miércoles, 13 de abril de 2016

SITUACIÓN ECONÓMICA A ABRIL 2016: fragilidad economía mundial, ralentización, bajan precios materias primas, y turbulencias financieras.

La economía mundial está dando señales de fragilidad: el crecimiento se ralentiza, caen los precios de las materias primas, y los mercados financieros están viviendo fuertes turbulencias.

GLOBAL:

El debilitamiento global ha llevado a los principales bancos centrales a revisar su estrategia contra la crisis: en China, se ha bajado el coeficiente de caja a los bancos para incrementar la liquidez del sistema;  Japón ha situado los tipos de interés en terreno negativo. Muchos bancos centrales en el mundo han mantenido o rebajado las tasas de interés oficiales, a fin de conseguir un mayor crecimiento y luchar contra la deflación.  
El Fondo Monetario Internacional (FMI) disminuyó durante el pasado mes de enero sus previsiones de crecimiento de la economía mundial del 3,6% al 3,4%. Varios son los elementos que explican, las dudas y riesgos que acechan a la economía: el impacto que los bajos precios del petróleo ocasiona en las economías productoras. Todo ello acompañado del miedo a que Estados Unidos retire de golpe todos los estímulos (suba los tipos de interés), e incluso los temores de las poco conocidas consecuencias del “Brexit” inglés, que afectaría, sin duda, al estancamiento económico de la eurozona.  
Por otro lado, en el informe global de estabilidad financiera del FMI, señala la institución que existe un nuevo riesgo sistémico (la inestabilidad del sistema financiero, potencialmente catastrófica, causada por situaciones o condiciones de los intermediarios financieros) en las aseguradoras.
Por esa razón, el FMI solicita a los supervisores mayor atención al comportamiento del sector asegurador, proponiendo un seguimiento igual al que están sometidos los bancos.
Advierte el Fondo que “cuanto más bajos sean los tipos, más vulnerables se vuelven las aseguradoras a los cambios de estos tipos", sobre todo en Europa y Estados Unidos. Propone el FMI que se garantice la solvencia de las compañías aseguradoras ya que están sometidas a los mismos riesgos que el resto de entidades financieras.
Ha apuntado el Fondo que "los shocks de liquidez durante los periodos de tensiones financieras podrían plantear riesgos sistémicos y, cuanto más fragmentada esté la red de seguridad financiera global, más difícil puede hacer el apoyo a países en momentos de crisis".
El FMI señala que “las empresas más débiles, pequeñas, y menos capitalizadas en algunos países, deben acometer más inversiones de riesgo con el fin de recuperar sus beneficios”. El FMI postula algunas medidas "como los colchones de capital, que las aseguradoras pueden construir durante las bonanzas económicas para poder utilizarlos en la crisis".

CHINA:

Se trata, sin duda, de la mayor preocupación respecto a la situación económica global. Pekín ha anunciado reformas para facilitar la transición de un modelo basado en las exportaciones, a otro con más impulso del consumo y la demanda interna. Pero hasta conseguirlo, China registrará un crecimiento de su PIB entre un 6,5 y un 7% este año. Se trata del peor dato de crecimiento desde 1990.
Esa situación, de menor tirón de la segunda potencia económica mundial sobre el resto de mundo, (menores importaciones chinas y menor crecimiento económico) afecta a muchos otros países desde Alemania a Brasil, y en general a los grandes socios comerciales de China.
En el caso de países productores de petróleo como el caso de Brasil, la caída del precio del petróleo afecta muy negativamente a su economía.
Por otro lado, el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, ha lanzado una advertencia sobre el alto nivel de endeudamiento de las empresas de ese país: “el peso de los préstamos sobre el porcentaje del PIB, especialmente en los préstamos corporativos, es demasiado alto”, y es que según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la deuda de las empresas en China ha crecido hasta, nada menos, que una cifra equivalente al 160% del PIB de la economía.
Además de estas advertencias, Zhou, señaló que los servicios financieros chinos son insuficientes,  comentando que su país necesita una mayor regulación para protegerse frente al exceso de apalancamiento o endeudamiento en moneda extranjera.
Los líderes chinos están tratando de transmitir el mensaje de que su economía va a continuar con las reformas estructurales necesarias.
Según Christine Lagarde, “esta transición va a ser buena para China, y también lo va a ser buena para el resto del mundo. Al igual que cualquier transición, esta no va a producirse sin algunos altibajos en el camino. China debe encontrar un delicado equilibrio entre conseguir un crecimiento más sostenible y avanzar en las necesarias reformas”. Citó tres políticas “imperativas”: la apertura, la reducción de la brecha entre pobres y ricos, y la inversión en I+D.
Respecto a los precios,  señalar que subieron, en tasa interanual, el 2,3% durante el pasado mes de febrero. Implica un aumento importante de la inflación, ya que durante enero pasado habían crecido un 1,8%. Se trata de la mayor subida de los precios desde julio de 2014.

ESTADOS UNIDOS:

La economía estadounidense está muy próxima al pleno empleo, ya que disfruta de una tasa de paro del 4,7% (se considera que existe pleno empleo, cuando la tasa de paro está por debajo del 5%). Sin embargo, su crecimiento económico es muy lento.
La caída del precio del crudo petrolífero ha retraído a las inversiones en el sector energético, y la subida de tipos ha fortalecido el dólar (lo que debilita o no favorece a las exportaciones norteamericanas al resto de economías).
Estados Unidos creció un 2,4% en 2015 (igual tasa que en 2014). Esta circunstancia está generando dudas respecto a si será posible que avance económicamente al abandonar los enormes estímulos que ha recibido: La Reserva Federal (Fed) ha mantenido los tipos en la banda del 0,25% al 0,5% y, muy posiblemente, va a ralentizar la velocidad de nuevas alzas.
Y es que la inestabilidad del momento, y la debilidad de la economía global obliga a la Fed a ser más prudente. Su intención es que haya solo dos subidas de tipos de interés este año, la mitad de lo anticipado, para acercarlos al 1%.
Lo más probable es que la próxima subida sea durante el mes de junio. El aumento será, por tanto, más gradual de la que se anticipó a finales del año pasado. Se espera que las tasas estadounidenses se sitúen  en el 2% a finales de 2017, y en el 3% en 2018. Está ralentización de las subidas de la tasa de interés oficiales estadounidenses, ha llevado al euro a apreciarse un 0,5%  para volver a cambiarse a 1,11 dólares / euro.
El comportamiento de los precios en Estados Unidos, sigue dando tranquilidad a Janet Yellen, presidenta de la Fed,  para no apresurarse a subir los tipos, aunque no por mucho tiempo. Los precios cayeron dos décimas durante el mes de febrero, situando la previsión para todo el año en el 1%. Pero descontando los elementos más volátiles, es decir, energía y alimentos, la inflación  subyacente se eleva al 2,3%.
La previsión es que el PIB de Estados Unidos crezca a un 2,2% durante este año, dos décimas menos que en 2015, y un 2.1% el próximo.
Los salarios han subido, pero no existen riesgos de que el incremento de costes eleve los precios. La producción industrial, cayó un 0,5% en febrero.
La presidenta Yellen comentó que la actividad económica siguió expandiéndose a un ritmo "moderado" pese a las tensiones globales que introducen a los riesgos. Por ello, el ritmo de aumentos del tipo de interés será más lento.
Por otro lado, dado que el alza de las tasas de interés, podría apreciar aún más al dólar, en un momento en el que los candidatos republicanos y demócratas endurecen su retórica en el ámbito del comercio internacional, es un argumento que también juega a favor de la ralentización de las subidas de las tasas.
En todo caso, Janet Yellen señaló que la situación económica y financiera estadounidense no ha cambiado sustancialmente desde finales del año pasado. Afirmó que se justifica la cautela porque la economía global no está a la altura de lo que se esperaba.

EUROZONA:

La economía de la región del euro no termina de arrancar: durante el pasado año tan sólo creció un 1,5% y ello a pesar de disponer de tipos de interés próximos 0%; los precios no salen del entorno del 0%; y la tasa de paro sigue próxima al 20%.
Se trata de una situación que ha llevado a que el presidente del BCE, Mario Draghi, haya bajado a cero los tipos de interés, anunciando más compras de bonos, y aumentado de nuevo la liquidez para la banca.
Con todas esas medidas, el BCE lanzó un doble mensaje: no va a permitir que otra nueva recesión le pille desprevenido, y ha dejado claro que vamos a vivir nuevas turbulencias.
El programa de compra de bonos “QE” alcanza de esta forma su máxima expresión con 80.000 millones de euros más. Además, instaurando mayores facilidades a los bancos para obtener más liquidez. Se trata de conseguir, de una vez, que el crédito aumente en la región: la nueva "barra libre" de liquidez para los bancos, con cuatro subastas de liquidez a largo plazo a partir de junio, y pagando a las entidades por dejarles ese dinero con el fin de que lo dediquen a financiar a empresas y familias.
En consonancia con las medidas, el BCE ha rebajado las previsiones de crecimiento de la Eurozona: para este 2016, espera que la economía europea crezca un 1,4%, frente al 1,7% del pasado año. Mientras que para 2017 las reduce del 1,9% al 1,7%.
El BCE solicita que los países, que puedan permitírselo, hagan más expansiva su política de gastos públicos, empezando por Alemania.
La ampliación de las compras de activos, anteriormente citada, de 60.000 a 80.000 millones de euros mensuales, abriendo la posibilidad a adquirir bonos corporativos, supone un aumento de 240.000 millones, hasta los 1,74 billones de euros (hasta marzo de 2017).  Una cifras, realmente, espectaculares.
Draghi advirtió que "Europa crece, pero está por ver que ese crecimiento sea estable y sólido". Añadiendo que "no hay deflación en estos momentos, pero el coste de no actuar sería caer en ella".
Lejos de España, que creció el año pasado un 3,2%, se encuentran Alemania y Francia, con incrementos del PIB de, respectivamente, un 1,7% y 1,1%, e Italia, la principal preocupación de la economía europea, un 0,7% (padece una grave debilidad de su sistema financiero al sufrir una cartera de créditos dudosos, de nada menos, que 350.000 millones,  y su deuda pública es muy elevada, nada menos que el 130% del PIB).
En contraste, el PIB irlandés creció un 7,8% en 2015, superando los pronósticos más optimistas, situando al país como la economía que más crece de la eurozona: se trata del mayor crecimiento registrado desde el año 2000 (en esa época se llamaba a Irlanda “el tigre celta”). El repunte se debe un aumento mayor del previsto de las exportaciones y de la demanda interna en el último trimestre del año, en que la economía irlandesa se expandió un 9%
Es la única economía de las rescatadas hace cinco años por la Unión Europea y el FMI, que aparentemente está registrando una sólida recuperación económica. Todo ello tras un rescate con préstamos de 85.000 millones de euros, y de la explosión de su burbuja inmobiliaria en 2008, que provocó una quiebra de los bancos cuya deuda asumió el Estado.
Hay que celebrar que la economía irlandesa haya retornado a la vía del crecimiento, permitiendo al Gobierno, incluso en los últimos Presupuestos Generales de octubre de 2015, introducir un paquete de estímulos fiscales. Sin embargo, lo negativo es según coinciden muchos analistas, que una parte de la población no ha notado los efectos de la recuperación.
Por otro lado, si bien durante la pasada década, el intenso crecimiento económico de Irlanda estuvo basado en el sector de la construcción, en la situación actual el nuevo crecimiento se apoya en otros sectores, como el tecnológico o el farmacéutico.
Irlanda se ve favorecida con una copiosa inversión directa extranjera, sin duda, atraída por una fiscalidad muy ventajosa en comparación con la situación europea.
Respecto a Alemania, si bien en los últimos treinta años, la demanda interna alemana no levantó cabeza, debido sin duda a la larga digestión de la integración de las dos Alemanias, en los años recientes el consumidor alemán está teniendo un comportamiento más activo, quizá sea como consecuencia de que Alemania ha sido el único país que ha revisado sustancialmente los sueldos de los trabajadores.
Se trata de un dato importante, ya que por primera vez en la Alemania reunificada, el consumo interno está relevando al sector exterior.
Por otro lado, respecto al Reino Unido, según un estudio de la consultora PwC, el “Brexit” o abandono del Reino Unido de la Unión Europea podría ocasionarle pérdidas de 100.000 millones de libras (130.000 millones de euros).
Según PwC, el país podría perder el equivalente a un 5 % de su Producto Interior Bruto (PIB) en los próximos cuatro años, si abandonase el Mercado Único tras el referéndum sobre la pertenencia a la UE del próximo 23 de junio.
En caso de que Londres rompiera con la Unión, y consiguiera un “Acuerdo de libre comercio” con Bruselas, el impacto económico para el Reino Unido se reduciría a un 3 % del PIB.
El análisis sostiene que el crecimiento económico se reduciría entre los años 2017 y 2020, y podría llegar a ser cero durante el 2017 y 2018, debido al impacto en el comercio y en las inversiones que implicaría salir de la Unión Europea.
Según el análisis, el abandono supondría “una pérdida real para los estándares de vida, el empleo y el crecimiento". Se añade que “el ahorro que supondría tener que contribuir menos al presupuesto europeo y tener que cumplir con menos regulaciones, quedaría  superado en mucha más cantidad por el impacto negativo".
Literalmente, según PwC, "incluso en el mejor escenario posible, supondría un serio golpe para las finanzas británicas. La economía acabaría recuperándose con el tiempo, pero nunca volvería a la senda de lo que podría haber sido. Dejar la Unión Europea llevaría a una economía más paupérrima en 2030. El "Brexit" conllevaría "tres grandes golpes" para el Reino Unido: Una mayor incertidumbre, un shock negativo para el comercio y las inversiones, y una fuerza laboral reducida por la inmigración".
El presidente del Banco Central Europeo, tras presentar las perspectivas económicas de la zona euro a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, señaló que “son necesarias reformas estructurales para incrementar la demanda, más inversión pública y recortes de impuestos. Y lo que es más importante, es necesario que haya claridad sobre el futuro de la unión económica y monetaria" 

ESPAÑA:

El déficit público español cerró 2015 ligeramente por encima del 5% del PIB. Supone una desviación cercana a los 9.000 millones de euros con respecto al objetivo del 4,2% del PIB pactado con Bruselas. El desfase se debe sobre todo a las Comunidades Autónomas y a la Seguridad Social que han rebasado con creces sus límites presupuestarios.
España ha vuelto a incumplir el objetivo de déficit, y lo ha hecho por un margen muy superior al que había adelantado el propio presidente del Gobierno (lo había fijado en un 4,5% del PIB).
Hacienda explica que parte de esta desviación corresponden a partidas one-off, (de una sola ejecución, en la jerga contable). Es decir, que no requerirán ajustes adicionales. Es el caso de cerca de 2.000 millones de facturas afloradas en Cataluña y en la ciudad de Zaragoza por obras en la construcción de cárceles y en el tranvía de la capital aragonesa. En estas partidas extraordinarias también incluye otros 1.100 millones por la factura de la hepatitis C, y otro tanto por el resto del céntimo sanitario.
Pero lo cierto es que el fuerte desfase en las cuentas públicas coincide con un año en que el crecimiento económico ha superado ampliamente las previsiones y la recaudación por impuestos ha aumentado con fuerza. Los números rojos se tenían que haber reducido del 5,8% del PIB registrado en 2014, al 4,2% previsto solo con la inercia del tirón económico. Sin embargo, las secuelas del año electoral (en 2015 se celebraron elecciones autonómicas y municipales en mayo, y generales en diciembre) y las fisuras en la financiación de la Seguridad Social han tirado por tierra la consolidación fiscal.
El Gobierno adelantó la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en plena precampaña electoral, alegando que había margen para ello, y eso ha contribuido también a que el déficit sea mayor; también devolvió la mitad de la paga extra a los funcionarios, y aumentó otras partidas de gasto en vísperas electorales. Aun así, la desviación con respecto a los objetivos se debe sobre todo a la Seguridad Social y a las cuentas de las comunidades autónomas, especialmente las de Cataluña y la Comunidad Valenciana.
La mayor parte de las comunidades autónomas también vivieron sus procesos electorales. Y los diferentes Gobiernos regionales aplazaron los ajustes de los últimos años para no ensombrecer su gestión antes de la carrera electoral. Además, el nuevo panorama político salido tras los comicios autonómicos, propició que algunos ejecutivos no estuviera conformados hasta casi pasado el verano, una circunstancia que también ha provocado retraso en la reducción de su déficit.
La gran preocupación está en el boquete de la Seguridad Social: las múltiples bonificaciones y la precarización del empleo ha provocado que el aumento de los puestos de trabajo no se haya traducido en incrementos de las cotizaciones al mismo ritmo. Al tiempo, el gasto en pensiones ha seguido creciendo con fuerza pese a limitarse la revalorización al 0,25%. El Gobierno había previsto una reforma del sistema de las pensiones, y tenía planeado convocar en este primer trimestre el Pacto de Toledo.
Respecto al empleo, la Semana Santa ha propiciado que el empleo, según datos del Paro Registrado del Ministerio de Trabajo, crezca en 138.036 cotizantes más de media en un solo mes. En la serie histórica solo en 2015 y 2007 hubo mayores crecimientos.
El descenso de 58.216 parados mejora la cifra del año pasado y la de 2002 en los últimos años. El paro registrado bajó hasta los 4.094.770. Poco ha faltado para que se sitúe por debajo de los cuatro millones.
 El aspecto negativo, es que la creación de empleo no está manteniendo el ritmo del año pasado.
La influencia del empuje del turismo en la Semana Santa se nota en la afiliación de la hostelería, que empleó a 61.049 trabajadores más. También se confirma esta tesis si se analizan los datos de la Seguridad Social por comunidades autónomas. Uno de los mayores incrementos se obtuvo en Baleares, donde la hostelería tiene un peso decisivo en la evolución de su mercado laboral.
Un dato muy positivo es, sin duda, el incremento de afiliados de 432.970 cotizantes, que  en 12 meses ha sido de un 2,81%.
El número de contratos firmados en marzo ha sido de 1,508 millones, de los que el 9,99% son indefinidos (el resto temporales). Durante los tres primeros meses del año ha crecido la contratación un 6,11%.
En relación a los precios, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) mantuvo su tasa de caída  interanual dentro del -0,8%. Sin duda, el comportamiento se debe a la estabilidad de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, y a que la subida de los carburantes fue menor a la experimentada hace un año.
Con este último dato, el IPC interanual lleva tres meses en negativo después de haber cerrado el año 2015 en un 0%. La tasa del -0,8% es de las más bajas desde enero del año pasado (los precios se situaron en el -1,3%).
Por lo que respecto a la confianza del consumidor, los españoles cada vez tienen peor percepción sobre la marcha de la economía. El optimismo por la recuperación económica se desinfla punto a punto y lo hace desde las elecciones generales de diciembre, tras las que no se conseguido formar Gobierno. De forma que el Índice de Confianza del Consumidor, que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), bajó 2,6 puntos durante marzo (su tercer descenso encadenado). Aunque el CIS no bucea en las causas de esa caída de la confianza, lo cierto es que en diciembre se produjo el punto de inflexión: aquel mes se habían alcanzado niveles de optimismo récord desde que se elabora la serie en 2004.
Un aspecto sumamente preocupante, es la deuda externa española: a finales del 2015, debíamos a nuestros acreedores más de 1,8 billones de euros (el 167% del PIB español), lo que supone la mayor cifra jamás alcanzada, y que coloca a España como uno de los países del mundo con mayor deuda externa.
El incremento de la deuda externa en 2015 fue solo inferior al registrado en 2014, cuando la deuda externa creció casi en 100.000 millones de euros. Las administraciones públicas coparon la mayor parte de la deuda. Al cierre de 2015, más de 551.000 millones, algo menos de una cuarta parte del total, dependió de la deuda de las administraciones con el exterior. Otros 440.000 millones correspondieron a la deuda de instituciones financieras como los bancos privados, mientras que el Banco de España tuvo un saldo de 330.512 millones, y los otros sectores residentes (principalmente las empresas españolas) debían más de 303.000 millones a acreedores internacionales.
Si nos referimos a la Balanza de Pagos española, pese a la incertidumbre, ha habido un repunte de la entrada de capitales del exterior, mientras que la balanza de pagos por cuenta corriente (mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias) registró en enero un déficit de 700 millones de euros.
En particular, los pagos por las importaciones de bienes y servicios aumentaron a un ritmo interanual superior al de los ingresos (3,7% y 2,2%), hasta los 24.900 millones y 25.500 millones, respectivamente. Del componente de servicios, la rúbrica de turismo y viajes registró un superávit de 6.800 millones, 200 millones más, mientras que el saldo de servicios no turísticos se redujo en 400 millones en el cuarto trimestre, hasta los 3.800 millones.
Sin embargo, aún con la caída del precio del petróleo, ha habido déficit comercial, aunque menor que el registrado en los últimos 17 años.
En consonancia con el déficit exterior –la economía gasta más de lo que puede- la entrada de capitales extranjeros en España se disparó el pasado enero. Los inversores inyectaron 16.000 millones de euros, más del doble que los 7.800 millones que invirtieron en enero de 2015. Este repunte se debe a la entrada de 7.900 millones en inversiones de cartera, así como al ingreso de 9.500 millones que llegaron mediante préstamos y depósitos.
El repunte de las inversiones extranjeras refleja el hecho de que no se ha quebrado la confianza en la economía española. Esta entrada contrasta con los más de 70.000 millones que los inversores retiraron de España en el conjunto de 2015.
Por otro lado, según los datos del Banco de España, el saldo vivo de créditos bancarios se ha reducido en medio billón de euros desde sus niveles máximos, pasando de 1.800 millones en 2010 a unos 1.300 millones con los que cerró el año pasado. La caída, no obstante, no ha sido homogénea. Mientras las Administraciones Públicas han mantenido un nivel de crédito similar al de los años previos a la crisis, hogares y empresas han concentrado el grueso del ajuste.
Según cálculos elaborados por Analistas Financieros Internacionales (AFI), familias y corporaciones acumulan ahora algo más del 90% del crédito vivo, con ligero predominio ahora del destinado a hogares frente al evidente dominio del crédito a empresas existente al inicio de la crisis. «Ello es consecuencia de una caída desde máximos cercana al 40% del crédito a empresas y que sin embargo sólo es del 20% en el crédito a hogares», asegura la firma de análisis citada en un reciente estudio en el que analiza el crédito bancario en nuestro país.
Los últimos datos también apuntan en esta dirección. En concreto, la deuda de las familias españolas contraídas con entidades financieras alcanzó este febrero su nivel más bajo desde mayo de 2006. La deuda se situó en 718.595 millones de euros, un 3,19% menos que el mismo período en 2015. Según los últimos datos publicados por el supervisor, la deuda de los hogares españoles también cayó (aunque levemente, un 0,42%) respeto al mes de enero, cuando la deuda se situó en 721.596 millones de euros.
Para las empresas los préstamos concedidos por las entidades financieras también se redujeron un 3,86% durante el mes de febrero de 2016. La financiación llegó a los 910.769 millones de euros frente a los 947.370 millones del mismo mes en 2015. Estos datos suponen una bajada del 0,43% en comparación con los del mes de enero, que alcanzaron los 914.687 millones de euros.

MERCADOS:

El Ibex 35 ha despedido  el primer trimestre del año con una caída del 8,6%, y ha cedido el soporte de los 8.730 puntos. Se trata de las segundas mayores pérdidas del Viejo Continente (sólo por detrás del MIB italiano, que recortó un 15,41 por ciento). Es la mayor caída del selectivo desde el sufrido a finales de septiembre de 2015 (crash de la bolsa china).
No ha llegado la mejoría a las Bolas internacionales: tanto el Dow Jones, como el S&P 500 han salvado el trimestre en positivo, con una subida del 1,61 y el 0,85%, respectivamente. Eso sí, en dólares, porque en euros también cierran en negativo.
Sin embargo, el Nasdaq no ha tenido la misma suerte que sus compatriotas y acumula pérdidas del 2,7% en lo que va de año. Estados Unidos está reaccionando sorprendentemente mejor que Europa, a pesar de que Europa debería estar haciéndolo mejor por su relación crecimiento/beneficio.
El comportamiento de las economías asiáticas ha sido otro de los factores que han lastrado los avances de los mercados mundiales y, por supuesto, de los principales índices de la zona. El Nikkei japonés ha retrocedido un 11,95% desde enero, y el chino Hang Seng, un 5,19%.
El estancamiento de las economías emergentes tampoco ha traido buenas noticias. Aunque se han recuperado desde principios de año, solo el índice de Brasil, una de las economías más cuestionadas, y el de Rusia consiguen cerrar en positivo, con subidas del 15,24 y del 6,23 % respectivamente.
En relación al Euribor, (índice al que están referenciadas las mayorías de las hipotecas en España), ha cerrado marzo otra vez en terreno negativo por segundo mes consecutivo. El índice se ha situado en tasa mensual en el mes citado, en el -0,012%, con lo que ha profundizado en su mínimo histórico mensual de febrero (-0,008%).
Durante los 21 días en los que ha habido actividad bancaria en marzo, el índice ha registrado tasas diarias negativas, con algunos repuntes puntuales tras la decisión del BCE de bajar el precio del dinero al 0%.
El euríbor se ha establecido en tasa diaria en el -0,005% a 31 de marzo. De este modo, las hipotecas de 120.000 euros a 20 años, y euríbor más un diferencial de 1 punto, a las que les toque revisión, tendrán una rebaja en su cuota anual de unos 147 euros o algo más de 12 euros al mes.
En relación al oro, la volatilidad que acechó a los mercados durante la primera parte del año -principalmente, los primeros quince días de enero- ha llevado al oro a protagonizar un rebote del 16,21%, hasta la cota de los 1.233,08 dólares la onza. Se trata del mayor repunte de los últimos treinta años, que le retrotrae a 1986. En ese ejercicio, el oro vivió una revalorización del 22,49% a cierre del tercer trimestre del año, cuando cotizaba sobre el nivel de los 423 dólares la onza. Desde entonces, su precio ha escalado un 190%.
Y es que parece que los inversores están buscando refugio ante un futuro incierto para la economía global. 

EMPRESAS:

La caída de los tipos de interés, que ha llevado al euríbor a terreno negativo por primera vez en su historia, ha provocado un importante agujero al sector financiero español, que ha visto cómo sus ingresos vuelven a caer en 2015 y se sitúen en niveles de hace diez años.
Las entidades españolas redujeron el ejercicio pasado un 7% el margen bruto, que estuvo afectado también por los menores ingresos extraordinarios por venta de Deuda Pública y por comisiones.
La bajada de las tasas, pese a este impacto adverso, sí ha permitido reducir drásticamente los costes financieros, en casi un 40%, según los datos del Banco de España. Pero este efecto positivo no ha podido compensar las consecuencias negativas de la política monetaria puesta en marcha hace años por el BCE para impulsar la economía y elevar la inflación.

El principal perjuicio para las entidades es que el margen de intereses, es decir, los ingresos típicos netos han vuelto a bajar, un 4,3%, tras la subida experimentada en 2014. Esta rúbrica alcanza los 26.400 millones.

martes, 8 de marzo de 2016

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MARZO 2016: ¿estamos en una trampa de la liquidez? Estancamiento en la eurozona y riesgo global.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ha bajado tres décimas 2016, se mantendrá en el 3% -el mismo aumento del pasado 2015- pero en el próximo 2017 será, según las institución, de un 3,7%.
La revisión a la baja de los pronósticos realizados refleja la ralentización de numerosas economías emergentes, y la leve recuperación de las economías avanzadas.

GLOBAL:

El organismo que aglutina a los países industrializados, la OCDE, ha rebajado el crecimiento de la economía mundial al 3% para este año 2016, por lo que afirma que  "se necesita una repuesta colectiva más contundente para fortalecer la demanda mundial".
La realidad, es que más allá de las intervenciones históricamente record de los bancos centrales más importantes del mundo, las medidas conjuntas expuestas por las autoridades de cada Estado, aparecen como pura retórica que no va más allá.
Veremos que surge de la próxima reunión, a finales de marzo en Sanghái, de los gobernadores de bancos centrales y ministros de Economía.
La OCDE pronostica que el PIB de Estados Unidos (apenas un 2% durante 2016 y que en noviembre esperaba el 2,5%), para Japón espera que siga estancada, y para la región del euro opina que no será posible superar el 1,5% de aumento del PIB europeo.
Respecto a las tres grandes economías emergentes, India pasa a ser la más dinámica, que tendrá un crecimiento mayor; mantiene sus expectativas para China de un aumento del 6,2% de su producción y finalmente, espera un empeoramiento aún mayor para la economía de Brasil, donde espera un retroceso económico (caída de su PIB) del -4%.  
La OCDE le preocupa especialmente el comercio internacional. Estima que en 2015, apenas llegó a aumentar un 2%. Se considera esta circunstancia como consecuencia de la caída de la demanda China (especialmente con las materias primas, y el petróleo).
La OCDE pide prolongar los estímulos monetarios, pero sostiene que las medidas adoptadas sostendrán un  crecimiento bajo, que viene acompañado de "una baja demanda, baja inversión, baja inflación, y una evolución insatisfactoria del mercado laboral, y un débil crecimiento de la productividad. Por lo que en ese contexto, las deseadas mejoras en las condiciones de vida y en la distribución de la renta son poco probables. Para acelerar el crecimiento económico global se necesita una recuperación de la inversión privada y el aumento de los salarios".
La OCDE se suma de esta forma a otros Organismos internacionales, como el FMI, que han advertido que se "está dejando sola a la política monetaria" como respuesta a la crisis. Y que “eso no es suficiente”.
El Organismo internacional apoya a las reformas estructurales llevadas a cabo entre los años 2011 y 2014, pero plantea la ineludible necesidad de lo que llama una "nueva estrategia fiscal", que permita volver a utilizar el gasto público como estímulo para la demanda.
Es curioso, como las instituciones mundiales más ortodoxas, sin decirlo, señalan el riesgo de la denominada “trampa de la liquidez” keynesiana: una situación en la que la política monetaria es ineficaz para sacar a la economía de un estancamiento singular.
El propio G20, desde hace tiempo, postula potenciar las inversiones en infraestructuras. Se argumenta que con los niveles de Deuda Pública tan elevados, y problemas para reducir el déficit, la financiación de las obras públicas se vea compensada por la reactivación del crecimiento, y consiguiente aumento en la recaudación de los impuestos. De esta forma, el gasto en inversión acabaría traduciéndose en una reducción, y no en un aumento de la deuda pública.
Según señala la OCDE, la situación es “muy grave en la región del euro, donde la incertidumbre sobre el proyecto europeo y la debilidad de la demanda, en países muy endeudados y con altos niveles de paro, pero también en los que han navegado mejor la crisis, como Alemania, llevan a perpetuar  el estancamiento económico”.
Todo ello, pese a los excepcionales estímulos monetarios actuales, un petróleo tan barato, y unos tipos de cambio del euro tan favorable para la competitividad externa de la eurozona. Se critica que no se haya hecho nada del Plan de inversiones Juncker (inversiones por valor de 315.000 millones de euros en tres años). 
Por otro lado, a nivel de la economía global, el mercado de la energía ha cambiado radicalmente en solo 18 meses y el barril de petróleo a 100 dólares se ve ahora como un sueño. La debilidad del crecimiento global, la moderación de la actividad en China y la batalla de los productores de crudo explican la tensión que vive el mercado.
A medio y largo plazo, la bajada del consumo por la mayor eficiencia de los motores y la aún lenta pero constante penetración de los coches eléctricos, tomarán el relevo de estos factores y han trastocando las previsiones de inversión de las petroleras, que predicen que la venta mundial de carburantes tocará techo en el año 2035.
Según los cálculos de Bloomberg New Energy Finance, la próxima década será la del coche eléctrico y espera que el 35% de los coches que se vendan en 2040 se muevan con energía eléctrica. El precio de las baterías seguirá cayendo conforme los fabricantes introduzcan nuevos modelos.
Las ventas de coches eléctricos crecieron el año pasado un 60%. Si se mantiene el ritmo, tendrá un efecto sobre la demanda de crudo que Bloomberg estima en dos millones de barriles diarios en solo una década.
El mayor reto es, en un mundo plagado de gasolineras, la infraestructura necesaria para cargar las baterías eléctricas. Señala Bloomberg que “predecir el momento del cambio es difícil, pero cuando sucede, todo será diferente”, concluye el estudio en referencia a la introducción del iPhone, la televisión en color e, incluso, la gasolina.

JAPÓN:

La tercera economía mundial volvió a entrar en recesión (caídas del PIB) durante el último trimestre de 2105. Sin duda, como consecuencia de la caída de sus exportaciones  y el bajo consumo de los consumidores japoneses.
Entre octubre y diciembre del año pasado, el PIB de Japón se redujo el 0,4% en comparación con el trimestre anterior, lo que significa un 1,4% de caída en tasa anual.
La disminución es mayor de la que se esperaba por los analistas, y se achaca a la disminución del consumo doméstico, de enorme importancia en la economía de Japón.
Las exportaciones también empeoraron su comportamiento y cedieron un 0,9%, en medio de las turbulencias de China -uno de sus principales socios comerciales- y el paulatino aumento del valor del yen. Sin embargo, la inversión empresarial aumentó un 1,4%.
Se trata, sin duda, de una mala noticia para el plan denominado Abenomics, basado en la expansión de la oferta monetaria para combatir la deflación, un mayor gasto fiscal y la puesta en marcha de reformas estructurales.
La expansión cuantitativa llevó al yen a niveles mínimos, lo que abarató los productos japoneses en el exterior y empujó a las exportaciones. De hecho, muchas multinacionales del país han registrado beneficios récord en los últimos años gracias al impulso de sus ventas en el extranjero. Pero estas ganancias no han repercutido en un aumento de salarios de sus empleados como el Plan Abe buscaba, sino que las empresas han decidido acumularlas ante la desconfianza en el crecimiento mundial y especialmente hacia China.
Para abril del año 2017, está programada una nueva subida de impuestos para hacer frente a la amortización de la deuda pública del país. La subida, de nuevo, afectará negativamente al consumo doméstico de Japón.
El Banco Central ha anunciado que espera establecer los intereses en el -0,1%. Se trata de la primera vez en la historia que Japón decide situar la tasa en valores negativos, por lo que las entidades de crédito deberán pagar directamente al regulador monetario por algunos de sus depósitos. Una nueva forma para animarlas a dar crédito.
El Banco de Japón ha señalado que hará todo lo necesario para que Japón logre una inflación de alrededor del 2% a mediados de 2017.
¡Quién lo habría dicho! De luchar contra la inflación, a tratar de conseguir que suban los precios…

CHINA:

El Gobierno chino está tratando de dirigir su modelo económico hacia los servicios y el consumo interno como motor de crecimiento de su PIB. La mayoría de los analistas señalan que sólo impulsando los servicios y el gasto de los hogares, no se compensará la contracción de la industria (en febrero sufrió la séptima caída consecutiva). Además, la fuerte ralentización fabril se traduce en despidos: las autoridades de China han augurado la desaparición de 1,8 millones de empleos en la industria del carbón y el acero (el 15%).
Mientras la agencia de rating china Dagong espera un avance del PIB del 6,8% y el Gobierno de Pekín pronostica entre el 6,5% y el 7%, la firma de calificación Moody's prevé apenas el 6,5%.
Un lastre añadido es que la deuda del país ha subido con fuerza: se situó en el 41% del PIB a finales de 2015, frente a niveles del 32,5% en 2012. Por si fuera poco, los analistas de Moody's temen una nueva escalada del endeudamiento público, hasta el 43,5% en 2017, a la vez que sostienen que el ajuste fiscal exigirá al Gobierno aumentos del gasto y una posible rebaja de presión fiscal.
Lo más sorprendente, para una economía con superávit exterior, es que sus reservas de divisas hayan disminuido mucho en el último año, hasta los 3,2 billones de dólares (2,9 billones de euros) durante el mes de enero.
Todo ello, en un momento en que el Banco Central de China, ha reducido su coeficiente de Encaje o Reservas de Caja a los bancos a fin de aumentar la liquidez, tratando de conseguir que los bancos presten más y, por tanto, conseguir aumentar el PIB de la economía China.

EUROZONA:

El Producto Interior Bruto de la eurozona aumentó un débil 1,5%. Al haber crecido el de España el doble de esa cifra, parece que ha cedido la plaza de economía con problemas a la italiana.
El problema es que Europa se muestra enferma de una peligrosísima situación deflacionaria.
La realidad es que la política económica de la eurozona ha sido escasamente efectiva –todo lo contrario- ya que la economía de los Estado integrantes  están aún por debajo de recuperar los niveles de PIB previos a la crisis.
Las fuertes medidas adoptadas por el BCE, la depreciación del euro, tampoco la brutal caída de los precios del petróleo han permitido mejorar la situación: las subidas de precios próximas al 0%; la tasa de paro por encima del 10% (mayor del 20% en Grecia y España).
Según Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, la eurozona alcanzó en el último trimestre de 2015, un modesto aumento del PIB de un 0,3%. Durante todo el año aumentó su producción el 1,5%.
Desde luego, lo peor es que un número importante de riesgos sigue amenazando a  la economía europea: la crisis de China y los emergentes, la extrema volatilidad de las Bolsas de valores, etc., constituyen una amenaza de nueva Recesión, suponiendo una amenaza para la banca, y un inestimable problema del fuerte volumen de Deuda Pública.
La economía española, que consiguió crecer el 3,2%, aunque también encabece el paro, deuda y enormes riesgos, sólo se ve superado su crecimiento con aumentos próximos al 4%, por  Eslovaquia, Polonia, Rumania y República Checa gracias al tirón de la demanda doméstica y de industrias exportadoras como la del motor.
Sin embargo, el PIB germano creció el 0,3%, y el francés el 0,2% durante el 2016. Entre las grandes economías, fue Italia la que presentó datos decepcionantes, con un débil crecimiento del 0,1%.
Por otro lado, Grecia y Finlandia, que más reformas ortodoxas han registrado han vuelto a sufrir caídas en sus tasas de crecimiento económico.
En todo caso, la economía italiana es la principal preocupación: tiene una extremadamente grave debilidad de su sistema financiero (la banca italiana está aquejada  de créditos de dudoso cobro por importe de 350.000 millones de euros), y padece un volumen de Deuda Pública de, nada menos, equivalente al 130% de su PIB.
La economía italiana lleva 15 años estancada (prácticamente desde la aparición del euro) y registra una disminución de su demanda interna (sin ese motor la economía no puede crecer).
También la persona más relevante en la economía europea es un italiano, Mario Draghi. No sólo debido a que ya lleva cuatro años sometido a una importante responsabilidad, sino por el decepcionante crecimiento después de llevar un año con las compras masivas de deuda (la versión europea de las medidas de expansión cuantitativa, QE), sin que los precios lo acusen (no han subido y por lo tanto, no ha sido eficaz).
Podría decirse que el BCE haya perdido un año con un QE insuficiente y mal diseñado, pero muchos esperan que el presidente Draghi, en la próxima reunión, anuncie una nueva medida por los riesgos que aquejan a Italia y a Europa.
Y es que, según Eurostat, los precios durante febrero sufrieron un  retroceso del 0,2%. La fuerte caída del precio del crudo, casi un 40% durante un año, no es la única causa de la caída del nivel general de precios. Europa sigue bajo el riesgo de lo anteriormente hablaba de la “la trampa de la liquidez”, (en versión moderna “la trampa a la japonesa”).
La inflación subyacente, excluidos los precios energéticos y alimentarios (los más volátiles) se sitúa en el 0,7%. Esto corrobora que todas las excepcionales medidas del BCE no están siendo eficaces.
La política monetaria, en esa trampa de la liquidez es completamente ineficaz: se precisa de la política fiscal, pero la autoridad de Berlin que es la economía que, realmente, está en condiciones de hacerlo, no está por ello.
Consiguientemente, el IPC europeo muestra la lamentable situación de la crisis: aunque las bajadas de precios ocasionan una posibilidad de aprovechar mejor la renta disponible por las familias, y una mayor competitividad externa, si caen los precios, salarios,… cae la demanda, retrasando a las decisiones de inversión y consumo, acechando la deflación como fantasma tremendamente temido.
Y hay más riesgos, la crisis migratoria y la posible salida del Reino Unido de la UE, la crisis de los emergentes, el petróleo, las dudas sobre la banca y la volatilidad de los mercados… Mientras tanto, la principal locomotora de Europa que podría actuar insuflando demanda, de nuevo desaparece de la escena.
Según el presidente, Mario Draghi, “el BCE no dudará en actuar. Hacen falta inversiones en infraestructuras”. Y también ha lanzado mensajes a la banca: “Fráncfort no va a reclamar más capital y, si es necesario, puede haber excepciones a las reglas” El presidente del BCE ha reclamado un nuevo consenso para reformular a la política económica.
Draghi ha dejado claro que Europa necesita a la política monetaria excepcionalmente y extremadamente expansiva, pero también precisa a la política fiscal e inversiones para dejar atrás a la Gran Crisis.
No hay inversión pública donde en la economía que tiene margen para ello (Alemania), ni en la política fiscal ha habido un cambio de sentido ideológico. El efecto es que la eurozona es la única de las grandes áreas económicas que aún no ha recuperado los niveles de riqueza previos a la crisis.
Draghi ha declarado que  “no dudará” en volver a aprobar medidas extraordinarias, como la ampliación del programa de compra de bonos o los tipos de interés negativos, que están aquí para quedarse. “Para hacer más resistente la eurozona, todos tiene que hacer los deberes; el BCE hará los suyos”.
Por otro lado, un informe del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea recomienda reforzar la coordinación entre los países miembros para luchar contra el fraude en el IVA intracomunitario. Los auditores de la UE consideran que "el sistema actual para combatir el fraude del IVA transfronterizo no es suficientemente eficaz y queda entorpecido por falta de datos e indicadores comparables, según un reciente informe elaborado por el organismo fiscalizador europeo. Estiman que los Estados miembros pierden cada año entre 40.000 y 60.000 millones de recaudación por estos engaños fiscales. Y proponen 14 recomendaciones entre las que destaca la creación de un sistema común de recopilación de estadísticas sobre el fraude del IVA.

ESPAÑA:

Desde otoño del año 2007, la economía española no conseguía un ritmo de crecimiento del PIB con el registrado en 2015. Durante el año pasado ha sido el consumo y la inversión las que han tirado del PIB español, creciendo el 3,5%.
La inversión y el consumo aportaron alrededor de 3,7 puntos al crecimiento de la economía; mientras que sector exterior, sin embargo, restó medio punto. Si bien las exportaciones aumentaron un 5,4% durante todo el año, el mayor consumo nacional llevó a las importaciones a repuntar un 7,5%. Todas las ramas de la demanda crecieron, pero destaca la inversión en bienes de equipo, que se disparó un 10,9% en la recta final del año pasado
El secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, negó que la incertidumbre política haya podido influir en el dato. También destaca la inversión en construcción, que se expandió un 5,3% en su tasa anual, lo que implica que, por primera vez desde 2007, tuvo un comportamiento positivo. El consumo de los hogares también aumentó, hasta un 3,5% en el otoño de 2015 frente al mismo periodo de 2014.
Parte de esta mejora se debe al aumento del empleo equivalente a tiempo completo, que creció casi al mismo ritmo que la economía, un 3%, lo que suma casi medio millón de puestos de trabajo. También influyó en el aumento del consumo de los hogares que la remuneración por asalariado creciera un 0,5%, después del descenso del 0,6% del año anterior. El secretario de Estado de Economía destacó el «crecimiento sano y sostenible» que se ha dado en 2015, al aumentar la aportación del sector exterior a diferencia de los años previos al estallido de la burbuja inmobiliaria. De hecho, incluso aumentando la remuneración de los asalariados, la productividad se incrementó un 0,2%.
También aumentó el gasto de la Administración un 3,7%, frente a la reducción del 0,5% que arrojó en 2014, y fue otro de los pilares del crecimiento.
Por sectores, la construcción se expandió un 4% en el cuarto trimestre del año pasado frente al mismo periodo de 2014. También resalta el crecimiento de la agricultura, del 6,2% en la recta final del año, y el dinamismo de la industria manufacturera, con un incremento del 4,1%. Según el Secretario de Estado de Economía, “la economía crece un 3,2% y reduce su déficit público, endeudamiento y tiene la inflación baja”, destacando que además España cuenta con superávit por cuenta corriente con el exterior por tercer año consecutivo, algo “inédito” según las declaraciones mencionadas.
Sin embargo, la confianza del consumidor ha vuelto a caer durante febrero. Es el segundo mes consecutivo en el que disminuye la confianza de los consumidores después de que en enero bajara en 8,3 puntos. Según los datos publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la confianza del consumidor cayó 3,9 puntos en febrero, hasta situarse en 95,2 puntos, arrastrada por el retroceso de las expectativas y por la peor valoración de la situación actual.
Este indicador acumula así un descenso superior a los 12 puntos desde el arranque de 2016, afectado tanto por las peores expectativas como por una percepción desfavorable de la situación actual.
Las expectativas respecto a la situación de los hogares cayeron 0,4 puntos, las del mercado de trabajo bajaron 3,8 puntos y las expectativas sobre la situación económica retrocedieron 4,8 puntos.
En general, el 35,9% de los encuestados entiende que la situación económica actual es peor que la de hace seis meses, mientras que el 36,2% no aprecia cambios y el 25,3% estima que ha mejorado.
De cara a los próximos seis meses, el 31,7% de los entrevistados confía en que el estado de la economía será mejor, frente al 30,7% que auguran un empeoramiento y el 23,2% que no espera cambios.
El informe de febrero muestra que el 43% de los entrevistados llega justo a fin de mes y que el 33,2% ahorra poco dinero cada mes. De hecho, el 11,7% afirma que ha tenido que echar mano de sus ahorros para llegar a fin de mes. Por el contrario, sólo el 3,8% dice que ahorra bastante cada mes.
El 11% de los entrevistados afirma que ahora hay más personas en paro en su entorno que hace seis meses, y el 33% piensa que la situación en España para encontrar un empleo es peor que la de hace seis meses, mientras que el 40,7% cree que la situación no ha cambiado y el 21,3% que ha mejorado.
Cuando se les pregunta por la evolución del empleo de cara a los próximos seis meses, un 30,9% de los encuestados piensa que la situación empeorará, frente al 32,2% que cree que mejorará y el 18,7% que considera que permanecerá sin cambios.
Preguntados por si tienen previsto comprar una vivienda el próximo año, el 94,6% de las personas entrevistadas asegura que no, y sólo el 4,6% planea adquirir una. El 45% de los encuestados opina que el precio de la vivienda se mantendrá el próximo año, mientras que el 9,1% cree que bajará y el 39,3% que subirá.
Por lo que respecta al desempleo, señalar que el número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo INEM) subió en 2.231 personas en febrero lo que supone un 0,05% más respecto al mes anterior, hasta situarse el total de desempleados en 4.152.986 personas.
Este repunte del desempleo, el segundo consecutivo tras el de enero, contrasta con los recortes del paro registrados en los meses de febrero de 2014 y 2015, cuando descendió en 1.949 y 13.538 personas, respectivamente. Hay que remontarse a 2013 para encontrar un incremento del paro en el mes de febrero (más de 59.444 desempleados).
En los últimos doce meses, el paro acumula un descenso de 359.167 personas, la mayor reducción anual dentro de la serie en un mes de febrero. El recorte interanual del desempleo se situó así en el 7,96%, desacelerándose respecto a la tasa registrada el mes anterior (-8,28%).
Según los datos de Empleo, el paro masculino bajó en febrero en 200 desempleados (-0,01%), frente a un aumento del paro femenino de 2.431 desempleadas (+0,1%). Así, el total de mujeres en paro se situó al finalizar el mes pasado en 2.261.513 y el de varones, en 1.891.473.
El paro se redujo en febrero en los servicios, donde bajó en 9.753 personas (-0,3%); en la construcción (-6.724 parados, -1,5%); y en la industria (-3.994 personas, -1%). No obstante, el descenso del desempleo en estos tres sectores no pudo compensar los aumentos registrados en la agricultura (+14.029 parados, +7,1%) y en el colectivo sin empleo anterior, que sumó 8.673 parados (+2,5%).
Por edades, el desempleo subió en 12.342 personas entre los menores de 25 años (+3,6%), mientras que entre los mayores de dicha edad bajó en 10.111 personas, un 0,3% menos respecto a enero. En términos interanuales, el paro de los jóvenes menores de 25 años se ha reducido en 36.898 personas, un 9,5%.
La población extranjera elevó su número de parados en el segundo mes del año en 2.305 desempleados respecto a enero (+0,5%). En total, los inmigrantes en paro sumaban al finalizar el mes pasado 491.290 desempleados, con un descenso de 54.939 parados (-10%) respecto a febrero de 2015.
El desempleo bajó en febrero en once comunidades autónomas, principalmente en Cataluña (-7.843 parados), Baleares (-3.263 personas) y Canarias (-2.352) y subió en las seis comunidades restantes, especialmente en Andalucía (+16.265 parados) y Madrid (+2.210 parados).
En otro orden, señalar que según los datos de la Balanza de Pagos publicados por el Banco de España, la financiación a la economía española se redujo en 70.200 millones en 2015. Se ha producido la mayor salida de capitales desde la crisis de deuda europea en 2012, cuando la incertidumbre sobre la continuidad del proyecto del euro llevó a los inversores a restringir bruscamente su exposición a los países más cuestionados entonces, como España.
La aversión al riesgo que domina los mercados desde la segunda mitad de 2015 y las compras en el extranjero de inversores españoles revierten ahora una tendencia favorable en los dos años anteriores.
Finalmente señalar, que los últimos datos del Banco Central Europeo revelan que el préstamo a hogares, ya sea para vivienda o para consumo, está entre los menos costosos de la zona euro. En el préstamo a empresas, el interés aplicado acorta distancias con el promedio europeo.
El repunte de los intereses en los préstamos a empresas y familias ha sido uno de los indicios más claros del cierre del grifo del crédito en España durante los años más duros de la crisis. En esa etapa, el diferencial en lo que se cobraba a clientes con el promedio de la zona euro aumentó. Pero en el último año, la situación se ha dado la vuelta.
Los datos difundidos por el BCE evidencian el cambio de tendencia. El caso más llamativo es el del préstamo a familias para operaciones de consumo. En los créditos a tipo variable de esta modalidad, el diferencial con la zona euro llegó a superar los 300 puntos básicos (11,8% frente a 8,7% de la eurozona en 2008) y se mantuvo muy alto durante varios años. Desde hace varios meses, el coste de los préstamos al consumo concedidos en España es menor que en el promedio de la zona euro. Y en enero, el tipo de interés medio aplicado (4,7%) es ya el quinto más bajo de la zona euro.
Respecto a los precios, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) bajó un 0,3% en febrero respecto al mes anterior y recortó cinco décimas su tasa interanual, hasta el -0,8%, debido, principalmente, al abaratamiento de las gasolinas y de los alimentos y bebidas no alcohólicas,.
De este modo, el IPC interanual encadena dos meses en negativo después de haber cerrado el año 2015 en el 0,0%.
De confirmarse este dato avanzado por Estadística, la de febrero sería la cuarta tasa interanual más baja del IPC desde enero de 2015, cuando los precios se situaron en el -1,3%, su menor tasa desde julio de 2009.
Desde entonces, el IPC sólo ha experimentado tasas positivas en los meses de junio y julio de 2015 (en ambos casos del 0,1%) y diciembre del mismo año (0,0%).
De acuerdo con los datos avanzados por Estadística, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) redujo cinco décimas su tasa interanual en febrero, hasta el -0,9%, y cayó un 0,4% respecto al mes de enero.
En términos mensuales, el IPC retrocedió un 0,3% en febrero respecto al mes anterior, su mayor bajada en este mes en los últimos cinco años.

MERCADOS:

Se ha producido una nueva tormenta financiera en las Bolsas. La escasa rentabilidad de la banca, la huida de las grandes gestoras de fondos, la falta de entidades que compren bonos por las reglas de capital y las necesidades de capital dispararon las ventas.
Por otro lado, el Euribor a doce meses, índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España, ha profundizado en su tendencia bajista encadenando sucesivos mínimos históricos en tasa diaria, y ha cerrado el mes de febrero en negativo por primera vez en la historia.
En concreto, la tasa mensual se ha establecido en el -0,008%, frente al 0,042% que marcó en enero. Hace un año, el Euribor se situaba en el 0,255%.
El índice ha acumulado 17 valores en tasa diaria en terreno negativo a la espera de que el BCE active más artillería para elevar la inflación en la zona euro.
Desde el pasado 5 de febrero el Euribor está inmerso en tasas diarias negativas y se ha hundido hasta el -0,024%, su menor nivel en la historia.
La mayoría de analistas estima que el Euribor se mantendrá en negativo durante algunos meses ante la excesiva liquidez existente en el mercado. Si el BCE deja de cobrar por los depósitos de los bancos o bien reduce el importe que les cobra, podría contribuir a frenar la caída del índice de referencia de las hipotecas.
Para una hipoteca de 120.000 euros a 25 años y con un diferencial del 1%, la rebaja en la cuota mensual ascendería a algo más de 14 euros, lo que significaría un ahorro de unos 173 euros en el año.
Con esta circunstancia excepcional en la evolución del Euribor, los hipotecados a los que le toque revisar su cuota en febrero podrán pagar menos que el diferencial de intereses pactado con la entidad, e incluso podrían beneficiarse de una mayor reducción del capital de la deuda, lo que se traduciría simbólicamente en que el banco acabe pagando por el préstamo.

EMPRESAS:

La cadena de supermercados Mercadona registró el año pasado un beneficio neto récord de 611 millones, un 12% más que en 2014. Cumplió así con los objetivos que perseguía, cuando estimó mejorar las ganancias solo el 1%.
La compañía, además, aumentó sus ventas un 3,5%, creó un millar de puestos de trabajo y concentró su inversión en la apertura y reforma de 90 tiendas, en la construcción de dos centros logísticos, y en su transformación tecnológica. Las expectativas para 2016 son buenas, dijo el presidente, Juan Roig, que prioriza su consolidación en España a la salida al exterior.
La cadena de supermercados mejoró sus ventas un 3,5% hasta alcanzar una cifra de negocio neto de 19.059 millones de euros (20.831 millones con el IVA), frente al 2% más que se había fijado como objetivo. La mejora del negocio, según la empresa, llegó de la mano del descenso del precio del petróleo, la caída de intereses y el crecimiento del consumo.
Por otro lado, El Corte Inglés ha puesto en marcha una operación para vender hasta 200 propiedades inmobiliarias con un valor que ronda los 1.000 millones de euros con el objetivo de reducir su deuda.
La mitad de los inmuebles a la venta son supermercados (102), unos 50 son locales comerciales de calle y 20 son inmuebles con uso de oficina ubicados en Madrid y Barcelona. El grupo tiene previsto iniciar la denominada “operación Batman” a finales de marzo y espera cerrar la venta antes del próximo mes de agosto.
De acuerdo con la información facilitada, el gigante de la distribución está dispuesto a escuchar ofertas tanto por la totalidad de los inmuebles como por separado.

El director de Comunicación y Relaciones Externas de la compañía, Diego Copado, ha explicado que los inmuebles afectados "no son activos estratégicos", sino que forman parte de un plan de rotación "que todas las empresas llevan a cabo".