lunes, 8 de noviembre de 2010

SITUACIÓN ECONÓMICA Noviembre 2010: estancamiento, intensificación de los riesgos e incertidumbre

Existe consenso respecto a que el Gobierno norteamericano ha evitado, durante sus dos años de presidencia, otra Gran Depresión como la de los años treinta del reciente siglo XX. No obstante, igualmente hay acuerdo respecto a que no se ha logrado una recuperación económica sostenida, ni mucho menos acabar con el fuerte desempleo estadounidense. Existe el temor a que la mayor economía mundial se encuentre encallada en lo que se ha dado en denominar "lóbrega Nueva Normalidad". Situación que podría durar varios años más. Tanto si la calificamos como “leve recesión” o “estancamiento”, esa es la situación real.

ECONOMÍA GLOBAL:

Parece mentira, pero al día de hoy casi nadie sabe qué va a suceder. Sólo unos pocos como el Nobel Paul Krugman que ha llegado a calificar a la economía como una “ciencia lúgubre” que durante los últimos 30 años “ha sido espectacularmente inútil en el mejor de los casos, y absolutamente dañina en el peor" se atreven a hacer vaticinios. También, el apodado como “Doctor Catástrofe”, Nouriel Roubini (uno de los pocos que fueron capaces de anticipar esta crisis y otras muchas que nunca llegaron a materializarse), extremadamente polémico, pero que tiene la valentía de ir a contracorriente, y que sigue dando que hablar con unas perspectivas económicas tildadas de pesimistas (él las llama realistas).
Afirma Roubini que "aún no hemos salido de esta y ya viene otra crisis: la cuestión es solo cuándo". Prosigue señalando que “nos esperan años de bajo crecimiento económico por muy bien que salgan las excepcionales y en ocasiones insólitas medidas de política fiscal y monetaria que se han puesto en marcha. Vienen años dolorosos por la resaca del alto endeudamiento público y privado en el mundo rico. La buena noticia es que podemos evitar una recaída en la recesión. La mala es que no se puede hacer mucho más que eso".
La crisis que padecemos nació como financiera en su primera fase, mutó en crisis económica en la segunda, la tercera fue la crisis fiscal y, finalmente en su último capítulo por ahora, es “la guerra” o crisis de divisas. Pues bien, señala Roubini que nos encontramos justo antes de la siguiente etapa: se avecina una situación en la que en aquellos países más castigados, la deuda privada se convertirá en deuda pública resurgiendo los problemas fiscales.
Roubini, doctorado en Harvard, antiguo profesor de Yale y presidente de su propia consultora, postula una mayor regulación: "la banca es la semilla del problema, el ojo del huracán, y todo lo que se haga por darle una vuelta de tuerca a la regulación llegará ya demasiado tarde y será demasiado poco; y aun así hay que reconstruir los diques financieros para hacer frente a futuras crisis. Al paso que vamos la siguiente crisis financiera será aún peor que esta" ha afirmado.
Fue en el año 2004, cuando el economista empezó a hablar de un aterrizaje brusco de la economía norteamericana. Sin embargo, fue en un seminario en el FMI en otoño de 2006 cuando predijo que se avecinaba un grandioso descalabro financiero: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en el Atlántico Norte y, en última instancia, una depresión profunda. Otros muchos también acertaron, Robert Shiller o Kenneth Rogoff, por ejemplo, pronosticaron algo parecido en varios trabajos.
La realidad, es que siendo muy criticado, también es muy escuchado. Roubini cree que la economía está demasiado dominada por las matemáticas. Según el historiador económico Stephen Mihm (coautor de su obra “Cómo salimos de ésta” Roubini “viaja, escucha distintos puntos de vista de primera mano, intenta ver las cosas desde distintos ángulos, y además usa esos modelos, con los que está familiarizado desde hace más de veinte años. Esa es la clave de sus aciertos".
Afirma el “Doctor Catástrofe” que “la crisis va por barrios: Estados Unidos está algo mejor que Europa; y la periferia de Europa peor que el centro. Y aún dentro de Europa, Grecia y algunos países del Este están peor que Irlanda y Portugal, y esos dos países tienen más problemas que España".
Da recomendaciones distintas a unos y a otros: "Estados Unidos tiene margen para un segundo estímulo monetario. Su banco central está haciendo los deberes. Pero a la larga no podrá mantener su enorme déficit fiscal: los riesgos se acumulan, y las presiones sobre el dólar dejan una especie de terror financiero. Estados Unidos está depreciando a su moneda con su política monetaria (una máquina de imprimir dinero para comprar deuda pública). Los países emergentes, empezando por China continúan comprando bonos estadounidenses e impiden así que el dólar baje más”.
Para Europa, ve más dificultades. Pronostica una década perdida a la japonesa o incluso algo peor: una espiral parecida a la que sufrió Argentina en 2001. "A pesar del plan de rescate anunciado, a pesar de las ayudas a Grecia y a pesar de las pruebas de esfuerzo a la banca, la deuda de los países periféricos sigue presentando problemas. Y el crecimiento en Europa, especialmente en Portugal, Italia, Grecia y España, va a ser muy bajo e incluso negativo”. Dice que “el panorama le asusta. Con deudas tan elevadas y con los planes de austeridad, la deflación es un riesgo serio. Y en esa tesitura, países como Grecia van a tener que reestructurar su deuda, y eso generará una nueva crisis fiscal: ya no es una cuestión de si va a ocurrir, sino solo de cuándo".
Roubini afirma que se están utilizando políticas equivocadas por el Banco Central Europeo y Alemania: “la tozudez del BCE, que se empeña en ver fantasmas de inflación, es un desastre para Europa y en particular para los países periféricos. El euro se ha ido por las nubes por la negativa del BCE a dar pasos en la compra de bonos parecidos a los de la Reserva Federal. Como siga en esa línea y el euro llegue a 1,60 por dólar habrá desaparecido cualquier posibilidad de recuperación, y probablemente veamos que junto a Grecia algún otro país tenga que pedir rescate. Irlanda y Portugal son los peor situados. España ha conseguido desmarcarse y está algo mejor, aunque está metida en otros líos".
"España está mucho mejor que Grecia, y mejor que Irlanda o Portugal. Pero tiene una deuda privada enorme, un paro muy elevado que no va a bajar a medio plazo y un pinchazo inmobiliario en el que los precios aún tienen que caer más. Las pruebas de esfuerzo de la banca fueron muy positivas y la competitividad está mejorando, pero aunque los ajustes han sido duros, probablemente tengan que ser aún más severos. Sobre todo si la manía de la austeridad fiscal alemana y del Banco Central Europeo persisten en sus graves errores".
En contraste con lo anterior, Robert E. Lucas, Nobel en 1995 por su teoría de las expectativas racionales (pupilo de Milton Friedman) como acérrimo neoliberal, está convencido de que ni la política monetaria ni los estímulos fiscales van a mejorar la situación, por lo que defiende la conveniencia de mantener bajos los impuestos para incentivar la iniciativa privada y recompensar el esfuerzo personal. Este profesor de la Universidad de Chicago mantiene una intensa rivalidad académica con Paul Krugman en todos sus planteamientos. En una reciente entrevista señala que los europeos, y España en particular, están demasiado inmersos en el Estado de bienestar y que deberían dar un paso atrás. Además se declara partidario de mantener las rebajas fiscales de Bush para las rentas más altas.

ESTADOS UNIDOS:

La economía de Estados Unidos EE UU consiguió cierto repunte durante el tercer trimestre, ya que su PIB creció a una tasa anualizada del 2%, pero continua sumamente debilitada, y con cierto riesgo de caer en la deflación.
La senda expansiva de la economía comenzó en junio de 2009, pero el problema es que a este ritmo de crecimiento actual, no es posible generar los empleos necesarios para contener el paro, situado en el 9,6%.
Algunos economistas estiman, que para alcanzar cierta mejoría en el empleo, el PIB debería crecer de forma sostenida al 5%. El débil crecimiento actual, tampoco es el necesario para empezar a corregir otro importante problema: su enorme déficit público (una cifra equivalente al 9,8% de su PIB).
La realidad, es que los fundamentos de la economía de Estados Unidos dejan entrever una recuperación débil y un largo periodo de ajuste por el exceso de endeudamiento de la banca y de las familias.
Se ha acuñado el nombre de QE2 (quantitative easing) para referirse a la segunda ronda de expansión monetaria cuantitativa (reactivar la máquina de hacer dinero para comprar deuda pública e inyectar liquidez en el mercado).
La Reserva Federal ha anunciado que durante los próximos ocho meses movilizará 600.000 millones de dólares (425.000 millones de euros) para comprar deuda pública en plazos mensuales de 75.000 millones, hasta mediados de 2011. Trata de reanimar a la economía para evitar que quede atrapada en la temida deflación (continúa caída del nivel general de precios). El miedo a que esa difícil situación aparezca en el horizonte es lo que ha llevado a la autoridad estadounidense a tomar esta decisión. Se trata de recuperar a la economía que, en palabras de Ben Bernanke, es "lenta y decepcionante".
Como suelen hacerlo últimamente, ante la noticia, los mercados reaccionaron con fuertes bandazos. La Bolsa estadounidense subió con fuerza en los minutos posteriores al anuncio, para después bajar aún con más fuerza y acabar con moderadas subidas. El dólar ha hecho justo lo contrario, ya que ha llegado a cotizar hasta los 1,43 dólares por euro.
La Reserva Federal ha señalado que podría comprar incluso más bonos si la inflación sigue tan baja y el paro demasiado alto: "Seguiremos vigilando las perspectivas económicas y la evolución de los mercados financieros, y emplearemos los instrumentos monetarios cuando sea necesario".
Para algunos, como el Nobel Joseph Stiglitz e incluso algún miembro de la Reserva Federal la medida puede ser contraproducente, ya que puede hinchar burbujas en los emergentes, provocar una escalada en guerra de divisas (que analizaremos seguidamente) o activar incluso una inflación excesiva. Pero es que hace ya tiempo que la Reserva Federal agotó las tácticas convencionales: los tipos de interés están próximos al 0% y seguirán ahí durante meses. Desde otoño de 2008, la Reserva Federal ha inyectado 1,7 billones a través de la compra de bonos.
La nueva ronda de estímulos monetarios es una de las decisiones más importantes del banco central norteamericano desde el inicio de la Gran Recesión. El resto de grandes bancos centrales han puesto en marcha la misma medida, aunque en menor cuantía tanto en Reino Unido como en Japón, y en mucho menor volumen en el caso del Banco Central Europeo (BCE).
La gran pregunta es por qué la cantidad de estímulos movilizada desde 2008, no termina de dar un impulso definitivo a la economía de Estados Unidos. Algunos analistas señalan que se trata de un mecanismo formidable para luchar en las crisis, pero de una efectividad incierta en los ciclos de lenta recuperación.
Por otro lado, el manantial de dólares que inunda los mercados también busca provocar que la divisa norteamericana se deprecie, de forma que Estados Unidos mejore la competitividad de sus exportaciones.
Se ha desatado un nuevo peligro: “la guerra de las divisas”. El intento desesperado de diversos países y áreas monetarias, por salir del círculo vicioso de la atonía y débil crecimiento económicos por la vía de recuperar competitividad y ganar cuota de mercado internacional mediante el manejo de la política cambiaria.
Se trata de inducir la depreciación competitiva de la moneda propia para abaratar sus exportaciones, con la esperanza de conseguir un mayor crecimiento económico y la creación de empleo en el país, gracias al incremento de la demanda exterior. Máxime cuando la demanda interna no garantiza por sí misma el sostenimiento de la leve recuperación actual y mucho menos el relanzamiento del dinamismo económico y la necesaria generación de riqueza.
Esta “guerra de las divisas” supone un tremendo riesgo, ya que la espiral de depreciaciones forzadas de las divisas, de antemano, estaría abocada inevitablemente al fracaso para todos sus artífices: ningún país cobraría ventaja si todos deprecian sus monedas, por lo que el supuesto efecto dinamizador se disiparía. Además, podría tener repercusiones muy negativas sobre la marcha global de la economía, en la medida que podría acabar asfixiando a países emergentes que, como Brasil, están actuando como locomotoras de la recuperación internacional.
Además, supondría el abandono de la búsqueda de una salida conjunta de la crisis, que fue la estrategia internacional por la que se optó -sobre todo a partir de septiembre de 2008-, en la convicción de que sólo se sale de una gran recesión si lo hacen todos los países de la mano.
La instauración del “sálvese quien pueda” conduciría a repetir el tremendo error ya cometido por la comunidad internacional en la Gran Depresión de 1929 (el resurgimiento del proteccionismo como vía de escape de la crisis).
La realidad es que el dólar se ha depreciado, lo que puede favorecer a sus exportaciones (abaratándolas), pero tiene otro riesgo: China es el gran prestamista de Estados Unidos y ese país asiático tiene su cartera repleta de bonos denominados en dólares. Una depreciación del dólar implica para los prestamistas chinos -en el momento de la amortización de los bonos- un menor valor de esos títulos valorados en su moneda doméstica.
La pérdida del valor en Yuanes de los títulos de Deuda Pública denominados en dólares, supone que los ahorradores chinos, para continuar prestando a Estados Unidos (comprando sus bonos), exigirán un mayor interés. Ello puede suponer una subida de los tipos de interés a largo plazo.
La próxima reunión del G-20 este mes debería concluir con acuerdos que corten en seco la guerra de las divisas.
Por otro lado, los fiscales generales de Estados Unidos se han movilizado contra los embargos de viviendas de forma fraudulenta. Se investiga la práctica conocida como “robo signing”, por la que los empleados de los bancos ejecutaban los embargos sin revisar la documentación que sometían a la autorización judicial.
Y es que algunas entidades hipotecarias han realizado declaraciones juradas o firmado ejecuciones hipotecarias de manera defectuosa.
La banca estadounidense lo tiene difícil: durante la burbuja inmobiliaria se cuestionó su comportamiento al conceder hipotecas a propietarios insolventes. Ahora se teme que haya entregado a la Justicia documentación falsa para apoyar los embargos y así poder quitarse con rapidez activos de baja calidad de sus balances.

CHINA:

La economía de China sigue dando muestras de gran vitalidad. Según ha informado la Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, el PIB creció un 9,6% en el tercer trimestre respecto al mismo periodo del año anterior. En el segundo trimestre había subido un 10,3%, y en el primero, un 11,9%. La ralentización es consecuencia de las medidas aplicadas por las autoridades ante el riesgo de sobrecalentamiento. La inflación, sin embargo, alcanzó el 3,6% en septiembre, cuando las previsiones oficiales para 2010 son que no supere el 3%.
Los líderes chinos han tomado medidas para restringir la concesión de créditos y enfriar la especulación en el mercado inmobiliario y la Bolsa. La previsión oficial de crecimiento del PIB para el conjunto del año es del 8%. El Banco Mundial calcula que llegará al 9,5%.
Por otro lado, el Banco Central de China ha elevado por sorpresa 0,25 puntos porcentuales los tipos de interés de referencia a un año. Ello refleja la preocupación de las autoridades por la inflación y el sobrecalentamiento de la segunda economía del mundo. Se trata de la primera subida que realiza Pekín desde diciembre de 2007.
Queda por conocer si se producirá una mayor flexibilización del yuan, como ha pedido Estados Unidos. Washington considera que la divisa china está artificialmente infravalorada para favorecer a las exportaciones asiáticas.
Durante el pasado mes de junio, China acabo con el anclaje de su moneda respecto al dólar que mantenía desde hacía 23 meses, y ha permitido que se revalorice alrededor de un 2,8% respecto al dólar.
Durante el próximo 2011, según Liu Shijin, subdirector del Centro de Investigación de Desarrollo, China sufrirá una ligera ralentización, creciendo su PIB un 9%. Liu afirmó que el producto interior bruto (PIB) tendrá un moderado crecimiento en los próximos tres a cinco años, debido al alza de los costes laborales, el exceso de liquidez y las dificultades para encontrar nuevas vías de crecimiento.

UNIÓN EUROPEA:

Frente a la última decisión de la Reserva Federal estadounidense de inyectar 600.000 millones de dólares (420.000 millones de euros) -en contraste con la mayor debilidad de la economía europea-, el Banco Central Europeo, aunque mantendrá los tipos de interés excepcionalmente bajos (1% desde hace año y medio) continuará retirando paulatinamente los impulsos monetarios excepcionales.
Rápidamente, en el mercado de divisas tuvo lugar la consiguiente apreciación del euro (depreciación del dólar). Se trata de una pésima noticia para las exportaciones europeas, y muy buena para las estadounidenses.
Los mayores bancos centrales del mundo (el estadounidense, el europeo, el británico y el japonés) han ido de la mano en toda la crisis “dándole a la maquina” para inyectar dinero. La decisión del BCE de retirada paulatina de esas medidas heterodoxas, le sitúa en una dirección opuesta a la de la Reserva Federal.
Por otro lado, Alemania ha conseguido introducir en la agenda europea un proceso que busca permitir la reestructuración ordenada de la deuda de los países con problemas. Es decir, que un país pueda quebrar de forma que sus acreedores (los bancos) tengan que asumir que no van a cobrar todo lo que se les debe. Esa medida va para largo, y no está claro que al final se apruebe. Además, ocasiona problemas en la deuda de los países periféricos, en especial de Irlanda y Portugal, y en menor medida también de España y de la inevitable Grecia.
El diferencial del bono español a 10 años con el alemán -el considerado más seguro en los mercados- se encaramó a sus niveles máximos en el último mes: España paga un 4,2% por su deuda (Alemania apenas un 2,4%). La confianza en la deuda española está soportando nuevos ataques. Otros están peor: Grecia paga más de un 10% de intereses por las dudas que despierta en los mercados, Portugal paga más del 6%, e Irlanda, que en las dos últimas jornadas ha liderado las subidas de las primas de riesgo, tiene que abonar intereses superiores al 7%.
La realidad es que, sin llegar al pánico del pasado mes de mayo, un nuevo brote de crisis fiscal se ha instalado en los mercados de deuda pública. Los inversores han entendido que las propuestas alemanas elevan drásticamente la probabilidad de futuras suspensiones de pagos de la deuda pública en la eurozona. Especialmente en Irlanda, donde el agujero de sus bancos, la crisis y el aumento galopante del déficit y la deuda son considerables.
Por otro lado, los responsables económicos europeos han acordado reforzar las sanciones a los infractores del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero con mucha menos severidad de la que postulaban Alemania y la Comisión Europea. El carácter "automático" de las sanciones económicas que había exigido el Gobierno de Berlín para los infractores de los criterios del déficit (3%) y deuda (60%), ha quedado completamente diluido y no tiene nada que ver con las propuestas de la Comisión.
A tenor de lo acordado, la Comisión no podrá adoptar directamente decisiones sobre sanciones, sino que, en todo caso, serán adoptadas por acuerdos del Consejo a propuesta de la Comisión.
En la práctica, el procedimiento de sanciones queda en manos del Consejo que, contando con la mayoría cualificada, deberá aplicar "sanciones automáticas" si un Estado miembro no ha tomado las medidas correctoras necesarias en el plazo de seis meses. También se ha diluido mucho la pretensión de incluir el volumen de deuda pública como referente susceptible de sanción, debido a la preocupación que había generado su espectacular crecimiento (1,5 billones en los dos últimos año).
Alemania, por ahora la ganadora de la crisis, ha revisado al alza su previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) hasta el 3,4% en 2010, frente a la anterior estimación del 1,4%.
Sin embargo, el Ministerio de Economía y Tecnología germano también augura una ralentización de la expansión alemana en 2011, cuando el PIB crecerá sólo un 1,8%.
El ministro de Economía y Tecnología, Rainer Brüderle, destacó el fuerte crecimiento previsto para la economía alemana este año (el más alto desde la reunificación) y afirmó que la recuperación se sostiene sólidamente "sobre dos piernas", pues a la fortaleza de las exportaciones se suma también una mejora del consumo doméstico, que crecerá una décima en 2010 y subirá al 1,1% en 2011.
Asimismo, el ministro destacó que las nuevas previsiones del Gobierno contemplan una reducción del paro de 190.000 personas, hasta los 3,2 millones de desempleados este año, mientras que esperan que en 2011 la cifra media de desempleados se sitúe por debajo de los 3 millones.
En la misma línea, el Gobierno germano confía en situar el déficit público por debajo del 3% del PIB ya en 2011 (objetivo anteriormente previsto para el año 2013). "Podemos tener confianza en el cumplimiento del umbral del 3% el año que viene", señaló el portavoz del Ministerio de Finanzas durante una conferencia de prensa. Los institutos alemanes de investigación económica pronostican un déficit del 2,7% del PIB el próximo año.
Según el Plan de Estabilidad alemán entregado a Bruselas en mayo pasado, Alemania esperaba situar el déficit al 4,5% del PIB en 2011, un punto menos que este año. Pero el fuerte crecimiento de la economía alemana motiva que los objetivos presupuestarios se puedan alcanzar bastante antes de lo previsto.
En relación al Reino Unido, el Gobierno del primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado el mayor recorte del gasto público que se recuerda en ese país desde la II Guerra Mundial. Sin duda, es el mayor ajuste del Estado del bienestar habido en ese país hasta la fecha: casi 500.000 trabajadores del sector público van a perder su empleo; las tasas universitarias se va a multiplicar, y va a costar mucho más trabajo conseguir una vivienda social.
Se sabe que los departamentos ministeriales van a disminuir su gasto corriente en un 19% en los próximos cuatro años. Se retrasará un año la edad de jubilación (de 65 a 66 años).
Las medidas anunciadas suponen un recorte adicional de 7.000 millones de libras (8.000 millones de euros) en ayudas sociales, que se une a los 11.000 millones de libras (12.500 millones de euros) de ahorro en medidas que ya se habían anunciado.
El retraso en la edad de jubilación pretende ahorrar 5.700 millones de euros al año. La reforma de las pensiones públicas permitirá ahorrar algo más de 2.000 millones de euros al año para 2015, con un más que probable incremento de las contribuciones de los trabajadores del sector público.
Los recortes en el sistema de ayudas a las familias con hijos, que penaliza a aquellos matrimonios en los que uno de los cónyuges tiene ingresos superiores a 50.000 euros anuales, permitirán un ahorro de 2.850 millones de euros al año.
También se ha anunciado un nuevo sistema de ayudas a la vivienda: aunque se mantienen las actuales condiciones para quienes tienen ahora un contrato en vigor, a partir de ahora los nuevos contratos significarán que el beneficiario de la ayuda deberá pagar un precio equivalente al 80% del precio de mercado por el alquiler de la vivienda.

ESPAÑA:

Según el Banco de España, la débil recuperación económica se ha frenado. El fin de las ayudas al automóvil, la subida del IVA, y los planes de ajuste fiscal hacían temer que hubiera decrecido el PIB. Al final, no ha sido así ya que en el tercer trimestre la economía española ha tenido un comportamiento completamente plano: ni ha crecido ni ha disminuido. Si bien en términos interanuales ha registrado un leve crecimiento del 0,2%.
Según el Banco de España, después de este estancamiento "transitorio" habrá una "suave recuperación" que no será suficiente para crear empleo. Ahora bien, si persiste la crisis de deuda, surgirá un tremendo mal: las entidades financieras acabarán por encarecer sus créditos.
Casi todos los analistas y organismos internacionales anunciaban el parón del consumo y la puesta en marcha del drástico plan de ajuste público aprobado conducirían a la economía española a una recaída. El informe del Banco de España viene a certificar el retroceso habido en el consumo
Si bien el mercado de la Deuda Pública está castigando de nuevo a los títulos del Tesoro Público español (consecuencia del contagio de las dudas relativas a la banca irlandesa), el Boletín económico del Banco de España se precipita al dar por superado.
El supervisor considera que para reducir el paro es "imprescindible" una mejora continuada de la demanda exterior y del sector privado, "asentada en la mejora de las expectativas que un abanico ambicioso de reformas estructurales debería propiciar".
El organismo que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha corroborado que el consumo y la inversión en bienes de equipo retroceden respecto al trimestre anterior (una quiebra en los leves incrementos de la primera mitad del año). Al continuar estancadas la industria y la construcción, la recaída se ha evitado gracias al sector exterior: “las exportaciones vuelven a crecer con fuerza", en contraste con el descenso de las importaciones.
La economía española no ha recaído pero se ha estancado. Comportamiento distinto al del resto de países avanzados: en el tercer trimestre EE UU creció un 0,5% y el Reino Unido un 0,8%. En cualquier caso un crecimiento insuficiente para comenzar a reducir el fuerte volumen de paro.
Hay que resaltar un importante riesgo: si continúa la presión que los mercados someten a la deuda española -tanto a la pública como a la privada- acabará repercutiendo en el bolsillo de las familias y las empresas. Si las primas de riesgo siguen siendo altas, esta situación "podría acabar trasladándose a los tipos de interés del crédito", explica el Banco de España en su boletín de octubre.
Se trata de una gravísima amenaza sobre la lenta recuperación española: la restricción del crédito a autónomos y empresas. Es indispensable la normalización de este mercado para la recuperación económica española. El posible encarecimiento de los préstamos planea sobre un futuro lleno de incertidumbres.
Y es que el revuelo en el mercado de la Deuda a causa de los problemas en Irlanda, ha motivado que la diferencia entre los bonos a 10 años españoles y los alemanes, de nuevo, se haya situado en los 200 puntos básicos. Se volvía así a los niveles previos a la publicación de los resultados de las pruebas de resistencia a la banca europea, que tuvieron un efecto balsámico, tan sólo momentáneo, a la vista de lo sucedido tras recrudecerse la crisis de deuda soberana por los problemas aludidos de Irlanda. Si bien en esta ocasión, a medida que pasaron las horas, la tensión se aflojó un poco (tanto sobre la deuda española, como sobre la irlandesa y la portuguesa). Por ahora, parece detenida.
Las primas de riesgo, no solo las paga el Tesoro Público español, ya que también castiga a las entidades financieras cuando intentan captar dinero en los mercados exteriores. Según el Banco de España, "produce un elemento de presión en el coste de la captación de pasivo". Por ello, probablemente, bancos y cajas de ahorros se verán obligados a pagar más para atraer el dinero a sus balances, recrudeciendo aún más la actual guerra de depósitos. Lo que, según pronostica el supervisor, lo acabarán pagando los clientes en sus créditos.
Por otro lado, en España las ejecuciones hipotecarias se han disparado. Mientras que en la primera mitad de 2007, los tribunales ejecutaron poco más de 11.000 hipotecas, en el primer trimestre de este año se han rozado las 52.0000, según los datos del Consejo General del Poder Judicial. La situación es especialmente grave en Cataluña, La Rioja y Aragón, donde en tres años se han quintuplicado, o en Murcia, donde se multiplicaron por seis. Pese a este ascenso vertiginoso, aún son volúmenes minúsculos en comparación con los más tres millones de estadounidenses morosos. El motivo es que las entidades españolas prefieren renegociar las condiciones del préstamo hasta el infinito y solo embargan si no les queda otra opción.
Parece como si se quisiera retrasar el problema, y esperar a ver si las circunstancias mejoran. Es como si la idea fuese hacer todo lo posible por no perder al cliente y no admitir que ese crédito va a ser fallido.
Por si fuera poco, el Banco de España ha alertado sobre la guerra de depósitos en la que ha entrado la banca. El mercado español es el único de Europa donde se vive esta tensa situación de máxima competencia por el ahorro de los clientes. Bancos y cajas ofrecen desde el 4% al 4,75% a un año, frente al 1,85% que ofrecen las Letras del Tesoro. Es decir, más del doble.
Afirma el supervisor en el Informe de Estabilidad Financiera publicado que "las entidades que acometan estas estrategias deben valorar, en función de sus fortalezas y de su rentabilidad, los retos que les plantean”. Menciona el estrechamiento del margen que sufren las entidades en los últimos tiempos. Y avisa de que la competencia por la captación del ahorro de las familias se traduce en un mayor coste de los depósitos nuevos, "lo que introduce un elemento de presión adicional sobre las cuentas de resultados". Por todo ello, asegura que esta estrategia "debe ir acompañada de un reforzamiento de la reducción de costes y de un aumento de la eficiencia".
Pero si el Banco de España lanza un toque de atención general, es más directo con las entidades que recibieron dinero público del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En su caso, dice el informe, "se habrá de actuar con especial prudencia a la hora de acometer estrategias de captación de depósitos precisamente por el apoyo público recibido, y acelerar al máximo la culminación de sus planes de integración y reestructuración".
Fuentes del sector consideran que la guerra por el pasivo debilita al sector en su conjunto. "Es lícito defenderse de los competidores, incluso si se ha recibido ayudas públicas. Pero todo tiene un límite", añaden. "Puede que una caja o un banco gane a corto plazo porque capte más dinero, pero puede perder si al final quiebra una entidad y tiene que acudir a su rescate", dicen estas fuentes. La competencia es libre, lo que dificulta la intervención del Banco de España. Sin embargo, parece claro que si después de este aviso no se apacigua la guerra, el supervisor podría actuar. Sobre todo si detecta que se daña la solvencia del sector, algo que ya ha empezado a suceder.
El Banco de España, en el mismo informe, también alerta los riesgos inherentes para bancos y cajas del desplome inmobiliario. Los problemas de pago de promotores, constructores y, en mucha menor medida, de los ciudadanos que compraron casas que ahora no pueden pagar, lastra cada vez más las cuentas de las entidades de crédito.
En otro orden, la EPA del tercer trimestre señala una leve caída de la tasa de paro. Es la primera vez que ocurre desde mediados del año 2007. En aquel momento se situaba en el 7,95%. Ahora está en el 19,79%.
Un hecho explicativo de esa minúscula disminución de la tasa de paro es la evolución de la población activa: el estancamiento del número de personas en edad de trabajar que no están desanimadas (activos que siguen buscando empleo) es lo que ha permitido reducir la tasa de paro. La creación de 69.900 empleos unida al estancamiento citado de la población activa en 23,1 millones de personas ocasiona la leve caída de la tasa de paro.
Lo positivo, es que ha descendido el número de familias que tienen a todos sus miembros en paro.
La realidad es que los nuevos contratos son temporales, básicamente, en el sector público: son contratos de sustitución de funcionarios en vacaciones, o para actividades públicas veraniegas, o contratos eventuales en la educación (típicos de septiembre).

MERCADOS:

El Ibex 35 cerró el pasado mes de octubre con una subida del 2,84%, pero a pesar de esa subida, el Ibex 35 puso fin a su corta racha de tres semanas consecutivas de ganancias y termino cediendo el 1,02%.
El sector bancario volvió a ser el protagonista destacado en el mercado español, primero, porque la agencia de calificación de riesgo Moody's se hizo eco de los datos de morosidad del sector del mes de agosto publicados por el Banco de España y anunció que la rentabilidad de los bancos españoles podría seguir bajo presión durante año y medio más. Las cotizaciones de los valores bancarios cayeron con fuerza ese día, lo que era un mal preludio para comenzar la presentación de resultados trimestrales algunos días después: los beneficios de los bancos españoles se han resentido en el tercer trimestre por la nueva normativa sobre provisiones y por los descensos de los márgenes provocados por la guerra del pasivo.
Los grandes valores bancarios, Santander y BBVA, han defraudado a los inversores al no conseguir que sus negocios del exterior compensaran la debilidad de la actividad doméstica.
Por otro lado, el Euribor, hasta hace poco en mínimos históricos, empezó una leve remontada hace medio año, aunque fue en el pasado mes de agosto cuando empezó a afectar a los bolsillos de familias y empresas. No obstante, cerró el mes de octubre en el 1,495% (el nivel más elevado desde junio del año 2009).
Tomando como ejemplo a una familia que revise una hipoteca de, por ejemplo, 150.000 euros, con un plazo de amortización de 25 años, y un diferencial sobre el Euribor del 0,5%, tendrá que pagar unos 635,4 euros al mes (venía pagando unos 617,2), por lo que la subida del Euribor le costará unos 18 euros al mes.
En relación al mercado del automóvil, en el pasado mes de octubre se vendieron 61.366 unidades, con una caída del 37,6% sobre igual mes de 2009. En el segundo semestre del pasado año y en el primero del año actual las ayudas directas de 2.000 euros por vehículo mantuvieron al sector con cierta actividad. El segmento de particulares, que supone el grueso de los compradores (casi el 85%) bajó sus compras el 50% en octubre, mientras que las empresas y las compañías alquiladoras frenaron una poco la caída.
Finalmente respecto al precio de los pisos, el mercado no está tocando fondo. Según el índice que elabora la tasadora Tinsa, el precio medio de la vivienda cayó en septiembre un 5% respeto al mismo mes del año anterior, cuatro décimas más de lo que había descendido en agosto. El mercado inmobiliario arrastra ya dos años y nueve meses de caídas en el precio de un bien fundamental que durante el boom muchos sostenían que nunca perdería valor.
El índice de tasaciones inmobiliarias sobre pisos libres, tanto nuevos como usados, refleja una caída mayor tras meses en los que parecía que los precios tendían a moderarse.
La bajada acumulada desde el máximo de diciembre de 2007 se acentúa tras los descensos de los últimos tres meses hasta el 18%. La zona más castigada por el reventón de la burbuja inmobiliaria sigue siendo la costa mediterránea, con un descenso interanual del 8,7%, aunque se aleja de los porcentajes de un año antes, cuando las caídas superaban el 11%.
Por debajo de la media se sitúan las capitales y grandes ciudades (donde los precios caen un 4,6%), las islas Baleares y Canarias (-4,2%) y el resto de municipios (-3,4%).

EMPRESAS:

Está claro que el beneficio muchas veces comienza por el propio. Las compañías Iberia y British Airways han anunciado los sueldos que cobrará la cúpula de la compañía.
El consejero delegado de British Airways, Willie Walsh, que ocupará ese mismo cargo en la compañía resultante de la fusión, recibirá un salario fijo de 825.000 libras (unos 943.000 euros) al año, lo que supone un incremento del 22,4% respecto a lo que cobró por ese concepto en el último año. A Keith Williams, primer ejecutivo de British Airways (anteriormente su director financiero), se le asigna un sueldo base de 630.000 libras (719.000 euros), una mejora del 56% sobre el pasado ejercicio.
Hay que sumar a esas retribuciones una aportación a planes de pensiones del 25% del salario base (para todos los consejeros ejecutivos y altos directivos de la compañía), dietas y bonus por cumplimiento de objetivos (básicamente en función de los resultados económicos) de hasta el 200% del salario base en el caso de Walsh y del 150% como máximo para Williams, como también para el consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez-Lozano, que tendrá un fijo de 632.000 euros. Además, tendrán incentivos ligados a la cotización.
La comparación del sueldo de los españoles resulta menos exacta, ya que Iberia no informa de los salarios individualizados.

miércoles, 6 de octubre de 2010

SITUACIÓN ECONÓMICA A OCTUBRE 2010. AUMENTAN LOS RIESGOS, EL PARO Y LA INCERTIDUMBRE

Según el gurú Nouriel Roubini, “la crisis tiene algo de huracán: actúa de una manera relativamente previsible, pero puede cambiar de dirección, amainar e incluso resurgir sin apenas avisar”. Por su parte, el Director gerente del FMI, Strauss-Kahn, ha asegurado que “no hemos visto aún los últimos coletazos de ese huracán que azota la economía: no hay victoria sin empleo, y el paro va a seguir ahí mucho tiempo. La idea de que la crisis está ya detrás de nosotros es una completa equivocación. La recuperación es débil, está plagada de incertidumbres; ni siquiera puede hablarse de recuperación genuina si no se crea empleo".

ECONOMÍA GLOBAL:

La Gran Recesión ya se causado la pérdida de, nada menos, 30 millones de empleos durante tres años.
Técnicamente, la recesión ha terminado, pero para los trabajadores la crisis no ha amainado y, lo que es peor, parece que seguirá agravándose durante muchos años.
Algunos analistas señalan que va durar alrededor de siete años el fortísimo desempleo que padecemos a nivel mundial. La economía se enfrenta a un crecimiento anémico durante una larga temporada, lo que unido a que el empleo se recuperará más tarde, hacen esperar que el empleo no vuelva a los niveles de 2007 hasta el año 2017.
El panorama muestra que los ajustes no se han terminado de producir: las empresas no invierten y crean empleo, los bancos mantienen cerrado el grifo de los créditos, y los endeudados consumidores son ahora muy cautelosos en sus compras.
La realidad, es que no existe una auténtica recuperación ni en Estados Unidos ni en la vieja Europa. La ingente emisión de Deuda Pública de muchos países, motivada por los déficits públicos, ha evitado que la Recesión se transformase en depresión, y ha servido para salvar a muchos bancos.
Ahora bien, nos encontramos ante una crisis de “insuficiencia de la demanda”, por lo que mientras no haya demanda pública o privada (consumo) las empresas no se van animar a invertir, por lo que el paro continuará aumentando.
Asistimos a un auténtico“rompecabezas de política económica”: Alemania, que lleva bastantes años con una política de contención salarial, ha podido acumular superávits en su comercio exterior y ahora, en lugar de elevar los sueldos para impulsar a su demanda interna, está abanderando el fundamentalismo de la austeridad económica. Esta circunstancia está ocasionando a los países europeos periféricos –entre ellos España- un ajuste muy doloroso. Muchos analistas abogan por políticas que incentiven el consumo en Alemania.
Las sucesivas jactancias del G-20 no han servido para mucho. En la última reunión apostó fuertemente por la austeridad, y el FMI le apoyó. Pero últimamente el Fondo está matizando su postura: el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, ha declarado que “la política fiscal no ha alcanzado sus límites. Lo necesario en los países desarrollados es una consolidación fiscal creíble a medio plazo; no una soga fiscal a día de hoy. Si los estímulos activan a la economía se van a generar ingresos públicos y el impacto sobre el déficit será bajo. Eso, desde luego, es mucho mejor que no hacer nada”.
Frente a este dilema entre austeridad o crecimiento, hay unanimidad en la necesidad de proseguir con la “barra libre” de liquidez para los bancos. Pero nadie está planteando medidas serias para solucionar el problema del desempleo, según ha declarado Philippe Egger, de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).
Sin embargo, cuándo existe prácticamente acuerdo respecto a las causas de la crisis que padecemos, el FMI ha declarado que: "tres años después del comienzo de la crisis financiera global se han hecho muchas cosas para reformar el sistema financiero global, pero queda mucho pendiente".
El FMI pide a los reguladores que sean más agresivos para evitar que las grandes entidades financieras vuelvan a pecar y asumir más riesgos de los debidos. El objetivo, reitera el FMI, es evitar en la medida de lo posible que se produzca otra crisis. Y para ello aconseja que haya una mayor coordinación de los reguladores a escala internacional.
El problema, señala el FMI, es que “siguen intactas algunas características del sistema financiero que contribuyeron al desastre, y pide que “los reguladores cuenten con un mandato más claro, así como recursos y autoridad suficientes para supervisar a las compañías y a los mercados financieros”. Propone que los bancos asuman los riesgos excesivos que puedan acometer en el futuro.
Por otro lado, el Consejo de Administración del FMI ha votado en favor de convertir en obligatorios sus Programas de Evaluación del Sector Financiero (en este momento son voluntarios). Entre los países que deberán someterse a esos exámenes del Fondo hay doce europeos (uno de ellos España), todos los que integran el G-7 y también las llamadas economías emergentes (India, Brasil, China y México).
El FMI pretende que las evaluaciones se realicen al menos cada cinco años, si bien cada país podrá someterse con mayor frecuencia a las pruebas voluntariamente.
Los exámenes del FMI girarán sobre tres elementos: a) valoración de las causas, la probabilidad y el impacto de los principales riesgos para la estabilidad financiera del país; b) valoración del marco regulador de la estabilidad financiera en cada país; y c) evaluación de la capacidad de las autoridades para hacer frente y resolver una crisis si los riesgos se llegan a materializar.

ESTADOS UNIDOS:

El recién estrenado presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, realizó su primer diagnostico para Estados Unidos: “tendrá paro para mucho tiempo, y muy alto”.
Por ello, cuando la tasa de paro roza el 10%, el presidente Barack Obama acaba de presentar un plan valorado en 350.000 millones de dólares. Su finalidad es estimular la generación de empleo. Se van a recortar los impuestos a la clase media. El presidente Obama señaló que “lo que no puede permitirse la economía es que se mantenga el guiño fiscal de la era Bush a los que ganan más de 250.000 dólares anuales (196.494 euros), lo que cuesta unos 700.000 millones de dólares a las arcas públicas”. El Gobierno Obama quiere eliminar estas prebendas a final de año.
Igualmente, ha decidido una reducción de impuestos para las familias y para las empresas que inviertan en investigación y promocionen la creación de empleo.
También propone gastar 50.000 millones de dólares (39.300 millones de euros) en el desarrollo y modernización de las infraestructuras.
Las reducciones de impuestos a las empresas con la finalidad de estimular la inversión en nuevas tecnologías, dirigida a lograr una mayor competitividad en los mercados internacionales, podría afectar a casi 1,5 millones de compañías. El Gobierno Obama considera que con esta medida se conseguirá crear puestos de trabajo de alta cualificación.
Obama ha declarado que "durante años nuestra política fiscal ha destinado miles de millones de dólares a estimular a las empresas a crear empleos y obtener beneficios en otros países. Quiero cambiar eso. Propongo una más generosa y permanente extensión de créditos fiscales a las empresas que desarrollen e innoven aquí, en Estados Unidos".
Lamentablemente, este plan que en el pasado fue defendido por los republicanos, es probable que no cuente con el necesario respaldo político de la oposición en el Congreso estadounidense. Los republicanos han criticado frontalmente estas medidas, oponiéndose a la eliminación de las ventajas fiscales de Bush, y proponiendo “la congelación de todos los impuestos durante dos años y la reducción del gasto público hasta los niveles previos del año 2008”.
En contraste con todo lo anterior, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) ha urgido a la Administración estadounidense a corregir su déficit público, ya que ve insostenible el sostenimiento de la Deuda Pública a corto plazo.
La OCDE espera, para este año y el que viene, un crecimiento del 2,6%. En línea con la Reserva Federal estima que el paro en Estados Unidos se va a mantener por encima del 9% durante un largo periodo de tiempo.
La OCDE apoya la estrategia monetaria seguida por la Reserva Federal y ve con buenos ojos la disposición para activar más estímulos si se revierte la situación de leve repunte económico, aunque afirma que no se ven riesgos de recaída.
Sin embargo, el débil crecimiento económico no será suficiente para aumentar el empleo y corregir el déficit de las cuentas públicas. Obama pretende reducir el desequilibrio fiscal hasta el 3% del PIB en 2015, por lo que la OCDE aplaude dicho objetivo, pero nos bastará con el fin de los estímulos y de las medidas de rescate a los bancos, ni tampoco disminuyendo los gastos en Defensa.
La OCDE postula para la economía estadounidense un aumento de los impuestos (EE UU tiene, según esa organización, uno de los ratios impositivos más bajos). El organismo pide aumentar los impuestos indirectos, básicamente al consumo, implantado algo parecido al IVA europeo.

UNIÓN EUROPEA:

Bruselas ha dado a conocer sus estimaciones revisadas para este 2010: Alemania y Polonia aparecen situadas en un claro repunte, siguiéndoles a cierta distancia Francia, Reino Unido e Italia. Dentro de ese cuadro España aparece como muy rezagada.
La distancia que separa a los avanzados y los rezagados se está ampliando: Alemania crecerá este año un 3,4% (la previsión anterior era el 1,2%), mientras que España tan sólo mejora en una décima respecto a la anterior previsión, y se mantiene en negativo. Siendo posible, incluso, cierta recaída durante el tercer trimestre de este año.
Según la Comisión Europea, el PIB de la eurozona crecerá prácticamente el doble respecto a la anterior estimación (hasta el 1,7%). El PIB total de la Unión Europea crecerá el 1,8%.
Sin embargo, según el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, “la recuperación económica de la UE avanza más deprisa de lo esperado, pero sigue siendo frágil, por lo no hay motivos para cantar victoria”.
Según la Comisión Europea, España evitará caer en una nueva recesión, pero la bordeará. La Comisión ha afirmado que la posible contracción del PIB español de una décima en el trimestre veraniego, se debe a que "el incremento del IVA que entró en vigor el pasado 1 de julio incitó a un adelantamiento de los planes de consumo, lo que parece explicar el deterioro observado en las ventas minoristas durante el tercer trimestre. Si a ese factor se le añade el desplome en las ventas de turismos, afectadas por la desaparición de los incentivos a la compra, la proyección es que el consumo privado caerá en la segunda mitad del año".
El PIB alemán del 4,7% negativo durante 2009, será del 3,4% positivo durante 2010. El resto de economías europeas han conseguido pasar de cifras negativas del PIB a positivas (Holanda un 1,9%, e incluso el PIB de Italia crecerá el 1,1%).
Bruselas añadió que no descarta "nuevas tensiones en los mercados financieros", y además teme que las medidas de ajuste presupuestario que han tenido que llevar a cabo los países "podría tener mayores repercusiones de lo esperado en la demanda interna de los países afectados". En términos, quizá más entendibles, reconoce que se podría “haber pasado de rosca” en el ajuste fiscal impuesto a determinados países.
El comportamiento calificado de notable para la economía germana, no ha impedido que su ministro de Hacienda, Wolgang Schäuble, haya lanzado la advertencia de que "aún no hemos salido de la crisis", aunque sus números reflejen otra perspectiva: aumento de la producción y caída del desempleo, con unos buenos resultados de las empresas alemanas.
Muchos críticos a Schäuble señalan que sus temores son tan sólo excusas para que su Gobierno pueda seguir aferrado al plan de austeridad impuesto por la canciller Angela Merkel, y que puede estar causando graves perjuicios a las economías periféricas de la UE.
Angela Merkel recordaba hace unos meses cómo “los alemanes se sintieron alumnos rezagados en un aula que rebosaba genios de las finanzas. Hasta que la crisis financiera reventó burbujas inmobiliarias y reveló profundas deficiencias en países como España o Irlanda. Y dio a Alemania los réditos de sus años de sequía salarial y de recortes presupuestarios”.
Algunos medios señalan que mientras algunos españoles siguen pagando con apuros los plazos sus Audi y Mercedes fabricados en Alemania, las Pymes alemanas aumentan su producción, contratando a nuevos trabajadores, y la economía real (en particular la clásica y quizá denostada industria que en casi todas las economías perdió peso a favor de los nuevos sectores financieros), la de los fabricantes de maquinarias, piezas, materiales,… está viendo crecer fuertemente sus ventas a los países emergentes (las exportaciones de automóviles crecieron el 41% durante el primer semestre de 2010). BMW, por ejemplo, no encuentra suficientes empleados para contratar, mientras suben los salarios y con ellos, la demanda interna.
Otros analistas destacan los riesgos de Alemania: la renqueante eurozona, hacia donde van el 40% de sus exportaciones (han caído un 1,5% en julio respecto al mes anterior). También, posibles señales de ralentización en la economía china hacia donde se han incrementado mucho sus exportaciones
Pero los pronósticos actuales de algunos institutos económicos ven un crecimiento del 3,5%. Es más del doble de lo que pronosticó el Gobierno. El ministerio presentará nuevas previsiones oficiales en octubre.
El instituto económico alemán de Halle (IWH) espera que el número de parados no supere los 2,9 millones (6,6% de la población activa) el año que viene. Este mes buscaban empleo 3,1 millones de personas, el 7,6%. El aumento del consumo mejorará los ingresos públicos, por lo que se prevé un déficit en las finanzas públicas inferior al 3% en 2011. La disminución del desempleo, unida a la mejora de la confianza, podrían impulsar favorablemente al consumo.
Por su parte, Francia en el próximo 2011 va a aplicar un presupuesto muy austero. De esta forma, se quiere recortar gastos y recortar el déficit público (para este año se estima en una cifra equivalente al 7,7% de su PIB).
El ministro del Presupuesto, François Baroin, ha señalado que Francia proseguirá con la política de contratar solo un funcionario por cada dos que se jubilan, así como eliminar deducciones fiscales.
El Ejecutivo francés espera que el déficit público se situé en 2011 en el 6%, para llegar en el año 2012 al 3%, y en 2013 al 2%.
La eliminación de deducciones fiscales afectará en un 40% a las familias. Entre ellas se encuentra la supresión de las deducciones a la inversión en Fondos de Pensiones.
Sin embargo, la crisis fiscal y el temor a la tiranía de los mercados financieros no cesan. Los problemas no han desaparecido y se ha reavivado con virulencia en algunos países. La austeridad decretada por Alemania a toda Europa ha provocado que los países más atacados (España, Grecia, Irlanda y Portugal) hayan adoptado importantes recortes públicos, pero la crisis sigue ahí.
Continúa golpeando a Atenas, y “atiza” con fuerza a Dublín y Lisboa. Por ahora, ha dejado fuera a Madrid. Por eso, el FMI como comentábamos ha dicho que “puede que la austeridad no sea la solución a todos los males. Incluso puede ser un problema”. Y es que, siendo necesarios los recortes cuando se recibe un ataque como el sufrido por algunos países europeos, dan lugar a graves caídas en la actividad económica.
Los más acérrimos defensores del mercado, afirman que a largo plazo esas recetas terminarán inyectando el necesario optimismo económico. Por lo que los consumidores gastarán más, y las empresas responderán incrementando su inversión y creando empleo. Es decir, sucederá que la economía recupere una senda de crecimiento. Ahora bien, a corto plazo quizá no sea así: el FMI, ha estudiado una base de datos de ajustes fiscales durante 30 años en 15 países, asegurando que los efectos a corto plazo son devastadores, especialmente cuando son varios países a la vez los que aplican la “austeridad a rajatabla”, como ocurre en Europa. En pocas palabras, que la recuperación va a ser muy lenta.
Las primas de riesgo de Dublin y Lisboa (la diferencia entre sus bonos a 10 años y los alemanes: el indicador que señala el temor de los inversores al riesgo de que el país declare la suspensión de pagos) ha trepado por encima del nivel que atenazaba a Grecia en la crisis desatada en el pasado mes de enero.
Aunque Irlanda ha cumplido con sus deberes, “el agujero de sus bancos es espectacular”; el desequilibrio en sus cuentas públicas sobrepasa una cifra equivalente al 30% de su PIB. Por lo que los mercados, en una frase que se ha acuñado: “han olido la sangre”.
El Ejecutivo irlandés estudia un segundo plan de recortes que puede desatar la ira de la ciudadanía, muy castigada ya por la primera dosis de austeridad y con un grado de indignación creciente: todo ese dinero sirve para tapar las vergüenzas de sus bancos.
En Portugal la situación es algo distinta: no había habido un recorte fuerte, pero al final con el riesgo país demasiado alto, han tenido que decretarlo.
Nuestro país, por ahora parece reflejar que los ajustes han permitido que la deuda pública española haya quedado fuera de la embestida de los mercados financieros, aunque, claramente, España continúa en libertad vigilada.
La realidad, es que el tamaño de nuestra economía podría dar lugar a un terremoto global, aparte de la que la percepción de “deberes hechos” se sigue, hasta el momento, manteniendo. En cualquier caso, los intereses que hemos de pagar por colocar nuestros títulos de deuda pública continúan siendo elevados.
Por otro lado, en un reciente informe del BCE se alerta respecto a la situación de los bancos. El problema surge por las “conductas de riesgo” de las entidades motivadas por el aumento de los costes del pasivo bancario (mayores intereses a pagar). Es una consecuencia de la mayor competencia y de las nuevas exigencias internacionales, e incluso también se deriva de la morosidad ocasionada por el aumento del paro.
No obstante, el BCE cree que las nuevas normas internacionales de capital y liquidez dictadas por los reguladores nacionales y mundiales (Basilea III), traerán una mayor estabilidad financiera.
Explica el BCE, que aunque Basilea III no comenzará a aplicarse hasta 2013 (siendo totalmente efectivo en 2019), la banca se anticipará en la búsqueda de capital y liquidez, lo que elevará la competencia. La batalla por el pasivo provocará una disminución de los márgenes bancarios.
El BCE dice que las pruebas de esfuerzo realizadas en verano, han contribuido a reducir la incertidumbre que pesaba sobre las posibles pérdidas de los bancos, pero señala un problema aún sin solucionar: "Se necesitan más esfuerzos para resolver la situación de los bancos más débiles, algunos de los cuales siguen dependiendo de apoyo público".

ESPAÑA:

La Comisión Europea ha manifestado que en España "debe esperarse una caída temporal del PIB en el tercer trimestre, aunque volverá a crecer en el cuarto”. Las autoridades de la UE apoyan los "importantes esfuerzos" del Gobierno español para "intensificar la consolidación fiscal y realizar reformas estructurales serias, incluidas la de las pensiones y la reforma laboral”.
Con respecto al comportamiento de los precios, si bien el FMI estima que España es una de las máximas candidatas, junto a otras como la japonesa, la irlandesa o la estadounidense, a entrar en un proceso de deflación (caída persistente del nivel general de precios), los datos están denegando, hoy por hoy, esa amenaza. Y es que los precios –según el IPC adelantado- durante el pasado septiembre han subido hasta el 2%. (supone dos décimas por encima del habido en agosto, y es la subida más alta desde octubre de 2008).
El aumento, en gran parte, es debido al avance de los precios de lubricantes y combustibles. Algunos analistas consideran que la subida del IVA todavía no se ha trasladado en su totalidad a los precios. Este hecho provocaría una subida mayor a final del año.
El consenso de analistas fijaba para septiembre una subida ligeramente superior (del 2,1%). Según un informe de Barclays Capital “la situación del comercio está retrasando la aplicación de la subida del IVA, ante la mala situación del mercado laboral”.
Por lo que respecta a las cuentas públicas, los pagos que realizó el Estado en los ocho primeros meses del año descendieron un 4,6%, ritmo que casi duplica el registrado hasta julio. Se trata del segundo mes consecutivo en el que la evolución de las cuentas del Estado refleja las medidas de ajuste aplicadas por el Gobierno.
Esas iniciativas, sumadas a una mejora de los ingresos, han contenido fuertemente el déficit, que hasta agosto sumó 34.849 millones de euros (el 3,3% del PIB). La cifra resulta un 42% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2009, el peor año de las cuentas públicas.
Pese a que los gastos financieros crecen a buen ritmo (un 10%) por el mayor desembolso en el pago de los intereses de la deuda pública, la disminución de los pagos del Estado se ha producido.
Ha jugado en contra la contención de los gastos de personal (los funcionarios cobran un 5% menos), que se ha resistido a caer. El motivo es que este capítulo aún recoge los incrementos de plantilla pactados en algunos ministerios antes de que la crisis llegara a los Presupuestos.
La disminución del déficit se debe, sobre todo, a la mejora de los ingresos públicos: se ha recaudado un 10% más hasta agosto. Teniendo en cuenta el dinero que se queda el Estado (descontadas las sumas transferidas a los ayuntamientos y comunidades) la mejora es del 33%, ya que a los ayuntamientos se está transfiriendo menos dinero que en el pasado año.
El buen comportamiento del IVA es el motor de la mejoría en las cuentas (su recaudación ha crecido un 66%). Las cifras no reflejan todavía el impacto de la subida de tipos de este impuesto, pues las empresas disponen de un mes de gracia en agosto y pueden retrasar hasta septiembre los pagos de IVA correspondientes a julio. En todo caso, Hacienda ha aventurado que la recaudación por IVA, de momento, no se ha resentido por la subida de tipos habida.
Las medidas de ajuste y austeridad iniciadas a mediados de este año, van a alcanzar su nivel máximo en los Presupuestos para 2011. Salvo los intereses de la deuda y las pensiones, todos los capítulos del Presupuesto sufren importantes disminuciones. El elemento que más favorece el crecimiento económico: la inversión, es la partida que más baja, (un 38%).
El Ejecutivo va a aplicar la contención en partidas que eran su bandera en anteriores presupuestos: Infraestructuras (caída del 30%). Las partidas en I+D, y las dedicadas a la ayuda a la dependencia, son ejemplos de la nueva orientación de estos presupuestos. En general, los diversos ministerios contaran en el próximo año con un 15,6% menos de dinero para gastar.
La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado afirmó que "son unos Presupuestos austeros, que generan cohesión social e impulsan la actividad económica". De los tres calificativos, sin duda, el más cuestionable es el último: el recorte de inversión lastra la capacidad de la economía para recuperarse y pone en duda el avance del 1,3% del PIB previsto para 2011.
Las dudas, precisamente, referidas a la capacidad de crecimiento económico español, son las que han llevado a Moody's a quitar la matrícula de honor que hasta ahora tenía España, respecto a su solvencia para el pago de la deuda.
Según la ministra, el objetivo irrenunciable es alcanzar un 6% de déficit, lo que implica reducir casi a la mitad los desequilibrios registrados en 2009. El objetivo requiere también un impulso suficiente como para que el Estado ingrese un 6% más, como prevén los Presupuestos.
Salgado insistió en que la previsión es conservadora y se mostró convencida de que los recursos públicos mejorarán por las subidas de impuestos -las rentas más altas del IRPF, las Sicav y el IVA, en vigor ya desde julio- y por la reactivación económica.
Solo hay dos capítulos de gasto de obligado crecimiento: los intereses de la deuda pública (la segunda más importante del Presupuesto), y por delante de los gastos de personal (sin contar los empleados públicos de la Seguridad Social y de otros organismos).
España necesita seguir endeudándose para financiar su gasto. La deuda de todas las Administraciones públicas alcanzará este año una cifra récord equivalente al 68,7% del PIB español (700.000 millones de euros).
Las pensiones aumentan, ya que de hecho, a pesar de la congelación decretada por el Gobierno para el 2011, el gasto en prestaciones crecerá un 3,6%. El aumento en el número de beneficiarios y la mejora de la prestación media explican ese crecimiento, superior incluso al presupuestado para 2010 pese a que entonces sí hubo incrementos en esas rentas.
El gasto en desempleo (el capitulo que más ha crecido) se muestra ahora bajo control. Se ha previsto una mínima caída del 1,6%, ya que según la Ministra Salgado los Presupuestos contemplan una caída en la tasa de paro para 2010. A lo que hay que añadir que los desempleados irán agotando la prestación contributiva y, consiguientemente, pasando a cobrar el subsidio por desempleo de menor cuantía.
Un reflejo de la austeridad propiciada practicada por el Gobierno, es la partida de gastos de personal: una tasa de reposición del 10% (solo se sustituye a uno de cada 10 funcionarios jubilados), y la rebaja salarial del 5%. Ambos puntos, motivarán una reducción del 2,7% de los gastos en los Presupuestos.
Lo peor, sin duda es el aumento del paro registrado durante el mes de septiembre. En un mes de estacionalidad poco favorable a la creación de puestos de trabajo, las cifras que han registrado los servicios públicos de empleo han aumentado en 48.102 personas. Según este paro registrado, 4.017.763 personas están desempleadas en España. Por su parte, la última EPA (Encuesta de Población Activa) del INE arroja una cifra de parados que supera los 4,6 millones de personas que no consiguen un empleo.
Es muy preocupante, que el mercado laboral amenaza con ir a peor. El proyecto de reforma financiera, basado con fusiones calientes y frías, se concretará con ajustes de los puestos de trabajo en ese sector. Y la Administración pública vive también su propia recesión, que obligará a reducir aún más el número de contratados.
La previsión más probable para los próximos meses es que el mercado laboral irá a peor y el paro seguirá aumentando. Como era de temer, la tasa de crecimiento del PIB español de los dos primeros trimestres es insuficiente para reducirlo; y ahora se comprueba que tampoco basta para detener su progresión.
No es bueno ser agorero, pero es aún peor, el hecho de que el mercado laboral prosigue en su fuerte tendencia a la temporalidad. Los contratos eventuales crecieron en septiembre por octavo mes consecutivo respecto al año anterior. La temporalidad se constituye como casi la única puerta de de acceso al mercado de trabajo. La reforma laboral acometida trataba de frenarla, y por ahora no parece que haya tenido éxito: del total de contratos formalizados en septiembre, tan solo el 8,8% fueron indefinidos.
En el contexto de debilidad económica que padecemos y desaparecidas las ayudas directas, las ventas de automóviles han caído de forma importante. Gracias a las ayudas del Plan 2000E (2.000 euros por coche) se pudo salvar el primer semestre del año, pero la segunda mitad del año es poco esperanzadora: en septiembre se matricularon en España 56.595 coches, un 27% menos que igual mes de 2009.
Los fabricantes ya no solicitan las ayudas directas (denegadas por Industria): "tenemos que reclamar más que medidas coyunturales, medidas estructurales para conseguir un crecimiento económico que despierte la demanda", según afirmó un directivo de Anfac.

MERCADOS:

Los rumores sobre la solvencia de algunos países periféricos continúan causando problemas en los mercados de valores europeos, en los que los inversores muestran una enorme sensibilidad hacia la cuestión de la deuda y su pago.
Si en Europa preocupan los problemas, reales o aumentados, de algunos de los países miembros de la UE, en Estados Unidos son los indicadores económicos los que desaniman a los inversores, al apuntar a la baja con demasiada frecuencia.
La situación hace recomendable la necesidad de incrementar la prudencia, evitando la tomas de decisiones apresuradas.
Respecto al mercado de divisas, el dólar prosigue en su acelerada depreciación, y se ha intercambiado con el euro a mínimos desde el pasado abril.
De forma que la divisa estadounidense acumula una depreciación del 12% desde que tocó máximos anuales en junio.
Bastantes analistas piensan que la Reserva Federal podría estar forzando esta depreciación del dólar, para reactivar su economía a través del impulso a sus exportaciones. Es por ello que se prevé, a corto plazo, que el euro siga ganando terreno al dólar (esperan que el euro acabe el año por encima de los 1,40 dólares). El Banco Central de Estados Unidos ha advertido sobre la amenaza deflacionista que se cernía sobre su economía, por lo que se ha mostrado dispuesto a utilizar todas las armas a su alcance para combatir ese riesgo.
Con los tipos de interés estadounidenses entre el 0% y el 0,25% desde diciembre de 2008, el margen para bajar el precio del dinero no existe –se ha agotado la munición- por lo que muchos analistas apuestan por un dólar barato.
Se está planteado un nuevo y preocupante problema: lo que se ha llamado “la guerra de las divisas”. El profesor Berkeley Barry, uno de los economistas estudiosos de la Gran Depresión, lleva tiempo alertando contra las depreciaciones competitivas: "Cada día parece más probable que estemos destinados -¿o deberíamos decir condenados?- a repetir la desastrosa historia de los años treinta", decía en un reciente artículo. Entonces, "un país detrás de otro bajó su tipo de cambio en un intento desesperado de salir de la depresión a través de las exportaciones. Pero cada devaluación practicada solo agravaba los problemas de sus socios comerciales, que veían cómo se hacía más profunda su propia depresión".
La situación que vivimos y la incertidumbre sobre la recuperación, está llevando a los inversores al activo refugio que, históricamente, más se ha utilizado: el oro. Las turbulencias que no cesan están llevando al oro a los precios más elevados que se conocen históricamente.
En lo que va de 2010, su cotización ha aumentado un 16,5% y los analistas no descartan que llegue a 1.400 dólares de aquí a final de año. Con este panorama, el nuevo récord es un paso más en su revalorización, que también guarda relación con la cotización del dólar: el oro cotiza en dólares, con lo que reacciona al alza ante cualquier movimiento brusco a la baja en la divisa estadounidense para, de esta forma, corregir la pérdida de valor.

EMPRESAS:

Las empresas chinas se están dejando notar en las inversiones españolas.
De un lado, el Industrial and Commercial Bank of China (ICBC), considerado el banco más grande del mundo, se ha instalado en España
El banco abrirá una oficina de 1.100 metros cuadrados en el Paseo de Recoletos de Madrid. La institución financiera china, cuenta con 386.723 empleados, 16.232 puntos de venta en toda la nación asiática, 162 filiales en el extranjero y ofrece servicios a 3,61 millones de clientes corporativos y a 216 millones clientes privados en todo el mundo.
Se trata de un gigante asiático que ostenta el título de ser el banco de mayor capitalización mundial.
De otro, el gigante petroquímico chino Sinopec mantiene conversaciones con Repsol para convertirse en su gran socio industrial en Brasil. De llegar a buen puerto, las negociaciones darían lugar a la mayor operación corporativa realizada este año por una empresa española y podría tener consecuencias en el mapa energético español del futuro.

jueves, 16 de septiembre de 2010

SITUACIÓN ECONÓMICA SEPTIEMBRE 2010. DISPARIDAD EN LAS RECETAS.

Los tambores de guerra vuelven a sonar en el mercado de deuda pública. En mayo pasado, la presión sobre Grecia obligó a la UE a crear un fondo de rescate. Ahora es la quiebra de la banca irlandesa la que alienta las pujas financieras. De vez en cuando, el punto de mira se posa en España. El argumento es similar: en las economías con menos capacidad de recuperación, los Estados no serán capaces de afrontar sus crecientes niveles de endeudamiento. Pero para los expertos del Fondo Monetario Internacional la amenaza se desvanece, según un informe recientemente publicado.
Según el equipo técnico del FMI, el riesgo de una suspensión de pagos en los países avanzados está "ampliamente exagerado". "En algunas ocasiones, los mercados sobreactúan, con consecuencias negativas en los costes de financiación de los países", recalca en su informe. Según su análisis, “un vertiginoso aumento de las primas de riesgo en los bonos de deuda pública ha hecho sonar "una falsa alarma" de una posible suspensión de pagos.
En los 10 países avanzados analizados en el informe (incluidos España, Grecia e Irlanda), la factura anual de los intereses ronda el 2,3% del PIB y apenas supone una quinta parte del desequilibrio de las cuentas públicas. Por lo que no hay lugar a la suspensión: “un país se ve forzado a dejar de pagar cuando el gasto en el pago de intereses es ya muy elevado y explica buena parte de su brecha presupuestaria, y este no es el caso”.
ECONOMÍA GLOBAL:
La salida de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión sigue siendo lenta y penosa. Las dos mayores potencias económica, Estados Unidos y Japón, han anunciado medidas para tratar de impulsar el crecimiento y el empleo, ante las dificultades existentes a la ansiada recuperación. Utilizando una terminología bélica, el presidente Obama manifestó “que hace falta un ataque a gran escala”, por lo que su equipo económico trabaja en un nuevo paquete de incentivos fiscales, inversiones en infraestructuras y energías limpias.
Hace tan sólo unas semanas la economía estadounidense iba viento en popa, en Europa las pruebas de esfuerzo a la banca pudieron controlar los temores en el mercado de deuda y, también, Alemania sorprendió con un crecimiento que permitía augurar una recuperación. Una vez más, ese estado de ánimo se ha desvanecido. De nuevo, el exagerado optimismo se ha transformado en dudas, vuelta a la desconfianza, y a signos de alarma en los mercados financieros.
El verano que está finalizando albergaba la esperanza de la recuperación. La realidad es que se ha impuesto el miedo a que EE UU vuelva a caer en la recesión, llevándose por delante la recuperación en todo el mundo.
El cónclave de economistas y banqueros centrales internacionales en Wyoming (EE UU) lanzó un mensaje poco optimista: "esta crisis durará casi 10 años en los países más endeudados (EE UU y España están entre ellos), y apenas llevamos tres desde que estalló.
La economía norteamericana perdió vigor en el último trimestre, y eso ha funcionado como un lastre para unos mercados con tendencia a sobrerreaccionar. La realidad, es que para la mayoría de los analistas, la salida del túnel será a cámara lenta y anémica, especialmente en EE UU, España, Reino Unido, e Irlanda (las economías que han sufrido el pinchazo de la burbuja).
La mayor sorpresa ha sido la rápida recuperación de Asia, sin duda, como consecuencia de la política anticíclica aplicada por China (fuertes inversiones públicas en infraestructuras). Alemania mejoró al ser capaz de exportar a Asia aprovechando, de esta forma, el crecimiento asiático. Ello provocó que muchos vieran la posibilidad de salir de la crisis más rápidamente, pero la historia señala que se sale muy lentamente de las recesiones que están acompañadas de crisis financieras, como la que padecemos.
Algunos analistas señalan que podemos vivir un crecimiento débil durante mucho tiempo, con fases de algo más de aceleración y otras de caídas durante años, que más adelante -en un par de años- sí podrían convertirse en una doble recesión. En todas las grandes crisis ese ha sido el patrón de comportamiento.
El debate entre austeridad o nuevos estímulos económicos es muy grande. En EE UU ha surgido la polémica respecto a una tercera ronda de estímulos, mientras que en Europa ya casi no se habla de ese tema. No obstante, hay que señalar que las medidas de austeridad, por ejemplo, en Alemania, no entraran en vigor hasta el año 2012. En otros países, que no han tenido más remedio que adelantarse en la austeridad (España e Irlanda), la situación ha mejorado pero vienen trimestres complicados. Su posible recaída en la recesión dependerá de lo que tire en ellas su sector exterior.
ESTADOS UNIDOS:
La explosión, hace tres años, de la burbuja inmobiliaria en EE UU no acaba de concluir: la venta de viviendas nuevas cayó a un ritmo superior al 12% en julio en el mercado estadounidense.
El Departamento de Comercio de EE UU ha revisado a la baja el crecimiento económico del país, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke ha prometido actuar en caso de necesidad, sobre todo si hay que evitar, de nuevo, a la deflación.
El Presidente Bernanke espera que la economía estadounidense siga expandiéndose en lo que queda de año, pero lejos del 5% del último trimestre del 2009, e incluso del 3,7% que registró el primer trimestre de este año. Las expectativas respecto al crecimiento del PIB durante el segundo trimestre de este año, eran del 2,4%, pero la revisión realizada lo ha dejado en un débil 1,6%.
En el informe de Bernanke se reconoce que el ritmo de la recuperación y el empleo estadounidense se han ralentizado en los meses recientes. Atribuyéndolo a que el consumo ha sido “más bajo de lo esperado” y a la continua debilidad del mercado inmobiliario. “Las perspectivas del gasto en los hogares dependerán de la evolución del empleo, pero el ritmo del gasto de los hogares, igualmente dependerá de la mejora de las familias respecto a su situación financiera”.
Bernanke reconoció que la recuperación del empleo está siendo “dolorosamente lenta y no tiene visos de mejorar. Aunque el crecimiento deberá ser más fuerte el año que viene, la falta de fuelle económico y el desempleo probablemente solo declinarán lentamente”.
Señaló, que la rápida intervención de los bancos centrales y las políticas económicas habían logrado estabilizar a los mercados financieros, pero los créditos siguen estando bloqueados.
Su máxima preocupación sigue siendo la estabilidad de precios, un asunto que por ahora no requiere de intervención alguna. Bernanke reconoce que la inflación está “ligeramente por debajo de lo que algunos participantes del Comité Federal de Mercado Abierto consideran sano para la economía a largo plazo, pero cree que las perspectivas de inflación son razonablemente estables, esperando que sigan en los niveles actuales antes de subir ligeramente hasta cifras más coherentes”. Pero ha señalado que “en este momento, el riesgo tanto de un indeseable aumento de la inflación como de, de la aún peor, deflación parece bajo”.
Por otro lado, la generación de empleo en el sector privado continúa en Estados Unidos, pero no se contrata a un ritmo suficiente para compensar lo que se pierde en el sector público, ni para atender a la demanda de puestos trabajo existente. Eso explica que en agosto se perdieran 54.000 empleos y que el paro subiera una décima, al 9,6%.
Había miedo de que el dato fuera muy malo. Hay que tener en cuenta que es el tercer mes consecutivo en el que se destruye empleo, que el sector privado no contrata tanto como meses atrás y que el desempleo sube.
Tanto en julio como en agosto, se perdieron 123.000 empleos menos de los anunciados, por lo que han subido los salarios.
Para los analistas, hay señales de vida, pero las vulnerabilidades persisten: el sector manufacturero eliminó 27.000 puestos de trabajo, tras crear 34.000 en el mes precedente. Y la tasa de paro retoma la senda alcista. Se coloca así al nivel de mayo, y se espera que suba más porque hay más gente que vuelve al mercado laboral. El total de parados se eleva a 14,9 millones de personas en Estados Unidos.
Cabe preguntarse: ¿La economía estadounidense va, de nuevo, hacia abajo? Con 14,6 millones de parados y otros 2,4 millones que ni siquiera buscan empleo, la respuesta parece ser afirmativa. En EE UU hay también 8,5 millones de personas que no tienen más remedio que trabajar a tiempo parcial, lo que se traduce en menos ingresos. Y 40 millones de personas con bajos recursos que acuden a las ayudas públicas para poder comer, a los conocidos food stamps: para todos ellos, la vida es una especie de depresión contenida. Tampoco hay buenas noticias para las empresas, que ven cómo la demanda vuelve a bajar. Ni en el sector de la vivienda, donde las ventas avanzan al menor ritmo en cinco décadas. El gurú Nouriel Roubini estima que existe un 40% de probabilidad de que la economía estadounidense vuelva a caer en una nueva recesión.
Todo ello, apunta a que “el enfermo sigue hospitalizado”. Lo peor, es que los doctores se plantean si la medicina suministrada hasta ahora será suficiente para que pueda caminar por su propio pie, sin riesgo de que vuelva a pasar otra vez por el hospital. Ahí está el problema, porque las grandes figuras de la economía y de las finanzas no se ponen de acuerdo sobre lo que se puede o debe hacer. Está claro que los pesimistas, creen que habría que suministrar una nueva inyección de estímulos, para dar un último impulso al crecimiento y evitar una espiral deflacionista. Sin embargo, a los optimistas, lo que más les preocupa es el coste derivado de esa acción.
La misma división se vive en el seno del banco central de EE UU. Un debate que recuerda al vivido en los años ochenta, entre los que apostaban por una intervención pública limitada, y los que atribuían al Gobierno un papel de liderazgo para pilotar la economía.
Con los tipos de interés en la zona cero desde hace 20 meses, la Fed no tiene otra opción que ser imaginativa y recurrir a herramientas no convencionales, como la compra de activos hipotecarios y bonos para mantener el tipo de mercado lo más bajo posible. Pero no está claro el beneficio real de estas medidas.
CHINA Y JAPÓN:
Hace cuatro décadas, Japón arrebató a Alemania el puesto de segunda mayor economía del mundo, tras EE UU. Pues bien, le ha llegado el turno de ceder ese lugar. Y lo ha hecho a favor de un país vecino y rival durante muchos años: China. El producto interior bruto (PIB) nominal japonés -antes de ajustar precios y variaciones estacionales- alcanzó 1,288 billones de dólares en el segundo trimestre del año, frente a los 1,337 billones del PIB chino, según ha anunciado el Gobierno de Tokio.
Las causas hay que buscarlas en el largo estancamiento japonés -roza la deflación desde hace 15 años- y en el vertiginoso crecimiento económico de China, que crece a una velocidad inalcanzable e inimaginable para las economías avanzadas.
En el acumulado de los seis primeros meses, la economía japonesa continúa siendo mayor que la china, pero las cifras trimestrales hacen prever que China, casi con toda seguridad, se consolidará en el conjunto de 2010 como la segunda potencia económica.
No es la primera vez que Pekín supera a Tokio en cifras parciales. Ya ocurrió en el último trimestre de 2009, aunque, en el siguiente, Japón volvió a adelantar a su vecino. A partir de ahora es poco probable que Pekín ceda ese liderazgo, debido a la enorme diferencia entre las tasas de crecimiento de ambos países. China está creciendo a un ritmo del 10%, mientras Japón lo hará a tasas que oscilan entre el 2% y el 3% este año, según las previsiones oficiales.
El cambio de posiciones puede parecer solamente simbólico, ya que la renta per cápita anual china (3.600 dólares) está aún muy lejos de la japonesa (37.800 dólares) o la estadounidense (42.240 dólares), pero es un símbolo cargado de importancia.
De esta forma, se refleja el imparable ascenso del país más poblado del planeta, tanto en la escena económica como en la política, y pone de manifiesto de qué forma se está redibujando el mapa geopolítico mundial.
Por otro lado, los movimientos del tablero suponen una nueva llamada de atención a los líderes japoneses sobre la importancia de impulsar una economía que mire más hacia el exterior. El gasto de los consumidores de la potencia desbancada, que representa alrededor del 60% del PIB nacional, se mantuvo prácticamente inalterable respecto al primer trimestre, mientras que la inversión pública cayó un 3,4%.
Japón ha conservado el lugar como segunda economía desde 1968, cuando superó a Alemania. Tras renacer de las cenizas de la II Guerra Mundial, se convirtió en una potencia manufacturera y financiera global. Pero el milagro japonés sufrió un fuerte revés con la burbuja inmobiliaria de la década de 1980. La implosión de la economía en 1991 fue seguida de una década de estancamiento y malestar económico, del que nunca se ha terminado de recuperar.
En cambio, China superó el año pasado a EE UU como primer mercado automovilístico del mundo y a Alemania como mayor exportador. Es el primer comprador de mineral del hierro y cobre, y el segundo importador de petróleo. Su economía es hoy 90 veces mayor que cuando el líder Deng Xiaoping lanzó el proceso de apertura y reforma a finales de 1978.
El banco de inversiones Goldman Sachs calcula que China superará a Estados Unidos como mayor economía del mundo en 2027. El llamado milagro económico chino ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, pero a cambio ha creado uno de los países con mayor desigualdad social del mundo y ha originado graves problemas medioambientales y de corrupción.
UNIÓN EUROPEA:
La economía europea creció el 1% durante el segundo trimestre de este año, lo que supone el doble de lo previsto por Bruselas el pasado mayo, que había estimado un incremento del producto interior bruto (PIB) del 0,5%, según los datos divulgados por Eurostat. El fuerte tirón de la economía, igualmente intenso en la UE de los Veintisiete que en la zona euro, se debe fundamentalmente al fuerte empujón dado por la locomotora alemana que creció un 2,2% entre abril y junio (un crecimiento no registrado después de la unificación del país hace 20 años).
A cierta distancia, le sigue el Reino Unido (con un crecimiento del 1,1%). A continuación, más alejados, el resto de países europeos, con la excepción de Grecia que sigue hundido en la recesión (-1,5%). Este dato positivo de la zona euro supone que lleva ya un año de crecimiento, después de atravesar la recesión más grave de toda su historia.
El portavoz de la Comisión Europea, Amadeu Altafaj, ha valorado el dato de crecimiento, declarando que se trata de una cifra "prometedora, que viene a confirmar la recuperación tanto en la Unión Europea como en la zona euro. Pero la recuperación es todavía frágil debido a que existen incertidumbres que no se pueden ignorar". Altafaj advirtió “que deben proseguir las reformas estructurales emprendidas por la mayoría de países, ya que de lo contrario, el riesgo a que nos enfrentamos es el estancamiento en la próxima década".
No obstante, se mantiene la incertidumbre para la segunda parte de este año: el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, ha señalado que ve “las aguas agitadas" en el horizonte. Y es que el Reino Unido ha rebajado sus pronósticos de crecimiento para el próximo ejercicio desde el 3,4%, previsto en mayo al 2,7%.
También el presidente del Banco Central, Jean-Claude Trichet, lanzó sus advertencias tras la última reunión del Consejo de la entidad al señalar que los datos del segundo y tercer trimestre eran mejores de lo esperado, aunque reconoció que la segunda parte del año "no será tan boyante".
La mayor sorpresa ha sido el tirón de Alemania, que ha crecido el triple del 0,7% que había previsto Bruselas hace tres meses. El crecimiento alemán, calificado de "vertiginoso" por la Oficina Federal Estadística de Berlín, se ha visto impulsado por el fuerte incremento de las exportaciones, que están recuperando el terreno perdido durante el año pasado. Tras cierta recuperación de la construcción alemana, parece que los consumidores germanos tienen más alegría en el gasto. Situación confirmada por el crecimiento de las importaciones (aumento del 33,33% respecto a 2009), que ha sido mayor que el de las exportaciones (incremento del 27,5% en tasa interanual).
El Gobierno alemán ha aprobado aplicar en 2011, una tasa a los bancos para amortiguar posibles insolvencias en el sector financiero. Dos años después de que la quiebra de Lehman Brothers desatara el terremoto financiero padecido a escala mundial, Alemania creará un fondo de crisis para activarlo en caso de insolvencia de un banco.
El ministro de Hacienda alemán, Wolfgang Schäuble, se ha declarado partidario de que la tasa se implante en la Unión Europea. Parece ser que el Reino Unido y Francia tienen interés en introducir una tasa similar. Lo cierto, es que tomando como ejemplo el del ahora estatalizado Hypo Real Estate (su salvamento costó más de 100.000 millones de euros) se obtendría una recaudación, claramente, insuficiente, puesto que la cifra citada equivale a una cantidad 83 veces mayor de lo que el Gobierno alemán espera recaudar el próximo año con la nueva tasa.
La tasa aprobada por el Gobierno de Angela Merkel no podrá superar el 15% del resultado anual y dependerá de su importancia sistémica. Se gravaran los pasivos de cada banco menos el capital propio y los depósitos de los clientes. La tarifa anual será progresiva: hasta los 10.000 millones de euros, será del 0,02%. Entre 10.000 y 100.000 millones, ascenderá al 0,03%. A las cantidades mayores se les impondrá un impuesto del 0,04%. El volumen nominal de los derivados fuera de balance se gravará con el 0,00015%. Si el banco no tuviera beneficios, se gravaría con una cantidad más baja.
Haciendo una estimación retrospectiva a 2006 (situación previa a la crisis) se habrían recaudado con la nueva tasa unos 1.300 millones de euros.
También el Gobierno alemán ha aprobado un plan de austeridad, con el que pretende reducir el déficit en 80.000 millones de euros hasta 2014. El Ejecutivo de la democristiana Angela Merkel va a aplicar drásticos recortes en las ayudas sociales, así como nuevas cargas fiscales.
La canciller Merkel ha asegurado que las medidas de ahorro sentarán las bases para un crecimiento sólido. Según sus propias palabras, el equilibrio presupuestario "infunde confianza a los ciudadanos, las empresas y los mercados financieros".
La peor parte la van a soportar los parados de larga duración, que pierden su seguro de pensiones y varias subvenciones familiares. El Gobierno ha introducido, además, un nuevo impuesto sobre el queroseno, que encarecerá el precio de los billetes de avión.
Está claro que Europa ha abandonado los esfuerzos para luchar contra el desempleo y aumentar el crecimiento, poniendo todo su empeño en la austeridad: en la contención del déficit. Es quizá por ello, que la tasa de desempleo de la zona euro se situó en el 10% en julio, la misma cifra que en junio y en máximos de los últimos 12 años, según las cifras que ha publicado Eurostat. Casi 16 millones de personas no encuentran trabajo en la eurozona: el equivalente a la población entera de Bélgica más la de Irlanda.
Eurostat, también, publicó los datos de inflación: ha bajado una décima en agosto hasta el 1,6% (un dato en línea con los objetivos del Banco Central Europeo (BCE)) y que demuestra que las medidas extraordinarias de política monetaria no han ocasionando una elevación de los precios. Esta moderadísima subida de precios aparca los temores respecto a subidas en los tipos de interés oficiales.
El problema del alarmante desempleo revela que la recuperación europea es a dos velocidades: al frente de la reactivación, países como Holanda y Alemania, con el paro por debajo del 7% y el sector exterior tirando de sus economías, mientras que en la cola, España (20,3%), y otros países como Letonia, Lituania, Eslovaquia, Irlanda y Grecia. En la periferia hay países en los que el paro sencillamente no mejora, mientras que en el corazón del euro las buenas noticias en el mercado laboral se corresponden con la recuperación económica.
Estas diferencias muestran que, por un lado, el proceso de convergencia entre los países ricos y los periféricos se ha detenido con la crisis; y por otro lado, se complica el trabajo del BCE: una subida de tipos sería muy mala para los países que salen con más dificultades de la recesión, mientras que mantener el precio del dinero puede provocar cierto recalentamiento en las economías que salen más rápido.
En todo caso, el cambio en el estado de ánimo de la economía europea, cuando la gran mayoría de países han puesto en marcha medidas de austeridad y han cancelado sus planes de estímulo, hace dudar a algunos analistas que afirman que la austeridad emprendida puede acabar con la recuperación.
El Banco Central Europeo va a mantener tipos de interés muy bajos durante mucho tiempo, así como la barra libre de liquidez para la banca, ante la constatación de que las incertidumbres persisten. Según Trichet, "hemos tenido una serie de sorpresas positivas últimamente, pero no podemos cantar victoria".
La banca respiró tranquila tras la extensión de las medidas extraordinarias de liquidez al menos hasta 2011, ya que la incertidumbre sigue afectando al sector financiero; de ahí que el BCE mantenga la respiración asistida. Los bancos irlandeses, españoles, griegos y en general los de países que han sufrido los ataques del mercado financiero, siguen necesitando la barra libre, a pesar de que la publicación de las pruebas de esfuerzo ha rebajado la tensión. "Estamos en un proceso que acabará en la retirada paulatina de las medidas excepcionales", dijo Trichet. “Pero ese proceso va para muy largo”.
ESPAÑA:
La leve recuperación continúa y los datos apuntan que la actividad del segundo trimestre será superior a la del primero, pero la tasa de paro es tremendamente elevada. Esta situación queda así, claramente reflejada: los indicadores macroeconómicos mejoran, aunque sea tímidamente; los mercados han dejado de mirar a España como la próxima víctima sobre la que abalanzarse; tras dos años de caídas, los beneficios de las grandes empresas vuelven a subir... Síntomas positivos, pero que no ocultan que la variable más importante –el paro- sigue bajo mínimos. Ya hay 4,6 millones de desempleados, y este nivel seguirá siendo muy alto durante mucho tiempo.
La publicación de las pruebas de esfuerzo a la banca europea ha tenido un efecto sorprendentemente positivo para España. De repente, las entidades financieras nacionales -inmersas aún en un proceso de reestructuración que dará al traste con el modelo de cajas de ahorros vigente hasta ahora- emergen como las que más y mejor se han desnudado de toda Europa. Y los inversores han premiado esta muestra de transparencia, por lo que la confianza parece estar retornando.
La prima de riesgo -el diferencial que España tiene que pagar para financiarse respecto a Alemania, considerado como el país más fiable- ha caído desde los máximos que tocó a mediados de junio, por encima de los 230 puntos básicos, hasta alrededor de 150 puntos. Es decir, el Tesoro español tiene que ofrecer a sus compradores de bonos a 10 años una rentabilidad del 4,2%, mientras que Berlín se puede permitir solo un 2,6%.
Frente a las dudas de los más pesimistas, respecto al pasado mes de julio (España afrontaba este mes el mayor volumen de vencimientos de deuda -casi 25.000 millones de euros-), no solo hubo más demanda de la esperada, sino que el Tesoro español logró reducir el tipo de interés que ofrece a los inversores.
Ahora bien, tanto España, Europa, como Estados Unidos arrastran aún el problema de fondo: que los agentes económicos están muy endeudados y el crédito a las empresas no fluye. Lo que permite dudar del inicio de una verdadera recuperación.
Aparte de que el problema básico no se haya solucionado aún, aparecen nuevos problemas: el recorte inversor de 6.400 millones en infraestructuras que ha decidido el Gobierno pondrá en aprietos a más de una constructora. Las cinco patronales del sector se reunieron para denunciar que el tijeretazo de Fomento destruirá 115.000 puestos de trabajo y obligará a algunas empresas a echar el cierre.
Todo apunta a que España, pese a haber salido de la recesión, afronta, unos años de crecimiento anémico. Y que una recuperación tan débil será incapaz de generar empleo con la fuerza necesaria como para reducir las tasas actuales.
El gasto público español ha retrocedido a un ritmo muy rápido. Los ministerios volverán en 2011 a la dotación presupuestaria que tenían en 2006, según anunció la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado. Las cuentas públicas más austeras de la democracia obligarán a los ministerios a reducir hasta un 16% de sus gastos de media, algo más de lo anunciado inicialmente. Por lo que austeridad y reformas volverán a ser las dos palabras clave del próximo curso económico.
La ministra Salgado quiso preparar el terreno para lo que será un recorte generalizado en muchas políticas sociales. "En conjunto, los ministerios contarán con un importe algo superior al de 2006", explicó como muestra de que se ha tomado en serio las promesas realizadas a Bruselas -con la vista puesta en los mercados- de dejar atrás el déficit del 11,2% del PIB alcanzado en 2009.
Sólo se salvan de esos tijeretazos los pagos por intereses de la deuda, que irremediablemente aumentan al ritmo que lo hace el endeudamiento español, y las prestaciones por desempleo, que todavía crecerán el año que viene respecto a 2010. Más allá de esas partidas, el Gobierno quiere suavizar el impacto en las políticas de investigación y desarrollo, seña de identidad de los Ejecutivos de Zapatero, por lo que tendrán una disminución "muy inferior a la media". En conjunto, el Presupuesto de 2011 tendrá un límite de gasto un 7,7% inferior al de 2010.
Junto a la austeridad, la ministra quiso destacar las reformas estructurales como otro de los ejes para los próximos meses. Junto a la laboral, ya aprobada por el Senado, la ministra citó la ley ómnibus de liberalización de servicios, y la ley de economía sostenible, que el Ejecutivo pretende aprobar antes de final de año.
Sorprendentemente, Salgado no aludió a la de las pensiones, una de las más enfatizadas por analistas, organismos internacionales y por el propio Gobierno en el último año. Preguntada al respecto, Salgado aseguró que las pensiones figuran entre las prioridades y que el Ejecutivo enviará un proyecto al Parlamento antes de final de año, pero de momento está a la espera de recibir el informe del Pacto de Toledo. No quiso entrar a valorar la propuesta del titular de Trabajo, Celestino Corbacho, sobre elevar de 15 a 20 años el periodo de cálculo de la pensión. Se limitó a decir que una recomendación similar figuraba en el programa de estabilidad y que se abordará más adelante.
Tampoco quiso referirse al impacto que pueda tener en los mercados la convocatoria de una huelga general el 29 de septiembre, justo en los días en que el Presupuesto llega al Congreso. Solo manifestó el "respeto absoluto" del Gobierno a esa convocatoria.
Es importante resaltar, que las cuentas públicas han comenzado a levantar cabeza tras más de dos años de depresión. El Estado ha registrado hasta el mes de julio un déficit de 25.774 millones de euros, equivalentes al 2,44% del producto interior bruto (PIB). La cifra supone reducir a la mitad los desequilibrios presupuestarios acumulados en los siete primeros meses de 2009. Los planes de ajuste, la incipiente mejoría de la economía y bastantes cambios en la contabilización de estas cifras (cambios que impiden que las cifras sean estrictamente comparables) convierten a los datos de ejecución presupuestaria de julio en los mejores desde que arrancó la crisis.
Si se mira solo julio, el saldo es un superávit cercano a los 4.000 millones. Ese excedente es superior al registrado en el mismo mes de 2007, año en el que las cuentas públicas españolas registraron su mayor superávit. Hacienda confía en lograr el objetivo de reducir el déficit del Estado central del 9,5% al 5,9% del PIB en el conjunto de 2010 y dependerá de comunidades y Ayuntamientos que se consiga el recorte del déficit público del 11,2% al 9,3%.
La evolución más espectacular se registra en el IVA. Este impuesto -un buen termómetro del consumo- se ha recuperado con fuerza tras los desplomes experimentados desde 2008. La recaudación ha mejorado un 42% hasta julio. Y en ese mes casi se ha duplicado respecto al año anterior. El despegue se produce, a pesar de que los datos no recogen aún el impacto de la subida del impuesto que entró en vigor el mes pasado (pues el IVA de julio se ingresa en agosto). Incorporan, eso sí, el efecto de la anticipación de compras que se ha producido para ahorrarse el alza de IVA.
En cualquier caso, solo una pequeña parte de esa radical subida obedece a la mejora de la economía. Porque el IVA ingresado por las empresas en los siete primeros meses del año ha crecido el 5%, según cálculos del Ministerio de Economía. La diferencia con ese 42% de aumento global que recoge la ejecución presupuestaria obedece al elemento que más distorsiona los datos de IVA del año pasado y de este: el calendario de pago de las devoluciones y los aplazamientos.
Para aliviar los efectos de la crisis, Economía ofreció el año pasado a las empresas la posibilidad de abonarles mensualmente las devoluciones de IVA. Así, pagó las de dos ejercicios (2008 en pago anual y 2009 en entregas mensuales) en uno solo, lo que desplomó los ingresos. Además, se concedieron muchos aplazamientos en el impuesto que se están ingresando ahora. Por ambos motivos, las cifras mejoran artificialmente; ni el descenso fue tan brusco como parecía en 2009 ni la mejora es tan sustancial ahora.
Tras el IVA, la recuperación más sustancial se registra en los impuestos especiales (gravan el consumo de hidrocarburos, alcohol, tabaco y electricidad). Poco más de un año después de que el Gobierno elevara la tributación sobre los carburantes y el tabaco, este capítulo acumula un aumento del 5,7%.
Ajeno a los incrementos, el impuesto de sociedades se convierte en "el único gran impuesto que presenta una evolución negativa en 2010", como reconoce la nota publicada por el Ministerio de Economía.
El pequeño respiro en las cuentas públicas obedece también a las primeras señales visibles de los planes de ajuste anunciados por el Ejecutivo en mayo. El gasto, desbocado durante toda la crisis, experimenta la primera reducción en la comparación anual desde enero de 2009: un 2,5%. A ese resultado ha contribuido decisivamente la rebaja de sueldo a los funcionarios que entró en vigor en junio. Los datos divulgados recogen la nueva nómina de junio y buena parte de la de julio. Así, el capítulo de salarios refleja una caída casi idéntica al recorte medio aplicado (4,9%), aunque en el acumulado del año siguen subiendo por la incorporación de nuevo personal en Justicia e Interior derivada de compromisos anteriores.
Más que ese recorte, en la relajación del gasto pesa el menor desembolso del Estado a comunidades autónomas y Ayuntamientos. En 2009, el Gobierno entregó a las Administraciones territoriales cantidades muy superiores a las que les correspondían porque se basaban en una previsión de ingresos hinchada respecto a la recaudación real. Así que las entregas de este año, ajustadas a la coyuntura, resultan modestas. Las más perjudicadas son las entidades locales, que pierden casi un 25%. Las comunidades han salido mejor paradas porque la entrada en vigor del nuevo sistema de financiación autonómica mejora las asignaciones y suaviza las pérdidas respecto a 2009.
Por otro lado, respecto al turismo son ilustrativas las declaraciones de algún representante del sector: “hace unos años había hoteles que contrataban personal para la hora del café. Era una hora punta. Ahora no es necesario. Los clientes acuden al restaurante si tienen la comida incluida y luego se van. Si hacías una fiesta en el hotel, los huéspedes se tomaban dos y tres copas cada uno. Ahora se conforman con una". La frase resume perfectamente la marcha del turismo este verano. La ocupación en agosto ha sido buena, por encima del 90%. Sin embargo, aunque las habitaciones estén casi tan llenas como hace dos años, los bolsillos de los viajeros siguen a medio gas.
Aunque aún no hay datos oficiales sobre la ocupación estival, en general todo el sector turístico destaca que las previsiones que hablaban de una temporada mejor que la de 2009 se están cumpliendo. "Es fácil mejorar respecto al año pasado. Fue un verano horrible", explica una responsable de ventas de la agencia de viajes por Internet Atrápalo. La Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes (FEAAV) cree que la entrada de turistas crecerá en julio y agosto entre el 3% y el 5%. También la Organización Internacional del Turismo cree que España registrará una mayor entrada de turistas en 2010: 52,8 millones de turistas frente a los 52,2 millones de 2009.
Por otro lado, los precios han experimentado una mínima relajación en agosto tras la fuerte subida registrada en el mes de julio. El índice de precios al consumo armonizado, comparable con el resto de Europa, se ha situado en el 1,8% interanual, una décima menos que en julio. Esa leve desaceleración se produce pese a que agosto ha sido el segundo mes con el nuevo IVA en vigor, que encarece los precios al consumidor. Con el dato de agosto, el IPC se sitúa por segundo mes consecutivo próximo al límite que marca el Banco Central Europeo (2%) tras casi año y medio rozando el riesgo de deflación.
A falta del desglose (el dato divulgado por el INE es solo un avance), se atribuye la variación a la bajada del precio de los carburantes y combustibles. En agosto del año pasado, mes y medio después de que el Gobierno subiera los impuestos sobre los carburantes y el tabaco, se registró una subida notable en la partida energética, por lo que la comparación ha resultado ahora favorable, a pesar de la subida del IVA. No obstante, los carburantes han registrado crecimientos interanuales de dos dígitos desde que arrancó el año, tras un 2009 marcado por descensos también de esa magnitud.
El INE también destaca un incremento de los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, aunque ha pesado menos que el descenso en el combustible. Este capítulo lleva ya dos meses de incrementos mensuales moderados, pero registra caídas anuales desde hace más de año y medio.
Más allá de estos elementos volátiles (alimentos y energía), la duda reside en qué ocurrirá con los elementos estructurales de la inflación, los que conforman la inflación subyacente (IPC sin productos energéticos y alimentos frescos no elaborados y que refleja la tendencia real de los precios). Este indicador lleva meses con unos valores muy moderados, próximos a cero e incluso alguno negativo. El dato de julio no permitió observar con claridad el impacto de la subida del IVA en esta partida, pues la llegada de las rebajas siempre impone caídas de precios en julio. No obstante, el descenso de este año fue cuatro décimas inferior al de 2009, una diferencia que se puede atribuir, al menos en parte, a la subida del impuesto.
Con la subida de precios de agosto, el diferencial con la zona euro –importante respecto a la competitividad de las exportaciones españolas- se está manteniendo en niveles moderados. En julio, esa brecha entre la evolución de precios española y la del conjunto de países del euro ascendía a dos décimas.
Finalmente el desempleo no deja de crecer: el alivio que habían proporcionado los tímidos recortes del paro desde abril ha tenido poca continuidad. Durante el pasado agosto se ha roto la tendencia a la baja con 61.083 desempleados más registrados en las oficinas de empleo. Se trata de un dato negativo que mejora con la comparación, pues el aumento es inferior al de agosto de 2009 y, sobre todo, al de 2008. Frente a ese pequeño avance, la temporalidad golpea con más fuerza que nunca. Solo el 6,6% de los contratos firmados el mes pasado fueron indefinidos. Hay que remontarse a agosto de 1998 para encontrar una cifra más baja. La paradoja es que la reforma laboral que el Gobierno que, teóricamente, ha diseñado para corregir esa anomalía lleva más de un mes en vigor.
Las cifras reflejan una grave característica del mercado de trabajo, la excesiva temporalidad. Aunque el registro de los servicios públicos de empleo no constituye la mejor medición, la conclusión es irrefutable: lejos de mejorar, la temporalidad empeora. De todos los contratos firmados a lo largo del mes de agosto, un exiguo 6,6% fue de carácter indefinido (el peor dato en 12 años). Tanto el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, como la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, argumentaron en su comparecencia que la contratación indefinida nunca prolifera en agosto. El problema es que la comparación ensombrece la cifra, pues ni siquiera en los dos años más crudos de la crisis el peso de los fijos ha sido tan reducido como ahora.
Corregir esa dualidad era el principal objetivo de la reforma laboral (en vigor desde mediados de junio aunque el Congreso de los Diputados le dará el visto bueno definitivo a primeros de septiembre), pero las cifras indican que conseguirlo será más que un reto. El principal exponente de esas dificultades está en el contrato estrella de la reforma, el de fomento de la contratación indefinida. Esta figura, que el Gobierno ha pretendido universalizar como contrato fijo con despido más barato, se está convirtiendo en residual. Solo el 8,63% de los indefinidos suscritos durante agosto respondían a esa fórmula, pese a que ya ampara a cualquier persona en desempleo o con contrato eventual. "La reforma laboral necesita un tiempo mínimo de recorrido", justificó la secretaria general de Empleo. Pero es que hace un año, sin reforma, el contrato con despido de 33 días por año trabajado (frente a los 45 ordinarios) abarcaba el 14,08% de los fijos.
Un análisis similar al del paro merecen las cifras de la afiliación a la Seguridad Social, representativas del comportamiento del empleo. Al igual que todos los agostos, los cotizantes caen, aunque menos que en años anteriores. La mejora de este agosto frente al de 2009 no es tan evidente como en el caso del desempleo (hubo 131.858 afiliados menos frente a los 142.242 del año pasado). Pero la serie desestacionalizada (elimina el efecto de que agosto sea un mal mes) revela un repunte superior a 55.000 afiliados. El secretario de Estado de la Seguridad Social celebró el dato: "Permite presagiar que la entrada de la actividad ordinaria en septiembre se producirá con fortaleza". Como tendencia más esperanzadora, mencionó que la caída de cotizantes entre las mujeres ya se ha detenido, por lo que augura crecimientos netos en este colectivo en septiembre u octubre. Algo más habrá que esperar para ver repuntes de la afiliación total. "Nuestro objetivo es que la pendiente deje de caer a final de año", es decir, que se cree empleo a principios de 2011. La mayoría de los analistas cuestionan ese objetivo.
La Seguridad Social ha perdido 284.846 afiliados en el último año, muy lejos, eso sí, de la cifra superior a un millón que se perdía en agosto de 2009. Con esta evolución, el Gobierno confía en cerrar el año con unas cuentas más saneadas de lo previsto.
MERCADOS:
Agosto tuvo un buen final dentro de lo malo que fue el mes para la Bolsa. La incertidumbre volvió a la economía mundial en agosto y la Bolsa española lo notó, como lo notaron casi todas las plazas importantes: el Ibex se dejó el 3% en el mes, a pesar de que la última jornada de agosto se saldó con un avance del 0,5%. La variación en lo que va de año sigue siendo, claramente, en negativa (casi el 15% de caída), con la Bolsa española entre las peores, tal vez porque la economía española está también en el furgón de cola al día de hoy por su lenta salida de la crisis, por las presiones en el mercado de deuda pública y sobre todo por un mercado laboral que presenta las peores cifras de Europa. Y sin un paro en niveles normales, difícilmente puede hablarse de recuperación.
La prueba de que hay nervios está en los récords que se han roto a diario. La huida de los inversores hacia refugios seguros se ha dejado notar en las últimas semanas en las fuertes subidas del oro, pero también del franco suizo -una de las guaridas que reaparecen en tiempos de turbulencias- y en la deuda alemana, cuya rentabilidad está en mínimos históricos. Además, la apreciación del yen no se detiene a pesar de las medidas de estímulo fiscal y monetario aprobadas por las autoridades. Los japoneses están repatriando capitales ante la incertidumbre que se cierne sobre la economía mundial, y eso está recalentando la divisa, con el consiguiente disgusto de las compañías exportadoras y del Ejecutivo, que fiaba buena parte de la salida de la crisis al sector exterior.
Si el mes de julio fue un buen mes para la Bolsa, la tendencia se quebró en agosto. En julio fue la banca la que lideró los avances, en agosto la banca repitió la situación, pero por el lado contrario: fue el sector más castigado, con caídas superiores al 10% en la banca mediana, y cercanas al 8% en las grandes entidades (Santander y BBVA).
Septiembre arranca con dudas. Y no solo en la Bolsa: el mercado de divisas está que arde, el petróleo lleva tres semanas hacia abajo, el mercado de bonos sigue alerta.
EMPRESAS:
Mercadona está más cerca que nunca de El Corte Inglés. En el último ejercicio, la distancia por cifra de negocio entre los dos gigantes españoles de la distribución se redujo por primera vez en la historia por debajo de los 2.000 millones de euros.
El Corte Inglés cerró el ejercicio con una facturación consolidada de 16.356,25 millones de euros, tras retroceder un 5,8%, mientras que Mercadona alcanzó en 2009 una cifra de negocio neta de 14.402,37 millones, un 0,83% más que el año anterior.
En 2005, la diferencia en facturación entre ambos grupos era de 6.253 millones de euros. Desde entonces, Mercadona ha ido poco a poco estrechando distancias con el número uno de los grandes almacenes europeos. Entre 2005 y 2008, la cadena de supermercados valencianos incrementó su cifra de negocios neta en dos dígitos. En 2006, creció un 17,54%, hasta 11.286,25 millones; un año después, un 15,05%, hasta 12.984,92 millones; y, en 2008, un 10%, hasta 14.283,64 millones.