismo exterior en enero con 796.000 entradas, un 1,6% más que enero de 2009, lo que supone romper la tendencia decreciente mostrada desde finales de 2008. Cataluña también subió un 0,9%. Andalucía atrajo 345.612 turistas, con un aumento del 9,9%. Madrid acogió a 282.719 turistas, con un aumento del 7,1%.
Finalmente, respecto a los salarios, las negociaciones salariales entre empresarios y trabajadores cuentan con un nuevo marco de referencia. Los líderes de Comisiones Obreras, UGT y CEOE, además de orientar a los negociadores en la negociación salarial, especialmente en tiempos de crisis, podrán continuar los contactos para la reforma laboral, que aguardaba hasta que la patronal y los sindicatos concluyeran su proceso bilateral.
Las partes acordaron fijar recomendaciones de subidas salariales modestas para este año y crecientes en los dos venideros. Para este año, el aumento llegará "hasta el 1%", según la fórmula elegida. Ese margen implica que los negociadores tendrán que acordar en cada convenio cuál es la subida concreta. Cuando la economía ya haya remontado algo, en 2011, las mejoras salariales se situarán entre en 1% y el 2%. Y ya en 2012, la horquilla fijada estará entre el 1,5% y el 2,5%.
MERCADOS:
La Bolsa española ha terminado el mes de febrero con un recorte del 5,61% en su índice Ibex 35 que es achacable al malestar creado en el sector financiero. Tras estos descensos, el Ibex 35 encara el mes de marzo con una pérdida acumulada del 13,45%.
La intención del Banco de España de aumentar las provisiones del sector bancario al 30% para los activos inmobiliarios cayó como una bomba entre los inversores, que procedieron a vender acciones sin esperar a ver si se trataba de un globo sonda o era una decisión anunciada.
Los problemas que han afectado a los mercados en estos días, junto con el de la banca doméstica, apenas han variado y siguen centrados en la solvencia de varios países de la eurozona.
La idea de que la recuperación de las economías va a ser mucho más problemática de lo esperado, empieza a calar en el ánimo de los inversores y está poniendo en marcha un amplio proceso de selección en los mercados. Las sociedades cuyos negocios se desarrollan en zonas geográficas diversas parecen ser las preferidas de analistas e inversores, al tiempo que se mira de reojo a los valores financieros por la facilidad con que pueden cambiar algunas normas y alterar sus resultados.
La estabilidad del precio del dinero cayó bien en la mayoría de los mercados de valores, casi tanto como algunos rumores sobre la posibilidad de que el BCE decida mantener algunos meses más la disponibilidad de liquidez para la banca.
En conjunto, a los inversores se les presenta por delante una temporada de “más de lo mismo” en cuanto a las políticas monetarias del BCE y la Reserva Federal. Esa estabilidad parece buena en sí misma, aunque significa que las economías todavía necesitan esos estímulos para tratar de reaccionar.
En el mercado español ha existido un gran desconcierto, siendo numerosas las rebajas en las recomendaciones para la banca española por parte de las casas de análisis, algo que los inversores se tomaron en serio y que puso algunas cotizaciones contra las cuerdas.
Los beneficios de las empresas del Ibex 35 han caído un 20% en 2009, su segundo año consecutivo de retroceso. Pero la retribución de los consejos de administración y de la alta dirección de esas mismas empresas ha aumentado. Igualmente ha saltado a los medios de comunicación que el presidente del BBVA, Francisco González, que el pasado año decidió retrasar su edad de jubilación, ha recibido 79,7 millones de euros de pensión de jubilación, que el consejo de administración ha decidido externalizar en una compañía de seguros. Esta cantidad de dinero, por tanto, ya ha pasado a ser propiedad del presidente, aunque no podrá disponer de ella hasta que haya cesado en sus funciones ejecutivas.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hace un año, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó de que en 2008 se vendieron un 29% menos de viviendas que en 2007, el año que vio morir al boom inmobiliario; Ahora el INE ha comunicado que la venta de hogares en 2009 cayó un 24,9% respecto a 2008.
Los datos del INE revelan que el mercado de la vivienda lleva dos años en declive. La bajada supuso 414.800 operaciones en 2009 por más de 553.000 en 2008; el descenso más acusado fue el que vivieron las casas usadas, con una caída del 29%; y, como dato esperanzador, las viviendas de protección oficial sólo cayeron un 13% (en 2008 no se libraron de la debacle y hubo casi un 26% menos de transacciones).
EMPRESAS:
Iberia ha registrado sus primeros resultados negativos en 13 años: 273 millones pérdidas netas y un resultado operativo negativo de 464 millones de euros. Su presidente, Antonio Vázquez, ha reconocido que ni los efectos de los atentados del 11-S en 2001 fueron tan devastadores.
La aerolínea considera que probablemente el mercado del corto y medio radio haya cambiado para siempre, de modo que la única manera de competir es seguir el modelo de las compañías de bajo coste. Por eso pretenden adelantar en dos meses (al próximo noviembre en vez de enero de 2011) el nacimiento de su nueva filial, con una estructura de costes similar al de las low cost, pero que opere en red para poder alimentar los vuelos transoceánicos.
El consejero delegado de la compañía, Rafael Sánchez-Lozano, eludió dar detalles de cómo plantea esa nueva hija de Iberia, pero sí aclaró que no habrá trasvase de personal ni de flota. Tampoco se plantea en principio dejar de volar a los lugares donde ahora está presente. Actualmente negocia con los sindicatos con la intención de llegar a acuerdos lo más rápidamente posible, pero con el mayor consenso.
Sobre la fusión con British Airways, Vázquez reiteró que el acuerdo definitivo se firmará en las próximas semanas, para culminar el proceso antes de fin de año. La triple alianza con BA y American Airlines, para la que ya tienen una aprobación provisional por parte de las autoridades de EE UU será, dijo el presidente de Iberia, "buenísima" para sus clientes.
www.youtube.com/juanjosepintado
Las crisis económicas hacen peligrar la supervivencia de las empresas. Sobre todo en aquellos sectores más maduros y abiertos a la competencia. La Gran Recesión global, iniciada en Estados Unidos en el verano de 2007 es, sin duda, la más grave desde la Gran Depresión. Una de sus características es que ha desvelado un importante exceso de capacidad instalada y, consiguientemente, la caída de los beneficios empresariales. El vertiginoso ritmo de aumento de beneficios de la última década ha desaparecido, de forma que, sin excluir la existencia de pérdidas en el futuro, los resultados empresariales ha registrado disminuciones de dos dígitos.
No obstante, el menor beneficio empresarial no está alterando la distribución favorable a éste frente a las rentas salariales. Ahora bien, los tiempos difíciles ponen a prueba a los verdaderos empresarios. Sólo aquellos que mantenga su ingenio y emprendan mejoras en su capacidad productiva, y en su diferenciación y capacidad competitiva, verán la recuperación de sus beneficios y necesaria creación de riqueza. Como decía un conocido analista: “quien no sepa hacer esto, tampoco merecerá ser empresario, cayendo en el grupo de lo que Keynes acuñó como logreros (persona que procura lucrarse por cualquier medio)”.
ESTADOS UNIDOS:
La economía estadounidense seguirá necesitando bajos tipos de interés durante un tiempo, pero el presidente de la Reserva Federal estadounidense ha trazado la ruta hacia el cambio de su política monetaria, anunciando que habrá que volver a la normalidad en la concesión de créditos. Para ello, utilizará con flexibilidad los instrumentos a su disposición, tratando de reducir a la Base Monetaria de una forma gradual.
La situación se encuentra más estabilizada, por lo que las entidades bancarias solicitan ahora 10 veces menos dinero que durante el punto más álgido de la crisis. Es preciso evitar que la enorme liquidez existente se vuelva en contra y provoque la aparición de inflación.
Además, el banco central estadounidense deberá decidir cuándo y cómo empezará a vender todos los activos que compró durante la crisis, como los 1,43 billones en hipotecas. El presidente Bernanke ha señalado que tendrá lugar de forma paulatina cuando la recuperación "se sostenga". En todo caso, la solidez del repunte económico sigue todavía en duda, lo que está obligando a la autoridad monetaria a ser cauta.
La subida de los tipos de interés que está cobrando en sus préstamos de emergencia a la banca es un primer paso. Ahora bien, la Reserva Federal ha señalado que no afectará al crédito al consumo, que seguirá cerca de cero varios meses: “la recuperación está en una en fase inicial, y preocupa el paro de larga duración”.
Por si fuera poco, el sector inmobiliario sigue contrayéndose, con las ventas de viviendas a estrenar cayendo un 11,2% en enero, un nuevo mínimo que neutraliza todo lo ganado en 2009.
Pese a las señales de estabilización, el PIB de Estados Unidos crecerá por debajo del 5%, por lo que el mercado laboral no se va a recuperar fácilmente: la tasa de paro está casi en el 10%, y se mantendrá en torno al 7% a finales de 2012.
Todo ello, ha llevado a Bernanke a señalar que la economía real de EE UU necesita que los tipos continúen durante un periodo entre el 0% y el 0,25%. Algunos analistas han afirmado que los tipos deben mantenerse ahí durante el mayor tiempo posible, ya que no se espera una “recuperación económica en V", mostrándose preocupados por el hecho, de que las empresas lleguen a acostumbrarse a funcionar con menos empleados, reduciendo costes y ganando eficiencia, para compensar lo que se les escapa por la caída de las ventas y lo que no pueden obtener vía crédito.
Por otro lado, lo más llamativo han sido los calificativos de urgencia para acabar con la “espiral en el déficit público”, y es que a los mercados financieros que llevan semanas mostrando las miserias de la eurozona y las carencias del euro, no se les escapa que la situación fiscal de EE UU y de Reino Unido es tan mala, o incluso peor, que la de Europa. Hasta el punto de que alguna casa de análisis busca la forma de incluir las iniciales de Estados Unidos y Reino Unido en el acrónimo PIGS (cerdos, en inglés), que en tono despectivo se usa para ilustrar los problemas fiscales de Portugal, Irlanda, España, Italia, y Grecia.
Para muchos, aunque todo el foco está sobre Grecia, el perfil de la deuda británica y estadounidense es insostenible: California y otros lugares de EE UU están como Grecia.
Hay muchos indicadores de “riesgo soberano”, pero por encima de todos destacan el déficit y la deuda pública. Y en ambos casos las dos grandes potencias anglosajonas -así como Japón- presentan cifras tan sombrías como las de la eurozona en conjunto, y en algunos casos a la altura de los países más vulnerables del euro.
"Voy a sorprenderles", desafiaba recientemente a la prensa el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, para establecer la comparación: el déficit de la UEM es del 6%, la mitad que en EE UU y Reino Unido, que presentan cifras similares a las de Grecia y superiores a las de España. La deuda europea no alcanza el 80% del PIB, en el entorno en el que se mueven la británica y la estadounidense. Y lo más importante: el perfil de la deuda de esos dos países a largo plazo es terrible, peor que el del bloque europeo en conjunto, según las proyecciones del prestigioso Banco Internacional de Pagos de Basilea, una especie de banco central de bancos centrales.
Londres y Washington tienen un historial de credibilidad intachable y un banco central poderoso, dispuesto a barrer a quien apueste en su contra. Y los mercados conocen esas armas de disuasión: pocos dudan de que, llegado el momento, EE UU tomará medidas para mantener la solvencia, recortar gasto, y subir impuestos.
Es una enorme paradoja que los mercados financieros examinen a los Gobiernos y, en la práctica, les fuercen a adoptar políticas fiscales impuestas, cuando fue la crisis financiera desatada por esos mercados la que obligó a los Gobiernos a masivas intervenciones, desencadenando enormes déficits públicos para evitar una catástrofe económica.
No hay más remedio que volver a la disciplina fiscal ante la amenaza de incendio en las Bolsas. La situación resultante es una tremenda discusión respecto a las medidas necesarias para superar la crisis: en Londres, 60 economistas (encabezados por el Nobel Joseph Stiglitz) respaldan la política del Gobierno laborista, partidario de no aplicar aún la dura medicina de las subidas de impuestos; pero una veintena de expertos reclama justo lo contrario. En EE UU no hay plan: Obama ha delegado en una comisión que aportará ideas ante la guerra abierta entre republicanos (en contra de las subidas fiscales y a favor de recortar gastos) y demócratas (partidarios de la receta contraria).
La realidad, es que el déficit y la deuda pública estadounidense están a niveles que no se veían desde la II Guerra Mundial. El presupuesto para 2011 -que arranca en octubre- proyecta un déficit de 1,4 billones de dólares (9,9% del PIB), por debajo del récord de 1,6 billones para 2010 (10,6% del PIB). El problema es que se mantendrá cercano al billón durante la próxima década y seguirá alimentando una deuda exterior que ya supone 12,4 billones de dólares (85% del PIB).
El elevado endeudamiento de EE UU tiene a China como principal banquero, lo que le coloca en una posición de debilidad, por lo que algunos analistas señalan que "acabará teniendo los mismos problemas que Grecia" si en los próximos dos años no se demuestra que puede controlar sus cuentas públicas.
Moody's ha llegado a advertir que la economía estadounidense podría perder la "triple A" si sus finanzas no mejoran, lo que dispararía el coste de financiar su deuda. Dicho de otra manera, el Gobierno no puede continuar gastando como si el déficit no tuviera consecuencias. Y le invita básicamente a hacer lo mismo que las familias: buscar ahorros para poder vivir con sus propios medios.
Está teniendo lugar en los círculos académicos un interesante debate sobre lo que debe hacer EE UU: ¿debe recortar el gasto o elevar impuestos? Para los observadores, hay que distinguir los factores que están detrás del alza del déficit a corto plazo -las guerras en Irak y Afganistán- y el rescate económico.
El presidente Barack Obama es consciente del problema, pero dado que su respuesta puede tener un alto precio político en las legislativas de noviembre, ha creado la comisión fiscal bipartidista, anteriormente citada, que ofrezca soluciones. En todo caso, la fuerte división ideológica en el Capitolio hace esperar que no se adopten medidas.
De momento, Obama propone extinguir los recortes fiscales a las rentas más altas decididos por George Bush, y plantea congelar el gasto no prioritario. Así reducirá el déficit al 3,9% en 2015.
La Casa Blanca se ha declarado abierta a subir los impuestos a las familias con ingresos inferiores a los 250.000 dólares anuales (185.000 euros), lo que va en contra la promesa electoral de no elevar la presión fiscal a la clase media.
Muy grave es que la reforma financiera estadounidense se haya estancado, ya que ha caído en un peligroso punto muerto en el Senado. El bloqueo tuvo lugar días después de que se debatiera en la Cámara la propuesta de Barack Obama para prohibir a los grandes bancos que se embarquen en operaciones especulativas con el dinero garantizado en sus depósitos.
La reforma pretende poner coto a los excesos cometidos, entre ellos las primas millonarias a los ejecutivos de Wall Street. Esas primas se ven como uno de los factores que animaron a asumir más riesgos de los debidos. Precisamente, JP Morgan Chase ha dado a conocer públicamente el paquete de remuneraciones de su consejero delegado (James Dimon, con un sueldo base de un millón de dólares (735.000 euros), será premiado con 16,1 millones por su trabajo en 2009, de los que 7,6 millones se le abonan en títulos que no podrá vender antes de tres años y 8,5 millones en opciones sobre acciones). Desde luego se puede afirmar que estas primas, que son un 41% más bajas que el récord que se alcanzó en el año 2007, no son desdeñables.
JAPÓN:
La economía japonesa está creciendo más rápido de lo que se había anticipado, por lo que se ha reducido el riesgo de caer en una nueva recesión. Y es que el Gobierno nipón ha hecho público, que el PIB japonés creció en el último trimestre de 2009 un 1,1% respecto del tercero (una cifra superior a la esperada). Eso sitúa a Japón a un nivel cercano al de Estados Unidos y por encima de la UE, pero muy distante de China.
Japón encadena así tres trimestres de crecimiento después de un año de recesión junto a Francia y Alemania. Estos tres países han sido los primeros en volver a crecer entre las grandes economías. EE UU lo hizo un trimestre más tarde. Japón es también la economía que con más fuerza ha terminado el año, junto con EE UU (1,4%).
El Ejecutivo nipón estima que la recuperación en los últimos trimestres se ha sustentado en el crecimiento de su demanda interna (0,6 puntos de crecimiento del PIB), y de la externa (los 0,5 puntos restantes del PIB) gracias a las exportaciones a otros mercados asiáticos.
En todo caso, la economía de Japón registró en 2009 una contracción del 5,1%, -la mayor entre las grandes economías del mundo-, y en el último trimestre del año, el retroceso fue del 0,9% respecto del mismo periodo del año anterior.
Ahora bien, la realidad es que la recuperación de la economía japonesa continúa muy amenazada por la irreductible deflación (caída persistente del nivel de precios). El Banco de Japón ha pronosticado que podría durar tres años más. Sin duda, están pesando la fortaleza del yen frente al dólar, que frena a las exportaciones, y la tasa de paro del 5% que padece (la mayor sufrida desde la segunda guerra mundial). Por todo ello, cabe esperar que el tipo de interés en Japón continúe anclado en el 0,1%.
El ministro japonés de Economía, Naoto Kan, de una forma cargada de “espiritualidad oriental” definió el crecimiento como "un rayo de luz entre las nubes". Mucho más prudente, el portavoz del Gobierno, Hirofumi Hirano, apuntó que "la tendencia económica sigue siendo dura", y recordó que el Gabinete ha presentado un presupuesto de 7,3 billones de yenes (58.815 millones de euros) para evitar una nueva recesión. El plan contempla nuevos estímulos al consumo, que significa alrededor del 60% del PIB japonés.
UNIÓN EUROPEA:
El Plan de Estabilidad que ha de cumplir Grecia se centra en reducir el déficit público desde el 12,7% de 2009 hasta el 2,8% en 2012. La parte más dura de este plan deberá ejecutarse este año para reducir el déficit en cuatro puntos. El primer examen de la implementación del plan se verificará el 16 de marzo.
Grecia necesita fondos desesperadamente: 20.000 millones de euros entre abril y mayo, para empezar. El Tesoro griego consiguió colocar 5.000 millones de euros en una emisión de bonos a 10 años, a la que los inversores acudieron en masa.
Ahora bien, Grecia pagará tipos de interés de casi el 6,4% por esa deuda, el doble de lo que le cuesta a Alemania. La emisión tuvo lugar un día después de que el Ejecutivo griego anunciara, con las bendiciones de la UE, el Banco Central Europeo, y el FMI, un plan de ajuste draconiano destinado a tranquilizar a los mercados: fuertes recortes de gastos y fuertes subidas de impuestos. Los perdedores han sido los habituales: congelación de pensiones y rebaja de sueldos de los funcionarios.
Funcionarios de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) se han desplazado a Grecia para iniciar los trabajos de control y asistencia a las autoridades griegas en la ejecución del citado Plan de Estabilidad, y la mayoría de los funcionarios de la Comisión son los que ya se encargan de las cuentas griegas. Uno de los objetivos fundamentales es asegurar un sistema fiable de estadísticas y garantizar el funcionamiento independiente del organismo responsable de recoger y proporcionar los datos a Bruselas.
Igualmente, los funcionarios del BCE van a analizar los aspectos relacionados con las entidades financieras para evitar futuros problemas y asegurar un buen funcionamiento para la financiación de la economía. Los representantes del FMI, únicos con experiencia en estas operaciones, intervendrán como asesores. En estas operaciones se trata de asegurar que el país que recibe la ayuda disponga de mecanismos para cumplir con las obligaciones contraídas.
Por otra parte, un semanario alemán ha anunciado que el eurogrupo está preparando un paquete de rescate de unos 25.000 millones, en créditos y avales, de los que unos 5.000 millones podrían ser aportados por Alemania. No obstante, un portavoz del Gobierno de Ángela Merkel se apresuró a negar que Alemania esté participando en concretar un plan de ayuda financiera a Grecia.
Las irregularidades del anterior Gobierno griego de Kostas Karamanlis fueron puestas de relieve por el actual primer ministro el socialista, Yorgos Papandreu, que en el pasado octubre comunicó a Bruselas que el déficit público previsto para 2009 sería del 12,5%, en lugar del 3,7% comunicado tres semanas antes por el anterior Gobierno.
A la vista de estas discrepancias, Eurostat expresó una reserva general "debido a las significativas incertidumbres sobre las cifras comunicadas". La nula fiabilidad de las estadísticas griegas quedó patente en el informe publicado por Eurostat a primeros de este año, en el que se acusaba a ese país de haber estado falsificando sus estadísticas. El informe recordaba otro anterior de 2004 en el que ya se indicaba que Grecia había comunicado cifras erróneas sobre el déficit y la deuda pública entre 1997 y 2003. El informe aludía a tal cúmulo de errores que implicaba la falta de credibilidad de la contabilidad griega.
Algunos bancos de Wall Street, como Goldman Sachs y J.P. Morgan, ayudaron al Gobierno griego en las manipulaciones de las cuentas para camuflar la amplitud de su deuda. Según The New York Times, Goldman ganó 300 millones de dólares (unos 220 millones de euros) con la operación. Los bancos diseñaron para Grecia productos financieros complejos con divisas (permutas o swaps) que permitían al Gobierno diferir la aparición de la deuda, según las conclusiones de una investigación interna realizada por las autoridades griegas. Las operaciones se iniciaron en 2001, el año en que Grecia se incorporó a la zona euro.
Ello, sin duda, ha llevado a que la Comisión Europea haya solicitado reforzar los poderes de la oficina estadística (Eurostat) a fin de poder auditar y verificar sobre el terreno las estadísticas de los países de la UE. Especialmente los que se encuentran sometidos a expedientes de déficit excesivo (aquellos con un déficit público superior al 3% de su PIB), y que actualmente son 20.
La propuesta de Bruselas prevé "más frecuentes y más exhaustivas visitas" por parte de los funcionarios de Eurostat a estos países. En casos excepcionales, cuando se hayan comprobado irregularidades estadísticas serias -como ha ocurrido en Grecia-, Bruselas propone que "Eurostat tenga acceso a las estadísticas de todos los niveles de Gobierno, incluidas las de la Seguridad Social", según fuentes de la Comisión.
La crisis griega ha puesto de relieve la incapacidad de la zona euro de actuar en defensa de un país por falta de instrumentos adecuados. Equipos de la Comisión y el Banco Central Europeo, así como expertos de Francia y Alemania, han trabajado en ello sin resultados concretos. Por esta razón, los líderes europeos acordaron solicitar al Fondo Monetario Internacional el envío de expertos para implantar los instrumentos de rescate. Bruselas reconoce que por el momento la UE carece de equipos humanos especializados para poner en marcha este tipo de ayudas.
Los mercados han puesto a prueba la idea del euro tras 10 años funcionamiento si aparentes problemas. Y aunque las aguas parecen haberse calmado con la decisión de Bruselas de rescatar a Grecia si es necesario, para muchos, la tormenta volverá a acechar tarde o temprano a los países más vulnerables o a los que no hagan los deberes fiscales. En el caso del Reino Unido, como comentábamos con una situación económica muy cuestionada, se señala que el banco central de Inglaterra no dudaría a la hora de imprimir billetes para salir del paso si se vieran envueltos en una crisis fiscal.
Por lo que respecta a la locomotora alemana, pese a la tormenta que amenaza a la eurozona, sigue comparativamente robusta. La salida de la recesión registrada en verano volvió a dejar a Alemania en su lugar histórico dentro de Europa.
No obstante la locomotora germana ha mostrado preocupantes muestras de anquilosamiento, ya que en el último trimestre de 2009 acabó registrando un crecimiento cero. Durante el trimestre anterior, el PIB de Alemania registró un aumento del 0,7%, tras un segundo trimestre que significó la salida de la recesión con un crecimiento del 0,4%.
Algunos analistas señalan como culpable al invierno, confiando que la economía alemana no haya abandonado la senda de la recuperación. Ahora bien, no es menos cierto que el estancamiento del pasado trimestre congela cualquier esperanza de un despegue vertical después de un año en recesión.
En el lado positivo, el paro ha moderado su aumento: la tasa de paro del 8,7% (porcentaje de la población activa alemana que está desempleada) supone un 0,1% más que en el pasado mes de enero.
Se temía una avalancha de despidos que no ha llegado a tener lugar. Hay que apuntar el merito al programa gubernamental de reducción de jornada laboral para empresas afectadas por la crisis.
Preocupa que la productividad de las empresas alemanas haya bajado extraordinariamente: en 2009 descendió un 5%, con un aumento del paro mucho menor. Cuando los empresarios reajusten este descenso, el paro podría aumentar dolorosamente.
El valorado instituto alemán IFO descarta que la economía alemana pueda recaer en la recesión. La recuperación será tranquila "si no estalla otra crisis", como una bancarrota de otro Estado europeo, pero el consumo interno sigue siendo un problema pendiente de resolver: el miedo a perder el empleo y la inseguridad sobre las rentas y pensiones de los alemanes, no les anima a gastar más. El consumo privado ha caído dos puntos en los dos últimos trimestres. Una vez agotadas las subvenciones por el cambio de coche y con los efectos de los planes de reactivación económica cada vez más difuminados, no se espera que el consumo aumente en los próximos meses.
Las exportaciones continúan siendo el auténtico motor económico de Alemania y aunque en 2009, las exportaciones alemanas cayeron un 18,4% respecto a 2008, las ventas al exterior han evitado que su PIB cayera por debajo de cero el pasado trimestre.
Por otro lado, en Alemania también se ha disparado el déficit de las cuentas públicas que alcanzó en 2009 el 3,3% del PIB. Es la primera vez desde 2005 que no se ajusta al Pacto de Estabilidad, y para 2010 se espera que alcance una cifra equivalente al 5,5% del PIB. Las predecibles medidas de ahorro del sector público y una posible subida de los impuestos no van a empujar a la economía.
Por lo que respecta a Francia, su PIB creció un 0,6% en los tres últimos meses de 2009, y dejó el saldo definitivo del año pasado en una caída media del 2,2%, la más importante registrada en el país desde la postguerra.
El incremento del último trimestre del año se produce después de que la economía francesa creciera un 0,2% en el tercer trimestre y un 0,3% en el segundo, lo que compensó la caída del 1,2% de los tres primeros meses del año. El consumo de los hogares y las variaciones de los productos almacenados de las empresas fueron los principales aportes al crecimiento del PIB en el cuarto trimestre.
Por otro lado, señalar que para el Gobierno francés, el actual sistema de pensiones galo peligra. Para que no se despeñe, el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, ha anunciado una reforma en otoño. En septiembre, el Gobierno enviará un proyecto de ley a la Asamblea Nacional.
En este momento, los trabajadores franceses pueden jubilarse a partir de los 60 años y para que un asalariado obtenga el equivalente a la pensión máxima, debe trabajar durante 40 años. Eso explica que la media de las jubilaciones de Francia se sitúe en los 62 años. El Gobierno de Sarkozy, según varias filtraciones aparecidas, piensa en dos soluciones: retrasar la edad legal de la jubilación o alargar la cantidad de años necesarios para cobrar la pensión máxima. E incluso en ambas medidas.
"Si queremos salvar nuestro sistema de pensiones, no podemos esperar más", ha asegurado Sarkozy. "Así, su futuro será regulado a partir del otoño. La idea es decidir la reforma antes del final de este 2010.
El presidente de la República aseguró que no aceptará que la reforma "quiebre el modelo del reparto" y que "disminuya el montante de las pensiones".
Por último, señalar que el Banco Central Europeo ha prorrogado la barra libre de dinero a una semana y a un mes, pero anunció el cierre del grifo para las subastas a tres meses, que vuelven al formato habitual. El BCE va drenando el apoyo a la banca, pero sin tocar lo sustancia, ya que ha mantenido los tipos de interés en el 1%. Nivel del que difícilmente se moverán hasta el año 2011.
ESPAÑA:
Según el Gobierno, nuestro país "está prácticamente a punto de dejar la recesión económica", y el Instituto Nacional de Estadística ha confirmado lo que había adelantado el Banco de España: el PIB retrocedió un 0,1% en el tramo final del año pasado, por lo que se han encadenado siete trimestres seguidos en recesión.
Según la ministra Salgado, "nuestras exportaciones siguen yendo bien, la caída del consumo se va moderando, las ventas de las grandes superficies comienzan a recuperarse, las ventas de automóviles se han recuperado claramente...” por que afirmó que “hay indicadores que nos dicen que eso es lo que va a suceder en los próximos trimestres".
Muchos analistas desconfían: a favor del Gobierno hay que señalar, que a diferencia de lo que ocurre en otros países, la estadística del INE suele reflejar variaciones suaves y dar importancia a la inercia de la economía. Por contrario, en contra del Ejecutivo hay que resaltar el comportamiento del empleo en el arranque del año, que sido peor que en otros periodos.
El panel de previsiones recopilado por la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCAS) apunta "a un retorno a crecimientos, en tasa trimestral, del PIB en el segundo trimestre del año". Mientras que para alcanzar una variación interanual positiva habría que esperar a finales de año. Dicho Panel señala que el PIB español retrocederá este año alrededor del 0,5%.
Las variaciones en los pronósticos son tan pequeñas (décimas), que se sitúan dentro de los márgenes de error que contiene toda previsión.
Por otro lado, la aportación del sector exterior al crecimiento es cada vez menor. Las exportaciones crecen, pero el aumento de las importaciones es mayor.
Respecto al déficit público, las causas de la desviación corresponde casi al 50% a los ingresos y a los gastos respectivamente.
Los Presupuestos para 2009 contemplaban un crecimiento del PIB nominal (en euros corrientes) del 3,5%, y la realidad ha sido una caída del 3,4% del PIB. Igualmente, la recesión ha afectado mucho más al gasto interno en consumo y compras de viviendas que al PIB, lo que ha afectado en mayor proporción a la recaudación por impuestos indirectos. De la misma forma, por el lado de los ingresos, se ha facilitado a las empresas liquidez (adelantando devoluciones o aplazando el pago de impuestos).
No obstante, la importantísima caída de los ingresos impositivos (disminución de un 23%) no puede imputarse a aspectos económicos o de gestión, de forma que cabe concluir que ha aumentado notablemente el fraude fiscal. Por el lado de los gastos, las desviaciones más importantes han sido debidas no a los realizados directamente por el Estado, sino a las mayores transferencias realizadas a otras administraciones: a los municipios para financiar el Plan E, a las CC AA como anticipo del Estado debido a las reformas del sistema de financiación y, sobre todo, las prestaciones por desempleo (19.255 millones).
Es preciso reconocer que la actuación anticíclica del Estado ha impedido un mayor descalabro de las economías familiares, empresariales y del resto del sector público en 2009. Sin embargo, no ha sido una actuación gratuita, de forma que el déficit ha escalado al 11,4% del PIB. Déficit que hay que reducir a una cifra equivalente al 3% del PIB. El objetivo es duro para el conjunto de toda la economía.
En relación a la demanda interna de familias y empresas, ha mostrado una ligera mejoría. Ya que en el tramo final de 2009 el gasto de los hogares españoles fue mayor que el trimestre anterior, algo que no había ocurrido en los dos últimos años. De la misma forma, la inversión en bienes de equipo (indicador de las expectativas de las empresas) aumentó por segundo trimestre consecutivo.
Por el lado de la oferta, la recuperación tibiamente ha comenzado a mostrarse: el valor añadido de las empresas de servicios, que aportan más de la mitad del PIB, creció por segundo trimestre consecutivo. Eso sí, a un débil 0,2%. Tras año y medio de estrecheces, la industria española ha registrado la primera tasa intertrimestral positiva (0,5%) desde principios de 2008.
No obstante, como se ha señalado, la economía volvió a decrecer. La inversión en viviendas lleva un año y medio perdiendo más de un 5% cada trimestre. Hay que añadir la pérdida habida con la finalización de las obras del Plan E.
La Comisión Europea ha señalado que la leve mejoría puede desaparecer en el tercer trimestre a consecuencia de la proyectada subida del IVA. Pronostica que la recuperación europea “sigue siendo frágil” La previsión es que mientras la UE y la zona euro crecerán este año tan sólo el 0,7%, el resto de la economía mundial aumentará un 4,25%.
El informe de la Comisión sostiene que en España "el incremento del IVA previsto para mediados de 2010 es probable que adelante las decisiones de consumo”. Insistiendo en que los dos factores que están debilitando el crecimiento económico español son "el récord en alto desempleo y el largo ajuste estructural en el sector de la construcción".
La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, contestó a estas previsiones asegurando que "desde ya" la economía va a tener crecimientos trimestrales "positivos". En relación al impacto negativo para el crecimiento que tendrá la subida del IVA, Salgado reiteró que estaba "absolutamente de acuerdo" con la subida del IVA para reconducir las finanzas públicas.
Lo peor, es que el endeudamiento en España es enorme (si consideramos no sólo a la pública sino también a la privada), tras los años de boom financiado con crédito barato y abundante. Las familias, las empresas y la banca se endeudaron al máximo mucho antes de que llegara la crisis y el déficit público se desbocara. En torno a la mitad de esa deuda pública y privada está en manos de extranjeros: la deuda externa es de 1,7 billones de euros, casi el 170% del PIB, tras una década de abultados déficit de la balanza por cuenta corriente. Pocos países presentan cifras más elevadas y en muy pocos casos ese proceso ha sido tan rápido, a juzgar por los datos del FMI: se trata de una situación compleja, que explica parte de la reacción de los mercados, y que augura una lenta reactivación.
Pero España no va a suspender pagos. Ni, tampoco Portugal, ni Irlanda. La eurozona no va a desaparecer. Aunque el nerviosismo de los mercados hayan obligado a Bruselas, a Atenas, a Dublín, a Lisboa y a Madrid a tomar medidas drásticas.
Las causas últimas de la crisis fiscal son las ingentes deudas privadas embalsadas durante años de tipos de interés muy bajos. Y nada es gratuito, esa enorme deuda externa habrá que pagarla, o refinanciarla a un coste mayor. Es el momento de ajustarse el cinturón: familias y empresas deben reducir sus gastos, en el preciso momento en que España va a llevar a cabo una subida de impuestos, lo que es un importante riesgo para la reactivación económica.
Otros analistas señalan que no debe haber problemas para pagar esa deuda, que está asociada a una gran modernización de la economía, y a grandes inversiones aquí y en el exterior. Las inversiones –salvo las ligadas al ladrillo- del banco Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola y tantas otras empresas en Europa y América Latina han sido tendrán frutos positivos para la economía española.
Ahora bien, existe un componente importante, el psicológico: si los mercados se convencen de que España va a tener dificultades, las dificultades llegarán.
La mayoría de analistas no comparte el pesimismo extremo que para algunos aflora: el ajuste que necesita la economía es duro y doloroso, pero el riesgo de impago es bajo.
Se trata de una vieja historia: nuestro país creció por encima de sus posibilidades, a base de créditos, y ahora hay que pagar esos excesos. En estos recientes años muchos pensaron que habían desaparecido las crisis, y ese pensamiento está pasando la correspondiente factura por la imprevisión.
En todo caso, se precisa tratar de mantener el buen ánimo general, lo que explica que a iniciativa entre otros, de Miquel Roca Juñen, se haya puesto en marcha la campaña publicitaria “esto sólo lo arreglamos entre todos”. Se trata de vender un producto muy claro: la confianza en mitad de la crisis.
La iniciativa está impulsada por la “Fundación Confianza”, entidad sin ánimo de lucro ni afiliación política, y está respaldada por 18 empresas españolas de envergadura: Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, Santander y BBVA, entre otras, que han aportado entre 150.000 y un millón de euros.
Su objetivo es informar a los ciudadanos de iniciativas anónimas que han tenido éxito a pesar de la crisis. Cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros y se destinarán 600.000 a mejorar la imagen de España en el extranjero, con el foco en Londres y Nueva York.
En ese sentido, Moody´s y Fitch han dado un voto de confianza al plan de consolidación fiscal presentado por el Gobierno, reafirmado la calificación de triple “A” de España.
Por otro lado, en relación a la morosidad, las cajas de ahorros venían sufriendo una tasa de morosidad bastante mayor que la correspondiente a los bancos, ya que tienen un mayor peso de los préstamos hipotecarios. Pero la radiografía cambió durante el pasado mes de diciembre, cuando la mora de los bancos y cajas se situó prácticamente en el mismo nivel, del 5,02% y del 5,05%, respectivamente. En total, el sector financiero cerró 2009 con 93.305 millones de euros en préstamos de dudoso cobro, lo que supone el 5,08% del total de inversión crediticia, según los datos hechos publicados por el Banco de España. Hay que remontarse a mayo de 1996 para encontrar una tasa superior.
En valores absolutos, los impagos de los bancos han aumentado en más de 2.800 millones de un mes para otro, hasta alcanzar los 40.051 millones.
Por lo que respecta al comportamiento de los precios, han moderado su ascenso en el pasado mes de febrero. Según el IPCA adelantado que ha hecho público el INE, la inflación ha cerrado el segundo mes del año con un subida del 0,9% con respecto al mismo periodo de 2009, dos décimas menos que el dato de enero.
El dato adelantado hace que el diferencial de precios con la eurozona vuelve a ser favorable a España tras cambiar de tendencia en enero, ya que en el segundo mes del año la inflación se situó en el 1% entre los países que comparten la divisa única, una décima más que el IPCA español.
El dato de febrero rompe con los sucesivos incrementos del IPCA registrados desde noviembre, cuando los precios dejaron atrás ocho meses consecutivos en negativo. Todo apunta a que ha estado motivado por la debilidad del consumo y la caída del precio de los alimentos en el último año. Frente a ello, la comparación entre lo que costaba el petróleo hace un año apenas ha aumentado el diferencial registrado en enero. El barril de Brent, de referencia en Europa, costaba de media 52,9 euros en el primer mes del año y 34,5 en 2009; mientras en febrero se situó en 54,7 euros frente a los 34,25 euros del ejercicio anterior.
Por lo que respecta, a lo que tradicionalmente ha sido la gran industria nacional, el turismo, durante el mes de enero tuvo una ligera recuperación. Durante ese mes entraron en España 2,54 millones de turistas, lo que supone un aumento del 1,1% sobre igual mes de 2009. A pesar de que enero es un mes atípico, al menos ha cambiado una trayectoria a la baja de los 18 meses anteriores.
No obstante, debemos tener presente que enero de 2009 fue el peor primer mes de los últimos 15 años con un retroceso del 10,1% en la llegada de extranjeros. El año 2009 arrancó muy mal, luego fue mejorando levemente en temporada alta (los cuatro meses de verano) y en el conjunto del año se registró la entrada de 52,2 millones, un 8,7% menos.
El principal cliente del mercado turístico español, Reino Unido, aportó 528.306 turistas en enero, con un retroceso del 8,1% pero lejos de la caída del 15,5% de todo 2009. De Alemania vinieron 417.000 turistas, un 6,3% menos y también mejorando la caída del 11,3% del pasado año. El mercado francés ha continuado su recuperación y con 336.000 turistas sube el 5,5%.
Canarias fue el principal destino del turismo exterior en enero con 796.000 entradas, un 1,6% más que enero de 2009, lo que supone romper la tendencia decreciente mostrada desde finales de 2008. Cataluña también subió un 0,9%. Andalucía atrajo 345.612 turistas, con un aumento del 9,9%. Madrid acogió a 282.719 turistas, con un aumento del 7,1%.
Finalmente, respecto a los salarios, las negociaciones salariales entre empresarios y trabajadores cuentan con un nuevo marco de referencia. Los líderes de Comisiones Obreras, UGT y CEOE, además de orientar a los negociadores en la negociación salarial, especialmente en tiempos de crisis, podrán continuar los contactos para la reforma laboral, que aguardaba hasta que la patronal y los sindicatos concluyeran su proceso bilateral.
Las partes acordaron fijar recomendaciones de subidas salariales modestas para este año y crecientes en los dos venideros. Para este año, el aumento llegará "hasta el 1%", según la fórmula elegida. Ese margen implica que los negociadores tendrán que acordar en cada convenio cuál es la subida concreta. Cuando la economía ya haya remontado algo, en 2011, las mejoras salariales se situarán entre en 1% y el 2%. Y ya en 2012, la horquilla fijada estará entre el 1,5% y el 2,5%.
MERCADOS:
La Bolsa española ha terminado el mes de febrero con un recorte del 5,61% en su índice Ibex 35 que es achacable al malestar creado en el sector financiero. Tras estos descensos, el Ibex 35 encara el mes de marzo con una pérdida acumulada del 13,45%.
La intención del Banco de España de aumentar las provisiones del sector bancario al 30% para los activos inmobiliarios cayó como una bomba entre los inversores, que procedieron a vender acciones sin esperar a ver si se trataba de un globo sonda o era una decisión anunciada.
Los problemas que han afectado a los mercados en estos días, junto con el de la banca doméstica, apenas han variado y siguen centrados en la solvencia de varios países de la eurozona.
La idea de que la recuperación de las economías va a ser mucho más problemática de lo esperado, empieza a calar en el ánimo de los inversores y está poniendo en marcha un amplio proceso de selección en los mercados. Las sociedades cuyos negocios se desarrollan en zonas geográficas diversas parecen ser las preferidas de analistas e inversores, al tiempo que se mira de reojo a los valores financieros por la facilidad con que pueden cambiar algunas normas y alterar sus resultados.
La estabilidad del precio del dinero cayó bien en la mayoría de los mercados de valores, casi tanto como algunos rumores sobre la posibilidad de que el BCE decida mantener algunos meses más la disponibilidad de liquidez para la banca.
En conjunto, a los inversores se les presenta por delante una temporada de “más de lo mismo” en cuanto a las políticas monetarias del BCE y la Reserva Federal. Esa estabilidad parece buena en sí misma, aunque significa que las economías todavía necesitan esos estímulos para tratar de reaccionar.
En el mercado español ha existido un gran desconcierto, siendo numerosas las rebajas en las recomendaciones para la banca española por parte de las casas de análisis, algo que los inversores se tomaron en serio y que puso algunas cotizaciones contra las cuerdas.
Los beneficios de las empresas del Ibex 35 han caído un 20% en 2009, su segundo año consecutivo de retroceso. Pero la retribución de los consejos de administración y de la alta dirección de esas mismas empresas ha aumentado. Igualmente ha saltado a los medios de comunicación que el presidente del BBVA, Francisco González, que el pasado año decidió retrasar su edad de jubilación, ha recibido 79,7 millones de euros de pensión de jubilación, que el consejo de administración ha decidido externalizar en una compañía de seguros. Esta cantidad de dinero, por tanto, ya ha pasado a ser propiedad del presidente, aunque no podrá disponer de ella hasta que haya cesado en sus funciones ejecutivas.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, hace un año, el Instituto Nacional de Estadística (INE) informó de que en 2008 se vendieron un 29% menos de viviendas que en 2007, el año que vio morir al boom inmobiliario; Ahora el INE ha comunicado que la venta de hogares en 2009 cayó un 24,9% respecto a 2008.
Los datos del INE revelan que el mercado de la vivienda lleva dos años en declive. La bajada supuso 414.800 operaciones en 2009 por más de 553.000 en 2008; el descenso más acusado fue el que vivieron las casas usadas, con una caída del 29%; y, como dato esperanzador, las viviendas de protección oficial sólo cayeron un 13% (en 2008 no se libraron de la debacle y hubo casi un 26% menos de transacciones).
EMPRESAS:
Iberia ha registrado sus primeros resultados negativos en 13 años: 273 millones pérdidas netas y un resultado operativo negativo de 464 millones de euros. Su presidente, Antonio Vázquez, ha reconocido que ni los efectos de los atentados del 11-S en 2001 fueron tan devastadores.
La aerolínea considera que probablemente el mercado del corto y medio radio haya cambiado para siempre, de modo que la única manera de competir es seguir el modelo de las compañías de bajo coste. Por eso pretenden adelantar en dos meses (al próximo noviembre en vez de enero de 2011) el nacimiento de su nueva filial, con una estructura de costes similar al de las low cost, pero que opere en red para poder alimentar los vuelos transoceánicos.
El consejero delegado de la compañía, Rafael Sánchez-Lozano, eludió dar detalles de cómo plantea esa nueva hija de Iberia, pero sí aclaró que no habrá trasvase de personal ni de flota. Tampoco se plantea en principio dejar de volar a los lugares donde ahora está presente. Actualmente negocia con los sindicatos con la intención de llegar a acuerdos lo más rápidamente posible, pero con el mayor consenso.
Sobre la fusión con British Airways, Vázquez reiteró que el acuerdo definitivo se firmará en las próximas semanas, para culminar el proceso antes de fin de año. La triple alianza con BA y American Airlines, para la que ya tienen una aprobación provisional por parte de las autoridades de EE UU será, dijo el presidente de Iberia, "buenísima" para sus clientes.
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