Tímidamente, están apareciendo posturas que resaltan que a los mercados les interesa más la recuperación de la economía que las medidas de austeridad. Es obvio que la recuperación de la demanda efectiva inyectaría a los deudores privados y públicos una mayor renta y, consiguientemente, posibilidades de hacer frente al pago de sus deudas.
Algunos analistas señalan que las actitudes más conservadoras constituyen, más que medidas económicas necesarias, el objetivo de empequeñecer al Estado de Bienestar. La realidad es que los mercados no han bajando significativamente las primas de riesgo ante las políticas contractivas que debilitan la solvencia de sus deudores.
La ausencia de crecimiento en Estados Unidos y la complejísima situación de la deuda pública en la eurozona, puede erosionar aún más la solvencia de los sistemas bancarios que comprenden el núcleo de la región del euro. Algunos bancos franceses y alemanes con grandes carteras de Deuda Pública de las economías periféricas, hacen peligrar a la estabilidad bancaria.
Es necesario compatibilizar el logro de una mayor eficiencia de los gastos y el saneamiento de las finanzas públicas a medio plazo, con estímulos a la demanda. Sin crecimiento económico, las medidas de corrección del Déficit y Deuda Pública no influirán significativamente en la valoración del riesgo que realizan los mercados.
GLOBAL:
La tesis dominante acerca del futuro inmediato de la economía global, es que nos espera un estancamiento plagado de sustos durante, tal vez, una década. Las opiniones de los economistas se mueven con un pesimismo más o menos matizado, dominando los tonos sombríos, sin precisar sus análisis por la vertiginosidad de los acontecimientos, incertidumbre y desconfianza que nos envuelve.
El denostado Keynes, transcurridos dos años del crash de 1929, decía que la economía mundial estaba "descansando en un estanque tranquilo entre dos saltos de agua" y, sin duda, acertó ya que lo peor vino después.
El historiador económico Barry Eichengreen de la Universidad de Berkeley), ha asegurado que “en realidad nunca salimos de la crisis: la economía empezó a crecer en EE UU y Europa, pero ni el paro bajó ni se disolvieron los excesos de endeudamiento o los agujeros inmobiliarios que hacen pensar en una lenta recuperación. Nunca resolvimos los problemas que desataron la crisis en 2007. Y eso hace que haya grandes probabilidades de recaída, superiores al 50%.
Otro destacado experto europeo, Charles Wyplosz del Graduate Institute, ha señalado que “la suspensión de pagos de Grecia puede tener consecuencias devastadoras: los bancos europeos están en el centro de la diana por ese cóctel de riesgo soberano, posibilidad de recaída y en general por el estigma que ha calado en los mercados para con todo lo que proceda de Europa”. Asegura que la UE sería tremendamente afortunada "si solo sufriera una pequeña recesión. Los mercados están cerca del pánico. Una crisis bancaria es cada vez más posible. Italia va hacia el abismo y Grecia está metido en él, y un incidente de ese calibre podría arrastrar a España, e incluso a Francia".
Paul De Grauwe de la Universidad de Lovaina, ha señalado al culpable: "la recaída está cerca, y lo más duro es que puede que sea autoinfligida: Europa ha sido demasiado obsesiva con la austeridad, tal vez porque el miedo de los mercados ha empujado en esa dirección. Eso, paradójicamente, puede hacer más difícil de resolver la crisis fiscal ya que complica la vuelta al crecimiento".
Frente a la crisis global, a mediados del pasado mes de septiembre, se puso de relieve el desencuentro entre EE UU y Europa para hacer frente a la gravedad de la situación.
El responsable del Tesoro de Estados Unidos, Geithner, en su encuentro con los ministros del euro, les reprochó la imagen de falta de unidad: "lo que es verdaderamente perjudicial no son solo las divisiones sobre la estrategia, sino el continuo conflicto entre Gobiernos y el banco central y ustedes necesitan a ambos y deben trabajar juntos para hacer lo que es necesario para la resolución de una crisis". Pidió a los Gobiernos y bancos centrales que despejen de los mercados "los riesgos catastróficos". Asegurando que Europa necesita actuar para que se descarte la amenaza de una quiebra en cascada de los países de la UE, y las especulaciones de que el euro y otras instituciones de la UE podrían ser desmanteladas.
Las recomendaciones del responsable de Economía del Gobierno de Obama sentaron especialmente mal a algunos ministros, pero en cualquier caso, la presencia de un alto funcionario estadounidense en una reunión de responsables económicos europeos fue una clara prueba de la amplitud que está adquiriendo la crisis y la incapacidad de la Unión Europea para resolverla y que, como ha señalado algún analista, probablemente los líderes continúan fingiendo que la crisis está bajo control viviendo una realidad paralela. Su incapacidad para manejar el problema de Grecia (una de las más pequeñas economías de la UE), inspira poca confianza.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han hecho saltar las alarmas ante el riesgo de una doble recesión. Justo después de que el FMI reconociera el peligro de otro colapso financiero y elevara a 300.000 millones las pérdidas potenciales para la banca europea, la Reserva Federal estadounidense realizaba otra histórica inyección de liquidez.
A principios de Octubre, el FMI anunció que contemplaba comprar Deuda de España o Italia junto con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) en los mercados primario o secundario si fuera necesario para recuperar la confianza en la eurozona.
Junto a ese anuncio, solicitó al Banco Central Europeo (BCE) que rebajase los tipos de interés, y que reinstaurase las medidas extraordinarias de liquidez a largo plazo. El FMI quiso mostrar "su compromiso explícito" de que comprará deuda de los países bajo presión durante "todo el tiempo que sea necesario" hasta que el FEEF esté plenamente operativo.
En un documento del FMI, se señaló que el BCE "debería rebajar su tasa de referencia si los riesgos a la baja sobre el crecimiento y la inflación persisten", afirmando que “son necesarias medidas que ayuden a superar las débiles perspectivas de crecimiento que afronta la eurozona y que están poniendo en riesgo el crecimiento internacional”.
Por otro lado, la subida en septiembre de la inflación hasta el 3% en la zona euro (el objetivo prioritario del BCE es que los precios suban como máximo el 2%) recorta considerablemente su capacidad de maniobra.
No obstante, según el FMI, la crisis de la deuda ha entrado en una "nueva fase ampliada", lo que requiere "acciones decisivas. Hay motivos serios para sentirse preocupado por Europa. Las persistentes tensiones en los mercados de deuda soberana y el estancamiento global hacen que los riesgos a la baja sean particularmente acusados. Las renovadas dudas sobre las desviaciones en los programas de los países con déficits excesivos o la falta de compromiso para apoyar a los socios rescatados podrían amplificar las consecuencias de los problemas, tal y como se ha visto durante todo este verano, con repercusiones negativas a nivel regional y global", según el citado informe del Fondo.
Respecto a las crecientes dudas sobre el sector bancario europeo, el FMI señaló que “las incertidumbres no afectan de forma específica a determinadas entidades sino al conjunto del sistema”. Reclamando a las instituciones que “pongan fin a las restricciones de crédito motivadas por la creciente desconfianza entre los bancos. La banca debe recibir "una atención inmediata" que permita recuperar la confianza en el sector”.
UNIÓN EUROPEA:
En su momento, algunos mantuvimos en el nacimiento del euro que tal como está diseñado tenía dos importantísimos fallos: no contemplar las asimetrías económicas existentes, y la no existencia de una política fiscal común. Para algunos países habría sido mejor no adoptarlo, pero ahora ya no hay marcha atrás porque el abandono de la unión monetaria sería enormemente costoso para todos los miembros de la eurozona.
Pero no todos los expertos están de acuerdo. Algunos creen que a Grecia no le queda otra alternativa que suspender el pago de su deuda, salir del euro y decretar una devaluación brutal de su recuperada moneda nacional para salvarse de una larguísima recesión. Una vez fuera del euro, solo quedaría un paso para “el corralito”.
La realidad, es que cunde el temor de que se produzca el contagio que afectaría a Irlanda y Portugal, pero que inmediatamente apuntaría a dos economías mayores: Italia y España, lo que pondría en franco peligro a la totalidad del proyecto europeo.
La temida quiebra griega, abocada a “la quita” de una parte de su deuda, es una posibilidad que casi todo el mundo da como segura. El Gobierno alemán se apresuró a decir que se está preparando para apoyar al sector financiero de su país en caso de que Grecia entre en default o suspensión de pagos. Un portavoz gubernamental avanzó que el plan de emergencia incluye medidas para compensar a bancos y aseguradoras, que se enfrentan a unas pérdidas del 50% de sus activos en deuda helena. "Grecia está en el filo de la navaja", ha dicho el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en una reunión con diputados a puerta cerrada, dónde llegó a declarar que “estamos al borde del desastre”.
El Banco de España mantuvo una reunión con bancos, cajas, fondos de inversión, y aseguradoras para estudiar las pérdidas que les ocasionaría la quiebra griega. El hecho supondría unas pérdidas pequeñas para las entidades financieras españolas, que solo tienen 800 millones en deuda helena. No obstante, las consecuencias son imprevisibles: a continuación podría caer Portugal, donde España concentra un tercio de la exposición de la banca, en torno a 75.000 millones.
En Italia las cosas están peor que en España. La Deuda Pública italiana supera ya una cifra equivalente al 120% del PIB (el 63% en el caso español), y los vencimientos a los que Roma tiene que hacer frente en los próximos meses casi triplican los del Tesoro español.
Cabe plantearse si se podrían rescatar a economías de tanto peso en Europa, y si las circunstancias conducirían a la total ruptura de Unión Monetaria. El profesor Emilio Ontiveros (presidente de Analistas Financieros) ha manifestado que “no es imaginable un mecanismo de auxilio para España similar al de Grecia” y respecto a la posibilidad de que el euro se vaya a pique, justifica su negativa argumentando que “uno de los principales beneficiados de la moneda común es Alemania, que no va a permitir que eso ocurra”.
La propia Merkel ha reconocido que “el euro ha contribuido mucho a la prosperidad de su país". Sin embargo, reiteradamente ha expuesto su negativa a los eurobonos, que para la mayoría, son una de las pocas salidas que le queda a la eurozona. Merkel, ha señalado que su implantación supondría la creación de la “Unión del Endeudamiento”, en lugar de la Unión Europea.
Los dictados de Berlín están siendo asumidos por los Gobiernos de las economías más afectadas por la crisis de la deuda soberana. Pero las instituciones alemanas no terminan de adoptar una clara posición sobre sus exigencias para apoyar mecanismos de mutualización de la deuda pública en el conjunto de la región del euro.
Las tensiones en los mercados de estos días, trasladadas a las Bolsas en sucesivos sobresaltos, no solo reflejan la indecisión alemana, sino también la evidencia de un menor crecimiento económico y la correspondiente erosión en los beneficios empresariales. Los mercados de acciones de toda Europa sufren tremendas adversidades, en particular los bancos. Sobre todo los más expuestos a Grecia, como los franceses.
Los dos grandes bancos alemanes han perdido en el último año más del 50% de su valor, y los españoles, sin apenas deuda griega en sus balances, siguen cotizando muy por debajo de su valor contable.
Todo ello condujo a que los cinco bancos centrales más importantes del mundo lanzaran, a mediados de septiembre, una acción coordinada para evitar un nuevo colapso financiero mundial. Coincidiendo con el tercer aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, la Reserva Federal de EE UU, el Banco Central Europeo y los bancos centrales de Japón, Reino Unido y Suiza anunciaron que facilitarán liquidez en dólares sin límites a la banca mediante tres subastas en los próximos tres meses.
La medida salvó a la banca europea de las dificultades para lograr liquidez en dólares, debida a la desconfianza de los bancos y fondos de inversión asiáticos y estadounidenses hacia el sistema financiero europeo.
La debilidad manifestada por algunas grandes entidades financieras, especialmente las francesas y belgas, con unos balances cargados de deuda pública de Grecia, Portugal, Irlanda, España y sobre todo de Italia, que ha sufrido una clara depreciación de su valor, requiere como medicina inmediata un aumento de sus capitales. BNP Paribas, Dexia, Crédit Agricole, Société Générale, ING y KBC, tienen una exposición en conjunto de más de 100.000 millones.
Grecia está al borde del impago. Su situación económica es más que terrible: el PIB se contrajo un 7,3% en el segundo trimestre. El consumo se redujo casi un 7% y la inversión un 17%. El alza de las exportaciones de los últimos meses se ha agotado. Los bancos están con “el agua al cuello”. El desempleo, según las estimaciones más fiables, supera ya el 20% (oficialmente roza el 17%). Esas son las consecuencias de una economía que ha vivido muchos años por encima de sus posibilidades, pero también lo son de las condiciones excesivamente leoninas en las ayudas de la UE y del FMI. Todo es consecuencia de errores propios, pero también de las políticas que han impuesto el Gobierno, la Unión Europea y el FMI: impuestos, todo tipo de ajustes, despidos y recortes de sueldo en varias oleadas. Grecia se ve condenada a una mayor caída de la demanda, desempleo aún más alto y más que probable incumplimiento de los objetivos de déficit, además de la completa pérdida de control sobre la dinámica de la deuda pública.
El peso económico de EE UU es mayor, y por tanto, el bajo crecimiento de la primera economía mundial condiciona las posibilidades de recuperación globales. Sin embargo, Estados Unidos es una economía integrada, dirigida por una unidad política identificable, regulada monetariamente por un Tesoro único y una idea clara de política económica. Este no es el caso de Europa, dónde la unidad monetaria existe formalmente, pero no hay instituciones ni legislación común que permita una respuesta única ante una crisis. No tenemos iniciativa política contra la crisis, ni tampoco resortes legales para combatirla.
Como se ha señalado anteriormente, la salida de un solo Estado de la eurozona, y el consiguiente caos, haría imposible redistribuir la carga del endeudamiento fallido entre las instituciones públicas y privadas del resto de los Estados.
Esa circunstancia era conocida desde el comienzo de la crisis financiera, por lo que resulta difícil entender cómo ni Alemania o Francia, o las cumbres europeas de ministros de Finanzas, o el Banco Central Europeo (BCE), o todos juntos, se hayan preocupado de esta cuestión.
Ni tan siquiera se han abordado los problemas de mera supervivencia. Veremos si el BCE se decide a corregir el error que cometió al subir los tipos de interés (existe consenso respecto a que debería bajarlos).
Frente a la, más que probable, “quita” de la deuda Griega, Merkel, Sarkozy y el BCE aparentan “sangre fría”, sugiriendo que la ruina griega se solucionará con innumerables cumbres en las que no se resuelve nada y donde todo queda para la siguiente. La unidad económica y monetaria real, puesta en funcionamiento a través de la emisión de los solicitados Eurobonos, permanece estancada en las barreras de la ortodoxia antiinflacionista de Merkel y sus aliados.
Los ministros de Economía de la zona euro a primeros de octubre han analizado la situación de Grecia. El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, aseguró que ningún país de la eurozona aboga por dejar que Grecia suspenda pagos o salga del euro, aunque la aprobación del sexto tramo de ayuda se retrasará. "Tengo que negar firmemente todos los rumores de que Grecia podría decidir, o ser invitado a salir de la zona del euro y cualquier rumor sobre cualquier tipo de suspensión de pagos del país heleno”.
La realidad es que los ministros de Finanzas de la zona del euro no decidirán el próximo 13 de octubre sobre el desembolso del sexto tramo de ayuda, de 8.000 millones de euros, sino en una fecha aún por definir, dado que el informe de la troika -formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- aún no estará listo. "Lo más probable es que el informe de la troika no esté preparado hasta el 13 de octubre”.
La nueva crisis del banco franco-belga Dexia ha despertado una vez más las alarmas sobre la fragilidad de algunas entidades financieras europeas y la necesidad de su recapitalización a pesar de las ingentes ayudas públicas recibidas. Los ministros de Economía de la UE, reunidos en Luxemburgo, dedicaron la mayor parte del encuentro a valorar el impacto de la crisis de la entidad, cuyos activos de 577.000 millones de euros representan el 150% del PIB de Bélgica.
El primer ministro belga, Yves Leterme, intentó tranquilizar a los clientes del banco asegurando que "ningún ahorrador va a perder ni un céntimo de euro".
Con cerca de 70.000 millones de activos tóxicos, el Consejo de Administración de Dexia comunicó a los sindicatos que la solución va a consistir en dividir la entidad, especializada en créditos a instituciones locales francesas, separándola en varios trozos: varios bancos sanos situados en Luxemburgo, Bélgica y Turquía, y un banco malo que quedaría establecido en Francia y contaría con la garantía de los Estados francés y belga.
La Caisse des Dépôts (CDC, brazo financiero del Estado) y la Banca Postal (entidad pública francesa) serán los avalistas principales del grupo franco-belga.
Dexia, que está dirigido desde 2008 por Pierre Mariani, ex asesor del presidente francés Nicolas Sarkozy, estuvo cerca de la quiebra hace ya tres años, cuando las autoridades belgas, luxemburguesas y francesas corrieron a inyectar en sus arcas cerca de 6.400 millones tras la caída de Lehman Brothers. Después de eso, el banco recibió 96.000 millones más, pero su desequilibrio estructural (captaba ahorros en Bélgica y Turquía y los invertía en Francia, donde no tiene banca comercial) y la marea de la deuda han acabado suspendiendo a esta entidad, que en los últimos test de stress obtuvo un sobresaliente.
Por si fuera poco, la agencia de calificación de riesgos Moody's ha rebajado la nota de la deuda soberana de Italia en tres escalones (desde Aa2 hasta A2, con perspectiva negativa), alegando sus elevados niveles de deuda pública.
Se trata de la segunda rebaja que sufre Italia en poco tiempo, ya que el pasado 19 de septiembre fue Standard & Poor's la que empeoró la nota en dos peldaños, de A+ a A, como reacción a su débil crecimiento. La solvencia italiana sigue en caída libre.
La revisión, según Moody's se debe también a las incertidumbres existentes sobre el crecimiento económico por el empeoramiento de las perspectivas a nivel global, y las pocas garantías de que el país transalpino logre sus objetivos de consolidación fiscal.
La agencia ha señalado algunos datos que justifican la rebaja: la deuda pública italiana alcanzará el 120% con relación al PIB este año, frente al 104% en que estaba situada al inicio de la crisis, recordando que el país necesita refinanciar más de 200.000 millones de euros en 2012. Además, duda de que vaya a cumplir sus objetivos fiscales debido a que la mitad del plan se basa en la recuperación de los ingresos y recalca que las reformas estructurales apenas han echado a andar.
ESPAÑA:
Los datos recopilados en septiembre por los servicios públicos de empleo –el llamado “Paro Registrado”- han tirado por tierra a las previsiones del Gobierno, que confiaba en que el año se saldara, por primera vez desde 2007, con más puestos de trabajo que el anterior. Por el contrario, el repunte sostenido del paro hace prever, que vamos a una segunda oleada de destrucción de empleo.
El incremento del paro registrado el pasado septiembre: 95.817 personas respecto a agosto es el mayor aumento habido durante septiembre, en la serie manejada por el Ministerio de Trabajo que comienza en 1996. Tampoco hay rastro de una subida así para este mes en la estadística del Ministerio de Economía, que se retrotrae a 1964.
La quiebra en la incipiente recuperación del mercado laboral se insinuó en el arranque del verano y ha acabado siendo flagrante al cierre de la temporada estival. "El aumento del paro en septiembre casi duplica el incremento del año pasado", según la Secretaria de Estado de Empleo, Mari Luz Rodríguez. No solo eso: septiembre es, desde enero, el primer mes en el que la cifra de paro registrado empeora a la de 2010. En esa comparación anual, la diferencia se había cerrado hasta marcar un aumento del 3% en mayo, tras 14 meses de paulatina moderación. En septiembre, la tasa interanual se ha ampliado hasta el 5,2%, lo que eleva el número total de parados registrados a 4,23 millones de personas.
Los servicios concentraron el 80% del aumento del paro, lo que Trabajo relacionó con el fin de la contratación por la temporada turística. Excepto en los mejores años del mercado laboral (el trienio 2005-2007), septiembre suele ser un mes en el que sube el paro registrado. Al fin de esos contratos estivales se suma la incorporación de personas que no tenían empleo, singularmente jóvenes que han acabado su formación. El colectivo sin empleo anterior aumentó esta vez en 18.986 personas, un alza mensual del 1,06%. El efecto de los ajustes completa un cuadro realmente terrible.
La evolución del empleo, reflejada en los datos de afiliación a la Seguridad Social, también ha evolucionado mal. En septiembre, el número de afiliados bajó en 64.956 personas, una cifra también mayor que la de 2010, pero no tan abultada como la del paro registrado. La comparación anual refleja otra vez aquí una preocupante tendencia al alza en la destrucción de puestos de trabajo.
A la vista de los datos, no parece que la reforma laboral haya surtido efectos ni en la creación de empleo, ni en la mejora de los empleos fijos.
Por otro lado, el banco estadounidense Goldman Sachs, uno de los referentes financieros a ambos lados del Atlántico, ha publicado sus previsiones macroeconómicas sobre Europa. La califica como una "leve recesión e inflación al alza”.
Señala en su informe que “el parón provocado por la agudización de las tensiones financieras, tendrá una especial incidencia en los países con más problemas de déficit como España e Italia, que volverán a sufrir una recesión desde finales de 2011 hasta el tercer trimestre de 2012”.
Goldman también incluye en el grupo de los países que recaerán en la recesión, a Alemania, Francia y Holanda. "Teniendo en cuenta la intensificación de las turbulencias en los mercados europeos, hemos revisado a la baja nuestras previsiones sobre la actividad en la eurozona de forma significativa", afirma Goldman Sachs en la cabecera de su informe.
Como se ve, señala un deterioro mayor de lo esperado en los países periféricos del euro hasta el año 2012, como consecuencia de los planes de ajuste y consolidación fiscal adoptados.
El planteamiento coincide con el realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a finales de septiembre, dónde señaló que el PIB de España volverá a registrar tasas negativas en el último trimestre de 2011 (-0,2%), en el arranque de 2012 (-0,2%) y en el segundo y tercer trimestre del próximo año, cuando volverá a caer en una décima.
En cuanto a los países del "corazón" de Europa, la caída de la demanda que viene de los periféricos y las dificultades de que este descenso sea enjugado por las compras desde Asia provocarán que Alemania, Francia y Holanda también vuelvan a la recesión. No obstante, lograrán recuperarse antes que sus vecinos del sur y volverán a tasas positivas de crecimiento ya en el segundo trimestre de 2012, para cuando también se espera una moderación en el ritmo de subida de los precios. La suma de la economía de los países del euro registrará a su vez, según Goldman Sachs, dos trimestres en rojo, con sendos descensos del 0,1% en este periodo.
En el caso de España, hay que señalar que también la contracción de las economías clientes de la nuestra (Alemania, Francia y Holanda) han supuesto el final de la única variable que estaba tirando de nuestro “pobre crecimiento”: las exportaciones. El gran esfuerzo realizado por muchas empresas españolas para vender en el exterior, se ve así frustrado por la contracción de las economías citadas. Sobran comentarios para ilustrar la gravedad de la situación.
En contraste, el Gobierno no dispone apenas de capacidad de maniobra. Ninguna de las políticas convencionales de demanda está disponible. Las de carácter estrictamente monetario dependerán de lo que haga el BCE. Las políticas presupuestarias, aunque formalmente dependientes del Gobierno, hace tiempo que lo único que pueden depararnos son restricciones adicionales de gasto. El BCE o las autoridades alemanas bendicen esa suerte de sacrificios, pero los mercados de bonos ya empiezan a dudar de la rentabilidad del radicalismo fiscal a corto plazo. Los mercados de deuda pública valoran favorablemente esos propósitos de enmienda, pero sin que lleguen al límite de sacrificar las posibilidades de crecimiento económico. Los mercados de acciones tampoco serán favorables: en su comportamiento influyen mucho más las posibilidades de crecimiento de los beneficios de las empresas que cotizan. Lo que ocurrirá sólo si las empresas venden más..
Respecto a los bancos, hay que señalar que la creciente debilidad de la economía está mermando las posibilidades de recuperación del valor de sus activos (créditos a empresas, familias y Administraciones públicas) y, dependiendo en gran medida de ello, la devolución de sus propias deudas a los acreedores en los mercados mayoristas, ya que el acceso a esos mercados no es ahora mucho más fácil que en los peores momentos de la crisis financiera global.
El propio Gobernador del Banco de España, Fernández Ordoñez, ha señalado que lo que lastra las cuentas de las entidades bancarias y genera desconfianza internacional es su inversión inmobiliaria, sobre todo en suelo, al manifestar que "según los cálculos de la Comisión Europea, el BCE y los nuestros, España se recupera moderadamente. Con estas previsiones, y tras la prueba de esfuerzo europea, la banca podría aguantar. Ahora bien, si el mercado continúa cayendo y los activos se deprecian, está claro que hará falta más capital para evitar la insolvencia de los bancos. Hay colchón, pero la crisis no se ha acabado y sigue siendo muy dura". Incluso llegó a decir que la ley permite que el Banco de España llegue a "nuevas intervenciones" además de las habidas con la nacionalización (con 4.751 millones de euros) de tres cajas de ahorro. La crisis no se puede dar por cerrada.
MERCADOS:
Las Bolsas han acumulado importantes caídas en Europa y en Estados Unidos. Pesan el parón del crecimiento en los países avanzados, el temor a una suspensión de pagos en Grecia y las dudas sobre el impacto de la crisis de la deuda en la banca europea.
La Bolsa española en lo que va de año ha caído un 18,8%, y casi un 50% desde sus máximos históricos de noviembre de 2007. Este desplome supone que en cuatro años la capitalización conjunta de las empresas del Ibex 35 se ha visto reducida en 226.347 millones de euros. Y cuanto menor es el valor de mercado de una compañía, más expuesta la deja a una posible oferta (OPA) no deseada.
El ritmo de pérdida de valor bursátil es mayor al recorte de los beneficios empresariales en la mayoría de los casos. La consecuencia de esta asimetría es que el potencial de las compañías se puede comprar a precios mucho más baratos que antes de la crisis. El PER es un ratio que pone en relación la capitalización de una sociedad con sus beneficios. En la última década los grupos cotizados españoles han cotizado a una media de 12 veces sus beneficios, mientras que actualmente el PER del mercado está por debajo de las ocho veces. Otro dato que atestigua la acumulación de auténticas “gangas” es que más de la mitad de los valores del Ibex 35 cotiza actualmente por debajo de su valor contable o valor en libros.
Respecto al mercado inmobiliario, durante el segundo semestre del año la pérdida del valor de las casas se aceleró, sobre todo lastrada por los descensos de precios de la vivienda de segunda mano. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en ese periodo descendieron el 6,8% respecto al mismo trimestre del año anterior. El precio de las viviendas no experimentaba una caída similar desde 2009, que fue, con diferencia, el peor año para el sector. Hasta junio, los precios cayeron en todas las comunidades autónomas, y solo en las islas Baleares lo hicieron por debajo del 5%.
La subida de dos puntos del IVA de julio de 2010, y el fin de las desgravaciones fiscales por la adquisición de vivienda para rentas superiores a los 24.000 euros anuales, en vigor desde el pasado mes de enero, contuvieron la caída de los precios que auguraban los servicios de grandes bancos y consultoras internacionales, y los del FMI o la OCDE. Todos ellos apuntaban que el valor de los pisos en España debía bajar entre el 30% y el 40% en relación a su máximo histórico de finales de 2007. Los datos de los organismos españoles indican, de momento, bajadas inferiores. Según el Ministerio de Fomento, desde el fin del boom inmobiliario los precios han caído el 16,6%, mientras que firmas de tasación como Tinsa elevan ese derrumbe hasta el 22,3%.
De cualquier modo, todos los indicadores coinciden en que esa bajada se ha acentuado durante el primer semestre del año. El descenso ha sido especialmente duro en las viviendas usadas, cuyo precio retrocedió entre abril y junio el 8,3%, la mayor disminución interanual desde el tercer trimestre de 2009. Las casas de obra nueva también perdieron valor con mayor intensidad y se dejaron el 5,2%.
Por otro lado, según datos de la patronal de fabricantes (Anfac) y distribuidores (Ganvam), las matriculaciones de automóviles se situaron en 55.572 unidades el pasado septiembre, con un descenso del 1,3% respecto al mismo mes de 2010. Se trata del peor mes de septiembre de los últimos 15 años, y se sitúan las ventas en el nivel de 1993.
El mercado automovilístico español acumula 14 retrocesos en los últimos 15 meses y solo en agosto pasado, con un crecimiento del 5,9%, interrumpió la tendencia de continuas caídas.
En los meses de verano (julio, agosto y septiembre) se han vendido 181.709 unidades, lo que supone el peor verano desde el año 1989 cuando arranca la serie estadística de la patronal. En los nueve primeros meses del año, las ventas de turismos y todoterrenos totalizaron 623.926 unidades, lo que se traduce en una caída del 20,7% en comparación con el mismo periodo del ejercicio precedente.
EMPRESAS:
Según el escrito de la administración concursal de petición de embargo de los bienes de los Ruiz-Mateos, el grupo Dhul tardaría más de 142 años en pagar su pasivo ordinario de 712 millones de euros, y hasta 76 en caso de aplicar una quita del 50% de las deudas. Para los administradores, la crítica situación patrimonial de la sociedad hace muy probable que la compañía tenga que liquidarse.
El documento considera que la capacidad de pago del grupo empresarial es "claramente insuficiente", y describe las irregularidades cometidas por la familia Ruiz-Mateos, entre las que cita salidas netas de la caja de la compañía de 7,3 millones de euros en 2010 (83 millones de euros contando otros ejercicios). El principal destino de los fondos era la sociedad Bardajera, de la familia Ruiz-Mateos, que aparentemente funcionaba como “caja única”.
Además, el grupo Dhul garantizó deudas de otras empresas de Nueva Rumasa que representaban más de tres veces todo su activo, sus ventas en un periodo de entre 10 y 12 años y el beneficio de explotación de cientos de años, facturando 17,73 millones de euros entre 2006 y 2009 de ventas ficticias a sociedades del grupo.
Tras estudiar el informe, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Granada decretó el embargo preventivo de bienes por valor de 618,26 millones de euros a los Ruiz-Mateos para cubrir el déficit patrimonial total del Grupo Dhul, ante los "visos reales" de calificación de concurso culpable.
jueves, 6 de octubre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
LA SITUACIÓN ECONÓMICA A SEPTIEMBRE 2011: la incertidumbre y desconfianza en niveles máximos
En las economías de Estados Unidos y de la zona euro se han agudizado, aún más si cabe, la incertidumbre y los riesgos sobre el crecimiento económico a corto y a medio plazo. Es apreciable el estancamiento que podría costar la pérdida de más millones de puestos de trabajo, proyectando un modelo de crisis similar al de la Gran Depresión.
GLOBAL:
Nadie tira del carro. Japón lleva dos décadas pérdidas y ha tenido que intervenir en el mercado de divisas para depreciar el Yen tratando de favorecer a sus exportaciones. Incluso China e India, que han permanecido hasta ahora inmunes, han comenzado a notar el impacto de la crisis de la deuda de los países desarrollados, que han disminuido el consumo de productos importados.
Existe una enorme debilidad del consumo en Europa y en Estados Unidos, y son pésimas las noticias para las empresas, ya que el sector privado está prácticamente estancado debido a la ralentización industrial en Alemania y Francia (el índice Ifo de confianza empresarial en Alemania ha caído bruscamente).
Otros inequívocos síntomas de recaída en la crisis, son la bajada del precio del petróleo motivada por la menor demanda, y las fuertes caídas en los mercados de valores.
La locomotora alemana muestra síntomas de flaqueza, ya que en el segundo trimestre registró un débil crecimiento en su PIB del 0,1%. En la misma línea, la producción manufacturera cayó en agosto en todos los países de la eurozona por primera vez en dos años, y los nuevos pedidos para exportaciones registraron un retroceso por segundo mes consecutivo.
Las turbulencias financieras sufridas este verano y la extrema volatilidad de los mercados bursátiles se mantendrán, y las expectativas para los meses próximos no son nada halagüeñas.
Lo peor es que no hay, como en el año 2008, posibilidad de estímulos fiscales para fomentar la actividad. Es más, la eurozona está embarcada en una carrera de recortes en el gasto público para tratar de solventar la crisis de la deuda soberana.
Hace ya tiempo que la política monetaria se ha quedado sin munición, en un contexto de falta de liquidez y de tensión interbancaria similares a los del comienzo de la crisis.
Si añadimos el grave problema del desempleo, está claro que la prioridad de los dirigentes debería ser el crecimiento económico. En contraste, parecen más ocupados en responder, de forma titubeante y con poco éxito a la vista de los resultados, a los dictados de los mercados.
En el foro de los grandes actores de las finanzas, reunidos en Jackson Hole, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, señalo que los bancos europeos necesitan de una " urgente recapitalización sustancial obligatoria a través de los canales privados, si es posible”. Añadiendo, respecto a Europa, que “si bien la consolidación fiscal sigue siendo imprescindible, las políticas económicas deben apoyar el crecimiento”.
Respecto a Estados Unidos, Lagarde señalo que “el equilibrio debe ser justo entre reducir la deuda pública y respaldar la recuperación, sobre todo confrontando seriamente el desempleo a largo plazo”.
ESTADOS UNIDOS:
La economía de Estados Unidos se encuentra en una fase de crecimiento anémico. Se ha “parado en seco”: en el primer trimestre, en tasa anualizada, creció tan sólo un 0,4%, y en el segundo, según lo adelantado, creció un exiguo 1,3%, cuando en realidad se necesita un crecimiento en su producto del 5%, para que mejoren el empleo y su déficit público.
Existen, nada menos, que 25,1 millones de parados, que originan un importante recorte del consumo privado contrayendo a la demanda interna del país. Los precios de la vivienda, situados en niveles del año 2002, no cesan de caer tras cuatro años de desplomes. Según la Reserva Federal, el valor de las propiedades inmobiliarias de las familias ha caído desde 13,5 billones de dólares en 2006, a 5,3 billones en 2009.
Superado el espectáculo político entre republicanos y demócratas, se consiguió elevar el techo de endeudamiento, pero por primera vez en la historia, Estados Unidos vio rebajada la calificación de su deuda por la Agencia Standard & Poor's, lo que provocó una tremenda sacudida en la economía mundial.
Por su parte, el principal prestamista, China, respondió calificando a Estados Unidos de “país adicto a la deuda”, pidiendo al Gobierno de Washington determinadas garantías que difícilmente puede darle, por lo que ha surgido un nuevo riesgo: que el fondo soberano chino reduzca sus adquisiciones de deuda en dólares, agravando los problemas de financiación que padece la economía mundial y repercutiendo en el crecimiento y la creación de empleo.
Por otro lado, se ha sabido que la Reserva Federal norteamericana está controlando de cerca a las filiales en Estados Unidos de los grandes bancos europeos, por temor a que la crisis de la deuda llegue a afectar a Norteamérica.
La preocupación principal de la Reserva Federal es que la crisis de la deuda en la zona euro imponga una carga sobre esos bancos, algo que podría provocar futuras dificultades para financiar préstamos. Y es que la Reserva Federal ha detectado diversos síntomas de debilidad en los bancos, sobre todo en la parte europea, aunque "esos problemas aun no se acercan a la severidad de crisis pasadas", según han señalado diversos analistas.
La desaceleración económica ha obligado a la Casa Blanca a rebajar de manera notable sus previsiones de crecimiento para este año y el siguiente, ya que la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca, prevé que la economía estadounidense crezca a un ritmo del 1,7% en 2011 y del 2,6% en 2012. Se trata de un notable recorte en sus previsiones, ya que en febrero estimaba que el crecimiento de su PIB fuese del 2,7% y 3,5% respectivamente.
En relación al déficit público federal hay que señalar que se ha reducido en este año a 1,3 billones de dólares (8,8% del PIB), frente a los 1,65 billones estimados previamente. Para el año 2012 se espera que se aproxime a una cifra equivalente al 6,1% del Producto Interior Bruto estadounidense.
Por otro lado, la Agencia Federal de la Vivienda ha presentado una demanda multimillonaria masiva contra la banca por negligencia. En total, son 17 entidades las demandadas.
Se trata de una acción legal por la vía civil muy similar a la que en julio lanzó contra el grupo suizo UBS, en la que le reclama 900 millones de dólares (633 millones de euros). Ya avisó en aquel momento el regulador que seguirían demandas contra otros bancos.
Se considera que los bancos faltaron a su obligación de comprobar la calidad de los activos que colocaban en el mercado y fallaron al ver que los hipotecados estaban aportando pruebas falsas o exagerando sus ingresos para hacerse con los préstamos.
Quizás sea la única vía por la que el regulador trata de exigir responsabilidades a Wall Street por los excesos durante los años del boom inmobiliario, buscando un cierto reembolso al contribuyente para limitar las pérdidas con la depreciación de esos activos.
CHINA:
El primer ministro chino, Wen Jiabao, hizo un llamamiento a los países afectados por la crisis de la deuda para que adopten "políticas fiscales y monetarias concretas y responsables".
La economía china creció un 9,5% en el segundo trimestre respecto al mismo periodo del año pasado, lo que supone tan solo una ligera desaceleración frente al 9,7% del primer trimestre. En 2010 subió un 10,3%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predijo en junio que China crecerá un 9,6% este año.
La producción industrial ralentizó ligeramente su crecimiento al 14%, frente al 15,1% en junio, y la inflación alcanzó el 6,5% en julio (el valor más alto desde junio de 2008). Según Wen Jiabao, por ahora, la economía de China mantiene un buen ritmo de crecimiento, advirtiendo la necesidad de mantener alta la guardia ante los riesgos en alza de unos mercados tensos y las oscuras perspectivas económicas mundiales.
La balanza comercial china registró un superávit de 31.480 millones de dólares en julio, gracias a un aumento del 20,4% de las exportaciones, que llegaron a 175.130 millones de dólares, mientras las importaciones subieron un 22,9%.
Ahora bien, muchos analistas opinan que la falta de confianza de los consumidores en Estados Unidos y Europa disminuyendo sus importaciones, acabará afectando a China en los próximos meses.
EUROPA:
Si bien los casos no son parecidos, Francia e Italia, han entrado en la batalla de los ajustes presupuestarios tratando de conseguir estabilizar a sus déficits y, además en el caso de Italia además, como respuesta al fuerte aumento de su prima de riesgo.
Francia, con nada menos que una tasa de endeudamiento equivalente al 84% del PIB, y a pesar de que su economía ha sufrido una importante desaceleración en el segundo trimestre, ha adoptado un conjunto de medidas para cumplir el objetivo de déficit,
Italia, cuya economía no ha crecido prácticamente durante los últimos 10 años y una deuda que supera el 120% del PIB, ha aprobado un ajuste presupuestario adicional al de julio de este año de más de 45.000 millones de euros, incluyendo una subida fiscal para las rentas más altas, la supresión de Ayuntamientos y provincias, junto a recortes adicionales del gasto ministerial.
El programa de ajuste anunciado por Portugal (espectacular subida del IVA, que supone una retirada importante de rentas privadas), el adicional de España, y los que sufren Irlanda y Grecia, dibujan un escenario casi común, en el que aproximadamente el 50% del presupuesto europeo está sometido a importantes restricciones de gasto.
La causa inmediata es que no es posible aplicar políticas fiscales de estimulo a la demanda –ni disminución de impuestos, ni aumento de los gastos públicos- lo que hace aún más difícil la necesaria recuperación del consumo.
Los ajustes presupuestarios y de rentas precisos para mantener la estabilidad monetaria en la región del euro, pueden originar una recaída de Europa en un nuevo ciclo contractivo. Y es que pese al sufrimiento de los recortes, las deudas soberanas no descienden a corto plazo y la tasa de ahorro no aumenta al ritmo suficiente para financiar los gastos nacionales.
Surge, por tanto, una fuerte contradicción en las políticas aplicadas: una política fiscal contractiva fortísima con muy bajos tipos de interés, unida a la incapacidad de conseguir que los créditos bancarios fluyan normalmente como es indispensable en el grave contexto actual.
Son necesarias respuestas urgentes: quizá la reforma de los mercados y más unidad fiscal. A la vista de los resultados, en prácticamente todo el territorio europeo, las medidas adoptadas hasta ahora no parecen rendir los esperados efectos.
Los ataques de los mercados durante el pasado mes de agosto a España e Italia llevaron al euro a una auténtica situación límite, por lo que Francia y Alemania trataron de construir barreras de contención, reforzando las bases de la eurozona por los flancos más débiles, la gobernanza económica y la austeridad fiscal.
Nicolas Sarkozy y Angela Merkel declararon su intención de crear "un verdadero Gobierno económico europeo" que "devuelva la confianza a los mercados" y que suponga "una nueva fase de colaboración en la eurozona". "El euro sigue siendo nuestro futuro, es el fundamento de nuestra prosperidad", señaló el mandatario francés.
Acordaron crear un Consejo Europeo integrado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países miembros de la eurozona, que se reunirá al menos dos veces por año y más si necesario.
Especial mención merece el acuerdo de establecer la denominada, en la teoría económica clásica, "regla de oro" del equilibrio presupuestario. Conlleva que las Constituciones de cada país incluyan un compromiso de disciplina fiscal, al estilo del que figura en la norma alemana. Merkel remachó que se trata de poner "un freno a la deuda". A juicio de los dirigentes, la iniciativa lanzaría un mensaje fuerte a los mercados de la voluntad de las economías de sanear el estado de sus finanzas. Para esto también los líderes europeos proponen un calendario claro, dado que esperan que los 17 países de la zona lo adopten antes del verano del año que viene.
La ley fundamental germana limita al 0,35% del PIB el déficit del Gobierno federal en 2015 y lo prohíbe para los Gobiernos regionales (länder) a partir de 2019. En Francia, Sarkozy quiere presentar la medida para su votación en otoño en su propio Parlamento, en el que la oposición socialista ya ha avisado de sus reticencias.
Además, Alemania y Francia van a trabajar juntos para establecer un impuesto sobre las transacciones financieras que será presentado al resto de los socios europeos durante el mes de septiembre. Se trata para Merkel de "una necesidad evidente", pero a la que algunos países, como el Reino Unido, son reticentes. Aunque no dieron más detalles, el impuesto emularía a la denominada tasa Tobin. La idea ha rondado en todas las cumbres europeas sin que hasta la fecha nadie haya sido capaz de concretarla. La suma conseguida podría ser destinada a algún tipo de fondo europeo de ayuda.
Además, Francia y Alemania pactaron reforzar su propio gobierno económico con dos medidas. La primera consistirá en una armonización del impuesto de sociedades de los dos países (el 33,3% en el caso de Francia y el 29,41% en el de Alemania), decisión que se tomará en un consejo conjunto a principios de 2012. La segunda es el compromiso a coordinar y establecer políticas presupuestarias comunes previas a la aprobación de sus cuentas en los respectivos Parlamentos.
Pese a las reticencias de algunos políticos alemanes, no queda totalmente descartada la emisión de eurobonos para financiar los déficits públicos.
Francia no pedirá a los ricos un gran esfuerzo. Se decantará por aplicar un gravamen excepcional del 3% a los ingresos procedentes del trabajo y de las rentas del capital que superen los 500.000 euros anuales, y lo hará por un plazo de tiempo limitado, hasta que el déficit público se limite al 3% del Producto Interior Bruto (previsto para el año 2013). Esta contribución supondrá un importe estimado de 200 millones de euros en el año 2012.
Igualmente, se eleva el impuesto sobre las ganancias del capital desde el 12,3% al 13,5% y se sube el precio del tabaco en un 6%, entre otras actuaciones de emergencia.
Ahora bien, existe un problema de solvencia de varios de los mayores bancos de la eurozona, en los que el “agujero” de la banca gala está poniendo en peligro al fondo de rescate europeo, como consecuencia de que los bancos franceses tienen comprometidos 37.000 millones en Deuda griega. Con los títulos bancarios “cayendo a plomo”, marcada por el pánico y la inefectividad de los gobiernos y reguladores para frenar la espiral bajista en las Bolsas.
Si bien las tres grandes agencias de calificación de riesgos, por ahora, no se plantean bajar la calificación de la deuda francesa, también se ha visto sometida al castigo de los mercados. La razón, para muchos analistas, es que se trata del país de la eurozona con mayor volumen de deuda pública con respecto al PIB, aunque tiene todavía la máxima calificación de las agencias (triple AAA). Francia es un país vulnerable, sobre todo si empeora aún más la economía griega.
Realmente, la situación se plantea en forma extremadamente delicada en los próximos meses: la crisis de la deuda soberana puede estar provocando otra crisis financiera que provocará a su vez otra gran recesión, dando lugar a más crisis de deuda soberana, lo que supondría el fin del área euro.
Hemos asistido durante el pasado mes de agosto a un episodio más en la crisis de la deuda europea (no será el último), agravado por la falta de reflejos y decisión del BCE a la hora de intervenir en los mercados, ahuyentar a los especuladores y calmar a los asustados inversores.
El ataque fue muy grave, ya que afectó a dos grandes economías de la región del euro (Italia y España), cuya deuda a 10 años llegó a pagar diferenciales respecto a la alemana de más de cuatrocientos puntos básicos. La tormenta amainó relativamente, tras la intervención comprando títulos el Banco Central Europeo, y aún en estos momentos dichos diferenciales se sitúan muy por encima de los 300 puntos (un nivel insoportable para estas economías a medio plazo).
ESPAÑA:
La situación de la economía de nuestro país es muy compleja, y puede agravarse durante los próximos meses. Según algunos cálculos, las facturas impagadas de las Administraciones se han multiplicado por cuatro desde el estallido de la crisis, hasta superar los 50.000 millones. La cifra supone alrededor del 5% del PIB y, unida al desplome de los ingresos y la sequía del crédito, se ha convertido en la pesadilla más cruel para los 3,2 millones de empresas españolas, de las que un 99% son pymes. En marzo de 2009 los impagos a proveedores sumaban 12.300 millones, según el sindicato de inspectores de Hacienda Gestha.
El retraso en los pagos afecta con contundencia a los empresarios de obra civil (15.050 millones de euros de deuda) y a los trabajadores autónomos (14.983 millones de euros). La industria del medicamento (5.450 millones de euros), las empresas de recogida de basura (4.000 millones) y las de limpieza (1.000 millones) están acusando a los Gobiernos de las distintas Administraciones de financiarse a su costa.
Al record de la prima de riesgo española superior a los 400 puntos, alcanzado durante el mes de agosto, hay que unir que el Gobierno ya ha admitido que el crecimiento durante este año será menor. El Ejecutivo reconoce que no será posible el crecimiento de nuestra economía del 1,3% que se había marcado como objetivo este año.
Los datos del segundo trimestre, con el desplome de la inversión y la contención del gasto doméstico, no le han dejado otra opción. El Banco de España ya pronosticó hace meses que el crecimiento del PIB como mucho será del 0,8%.
Los datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) también han arrojado un jarro de agua fría sobre las expectativas. El PIB aumentó un exiguo 0,2% en el segundo trimestre respecto al primero, dos décimas menos que en el periodo de enero a marzo. El avance respecto al año anterior es del 0,7%, lo que también supone una desaceleración de dos décimas.
El frenazo ha sido aún mayor de lo esperado. Las administraciones públicas siguen con el cinturón apretado, y al retroceso de la construcción y de la inversión en bienes de equipo se sumó la marcha atrás en el consumo de los hogares. El gasto doméstico, aunque creció el 0,6% en el segundo trimestre con relación a los primeros meses del año, se redujo de abril a junio un 0,2% respecto al mismo periodo de 2010, algo que no sucedía desde hace año y medio, en plena recesión.
A principios de septiembre, el Congreso de los diputados con el exclusivo apoyo de los dos grandes partidos (PSOE y PP), decidió de forma apresurada la reforma de la Constitución española para introducir la prohibición de los déficits públicos.
El Gobierno y el Partido Popular trataron de justificar la reforma por la necesidad de incrementar la confianza en la economía española. Existe unanimidad en que se trata de una justificación para “salir del paso”, ya que se trata de una medida que no entrará en vigor hasta el año 2020, y que además depende para su concreción de lo que establezca una ley orgánica.
Claramente, la reforma no es una respuesta a los mercados, sino a los dos miembros de la eurozona que han sido más reticentes a la compra de deuda española e italiana por parte del Banco Central Europeo, y que también se han mostrado más reacios a la imprescindible creación de los eurobonos (Francia y Alemania).
Sin embargo, los mercados no se dieron por enterados: la Bolsa española lideró las pérdidas en Europa, con una caída del 1,4%, y la prima de riesgo de los bonos españoles aumentó. La desconfianza se mantiene pese a la reforma.
Por otro lado, Agosto fue otro mal mes para el mercado laboral. Según el registro de los Servicios Públicos de Empleo, el paro aumentó en 51.185 personas respecto al mes anterior (un 1,25% más). Se quiebra así una racha de cuatro meses consecutivos con recortes en el número de parados, una tendencia que ya había perdido fuelle en julio.
El incremento del paro registrado, como viene ocurriendo desde mediados de 2009, es menor que el del año pasado (algo más de 61.000 parados en agosto), pero la diferencia es ya muy escasa. El Ministerio de Trabajo destacó que es el mejor dato en este mes desde 2006, pero hasta entonces lo habitual era que el desempleo aumentara, por el final anticipado de contratos relacionados con la temporada turística, entre 20.000 y 30.000 personas respecto a julio.
En agosto, el paro creció sobre todo en el sector servicios, en 37.707 personas (1,59%), seguido de la construcción, en 10.392 (1,44%), y la industria, con 9.421 (2 %), aunque bajó entre el colectivo sin empleo anterior en 3.868 (-1,06%) y en la agricultura, en 2.467 (-1,75%). Solo Navarra, La Rioja y Canarias esquivaron el aumento del paro registrado, mientras que Cataluña, Murcia y Extremadura encabezaron las subidas, con incrementos superiores al 2% respecto a julio.
Tras el alza del mes pasado, el número de parados registrados se eleva a 4.130927 personas. Como se sabe, este registro, basado en el número de personas que dicen buscar trabajo en los registros de los Servicios Públicos de Empleo, es diferente al que realiza el Instituto Nacional de Estadística, que situó el desempleo en 4,8 millones de personas entre abril y junio. El INE hace sus estimaciones a partir de una Encuesta de Población Activa (EPA), que los expertos suelen preferir para tomar el pulso al mercado laboral.
En la comparación interanual, el aumento del paro registrado sigue por encima del 4%, cuando en el primer tercio del año esa tasa había disminuido al 3%.
Lo inesperado fue el hecho de que el número de afiliaciones cayó (136.834 ocupados menos), como también es normal en agosto. Pero lo que ya no es tan corriente durante la crisis económica es que el descenso en las afiliaciones sea mayor que en el mismo mes del año anterior.
MERCADOS:
En el momento de redactar este análisis, los mercados europeos se han desplomado ante el temor a una nueva recesión a ambos lados del Atlántico, dando lugar a un nuevo "lunes negro", donde el Ibex sufrió la tercera mayor caída del año.
Las Bolsas, han sufrido fuertes caídas por el miedo al nuevo escenario que se avecina de Gran Recesión. Los bancos se hundieron en la Bolsa, los bonos italianos recibieron un duro castigo por undécima jornada consecutiva, pero sobre todo la deuda de Grecia señala ya inequívocamente el camino de la suspensión de pagos. El bono griego a dos años ha llegado a pagar en algunos momentos tipos de interés del 50%, señalando que la probabilidad de quiebra es exageradamente elevada: los mercados se cobran en intereses el capital que quizá ya no recuperen.
Existe un doble desafío: la amenaza de recaída en la economía global que va calando, especialmente en Europa y Estados Unidos; y la grave circunstancia de crisis fiscal europea cada vez más patente, con dos boquetes abiertos en Grecia e Italia (y a su rebufo, España) que contrastan con la proverbial inacción de los líderes europeos, incapaces de hacer valer el acuerdo alcanzado en julio para rescatar a Atenas.
Realmente, la incertidumbre es enorme. La Bolsa española ha sufrido importantes caídas, y en todos los parqués europeos ha ocurrido lo mismo, arrastrados por los bancos.
Las primas de riesgo de los periféricos (el sobrecoste que pagan los países que despiertan más dudas) se fueron otra vez por las nubes. La prima de riesgo italiana escaló hasta los 371 puntos, y la española hasta los 341 puntos. El miedo se ha llevado el dinero a otros sitios: los intereses de la deuda a 10 años de Alemania y Estados Unidos (los bonos a los que acuden los inversores en tiempos de desasosiego) cayeron en ambos casos por debajo del 2% por primera vez. Se trata de un listón que para los analistas da muestras de la creciente probabilidad de recaída en la recesión.
El oro, el dólar y el franco suizo (valores refugio por antonomasia) volvieron a subir ante esa búsqueda de seguridad por parte de los inversores.
EMPRESAS:
A consecuencia de la crisis, los beneficios de las empresas han caído, y sin embargo no se han visto afectados los bolsillos de los encargados de dirigirlas.
De enero a junio de este año las empresas del Ibex 35 ganaron 19.970 millones de euros. Esta cantidad supone una caída del 6,13% respecto a los beneficios obtenidos en el mismo periodo del año anterior
En este contexto, los consejeros y miembros de la alta dirección han visto incrementarse de forma notable sus honorarios. En el caso de los componentes de los consejos de administración de los grupos del Ibex la retribución agregada en el primer semestre de 2011 sumó 120,6 millones de euros, cifra que equivale a un incremento del 13,7% sobre 2010. Por lo que se refiere a los directivos, estos se embolsaron 151,5 millones, un 14% más.
GLOBAL:
Nadie tira del carro. Japón lleva dos décadas pérdidas y ha tenido que intervenir en el mercado de divisas para depreciar el Yen tratando de favorecer a sus exportaciones. Incluso China e India, que han permanecido hasta ahora inmunes, han comenzado a notar el impacto de la crisis de la deuda de los países desarrollados, que han disminuido el consumo de productos importados.
Existe una enorme debilidad del consumo en Europa y en Estados Unidos, y son pésimas las noticias para las empresas, ya que el sector privado está prácticamente estancado debido a la ralentización industrial en Alemania y Francia (el índice Ifo de confianza empresarial en Alemania ha caído bruscamente).
Otros inequívocos síntomas de recaída en la crisis, son la bajada del precio del petróleo motivada por la menor demanda, y las fuertes caídas en los mercados de valores.
La locomotora alemana muestra síntomas de flaqueza, ya que en el segundo trimestre registró un débil crecimiento en su PIB del 0,1%. En la misma línea, la producción manufacturera cayó en agosto en todos los países de la eurozona por primera vez en dos años, y los nuevos pedidos para exportaciones registraron un retroceso por segundo mes consecutivo.
Las turbulencias financieras sufridas este verano y la extrema volatilidad de los mercados bursátiles se mantendrán, y las expectativas para los meses próximos no son nada halagüeñas.
Lo peor es que no hay, como en el año 2008, posibilidad de estímulos fiscales para fomentar la actividad. Es más, la eurozona está embarcada en una carrera de recortes en el gasto público para tratar de solventar la crisis de la deuda soberana.
Hace ya tiempo que la política monetaria se ha quedado sin munición, en un contexto de falta de liquidez y de tensión interbancaria similares a los del comienzo de la crisis.
Si añadimos el grave problema del desempleo, está claro que la prioridad de los dirigentes debería ser el crecimiento económico. En contraste, parecen más ocupados en responder, de forma titubeante y con poco éxito a la vista de los resultados, a los dictados de los mercados.
En el foro de los grandes actores de las finanzas, reunidos en Jackson Hole, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, señalo que los bancos europeos necesitan de una " urgente recapitalización sustancial obligatoria a través de los canales privados, si es posible”. Añadiendo, respecto a Europa, que “si bien la consolidación fiscal sigue siendo imprescindible, las políticas económicas deben apoyar el crecimiento”.
Respecto a Estados Unidos, Lagarde señalo que “el equilibrio debe ser justo entre reducir la deuda pública y respaldar la recuperación, sobre todo confrontando seriamente el desempleo a largo plazo”.
ESTADOS UNIDOS:
La economía de Estados Unidos se encuentra en una fase de crecimiento anémico. Se ha “parado en seco”: en el primer trimestre, en tasa anualizada, creció tan sólo un 0,4%, y en el segundo, según lo adelantado, creció un exiguo 1,3%, cuando en realidad se necesita un crecimiento en su producto del 5%, para que mejoren el empleo y su déficit público.
Existen, nada menos, que 25,1 millones de parados, que originan un importante recorte del consumo privado contrayendo a la demanda interna del país. Los precios de la vivienda, situados en niveles del año 2002, no cesan de caer tras cuatro años de desplomes. Según la Reserva Federal, el valor de las propiedades inmobiliarias de las familias ha caído desde 13,5 billones de dólares en 2006, a 5,3 billones en 2009.
Superado el espectáculo político entre republicanos y demócratas, se consiguió elevar el techo de endeudamiento, pero por primera vez en la historia, Estados Unidos vio rebajada la calificación de su deuda por la Agencia Standard & Poor's, lo que provocó una tremenda sacudida en la economía mundial.
Por su parte, el principal prestamista, China, respondió calificando a Estados Unidos de “país adicto a la deuda”, pidiendo al Gobierno de Washington determinadas garantías que difícilmente puede darle, por lo que ha surgido un nuevo riesgo: que el fondo soberano chino reduzca sus adquisiciones de deuda en dólares, agravando los problemas de financiación que padece la economía mundial y repercutiendo en el crecimiento y la creación de empleo.
Por otro lado, se ha sabido que la Reserva Federal norteamericana está controlando de cerca a las filiales en Estados Unidos de los grandes bancos europeos, por temor a que la crisis de la deuda llegue a afectar a Norteamérica.
La preocupación principal de la Reserva Federal es que la crisis de la deuda en la zona euro imponga una carga sobre esos bancos, algo que podría provocar futuras dificultades para financiar préstamos. Y es que la Reserva Federal ha detectado diversos síntomas de debilidad en los bancos, sobre todo en la parte europea, aunque "esos problemas aun no se acercan a la severidad de crisis pasadas", según han señalado diversos analistas.
La desaceleración económica ha obligado a la Casa Blanca a rebajar de manera notable sus previsiones de crecimiento para este año y el siguiente, ya que la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca, prevé que la economía estadounidense crezca a un ritmo del 1,7% en 2011 y del 2,6% en 2012. Se trata de un notable recorte en sus previsiones, ya que en febrero estimaba que el crecimiento de su PIB fuese del 2,7% y 3,5% respectivamente.
En relación al déficit público federal hay que señalar que se ha reducido en este año a 1,3 billones de dólares (8,8% del PIB), frente a los 1,65 billones estimados previamente. Para el año 2012 se espera que se aproxime a una cifra equivalente al 6,1% del Producto Interior Bruto estadounidense.
Por otro lado, la Agencia Federal de la Vivienda ha presentado una demanda multimillonaria masiva contra la banca por negligencia. En total, son 17 entidades las demandadas.
Se trata de una acción legal por la vía civil muy similar a la que en julio lanzó contra el grupo suizo UBS, en la que le reclama 900 millones de dólares (633 millones de euros). Ya avisó en aquel momento el regulador que seguirían demandas contra otros bancos.
Se considera que los bancos faltaron a su obligación de comprobar la calidad de los activos que colocaban en el mercado y fallaron al ver que los hipotecados estaban aportando pruebas falsas o exagerando sus ingresos para hacerse con los préstamos.
Quizás sea la única vía por la que el regulador trata de exigir responsabilidades a Wall Street por los excesos durante los años del boom inmobiliario, buscando un cierto reembolso al contribuyente para limitar las pérdidas con la depreciación de esos activos.
CHINA:
El primer ministro chino, Wen Jiabao, hizo un llamamiento a los países afectados por la crisis de la deuda para que adopten "políticas fiscales y monetarias concretas y responsables".
La economía china creció un 9,5% en el segundo trimestre respecto al mismo periodo del año pasado, lo que supone tan solo una ligera desaceleración frente al 9,7% del primer trimestre. En 2010 subió un 10,3%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predijo en junio que China crecerá un 9,6% este año.
La producción industrial ralentizó ligeramente su crecimiento al 14%, frente al 15,1% en junio, y la inflación alcanzó el 6,5% en julio (el valor más alto desde junio de 2008). Según Wen Jiabao, por ahora, la economía de China mantiene un buen ritmo de crecimiento, advirtiendo la necesidad de mantener alta la guardia ante los riesgos en alza de unos mercados tensos y las oscuras perspectivas económicas mundiales.
La balanza comercial china registró un superávit de 31.480 millones de dólares en julio, gracias a un aumento del 20,4% de las exportaciones, que llegaron a 175.130 millones de dólares, mientras las importaciones subieron un 22,9%.
Ahora bien, muchos analistas opinan que la falta de confianza de los consumidores en Estados Unidos y Europa disminuyendo sus importaciones, acabará afectando a China en los próximos meses.
EUROPA:
Si bien los casos no son parecidos, Francia e Italia, han entrado en la batalla de los ajustes presupuestarios tratando de conseguir estabilizar a sus déficits y, además en el caso de Italia además, como respuesta al fuerte aumento de su prima de riesgo.
Francia, con nada menos que una tasa de endeudamiento equivalente al 84% del PIB, y a pesar de que su economía ha sufrido una importante desaceleración en el segundo trimestre, ha adoptado un conjunto de medidas para cumplir el objetivo de déficit,
Italia, cuya economía no ha crecido prácticamente durante los últimos 10 años y una deuda que supera el 120% del PIB, ha aprobado un ajuste presupuestario adicional al de julio de este año de más de 45.000 millones de euros, incluyendo una subida fiscal para las rentas más altas, la supresión de Ayuntamientos y provincias, junto a recortes adicionales del gasto ministerial.
El programa de ajuste anunciado por Portugal (espectacular subida del IVA, que supone una retirada importante de rentas privadas), el adicional de España, y los que sufren Irlanda y Grecia, dibujan un escenario casi común, en el que aproximadamente el 50% del presupuesto europeo está sometido a importantes restricciones de gasto.
La causa inmediata es que no es posible aplicar políticas fiscales de estimulo a la demanda –ni disminución de impuestos, ni aumento de los gastos públicos- lo que hace aún más difícil la necesaria recuperación del consumo.
Los ajustes presupuestarios y de rentas precisos para mantener la estabilidad monetaria en la región del euro, pueden originar una recaída de Europa en un nuevo ciclo contractivo. Y es que pese al sufrimiento de los recortes, las deudas soberanas no descienden a corto plazo y la tasa de ahorro no aumenta al ritmo suficiente para financiar los gastos nacionales.
Surge, por tanto, una fuerte contradicción en las políticas aplicadas: una política fiscal contractiva fortísima con muy bajos tipos de interés, unida a la incapacidad de conseguir que los créditos bancarios fluyan normalmente como es indispensable en el grave contexto actual.
Son necesarias respuestas urgentes: quizá la reforma de los mercados y más unidad fiscal. A la vista de los resultados, en prácticamente todo el territorio europeo, las medidas adoptadas hasta ahora no parecen rendir los esperados efectos.
Los ataques de los mercados durante el pasado mes de agosto a España e Italia llevaron al euro a una auténtica situación límite, por lo que Francia y Alemania trataron de construir barreras de contención, reforzando las bases de la eurozona por los flancos más débiles, la gobernanza económica y la austeridad fiscal.
Nicolas Sarkozy y Angela Merkel declararon su intención de crear "un verdadero Gobierno económico europeo" que "devuelva la confianza a los mercados" y que suponga "una nueva fase de colaboración en la eurozona". "El euro sigue siendo nuestro futuro, es el fundamento de nuestra prosperidad", señaló el mandatario francés.
Acordaron crear un Consejo Europeo integrado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 17 países miembros de la eurozona, que se reunirá al menos dos veces por año y más si necesario.
Especial mención merece el acuerdo de establecer la denominada, en la teoría económica clásica, "regla de oro" del equilibrio presupuestario. Conlleva que las Constituciones de cada país incluyan un compromiso de disciplina fiscal, al estilo del que figura en la norma alemana. Merkel remachó que se trata de poner "un freno a la deuda". A juicio de los dirigentes, la iniciativa lanzaría un mensaje fuerte a los mercados de la voluntad de las economías de sanear el estado de sus finanzas. Para esto también los líderes europeos proponen un calendario claro, dado que esperan que los 17 países de la zona lo adopten antes del verano del año que viene.
La ley fundamental germana limita al 0,35% del PIB el déficit del Gobierno federal en 2015 y lo prohíbe para los Gobiernos regionales (länder) a partir de 2019. En Francia, Sarkozy quiere presentar la medida para su votación en otoño en su propio Parlamento, en el que la oposición socialista ya ha avisado de sus reticencias.
Además, Alemania y Francia van a trabajar juntos para establecer un impuesto sobre las transacciones financieras que será presentado al resto de los socios europeos durante el mes de septiembre. Se trata para Merkel de "una necesidad evidente", pero a la que algunos países, como el Reino Unido, son reticentes. Aunque no dieron más detalles, el impuesto emularía a la denominada tasa Tobin. La idea ha rondado en todas las cumbres europeas sin que hasta la fecha nadie haya sido capaz de concretarla. La suma conseguida podría ser destinada a algún tipo de fondo europeo de ayuda.
Además, Francia y Alemania pactaron reforzar su propio gobierno económico con dos medidas. La primera consistirá en una armonización del impuesto de sociedades de los dos países (el 33,3% en el caso de Francia y el 29,41% en el de Alemania), decisión que se tomará en un consejo conjunto a principios de 2012. La segunda es el compromiso a coordinar y establecer políticas presupuestarias comunes previas a la aprobación de sus cuentas en los respectivos Parlamentos.
Pese a las reticencias de algunos políticos alemanes, no queda totalmente descartada la emisión de eurobonos para financiar los déficits públicos.
Francia no pedirá a los ricos un gran esfuerzo. Se decantará por aplicar un gravamen excepcional del 3% a los ingresos procedentes del trabajo y de las rentas del capital que superen los 500.000 euros anuales, y lo hará por un plazo de tiempo limitado, hasta que el déficit público se limite al 3% del Producto Interior Bruto (previsto para el año 2013). Esta contribución supondrá un importe estimado de 200 millones de euros en el año 2012.
Igualmente, se eleva el impuesto sobre las ganancias del capital desde el 12,3% al 13,5% y se sube el precio del tabaco en un 6%, entre otras actuaciones de emergencia.
Ahora bien, existe un problema de solvencia de varios de los mayores bancos de la eurozona, en los que el “agujero” de la banca gala está poniendo en peligro al fondo de rescate europeo, como consecuencia de que los bancos franceses tienen comprometidos 37.000 millones en Deuda griega. Con los títulos bancarios “cayendo a plomo”, marcada por el pánico y la inefectividad de los gobiernos y reguladores para frenar la espiral bajista en las Bolsas.
Si bien las tres grandes agencias de calificación de riesgos, por ahora, no se plantean bajar la calificación de la deuda francesa, también se ha visto sometida al castigo de los mercados. La razón, para muchos analistas, es que se trata del país de la eurozona con mayor volumen de deuda pública con respecto al PIB, aunque tiene todavía la máxima calificación de las agencias (triple AAA). Francia es un país vulnerable, sobre todo si empeora aún más la economía griega.
Realmente, la situación se plantea en forma extremadamente delicada en los próximos meses: la crisis de la deuda soberana puede estar provocando otra crisis financiera que provocará a su vez otra gran recesión, dando lugar a más crisis de deuda soberana, lo que supondría el fin del área euro.
Hemos asistido durante el pasado mes de agosto a un episodio más en la crisis de la deuda europea (no será el último), agravado por la falta de reflejos y decisión del BCE a la hora de intervenir en los mercados, ahuyentar a los especuladores y calmar a los asustados inversores.
El ataque fue muy grave, ya que afectó a dos grandes economías de la región del euro (Italia y España), cuya deuda a 10 años llegó a pagar diferenciales respecto a la alemana de más de cuatrocientos puntos básicos. La tormenta amainó relativamente, tras la intervención comprando títulos el Banco Central Europeo, y aún en estos momentos dichos diferenciales se sitúan muy por encima de los 300 puntos (un nivel insoportable para estas economías a medio plazo).
ESPAÑA:
La situación de la economía de nuestro país es muy compleja, y puede agravarse durante los próximos meses. Según algunos cálculos, las facturas impagadas de las Administraciones se han multiplicado por cuatro desde el estallido de la crisis, hasta superar los 50.000 millones. La cifra supone alrededor del 5% del PIB y, unida al desplome de los ingresos y la sequía del crédito, se ha convertido en la pesadilla más cruel para los 3,2 millones de empresas españolas, de las que un 99% son pymes. En marzo de 2009 los impagos a proveedores sumaban 12.300 millones, según el sindicato de inspectores de Hacienda Gestha.
El retraso en los pagos afecta con contundencia a los empresarios de obra civil (15.050 millones de euros de deuda) y a los trabajadores autónomos (14.983 millones de euros). La industria del medicamento (5.450 millones de euros), las empresas de recogida de basura (4.000 millones) y las de limpieza (1.000 millones) están acusando a los Gobiernos de las distintas Administraciones de financiarse a su costa.
Al record de la prima de riesgo española superior a los 400 puntos, alcanzado durante el mes de agosto, hay que unir que el Gobierno ya ha admitido que el crecimiento durante este año será menor. El Ejecutivo reconoce que no será posible el crecimiento de nuestra economía del 1,3% que se había marcado como objetivo este año.
Los datos del segundo trimestre, con el desplome de la inversión y la contención del gasto doméstico, no le han dejado otra opción. El Banco de España ya pronosticó hace meses que el crecimiento del PIB como mucho será del 0,8%.
Los datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) también han arrojado un jarro de agua fría sobre las expectativas. El PIB aumentó un exiguo 0,2% en el segundo trimestre respecto al primero, dos décimas menos que en el periodo de enero a marzo. El avance respecto al año anterior es del 0,7%, lo que también supone una desaceleración de dos décimas.
El frenazo ha sido aún mayor de lo esperado. Las administraciones públicas siguen con el cinturón apretado, y al retroceso de la construcción y de la inversión en bienes de equipo se sumó la marcha atrás en el consumo de los hogares. El gasto doméstico, aunque creció el 0,6% en el segundo trimestre con relación a los primeros meses del año, se redujo de abril a junio un 0,2% respecto al mismo periodo de 2010, algo que no sucedía desde hace año y medio, en plena recesión.
A principios de septiembre, el Congreso de los diputados con el exclusivo apoyo de los dos grandes partidos (PSOE y PP), decidió de forma apresurada la reforma de la Constitución española para introducir la prohibición de los déficits públicos.
El Gobierno y el Partido Popular trataron de justificar la reforma por la necesidad de incrementar la confianza en la economía española. Existe unanimidad en que se trata de una justificación para “salir del paso”, ya que se trata de una medida que no entrará en vigor hasta el año 2020, y que además depende para su concreción de lo que establezca una ley orgánica.
Claramente, la reforma no es una respuesta a los mercados, sino a los dos miembros de la eurozona que han sido más reticentes a la compra de deuda española e italiana por parte del Banco Central Europeo, y que también se han mostrado más reacios a la imprescindible creación de los eurobonos (Francia y Alemania).
Sin embargo, los mercados no se dieron por enterados: la Bolsa española lideró las pérdidas en Europa, con una caída del 1,4%, y la prima de riesgo de los bonos españoles aumentó. La desconfianza se mantiene pese a la reforma.
Por otro lado, Agosto fue otro mal mes para el mercado laboral. Según el registro de los Servicios Públicos de Empleo, el paro aumentó en 51.185 personas respecto al mes anterior (un 1,25% más). Se quiebra así una racha de cuatro meses consecutivos con recortes en el número de parados, una tendencia que ya había perdido fuelle en julio.
El incremento del paro registrado, como viene ocurriendo desde mediados de 2009, es menor que el del año pasado (algo más de 61.000 parados en agosto), pero la diferencia es ya muy escasa. El Ministerio de Trabajo destacó que es el mejor dato en este mes desde 2006, pero hasta entonces lo habitual era que el desempleo aumentara, por el final anticipado de contratos relacionados con la temporada turística, entre 20.000 y 30.000 personas respecto a julio.
En agosto, el paro creció sobre todo en el sector servicios, en 37.707 personas (1,59%), seguido de la construcción, en 10.392 (1,44%), y la industria, con 9.421 (2 %), aunque bajó entre el colectivo sin empleo anterior en 3.868 (-1,06%) y en la agricultura, en 2.467 (-1,75%). Solo Navarra, La Rioja y Canarias esquivaron el aumento del paro registrado, mientras que Cataluña, Murcia y Extremadura encabezaron las subidas, con incrementos superiores al 2% respecto a julio.
Tras el alza del mes pasado, el número de parados registrados se eleva a 4.130927 personas. Como se sabe, este registro, basado en el número de personas que dicen buscar trabajo en los registros de los Servicios Públicos de Empleo, es diferente al que realiza el Instituto Nacional de Estadística, que situó el desempleo en 4,8 millones de personas entre abril y junio. El INE hace sus estimaciones a partir de una Encuesta de Población Activa (EPA), que los expertos suelen preferir para tomar el pulso al mercado laboral.
En la comparación interanual, el aumento del paro registrado sigue por encima del 4%, cuando en el primer tercio del año esa tasa había disminuido al 3%.
Lo inesperado fue el hecho de que el número de afiliaciones cayó (136.834 ocupados menos), como también es normal en agosto. Pero lo que ya no es tan corriente durante la crisis económica es que el descenso en las afiliaciones sea mayor que en el mismo mes del año anterior.
MERCADOS:
En el momento de redactar este análisis, los mercados europeos se han desplomado ante el temor a una nueva recesión a ambos lados del Atlántico, dando lugar a un nuevo "lunes negro", donde el Ibex sufrió la tercera mayor caída del año.
Las Bolsas, han sufrido fuertes caídas por el miedo al nuevo escenario que se avecina de Gran Recesión. Los bancos se hundieron en la Bolsa, los bonos italianos recibieron un duro castigo por undécima jornada consecutiva, pero sobre todo la deuda de Grecia señala ya inequívocamente el camino de la suspensión de pagos. El bono griego a dos años ha llegado a pagar en algunos momentos tipos de interés del 50%, señalando que la probabilidad de quiebra es exageradamente elevada: los mercados se cobran en intereses el capital que quizá ya no recuperen.
Existe un doble desafío: la amenaza de recaída en la economía global que va calando, especialmente en Europa y Estados Unidos; y la grave circunstancia de crisis fiscal europea cada vez más patente, con dos boquetes abiertos en Grecia e Italia (y a su rebufo, España) que contrastan con la proverbial inacción de los líderes europeos, incapaces de hacer valer el acuerdo alcanzado en julio para rescatar a Atenas.
Realmente, la incertidumbre es enorme. La Bolsa española ha sufrido importantes caídas, y en todos los parqués europeos ha ocurrido lo mismo, arrastrados por los bancos.
Las primas de riesgo de los periféricos (el sobrecoste que pagan los países que despiertan más dudas) se fueron otra vez por las nubes. La prima de riesgo italiana escaló hasta los 371 puntos, y la española hasta los 341 puntos. El miedo se ha llevado el dinero a otros sitios: los intereses de la deuda a 10 años de Alemania y Estados Unidos (los bonos a los que acuden los inversores en tiempos de desasosiego) cayeron en ambos casos por debajo del 2% por primera vez. Se trata de un listón que para los analistas da muestras de la creciente probabilidad de recaída en la recesión.
El oro, el dólar y el franco suizo (valores refugio por antonomasia) volvieron a subir ante esa búsqueda de seguridad por parte de los inversores.
EMPRESAS:
A consecuencia de la crisis, los beneficios de las empresas han caído, y sin embargo no se han visto afectados los bolsillos de los encargados de dirigirlas.
De enero a junio de este año las empresas del Ibex 35 ganaron 19.970 millones de euros. Esta cantidad supone una caída del 6,13% respecto a los beneficios obtenidos en el mismo periodo del año anterior
En este contexto, los consejeros y miembros de la alta dirección han visto incrementarse de forma notable sus honorarios. En el caso de los componentes de los consejos de administración de los grupos del Ibex la retribución agregada en el primer semestre de 2011 sumó 120,6 millones de euros, cifra que equivale a un incremento del 13,7% sobre 2010. Por lo que se refiere a los directivos, estos se embolsaron 151,5 millones, un 14% más.
miércoles, 15 de junio de 2011
SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL JUNIO 2011: la amenaza griega.
Se sabía que la salida a la Gran Recesión no iba a ser nada fácil, pero incluso para los más pesimistas, no tan difícil. El rebrote de los problemas de la crisis griega, las dudas sobre el mercado de trabajo en Estados Unidos (la creación de empleo neto no agrícola en mayo fue de 54.000 puestos frente a los previstos de 165.000 puestos),y los graves problemas del director del FMI, no han hecho sino avivar la incertidumbre.
GLOBAL:
El caso Dominique Strauss-Kahn puede provocar varios daños colaterales:
El primero, sobre el rescate a la economía griega (y la de otros países, llegado el caso). No en vano, el político francés ha sido uno de sus más firmes defensores.
El segundo, es sobre el propio Fondo Monetario Internacional. Strauss-Kahn había logrado revitalizar la institución y vencido su tradicional ortodoxia, apostando por nuevos caminos (hace poco habló a favor de los controles de capitales en los países emergentes).
El Fondo, fuertemente cuestionado en el pasado por haber estado aletargado en turbulencias anteriores, recuperó su figura de gran árbitro internacional, poco después de la llegada del francés a la dirección general a finales de 2007.
Desde entonces, en varios momentos de vital importancia, el FMI ha desempeñado un papel relevante en la salida a la crisis, impulsando la cooperación internacional en los primeros momentos de la crisis financiera, limando asperezas entre las grandes potencias cuando estaban enfrentadas (entre los partidarios de los planes de estímulo y los defensores de la austeridad), defendiendo una mayor regulación y diseñando los rescates de países afectados por los problemas de la deuda soberana, como Grecia o Portugal.
La detención de Strauss-Kahn tiene un impacto claro para el FMI y para su imagen, por mucho que la entidad haya anunciado que continua plenamente operativa.
Ante los problemas, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, ha dado el paso de postularse para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lagarde tiene un historial brillante y es la gran favorita al contar con el respaldo unánime de Europa y en general de los países ricos, aunque su candidatura deberá sortear algunos obstáculos: la herencia francesa de Strauss-Kahn, el hecho de que ninguno de los tres últimos directores europeos haya agotado su mandato y el denominado caso Tapie, un viejo y complicado litigio empresarial que aún colea. Pero sobre todo deberá lidiar con la firme oposición de los países emergentes a perpetuar la tradición de que tenga que ser un europeo quien lidere el FMI.
Los BRICS (siglas de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han dado un paso adelante: instando a “abandonar la obsoleta convención no escrita que requiere que el jefe del FMI proceda necesariamente de Europa”. Esa tradición “resta legitimidad al Fondo”, según los cinco países, que reclamaron un proceso de elección “competitivo, realmente transparente y basado en los méritos de los candidatos” y no en su nacionalidad.
Incluso China ha lanzado señales contradictorias al suscribir el comunicado de los BRICS, pero dejando entrever sus simpatías por Lagarde, que ha jugado un papel clave en la presidencia francesa del G-20 ante la guerra de divisas, para tratar de contener las presiones estadounidenses contra el gigante asiático.
ESTADOS UNIDOS:
En un interesante artículo el nobel Paul Krugman se refiere al problema del paro, cita a España dentro de Europa y a Estados Unidos con casi 14 millones de desempleados. Plantea que, frente a esta tragedia que debería ser la principal prioridad económica, se ha impuesto el consenso a ambos lados del Atlántico de los que manejan los hilos, sobre que no se puede, ni se debe hacer nada respecto al empleo.
Alude Krugman al informe de la OCDE sobre previsiones económicas, como reflejo de las elites económicas europeas, que señala que “el margen de maniobra de las políticas macroeconómicas para abordar el problema del desempleo se ha agotado en su mayoría, instando a los países a centrarse en reformas a largo plazo”. Estas políticas tienen poco impacto a corto plazo sobre la actual situación grave de desempleo.
Según Krugman, “el núcleo de nuestro problema económico lo constituye en realidad la deuda -principalmente la deuda hipotecaria- que las familias asumieron durante los años de la burbuja de la última década. Ahora que la burbuja ha estallado, esa deuda está actuando como un lastre del que no consigue librarse la economía, impidiendo cualquier recuperación real del empleo. Y una vez que uno cae en la cuenta de que el problema es la sobrecarga de deuda privada, se percata de que hay algunas cosas que se podrían hacer al respecto”.
Postula Krugman que se de empleo a los parados en cosas útiles como reparar carreteras (lo cual, al aumentar los ingresos, también facilitaría que las familias devolviesen lo que deben). De la misma forma, plantea un programa gubernamental de modificación de hipotecas, para reducir las deudas de los propietarios de viviendas en apuros. Incluso llega a señalar como deseable “que la inflación volviese a subir hasta el 4%, lo que contribuiría a reducir la carga real de la deuda”.
Afirma el nobel que si bien estas políticas serían poco ortodoxas, también lo son los problemas económicos a los que nos enfrentamos. Y señala: “quienes advierten sobre los riesgos de la acción deben explicar por qué estos riesgos deberían preocuparnos más que la certeza de que seguiremos sufriendo masivamente si no hacemos nada”.
Krugman afirma ser consciente de los obstáculos políticos que dificultan que realmente se ponga en práctica cualquiera de las políticas que podrían funcionar. Pero esa no es razón para dejar de hablar del asunto.
Por otro lado, la Fiscalía del Estado de Nueva York ha vuelto a resucitar la investigación contra los grandes bancos de Wall Street por las prácticas que siguieron durante la burbuja inmobiliaria en la titulización de deuda vinculada a hipotecas de baja calidad. Entre las entidades examinadas están, de momento, los gigantes Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.
La nueva investigación del fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, se encuentra en una fase preliminar, de recopilación de información y documentos. Su predecesor en la fiscalía, el actual gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ya inició un expediente similar tras la quiebra de Lehman Brothers. Ese caso no acabó en ninguna acción concreta, pero su material podría ser muy útil en la nueva investigación.
La intención del fiscal es examinarlo todo, desde las prácticas que se siguieron en la concesión de hipotecas hasta el empaquetado y despiece de la deuda que se ofreció a los inversores en forma de titulizaciones y derivados. La investigación de Schneiderman lleva abierta varias semanas, pero es pronto aún para saber si desembocará en una acción por la vía civil o criminal.
Tampoco se descarta que otros bancos pudieran ser objeto de investigación por el papel que tuvieron en la crisis hipotecaria. La titulización de deuda con alto riesgo de impago fue uno de los factores detrás del terremoto financiero que arrastró a la economía a la Gran Recesión. Dos años y medio después, la única entidad sancionada por estas prácticas ha sido Goldman Sachs.
El Congreso de Estados Unidos, en el examen que hizo de las causas de la crisis, culpó a estas tres entidades de haber alimentado con sus prácticas el colapso del mercado de deuda. Pero en el mismo paquete, y sin exigir responsabilidades, metió a los reguladores, las agencias de calificación y los propietarios que sabiendo que no podían pagar solicitaron créditos.
En paralelo, sigue abierta la negociación por el escándalo de los desahucios automáticos. Jamie Dimon, presidente de JPMorgan Chase, una de las entidades que más responsabilidad tuvo en la crisis, dijo que sentía mucho los errores que han llevado a la calle a cientos de propietarios a los que se ha embargado sus viviendas.
JAPÓN:
El terremoto y el tsunami que sacudieron Japón el 11 de marzo han dado la puntilla a la débil economía del país, que ha entrado en recesión en el primer trimestre del año tras caer un 3,7% en tasa anualizada, casi el doble de lo previsto por los analistas. El impacto de la catástrofe, agravada por el accidente de la central nuclear de Fukushima, paralizó el tejido productivo de Japón y ahondó la atonía del consumo de las familias, con lo que el volumen de la economía nipona ha retrocedido a los niveles que tenía en 1991.
Japón, que el año pasado cedió el puesto de segunda economía mundial a China, ha visto como su PIB caía un 0,9% intertrimestral en los tres primeros meses del año. Este retroceso se suma al recorte del 0,75% sufrido en el último trimestre de 2010, con lo que se confirma la entrada en recesión del país.
El ministro de Economía, Kaoru Yosano, ha reconocido que se espera que la economía de Japón permanezca débil por el momento, pero ha añadido que la demanda de bienes se está recuperando por los esfuerzos de reconstrucción y confía en que eso impulsará el crecimiento durante el segundo trimestre: “La economía tiene la fuerza para recuperarse”, ha declarado tras describir la contracción como un “fenómeno temporal”.
Esta previsión es compartida por los organismos internacionales como el FMI, que aunque ha rebajado sus proyecciones para este 2011 ha revisado al alza su cifra para 2012 por el efecto de las labores de reconstrucción del país. El Banco Central de Japón comparte esta visión sobre la evolución de la economía japonesa a medio plazo.
Algunos analistas apuntan que lo más preocupante es la disminución de consumo privado en un 0,6%, ya que la población ha decidido apretarse el cinturón después de la catástrofe natural que ha asolado Japón. El consumo, al igual que en otras naciones desarrolladas como EE UU, representa casi el 60% de la economía japonesa.
El segundo pilar de la economía nipona es el comercio y el superávit comercial del país, que ha caído un 34,3% en marzo frente al mismo mes hace un año.
A pesar de los datos, se espera que el Banco de Japón mantenga la política monetaria estable, aunque está listo para relajar su postura si los daños resultan mayores de lo esperado.
UNIÓN EUROPEA:
La deuda de Grecia no podrá atenderse si no hay una reducción significativa de sus intereses y del principal. Hace ya más de un año de que recibiera el rescate, y el Gobierno griego ha declarado su incapacidad para atender el servicio de la deuda correspondiente al próximo año. La situación de Grecia es peor que hace un año y, a pesar de los ajustes en las finanzas públicas, los mercados exigen un tipo de interés que duplica el de entonces.
Las agencias de rating no han dejado de agravar la herida, degradando aún más la calidad crediticia de Grecia.
Para más inri, los resultados de las otras economías rescatadas, Irlanda y Portugal, están manifestando la mala gestión que se está realizando de la crisis europea. La torpeza y el desencuentro entre las instituciones europeas han motivado que después de un año continúen las tensiones en la región del euro.
El Banco Central Europeo ha propuesto que la Unión Monetaria se articule en torno a un ministerio de finanzas, o cualquier otra institución. Lo importante es que todos los que sigan dispuestos a compartir moneda, también lo estén también a ceder bastante más soberanía.
Otra lección es la falta de responsabilidad de los políticos para llegar a acuerdos con el FMI y la UE en las condiciones de la nueva financiación. Esas actuaciones están contaminando igualmente al resto de las economías de la eurozona consideradas periféricas.
La experiencia griega no es ni mucho menos similar a la española, pero los mercados siguen observando con inquietud a la economía española y, muy especialmente, la de sus finanzas públicas, el impacto en las mismas del pobre crecimiento económico y el elevado desempleo. La interinidad abierta tras las pasadas elecciones tampoco favorece la mejora de la percepción de la solvencia española. Sobre todo si se hace de la fiabilidad de las cifras de déficit y deuda de las comunidades autónomas, puesta en entredicho con las auditorias emprendidas, un asunto de batalla electoral.
En una reciente entrevista realizada a Paul De Grauwe (asesor de la Comisión Europea) este economista ha declarado que es peor la crisis política que la económica, ya que Alemania parece empeñada en ponerlo difícil, generando incertidumbre con declaraciones desafortunadas. La imposición de Berlin de que paguen, los que el entrevistado llama “países pecadores”, recortando los déficit drásticamente en plena recesión, es “una bomba. Grecia tiene que cambiar, sus ciudadanos tienen que pagar impuestos, no pueden engañar a Europa, pero es peligroso rebasar algunos límites”.
Señala De Grauwe respecto a la situación española, que “no se trata de una crisis de España, sino de la eurozona. España tiene su responsabilidad, pero a la vez es víctima de las decisiones de otros: antes y después de la crisis. Si Europa no está dispuesta a ayudar a España, dando señales claras, va a resultar difícil que la crisis deje de sobrevolar a Madrid”.
Por otro lado, Bélgica ha comenzado a tener dificultades por su elevada deuda pública. La inexistencia de un Gobierno oficial desde junio de 2010, le impide realizar las reformas precisas para su consolidación fiscal. Los mercados ya le han pasado factura elevando su prima de riesgo al reducir su clasificación crediticia y sembrando dudas sobre su capacidad para recortar el déficit fiscal por debajo del 3% para 2013.
La Agencia Fitch ha rebajado su calificación desde estable a negativa. En línea con las medidas imperantes, se solicita al Ejecutivo belga que reduzca el déficit de algunas Administraciones públicas, racionalice el gasto de la Seguridad Social, y a que recaude más impuestos.
Fitch, que de esta forma se ha sumado la rebaja de Standard & Poor’s en diciembre, insiste en que el problema no es el déficit, sino las escasas medidas adoptadas para reducir la deuda.
La reacción de los mercados, constituidos en “crueles justicieros”, no se ha hecho esperar: las subastas de deuda pública belga han alcanzado los 127 puntos básicos sobre el bono alemán, el interés más alto en cuatro meses, cerca del récord de 144 puntos alcanzado en enero pasado y lejos de la media de 90 puntos de los últimos 12 meses.
Bélgica deberá pagar más en cada subasta al mercado por las deudas que contraiga. Ello ha hecho cundir la preocupación de algunos analistas que temen que el pago de estos elevados intereses ponga en riesgo precisamente a la solución que parecen castigar los mercados: la reducción del déficit fiscal a medio plazo.
La economía belga tiene una deuda pública equivalente al 96,8% del PIB, la tercera más elevada de la eurozona después de Grecia e Italia. Los datos de la OCDE indican que el déficit cerró en el 6% del PIB en 2009 y el 4,2% en 2010. Este mismo año el Ejecutivo espera reducir esos números rojos al 3,6%, aunque los analistas creen que esta cifra estará por encima de las previsiones oficiales. En cualquier caso, las dudas se ciernen sobre el próximo año, cuando el Ejecutivo provisional belga espera bajar del 3%, algo que, según los últimos datos, parece poco probable.
Bélgica no es Grecia ni Portugal, pero se encuadra junto a Italia en un grupo de países de riesgo moderado a los que se les pide reformas urgentes para no terminar a largo plazo en la necesidad de un rescate de la UE. El principal problema sigue siendo la clase política, que tiene serias dificultades para acordar un Gobierno definitivo antes de presentar los presupuestos del próximo año. De momento, el país lleva 11 meses con un Ejecutivo provisional, con la inacción que eso significa, y nada parece indicar que se encuentre una solución rápida al conflicto a pesar de las demandas de los mercados y de su monarca.
Los datos de la economía belga del primer trimestre indican que el PIB ha crecido un 3% interanual, aunque es probable que el año se cierre en torno al 2% y que para el próximo curso se crezca hasta el 2,4%. Por ahora, solo tiran de la economía el comercio exterior -que el año pasado ha tenido un crecimiento de dos dígitos-, mientras que el consumo privado está estancado en un 1,6% de crecimiento anual. Esto último principalmente porque las cifras de paro no remontan, con un 8,3% en 2010 y una previsión del 7,6% para este año.
ESPAÑA:
Según el profesor de Harvard Niall Ferguson, “Berlín y las instituciones europeas han impuesto a los países más endeudados severas curas de austeridad para reducir sus déficits y obtener ayudas que no acaban de funcionar. Esa dolorosa fórmula agrava la tensión social, pero sobre todo dificulta la salida de la crisis económica y siembra sospechas sobre el pago de las deudas. Atrapada en ese laberinto, declara este profesor que la Unión Europea se ha convertido en una trituradora política: el fracaso de los rescates y la oleada de austeridad han transformado a la UE en una máquina de matar Gobiernos”.
La debilidad económica y la actual incapacidad política para resolver los problemas, puede ser sólo el principio si el contagio de las tres rescatadas alcanza a Italia, Bélgica y España. Los tres países tienen problemas fiscales, pero han conseguido distanciarse del furgón de cola europeo. Italia y Bélgica comparten dificultades: Bélgica carece de Gobierno desde hace meses y en Italia, las perspectivas de bajo crecimiento y el escaso compromiso político para acometer reformas explican el castigo de las agencias de calificación.
Pero el caso de España es distinto: según los analistas de Standard & Poor’s “cumple por sistema” sus objetivos de recorte del déficit y tiene “más margen de maniobra” que economías como la italiana, y sin embargo está más cerca de Grecia, Irlanda y Portugal que Bélgica e Italia.
“El efecto contagio explica el repunte de la prima de riesgo española. Pero no solo hay razones externas: los mercados temen que emerjan déficits ocultos en las autonomías, pero sobre todo estiman que el margen de maniobra de Zapatero se ha reducido tras las elecciones. Según algunos analistas, los mercados creen que vienen unos meses en los que se va a congelar el impulso reformista, y desconocen los planes del PP y de Mariano Rajoy, que no ha dado un solo mensaje claro en materia de política económica.
Consecuencia de todo ello, es que la prima de riesgo ha llegado a los 250 puntos básicos. Es decir, España paga por su deuda 2,5 puntos más en intereses que Alemania, el país más seguro.
Y es que la corrección de los desequilibrios públicos depende en buena medida de las comunidades autónomas. Y, a juzgar por los datos del primer trimestre, las metas regionales no están en absoluto garantizadas. Más de la mitad de estas Administraciones -nueve de 17- registraron hasta marzo un déficit superior a lo esperado, con un resultado conjunto del 0,46% del PIB. La cifra duplica el desequilibrio alcanzado en el primer trimestre de 2010, según se desprende de los datos divulgados por el Ministerio de Economía. En solo tres meses, las autonomías han consumido casi la mitad del déficit que tienen adjudicado para todo el año, un 1,3%.
La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, argumentó que los desequilibrios obedecen a “una evolución del gasto superior a la que debería producirse en el año 2011″, que deslizó la vinculación de ese escenario con la cita electoral del 22 de mayo y confió en que los gastos se moderen a partir de ahora.
Los mercados observan de cerca el déficit autonómico para calibrar si España cumple sus objetivos. Después de un 2010 en el que la Administración central compensó unos números rojos autonómicos mayores de lo presupuestado, los analistas son conscientes de que las comunidades tienen la llave del déficit este año. De hecho, la Administración central redujo a la mitad los números rojos en los cuatro primeros meses del año, una evolución esperanzadora que quedó algo empañada por el dato autonómico. El déficit estatal sumó 2.450 millones de euros, un 0,22% del PIB.
Las comunidades gestionan gastos difíciles de moderar, como la educación o la sanidad, y además poseen un margen de maniobra limitado en la recaudación fiscal. A esos dos elementos se les suma la menor capacidad de reacción que han demostrado para reconducir sus cuentas. El resultado es que los ingresos han caído un 2,2% respecto al primer trimestre de 2010 y los gastos aún han crecido un 5,4%.
Dentro de este diagnóstico conjunto, hay situaciones muy dispares. Algunos territorios como Baleares, Castilla-La Mancha, Murcia y País Vasco han agotado ya casi todo el margen del año. Otros (Aragón, Galicia y La Rioja) incluso registran superávit. En general, las cifras conocidas ahora resultan poco indicativas del cierre del ejercicio. Como ejemplo, baste citar que Madrid, una de las más cumplidoras, sobrepasa lo esperado, mientras Cataluña, cuyo déficit previsto duplica el autorizado, está casi en equilibrio.
Frente a los desequilibrios del Estado y Comunidades Autónomas, la Seguridad Social registra un superávit equivalente al 0,6% del PIB hasta abril. No obstante, la cifra empeora la obtenida en el mismo periodo de 2010 porque el gasto en pensiones sube a un ritmo muy superior al de las cotizaciones.
Respecto al mercado de trabajo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados en las oficinas públicas de empleo) disminuyó en mayo en 79.700 personas. Nos encontramos en los meses más favorables del año por motivos estacionales. Hace un año por estas fechas también se produjo una reducción similar, 76.200 personas. La tendencia muestra, solamente, que el ritmo de aumento del desempleo se está ralentizando.
Las afiliaciones a la Seguridad Social aumentaron en mayo en 117.900 personas, pero en cifras desestacionalizadas disminuyeron en unas 14.000. También en estos datos se observa que el ritmo de caída se va moderando.
Si trabajamos con medias trimestrales (más sólidas que los datos mensuales) podemos observar que la media de abril y mayo da una tasa anualizada de -0,7% respecto a la media del primer trimestre del año, periodo en que la afiliación se redujo un 1,1% respecto al trimestre anterior. Las variaciones de estas tasas a lo largo de 2010 fueron mucho menores, lo que significa que las condiciones del mercado laboral y, por consiguiente, del conjunto de la economía podrían estar mejorando a un ritmo algo más rápido que en los trimestres anteriores.
La moderación en el ritmo de caída de los afiliados se produce a pesar de que en el sector de la construcción se acelera la destrucción de empleo. Esto viene observándose desde el segundo trimestre del pasado año y está directamente relacionado con el ajuste fiscal, que afecta duramente a la inversión pública. En cambio, en la industria y los servicios las cosas van a mejor. En el primer caso todavía sigue el ajuste del empleo, pero a menor ritmo, y en el segundo ya se está creando empleo neto desde hace un año y se ha acelerado en abril y mayo, notándose la notable recuperación del turismo exterior.
Ahora bien, se ha producido una caída de los contratos indefinidos del 8% y un aumento de los temporales del 17%. Parece claro que la reforma laboral no ha servido para hacer crecer a la contratación indefinida.
En un informe publicado por la OCDE sobre las perspectivas económicas de los países industrializados, se oscurece el horizonte de la economía española, ya que se apunta la idea de que la recuperación será insuficiente para absorber el enorme volumen de desempleo (4,9 millones de parados, un 21,3% de la población activa) generado en esta crisis económica.
La debilidad de la recuperación española se manifiesta también en los pronósticos de los próximos dos años: la OCDE mantiene que el PIB español no aumentará más que el 0,9% (el Gobierno vaticina un 1,3%) este año; pero para 2012 fija su previsión de crecimiento en el 1,6%, dos décimas menos que lo que anticipaba en su informe de noviembre. En esto coincide con el Fondo Monetario Internacional, que no ve crecimientos superiores al 2% hasta 2017, un avance que el Ejecutivo confía en lograr ya el próximo año.
La realidad, es que la única posibilidad que tienen las empresas españolas de garantizar su supervivencia es intentar vender fuera. Siempre ha ocurrido en las fases recesivas esa obligada salida al exterior: las empresas tratan de hacer de la necesidad virtud. El aumento de las exportaciones de bienes y servicios es un reflejo circunstancial de esa imperiosa exigencia de supervivencia.
Se trata de una de las razones de la rápida reducción del déficit exterior de la economía española, desde niveles cercanos al 10% del PIB en las vísperas de la crisis global. La otra razón explicativa de la caída del déficit por cuenta corriente hasta niveles inferiores al 4% del PIB, es el desplome de las importaciones, como consecuencia de la debilidad económica.
Si la caída de las compras al exterior no ha sido mayor es debido a la inelasticidad de las importaciones energéticas, dada la todavía marcada dependencia energética española y la correspondiente ineficiencia en su utilización: la española sigue siendo una de las economías avanzadas que más energía consume por unidad de producto.
Sería un error considerar que tras ese dinamismo exportador se ampara un reforzamiento de la competitividad internacional de la economía española. Esta no se ha erosionado mucho, a tenor del mantenimiento de la cuota en las exportaciones mundiales, pero es cierto que esas exportaciones de bienes y servicios (el turismo de forma destacada), son muy sensibles a las variaciones de precios y, en el caso del turismo, al desplazamiento de la demanda desde destinos competitivos, los que hoy sufren tensiones geopolíticas.
La calidad de la oferta de bienes y servicios de la economía española apenas ha variado en estos años de crisis, a pesar de la diversificación sectorial conseguida desde 2009. La frontera de la innovación, de las exportaciones de bienes de elevado valor añadido, sigue distante, salvo tan honrosas como escasas excepciones.
En todo caso, es fundamental intensificar el tirón de las exportaciones. Ello hace aún especialmente más grave la irresponsable imputación alemana a “los pepinos españoles” de la terrible bacteria ”E.coli”, que ha causado tanto daño a las exportaciones de frutas y verduras españolas.
En otro orden, Moody’s ha criticado la estrategia de las cajas: separar en “banco malo” (se concentran en el los activos inmobiliarios) y “banco bueno” (integra el negocio bancario). La agencia explica la estructura del Banco Financiero y de Ahorro (banco malo) de Caja Madrid y Bancaja, que será la matriz de Bankia (el banco bueno), que cotizará.
Para Moody’s, el pago a los acreedores del banco malo ”dependerá en gran medida de los dividendos del banco bueno. Esta situación da lugar a la “subordinación estructural” incluso a la inversa. La agencia concluye que se perjudica a los acreedores del banco malo. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), así como todas las emisiones de deuda garantizadas por el Estado, estarán en el banco malo. Moody’s cree que habría que aislar mejor al banco malo para que no perjudique al otro.
MERCADOS:
La Bolsa española está más cerca de entrar en pérdidas anuales. El Ibex 35 ha acumulado una caída del 1,25%, y ya solo gana un 3,72% desde enero. El índice va perdiendo soportes. La pérdida de los 10.300 no invita a la alegría.
El panorama que se dibuja no es fácil. El mes de junio se presenta decisivo para el devenir de los mercados a medio plazo. El Consejo Europeo del 24 de junio es la gran referencia en la que, además del rescate griego, deberá detallarse la ampliación del actual fondo de rescate, incluidas las cláusulas de la participación del sector privado en los rescates. Además, se conocerán las pruebas de esfuerzo de los bancos europeos, y se pondrá final al segundo programa de inyección monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Quantitative Easing).
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, el director general del servicio de estudios del Banco de España José Luis Malo de Molina, ha asegurado que aunque los precios de la vivienda han caído un 20% desde el primer trimestre de 2008, aún queda recorrido a la baja, hasta completar un descenso del 30% para finales de 2012, ya que el ajuste de precios de la vivienda aún no se ha completado.
Finalmente, según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam), las matriculaciones de automóviles alcanzaron 78.870 unidades durante el pasado mes de mayo, lo que supone un descenso del 23,3% en comparación con el mismo mes de 2010.
De esta forma, el mercado automovilístico español encadena once meses consecutivos de retrocesos, desde que expirara el Plan 2000E de ayudas a la compra a mediados de 2010, y se retrotrae hasta niveles del año 1993.
EMPRESAS:
El presidente de Telefónica, César Alierta, recibió el año pasado 6,6 millones en efectivo y acciones por valor de unos dos millones de euros adicionales. Percibió dietas de 300.000 euros por la presidencia de la compañía y de 100.000 euros más por ser miembro de la comisión ejecutiva. Por sus tareas como directivo tuvo una retribución fija de 2,23 millones, en línea con la de los presidentes de otras grandes empresas no financieras españolas. El de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, recibió 2,31 millones de sueldo fijo, y el de Repsol, Antonio Brufau, 2,25 millones, por ejemplo.
El resto de la retribución es variable y está ligada a la marcha de la compañía. En 2010, Telefónica obtuvo el récord de beneficios en la historia empresarial española con un aumento del 30,8%, hasta 10.167 millones. Por su gestión, Alierta recibió una retribución variable de 4,01 millones.
El presidente de Telefónica también recibió durante 2010, 116.239 acciones de la compañía, valoradas en dos millones de euros. Esas acciones derivan del plan aprobado en 2006 por la junta de accionistas que pretende retener a directivos clave y ligar su retribución a la rentabilidad que obtienen los accionistas. El programa se aplica a unos 1.500 directivos del grupo en todo el mundo.
Estos hechos añaden, si cabe más polémica, al recordar el plan para recortar la plantilla de Telefónica de España en unas 6.000 personas.
GLOBAL:
El caso Dominique Strauss-Kahn puede provocar varios daños colaterales:
El primero, sobre el rescate a la economía griega (y la de otros países, llegado el caso). No en vano, el político francés ha sido uno de sus más firmes defensores.
El segundo, es sobre el propio Fondo Monetario Internacional. Strauss-Kahn había logrado revitalizar la institución y vencido su tradicional ortodoxia, apostando por nuevos caminos (hace poco habló a favor de los controles de capitales en los países emergentes).
El Fondo, fuertemente cuestionado en el pasado por haber estado aletargado en turbulencias anteriores, recuperó su figura de gran árbitro internacional, poco después de la llegada del francés a la dirección general a finales de 2007.
Desde entonces, en varios momentos de vital importancia, el FMI ha desempeñado un papel relevante en la salida a la crisis, impulsando la cooperación internacional en los primeros momentos de la crisis financiera, limando asperezas entre las grandes potencias cuando estaban enfrentadas (entre los partidarios de los planes de estímulo y los defensores de la austeridad), defendiendo una mayor regulación y diseñando los rescates de países afectados por los problemas de la deuda soberana, como Grecia o Portugal.
La detención de Strauss-Kahn tiene un impacto claro para el FMI y para su imagen, por mucho que la entidad haya anunciado que continua plenamente operativa.
Ante los problemas, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, ha dado el paso de postularse para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lagarde tiene un historial brillante y es la gran favorita al contar con el respaldo unánime de Europa y en general de los países ricos, aunque su candidatura deberá sortear algunos obstáculos: la herencia francesa de Strauss-Kahn, el hecho de que ninguno de los tres últimos directores europeos haya agotado su mandato y el denominado caso Tapie, un viejo y complicado litigio empresarial que aún colea. Pero sobre todo deberá lidiar con la firme oposición de los países emergentes a perpetuar la tradición de que tenga que ser un europeo quien lidere el FMI.
Los BRICS (siglas de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han dado un paso adelante: instando a “abandonar la obsoleta convención no escrita que requiere que el jefe del FMI proceda necesariamente de Europa”. Esa tradición “resta legitimidad al Fondo”, según los cinco países, que reclamaron un proceso de elección “competitivo, realmente transparente y basado en los méritos de los candidatos” y no en su nacionalidad.
Incluso China ha lanzado señales contradictorias al suscribir el comunicado de los BRICS, pero dejando entrever sus simpatías por Lagarde, que ha jugado un papel clave en la presidencia francesa del G-20 ante la guerra de divisas, para tratar de contener las presiones estadounidenses contra el gigante asiático.
ESTADOS UNIDOS:
En un interesante artículo el nobel Paul Krugman se refiere al problema del paro, cita a España dentro de Europa y a Estados Unidos con casi 14 millones de desempleados. Plantea que, frente a esta tragedia que debería ser la principal prioridad económica, se ha impuesto el consenso a ambos lados del Atlántico de los que manejan los hilos, sobre que no se puede, ni se debe hacer nada respecto al empleo.
Alude Krugman al informe de la OCDE sobre previsiones económicas, como reflejo de las elites económicas europeas, que señala que “el margen de maniobra de las políticas macroeconómicas para abordar el problema del desempleo se ha agotado en su mayoría, instando a los países a centrarse en reformas a largo plazo”. Estas políticas tienen poco impacto a corto plazo sobre la actual situación grave de desempleo.
Según Krugman, “el núcleo de nuestro problema económico lo constituye en realidad la deuda -principalmente la deuda hipotecaria- que las familias asumieron durante los años de la burbuja de la última década. Ahora que la burbuja ha estallado, esa deuda está actuando como un lastre del que no consigue librarse la economía, impidiendo cualquier recuperación real del empleo. Y una vez que uno cae en la cuenta de que el problema es la sobrecarga de deuda privada, se percata de que hay algunas cosas que se podrían hacer al respecto”.
Postula Krugman que se de empleo a los parados en cosas útiles como reparar carreteras (lo cual, al aumentar los ingresos, también facilitaría que las familias devolviesen lo que deben). De la misma forma, plantea un programa gubernamental de modificación de hipotecas, para reducir las deudas de los propietarios de viviendas en apuros. Incluso llega a señalar como deseable “que la inflación volviese a subir hasta el 4%, lo que contribuiría a reducir la carga real de la deuda”.
Afirma el nobel que si bien estas políticas serían poco ortodoxas, también lo son los problemas económicos a los que nos enfrentamos. Y señala: “quienes advierten sobre los riesgos de la acción deben explicar por qué estos riesgos deberían preocuparnos más que la certeza de que seguiremos sufriendo masivamente si no hacemos nada”.
Krugman afirma ser consciente de los obstáculos políticos que dificultan que realmente se ponga en práctica cualquiera de las políticas que podrían funcionar. Pero esa no es razón para dejar de hablar del asunto.
Por otro lado, la Fiscalía del Estado de Nueva York ha vuelto a resucitar la investigación contra los grandes bancos de Wall Street por las prácticas que siguieron durante la burbuja inmobiliaria en la titulización de deuda vinculada a hipotecas de baja calidad. Entre las entidades examinadas están, de momento, los gigantes Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.
La nueva investigación del fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, se encuentra en una fase preliminar, de recopilación de información y documentos. Su predecesor en la fiscalía, el actual gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ya inició un expediente similar tras la quiebra de Lehman Brothers. Ese caso no acabó en ninguna acción concreta, pero su material podría ser muy útil en la nueva investigación.
La intención del fiscal es examinarlo todo, desde las prácticas que se siguieron en la concesión de hipotecas hasta el empaquetado y despiece de la deuda que se ofreció a los inversores en forma de titulizaciones y derivados. La investigación de Schneiderman lleva abierta varias semanas, pero es pronto aún para saber si desembocará en una acción por la vía civil o criminal.
Tampoco se descarta que otros bancos pudieran ser objeto de investigación por el papel que tuvieron en la crisis hipotecaria. La titulización de deuda con alto riesgo de impago fue uno de los factores detrás del terremoto financiero que arrastró a la economía a la Gran Recesión. Dos años y medio después, la única entidad sancionada por estas prácticas ha sido Goldman Sachs.
El Congreso de Estados Unidos, en el examen que hizo de las causas de la crisis, culpó a estas tres entidades de haber alimentado con sus prácticas el colapso del mercado de deuda. Pero en el mismo paquete, y sin exigir responsabilidades, metió a los reguladores, las agencias de calificación y los propietarios que sabiendo que no podían pagar solicitaron créditos.
En paralelo, sigue abierta la negociación por el escándalo de los desahucios automáticos. Jamie Dimon, presidente de JPMorgan Chase, una de las entidades que más responsabilidad tuvo en la crisis, dijo que sentía mucho los errores que han llevado a la calle a cientos de propietarios a los que se ha embargado sus viviendas.
JAPÓN:
El terremoto y el tsunami que sacudieron Japón el 11 de marzo han dado la puntilla a la débil economía del país, que ha entrado en recesión en el primer trimestre del año tras caer un 3,7% en tasa anualizada, casi el doble de lo previsto por los analistas. El impacto de la catástrofe, agravada por el accidente de la central nuclear de Fukushima, paralizó el tejido productivo de Japón y ahondó la atonía del consumo de las familias, con lo que el volumen de la economía nipona ha retrocedido a los niveles que tenía en 1991.
Japón, que el año pasado cedió el puesto de segunda economía mundial a China, ha visto como su PIB caía un 0,9% intertrimestral en los tres primeros meses del año. Este retroceso se suma al recorte del 0,75% sufrido en el último trimestre de 2010, con lo que se confirma la entrada en recesión del país.
El ministro de Economía, Kaoru Yosano, ha reconocido que se espera que la economía de Japón permanezca débil por el momento, pero ha añadido que la demanda de bienes se está recuperando por los esfuerzos de reconstrucción y confía en que eso impulsará el crecimiento durante el segundo trimestre: “La economía tiene la fuerza para recuperarse”, ha declarado tras describir la contracción como un “fenómeno temporal”.
Esta previsión es compartida por los organismos internacionales como el FMI, que aunque ha rebajado sus proyecciones para este 2011 ha revisado al alza su cifra para 2012 por el efecto de las labores de reconstrucción del país. El Banco Central de Japón comparte esta visión sobre la evolución de la economía japonesa a medio plazo.
Algunos analistas apuntan que lo más preocupante es la disminución de consumo privado en un 0,6%, ya que la población ha decidido apretarse el cinturón después de la catástrofe natural que ha asolado Japón. El consumo, al igual que en otras naciones desarrolladas como EE UU, representa casi el 60% de la economía japonesa.
El segundo pilar de la economía nipona es el comercio y el superávit comercial del país, que ha caído un 34,3% en marzo frente al mismo mes hace un año.
A pesar de los datos, se espera que el Banco de Japón mantenga la política monetaria estable, aunque está listo para relajar su postura si los daños resultan mayores de lo esperado.
UNIÓN EUROPEA:
La deuda de Grecia no podrá atenderse si no hay una reducción significativa de sus intereses y del principal. Hace ya más de un año de que recibiera el rescate, y el Gobierno griego ha declarado su incapacidad para atender el servicio de la deuda correspondiente al próximo año. La situación de Grecia es peor que hace un año y, a pesar de los ajustes en las finanzas públicas, los mercados exigen un tipo de interés que duplica el de entonces.
Las agencias de rating no han dejado de agravar la herida, degradando aún más la calidad crediticia de Grecia.
Para más inri, los resultados de las otras economías rescatadas, Irlanda y Portugal, están manifestando la mala gestión que se está realizando de la crisis europea. La torpeza y el desencuentro entre las instituciones europeas han motivado que después de un año continúen las tensiones en la región del euro.
El Banco Central Europeo ha propuesto que la Unión Monetaria se articule en torno a un ministerio de finanzas, o cualquier otra institución. Lo importante es que todos los que sigan dispuestos a compartir moneda, también lo estén también a ceder bastante más soberanía.
Otra lección es la falta de responsabilidad de los políticos para llegar a acuerdos con el FMI y la UE en las condiciones de la nueva financiación. Esas actuaciones están contaminando igualmente al resto de las economías de la eurozona consideradas periféricas.
La experiencia griega no es ni mucho menos similar a la española, pero los mercados siguen observando con inquietud a la economía española y, muy especialmente, la de sus finanzas públicas, el impacto en las mismas del pobre crecimiento económico y el elevado desempleo. La interinidad abierta tras las pasadas elecciones tampoco favorece la mejora de la percepción de la solvencia española. Sobre todo si se hace de la fiabilidad de las cifras de déficit y deuda de las comunidades autónomas, puesta en entredicho con las auditorias emprendidas, un asunto de batalla electoral.
En una reciente entrevista realizada a Paul De Grauwe (asesor de la Comisión Europea) este economista ha declarado que es peor la crisis política que la económica, ya que Alemania parece empeñada en ponerlo difícil, generando incertidumbre con declaraciones desafortunadas. La imposición de Berlin de que paguen, los que el entrevistado llama “países pecadores”, recortando los déficit drásticamente en plena recesión, es “una bomba. Grecia tiene que cambiar, sus ciudadanos tienen que pagar impuestos, no pueden engañar a Europa, pero es peligroso rebasar algunos límites”.
Señala De Grauwe respecto a la situación española, que “no se trata de una crisis de España, sino de la eurozona. España tiene su responsabilidad, pero a la vez es víctima de las decisiones de otros: antes y después de la crisis. Si Europa no está dispuesta a ayudar a España, dando señales claras, va a resultar difícil que la crisis deje de sobrevolar a Madrid”.
Por otro lado, Bélgica ha comenzado a tener dificultades por su elevada deuda pública. La inexistencia de un Gobierno oficial desde junio de 2010, le impide realizar las reformas precisas para su consolidación fiscal. Los mercados ya le han pasado factura elevando su prima de riesgo al reducir su clasificación crediticia y sembrando dudas sobre su capacidad para recortar el déficit fiscal por debajo del 3% para 2013.
La Agencia Fitch ha rebajado su calificación desde estable a negativa. En línea con las medidas imperantes, se solicita al Ejecutivo belga que reduzca el déficit de algunas Administraciones públicas, racionalice el gasto de la Seguridad Social, y a que recaude más impuestos.
Fitch, que de esta forma se ha sumado la rebaja de Standard & Poor’s en diciembre, insiste en que el problema no es el déficit, sino las escasas medidas adoptadas para reducir la deuda.
La reacción de los mercados, constituidos en “crueles justicieros”, no se ha hecho esperar: las subastas de deuda pública belga han alcanzado los 127 puntos básicos sobre el bono alemán, el interés más alto en cuatro meses, cerca del récord de 144 puntos alcanzado en enero pasado y lejos de la media de 90 puntos de los últimos 12 meses.
Bélgica deberá pagar más en cada subasta al mercado por las deudas que contraiga. Ello ha hecho cundir la preocupación de algunos analistas que temen que el pago de estos elevados intereses ponga en riesgo precisamente a la solución que parecen castigar los mercados: la reducción del déficit fiscal a medio plazo.
La economía belga tiene una deuda pública equivalente al 96,8% del PIB, la tercera más elevada de la eurozona después de Grecia e Italia. Los datos de la OCDE indican que el déficit cerró en el 6% del PIB en 2009 y el 4,2% en 2010. Este mismo año el Ejecutivo espera reducir esos números rojos al 3,6%, aunque los analistas creen que esta cifra estará por encima de las previsiones oficiales. En cualquier caso, las dudas se ciernen sobre el próximo año, cuando el Ejecutivo provisional belga espera bajar del 3%, algo que, según los últimos datos, parece poco probable.
Bélgica no es Grecia ni Portugal, pero se encuadra junto a Italia en un grupo de países de riesgo moderado a los que se les pide reformas urgentes para no terminar a largo plazo en la necesidad de un rescate de la UE. El principal problema sigue siendo la clase política, que tiene serias dificultades para acordar un Gobierno definitivo antes de presentar los presupuestos del próximo año. De momento, el país lleva 11 meses con un Ejecutivo provisional, con la inacción que eso significa, y nada parece indicar que se encuentre una solución rápida al conflicto a pesar de las demandas de los mercados y de su monarca.
Los datos de la economía belga del primer trimestre indican que el PIB ha crecido un 3% interanual, aunque es probable que el año se cierre en torno al 2% y que para el próximo curso se crezca hasta el 2,4%. Por ahora, solo tiran de la economía el comercio exterior -que el año pasado ha tenido un crecimiento de dos dígitos-, mientras que el consumo privado está estancado en un 1,6% de crecimiento anual. Esto último principalmente porque las cifras de paro no remontan, con un 8,3% en 2010 y una previsión del 7,6% para este año.
ESPAÑA:
Según el profesor de Harvard Niall Ferguson, “Berlín y las instituciones europeas han impuesto a los países más endeudados severas curas de austeridad para reducir sus déficits y obtener ayudas que no acaban de funcionar. Esa dolorosa fórmula agrava la tensión social, pero sobre todo dificulta la salida de la crisis económica y siembra sospechas sobre el pago de las deudas. Atrapada en ese laberinto, declara este profesor que la Unión Europea se ha convertido en una trituradora política: el fracaso de los rescates y la oleada de austeridad han transformado a la UE en una máquina de matar Gobiernos”.
La debilidad económica y la actual incapacidad política para resolver los problemas, puede ser sólo el principio si el contagio de las tres rescatadas alcanza a Italia, Bélgica y España. Los tres países tienen problemas fiscales, pero han conseguido distanciarse del furgón de cola europeo. Italia y Bélgica comparten dificultades: Bélgica carece de Gobierno desde hace meses y en Italia, las perspectivas de bajo crecimiento y el escaso compromiso político para acometer reformas explican el castigo de las agencias de calificación.
Pero el caso de España es distinto: según los analistas de Standard & Poor’s “cumple por sistema” sus objetivos de recorte del déficit y tiene “más margen de maniobra” que economías como la italiana, y sin embargo está más cerca de Grecia, Irlanda y Portugal que Bélgica e Italia.
“El efecto contagio explica el repunte de la prima de riesgo española. Pero no solo hay razones externas: los mercados temen que emerjan déficits ocultos en las autonomías, pero sobre todo estiman que el margen de maniobra de Zapatero se ha reducido tras las elecciones. Según algunos analistas, los mercados creen que vienen unos meses en los que se va a congelar el impulso reformista, y desconocen los planes del PP y de Mariano Rajoy, que no ha dado un solo mensaje claro en materia de política económica.
Consecuencia de todo ello, es que la prima de riesgo ha llegado a los 250 puntos básicos. Es decir, España paga por su deuda 2,5 puntos más en intereses que Alemania, el país más seguro.
Y es que la corrección de los desequilibrios públicos depende en buena medida de las comunidades autónomas. Y, a juzgar por los datos del primer trimestre, las metas regionales no están en absoluto garantizadas. Más de la mitad de estas Administraciones -nueve de 17- registraron hasta marzo un déficit superior a lo esperado, con un resultado conjunto del 0,46% del PIB. La cifra duplica el desequilibrio alcanzado en el primer trimestre de 2010, según se desprende de los datos divulgados por el Ministerio de Economía. En solo tres meses, las autonomías han consumido casi la mitad del déficit que tienen adjudicado para todo el año, un 1,3%.
La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, argumentó que los desequilibrios obedecen a “una evolución del gasto superior a la que debería producirse en el año 2011″, que deslizó la vinculación de ese escenario con la cita electoral del 22 de mayo y confió en que los gastos se moderen a partir de ahora.
Los mercados observan de cerca el déficit autonómico para calibrar si España cumple sus objetivos. Después de un 2010 en el que la Administración central compensó unos números rojos autonómicos mayores de lo presupuestado, los analistas son conscientes de que las comunidades tienen la llave del déficit este año. De hecho, la Administración central redujo a la mitad los números rojos en los cuatro primeros meses del año, una evolución esperanzadora que quedó algo empañada por el dato autonómico. El déficit estatal sumó 2.450 millones de euros, un 0,22% del PIB.
Las comunidades gestionan gastos difíciles de moderar, como la educación o la sanidad, y además poseen un margen de maniobra limitado en la recaudación fiscal. A esos dos elementos se les suma la menor capacidad de reacción que han demostrado para reconducir sus cuentas. El resultado es que los ingresos han caído un 2,2% respecto al primer trimestre de 2010 y los gastos aún han crecido un 5,4%.
Dentro de este diagnóstico conjunto, hay situaciones muy dispares. Algunos territorios como Baleares, Castilla-La Mancha, Murcia y País Vasco han agotado ya casi todo el margen del año. Otros (Aragón, Galicia y La Rioja) incluso registran superávit. En general, las cifras conocidas ahora resultan poco indicativas del cierre del ejercicio. Como ejemplo, baste citar que Madrid, una de las más cumplidoras, sobrepasa lo esperado, mientras Cataluña, cuyo déficit previsto duplica el autorizado, está casi en equilibrio.
Frente a los desequilibrios del Estado y Comunidades Autónomas, la Seguridad Social registra un superávit equivalente al 0,6% del PIB hasta abril. No obstante, la cifra empeora la obtenida en el mismo periodo de 2010 porque el gasto en pensiones sube a un ritmo muy superior al de las cotizaciones.
Respecto al mercado de trabajo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados en las oficinas públicas de empleo) disminuyó en mayo en 79.700 personas. Nos encontramos en los meses más favorables del año por motivos estacionales. Hace un año por estas fechas también se produjo una reducción similar, 76.200 personas. La tendencia muestra, solamente, que el ritmo de aumento del desempleo se está ralentizando.
Las afiliaciones a la Seguridad Social aumentaron en mayo en 117.900 personas, pero en cifras desestacionalizadas disminuyeron en unas 14.000. También en estos datos se observa que el ritmo de caída se va moderando.
Si trabajamos con medias trimestrales (más sólidas que los datos mensuales) podemos observar que la media de abril y mayo da una tasa anualizada de -0,7% respecto a la media del primer trimestre del año, periodo en que la afiliación se redujo un 1,1% respecto al trimestre anterior. Las variaciones de estas tasas a lo largo de 2010 fueron mucho menores, lo que significa que las condiciones del mercado laboral y, por consiguiente, del conjunto de la economía podrían estar mejorando a un ritmo algo más rápido que en los trimestres anteriores.
La moderación en el ritmo de caída de los afiliados se produce a pesar de que en el sector de la construcción se acelera la destrucción de empleo. Esto viene observándose desde el segundo trimestre del pasado año y está directamente relacionado con el ajuste fiscal, que afecta duramente a la inversión pública. En cambio, en la industria y los servicios las cosas van a mejor. En el primer caso todavía sigue el ajuste del empleo, pero a menor ritmo, y en el segundo ya se está creando empleo neto desde hace un año y se ha acelerado en abril y mayo, notándose la notable recuperación del turismo exterior.
Ahora bien, se ha producido una caída de los contratos indefinidos del 8% y un aumento de los temporales del 17%. Parece claro que la reforma laboral no ha servido para hacer crecer a la contratación indefinida.
En un informe publicado por la OCDE sobre las perspectivas económicas de los países industrializados, se oscurece el horizonte de la economía española, ya que se apunta la idea de que la recuperación será insuficiente para absorber el enorme volumen de desempleo (4,9 millones de parados, un 21,3% de la población activa) generado en esta crisis económica.
La debilidad de la recuperación española se manifiesta también en los pronósticos de los próximos dos años: la OCDE mantiene que el PIB español no aumentará más que el 0,9% (el Gobierno vaticina un 1,3%) este año; pero para 2012 fija su previsión de crecimiento en el 1,6%, dos décimas menos que lo que anticipaba en su informe de noviembre. En esto coincide con el Fondo Monetario Internacional, que no ve crecimientos superiores al 2% hasta 2017, un avance que el Ejecutivo confía en lograr ya el próximo año.
La realidad, es que la única posibilidad que tienen las empresas españolas de garantizar su supervivencia es intentar vender fuera. Siempre ha ocurrido en las fases recesivas esa obligada salida al exterior: las empresas tratan de hacer de la necesidad virtud. El aumento de las exportaciones de bienes y servicios es un reflejo circunstancial de esa imperiosa exigencia de supervivencia.
Se trata de una de las razones de la rápida reducción del déficit exterior de la economía española, desde niveles cercanos al 10% del PIB en las vísperas de la crisis global. La otra razón explicativa de la caída del déficit por cuenta corriente hasta niveles inferiores al 4% del PIB, es el desplome de las importaciones, como consecuencia de la debilidad económica.
Si la caída de las compras al exterior no ha sido mayor es debido a la inelasticidad de las importaciones energéticas, dada la todavía marcada dependencia energética española y la correspondiente ineficiencia en su utilización: la española sigue siendo una de las economías avanzadas que más energía consume por unidad de producto.
Sería un error considerar que tras ese dinamismo exportador se ampara un reforzamiento de la competitividad internacional de la economía española. Esta no se ha erosionado mucho, a tenor del mantenimiento de la cuota en las exportaciones mundiales, pero es cierto que esas exportaciones de bienes y servicios (el turismo de forma destacada), son muy sensibles a las variaciones de precios y, en el caso del turismo, al desplazamiento de la demanda desde destinos competitivos, los que hoy sufren tensiones geopolíticas.
La calidad de la oferta de bienes y servicios de la economía española apenas ha variado en estos años de crisis, a pesar de la diversificación sectorial conseguida desde 2009. La frontera de la innovación, de las exportaciones de bienes de elevado valor añadido, sigue distante, salvo tan honrosas como escasas excepciones.
En todo caso, es fundamental intensificar el tirón de las exportaciones. Ello hace aún especialmente más grave la irresponsable imputación alemana a “los pepinos españoles” de la terrible bacteria ”E.coli”, que ha causado tanto daño a las exportaciones de frutas y verduras españolas.
En otro orden, Moody’s ha criticado la estrategia de las cajas: separar en “banco malo” (se concentran en el los activos inmobiliarios) y “banco bueno” (integra el negocio bancario). La agencia explica la estructura del Banco Financiero y de Ahorro (banco malo) de Caja Madrid y Bancaja, que será la matriz de Bankia (el banco bueno), que cotizará.
Para Moody’s, el pago a los acreedores del banco malo ”dependerá en gran medida de los dividendos del banco bueno. Esta situación da lugar a la “subordinación estructural” incluso a la inversa. La agencia concluye que se perjudica a los acreedores del banco malo. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), así como todas las emisiones de deuda garantizadas por el Estado, estarán en el banco malo. Moody’s cree que habría que aislar mejor al banco malo para que no perjudique al otro.
MERCADOS:
La Bolsa española está más cerca de entrar en pérdidas anuales. El Ibex 35 ha acumulado una caída del 1,25%, y ya solo gana un 3,72% desde enero. El índice va perdiendo soportes. La pérdida de los 10.300 no invita a la alegría.
El panorama que se dibuja no es fácil. El mes de junio se presenta decisivo para el devenir de los mercados a medio plazo. El Consejo Europeo del 24 de junio es la gran referencia en la que, además del rescate griego, deberá detallarse la ampliación del actual fondo de rescate, incluidas las cláusulas de la participación del sector privado en los rescates. Además, se conocerán las pruebas de esfuerzo de los bancos europeos, y se pondrá final al segundo programa de inyección monetaria de la Reserva Federal estadounidense (Quantitative Easing).
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, el director general del servicio de estudios del Banco de España José Luis Malo de Molina, ha asegurado que aunque los precios de la vivienda han caído un 20% desde el primer trimestre de 2008, aún queda recorrido a la baja, hasta completar un descenso del 30% para finales de 2012, ya que el ajuste de precios de la vivienda aún no se ha completado.
Finalmente, según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam), las matriculaciones de automóviles alcanzaron 78.870 unidades durante el pasado mes de mayo, lo que supone un descenso del 23,3% en comparación con el mismo mes de 2010.
De esta forma, el mercado automovilístico español encadena once meses consecutivos de retrocesos, desde que expirara el Plan 2000E de ayudas a la compra a mediados de 2010, y se retrotrae hasta niveles del año 1993.
EMPRESAS:
El presidente de Telefónica, César Alierta, recibió el año pasado 6,6 millones en efectivo y acciones por valor de unos dos millones de euros adicionales. Percibió dietas de 300.000 euros por la presidencia de la compañía y de 100.000 euros más por ser miembro de la comisión ejecutiva. Por sus tareas como directivo tuvo una retribución fija de 2,23 millones, en línea con la de los presidentes de otras grandes empresas no financieras españolas. El de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, recibió 2,31 millones de sueldo fijo, y el de Repsol, Antonio Brufau, 2,25 millones, por ejemplo.
El resto de la retribución es variable y está ligada a la marcha de la compañía. En 2010, Telefónica obtuvo el récord de beneficios en la historia empresarial española con un aumento del 30,8%, hasta 10.167 millones. Por su gestión, Alierta recibió una retribución variable de 4,01 millones.
El presidente de Telefónica también recibió durante 2010, 116.239 acciones de la compañía, valoradas en dos millones de euros. Esas acciones derivan del plan aprobado en 2006 por la junta de accionistas que pretende retener a directivos clave y ligar su retribución a la rentabilidad que obtienen los accionistas. El programa se aplica a unos 1.500 directivos del grupo en todo el mundo.
Estos hechos añaden, si cabe más polémica, al recordar el plan para recortar la plantilla de Telefónica de España en unas 6.000 personas.
martes, 17 de mayo de 2011
MANIFIESTO ECONOMISTAS ATERRADOS
En septiembre de 2010, se publicó en la AFEP (Association Francaise D´Economie politique), el “Manifiesto de economistas aterrados” que está siendo apoyado por multitud de economistas y otros profesionales (profesores universitarios y de otros ámbitos).
El Manifiesto consiste en la denuncia de 10 falsas evidencias, cuyos efectos pueden ser devastadores. En el propio manifiesto se proponen posibles alternativas para su solución y debate social.
Señalan sus autores en el preámbulo, que “la actual crisis es mucho más que una crisis económica. Es también una crisis social que se destaca sobre el fondo de las crisis ecológica y geopolítica, y que sin duda, viene a confirmar una ruptura histórica. Se persigue con el Manifiesto que la ciencia económica clarifique la pluralidad de la opciones posibles, proponiendo un gran debate, de forma que sea la ciudadanía directamente afectada la que decida. En definitiva, que no sean los políticos y los grupos de poder acompañados de sus “voceros” mediáticos, los que impongan las, aparentemente, únicas soluciones.
La economía desde hace algunos años se ha olvidado de su finalidad fundamental (la satisfacción de las necesidades humanas). Las políticas económicas actuales se formulan con total sumisión a las exigencias de los mercados financieros. Nos encontramos inmersos en el llamado “capitalismo financiero”
Los economistas debemos asumir nuestras responsabilidades frente a la sociedad, tratando de explicar a los ciudadanos que está ocurriendo, cuáles son sus posibles consecuencias y qué futuro se nos puede plantear. Todo ello, contra aquellos “pretendidamente expertos” que sólo actúan para justificar “las soluciones inevitables”, que ni son inevitables y, lo que es peor, puede que tampoco sean soluciones, sino todo lo contrario.
La opinión y la participación social deben redirigir a los políticos hacia las necesidades reales de las personas a las que representan.
El manifiesto contiene 10 falsas evidencias, proponiendo a debate posibles soluciones a cada una de ellas. Aunque recomiendo su lectura en un pequeño libro que se ha publicado en español, también se puede acceder directamente al mismo en las siguientes direcciones:
http://www.assoeconomiepolitique.org/?article140&lang=fr
http://economistes-aterres.blogspot.com/2010/09/manifeste-des-economistes-aterres.html
A modo de resumen, se exponen los siguientes hechos:
Desde hace treinta años, con la plena libertad de circulación de capitales, se ha construido un mercado financiero mundial, como único mecanismo eficiente de asignación del capital. Se pensaba, que de esta forma, se alcanzaría una situación más estable que en el pasado.
Pues bien, los precios alcanzados en ese mercado han sido completamente desestabilizadores, excesivos e irracionales, como demuestran las burbujas financieras que, una tras otra, han tenido lugar.
Las alzas de los precios atraen a nuevos compradores, incrementando aún más los precios. La promesa de mayores bonus futuros para los gestores ha reforzado los empujes alcistas, hasta que cualquier incidente imprevisible ha provocado “el reventón” de las sucesivas burbujas que hemos padecido. Algunos ya han realizado sus plusvalías, a costa de los que sufren las pérdidas y de la sociedad en general que ha de soportar los desequilibrios y problemas económicos desencadenados.
El mercado, por tanto, no ha sido eficiente en su objetivo fundamental: la fijación de los precios.
Otro importante problema es que frente al “problema del agente” -no coincidencia de los objetivos de los administradores con la propiedad-, se trató de conseguir que fuesen convergentes fijando a los gestores unas exigencias crecientes de rentabilidades sobre la inversión.
El contrapeso, como presión, para la consecución de los objetivos por los agentes o gestores, es que los capitales no satisfechos, en cualquier momento, pueden marcharse a otra parte (deslocalización). La situación resultante es evidente: la soberanía política y los asalariados se encuentran en franca situación de debilidad.
Por otro lado, la exigencia de mayores (crecientes) beneficios inhibe a la inversión: cada vez resultará más difícil encontrar proyectos competitivos para satisfacerla. Como consecuencia, se impone una presión constante a la baja de los salarios y del poder adquisitivo, lo que contrae a la demanda. Este frenazo a la inversión y al consumo puede conducir a un paro endémico.
Por tanto, se puede inferir que el funcionamiento actual de los mercados financieros, no favorece el crecimiento económico.
La anterior situación, se ha contrarrestado a través del endeudamiento de los particulares y por las burbujas financieras que han creado el espejismo de una riqueza ficticia, al permitir un crecimiento del consumo sin salarios que, inevitablemente, ha de reventar previamente al ineludible ajuste.
En otro punto de manifiesto, se reflexiona respecto al modo de valoración de un titulo financiero: la estimación del flujo futuro de rendimientos que va a generar. Este método precisa de una evaluación financiera que, desafortunadamente, no es neutral: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que imagina.
Las Agencias de Calificación contribuyen, en gran medida, a determinar los tipos de interés en los mercados de renta fija, por lo que si rebajan su calificación desencadenan subidas del tipo de interés exigido para adquirir los títulos de Deuda Pública del Estado al que se le ha bajado la nota, aumentando o propiciando el riesgo de quiebra que habían anunciado: “sus expectativas dan lugar a la materialización del hecho”.
La explosión reciente de la Deuda Pública en Europa y en el mundo, se debe a los planes de salvamento de las instituciones europeas y, sobre todo, a la Gran Recesión provocada por la crisis bancaria y financiera que comenzó en 2008.
Sin embargo, desde los años noventa ha sido, comparativamente, mucho más importante la caída de los ingresos públicos como consecuencia de la debilidad del crecimiento en ese periodo y, sobre todo, de la contrarrevolución fiscal que la mayor parte de los Gobiernos han emprendido desde hace veinticinco años.
Los Estados europeos no sólo no han armonizado su fiscalidad, sino que se han entregado a la competencia fiscal, bajando los impuestos sobre sociedades, sobre las rentas elevadas y sobre el patrimonio.
Proporcionalmente, esa es la causa más fuerte del crecimiento de la Deuda Pública, y no el crecimiento del gasto.
En otra falsa evidencia, se reflexiona sobre el crecimiento de los gastos públicos: la tasa de crecimiento del PIB no es independiente de los mismos: a corto plazo, los gastos públicos amortiguan la amplitud de las recesiones (estabilizadores automáticos); y a largo plazo, las inversiones y gastos públicos (educación, sanidad, investigación, infraestructuras,..) estimulan el crecimiento.
Si la reducción de los déficits compromete o recorta a la actividad económica, la deuda pública crecerá aún más en el futuro.
Los partidarios de duros ajustes estructurales europeos, olvidan que sus principales clientes son los demás países europeos, por lo que la reducción masiva de los gastos públicos en el conjunto de la Unión Europea, podría agravar la recesión, y motivar un nuevo incremento de la Deuda Pública.
Igualmente, se analiza la creencia de que bajar los impuestos estimula el crecimiento. Quizá sea cierto si se reducen a los que viven de un salario, pero no si se bajan a las clases más adineradas. En este caso, no van a incrementar su consumo, sino su ahorro. Afirman, que ello ha dado lugar a la siguiente injusticia:
La competencia por bajar los impuestos a los más ricos, motiva que su ahorro incrementado se dirija a la compra de los títulos de Deuda Pública que ha crecido por la disminución de los ingresos públicos. Con lo que se ha creado un mecanismo de redistribución inverso: de las clases populares hacia las clases acomodadas, a través de la deuda pública, cuyos intereses se remuneran mediante impuestos obtenidos de todos los contribuyentes.
También se apunta a la prohibición, vigente desde Maastricht, respecto a la suscripción directa por el BCE de emisiones de Deuda Pública de los Estados miembros, que han de recurrir a los mercados financieros. Es cierto, que a consecuencia de la Gran Recesión, los Bancos Centrales (entre ellos el BCE) han adquirido obligaciones a los Estados a un tipo de interés de mercado. Sin embargo, los países del sur (los periféricos, entre ellos España) han sido víctimas de ataques especulativos.
Si la crisis de la deuda se agrava, esos países pueden llegar a una situación insostenible a consecuencia del incremento en los tipos de interés que les exige el mercado, lo que unido a la caída del producto y renta que los planes de ajuste le imponen, dará lugar, de nuevo, a mayores subidas en las primas de riesgo exigidas. Se trata de un círculo vicioso.
Se critica en el manifiesto el enorme deterioro del modelo social de la Unión Europea, fruto del compromiso social posterior a la segunda guerra mundial (protección social y servicios públicos). Frente a la mundialización, Europa no ha asumido especificidad.
Afirman, que la organización de la política económica (independencia del Banco Central Europeo y el Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza hacia los Gobiernos democráticamente elegidos, que ven cortada su autonomía en estos ámbitos.
En contraste, no se ha puesto en marcha política alguna en materia de crecimiento o de empleo. No se tienen en cuenta las asimetrías en la situación de cada uno de los países. En definitiva, los objetivos de finanzas públicas establecidos, no tienen en cuenta las situaciones económicas nacionales individuales.
Concluyen que la Europa social se ha quedado en papel mojado: sólo la Europa de la competencia y de las finanzas se ha consolidado realmente.
Por último, se cuestiona el modelo de construcción de la eurozona. La imposición de políticas macroeconómicas semejantes a economías con situación distinta, ha provocado disparidades en el crecimiento. La rigidez monetaria, reforzada por el euro, ha permitido que todo el peso de los ajustes recaiga sobre el trabajo, promoviendo la flexibilidad y austeridad salarial, que se refleja en la pérdida de participación de las rentas del trabajo en la distribución del producto o renta nacional.
Alemania ha sabido liberarse de importantes excedentes comerciales en detrimento de sus vecinos y, sobre todo de sus propios trabajadores, al imponer un descenso del coste del trabajo y de las prestaciones sociales. Ha agrandado sus ventajas comerciales frente al resto de socios en la Unión Europea que, al partir de niveles salariales menos elevados, no han podido tratar a sus trabajadores con tanta dureza.
Previamente a la crisis, las finanzas públicas europeas estaban en mejor situación: el déficit público del conjunto de la eurozona era del 0,6% del PIB en 2007, frente a cerca del 3% en Estados Unidos o Japón. Sin embargo, la zona del euro sufría importantes desequilibrios: los países del norte (Alemania, Austria, Holanda, países escandinavos) limitaban sus salarios y demandas internas, mientras que los periféricos (España, Grecia, Irlanda) experimentaban un crecimiento vigoroso motivado por las débiles tasas de interés y acumulando, al mismo tiempo, grandes déficits exteriores.
La crisis financiera iniciada en Estados Unidos dio lugar, en ese país, a una auténtica política de relanzamiento presupuestario y monetario, al tiempo que iniciaba un movimiento de regulación financiera. En Europa, por el contrario, no se ha sabido impulsar una política coordinada de recuperación, lo que ha supuesto una pérdida del producto relativamente más fuerte en Unión Europea.
En contraste, la Comisión europea exige a los Estados miembros su compromiso de que, con independencia de su real situación económica, sitúen sus déficits públicos por debajo del listón del 3%. A la vez, las diversas instancias europeas continúan reclamando mayores restricciones en los salarios, y modificaciones en los sistemas públicos de jubilación y sanidad, con el evidente riesgo de hundir al continente en la depresión, y aumentar las tensiones entre los países.
La usencia de una efectiva coordinación europea, y de un auténtico presupuesto europeo que contemple la solidaridad que inspiró en sus inicios a las entonces Comunidades, están incitando a los operadores financieros a volverle la espalda al euro, e incluso a especular abiertamente contra él.
El Manifiesto consiste en la denuncia de 10 falsas evidencias, cuyos efectos pueden ser devastadores. En el propio manifiesto se proponen posibles alternativas para su solución y debate social.
Señalan sus autores en el preámbulo, que “la actual crisis es mucho más que una crisis económica. Es también una crisis social que se destaca sobre el fondo de las crisis ecológica y geopolítica, y que sin duda, viene a confirmar una ruptura histórica. Se persigue con el Manifiesto que la ciencia económica clarifique la pluralidad de la opciones posibles, proponiendo un gran debate, de forma que sea la ciudadanía directamente afectada la que decida. En definitiva, que no sean los políticos y los grupos de poder acompañados de sus “voceros” mediáticos, los que impongan las, aparentemente, únicas soluciones.
La economía desde hace algunos años se ha olvidado de su finalidad fundamental (la satisfacción de las necesidades humanas). Las políticas económicas actuales se formulan con total sumisión a las exigencias de los mercados financieros. Nos encontramos inmersos en el llamado “capitalismo financiero”
Los economistas debemos asumir nuestras responsabilidades frente a la sociedad, tratando de explicar a los ciudadanos que está ocurriendo, cuáles son sus posibles consecuencias y qué futuro se nos puede plantear. Todo ello, contra aquellos “pretendidamente expertos” que sólo actúan para justificar “las soluciones inevitables”, que ni son inevitables y, lo que es peor, puede que tampoco sean soluciones, sino todo lo contrario.
La opinión y la participación social deben redirigir a los políticos hacia las necesidades reales de las personas a las que representan.
El manifiesto contiene 10 falsas evidencias, proponiendo a debate posibles soluciones a cada una de ellas. Aunque recomiendo su lectura en un pequeño libro que se ha publicado en español, también se puede acceder directamente al mismo en las siguientes direcciones:
http://www.assoeconomiepolitique.org/?article140&lang=fr
http://economistes-aterres.blogspot.com/2010/09/manifeste-des-economistes-aterres.html
A modo de resumen, se exponen los siguientes hechos:
Desde hace treinta años, con la plena libertad de circulación de capitales, se ha construido un mercado financiero mundial, como único mecanismo eficiente de asignación del capital. Se pensaba, que de esta forma, se alcanzaría una situación más estable que en el pasado.
Pues bien, los precios alcanzados en ese mercado han sido completamente desestabilizadores, excesivos e irracionales, como demuestran las burbujas financieras que, una tras otra, han tenido lugar.
Las alzas de los precios atraen a nuevos compradores, incrementando aún más los precios. La promesa de mayores bonus futuros para los gestores ha reforzado los empujes alcistas, hasta que cualquier incidente imprevisible ha provocado “el reventón” de las sucesivas burbujas que hemos padecido. Algunos ya han realizado sus plusvalías, a costa de los que sufren las pérdidas y de la sociedad en general que ha de soportar los desequilibrios y problemas económicos desencadenados.
El mercado, por tanto, no ha sido eficiente en su objetivo fundamental: la fijación de los precios.
Otro importante problema es que frente al “problema del agente” -no coincidencia de los objetivos de los administradores con la propiedad-, se trató de conseguir que fuesen convergentes fijando a los gestores unas exigencias crecientes de rentabilidades sobre la inversión.
El contrapeso, como presión, para la consecución de los objetivos por los agentes o gestores, es que los capitales no satisfechos, en cualquier momento, pueden marcharse a otra parte (deslocalización). La situación resultante es evidente: la soberanía política y los asalariados se encuentran en franca situación de debilidad.
Por otro lado, la exigencia de mayores (crecientes) beneficios inhibe a la inversión: cada vez resultará más difícil encontrar proyectos competitivos para satisfacerla. Como consecuencia, se impone una presión constante a la baja de los salarios y del poder adquisitivo, lo que contrae a la demanda. Este frenazo a la inversión y al consumo puede conducir a un paro endémico.
Por tanto, se puede inferir que el funcionamiento actual de los mercados financieros, no favorece el crecimiento económico.
La anterior situación, se ha contrarrestado a través del endeudamiento de los particulares y por las burbujas financieras que han creado el espejismo de una riqueza ficticia, al permitir un crecimiento del consumo sin salarios que, inevitablemente, ha de reventar previamente al ineludible ajuste.
En otro punto de manifiesto, se reflexiona respecto al modo de valoración de un titulo financiero: la estimación del flujo futuro de rendimientos que va a generar. Este método precisa de una evaluación financiera que, desafortunadamente, no es neutral: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que imagina.
Las Agencias de Calificación contribuyen, en gran medida, a determinar los tipos de interés en los mercados de renta fija, por lo que si rebajan su calificación desencadenan subidas del tipo de interés exigido para adquirir los títulos de Deuda Pública del Estado al que se le ha bajado la nota, aumentando o propiciando el riesgo de quiebra que habían anunciado: “sus expectativas dan lugar a la materialización del hecho”.
La explosión reciente de la Deuda Pública en Europa y en el mundo, se debe a los planes de salvamento de las instituciones europeas y, sobre todo, a la Gran Recesión provocada por la crisis bancaria y financiera que comenzó en 2008.
Sin embargo, desde los años noventa ha sido, comparativamente, mucho más importante la caída de los ingresos públicos como consecuencia de la debilidad del crecimiento en ese periodo y, sobre todo, de la contrarrevolución fiscal que la mayor parte de los Gobiernos han emprendido desde hace veinticinco años.
Los Estados europeos no sólo no han armonizado su fiscalidad, sino que se han entregado a la competencia fiscal, bajando los impuestos sobre sociedades, sobre las rentas elevadas y sobre el patrimonio.
Proporcionalmente, esa es la causa más fuerte del crecimiento de la Deuda Pública, y no el crecimiento del gasto.
En otra falsa evidencia, se reflexiona sobre el crecimiento de los gastos públicos: la tasa de crecimiento del PIB no es independiente de los mismos: a corto plazo, los gastos públicos amortiguan la amplitud de las recesiones (estabilizadores automáticos); y a largo plazo, las inversiones y gastos públicos (educación, sanidad, investigación, infraestructuras,..) estimulan el crecimiento.
Si la reducción de los déficits compromete o recorta a la actividad económica, la deuda pública crecerá aún más en el futuro.
Los partidarios de duros ajustes estructurales europeos, olvidan que sus principales clientes son los demás países europeos, por lo que la reducción masiva de los gastos públicos en el conjunto de la Unión Europea, podría agravar la recesión, y motivar un nuevo incremento de la Deuda Pública.
Igualmente, se analiza la creencia de que bajar los impuestos estimula el crecimiento. Quizá sea cierto si se reducen a los que viven de un salario, pero no si se bajan a las clases más adineradas. En este caso, no van a incrementar su consumo, sino su ahorro. Afirman, que ello ha dado lugar a la siguiente injusticia:
La competencia por bajar los impuestos a los más ricos, motiva que su ahorro incrementado se dirija a la compra de los títulos de Deuda Pública que ha crecido por la disminución de los ingresos públicos. Con lo que se ha creado un mecanismo de redistribución inverso: de las clases populares hacia las clases acomodadas, a través de la deuda pública, cuyos intereses se remuneran mediante impuestos obtenidos de todos los contribuyentes.
También se apunta a la prohibición, vigente desde Maastricht, respecto a la suscripción directa por el BCE de emisiones de Deuda Pública de los Estados miembros, que han de recurrir a los mercados financieros. Es cierto, que a consecuencia de la Gran Recesión, los Bancos Centrales (entre ellos el BCE) han adquirido obligaciones a los Estados a un tipo de interés de mercado. Sin embargo, los países del sur (los periféricos, entre ellos España) han sido víctimas de ataques especulativos.
Si la crisis de la deuda se agrava, esos países pueden llegar a una situación insostenible a consecuencia del incremento en los tipos de interés que les exige el mercado, lo que unido a la caída del producto y renta que los planes de ajuste le imponen, dará lugar, de nuevo, a mayores subidas en las primas de riesgo exigidas. Se trata de un círculo vicioso.
Se critica en el manifiesto el enorme deterioro del modelo social de la Unión Europea, fruto del compromiso social posterior a la segunda guerra mundial (protección social y servicios públicos). Frente a la mundialización, Europa no ha asumido especificidad.
Afirman, que la organización de la política económica (independencia del Banco Central Europeo y el Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza hacia los Gobiernos democráticamente elegidos, que ven cortada su autonomía en estos ámbitos.
En contraste, no se ha puesto en marcha política alguna en materia de crecimiento o de empleo. No se tienen en cuenta las asimetrías en la situación de cada uno de los países. En definitiva, los objetivos de finanzas públicas establecidos, no tienen en cuenta las situaciones económicas nacionales individuales.
Concluyen que la Europa social se ha quedado en papel mojado: sólo la Europa de la competencia y de las finanzas se ha consolidado realmente.
Por último, se cuestiona el modelo de construcción de la eurozona. La imposición de políticas macroeconómicas semejantes a economías con situación distinta, ha provocado disparidades en el crecimiento. La rigidez monetaria, reforzada por el euro, ha permitido que todo el peso de los ajustes recaiga sobre el trabajo, promoviendo la flexibilidad y austeridad salarial, que se refleja en la pérdida de participación de las rentas del trabajo en la distribución del producto o renta nacional.
Alemania ha sabido liberarse de importantes excedentes comerciales en detrimento de sus vecinos y, sobre todo de sus propios trabajadores, al imponer un descenso del coste del trabajo y de las prestaciones sociales. Ha agrandado sus ventajas comerciales frente al resto de socios en la Unión Europea que, al partir de niveles salariales menos elevados, no han podido tratar a sus trabajadores con tanta dureza.
Previamente a la crisis, las finanzas públicas europeas estaban en mejor situación: el déficit público del conjunto de la eurozona era del 0,6% del PIB en 2007, frente a cerca del 3% en Estados Unidos o Japón. Sin embargo, la zona del euro sufría importantes desequilibrios: los países del norte (Alemania, Austria, Holanda, países escandinavos) limitaban sus salarios y demandas internas, mientras que los periféricos (España, Grecia, Irlanda) experimentaban un crecimiento vigoroso motivado por las débiles tasas de interés y acumulando, al mismo tiempo, grandes déficits exteriores.
La crisis financiera iniciada en Estados Unidos dio lugar, en ese país, a una auténtica política de relanzamiento presupuestario y monetario, al tiempo que iniciaba un movimiento de regulación financiera. En Europa, por el contrario, no se ha sabido impulsar una política coordinada de recuperación, lo que ha supuesto una pérdida del producto relativamente más fuerte en Unión Europea.
En contraste, la Comisión europea exige a los Estados miembros su compromiso de que, con independencia de su real situación económica, sitúen sus déficits públicos por debajo del listón del 3%. A la vez, las diversas instancias europeas continúan reclamando mayores restricciones en los salarios, y modificaciones en los sistemas públicos de jubilación y sanidad, con el evidente riesgo de hundir al continente en la depresión, y aumentar las tensiones entre los países.
La usencia de una efectiva coordinación europea, y de un auténtico presupuesto europeo que contemple la solidaridad que inspiró en sus inicios a las entonces Comunidades, están incitando a los operadores financieros a volverle la espalda al euro, e incluso a especular abiertamente contra él.
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