Los tambores de guerra vuelven a sonar en el mercado de deuda pública. En mayo pasado, la presión sobre Grecia obligó a la UE a crear un fondo de rescate. Ahora es la quiebra de la banca irlandesa la que alienta las pujas financieras. De vez en cuando, el punto de mira se posa en España. El argumento es similar: en las economías con menos capacidad de recuperación, los Estados no serán capaces de afrontar sus crecientes niveles de endeudamiento. Pero para los expertos del Fondo Monetario Internacional la amenaza se desvanece, según un informe recientemente publicado.
Según el equipo técnico del FMI, el riesgo de una suspensión de pagos en los países avanzados está "ampliamente exagerado". "En algunas ocasiones, los mercados sobreactúan, con consecuencias negativas en los costes de financiación de los países", recalca en su informe. Según su análisis, “un vertiginoso aumento de las primas de riesgo en los bonos de deuda pública ha hecho sonar "una falsa alarma" de una posible suspensión de pagos.
En los 10 países avanzados analizados en el informe (incluidos España, Grecia e Irlanda), la factura anual de los intereses ronda el 2,3% del PIB y apenas supone una quinta parte del desequilibrio de las cuentas públicas. Por lo que no hay lugar a la suspensión: “un país se ve forzado a dejar de pagar cuando el gasto en el pago de intereses es ya muy elevado y explica buena parte de su brecha presupuestaria, y este no es el caso”.
ECONOMÍA GLOBAL:
La salida de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión sigue siendo lenta y penosa. Las dos mayores potencias económica, Estados Unidos y Japón, han anunciado medidas para tratar de impulsar el crecimiento y el empleo, ante las dificultades existentes a la ansiada recuperación. Utilizando una terminología bélica, el presidente Obama manifestó “que hace falta un ataque a gran escala”, por lo que su equipo económico trabaja en un nuevo paquete de incentivos fiscales, inversiones en infraestructuras y energías limpias.
Hace tan sólo unas semanas la economía estadounidense iba viento en popa, en Europa las pruebas de esfuerzo a la banca pudieron controlar los temores en el mercado de deuda y, también, Alemania sorprendió con un crecimiento que permitía augurar una recuperación. Una vez más, ese estado de ánimo se ha desvanecido. De nuevo, el exagerado optimismo se ha transformado en dudas, vuelta a la desconfianza, y a signos de alarma en los mercados financieros.
El verano que está finalizando albergaba la esperanza de la recuperación. La realidad es que se ha impuesto el miedo a que EE UU vuelva a caer en la recesión, llevándose por delante la recuperación en todo el mundo.
El cónclave de economistas y banqueros centrales internacionales en Wyoming (EE UU) lanzó un mensaje poco optimista: "esta crisis durará casi 10 años en los países más endeudados (EE UU y España están entre ellos), y apenas llevamos tres desde que estalló.
La economía norteamericana perdió vigor en el último trimestre, y eso ha funcionado como un lastre para unos mercados con tendencia a sobrerreaccionar. La realidad, es que para la mayoría de los analistas, la salida del túnel será a cámara lenta y anémica, especialmente en EE UU, España, Reino Unido, e Irlanda (las economías que han sufrido el pinchazo de la burbuja).
La mayor sorpresa ha sido la rápida recuperación de Asia, sin duda, como consecuencia de la política anticíclica aplicada por China (fuertes inversiones públicas en infraestructuras). Alemania mejoró al ser capaz de exportar a Asia aprovechando, de esta forma, el crecimiento asiático. Ello provocó que muchos vieran la posibilidad de salir de la crisis más rápidamente, pero la historia señala que se sale muy lentamente de las recesiones que están acompañadas de crisis financieras, como la que padecemos.
Algunos analistas señalan que podemos vivir un crecimiento débil durante mucho tiempo, con fases de algo más de aceleración y otras de caídas durante años, que más adelante -en un par de años- sí podrían convertirse en una doble recesión. En todas las grandes crisis ese ha sido el patrón de comportamiento.
El debate entre austeridad o nuevos estímulos económicos es muy grande. En EE UU ha surgido la polémica respecto a una tercera ronda de estímulos, mientras que en Europa ya casi no se habla de ese tema. No obstante, hay que señalar que las medidas de austeridad, por ejemplo, en Alemania, no entraran en vigor hasta el año 2012. En otros países, que no han tenido más remedio que adelantarse en la austeridad (España e Irlanda), la situación ha mejorado pero vienen trimestres complicados. Su posible recaída en la recesión dependerá de lo que tire en ellas su sector exterior.
ESTADOS UNIDOS:
La explosión, hace tres años, de la burbuja inmobiliaria en EE UU no acaba de concluir: la venta de viviendas nuevas cayó a un ritmo superior al 12% en julio en el mercado estadounidense.
El Departamento de Comercio de EE UU ha revisado a la baja el crecimiento económico del país, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke ha prometido actuar en caso de necesidad, sobre todo si hay que evitar, de nuevo, a la deflación.
El Presidente Bernanke espera que la economía estadounidense siga expandiéndose en lo que queda de año, pero lejos del 5% del último trimestre del 2009, e incluso del 3,7% que registró el primer trimestre de este año. Las expectativas respecto al crecimiento del PIB durante el segundo trimestre de este año, eran del 2,4%, pero la revisión realizada lo ha dejado en un débil 1,6%.
En el informe de Bernanke se reconoce que el ritmo de la recuperación y el empleo estadounidense se han ralentizado en los meses recientes. Atribuyéndolo a que el consumo ha sido “más bajo de lo esperado” y a la continua debilidad del mercado inmobiliario. “Las perspectivas del gasto en los hogares dependerán de la evolución del empleo, pero el ritmo del gasto de los hogares, igualmente dependerá de la mejora de las familias respecto a su situación financiera”.
Bernanke reconoció que la recuperación del empleo está siendo “dolorosamente lenta y no tiene visos de mejorar. Aunque el crecimiento deberá ser más fuerte el año que viene, la falta de fuelle económico y el desempleo probablemente solo declinarán lentamente”.
Señaló, que la rápida intervención de los bancos centrales y las políticas económicas habían logrado estabilizar a los mercados financieros, pero los créditos siguen estando bloqueados.
Su máxima preocupación sigue siendo la estabilidad de precios, un asunto que por ahora no requiere de intervención alguna. Bernanke reconoce que la inflación está “ligeramente por debajo de lo que algunos participantes del Comité Federal de Mercado Abierto consideran sano para la economía a largo plazo, pero cree que las perspectivas de inflación son razonablemente estables, esperando que sigan en los niveles actuales antes de subir ligeramente hasta cifras más coherentes”. Pero ha señalado que “en este momento, el riesgo tanto de un indeseable aumento de la inflación como de, de la aún peor, deflación parece bajo”.
Por otro lado, la generación de empleo en el sector privado continúa en Estados Unidos, pero no se contrata a un ritmo suficiente para compensar lo que se pierde en el sector público, ni para atender a la demanda de puestos trabajo existente. Eso explica que en agosto se perdieran 54.000 empleos y que el paro subiera una décima, al 9,6%.
Había miedo de que el dato fuera muy malo. Hay que tener en cuenta que es el tercer mes consecutivo en el que se destruye empleo, que el sector privado no contrata tanto como meses atrás y que el desempleo sube.
Tanto en julio como en agosto, se perdieron 123.000 empleos menos de los anunciados, por lo que han subido los salarios.
Para los analistas, hay señales de vida, pero las vulnerabilidades persisten: el sector manufacturero eliminó 27.000 puestos de trabajo, tras crear 34.000 en el mes precedente. Y la tasa de paro retoma la senda alcista. Se coloca así al nivel de mayo, y se espera que suba más porque hay más gente que vuelve al mercado laboral. El total de parados se eleva a 14,9 millones de personas en Estados Unidos.
Cabe preguntarse: ¿La economía estadounidense va, de nuevo, hacia abajo? Con 14,6 millones de parados y otros 2,4 millones que ni siquiera buscan empleo, la respuesta parece ser afirmativa. En EE UU hay también 8,5 millones de personas que no tienen más remedio que trabajar a tiempo parcial, lo que se traduce en menos ingresos. Y 40 millones de personas con bajos recursos que acuden a las ayudas públicas para poder comer, a los conocidos food stamps: para todos ellos, la vida es una especie de depresión contenida. Tampoco hay buenas noticias para las empresas, que ven cómo la demanda vuelve a bajar. Ni en el sector de la vivienda, donde las ventas avanzan al menor ritmo en cinco décadas. El gurú Nouriel Roubini estima que existe un 40% de probabilidad de que la economía estadounidense vuelva a caer en una nueva recesión.
Todo ello, apunta a que “el enfermo sigue hospitalizado”. Lo peor, es que los doctores se plantean si la medicina suministrada hasta ahora será suficiente para que pueda caminar por su propio pie, sin riesgo de que vuelva a pasar otra vez por el hospital. Ahí está el problema, porque las grandes figuras de la economía y de las finanzas no se ponen de acuerdo sobre lo que se puede o debe hacer. Está claro que los pesimistas, creen que habría que suministrar una nueva inyección de estímulos, para dar un último impulso al crecimiento y evitar una espiral deflacionista. Sin embargo, a los optimistas, lo que más les preocupa es el coste derivado de esa acción.
La misma división se vive en el seno del banco central de EE UU. Un debate que recuerda al vivido en los años ochenta, entre los que apostaban por una intervención pública limitada, y los que atribuían al Gobierno un papel de liderazgo para pilotar la economía.
Con los tipos de interés en la zona cero desde hace 20 meses, la Fed no tiene otra opción que ser imaginativa y recurrir a herramientas no convencionales, como la compra de activos hipotecarios y bonos para mantener el tipo de mercado lo más bajo posible. Pero no está claro el beneficio real de estas medidas.
CHINA Y JAPÓN:
Hace cuatro décadas, Japón arrebató a Alemania el puesto de segunda mayor economía del mundo, tras EE UU. Pues bien, le ha llegado el turno de ceder ese lugar. Y lo ha hecho a favor de un país vecino y rival durante muchos años: China. El producto interior bruto (PIB) nominal japonés -antes de ajustar precios y variaciones estacionales- alcanzó 1,288 billones de dólares en el segundo trimestre del año, frente a los 1,337 billones del PIB chino, según ha anunciado el Gobierno de Tokio.
Las causas hay que buscarlas en el largo estancamiento japonés -roza la deflación desde hace 15 años- y en el vertiginoso crecimiento económico de China, que crece a una velocidad inalcanzable e inimaginable para las economías avanzadas.
En el acumulado de los seis primeros meses, la economía japonesa continúa siendo mayor que la china, pero las cifras trimestrales hacen prever que China, casi con toda seguridad, se consolidará en el conjunto de 2010 como la segunda potencia económica.
No es la primera vez que Pekín supera a Tokio en cifras parciales. Ya ocurrió en el último trimestre de 2009, aunque, en el siguiente, Japón volvió a adelantar a su vecino. A partir de ahora es poco probable que Pekín ceda ese liderazgo, debido a la enorme diferencia entre las tasas de crecimiento de ambos países. China está creciendo a un ritmo del 10%, mientras Japón lo hará a tasas que oscilan entre el 2% y el 3% este año, según las previsiones oficiales.
El cambio de posiciones puede parecer solamente simbólico, ya que la renta per cápita anual china (3.600 dólares) está aún muy lejos de la japonesa (37.800 dólares) o la estadounidense (42.240 dólares), pero es un símbolo cargado de importancia.
De esta forma, se refleja el imparable ascenso del país más poblado del planeta, tanto en la escena económica como en la política, y pone de manifiesto de qué forma se está redibujando el mapa geopolítico mundial.
Por otro lado, los movimientos del tablero suponen una nueva llamada de atención a los líderes japoneses sobre la importancia de impulsar una economía que mire más hacia el exterior. El gasto de los consumidores de la potencia desbancada, que representa alrededor del 60% del PIB nacional, se mantuvo prácticamente inalterable respecto al primer trimestre, mientras que la inversión pública cayó un 3,4%.
Japón ha conservado el lugar como segunda economía desde 1968, cuando superó a Alemania. Tras renacer de las cenizas de la II Guerra Mundial, se convirtió en una potencia manufacturera y financiera global. Pero el milagro japonés sufrió un fuerte revés con la burbuja inmobiliaria de la década de 1980. La implosión de la economía en 1991 fue seguida de una década de estancamiento y malestar económico, del que nunca se ha terminado de recuperar.
En cambio, China superó el año pasado a EE UU como primer mercado automovilístico del mundo y a Alemania como mayor exportador. Es el primer comprador de mineral del hierro y cobre, y el segundo importador de petróleo. Su economía es hoy 90 veces mayor que cuando el líder Deng Xiaoping lanzó el proceso de apertura y reforma a finales de 1978.
El banco de inversiones Goldman Sachs calcula que China superará a Estados Unidos como mayor economía del mundo en 2027. El llamado milagro económico chino ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, pero a cambio ha creado uno de los países con mayor desigualdad social del mundo y ha originado graves problemas medioambientales y de corrupción.
UNIÓN EUROPEA:
La economía europea creció el 1% durante el segundo trimestre de este año, lo que supone el doble de lo previsto por Bruselas el pasado mayo, que había estimado un incremento del producto interior bruto (PIB) del 0,5%, según los datos divulgados por Eurostat. El fuerte tirón de la economía, igualmente intenso en la UE de los Veintisiete que en la zona euro, se debe fundamentalmente al fuerte empujón dado por la locomotora alemana que creció un 2,2% entre abril y junio (un crecimiento no registrado después de la unificación del país hace 20 años).
A cierta distancia, le sigue el Reino Unido (con un crecimiento del 1,1%). A continuación, más alejados, el resto de países europeos, con la excepción de Grecia que sigue hundido en la recesión (-1,5%). Este dato positivo de la zona euro supone que lleva ya un año de crecimiento, después de atravesar la recesión más grave de toda su historia.
El portavoz de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, ha valorado el dato de crecimiento, declarando que se trata de una cifra "prometedora, que viene a confirmar la recuperación tanto en la Unión Europea como en la zona euro. Pero la recuperación es todavía frágil debido a que existen incertidumbres que no se pueden ignorar". Altafaj advirtió “que deben proseguir las reformas estructurales emprendidas por la mayoría de países, ya que de lo contrario, el riesgo a que nos enfrentamos es el estancamiento en la próxima década".
No obstante, se mantiene la incertidumbre para la segunda parte de este año: el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ha señalado que ve “las aguas agitadas" en el horizonte. Y es que el Reino Unido ha rebajado sus pronósticos de crecimiento para el próximo ejercicio desde el 3,4%, previsto en mayo al 2,7%.
También el presidente del Banco Central, Jean-Claude Trichet, lanzó sus advertencias tras la última reunión del Consejo de la entidad al señalar que los datos del segundo y tercer trimestre eran mejores de lo esperado, aunque reconoció que la segunda parte del año "no será tan boyante".
La mayor sorpresa ha sido el tirón de Alemania, que ha crecido el triple del 0,7% que había previsto Bruselas hace tres meses. El crecimiento alemán, calificado de "vertiginoso" por la Oficina Federal Estadística de Berlín, se ha visto impulsado por el fuerte incremento de las exportaciones, que están recuperando el terreno perdido durante el año pasado. Tras cierta recuperación de la construcción alemana, parece que los consumidores germanos tienen más alegría en el gasto. Situación confirmada por el crecimiento de las importaciones (aumento del 33,33% respecto a 2009), que ha sido mayor que el de las exportaciones (incremento del 27,5% en tasa interanual).
El Gobierno alemán ha aprobado aplicar en 2011, una tasa a los bancos para amortiguar posibles insolvencias en el sector financiero. Dos años después de que la quiebra de Lehman Brothers desatara el terremoto financiero padecido a escala mundial, Alemania creará un fondo de crisis para activarlo en caso de insolvencia de un banco.
El ministro de Hacienda alemán, Wolfgang Schäuble, se ha declarado partidario de que la tasa se implante en la Unión Europea. Parece ser que el Reino Unido y Francia tienen interés en introducir una tasa similar. Lo cierto, es que tomando como ejemplo el del ahora estatalizado Hypo Real Estate (su salvamento costó más de 100.000 millones de euros) se obtendría una recaudación, claramente, insuficiente, puesto que la cifra citada equivale a una cantidad 83 veces mayor de lo que el Gobierno alemán espera recaudar el próximo año con la nueva tasa.
La tasa aprobada por el Gobierno de Angela Merkel no podrá superar el 15% del resultado anual y dependerá de su importancia sistémica. Se gravaran los pasivos de cada banco menos el capital propio y los depósitos de los clientes. La tarifa anual será progresiva: hasta los 10.000 millones de euros, será del 0,02%. Entre 10.000 y 100.000 millones, ascenderá al 0,03%. A las cantidades mayores se les impondrá un impuesto del 0,04%. El volumen nominal de los derivados fuera de balance se gravará con el 0,00015%. Si el banco no tuviera beneficios, se gravaría con una cantidad más baja.
Haciendo una estimación retrospectiva a 2006 (situación previa a la crisis) se habrían recaudado con la nueva tasa unos 1.300 millones de euros.
También el Gobierno alemán ha aprobado un plan de austeridad, con el que pretende reducir el déficit en 80.000 millones de euros hasta 2014. El Ejecutivo de la democristiana Angela Merkel va a aplicar drásticos recortes en las ayudas sociales, así como nuevas cargas fiscales.
La canciller Merkel ha asegurado que las medidas de ahorro sentarán las bases para un crecimiento sólido. Según sus propias palabras, el equilibrio presupuestario "infunde confianza a los ciudadanos, las empresas y los mercados financieros".
La peor parte la van a soportar los parados de larga duración, que pierden su seguro de pensiones y varias subvenciones familiares. El Gobierno ha introducido, además, un nuevo impuesto sobre el queroseno, que encarecerá el precio de los billetes de avión.
Está claro que Europa ha abandonado los esfuerzos para luchar contra el desempleo y aumentar el crecimiento, poniendo todo su empeño en la austeridad: en la contención del déficit. Es quizá por ello, que la tasa de desempleo de la zona euro se situó en el 10% en julio, la misma cifra que en junio y en máximos de los últimos 12 años, según las cifras que ha publicado Eurostat. Casi 16 millones de personas no encuentran trabajo en la eurozona: el equivalente a la población entera de Bélgica más la de Irlanda.
Eurostat, también, publicó los datos de inflación: ha bajado una décima en agosto hasta el 1,6% (un dato en línea con los objetivos del Banco Central Europeo (BCE)) y que demuestra que las medidas extraordinarias de política monetaria no han ocasionando una elevación de los precios. Esta moderadísima subida de precios aparca los temores respecto a subidas en los tipos de interés oficiales.
El problema del alarmante desempleo revela que la recuperación europea es a dos velocidades: al frente de la reactivación, países como Holanda y Alemania, con el paro por debajo del 7% y el sector exterior tirando de sus economías, mientras que en la cola, España (20,3%), y otros países como Letonia, Lituania, Eslovaquia, Irlanda y Grecia. En la periferia hay países en los que el paro sencillamente no mejora, mientras que en el corazón del euro las buenas noticias en el mercado laboral se corresponden con la recuperación económica.
Estas diferencias muestran que, por un lado, el proceso de convergencia entre los países ricos y los periféricos se ha detenido con la crisis; y por otro lado, se complica el trabajo del BCE: una subida de tipos sería muy mala para los países que salen con más dificultades de la recesión, mientras que mantener el precio del dinero puede provocar cierto recalentamiento en las economías que salen más rápido.
En todo caso, el cambio en el estado de ánimo de la economía europea, cuando la gran mayoría de países han puesto en marcha medidas de austeridad y han cancelado sus planes de estímulo, hace dudar a algunos analistas que afirman que la austeridad emprendida puede acabar con la recuperación.
El Banco Central Europeo va a mantener tipos de interés muy bajos durante mucho tiempo, así como la barra libre de liquidez para la banca, ante la constatación de que las incertidumbres persisten. Según Trichet, "hemos tenido una serie de sorpresas positivas últimamente, pero no podemos cantar victoria".
La banca respiró tranquila tras la extensión de las medidas extraordinarias de liquidez al menos hasta 2011, ya que la incertidumbre sigue afectando al sector financiero; de ahí que el BCE mantenga la respiración asistida. Los bancos irlandeses, españoles, griegos y en general los de países que han sufrido los ataques del mercado financiero, siguen necesitando la barra libre, a pesar de que la publicación de las pruebas de esfuerzo ha rebajado la tensión. "Estamos en un proceso que acabará en la retirada paulatina de las medidas excepcionales", dijo Trichet. “Pero ese proceso va para muy largo”.
ESPAÑA:
La leve recuperación continúa y los datos apuntan que la actividad del segundo trimestre será superior a la del primero, pero la tasa de paro es tremendamente elevada. Esta situación queda así, claramente reflejada: los indicadores macroeconómicos mejoran, aunque sea tímidamente; los mercados han dejado de mirar a España como la próxima víctima sobre la que abalanzarse; tras dos años de caídas, los beneficios de las grandes empresas vuelven a subir... Síntomas positivos, pero que no ocultan que la variable más importante –el paro- sigue bajo mínimos. Ya hay 4,6 millones de desempleados, y este nivel seguirá siendo muy alto durante mucho tiempo.
La publicación de las pruebas de esfuerzo a la banca europea ha tenido un efecto sorprendentemente positivo para España. De repente, las entidades financieras nacionales -inmersas aún en un proceso de reestructuración que dará al traste con el modelo de cajas de ahorros vigente hasta ahora- emergen como las que más y mejor se han desnudado de toda Europa. Y los inversores han premiado esta muestra de transparencia, por lo que la confianza parece estar retornando.
La prima de riesgo -el diferencial que España tiene que pagar para financiarse respecto a Alemania, considerado como el país más fiable- ha caído desde los máximos que tocó a mediados de junio, por encima de los 230 puntos básicos, hasta alrededor de 150 puntos. Es decir, el Tesoro español tiene que ofrecer a sus compradores de bonos a 10 años una rentabilidad del 4,2%, mientras que Berlín se puede permitir solo un 2,6%.
Frente a las dudas de los más pesimistas, respecto al pasado mes de julio (España afrontaba este mes el mayor volumen de vencimientos de deuda -casi 25.000 millones de euros-), no solo hubo más demanda de la esperada, sino que el Tesoro español logró reducir el tipo de interés que ofrece a los inversores.
Ahora bien, tanto España, Europa, como Estados Unidos arrastran aún el problema de fondo: que los agentes económicos están muy endeudados y el crédito a las empresas no fluye. Lo que permite dudar del inicio de una verdadera recuperación.
Aparte de que el problema básico no se haya solucionado aún, aparecen nuevos problemas: el recorte inversor de 6.400 millones en infraestructuras que ha decidido el Gobierno pondrá en aprietos a más de una constructora. Las cinco patronales del sector se reunieron para denunciar que el tijeretazo de Fomento destruirá 115.000 puestos de trabajo y obligará a algunas empresas a echar el cierre.
Todo apunta a que España, pese a haber salido de la recesión, afronta, unos años de crecimiento anémico. Y que una recuperación tan débil será incapaz de generar empleo con la fuerza necesaria como para reducir las tasas actuales.
El gasto público español ha retrocedido a un ritmo muy rápido. Los ministerios volverán en 2011 a la dotación presupuestaria que tenían en 2006, según anunció la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado. Las cuentas públicas más austeras de la democracia obligarán a los ministerios a reducir hasta un 16% de sus gastos de media, algo más de lo anunciado inicialmente. Por lo que austeridad y reformas volverán a ser las dos palabras clave del próximo curso económico.
La ministra Salgado quiso preparar el terreno para lo que será un recorte generalizado en muchas políticas sociales. "En conjunto, los ministerios contarán con un importe algo superior al de 2006", explicó como muestra de que se ha tomado en serio las promesas realizadas a Bruselas -con la vista puesta en los mercados- de dejar atrás el déficit del 11,2% del PIB alcanzado en 2009.
Sólo se salvan de esos tijeretazos los pagos por intereses de la deuda, que irremediablemente aumentan al ritmo que lo hace el endeudamiento español, y las prestaciones por desempleo, que todavía crecerán el año que viene respecto a 2010. Más allá de esas partidas, el Gobierno quiere suavizar el impacto en las políticas de investigación y desarrollo, seña de identidad de los Ejecutivos de Zapatero, por lo que tendrán una disminución "muy inferior a la media". En conjunto, el Presupuesto de 2011 tendrá un límite de gasto un 7,7% inferior al de 2010.
Junto a la austeridad, la ministra quiso destacar las reformas estructurales como otro de los ejes para los próximos meses. Junto a la laboral, ya aprobada por el Senado, la ministra citó la ley ómnibus de liberalización de servicios, y la ley de economía sostenible, que el Ejecutivo pretende aprobar antes de final de año.
Sorprendentemente, Salgado no aludió a la de las pensiones, una de las más enfatizadas por analistas, organismos internacionales y por el propio Gobierno en el último año. Preguntada al respecto, Salgado aseguró que las pensiones figuran entre las prioridades y que el Ejecutivo enviará un proyecto al Parlamento antes de final de año, pero de momento está a la espera de recibir el informe del Pacto de Toledo. No quiso entrar a valorar la propuesta del titular de Trabajo, Celestino Corbacho, sobre elevar de 15 a 20 años el periodo de cálculo de la pensión. Se limitó a decir que una recomendación similar figuraba en el programa de estabilidad y que se abordará más adelante.
Tampoco quiso referirse al impacto que pueda tener en los mercados la convocatoria de una huelga general el 29 de septiembre, justo en los días en que el Presupuesto llega al Congreso. Solo manifestó el "respeto absoluto" del Gobierno a esa convocatoria.
Es importante resaltar, que las cuentas públicas han comenzado a levantar cabeza tras más de dos años de depresión. El Estado ha registrado hasta el mes de julio un déficit de 25.774 millones de euros, equivalentes al 2,44% del producto interior bruto (PIB). La cifra supone reducir a la mitad los desequilibrios presupuestarios acumulados en los siete primeros meses de 2009. Los planes de ajuste, la incipiente mejoría de la economía y bastantes cambios en la contabilización de estas cifras (cambios que impiden que las cifras sean estrictamente comparables) convierten a los datos de ejecución presupuestaria de julio en los mejores desde que arrancó la crisis.
Si se mira solo julio, el saldo es un superávit cercano a los 4.000 millones. Ese excedente es superior al registrado en el mismo mes de 2007, año en el que las cuentas públicas españolas registraron su mayor superávit. Hacienda confía en lograr el objetivo de reducir el déficit del Estado central del 9,5% al 5,9% del PIB en el conjunto de 2010 y dependerá de comunidades y Ayuntamientos que se consiga el recorte del déficit público del 11,2% al 9,3%.
La evolución más espectacular se registra en el IVA. Este impuesto -un buen termómetro del consumo- se ha recuperado con fuerza tras los desplomes experimentados desde 2008. La recaudación ha mejorado un 42% hasta julio. Y en ese mes casi se ha duplicado respecto al año anterior. El despegue se produce, a pesar de que los datos no recogen aún el impacto de la subida del impuesto que entró en vigor el mes pasado (pues el IVA de julio se ingresa en agosto). Incorporan, eso sí, el efecto de la anticipación de compras que se ha producido para ahorrarse el alza de IVA.
En cualquier caso, solo una pequeña parte de esa radical subida obedece a la mejora de la economía. Porque el IVA ingresado por las empresas en los siete primeros meses del año ha crecido el 5%, según cálculos del Ministerio de Economía. La diferencia con ese 42% de aumento global que recoge la ejecución presupuestaria obedece al elemento que más distorsiona los datos de IVA del año pasado y de este: el calendario de pago de las devoluciones y los aplazamientos.
Para aliviar los efectos de la crisis, Economía ofreció el año pasado a las empresas la posibilidad de abonarles mensualmente las devoluciones de IVA. Así, pagó las de dos ejercicios (2008 en pago anual y 2009 en entregas mensuales) en uno solo, lo que desplomó los ingresos. Además, se concedieron muchos aplazamientos en el impuesto que se están ingresando ahora. Por ambos motivos, las cifras mejoran artificialmente; ni el descenso fue tan brusco como parecía en 2009 ni la mejora es tan sustancial ahora.
Tras el IVA, la recuperación más sustancial se registra en los impuestos especiales (gravan el consumo de hidrocarburos, alcohol, tabaco y electricidad). Poco más de un año después de que el Gobierno elevara la tributación sobre los carburantes y el tabaco, este capítulo acumula un aumento del 5,7%.
Ajeno a los incrementos, el impuesto de sociedades se convierte en "el único gran impuesto que presenta una evolución negativa en 2010", como reconoce la nota publicada por el Ministerio de Economía.
El pequeño respiro en las cuentas públicas obedece también a las primeras señales visibles de los planes de ajuste anunciados por el Ejecutivo en mayo. El gasto, desbocado durante toda la crisis, experimenta la primera reducción en la comparación anual desde enero de 2009: un 2,5%. A ese resultado ha contribuido decisivamente la rebaja de sueldo a los funcionarios que entró en vigor en junio. Los datos divulgados recogen la nueva nómina de junio y buena parte de la de julio. Así, el capítulo de salarios refleja una caída casi idéntica al recorte medio aplicado (4,9%), aunque en el acumulado del año siguen subiendo por la incorporación de nuevo personal en Justicia e Interior derivada de compromisos anteriores.
Más que ese recorte, en la relajación del gasto pesa el menor desembolso del Estado a comunidades autónomas y Ayuntamientos. En 2009, el Gobierno entregó a las Administraciones territoriales cantidades muy superiores a las que les correspondían porque se basaban en una previsión de ingresos hinchada respecto a la recaudación real. Así que las entregas de este año, ajustadas a la coyuntura, resultan modestas. Las más perjudicadas son las entidades locales, que pierden casi un 25%. Las comunidades han salido mejor paradas porque la entrada en vigor del nuevo sistema de financiación autonómica mejora las asignaciones y suaviza las pérdidas respecto a 2009.
Por otro lado, respecto al turismo son ilustrativas las declaraciones de algún representante del sector: “hace unos años había hoteles que contrataban personal para la hora del café. Era una hora punta. Ahora no es necesario. Los clientes acuden al restaurante si tienen la comida incluida y luego se van. Si hacías una fiesta en el hotel, los huéspedes se tomaban dos y tres copas cada uno. Ahora se conforman con una". La frase resume perfectamente la marcha del turismo este verano. La ocupación en agosto ha sido buena, por encima del 90%. Sin embargo, aunque las habitaciones estén casi tan llenas como hace dos años, los bolsillos de los viajeros siguen a medio gas.
Aunque aún no hay datos oficiales sobre la ocupación estival, en general todo el sector turístico destaca que las previsiones que hablaban de una temporada mejor que la de 2009 se están cumpliendo. "Es fácil mejorar respecto al año pasado. Fue un verano horrible", explica una responsable de ventas de la agencia de viajes por Internet Atrápalo. La Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes (FEAAV) cree que la entrada de turistas crecerá en julio y agosto entre el 3% y el 5%. También la Organización Internacional del Turismo cree que España registrará una mayor entrada de turistas en 2010: 52,8 millones de turistas frente a los 52,2 millones de 2009.
Por otro lado, los precios han experimentado una mínima relajación en agosto tras la fuerte subida registrada en el mes de julio. El índice de precios al consumo armonizado, comparable con el resto de Europa, se ha situado en el 1,8% interanual, una décima menos que en julio. Esa leve desaceleración se produce pese a que agosto ha sido el segundo mes con el nuevo IVA en vigor, que encarece los precios al consumidor. Con el dato de agosto, el IPC se sitúa por segundo mes consecutivo próximo al límite que marca el Banco Central Europeo (2%) tras casi año y medio rozando el riesgo de deflación.
A falta del desglose (el dato divulgado por el INE es solo un avance), se atribuye la variación a la bajada del precio de los carburantes y combustibles. En agosto del año pasado, mes y medio después de que el Gobierno subiera los impuestos sobre los carburantes y el tabaco, se registró una subida notable en la partida energética, por lo que la comparación ha resultado ahora favorable, a pesar de la subida del IVA. No obstante, los carburantes han registrado crecimientos interanuales de dos dígitos desde que arrancó el año, tras un 2009 marcado por descensos también de esa magnitud.
El INE también destaca un incremento de los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, aunque ha pesado menos que el descenso en el combustible. Este capítulo lleva ya dos meses de incrementos mensuales moderados, pero registra caídas anuales desde hace más de año y medio.
Más allá de estos elementos volátiles (alimentos y energía), la duda reside en qué ocurrirá con los elementos estructurales de la inflación, los que conforman la inflación subyacente (IPC sin productos energéticos y alimentos frescos no elaborados y que refleja la tendencia real de los precios). Este indicador lleva meses con unos valores muy moderados, próximos a cero e incluso alguno negativo. El dato de julio no permitió observar con claridad el impacto de la subida del IVA en esta partida, pues la llegada de las rebajas siempre impone caídas de precios en julio. No obstante, el descenso de este año fue cuatro décimas inferior al de 2009, una diferencia que se puede atribuir, al menos en parte, a la subida del impuesto.
Con la subida de precios de agosto, el diferencial con la zona euro –importante respecto a la competitividad de las exportaciones españolas- se está manteniendo en niveles moderados. En julio, esa brecha entre la evolución de precios española y la del conjunto de países del euro ascendía a dos décimas.
Finalmente el desempleo no deja de crecer: el alivio que habían proporcionado los tímidos recortes del paro desde abril ha tenido poca continuidad. Durante el pasado agosto se ha roto la tendencia a la baja con 61.083 desempleados más registrados en las oficinas de empleo. Se trata de un dato negativo que mejora con la comparación, pues el aumento es inferior al de agosto de 2009 y, sobre todo, al de 2008. Frente a ese pequeño avance, la temporalidad golpea con más fuerza que nunca. Solo el 6,6% de los contratos firmados el mes pasado fueron indefinidos. Hay que remontarse a agosto de 1998 para encontrar una cifra más baja. La paradoja es que la reforma laboral que el Gobierno que, teóricamente, ha diseñado para corregir esa anomalía lleva más de un mes en vigor.
Las cifras reflejan una grave característica del mercado de trabajo, la excesiva temporalidad. Aunque el registro de los servicios públicos de empleo no constituye la mejor medición, la conclusión es irrefutable: lejos de mejorar, la temporalidad empeora. De todos los contratos firmados a lo largo del mes de agosto, un exiguo 6,6% fue de carácter indefinido (el peor dato en 12 años). Tanto el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, como la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, argumentaron en su comparecencia que la contratación indefinida nunca prolifera en agosto. El problema es que la comparación ensombrece la cifra, pues ni siquiera en los dos años más crudos de la crisis el peso de los fijos ha sido tan reducido como ahora.
Corregir esa dualidad era el principal objetivo de la reforma laboral (en vigor desde mediados de junio aunque el Congreso de los Diputados le dará el visto bueno definitivo a primeros de septiembre), pero las cifras indican que conseguirlo será más que un reto. El principal exponente de esas dificultades está en el contrato estrella de la reforma, el de fomento de la contratación indefinida. Esta figura, que el Gobierno ha pretendido universalizar como contrato fijo con despido más barato, se está convirtiendo en residual. Solo el 8,63% de los indefinidos suscritos durante agosto respondían a esa fórmula, pese a que ya ampara a cualquier persona en desempleo o con contrato eventual. "La reforma laboral necesita un tiempo mínimo de recorrido", justificó la secretaria general de Empleo. Pero es que hace un año, sin reforma, el contrato con despido de 33 días por año trabajado (frente a los 45 ordinarios) abarcaba el 14,08% de los fijos.
Un análisis similar al del paro merecen las cifras de la afiliación a la Seguridad Social, representativas del comportamiento del empleo. Al igual que todos los agostos, los cotizantes caen, aunque menos que en años anteriores. La mejora de este agosto frente al de 2009 no es tan evidente como en el caso del desempleo (hubo 131.858 afiliados menos frente a los 142.242 del año pasado). Pero la serie desestacionalizada (elimina el efecto de que agosto sea un mal mes) revela un repunte superior a 55.000 afiliados. El secretario de Estado de la Seguridad Social celebró el dato: "Permite presagiar que la entrada de la actividad ordinaria en septiembre se producirá con fortaleza". Como tendencia más esperanzadora, mencionó que la caída de cotizantes entre las mujeres ya se ha detenido, por lo que augura crecimientos netos en este colectivo en septiembre u octubre. Algo más habrá que esperar para ver repuntes de la afiliación total. "Nuestro objetivo es que la pendiente deje de caer a final de año", es decir, que se cree empleo a principios de 2011. La mayoría de los analistas cuestionan ese objetivo.
La Seguridad Social ha perdido 284.846 afiliados en el último año, muy lejos, eso sí, de la cifra superior a un millón que se perdía en agosto de 2009. Con esta evolución, el Gobierno confía en cerrar el año con unas cuentas más saneadas de lo previsto.
MERCADOS:
Agosto tuvo un buen final dentro de lo malo que fue el mes para la Bolsa. La incertidumbre volvió a la economía mundial en agosto y la Bolsa española lo notó, como lo notaron casi todas las plazas importantes: el Ibex se dejó el 3% en el mes, a pesar de que la última jornada de agosto se saldó con un avance del 0,5%. La variación en lo que va de año sigue siendo, claramente, en negativa (casi el 15% de caída), con la Bolsa española entre las peores, tal vez porque la economía española está también en el furgón de cola al día de hoy por su lenta salida de la crisis, por las presiones en el mercado de deuda pública y sobre todo por un mercado laboral que presenta las peores cifras de Europa. Y sin un paro en niveles normales, difícilmente puede hablarse de recuperación.
La prueba de que hay nervios está en los récords que se han roto a diario. La huida de los inversores hacia refugios seguros se ha dejado notar en las últimas semanas en las fuertes subidas del oro, pero también del franco suizo -una de las guaridas que reaparecen en tiempos de turbulencias- y en la deuda alemana, cuya rentabilidad está en mínimos históricos. Además, la apreciación del yen no se detiene a pesar de las medidas de estímulo fiscal y monetario aprobadas por las autoridades. Los japoneses están repatriando capitales ante la incertidumbre que se cierne sobre la economía mundial, y eso está recalentando la divisa, con el consiguiente disgusto de las compañías exportadoras y del Ejecutivo, que fiaba buena parte de la salida de la crisis al sector exterior.
Si el mes de julio fue un buen mes para la Bolsa, la tendencia se quebró en agosto. En julio fue la banca la que lideró los avances, en agosto la banca repitió la situación, pero por el lado contrario: fue el sector más castigado, con caídas superiores al 10% en la banca mediana, y cercanas al 8% en las grandes entidades (Santander y BBVA).
Septiembre arranca con dudas. Y no solo en la Bolsa: el mercado de divisas está que arde, el petróleo lleva tres semanas hacia abajo, el mercado de bonos sigue alerta.
EMPRESAS:
Mercadona está más cerca que nunca de El Corte Inglés. En el último ejercicio, la distancia por cifra de negocio entre los dos gigantes españoles de la distribución se redujo por primera vez en la historia por debajo de los 2.000 millones de euros.
El Corte Inglés cerró el ejercicio con una facturación consolidada de 16.356,25 millones de euros, tras retroceder un 5,8%, mientras que Mercadona alcanzó en 2009 una cifra de negocio neta de 14.402,37 millones, un 0,83% más que el año anterior.
En 2005, la diferencia en facturación entre ambos grupos era de 6.253 millones de euros. Desde entonces, Mercadona ha ido poco a poco estrechando distancias con el número uno de los grandes almacenes europeos. Entre 2005 y 2008, la cadena de supermercados valencianos incrementó su cifra de negocios neta en dos dígitos. En 2006, creció un 17,54%, hasta 11.286,25 millones; un año después, un 15,05%, hasta 12.984,92 millones; y, en 2008, un 10%, hasta 14.283,64 millones.
jueves, 16 de septiembre de 2010
martes, 13 de julio de 2010
SITUACIÓN ECONÓMICA: "DILEMA ENTRE AUSTERIDAD Y CRECIMIENTO"
No termina de escampar. Todo lo contrario, desde que empezaron las turbulencias en Grecia, ha regresado la desconfianza y se han cerrado los mercados de liquidez. Nadie presta a nadie porque tienen motivos para pensar que ocultan problemas, es decir, inversiones fallidas. Los bancos franceses y alemanes tienen la mayor parte de la deuda griega, pero los más sospechosos para los inversores son las entidades españolas por los activos inmobiliarios (préstamos y viviendas) que guardan en sus balances. La sequía del mercado interbancario amenaza con cerrar el crédito a los bancos y, por tanto, a las empresas, con lo que se paralizaría la economía. Pese a que España está reduciendo con velocidad su dependencia del crédito exterior, aún necesita que los extranjeros le presten el 5% de lo que demandan las empresas.
Para romper esta situación, el Gobierno español pidió a la UE que acelere la publicación de las pruebas de resistencia o stress test de la banca. Estos cálculos reflejan cómo soportar el capital y la solvencia de un banco un escenario macroeconómico adverso.
ECONOMÍA GLOBAL:
Ronald Reagan y Margaret Thatcher instalaron una etapa que resumió a la política económica durante 30 años a un lema claro: “más mercado y menos Estado”. Llegó la crisis y en poco más de tres años, todo cambió. Tuvo que acudir el Estado para salvar a los mercados. El ortodoxo Fondo Monetario Internacional (FMI) desenterró al tan denostado Keynes; algún empresario postulaba un paréntesis en el mercado; y los banqueros hacían “oídos sordos” cuando los políticos “fanfarroneaban” con aquello de la refundación del capitalismo, regulando de nuevo los mercados para ponerlos “en cintura”.
Esa etapa ha acabado. El propio presidente Zapatero, tras presentar un drástico plan de recortes para calmar los ataques que ha sufrido España, afirmó: “íbamos a reformar los mercados y los mercados nos han reformado a nosotros”. Hace un año, los bancos eran el problema; ahora el problema son los Estados (su deuda pública). La gran paradoja, es que se trata de una deuda que los Gobiernos se vieron obligados a acumular para salvar a los mismos mercados que ahora les atacan tan fuertemente.
La política económica está en una encrucijada: el dilema no es exactamente mercado o Estado (aunque en el fondo venga a ser los mismo), sino “austeridad o crecimiento”. “Ajustarse el cinturón para reducir los enormes déficits públicos o perseverar en las políticas de estímulo hasta que el crecimiento económico vuelva a ser lo suficientemente robusto”. Alemania ha impuesto que Europa opte por el culto a la austeridad, mientras que Estados Unidos, ha decidido mantener los estímulos. La receta que demuestre más efectividad marcará el equilibrio de poder en el mundo durante los próximos años. No existe consenso entre ambos lados del atlántico
El FMI, y no solo el Fondo, que llevaba tantos años deslumbrado por los destellos del libre mercado, defendiendo a los mecanismos autoestabilizadores de la eficiencia de los mercados, con la crisis se olvidó de su ortodoxia, aconsejando el intervencionismo fiscal para evitar una nueva Gran Depresión. Pues bien, en estos momentos está tan despistado como la gran mayoría de los economistas: “nadie sabe nada de nada”.
Hasta hace bien poco, advertía de que una salida prematura de los estímulos perjudicaría la recuperación, pero en las últimas semanas, ha venido combinando ese mensaje con la necesidad de acelerar la consolidación fiscal. Por tanto, parece que ahora toca apuntarse tanto al “culto a la austeridad”, como a la medicina contraria. La realidad, es que parece regresar de nuevo –si es que alguna vez se marchó- la apoteosis de la supuesta racionalidad de los mercados.
Toda Europa parece correr detrás de una fórmula que se basa en drásticos ajustes que mezclados con las promesas de mejorar la competitividad, postula bajos salarios y reformas del mercado de trabajo y de las pensiones. Todo en una exclusiva dirección: más recortes.
El Nobel Paul Krugman ha calificado los planes europeos de "masoquismo". En realidad, en Europa conviven dos visiones: en el Norte se cree que el dilema entre austeridad y crecimiento es falso (argumentan que los planes de austeridad de hoy permitirán el crecimiento de mañana, ya que devuelven la confianza a los mercados). En el Sur se han aplicado los ajustes por obligación, ya que se piensa que aplicar ajustes para reducir el déficit tendrá efectos sobre la demanda y precipitará a la eurozona a una nueva recesión. Esta segunda vía es bastante compartida.
El Banco Central Europeo (BCE) desempeña un papel fundamental en esta historia. Su gestión es más heterodoxa que nunca, y sin embargo su política monetaria sigue teniendo unos resultados restrictivos: no hay crédito a pesar de las compras de bonos, a pesar de la barra libre de liquidez, a pesar de todas las medidas para ayudar a la banca. Según el gran gurú de la crisis, el economista Nouriel Roubini, "su política no es lo suficientemente laxa: deberían acercar los tipos de interés al 0%, comprar más bonos, ayudar a debilitar el euro”.
El Nobel Joseph Stiglitz lo tiene claro: "Europa va directa al desastre si continúa con la manía de la austeridad", una opinión que comparte con Krugman. Mientras que el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, tampoco tienen dudas -pero en sentido contrario- al afirmar que "es una completa falacia decir que la consolidación fiscal reduce el crecimiento. Es exactamente al contrario. Es la ausencia de credibilidad fiscal lo que reduce el crecimiento". EE UU, de momento, opta por la vía Krugman-Stiglitz; Europa entera, en plena crisis fiscal, parece fiarse de Trichet. La realidad es que la inspiración tal vez no sea Trichet, sino el mercado de deuda pública que, actualmente, puede intimidar a cualquiera imponiendo sus dictados a los poderes políticos.
En este caos, cuando la economía global precisa de la coordinación económica de nuestros representantes, el G-20 ha dado un nuevo espectáculo, evidenciando la falta de acuerdos, y en el fondo, el “sálvese quien pueda”, al afirmar que cada Gobierno decida lo que más le convenga.
Mientras que los bancos, origen de la mayor crisis económica en décadas, vuelven a acumular beneficios -si es que alguna vez dejaron de tenerlos- y las compensaciones multimillonarias a los ejecutivos del sector financiero apenas se resienten, los Gobiernos aplican severos ajustes y promueven reformas impopulares. Los paraísos fiscales siguen captando miles de millones de euros. Los especuladores hacen su agosto con la deuda pública, desorbitada por los rescates financieros y las consecuencias de la crisis. El paro crece en todas las economías avanzadas.
No es de extrañar que el escepticismo sobre los resultados del G-20 sea cada vez mayor. El foro de líderes de países ricos y emergentes, que se refundó en otoño de 2008, para lidiar con la recesión y acabar con "una era de irresponsabilidad", ha culminado su cuarta cumbre, sin dar respuestas. En su lugar, sólo más dudas: casi todas empiezan y acaban en Europa.
Desde la última reunión del G-20, los mercados y el deterioro de las cuentas públicas se han combinado para gestar un nuevo foco de tensión: primero se le llamó Grecia; luego, Portugal, y últimamente, España. Muchos analistas habían anticipado que una crisis de origen financiero, como esta, desembocaría en un intenso repunte de la deuda pública, y que los rescates de la banca, los incentivos a la demanda para paliar la sequía de crédito privado y el aumento de la protección social (como las prestaciones por desempleo) conducirían a enormes déficits presupuestarios.
El resultado ha sido que el endeudamiento de los Estados avanzados ha pasado en tres años de poco más del 70% del PIB conjunto a cerca del 100%. Los potenciales inversores recibieron jubilosos las emisiones de deuda pública con una rentabilidad bajísima a cambio de una mayor seguridad.
Ahora bien, detectada la falsedad de las cuentas públicas griegas, y su incapacidad para afrontar su devolución, los especuladores se cebaron en Europa. Es más, lo tenían fácil: países afectados por el estallido de la burbuja inmobiliaria, fuerte endeudamiento del sector privado (España e Irlanda), otros con una tasa anémica de crecimiento (Portugal), o bien con un nivel de deuda pública elevadísimo (Italia), o por último países emergentes con graves problemas (Lituania, Hungría).
Esas manifiestas debilidades que ofrecían a la especulación “presas fáciles a las que hincar el diente”, se amplificaron con las dudas –sobre todo alemanas- de la eurozona para respaldar a Grecia. A la vez, pusieron en evidencia a la banca europea, cuyos balances “repletos” de títulos de deuda pública, aceleradamente, perdían valor.
Llegó el momento de los ajustes –cuanto más intensos mejor- del sector público: recortes del salario de los funcionarios, la cancelación de los programas de estímulo fiscal, los subsidios sociales, de la inversión pública, y subidas de impuestos.
Se han generalizado las medidas por todos los Gobiernos europeos, pese a que el sector privado crece aún a un ritmo muy débil. Frente al hecho consumado, en la Administración estadounidense ha calado la idea de que el ajuste concertado de Europa se parece mucho a una "retirada prematura de los estímulos fiscales" (precisamente lo que se pactó evitar en el anterior G-20). La prensa estadounidense lo ha bautizado como un "momento Hoover", en recuerdo del presidente estadounidense al que se atribuye el error de reducir el gasto público demasiado pronto y prolongar así la Gran Depresión de 1929.
La Administración Obama lucha en el Congreso estadounidense por prorrogar las ayudas a los parados o los beneficios fiscales para las empresas, pese a acumular también elevados niveles de déficit (11% del PIB) y deuda pública (más del 92%).
En contraste, China que dejó atrás a Europa y EE UU poniendo en marcha un paquete de medidas más ambicioso que ellos, con un multimillonario plan de inversiones públicas (cuando el G-20 abordó la lucha contra los paraísos fiscales) fue la que presionó para limitar las exigencias de transparencia (el abuso del secreto bancario cunde en Hong Kong y Macao) y estuvo a punto de dar al traste con las negociaciones.
La lista negra de paraísos fiscales, uno de los principales éxitos de la cumbre de Londres, está ya vacía. La mayoría de los centros financieros implicados se limitó a cumplir con la exigencia mínima impuesta por la OCDE (firma de acuerdos de intercambio de información con 12 países), lo que ha llevado al Parlamento europeo a plantear nuevos requisitos, como obligar a las multinacionales a publicar la información económica y fiscal de todas sus filiales o a generalizar el intercambio de información. No ha habido sanciones, como no las ha habido en el caso del incumplimiento del acuerdo para limitar las remuneraciones de los ejecutivos.
Estados Unidos y Europa estaban de acuerdo en establecer nuevos impuestos a los bancos, según el tamaño y riesgo de sus activos. Y se mostraban dispuestos incluso a debatir la aplicación de una tasa universal a todas las transacciones financieras. El Fondo Monetario Internacional (FMI) apoyaba estas iniciativas. Todo se ha esfumado, el comunicado final del G-20 se limitó a señalar que “cada país adopte la decisión que más le convenga”.
ESTADOS UNIDOS:
El despido de los trabajadores temporales del Censo estadounidense redujo en junio el empleo estatal en Estados Unidos por primera vez en seis meses, mientras que el sector de la empresa privada aumentó modestamente su plantilla laboral.
No obstante, el índice de desempleo bajó al 9.5% (su nivel más bajo en un año), aunque entre los hispanos se mantuvo en el 12.4%.
El presidente Obama señaló: “que la economía estaba bien encaminada, pero no con la suficiente rapidez como para satisfacer a la mayoría de los estadounidenses, incluido él mismo. No se equivoquen: vamos en la dirección correcta, aunque para muchos estadounidenses, incluyéndome a mí, no vamos lo suficientemente rápido".
Obama ha señalado la economía estadounidense está creando empleos desde 2010, y prometió seguir ayudando a los desempleados a conseguir trabajo.
Durante el mes de mayo, se destruyeron 125 mil empleos, la mayor cifra desde octubre, La contracción estuvo encabezada por el despido de 225 mil empleados temporales del que se habían contratado para la elaboración del Censo (por ley tiene lugar cada 10 años).
La empresa privada sumó en total una cantidad neta de 83.000 empleados, una mejora respecto a mayo, aunque por debajo de la habida durante marzo y abril pasados.
Las empresas estadounidenses siguen mostrándose reacias a contratar a nuevos trabajadores por la debilidad de la recuperación económica. El país sigue teniendo 7.9 millones menos de puestos de trabajo privados que cuando comenzó la recesión en diciembre del 2007. Son necesarios unos 100.000 empleos nuevos mensuales para mantener el empleo al ritmo del crecimiento de la población, y la economía necesita crear empleo al menos al doble de ese ritmo para atajar con efectividad al paro.
Otro indicador que hace temer por una recaída de la economía estadounidense, es la cifra de pedidos a las fábricas que han caído en el pasado en mayo, después de mantener nueve meses consecutivos de aumentos. El Departamento de Comercio informó que los pedidos de bienes manufacturados cayeron un 1.4% en mayo (en abril aumentó el 1%).
El nivel de desempleo y el mal comportamiento de los pedidos, hacen temer una recaída de la mayor economía mundial.
Para hacerse idea de cómo están los ánimos, otro ejemplo ha sido el hecho de la influencia que ha tenido la muerte del senador demócrata Robert Byrd. El luctuoso hecho ha introducido una nueva dinámica en la recta final del proceso de aprobación de las nuevas reglas que regirán Wall Street. Hasta el punto de que, para conseguir los votos necesarios con los que sacar adelante la mayor reforma del sistema financiero desde la Gran Depresión, hubo que sacrificar una de las medidas más populistas: la tasa a la banca.
La retirada permitió que los republicanos que apoyaban el paquete legislativo no dieran un paso atrás en el momento crucial del voto. Con la tasa se esperaba recaudar unos 19.000 millones de dólares anuales (casi 16.000 millones de euros). Los negociadores demócratas aceptaron excluirla, pero a cambio de que el fondo de rescate financiero (TARP) se desmantele cuanto antes.
Ese mecanismo, activado en otoño de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers, estaba presupuestado en 700.000 millones, de los que se movilizaron 414.200. El Tesoro de EE UU calcula que el coste para el contribuyente será de 105.000 millones y ha dicho que responsabilizará a la banca del dinero no recuperado.
CHINA:
China llevaba años manteniendo artificialmente devaluada su moneda (el yuan). Circunstancia que ha contribuido a su desarrollo. Sin embargo, los temores a un recesivo crecimiento y, consiguiente, recalentamiento con su PIB creciendo un 10%, se hacen palpables. La inflación sigue al acecho, con una incipiente burbuja inmobiliaria, y el crédito y las inversiones directas creciendo a toda velocidad.
Las subidas de tipos de interés, no han sido suficientes para “enfriar algo” a su economía. La débil revaluación oficial de yuan favorece el consumo a costa de las exportaciones, que al encarecerse perderán parte de su competitividad: buenas noticias para las ventas al exterior de EE UU y Alemania, grandes exportadores a China. Y relativamente buenas para España: la exportación española hacia China supone apenas el 1% del total, pero el tirón de Alemania es positivo para las empresas españolas, que aportan bienes intermedios a las compañías alemanas.
Los analistas estiman que la apreciación a un máximo del 3% en un año, que difícilmente puede revocar los desequilibrios. Pero al menos va en la buena dirección.
Por otro lado, ha sorprendido que una ola de huelgas, para pedir subidas salariales y mejores condiciones de trabajo, se haya extendido por empresas extranjeras en diferentes provincias de China. Un movimiento que ha llevado a cuestionarse la continuidad del país asiático como fábrica del mundo. Las movilizaciones, que han afectado a compañías como la automovilística japonesa Honda, se han encadenado debido a lo que parece un efecto dominó tras las subidas de sueldos llevadas a cabo en otras empresas en las que se han registrado paros reivindicativos.
Las protestas se han multiplicado después de que la taiwanesa Foxcom incrementara un 67% el salario de cientos de miles de trabajadores en China, y una de las filiales de Honda lo subiera un 24% para poner fin a una huelga. Foxcom, que fabrica los teléfonos iPhone y las tabletas iPad de Apple, reaccionó de esta forma al escándalo surgido tras el suicido de 11 de sus empleados debidos a las duras condiciones de vida en sus factorías.
La ola de movilizaciones ha supuesto un desafío para el Gobierno, ya que si por un lado se ha comprometido a reducir las fuertes diferencias sociales creadas por el proceso de desarrollo económico puesto en marcha hace 30 años, por otro teme que deriven en inestabilidad social, desemboquen en la petición de sindicatos que puedan desafiar al partido, eleven el precio de la mano de obra y disminuyan la rentabilidad de las empresas en China.
Las manifestaciones han afectado a miles de personas, y en general han sido pacíficas. Sin embargo, alrededor de 50 huelguistas de KOK resultaron heridos en la provincia costera de Jiangsu, cuando las fuerzas de seguridad intentaron impedir que protestaran en la calle. Los trabajadores exigían compensaciones por las altas temperaturas, un seguro completo, ayudas para alojamiento y voluntariedad en el trabajo de los sábados. "Tenemos que trabajar a 40 ó 50 grados y se niegan a hacer nada para solucionarlo", se quejaba uno de los obreros al diario de Hong Kong South China Morning Post.
La mayoría de los paros han sido suspendidos después de negociar. Honda ha ofrecido un aumento de 100 yuanes (12 euros) al mes sobre un salario de unos 1.700 yuanes (206 euros), mientras los empleados piden un sueldo superior a 2.000 yuanes.
Los trabajadores de Honda demandan también la creación de sindicatos independientes (algo tabú en ese país, donde están prohibidos). Las asociaciones de defensa de los derechos laborales existentes en China están ligadas al Partido Comunista y actúan, normalmente, al servicio de los empresarios.
Las huelgas que se han registrado en las tres filiales de Honda y en otras empresas de capital extranjero ponen de manifiesto la creciente concienciación de los trabajadores chinos sobre sus derechos, ante el rápido progreso que ha experimentado el país. Especialmente, en un momento en el que la crisis económica parece haber quedado atrás en China, y algunas fábricas tienen dificultades para encontrar trabajadores.
El Gobierno está realizando grandes inversiones en el interior y oeste de China y está incentivando a las empresas a que se instalen en esas zonas, lo que ha motivado que, debido las crecientes oportunidades de trabajo, muchos emigrantes chinos prefieran quedarse cerca de casa, donde el coste de la vida es menor.
UNIÓN EUROPEA:
El Gobierno español solicitó que se hagan públicos los resultados de los "test de resistencia" a los que han sido sometidos en los últimos meses los principales bancos europeos -entre ellos, algunos españoles- y así se lo ha trasladado a la Comisión Europea.
El Ejecutivo español considera que la difusión de estos exámenes -que evalúan la capacidad de las entidades financieras para afrontar situaciones extremas- es la forma más eficaz de atajar especulaciones como la difundida por el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, que llegó a asegurar que España pediría el rescate a la UE, con cargo al fondo de estabilización de 750.000 millones, ante el encarecimiento de su deuda y la fragilidad de su sistema financiero.
Si se conocieran los resultados de los test, habría más de una sorpresa. No todos quieren que se conozcan, en particular Alemania, que después de varios meses de frontal rechazo, se ha visto obligada a aceptar la publicación de los resultados de las pruebas de resistencia de la banca europea. En ese cambio de posición influye tanto la jugada del presidente Zapatero de anticiparse a los demás países anunciando la divulgación de los exámenes a los bancos españoles como la necesidad de la propia Alemania de lavar la imagen de su deteriorado sistema financiero, especialmente en el caso de las entidades públicas.
El presidente Zapatero se ha pasado meses desmintiendo rumores lanzados en ocasiones desde Berlín. España se ha visto acosada en los mercados de deuda por determinadas presiones procedentes, paradójicamente, de uno de sus socios: la agencia Reuters puso al descubierto que Berlín inició la ofensiva el pasado 7 de junio. Aquel día, dos funcionarios alemanes comunicaron a la agencia que España estaba preparando la petición de ayuda del fondo de rescate. La agencia Reuters no publicó esa historia ya que al tratar de verificarla se topó con un desmentido categórico de las autoridades españolas. Sin embargo, otros lo hicieron: el Financial Times Deutschland, el pasado 11 de junio, y unos días más tarde el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que citaba una fuente del Gobierno alemán. Incluso se publicó, con variaciones, en un medio español, El Economista.
El Gobierno decidió entonces pasar a la ofensiva y apoyarse en el sistema financiero, que a pesar de todo sigue resistiendo los embates de la crisis sin apenas víctimas. La iniciativa de Zapatero recibió el cálido apoyo de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que ha advertido de que la banca europea todavía debe sanear otros 196.000 millones. El Banco de España anunció la voluntad de hacer públicos los resultados de los exámenes a las entidades españolas, lo que precipitó la decisión en Bruselas de divulgar los resultados de toda la banca europea.
La realidad es que el sistema financiero español presenta dificultades, y aun así sigue entre los menos golpeados de la UE, según los datos de la Comisión y de los analistas. Entre las 40 entidades que según Bruselas han solicitado ayudas directas no hay ninguna española, pero sí una decena de Alemania, cinco de Reino Unido, seis del Benelux y cuatro de Irlanda. Las ayudas que han consumido los bancos de esos países son gigantescas. El economista jefe de Competencia, Georges Siotis, ha realizado un trabajo en el que señala que el total de fondos comprometidos para los bancos ascienden a 3,3 billones de euros, el 28% del PIB de la UE. De estas cantidades, las destinadas a inyecciones de capital son unos 315.000 millones, las compras de activos dañados unos 103.000 millones y las garantías y avales suman 2,9 billones de euros.
En casos concretos como el del Royal Bank of Scotland, las ayudas superan los 200.000 millones. Como señalaba una fuente comunitaria, "se trata una cifra superior al PIB de Dinamarca". En el caso de Alemania, la Comisión ha aprobado ayudas a una decena de entidades. Algunas, como el Hypo, han recibido garantías públicas de unos 95.000 millones. La situación es especialmente delicada en los bancos públicos de los länder. Algunos están en una situación muy complicada y en busca de comparador, como West LB, que recibió inyecciones por unos 8.000 millones. Alemania constituyó un banco malo para hacerse cargo de sus activos tóxicos por unos 85.000 millones. Otras entidades como el Commerzbank han recibido capital público por valor de unos 20.000 millones.
Cuando se compara el total de las ayudas europeas comprometidas -más de 3 billones de euros- con las españolas, la diferencia es espectacular: las ayudas previstas para las entidades españolas -préstamos al 7,75% de interés- ascenderán a unos 30.000 millones, según la vicepresidenta Elena Salgado: no llegan al 1% del coste del conjunto de la Unión Europea.
Santander y el BBVA salen bien parados de las pruebas de esfuerzo. Y una fuente conocedora del sistema financiero español ha asegurado que "no hay una sola entidad española que después de descontar las pérdidas futuras de los dos próximos años no tenga unos recursos propios superiores al 6%".
El sector bancario español es muy dependiente de la liquidez del BCE y tiene completamente cerrado el acceso a los mercados, pero no es insolvente. Los exámenes restarán verosimilitud a escenarios muy improbables que el mercado daba como casi seguros. Lo cual no quiere decir que en algún momento España pueda verse atrapada de nuevo en esa espiral irracional de los mercados, incapaces de procesar la información relevante.
Con las pruebas de resistencia a los bancos se pretende enviar un mensaje a los mercados: que la banca europea ha superado sus problemas. Pero los resultados no están claros. El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, ha dado a entender que la situación se ha deteriorado en la medida en que ha frenado la reducción de emisiones garantizadas por los Estados. Pueden ser necesarias nuevas ayudas. Y a pesar de todo, una vez más, Alemania tendrá la última palabra. Merkel dio su apoyo "a la transparencia" que suponen las pruebas, pero también avisó de que "los detalles" (lo que finalmente se divulgará) "los decidirán los ministros de Economía en el Ecofín". Es decir, que finalmente dependerá de lo que decida el ministro alemán Wolfgang Schauble en la reunión del próximo 13 de julio.
Por otro lado, Angela Merkel ha anunciado un plan de ajuste de 80.000 millones de euros entre 2011 y 2014, que combina reducciones de gastos con la implantación de nuevos impuestos. El grueso del recorte afectará al gasto social, y en especial a las prestaciones para los parados de larga duración.
Además, Alemania impondrá una tasa sobre las centrales nucleares y otra sobre el transporte aéreo con el fin de recaudar 5.300 millones anuales. Merkel quiere rebajar en 15.000 la cifra de funcionarios y reducir en 40.000 efectivos las Fuerzas Armadas. El plan contradice el criterio de sus socios y de numerosos economistas, que creen que la prioridad de Alemania debería ser impulsar la economía. Las medidas, según los expertos, suponen una amenaza para el crecimiento europeo.
Por su parte, Francia se ha sumado a la corriente ahorradora que está inundando al viejo continente. El primer ministro francés, François Fillon, ha señalado que el Estado alcanzará en 2013 el déficit público exigido por Bruselas (el 3% del PIB). Fillon señaló que para esa fecha, el Estado francés, cuyo déficit es del 8% en estos momentos (7,5% en 2009), habrá reducido su gasto en 45.000 millones de euros, además de ingresar 50.000 millones más, y se habrá embolsado 5.000 millones extra provenientes de ciertas exenciones fiscales que serán anuladas.
De cumplirse las medidas, en 2013 Francia contará con 100.000 millones más de euros, que ayudarán a aligerar su abultada deuda que actualmente roza el 85,7% del PIB.
Fillon no dio detalles sobre el contenido de la reforma del sistema de pensiones, que se dará a conocer a mediados de julio, y cuyo principal punto será la elevación de la edad de jubilación, que ahora es de 60 a 62 años con carácter voluntario. Según los sindicatos franceses casi 2.000.000 de personas se manifestaron el pasado 24 de junio en contra de la medida.
Igualmente, adelantó que el Estado francés congelará el gasto durante los próximos tres años. Añadiendo que los distintos ministerios ahorrarán un 10% en los denominados "gastos de intervención", partidas especiales relacionadas, con lo general, con asuntos sociales.
También ha adelantado que los contribuyentes franceses dejarán de gozar de muchas de las 400 tipos diferentes de exenciones fiscales que actualmente les permiten practicar deducciones en el Impuesto sobre la Renta galo (5.000 millones de euros).
En el capítulo de ingresos, Fillon piensa aumentar la recaudación de impuestos en 35.000 millones por el aumento de ingresos consecuencia de la mejora de la economía.
Por lo que respecta al Reino Unido, el nuevo Gobierno británico de conservadores y liberales-demócratas ha anunciado una subida del IVA de 2,5 puntos (hasta el 20%) a partir del 4 de enero, una nueva tasa para la banca, un aumento del 18% al 28% de la tributación de los rendimientos del capital para las rentas altas desde hoy, la congelación por dos años de los salarios de los trabajadores públicos y un recorte del Estado de bienestar, todo ello para equilibrar las cuentas públicas.
El ajuste no es consecuencia directa de la crisis de la deuda: formaba ya parte del programa electoral de los conservadores e incluye un recorte del gasto público de 6.200 millones de libras (7.500 millones de euros), anunciado también en la campaña y confirmado por el Gobierno del primer ministro David Cameron al poco de llegar al poder tras las elecciones del pasado 6 de mayo.
El joven ministro del Tesoro, George Osborne, declaró que "tenemos el mayor déficit de Europa con la única excepción de Irlanda y las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana es la mayor amenaza a la recuperación del Reino Unido”.
El presupuesto de urgencia presentado combina medidas de ajuste duro con guiños a las clases menos privilegiadas. Probablemente, como resultado de la presencia de los liberales-demócratas en la coalición: un factor de moderación que ha impedido que los conservadores pusieran en marcha un programa salvaje de ajuste fiscal como el que aplicaron en los primeros años ochenta con Margaret Thatcher y que penalizó casi exclusivamente a los más pobres.
Van a ver congeladas por tres años las ayudas por hijos, se endurecen las condiciones para mantener o conseguir la baja laboral por incapacidad permanente, se restringen las ayudas a la vivienda y a la maternidad, y se reducen las desgravaciones fiscales a las familias con ingresos superiores a 40.000 libras (48.000 euros).
La subida del IVA, una bomba fiscal que se veía venir desde la campaña electoral ya que los conservadores nunca quisieron descartarla, va a afectar también directamente a las clases medias y bajas al ser un impuesto que castiga proporcionalmente más a esas clases. Pero es una de las medidas con mayor impacto fiscal con un aumento de la recaudación de 13.000 millones de libras (15.500 millones de euros) anuales. Baja, sin embargo, el impuesto de sociedades: un punto menos cada año hasta llegar al 24% en los años 2014 y 2015.
Muchos ven gestos hacia la izquierda, como la elevación en 1.000 libras del mínimo exento del pago del IRPF, que queda establecido en 7.475 libras (9.000 euros), aunque es una medida que deja indiferentes a los más pobres, que estaban ya exentos. O la imposición de una tasa a la banca (algo descartado en la cumbre del G-20) y que permitiría recaudar 2.000 millones de libras al año (2.400 millones de euros). O el incremento en 10 puntos de la tasa sobre los rendimientos del capital a los contribuyentes con rentas altas -hasta el 28%, por debajo de lo que se esperaba- con notables excepciones (incluida la exención a las primeras 10.100 libras) para no perjudicar a pymes y pequeños ahorradores.
El Gobierno inglés espera que la economía crezca este año un 1,2% y un 2,3% el año que viene. La deuda pública estructural debería volver al equilibrio en 2014. El desempleo aumentará este año hasta un pico del 8,1% pero debería caer al 6,1% en 2015. El endeudamiento del sector público debería caer este año a 149.000 millones de libras y a 116.000 el siguiente, aunque la deuda neta del país seguirá en ascenso hasta llegar al 70% del PIB en el año 2014. El déficit público cerrará el 2010 al 10,1% y caerá al 1,1% en el año 2016.
ESPAÑA:
El desplome de la construcción de viviendas, que infló el crecimiento de la economía española durante una década, y su impacto en el empleo, el endeudamiento de las familias o los ingresos públicos, explican la imperiosa necesidad del cambio del modelo económico español. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se dejó sentir ya en 2008, en el arranque de la recesión, y según el Banco de España, seguirá lastrando el crecimiento hasta el próximo año. El organismo supervisor estima que, en total, restará un 5,4% al PIB respecto al nivel que alcanzó a finales de 2007. Y solo a mediados del año 2011 el sector residencial podría comenzar a recuperarse.
"El ajuste del mercado de la vivienda está teniendo implicaciones macroeconómicas muy severas en el contexto de la recesión", certifica el servicio de estudios de la entidad en la memoria que presentó el gobernador del Banco de España. El supervisor se resiste aún a llamar por su nombre a la burbuja inmobiliaria, pero el efecto del desorbitado incremento que se produjo en paralelo en precios y viviendas construidas sí ocupa un lugar preferente en sus últimos análisis. Condiciones extraordinarias, con el crédito barato y fácil, hincharon la burbuja y llevaron al sector -y a la economía española- a una situación artificial. Cuando la crisis financiera internacional restringió la financiación, el sector se derrumbó y aceleró la caída del PIB.
El Banco de España cree que ese ajuste aún no ha acabado. "La inversión residencial seguirá contrayéndose hasta mediados de 2011", según vaticina su servicio de estudios. Entonces, el peso de la inversión en viviendas, pese a los incentivos públicos a la rehabilitación de casas, habrá caído por debajo "del mínimo observado en 1994".
Si en 2007 alcanzó su cima, con un protagonismo (7,5% del PIB) sin parangón en otras grandes economías europeas, el próximo año el peso de la inversión residencial apenas llegará al 4%, según la estimación del Banco de España.
La apuesta por el ladrillo, avalada por subidas de precios que no tenían fin, revolucionó el crecimiento económico. Cuando el sector se paro, el impacto fue inmediato. Si la inédita demanda de empleo en la construcción había facilitado que la tasa de paro se situara por debajo del 8% en 2007, ahora es la falta de trabajo en el sector (concentra la mitad de los dos millones de puestos de trabajo perdidos en la crisis), la que empuja el desempleo al 20%. Si dos años atrás, los impuestos a una actividad tan pujante habían catapultado los ingresos públicos al 41% del PIB, en 2009 la recaudación apenas equivalió al 34% del PIB, una merma de recursos que explica en buena parte el abultado déficit público, omnipresente ahora en la agenda política. La burbuja es también una de las causas de que la deuda de las familias españolas haya llegado al 125% de su renta bruta disponible, el doble que hace una década.
El Banco de España calcula que, solo por la caída de la inversión residencial -si en 2006 se inició la construcción de 760.000 casas, en 2009 no se comenzaron ni 160.000 viviendas-, el PIB se dejará en este periodo (2008-2011) un 4% respecto a su nivel de 2007. Pero al sopesar los efectos indirectos del desplome, singularmente sobre el consumo de las familias, ese retroceso alcanzaría el 5,4%.
El Banco de España cree que la construcción de viviendas tardará en reponerse, pese a las últimas señales positivas en el mercado inmobiliario (las compraventas se han recuperado hasta crecer un 18% en tasa interanual en abril). En contra juega que los empresarios se concentran en terminar las promociones en marcha (el periodo medio de una obra es de 18 meses), para las que ya se endeudaron. Y, sobre todo, queda un enorme stock de viviendas sin vender, que salvo en zonas puntuales, se basta y sobra para atender la demanda, aún débil, durante varios años.
"La magnitud del stock es elevada, por lo que cabe esperar que condicione la iniciación de nuevas viviendas durante los próximos años", concluye el organismo supervisor, que se atreve con "una cuantificación compleja y no exenta de controversia": según sus cálculos, a finales de 2009 había entre 750.000 y 1,2 millones de casas sin vender.
Recientemente, la asociación de promotores y constructores planteó una cifra algo menor (700.000 viviendas) y auguró que harían falta al menos tres años más para absorber ese stock y reactivar así la construcción.
Por otro lado, ha entrado en vigor la subida del IVA. El nuevo tributo pasa del 16% al 18% en el tipo general (se aplica a la mayor parte de bienes y servicios), y del 7% al 8% en el reducido (grava espectáculos culturales, hostelería o vivienda nueva). El encarecimiento de las compras ha coincidido en el tiempo con la llegada de las rebajas, lo que quizás retrase que los ciudadanos perciban la subida de precios hasta septiembre.
El nuevo IVA amenaza con lastrar al consumo, aún muy débil tras una recesión de dos años que, muy levemente, España ha dejado atrás. Desde septiembre de 2009, los hogares gastan más, aunque todavía no lo suficiente. El Banco de España aseguraba n su boletín económico que el consumo "ha mostrado un comportamiento algo más débil en los últimos meses".
Algunas grandes, como Zara, Ikea, Eroski, Mercadona, Carrefour o Caprabo han renunciado a subir precios. Para mayor perjuicio de los comerciantes, un estudio de la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes concluye que el gasto medio en rebajas caerá un 27% en este año.
Por lo que respecta al desempleo, el paro registrado descendió en junio en casi 84.000 personas (el mayor descenso del desempleo en los últimos cinco años) y el número total de parados registrados bajó de los cuatro millones para situarse en 3.982.368 personas. Son estadísticas inusualmente buenas, que invitan al optimismo y a frases tan rotundas como la que pronunció la secretaria general de empleo ("lo peor para el mercado laboral ya ha pasado"). Pero aunque la tendencia del mercado de trabajo es a la estabilidad, lejos de los crecimientos masivos del paro en 2008 y 2009, hay que recordar que en estos momentos tan solo se puede asegurar que se está destruyendo menos empleo que la fase más aguda de la recesión y que la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre dará un retrato más exacto de la situación actual del empleo.
El paro registrado de junio refleja un fuerte peso estacional. Los sectores que muestran un descenso mayor del paro son los que están ligados a la actividad del periodo estival, es decir, a la hostelería, el comercio y los servicios. Además, las estadísticas de junio muestran una divergencia llamativa entre el descenso en el número de parados y el aumento de la afiliación a la Seguridad Social (23.884 cotizantes más). Esta discrepancia se ajustará en el balance laboral del trimestre, pero quizá encubra algún descenso en la población activa. Pero, por encima de todo, transmite la sensación inequívoca de que, por el momento, la creación de empleo se sustenta sobre la contratación temporal, es decir, la que es más congruente con el aumento estacional de la ocupación. De los 1,29 millones de contratos firmados, solo 98.754 fueron fijos.
El mercado laboral carece todavía del impulso suficiente para crear empleo de forma significativa. Un retrato fiel del mismo solo se consigue con la EPA. Lo más probable es que el empleo generado en el segundo trimestre (en torno a 150.000 personas) tenga continuidad en el tercero (aunque con números inferiores) y sufra una interrupción importante en el cuarto trimestre. El balance final para el conjunto del ejercicio arrojará en el mejor de los casos un aumento del empleo próximo a cero o, en el peor, una moderada destrucción de puestos de trabajo.
Este perfil trimestral, en el que coinciden a grandes rasgos casi todas las proyecciones de empleo y paro para 2010, debería ser suficiente para alejar cualquier tentación de euforia o de dar por superadas las malas noticias. La proyección macroeconómica para España sigue siendo la misma que se anunció en 2009: bajas tasas de crecimiento al menos hasta finales de 2011 y tasas muy elevadas de desempleo hasta esa fecha.
A este respecto, la reforma laboral que convalidó el Congreso de los diputados (pendiente de su debate para su promulgación como Ley) mantiene intactas las condiciones de los contratos suscritos con anterioridad al 18 de junio (fecha de entrada en vigor del decreto que aprobó el Consejo de Ministros). Pero aunque la redacción de los contratos vigentes no varíe, todos los asalariados pueden verse afectados por las nuevas causas de despido económico, que facilitan un despido más ágil y barato.
Los trabajadores que ya dispongan de empleo fijo mantienen los derechos de indemnización por despido improcedente que figuren en sus contratos (45 días por año trabajado o 33). Para quienes estén en el paro o contratados temporalmente, las posibilidades de lograr un contrato indefinido se reducen casi exclusivamente al modelo de 33 días, que se universaliza con esta reforma.
Más allá de esos cambios, cualquier trabajador puede acabar cobrando una indemnización de 20 días por año si de los resultados de su empresa "se desprende una situación económica negativa". Antes de que entrara en vigor la reforma laboral ya existía esa indemnización, pero el despido económico resultaba más difícil de justificar en los tribunales.
Respecto a las medidas de flexibilidad interna (la posibilidad de que lo acordado por empresarios y sindicatos prevalezca sobre el convenio sectorial en cuanto a política salarial y la mayor flexibilidad en la organización del trabajo), el decreto fija que los procedimientos ya en tramitación no se verán afectados por la nueva norma.
La regulación del despido por motivos económicos se perfila como la más susceptible de sufrir modificaciones en el trámite parlamentario. La laxa regulación que propone la reforma laboral, que pretende facilitar ese despido más barato a las empresas con dificultades, no necesariamente en pérdidas, se prestará a que los grupos introduzcan cambios. Es probable que aquellos con más posibilidades de apoyar el texto final, tramitado como proyecto de ley, condicionen su voto a una redacción más precisa.
En otro orden, la agencia de calificación Moody's ha anunciado que planea bajar la calidad crediticia de la deuda española. La rebaja con la que ha amenazado sería de "uno o como mucho dos escalones" y llegaría en el plazo de tres meses, según el comunicado de la empresa de rating. No por esperado, el anuncio duele menos. Moody's sigue los pasos de las otras dos grandes compañías que se dedican a evaluar las posibilidades que tiene un país o una empresa para hacer frente a sus compromisos de pago: Standard & Poor's y Fitch ya degradaron a España en los dos últimos meses. Si bien es cierto que la tendencia es negativa, estas dos agencias aún otorgan a la deuda que se emite desde Madrid la segunda mejor nota -un sobresaliente-; y Moody's todavía no le ha retirado la matrícula de honor que supone la triple A.
Moody's ha elegido un mal momento para ello: tras unas jornadas en las que la prima de riesgo española comenzó a relajarse, ha vuelto a superar los 200 puntos básicos. Esto quiere decir que a España le sale dos puntos porcentuales más caro que a Alemania financiarse: mientras nuestros bonos a diez años tienen una rentabilidad superior al 4,5%, los germanos están en el 2,5%.
Moody's justifica su decisión con varias razones. Todas se pueden resumir en una: la agencia estadounidense prevé que la economía española va a crecer muy poco en el futuro. "La iniciativa para revisar nuestro análisis se basa en el deterioro a corto plazo y a largo plazo de las perspectivas de crecimiento, los desafíos a los que se enfrenta el Gobierno para alcanzar sus objetivos fiscales y la preocupación sobre el impacto que tendrá el aumento de los costes de financiación a medio plazo".
Por otro lado, hay que señalar que a los conocidos problemas de falta de liquidez para bancos y cajas, se añade ahora una nueva y más exigente normativa para los préstamos: la razón del endurecimiento de las condiciones hay que buscarla en el acortamiento del calendario de los créditos impagados. Cuando un cliente no devuelve el dinero prestado, la entidad tiene que ir sacando de su beneficio la parte que le ha dejado a deber y acumularla en una cuenta. Es lo que se denomina provisionar un crédito.
Hasta ahora, el banco o la caja "tenía entre 24 y 72 meses para realizar la provisión desde que se calificaba de dudoso", es decir, desde que pasaban 90 días sin atender el pago, como decía el Banco de España en una nota. Estos largos plazos "daban la oportunidad de negociar una salida con la empresa que estaba pasando apuros, si de verdad era un buen cliente; ahora, con menos tiempo, es más difícil buscar una salida”. Por esta razón, se señala por algunos analistas que “a partir de ahora los bancos se pensarán más a quién dejan el dinero porque saben que hay menos capacidad de maniobra si llegan los problemas, algo habitual en un momento como este",
Para cubrir los préstamos morosos, el nuevo proyecto de circular del Banco de España, unifica los diferentes calendarios de provisiones en uno solo, que garantiza la cobertura total del riesgo una vez transcurridos 12 meses. Con ello se recorta sustancialmente el periodo de tiempo para provisionar los préstamos, según apunta el supervisor bancario. Es decir, si antes el plazo era de 24 o 72 meses para quitar parte de los beneficios y tapar el agujero dejado por un moroso, ahora son 12. Es cierto que no se provisiona todo de golpe: a los seis meses del impago se coloca el 25% del préstamo moroso; entre seis y nueve, el 50%; entre nueve y 12, el 75% y, al superar el año, el 100%.
Según los bancos, esta medida causará un encarecimiento y un fuerte recorte del crédito. El motivo, según las entidades, es que se volverán más selectivos para conceder préstamos sin garantías reales: sin poner inmuebles, dinero o acciones como avales. Habitualmente estos créditos son los que piden las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las sociedades de mayor tamaño, así como los que se destinan al consumo (coches, viajes, electrodomésticos, etcétera).
Las cajas, que tienen menos negocio de empresas y consumo, no consideran que la nueva normativa les perjudique especialmente.
El Banco de España, cuando presentó las nuevas reglas de juego, explicó que, si bien se endurecía el calendario de provisiones, también aliviaba otras normas, que eran un clamor en el sector desde hacía años. En este sentido, acabó con la obligación de provisionar el 100% de un crédito aunque tuviera como garantía un piso o una oficina. Es decir, dio valor a estas garantías -con una escala en la que valen más las viviendas y menos los solares- para restar esfuerzo en las provisiones.
Las entidades coinciden en señalar que el objetivo perseguido por el Banco de España, es que los bancos españoles se hagan más fuertes, al contar con más dotaciones. Este factor se debería valorar mucho por los mercados en un momento como este, cuando todos dudan de todos y no se prestan ni un euro.
En otro orden, hay que señalar que según Funcas (la Fundación de las Cajas de Ahorros), el escaso crecimiento que ha tenido la economía española en la primera parte del año 2010 pueden verse finalizado, pronosticando una vuelta a la recesión en el tercer y cuarto trimestre del año. La causa está en las duras medidas de ajuste fiscal que el Gobierno español ha tenido que adoptar para satisfacer las exigencias de los socios europeos y calmar los mercados.
El impacto en 2010 será escaso, de dos o tres décimas, pero en 2011 la reducción de la inversión pública, entre otras medidas, restará tres décimas. La fundación de las cajas mantiene en el -0,7% la estimación para 2010, pero reduce al 0,3% la de 2011, cinco décimas menos. Con este escenario, el empleo no se recuperará hasta finales de 2011 y de forma "modesta".
No solo influye el ajuste en España, sino también el de los demás países europeos por la vía de la demanda interna y las exportaciones.
MERCADOS:
La Bolsa española ha cerrado el peor semestre de su historia, con una caída del 22,42% en el Ibex 35. La pérdida del segundo trimestre ha sido del 14,79% y en el mes de junio bajó el 1,03%.
La situación creada a cuenta del vencimiento de los préstamos a un año a la banca por parte del BCE, demostró ser otra crisis absurda, a juzgar por los datos de la subasta realizada posteriormente por el BCE. Frente a los 250.000 millones de euros que se barajaban como posible demanda, el BCE inyectó al sistema bancario poco más de la mitad, lo que indica que los departamentos de tesorería de los bancos han hecho los deberes, como cabía esperar.
Los datos económicos que llegaban desde Estados Unidos contribuyeron a aumentar la incertidumbre sobre la recuperación. Los índices de actividad empresarial de Chicago y de Nueva York del mes de junio confirmaron el debilitamiento de la actual coyuntura estadounidense, aunque fue el dato de creación de empleo en el sector privado, con solo 13.000 nuevos empleos no agrícolas, el que convenció a los inversores de que la actividad se enfría paulatinamente.
Los últimos altibajos sufridos por los mercados de valores, en particular el español, han estado provocados, en muchos casos, por rumores o medias noticias que, posiblemente, dejarán de tener efectos negativos cuando se publiquen las pruebas de estrés de la banca. Curiosamente, los bancos alemanes aceptaron pasar esas pruebas, tras conocer su contenido.
Muchos inversores se quejan de que la economía española ha sido repetidamente el blanco de rumores y sospechas, cuya finalidad a veces era la de lograr que los mercados miraran solo hacia un lado, para perder de vista el conjunto. La publicación de las pruebas de estrés de un buen número de bancos europeos aclarará algunas cosas, pero recuperar la confianza va a ser difícil.
EMPRESAS:
Una abrumadora mayoría de los accionistas de Portugal Telecom (PT), el 73,9%, votó en la junta general de accionistas de la operadora lusa a favor de la venta a Telefónica, por 7.150 millones, de su participación en Vivo, la principal operadora de telefonía móvil de Brasil. Pero el voto mayoritario quedó invalidado, cuando el representante gubernamental vetó la operación al utilizar la llamada acción de oro, que otorga poderes especiales al Estado. Fue una decisión inesperada que, lejos de poner punto a final al contencioso por el control de Vivo, abre un mar de incertidumbres que trascienden la esfera empresarial. Con todo, Telefónica y PT buscan la vía de cerrar la operación pese al veto estatal antes del 16 de julio.
Para romper esta situación, el Gobierno español pidió a la UE que acelere la publicación de las pruebas de resistencia o stress test de la banca. Estos cálculos reflejan cómo soportar el capital y la solvencia de un banco un escenario macroeconómico adverso.
ECONOMÍA GLOBAL:
Ronald Reagan y Margaret Thatcher instalaron una etapa que resumió a la política económica durante 30 años a un lema claro: “más mercado y menos Estado”. Llegó la crisis y en poco más de tres años, todo cambió. Tuvo que acudir el Estado para salvar a los mercados. El ortodoxo Fondo Monetario Internacional (FMI) desenterró al tan denostado Keynes; algún empresario postulaba un paréntesis en el mercado; y los banqueros hacían “oídos sordos” cuando los políticos “fanfarroneaban” con aquello de la refundación del capitalismo, regulando de nuevo los mercados para ponerlos “en cintura”.
Esa etapa ha acabado. El propio presidente Zapatero, tras presentar un drástico plan de recortes para calmar los ataques que ha sufrido España, afirmó: “íbamos a reformar los mercados y los mercados nos han reformado a nosotros”. Hace un año, los bancos eran el problema; ahora el problema son los Estados (su deuda pública). La gran paradoja, es que se trata de una deuda que los Gobiernos se vieron obligados a acumular para salvar a los mismos mercados que ahora les atacan tan fuertemente.
La política económica está en una encrucijada: el dilema no es exactamente mercado o Estado (aunque en el fondo venga a ser los mismo), sino “austeridad o crecimiento”. “Ajustarse el cinturón para reducir los enormes déficits públicos o perseverar en las políticas de estímulo hasta que el crecimiento económico vuelva a ser lo suficientemente robusto”. Alemania ha impuesto que Europa opte por el culto a la austeridad, mientras que Estados Unidos, ha decidido mantener los estímulos. La receta que demuestre más efectividad marcará el equilibrio de poder en el mundo durante los próximos años. No existe consenso entre ambos lados del atlántico
El FMI, y no solo el Fondo, que llevaba tantos años deslumbrado por los destellos del libre mercado, defendiendo a los mecanismos autoestabilizadores de la eficiencia de los mercados, con la crisis se olvidó de su ortodoxia, aconsejando el intervencionismo fiscal para evitar una nueva Gran Depresión. Pues bien, en estos momentos está tan despistado como la gran mayoría de los economistas: “nadie sabe nada de nada”.
Hasta hace bien poco, advertía de que una salida prematura de los estímulos perjudicaría la recuperación, pero en las últimas semanas, ha venido combinando ese mensaje con la necesidad de acelerar la consolidación fiscal. Por tanto, parece que ahora toca apuntarse tanto al “culto a la austeridad”, como a la medicina contraria. La realidad, es que parece regresar de nuevo –si es que alguna vez se marchó- la apoteosis de la supuesta racionalidad de los mercados.
Toda Europa parece correr detrás de una fórmula que se basa en drásticos ajustes que mezclados con las promesas de mejorar la competitividad, postula bajos salarios y reformas del mercado de trabajo y de las pensiones. Todo en una exclusiva dirección: más recortes.
El Nobel Paul Krugman ha calificado los planes europeos de "masoquismo". En realidad, en Europa conviven dos visiones: en el Norte se cree que el dilema entre austeridad y crecimiento es falso (argumentan que los planes de austeridad de hoy permitirán el crecimiento de mañana, ya que devuelven la confianza a los mercados). En el Sur se han aplicado los ajustes por obligación, ya que se piensa que aplicar ajustes para reducir el déficit tendrá efectos sobre la demanda y precipitará a la eurozona a una nueva recesión. Esta segunda vía es bastante compartida.
El Banco Central Europeo (BCE) desempeña un papel fundamental en esta historia. Su gestión es más heterodoxa que nunca, y sin embargo su política monetaria sigue teniendo unos resultados restrictivos: no hay crédito a pesar de las compras de bonos, a pesar de la barra libre de liquidez, a pesar de todas las medidas para ayudar a la banca. Según el gran gurú de la crisis, el economista Nouriel Roubini, "su política no es lo suficientemente laxa: deberían acercar los tipos de interés al 0%, comprar más bonos, ayudar a debilitar el euro”.
El Nobel Joseph Stiglitz lo tiene claro: "Europa va directa al desastre si continúa con la manía de la austeridad", una opinión que comparte con Krugman. Mientras que el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, tampoco tienen dudas -pero en sentido contrario- al afirmar que "es una completa falacia decir que la consolidación fiscal reduce el crecimiento. Es exactamente al contrario. Es la ausencia de credibilidad fiscal lo que reduce el crecimiento". EE UU, de momento, opta por la vía Krugman-Stiglitz; Europa entera, en plena crisis fiscal, parece fiarse de Trichet. La realidad es que la inspiración tal vez no sea Trichet, sino el mercado de deuda pública que, actualmente, puede intimidar a cualquiera imponiendo sus dictados a los poderes políticos.
En este caos, cuando la economía global precisa de la coordinación económica de nuestros representantes, el G-20 ha dado un nuevo espectáculo, evidenciando la falta de acuerdos, y en el fondo, el “sálvese quien pueda”, al afirmar que cada Gobierno decida lo que más le convenga.
Mientras que los bancos, origen de la mayor crisis económica en décadas, vuelven a acumular beneficios -si es que alguna vez dejaron de tenerlos- y las compensaciones multimillonarias a los ejecutivos del sector financiero apenas se resienten, los Gobiernos aplican severos ajustes y promueven reformas impopulares. Los paraísos fiscales siguen captando miles de millones de euros. Los especuladores hacen su agosto con la deuda pública, desorbitada por los rescates financieros y las consecuencias de la crisis. El paro crece en todas las economías avanzadas.
No es de extrañar que el escepticismo sobre los resultados del G-20 sea cada vez mayor. El foro de líderes de países ricos y emergentes, que se refundó en otoño de 2008, para lidiar con la recesión y acabar con "una era de irresponsabilidad", ha culminado su cuarta cumbre, sin dar respuestas. En su lugar, sólo más dudas: casi todas empiezan y acaban en Europa.
Desde la última reunión del G-20, los mercados y el deterioro de las cuentas públicas se han combinado para gestar un nuevo foco de tensión: primero se le llamó Grecia; luego, Portugal, y últimamente, España. Muchos analistas habían anticipado que una crisis de origen financiero, como esta, desembocaría en un intenso repunte de la deuda pública, y que los rescates de la banca, los incentivos a la demanda para paliar la sequía de crédito privado y el aumento de la protección social (como las prestaciones por desempleo) conducirían a enormes déficits presupuestarios.
El resultado ha sido que el endeudamiento de los Estados avanzados ha pasado en tres años de poco más del 70% del PIB conjunto a cerca del 100%. Los potenciales inversores recibieron jubilosos las emisiones de deuda pública con una rentabilidad bajísima a cambio de una mayor seguridad.
Ahora bien, detectada la falsedad de las cuentas públicas griegas, y su incapacidad para afrontar su devolución, los especuladores se cebaron en Europa. Es más, lo tenían fácil: países afectados por el estallido de la burbuja inmobiliaria, fuerte endeudamiento del sector privado (España e Irlanda), otros con una tasa anémica de crecimiento (Portugal), o bien con un nivel de deuda pública elevadísimo (Italia), o por último países emergentes con graves problemas (Lituania, Hungría).
Esas manifiestas debilidades que ofrecían a la especulación “presas fáciles a las que hincar el diente”, se amplificaron con las dudas –sobre todo alemanas- de la eurozona para respaldar a Grecia. A la vez, pusieron en evidencia a la banca europea, cuyos balances “repletos” de títulos de deuda pública, aceleradamente, perdían valor.
Llegó el momento de los ajustes –cuanto más intensos mejor- del sector público: recortes del salario de los funcionarios, la cancelación de los programas de estímulo fiscal, los subsidios sociales, de la inversión pública, y subidas de impuestos.
Se han generalizado las medidas por todos los Gobiernos europeos, pese a que el sector privado crece aún a un ritmo muy débil. Frente al hecho consumado, en la Administración estadounidense ha calado la idea de que el ajuste concertado de Europa se parece mucho a una "retirada prematura de los estímulos fiscales" (precisamente lo que se pactó evitar en el anterior G-20). La prensa estadounidense lo ha bautizado como un "momento Hoover", en recuerdo del presidente estadounidense al que se atribuye el error de reducir el gasto público demasiado pronto y prolongar así la Gran Depresión de 1929.
La Administración Obama lucha en el Congreso estadounidense por prorrogar las ayudas a los parados o los beneficios fiscales para las empresas, pese a acumular también elevados niveles de déficit (11% del PIB) y deuda pública (más del 92%).
En contraste, China que dejó atrás a Europa y EE UU poniendo en marcha un paquete de medidas más ambicioso que ellos, con un multimillonario plan de inversiones públicas (cuando el G-20 abordó la lucha contra los paraísos fiscales) fue la que presionó para limitar las exigencias de transparencia (el abuso del secreto bancario cunde en Hong Kong y Macao) y estuvo a punto de dar al traste con las negociaciones.
La lista negra de paraísos fiscales, uno de los principales éxitos de la cumbre de Londres, está ya vacía. La mayoría de los centros financieros implicados se limitó a cumplir con la exigencia mínima impuesta por la OCDE (firma de acuerdos de intercambio de información con 12 países), lo que ha llevado al Parlamento europeo a plantear nuevos requisitos, como obligar a las multinacionales a publicar la información económica y fiscal de todas sus filiales o a generalizar el intercambio de información. No ha habido sanciones, como no las ha habido en el caso del incumplimiento del acuerdo para limitar las remuneraciones de los ejecutivos.
Estados Unidos y Europa estaban de acuerdo en establecer nuevos impuestos a los bancos, según el tamaño y riesgo de sus activos. Y se mostraban dispuestos incluso a debatir la aplicación de una tasa universal a todas las transacciones financieras. El Fondo Monetario Internacional (FMI) apoyaba estas iniciativas. Todo se ha esfumado, el comunicado final del G-20 se limitó a señalar que “cada país adopte la decisión que más le convenga”.
ESTADOS UNIDOS:
El despido de los trabajadores temporales del Censo estadounidense redujo en junio el empleo estatal en Estados Unidos por primera vez en seis meses, mientras que el sector de la empresa privada aumentó modestamente su plantilla laboral.
No obstante, el índice de desempleo bajó al 9.5% (su nivel más bajo en un año), aunque entre los hispanos se mantuvo en el 12.4%.
El presidente Obama señaló: “que la economía estaba bien encaminada, pero no con la suficiente rapidez como para satisfacer a la mayoría de los estadounidenses, incluido él mismo. No se equivoquen: vamos en la dirección correcta, aunque para muchos estadounidenses, incluyéndome a mí, no vamos lo suficientemente rápido".
Obama ha señalado la economía estadounidense está creando empleos desde 2010, y prometió seguir ayudando a los desempleados a conseguir trabajo.
Durante el mes de mayo, se destruyeron 125 mil empleos, la mayor cifra desde octubre, La contracción estuvo encabezada por el despido de 225 mil empleados temporales del que se habían contratado para la elaboración del Censo (por ley tiene lugar cada 10 años).
La empresa privada sumó en total una cantidad neta de 83.000 empleados, una mejora respecto a mayo, aunque por debajo de la habida durante marzo y abril pasados.
Las empresas estadounidenses siguen mostrándose reacias a contratar a nuevos trabajadores por la debilidad de la recuperación económica. El país sigue teniendo 7.9 millones menos de puestos de trabajo privados que cuando comenzó la recesión en diciembre del 2007. Son necesarios unos 100.000 empleos nuevos mensuales para mantener el empleo al ritmo del crecimiento de la población, y la economía necesita crear empleo al menos al doble de ese ritmo para atajar con efectividad al paro.
Otro indicador que hace temer por una recaída de la economía estadounidense, es la cifra de pedidos a las fábricas que han caído en el pasado en mayo, después de mantener nueve meses consecutivos de aumentos. El Departamento de Comercio informó que los pedidos de bienes manufacturados cayeron un 1.4% en mayo (en abril aumentó el 1%).
El nivel de desempleo y el mal comportamiento de los pedidos, hacen temer una recaída de la mayor economía mundial.
Para hacerse idea de cómo están los ánimos, otro ejemplo ha sido el hecho de la influencia que ha tenido la muerte del senador demócrata Robert Byrd. El luctuoso hecho ha introducido una nueva dinámica en la recta final del proceso de aprobación de las nuevas reglas que regirán Wall Street. Hasta el punto de que, para conseguir los votos necesarios con los que sacar adelante la mayor reforma del sistema financiero desde la Gran Depresión, hubo que sacrificar una de las medidas más populistas: la tasa a la banca.
La retirada permitió que los republicanos que apoyaban el paquete legislativo no dieran un paso atrás en el momento crucial del voto. Con la tasa se esperaba recaudar unos 19.000 millones de dólares anuales (casi 16.000 millones de euros). Los negociadores demócratas aceptaron excluirla, pero a cambio de que el fondo de rescate financiero (TARP) se desmantele cuanto antes.
Ese mecanismo, activado en otoño de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers, estaba presupuestado en 700.000 millones, de los que se movilizaron 414.200. El Tesoro de EE UU calcula que el coste para el contribuyente será de 105.000 millones y ha dicho que responsabilizará a la banca del dinero no recuperado.
CHINA:
China llevaba años manteniendo artificialmente devaluada su moneda (el yuan). Circunstancia que ha contribuido a su desarrollo. Sin embargo, los temores a un recesivo crecimiento y, consiguiente, recalentamiento con su PIB creciendo un 10%, se hacen palpables. La inflación sigue al acecho, con una incipiente burbuja inmobiliaria, y el crédito y las inversiones directas creciendo a toda velocidad.
Las subidas de tipos de interés, no han sido suficientes para “enfriar algo” a su economía. La débil revaluación oficial de yuan favorece el consumo a costa de las exportaciones, que al encarecerse perderán parte de su competitividad: buenas noticias para las ventas al exterior de EE UU y Alemania, grandes exportadores a China. Y relativamente buenas para España: la exportación española hacia China supone apenas el 1% del total, pero el tirón de Alemania es positivo para las empresas españolas, que aportan bienes intermedios a las compañías alemanas.
Los analistas estiman que la apreciación a un máximo del 3% en un año, que difícilmente puede revocar los desequilibrios. Pero al menos va en la buena dirección.
Por otro lado, ha sorprendido que una ola de huelgas, para pedir subidas salariales y mejores condiciones de trabajo, se haya extendido por empresas extranjeras en diferentes provincias de China. Un movimiento que ha llevado a cuestionarse la continuidad del país asiático como fábrica del mundo. Las movilizaciones, que han afectado a compañías como la automovilística japonesa Honda, se han encadenado debido a lo que parece un efecto dominó tras las subidas de sueldos llevadas a cabo en otras empresas en las que se han registrado paros reivindicativos.
Las protestas se han multiplicado después de que la taiwanesa Foxcom incrementara un 67% el salario de cientos de miles de trabajadores en China, y una de las filiales de Honda lo subiera un 24% para poner fin a una huelga. Foxcom, que fabrica los teléfonos iPhone y las tabletas iPad de Apple, reaccionó de esta forma al escándalo surgido tras el suicido de 11 de sus empleados debidos a las duras condiciones de vida en sus factorías.
La ola de movilizaciones ha supuesto un desafío para el Gobierno, ya que si por un lado se ha comprometido a reducir las fuertes diferencias sociales creadas por el proceso de desarrollo económico puesto en marcha hace 30 años, por otro teme que deriven en inestabilidad social, desemboquen en la petición de sindicatos que puedan desafiar al partido, eleven el precio de la mano de obra y disminuyan la rentabilidad de las empresas en China.
Las manifestaciones han afectado a miles de personas, y en general han sido pacíficas. Sin embargo, alrededor de 50 huelguistas de KOK resultaron heridos en la provincia costera de Jiangsu, cuando las fuerzas de seguridad intentaron impedir que protestaran en la calle. Los trabajadores exigían compensaciones por las altas temperaturas, un seguro completo, ayudas para alojamiento y voluntariedad en el trabajo de los sábados. "Tenemos que trabajar a 40 ó 50 grados y se niegan a hacer nada para solucionarlo", se quejaba uno de los obreros al diario de Hong Kong South China Morning Post.
La mayoría de los paros han sido suspendidos después de negociar. Honda ha ofrecido un aumento de 100 yuanes (12 euros) al mes sobre un salario de unos 1.700 yuanes (206 euros), mientras los empleados piden un sueldo superior a 2.000 yuanes.
Los trabajadores de Honda demandan también la creación de sindicatos independientes (algo tabú en ese país, donde están prohibidos). Las asociaciones de defensa de los derechos laborales existentes en China están ligadas al Partido Comunista y actúan, normalmente, al servicio de los empresarios.
Las huelgas que se han registrado en las tres filiales de Honda y en otras empresas de capital extranjero ponen de manifiesto la creciente concienciación de los trabajadores chinos sobre sus derechos, ante el rápido progreso que ha experimentado el país. Especialmente, en un momento en el que la crisis económica parece haber quedado atrás en China, y algunas fábricas tienen dificultades para encontrar trabajadores.
El Gobierno está realizando grandes inversiones en el interior y oeste de China y está incentivando a las empresas a que se instalen en esas zonas, lo que ha motivado que, debido las crecientes oportunidades de trabajo, muchos emigrantes chinos prefieran quedarse cerca de casa, donde el coste de la vida es menor.
UNIÓN EUROPEA:
El Gobierno español solicitó que se hagan públicos los resultados de los "test de resistencia" a los que han sido sometidos en los últimos meses los principales bancos europeos -entre ellos, algunos españoles- y así se lo ha trasladado a la Comisión Europea.
El Ejecutivo español considera que la difusión de estos exámenes -que evalúan la capacidad de las entidades financieras para afrontar situaciones extremas- es la forma más eficaz de atajar especulaciones como la difundida por el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, que llegó a asegurar que España pediría el rescate a la UE, con cargo al fondo de estabilización de 750.000 millones, ante el encarecimiento de su deuda y la fragilidad de su sistema financiero.
Si se conocieran los resultados de los test, habría más de una sorpresa. No todos quieren que se conozcan, en particular Alemania, que después de varios meses de frontal rechazo, se ha visto obligada a aceptar la publicación de los resultados de las pruebas de resistencia de la banca europea. En ese cambio de posición influye tanto la jugada del presidente Zapatero de anticiparse a los demás países anunciando la divulgación de los exámenes a los bancos españoles como la necesidad de la propia Alemania de lavar la imagen de su deteriorado sistema financiero, especialmente en el caso de las entidades públicas.
El presidente Zapatero se ha pasado meses desmintiendo rumores lanzados en ocasiones desde Berlín. España se ha visto acosada en los mercados de deuda por determinadas presiones procedentes, paradójicamente, de uno de sus socios: la agencia Reuters puso al descubierto que Berlín inició la ofensiva el pasado 7 de junio. Aquel día, dos funcionarios alemanes comunicaron a la agencia que España estaba preparando la petición de ayuda del fondo de rescate. La agencia Reuters no publicó esa historia ya que al tratar de verificarla se topó con un desmentido categórico de las autoridades españolas. Sin embargo, otros lo hicieron: el Financial Times Deutschland, el pasado 11 de junio, y unos días más tarde el Frankfurter Allgemeine Zeitung, que citaba una fuente del Gobierno alemán. Incluso se publicó, con variaciones, en un medio español, El Economista.
El Gobierno decidió entonces pasar a la ofensiva y apoyarse en el sistema financiero, que a pesar de todo sigue resistiendo los embates de la crisis sin apenas víctimas. La iniciativa de Zapatero recibió el cálido apoyo de Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, que ha advertido de que la banca europea todavía debe sanear otros 196.000 millones. El Banco de España anunció la voluntad de hacer públicos los resultados de los exámenes a las entidades españolas, lo que precipitó la decisión en Bruselas de divulgar los resultados de toda la banca europea.
La realidad es que el sistema financiero español presenta dificultades, y aun así sigue entre los menos golpeados de la UE, según los datos de la Comisión y de los analistas. Entre las 40 entidades que según Bruselas han solicitado ayudas directas no hay ninguna española, pero sí una decena de Alemania, cinco de Reino Unido, seis del Benelux y cuatro de Irlanda. Las ayudas que han consumido los bancos de esos países son gigantescas. El economista jefe de Competencia, Georges Siotis, ha realizado un trabajo en el que señala que el total de fondos comprometidos para los bancos ascienden a 3,3 billones de euros, el 28% del PIB de la UE. De estas cantidades, las destinadas a inyecciones de capital son unos 315.000 millones, las compras de activos dañados unos 103.000 millones y las garantías y avales suman 2,9 billones de euros.
En casos concretos como el del Royal Bank of Scotland, las ayudas superan los 200.000 millones. Como señalaba una fuente comunitaria, "se trata una cifra superior al PIB de Dinamarca". En el caso de Alemania, la Comisión ha aprobado ayudas a una decena de entidades. Algunas, como el Hypo, han recibido garantías públicas de unos 95.000 millones. La situación es especialmente delicada en los bancos públicos de los länder. Algunos están en una situación muy complicada y en busca de comparador, como West LB, que recibió inyecciones por unos 8.000 millones. Alemania constituyó un banco malo para hacerse cargo de sus activos tóxicos por unos 85.000 millones. Otras entidades como el Commerzbank han recibido capital público por valor de unos 20.000 millones.
Cuando se compara el total de las ayudas europeas comprometidas -más de 3 billones de euros- con las españolas, la diferencia es espectacular: las ayudas previstas para las entidades españolas -préstamos al 7,75% de interés- ascenderán a unos 30.000 millones, según la vicepresidenta Elena Salgado: no llegan al 1% del coste del conjunto de la Unión Europea.
Santander y el BBVA salen bien parados de las pruebas de esfuerzo. Y una fuente conocedora del sistema financiero español ha asegurado que "no hay una sola entidad española que después de descontar las pérdidas futuras de los dos próximos años no tenga unos recursos propios superiores al 6%".
El sector bancario español es muy dependiente de la liquidez del BCE y tiene completamente cerrado el acceso a los mercados, pero no es insolvente. Los exámenes restarán verosimilitud a escenarios muy improbables que el mercado daba como casi seguros. Lo cual no quiere decir que en algún momento España pueda verse atrapada de nuevo en esa espiral irracional de los mercados, incapaces de procesar la información relevante.
Con las pruebas de resistencia a los bancos se pretende enviar un mensaje a los mercados: que la banca europea ha superado sus problemas. Pero los resultados no están claros. El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, ha dado a entender que la situación se ha deteriorado en la medida en que ha frenado la reducción de emisiones garantizadas por los Estados. Pueden ser necesarias nuevas ayudas. Y a pesar de todo, una vez más, Alemania tendrá la última palabra. Merkel dio su apoyo "a la transparencia" que suponen las pruebas, pero también avisó de que "los detalles" (lo que finalmente se divulgará) "los decidirán los ministros de Economía en el Ecofín". Es decir, que finalmente dependerá de lo que decida el ministro alemán Wolfgang Schauble en la reunión del próximo 13 de julio.
Por otro lado, Angela Merkel ha anunciado un plan de ajuste de 80.000 millones de euros entre 2011 y 2014, que combina reducciones de gastos con la implantación de nuevos impuestos. El grueso del recorte afectará al gasto social, y en especial a las prestaciones para los parados de larga duración.
Además, Alemania impondrá una tasa sobre las centrales nucleares y otra sobre el transporte aéreo con el fin de recaudar 5.300 millones anuales. Merkel quiere rebajar en 15.000 la cifra de funcionarios y reducir en 40.000 efectivos las Fuerzas Armadas. El plan contradice el criterio de sus socios y de numerosos economistas, que creen que la prioridad de Alemania debería ser impulsar la economía. Las medidas, según los expertos, suponen una amenaza para el crecimiento europeo.
Por su parte, Francia se ha sumado a la corriente ahorradora que está inundando al viejo continente. El primer ministro francés, François Fillon, ha señalado que el Estado alcanzará en 2013 el déficit público exigido por Bruselas (el 3% del PIB). Fillon señaló que para esa fecha, el Estado francés, cuyo déficit es del 8% en estos momentos (7,5% en 2009), habrá reducido su gasto en 45.000 millones de euros, además de ingresar 50.000 millones más, y se habrá embolsado 5.000 millones extra provenientes de ciertas exenciones fiscales que serán anuladas.
De cumplirse las medidas, en 2013 Francia contará con 100.000 millones más de euros, que ayudarán a aligerar su abultada deuda que actualmente roza el 85,7% del PIB.
Fillon no dio detalles sobre el contenido de la reforma del sistema de pensiones, que se dará a conocer a mediados de julio, y cuyo principal punto será la elevación de la edad de jubilación, que ahora es de 60 a 62 años con carácter voluntario. Según los sindicatos franceses casi 2.000.000 de personas se manifestaron el pasado 24 de junio en contra de la medida.
Igualmente, adelantó que el Estado francés congelará el gasto durante los próximos tres años. Añadiendo que los distintos ministerios ahorrarán un 10% en los denominados "gastos de intervención", partidas especiales relacionadas, con lo general, con asuntos sociales.
También ha adelantado que los contribuyentes franceses dejarán de gozar de muchas de las 400 tipos diferentes de exenciones fiscales que actualmente les permiten practicar deducciones en el Impuesto sobre la Renta galo (5.000 millones de euros).
En el capítulo de ingresos, Fillon piensa aumentar la recaudación de impuestos en 35.000 millones por el aumento de ingresos consecuencia de la mejora de la economía.
Por lo que respecta al Reino Unido, el nuevo Gobierno británico de conservadores y liberales-demócratas ha anunciado una subida del IVA de 2,5 puntos (hasta el 20%) a partir del 4 de enero, una nueva tasa para la banca, un aumento del 18% al 28% de la tributación de los rendimientos del capital para las rentas altas desde hoy, la congelación por dos años de los salarios de los trabajadores públicos y un recorte del Estado de bienestar, todo ello para equilibrar las cuentas públicas.
El ajuste no es consecuencia directa de la crisis de la deuda: formaba ya parte del programa electoral de los conservadores e incluye un recorte del gasto público de 6.200 millones de libras (7.500 millones de euros), anunciado también en la campaña y confirmado por el Gobierno del primer ministro David Cameron al poco de llegar al poder tras las elecciones del pasado 6 de mayo.
El joven ministro del Tesoro, George Osborne, declaró que "tenemos el mayor déficit de Europa con la única excepción de Irlanda y las dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana es la mayor amenaza a la recuperación del Reino Unido”.
El presupuesto de urgencia presentado combina medidas de ajuste duro con guiños a las clases menos privilegiadas. Probablemente, como resultado de la presencia de los liberales-demócratas en la coalición: un factor de moderación que ha impedido que los conservadores pusieran en marcha un programa salvaje de ajuste fiscal como el que aplicaron en los primeros años ochenta con Margaret Thatcher y que penalizó casi exclusivamente a los más pobres.
Van a ver congeladas por tres años las ayudas por hijos, se endurecen las condiciones para mantener o conseguir la baja laboral por incapacidad permanente, se restringen las ayudas a la vivienda y a la maternidad, y se reducen las desgravaciones fiscales a las familias con ingresos superiores a 40.000 libras (48.000 euros).
La subida del IVA, una bomba fiscal que se veía venir desde la campaña electoral ya que los conservadores nunca quisieron descartarla, va a afectar también directamente a las clases medias y bajas al ser un impuesto que castiga proporcionalmente más a esas clases. Pero es una de las medidas con mayor impacto fiscal con un aumento de la recaudación de 13.000 millones de libras (15.500 millones de euros) anuales. Baja, sin embargo, el impuesto de sociedades: un punto menos cada año hasta llegar al 24% en los años 2014 y 2015.
Muchos ven gestos hacia la izquierda, como la elevación en 1.000 libras del mínimo exento del pago del IRPF, que queda establecido en 7.475 libras (9.000 euros), aunque es una medida que deja indiferentes a los más pobres, que estaban ya exentos. O la imposición de una tasa a la banca (algo descartado en la cumbre del G-20) y que permitiría recaudar 2.000 millones de libras al año (2.400 millones de euros). O el incremento en 10 puntos de la tasa sobre los rendimientos del capital a los contribuyentes con rentas altas -hasta el 28%, por debajo de lo que se esperaba- con notables excepciones (incluida la exención a las primeras 10.100 libras) para no perjudicar a pymes y pequeños ahorradores.
El Gobierno inglés espera que la economía crezca este año un 1,2% y un 2,3% el año que viene. La deuda pública estructural debería volver al equilibrio en 2014. El desempleo aumentará este año hasta un pico del 8,1% pero debería caer al 6,1% en 2015. El endeudamiento del sector público debería caer este año a 149.000 millones de libras y a 116.000 el siguiente, aunque la deuda neta del país seguirá en ascenso hasta llegar al 70% del PIB en el año 2014. El déficit público cerrará el 2010 al 10,1% y caerá al 1,1% en el año 2016.
ESPAÑA:
El desplome de la construcción de viviendas, que infló el crecimiento de la economía española durante una década, y su impacto en el empleo, el endeudamiento de las familias o los ingresos públicos, explican la imperiosa necesidad del cambio del modelo económico español. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria se dejó sentir ya en 2008, en el arranque de la recesión, y según el Banco de España, seguirá lastrando el crecimiento hasta el próximo año. El organismo supervisor estima que, en total, restará un 5,4% al PIB respecto al nivel que alcanzó a finales de 2007. Y solo a mediados del año 2011 el sector residencial podría comenzar a recuperarse.
"El ajuste del mercado de la vivienda está teniendo implicaciones macroeconómicas muy severas en el contexto de la recesión", certifica el servicio de estudios de la entidad en la memoria que presentó el gobernador del Banco de España. El supervisor se resiste aún a llamar por su nombre a la burbuja inmobiliaria, pero el efecto del desorbitado incremento que se produjo en paralelo en precios y viviendas construidas sí ocupa un lugar preferente en sus últimos análisis. Condiciones extraordinarias, con el crédito barato y fácil, hincharon la burbuja y llevaron al sector -y a la economía española- a una situación artificial. Cuando la crisis financiera internacional restringió la financiación, el sector se derrumbó y aceleró la caída del PIB.
El Banco de España cree que ese ajuste aún no ha acabado. "La inversión residencial seguirá contrayéndose hasta mediados de 2011", según vaticina su servicio de estudios. Entonces, el peso de la inversión en viviendas, pese a los incentivos públicos a la rehabilitación de casas, habrá caído por debajo "del mínimo observado en 1994".
Si en 2007 alcanzó su cima, con un protagonismo (7,5% del PIB) sin parangón en otras grandes economías europeas, el próximo año el peso de la inversión residencial apenas llegará al 4%, según la estimación del Banco de España.
La apuesta por el ladrillo, avalada por subidas de precios que no tenían fin, revolucionó el crecimiento económico. Cuando el sector se paro, el impacto fue inmediato. Si la inédita demanda de empleo en la construcción había facilitado que la tasa de paro se situara por debajo del 8% en 2007, ahora es la falta de trabajo en el sector (concentra la mitad de los dos millones de puestos de trabajo perdidos en la crisis), la que empuja el desempleo al 20%. Si dos años atrás, los impuestos a una actividad tan pujante habían catapultado los ingresos públicos al 41% del PIB, en 2009 la recaudación apenas equivalió al 34% del PIB, una merma de recursos que explica en buena parte el abultado déficit público, omnipresente ahora en la agenda política. La burbuja es también una de las causas de que la deuda de las familias españolas haya llegado al 125% de su renta bruta disponible, el doble que hace una década.
El Banco de España calcula que, solo por la caída de la inversión residencial -si en 2006 se inició la construcción de 760.000 casas, en 2009 no se comenzaron ni 160.000 viviendas-, el PIB se dejará en este periodo (2008-2011) un 4% respecto a su nivel de 2007. Pero al sopesar los efectos indirectos del desplome, singularmente sobre el consumo de las familias, ese retroceso alcanzaría el 5,4%.
El Banco de España cree que la construcción de viviendas tardará en reponerse, pese a las últimas señales positivas en el mercado inmobiliario (las compraventas se han recuperado hasta crecer un 18% en tasa interanual en abril). En contra juega que los empresarios se concentran en terminar las promociones en marcha (el periodo medio de una obra es de 18 meses), para las que ya se endeudaron. Y, sobre todo, queda un enorme stock de viviendas sin vender, que salvo en zonas puntuales, se basta y sobra para atender la demanda, aún débil, durante varios años.
"La magnitud del stock es elevada, por lo que cabe esperar que condicione la iniciación de nuevas viviendas durante los próximos años", concluye el organismo supervisor, que se atreve con "una cuantificación compleja y no exenta de controversia": según sus cálculos, a finales de 2009 había entre 750.000 y 1,2 millones de casas sin vender.
Recientemente, la asociación de promotores y constructores planteó una cifra algo menor (700.000 viviendas) y auguró que harían falta al menos tres años más para absorber ese stock y reactivar así la construcción.
Por otro lado, ha entrado en vigor la subida del IVA. El nuevo tributo pasa del 16% al 18% en el tipo general (se aplica a la mayor parte de bienes y servicios), y del 7% al 8% en el reducido (grava espectáculos culturales, hostelería o vivienda nueva). El encarecimiento de las compras ha coincidido en el tiempo con la llegada de las rebajas, lo que quizás retrase que los ciudadanos perciban la subida de precios hasta septiembre.
El nuevo IVA amenaza con lastrar al consumo, aún muy débil tras una recesión de dos años que, muy levemente, España ha dejado atrás. Desde septiembre de 2009, los hogares gastan más, aunque todavía no lo suficiente. El Banco de España aseguraba n su boletín económico que el consumo "ha mostrado un comportamiento algo más débil en los últimos meses".
Algunas grandes, como Zara, Ikea, Eroski, Mercadona, Carrefour o Caprabo han renunciado a subir precios. Para mayor perjuicio de los comerciantes, un estudio de la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes concluye que el gasto medio en rebajas caerá un 27% en este año.
Por lo que respecta al desempleo, el paro registrado descendió en junio en casi 84.000 personas (el mayor descenso del desempleo en los últimos cinco años) y el número total de parados registrados bajó de los cuatro millones para situarse en 3.982.368 personas. Son estadísticas inusualmente buenas, que invitan al optimismo y a frases tan rotundas como la que pronunció la secretaria general de empleo ("lo peor para el mercado laboral ya ha pasado"). Pero aunque la tendencia del mercado de trabajo es a la estabilidad, lejos de los crecimientos masivos del paro en 2008 y 2009, hay que recordar que en estos momentos tan solo se puede asegurar que se está destruyendo menos empleo que la fase más aguda de la recesión y que la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre dará un retrato más exacto de la situación actual del empleo.
El paro registrado de junio refleja un fuerte peso estacional. Los sectores que muestran un descenso mayor del paro son los que están ligados a la actividad del periodo estival, es decir, a la hostelería, el comercio y los servicios. Además, las estadísticas de junio muestran una divergencia llamativa entre el descenso en el número de parados y el aumento de la afiliación a la Seguridad Social (23.884 cotizantes más). Esta discrepancia se ajustará en el balance laboral del trimestre, pero quizá encubra algún descenso en la población activa. Pero, por encima de todo, transmite la sensación inequívoca de que, por el momento, la creación de empleo se sustenta sobre la contratación temporal, es decir, la que es más congruente con el aumento estacional de la ocupación. De los 1,29 millones de contratos firmados, solo 98.754 fueron fijos.
El mercado laboral carece todavía del impulso suficiente para crear empleo de forma significativa. Un retrato fiel del mismo solo se consigue con la EPA. Lo más probable es que el empleo generado en el segundo trimestre (en torno a 150.000 personas) tenga continuidad en el tercero (aunque con números inferiores) y sufra una interrupción importante en el cuarto trimestre. El balance final para el conjunto del ejercicio arrojará en el mejor de los casos un aumento del empleo próximo a cero o, en el peor, una moderada destrucción de puestos de trabajo.
Este perfil trimestral, en el que coinciden a grandes rasgos casi todas las proyecciones de empleo y paro para 2010, debería ser suficiente para alejar cualquier tentación de euforia o de dar por superadas las malas noticias. La proyección macroeconómica para España sigue siendo la misma que se anunció en 2009: bajas tasas de crecimiento al menos hasta finales de 2011 y tasas muy elevadas de desempleo hasta esa fecha.
A este respecto, la reforma laboral que convalidó el Congreso de los diputados (pendiente de su debate para su promulgación como Ley) mantiene intactas las condiciones de los contratos suscritos con anterioridad al 18 de junio (fecha de entrada en vigor del decreto que aprobó el Consejo de Ministros). Pero aunque la redacción de los contratos vigentes no varíe, todos los asalariados pueden verse afectados por las nuevas causas de despido económico, que facilitan un despido más ágil y barato.
Los trabajadores que ya dispongan de empleo fijo mantienen los derechos de indemnización por despido improcedente que figuren en sus contratos (45 días por año trabajado o 33). Para quienes estén en el paro o contratados temporalmente, las posibilidades de lograr un contrato indefinido se reducen casi exclusivamente al modelo de 33 días, que se universaliza con esta reforma.
Más allá de esos cambios, cualquier trabajador puede acabar cobrando una indemnización de 20 días por año si de los resultados de su empresa "se desprende una situación económica negativa". Antes de que entrara en vigor la reforma laboral ya existía esa indemnización, pero el despido económico resultaba más difícil de justificar en los tribunales.
Respecto a las medidas de flexibilidad interna (la posibilidad de que lo acordado por empresarios y sindicatos prevalezca sobre el convenio sectorial en cuanto a política salarial y la mayor flexibilidad en la organización del trabajo), el decreto fija que los procedimientos ya en tramitación no se verán afectados por la nueva norma.
La regulación del despido por motivos económicos se perfila como la más susceptible de sufrir modificaciones en el trámite parlamentario. La laxa regulación que propone la reforma laboral, que pretende facilitar ese despido más barato a las empresas con dificultades, no necesariamente en pérdidas, se prestará a que los grupos introduzcan cambios. Es probable que aquellos con más posibilidades de apoyar el texto final, tramitado como proyecto de ley, condicionen su voto a una redacción más precisa.
En otro orden, la agencia de calificación Moody's ha anunciado que planea bajar la calidad crediticia de la deuda española. La rebaja con la que ha amenazado sería de "uno o como mucho dos escalones" y llegaría en el plazo de tres meses, según el comunicado de la empresa de rating. No por esperado, el anuncio duele menos. Moody's sigue los pasos de las otras dos grandes compañías que se dedican a evaluar las posibilidades que tiene un país o una empresa para hacer frente a sus compromisos de pago: Standard & Poor's y Fitch ya degradaron a España en los dos últimos meses. Si bien es cierto que la tendencia es negativa, estas dos agencias aún otorgan a la deuda que se emite desde Madrid la segunda mejor nota -un sobresaliente-; y Moody's todavía no le ha retirado la matrícula de honor que supone la triple A.
Moody's ha elegido un mal momento para ello: tras unas jornadas en las que la prima de riesgo española comenzó a relajarse, ha vuelto a superar los 200 puntos básicos. Esto quiere decir que a España le sale dos puntos porcentuales más caro que a Alemania financiarse: mientras nuestros bonos a diez años tienen una rentabilidad superior al 4,5%, los germanos están en el 2,5%.
Moody's justifica su decisión con varias razones. Todas se pueden resumir en una: la agencia estadounidense prevé que la economía española va a crecer muy poco en el futuro. "La iniciativa para revisar nuestro análisis se basa en el deterioro a corto plazo y a largo plazo de las perspectivas de crecimiento, los desafíos a los que se enfrenta el Gobierno para alcanzar sus objetivos fiscales y la preocupación sobre el impacto que tendrá el aumento de los costes de financiación a medio plazo".
Por otro lado, hay que señalar que a los conocidos problemas de falta de liquidez para bancos y cajas, se añade ahora una nueva y más exigente normativa para los préstamos: la razón del endurecimiento de las condiciones hay que buscarla en el acortamiento del calendario de los créditos impagados. Cuando un cliente no devuelve el dinero prestado, la entidad tiene que ir sacando de su beneficio la parte que le ha dejado a deber y acumularla en una cuenta. Es lo que se denomina provisionar un crédito.
Hasta ahora, el banco o la caja "tenía entre 24 y 72 meses para realizar la provisión desde que se calificaba de dudoso", es decir, desde que pasaban 90 días sin atender el pago, como decía el Banco de España en una nota. Estos largos plazos "daban la oportunidad de negociar una salida con la empresa que estaba pasando apuros, si de verdad era un buen cliente; ahora, con menos tiempo, es más difícil buscar una salida”. Por esta razón, se señala por algunos analistas que “a partir de ahora los bancos se pensarán más a quién dejan el dinero porque saben que hay menos capacidad de maniobra si llegan los problemas, algo habitual en un momento como este",
Para cubrir los préstamos morosos, el nuevo proyecto de circular del Banco de España, unifica los diferentes calendarios de provisiones en uno solo, que garantiza la cobertura total del riesgo una vez transcurridos 12 meses. Con ello se recorta sustancialmente el periodo de tiempo para provisionar los préstamos, según apunta el supervisor bancario. Es decir, si antes el plazo era de 24 o 72 meses para quitar parte de los beneficios y tapar el agujero dejado por un moroso, ahora son 12. Es cierto que no se provisiona todo de golpe: a los seis meses del impago se coloca el 25% del préstamo moroso; entre seis y nueve, el 50%; entre nueve y 12, el 75% y, al superar el año, el 100%.
Según los bancos, esta medida causará un encarecimiento y un fuerte recorte del crédito. El motivo, según las entidades, es que se volverán más selectivos para conceder préstamos sin garantías reales: sin poner inmuebles, dinero o acciones como avales. Habitualmente estos créditos son los que piden las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las sociedades de mayor tamaño, así como los que se destinan al consumo (coches, viajes, electrodomésticos, etcétera).
Las cajas, que tienen menos negocio de empresas y consumo, no consideran que la nueva normativa les perjudique especialmente.
El Banco de España, cuando presentó las nuevas reglas de juego, explicó que, si bien se endurecía el calendario de provisiones, también aliviaba otras normas, que eran un clamor en el sector desde hacía años. En este sentido, acabó con la obligación de provisionar el 100% de un crédito aunque tuviera como garantía un piso o una oficina. Es decir, dio valor a estas garantías -con una escala en la que valen más las viviendas y menos los solares- para restar esfuerzo en las provisiones.
Las entidades coinciden en señalar que el objetivo perseguido por el Banco de España, es que los bancos españoles se hagan más fuertes, al contar con más dotaciones. Este factor se debería valorar mucho por los mercados en un momento como este, cuando todos dudan de todos y no se prestan ni un euro.
En otro orden, hay que señalar que según Funcas (la Fundación de las Cajas de Ahorros), el escaso crecimiento que ha tenido la economía española en la primera parte del año 2010 pueden verse finalizado, pronosticando una vuelta a la recesión en el tercer y cuarto trimestre del año. La causa está en las duras medidas de ajuste fiscal que el Gobierno español ha tenido que adoptar para satisfacer las exigencias de los socios europeos y calmar los mercados.
El impacto en 2010 será escaso, de dos o tres décimas, pero en 2011 la reducción de la inversión pública, entre otras medidas, restará tres décimas. La fundación de las cajas mantiene en el -0,7% la estimación para 2010, pero reduce al 0,3% la de 2011, cinco décimas menos. Con este escenario, el empleo no se recuperará hasta finales de 2011 y de forma "modesta".
No solo influye el ajuste en España, sino también el de los demás países europeos por la vía de la demanda interna y las exportaciones.
MERCADOS:
La Bolsa española ha cerrado el peor semestre de su historia, con una caída del 22,42% en el Ibex 35. La pérdida del segundo trimestre ha sido del 14,79% y en el mes de junio bajó el 1,03%.
La situación creada a cuenta del vencimiento de los préstamos a un año a la banca por parte del BCE, demostró ser otra crisis absurda, a juzgar por los datos de la subasta realizada posteriormente por el BCE. Frente a los 250.000 millones de euros que se barajaban como posible demanda, el BCE inyectó al sistema bancario poco más de la mitad, lo que indica que los departamentos de tesorería de los bancos han hecho los deberes, como cabía esperar.
Los datos económicos que llegaban desde Estados Unidos contribuyeron a aumentar la incertidumbre sobre la recuperación. Los índices de actividad empresarial de Chicago y de Nueva York del mes de junio confirmaron el debilitamiento de la actual coyuntura estadounidense, aunque fue el dato de creación de empleo en el sector privado, con solo 13.000 nuevos empleos no agrícolas, el que convenció a los inversores de que la actividad se enfría paulatinamente.
Los últimos altibajos sufridos por los mercados de valores, en particular el español, han estado provocados, en muchos casos, por rumores o medias noticias que, posiblemente, dejarán de tener efectos negativos cuando se publiquen las pruebas de estrés de la banca. Curiosamente, los bancos alemanes aceptaron pasar esas pruebas, tras conocer su contenido.
Muchos inversores se quejan de que la economía española ha sido repetidamente el blanco de rumores y sospechas, cuya finalidad a veces era la de lograr que los mercados miraran solo hacia un lado, para perder de vista el conjunto. La publicación de las pruebas de estrés de un buen número de bancos europeos aclarará algunas cosas, pero recuperar la confianza va a ser difícil.
EMPRESAS:
Una abrumadora mayoría de los accionistas de Portugal Telecom (PT), el 73,9%, votó en la junta general de accionistas de la operadora lusa a favor de la venta a Telefónica, por 7.150 millones, de su participación en Vivo, la principal operadora de telefonía móvil de Brasil. Pero el voto mayoritario quedó invalidado, cuando el representante gubernamental vetó la operación al utilizar la llamada acción de oro, que otorga poderes especiales al Estado. Fue una decisión inesperada que, lejos de poner punto a final al contencioso por el control de Vivo, abre un mar de incertidumbres que trascienden la esfera empresarial. Con todo, Telefónica y PT buscan la vía de cerrar la operación pese al veto estatal antes del 16 de julio.
lunes, 12 de julio de 2010
GRACIAS A LA ROJA
“Ser agradecidos es de ser bien nacidos”, y creo que hay que agradecer muchas cosas a este grupo de chicos ejemplares:
En primer lugar, nos han dado unos días de alegría, permitiéndonos olvidar y pasar de la ansiedad e incertidumbre de este odioso horizonte de crisis que no terminar de escampar.
Han sido un ejemplo de trabajo en equipo, ilusión y fuerza. Todos, y en particular nuestra clase política, tenemos mucho que aprender de ellos. Aún procediendo de equipos adversarios y rivales, cuándo “hay que arrimar el hombro” todos han estado a la altura de las circunstancias.
Anoche estuve en Colón, y era un ejemplo de alegría y solidaridad. Fue un auténtico placer ver tanta bandera española, portada por ciudadanos con independencia de su ideología y de su color. Escena que vimos repetida a lo largo de toda la geografía española.
Realmente, un ejemplo a seguir por todos. Ojalá se contagiase ese espíritu, formando un gran equipo para conseguir superar la situación actual. Algunos afirman que esta victoria podría suponer entre un 0,25 y un 0.50 por ciento de aumento del PIB. Pido excusas por la referencia: ¡en estos momentos esto es casi lo de menos!
¡Aúpa la selección!
¡Visca España!
En primer lugar, nos han dado unos días de alegría, permitiéndonos olvidar y pasar de la ansiedad e incertidumbre de este odioso horizonte de crisis que no terminar de escampar.
Han sido un ejemplo de trabajo en equipo, ilusión y fuerza. Todos, y en particular nuestra clase política, tenemos mucho que aprender de ellos. Aún procediendo de equipos adversarios y rivales, cuándo “hay que arrimar el hombro” todos han estado a la altura de las circunstancias.
Anoche estuve en Colón, y era un ejemplo de alegría y solidaridad. Fue un auténtico placer ver tanta bandera española, portada por ciudadanos con independencia de su ideología y de su color. Escena que vimos repetida a lo largo de toda la geografía española.
Realmente, un ejemplo a seguir por todos. Ojalá se contagiase ese espíritu, formando un gran equipo para conseguir superar la situación actual. Algunos afirman que esta victoria podría suponer entre un 0,25 y un 0.50 por ciento de aumento del PIB. Pido excusas por la referencia: ¡en estos momentos esto es casi lo de menos!
¡Aúpa la selección!
¡Visca España!
lunes, 14 de junio de 2010
RESULTADOS DE LA ENCUESTA "EL TERMOMETRO DE LAS EMPRESAS"
• El CEF ha publicado los resultados del Estudio “El termómetro de la empresa”. Un informe que ha sido elaborado con el fin de determinar en qué estado se encuentran las empresas frente a la crisis según sus empleados.
• Los despidos atendiendo a criterios objetivos, la eliminación de gastos superfluos y la realización de cambios organizativos buscando una mayor productividad son algunas de las medidas acertadas que han tomado las empresas.
El estudio ha sido dirigido por Juan José Pintado, Profesor del CEF y autor del libro El Economista en Casa. Decálogo de las soluciones prácticas para superar la crisis. “En momentos de crisis económica es obvio que todas las empresas se resienten, pero esa incidencia de la crisis será mayor o menos en función de si las estrategias que se toman para afrontar la situación son las más adecuadas o no”, señala el profesor Pintado.
La Encuesta
El estudio planteaba 15 preguntas tipo test y cada pregunta contaba con tres opciones de respuesta (A, B, C). Los encuestados debían responder cada pregunta eligiendo el supuesto que mejor se correspondieran con la realidad de su empresa. Una vez finalizado el cuestionario obtenían el resultado: “La temperatura” que tenía su empresa.
Resultados
El 47% de las empresas no están tomando las medidas adecuadas frente a la crisis.
En el 53% de los casos se obtuvieron MAYORÍA “A” = Temperatura: 36ª-37º. Temperatura Normal. Su empresa está tomando las medidas adecuadas y está sabiendo gestionar de una manera correcta y sin “tapujos” los posibles problemas y obstáculos que se puedan encontrar en este periodo de crisis. Si sigue por este camino, la salida del túnel cada vez está más próxima.
El 37% de los encuestados al finalizar la encuesta habían marcado MAYORÍA “B” = Temperatura: 37º-38º. Fiebre Moderada. Cuidado. La fiebre está empezando a subir. En general, su empresa tiene una buena actitud, pero ciertos comportamientos indican dudas y tendencias peligrosas. Es recomendable tomar algunas medidas correctivas para conseguir el rumbo adecuado.
Y el 10% restante obtuvieron MAYORÍA “C” = Temperatura 38º-40º. Fiebre alta. Las distintas políticas llevadas a cabo por su empresa deben revisarse y modificarse lo antes posible. Una mala gestión en estos momentos puede hacer más larga la recuperación o, directamente, imposibilitarla. Llame la atención a sus directivos de que las cosas no pueden seguir por ese camino.
Las diez conclusiones más significativas del estudio son:
El 64% piensa que la empresa ha despedido a trabajadores atendiendo a criterios objetivos.
El 62% indica que su empresa ha cortado de raíz los gastos superfluos como fiestas, cenas o regalos de empresa.
El 58% señala que los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente persiguen encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa.
El 56% afirma que las funciones de las personas despedidas han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos o han desaparecido del organigrama.
El 53% señala que respecto al redimensionamiento de la empresa, se ha mantenido, con algunos ajustes, la plantilla existente.
El 51% afirma que el mensaje que transmite la empresa a los empleados en tiempo de crisis es un mensaje destinado a reforzar la implicación del trabajador.
El 48% dice que sus empresas mantienen sus inversiones en el exterior, aunque buscan nuevas estrategias y soluciones que mejoren sus resultados.
El 47% afirma que su empresa ha reconocido abiertamente la crisis al tiempo que busca soluciones para mejorar la productividad y competitividad.
El 47% indica que en su empresa han disminuido los costes de los directivos, gastos de representación y otros bonus ligados a los directivos.
El 46% dice que los directivos siguen trabajando con tesón, aunque se muestran dubitativos y poco comunicativos.
CONCLUSIONES
Teniendo en cuenta las distintas cuestiones que se planteaban a lo largo de la encuesta podemos extraer las siguientes conclusiones significativas:
La pregunta que ha arrojado resultados más positivos es la número 3 (ver tabla completa en anexo) que hacía referencia a los despidos dentro de la empresa y al modo en que éstos se han producido. El 64% de las personas que ha realizado la encuesta respondió la opción “A”, señalando que su empresa siguió criterios objetivos a la hora de realizar los despidos. En segundo lugar, la pregunta número 8, referida a si la empresa había reducido los gastos superfluos, fue contestada de manera afirmativa por el 62% de los encuestados. Por último, el 58% de los encuestados escogieron la opción más positiva a la pregunta 6, que buscaba determinar si los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente perseguían encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa o si por el contrario se trataba de improvisaciones o mero maquillaje.
En el polo opuesto, las conclusiones más preocupantes han sido las planteadas por las preguntas números, 11, 2 y 1. La política de formación es una de las cuestiones que peor parada sale de este trabajo. El 28% de los encuestados señaló que su empresa ha cancelado totalmente los planes de formación, mientras que otro 36% indicó que se habían visto muy reducidas. La motivación es otro de los aspectos más críticos. El 28% de los encuestados hablan de una situación en sus empresas de desmotivación y falta de confianza en los directivos. Además, otro 37% reconoce inquietud e incertidumbre por falta de información.
En otras cuestiones, sin situarse en términos absolutos como negativas, la suma de las opciones “B” y “C” sí es suficientemente significativa. Es el caso de la pregunta número 15 hace referencia a la imagen que proyectan los directivos frente a los trabajadores. El 20% de los encuestados respondió la opción “C” que afirma que sólo parecen preocuparse por salvarse de la quema. A la misma pregunta, otro 46% habla de nerviosismo y falta de comunicación con el resto de la plantilla.
ANEXO: RESULTADOS DETALLADOS:
LOS ENCUESTADOS
De las personas encuestadas, el 84,69% procede de España, mientras que en el 16,69% restante hay respuestas de otros países, destacando los hispanohablantes (Colombia, Méjico, Perú, Argentina, Chile, Guatemala, Ecuador, Venezuela, etc.). Respecto a las dimensiones de la empresa, el 59,97% de los encuestados trabaja en pequeñas empresas, el 32,48% en medianas y el 7,54% restante lo hacen en grandes. Teniendo en cuenta el sector en el que trabajan el 97% ejerce su labor profesional dentro del sector terciario o servicios (destacando los informáticos, los comerciantes, los gestores, auditores y consultores).
1.- ¿Cómo ha sido la reacción de su empresa frente a la crisis?
A- La ha reconocido abiertamente y ha buscado nuevas soluciones o formas de mejorar la competitividad y productividad. (47,56%)
B- La empresa continúa sus actividades con relativa normalidad y sin mencionar la crisis, aunque sus efectos se dejan notar ya en algunos aspectos como la pérdida de algunos clientes. (25,87%)
C- Su reacción tan sólo ha consistido en reducir los costes de personal. (26,45%)
2.- ¿En qué situación se encuentran los trabajadores?
A- Se sienten integrados en la empresa y dispuestos a arrimar el hombro en estos momentos difíciles. (34,92%)
B- La actividad de los trabajadores continúa desarrollándose sin incidencias, si bien existe una cierta inquietud e incertidumbre entre el personal debido a la falta de información. (37,24%)
C- El espíritu de empresa está por los suelos, flaquea el ánimo y la confianza en los directivos. (27,73%)
3.- Si en su empresa se ha despedido a trabajadores últimamente, ¿qué criterios se están siguiendo a la hora de despedir?
A- Se ha despedido a aquellas personas cuyas aportaciones a la productividad de la empresa eran más dudosas, con independencia de su nivel salarial y antigüedad. (63,81%)
B- Se ha aprovechado la coyuntura para deshacerse de personas que resultaban molestas a la dirección. (22,16%)
C- Se ha despedido a miembros de la plantilla que implican una pérdida importante de experiencia profesional. (13,92%)
4.- ¿De qué forma ha sido reemplazado el personal despedido?
A- Sus funciones han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos, o bien, han desaparecido del organigrama por no ser precisas en el actual momento económico. (55,68%)
B- Las funciones de los empleados despedidos han recaído por entero en sus compañeros, doblando la carga de trabajo de estos.(35,03%)
C- Algunos de ellos siguen colaborando con la empresa como freelance, y en otros casos, se ha contratado nuevo personal con niveles salariales elevados y dudosa aportación a la generación de valor de la empresa. (9,16%)
5.- ¿Qué mensaje está transmitiendo la empresa a los trabajadores en tiempos de crisis?
A- Un mensaje destinado a reforzar la implicación de los trabajadores con la empresa. (51,28%)
B- La empresa no se prodiga en sus comunicaciones con los empleados. (32,25%)
C- Los mensajes siguen la política del miedo: “miedo al cierre” y “miedo al despido”. (16,36%)
6.- ¿Qué persiguen los cambios organizativos operados en su empresa?
A-Los cambios obedecen a una estrategia para salir de la crisis e intentan encontrar soluciones que contribuyan a conseguir una mayor productividad en la empresa. (58%)
B- Se trata de cambios improvisados, realizados sobre la marcha, con el riesgo de pérdida de la “imagen de marca” que disfrutaba la empresa en beneficio de sus competidores. (24,48%)
C- Son cambios puramente de cara a la galería. Se han realizado para justificarse ante terceros y transmitir la falsa imagen de que se está reaccionando correctamente frente a la situación. (17,40%)
7.- ¿Cómo han evolucionado en su empresa los costes directivos?
A- Han disminuido. Se ha apostado por una verdadera política de austeridad, eliminando o reduciendo gastos superfluos como son los de representación (comidas, viajes, etc.), y otros ligados a los bonus de los directivos. (47,22%)
B- Se han mantenido. Los gastos de los directivos siguen una línea muy similar a los niveles que tenían antes de la crisis. (40,84%)
C- Han aumentado. La reducción de costes no afecta al núcleo directivo. Éstos siguen incurriendo en gastos superfluos, y no sólo no se han producido recortes significativos en esta partida, sino que incluso han aumentado. (11,83%)
8.- ¿Se siguen realizando en su empresa eventos, fiestas, regalos de empresa y otros gastos, que en su mayoría son elevados y ofrecen, a su juicio, una aportación nula a la cuenta de resultados?
A- Se han eliminado o reducido drásticamente, dentro de una política coherente de austeridad y reducción de gastos. (61,60%)
B- Se han eliminado o reducido todos aquellos que tienen que ver con los empleados (comida y cesta de navidad, incentivos, etc.), pero no así los de los directivos y clientes. (23,09%)
C- El nivel de gastos de este tipo de partidas se mantiene y hasta se incrementa, recortándose, en cambio, otros gastos más necesarios para la empresa como son la inversión en formación o en tecnología. (15,20%)
9.- En el caso de que su empresa invierta en el exterior y hasta el momento los resultados sean poco favorables, ¿qué medidas se están tomando al respecto?
A- Se mantiene la inversión, pero buscando nuevas estrategias y soluciones para mejorar los resultados de la misma. (48,03%)
B- Se suspende temporalmente la línea de negocio en el exterior hasta que la situación económica sea más favorable. (31,90%)
C - Se abandona definitivamente la internacionalización de la empresa. (19,95%)
10.- ¿Qué medidas ha tomado su empresa en cuanto a la calidad de sus productos o servicios?
A- Se intenta mejorar dicha calidad, a través de políticas de I+D+i, para lograr una mayor competitividad. (40,49%)
B- Se mantienen los estándares anteriores a la crisis, paralizando momentáneamente la inversión en tecnología y la apuesta por la innovación. (41,18%)
C- Se prefiere mantener los márgenes de beneficios incluso a costa de rebajar la calidad. (18,21%)
11.- ¿Cómo ha afectado la crisis a la política de formación de su empresa?
A- Se mantienen e incluso se incrementan los planes de formación y las facilidades para que los empleados puedan acceder a los mismos. (35,15%)
B- Las acciones formativas dirigidas a los empleados se han visto reducidas, centrándose en aquellos aspectos más necesarios para ayudar al personal de la empresa a sacar a ésta de la crisis. (36,31%)
C- Los planes de formación han sido cancelados sine die. (28,42%)
12.- ¿Qué medidas se están tomando de cara al futuro?
A- Ya se están diseñando estrategias a medio y largo plazo, pensando en el momento en que remita la crisis. (39,68%)
B- Las medidas que se adoptan son cortoplacistas o, como mucho, a medio plazo. Están más focalizadas en salvar la situación actual que en preparar a la organización para el futuro. (34,69%)
C- No se está adoptando ninguna estrategia que no sea la del día a día. (25,52%)
13.- ¿Cuál es la situación actual de la política de comunicación y marketing de la empresa?
A- El presupuesto destinado a publicidad, comunicación y marketing se ha racionalizado, priorizando las acciones que mejor coste por impacto arrojan, pero siguen teniendo un peso muy importante en la política de la empresa. (37,59%)
B- Las acciones promocionales han descendido, si bien se siguen realizando de forma puntual o esporádica. (39,79%)
C- Se ha abandonado completamente la comunicación por entenderse un gasto no prioritario en la actual situación. (22,51%)
14.- ¿De qué manera se ha redimensionado la plantilla de su empresa?
A- Se mantiene dentro de lo posible la plantilla existente, con algunos ajustes para adaptarla a las nuevas circunstancias del mercado. (53,25%)
B- Aprovechando las circunstancias, se ha aligerado la plantilla, si bien este descenso no ha superado el 10% de la misma. (24,48%)
C- Se ha producido un descenso muy importante en el número de trabajadores que ha empeorado sustancialmente el clima laboral. (22,16%)
15.- ¿Cuál cree que es la imagen que la dirección proyecta a los trabajadores?
A- Están dando ejemplo para conseguir una mayor motivación del personal, trabajando codo con codo con la plantilla, manteniendo la serenidad y reforzando así su liderazgo. (34,11%)
B- Siguen al frente de la nave, trabajando con tesón, aunque a veces se muestran algo dubitativos y con escasa comunicación con el resto de la plantilla. (45,71%)
C- Los directivos están muy nerviosos y dan la impresión de preocuparse únicamente por “salvarse de la quema”. (20,07%).
• Los despidos atendiendo a criterios objetivos, la eliminación de gastos superfluos y la realización de cambios organizativos buscando una mayor productividad son algunas de las medidas acertadas que han tomado las empresas.
El estudio ha sido dirigido por Juan José Pintado, Profesor del CEF y autor del libro El Economista en Casa. Decálogo de las soluciones prácticas para superar la crisis. “En momentos de crisis económica es obvio que todas las empresas se resienten, pero esa incidencia de la crisis será mayor o menos en función de si las estrategias que se toman para afrontar la situación son las más adecuadas o no”, señala el profesor Pintado.
La Encuesta
El estudio planteaba 15 preguntas tipo test y cada pregunta contaba con tres opciones de respuesta (A, B, C). Los encuestados debían responder cada pregunta eligiendo el supuesto que mejor se correspondieran con la realidad de su empresa. Una vez finalizado el cuestionario obtenían el resultado: “La temperatura” que tenía su empresa.
Resultados
El 47% de las empresas no están tomando las medidas adecuadas frente a la crisis.
En el 53% de los casos se obtuvieron MAYORÍA “A” = Temperatura: 36ª-37º. Temperatura Normal. Su empresa está tomando las medidas adecuadas y está sabiendo gestionar de una manera correcta y sin “tapujos” los posibles problemas y obstáculos que se puedan encontrar en este periodo de crisis. Si sigue por este camino, la salida del túnel cada vez está más próxima.
El 37% de los encuestados al finalizar la encuesta habían marcado MAYORÍA “B” = Temperatura: 37º-38º. Fiebre Moderada. Cuidado. La fiebre está empezando a subir. En general, su empresa tiene una buena actitud, pero ciertos comportamientos indican dudas y tendencias peligrosas. Es recomendable tomar algunas medidas correctivas para conseguir el rumbo adecuado.
Y el 10% restante obtuvieron MAYORÍA “C” = Temperatura 38º-40º. Fiebre alta. Las distintas políticas llevadas a cabo por su empresa deben revisarse y modificarse lo antes posible. Una mala gestión en estos momentos puede hacer más larga la recuperación o, directamente, imposibilitarla. Llame la atención a sus directivos de que las cosas no pueden seguir por ese camino.
Las diez conclusiones más significativas del estudio son:
El 64% piensa que la empresa ha despedido a trabajadores atendiendo a criterios objetivos.
El 62% indica que su empresa ha cortado de raíz los gastos superfluos como fiestas, cenas o regalos de empresa.
El 58% señala que los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente persiguen encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa.
El 56% afirma que las funciones de las personas despedidas han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos o han desaparecido del organigrama.
El 53% señala que respecto al redimensionamiento de la empresa, se ha mantenido, con algunos ajustes, la plantilla existente.
El 51% afirma que el mensaje que transmite la empresa a los empleados en tiempo de crisis es un mensaje destinado a reforzar la implicación del trabajador.
El 48% dice que sus empresas mantienen sus inversiones en el exterior, aunque buscan nuevas estrategias y soluciones que mejoren sus resultados.
El 47% afirma que su empresa ha reconocido abiertamente la crisis al tiempo que busca soluciones para mejorar la productividad y competitividad.
El 47% indica que en su empresa han disminuido los costes de los directivos, gastos de representación y otros bonus ligados a los directivos.
El 46% dice que los directivos siguen trabajando con tesón, aunque se muestran dubitativos y poco comunicativos.
CONCLUSIONES
Teniendo en cuenta las distintas cuestiones que se planteaban a lo largo de la encuesta podemos extraer las siguientes conclusiones significativas:
La pregunta que ha arrojado resultados más positivos es la número 3 (ver tabla completa en anexo) que hacía referencia a los despidos dentro de la empresa y al modo en que éstos se han producido. El 64% de las personas que ha realizado la encuesta respondió la opción “A”, señalando que su empresa siguió criterios objetivos a la hora de realizar los despidos. En segundo lugar, la pregunta número 8, referida a si la empresa había reducido los gastos superfluos, fue contestada de manera afirmativa por el 62% de los encuestados. Por último, el 58% de los encuestados escogieron la opción más positiva a la pregunta 6, que buscaba determinar si los cambios organizativos introducidos en la empresa realmente perseguían encontrar soluciones e incrementar la productividad de la empresa o si por el contrario se trataba de improvisaciones o mero maquillaje.
En el polo opuesto, las conclusiones más preocupantes han sido las planteadas por las preguntas números, 11, 2 y 1. La política de formación es una de las cuestiones que peor parada sale de este trabajo. El 28% de los encuestados señaló que su empresa ha cancelado totalmente los planes de formación, mientras que otro 36% indicó que se habían visto muy reducidas. La motivación es otro de los aspectos más críticos. El 28% de los encuestados hablan de una situación en sus empresas de desmotivación y falta de confianza en los directivos. Además, otro 37% reconoce inquietud e incertidumbre por falta de información.
En otras cuestiones, sin situarse en términos absolutos como negativas, la suma de las opciones “B” y “C” sí es suficientemente significativa. Es el caso de la pregunta número 15 hace referencia a la imagen que proyectan los directivos frente a los trabajadores. El 20% de los encuestados respondió la opción “C” que afirma que sólo parecen preocuparse por salvarse de la quema. A la misma pregunta, otro 46% habla de nerviosismo y falta de comunicación con el resto de la plantilla.
ANEXO: RESULTADOS DETALLADOS:
LOS ENCUESTADOS
De las personas encuestadas, el 84,69% procede de España, mientras que en el 16,69% restante hay respuestas de otros países, destacando los hispanohablantes (Colombia, Méjico, Perú, Argentina, Chile, Guatemala, Ecuador, Venezuela, etc.). Respecto a las dimensiones de la empresa, el 59,97% de los encuestados trabaja en pequeñas empresas, el 32,48% en medianas y el 7,54% restante lo hacen en grandes. Teniendo en cuenta el sector en el que trabajan el 97% ejerce su labor profesional dentro del sector terciario o servicios (destacando los informáticos, los comerciantes, los gestores, auditores y consultores).
1.- ¿Cómo ha sido la reacción de su empresa frente a la crisis?
A- La ha reconocido abiertamente y ha buscado nuevas soluciones o formas de mejorar la competitividad y productividad. (47,56%)
B- La empresa continúa sus actividades con relativa normalidad y sin mencionar la crisis, aunque sus efectos se dejan notar ya en algunos aspectos como la pérdida de algunos clientes. (25,87%)
C- Su reacción tan sólo ha consistido en reducir los costes de personal. (26,45%)
2.- ¿En qué situación se encuentran los trabajadores?
A- Se sienten integrados en la empresa y dispuestos a arrimar el hombro en estos momentos difíciles. (34,92%)
B- La actividad de los trabajadores continúa desarrollándose sin incidencias, si bien existe una cierta inquietud e incertidumbre entre el personal debido a la falta de información. (37,24%)
C- El espíritu de empresa está por los suelos, flaquea el ánimo y la confianza en los directivos. (27,73%)
3.- Si en su empresa se ha despedido a trabajadores últimamente, ¿qué criterios se están siguiendo a la hora de despedir?
A- Se ha despedido a aquellas personas cuyas aportaciones a la productividad de la empresa eran más dudosas, con independencia de su nivel salarial y antigüedad. (63,81%)
B- Se ha aprovechado la coyuntura para deshacerse de personas que resultaban molestas a la dirección. (22,16%)
C- Se ha despedido a miembros de la plantilla que implican una pérdida importante de experiencia profesional. (13,92%)
4.- ¿De qué forma ha sido reemplazado el personal despedido?
A- Sus funciones han sido asumidas proporcionalmente por otros departamentos, o bien, han desaparecido del organigrama por no ser precisas en el actual momento económico. (55,68%)
B- Las funciones de los empleados despedidos han recaído por entero en sus compañeros, doblando la carga de trabajo de estos.(35,03%)
C- Algunos de ellos siguen colaborando con la empresa como freelance, y en otros casos, se ha contratado nuevo personal con niveles salariales elevados y dudosa aportación a la generación de valor de la empresa. (9,16%)
5.- ¿Qué mensaje está transmitiendo la empresa a los trabajadores en tiempos de crisis?
A- Un mensaje destinado a reforzar la implicación de los trabajadores con la empresa. (51,28%)
B- La empresa no se prodiga en sus comunicaciones con los empleados. (32,25%)
C- Los mensajes siguen la política del miedo: “miedo al cierre” y “miedo al despido”. (16,36%)
6.- ¿Qué persiguen los cambios organizativos operados en su empresa?
A-Los cambios obedecen a una estrategia para salir de la crisis e intentan encontrar soluciones que contribuyan a conseguir una mayor productividad en la empresa. (58%)
B- Se trata de cambios improvisados, realizados sobre la marcha, con el riesgo de pérdida de la “imagen de marca” que disfrutaba la empresa en beneficio de sus competidores. (24,48%)
C- Son cambios puramente de cara a la galería. Se han realizado para justificarse ante terceros y transmitir la falsa imagen de que se está reaccionando correctamente frente a la situación. (17,40%)
7.- ¿Cómo han evolucionado en su empresa los costes directivos?
A- Han disminuido. Se ha apostado por una verdadera política de austeridad, eliminando o reduciendo gastos superfluos como son los de representación (comidas, viajes, etc.), y otros ligados a los bonus de los directivos. (47,22%)
B- Se han mantenido. Los gastos de los directivos siguen una línea muy similar a los niveles que tenían antes de la crisis. (40,84%)
C- Han aumentado. La reducción de costes no afecta al núcleo directivo. Éstos siguen incurriendo en gastos superfluos, y no sólo no se han producido recortes significativos en esta partida, sino que incluso han aumentado. (11,83%)
8.- ¿Se siguen realizando en su empresa eventos, fiestas, regalos de empresa y otros gastos, que en su mayoría son elevados y ofrecen, a su juicio, una aportación nula a la cuenta de resultados?
A- Se han eliminado o reducido drásticamente, dentro de una política coherente de austeridad y reducción de gastos. (61,60%)
B- Se han eliminado o reducido todos aquellos que tienen que ver con los empleados (comida y cesta de navidad, incentivos, etc.), pero no así los de los directivos y clientes. (23,09%)
C- El nivel de gastos de este tipo de partidas se mantiene y hasta se incrementa, recortándose, en cambio, otros gastos más necesarios para la empresa como son la inversión en formación o en tecnología. (15,20%)
9.- En el caso de que su empresa invierta en el exterior y hasta el momento los resultados sean poco favorables, ¿qué medidas se están tomando al respecto?
A- Se mantiene la inversión, pero buscando nuevas estrategias y soluciones para mejorar los resultados de la misma. (48,03%)
B- Se suspende temporalmente la línea de negocio en el exterior hasta que la situación económica sea más favorable. (31,90%)
C - Se abandona definitivamente la internacionalización de la empresa. (19,95%)
10.- ¿Qué medidas ha tomado su empresa en cuanto a la calidad de sus productos o servicios?
A- Se intenta mejorar dicha calidad, a través de políticas de I+D+i, para lograr una mayor competitividad. (40,49%)
B- Se mantienen los estándares anteriores a la crisis, paralizando momentáneamente la inversión en tecnología y la apuesta por la innovación. (41,18%)
C- Se prefiere mantener los márgenes de beneficios incluso a costa de rebajar la calidad. (18,21%)
11.- ¿Cómo ha afectado la crisis a la política de formación de su empresa?
A- Se mantienen e incluso se incrementan los planes de formación y las facilidades para que los empleados puedan acceder a los mismos. (35,15%)
B- Las acciones formativas dirigidas a los empleados se han visto reducidas, centrándose en aquellos aspectos más necesarios para ayudar al personal de la empresa a sacar a ésta de la crisis. (36,31%)
C- Los planes de formación han sido cancelados sine die. (28,42%)
12.- ¿Qué medidas se están tomando de cara al futuro?
A- Ya se están diseñando estrategias a medio y largo plazo, pensando en el momento en que remita la crisis. (39,68%)
B- Las medidas que se adoptan son cortoplacistas o, como mucho, a medio plazo. Están más focalizadas en salvar la situación actual que en preparar a la organización para el futuro. (34,69%)
C- No se está adoptando ninguna estrategia que no sea la del día a día. (25,52%)
13.- ¿Cuál es la situación actual de la política de comunicación y marketing de la empresa?
A- El presupuesto destinado a publicidad, comunicación y marketing se ha racionalizado, priorizando las acciones que mejor coste por impacto arrojan, pero siguen teniendo un peso muy importante en la política de la empresa. (37,59%)
B- Las acciones promocionales han descendido, si bien se siguen realizando de forma puntual o esporádica. (39,79%)
C- Se ha abandonado completamente la comunicación por entenderse un gasto no prioritario en la actual situación. (22,51%)
14.- ¿De qué manera se ha redimensionado la plantilla de su empresa?
A- Se mantiene dentro de lo posible la plantilla existente, con algunos ajustes para adaptarla a las nuevas circunstancias del mercado. (53,25%)
B- Aprovechando las circunstancias, se ha aligerado la plantilla, si bien este descenso no ha superado el 10% de la misma. (24,48%)
C- Se ha producido un descenso muy importante en el número de trabajadores que ha empeorado sustancialmente el clima laboral. (22,16%)
15.- ¿Cuál cree que es la imagen que la dirección proyecta a los trabajadores?
A- Están dando ejemplo para conseguir una mayor motivación del personal, trabajando codo con codo con la plantilla, manteniendo la serenidad y reforzando así su liderazgo. (34,11%)
B- Siguen al frente de la nave, trabajando con tesón, aunque a veces se muestran algo dubitativos y con escasa comunicación con el resto de la plantilla. (45,71%)
C- Los directivos están muy nerviosos y dan la impresión de preocuparse únicamente por “salvarse de la quema”. (20,07%).
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