• El CEF ha publicado los resultados del Estudio “El termómetro de la empresa”. Un informe que ha sido elaborado con el fin de determinar en qué estado se encuentran las empresas frente a la crisis según sus empleados.
• Los despidos atendiendo a criterios objetivos, la eliminación de gastos superfluos y la realización de cambios organizativos buscando una mayor productividad son algunas de las medidas acertadas que han tomado las empresas.
El estudio ha sido dirigido por Juan José Pintado, Profesor del CEF y autor del libro El Economista en Casa. Decálogo de las soluciones prácticas para superar la crisis. “En momentos de crisis económica es obvio que todas las empresas se resienten, pero esa incidencia de la crisis será mayor o menos en función de si las estrategias que se toman para afrontar la situación son las más adecuadas o no”, señala el profesor Pintado.
La Encuesta
El estudio planteaba 15 preguntas tipo test y cada pregunta contaba con tres opciones de respuesta (A, B, C). Los encuestados debían responder cada pregunta eligiendo el supuesto que mejor se correspondieran con la realidad de su empresa. Una vez finalizado el cuestionario obtenían el resultado: “La temperatura” que tenía su empresa.
Resultados
El 47% de las empresas no están tomando las medidas adecuadas frente a la crisis.
En el 53% de los casos se obtuvieron MAYORÍA “A” = Temperatura: 36ª-37º. Temperatura Normal. Su empresa está tomando las medidas adecuadas y está sabiendo gestionar de una manera correcta y sin “tapujos” los posibles problemas y obstáculos que se puedan encontrar en este periodo de crisis. Si sigue por este camino, la salida del túnel cada vez está más próxima.
El 37% de los encuestados al finalizar la encuesta habían marcado MAYORÍA “B” = Temperatura: 37º-38º. Fiebre Moderada. Cuidado. La fiebre está empezando a subir. En general, su empresa tiene una buena actitud, pero ciertos comportamientos indican dudas y tendencias peligrosas. Es recomendable tomar algunas medidas correctivas para conseguir el rumbo adecuado.
Y el 10% restante obtuvieron MAYORÍA “C” = Temperatura 38º-40º. Fiebre alta. Las distintas políticas llevadas a cabo por su empresa deben revisarse y modificarse lo antes posible. Una mala gestión en estos momentos puede hacer más larga la recuperación o, directamente, imposibilitarla. Llame la atención a sus directivos de que las cosas no pueden seguir por ese camino.
Las diez conclusiones más significativas del estudio son:
El 64% piensa que la empresa ha despedido a trabajadores atendiendo a criterios objetivos.
El 62% indica que su empresa ha cortado de raíz los gastos superfluos como fiestas, cenas o regalos de empresa.
El 58% señala que los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente persiguen encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa.
El 56% afirma que las funciones de las personas despedidas han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos o han desaparecido del organigrama.
El 53% señala que respecto al redimensionamiento de la empresa, se ha mantenido, con algunos ajustes, la plantilla existente.
El 51% afirma que el mensaje que transmite la empresa a los empleados en tiempo de crisis es un mensaje destinado a reforzar la implicación del trabajador.
El 48% dice que sus empresas mantienen sus inversiones en el exterior, aunque buscan nuevas estrategias y soluciones que mejoren sus resultados.
El 47% afirma que su empresa ha reconocido abiertamente la crisis al tiempo que busca soluciones para mejorar la productividad y competitividad.
El 47% indica que en su empresa han disminuido los costes de los directivos, gastos de representación y otros bonus ligados a los directivos.
El 46% dice que los directivos siguen trabajando con tesón, aunque se muestran dubitativos y poco comunicativos.
CONCLUSIONES
Teniendo en cuenta las distintas cuestiones que se planteaban a lo largo de la encuesta podemos extraer las siguientes conclusiones significativas:
La pregunta que ha arrojado resultados más positivos es la número 3 (ver tabla completa en anexo) que hacía referencia a los despidos dentro de la empresa y al modo en que éstos se han producido. El 64% de las personas que ha realizado la encuesta respondió la opción “A”, señalando que su empresa siguió criterios objetivos a la hora de realizar los despidos. En segundo lugar, la pregunta número 8, referida a si la empresa había reducido los gastos superfluos, fue contestada de manera afirmativa por el 62% de los encuestados. Por último, el 58% de los encuestados escogieron la opción más positiva a la pregunta 6, que buscaba determinar si los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente perseguían encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa o si por el contrario se trataba de improvisaciones o mero maquillaje.
En el polo opuesto, las conclusiones más preocupantes han sido las planteadas por las preguntas números, 11, 2 y 1. La política de formación es una de las cuestiones que peor parada sale de este trabajo. El 28% de los encuestados señaló que su empresa ha cancelado totalmente los planes de formación, mientras que otro 36% indicó que se habían visto muy reducidas. La motivación es otro de los aspectos más críticos. El 28% de los encuestados hablan de una situación en sus empresas de desmotivación y falta de confianza en los directivos. Además, otro 37% reconoce inquietud e incertidumbre por falta de información.
En otras cuestiones, sin situarse en términos absolutos como negativas, la suma de las opciones “B” y “C” sí es suficientemente significativa. Es el caso de la pregunta número 15 hace referencia a la imagen que proyectan los directivos frente a los trabajadores. El 20% de los encuestados respondió la opción “C” que afirma que sólo parecen preocuparse por salvarse de la quema. A la misma pregunta, otro 46% habla de nerviosismo y falta de comunicación con el resto de la plantilla.
ANEXO: RESULTADOS DETALLADOS:
LOS ENCUESTADOS
De las personas encuestadas, el 84,69% procede de España, mientras que en el 16,69% restante hay respuestas de otros países, destacando los hispanohablantes (Colombia, Méjico, Perú, Argentina, Chile, Guatemala, Ecuador, Venezuela, etc.). Respecto a las dimensiones de la empresa, el 59,97% de los encuestados trabaja en pequeñas empresas, el 32,48% en medianas y el 7,54% restante lo hacen en grandes. Teniendo en cuenta el sector en el que trabajan el 97% ejerce su labor profesional dentro del sector terciario o servicios (destacando los informáticos, los comerciantes, los gestores, auditores y consultores).
1.- ¿Cómo ha sido la reacción de su empresa frente a la crisis?
A- La ha reconocido abiertamente y ha buscado nuevas soluciones o formas de mejorar la competitividad y productividad. (47,56%)
B- La empresa continúa sus actividades con relativa normalidad y sin mencionar la crisis, aunque sus efectos se dejan notar ya en algunos aspectos como la pérdida de algunos clientes. (25,87%)
C- Su reacción tan sólo ha consistido en reducir los costes de personal. (26,45%)
2.- ¿En qué situación se encuentran los trabajadores?
A- Se sienten integrados en la empresa y dispuestos a arrimar el hombro en estos momentos difíciles. (34,92%)
B- La actividad de los trabajadores continúa desarrollándose sin incidencias, si bien existe una cierta inquietud e incertidumbre entre el personal debido a la falta de información. (37,24%)
C- El espíritu de empresa está por los suelos, flaquea el ánimo y la confianza en los directivos. (27,73%)
3.- Si en su empresa se ha despedido a trabajadores últimamente, ¿qué criterios se están siguiendo a la hora de despedir?
A- Se ha despedido a aquellas personas cuyas aportaciones a la productividad de la empresa eran más dudosas, con independencia de su nivel salarial y antigüedad. (63,81%)
B- Se ha aprovechado la coyuntura para deshacerse de personas que resultaban molestas a la dirección. (22,16%)
C- Se ha despedido a miembros de la plantilla que implican una pérdida importante de experiencia profesional. (13,92%)
4.- ¿De qué forma ha sido reemplazado el personal despedido?
A- Sus funciones han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos, o bien, han desaparecido del organigrama por no ser precisas en el actual momento económico. (55,68%)
B- Las funciones de los empleados despedidos han recaído por entero en sus compañeros, doblando la carga de trabajo de estos.(35,03%)
C- Algunos de ellos siguen colaborando con la empresa como freelance, y en otros casos, se ha contratado nuevo personal con niveles salariales elevados y dudosa aportación a la generación de valor de la empresa. (9,16%)
5.- ¿Qué mensaje está transmitiendo la empresa a los trabajadores en tiempos de crisis?
A- Un mensaje destinado a reforzar la implicación de los trabajadores con la empresa. (51,28%)
B- La empresa no se prodiga en sus comunicaciones con los empleados. (32,25%)
C- Los mensajes siguen la política del miedo: “miedo al cierre” y “miedo al despido”. (16,36%)
6.- ¿Qué persiguen los cambios organizativos operados en su empresa?
A-Los cambios obedecen a una estrategia para salir de la crisis e intentan encontrar soluciones que contribuyan a conseguir una mayor productividad en la empresa. (58%)
B- Se trata de cambios improvisados, realizados sobre la marcha, con el riesgo de pérdida de la “imagen de marca” que disfrutaba la empresa en beneficio de sus competidores. (24,48%)
C- Son cambios puramente de cara a la galería. Se han realizado para justificarse ante terceros y transmitir la falsa imagen de que se está reaccionando correctamente frente a la situación. (17,40%)
7.- ¿Cómo han evolucionado en su empresa los costes directivos?
A- Han disminuido. Se ha apostado por una verdadera política de austeridad, eliminando o reduciendo gastos superfluos como son los de representación (comidas, viajes, etc.), y otros ligados a los bonus de los directivos. (47,22%)
B- Se han mantenido. Los gastos de los directivos siguen una línea muy similar a los niveles que tenían antes de la crisis. (40,84%)
C- Han aumentado. La reducción de costes no afecta al núcleo directivo. Éstos siguen incurriendo en gastos superfluos, y no sólo no se han producido recortes significativos en esta partida, sino que incluso han aumentado. (11,83%)
8.- ¿Se siguen realizando en su empresa eventos, fiestas, regalos de empresa y otros gastos, que en su mayoría son elevados y ofrecen, a su juicio, una aportación nula a la cuenta de resultados?
A- Se han eliminado o reducido drásticamente, dentro de una política coherente de austeridad y reducción de gastos. (61,60%)
B- Se han eliminado o reducido todos aquellos que tienen que ver con los empleados (comida y cesta de navidad, incentivos, etc.), pero no así los de los directivos y clientes. (23,09%)
C- El nivel de gastos de este tipo de partidas se mantiene y hasta se incrementa, recortándose, en cambio, otros gastos más necesarios para la empresa como son la inversión en formación o en tecnología. (15,20%)
9.- En el caso de que su empresa invierta en el exterior y hasta el momento los resultados sean poco favorables, ¿qué medidas se están tomando al respecto?
A- Se mantiene la inversión, pero buscando nuevas estrategias y soluciones para mejorar los resultados de la misma. (48,03%)
B- Se suspende temporalmente la línea de negocio en el exterior hasta que la situación económica sea más favorable. (31,90%)
C - Se abandona definitivamente la internacionalización de la empresa. (19,95%)
10.- ¿Qué medidas ha tomado su empresa en cuanto a la calidad de sus productos o servicios?
A- Se intenta mejorar dicha calidad, a través de políticas de I+D+i, para lograr una mayor competitividad. (40,49%)
B- Se mantienen los estándares anteriores a la crisis, paralizando momentáneamente la inversión en tecnología y la apuesta por la innovación. (41,18%)
C- Se prefiere mantener los márgenes de beneficios incluso a costa de rebajar la calidad. (18,21%)
11.- ¿Cómo ha afectado la crisis a la política de formación de su empresa?
A- Se mantienen e incluso se incrementan los planes de formación y las facilidades para que los empleados puedan acceder a los mismos. (35,15%)
B- Las acciones formativas dirigidas a los empleados se han visto reducidas, centrándose en aquellos aspectos más necesarios para ayudar al personal de la empresa a sacar a ésta de la crisis. (36,31%)
C- Los planes de formación han sido cancelados sine die. (28,42%)
12.- ¿Qué medidas se están tomando de cara al futuro?
A- Ya se están diseñando estrategias a medio y largo plazo, pensando en el momento en que remita la crisis. (39,68%)
B- Las medidas que se adoptan son cortoplacistas o, como mucho, a medio plazo. Están más focalizadas en salvar la situación actual que en preparar a la organización para el futuro. (34,69%)
C- No se está adoptando ninguna estrategia que no sea la del día a día. (25,52%)
13.- ¿Cuál es la situación actual de la política de comunicación y marketing de la empresa?
A- El presupuesto destinado a publicidad, comunicación y marketing se ha racionalizado, priorizando las acciones que mejor coste por impacto arrojan, pero siguen teniendo un peso muy importante en la política de la empresa. (37,59%)
B- Las acciones promocionales han descendido, si bien se siguen realizando de forma puntual o esporádica. (39,79%)
C- Se ha abandonado completamente la comunicación por entenderse un gasto no prioritario en la actual situación. (22,51%)
14.- ¿De qué manera se ha redimensionado la plantilla de su empresa?
A- Se mantiene dentro de lo posible la plantilla existente, con algunos ajustes para adaptarla a las nuevas circunstancias del mercado. (53,25%)
B- Aprovechando las circunstancias, se ha aligerado la plantilla, si bien este descenso no ha superado el 10% de la misma. (24,48%)
C- Se ha producido un descenso muy importante en el número de trabajadores que ha empeorado sustancialmente el clima laboral. (22,16%)
15.- ¿Cuál cree que es la imagen que la dirección proyecta a los trabajadores?
A- Están dando ejemplo para conseguir una mayor motivación del personal, trabajando codo con codo con la plantilla, manteniendo la serenidad y reforzando así su liderazgo. (34,11%)
B- Siguen al frente de la nave, trabajando con tesón, aunque a veces se muestran algo dubitativos y con escasa comunicación con el resto de la plantilla. (45,71%)
C- Los directivos están muy nerviosos y dan la impresión de preocuparse únicamente por “salvarse de la quema”. (20,07%).
lunes, 14 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
SITUACIÓN ECONÓMICA: DOMINAN LA ESPECULACIÓN Y LA INCERTIDUMBRE
Por primera vez en la historia económica y, sin duda como consecuencia de la globalización financiera y de la interconexión existente por los avances en la comunicación, el panorama y situación económica cambian de un día para otro. El seguimiento de la evolución económica causa entre los agentes y analistas cierta sensación de desánimo e incluso ansiedad, frente a los deseos de que, de una vez por todas, escampe el temporal y asistamos al inicio de una verdadera reactivación. Desafortunadamente, todavía falta tiempo y queda bastante sufrimiento económico.
ECONOMÍA GLOBAL:
El director de asuntos monetarios del FMI, José Viñals, reconoció en Madrid que las economías internacionales estuvieron al borde del colapso a principios de mayo por la crisis de Grecia, lo que obligó a tomar medidas urgentes a la UE. Según el ex subgobernador del Banco de España, es la segunda vez que el mundo vive una situación similar en esta crisis. La primera fue en 2008 y tuvo su epicentro en Estados Unidos con la quiebra de Lehman Brothers.
Destacó que la crisis vive una segunda fase por la agudización de los riesgos soberanos y las dudas de que las respectivas autoridades aborden ajustes. Insistió en las reformas estructurales, especialmente la laboral, en tándem con la mejora de la productividad y competitividad. Solicitó “una revolución de la política financiera", pidiendo mayor implicación del sector privado. "Ha llegado la hora de la verdad y en parte depende de la joint-venture (asociación) entre iniciativa privada y pública".
Por otro lado, según un informe confidencial del FMI y de la Comisión Europea, relativo a la factura de las ayudas a la banca, los recursos movilizados superan el 25% del PIB en los países desarrollados.
El trabajo del FMI ha sido encargado por el G-20 a la vista de los impresionantes recursos aportados o garantizados por los contribuyentes (superiores a los 9,6 billones de dólares) para salvar los bancos, aunque una parte de ellos no han sido utilizados. El G-20 tiene previsto discutir en su reunión a finales de junio en Toronto "cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para reparar el sistema bancario".
El impacto para el sector público de la crisis bancaria se concentra prácticamente en los llamados países avanzados del G-20 (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea, Reino Unido y Estados Unidos) con más de 9,5 billones. En los países emergentes del grupo sólo han consumido el dinero de los ciudadanos, Brasil (1,3% del PIB) y Rusia (9,6%). El resto de miembros del club (Argentina, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, África del Sur y Turquía) no han gastado ni un céntimo.
Las secuelas más graves de este empleo masivo de dinero de los contribuyentes se verán reflejadas en el preocupante aumento de la deuda pública, que en los países avanzados será de 40 puntos porcentuales entre los años 2008 a 2015, lo que supondrá una grave hipoteca para generaciones futuras. Paralelamente, el impacto de la crisis financiera ha provocado hasta ahora una pérdida acumulada del PIB del 27% en estos países.
Sin duda, el aspecto más preocupante de la crisis financiera que nos azota, ha sido la enorme pérdida de millones de empleos. La tasa de paro ha alcanzado el 10% tanto en Europa como en Estados Unidos. En la Unión Europea el número de desempleados ha aumentado en 7,2 millones desde marzo de 2008 (un crecimiento del 45%).
De momento, solo Estados Unidos ha acordado una medida para pagar los costes incurridos hasta ahora. Sin embargo Europa, a pesar de un informe de la Comisión Europea que cifra en 4,1 billones de euros los recursos públicos comprometidos por 19 Estados europeos (entre octubre de 2008 y marzo de 2010, alrededor del 32,6% del PIB de la UE), tan sólo se han iniciado consultas para crear un fondo de resolución para futuras crisis bancarias, cuya propuesta legislativa no estará lista hasta principios de 2011, y que cuenta con la oposición del Banco Central Europeo. En fin, parece que se prefiere “pasar página”…
Bien es cierto, que sólo se han utilizado finalmente una parte de ellos. En los países avanzados, si se excluyen los avales o garantías públicos (que representan el 11% del PIB), los fondos disponibles para ayudas directas del Gobierno ha representado el 6,2% del PIB. El coste neto para los Estados ha sido del 2,7% del PIB en los países avanzados, es decir, nada menos que 862.000 millones de euros. Sin embargo, las intervenciones directas de los Estados no recuperadas han sido especialmente elevadas en Reino Unido (5,4% del PIB); Alemania (4,8%) y Estados Unidos (3,6%).
Para el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, "mientras la situación continúe frágil, es crucial para el conjunto de la economía que los bancos no sigan dependientes de los Estados por más tiempo del necesario y que se financien crecientemente en el mercado". "Algunos han empezado", añadió, "otros serán inducidos a ello y algunos de estos habrán de sufrir una necesaria reestructuración".
Es preciso que este importante asunto de la recuperación de los gastos públicos dirigidos a ayudar a la Banca, sea debatido en la próxima reunión del G-20 en Toronto, y en las instituciones europeas y Estados afectados.
De nuevo han aparecido voces a favor de una instaurar una tasa del 0,05% que recaiga sobre las transacciones financieras, dirigida especialmente a las operaciones especulativas (movimientos de capital a corto plazo). Teniendo en cuenta que el volumen de transacciones financieras mundial es de alrededor de 3.000 billones de euros (movimientos en absoluto controlados), se podrían obtener unos ingresos de 500.000 millones el año próximo, incluidos unos 200.000 millones en Europa, lo que permitiría crear más de tres millones de empleos.
ESTADOS UNIDOS:
Observando la situación de especulación en los mercados financieros con los países del sur de Europa, es posible plantearse qué ocurriría si los agentes de ese mercado perdieran la fe en Estados Unidos. La deuda total estadounidense crece rápido, y alcanza ya a los 12,9 billones de dólares, el equivalente al 92% de su PIB.
Algunos expertos temen que esa situación se pueda dar pronto, ya que el empeoramiento de las cuentas públicas en Estados Unidos comienza a acercarse a un nivel que amenaza con poner a prueba a los mercados en plena crisis del euro.
Para algunos, es la consecuencia de haber puesto el dinero de los contribuyentes a rescatar a la banca y combatir a la recesión. El hecho es que las circunstancias han llevado a que la deuda en los países ricos pueda alcanzar, nada menos, que el 100% del PIB en el año 2014 (37 puntos más que antes de la crisis).
Según el FMI, de la cifra anterior (del 37% más que antes de la crisis) entre otras causas, 3 puntos del incremento se atribuyen a la ayuda masiva al sector financiero. Otros 3,5 puntos a los paquetes de estímulos fiscales. 4 puntos a los intereses que deben pagar los Gobiernos por la deuda que acumulan. Y a esto hay que añadir otros 9 puntos derivados de la pérdida de ingresos debido a la recesión económica.
Afirman muchos analistas, que las finanzas públicas de las potencias industrializadas "están en su peor estado desde la revolución industrial", excluyendo, claro, los periodos de guerra y de posguerra. Y por eso no son pocos los que empiezan a mirar más allá de la crisis inmediata en Europa, y se anticipan a la siguiente etapa, con la atención puesta en EE UU (algunos no lo ven muy lejana en el tiempo).
La oficina presupuestaria del Congreso de EE UU estima que para el año 2020, el 14% del gasto público irá destinado a pagar los intereses de la deuda. Eso equivale a 916.000 millones de dólares (cinco veces más que el año pasado). Buena parte de esa deuda está en manos de extranjeros, es decir, el dinero saldrá del país en lugar de invertirse en el mismo.
En las próximas dos décadas, si esa política no cambia, la deuda podría doblarse y superar el 150% del PIB estadounidense (consecuencia del gasto sanitario y de las pensiones). Ante este panorama, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha reclamado un plan para reducir el déficit público (ronda el 11% del PIB) a un nivel sostenible.
Bernanke ha llegado a afirmar que “el caso griego debe ser tomado como una lección. Ya que si no, se perderá la confianza de los mercados". EE UU tiene, además, su propio drama en casa. A día de hoy es más arriesgado prestar dinero a California que a Irak, ya que este Estado estadounidense aparece el séptimo en una lista liderada por Venezuela, Argentina y Grecia.
En general, se niega cualquier comparación entre la situación fiscal estadounidense y el drama que se vive en Europa. Pero en Washington siguen muy de cerca la evolución en Europa: existe el riesgo de que la crisis de la eurozona haga descarrilar a la débil e incipiente recuperación en Estados Unidos.
La caída libre del euro encarece los productos estadounidenses en el exterior. La zona euro es el segundo mercado para EE UU (15,3%), por detrás de Canadá (19,4%) y seguido de México (12,2%).
El problema llegaría, si el parón en Europa derivado de la crisis fiscal afectara a otras economías, con las que EE UU tiene estrechos lazos comerciales. Y lo que preocupa especialmente es el riesgo de contagio al sistema financiero, restringiendo, aún más, a las condiciones financieras.
En relación al sistema financiero, el Senado norteamericano ha aprobado la ley de reforma financiera. Teóricamente, se persigue reformar a Wall Street, evitando el riesgo de que los ciudadanos paguen los errores de los bancos. La ley creará nuevos instrumentos de control y otorgará a las agencias reguladoras más poderes para intervenir en las operaciones financieras.
Ahora se precisa refundir el texto aprobado en el Senado con el que la Cámara de Representantes aprobó en el mes de diciembre, y volver a votar de nuevo el proyecto resultante en los plenos de ambas cámaras. Ese proceso puede requerir aún algo más de un mes para su conclusión.
No existen diferencias notables entre los textos de las dos cámaras, pero sí hay algunos detalles que es necesario conciliar, sobre todo en lo que respecta al mercado de derivados. Mientras el proyecto de la Cámara apenas incluye modificaciones en ese campo, el del Senado deja a los grandes bancos prácticamente fuera de ese mercado y prohíbe las operaciones directas entre dos entidades. El Senado entiende que los derivados, un complejo producto financiero diseñado por aumentar el rendimiento de una inversión mediante la pura especulación, son parte principal de la crisis provocada por Wall Street en 2008.
La reforma persigue evitar situaciones como la que dio lugar a la burbuja urbanística, limitar el riesgo que asumen las firmas financieras. En definitiva, se intentan corregir los problemas que colocaron a la economía mundial al borde del colapso total.
Las autoridades podrán impedir la entrega de bonos millonarios a los ejecutivos de empresas, que se considere que están en mala posición o en riesgo de quiebra.
Se establece un nuevo Consejo de Estabilidad Financiera cuya función será la de asistir a la Reserva Federal en el seguimiento del riesgo que van asumiendo las instituciones financieras y se crea también, dentro de la Reserva Federal, una nueva agencia de protección al consumidor que será la responsable de vigilar las condiciones de los créditos más frecuentes, ya sean hipotecas o tarjetas de crédito.
También la ley creará un nuevo organismo de vigilancia de las compañías de seguros y de las agencias de rating financiero. Estas agencias, hasta ahora, otorgan su valoración a las mismas empresas que les pagan, lo que genera sospechas. Con esta legislación, se incorporarán al proceso de calificación representantes de la Comisión de Valores.
Por lo respecta al grave problema del desempleo en Estados Unidos, durante el pasado mayo ha vuelto a aumentar, aunque con menor intensidad que en meses anteriores. Según el Departamento de Trabajo, la destrucción de puestos de trabajo ha sido de 345.000 personas (menos que en el mes de abril pasado). Se trata de un mal dato, pero que se ha tratado de interpretar como no demasiado malo, al haber disminuido la destrucción de empleo. La tasa paro ha crecido al 9,4% (la más alta desde el año 1983). Y según Bernanke, la destrucción de empleo persistirá, al menos, durante todo este año 2010.
UNIÓN EUROPEA:
Todos los Gobiernos insistían en proclamar las diferencias de sus países con Grecia. Pero Hungría provocó un nuevo sobresalto al subrayar que atraviesa una situación económica gravísima, "comparable a la de Grecia", y que la posibilidad de impago de su deuda no es exagerada. Lo hizo por boca del Gobierno de centro-derecha que acaba de tomar posesión, y que acusa al anterior Ejecutivo socialista de haber mentido sobre la situación económica y manipulado las cuentas. Al día siguiente, el mismo Ejecutivo, manifestó que la situación no era realmente esa, y que había exagerado los problemas.
Hungría, con un PIB próximo al 1% de la Unión, recibió ya un auxilio financiero para evitar la quiebra de unos 19.000 millones de euros por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), la UE y el Banco Mundial en octubre de 2008. Aunque Hungría no pertenece a la zona euro, la noticia contagió inmediatamente a los mercados financieros europeos con fuertes caídas en las Bolsas de Madrid (3,8%), Milán (3,7%), París, (2,8%), Francfort (1,8%) y Londres (1,6). El euro cayó hasta 1,19 dólares, el nivel de cambio más bajo desde hace cuatro años.
Sorprende el anuncio de Hungría, ya que esta no es la visión que tenían los expertos del FMI sobre esa economía. En su quinto informe sobre el plan de ayuda, redactado el pasado marzo, los expertos del Fondo señalaron que el programa económico del Gobierno "ha puesto a Hungría en el camino de la estabilidad y el crecimiento". Igualmente señalaban que “bajo el programa de apoyo del Fondo, la posición fiscal subyacente ha mejorado, se proporcionó oportuna liquidez al sistema y se mejoró significativamente la supervisión bancaria”.
Lo cierto es que según los datos publicados por Eurostat (la oficina estadística de la Unión Europea), el PIB de Hungría durante el primer trimestre creció el 0,9%, muy por encima del 0,2% de media europea. Hungría tiene una deuda pública del 78% del PIB, también algo superior a la media de la UE.
Por otro lado, la Unión Europea impondrá sanciones a los países que violen en el futuro el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ha quedado inoperante por las políticas fiscales contra la crisis. Si bien es cierto, que Alemania, fue uno de los primeros países incumplidores del mismo.
No obstante, es Alemania la que está liderando las peticiones de disciplina, rigor y mano dura en la Unión Europea.
El Pacto de Estabilidad sigue en vigor, con sus exigencias básicas de mantener el déficit por debajo del 3%, y de que no supere la deuda una cifra equivalente al 60% del PIB. Lo que ahora se persigue, es aplicar de forma decidida sanciones financieras y no financieras a los incumplidores.
El pacto actualmente vigente prevé sanciones graduales (con fiscalización muy pautada de los programas de vuelta a la normalidad) que pueden llegar al límite de gravosas multas (con tope del 0,5% del PIB). Extremo nunca alcanzado y que se evocó en 2003 precisamente contra las, entonces, incumplidoras Alemania y Francia. En aquel momento, ambas potencias económicas, forzaron una reforma del pacto para flexibilizarlo.
Da la impresión que Alemania se propone desandar el camino andado en su calidad de principal contribuyente al plan de rescate de Grecia y al fondo de 750.000 millones de euros para otros posibles afectados.
Frente a los apoyos fiscales llevados a cabo durante la Gran Recesión, se ha intensificado la necesidad de los ajustes presupuestarios. Ahora bien, una intensa reducción del gasto público -excesivamente concentrada en el tiempo- no es el remedio adecuado a la creciente anemia de las economías europeas. Es una señal necesaria, orientada como mensaje a los mercados, pero de dudosa utilidad para la recuperación del crecimiento y del saneamiento de las finanzas públicas.
Con reducciones improvisadas en el gasto de inversión no se conseguirá un buen saneamiento, ya que los ingresos públicos también han de contribuir. Los impuestos no deben ser elevados en momentos recesivos, sino que hay que propiciar el consumo y la inversión, creando la suficiente confianza en los agentes económicos. Confianza que, en estos momentos, brilla por su ausencia en el viejo continente europeo.
En Inglaterra, la nueva coalición de conservadores y liberal-demócratas ha anunciado un recorte presupuestario de 6.250 millones de libras (cerca de 7.300 millones de euros) para el actual ejercicio fiscal 2010 /2011. Para ello, el Gobierno se ha apoyado en la crisis de la zona euro (aunque no forme parte de ella).
Gran Bretaña es el país con el déficit público más elevado de la UE, por lo que el ajuste presupuestario ha de servir para prevenir que los mercados acaben cebándose en su deuda como lo han hecho con la zona euro.
Según ha anunciado el Gobierno inglés, se trata de "los primeros pasos" de un ajuste mucho más duro que empezará a trazarse en otoño, cuando el nuevo Gobierno presente sus prioridades de gasto público a tres años con la vista puesta en reducir el déficit (actualmente equivale al 13% de su PIB) y empezar a dominar la deuda pública.
Se ha anunciado la congelación de hecho de la contratación de nuevos funcionarios, pero no han explicado cuántos perderán su empleo. El Instituto para Personal y Desarrollo del Reino Unido, estimó que serán unos 50.000 en este ejercicio presupuestario. Del ahorro final, 580 millones de euros serán reinvertidos en gasto público productivo.
El Estado ahorrará 5,8 millones de euros al suprimir los coches oficiales asignados personalmente a los miembros del Gobierno (incluyendo lo que en España se conoce como Secretarios de Estado), que a partir de ahora deberán compartir coche o utilizar transporte público cuando sea posible. La orden de prohibir a todos los funcionarios públicos viajar en primera clase permitirá recortar gastos por 11,6 millones de euros.
El Gobierno espera ahorrar 2.000 millones de euros retrasando, suspendiendo o renegociando contratos y proyectos ya firmados y otros 1.350 millones en consultoría y gastos de viaje. Las distintas medidas propuestas significan que los Gobiernos locales deberán reducir el gasto en 1.350 millones de euros, pero tendrán libertad para decidir cómo gastan un total de casi 2.000 millones de euros cuyo destino estaba hasta ahora previamente decidido por el Gobierno central.
También los Ejecutivos autónomos de Escocia, Irlanda del Norte y Gales se ven afectados por las reducciones (820 millones de euros) pero si lo desean podrán retrasar el ajuste al año que viene. Entre los recortes que pueden ser más polémicos están la supresión los llamados Child Trust Funds, unas cartillas de ahorro con dinero público para los recién nacidos (370 millones de euros).
También Italia, aunque Silvio Berlusconi ha presumido de que Italia lideraba la recuperación, ha presentado con una frase latina: “Primum vivere, deinde filosofare” (primero vivir, después filosofar), un plan de ajuste fiscal con una fuerte división del Gobierno.
Más de la mitad del esfuerzo recaerá en las regiones, las provincias y los ayuntamientos, que verán mermada su inversión en 13.000 millones. La dureza del plan no tiene precedentes en Italia. Y, contra lo asegurado por el Gobierno, la política social se verá afectada.
La reforma congelará los salarios de los 3,5 millones de funcionarios y bloqueará los contratos (incluidas renovaciones de temporales) hasta 2013. Para dar ejemplo, se reducen las retribuciones de los ministros y parlamentarios y se racionalizan o suprimen varios entes improductivos.
Las pensiones tampoco se escapan: se retrasa seis meses, hasta julio de 2011, la jubilación de los trabajadores que cumplan los requisitos este año. Y la edad de retiro de las mujeres funcionarias se equiparará progresivamente a la de los hombres, hasta situarse en 2016 en los 65 años (actualmente está en los 60 años).
La austeridad rozará también a los altos directivos privados, al subir la fiscalidad sobre opciones por acciones y bonos de sus empresas. Una gran novedad es la guerra contra el fraude fiscal y la economía sumergida. Italia es el segundo país europeo que, tras Grecia, más impuestos evade (100.000 millones anuales, según datos de la propia hacienda italiana).
Más en consonancia con el estilo del Gabinete Berlusconi es la regularización, con una multa rebajada al 33%, de alrededor de 2,5 millones de inmuebles no declarados (ilegales) que afloren voluntariamente. La amnistía puede generar hasta 5.000 millones de euros, pero según la oposición es un regalo a las mafias. También se ha decidido que los turistas tengan que pagar 10 euros por su estancia en Roma.
Con relación a Alemania, algunos analistas están señalando a Alemania como claro ganador de la crisis fiscal de la eurozona. El desplome del euro favorece al ya abultado superávit comercial alemán. Y el incendio en los mercados de deuda de los países periféricos deja el mismo caballo ganador: de nuevo Alemania. Nunca en los últimos 20 años su deuda había pagado tipos de interés tan bajos: el 2,5% en el bono a 10 años. Un punto menos que hace un año, y dos menos que antes de la quiebra de Lehman Brothers. Cuando nació el euro, hace una década, Alemania pagaba más del 5% por el famoso bund. Veinte años atrás, en plena reunificación, casi el 10%.
Esa caída de los intereses se explica por la huida en desbandada de los inversores hacia la seguridad. Alemania tiene una reputación intachable de buen pagador, y como país refugio se beneficia del bajo coste de su financiación cuando se incendian los mercados. La credibilidad deja un ahorro colosal en las arcas del Tesoro alemán, directamente proporcional al sobrecoste que paga ahora la periferia del sur de Europa.
Los ahorros que ocasiona el bajo coste de su financiación son millonarios. Tenía una deuda pública de 1,76 billones de euros a finales del año pasado, el 73,2% del PIB. Según Barclays, asumiendo que el 20% de la deuda debe ser refinanciada cada año, al final Alemania se ahorra 3.500 millones anuales por cada punto que cae el coste de financiación de su deuda.
Mientras las cosas sigan igual, los alemanes seguirán sacando provecho a esa situación: pueden recaudar mucho dinero de forma barata (con las emisiones de deuda) y obtener un gran retorno con los préstamos a los países con problemas. El problema es que puede llegar el momento en el que Alemania se encuentre con un montón de deudas incobrables, y el sentimiento del mercado se vuelva en su contra como un vendaval.
Sin embargo, no todo son luces. Un parte importante de la banca alemana tiene serios problemas. El sistema de pensiones preocupa. Y, en definitiva, la crisis fiscal europea favorece ahorros en el pago de intereses, pero a la postre Alemania necesita que los compradores de sus exportaciones (los países más golpeados, en gran medida) sigan siendo capaces de comprarlas. Si el resto de la UE se hunde en la recesión, Alemania también pagará las consecuencias.
Los alemanes están mejor porque hicieron las grandes reformas antes de la crisis. Son más competitivos. Y ahorran más. Pero a menudo pasan por alto que fueron los primeros en incumplir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que sus bancos fueron los que más se metieron en el cenagal de las subprime, y que han sacado inmensas ventajas económicas y financieras de la Unión. Alemania va a aprobar una subida de impuestos en lugar de incentivar la demanda interna, que es lo que la UE necesita para salir de la crisis. Olvida de esta forma, que si todo el mundo hiciera lo mismo el mundo iría directo hacia el desastre.
Francia también ha anunciado medidas: los franceses deberán trabajar más para obtener la jubilación y el Gobierno de Sarkozy está dispuesto a poner en marcha un gravamen extra destinado a las rentas más altas y a los rendimientos de capital con objeto de aumentar los recursos para las pensiones. Esas son las principales propuestas del documento elaborado para reformar las pensiones que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, ha remitido a los sindicatos. Los franceses pueden jubilarse a los 60 años, aunque para ello el trabajador debe haber cotizado durante 40 años. Con estas medidas, el Gobierno francés espera "aportar una respuesta a las dificultades financieras del sistema hasta 2020 y 2030".
Finalmente, hay que señalar la previsible admisión de Estonia, ex estado soviético que ingresó en la Unión Europea en 2004, a la zona euro. La noticia demuestra que los máximos órganos comunitarios no están dispuestos a dejar que la crisis impida extender el actual bloque hacia los países del Este. Los gobiernos europeos aprobarán, durante este mes de junio, que el país báltico pase a formar parte de la Eurozona, con la advertencia del Banco Central Europeo (BCE) de que mantenga su inflación bajo control.
ESPAÑA:
El consumo de los hogares y el gasto corriente de la Administración, dos de los pilares de la economía española, aumentaron en el arranque de 2010. Y, de su mano, el producto interior bruto (PIB) emergió para anotarse su primer crecimiento en tasa trimestral. Un avance muy débil, apenas del 0,1%, pero que vale para cumplir con la condición técnica que marca el fin de la recesión. Los datos sobre lo que ocurrió entre enero y marzo, facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), certifican que la mayor recesión en medio siglo se acabó. Al menos por el momento…
Con las tasas negativas en retirada, el INE recapitula: "La contracción acumulada del PIB durante el periodo de recesión de la economía ha sido del 4,6%". La pérdida del PIB durante esos años ronda los 50.000 millones de euros. Algunos analistas lo comparan con la pérdida habida si todos los turistas extranjeros se hubieran puesto de acuerdo para no visitar España durante un año.
En palabras del Secretario de Estado de Economía "hay una tendencia hacia la estabilización de la economía", ya que el mínimo crecimiento del PIB español nos acerca al crecimiento europeo (en la zona euro, el avance solo fue del 0,2%).El mercado laboral, con una tasa de paro cercana al 20%, sin embrago, tira por tierra la comparación. La destrucción de empleo apenas aminoró su paso (110.000 puestos de trabajo menos frente a los 140.000 perdidos en el trimestre anterior).
Frente a la pésima situación laboral, el consumo familiar consolidó su recuperación en el arranque de 2010 con una tasa trimestral del 0,5%, respaldada por el incremento del gasto público corriente.
El INE imputa el avance del gasto público corriente al alza de la remuneración de los funcionarios y al repunte en compras y subvenciones a determinados productos, como los farmacéuticos.
La inversión, según el Instituto retrocedió con más intensidad (-2,7%) que en el trimestre anterior. El frenazo del gasto en infraestructuras llevó a la inversión en construcción a una tasa negativa (-3,4%) que emparenta con lo peor de la crisis. La inversión en bienes de equipo también desfalleció (-1,2%) tras dos trimestres al alza. Sin embargo, lo que no decayó durante el primer trimestre fue el sector exterior, que encadena más de dos años de aportación al crecimiento económico español.
Por otro lado, según la OCDE (organización que aglutina a las 30 economías más desarrolladas) España se contraerá a lo largo de este año un 0,2%. Una décima menos que lo calculado en noviembre (0,3%), que coincidía con la previsión del Gobierno. El año que viene, según esta institución, España, tras dos años de recesión y a pesar de las medidas antidéficit adoptadas por el Gobierno, crecerá un 0,9%. Al contrario de lo que ocurre con el dato de 2010, en esta ocasión la OCDE es más pesimista que el Gobierno de Zapatero, que confía en alcanzar el 1,3% en 2011.
La OCDE afirma que España seguirá casi doblando a Europa en tasa de paro (19,1% frente a 10,1% este año). Espera una tasa de paro del 18,2% en 2011. Los economistas de la organización advierten que la "reducción del alto desempleo español" pasa por una "reforma de envergadura del mercado laboral". Igualmente, recomienda a España una reforma del sistema de pensiones.
La verdad, es que la crisis, además de tremendas dudas sobre el futuro, está poniendo de relieve muchas paradojas. Pese al incremento de la prima de riesgo, jamás le había salido a España tan barato financiarse; y nunca jamás los Gobiernos europeos se pusieron, aparentemente, tan de acuerdo para generar confianza en la zona euro, con un resultado tan grande de desconcierto generalizado. La realidad, es que la tiranía del mercado financiero se están ensañando con España, que acaba de aprobar el plan de ajuste más traumático históricamente habido.
El presidente anunció, entre otras medidas, la rebaja de sueldos para los funcionarios y la congelación de las pensiones. La prima de riesgo de la deuda española (la diferencia entre el bono español y el alemán, el más seguro), encaramada entonces a máximos que llegaron a los 164 puntos básicos, cayó en solo unos días por debajo de la barrera de los 100 puntos. Pero desde entonces, el sobreprecio que tiene que pagar España para financiarse ha seguido creciendo sin freno. Se han superado los niveles previos al 9 de mayo (cuando la Unión Europea y el FMI aprobaron un salvavidas para los países del euro en riesgo de bancarrota por valor de 750.000 millones de euros), hasta cerrar en los 194 puntos a principios de junio.
España tiene que ofrecer casi dos puntos porcentuales más que Alemania para estimular la compra de su deuda: un 4,5% frente al 2,5% que paga el bono alemán. La conclusión es que la situación es ahora peor que antes de que Europa y España lanzaran su doble órdago. Y no solo porque los fríos indicadores así lo digan, sino porque apenas queda munición en la recámara para usar en caso de emergencia.
Los mercados buscan siempre el flanco más vulnerable, que ahora es España: los inversores detectan la enorme debilidad del Gobierno vivida en la votación del plan de ajuste en el Congreso de Diputados, o con el continuo baile de fechas de la reforma laboral. Igualmente, asaltan las dudas respecto a la forma en que el Gobierno pueda aprobar los Presupuestos para 2011, que será al menos tan severo como el plan de recortes ya aprobado (el Gobierno pretende gastar un 7,7% menos que en 2010).
Entre los países de la zona euro, la deuda española ha sido la más castigada en el último mes. Solo el coste de financiación del bono a 10 años de Grecia, Portugal y Bélgica se ha encarecido más que el español. Las razones para el pesimismo no se encuentran únicamente en el mercado secundario de deuda. La Bolsa española, que se ha convertido en el termómetro de los miedos ante la perspectiva de un futuro de anémico crecimiento a medio y largo plazo, es la que más ha retrocedido de los parqués más importantes de Europa. El Ibex ha perdido una cuarta parte del valor que tenía a principios de año.
No obstante, entre tantas malas noticias que llegan de todos los frentes, es importante no perder de vista que España continúa financiándose a los precios más bajos de los últimos años. Desde los años noventa, cuando el tipo de interés medio de la deuda en circulación superaba el 10%, este ha ido cayendo progresivamente hasta el 3,5% de abril de este año, según los datos del Tesoro. Se trata de los tipos más bajos que ha conocido el mercado -un recorte paralelo al del precio del dinero que fija el Banco Central Europeo-, pero que afectan a un volumen de dinero cada vez mayor. Porque la deuda del Estado central en circulación se ha multiplicado por cuatro en dos décadas, hasta alcanzar los 488.392 millones del pasado mes de abril.
Según denuncian varios analistas, está teniendo lugar un cierto histerismo de los inversores y especuladores: “la actitud del que cuando coge una presa, ya no la suelta pase lo que pase”.
Según algunos analistas, estamos asistiendo a una “guerra de propaganda", y “hay cierta sobrerreacción”. Pero también hay razones de peso. La mayor preocupación es la dispersión entre los países del euro. Una zona que hasta ahora funcionaba con cierta armonía. Está en juego si volverá funcionar como bloque; y si los países periféricos podrán volver a crecer sin el apoyo de Alemania. Si no hay economías que gasten, será difícil financiar a esos países.
A las dudas sobre la capacidad de crecimiento futuro de los países más atrasados de Europa, se ha unido el escepticismo ante el plan de rescate de 750.000 millones que se pactó el 9 de mayo, y que desde entonces no se ha desarrollado. Esperemos que no sea habitual que la Unión Europea responda a los ataques de los mercados con medidas que calman la voracidad de los especuladores sólo durante unos días.
El plan de ajuste aprobado tendrá consecuencias desfavorables para el crecimiento y el empleo. Incluso el Gobierno español ha revisado a la baja sus previsiones económicas, anunciando que, entre 2011 y 2013, el PIB aumentará medio punto porcentual menos cada año, mientras el paro descenderá menos que lo anunciado.
En 2013, la tasa de desempleo aún será del 16,2%, casi el doble que antes de la crisis. Esa ralentización del crecimiento ha sido uno de los motivos por los que la agencia Fitch ha rebajado un escalón la nota de la deuda española (de la máxima nota de solvencia AAA -matrícula de honor- la ha rebajado un escalón, hasta AA+ -un sobresaliente- que implica que la probabilidad de impago de la deuda es aún prácticamente nula). La decisión se tomó solo 24 horas después de que el Parlamento aprobara por un voto el plan de ajuste del Gobierno.
Por su parte, el Banco de España ha señalado que los Bancos y las Cajas de Ahorros tendrán que acelerar las provisiones que hacen cuando los clientes les dejan de pagar. Hasta ahora tenían un plazo que alcanzaba entre los dos y los seis años, mientras que ahora se reduce a un año. La medida supone un golpe para las cajas con mayor número de créditos “al ladrillo”, que son las más débiles, tratando, de esta forma que aceleraren las fusiones. El supervisor quiere que el 15 de junio se hayan pedido las ayudas públicas necesarias para las entidades con problemas. Para los mercados, el supervisor lanza el mensaje de que no va a permitir que se oculte “ladrillo” en los balances, como le han acusado medios anglosajones.
La medida que afecta en mayor medida a las Cajas con mayores problemas, está dando lugar a la proliferación –al menos a su intento- de las llamadas “fusiones frías”, o “Sistemas Institucionales de Protección” (SIP). Se trata de acuerdos que permiten mantener lo más sensible (los consejos de administración, la obra social y las oficinas con la marca comercial), mientras se une en un banco el corazón del negocio: los modelos de riesgo, los sistemas informáticos, el capital y, al menos, el 40% de los beneficios. También se firma un compromiso mutuo de solvencia y de permanencia por un mínimo de 10 años. Algunos las denominan "fusión a fuego lento", ya que si se analiza con detalle la letra pequeña establecida por el Banco de España, es difícil que en el futuro se pueda romper el acuerdo.
Para muchos analistas, las urgencias no están actuando convenientemente (el calendario posible acaba el 15 de junio). Para muchos, las SIP son un sistema rápido y flexible, pero deben demostrar que pueden eliminar oficinas y plantillas. El entorno es muy complicado. Si no lo hacen bien, llegará una segunda ronda de fusiones.
Señalan, igualmente, muchos analistas, que las SIP tienen de bueno que las cajas reconozcan sus pérdidas y refuercen su capital con el fondo de rescate, pero no es un sistema adecuado para recortar gastos, en un momento de márgenes a la baja y provisiones al alza. Las SIP por sí solas no resuelven los problemas de solvencia. Al fin y al cabo se trata de préstamos que hay que devolver algún día, y para eso se necesita algo más.
Dice el refranero español, “los males nunca vienen solos”: y es que, por si fuera poco, se ha comenzado a hablar de los efectos de la retirada del dinero procedente del presupuesto comunitario (uno de los grandes motores del crecimiento económico español). España ha recibido desde su entrada en la UE entre 140.000 y 170.000 millones de euros en fondos europeos, que, entre otras cosas, han financiado casi un 50% de la inversión en infraestructuras. Esta valiosísima fuente de recursos amenaza con secarse. Todo indica que la quinta economía europea perderá buena parte de este dinero a partir de 2014, lo que podría rebajar la tasa de crecimiento anual español en cerca de medio punto.
El actual presupuesto comunitario (de 2007 a 2013) ya supuso un recorte de los fondos -de 60.000 a 32.000 millones-, y cada vez es menor la aportación del dinero europeo al crecimiento económico español. En el próximo presupuesto podría ser peor: es posible que España, hasta ahora receptor neto, tenga que aportar, aunque sea a un nivel bajo.
Ante la pérdida paulatina de fondos europeos, hay que confiar en recaudar más impuestos, bien a través del IVA o del IRPF, y tener margen para reinvertir una parte de lo recaudado en suplir la pérdida de fondos. La Administración central y las comunidades tienen que hacer un esfuerzo de coordinación e inversión para mantener el pulso.
Por acabar con mejores noticias, hay que señalar que con la entrada del verano, el paro ha bajado durante el mes de mayo. Las Oficinas de Empleo registraron 76.223 desempleados menos que en el mes de abril. Dentro de la peor crisis económica española en medio siglo, la noticia ha sido bien recibida.
Durante los dos años de recesión económica, ni el buen tiempo ni el repunte estacional de actividad económica valieron para impedir que el paro aumentara, incluso en mayo. Y en el año 2009 apenas se registró un leve descenso del desempleo. El descenso de 76.223 parados habido en mayo ha sido el mejor registro desde que arrancó la crisis.
En términos absolutos, hay que echar la vista atrás al menos cinco años para encontrar un mes (también mayo) en el que la lista del paro se acortara de esta manera. "En su conjunto, este mes de mayo se parece mucho más a los años anteriores a la crisis económica", comentó Octavio Granado, Secretario de Estado de la Seguridad Social.
Ya sea porque la intensa destrucción de empleo no va a más, tras dejar en la cuneta más de dos millones de puestos de trabajo (un 10% de los que había antes de la crisis), o ya sea porque la recuperación económica halla arraigado, el mercado laboral parece estabilizarse. Encadena ya cuatro meses de aumentos en el número de afiliados a la Seguridad Social (en mayo, la afiliación creció en 113.237 ocupados, un 0,6% más que en abril) y dos meses consecutivos de reducción de paro. Y, sobre todo, recupera un comportamiento estacional, propio de etapas menos turbulentas.
No obstante, es muy pronto para asegurar que la economía haya comenzado a crear algún empleo. Habrá que esperar a la cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA).
MERCADOS:
A lo anteriormente resaltado de la crisis del mercado de Deuda, hay que añadir que la Bolsa ha cerrado el mes de mayo una caída del 5,33%, cosechada en su mayor parte cuando Hungría destapó el posible nuevo problema de insolvencia financiera.
El Ibex 35 cerró el pasado mes en el mínimo anual de 8.923,40 puntos. Nivel solo superado a la baja por el mínimo intradía del pasado día 25 de mayo, cuando la UE anunció la propuesta de creación de un impuesto a la banca para crear fondos estatales con los que hacer frente a posibles crisis en las entidades. Pocos días después de hacer la UE esa propuesta, desde el BCE se avisaba de que los bancos de la eurozona sufrirían considerables pérdidas por la posible depreciación del valor de sus préstamos.
Para algunos inversores, la presión a que las autoridades europeas están sometiendo a la banca en momentos difíciles es incomprensible, y justifica la desbandada que se está produciendo.
Aun así, en los mercados de valores se detectó la posibilidad de un rebote en algunas sesiones al considerarse que se estaba dando una situación clara de sobreventa por la acumulación de malas noticias de toda índole. Primero fue Grecia, luego la eurozona casi en su totalidad, después las posibles regulaciones del sector financiero y, más tarde, Corea e Israel, y en todos los casos hubo amplias retiradas de la inversión, más por el ambiente de inestabilidad global que por la importancia de cada una de las noticias.
Por otro lado, en el mercado de divisas, la cotización del euro se ha visto perjudicada por cada una de las malas noticias, cayendo a finales de mayo a su nivel más bajo desde 2006 (llegó a cotizar a 1,1998 dólares por euro).
La depreciación del euro en el mercado de divisas es un problema añadido, ya que está frenando la entrada de inversores, que ven en la posible evolución del tipo de cambio una posibilidad más de perder dinero al efectuar el retorno de su inversión (menos unidades de la divisa por cada euro).
En el mercado español, el sector más perjudicado ha sido otra vez el bancario, tanto por los avisos de los responsables del BCE sobre la calidad de los créditos como por la evidente depreciación de sus carteras de deuda. A esto hay que añadir que a finales de mayo, Morgan Stanley decidió bajar el precio objetivo de los bancos Santander y BBVA desde 11 euros y 12 euros, respectivamente, hasta 9 euros -por la situación económica española-, lo que para muchos gestores es casi una forzada orden de venta.
Los intentos del Ibex 35 por sostenerse por encima de los 9.000 puntos, que tuvieron éxito en un par de ocasiones, se han venido abajo al perderse ese nivel que, además, le ha llevado a acumular una pérdida anual del 25,26% (la mayor entre los principales índices europeos).
EMPRESAS:
Las ventas de coches han mantenido una buena velocidad, pero “los automóviles ya pisan el freno”. Durante el pasado mes de mayo se vendieron 102.873 unidades (un 44,6% más que en el mismo mes del año 2009). De esta forma, el número de matriculaciones en mayo se ha situado al nivel de 1998 (muy alejado del fortísimo periodo de ventas habido de 1999 a 2007). En lo que va de año, se han vendido 482.677 unidades (una aumento del 43,5%).
No obstante, tanto la patronal de fabricantes Anfac, como la de vendedores Ganvam, han declarado que se ha constatado un descenso en la afluencia de clientes a los concesionarios, con una reducción del 20% en el número de pedidos respecto al mes anterior, lo que anticipa bajadas del mercado (previsiblemente a partir de julio).
Las ayudas directas del Plan 2000E (2.000 euros por coche entre las ayudas del Estado, comunidades autónomas y las de los fabricantes) han logrado nueve meses seguidos de subidas en las ventas, pero los recursos se acabarán a mediados de junio.
Fabricantes y vendedores han insistido en la necesidad de prorrogar el Plan 2000E, alegando que, además de ayudar a mantener el mercado y aumentar la recaudación fiscal, generaría ahorro en prestaciones por desempleo. Asimismo, avisaron de que, en caso contrario, será difícil mantener el volumen de empleo en el sector, especialmente en la distribución, es decir, en los concesionarios.
ECONOMÍA GLOBAL:
El director de asuntos monetarios del FMI, José Viñals, reconoció en Madrid que las economías internacionales estuvieron al borde del colapso a principios de mayo por la crisis de Grecia, lo que obligó a tomar medidas urgentes a la UE. Según el ex subgobernador del Banco de España, es la segunda vez que el mundo vive una situación similar en esta crisis. La primera fue en 2008 y tuvo su epicentro en Estados Unidos con la quiebra de Lehman Brothers.
Destacó que la crisis vive una segunda fase por la agudización de los riesgos soberanos y las dudas de que las respectivas autoridades aborden ajustes. Insistió en las reformas estructurales, especialmente la laboral, en tándem con la mejora de la productividad y competitividad. Solicitó “una revolución de la política financiera", pidiendo mayor implicación del sector privado. "Ha llegado la hora de la verdad y en parte depende de la joint-venture (asociación) entre iniciativa privada y pública".
Por otro lado, según un informe confidencial del FMI y de la Comisión Europea, relativo a la factura de las ayudas a la banca, los recursos movilizados superan el 25% del PIB en los países desarrollados.
El trabajo del FMI ha sido encargado por el G-20 a la vista de los impresionantes recursos aportados o garantizados por los contribuyentes (superiores a los 9,6 billones de dólares) para salvar los bancos, aunque una parte de ellos no han sido utilizados. El G-20 tiene previsto discutir en su reunión a finales de junio en Toronto "cómo el sector financiero podría hacer una justa y sustancial contribución para reparar el sistema bancario".
El impacto para el sector público de la crisis bancaria se concentra prácticamente en los llamados países avanzados del G-20 (Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Corea, Reino Unido y Estados Unidos) con más de 9,5 billones. En los países emergentes del grupo sólo han consumido el dinero de los ciudadanos, Brasil (1,3% del PIB) y Rusia (9,6%). El resto de miembros del club (Argentina, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, África del Sur y Turquía) no han gastado ni un céntimo.
Las secuelas más graves de este empleo masivo de dinero de los contribuyentes se verán reflejadas en el preocupante aumento de la deuda pública, que en los países avanzados será de 40 puntos porcentuales entre los años 2008 a 2015, lo que supondrá una grave hipoteca para generaciones futuras. Paralelamente, el impacto de la crisis financiera ha provocado hasta ahora una pérdida acumulada del PIB del 27% en estos países.
Sin duda, el aspecto más preocupante de la crisis financiera que nos azota, ha sido la enorme pérdida de millones de empleos. La tasa de paro ha alcanzado el 10% tanto en Europa como en Estados Unidos. En la Unión Europea el número de desempleados ha aumentado en 7,2 millones desde marzo de 2008 (un crecimiento del 45%).
De momento, solo Estados Unidos ha acordado una medida para pagar los costes incurridos hasta ahora. Sin embargo Europa, a pesar de un informe de la Comisión Europea que cifra en 4,1 billones de euros los recursos públicos comprometidos por 19 Estados europeos (entre octubre de 2008 y marzo de 2010, alrededor del 32,6% del PIB de la UE), tan sólo se han iniciado consultas para crear un fondo de resolución para futuras crisis bancarias, cuya propuesta legislativa no estará lista hasta principios de 2011, y que cuenta con la oposición del Banco Central Europeo. En fin, parece que se prefiere “pasar página”…
Bien es cierto, que sólo se han utilizado finalmente una parte de ellos. En los países avanzados, si se excluyen los avales o garantías públicos (que representan el 11% del PIB), los fondos disponibles para ayudas directas del Gobierno ha representado el 6,2% del PIB. El coste neto para los Estados ha sido del 2,7% del PIB en los países avanzados, es decir, nada menos que 862.000 millones de euros. Sin embargo, las intervenciones directas de los Estados no recuperadas han sido especialmente elevadas en Reino Unido (5,4% del PIB); Alemania (4,8%) y Estados Unidos (3,6%).
Para el comisario de Competencia, Joaquín Almunia, "mientras la situación continúe frágil, es crucial para el conjunto de la economía que los bancos no sigan dependientes de los Estados por más tiempo del necesario y que se financien crecientemente en el mercado". "Algunos han empezado", añadió, "otros serán inducidos a ello y algunos de estos habrán de sufrir una necesaria reestructuración".
Es preciso que este importante asunto de la recuperación de los gastos públicos dirigidos a ayudar a la Banca, sea debatido en la próxima reunión del G-20 en Toronto, y en las instituciones europeas y Estados afectados.
De nuevo han aparecido voces a favor de una instaurar una tasa del 0,05% que recaiga sobre las transacciones financieras, dirigida especialmente a las operaciones especulativas (movimientos de capital a corto plazo). Teniendo en cuenta que el volumen de transacciones financieras mundial es de alrededor de 3.000 billones de euros (movimientos en absoluto controlados), se podrían obtener unos ingresos de 500.000 millones el año próximo, incluidos unos 200.000 millones en Europa, lo que permitiría crear más de tres millones de empleos.
ESTADOS UNIDOS:
Observando la situación de especulación en los mercados financieros con los países del sur de Europa, es posible plantearse qué ocurriría si los agentes de ese mercado perdieran la fe en Estados Unidos. La deuda total estadounidense crece rápido, y alcanza ya a los 12,9 billones de dólares, el equivalente al 92% de su PIB.
Algunos expertos temen que esa situación se pueda dar pronto, ya que el empeoramiento de las cuentas públicas en Estados Unidos comienza a acercarse a un nivel que amenaza con poner a prueba a los mercados en plena crisis del euro.
Para algunos, es la consecuencia de haber puesto el dinero de los contribuyentes a rescatar a la banca y combatir a la recesión. El hecho es que las circunstancias han llevado a que la deuda en los países ricos pueda alcanzar, nada menos, que el 100% del PIB en el año 2014 (37 puntos más que antes de la crisis).
Según el FMI, de la cifra anterior (del 37% más que antes de la crisis) entre otras causas, 3 puntos del incremento se atribuyen a la ayuda masiva al sector financiero. Otros 3,5 puntos a los paquetes de estímulos fiscales. 4 puntos a los intereses que deben pagar los Gobiernos por la deuda que acumulan. Y a esto hay que añadir otros 9 puntos derivados de la pérdida de ingresos debido a la recesión económica.
Afirman muchos analistas, que las finanzas públicas de las potencias industrializadas "están en su peor estado desde la revolución industrial", excluyendo, claro, los periodos de guerra y de posguerra. Y por eso no son pocos los que empiezan a mirar más allá de la crisis inmediata en Europa, y se anticipan a la siguiente etapa, con la atención puesta en EE UU (algunos no lo ven muy lejana en el tiempo).
La oficina presupuestaria del Congreso de EE UU estima que para el año 2020, el 14% del gasto público irá destinado a pagar los intereses de la deuda. Eso equivale a 916.000 millones de dólares (cinco veces más que el año pasado). Buena parte de esa deuda está en manos de extranjeros, es decir, el dinero saldrá del país en lugar de invertirse en el mismo.
En las próximas dos décadas, si esa política no cambia, la deuda podría doblarse y superar el 150% del PIB estadounidense (consecuencia del gasto sanitario y de las pensiones). Ante este panorama, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha reclamado un plan para reducir el déficit público (ronda el 11% del PIB) a un nivel sostenible.
Bernanke ha llegado a afirmar que “el caso griego debe ser tomado como una lección. Ya que si no, se perderá la confianza de los mercados". EE UU tiene, además, su propio drama en casa. A día de hoy es más arriesgado prestar dinero a California que a Irak, ya que este Estado estadounidense aparece el séptimo en una lista liderada por Venezuela, Argentina y Grecia.
En general, se niega cualquier comparación entre la situación fiscal estadounidense y el drama que se vive en Europa. Pero en Washington siguen muy de cerca la evolución en Europa: existe el riesgo de que la crisis de la eurozona haga descarrilar a la débil e incipiente recuperación en Estados Unidos.
La caída libre del euro encarece los productos estadounidenses en el exterior. La zona euro es el segundo mercado para EE UU (15,3%), por detrás de Canadá (19,4%) y seguido de México (12,2%).
El problema llegaría, si el parón en Europa derivado de la crisis fiscal afectara a otras economías, con las que EE UU tiene estrechos lazos comerciales. Y lo que preocupa especialmente es el riesgo de contagio al sistema financiero, restringiendo, aún más, a las condiciones financieras.
En relación al sistema financiero, el Senado norteamericano ha aprobado la ley de reforma financiera. Teóricamente, se persigue reformar a Wall Street, evitando el riesgo de que los ciudadanos paguen los errores de los bancos. La ley creará nuevos instrumentos de control y otorgará a las agencias reguladoras más poderes para intervenir en las operaciones financieras.
Ahora se precisa refundir el texto aprobado en el Senado con el que la Cámara de Representantes aprobó en el mes de diciembre, y volver a votar de nuevo el proyecto resultante en los plenos de ambas cámaras. Ese proceso puede requerir aún algo más de un mes para su conclusión.
No existen diferencias notables entre los textos de las dos cámaras, pero sí hay algunos detalles que es necesario conciliar, sobre todo en lo que respecta al mercado de derivados. Mientras el proyecto de la Cámara apenas incluye modificaciones en ese campo, el del Senado deja a los grandes bancos prácticamente fuera de ese mercado y prohíbe las operaciones directas entre dos entidades. El Senado entiende que los derivados, un complejo producto financiero diseñado por aumentar el rendimiento de una inversión mediante la pura especulación, son parte principal de la crisis provocada por Wall Street en 2008.
La reforma persigue evitar situaciones como la que dio lugar a la burbuja urbanística, limitar el riesgo que asumen las firmas financieras. En definitiva, se intentan corregir los problemas que colocaron a la economía mundial al borde del colapso total.
Las autoridades podrán impedir la entrega de bonos millonarios a los ejecutivos de empresas, que se considere que están en mala posición o en riesgo de quiebra.
Se establece un nuevo Consejo de Estabilidad Financiera cuya función será la de asistir a la Reserva Federal en el seguimiento del riesgo que van asumiendo las instituciones financieras y se crea también, dentro de la Reserva Federal, una nueva agencia de protección al consumidor que será la responsable de vigilar las condiciones de los créditos más frecuentes, ya sean hipotecas o tarjetas de crédito.
También la ley creará un nuevo organismo de vigilancia de las compañías de seguros y de las agencias de rating financiero. Estas agencias, hasta ahora, otorgan su valoración a las mismas empresas que les pagan, lo que genera sospechas. Con esta legislación, se incorporarán al proceso de calificación representantes de la Comisión de Valores.
Por lo respecta al grave problema del desempleo en Estados Unidos, durante el pasado mayo ha vuelto a aumentar, aunque con menor intensidad que en meses anteriores. Según el Departamento de Trabajo, la destrucción de puestos de trabajo ha sido de 345.000 personas (menos que en el mes de abril pasado). Se trata de un mal dato, pero que se ha tratado de interpretar como no demasiado malo, al haber disminuido la destrucción de empleo. La tasa paro ha crecido al 9,4% (la más alta desde el año 1983). Y según Bernanke, la destrucción de empleo persistirá, al menos, durante todo este año 2010.
UNIÓN EUROPEA:
Todos los Gobiernos insistían en proclamar las diferencias de sus países con Grecia. Pero Hungría provocó un nuevo sobresalto al subrayar que atraviesa una situación económica gravísima, "comparable a la de Grecia", y que la posibilidad de impago de su deuda no es exagerada. Lo hizo por boca del Gobierno de centro-derecha que acaba de tomar posesión, y que acusa al anterior Ejecutivo socialista de haber mentido sobre la situación económica y manipulado las cuentas. Al día siguiente, el mismo Ejecutivo, manifestó que la situación no era realmente esa, y que había exagerado los problemas.
Hungría, con un PIB próximo al 1% de la Unión, recibió ya un auxilio financiero para evitar la quiebra de unos 19.000 millones de euros por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), la UE y el Banco Mundial en octubre de 2008. Aunque Hungría no pertenece a la zona euro, la noticia contagió inmediatamente a los mercados financieros europeos con fuertes caídas en las Bolsas de Madrid (3,8%), Milán (3,7%), París, (2,8%), Francfort (1,8%) y Londres (1,6). El euro cayó hasta 1,19 dólares, el nivel de cambio más bajo desde hace cuatro años.
Sorprende el anuncio de Hungría, ya que esta no es la visión que tenían los expertos del FMI sobre esa economía. En su quinto informe sobre el plan de ayuda, redactado el pasado marzo, los expertos del Fondo señalaron que el programa económico del Gobierno "ha puesto a Hungría en el camino de la estabilidad y el crecimiento". Igualmente señalaban que “bajo el programa de apoyo del Fondo, la posición fiscal subyacente ha mejorado, se proporcionó oportuna liquidez al sistema y se mejoró significativamente la supervisión bancaria”.
Lo cierto es que según los datos publicados por Eurostat (la oficina estadística de la Unión Europea), el PIB de Hungría durante el primer trimestre creció el 0,9%, muy por encima del 0,2% de media europea. Hungría tiene una deuda pública del 78% del PIB, también algo superior a la media de la UE.
Por otro lado, la Unión Europea impondrá sanciones a los países que violen en el futuro el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que ha quedado inoperante por las políticas fiscales contra la crisis. Si bien es cierto, que Alemania, fue uno de los primeros países incumplidores del mismo.
No obstante, es Alemania la que está liderando las peticiones de disciplina, rigor y mano dura en la Unión Europea.
El Pacto de Estabilidad sigue en vigor, con sus exigencias básicas de mantener el déficit por debajo del 3%, y de que no supere la deuda una cifra equivalente al 60% del PIB. Lo que ahora se persigue, es aplicar de forma decidida sanciones financieras y no financieras a los incumplidores.
El pacto actualmente vigente prevé sanciones graduales (con fiscalización muy pautada de los programas de vuelta a la normalidad) que pueden llegar al límite de gravosas multas (con tope del 0,5% del PIB). Extremo nunca alcanzado y que se evocó en 2003 precisamente contra las, entonces, incumplidoras Alemania y Francia. En aquel momento, ambas potencias económicas, forzaron una reforma del pacto para flexibilizarlo.
Da la impresión que Alemania se propone desandar el camino andado en su calidad de principal contribuyente al plan de rescate de Grecia y al fondo de 750.000 millones de euros para otros posibles afectados.
Frente a los apoyos fiscales llevados a cabo durante la Gran Recesión, se ha intensificado la necesidad de los ajustes presupuestarios. Ahora bien, una intensa reducción del gasto público -excesivamente concentrada en el tiempo- no es el remedio adecuado a la creciente anemia de las economías europeas. Es una señal necesaria, orientada como mensaje a los mercados, pero de dudosa utilidad para la recuperación del crecimiento y del saneamiento de las finanzas públicas.
Con reducciones improvisadas en el gasto de inversión no se conseguirá un buen saneamiento, ya que los ingresos públicos también han de contribuir. Los impuestos no deben ser elevados en momentos recesivos, sino que hay que propiciar el consumo y la inversión, creando la suficiente confianza en los agentes económicos. Confianza que, en estos momentos, brilla por su ausencia en el viejo continente europeo.
En Inglaterra, la nueva coalición de conservadores y liberal-demócratas ha anunciado un recorte presupuestario de 6.250 millones de libras (cerca de 7.300 millones de euros) para el actual ejercicio fiscal 2010 /2011. Para ello, el Gobierno se ha apoyado en la crisis de la zona euro (aunque no forme parte de ella).
Gran Bretaña es el país con el déficit público más elevado de la UE, por lo que el ajuste presupuestario ha de servir para prevenir que los mercados acaben cebándose en su deuda como lo han hecho con la zona euro.
Según ha anunciado el Gobierno inglés, se trata de "los primeros pasos" de un ajuste mucho más duro que empezará a trazarse en otoño, cuando el nuevo Gobierno presente sus prioridades de gasto público a tres años con la vista puesta en reducir el déficit (actualmente equivale al 13% de su PIB) y empezar a dominar la deuda pública.
Se ha anunciado la congelación de hecho de la contratación de nuevos funcionarios, pero no han explicado cuántos perderán su empleo. El Instituto para Personal y Desarrollo del Reino Unido, estimó que serán unos 50.000 en este ejercicio presupuestario. Del ahorro final, 580 millones de euros serán reinvertidos en gasto público productivo.
El Estado ahorrará 5,8 millones de euros al suprimir los coches oficiales asignados personalmente a los miembros del Gobierno (incluyendo lo que en España se conoce como Secretarios de Estado), que a partir de ahora deberán compartir coche o utilizar transporte público cuando sea posible. La orden de prohibir a todos los funcionarios públicos viajar en primera clase permitirá recortar gastos por 11,6 millones de euros.
El Gobierno espera ahorrar 2.000 millones de euros retrasando, suspendiendo o renegociando contratos y proyectos ya firmados y otros 1.350 millones en consultoría y gastos de viaje. Las distintas medidas propuestas significan que los Gobiernos locales deberán reducir el gasto en 1.350 millones de euros, pero tendrán libertad para decidir cómo gastan un total de casi 2.000 millones de euros cuyo destino estaba hasta ahora previamente decidido por el Gobierno central.
También los Ejecutivos autónomos de Escocia, Irlanda del Norte y Gales se ven afectados por las reducciones (820 millones de euros) pero si lo desean podrán retrasar el ajuste al año que viene. Entre los recortes que pueden ser más polémicos están la supresión los llamados Child Trust Funds, unas cartillas de ahorro con dinero público para los recién nacidos (370 millones de euros).
También Italia, aunque Silvio Berlusconi ha presumido de que Italia lideraba la recuperación, ha presentado con una frase latina: “Primum vivere, deinde filosofare” (primero vivir, después filosofar), un plan de ajuste fiscal con una fuerte división del Gobierno.
Más de la mitad del esfuerzo recaerá en las regiones, las provincias y los ayuntamientos, que verán mermada su inversión en 13.000 millones. La dureza del plan no tiene precedentes en Italia. Y, contra lo asegurado por el Gobierno, la política social se verá afectada.
La reforma congelará los salarios de los 3,5 millones de funcionarios y bloqueará los contratos (incluidas renovaciones de temporales) hasta 2013. Para dar ejemplo, se reducen las retribuciones de los ministros y parlamentarios y se racionalizan o suprimen varios entes improductivos.
Las pensiones tampoco se escapan: se retrasa seis meses, hasta julio de 2011, la jubilación de los trabajadores que cumplan los requisitos este año. Y la edad de retiro de las mujeres funcionarias se equiparará progresivamente a la de los hombres, hasta situarse en 2016 en los 65 años (actualmente está en los 60 años).
La austeridad rozará también a los altos directivos privados, al subir la fiscalidad sobre opciones por acciones y bonos de sus empresas. Una gran novedad es la guerra contra el fraude fiscal y la economía sumergida. Italia es el segundo país europeo que, tras Grecia, más impuestos evade (100.000 millones anuales, según datos de la propia hacienda italiana).
Más en consonancia con el estilo del Gabinete Berlusconi es la regularización, con una multa rebajada al 33%, de alrededor de 2,5 millones de inmuebles no declarados (ilegales) que afloren voluntariamente. La amnistía puede generar hasta 5.000 millones de euros, pero según la oposición es un regalo a las mafias. También se ha decidido que los turistas tengan que pagar 10 euros por su estancia en Roma.
Con relación a Alemania, algunos analistas están señalando a Alemania como claro ganador de la crisis fiscal de la eurozona. El desplome del euro favorece al ya abultado superávit comercial alemán. Y el incendio en los mercados de deuda de los países periféricos deja el mismo caballo ganador: de nuevo Alemania. Nunca en los últimos 20 años su deuda había pagado tipos de interés tan bajos: el 2,5% en el bono a 10 años. Un punto menos que hace un año, y dos menos que antes de la quiebra de Lehman Brothers. Cuando nació el euro, hace una década, Alemania pagaba más del 5% por el famoso bund. Veinte años atrás, en plena reunificación, casi el 10%.
Esa caída de los intereses se explica por la huida en desbandada de los inversores hacia la seguridad. Alemania tiene una reputación intachable de buen pagador, y como país refugio se beneficia del bajo coste de su financiación cuando se incendian los mercados. La credibilidad deja un ahorro colosal en las arcas del Tesoro alemán, directamente proporcional al sobrecoste que paga ahora la periferia del sur de Europa.
Los ahorros que ocasiona el bajo coste de su financiación son millonarios. Tenía una deuda pública de 1,76 billones de euros a finales del año pasado, el 73,2% del PIB. Según Barclays, asumiendo que el 20% de la deuda debe ser refinanciada cada año, al final Alemania se ahorra 3.500 millones anuales por cada punto que cae el coste de financiación de su deuda.
Mientras las cosas sigan igual, los alemanes seguirán sacando provecho a esa situación: pueden recaudar mucho dinero de forma barata (con las emisiones de deuda) y obtener un gran retorno con los préstamos a los países con problemas. El problema es que puede llegar el momento en el que Alemania se encuentre con un montón de deudas incobrables, y el sentimiento del mercado se vuelva en su contra como un vendaval.
Sin embargo, no todo son luces. Un parte importante de la banca alemana tiene serios problemas. El sistema de pensiones preocupa. Y, en definitiva, la crisis fiscal europea favorece ahorros en el pago de intereses, pero a la postre Alemania necesita que los compradores de sus exportaciones (los países más golpeados, en gran medida) sigan siendo capaces de comprarlas. Si el resto de la UE se hunde en la recesión, Alemania también pagará las consecuencias.
Los alemanes están mejor porque hicieron las grandes reformas antes de la crisis. Son más competitivos. Y ahorran más. Pero a menudo pasan por alto que fueron los primeros en incumplir el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que sus bancos fueron los que más se metieron en el cenagal de las subprime, y que han sacado inmensas ventajas económicas y financieras de la Unión. Alemania va a aprobar una subida de impuestos en lugar de incentivar la demanda interna, que es lo que la UE necesita para salir de la crisis. Olvida de esta forma, que si todo el mundo hiciera lo mismo el mundo iría directo hacia el desastre.
Francia también ha anunciado medidas: los franceses deberán trabajar más para obtener la jubilación y el Gobierno de Sarkozy está dispuesto a poner en marcha un gravamen extra destinado a las rentas más altas y a los rendimientos de capital con objeto de aumentar los recursos para las pensiones. Esas son las principales propuestas del documento elaborado para reformar las pensiones que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, ha remitido a los sindicatos. Los franceses pueden jubilarse a los 60 años, aunque para ello el trabajador debe haber cotizado durante 40 años. Con estas medidas, el Gobierno francés espera "aportar una respuesta a las dificultades financieras del sistema hasta 2020 y 2030".
Finalmente, hay que señalar la previsible admisión de Estonia, ex estado soviético que ingresó en la Unión Europea en 2004, a la zona euro. La noticia demuestra que los máximos órganos comunitarios no están dispuestos a dejar que la crisis impida extender el actual bloque hacia los países del Este. Los gobiernos europeos aprobarán, durante este mes de junio, que el país báltico pase a formar parte de la Eurozona, con la advertencia del Banco Central Europeo (BCE) de que mantenga su inflación bajo control.
ESPAÑA:
El consumo de los hogares y el gasto corriente de la Administración, dos de los pilares de la economía española, aumentaron en el arranque de 2010. Y, de su mano, el producto interior bruto (PIB) emergió para anotarse su primer crecimiento en tasa trimestral. Un avance muy débil, apenas del 0,1%, pero que vale para cumplir con la condición técnica que marca el fin de la recesión. Los datos sobre lo que ocurrió entre enero y marzo, facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), certifican que la mayor recesión en medio siglo se acabó. Al menos por el momento…
Con las tasas negativas en retirada, el INE recapitula: "La contracción acumulada del PIB durante el periodo de recesión de la economía ha sido del 4,6%". La pérdida del PIB durante esos años ronda los 50.000 millones de euros. Algunos analistas lo comparan con la pérdida habida si todos los turistas extranjeros se hubieran puesto de acuerdo para no visitar España durante un año.
En palabras del Secretario de Estado de Economía "hay una tendencia hacia la estabilización de la economía", ya que el mínimo crecimiento del PIB español nos acerca al crecimiento europeo (en la zona euro, el avance solo fue del 0,2%).El mercado laboral, con una tasa de paro cercana al 20%, sin embrago, tira por tierra la comparación. La destrucción de empleo apenas aminoró su paso (110.000 puestos de trabajo menos frente a los 140.000 perdidos en el trimestre anterior).
Frente a la pésima situación laboral, el consumo familiar consolidó su recuperación en el arranque de 2010 con una tasa trimestral del 0,5%, respaldada por el incremento del gasto público corriente.
El INE imputa el avance del gasto público corriente al alza de la remuneración de los funcionarios y al repunte en compras y subvenciones a determinados productos, como los farmacéuticos.
La inversión, según el Instituto retrocedió con más intensidad (-2,7%) que en el trimestre anterior. El frenazo del gasto en infraestructuras llevó a la inversión en construcción a una tasa negativa (-3,4%) que emparenta con lo peor de la crisis. La inversión en bienes de equipo también desfalleció (-1,2%) tras dos trimestres al alza. Sin embargo, lo que no decayó durante el primer trimestre fue el sector exterior, que encadena más de dos años de aportación al crecimiento económico español.
Por otro lado, según la OCDE (organización que aglutina a las 30 economías más desarrolladas) España se contraerá a lo largo de este año un 0,2%. Una décima menos que lo calculado en noviembre (0,3%), que coincidía con la previsión del Gobierno. El año que viene, según esta institución, España, tras dos años de recesión y a pesar de las medidas antidéficit adoptadas por el Gobierno, crecerá un 0,9%. Al contrario de lo que ocurre con el dato de 2010, en esta ocasión la OCDE es más pesimista que el Gobierno de Zapatero, que confía en alcanzar el 1,3% en 2011.
La OCDE afirma que España seguirá casi doblando a Europa en tasa de paro (19,1% frente a 10,1% este año). Espera una tasa de paro del 18,2% en 2011. Los economistas de la organización advierten que la "reducción del alto desempleo español" pasa por una "reforma de envergadura del mercado laboral". Igualmente, recomienda a España una reforma del sistema de pensiones.
La verdad, es que la crisis, además de tremendas dudas sobre el futuro, está poniendo de relieve muchas paradojas. Pese al incremento de la prima de riesgo, jamás le había salido a España tan barato financiarse; y nunca jamás los Gobiernos europeos se pusieron, aparentemente, tan de acuerdo para generar confianza en la zona euro, con un resultado tan grande de desconcierto generalizado. La realidad, es que la tiranía del mercado financiero se están ensañando con España, que acaba de aprobar el plan de ajuste más traumático históricamente habido.
El presidente anunció, entre otras medidas, la rebaja de sueldos para los funcionarios y la congelación de las pensiones. La prima de riesgo de la deuda española (la diferencia entre el bono español y el alemán, el más seguro), encaramada entonces a máximos que llegaron a los 164 puntos básicos, cayó en solo unos días por debajo de la barrera de los 100 puntos. Pero desde entonces, el sobreprecio que tiene que pagar España para financiarse ha seguido creciendo sin freno. Se han superado los niveles previos al 9 de mayo (cuando la Unión Europea y el FMI aprobaron un salvavidas para los países del euro en riesgo de bancarrota por valor de 750.000 millones de euros), hasta cerrar en los 194 puntos a principios de junio.
España tiene que ofrecer casi dos puntos porcentuales más que Alemania para estimular la compra de su deuda: un 4,5% frente al 2,5% que paga el bono alemán. La conclusión es que la situación es ahora peor que antes de que Europa y España lanzaran su doble órdago. Y no solo porque los fríos indicadores así lo digan, sino porque apenas queda munición en la recámara para usar en caso de emergencia.
Los mercados buscan siempre el flanco más vulnerable, que ahora es España: los inversores detectan la enorme debilidad del Gobierno vivida en la votación del plan de ajuste en el Congreso de Diputados, o con el continuo baile de fechas de la reforma laboral. Igualmente, asaltan las dudas respecto a la forma en que el Gobierno pueda aprobar los Presupuestos para 2011, que será al menos tan severo como el plan de recortes ya aprobado (el Gobierno pretende gastar un 7,7% menos que en 2010).
Entre los países de la zona euro, la deuda española ha sido la más castigada en el último mes. Solo el coste de financiación del bono a 10 años de Grecia, Portugal y Bélgica se ha encarecido más que el español. Las razones para el pesimismo no se encuentran únicamente en el mercado secundario de deuda. La Bolsa española, que se ha convertido en el termómetro de los miedos ante la perspectiva de un futuro de anémico crecimiento a medio y largo plazo, es la que más ha retrocedido de los parqués más importantes de Europa. El Ibex ha perdido una cuarta parte del valor que tenía a principios de año.
No obstante, entre tantas malas noticias que llegan de todos los frentes, es importante no perder de vista que España continúa financiándose a los precios más bajos de los últimos años. Desde los años noventa, cuando el tipo de interés medio de la deuda en circulación superaba el 10%, este ha ido cayendo progresivamente hasta el 3,5% de abril de este año, según los datos del Tesoro. Se trata de los tipos más bajos que ha conocido el mercado -un recorte paralelo al del precio del dinero que fija el Banco Central Europeo-, pero que afectan a un volumen de dinero cada vez mayor. Porque la deuda del Estado central en circulación se ha multiplicado por cuatro en dos décadas, hasta alcanzar los 488.392 millones del pasado mes de abril.
Según denuncian varios analistas, está teniendo lugar un cierto histerismo de los inversores y especuladores: “la actitud del que cuando coge una presa, ya no la suelta pase lo que pase”.
Según algunos analistas, estamos asistiendo a una “guerra de propaganda", y “hay cierta sobrerreacción”. Pero también hay razones de peso. La mayor preocupación es la dispersión entre los países del euro. Una zona que hasta ahora funcionaba con cierta armonía. Está en juego si volverá funcionar como bloque; y si los países periféricos podrán volver a crecer sin el apoyo de Alemania. Si no hay economías que gasten, será difícil financiar a esos países.
A las dudas sobre la capacidad de crecimiento futuro de los países más atrasados de Europa, se ha unido el escepticismo ante el plan de rescate de 750.000 millones que se pactó el 9 de mayo, y que desde entonces no se ha desarrollado. Esperemos que no sea habitual que la Unión Europea responda a los ataques de los mercados con medidas que calman la voracidad de los especuladores sólo durante unos días.
El plan de ajuste aprobado tendrá consecuencias desfavorables para el crecimiento y el empleo. Incluso el Gobierno español ha revisado a la baja sus previsiones económicas, anunciando que, entre 2011 y 2013, el PIB aumentará medio punto porcentual menos cada año, mientras el paro descenderá menos que lo anunciado.
En 2013, la tasa de desempleo aún será del 16,2%, casi el doble que antes de la crisis. Esa ralentización del crecimiento ha sido uno de los motivos por los que la agencia Fitch ha rebajado un escalón la nota de la deuda española (de la máxima nota de solvencia AAA -matrícula de honor- la ha rebajado un escalón, hasta AA+ -un sobresaliente- que implica que la probabilidad de impago de la deuda es aún prácticamente nula). La decisión se tomó solo 24 horas después de que el Parlamento aprobara por un voto el plan de ajuste del Gobierno.
Por su parte, el Banco de España ha señalado que los Bancos y las Cajas de Ahorros tendrán que acelerar las provisiones que hacen cuando los clientes les dejan de pagar. Hasta ahora tenían un plazo que alcanzaba entre los dos y los seis años, mientras que ahora se reduce a un año. La medida supone un golpe para las cajas con mayor número de créditos “al ladrillo”, que son las más débiles, tratando, de esta forma que aceleraren las fusiones. El supervisor quiere que el 15 de junio se hayan pedido las ayudas públicas necesarias para las entidades con problemas. Para los mercados, el supervisor lanza el mensaje de que no va a permitir que se oculte “ladrillo” en los balances, como le han acusado medios anglosajones.
La medida que afecta en mayor medida a las Cajas con mayores problemas, está dando lugar a la proliferación –al menos a su intento- de las llamadas “fusiones frías”, o “Sistemas Institucionales de Protección” (SIP). Se trata de acuerdos que permiten mantener lo más sensible (los consejos de administración, la obra social y las oficinas con la marca comercial), mientras se une en un banco el corazón del negocio: los modelos de riesgo, los sistemas informáticos, el capital y, al menos, el 40% de los beneficios. También se firma un compromiso mutuo de solvencia y de permanencia por un mínimo de 10 años. Algunos las denominan "fusión a fuego lento", ya que si se analiza con detalle la letra pequeña establecida por el Banco de España, es difícil que en el futuro se pueda romper el acuerdo.
Para muchos analistas, las urgencias no están actuando convenientemente (el calendario posible acaba el 15 de junio). Para muchos, las SIP son un sistema rápido y flexible, pero deben demostrar que pueden eliminar oficinas y plantillas. El entorno es muy complicado. Si no lo hacen bien, llegará una segunda ronda de fusiones.
Señalan, igualmente, muchos analistas, que las SIP tienen de bueno que las cajas reconozcan sus pérdidas y refuercen su capital con el fondo de rescate, pero no es un sistema adecuado para recortar gastos, en un momento de márgenes a la baja y provisiones al alza. Las SIP por sí solas no resuelven los problemas de solvencia. Al fin y al cabo se trata de préstamos que hay que devolver algún día, y para eso se necesita algo más.
Dice el refranero español, “los males nunca vienen solos”: y es que, por si fuera poco, se ha comenzado a hablar de los efectos de la retirada del dinero procedente del presupuesto comunitario (uno de los grandes motores del crecimiento económico español). España ha recibido desde su entrada en la UE entre 140.000 y 170.000 millones de euros en fondos europeos, que, entre otras cosas, han financiado casi un 50% de la inversión en infraestructuras. Esta valiosísima fuente de recursos amenaza con secarse. Todo indica que la quinta economía europea perderá buena parte de este dinero a partir de 2014, lo que podría rebajar la tasa de crecimiento anual español en cerca de medio punto.
El actual presupuesto comunitario (de 2007 a 2013) ya supuso un recorte de los fondos -de 60.000 a 32.000 millones-, y cada vez es menor la aportación del dinero europeo al crecimiento económico español. En el próximo presupuesto podría ser peor: es posible que España, hasta ahora receptor neto, tenga que aportar, aunque sea a un nivel bajo.
Ante la pérdida paulatina de fondos europeos, hay que confiar en recaudar más impuestos, bien a través del IVA o del IRPF, y tener margen para reinvertir una parte de lo recaudado en suplir la pérdida de fondos. La Administración central y las comunidades tienen que hacer un esfuerzo de coordinación e inversión para mantener el pulso.
Por acabar con mejores noticias, hay que señalar que con la entrada del verano, el paro ha bajado durante el mes de mayo. Las Oficinas de Empleo registraron 76.223 desempleados menos que en el mes de abril. Dentro de la peor crisis económica española en medio siglo, la noticia ha sido bien recibida.
Durante los dos años de recesión económica, ni el buen tiempo ni el repunte estacional de actividad económica valieron para impedir que el paro aumentara, incluso en mayo. Y en el año 2009 apenas se registró un leve descenso del desempleo. El descenso de 76.223 parados habido en mayo ha sido el mejor registro desde que arrancó la crisis.
En términos absolutos, hay que echar la vista atrás al menos cinco años para encontrar un mes (también mayo) en el que la lista del paro se acortara de esta manera. "En su conjunto, este mes de mayo se parece mucho más a los años anteriores a la crisis económica", comentó Octavio Granado, Secretario de Estado de la Seguridad Social.
Ya sea porque la intensa destrucción de empleo no va a más, tras dejar en la cuneta más de dos millones de puestos de trabajo (un 10% de los que había antes de la crisis), o ya sea porque la recuperación económica halla arraigado, el mercado laboral parece estabilizarse. Encadena ya cuatro meses de aumentos en el número de afiliados a la Seguridad Social (en mayo, la afiliación creció en 113.237 ocupados, un 0,6% más que en abril) y dos meses consecutivos de reducción de paro. Y, sobre todo, recupera un comportamiento estacional, propio de etapas menos turbulentas.
No obstante, es muy pronto para asegurar que la economía haya comenzado a crear algún empleo. Habrá que esperar a la cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA).
MERCADOS:
A lo anteriormente resaltado de la crisis del mercado de Deuda, hay que añadir que la Bolsa ha cerrado el mes de mayo una caída del 5,33%, cosechada en su mayor parte cuando Hungría destapó el posible nuevo problema de insolvencia financiera.
El Ibex 35 cerró el pasado mes en el mínimo anual de 8.923,40 puntos. Nivel solo superado a la baja por el mínimo intradía del pasado día 25 de mayo, cuando la UE anunció la propuesta de creación de un impuesto a la banca para crear fondos estatales con los que hacer frente a posibles crisis en las entidades. Pocos días después de hacer la UE esa propuesta, desde el BCE se avisaba de que los bancos de la eurozona sufrirían considerables pérdidas por la posible depreciación del valor de sus préstamos.
Para algunos inversores, la presión a que las autoridades europeas están sometiendo a la banca en momentos difíciles es incomprensible, y justifica la desbandada que se está produciendo.
Aun así, en los mercados de valores se detectó la posibilidad de un rebote en algunas sesiones al considerarse que se estaba dando una situación clara de sobreventa por la acumulación de malas noticias de toda índole. Primero fue Grecia, luego la eurozona casi en su totalidad, después las posibles regulaciones del sector financiero y, más tarde, Corea e Israel, y en todos los casos hubo amplias retiradas de la inversión, más por el ambiente de inestabilidad global que por la importancia de cada una de las noticias.
Por otro lado, en el mercado de divisas, la cotización del euro se ha visto perjudicada por cada una de las malas noticias, cayendo a finales de mayo a su nivel más bajo desde 2006 (llegó a cotizar a 1,1998 dólares por euro).
La depreciación del euro en el mercado de divisas es un problema añadido, ya que está frenando la entrada de inversores, que ven en la posible evolución del tipo de cambio una posibilidad más de perder dinero al efectuar el retorno de su inversión (menos unidades de la divisa por cada euro).
En el mercado español, el sector más perjudicado ha sido otra vez el bancario, tanto por los avisos de los responsables del BCE sobre la calidad de los créditos como por la evidente depreciación de sus carteras de deuda. A esto hay que añadir que a finales de mayo, Morgan Stanley decidió bajar el precio objetivo de los bancos Santander y BBVA desde 11 euros y 12 euros, respectivamente, hasta 9 euros -por la situación económica española-, lo que para muchos gestores es casi una forzada orden de venta.
Los intentos del Ibex 35 por sostenerse por encima de los 9.000 puntos, que tuvieron éxito en un par de ocasiones, se han venido abajo al perderse ese nivel que, además, le ha llevado a acumular una pérdida anual del 25,26% (la mayor entre los principales índices europeos).
EMPRESAS:
Las ventas de coches han mantenido una buena velocidad, pero “los automóviles ya pisan el freno”. Durante el pasado mes de mayo se vendieron 102.873 unidades (un 44,6% más que en el mismo mes del año 2009). De esta forma, el número de matriculaciones en mayo se ha situado al nivel de 1998 (muy alejado del fortísimo periodo de ventas habido de 1999 a 2007). En lo que va de año, se han vendido 482.677 unidades (una aumento del 43,5%).
No obstante, tanto la patronal de fabricantes Anfac, como la de vendedores Ganvam, han declarado que se ha constatado un descenso en la afluencia de clientes a los concesionarios, con una reducción del 20% en el número de pedidos respecto al mes anterior, lo que anticipa bajadas del mercado (previsiblemente a partir de julio).
Las ayudas directas del Plan 2000E (2.000 euros por coche entre las ayudas del Estado, comunidades autónomas y las de los fabricantes) han logrado nueve meses seguidos de subidas en las ventas, pero los recursos se acabarán a mediados de junio.
Fabricantes y vendedores han insistido en la necesidad de prorrogar el Plan 2000E, alegando que, además de ayudar a mantener el mercado y aumentar la recaudación fiscal, generaría ahorro en prestaciones por desempleo. Asimismo, avisaron de que, en caso contrario, será difícil mantener el volumen de empleo en el sector, especialmente en la distribución, es decir, en los concesionarios.
martes, 11 de mayo de 2010
LA TIRANIA DE LOS MERCADOS FINANCIEROS. ¿UN PELIGRO REAL?
El objetivo fundamental asignado a la actividad económica es la satisfacción de las necesidades humanas. Sin embargo, desde hace bastantes años, ha adquirido demasiada supremacía la economía financiera. Parece como si lo único importante fuese la potenciación de una serie de operaciones de ingeniería financiera, muchas de ellas completamente virtuales y con cierto componente piramidal.
Todo ello ha ido en detrimento y descuido de la economía real: de la que vivimos todos a diario, la de los bienes y servicios que si integran las necesidades humanas.
Ha influido de manera determinante la llamada Globalización. Que no es otra cosa que Globalización Financiera. Basta observar que se mueven diariamente capitales a corto plazo (dinero) equivalentes a tres veces el PIB español de un año. Estos movimientos especulativos se producen (sin ningún movimiento físico, ya que son meras anotaciones contables compensadas entre los bancos) en lo que dura una mera transmisión informática entre los bancos de todo el mundo.
Sobre estos movimientos no existe ningún control, y son la causa de los tremendos problemas que han estado aquejando a la región del euro, y en particular a las economías mediterráneas con mayores problemas económicos.
Suponen un grave peligro para las decisiones soberanas de cada Estado, o incluso de un conjunto de Estados, como se está poniendo de manifiesto en la grave crisis de la eurozona. El riesgo sistémico (contagio y pánico en los sistemas financieros) ha llegado a aparecer de nuevo estos días.
La especulación reinante, que no es otra cosa que la manifestación clara y directa de la globalización financiera, puede acabar hundiendo a la propia democracia, sino formalmente, si de facto en las decisiones económicas más relevantes que ha de adoptar cada Gobierno.
Se da un agravante: todo ese montaje financiero de especulación y avaricia que nos ha conducido a la mayor recesión vivida hasta ahora es el que, en estos momentos, está provocando incrementos en las primas de riesgo y, en consecuencia, en los tipos de interés de la Deuda soberana de cada país. De forma que por esa vía si antes ganaron, ahora continuaran ganando más.
Para más “inri”, hay que recordar que la especulación no genera valor ni riqueza alguna, es una mera transferencia o redistribución de valor de unos a otros. Como todo se trata de un juego de “suma cero”. Es decir, que lo que ganan unos pocos en la situación y problemas que estamos padeciendo, sale del sacrificio y sufrimiento de la gran mayoría de las poblaciones que lo padecen.
El acuerdo del Consejo de la Unión Europea de crear el mecanismo de rescate para asegurar el blindaje y la estabilidad del euro va en la buena línea. Aunque se haya retrasado tanto en su adopción y, sobre todo, haya sido fruto de la improvisación. Sin duda, alguna parte hay que anotarla en el debe de la canciller alemana Ángela Merkel.
No obstante, los problemas no están resueltos. Al día siguiente, la Bolsa está corrigiendo de forma importante hacia abajo, y de nuevo el euro se está depreciando.
Los episodios vividos son una clara evidencia de la urgencia en adoptar verdaderos mecanismos de control a los movimientos financieros que devuelvan el poder a los representantes democráticos de los ciudadanos. En caso contrario, la tiranía de los llamados “mercados”, es decir de los mercados del dinero y capitales en sus diversas formas, pueden anular cualquier decisión que se aparte de lo que ellos juzguen como más conveniente para sus negocios e intereses.
El peligro de la total supremacía de lo financiero sobre la economía real, que algunos venimos temiendo desde hace bastante tiempo, cada día se pone de manifiesto de una forma más dramática. Se trata de un problema muy serio, sobre el que apenas existe debate. Veremos si existe punto de inflexión: me temo que no.
Todo ello ha ido en detrimento y descuido de la economía real: de la que vivimos todos a diario, la de los bienes y servicios que si integran las necesidades humanas.
Ha influido de manera determinante la llamada Globalización. Que no es otra cosa que Globalización Financiera. Basta observar que se mueven diariamente capitales a corto plazo (dinero) equivalentes a tres veces el PIB español de un año. Estos movimientos especulativos se producen (sin ningún movimiento físico, ya que son meras anotaciones contables compensadas entre los bancos) en lo que dura una mera transmisión informática entre los bancos de todo el mundo.
Sobre estos movimientos no existe ningún control, y son la causa de los tremendos problemas que han estado aquejando a la región del euro, y en particular a las economías mediterráneas con mayores problemas económicos.
Suponen un grave peligro para las decisiones soberanas de cada Estado, o incluso de un conjunto de Estados, como se está poniendo de manifiesto en la grave crisis de la eurozona. El riesgo sistémico (contagio y pánico en los sistemas financieros) ha llegado a aparecer de nuevo estos días.
La especulación reinante, que no es otra cosa que la manifestación clara y directa de la globalización financiera, puede acabar hundiendo a la propia democracia, sino formalmente, si de facto en las decisiones económicas más relevantes que ha de adoptar cada Gobierno.
Se da un agravante: todo ese montaje financiero de especulación y avaricia que nos ha conducido a la mayor recesión vivida hasta ahora es el que, en estos momentos, está provocando incrementos en las primas de riesgo y, en consecuencia, en los tipos de interés de la Deuda soberana de cada país. De forma que por esa vía si antes ganaron, ahora continuaran ganando más.
Para más “inri”, hay que recordar que la especulación no genera valor ni riqueza alguna, es una mera transferencia o redistribución de valor de unos a otros. Como todo se trata de un juego de “suma cero”. Es decir, que lo que ganan unos pocos en la situación y problemas que estamos padeciendo, sale del sacrificio y sufrimiento de la gran mayoría de las poblaciones que lo padecen.
El acuerdo del Consejo de la Unión Europea de crear el mecanismo de rescate para asegurar el blindaje y la estabilidad del euro va en la buena línea. Aunque se haya retrasado tanto en su adopción y, sobre todo, haya sido fruto de la improvisación. Sin duda, alguna parte hay que anotarla en el debe de la canciller alemana Ángela Merkel.
No obstante, los problemas no están resueltos. Al día siguiente, la Bolsa está corrigiendo de forma importante hacia abajo, y de nuevo el euro se está depreciando.
Los episodios vividos son una clara evidencia de la urgencia en adoptar verdaderos mecanismos de control a los movimientos financieros que devuelvan el poder a los representantes democráticos de los ciudadanos. En caso contrario, la tiranía de los llamados “mercados”, es decir de los mercados del dinero y capitales en sus diversas formas, pueden anular cualquier decisión que se aparte de lo que ellos juzguen como más conveniente para sus negocios e intereses.
El peligro de la total supremacía de lo financiero sobre la economía real, que algunos venimos temiendo desde hace bastante tiempo, cada día se pone de manifiesto de una forma más dramática. Se trata de un problema muy serio, sobre el que apenas existe debate. Veremos si existe punto de inflexión: me temo que no.
LA COMPLEJIDAD DE LA DE SITUACIÓN ECONÓMICA A MAYO DE 2010
El FMI constata que la recuperación a escala mundial está siendo algo más fuerte de lo previsto, aunque se está produciendo a ritmos muy distintos. Los países emergentes y en desarrollo están registrando un comportamiento mucho mejor que el de las economías avanzadas y, dentro de éstas, Estados Unidos adelanta a Europa y a Japón. En los mensajes del FMI sobre política económica, se nota un cambio importante: la institución, gran impulsora hasta ahora de políticas fiscales expansivas, toma nota de los riesgos que han surgido asociados a los enormes déficit públicos, que "pueden socavar los avances en la estabilidad financiera y ampliar la crisis". Por ello, es partidaria de que se mantengan los estímulos fiscales programados para 2010, pero con la excepción de aquellas economías que ya necesitan comenzar el proceso de consolidación fiscal.
ECONOMÍA GLOBAL:
Según el FMI, el crecimiento mundial avanzará a una velocidad de crucero superior al 4% este año y el próximo, por lo que la institución despide, de esta forma, a la peor crisis desde la II Guerra Mundial.
Sin embargo, apunta un buen número de riesgos al acecho: el principal, el vinculado al incremento de la deuda pública en los países ricos. A corto plazo, el gran temor es que Grecia acabe prendiendo la mecha del contagio de una crisis fiscal, básicamente a los países de la periferia de Europa, con España como víctima potencial. Aunque hay también otros miedos: el margen de maniobra de la política fiscal y la monetaria está casi agotado, y el sector financiero sigue expuesto a los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria en EE UU y en varios países europeos.
Europa es, tal vez, la gran perdedora de esta recesión. Pese a que la crisis se forjó y tuvo su epicentro en EE UU, la economía norteamericana saldrá más deprisa. La razón según el FMI es que "la inversión y la actividad económica en Europa se basan en el crédito bancario, añadiendo la institución que se encuentra seco”. Además, Europa se enfrenta a ajustes internos importantes como el de Grecia. Aun así, el FMI no ve "riesgos de crisis fiscal importantes para la eurozona, pero Europa enfrenta una digestión complicada, con un crecimiento débil en Francia y Alemania, y problemas fiscales en Portugal y Grecia”. Entre uno y otro grupo, España (déficit elevado, deuda pública baja) e Italia (enorme deuda y exiguo déficit).
Europa ha de "solucionar esos problemas fiscales, lo que conlleva una contracción de la demanda interna, e impulsar el sector exterior para compensar esa caída". Así aparece en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, un extenso trabajo relativo a la economía mundial en los próximos meses.
España será el único gran país rico que seguirá en recesión este año, con un retroceso del 0,4%, dos décimas mejor que en el anterior informe del Fondo y en línea con las previsiones del Gobierno.
Sin embargo, esos datos tienen otra lectura. España es uno de los pocos países que siguen en rojo en todo el mundo: aquellos en los que la recuperación será anémica en 2010 y en 2011. Según el FMI, el crecimiento en 2011 será de apenas el 0,9%, a todas luces insuficiente para dejar atrás la fuerte crisis del empleo, incluso para despejar las dudas de los inversores por el potencial contagio de la crisis fiscal en el Sur de Europa. Sólo Grecia, Venezuela, Haití, Letonia, Islandia e Irlanda, con problemas profundos y de lo más variado, están peor que España. Portugal y Lituania aparecen también en el furgón de cola, pero en una situación algo mejor que la de España.
La institución prevé un paro del 19,4% en España este año, algo por encima del actual, y del 18,7% para 2011, apenas tres décimas por encima de lo que espera el Gobierno. Considera, además, que España es uno de los tres países con mayor riesgo de deflación, junto a Japón e Irlanda.
La economía española, según el FMI, muestra una acumulación de desequilibrios que acabarán en un ajuste doloroso: alto déficit público; elevado déficit comercial; incapacidad para usar el tipo de cambio para recuperar competitividad; riesgos de contagio de la crisis fiscal griega; un elevado desempleo capaz de hacer mella en la confianza, y problemas sin resolver en el sistema financiero. Según la institución, "la respuesta del Gobierno español para hacer frente a la crisis fue la correcta, pero ahora debe reducir el déficit público: las medidas previstas para 2010 son adecuadas, pero el mayor desafío es contar con un plan fiscal creíble a medio plazo. Eso debe traducirse en un recorte del gasto público no productivo”. El economista jefe del FMI, al presentar el informe, añadió que "hay que conseguir un código fiscal igual para todos los ciudadanos". Sin embargo, no dio más pistas en ese objetivo…
ESTADOS UNIDOS:
El PIB estadounidense ha crecido un 3,2% en tasa anualizada (un 0,8% intertrimestral) en el primer trimestre de este año, gracias al aumento del consumo de las familias.
No obstante, la reactivación del consumo, que ha subido un 3,6%, más del doble que a finales del pasado año y su mejor dato en tres años, invita a pensar que el crecimiento, aunque no sea tan fuerte en términos cuantitativos, está siendo más equilibrado y sólido. En el cuarto trimestre de 2009, el gasto de las familias estadounidenses (equivale al 70% del PIB del país) sólo aumentó un 1,6%.
En cualquier caso, según destacan la mayoría de los analistas, el actual ritmo de crecimiento de la primera potencia mundial sigue siendo insuficiente para recuperar el terreno perdido por la peor recesión que ha sufrido el país desde la Gran Depresión de 1930. Estados Unidos ha tenido una pérdida neta de más de ocho millones de puestos de trabajo, con lo que ha visto repuntar su tasa de paro hasta el 9,7% (el mayor nivel desde principios de los ochenta).
El consumo ha aportado 2,6 puntos al PIB. La tasa de ahorro, entre tanto, bajó del 3,9% al 3,1%. Respecto a la inversión empresarial, subió un 4,1%, ligeramente menos que el 5,3% del cuarto trimestre de 2009. Su contribución al conjunto de la economía fue de 1,7 puntos.
Aún así, el presidente Barack Obama, ha declarado “que aunque EE UU está en mejor situación que hace un año, queda mucho por restaurar. La vivienda sigue siendo su talón de Aquiles. La actividad en la construcción se contrajo 10,8 puntos, por las nevadas y el fin de incentivos públicos a la compra de la primera vivienda. A no ser que los ingresos de las familias y el empleo mejoren de forma destacada, el consumo seguirá siendo débil".
La mayoría de economistas, en todo caso, cree que la recesión quedó atrás a mediados de 2009. La Reserva Federal ha dejado los tipos intactos en la banda del 0% al 0,25%. El análisis del Banco Central estadounidense es cada vez más optimista, pero con el fuerte nivel de paro existente, y un mercado de la vivienda tan débil, ha optado por mantener las tasas de en ese nivel tan bajo, durante más tiempo.
La contracción económica está superada en Estados Unidos, pero tampoco la Oficina Nacional de Estudios Económicos ha querido adelantar acontecimientos certificando, oficialmente, el final de la recesión. Por esta razón, a través de un escueto comunicado, el organismo ha señalado como "prematuro" enterrar el ciclo anterior y poner fecha a una nueva etapa.
El tema transcendental en estos momentos es la reforma del sistema financiero. El presidente Obama ha invitado a los principales responsables de Wall Street a sumarse, por necesidad, por interés y por patriotismo, a la mayor regulación de los mercados financieros que se produce en Estados Unidos en 70 años. El presidente advirtió que las reformas resultan imprescindibles para evitar la repetición de catástrofes como la que hace dos años sacudió al mundo entero.
Obama ha señalado a los principales ejecutivos de los bancos y entidades de crédito, seguros e inversión: "quiero apremiarles a que se sumen a nosotros en lugar de luchar contra nosotros. Estas reformas representarán a la larga, no sólo un beneficio para nuestro país, sino un beneficio para nuestro sector financiero".
Añadiendo que "los únicos que deben tener miedo al control y la transparencia son aquellos cuya conducta no admite el escrutinio. A menos que su modelo de negocio sea estafar a la gente, no hay nada que temer de estas nuevas normas".
Reconociendo la importancia del sector financiero estadounidense, señaló que "el libre mercado no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street, se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian, hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación".
El presidente admitió que también el sistema político es responsable de los comportamientos de Wall Street, en la medida en que toleró y hasta se aprovechó de su actividad, por lo que urgió al Congreso a aprobar cuanto antes esta reforma como "pilar fundamental" de una nueva economía y de una sociedad más justa y más responsable.
Aunque a los demócratas les falta un voto para asegurarse la victoria, en estos momentos hay en marcha negociaciones que hacen pensar que algunos republicanos están inclinados a respaldar la iniciativa. A diferencia de lo que ocurrió con la reforma sanitaria, la opinión pública americana empuja a favor de esta regulación.
Para ello, la ley que se negocia en el Congreso permitirá al Gobierno, a la Reserva Federal y a las agencias reguladoras intervenir prácticamente en todas las actividades de Wall Street, decidir sobre el tamaño de los bancos e imponer límites a sus movimientos.
Se creará un nuevo órgano para la protección de los consumidores de los productos financieros y un mecanismo -quizá un fondo de 50.000 millones de dólares, unos 36.660 millones de euros, aunque esto es aún motivo de debate- para cubrir con dinero de Wall Street las quiebras del sector.
Los detractores de la iniciativa consideran que se trata de una invasión por parte del Estado que expulsará a los inversores y relegará a los mercados financieros de Estados Unidos a una posición secundaria en el mundo.
"Estas reformas están diseñadas", respondió Obama, "para respetar la actividad legítima, pero prevenir los riesgos desmedidos. Estos cambios tendrán el beneficio añadido de que crean incentivos para que la industria se asegure de que ninguna compañía pueda amenazar con hundir la economía entera".
CHINA:
La economía china sigue “sacando pecho” en la crisis mundial, ya que su PIB ha crecido, nada menos, que un 11,9% en el primer trimestre del año, tras haberlo hecho un 10,7% en el último de 2009. La información ha sido publicada por su Oficina Nacional de Estadísticas. Se trata del mayor ritmo de aumento en casi tres años. Una vez más, los analistas hablan de los riesgos de sobrecalentamiento en China (cuya economía se prevé sobrepase a Japón como segunda del mundo en 2010) pero, sin embargo, su inflación se mantiene en niveles bajos.
La subida de su PIB, en parte, se explica por su comparación con la situación más débil que se vivía en el primer trimestre de 2009, así como por los favorables efectos de los planes de estímulo que el Gobierno ha realizado para hacer frente a la crisis global. La inversión contribuyó 6,9 puntos porcentuales al crecimiento de la economía, y el consumo aportó 6,2 puntos, mientras que las exportaciones netas dedujeron 1,2 puntos, ya que, si bien las ventas en el exterior crecieron, las importaciones subieron a mayor ritmo. Las inversiones urbanas en activos fijos aumentaron un 26,4% en el trimestre.
No obstante, el portavoz del departamento estadístico, Li Xiaochao, ha advertido que "la situación económica actual es todavía extremadamente compleja, y que aún hay muchos problemas por delante en el proceso de recuperación, por lo que el Gobierno mantendrá las políticas de estímulo. Aunque, más flexibles y redireccionadas, según la situación".
El problema sigue siendo el control de los precios, de ahí el debate acerca del momento más adecuado para subir los tipos de interés (fueron recortados en 2008 para luchar contra la crisis). Desde hace tiempo, China persigue lograr el difícil equilibrio entre, por un lado, una economía que crezca sin cesar para dar trabajo a la población y continuar el proceso de desarrollo, y, por otro, evitar que se disparen los precios.
Para enfriar el mercado inmobiliario, Pekín ha anunciado que exigirá una entrada mayor para la compra de vivienda, y estudiará nuevos impuestos sobre la venta de propiedades.
Algunos economistas tienen esperanzas, respecto a que Pekín decida, de una vez, apreciar su moneda -el yuan o renminbi- a la que, reiteradamente, se acusa de permanecer, por voluntad de las autoridades, infravalorada en claro beneficio de sus exportaciones.
De producirse la apreciación de la moneda china, es seguro que fuese extremadamente suave y gradual.
UNIÓN EUROPEA:
Una sensación parecida a la que se experimentó a la de la histórica quiebra de Lehman Brothers, recorre la medula de la eurozona, que embestida por la crisis griega, constituye en realidad una auténtica crisis europea.
La crisis de la eurozona ganó dramatismo con las rebajas de la calificación de solvencia de Standard & Poor's para Grecia y Portugal. A los títulos de Deuda Pública griega los ha metido en el nivel de bono basura, por lo que las ventas masivas de bonos griegos por el miedo de los inversores al impago, la escalada del riesgo país en Grecia y Portugal, evidencian una situación plagada de incertidumbres.
Las resistencias de Alemania a poner en marcha de inmediato la ayuda a Grecia, tratando de retrasar las medidas hasta el 10 de mayo (justo después de las elecciones regionales del 9 de mayo de Renania-Westfalia.
¡En todas partes "cuecen habas"!...lo primero son las elecciones y mantener el sillón, lo demás es secundario…), unida a la lentitud institucional de la zona euro y en menor medida del FMI, ponen de manifiesto el divorcio entre unos mercados en máxima tensión y una respuesta política lenta, y del todo insuficiente para calmarlos. Los inversores tocaron a rebato en una suerte de pánico propiciado por un cóctel de malas noticias.
Esa lentitud en la respuesta política y sobre todo las rebajas en la calificación crediticia de S&P provocaron un incendio en los mercados de deuda, que se propagó a los de divisas -el euro cayó hasta los 1,31 dólares, el valor mínimo en un año- y a las Bolsas europeas. Los parqués de Atenas, Lisboa, Madrid y Dublín se dejaron entre el 4% y el 6%.
Grecia ha sufrido una imparable oleada de pésimas noticias. La deuda a dos años llegó a pagar intereses del 18% y los tipos del bono a 10 años rozaron el 10% (tras la rebaja citada de la nota de S&P hasta BB+, tres escalones de golpe, por debajo del nivel de inversión y al nivel de bono basura). Eso, en pocas palabras, significa que la agencia ve probable una suspensión de pagos en Grecia.
Todo ello, complica aún más la situación: los grandes fondos -de inversión y de pensiones, que mueven miles de millones- suelen tener prohibido invertir en países con el nivel de bono basura, y grandes y pequeños inversores huyen de un país con las cuentas públicas y, sobre todo, la credibilidad muy tocadas por los problemas de los últimos meses. Además, esa rebaja puede castigar aún más la situación del sistema financiero: en las inyecciones de liquidez, imprescindibles para una banca que está sufriendo una rápida fuga de depósitos.
Las noticias empiezan a ser igualmente preocupantes en Portugal, con lo que la crisis de la deuda pública europea entró en una segunda fase, con un riesgo de contagio mucho mayor. S&P bajó también dos escalones la nota de solvencia portuguesa, hasta A- , lo que provocó un fortísimo repunte de los tipos de interés de sus bonos. Los inversores se refugiaron en la deuda alemana (la más segura, a la que se recurre en este tipo de episodios de tensión) y eso provocó problemas adicionales en Irlanda y, en menor medida, en Italia y España.
Por fin, a comienzos de este mes de mayo, los ministros de Finanzas de los 16 países que comparten el euro, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acordaron activar un programa de rescate financiero de Grecia que aportará a Atenas 110.000 millones de euros en tres años, de los que 80.000 millones procederán de los países de la eurozona. En este primer año de aplicación del plan, Grecia podrá recibir hasta 30.000 millones de sus socios. España contribuirá al conjunto con 9.792 millones, de los que 3.672 serán liberados en 2010. Los desembolsos empezarán a hacer efectivos antes del 19 de mayo, cuando Grecia deberá hacer frente a sus primeras obligaciones de pagos.
Después de casi tres meses de dar largas al plan de ayuda (con la Alemania de Angela Merkel en la vanguardia de la resistencia) ha sido precisamente la urgencia de calendario y la constatación por los ministros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo de que "el acceso de Grecia a los mercados no es suficiente, y que proporcionarle préstamos garantiza la estabilidad de la zona euro en su conjunto", ha llevado en una reunión de urgencia en Bruselas, a la unánime decisión de poner marcha el mecanismo de apoyo al Gobierno heleno mediante créditos bilaterales que administrará la Comisión europea.
Finalmente, se ha producido un histórico blindaje del euro acordado en la madrugada del lunes 10 de mayo. Se trata, quizá, de la decisión histórica más importante desde la creación del euro. Se ha puesto en marcha un mecanismo de asistencia financiera de la Unión para ayudar a los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda pública, operación contará con una participación activa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en total permitirá la movilización de unos 720.000 millones de euros entre préstamos y avales. El acuerdo es mucho más complejo que el pactado excepcionalmente para Grecia la semana pasada, por el que se concedió a este país un total del 110.000 millones de euros.
La decisión consta de un mecanismo que permitirá facilitar ayudas por valor de 60.000 millones de euros. Mecanismo que estará sujeto a la coordinación por parte del FMI. Además, los Estados ofrecerán garantías o avales por valor de 440.000 millones, a los que se sumará una participación de 250.000 millones por parte del FMI.
La suma total de recursos disponibles para ayudar a los Estados que sufran problemas en la colocación de Deuda Pública –bien para conseguir su colocación, o a un tipo de interés muy elevado por las primas de riesgo- ascenderá a 720.000 millones de euros.
Por otro lado, España y Portugal se han comprometido a una mayor reducción de sus déficits públicos:,1,5 puntos del PIB entre 2010 y 2011 en el caso de España y de un punto en el caso de Portugal para este año.
Lamentablemente, tras once horas de duras negociaciones, el pacto se alcanzó más de lo necesario, una vez más, por la fuerte oposición de la canciller alemana, Angela Merkel, que pedía la implicación del FMI y, sobre todo, que se pusiera un límite definido en las ayudas en caso de que otros países como Portugal, Irlanda o España precisaran de ellas.
Frente a las especulaciones de que Grecia, hipotéticamente, no devolviera parte de la ayuda que va a recibir, el ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, señaló que "hemos demostrado en estos meses que Grecia es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El Gobierno hará todo lo que sea necesario para responder de sus obligaciones".
ESPAÑA:
La agencia Standard & Poor's (S&P), una vez rebajada la calidad crediticia de Grecia y Portugal, también la rebajó para España. Las diferencias entre estos países, sin embargo, siguen siendo de calibre grueso: mientras Madrid mantiene una calificación que equivaldría a un notable, Grecia cosechó un tremendo suspenso con su deuda al nivel del bono basura.
La credibilidad de las finanzas españolas bajó un escalón a los ojos de S&P. De AA+ a AA, (el tercer puesto en el podio crediticio) dentro de lo que se considera un grado de calidad alto. Lo más preocupante es que S&P añade la coletilla "con perspectiva negativa", lo que implica que habrá nuevas rebajas en el rating si la situación fiscal se deteriora más de lo previsto por sus analistas.
Las otras dos agencias más importantes, Moody's y Fitch, mantienen su máxima nota para la deuda española. Lo que sería una matrícula de honor. Esta es la nota que las tres agencias otorgan a la gran mayoría de países europeos. Bélgica se sitúa a un nivel similar al español. Después se colocan Irlanda, Italia y Portugal; con Grecia en el furgón de cola.
Fueron muy pocos los minutos que transcurrieron entre el anuncio de S&P y el cierre de la Bolsa de Madrid. Pero suficientes para hundir al Ibex 35, cuando cayó, como una bomba, la rebaja de calificación. "No tomamos medidas en función de los mercados", respondieron los de S&P cuando se les preguntó por qué no esperaron al cierre de Madrid para emitir el comunicado.
Sin embargo, los mercados sorprendieron con la prima de riesgo: cuando frente al hecho de que teóricamente debería haber aumentado por la calificación de S&P, no sólo no aumentó, sino que se redujo en cuatro puntos básicos y se quedó ligeramente por encima del punto porcentual. La explicación a esta paradoja es que los inversores ya daban por hecha la rebaja.
Los responsables de la agencia Standard & Poor's se esforzaron en matizar su diagnóstico sobre España. Afirmando que pese a la rebaja, "España sigue manteniendo una nota excelente", y señalando que la probabilidad de impago atribuida al país "es cero".
Sus analistas no creen tampoco que haya problemas para colocar deuda en los mercados, aunque pronosticaron un nivel de Deuda Pública en circulación, equivalente al 87,5% del PIB español en el año 2013.
Ahora bien, sin duda lo peor del informe de S&P es el exiguo crecimiento atribuido a España para los próximos años. La agencia espera un avance del 0,6% anual entre 2010 y 2013, frente al 1,9% que contempla el Gobierno, y del 0,7% hasta 2016. La agencia lo atribuye en gran medida al elevado endeudamiento del sector privado (178% del PIB) y al mercado laboral "inflexible", dos factores que apenas han cambiado desde los años de auge económico y que entonces convivían con la máxima calificación que daba S&P a España.
Según S&P, "ese endeudamiento del sector privado ha llevado a la economía española a desequilibrios importantes, por lo que es difícil que la demanda interna española genere tanta actividad como para sostener esa deuda".
Las mayores dudas de la agencia se plantean sobre la previsión fiscal del Gobierno. S&P si cree en los objetivos de déficit para este año, pero no en los de los próximos. Los ingresos "pueden ser más bajos de lo que dice el Gobierno y el gasto público, más elevado", argumentó la agencia, que cree que el déficit superará el 5% del PIB en 2013, frente al objetivo oficial del 3%. De hecho, aunque Hacienda acaba de hacer público el primer aumento de ingresos fiscales en dos años, Standard pone el acento en que el gasto ha subido en el primer trimestre, con particular atención al de los funcionarios.
Lo paradójico es que el problema de España no es la deuda pública, sino la deuda privada. La situación fiscal es peligrosa porque el déficit es elevado y la crisis puede ser prolongada, pero las dudas que los mercados añaden a esa incertidumbre, son las generadas por un gigantesco endeudamiento privado (178% del PIB), de bancos, empresas y familias, embalsado durante los años de bonanza. Y que con la rebaja del rating va a ser aún más caro de financiar.
En todo caso, es necesario puntualizar que, si bien el Gobierno ha recibido merecidas críticas por plantear un escenario de crecimiento hasta 2013 demasiado optimista, de todos los organismos públicos y privados que han publicado previsiones sobre la economía española, ninguno ha visto tan negativo el panorama como Standard & Poor's. A su lado, son optimistas hasta las previsiones recientes del FMI que ha vaticinado que el PIB de España no volverá a crecer al 2% (lo necesario para crear empleo) hasta el año 2016.
Viene bien recordar las cifras: el Gobierno español prevé un crecimiento del PIB hasta 2013 a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales (esto es, sin ajustar por la subida de precios). Frente a ello, S&P pronostica un 0,6% (real) y un 1,4% (nominal) de media hasta 2013.
S&P ha rebajado casi a la mitad su previsión anterior sin explicar bien por qué, y cuando los analistas públicos y privados están elevando sus estimaciones. Ahora, sus analistas creen que el PIB nominal español no recuperará el nivel de 2008 hasta 2015. Pues bien, ni el FMI, que tenía hasta ahora las peores previsiones a largo plazo para España, se acerca a S&P. Según el Fondo, el PIB nominal recuperará el nivel de 2008 en 2012, tres años antes de lo que dice la agencia. El FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 (frente al 1,4% de S&P) y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015 (frente al 0,7% que pronostica la agencia hasta 2016).
Si se comparan las previsiones con las de otros servicios de estudios públicos y privados, la conclusión es la misma: nadie lo ve tan negro. En todo caso, no hay que dejar de señalar, que quien se ha desmarcado a la baja de la opinión generalizada es la principal agencia de calificación crediticia. En todo caso, en ese escenario extremo, S&P da al Reino de España una AA (un notable).
Lo más preocupante, es que el desempleo en España ha superado ligeramente el 20% en el primer trimestre del año. En total, hay 4,6 millones de personas sin trabajo.
Los datos, que corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA), confirman que el hundimiento del mercado laboral español no encuentra suelo. Se sigue destruyendo empleo. En el primer trimestre se perdieron 251.700 puestos de trabajo. En dos años largos de crisis ya han desaparecido más de dos millones de empleos y el número de personas ocupadas ha caído hasta los 18.394.200.
Pero el panorama podría ser incluso peor. En 2000 la EPA sufrió un cambio metodológico. Según los parámetros antiguos, el paro alcanzó su nivel más alto en 1993, cuando llegó al 24,5%. De haberse calculado con las reglas actuales, entonces la tasa habría quedado en el 18,2%, apunta el Banco de España. Por lo que no es difícil concluir que el paro actual podría situarse incluso por encima de aquel dato histórico.
Parte de lo sucedido en el primer trimestre, se debe a la población activa (las personas que se ofrecen activamente en el mercado de trabajo). Después de varios trimestres a la baja, a comienzos de 2010 ha aumentado, superando de nuevo de los 23 millones de personas. Según algunos analistas, se debe al efecto “desánimo” (lo que lleva a los desempleados a dejar de buscar empleo), que en este caso, quizá, por ligera mejoría de sus expectativas haya funcionado en sentido inverso.
Para bastantes analistas, en España no llegaremos a los cinco millones de parados, ya que esperan que en los dos próximos trimestres la tendencia se invierta.
Como es tradicional en nuestra economía, el paro y la destrucción de empleo siguen atacando preferentemente a los jóvenes. El paro entre los menores de 25 años ha llegado al 40,9%.
Por comunidades, el paro aumenta en todas en el primer trimestre salvo en el País Vasco, Ceuta y Melilla. La tasa aumenta en más de dos puntos en Baleares, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura. En el archipiélago mediterráneo ha pasado del 19,5% al 22,4%. En cambio, en números absolutos, es la Comunidad de Madrid la región en la que más se ha notado el aumento del desempleo, pues se cuentan 53.900 parados más. Canarias y Andalucía superan ya el 27% de paro.
El análisis por sectores demuestra que el desplome de la construcción continúa. Ha sido el sector que más puestos de trabajo ha destruido. Los casi 140.000 de esta vez se suman a los ya engullidos para sumar un total de 1,1 millones. Nada de lo sucedido en el mercado laboral durante la crisis puede explicarse sin el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, el paro podría estar disminuyendo levemente, ya que durante el pasado mes de abril el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas de Paro) se redujo en unas 24.000 personas. Con esta caída, el número total de parados inscritos en los servicios públicos de empleo queda en unos 4.142.000.
Tradicionalmente abril es un buen mes para el mercado laboral español. La Semana Santa y el retorno del buen tiempo estimulan las contrataciones en una economía como la española, donde tienen un alto peso específico el turismo y la construcción. De hecho, en los últimos 14 años sólo en los dos últimos, cuando la crisis ha arreciado con fuerza, ha subido el número de parados en el mes de abril.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el índice de precios al consumo armonizado (IPCA, que mide con el mismo criterio la tasa de inflación en los países de la zona euro) subió en abril una décima respecto a marzo, situándose en el 1,6% interanual. Así lo ha avanzado el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato del mes supone el sexto registro positivo interanual.
Uno de los factores del alza de precios, sigue siendo el encarecimiento de los carburantes. El barril hace un año costaba 51,89 dólares; ahora, 85,55 dólares.
Las dificultades de la compleja situación económica española, hacen preciso, una vez más, el acuerdo de las fuerzas políticas mayoritarias. Frente a esta incuestionable necesidad, se han recrudecido con especial virulencia los ataques entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.
Frente a la delicada situación, ni los riesgos para España de la situación de Grecia han unido al Gobierno y la oposición. Tan sólo, permítaseme un pequeño comentario: no es posible una irresponsabilidad mayor.
MERCADOS:
La continua resistencia de Alemania al plan de ayuda a Grecia –parece que superadas- han contaminado a todo el sistema financiero europeo.
La Bolsa española iba capeando el temporal con resultados más que razonables, pero los operadores de los mercados financieros querían soluciones rápidas y, ante su ausencia, actuaron en consecuencia. El Ibex 35 perdió en dos sesiones, en “dos jornadas negras”, el 7,06% y puso a prueba a los niveles de soporte de los 10.000 puntos, que finalmente funcionaron.
El mercado español que ya estaba en posiciones vendedoras, más por el temor al contagio con Grecia que por la propia situación del país, se vio sacudido por las rebajas de S&P.
El Ibex 35 llegó a acumular una caída anual del 14,85%. La aparente premura con que se iba a adoptar una decisión sobre Grecia permitió una ligera recuperación, para finalizar el mes de abril con un recorte del 3,49%.
Los mercados de deuda también vivieron momentos de gran tensión, con la rentabilidad del bono español a 10 años en el 4,17% y la del alemán por debajo del 3%. Esa caída del precio de la deuda coincidió con la decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación a España (supone mayores problemas a las entidades financieras en su demanda de fondos). De hecho, el mercado interbancario europeo ya ha acusado las primeras tensiones y el Euríbor ha subido ligeramente durante los últimos días de abril.
El lunes día 10 de mayo, se produjo la mayor euforia vivida por la Bolsa española –aumentó un 14,43% la cotización de los títulos. Sin embargo, al día siguiente se pasó a una exagerada recogida de beneficios por lo que se ha llegado al redactar este articulo a un 5% de pérdidas, situándose la cota por debajo de los 10.000. Se ha perdido más de la tercera parte de lo ganado anteriormente.
En cuanto a la Deuda Pública, los bonos españoles, junto con los títulos de los llamados países periféricos (Grecia, Portugal, Italia e Irlanda), al contrario de las Bolsas mantenían a paso muy lento la mejora de ayer, aunque no en todos los tramos. La prima de riesgo de España, que se mide a partir del diferencial entre la rentabilidad de sus bonos frente a los alemanes, de referencia, no mejoraba –repito a la hora de redactar este post- por culpa del descenso en siete puntos básicos de los tipos de los bund, con lo que corrigen el ajuste que sufrieron ayer.
No ha mejorado la situación de la Deuda emitida con vencimiento a largo plazo.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro no está consiguiendo mantener las subidas habidas tras el blindaje del euro comentado anteriormente, por lo que está cotizándose por debajo de los 1,27 dólares un euro.
Habrá que ver qué ocurre al final, en este carrusel hacia abajo que estamos sufriendo. ¡No están, ni mucho menos, despejadas las dudas!
En todo caso, dejando a un lado la lamentable actuación de la eurozona, el ambiente ha sido calificado, incluso, como positivo: la economía de Estados Unidos se encuentra en una situación de crecimiento lento, con la posibilidad de que la salida de la crisis esté más cerca.
Los resultados empresariales publicados en Estados Unidos han situado a la Bolsa de Nueva York en máximos anuales, pero los mercados europeos no han podido aprovechar la inercia porque estaban funcionando en "régimen interno" por la problemática del funcionamiento de sus instituciones, ampliamente criticada.
Por lo que respecta al Euribor, el indicador más usado para fijar el precio de las hipotecas en España, ha cerrado el mes de abril en el 1,225%, una centésima por encima de su mínimo histórico al que cayó en marzo (1,215%). Se pone fin, de esta forma, a cuatro meses consecutivos a la baja.
No obstante, sigue cinco décimas por debajo del nivel de hace un año, con lo que volverá a rebajar las cuotas de quienes revisen su hipoteca con el dato de este mes. No obstante, lo hará en menor medida que durante los últimos meses, ya que apenas bajan 40 euros mensuales, o 500 euros al año.
La realidad, es que al Euríbor ya casi no le quedan opciones para seguir bajando. Con los tipos de interés oficiales del BCE en el 1%, el margen es demasiado reducido. Los analistas pronostican que el Banco Central Europeo mantendrá a medio plazo los tipos de interés en el nivel actual, por lo que el Euríbor se mantendrá estable con una ligera tendencia al alza.
Sin embargo es evidente, que los bajos niveles actuales no son sostenibles a medio y largo plazo.
Respecto al mercado de la vivienda, las estadísticas oficiales llevan meses dando el mismo mensaje: el precio de la vivienda sigue cayendo, aunque cada vez lo hace menos.
Los datos publicados por el Ministerio de Vivienda, y los aportados por los registradores de la propiedad, señalan que el metro cuadrado de un piso en el mercado libre cuesta un 4,7% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, aunque se trata de un porcentaje que queda lejos de las caídas superiores al 8% registradas en 2009, muestra que todavía hay margen para que continúe la cuesta abajo del valor del ladrillo.
Hay que remontarse hasta el último trimestre de 2005 para encontrar precios más asequibles que los actuales.
No obstante, aunque los precios siguen amortiguando su caída, según el Ministerio de la Vivienda, el ajuste no ha terminado.
Realmente, al observar la evolución en términos trimestrales se ahonda en la idea de que el final del ajuste está aún lejos. Porque entre enero y marzo los precios cayeron un 1,4%, más que en los dos trimestres anteriores. Con este ahondamiento, se rompe la tendencia de que las caídas trimestrales fueran cada vez menores.
No comparten esta idea los empresarios del sector, que consideran que la estadística está ahora inflada y que las casas ya se han abaratado desde el inicio de la crisis más del 20%.
EMPRESAS:
En momentos como el que padecemos, dónde es preciso dar ejemplo, no parece adecuado el hecho que se ha conocido en el informe anual del Banco Santander: resulta que su presidente, Emilio Botín, y el consejero delegado, Alfredo Sáenz, "que tenían superada la edad de jubilación, ejercitaron en 2009 la opción para recibir sus correspondientes pensiones devengadas en forma de capital en la fecha de jubilación efectiva".
Ello supone que Botín se asegura una pensión de 24,64 y Sáenz, otra de 85,7 millones de euros, capitales que "se actualizarán al tipo de interés pactado".
En cuanto a sus sueldos, Sáenz percibió 10,2 millones en 2009, un 10,13% más que 2008, mientras que el presidente ganó 3,99 millones, un 26,3% menos, según la entidad. El aumento para Sáenz se debe a que en 2008 no ejercitó el plan de acciones sobre opciones correspondiente al 2005-2007 y el año pasado recibió 837.000 euros del plan. Los seis consejeros ejecutivos del Santander ganaron entre fijo y variable, 28,18 millones, un 12,21% menos. Tras Sáenz, Francisco Luzón y Matías Rodríguez Inciarte son los que más cobraron, con 5,81 millones y 5,33 millones, respectivamente, un 15,1% y del 18,3% menos en cada caso. Ana Patricia Botín, consejera ejecutiva y presidenta de Banesto, ganó 3,64 millones, un 9,3% menos. Juan Rodríguez Inciarte ganó 3,12 millones un 18,5% menos. Los 19 consejeros ganaron 36,06 millones, un 9,6% menos. Para 2010 se han congelado las retribuciones fijas.
ECONOMÍA GLOBAL:
Según el FMI, el crecimiento mundial avanzará a una velocidad de crucero superior al 4% este año y el próximo, por lo que la institución despide, de esta forma, a la peor crisis desde la II Guerra Mundial.
Sin embargo, apunta un buen número de riesgos al acecho: el principal, el vinculado al incremento de la deuda pública en los países ricos. A corto plazo, el gran temor es que Grecia acabe prendiendo la mecha del contagio de una crisis fiscal, básicamente a los países de la periferia de Europa, con España como víctima potencial. Aunque hay también otros miedos: el margen de maniobra de la política fiscal y la monetaria está casi agotado, y el sector financiero sigue expuesto a los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria en EE UU y en varios países europeos.
Europa es, tal vez, la gran perdedora de esta recesión. Pese a que la crisis se forjó y tuvo su epicentro en EE UU, la economía norteamericana saldrá más deprisa. La razón según el FMI es que "la inversión y la actividad económica en Europa se basan en el crédito bancario, añadiendo la institución que se encuentra seco”. Además, Europa se enfrenta a ajustes internos importantes como el de Grecia. Aun así, el FMI no ve "riesgos de crisis fiscal importantes para la eurozona, pero Europa enfrenta una digestión complicada, con un crecimiento débil en Francia y Alemania, y problemas fiscales en Portugal y Grecia”. Entre uno y otro grupo, España (déficit elevado, deuda pública baja) e Italia (enorme deuda y exiguo déficit).
Europa ha de "solucionar esos problemas fiscales, lo que conlleva una contracción de la demanda interna, e impulsar el sector exterior para compensar esa caída". Así aparece en el informe de Perspectivas Económicas Mundiales del FMI, un extenso trabajo relativo a la economía mundial en los próximos meses.
España será el único gran país rico que seguirá en recesión este año, con un retroceso del 0,4%, dos décimas mejor que en el anterior informe del Fondo y en línea con las previsiones del Gobierno.
Sin embargo, esos datos tienen otra lectura. España es uno de los pocos países que siguen en rojo en todo el mundo: aquellos en los que la recuperación será anémica en 2010 y en 2011. Según el FMI, el crecimiento en 2011 será de apenas el 0,9%, a todas luces insuficiente para dejar atrás la fuerte crisis del empleo, incluso para despejar las dudas de los inversores por el potencial contagio de la crisis fiscal en el Sur de Europa. Sólo Grecia, Venezuela, Haití, Letonia, Islandia e Irlanda, con problemas profundos y de lo más variado, están peor que España. Portugal y Lituania aparecen también en el furgón de cola, pero en una situación algo mejor que la de España.
La institución prevé un paro del 19,4% en España este año, algo por encima del actual, y del 18,7% para 2011, apenas tres décimas por encima de lo que espera el Gobierno. Considera, además, que España es uno de los tres países con mayor riesgo de deflación, junto a Japón e Irlanda.
La economía española, según el FMI, muestra una acumulación de desequilibrios que acabarán en un ajuste doloroso: alto déficit público; elevado déficit comercial; incapacidad para usar el tipo de cambio para recuperar competitividad; riesgos de contagio de la crisis fiscal griega; un elevado desempleo capaz de hacer mella en la confianza, y problemas sin resolver en el sistema financiero. Según la institución, "la respuesta del Gobierno español para hacer frente a la crisis fue la correcta, pero ahora debe reducir el déficit público: las medidas previstas para 2010 son adecuadas, pero el mayor desafío es contar con un plan fiscal creíble a medio plazo. Eso debe traducirse en un recorte del gasto público no productivo”. El economista jefe del FMI, al presentar el informe, añadió que "hay que conseguir un código fiscal igual para todos los ciudadanos". Sin embargo, no dio más pistas en ese objetivo…
ESTADOS UNIDOS:
El PIB estadounidense ha crecido un 3,2% en tasa anualizada (un 0,8% intertrimestral) en el primer trimestre de este año, gracias al aumento del consumo de las familias.
No obstante, la reactivación del consumo, que ha subido un 3,6%, más del doble que a finales del pasado año y su mejor dato en tres años, invita a pensar que el crecimiento, aunque no sea tan fuerte en términos cuantitativos, está siendo más equilibrado y sólido. En el cuarto trimestre de 2009, el gasto de las familias estadounidenses (equivale al 70% del PIB del país) sólo aumentó un 1,6%.
En cualquier caso, según destacan la mayoría de los analistas, el actual ritmo de crecimiento de la primera potencia mundial sigue siendo insuficiente para recuperar el terreno perdido por la peor recesión que ha sufrido el país desde la Gran Depresión de 1930. Estados Unidos ha tenido una pérdida neta de más de ocho millones de puestos de trabajo, con lo que ha visto repuntar su tasa de paro hasta el 9,7% (el mayor nivel desde principios de los ochenta).
El consumo ha aportado 2,6 puntos al PIB. La tasa de ahorro, entre tanto, bajó del 3,9% al 3,1%. Respecto a la inversión empresarial, subió un 4,1%, ligeramente menos que el 5,3% del cuarto trimestre de 2009. Su contribución al conjunto de la economía fue de 1,7 puntos.
Aún así, el presidente Barack Obama, ha declarado “que aunque EE UU está en mejor situación que hace un año, queda mucho por restaurar. La vivienda sigue siendo su talón de Aquiles. La actividad en la construcción se contrajo 10,8 puntos, por las nevadas y el fin de incentivos públicos a la compra de la primera vivienda. A no ser que los ingresos de las familias y el empleo mejoren de forma destacada, el consumo seguirá siendo débil".
La mayoría de economistas, en todo caso, cree que la recesión quedó atrás a mediados de 2009. La Reserva Federal ha dejado los tipos intactos en la banda del 0% al 0,25%. El análisis del Banco Central estadounidense es cada vez más optimista, pero con el fuerte nivel de paro existente, y un mercado de la vivienda tan débil, ha optado por mantener las tasas de en ese nivel tan bajo, durante más tiempo.
La contracción económica está superada en Estados Unidos, pero tampoco la Oficina Nacional de Estudios Económicos ha querido adelantar acontecimientos certificando, oficialmente, el final de la recesión. Por esta razón, a través de un escueto comunicado, el organismo ha señalado como "prematuro" enterrar el ciclo anterior y poner fecha a una nueva etapa.
El tema transcendental en estos momentos es la reforma del sistema financiero. El presidente Obama ha invitado a los principales responsables de Wall Street a sumarse, por necesidad, por interés y por patriotismo, a la mayor regulación de los mercados financieros que se produce en Estados Unidos en 70 años. El presidente advirtió que las reformas resultan imprescindibles para evitar la repetición de catástrofes como la que hace dos años sacudió al mundo entero.
Obama ha señalado a los principales ejecutivos de los bancos y entidades de crédito, seguros e inversión: "quiero apremiarles a que se sumen a nosotros en lugar de luchar contra nosotros. Estas reformas representarán a la larga, no sólo un beneficio para nuestro país, sino un beneficio para nuestro sector financiero".
Añadiendo que "los únicos que deben tener miedo al control y la transparencia son aquellos cuya conducta no admite el escrutinio. A menos que su modelo de negocio sea estafar a la gente, no hay nada que temer de estas nuevas normas".
Reconociendo la importancia del sector financiero estadounidense, señaló que "el libre mercado no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street, se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian, hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación".
El presidente admitió que también el sistema político es responsable de los comportamientos de Wall Street, en la medida en que toleró y hasta se aprovechó de su actividad, por lo que urgió al Congreso a aprobar cuanto antes esta reforma como "pilar fundamental" de una nueva economía y de una sociedad más justa y más responsable.
Aunque a los demócratas les falta un voto para asegurarse la victoria, en estos momentos hay en marcha negociaciones que hacen pensar que algunos republicanos están inclinados a respaldar la iniciativa. A diferencia de lo que ocurrió con la reforma sanitaria, la opinión pública americana empuja a favor de esta regulación.
Para ello, la ley que se negocia en el Congreso permitirá al Gobierno, a la Reserva Federal y a las agencias reguladoras intervenir prácticamente en todas las actividades de Wall Street, decidir sobre el tamaño de los bancos e imponer límites a sus movimientos.
Se creará un nuevo órgano para la protección de los consumidores de los productos financieros y un mecanismo -quizá un fondo de 50.000 millones de dólares, unos 36.660 millones de euros, aunque esto es aún motivo de debate- para cubrir con dinero de Wall Street las quiebras del sector.
Los detractores de la iniciativa consideran que se trata de una invasión por parte del Estado que expulsará a los inversores y relegará a los mercados financieros de Estados Unidos a una posición secundaria en el mundo.
"Estas reformas están diseñadas", respondió Obama, "para respetar la actividad legítima, pero prevenir los riesgos desmedidos. Estos cambios tendrán el beneficio añadido de que crean incentivos para que la industria se asegure de que ninguna compañía pueda amenazar con hundir la economía entera".
CHINA:
La economía china sigue “sacando pecho” en la crisis mundial, ya que su PIB ha crecido, nada menos, que un 11,9% en el primer trimestre del año, tras haberlo hecho un 10,7% en el último de 2009. La información ha sido publicada por su Oficina Nacional de Estadísticas. Se trata del mayor ritmo de aumento en casi tres años. Una vez más, los analistas hablan de los riesgos de sobrecalentamiento en China (cuya economía se prevé sobrepase a Japón como segunda del mundo en 2010) pero, sin embargo, su inflación se mantiene en niveles bajos.
La subida de su PIB, en parte, se explica por su comparación con la situación más débil que se vivía en el primer trimestre de 2009, así como por los favorables efectos de los planes de estímulo que el Gobierno ha realizado para hacer frente a la crisis global. La inversión contribuyó 6,9 puntos porcentuales al crecimiento de la economía, y el consumo aportó 6,2 puntos, mientras que las exportaciones netas dedujeron 1,2 puntos, ya que, si bien las ventas en el exterior crecieron, las importaciones subieron a mayor ritmo. Las inversiones urbanas en activos fijos aumentaron un 26,4% en el trimestre.
No obstante, el portavoz del departamento estadístico, Li Xiaochao, ha advertido que "la situación económica actual es todavía extremadamente compleja, y que aún hay muchos problemas por delante en el proceso de recuperación, por lo que el Gobierno mantendrá las políticas de estímulo. Aunque, más flexibles y redireccionadas, según la situación".
El problema sigue siendo el control de los precios, de ahí el debate acerca del momento más adecuado para subir los tipos de interés (fueron recortados en 2008 para luchar contra la crisis). Desde hace tiempo, China persigue lograr el difícil equilibrio entre, por un lado, una economía que crezca sin cesar para dar trabajo a la población y continuar el proceso de desarrollo, y, por otro, evitar que se disparen los precios.
Para enfriar el mercado inmobiliario, Pekín ha anunciado que exigirá una entrada mayor para la compra de vivienda, y estudiará nuevos impuestos sobre la venta de propiedades.
Algunos economistas tienen esperanzas, respecto a que Pekín decida, de una vez, apreciar su moneda -el yuan o renminbi- a la que, reiteradamente, se acusa de permanecer, por voluntad de las autoridades, infravalorada en claro beneficio de sus exportaciones.
De producirse la apreciación de la moneda china, es seguro que fuese extremadamente suave y gradual.
UNIÓN EUROPEA:
Una sensación parecida a la que se experimentó a la de la histórica quiebra de Lehman Brothers, recorre la medula de la eurozona, que embestida por la crisis griega, constituye en realidad una auténtica crisis europea.
La crisis de la eurozona ganó dramatismo con las rebajas de la calificación de solvencia de Standard & Poor's para Grecia y Portugal. A los títulos de Deuda Pública griega los ha metido en el nivel de bono basura, por lo que las ventas masivas de bonos griegos por el miedo de los inversores al impago, la escalada del riesgo país en Grecia y Portugal, evidencian una situación plagada de incertidumbres.
Las resistencias de Alemania a poner en marcha de inmediato la ayuda a Grecia, tratando de retrasar las medidas hasta el 10 de mayo (justo después de las elecciones regionales del 9 de mayo de Renania-Westfalia.
¡En todas partes "cuecen habas"!...lo primero son las elecciones y mantener el sillón, lo demás es secundario…), unida a la lentitud institucional de la zona euro y en menor medida del FMI, ponen de manifiesto el divorcio entre unos mercados en máxima tensión y una respuesta política lenta, y del todo insuficiente para calmarlos. Los inversores tocaron a rebato en una suerte de pánico propiciado por un cóctel de malas noticias.
Esa lentitud en la respuesta política y sobre todo las rebajas en la calificación crediticia de S&P provocaron un incendio en los mercados de deuda, que se propagó a los de divisas -el euro cayó hasta los 1,31 dólares, el valor mínimo en un año- y a las Bolsas europeas. Los parqués de Atenas, Lisboa, Madrid y Dublín se dejaron entre el 4% y el 6%.
Grecia ha sufrido una imparable oleada de pésimas noticias. La deuda a dos años llegó a pagar intereses del 18% y los tipos del bono a 10 años rozaron el 10% (tras la rebaja citada de la nota de S&P hasta BB+, tres escalones de golpe, por debajo del nivel de inversión y al nivel de bono basura). Eso, en pocas palabras, significa que la agencia ve probable una suspensión de pagos en Grecia.
Todo ello, complica aún más la situación: los grandes fondos -de inversión y de pensiones, que mueven miles de millones- suelen tener prohibido invertir en países con el nivel de bono basura, y grandes y pequeños inversores huyen de un país con las cuentas públicas y, sobre todo, la credibilidad muy tocadas por los problemas de los últimos meses. Además, esa rebaja puede castigar aún más la situación del sistema financiero: en las inyecciones de liquidez, imprescindibles para una banca que está sufriendo una rápida fuga de depósitos.
Las noticias empiezan a ser igualmente preocupantes en Portugal, con lo que la crisis de la deuda pública europea entró en una segunda fase, con un riesgo de contagio mucho mayor. S&P bajó también dos escalones la nota de solvencia portuguesa, hasta A- , lo que provocó un fortísimo repunte de los tipos de interés de sus bonos. Los inversores se refugiaron en la deuda alemana (la más segura, a la que se recurre en este tipo de episodios de tensión) y eso provocó problemas adicionales en Irlanda y, en menor medida, en Italia y España.
Por fin, a comienzos de este mes de mayo, los ministros de Finanzas de los 16 países que comparten el euro, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), acordaron activar un programa de rescate financiero de Grecia que aportará a Atenas 110.000 millones de euros en tres años, de los que 80.000 millones procederán de los países de la eurozona. En este primer año de aplicación del plan, Grecia podrá recibir hasta 30.000 millones de sus socios. España contribuirá al conjunto con 9.792 millones, de los que 3.672 serán liberados en 2010. Los desembolsos empezarán a hacer efectivos antes del 19 de mayo, cuando Grecia deberá hacer frente a sus primeras obligaciones de pagos.
Después de casi tres meses de dar largas al plan de ayuda (con la Alemania de Angela Merkel en la vanguardia de la resistencia) ha sido precisamente la urgencia de calendario y la constatación por los ministros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo de que "el acceso de Grecia a los mercados no es suficiente, y que proporcionarle préstamos garantiza la estabilidad de la zona euro en su conjunto", ha llevado en una reunión de urgencia en Bruselas, a la unánime decisión de poner marcha el mecanismo de apoyo al Gobierno heleno mediante créditos bilaterales que administrará la Comisión europea.
Finalmente, se ha producido un histórico blindaje del euro acordado en la madrugada del lunes 10 de mayo. Se trata, quizá, de la decisión histórica más importante desde la creación del euro. Se ha puesto en marcha un mecanismo de asistencia financiera de la Unión para ayudar a los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda pública, operación contará con una participación activa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en total permitirá la movilización de unos 720.000 millones de euros entre préstamos y avales. El acuerdo es mucho más complejo que el pactado excepcionalmente para Grecia la semana pasada, por el que se concedió a este país un total del 110.000 millones de euros.
La decisión consta de un mecanismo que permitirá facilitar ayudas por valor de 60.000 millones de euros. Mecanismo que estará sujeto a la coordinación por parte del FMI. Además, los Estados ofrecerán garantías o avales por valor de 440.000 millones, a los que se sumará una participación de 250.000 millones por parte del FMI.
La suma total de recursos disponibles para ayudar a los Estados que sufran problemas en la colocación de Deuda Pública –bien para conseguir su colocación, o a un tipo de interés muy elevado por las primas de riesgo- ascenderá a 720.000 millones de euros.
Por otro lado, España y Portugal se han comprometido a una mayor reducción de sus déficits públicos:,1,5 puntos del PIB entre 2010 y 2011 en el caso de España y de un punto en el caso de Portugal para este año.
Lamentablemente, tras once horas de duras negociaciones, el pacto se alcanzó más de lo necesario, una vez más, por la fuerte oposición de la canciller alemana, Angela Merkel, que pedía la implicación del FMI y, sobre todo, que se pusiera un límite definido en las ayudas en caso de que otros países como Portugal, Irlanda o España precisaran de ellas.
Frente a las especulaciones de que Grecia, hipotéticamente, no devolviera parte de la ayuda que va a recibir, el ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, señaló que "hemos demostrado en estos meses que Grecia es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El Gobierno hará todo lo que sea necesario para responder de sus obligaciones".
ESPAÑA:
La agencia Standard & Poor's (S&P), una vez rebajada la calidad crediticia de Grecia y Portugal, también la rebajó para España. Las diferencias entre estos países, sin embargo, siguen siendo de calibre grueso: mientras Madrid mantiene una calificación que equivaldría a un notable, Grecia cosechó un tremendo suspenso con su deuda al nivel del bono basura.
La credibilidad de las finanzas españolas bajó un escalón a los ojos de S&P. De AA+ a AA, (el tercer puesto en el podio crediticio) dentro de lo que se considera un grado de calidad alto. Lo más preocupante es que S&P añade la coletilla "con perspectiva negativa", lo que implica que habrá nuevas rebajas en el rating si la situación fiscal se deteriora más de lo previsto por sus analistas.
Las otras dos agencias más importantes, Moody's y Fitch, mantienen su máxima nota para la deuda española. Lo que sería una matrícula de honor. Esta es la nota que las tres agencias otorgan a la gran mayoría de países europeos. Bélgica se sitúa a un nivel similar al español. Después se colocan Irlanda, Italia y Portugal; con Grecia en el furgón de cola.
Fueron muy pocos los minutos que transcurrieron entre el anuncio de S&P y el cierre de la Bolsa de Madrid. Pero suficientes para hundir al Ibex 35, cuando cayó, como una bomba, la rebaja de calificación. "No tomamos medidas en función de los mercados", respondieron los de S&P cuando se les preguntó por qué no esperaron al cierre de Madrid para emitir el comunicado.
Sin embargo, los mercados sorprendieron con la prima de riesgo: cuando frente al hecho de que teóricamente debería haber aumentado por la calificación de S&P, no sólo no aumentó, sino que se redujo en cuatro puntos básicos y se quedó ligeramente por encima del punto porcentual. La explicación a esta paradoja es que los inversores ya daban por hecha la rebaja.
Los responsables de la agencia Standard & Poor's se esforzaron en matizar su diagnóstico sobre España. Afirmando que pese a la rebaja, "España sigue manteniendo una nota excelente", y señalando que la probabilidad de impago atribuida al país "es cero".
Sus analistas no creen tampoco que haya problemas para colocar deuda en los mercados, aunque pronosticaron un nivel de Deuda Pública en circulación, equivalente al 87,5% del PIB español en el año 2013.
Ahora bien, sin duda lo peor del informe de S&P es el exiguo crecimiento atribuido a España para los próximos años. La agencia espera un avance del 0,6% anual entre 2010 y 2013, frente al 1,9% que contempla el Gobierno, y del 0,7% hasta 2016. La agencia lo atribuye en gran medida al elevado endeudamiento del sector privado (178% del PIB) y al mercado laboral "inflexible", dos factores que apenas han cambiado desde los años de auge económico y que entonces convivían con la máxima calificación que daba S&P a España.
Según S&P, "ese endeudamiento del sector privado ha llevado a la economía española a desequilibrios importantes, por lo que es difícil que la demanda interna española genere tanta actividad como para sostener esa deuda".
Las mayores dudas de la agencia se plantean sobre la previsión fiscal del Gobierno. S&P si cree en los objetivos de déficit para este año, pero no en los de los próximos. Los ingresos "pueden ser más bajos de lo que dice el Gobierno y el gasto público, más elevado", argumentó la agencia, que cree que el déficit superará el 5% del PIB en 2013, frente al objetivo oficial del 3%. De hecho, aunque Hacienda acaba de hacer público el primer aumento de ingresos fiscales en dos años, Standard pone el acento en que el gasto ha subido en el primer trimestre, con particular atención al de los funcionarios.
Lo paradójico es que el problema de España no es la deuda pública, sino la deuda privada. La situación fiscal es peligrosa porque el déficit es elevado y la crisis puede ser prolongada, pero las dudas que los mercados añaden a esa incertidumbre, son las generadas por un gigantesco endeudamiento privado (178% del PIB), de bancos, empresas y familias, embalsado durante los años de bonanza. Y que con la rebaja del rating va a ser aún más caro de financiar.
En todo caso, es necesario puntualizar que, si bien el Gobierno ha recibido merecidas críticas por plantear un escenario de crecimiento hasta 2013 demasiado optimista, de todos los organismos públicos y privados que han publicado previsiones sobre la economía española, ninguno ha visto tan negativo el panorama como Standard & Poor's. A su lado, son optimistas hasta las previsiones recientes del FMI que ha vaticinado que el PIB de España no volverá a crecer al 2% (lo necesario para crear empleo) hasta el año 2016.
Viene bien recordar las cifras: el Gobierno español prevé un crecimiento del PIB hasta 2013 a una media anual del 1,9% en términos reales y del 3,4% en términos nominales (esto es, sin ajustar por la subida de precios). Frente a ello, S&P pronostica un 0,6% (real) y un 1,4% (nominal) de media hasta 2013.
S&P ha rebajado casi a la mitad su previsión anterior sin explicar bien por qué, y cuando los analistas públicos y privados están elevando sus estimaciones. Ahora, sus analistas creen que el PIB nominal español no recuperará el nivel de 2008 hasta 2015. Pues bien, ni el FMI, que tenía hasta ahora las peores previsiones a largo plazo para España, se acerca a S&P. Según el Fondo, el PIB nominal recuperará el nivel de 2008 en 2012, tres años antes de lo que dice la agencia. El FMI prevé que el PIB nominal crezca un 2,3% anual hasta 2013 (frente al 1,4% de S&P) y que el real aumente el 1,2% de media anual hasta 2015 (frente al 0,7% que pronostica la agencia hasta 2016).
Si se comparan las previsiones con las de otros servicios de estudios públicos y privados, la conclusión es la misma: nadie lo ve tan negro. En todo caso, no hay que dejar de señalar, que quien se ha desmarcado a la baja de la opinión generalizada es la principal agencia de calificación crediticia. En todo caso, en ese escenario extremo, S&P da al Reino de España una AA (un notable).
Lo más preocupante, es que el desempleo en España ha superado ligeramente el 20% en el primer trimestre del año. En total, hay 4,6 millones de personas sin trabajo.
Los datos, que corresponden a la Encuesta de Población Activa (EPA), confirman que el hundimiento del mercado laboral español no encuentra suelo. Se sigue destruyendo empleo. En el primer trimestre se perdieron 251.700 puestos de trabajo. En dos años largos de crisis ya han desaparecido más de dos millones de empleos y el número de personas ocupadas ha caído hasta los 18.394.200.
Pero el panorama podría ser incluso peor. En 2000 la EPA sufrió un cambio metodológico. Según los parámetros antiguos, el paro alcanzó su nivel más alto en 1993, cuando llegó al 24,5%. De haberse calculado con las reglas actuales, entonces la tasa habría quedado en el 18,2%, apunta el Banco de España. Por lo que no es difícil concluir que el paro actual podría situarse incluso por encima de aquel dato histórico.
Parte de lo sucedido en el primer trimestre, se debe a la población activa (las personas que se ofrecen activamente en el mercado de trabajo). Después de varios trimestres a la baja, a comienzos de 2010 ha aumentado, superando de nuevo de los 23 millones de personas. Según algunos analistas, se debe al efecto “desánimo” (lo que lleva a los desempleados a dejar de buscar empleo), que en este caso, quizá, por ligera mejoría de sus expectativas haya funcionado en sentido inverso.
Para bastantes analistas, en España no llegaremos a los cinco millones de parados, ya que esperan que en los dos próximos trimestres la tendencia se invierta.
Como es tradicional en nuestra economía, el paro y la destrucción de empleo siguen atacando preferentemente a los jóvenes. El paro entre los menores de 25 años ha llegado al 40,9%.
Por comunidades, el paro aumenta en todas en el primer trimestre salvo en el País Vasco, Ceuta y Melilla. La tasa aumenta en más de dos puntos en Baleares, Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura. En el archipiélago mediterráneo ha pasado del 19,5% al 22,4%. En cambio, en números absolutos, es la Comunidad de Madrid la región en la que más se ha notado el aumento del desempleo, pues se cuentan 53.900 parados más. Canarias y Andalucía superan ya el 27% de paro.
El análisis por sectores demuestra que el desplome de la construcción continúa. Ha sido el sector que más puestos de trabajo ha destruido. Los casi 140.000 de esta vez se suman a los ya engullidos para sumar un total de 1,1 millones. Nada de lo sucedido en el mercado laboral durante la crisis puede explicarse sin el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
Sin embargo, el paro podría estar disminuyendo levemente, ya que durante el pasado mes de abril el Paro Registrado (los que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas de Paro) se redujo en unas 24.000 personas. Con esta caída, el número total de parados inscritos en los servicios públicos de empleo queda en unos 4.142.000.
Tradicionalmente abril es un buen mes para el mercado laboral español. La Semana Santa y el retorno del buen tiempo estimulan las contrataciones en una economía como la española, donde tienen un alto peso específico el turismo y la construcción. De hecho, en los últimos 14 años sólo en los dos últimos, cuando la crisis ha arreciado con fuerza, ha subido el número de parados en el mes de abril.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el índice de precios al consumo armonizado (IPCA, que mide con el mismo criterio la tasa de inflación en los países de la zona euro) subió en abril una décima respecto a marzo, situándose en el 1,6% interanual. Así lo ha avanzado el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dato del mes supone el sexto registro positivo interanual.
Uno de los factores del alza de precios, sigue siendo el encarecimiento de los carburantes. El barril hace un año costaba 51,89 dólares; ahora, 85,55 dólares.
Las dificultades de la compleja situación económica española, hacen preciso, una vez más, el acuerdo de las fuerzas políticas mayoritarias. Frente a esta incuestionable necesidad, se han recrudecido con especial virulencia los ataques entre el Gobierno y el principal partido de la oposición.
Frente a la delicada situación, ni los riesgos para España de la situación de Grecia han unido al Gobierno y la oposición. Tan sólo, permítaseme un pequeño comentario: no es posible una irresponsabilidad mayor.
MERCADOS:
La continua resistencia de Alemania al plan de ayuda a Grecia –parece que superadas- han contaminado a todo el sistema financiero europeo.
La Bolsa española iba capeando el temporal con resultados más que razonables, pero los operadores de los mercados financieros querían soluciones rápidas y, ante su ausencia, actuaron en consecuencia. El Ibex 35 perdió en dos sesiones, en “dos jornadas negras”, el 7,06% y puso a prueba a los niveles de soporte de los 10.000 puntos, que finalmente funcionaron.
El mercado español que ya estaba en posiciones vendedoras, más por el temor al contagio con Grecia que por la propia situación del país, se vio sacudido por las rebajas de S&P.
El Ibex 35 llegó a acumular una caída anual del 14,85%. La aparente premura con que se iba a adoptar una decisión sobre Grecia permitió una ligera recuperación, para finalizar el mes de abril con un recorte del 3,49%.
Los mercados de deuda también vivieron momentos de gran tensión, con la rentabilidad del bono español a 10 años en el 4,17% y la del alemán por debajo del 3%. Esa caída del precio de la deuda coincidió con la decisión de Standard & Poor's de rebajar la calificación a España (supone mayores problemas a las entidades financieras en su demanda de fondos). De hecho, el mercado interbancario europeo ya ha acusado las primeras tensiones y el Euríbor ha subido ligeramente durante los últimos días de abril.
El lunes día 10 de mayo, se produjo la mayor euforia vivida por la Bolsa española –aumentó un 14,43% la cotización de los títulos. Sin embargo, al día siguiente se pasó a una exagerada recogida de beneficios por lo que se ha llegado al redactar este articulo a un 5% de pérdidas, situándose la cota por debajo de los 10.000. Se ha perdido más de la tercera parte de lo ganado anteriormente.
En cuanto a la Deuda Pública, los bonos españoles, junto con los títulos de los llamados países periféricos (Grecia, Portugal, Italia e Irlanda), al contrario de las Bolsas mantenían a paso muy lento la mejora de ayer, aunque no en todos los tramos. La prima de riesgo de España, que se mide a partir del diferencial entre la rentabilidad de sus bonos frente a los alemanes, de referencia, no mejoraba –repito a la hora de redactar este post- por culpa del descenso en siete puntos básicos de los tipos de los bund, con lo que corrigen el ajuste que sufrieron ayer.
No ha mejorado la situación de la Deuda emitida con vencimiento a largo plazo.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro no está consiguiendo mantener las subidas habidas tras el blindaje del euro comentado anteriormente, por lo que está cotizándose por debajo de los 1,27 dólares un euro.
Habrá que ver qué ocurre al final, en este carrusel hacia abajo que estamos sufriendo. ¡No están, ni mucho menos, despejadas las dudas!
En todo caso, dejando a un lado la lamentable actuación de la eurozona, el ambiente ha sido calificado, incluso, como positivo: la economía de Estados Unidos se encuentra en una situación de crecimiento lento, con la posibilidad de que la salida de la crisis esté más cerca.
Los resultados empresariales publicados en Estados Unidos han situado a la Bolsa de Nueva York en máximos anuales, pero los mercados europeos no han podido aprovechar la inercia porque estaban funcionando en "régimen interno" por la problemática del funcionamiento de sus instituciones, ampliamente criticada.
Por lo que respecta al Euribor, el indicador más usado para fijar el precio de las hipotecas en España, ha cerrado el mes de abril en el 1,225%, una centésima por encima de su mínimo histórico al que cayó en marzo (1,215%). Se pone fin, de esta forma, a cuatro meses consecutivos a la baja.
No obstante, sigue cinco décimas por debajo del nivel de hace un año, con lo que volverá a rebajar las cuotas de quienes revisen su hipoteca con el dato de este mes. No obstante, lo hará en menor medida que durante los últimos meses, ya que apenas bajan 40 euros mensuales, o 500 euros al año.
La realidad, es que al Euríbor ya casi no le quedan opciones para seguir bajando. Con los tipos de interés oficiales del BCE en el 1%, el margen es demasiado reducido. Los analistas pronostican que el Banco Central Europeo mantendrá a medio plazo los tipos de interés en el nivel actual, por lo que el Euríbor se mantendrá estable con una ligera tendencia al alza.
Sin embargo es evidente, que los bajos niveles actuales no son sostenibles a medio y largo plazo.
Respecto al mercado de la vivienda, las estadísticas oficiales llevan meses dando el mismo mensaje: el precio de la vivienda sigue cayendo, aunque cada vez lo hace menos.
Los datos publicados por el Ministerio de Vivienda, y los aportados por los registradores de la propiedad, señalan que el metro cuadrado de un piso en el mercado libre cuesta un 4,7% menos que en el mismo periodo del año anterior.
Sin embargo, aunque se trata de un porcentaje que queda lejos de las caídas superiores al 8% registradas en 2009, muestra que todavía hay margen para que continúe la cuesta abajo del valor del ladrillo.
Hay que remontarse hasta el último trimestre de 2005 para encontrar precios más asequibles que los actuales.
No obstante, aunque los precios siguen amortiguando su caída, según el Ministerio de la Vivienda, el ajuste no ha terminado.
Realmente, al observar la evolución en términos trimestrales se ahonda en la idea de que el final del ajuste está aún lejos. Porque entre enero y marzo los precios cayeron un 1,4%, más que en los dos trimestres anteriores. Con este ahondamiento, se rompe la tendencia de que las caídas trimestrales fueran cada vez menores.
No comparten esta idea los empresarios del sector, que consideran que la estadística está ahora inflada y que las casas ya se han abaratado desde el inicio de la crisis más del 20%.
EMPRESAS:
En momentos como el que padecemos, dónde es preciso dar ejemplo, no parece adecuado el hecho que se ha conocido en el informe anual del Banco Santander: resulta que su presidente, Emilio Botín, y el consejero delegado, Alfredo Sáenz, "que tenían superada la edad de jubilación, ejercitaron en 2009 la opción para recibir sus correspondientes pensiones devengadas en forma de capital en la fecha de jubilación efectiva".
Ello supone que Botín se asegura una pensión de 24,64 y Sáenz, otra de 85,7 millones de euros, capitales que "se actualizarán al tipo de interés pactado".
En cuanto a sus sueldos, Sáenz percibió 10,2 millones en 2009, un 10,13% más que 2008, mientras que el presidente ganó 3,99 millones, un 26,3% menos, según la entidad. El aumento para Sáenz se debe a que en 2008 no ejercitó el plan de acciones sobre opciones correspondiente al 2005-2007 y el año pasado recibió 837.000 euros del plan. Los seis consejeros ejecutivos del Santander ganaron entre fijo y variable, 28,18 millones, un 12,21% menos. Tras Sáenz, Francisco Luzón y Matías Rodríguez Inciarte son los que más cobraron, con 5,81 millones y 5,33 millones, respectivamente, un 15,1% y del 18,3% menos en cada caso. Ana Patricia Botín, consejera ejecutiva y presidenta de Banesto, ganó 3,64 millones, un 9,3% menos. Juan Rodríguez Inciarte ganó 3,12 millones un 18,5% menos. Los 19 consejeros ganaron 36,06 millones, un 9,6% menos. Para 2010 se han congelado las retribuciones fijas.
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