lunes, 13 de febrero de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A FEBRERO 2017: se mantiene la incertidumbre a nivel internacional.


Según el Banco de España la tendencia es la subida del precio de los créditos durante el año que hemos iniciado. Aunque, eso sí, será de una forma muy lenta.
La banca afirma que el motivo es la judicialización del crédito hipotecario. Es decir, como consecuencia de los varapalos de las clausulas suelo y de los gastos de formalización hipotecarios. Aunque la retribución a sus depósitos es prácticamente cero, precisan subir los intereses cobrados por sus activos para mantener o incrementar su margen de intermediación.
GLOBAL:
La elevación del precio del petróleo parece imparable. Según el Banco Mundial, en 2017 podría alcanzar los 60 dólares por barril. Todo ello, desde que la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo) acordó reducir la producción mundial: de 33,7 millones de barriles diarios a 32,5 millones.
Por otro lado según la Organización Mundial de Turismo (OMT) el turismo mundial no has dejado de crecer, y lo continuará haciendo durante este año 2017.
Durante 2016, el turismo alcanzó, nada menos, que la cifra de 1.235 millones de turistas (46 millones más que en el año 2015). Se trata del séptimo año consecutivo de subidas y de nuevo récord histórico.
Según Taleb Rifai, secretario de la OMT, “el sector ha mostrado una fuerza y resistencia extraordinaria pese a los retos a los que se ha enfrentado, en particular los relativos a la seguridad”.
Asia y Pacífico han sido las zonas que más han crecido en términos relativos y absolutos. Un 8% de incremento, lo que suponen 24 millones más de turistas internacionales para alcanzar los 303 millones.
África también experimentó un crecimiento del 8%, aunque no es comparable al tener una cuota de mercado por debajo del 5% mundial.
Europa también crece, pero al 2% debido a resultados desiguales por destinos. América del Norte y América del Sur han experimentado una subida del 4% para mantener el impulso positivo de la región de los últimos años. El continente europeo se mantiene como líder en volumen y en el último ejercicio recibió a 620 millones de personas, lo que supone un 50% de la cuota mundial.
Oriente Medio, sin embargo, ha perdido turistas extranjeros ya que ha sufrido una disminución del 4%. Sin duda, la razón se debe a la fuerte inestabilidad e inseguridad de la zona.
ESTADOS UNIDOS:
La realidad es que resulta extremadamente difícil prever la deriva de la situación política y económica estadounidense, aunque es sumamente preocupante ya que se trata de la primera potencia mundial.
La confrontación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con homólogos de otros países (como México) y sus primeras semanas en el cargo han sido un caos absoluto, y las cosas siguen empeorando. “Tal vez porque responde a cada debacle con un intento desesperado de cambiar el tema que sólo conduce a una nueva debacle”, como ha señalado el nobel y premio Príncipe de Asturias, Paul Krugman, que ha llegado incluso a afirmar en un artículo publicado en el The New York Times, que podría estar encaminando a Estados Unidos a una confrontación o conflicto abierto con China.
La confrontación, sin duda, ha sido más fuerte con su mayor aliado, Australia: durante una llamada telefónica con Malcolm Turnbull, primer ministro australiano, Trump se jactó de su victoria electoral y se quejó de un acuerdo existente para tomar algunos de los refugiados que Australia ha mantenido. Después de sólo 25 minutos de conversación, Trump la terminó abruptamente colgando el teléfono.
Las explosiones con México y Australia han ensombrecido una guerra de palabras más convencional con Irán, que puso a prueba un misil el domingo. Esto fue definitivamente una provocación. Pero la Casa Blanca advirtió que estaba “poniendo a Irán en aviso”. Se plantea en el artículo antes mencionado Paul Krugman, cuál es ese aviso.
Por otro lado, otros analistas han realizado más énfasis en los fichajes de Trump para su equipo. Algunos de ellos, reclutados de Goldman Sachs, el que es considerado como “el banco que gobierna al mundo”.
EUROZONA:
La subida de precios en la eurozona fue en diciembre pasado del 1,1% (un rápido aumento desde el 0,6% del pasado noviembre), pero el Banco Central Europeo considera que es debida a los precios de la energía. El presidente Mario Draghi no se ha mostrado preocupado, señalando que “esa tendencia convive con alzas salariales modestas en el corazón de Europa, y con el sesgo deflacionario de una periferia que sigue intentando ganar competitividad”.
Draghi señaló, sin concederle importancia, la gran variedad de situaciones en las tasas de variación de los precios: leves incrementos del 0,5% en la debilísima situación económica de Italia, en contraste con la subida del 1,7% que empieza de Alemania.
Frente a ello, Draghi defendió alzas salariales del 4,5% al 6% en Alemania, tal como quieren los sindicatos germanos, aunque, eso sí, acompasando sueldos y competitividad externa.
En esta situación, el Banco Central Europeo ha dejado invariables los tipos de interés y el programa de compra de activos a la espera de que la recuperación se afiance y de que la inflación se acerque al 2%. Pero sobre todo, sin duda, como resultado de “las incertidumbres globales”: el Brexit y Donald Trump.
Pese a las críticas, cada vez más fuertes, de Alemania, Draghi solicitó paciencia a los halcones alemanes: “a los partidarios de acabar con las medidas extraordinarias, de endurecer la política monetaria, les solicito templanza. Las cosas mejoran en casa, pero los riesgos proceden de la incertidumbre global”.
Señaló Draghi, que ante los riesgos políticos que acechan, “los tipos seguirán en el nivel actual o incluso más bajos durante un largo periodo de tiempo. El BCE mantiene el volumen de compras de activos y está listo para actuar si las condiciones empeoran”.
Indicó que la actividad económica mejora, “pero aún es pronto para estar seguros de que seguiría al mismo ritmo sin las medidas extraordinarias del BCE. Además, “los riesgos de deflación han desaparecido y la inflación repunta, pero solo por los precios del petróleo. Hay que mirar a la inflación subyacente (aquella que no tiene en cuanta a los elementos más volátiles, alimentos y productos energéticos) que sigue por debajo del 1%”.
También señaló que “las condiciones financieras mejoran, pero los indicadores de confianza están en máximos desde 2011 y el desempleo ha caído a mínimos desde 2009, pero los riesgos sobre la eurozona siguen siendo a la baja por las incertidumbres globales”.
Draghi fue exageradamente ambiguo al referirse al presidente Donald Trump, “que ha dicho que la eurozona tiene graves problemas y ha mostrado sus claras tentaciones proteccionistas, pero es demasiado pronto para saber si sus políticas apoyarán o no esas declaraciones”.
De igual forma, aunque la primera ministra británica, Theresa May, aboga por un “Brexit duro caiga quien caiga”, Draghi ha señalado que es “demasiado pronto” para analizar el impacto de la salida de Reino Unido de la Unión Europa: dependerá de la duración de la negociación y del acuerdo final que se alcance”.
En todo caso, Draghi alertó de lo negativo que sería una guerra comercial con “devaluaciones competitivas” a uno y otro lado del Canal de la Mancha; y también a uno y otro lado del Atlántico.
Por otro lado, frente a los durísimos ataques de los agentes alemanes a la política del BCE, Draghi ha señalado que “la política monetaria del BCE ha beneficiado a toda Europa, incluidos a los alemanes. Cuando la recuperación se afiance y la inflación se acerque al objetivo, los tipos de interés subirán. Sean pacientes… Las cosas han mejorado, pero no podemos relajarnos”.
Ahora bien, algunos analistas afirman que, frente al posible crecimiento y la inflación de los próximos meses, el BCE podría comenzar a elevar los tipos de interés a partir de primavera, para aliviar la situación de los bancos y acallar parte de las críticas en Alemania. Sin embargo, para las compras de activos del QE (expansión cuantitativa) habrá que esperar a finales de 2017; tal vez al próximo, con una nueva rebaja del volumen de adquisiciones combinada con una ampliación de los plazos. Aunque Mario Draghi haya negado que vaya a recalibrar este QE. Habrá que “esperar y ver”.
ESPAÑA:
Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), durante el pasado año el PIB (Producto Interior Bruto) español aumentó un 3,2%. Si bien, se aprecia cierta ralentización durante la segunda mitad del año 2016.
De forma que, dado el crecimiento del producto durante los últimos tres años, hemos recuperado casi el 80% de lo perdido durante los años de crisis.
Sin embargo la composición del PIB español es ahora bastante distinta:
Han aumentado las exportaciones del PIB, pero hay un menor volumen de empleo, menos inversión, y una menor masa salarial. Por una parte, hay muchas más exportaciones que en 2008. En cambio, existe menos empleo, menor masa salarial y menos inversión. El número de empleados se ha situado en 18,5 millones (según la EPA está 2,25 millones por debajo del máximo histórico previo a la crisis). La diferencia en la inversión se debe a la menor existente en la construcción. Incluso en el empleo, la diferencia es de 1,6 millones menos, que se deben a los perdidos igualmente en la construcción.
El aumento de las exportaciones es debido a varios factores: la devaluación salarial, la evolución del euro, la caída de los precios del crudo petrolífero, y a la mejoría de la economía europea. Igualmente, en 2016 el turismo batió récord.
Resumiendo las causas se deben al precio tan bajo del petróleo (España importa la práctica totalidad de los crudos); la magnífica evolución del turismo consecuencia de los riesgos de los lugares de la competencia, y a la depreciación del euro respecto al dólar en el mercado de divisas. A cualquiera de estas variables, tradicionalmente, la economía española ha sido y es altamente sensible.
Por otro lado, las compras del BCE han conducido a las tasas de interés a niveles desconocidos, lo que ha supuesto una sensible disminución de la carga de los hipotecados, y ha facilitado el desapalancamiento o disminución de las deudas.
También ha influido el leve aumento del consumo público, y la rebaja de los impuestos de alrededor de 5.000 millones de euros.
Todas estas circunstancias han permitido un mayor crecimiento español al compararlo con nuestros socios de la Unión Europea.
Para este 2017, la mayoría de analistas anticipan una desaceleración del crecimiento hasta la zona del 2,5% debido a la incertidumbre externa, y al aumento de precios de la economía española, que podría afectar a la competitividad externa.
Y es que la inflación ha crecido, básicamente como consecuencia de la fuerte subida de los precios de la luz. El IPC (Incremento de Precios al Consumo) se disparó en el mes de enero un 3% en tasa interanual.
El indicador se ha situado casi un punto y medio por encima del habido en el pasado mes de diciembre, aunque también se debe a la subida de precios de los carburantes.
Sin embargo, según el ministro Guindos, este aumento será "temporal, de forma que se modere a partir del segundo trimestre, convergiendo hacia los objetivos del BCE, próximos pero por debajo del 2%". En este sentido, ha destacado que la inflación subyacente, sigue estando "en el entorno del 1%".
En todo caso, temiendo a los “efectos en segunda ronda”, el Gobierno ha aprobado un decreto eliminando la indexación con respecto al IPC. La Ley de Desindexación entró en vigor el 1 de abril de 2015 con el fin de desvincular los precios de los servicios públicos del IPC. Su desarrollo reglamentario quedó pendiente y en 2016 no pudo aprobarse por estar el Gobierno en funciones.
Por su parte, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha subrayado la pérdida de poder adquisitivo que la subida de precios provocará para los pensionistas. "Me parece absolutamente insoportable que un pensionista al que le han subido 12 euros o 20 euros al año su pensión, empiece el año sabiendo que va a tener que pagar entre 40 y 100 euros más en la factura de la luz o ese 3% en el mes de enero", ha señalado.
Por otro lado, los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), señalan que el año pasado ha terminado con 413.600 ocupados más, un 2,3% más que el año anterior. Sin embargo, el ritmo de aumento ha descendido ya que había empezado el año con incrementos más fuertes. Sin duda, es consecuencia de la caída en el sector público, dónde a finales de 2016 se perdieron empleos.
Según la EPA, el número de parados se sitúa en casi 4,2 millones de personas (una cifra considerable) y la población ocupada en 18,5 millones.
El peso de los temporales sigue creciendo entre los asalariados, y ya suponen el 26,5% del total, casi un punto porcentual más que hace un año. Su retroceso durante la crisis se debe, únicamente, a la destrucción de este tipo de empleos, mucho más sencillo que el de los puestos de trabajo fijos. Y una vez ha vuelto a subir la actividad, también lo ha hecho la demanda de este tipo de contratos.
Sin embargo, un aspecto negativo y quizá poco comentado ha sido la caída de la población activa (la suma de los ocupados más los parados) que ha caído en más de 100.000 personas y en el conjunto del año en 127.800. Por tanto, se ha situado en 22,75 millones de personas.
La reducción del mercado laboral llega tanto por la disminución de la fuerza laboral española como de la extranjera. No obstante, en este periodo ha sido esta la que más ha menguado, especialmente la procedente de Latinoamérica.
En este último caso, la reducción de esta mano de obra comenzó bastante antes que en el conjunto del mercado laboral. Concretamente alcanzó su techo en la primavera de 2009. De entonces a finales del año pasado, la población activa de esa región ha bajado de 1,67 millones de trabajadores hasta los 798.800.
En el caso de la población activa española, la principal característica que se ha observado durante estos años es que la crisis apenas ha frenado la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. La mano de obra femenina en España lleva décadas creciendo. Esto explica que la tasa de actividad de las mujeres españolas esté en el 53,4%, muy cerca de sus niveles máximos. Mientras que este tasa, en el caso de los hombres, ahora en el 64,8%, sí que se ha alejado del máximo tocado en 2008 (69,7%).
La población activa reaccionó tarde al desplome del mercado laboral. La destrucción de empleo no desanimó su imparable crecimiento de la época de bonanza. Con algún altibajo aumentó hasta bien entrado 2012, ya en la segunda recesión, cuando se llegó a casi 23,5 millones de trabajadores con empleo o parados y una tasa de actividad que llegó al 60,5%. Ahora este porcentaje es dos puntos porcentuales inferior.
Por otro lado, si nos referimos a la otra estadística, la del Paro Registrado que elabora el Ministerio de Empleo, (recoge el número de personas que acuden a las Oficinas de Empleo a inscribirse como desempleados demandantes de empleo), el final de la campaña navideña se ha dejado sentir en sus cifras.
El Paro Registrado ha aumentado en 57.257 personas respecto a diciembre y deja el número total de desempleados inscritos en las oficinas públicas en 3,76 millones. Ha disminuido la afiliación a la Seguridad Social en 174.880 cotizantes, situándose la cifra total de afiliados en 17,7 millones de personas.
Siendo malos datos, no son los peores en comparación con otros años.
En todo caso, ha mejorado de enero del 2016 hasta la fecha en 569.817 cotizantes.
MERCADOS:
Los índices bursátiles de París, Madrid y el Eurostoxx 50 son casi una fotocopia: un tramo descendente que se prolonga durante casi todo el pasado mes de enero; dos sesiones al alza y las cuatro finales a la baja. Sólo el Dax de Fráncfort desentona: plano durante todo el mes.
En EEUU la similitud del Dow Jones, el S&P 500 y el NYSE es extraordinaria; planos, o con ligerísimos recortes todo el mes. Terminan el mes con recortes. Sólo el Nasdaq ha sido alcista todo el mes, pero lo termina con recortes.
Para este mes de febrero, las tensas relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y México si van a peor, no sentarán nada bien a las empresas españolas con intereses en aquel país, donde un total de 36 cotizadas en la Bolsa española están presentes en México; de ellas, 19 son del Ibex y cinco son bancos: BBVA, Sabadell, Popular, Santander y CaixaBank.
Esperemos que el Congreso, el Senado de EEUU, la FED y Europa, pongan freno al presidente Donald Trump. 
Y es que, como se cita en un titular del “El economista”, “Trump mueve 1.260 millones cada vez que cita a una firma en Twitter”. El impacto es tan real que la agencia publicitaria “T3” ha desarrollado un robot que toma posiciones bajistas en las compañías que son mencionadas en los tuits de Donald Trump si entiende que el contenido del mensaje es negativo. Porque, también es cierto, no siempre utiliza la red social para echar reprimendas, sino que, en ocasiones, la aprovecha para dar palmaditas en la espalda a las empresas que “van por el buen camino”, es decir, que se ajustan a los preceptos proteccionistas y nacionalistas que el defiende.
Los inversores europeos se muestran cautos tras las polémicas medidas de Donald Trump, e interpretan negativamente el dato de inflación de la eurozona que roza ya el objetivo del BCE. El euro roza los 1,08 dólares, el bono español se afianza el 1,6% y el Ibex acabó el pasado enero con una caída del 0,4% hasta 9.315,20 puntos.
EMPRESAS:
Según los datos provisionales recabados por Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA), las aseguradoras elevaron un 12,24% los ingresos por la venta de pólizas al cierre de 2016, hasta los 63.827 millones, un “récord histórico de facturación”. No obstante, en el sector no se cree que el beneficio suba en la misma proporción porque los márgenes han caído, en línea con los tipos de interés.
El importe total se reparte casi al 50% entre los seguros de no vida (32.703 millones, que aumentó un 4,49%) y los de no vida, que facturaron 31.124 millones, un 21,7% más.
El sector asegurador ha recogido todos los efectos de la mejoría económica. El año pasado se incorporaron más de un año de coches al parque, por lo que este seguro fue uno de los que más creció. No solo en número de asegurados, también en precios, ya que las compañías han elevado sus tarifas tras la entrada en vigor de nuevos baremos de indemnizaciones de accidentes de tráfico. Los seguros de coches se incrementaron un 5,11%, hasta los 10.565 millones.
Otro sector que ha crecido mucho ha sido salud: la presidenta de la patronal del seguro Unespa, Pilar González de Frutos, ha señalado que en el año 2016 se alcanzaron los 11 millones de asegurados en salud, lo que, en su opinión, “prueba que el seguro de salud ofrece cosas que los consumidores quieren comprar”. El seguro de salud para empresas ha sido determinante en este crecimiento. La facturación subió un 5,07%, hasta los 7.734 millones.
Por su parte, los multirriesgos (hogar, comunidades de vecinos, comercios e industrias) ingresaron un 3,09% más por la venta de pólizas, hasta los 6.767 millones.
Mientras tanto, el ahorro gestionado en productos de seguro de vida alcanzó los 177.735 millones en el año, lo que supone un incremento interanual del 5,98%. Frente a estos buenos datos, González de Frutos ha señalado que la tasa de ahorro por asegurado apenas se ha expandido en el caso de las rentas y estas lo han hecho en una medida “muy significativa”: desde unos 13.000 euros en 2006 hasta casi 33.000 euros en 2016. En su opinión, los datos ponen de manifiesto que la sociedad española no está incrementando sus hábitos de ahorro.

sábado, 21 de enero de 2017

Situación económica española y mundial a enero 2017

Según el informe “Consenso Económico” del cuarto trimestre que publica PwC, (Panel de expertos que recoge la opinión de 355 analistas), el crecimiento de la economía española, a ritmos más rápidos que los previstos inicialmente, ha redoblado el optimismo de los empresarios españoles.
Ahora bien, hay que esperar a ver la evolución de los riesgos políticos existentes a nivel mundial. De confirmarse, podrían suponer un freno al comercio mundial y, por lo tanto, un freno al crecimiento económico global.

GLOBAL:

El consenso del mercado augura una aceleración del PIB mundial. Se habla de un repunte del 3,4% frente al 3,1% de 2016. Eso sí, el nuevo ejercicio parece traer bajo el brazo un cambio en el paradigma económico que surgió de las cenizas de la Gran Recesión.
Según Bankinter, “2017 está emparentado con el largo ciclo económico que ya vimos en 2016 y años anteriores. La diferencia clave está en los movimientos de transición que empiezan a tomar cuerpo. El populismo amenaza a la globalización; las preocupaciones acerca del bajo crecimiento dejan paso a los temores inflacionistas; el eje del crecimiento se desplaza poco a poco desde los estímulos monetarios de los bancos centrales a las políticas fiscales de los gobiernos; y la fiebre normativa abre paso a movimientos de desregulación”,
Si se cumplen los pronósticos, EE UU será quien más contribuya a la aceleración de la actividad global. Trump tomará posesión como presidente el próximo 20 de enero. Sus promesas electorales, bajadas de impuestos y aumento del gasto público, podrían llevar a la economía americana a crecer a un ritmo superior al 2,2% en 2017. “Paradójicamente, la elección de Trump es un factor positivo a corto plazo. Mejora las perspectivas de crecimiento y empleo, aunque a costa de algo más de inflación. Como contrapartida, eleva el riesgo de desequilibrios (déficit fiscal y deuda pública) en el medio y largo plazo”, según el citado anteriormente, Informe de Estrategia de Bankinter.
La combinación prevista para este 2017 de un dólar fuerte, tipos de interés al alza y amenazas proteccionistas no es, en absoluto, un buen augurio para las economías emergentes. Sin embargo, hay un factor que juega a favor de algunos de estos mercados como es la recuperación del precio de algunas materias primas. “La mejora de las commodities (mercancías) favorece asimétricamente a los emergentes. Los productores de estas, básicamente economías latinoamericanas, son los favorecidos, mientras que los países asiáticos quedan generalmente al margen de esta mejora debido a que son más bien consumidores de materias primas antes que productores de ellas”, explican en el citado informe de Bankinter.
Precisamente, según los analistas del Bank of America Merrill Lynch, el repunte de las commodities, sobre todo del petróleo, es uno de los factores que contribuyen a despertar un viejo fantasma tras un largo periodo de letargo: las subidas de los precios. Las presiones inflacionistas son especialmente palpables en Reino Unido por el impacto de la depreciación de la libra tras el Brexit, y en EE UU debido a que en un mercado laboral próximo al pleno empleo sería lógico ver alzas salariales. Además, las medidas prometidas por Trump suponen más presión para el IPC. “Esperamos que la inflación subyacente en EE UU continúe aumentando y se acerque al objetivo del 2% de la Reserva Federal. Las políticas del presidente electo son inflacionistas. En esta categoría entrarían los estímulos fiscales, las restricciones a la inmigración porque reducen la fuerza laboral disponible y las barreras al comercio que suponen mayores precios a la importación de energía. El único factor corrector de los precios que vemos es un dólar fuerte.
Según Goldman Sachs, otro de los riesgos económicos que pueden truncar las previsiones de crecimiento tiene que ver con el sentimiento antiglobalización y su impacto en el comercio mundial. Una de las ideas de Trump durante la campaña fue la revisión de todos los tratados internacionales, incluso prometió el levantamiento de un muro en la frontera con México y más aranceles. La retórica proteccionista de Trump no encaja bien con un crecimiento de los intercambios mundiales, que ya se habían desacelerado en los últimos años. Será interesante ver la respuesta que dé el resto de países a las posibles medidas proteccionistas de EE UU. Una solución podría ser un aumento de los acuerdos bilaterales”.
La victoria de Trump o la salida de Reino Unido de la Unión Europea son claramente movimientos involucionistas, pero a muchos analistas les cuesta creer que se pueda dar marcha atrás a 25 años de globalización económica.

CHINA:

Se ha desatado una nueva etapa de tensión entre China y Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. La decisión de estas tres potencias de no reconocer oficialmente a la República Popular como una economía de mercado, algo que reduciría significativamente los aranceles de los productos importados de este país, ha enfurecido a Pekín, que amaga con represalias que podrían empeorar la ya de por sí complicada relación comercial entre China y el mundo.
En la práctica, durante los últimos quince años, se han venido imponiendo aranceles más altos a los productos chinos de lo que le hubiera correspondido según la norma general de la OMC (Organización Mundial de Comercio). Todo ello como consecuencia del protocolo firmado al adherirse el gigante asiático a esa organización.
Este protocolo, después de quince años, caducó a mediados del pasado diciembre. Por lo que Pekín ha comenzado a presionar para que sus productos sean más accesibles a los mercados mundiales, mientras que Estados Unidos, Europa y Japón se resisten a aceptar el cambio por la amenaza que los competidores chinos plantean a sus fabricantes.
Las economías citadas alegan que China no ha cumplido sus compromisos y no se ha transformado en una economía de mercado de pleno derecho.
Según Xue Rongjiu, vicepresidente del Instituto sobre la OMC del Ministerio de Comercio, "el problema no es que China sea o no una economía de mercado, es que Estados Unidos, la UE y Japón están utilizando una obligación legal como excusa para imponer barreras proteccionistas y no asumir que muchos de sus sectores están perdiendo competitividad frente a los de China".
Un reciente estudio del Economic Policy Institute sugiere que designar a China como economía de mercado (eliminando los sobre aranceles existentes sobre esa economía) incrementaría entre un 25% y un 50% las exportaciones del país hacia la Unión Europea en comparación con los niveles del año 2011. También que se pondrían en riesgo entre 1,7 y 3,5 millones de puestos de trabajo principalmente en Italia, Alemania, España, Francia, Portugal y Polonia. Y el impacto podría ser incluso mayor: "si la UE otorga este estatus sin que Estados Unidos haga lo mismo, existe el riesgo de que todos los productos chinos sean desviados hacia allí y abrumen el mercado”.
Por otro lado, el crecimiento de la economía de China se ralentizará en 2017, ya que las autoridades están ajustando su política monetaria, y aplicando otras restricciones para evitar burbujas de activos, especialmente en el mercado inmobiliario.
La Academia China de Ciencias Sociales (CASS, por sus siglas en inglés), un organismo de expertos vinculado al Gobierno, ha informado que la economía del país se expandirá a un ritmo más lento este año 2017 (un 6,5 por ciento de aumento de su PIB, lo que podría constituir el menor crecimiento en más de 25 años, por debajo el avance esperado de cerca de 6,7 por ciento para este año).
La desaceleración anticipada en la segunda mayor economía del mundo se produce en un momento de ansiedad surgida por la brusca caída del yuan, que durante noviembre pasado cedió a mínimos de ocho años por las salidas de capital habidas en China, a raíz de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Además, el rápido ascenso de los créditos bancarios, el incremento del riesgo debido al aumento del endeudamiento empresarial, y la especulación en el mercado inmobiliario, constituyen una amenaza para la economía de China.

RUSIA:

Esta economía, de la que no se publican, ni conocen muchos indicadores, puede estar recuperándose. La recesión económica (caídas del PIB) en Rusia, (lleva en ella más de dos años), podría dar paso a un leve crecimiento en 2017.
Según el primer ministro, Dmitri Medvédev, “la economía está viviendo un saneamiento general de su situación”. El organismo ruso de estadísticas, Rosstat, calcula para el año que viene un crecimiento por encima del 1%. En 2016, la economía rusa, según la misma agencia, se habrá contraído entre un 0,5% y un 0,6%. En 2015, decreció un 3,7%.
Según el banco de inversiones Morgan Stanley, la economía rusa crecerá en 2017 un 1,2%. Afirma en un informe, que el Banco Central de Rusia actuará con precaución para evitar riesgos inflacionarios e irá reduciendo los tipos de interés de forma muy gradual y moderada. Este año la inflación podría acabar en torno al 6% mientras que el Gobierno ruso confía en reducirla hasta el 4% en 2017.
Por otro lado, se espera que el barril de petróleo Urals, cuyo precio medio durante 2016 fue de 42 dólares, fluctúe por encima de los 50 en este 2017. Este dato es muy importante, ya que la exportación de crudo petrolífero ruso aporta más de la mitad de los ingresos presupuestarios al Estado.
La reciente decisión de la OPEP y otros países exportadores de petróleo, entre ellos Rusia, de reducir la producción ha elevado el precio del crudo y se espera que se mantenga estable durante 2017. La primera consecuencia ha sido el fortalecimiento del rublo.
La proximidad de las elecciones presidenciales rusas, que deberán celebrarse en marzo de 2018, es otro factor que contribuye a crear un ambiente propicio para la economía del país. Los analistas estiman que, teniendo en cuenta que al frente continuará con toda seguridad el presidente Vladímir Putin, tras los comicios se abordarán en serio algunas asignaturas pendientes como las reformas estructurales.
También se espera una distensión de los conflictos en Oriente Próximo, en Siria sobre todo, y un acercamiento entre Washington y Moscú. Morgan Stanley señala que, tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, existe un 35% de probabilidad de que, en 2017, EE UU levante a Rusia las sanciones.

ESTADOS UNIDOS:

El pasado mes de diciembre la Reserva Federal subió los tipos de interés en Estados Unidos un cuarto de punto. De forma que se han colocado en una banda entre 0,50% y el 0,75%. La decisión se ha tomado por unanimidad.
Este aumento se ha producido un año después de que acabase  el proceso de expansión cuantitativa de la política monetaria, con una subida de un cuarto de punto. Las subidas  serán, en todo caso, graduales. Son posibles al menos tres subidas en este 2017. Todo va a depender, de cuales sean  las políticas de Trump y su incidencia en la evolución de los precios en Estados Unidos.
No obstante, los tipos de interés estadounidenses se mantienen en un nivel históricamente bajo, ya que es preciso seguir con esta política para apoyar a la economía, al menos, hasta la próxima primavera. Se estima que tengan un crecimiento medio del 2% los próximos dos años.
La mayoría de analistas señalan que dependerá de la evolución del PIB, de los precios y de las políticas de Trump. Si las subidas de precios son elevadas, la Reserva Federal deberá incrementar las subidas de tipos.
La inflación sigue por debajo del objetivo del 2%, y se espera un crecimiento próximo al pleno empleo, pero con estabilidad en los precios.
Todo depende de cuales sean las políticas de Donald Trump, la presidenta Yellen ha sido muy prudente, al afirmar que desea "evitar dar consejos" a la nueva administración sobre las políticas que debe adoptar. Es su manera de proteger la independencia de la Fed, que se vio atacada por el propio Trump. También dijo que su equipo está trabajando con el del presidente electo para que la transición se haga sin sobresaltos.
Los mercados suelen temblar con el alza de tipos, porque eleva el coste de los préstamos para el consumidor y las empresas. La promesa del incremento del gasto de Trump y la rebaja de impuestos contribuiría, sin embargo, a compensar ese efecto.
Trump, muy optimistamente,  prometió situar el aumento del PIB próximo al 4%. La Fed anticipa un crecimiento del 1,9% este año, que llegará al 2,1% en 2017. El efecto de los estímulos fiscales y del gasto en infraestructuras no se notará, lo más pronto, hasta 2018 y dependerá, en todo caso, de las medidas que vaya adoptando el Congreso. Por tanto, es actualmente imposible predecir el futuro económico de Estados Unidos.
Aunque en un primer momento los inversores reaccionaron con entusiasmo a la reforma fiscal y la desregulación que promete el presidente electo, se basa todo en el optimismo: los beneficios que puedan derivarse para las empresas, ser pueden perder por el proteccionismo económico anunciado.
A su vez, la recuperación económica puede verse fallida si el dólar se continúa apreciando al ritmo seguido en los últimos meses, sobre todo si se intensifican las subidas de precios, lo que obligaría a subir a mayor ritmo las tasas de interés.
La realidad, es que en opinión de la propia presidenta Yellen, "hay un nivel considerable de incertidumbre".
En ese sentido, el presidente electo de Trump, agradeció a la compañía Ford su decisión de cancelar una inversión de 1.600 millones en México para construir una planta de montaje de vehículos en San Luis de Potosí.
Trump declaró: "gracias a Ford por cancelar una nueva planta en México y crear 700 nuevos empleos en EE.UU. Este es el inicio, viene mucho más".
El presidente de Ford, Mark Fields, declaró que la cancelación de la inversión en México es un "voto de confianza" de la empresa en Trump y sus políticas.
La cancelación de la inversión de 1.600 millones de dólares en México se produce después de que Trump amenazase meses atrás a Ford con la imposición de aranceles aduaneros de hasta el 35 % a los vehículos producidos en México y que son exportados a EEUU.
Trump no ha aclarado si impondrá aranceles aduaneros a los Focus que Ford producirá en Hermosillo (México) para exportar a Estados Unidos tras la cancelación de la construcción de la planta de San Luis de Potosí.
También Trump ha amenazado con la imposición de aranceles aduaneros a General Motors (GM) por producir una de las versiones del Chevrolet Cruze en México.
GM aclaró posteriormente que la mayoría de la producción del Cruze se hace en Estados Unidos y que sólo una pequeña fracción de los vehículos de ese modelo vendidos en el país se importa de México.

EUROZONA:

La inflación de la eurozona ha abandonado la zona cero. Eurostat, la agencia estadística de la UE, estimó el IPC del euro en el mes de diciembre en un 1,1%, el mayor nivel desde septiembre de 2013 y cinco décimas por encima del dato de noviembre. Los índices están aún muy lejos del objetivo del Banco Central Europeo del 2%, pero los riesgos de deflación han quedado definitivamente atrás gracias, al repunte del petróleo.
Y aun así, el indicador más fiable de la evolución de los precios la inflación subyacente, sin contar con la energía, y sin los elementos más volátiles, sigue en el 0,9%, apenas una décima por encima de noviembre.
Para algunos analistas, un repunte de la inflación “podría crear un círculo virtuoso”, que permitiera al BCE una salida gradual de sus políticas no convencionales y daría algo de aire a las cuentas de resultados de los bancos. La mala noticia es que eso se dejaría notar también en un repunte de los tipos de interés de la deuda, con los países, el sector financiero, las empresas y las familias aún muy endeudadas en Europa. Y podrían provocar un repunte del euro, lo que es malo para las exportaciones.
En todo caso, la realidad es que, a pesar del repunte, la inflación europea sigue en el entorno del 1%. Y las últimas alzas son casi puramente estadísticas: “la aceleración de la inflación se esperaba, se daba por segura, pero los índices de precios tan solo dicen que el paciente mejora, pero la enfermedad sigue ahí”.
Mario Draghi, presidente del BCE, se enfrenta a un dilema: la debilidad  de la recuperación económica, con una inflación aún muy baja. El desempleo está en niveles alarmantemente elevados, pero va cayendo. El Brexit, la elección de Donald Trump y el referéndum en Italia han generado una sacudida tras otra, pero el mercado ha aguantado mejor de lo previsto.
El BCE está cuestionado tanto por los conservadores alemanes (que le exigen la retirada de los estímulos), como por la izquierda europea, que le acusa de aumentar la desigualdad con una política con la que gastará más de dos billones de euros en total, y que no acaba de dar los resultados esperados.
No obstante, Draghi ha anunciado una inyección adicional de algo más de medio billón de euros con el programa de compra de activos, que se amplía hasta finales de 2017. Sus argumentos son: “que la incertidumbre está por todas partes, especialmente en el flanco político”.
Draghi ha anunciado, reiteradamente, que la retirada de las medidas extraordinarias no está sobre la mesa. Sin embargo, ha dado un primer paso hacia atrás, anunciado que “el volumen de compras mensuales bajará de 80.000 a 60.000 millones a partir de abril”.
Los mayores bancos centrales del mundo han inyectado billones de euros en los últimos años con programas masivos de compra de activos (los QE, siglas inglesas de quantitative easing), pero algunos efectos de la Gran Recesión siguen ahí, riesgos económicos y en plena metamorfosis por las incertidumbres políticas.
El BCE llegó tarde a los estímulos monetarios. Pero anunció la tercera ampliación del programa europeo: Draghi inyectará 540.000 millones adicionales en la eurozona ante la acumulación de conflictos: la economía griega, la banca italiana, y las elecciones que se avecinan en Holanda, Francia, y Alemania, que a juicio del BCE podrían generar más y nuevos problemas económicos.
Draghi comprará deuda pública y privada durante más tiempo: al menos hasta finales de 2017, nueve meses más de lo previsto. Convencido de que Europa estaría mucho peor sin el QE, Draghi podía optar entre ampliar el programa durante menos tiempo y dejar intacto el volumen de adquisiciones mensuales (80.000 millones durante seis meses), o extender más el plazo y reducir el tamaño de las compras (60.000 millones durante nueve meses). Esta última posibilidad es la elegida.
En todo caso, ha anunciado tres medidas más:
El BCE se reserva la posibilidad de aumentar de nuevo las compras “si las perspectivas económicas o si las condiciones financieras empeoran”.
El QE europeo es ahora más flexible, y permite incluso comprar bonos con rentabilidades más negativas “si es necesario” (eliminando así uno de los actuales cuellos de botella del programa)
Y Fráncfort prevé cerrar el QE a finales de 2017, pero deja abierta la puerta para llevarlo aún más allá, al igual que se reserva la posibilidad de seguir rebajando los tipos si hace falta.
Los mercados han emitido señales algo difusas: el euro se fortaleció primero y después registró bajadas; las Bolsas subieron, así como los intereses de la deuda.  
Mario Draghi ha postulado de nuevo, aunque de forma tímida,  un giro en la política fiscal: los estímulos fiscales “deben acompañar la recuperación, pero solo en los países con margen para ello. Hay que cumplir el Pacto de Estabilidad: las reglas son esenciales para la confianza. Y sin confianza es imposible completar la Unión Económica y Monetaria”.
El Gobierno de Italia ha promulgado un decreto para rescatar con dinero público al banco Monte dei Paschi (el tercer mayor banco del país) tras el fracaso de la entidad en su intento de captar los 5.000 millones de euros que necesitaba para salvarse por sus propios medios. El Ejecutivo de Paolo Gentiloni acordó destinar 20.000 millones de euros para salvar a la banca de Siena y para fortalecer las entidades bancarias que presenten problemas financieros. La entidad toscana buscaba 2.068 millones que le faltaban en fondos institucionales internacionales, pero, tras semanas de agonía, no los consiguió.
El Monte dei Paschi de Siena es el banco en funcionamiento más antiguo del mundo, y fue fundado en 1472. Es una entidad cotizada, con presencia en toda Italia, y algunas oficinas también en ciudades como Londres, Shanghái, Fráncfort y Nueva York. Tiene el mayor nivel de morosidad y activos tóxicos en proporción de los activos: estos últimos son de 160.100 millones de euros y se calcula que los créditos y productos dudosos e impagados ascienden a unos 47.000 millones. En Italia, por activos, con las cifras del tercer trimestre, se coloca como cuarto mayor banco comercial, tras Unicredit (875.000 millones) e Intesa Sanpaolo (714.397 millones), aunque la consolidación de la fusión de Banco Popolare y Banca Popolare di Milano (con activos conjuntos de más de 170.000 millones), prevista para el próximo mes, la relegará al cuarto puesto. Por tamaño, se trata de un banco que en el caso de España, se colocaría entre Bankia y el Popular por activos.
Por otro lado, aunque se ha pedido que las negociaciones se realicen en total secreto, las instituciones europeas mantienen una agria discusión con el FMI, respecto a la participación del Fondo en el tercer rescate griego: la institución con sede en Washington ha señalado que la deuda griega es sumamente insostenible, pero que no pide más austeridad, pese a las acusaciones de Gracia, la Comisión Europea y el Eurogrupo: si las metas fiscales no se suavizan, habría que acometer de nuevo fuertes recortes “incompatibles con los objetivos de crecimiento”. La pretensión de las instituciones europeas no cuadra. Pero la realidad, es que el FMI quiere más reformas de calado, en todos los ámbitos, que afectarían a aspectos sociales y económicos aún más sensibles.

ESPAÑA:

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pedido a España que suba los tipos reducidos del IVA, los impuestos especiales y la tributación medioambiental, incluyendo a los carburantes. Además, ha instado a que se revise la eficiencia del gasto en educación y sanidad. Y todo ello para conseguir, según la institución, una reducción sostenida del déficit y la deuda pública, cuyo excesivo tamaño sigue dejando a la economía española "muy vulnerable a las perturbaciones exteriores"
En su análisis de la economía española publicado cada año, la institución observa que el déficit público puede acabar por encima de las previsiones originales. "La atención inmediata debe centrarse en reiniciar una consolidación fiscal gradual con el fin de situar el alto volumen de deuda pública en una firme trayectoria descendente", afirma el Fondo en sus conclusiones. En consecuencia, reclama un ajuste estructural del orden del 0,5% del PIB al año, es decir, unos 5.500 millones de euros. Con este ritmo de ajuste se podría lograr "un equilibrio adecuado entre el mantenimiento de la recuperación económica y la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas".
Frente a esas declaraciones, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no oyó esas recomendaciones del FMI: "cuando algún organismo internacional nos recomienda subir impuestos, el Gobierno no participa de esa opinión”.
Por otro lado, según la información ofrecida por el Ministerio de Empleo, un aspecto positivo ha sido que la economía española creó más de medio millón de puestos de trabajo durante 2016; la Seguridad Social sumó 540.655 afiliados, un incremento del 3,12% y la mayor subida desde 2006.
El Paro Registrado se ha situado a final de año, en algo más de 3,7 millones de personas (aquellos que acuden a las Oficinas de Empleo como demandantes de un puesto de trabajo), sumando menos personas (390.534 desempleados menos). Ya hay 17,849 millones de cotizantes con empleo, el dato más alto desde octubre de 2009. Pero los empleados temporales y/o a tiempo parcial dados de alta en la Seguridad Social suponen el 40,2% de los que trabajan por cuenta ajena, la tasa más alta desde el mismo mes de 2007, aunque entonces en el mercado laboral había 14,9 millones de asalariados y ahora suman 13,35 millones de personas.
En todo caso, lo contradictorio, es que la precariedad laboral ensombrece esas cifras: el número de contratos temporales ha vuelto a superar el registrado en la serie histórica. La recuperación de los contratos de obra y servicio, debida al aumento de los contratos de muy corta duración: una semana o menos. En consecuencia, ha vuelto a aumentar la rotación involuntaria, como señalan las incesantes altas y bajas en la afiliación a la Seguridad Social, y el número de parados que se dan de alta y de baja a finales de mes. De esta forma, aunque la caída del número de desempleados es muy importante, la cifra de altas como demandantes de empleo es aún un 25% mayor que antes de la crisis.
La realidad, por otro lado, es que, según un estudio de Fedea, las Oficinas de Empleo son de poca ayuda para encontrar trabajo. Apenas un 1,7% de quienes en 2015 salieron del paro, lo hicieron gracias a su intermediación. Además de esto, que es su objetivo último, hay otros indicadores que apuntan en la misma línea. Los inscritos en los servicios públicos de empleo tenían que esperar una media de 9,5 meses para recibir una primera atención de política activa (entrevista personalizada, orientación o formación) que les ayude a volver al mercado laboral. Un tercio del colectivo incluso tiene que esperar al menos un año para recibir esta atención.
Sin embargo, las previsiones para el recién iniciado 2017, no son tan halagüeñas: la disminución en la actividad que será menos intensa que en el año finalizado, se dejará sentir en el empleo en forma de creación de menos puestos de trabajo.
La CEOE estima que si el año pasado se crearon 498.700 empleos, en 2017 la cifra bajará a 403.400 puestos.
El propio Gobierno estima que el ritmo de creación de empleo a tiempo completo bajará del 2,9% de 2016, al 2,4% de 2017. Pese a ello, el Ejecutivo contempla que la tasa de paro bajará en dos puntos en 2017 del 19,6% al 17,6%. El objetivo del Gobierno es que entre 2017 y 2019 se generen unos 474.000 empleos al año para así alcanzar la cifra de 20 millones de ocupados.
Para los sindicatos el repunte no es suficiente y reclaman mayores salarios y cambios en la reforma laboral: “el crecimiento económico ha permitido recuperar todas las rentas perdidas, mientras que los salarios se han devaluado de forma considerable”, según CC.OO.
Según la UGT, “el modelo está agotado. La cantidad de empleo que se crea por cada punto del PIB es ya del 99%. Pero ni suben salarios ni, por ende, cotizaciones. El próximo año, se crearán menos puestos de trabajo que en 2016”.
Los Sindicatos mayoritarios proponen un aumento salarial de entre el 1,8% y el 3% para 2017, mientras que CEOE sugiere que no sobrepase el 1,5%. La patronal ha seguido solicitando rebajas de las cotizaciones sociales, “que posibiliten subidas salariales y creación de empleo”.
La mayoría de los servicios de estudios también contemplan una moderación del ritmo de creación de empleo en 2017: las causas están ligadas a la desaceleración de la actividad económica: “la principal será la caída de la demanda. Todos los estímulos de la economía española perderán impulso en 2017. El precio del petróleo dejará de bajar, el turismo quizá no sea tan positivo como en 2016 y quizá los tipos de interés no estarán al mismo nivel”.
Por otro lado, la tasa de variación anual del IPC en España en diciembre de 2016 ha sido del 1,5%, 8 décimas superior a la del mes anterior. La variación mensual del IPC (Índice de Precios al Consumo) ha sido del 0,6%, de forma que la inflación acumulada en 2016 es del 1,5%.
Este incremento se explica, principalmente, por la subida de los precios de los carburantes (gasoil y gasolina) frente a la bajada que experimentaron el año pasado.

MERCADOS:

Al cierre del año 2016, el Ibex 35 no ha logrado un balance que evite las pérdidas en el conjunto del año y se consoló con que ese mes fuese el mejor diciembre en 20 años, al subir por encima del 7,30%, un porcentaje que no se veía desde 1996, cuando el índice cerró diciembre con un alza del 10,43%. Sin embargo, la Bolsa se ha alejado de terminar 2016 con ganancias, aunque consiguió mantenerse por encima de los 9.300.
No obstante, se ha situado en una rentabilidad por dividendos próxima al 4,5%, una de las mayores de los principales mercados del mundo.

EMPRESAS:

De nuevo Inditex, el grupo propietario de cadenas como Zara y Massimo Dutti, mejoró sus cifras: ha registrado ventas en los nueve primeros meses de su ejercicio fiscal por valor de 16.403 millones de euros, un 11% más que en el mismo periodo de 2015. Ganó en total 2.205 millones de euros, un 9% más. La compañía presidida por Pablo Isla señala que ha abierto 227 tiendas en 50 países entre febrero y octubre. Al cierre del trimestre Inditex operaba 7.240 tiendas en 93 mercados.
El grupo textil, con sede en Arteixo, durante los últimos doce meses ha generado más de 9.245 nuevos puestos de trabajo en todo el mundo, -uno de cada cinco de ellos en España-. En concreto, ha generado 1.709 empleos en el mercado español. También destaca que ha incorporado el pago con móvil en todas las cadenas, que completó la instalación de contenedores de recogida de ropa usada en todas sus tiendas de España y que ha abierto su primera tienda en Vietnam (en Ho Chi Minh) y en Auckland, Nueva Zelanda.

La apertura de tiendas físicas se ha producido en todas las áreas geográficas, manteniendo el ritmo de crecimiento de la superficie comercial con la incorporación de establecimientos muy relevantes de todas las cadenas. El número de tiendas se ha incrementado en 101 en Europa, 41 en el continente americano y 85 en Asia y el resto del mundo. Todos los formatos comerciales del grupo han incrementado el número de tiendas. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿QUÉ ES LA CONTABILIDAD CREATIVA?


La expresión Contabilidad Creativa se ha venido utilizando frecuentemente, como una expresión de fraude de la Contabilidad de las empresas...

En el año 2001 se inició en todo el mundo una grave crisis de confianza en la Contabilidad, sobre todo de las empresas cotizadas en Bolsa, como consecuencia de los escándalos contables en Estados Unidos, que arrancan con el caso de Enron ocurrido en octubre del año citado.

Pero en realidad, … ¿qué es la Contabilidad Creativa?

Se trata de un proceso de manipulación de la contabilidad para aprovecharse de los vacíos de la normativa contable y de las posibles elecciones entre diferentes prácticas de valoración y contabilización que ésta ofrece... a fin de transformar las cuentas anuales “de lo que tienen que ser a lo que, quienes las preparan, prefieren que sean”.

De forma que se trata de un proceso por el que las transacciones se estructuran de forma que se produzcan los resultados contables preferidos, en lugar de reflejar estas transacciones de forma neutral y consistente.

Es el resultado de la flexibilidad de ciertas normas contables, ya que al igual que ocurre con las tributarias, no son normas completamente rígidas, sino que con frecuencia permiten ciertas facilidades en su interpretación.

Se trata de una situación peligrosa, ya que hay que tener sumo cuidado para no traspasar el “fino hilo existente” entre la legalidad, y por el contrario, lo que supondría el fraude, la manipulación, engaño y tergiversación de la información facilitada en los Estados Contables o Financieros de la empresa.

Y su utilización con esos fines fraudulentos, ¿en qué tipos de empresas ha sido mayor?

El fraude se ha dado sobre todo en grandes empresas, aunque es un fenómeno que también ha afectado a la PYMES... Desafortunadamente, algunos directivos no han tenido escrúpulos para manipular sus cuentas.

Ha habido demasiados casos dónde esos desaprensivos responasbles se han podido hacer millonarios utilizando determinadas operaciones sobre la cotización de sus acciones en Bolsa, tras engordar los beneficios de sus empresas. Simplemente, falseando su contabilidad, anticipando ingresos, retrasando gastos, u otras operaciones similares.

Y financieramente, ¿qué efectos puede tener la contabilidad creativa?

Lo más grave, es que si los beneficios se engordan artificialmente, a largo plazo se vaa resentir la situación financiera de la empresa, provocando la posible descapitalización de la empresa, y reduciendo el patrimonio real de los propietarios o accionistas de la empresa, además de suponer una importante pérdida de solvencia ante los acreedores y proveedores de la firma.
 
Existen múltiples formas de manipular esa información, pero entre las más importantes, cabe citar las siguientes:
  • Clasificar gastos no recurrentes, es decir extraordinarios, como si fueran de explotación o recurrentes.

  • No registrar deterioros del valor de los activos, lo que supone una pérdida que reduce el patrimonio y por lo tanto la solvencia de la empresa.

  • Cometer irregularidades en las inversiones a largo plazo o activos no corrientes, no amortizando el inmovilizado, o incluso cambiando de criterio de amortización tratando de pasar desapercibida la menor amortización practicada.

  • Anticipar gastos, en pequeñas empresas que necesitan reducir el pago del impuesto de sociedades, y en grandes empresas que cotizan en bolsa y que precisan ajustar su beneficio para ajustarse a las previsiones de los analistas bursátiles.

  • La ocultación de gastos, una práctica muy sencilla pero eficaz de contabilidad creativa cuando el contable no tiene muchas opciones para maquillar las cuentas. Básicamente consiste en no contabilizar operaciones, es decir guardar las facturas en el cajón para contabilizarlas en próximos ejercicios.

  • Introducir ingresos falsos. Especial gravedad tiene este caso, utilizando empresas o testaferros para operaciones sin contenido real.

  • La anticipación de los ingresos es una de las formas más típicas de contabilidad creativa.

  • Posponiendo ingresos de un ejercicio a otro posterior, para así inflar el resultado de ejercicios futuros. Esta operación es muy del gusto de algunos directivos de empresas que cotizan en bolsa o que tienen establecida una importante retribución variable en función de los resultados.

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL DICIEMBRE 2016: debilidad en la eurozona e incertidumbre.


La débil recuperación económica en la eurozona, propiciada por los bajos precios del petróleo y la política monetaria, ha ido mejorando el PIB europeo. Hay que destacar que Europa durante los últimos cuatro años ha creado cuatro millones de empleos, bajando la tasa de paro.
Ahora bien, durante el año que termina, la incertidumbre política es el aspecto predominante: la desaceleración económica en China, el parón del comercio mundial, el Brexit, y las elecciones estadounidenses… ¿afectarán a la recuperación económica?
GLOBAL:
El Cartel o asociación de productores de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ha acordado, por primera vez en ocho años, reducir su producción conjunta.
Pues bien, en sólo un día el precio del Barril Brent subió un 8% hasta los 50 dólares. Esto significa que los países integrantes del Cartel, ganaron unos 125 millones de euros más en el día mencionado.
Hay que esperar, para comprobar si los acuerdos se cumplen a medio plazo: de ser así, los estudios al respecto estiman un precio de alrededor de 60 dólares a principios del próximo año 2017.
El acuerdo de la OPEP, aunque hacía tiempo que estaba fraguado, se había demorado a consecuencia de la falta de acuerdo respecto a que países debían recortar los ajustes pactados. Al final, se ha acordado una reducción de 1,2 millones de barriles al día desde un total de 33,7 millones diarios (un 4,5% menos).
De forma que, alrededor de medio millón en la rebaja en la producción la soportará Arabia Saudí. También Irak deberá recortar algo su producción. Y el resto lo asumirán otros países aliados de Arabia Saudí en el Golfo como Kuwait y Emiratos Árabes. Además, los países que no pertenecen a la OPEP recortarán, en principio, otros 600.000 barriles al día, de los que 300.000 corresponderán a Rusia.
Arabia Saudí, Irán e Irak, que como es sabido mantienen un conflicto por liderar la región, se han puesto de acuerdo para recuperar el precio del crudo.
España, al tener que importar la totalidad de los crudos petrolíferos es una de las economías más beneficiadas (con el bajón de los precios del petróleo, la economía española se ahorra casi 20.000 millones de euros al año respecto al 2014).
Ahora bien, para quien supone un auténtico balón de oxígeno es para los países más dependientes de los crudos petrolíferos: Venezuela, Nigeria y sobre todo para los tres países, actualmente, muy dependientes del crudo: Angola, Venezuela y Nigeria.
Igualmente, habrá que estar pendiente de como la consiguiente subida del petróleo, va a afectar al fracking estadounidense, ya que una fuerte subida del precio propiciaría un mayor interés en esa técnica de extracción.
Por otro lado, según la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, que integra las 34 economías más desarrolladas del mundo), la Presión Fiscal (porcentaje que suponen los ingresos coactivos o impuestos sobre el PIB) alcanzó su mayor cota desde el año 1965.
La OCDE recalcó que el incremento de la fiscalidad recayó fundamentalmente sobre las familias, mientras que se han mantenido estables los soportados por las empresas. Así, por ejemplo, del año 2011 al 2015, el impuesto sobre las rentas, ha pasado de suponer una cifra equivalente al 7,8% del PIB, al 8,5%. Mientras que el Impuesto que grava el beneficio de las empresas (impuesto de Sociedades)  no ha llegado a alcanzar el 3% (un 2,9%).
Por otro lado, el IVA ha pasado de suponer casi el 11% (un 10,8% del PIB) de entre los años 2002 a 2005, hasta el 10,3% en 2009, para volver a subir un 11% en 2014, y disminuir al 10,9% en 2015.
Durante el año 2015, los Estados con mayor presión fiscal fueron Dinamarca (46,6%), Francia (45,5%), Bélgica (44,8%), Finlandia (44%), Austria (43,5%), Suecia (43,3%) e Italia (43,3).
Por el contrario, la Presión Fiscal bajó en Irlanda (5,1 puntos porcentuales menos, al 23,6 % del PIB) por un crecimiento excepcional del PIB nominal, superior al 30%; y en Dinamarca (3 puntos de caída, al 46,6%).
En España, la presión fiscal se mantuvo estable en el 33,8% del PIB, aunque los años anteriores había ido subiendo desde el mínimo que marcó en la primera parte de la crisis, con un 30% en 2009. El peso de los impuestos en España se mantuvo por debajo del nivel que había alcanzado inmediatamente antes de la crisis (era del 36,5% en el año 2007).
La distribución de los ingresos, por las diferentes administraciones (central, regional, local y seguridad social), ha variado de forma muy importante según su estructura federal, unitaria o regional
La Administración Central, en el caso de España supuso el 42,3%, frente al 13,6% que corresponde a las Comunidades autónomas.
LATINOAMERICA:
Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), la economía de ese país sigue disminuyendo. Durante el último año ha caído un 2,9% y, según muchos observadores va a seguir contrayéndose. La recesión se debe, principalmente, a la fuerte caída de la inversión, un 13,5% en un año.
Brasil ha visto que su PIB ha disminuido en el último trimestre un 0,8%, por lo que la situación de recesión económica ya ha vivido, nada menos, que 10 trimestres en negativo.
Dado que el PIB interanual acumula una caída del 4,4 % hasta el pasado mes de octubre, el resultado de este 2016 puede ser peor al previsto por los economistas, (un 3,4% de caída del PIB de Brasil).
ESTADOS UNIDOS:
La economía estadounidense ha aumentado con más fuerza de la esperada durante el tercer trimestre de este año. El PIB aumento en tasa anual el 3,2% (un 0,7% de trimestre a trimestre), lo que supone un aumento de 3 décimas por encima de lo esperado.
El ritmo de crecimiento económico en Estados Unidos es el más elevado desde el segundo trimestre del año 2014 (sobre todo si se compara con el débil crecimiento del 1,4% del trimestre anterior).
Los motivos del aumento se encuentran en el incremento de las exportaciones, el aumento del gasto público, y un mejor comportamiento del consumo privado (representa los dos tercios del crecimiento en Estados Unidos).
Esta situación permite vislumbrar, finalmente, una nueva subida de los tipos de interés por la Reserva Federal, durante este mes de diciembre.
EUROZONA:
Las previsiones de la Comisión Europea respecto a la Eurozona, señalan que “el crecimiento es y será modesto”. La eurozona crecerá tan sólo el 1,7% en este año y, casi el 1,5% en el próximo año 2017, con una deuda y un paro demasiado grandes.
No obstante, los miedos provienen de los riesgos políticos: el Brexit, los conflictos geopolíticos y la incertidumbre que producen las corrientes proteccionistas, nacionalistas y aislacionistas, como la, hasta ahora, sólo anunciada por el electo Donald Trump.
En Europa tenemos importantes citas electorales: algunas parecen resueltas como el resultado de las elecciones en Austria, otras no tanto, como la negativa obtenida en el Referéndum en Italia, pero quedan citas muy importantes en Alemania, Francia y Holanda, el próximo año 2017.
También el débil crecimiento en la eurozona se debe a los menores efectos de la rebaja de los precios del petróleo y de las medidas monetarias extraordinariamente expansivas. La realidad, es que con esas históricamente medidas, se han conseguido ritmos de crecimiento similares a los del pasado.
Al enumerar las variables macroeconómicas más importantes se observa: que el crecimiento es frágil y desigual; un endeudamiento elevado; y que el desempleo ofrece resistencia a caer por debajo del 10%.
Frente a esa situación, las autoridades en Bruselas siguen sin decidir acompañar las políticas excepcionales del BCE con estímulos fiscales. La política fiscal será neutral en 2017 y 2018, a pesar de que el FMI, el G20 y hasta Mario Draghi han postulado lo contrario.
Destacan los miedos de las Comisión Europea, que en un tono inusual señala que: “los riesgos se han intensificado en la estela del Brexit, que es una especie de indicador adelantado de una nueva oleada de protestas antiglobalización y de la tendencia hacia el proteccionismo, el nacionalismo económico y el aislacionismo tanto en Europa como en el mundo”.
También preocupa “el reequilibrio de la economía de China; la normalización de la política monetaria en Estados Unidos (subidas de tipos de interés); los conflictos geopolíticos; y, en fin, el legado de la crisis europea, con los eternos problemas en la banca y las dudas sobre la deuda.
Todo va a depender de la actitud del nuevo inquilino de la Casa Blanca: de las expectativas respecto a que Estados Unidos siga siendo un socio fuerte y de confianza, dependen las previsiones respecto a la situación de la Eurozona.
En otro orden, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, alertó, precisamente en el centenario de la Deusto Business School en Madrid, sobre el envejecimiento de la población y la escasa productividad en la zona euro. De no hacer frente a estos retos, el riesgo es que "el crecimiento per cápita europeo se estanque o incluso descienda, lo que tendrá consecuencias directas para la cohesión de la zona euro".
Declaró que “mientras que en 1995 la productividad crecía a la par que el resto de economías avanzadas rondando tasas del 2%, en la actualidad apenas avanza por debajo del 0,5%, muy por detrás de Estados Unidos y los países emergentes”.
Citó que “empleando proyecciones de población de la OCDE, de no cambiar la productividad, la producción per cápita para 2050 se recortaría un 14% en Alemania, un 16% en Italia y un 22% en España. A su juicio, son necesarias reformas que eleven la productividad y la cantidad de personas trabajando. 
De nuevo señaló que “los Gobiernos deben aprovechar la ventana de oportunidad que les conceden los tipos de interés bajos".
Draghi mostró como causas de la baja productividad, “la necesidad de aumentar la inversión y mejorar la eficiencia con la que se emplean los recursos. Lo que requiere una mayor innovación y mejoras en la organización. De acuerdo con los datos que maneja, las compañías europeas punteras en tecnología están exhibiendo incrementos fuertes de la productividad. Luego el problema no reside en la innovación y tecnología, sino más bien en que éstas no se extienden al resto de empresas. En su opinión, eso ocurre por dos razones: una, hay que establecer un entorno competitivo que anime a las empresas a adoptar las mejores prácticas. Y dos, se tienen que suprimir las barreras regulatorias que desincentivan el crecimiento de las empresas más productivas”.
Draghi, igualmente incidió, en que “la falta de oportunidades deja a los jóvenes sin la experiencia adquirida en el trabajo, lo que puede acabar dañando también a la productividad. La alta tasa de paro juvenil puede comprometer la productividad futura de esta generación, y éste es precisamente el grupo que ha de soportar un número de dependientes mayor que las generaciones previas".
Y es que Mario Draghi, lleva meses reclamando medidas fiscales que acompañen a las monetarias. Bruselas propuso un estímulo fiscal de medio punto de PIB (alrededor de 50.000 millones de euros) en aquellas economías que tengan margen para acometer inversiones, básicamente en Alemania.
Sin embargo, Alemania ha tirado por tierra ese plan de la Comisión Europea de recomendar esa expansión fiscal de 50.000 millones en 2017 ante los riesgos políticos asociados a la mediocre recuperación.
Todo ello en contra de la opinión del FMI, el G20 y la OCDE que postulan que la eurozona cambie su política económica (un lustro de austeridad). Solo Francia, España, Irlanda, Portugal y Grecia apoyan a la Comisión. Con Italia ausente del debate por su crisis política, los acreedores ganan la partida: la política fiscal del euro será "neutral" en 2017. Es decir, no habrá estímulos económicos.
Berlín, que ha dominado con total rigidez al Eurogrupo desde que empezó la crisis, confirmó que no acepta que Bruselas reclame estímulos. Puede que gaste algo más por la crisis de los refugiados y los nuevos planes en seguridad y defensa, pero en el plano de la ideología económica Alemania no se ha movido de su postura durante toda la crisis.
A solo unos meses de sus elecciones, Alemania se muestra inflexible con la política económica con la crisis de Grecia y prácticamente con cada propuesta que procede de Bruselas. Y ni siquiera levanta el pedal del freno con Italia metida en líos y una crisis política y bancaria en ese país que puede contaminar a la zona euro.
Lo paradójico es que el análisis de fondo de la Comisión coincide con el del Eurogrupo. "La recuperación es frágil. La debilidad del comercio internacional y los riesgos a la baja en la economía global subrayan la importancia de impulsar fuentes internas de crecimiento", aseguraron los ministros en un comunicado. Pero eso no tiene nada que ver con los estímulos: "necesitamos políticas fiscales prudentes para cuando vuelvan las inevitables subidas de los tipos de interés".
El BCE estima que los riesgos no han hecho más que aumentar en 2016, con los desafíos e incertidumbres existentes, “Europa necesita una respuesta cohesionada ante esos riesgos”.
Por lo que respecta al Reino Unido, el primer presupuesto público de esta nueva etapa, por ahora no ha supuesto un “cataclismo económico” pero supondrá nuevos problemas para la economía británica.
Contiene medidas de impulso económico, ya que se destinan casi 30.000 millones de euros para infraestructuras, innovación (23.000 millones de libras), y 2.700 millones de euros para construir nuevas viviendas.
No obstante, el crecimiento del PIB el año que viene será menor al previsto (un 1,7%), y el endeudamiento va a aumentar: la deuda pública, en el 87,3% del PIB, llegará al 90,2% en 2018. Para tratar de estimular la economía ante un panorama incierto, el Reino Unido pedirá prestados en esta legislatura 122.000 millones de libras más de lo que se preveía (143.200 millones de euros).
Por lo que respecta a la consolidación fiscal (desaparición del déficit público) se alcanzará “tan pronto como sea posible”. Es decir, no se ha concretado nada.
Por el lado de la política social, se ha anunciado que no habrá más recortes del Estado de Bienestar en la legislatura, y se ha prometido una subida del salario mínimo a 7,50 libras la hora a partir de abril de 2017. Una cifra menor a la anteriormente anunciada.
ESPAÑA:
Según la OCDE, el PIB español crecerá este año un 3,2%. Ahora bien se muestra menos optimista respecto al 2017, ya que espera un crecimiento del producto de un 2,3%, y del 2,2% en el 2018. El FMI espera para el próximo año un aumento del 2,2%.
La realidad es que España crecerá más que Alemania (el 1,7%), que Estados Unidos (un 1,5%) y que Francia (un 1,2%). Eso sí, en una situación en la que OCDE ha alertado del riesgo relativo a la economía internacional de la “trampa de bajo crecimiento y elevada deuda”.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la economía española creció un 0,7% entre julio y septiembre, tras seis trimestres seguidos avanzando a tasas incluso superiores al 0,8%. En términos anuales, el Producto Interior Bruto aumentó un 3,2% frente al 3,4% registrado en el trimestre anterior.
Las exportaciones se desplomaron un 1,3% tras casi tres años de tasas positivas. Por lo que respecta a la inversión, ha tenido un debilísimo crecimiento del 0,1%. El cambio, tras siete trimestres consecutivos de aumentos, se debe a la caída de la inversión en bienes de equipo, precisamente un indicador adelantado de la actividad que parece anunciar una ralentización de la economía en un horizonte próximo: el frenazo está relacionado con la caída de las exportaciones.
En cambio, el gasto de las Administraciones Públicas en el tercer trimestre se disparó un 1% después de que cayese un 0,6% en los tres meses precedentes, probablemente por las transferencias de fondos a las Comunidades Autónomas.
Sin embargo, aunque el empleo ha aumentado, la productividad ha caído un 0,1%. Respecto a la remuneración por asalariado también ha aumentado un 0,1%.
Además, los costes laborales unitarios también disminuyen un 0,1%, pero aunque los salarios sean bajos, el incremento de la ocupación mejora la renta disponible de las familias y el consumo de estas.
Como consecuencia de la debilidad del comercio global, disminuyen las exportaciones españolas. Ahora bien, como han disminuido aún más las importaciones (un 1,8% menos), no ha empeorado el saldo exterior.
Por sectores, los servicios siguen siendo el motor del PIB español con una subida del 0,8% trimestral, empujado fundamentalmente por la hostelería, el comercio y las actividades profesionales. La industria apenas crece un 0,1%, muy lejos del incremento del 1% que exhibió en el trimestre anterior. Y la construcción avanza un 0,5%, cinco décimas menos de lo que creció en el trimestre precedente.
La contribución de la demanda nacional al crecimiento anual del PIB ha sido de 2,6 puntos, tres décimas inferior a la del segundo trimestre. La demanda exterior también ha presentado una aportación positiva de 0,6 puntos, una décima superior a la del trimestre pasado como resultado de la anteriormente comentada caída mayor de las importaciones que de las exportaciones.
Por lo que respecta al comportamiento de los precios, según el INE, la subida se ha mantenido estable durante el pasado mes de noviembre. La tasa interanual del IPC se ha situado en el 0,7%, en línea con el nivel de octubre.
Se trata del tercer mes consecutivo con el índice de precios de consumo en positivo, algo no visto desde al año 2014. Entre agosto de 2015 y agosto de 2016 el IPC no había marcado tasas positivas.
Según el INE, la variación anual del IPCA (Índice de Precios al Consumo Armonizado, que es el utilizado para comparar los precios con otros países de la Unión Europea) se ha situado en el 0,5%, en línea con el aumento de octubre.
Por otro lado, según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la Tesorería General de la Seguridad Social ha dispuesto de otros 9.500 millones de euros del Fondo de Reserva para afrontar tanto la paga ordinaria como la extraordinaria que reciben los pensionistas en diciembre.
El Ministerio recuerda que en diciembre de cada año se produce una "importante" necesidad de financiación para afrontar estas dos pagas.
Tras esta disposición, que es la más elevada realizada de una vez desde 2012, el Fondo de Reserva alcanza los 15.915 millones de euros a 1 de diciembre, el 1,48% del PIB del año 2015, aunque el valor de mercado es de 16.109 millones de euros, un 1,50% del PIB.
Desde 2012 el Gobierno ha dispuesto periódicamente del Fondo de Reserva para hacer frente a las pagas extraordinarias de julio y diciembre. En total ha sacado más de 50.000 millones en cuatro años.
A este ritmo, se están cumpliendo las previsiones de la Autoridad Fiscal Independiente, que pronostica que para 2018 la hucha de las pensiones se habrá agotado.
Muchos analistas señalan como causas, la caída de las cotizaciones por los bajos salarios y las tarifas planas impulsadas por el Gobierno para generar empleo. Esperan que el déficit de la Seguridad Social, este 2016, supere los 15.000 millones, como ya ocurrió el año pasado.
Según Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea) Las Administraciones Públicas españolas ingresan mucho menos que la mayoría de países europeos. Tendrían que cosechar una cantidad equivalente a casi seis puntos más del PIB para asimilarse a la media europea. La mayor diferencia se produce en el IRPF. España recauda alrededor de un 2% del PIB menos que las economías de nuestro entorno.
La mayoría de analistas culpan de ello, a las exenciones y bonificaciones fiscales. Algo parecido ocurre en el IVA, donde la recaudación española es medio punto del PIB inferior a la media. Si bien es cierto, que en ambos tributos hay grandes bolsas de fraude.
Si se suman todos los ingresos por impuestos que recaudan las Administraciones Públicas españolas, el resultado es una presión fiscal del 34,6% del PIB, según ha publicado esta semana Eurostat, la oficina estadística de la UE. Esta tasa se aleja en 5,4 puntos de la media europea. Países cercanos como Francia, Italia, Alemania o Portugal ingresan mucho más.
Analizando detenidamente las razones, en comparación con los socios europeos, de la escasa capacidad recaudatoria de España, se llega a la conclusión de que la disminución se encuentra en las bases imponibles, como consecuencia de las exenciones fiscales existentes. Se estima que la pérdida que originan estos beneficios motiva que escapen a la hacienda pública más de 50.000 millones de euros.
La mayor diferencia de capacidad recaudatoria se produce en el IRPF. España ingresa el equivalente al 7,4% del PIB, frente al 9,4% de la media de la UE. Esta diferencia no se achaca, precisamente, a unos tipos de gravamen del impuesto español bajos.
Respecto al consumo, hay que señalar que según datos del INE, las ventas del comercio minorista aumentaron un 0,6% en octubre respecto al mismo mes de 2015.
Este avance interanual de las ventas del comercio minorista, con el que se encadenan 26 meses consecutivos de crecimiento, es 2,9 puntos inferior al logrado en septiembre (superior al 3,5% de aumento).
Eliminados los efectos estacionales y de calendario, la facturación del comercio minorista aumentó un 2,2% interanual (tasa nueve décimas inferior a la de septiembre que fue de más del 3,1%).
El empleo en el sector del comercio minorista aumentó un 1,5% en octubre respecto al mismo mes de 2015, con lo que ya encadena 30 meses consecutivos de ascensos. La tasa de octubre es dos décimas inferior a la registrada en septiembre.
En tasa mensual (octubre sobre septiembre), las ventas del comercio minorista retrocedieron un 0,1%, en contraste con el avance del 0,4% que experimentaron el mes anterior, y con el aumento del 0,7% de un año antes.
Por lo que respecta al empleo, el pasado mes de noviembre ha sido un buen mes para el mercado laboral. Ha crecido la afiliación, muy poco, apenas 1.620 nuevos cotizantes, y ha bajado el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo a las Oficinas de Empleo).
El desempleo ha disminuido en 27.071 parados menos. Ha disminuido el Paro Registrado en todos los sectores. Baja en la construcción con 10.218 desempleados menos, en Agricultura y Pesca en 7.153 personas, en Industria en 5.311, en Servicios 1.455 y entre el colectivo de personas “sin empleo anterior” en 2.934.
El Paro Registrado ha disminuido en 10 Comunidades Autónomas (Andalucía con 17.900 parados menos; la Comunidad Valenciana con 9.807menos; y la Comunidad de Madrid con 4.678 desempleados menos). Sin embargo ha subido en Baleares (9.843), Galicia (3.066) y Canarias (1.477).
El número de afiliados a la Seguridad Social también registra un incremento notable en los últimos 12 meses. En noviembre, de media, hubo 17,22 millones de cotizantes, lo que supone 527.335  más que un año atrás, el mayor aumento anual desde el año 2006.
MERCADOS:
La valoración en Bolsa de las 60 empresas españolas se situó en 577.702 millones de euros al cierre de noviembre, un 5,4% menos que en el mismo periodo del año anterior.
La cotización media ponderada del mercado es de 21,4 euros, lo que supone un incremento del 32,9% en el ejercicio.
El ratio precio/beneficio (PER) medio ponderado es de 18,2 veces beneficios, con un aumento del 12% respecto al cierre de ejercicio. La inversa de esta ratio (beneficios divididos por la capitalización bursátil) da una rentabilidad por beneficio del 5,5%, con una bajada del 10,7% respecto al año pasado.
Por otro lado, la victoria de Trump en Estados Unidos disparó los intereses de la deuda, ya que se teme que genere mayores subidas en los precios. Con esas expectativas es lógico que suban los tipos de interés, por lo que a mediados de noviembre comenzaron a vender bonos, ya que se esperan bajadas en su cotización.
El BCE, sin embargo, avisó de que esa circunstancia podría ser efímera y peligrosa: “la economía mundial encara una vez más un periodo de incertidumbre anormal” reclamando políticas expansivas en Europa para reanimar el débil crecimiento existente.
Se produjo una venta masiva de bonos, que empujo al alza los tipos de interés de la deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años escaló 40 puntos básicos hasta el 2,21%. El mexicano subió aún más: 100 puntos básicos tocando el 4,25%. El bund germano, que llevaba prácticamente toda la crisis en el 0%, subió en una semana al 0,31%, y el bono español a 10 años avanzó 27,5 puntos situándose por encima del 1,5%.
EMPRESAS:
El nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, comunicó que Renfe ha adjudicado a Talgo el concurso convocado para la compra de hasta 30 trenes de alta velocidad y del servicio de mantenimiento de la nueva flota durante 40 años.
El fabricante español, se ha impuesto a la también española CAF, la alemana Siemens, y a la francesa Alstom.
La oferta ganadora por 1.495 millones de euros en el contrato ampliado supone una rebaja de hasta el 43% sobre el precio máximo de licitación, por lo que Renfe se ahorrará más de 1.100 millones de euros en la compra de los AVE. Esta rebaja del precio ha sido puesta en cuestión por Alstom, otro de los fabricantes que aspiraba a llevarse el contrato.
La oferta de Talgo por el pedido original de fabricación de 15 trenes y el mantenimiento por 30 años es de 786,4 millones de euros, 22,5 millones de euros por tren, lo que supone una rebaja del 28% sobre el precio de licitación. Si se ejerce la opción del pedido ampliado, de 30 trenes y su mantenimiento por 40 años, la oferta se eleva a 1.495 millones de euros, un 43% de rebaja sobre la licitación que se elevaba a 2.642 millones de euros. Los 15 trenes se entregarán en cinco años, aunque los 10 primeros ya estarán listos en 38 meses.