lunes, 9 de mayo de 2016

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MAYO 2016: estancamiento en la eurozona, insuficiencia de la demanda, recesión Rusia y Brasil.

La raquítica recuperación económica europea, el riesgo de una mayor desaceleración, y la ausencia de inflación, ha llevado a la situación de tipos de interés negativos que vivimos, pero que está situando en una situación de extrema vulnerabilidad a la banca española y alemana por la caída de rentabilidad que implica.

GLOBAL:

Desde hace, quizá demasiado tiempo, la economía mundial está creciendo muy lentamente. Esta circunstancia implica, según ha manifestado el Fondo Monetario Internacional (FMI), el riesgo de que se instaure una situación de “trampa de la liquidez a la japonesa”. Es decir, una situación de débil, o incluso crecimiento negativo del PIB, leves caídas de los precios, y tipos de interés próximos a cero.

El FMI ha señalado su temor, en el momento de rebajar sus previsiones de crecimiento de la economía mundial para este 2016: espera que sea de un  3,2% (el menor nivel desde el año 2009). De la misma forma, para el próximo 2017, ha bajado su estimación en una décima, hasta un 3,5%.

A pesar de la mejoría de la situación económica de China, el FMI ha señalado  que han aumentado los riesgos de permanecer o caer en esa peligrosa situación de estancamiento anteriormente señalada.

Las economías  de Latinoamérica sufrirán de forma acusada, por la recesión económica de Brasil, Argentina, Rusia, y el tremendo caos económico de Venezuela.

Con referencia a la economía española, el Fondo Monetario Internacional rebaja también sus estimaciones para este 2016 al 2,6%, y del 2,3% para el 2017 (cifras que se encuentran por debajo de las anunciadas por el Ejecutivo español).

Este mensaje de la reunión de primavera en Washington del FMI, ha sido de abierta alarma. La región del euro es un claro ejemplo de la fotografía reflejada, ya que la zona, a pesar de los históricos estímulos monetarios, sigue sin reaccionar. Alemania  no acepta la necesidad de políticas de demanda que incentiven la inversión (el FMI ha señalado la conveniencia de acelerar la inversión en infraestructuras), ya que la política monetaria, de confirmarse la posible “trampa de la liquidez”  no es suficiente: “se ha agotado la munición”.
Como ha expresado el FMI: “la política económica global está en un momento crítico; con la expansión monetaria cerca de sus límites, cualquier crisis parcial, aunque pasajera, puede provocar otra convulsión financiera y empujar hacia atrás los escasos avances en la reactivación de la economía desde 2014”.
Por ello, el FMI reclama que prosigan las reformas  y, a la vez, demanda  más estímulos fiscales para el crecimiento. No es suficiente con la actuación de los Bancos Centrales (algo que pese a aparecer reflejado en los libros de texto de teoría Macroeconómica, parece olvidado por algunos).
Postula el FMI la necesidad de políticas fiscales en aquellas economías que tengan margen para hacerlo. Se precisan, sobre todo en la economía europea, más medidas para el empleo de los jóvenes. En definitiva, una política fiscal que incentive el crecimiento económico intensificando la demanda global: “la política monetaria no puede seguir siendo el alfa y omega de la recuperación. De hecho, será mucho más efectiva con apoyo de elementos fiscales y estructurales”.
Con referencia a la economía estadounidense, el FMI ve con buenos ojos, que la Reserva Federal estadounidense (Fed) subiera tímidamente los tipos en diciembre, aunque el Banco Central de Estados Unidos) ha señalado que ese proceso de alzas va a ser bastante lento.
El Fondo Monetario Internacional apoya los excepcionales estímulos monetarios implantados por el Banco Central Europeo. En especial, ha apoyado las tasas negativas nominales del tipo de interés adoptadas por el BCE y por el Banco de Japón.
Durante el pasado mes de marzo, el BCE fijó el tipo para la facilidad de depósito (el dinero que las entidades de crédito depositan en el Banco Central Europeo) en el -0,4%, encareciendo estos depósitos, para conseguir estimular a las entidades para que presten más dinero a las empresas y a las familias (El Banco Central de Japón lo rebajó, nada menos, que al -10% durante el pasado mes de enero.
Frente a los ataques a Mario Draghi, sobre todo alemanes, por la relajación monetaria, el presidente del BCE ha insistido en que “los ahorradores no deben fijarse tan solo en el nivel de los tipos de interés, sino también en las tasas de inflación, que están en niveles mínimos. Lo que importa es lo que uno gana en términos reales, es decir, los intereses menos la inflación”.
CHINA:
Las autoridades de China han sustituido su tasa sobre ventas por el IVA en algunos sectores clave. Se trata de implantar un impuesto neutral para las empresas, como el IVA. Se trata de incentivar a su desacelerada economía, mejorando la eficiencia económica.

Durante estos últimos años  China ha venido reformando su sistema tributario. En esta ocasión se va a aplicar el IVA a la construcción, las finanzas, los servicios de consumo,  y al sector inmobiliario. En estos sectores, las empresas han venido pagando (lo que se va a sustituir) un impuesto sobre su cifra de negocios (un impuesto ineficiente al recaer sobre cada eslabón de la cadena de valor independientemente del valor añadido que aporta).
Desde el año 2012, dentro del progresivo cambio de la economía asiática hacia una economía de mercado, el IVA en el sector servicios se ha venido implantando. La nueva situación afectará a alrededor de 11 millones de empresas que aportan el 80% de los ingresos fiscales de la anterior tasa sobre las ventas. En palabras del viceministro de Finanzas chino, Shi Yaobin, “la reforma ha entrado en una fase crucial y su implementación es más complicada. Son sectores que despiertan mayor preocupación en la sociedad: solamente la construcción emplea a 50 millones de personas"
La realidad, es que la reforma fiscal persigue rebajar la presión para luchar contra la constante desaceleración de la economía de China: Pekín calcula que solamente este año las empresas se ahorrarán alrededor de 500.000 millones de yuanes (unos 67.800 millones de euros), especialmente las pequeñas y medianas. Un estímulo económico para las empresas.
Según Hu Xingdou, economista del Instituto de Tecnología de Pekín, para los próximos años, el Gobierno chino pretende modificar el impuesto sobre la renta e introducir nuevos gravámenes sobre los recursos naturales, los bienes inmobiliarios o la protección del medio ambiente. "Queda mucho camino por recorrer para tener un sistema comparable al de un país moderno. Hay que seguir simplificando y reduciendo los impuestos para que la economía de mercado sea más activa”.

ESTADOS UNIDOS:

La Reserva Federal (Banco Central Estados Unidos, la Fed) no ha variado  los tipos de interés. Pero no ha cerrado la posibilidad de llevar a cabo una tímida subida durante el próximo mes de junio.

La debilidad de la economía global es un riesgo para la estadounidense, lo que unido al proceso electoral en ciernes en el país, deja a la autoridad monetaria poco margen de actuación.

El pasado mes de diciembre se aprobó una ligera subida de los tipos de interés, pero las tasas siguen situadas en mínimos históricos (del 0,25% al 0,50%). Hay que citar también como argumento para la subida gradual, que el diferencial positivo de los tipos de interés estadounidenses respecto al resto del mundo (fundamentalmente a la eurozona), implica una mayor apreciación o fortaleza del dólar y, por tanto, un lastre para las exportaciones de Estados Unidos.  Todos son argumentos a favor de la calma en la llamada “normalización monetaria” de Estados Unidos.
No obstante, la Reserva Federal ha precisado que “continúa vigilando de cerca los indicadores de inflación y el desarrollo económico y financiero global”.
En todo caso, hay algunas voces que señalan que se están aplicando demasiados estímulos monetarios, lo que está incentivando una burbuja financiera.
Pesa mucho, aparte de la incertidumbre de la economía global, el argumento señalado de los diferenciales de los tipos de interés entre Estados Unidos, y los del BCE y de Japón, lo que motivaría una mayor depreciación de sus divisas respecto al dólar, dañando a las ventas exteriores estadounidenses.
Los precios en Estados Unidos siguen bajos (subieron sólo el 0,9 % el pasado mes de marzo), como consecuencia de la caída de los precios del petróleo. Según la Reserva Federal se mantendrán así durante más tiempo, aunque confía que se acerquen, a medio plazo, al objetivo del 2%. “Vivir para ver”: los bancos centrales, en lugar de luchar para contener los precios, están anhelando cierta subida de los precios…

En todo caso, se ha sabido que, durante el primer trimestre de este año, se ha moderado de manera notable el crecimiento de la economía de Estados Unidos: la tasa de crecimiento anual del PIB durante ese periodo supone tan sólo el 0,5% (tres veces menor que en el cuarto trimestre de 2015). La situación justifica aún más la prudencia de la Reserva Federal para no subir los tipos de interés.

Sin bien al inicio de cada año, juegan negativamente la combinación del mal tiempo y el fin de las compras navideñas, la ralentización económica de Estados Unidos puede situar a la primera economía mundial al borde de la recesión (caídas del producto).  Hay que esperar que en este segundo trimestre se produzca el necesario repunte económico.
Para este año 2016, se espera que el PIB de Estados Unidos crezca alrededor del 2,4%. El consumo ha crecido tan sólo un 1,9%, y el dólar fuerte está lastrando las exportaciones (cayeron un 2,6% en el trimestre).
Se están recortando las inversiones en bienes de equipo, a consecuencia del desplome del precio del petróleo. Sin embargo, el sector inmobiliario, propició una mayor actividad, con un aumento del 14,8% de las inversiones en vivienda (la mayor tasa de los últimos cuatro años).
La realidad, es que el ritmo de aumento de las tasas de interés, lo fijará la evolución del empleo en el mercado laboral, que podría ralentizarse en la segunda mitad del año por el deterioro de los resultados empresariales.

LATINOAMERICA:

Ya van dos años de recesión económica (caídas del PIB) de América Latina. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé para este 2016 una caída del  PIB de alrededor  de un 0,5% en Brasil, Venezuela, Argentina y Ecuador. 

La situación china, la caída de los precios del petróleo y de las materias primas han sido el detonante, aunque por si solas no explican la situación.
EL FMI señala que gran parte de la situación se debe a Brasil que se ha precipitado en el vacío, con una clase política muy  afectada por la corrupción, una presidencia al borde del desfallecimiento , está registrando tasas negativas de su producto (nada menos que un – 3,8%): “la actividad económica se ha contraído debido a la escasa confianza de las empresas y los consumidores, el elevado nivel de incertidumbre respecto a la política interna, el debilitamiento de los precios de las exportaciones y la escasa competitividad”.

Sin embargo, para el FMI, el colmo de errores políticos y fragilidades, lo ostenta Venezuela: padece una hiperinflación que alcanzará el 720% a finales de este 2016. Señala que: “las condiciones económicas de Venezuela no dejan de deteriorarse, con distorsiones políticas y desequilibrios fiscales que siguen sin resolverse. Su situación a medio plazo no es sostenible y exige un viraje sustancial. Los efectos sobre la salud y la calidad de vida empiezan a ser importantes”.

El panorama lo completa Argentina con una disminución de su PIB de un 1%, y Ecuador con una caída del 4,5%.

Respecto a Argentina, las medidas adoptadas por Macri, han sido calificadas  por el FMI como “ambiciosa transición” alabando las medidas dirigidas a reactivar la inversión y competitividad, como la reducción del tipo de cambio, y el aumento de las tarifas de servicios públicos: “el cambio de Administración ha venido acompañado de un cambio en la política económica muy importante que permitirá reducir la inflación, contener el déficit público y reinsertar a Argentina en los mercados internacionales. Esto generará un aumento de la inversión y un crecimiento en 2017”.

En relación a México, avanza con normalidad. El FMI espera que crezca un 2,4% este año. Sin embargo, este país tiene 55 millones de pobres, un 20% de ellos en condiciones extremas.

Sin embargo, el FMI contempla a la economía mexicana con cierto optimismo: “los retos de México son ajustar las finanzas públicas a la caída del precio del petróleo y seguir desarrollando las reformas estructurales en energía, telecomunicaciones y educación. Estos cambios más el comportamiento positivo de Estados Unidos permitirán una aceleración y una buena senda de crecimiento sostenido en los próximos cinco años”.
EUROZONA:
La Comisión Europea ha rebajado sus previsiones de crecimiento para la eurozona, al situar el aumento del PIB de la región en un 1,6% para 2016, y de un 1,8% en 2017, con la economía alemana a medio gas, el paro por encima del 10%, y sin inflación… Para muchos, no es un cuadro a la japonesa posible en el horizonte, sino que ya está aquí.
El FMI, el G-20, y el Tesoro de Estados Unidos, hace tiempo que identificaron el problema: una política monetaria muy expansiva, pero sin política fiscal que la acompañe: el BCE lleva tiempo postulando una mayor inversión pública a aquellas economías que pueden permitírselo, en particular, Alemania.
El BCE ha anunciado que en junio comenzará a comprar deuda corporativa (la emitida por empresas), y también la emitida por compañías aseguradoras. De igual forma, Draghi ha anunciado que en esa misma fecha se va a acometer la primera de las nuevas operaciones de refinanciación a muy largo plazo, a cuatro años, a un tipo de interés del 0 %.
El límite de compra máximo de deuda emitida por empresas que no sean bancos, incluidas compañías aseguradoras, que acometerán seis bancos centrales nacionales, entre ellos el Banco de España coordinados por el BCE, será de un 70 % por cada emisor o, incluso, menos en el caso de empresas públicas que serán tratadas como en el programa de compra de deuda pública.
Según el BCE, "en combinación con otras medidas no convencionales, el programa proporcionará una expansión monetaria mayor y ayudará a que las tasas de inflación vuelvan a niveles por debajo, pero cercanos, al 2 % a medio plazo".
Las compras se realizarán en los mercados primario y secundario, es decir emisiones iniciales y títulos de deuda que ya están en el mercado.
El volumen de deuda corporativa denominada en euros y con grado de inversión que existe en el mercado es de unos 1,1 billones de euros, y la mayor parte de ella es de empresas de Francia, Alemania, Italia y España, (en ese orden).
El emisor de la deuda corporativa no podrá ser un vehículo de gestión de activos o un fondo de desinversión y gestión de activos nacionales como el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) o la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB).
En caso de que la deuda corporativa tenga una rentabilidad negativa, deberá superar la tasa de la facilidad de depósito, que está en el -0,40 %.
El BCE aceptará deuda corporativa de empresas automovilísticas, siempre y cuando la matriz no sea un banco.
Todo ello, hasta alcanzar unas compras de 80.000 millones de euros mensuales, como decidió el consejo de gobierno del BCE durante el pasado mes de marzo.
Según Draghi, el Banco Central Europeo,  llevará a cabo estas compras, como mínimo, hasta marzo de 2017, y más allá de esta fecha en caso de que sea necesario o hasta que el consejo de gobierno vea "un ajuste sostenido en el ritmo de inflación consistente con su objetivo de inflación”.
Las excepcionales y heterodoxas medidas monetarias adoptadas, han dado lugar a la polémica, abanderada por el Gobierno alemán y, sobre todo, por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que han sido interpretadas por muchos como un ataque a la independencia del BCE.
Pues bien, los institutos económicos más influyentes de Alemania han mostrado su apoyo al presidente del Banco Central Europeo (BCE): “consideramos adecuada la orientación actual de la política monetaria en la eurozona”.
Los economistas más respetados de Alemania (los llamados “sabios alemanes”) consideran que el programa de compra de deuda del BCE es un buen instrumento para estimular la economía, ya que abarata la financiación de los países de la eurozona: "el ahorro por los bajos tipos de interés permite a los Estados invertir en partidas que, con las reglas sobre topes de deuda, no serían posibles de otra forma. Esta situación también beneficia a Alemania de forma considerable".

Además del Instituto para la Investigación Económica alemán,  han apoyado el diagnóstico conjunto el Instituto ifo de Múnich (normalmente alineado con los más ortodoxos), el DIW de Berlín, y el RWI de Renania-Westfalia.

En el plano de las necesarias actuaciones para incrementar la inversión, el denominado “Plan Juncker” (persigue realizar inversiones por un importe de 315.000 millones en tres años), la gran receta de Bruselas contra el estancamiento, el desempleo y la deflación en la UE, ha vivido sus primeros meses de implantación, provocando una gran disparidad de criterios respecto a su funcionamiento: fuentes europeas han señalado que el programa de inversiones ha logrado movilizar ya 82.100 millones de euros gracias a una inversión pública a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI)

Sin embargo un informe de la OCDE ha calificado de "decepcionante" al Plan: se reclama más ambición para poner a Europa en la senda del crecimiento y la productividad. "El BEI tiene que aceptar proyectos de mayor riesgo que en el pasado".

Otros analistas afirman que “es más de lo mismo: proyectos que antes ya financiaba habitualmente el BEI los están incluyendo en el plan Juncker solo para conseguir llegar a la cifra que han marcado por motivos de comunicación. Solo les ponen una etiqueta. La mayoría de proyectos se han enfocado en pequeñas y medianas empresas, energía y transportes. Decían que se iba a dedicar más a innovación, pero cuando se observan en detalle, son proyectos típicos del BEI, como autopistas o instalaciones aeroportuarias".

El Instituto Delors, un centro de estudios con sede en París, ha señalado que  "teniendo en cuenta la presión que existe para alcanzar la cifra de 315.000 millones, existe el riesgo de que el plan sea utilizado para reforzar operaciones ordinarias del BEI".  

Ese temor ya se ha traducido a las cifras sobre el terreno: Reino Unido, Francia e Italia son los países que han puesto en marcha los proyectos de mayor envergadura gracias al plan. España apenas ha firmado propuestas por valor de 615 millones, con los que espera movilizar 2.500 millones de inversión privada y crear 5.500 empleos, cuando Reino Unido, con 1.400 millones de fondos públicos, espera generar 70.000 empleos y Francia, con una cantidad similar, planea lograr 24.000 nuevos puestos de trabajo. "Italia, Reino Unido y Francia tienen mucha experiencia en pedir dinero al BEI frente a otros países más pequeños como Grecia, por lo que el plan puede beneficiar a países más burocráticos".

La participación de China como inversor en el plan es una de las cuestiones que vienen planteándose desde meses atrás, pero, aunque se ha creado un grupo de trabajo al respecto, hasta el momento no se ha concretado su entrada en el fondo. "El principio de la negociación es que China debe adaptarse a las reglas, no habrá tratamiento favorable", según han informado diversas fuentes comunitarias.
Entre los proyectos firmados hasta el momento con empresas españolas están los logrados por Abengoa (investigación biotecnológica, financiado con 50 millones sobre un total de 313), Grifols (100 millones para la investigación de enfermedades cardiovasculares y el alzhéimer), y la red gasista española, que a través de Redexis contará con una financiación de 160 millones de euros en una iniciativa que contará con una inversión total de 326 millones.
ESPAÑA:
La Comisión Europea ha corregido las cifras del programa de estabilidad enviado por España a Bruselas para los próximos años y ha concluido que tampoco cumplirá en 2017 el objetivo de colocar el déficit por debajo del 3%, tal y como se comprometió a hacer con la UE para este año 2016.
Según el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, "en muchos Estados miembros se prevé que el déficit siga cayendo en 2016 y 2017. En la Eurozona, esperamos que sólo Francia (3,4%), España (3,9%) y Grecia (3,1%) sitúen su déficit por encima del 3% este año".
El Ejecutivo comunitario prevé que España sume un 3,9% de déficit este año, tres décimas por encima del cálculo del Gobierno, y que sea del 3,1% en 2017, cuando Madrid espera haberlo rebajado al 2,9%.
Estas expectativas comunitarias contradice la posición defendida por el ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha planteado que “será suficiente un año de prórroga para recolocar las cuentas en las cifras comprometidas con la UE”.
Moscovici ha eludido pronunciarse sobre este pronóstico, pese a las preguntas sobre si es partidario de conceder uno o dos años extra al Gobierno para cumplir los objetivos. "Obviamente hay decisiones que tomar, pero abordaremos ese asunto a su debido tiempo. En todo caso, las previsiones de la Comisión sobre España son acertadas".
Bruselas también ha corregido las previsiones de crecimiento del PIB español, y lo sitúa en un 2,6% en 2016 frente al 2,7% del Gobierno, si bien es más optimista de cara a 2017, para el que pronostica un alza del PIB del 2,5% en lugar del 2,4%.
Bruselas advierte de los riesgos para las cuentas españolas por la "necesidad" de medidas de ajuste adicionales para corregir el desvío en la reducción del déficit en 2015, "sumado" al riesgo de una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento "por la incertidumbre que rodea a la formación de un nuevo Gobierno".
La Comisión Europea considera que el crecimiento de la economía española será "robusto", pese a que "seguirá relajándose", ya que se apoyará en una creación "sostenida" de empleo y en la bajada del desempleo. También ayudará la mejora de las condiciones de financiación y una caída de los precios del petróleo.
Las cifras comunitarias corrigen también los datos de empleo del cuadro macroeconómico presentado por el Ejecutivo español, ya que estima en un 20% el paro en España el próximo año (frente al 19,9% que prevé el Gobierno) y lo sitúa en un 18,1% en 2018 (cuando el Gobierno lo sitúa en un 17,9%).
En sus conclusiones, la Comisión espera que la caída de los precios de la energía mantenga en negativo la inflación a corto plazo, mientras que confía en que el déficit de las administraciones públicas se reduzca, principalmente gracias a la recuperación económica.
En ese sentido, los precios han vuelto a caer con fuerza, situando a la inflación a su nivel más bajo en 14 meses. El IPC se situó en el pasado mes de abril en el -1,1%, como consecuencia de los menores precios de la electricidad y de los viajes organizados.
La bajada de precios se ha acentuado y supone cuatro meses a la baja, tras situarse en diciembre en el 0,0%. Hasta ahora la bajada llegaba sobre todo de la mano del abaratamiento de la gasolina y los alimentos, algo que en este mes no tiene un efecto tan significativo.

Hace ya más de dos años que los precios no terminan de alcanzar cifras positivas, y aunque con algunos débiles rasgos  de crecimiento (el pasado verano marcó dos meses alzas del 0,1%), sigue en niveles muy bajos. El último mes en el que los precios registraron una tasa más habitual hasta entonces para la economía española fue el de agosto de 2013, cuando el IPC se situó en el 1,5%.
En tasa mensual (es decir, comparado el dato de abril con el de marzo), los precios al consumo aumentaron un 0,7%. Sin embargo, esta tasa es inferior a la registrada en el mismo mes de los dos últimos años, cuando alcanzó el 0,9%.
Por su parte, la variación anual del indicador adelantado del IPCA (Incremento de Precios al Consumo Armonizado que permite hacer comparaciones con el resto de países de la Unión Europea) se situó en el –1,2% en abril. Si este dato se confirma, la tasa anual del IPCA disminuiría dos décimas respecto al mes anterior.
Las dudas del FMI sobre España están íntimamente relacionadas con las expresadas respecto a la marcha de la economía global, que el FMI ha expresado en el arranque de las reuniones de primavera: España sigue siendo el país que más crece en el club de las grandes economías avanzadas, pero por primera vez desde octubre de 2013, el FMI ha recortado las expectativas económicas de cara a este año.
En el corto plazo, la economía española sigue mostrando buenas credenciales frente a los grandes de la zona euro, Alemania, Francia o Italia, con crecimientos mucho más tímidos en 2016, de entre el 1% y el 1,5%. En la carrera de fondo, sin embargo, la economía española está plagada de incertidumbres: la previsión muestra cómo el avance del PIB se va desinflando hasta 2021. El crecimiento del 3,2% de 2015, pierde ocho décimas este (2,6%), queda en el 2,3% en 2017 y ya baja de la barrera psicológica del 2% después, hasta quedar en el 1,6% en 2021.
Respecto al Paro Registrado, se ha entrado en su buena época del año. Abril se ha saldado con una fuerte creación de empleo, pese a que la Semana Santa cayó plenamente en marzo. En un mes la Seguridad Social ha visto incrementado el número de nuevas afiliaciones en 158.038 nuevos cotizantes. Ha llegado a 17.463.836 afiliados, un 2,68% más en un año.
El número de desempleados que se han inscrito en las Oficinas de Empleo, cayó en 83.599 personas y quedó ligeramente por encima de los cuatro millones.
Los datos de paro y empleo en abril muestran que el mercado laboral español  continúa con su recuperación. A los datos mensuales brutos, se suman otros que prueban que la tendencia iniciada hace un par de años se mantiene. Se ve en las cifras desestacionalizadas, las que se limpian de los efectos que tienen en las contrataciones y los despidos, el impacto de las temporadas turísticas o las campañas agrícolas: el paro registrado cayó en poco más de 8.300 desocupados y la afiliación creció en más de 55.000 cotizantes nuevos.
Aunque la tendencia al alza se mantiene, el ritmo se ha aflojado en sintonía con el crecimiento económico. El mejor termómetro para comprobarlo es la Seguridad Social. Y en ella se ve, desde hace meses que la creación de empleo se ha frenado. 

El aumento del empleo en abril fue prácticamente generalizado. Casi todas las ramas de actividad que cuenta la Seguridad Social ganaron afiliación. Destacó la hostelería, que solo en el régimen general (el que agrupa a la mayor parte de quienes trabajan por cuenta ajena) creció en 58.192 cotizantes nuevos. Le siguieron las actividades administrativas y el régimen agrario.
El tirón de estos sectores también explica el poco empuje de los contratos indefinidos, que en abril se quedaron en el 9,5%. Este porcentaje supone una mejora respecto al mismo mes del año anterior, y también lo es cuando se miden de forma acumulada el peso de todos los contratos suscritos durante los primeros cuatro meses del año. No obstante, este porcentaje es insuficiente para corregir al alto peso que tienen los contratos temporales en el conjunto de la Seguridad Social. Si se tiene en cuenta, el conjunto de afiliados en el instituto previsor, los contratos temporales suponen el 29,8% del total.
En otro orden, la banca que se está jugando hasta 7.600 millones de euros con la devolución de las cláusulas suelo, ha seguido aumentando su cartera de pisos y fincas embargados por impagos. Al terminar 2015, según el Informe de Estabilidad Financiera de mayo publicado por el Banco de España, el sector tenía activos adjudicados o recibidos en pago de deudas procedentes de los negocios en España por 84.000 millones (un 0,95% más).
A pesar de que las entidades venden pisos y promociones aprovechando la recuperación del mercado inmobiliario, no están rebajando su cartera de activos tóxicos. Además, una parte de estos activos se pasan a fallidos cuando se provisionan al 100%, por lo que si se tuviera en cuenta todo lo recibido por las entidades desde 2012, incluyendo esos fallidos, el importe sería mayor. 

Según el Banco de España, lo relevante es que "esta cifra de activos adjudicados se ha mantenido estable desde diciembre de 2012, siempre con valores entre los 75.000 millones de euros y los 84.000 millones". Esto supone que en los cuatro últimos años no han podido librarse de este lastre. Para la banca es una rémora porque consumen recursos, como el capital, y además de generar gastos ya que estas propiedades exigen el pago de impuestos, el cuidado de las viviendas, el pago de gastos de comunidad, la seguridad, etc.  En un momento en el que los ingresos financieros están en caída por los bajos tipos de interés, este problema frena aún más sus rendimientos.
Según el informe citado, de este conglomerado de activos embargados o entregados en pago, "un 37,6% del total es suelo. Su peso en un año ha disminuido el 0,5%". El suelo es el activo menos líquido porque para desprenderse de él es necesario realizar una promoción de viviendas, lo que supone una nueva inversión de dinero. No obstante, la Sareb ha explicado que ya ha empezado a promocionar suelos porque en algunas zonas la recuperación es clara.
Según el informe del Banco de España, "otro 25% son edificios terminados, que han descendido 0,43% en el último año, y un 22,3% son activos adjudicados procedentes de adquisiciones de vivienda (aumento de 0,018% en diciembre de 2015 en comparación con diciembre de 2014). Finalmente, los edificios en construcción suponen, en diciembre de 2015, un 5% del total, habiendo permanecido estable este porcentaje en el último año”.
También el Banco de España, ha señalado que el impulso de la economía española está perdiendo fuerza. En el Boletín Económico del mes de abril se precisa que: “los indicadores de la economía de mercado apuntan a una modesta ralentización, como consecuencia de una menor actividad de las empresas, que han paralizado sus inversiones en un entorno de fuerte incertidumbre”. En otro lado, se encuentran las familias que, prácticamente, han conseguido mantener estable su consumo.
MERCADOS:
Durante el mes de abril, la Bolsa ha vivido un mes bastante tranquilo: comenzó con recortes, pero se fue normalizando la situación con el inestimable apoyo del sector bancario y la reacción alcista del crudo, a pesar de que la cumbre de los países productores terminase sin acuerdo. El Ibex 35 ha cerrado el mejor mes en lo que va de año, con un avance del 3,4%.
El cierre del mes se ha visto animado por tres salidas a Bolsa: Telepizza y Parques Reunidos, que repiten suerte tras haber sido excluidas con anterioridad, y Global Dominium, la filial de Cie Automotive de servicios tecnológicos y soluciones de ingeniería.
Se ha producido el fracaso de la reunión en Doha de varios países productores de petróleo para congelar los volúmenes de producción, y así lograr la subida de precios. La fuerte rivalidad entre Irán y Arabia Saudí, impidió que se lograra un acuerdo.
La cita buscaba mantener los niveles del pasado enero hasta octubre para animar los precios del petróleo. Sin embargo, la exigencia saudí de que Teherán se uniera al plan evitó que prosperara, ya que los iraníes, recién reincorporados al mercado tras una década de sanciones, quieren recuperar su cuota de producción histórica.
El ministro de Energía de Qatar, Mohamed Saleh al Sada, al final de la conferencia señaló que “los fundamentos del mercado están mejorando. Todos necesitamos más tiempo para más reuniones”
Por otra parte, la incertidumbre sobre los precios del crudo petrolero,  junto a la volatilidad de los mercados de valores, ha devuelto el protagonismo al oro como activo de refugio. En el primer trimestre de 2016, el valor del metal precioso repuntó un 16,4%, hasta cotizar a finales de marzo 1.238 dólares la onza. Se trata de la mayor subida trimestral del oro en 30 años, ya que su valor no subía de forma tan repentina desde 1986.
La cotización del oro fue creciendo a lo largo de los tres primeros meses del año, hasta tocar su máximo el 11 de marzo, cuando la onza se intercambiaba por 1.289 dólares. A finales de diciembre del año pasado, la onza valía 1.061 dólares. Treinta días después, su valor ya alcanzaba los 1.118 dólares, y en febrero llegaba hasta los 1.238 dólares, con un repunte del 16,6%. A finales de marzo el precio del oro se consolidó por encima de los 1.200 dólares por onza, y muchos analistas apuntan a que durante todo 2016 su cotización se mantendrá en una horquilla de entre 1.100 y 1.300 dólares.
EMPRESAS:
Según las cifras de las patronales Faconauto, Anfac y Ganvam, las ventas de coches siguen creciendo. Una vez concluido el efecto estacional de la Semana Santa que condicionó de manera notable el mes de marzo pasado, las ventas de automóviles en abril alcanzaron las 100.281 unidades, experimentando un crecimiento del 21,2% respecto del mismo mes del anterior.
En lo que va de año, hasta mayo, el mercado registra un volumen de 385.775 unidades lo que representa un crecimiento del 10,3%, siendo el mejor cuatrimestre desde 2008.


Los fabricantes achacan este buen comportamiento de las ventas por una parte, a causas macroeconómicas, como el descenso progresivo de la tasa de desempleo y la mayor renta disponible de los consumidores. Y, dentro, del sector, al Plan PIVE 8, la mejora de la financiación y el esfuerzo comercial de concesionarios y marcas. Las cifras del primer cuatrimestre apuntan a unas ventas de 1,1 millones de unidades para todo el año.

miércoles, 13 de abril de 2016

SITUACIÓN ECONÓMICA A ABRIL 2016: fragilidad economía mundial, ralentización, bajan precios materias primas, y turbulencias financieras.

La economía mundial está dando señales de fragilidad: el crecimiento se ralentiza, caen los precios de las materias primas, y los mercados financieros están viviendo fuertes turbulencias.

GLOBAL:

El debilitamiento global ha llevado a los principales bancos centrales a revisar su estrategia contra la crisis: en China, se ha bajado el coeficiente de caja a los bancos para incrementar la liquidez del sistema;  Japón ha situado los tipos de interés en terreno negativo. Muchos bancos centrales en el mundo han mantenido o rebajado las tasas de interés oficiales, a fin de conseguir un mayor crecimiento y luchar contra la deflación.  
El Fondo Monetario Internacional (FMI) disminuyó durante el pasado mes de enero sus previsiones de crecimiento de la economía mundial del 3,6% al 3,4%. Varios son los elementos que explican, las dudas y riesgos que acechan a la economía: el impacto que los bajos precios del petróleo ocasiona en las economías productoras. Todo ello acompañado del miedo a que Estados Unidos retire de golpe todos los estímulos (suba los tipos de interés), e incluso los temores de las poco conocidas consecuencias del “Brexit” inglés, que afectaría, sin duda, al estancamiento económico de la eurozona.  
Por otro lado, en el informe global de estabilidad financiera del FMI, señala la institución que existe un nuevo riesgo sistémico (la inestabilidad del sistema financiero, potencialmente catastrófica, causada por situaciones o condiciones de los intermediarios financieros) en las aseguradoras.
Por esa razón, el FMI solicita a los supervisores mayor atención al comportamiento del sector asegurador, proponiendo un seguimiento igual al que están sometidos los bancos.
Advierte el Fondo que “cuanto más bajos sean los tipos, más vulnerables se vuelven las aseguradoras a los cambios de estos tipos", sobre todo en Europa y Estados Unidos. Propone el FMI que se garantice la solvencia de las compañías aseguradoras ya que están sometidas a los mismos riesgos que el resto de entidades financieras.
Ha apuntado el Fondo que "los shocks de liquidez durante los periodos de tensiones financieras podrían plantear riesgos sistémicos y, cuanto más fragmentada esté la red de seguridad financiera global, más difícil puede hacer el apoyo a países en momentos de crisis".
El FMI señala que “las empresas más débiles, pequeñas, y menos capitalizadas en algunos países, deben acometer más inversiones de riesgo con el fin de recuperar sus beneficios”. El FMI postula algunas medidas "como los colchones de capital, que las aseguradoras pueden construir durante las bonanzas económicas para poder utilizarlos en la crisis".

CHINA:

Se trata, sin duda, de la mayor preocupación respecto a la situación económica global. Pekín ha anunciado reformas para facilitar la transición de un modelo basado en las exportaciones, a otro con más impulso del consumo y la demanda interna. Pero hasta conseguirlo, China registrará un crecimiento de su PIB entre un 6,5 y un 7% este año. Se trata del peor dato de crecimiento desde 1990.
Esa situación, de menor tirón de la segunda potencia económica mundial sobre el resto de mundo, (menores importaciones chinas y menor crecimiento económico) afecta a muchos otros países desde Alemania a Brasil, y en general a los grandes socios comerciales de China.
En el caso de países productores de petróleo como el caso de Brasil, la caída del precio del petróleo afecta muy negativamente a su economía.
Por otro lado, el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, ha lanzado una advertencia sobre el alto nivel de endeudamiento de las empresas de ese país: “el peso de los préstamos sobre el porcentaje del PIB, especialmente en los préstamos corporativos, es demasiado alto”, y es que según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la deuda de las empresas en China ha crecido hasta, nada menos, que una cifra equivalente al 160% del PIB de la economía.
Además de estas advertencias, Zhou, señaló que los servicios financieros chinos son insuficientes,  comentando que su país necesita una mayor regulación para protegerse frente al exceso de apalancamiento o endeudamiento en moneda extranjera.
Los líderes chinos están tratando de transmitir el mensaje de que su economía va a continuar con las reformas estructurales necesarias.
Según Christine Lagarde, “esta transición va a ser buena para China, y también lo va a ser buena para el resto del mundo. Al igual que cualquier transición, esta no va a producirse sin algunos altibajos en el camino. China debe encontrar un delicado equilibrio entre conseguir un crecimiento más sostenible y avanzar en las necesarias reformas”. Citó tres políticas “imperativas”: la apertura, la reducción de la brecha entre pobres y ricos, y la inversión en I+D.
Respecto a los precios,  señalar que subieron, en tasa interanual, el 2,3% durante el pasado mes de febrero. Implica un aumento importante de la inflación, ya que durante enero pasado habían crecido un 1,8%. Se trata de la mayor subida de los precios desde julio de 2014.

ESTADOS UNIDOS:

La economía estadounidense está muy próxima al pleno empleo, ya que disfruta de una tasa de paro del 4,7% (se considera que existe pleno empleo, cuando la tasa de paro está por debajo del 5%). Sin embargo, su crecimiento económico es muy lento.
La caída del precio del crudo petrolífero ha retraído a las inversiones en el sector energético, y la subida de tipos ha fortalecido el dólar (lo que debilita o no favorece a las exportaciones norteamericanas al resto de economías).
Estados Unidos creció un 2,4% en 2015 (igual tasa que en 2014). Esta circunstancia está generando dudas respecto a si será posible que avance económicamente al abandonar los enormes estímulos que ha recibido: La Reserva Federal (Fed) ha mantenido los tipos en la banda del 0,25% al 0,5% y, muy posiblemente, va a ralentizar la velocidad de nuevas alzas.
Y es que la inestabilidad del momento, y la debilidad de la economía global obliga a la Fed a ser más prudente. Su intención es que haya solo dos subidas de tipos de interés este año, la mitad de lo anticipado, para acercarlos al 1%.
Lo más probable es que la próxima subida sea durante el mes de junio. El aumento será, por tanto, más gradual de la que se anticipó a finales del año pasado. Se espera que las tasas estadounidenses se sitúen  en el 2% a finales de 2017, y en el 3% en 2018. Está ralentización de las subidas de la tasa de interés oficiales estadounidenses, ha llevado al euro a apreciarse un 0,5%  para volver a cambiarse a 1,11 dólares / euro.
El comportamiento de los precios en Estados Unidos, sigue dando tranquilidad a Janet Yellen, presidenta de la Fed,  para no apresurarse a subir los tipos, aunque no por mucho tiempo. Los precios cayeron dos décimas durante el mes de febrero, situando la previsión para todo el año en el 1%. Pero descontando los elementos más volátiles, es decir, energía y alimentos, la inflación  subyacente se eleva al 2,3%.
La previsión es que el PIB de Estados Unidos crezca a un 2,2% durante este año, dos décimas menos que en 2015, y un 2.1% el próximo.
Los salarios han subido, pero no existen riesgos de que el incremento de costes eleve los precios. La producción industrial, cayó un 0,5% en febrero.
La presidenta Yellen comentó que la actividad económica siguió expandiéndose a un ritmo "moderado" pese a las tensiones globales que introducen a los riesgos. Por ello, el ritmo de aumentos del tipo de interés será más lento.
Por otro lado, dado que el alza de las tasas de interés, podría apreciar aún más al dólar, en un momento en el que los candidatos republicanos y demócratas endurecen su retórica en el ámbito del comercio internacional, es un argumento que también juega a favor de la ralentización de las subidas de las tasas.
En todo caso, Janet Yellen señaló que la situación económica y financiera estadounidense no ha cambiado sustancialmente desde finales del año pasado. Afirmó que se justifica la cautela porque la economía global no está a la altura de lo que se esperaba.

EUROZONA:

La economía de la región del euro no termina de arrancar: durante el pasado año tan sólo creció un 1,5% y ello a pesar de disponer de tipos de interés próximos 0%; los precios no salen del entorno del 0%; y la tasa de paro sigue próxima al 20%.
Se trata de una situación que ha llevado a que el presidente del BCE, Mario Draghi, haya bajado a cero los tipos de interés, anunciando más compras de bonos, y aumentado de nuevo la liquidez para la banca.
Con todas esas medidas, el BCE lanzó un doble mensaje: no va a permitir que otra nueva recesión le pille desprevenido, y ha dejado claro que vamos a vivir nuevas turbulencias.
El programa de compra de bonos “QE” alcanza de esta forma su máxima expresión con 80.000 millones de euros más. Además, instaurando mayores facilidades a los bancos para obtener más liquidez. Se trata de conseguir, de una vez, que el crédito aumente en la región: la nueva "barra libre" de liquidez para los bancos, con cuatro subastas de liquidez a largo plazo a partir de junio, y pagando a las entidades por dejarles ese dinero con el fin de que lo dediquen a financiar a empresas y familias.
En consonancia con las medidas, el BCE ha rebajado las previsiones de crecimiento de la Eurozona: para este 2016, espera que la economía europea crezca un 1,4%, frente al 1,7% del pasado año. Mientras que para 2017 las reduce del 1,9% al 1,7%.
El BCE solicita que los países, que puedan permitírselo, hagan más expansiva su política de gastos públicos, empezando por Alemania.
La ampliación de las compras de activos, anteriormente citada, de 60.000 a 80.000 millones de euros mensuales, abriendo la posibilidad a adquirir bonos corporativos, supone un aumento de 240.000 millones, hasta los 1,74 billones de euros (hasta marzo de 2017).  Una cifras, realmente, espectaculares.
Draghi advirtió que "Europa crece, pero está por ver que ese crecimiento sea estable y sólido". Añadiendo que "no hay deflación en estos momentos, pero el coste de no actuar sería caer en ella".
Lejos de España, que creció el año pasado un 3,2%, se encuentran Alemania y Francia, con incrementos del PIB de, respectivamente, un 1,7% y 1,1%, e Italia, la principal preocupación de la economía europea, un 0,7% (padece una grave debilidad de su sistema financiero al sufrir una cartera de créditos dudosos, de nada menos, que 350.000 millones,  y su deuda pública es muy elevada, nada menos que el 130% del PIB).
En contraste, el PIB irlandés creció un 7,8% en 2015, superando los pronósticos más optimistas, situando al país como la economía que más crece de la eurozona: se trata del mayor crecimiento registrado desde el año 2000 (en esa época se llamaba a Irlanda “el tigre celta”). El repunte se debe un aumento mayor del previsto de las exportaciones y de la demanda interna en el último trimestre del año, en que la economía irlandesa se expandió un 9%
Es la única economía de las rescatadas hace cinco años por la Unión Europea y el FMI, que aparentemente está registrando una sólida recuperación económica. Todo ello tras un rescate con préstamos de 85.000 millones de euros, y de la explosión de su burbuja inmobiliaria en 2008, que provocó una quiebra de los bancos cuya deuda asumió el Estado.
Hay que celebrar que la economía irlandesa haya retornado a la vía del crecimiento, permitiendo al Gobierno, incluso en los últimos Presupuestos Generales de octubre de 2015, introducir un paquete de estímulos fiscales. Sin embargo, lo negativo es según coinciden muchos analistas, que una parte de la población no ha notado los efectos de la recuperación.
Por otro lado, si bien durante la pasada década, el intenso crecimiento económico de Irlanda estuvo basado en el sector de la construcción, en la situación actual el nuevo crecimiento se apoya en otros sectores, como el tecnológico o el farmacéutico.
Irlanda se ve favorecida con una copiosa inversión directa extranjera, sin duda, atraída por una fiscalidad muy ventajosa en comparación con la situación europea.
Respecto a Alemania, si bien en los últimos treinta años, la demanda interna alemana no levantó cabeza, debido sin duda a la larga digestión de la integración de las dos Alemanias, en los años recientes el consumidor alemán está teniendo un comportamiento más activo, quizá sea como consecuencia de que Alemania ha sido el único país que ha revisado sustancialmente los sueldos de los trabajadores.
Se trata de un dato importante, ya que por primera vez en la Alemania reunificada, el consumo interno está relevando al sector exterior.
Por otro lado, respecto al Reino Unido, según un estudio de la consultora PwC, el “Brexit” o abandono del Reino Unido de la Unión Europea podría ocasionarle pérdidas de 100.000 millones de libras (130.000 millones de euros).
Según PwC, el país podría perder el equivalente a un 5 % de su Producto Interior Bruto (PIB) en los próximos cuatro años, si abandonase el Mercado Único tras el referéndum sobre la pertenencia a la UE del próximo 23 de junio.
En caso de que Londres rompiera con la Unión, y consiguiera un “Acuerdo de libre comercio” con Bruselas, el impacto económico para el Reino Unido se reduciría a un 3 % del PIB.
El análisis sostiene que el crecimiento económico se reduciría entre los años 2017 y 2020, y podría llegar a ser cero durante el 2017 y 2018, debido al impacto en el comercio y en las inversiones que implicaría salir de la Unión Europea.
Según el análisis, el abandono supondría “una pérdida real para los estándares de vida, el empleo y el crecimiento". Se añade que “el ahorro que supondría tener que contribuir menos al presupuesto europeo y tener que cumplir con menos regulaciones, quedaría  superado en mucha más cantidad por el impacto negativo".
Literalmente, según PwC, "incluso en el mejor escenario posible, supondría un serio golpe para las finanzas británicas. La economía acabaría recuperándose con el tiempo, pero nunca volvería a la senda de lo que podría haber sido. Dejar la Unión Europea llevaría a una economía más paupérrima en 2030. El "Brexit" conllevaría "tres grandes golpes" para el Reino Unido: Una mayor incertidumbre, un shock negativo para el comercio y las inversiones, y una fuerza laboral reducida por la inmigración".
El presidente del Banco Central Europeo, tras presentar las perspectivas económicas de la zona euro a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, señaló que “son necesarias reformas estructurales para incrementar la demanda, más inversión pública y recortes de impuestos. Y lo que es más importante, es necesario que haya claridad sobre el futuro de la unión económica y monetaria" 

ESPAÑA:

El déficit público español cerró 2015 ligeramente por encima del 5% del PIB. Supone una desviación cercana a los 9.000 millones de euros con respecto al objetivo del 4,2% del PIB pactado con Bruselas. El desfase se debe sobre todo a las Comunidades Autónomas y a la Seguridad Social que han rebasado con creces sus límites presupuestarios.
España ha vuelto a incumplir el objetivo de déficit, y lo ha hecho por un margen muy superior al que había adelantado el propio presidente del Gobierno (lo había fijado en un 4,5% del PIB).
Hacienda explica que parte de esta desviación corresponden a partidas one-off, (de una sola ejecución, en la jerga contable). Es decir, que no requerirán ajustes adicionales. Es el caso de cerca de 2.000 millones de facturas afloradas en Cataluña y en la ciudad de Zaragoza por obras en la construcción de cárceles y en el tranvía de la capital aragonesa. En estas partidas extraordinarias también incluye otros 1.100 millones por la factura de la hepatitis C, y otro tanto por el resto del céntimo sanitario.
Pero lo cierto es que el fuerte desfase en las cuentas públicas coincide con un año en que el crecimiento económico ha superado ampliamente las previsiones y la recaudación por impuestos ha aumentado con fuerza. Los números rojos se tenían que haber reducido del 5,8% del PIB registrado en 2014, al 4,2% previsto solo con la inercia del tirón económico. Sin embargo, las secuelas del año electoral (en 2015 se celebraron elecciones autonómicas y municipales en mayo, y generales en diciembre) y las fisuras en la financiación de la Seguridad Social han tirado por tierra la consolidación fiscal.
El Gobierno adelantó la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en plena precampaña electoral, alegando que había margen para ello, y eso ha contribuido también a que el déficit sea mayor; también devolvió la mitad de la paga extra a los funcionarios, y aumentó otras partidas de gasto en vísperas electorales. Aun así, la desviación con respecto a los objetivos se debe sobre todo a la Seguridad Social y a las cuentas de las comunidades autónomas, especialmente las de Cataluña y la Comunidad Valenciana.
La mayor parte de las comunidades autónomas también vivieron sus procesos electorales. Y los diferentes Gobiernos regionales aplazaron los ajustes de los últimos años para no ensombrecer su gestión antes de la carrera electoral. Además, el nuevo panorama político salido tras los comicios autonómicos, propició que algunos ejecutivos no estuviera conformados hasta casi pasado el verano, una circunstancia que también ha provocado retraso en la reducción de su déficit.
La gran preocupación está en el boquete de la Seguridad Social: las múltiples bonificaciones y la precarización del empleo ha provocado que el aumento de los puestos de trabajo no se haya traducido en incrementos de las cotizaciones al mismo ritmo. Al tiempo, el gasto en pensiones ha seguido creciendo con fuerza pese a limitarse la revalorización al 0,25%. El Gobierno había previsto una reforma del sistema de las pensiones, y tenía planeado convocar en este primer trimestre el Pacto de Toledo.
Respecto al empleo, la Semana Santa ha propiciado que el empleo, según datos del Paro Registrado del Ministerio de Trabajo, crezca en 138.036 cotizantes más de media en un solo mes. En la serie histórica solo en 2015 y 2007 hubo mayores crecimientos.
El descenso de 58.216 parados mejora la cifra del año pasado y la de 2002 en los últimos años. El paro registrado bajó hasta los 4.094.770. Poco ha faltado para que se sitúe por debajo de los cuatro millones.
 El aspecto negativo, es que la creación de empleo no está manteniendo el ritmo del año pasado.
La influencia del empuje del turismo en la Semana Santa se nota en la afiliación de la hostelería, que empleó a 61.049 trabajadores más. También se confirma esta tesis si se analizan los datos de la Seguridad Social por comunidades autónomas. Uno de los mayores incrementos se obtuvo en Baleares, donde la hostelería tiene un peso decisivo en la evolución de su mercado laboral.
Un dato muy positivo es, sin duda, el incremento de afiliados de 432.970 cotizantes, que  en 12 meses ha sido de un 2,81%.
El número de contratos firmados en marzo ha sido de 1,508 millones, de los que el 9,99% son indefinidos (el resto temporales). Durante los tres primeros meses del año ha crecido la contratación un 6,11%.
En relación a los precios, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) mantuvo su tasa de caída  interanual dentro del -0,8%. Sin duda, el comportamiento se debe a la estabilidad de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas, y a que la subida de los carburantes fue menor a la experimentada hace un año.
Con este último dato, el IPC interanual lleva tres meses en negativo después de haber cerrado el año 2015 en un 0%. La tasa del -0,8% es de las más bajas desde enero del año pasado (los precios se situaron en el -1,3%).
Por lo que respecto a la confianza del consumidor, los españoles cada vez tienen peor percepción sobre la marcha de la economía. El optimismo por la recuperación económica se desinfla punto a punto y lo hace desde las elecciones generales de diciembre, tras las que no se conseguido formar Gobierno. De forma que el Índice de Confianza del Consumidor, que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), bajó 2,6 puntos durante marzo (su tercer descenso encadenado). Aunque el CIS no bucea en las causas de esa caída de la confianza, lo cierto es que en diciembre se produjo el punto de inflexión: aquel mes se habían alcanzado niveles de optimismo récord desde que se elabora la serie en 2004.
Un aspecto sumamente preocupante, es la deuda externa española: a finales del 2015, debíamos a nuestros acreedores más de 1,8 billones de euros (el 167% del PIB español), lo que supone la mayor cifra jamás alcanzada, y que coloca a España como uno de los países del mundo con mayor deuda externa.
El incremento de la deuda externa en 2015 fue solo inferior al registrado en 2014, cuando la deuda externa creció casi en 100.000 millones de euros. Las administraciones públicas coparon la mayor parte de la deuda. Al cierre de 2015, más de 551.000 millones, algo menos de una cuarta parte del total, dependió de la deuda de las administraciones con el exterior. Otros 440.000 millones correspondieron a la deuda de instituciones financieras como los bancos privados, mientras que el Banco de España tuvo un saldo de 330.512 millones, y los otros sectores residentes (principalmente las empresas españolas) debían más de 303.000 millones a acreedores internacionales.
Si nos referimos a la Balanza de Pagos española, pese a la incertidumbre, ha habido un repunte de la entrada de capitales del exterior, mientras que la balanza de pagos por cuenta corriente (mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias) registró en enero un déficit de 700 millones de euros.
En particular, los pagos por las importaciones de bienes y servicios aumentaron a un ritmo interanual superior al de los ingresos (3,7% y 2,2%), hasta los 24.900 millones y 25.500 millones, respectivamente. Del componente de servicios, la rúbrica de turismo y viajes registró un superávit de 6.800 millones, 200 millones más, mientras que el saldo de servicios no turísticos se redujo en 400 millones en el cuarto trimestre, hasta los 3.800 millones.
Sin embargo, aún con la caída del precio del petróleo, ha habido déficit comercial, aunque menor que el registrado en los últimos 17 años.
En consonancia con el déficit exterior –la economía gasta más de lo que puede- la entrada de capitales extranjeros en España se disparó el pasado enero. Los inversores inyectaron 16.000 millones de euros, más del doble que los 7.800 millones que invirtieron en enero de 2015. Este repunte se debe a la entrada de 7.900 millones en inversiones de cartera, así como al ingreso de 9.500 millones que llegaron mediante préstamos y depósitos.
El repunte de las inversiones extranjeras refleja el hecho de que no se ha quebrado la confianza en la economía española. Esta entrada contrasta con los más de 70.000 millones que los inversores retiraron de España en el conjunto de 2015.
Por otro lado, según los datos del Banco de España, el saldo vivo de créditos bancarios se ha reducido en medio billón de euros desde sus niveles máximos, pasando de 1.800 millones en 2010 a unos 1.300 millones con los que cerró el año pasado. La caída, no obstante, no ha sido homogénea. Mientras las Administraciones Públicas han mantenido un nivel de crédito similar al de los años previos a la crisis, hogares y empresas han concentrado el grueso del ajuste.
Según cálculos elaborados por Analistas Financieros Internacionales (AFI), familias y corporaciones acumulan ahora algo más del 90% del crédito vivo, con ligero predominio ahora del destinado a hogares frente al evidente dominio del crédito a empresas existente al inicio de la crisis. «Ello es consecuencia de una caída desde máximos cercana al 40% del crédito a empresas y que sin embargo sólo es del 20% en el crédito a hogares», asegura la firma de análisis citada en un reciente estudio en el que analiza el crédito bancario en nuestro país.
Los últimos datos también apuntan en esta dirección. En concreto, la deuda de las familias españolas contraídas con entidades financieras alcanzó este febrero su nivel más bajo desde mayo de 2006. La deuda se situó en 718.595 millones de euros, un 3,19% menos que el mismo período en 2015. Según los últimos datos publicados por el supervisor, la deuda de los hogares españoles también cayó (aunque levemente, un 0,42%) respeto al mes de enero, cuando la deuda se situó en 721.596 millones de euros.
Para las empresas los préstamos concedidos por las entidades financieras también se redujeron un 3,86% durante el mes de febrero de 2016. La financiación llegó a los 910.769 millones de euros frente a los 947.370 millones del mismo mes en 2015. Estos datos suponen una bajada del 0,43% en comparación con los del mes de enero, que alcanzaron los 914.687 millones de euros.

MERCADOS:

El Ibex 35 ha despedido  el primer trimestre del año con una caída del 8,6%, y ha cedido el soporte de los 8.730 puntos. Se trata de las segundas mayores pérdidas del Viejo Continente (sólo por detrás del MIB italiano, que recortó un 15,41 por ciento). Es la mayor caída del selectivo desde el sufrido a finales de septiembre de 2015 (crash de la bolsa china).
No ha llegado la mejoría a las Bolas internacionales: tanto el Dow Jones, como el S&P 500 han salvado el trimestre en positivo, con una subida del 1,61 y el 0,85%, respectivamente. Eso sí, en dólares, porque en euros también cierran en negativo.
Sin embargo, el Nasdaq no ha tenido la misma suerte que sus compatriotas y acumula pérdidas del 2,7% en lo que va de año. Estados Unidos está reaccionando sorprendentemente mejor que Europa, a pesar de que Europa debería estar haciéndolo mejor por su relación crecimiento/beneficio.
El comportamiento de las economías asiáticas ha sido otro de los factores que han lastrado los avances de los mercados mundiales y, por supuesto, de los principales índices de la zona. El Nikkei japonés ha retrocedido un 11,95% desde enero, y el chino Hang Seng, un 5,19%.
El estancamiento de las economías emergentes tampoco ha traido buenas noticias. Aunque se han recuperado desde principios de año, solo el índice de Brasil, una de las economías más cuestionadas, y el de Rusia consiguen cerrar en positivo, con subidas del 15,24 y del 6,23 % respectivamente.
En relación al Euribor, (índice al que están referenciadas las mayorías de las hipotecas en España), ha cerrado marzo otra vez en terreno negativo por segundo mes consecutivo. El índice se ha situado en tasa mensual en el mes citado, en el -0,012%, con lo que ha profundizado en su mínimo histórico mensual de febrero (-0,008%).
Durante los 21 días en los que ha habido actividad bancaria en marzo, el índice ha registrado tasas diarias negativas, con algunos repuntes puntuales tras la decisión del BCE de bajar el precio del dinero al 0%.
El euríbor se ha establecido en tasa diaria en el -0,005% a 31 de marzo. De este modo, las hipotecas de 120.000 euros a 20 años, y euríbor más un diferencial de 1 punto, a las que les toque revisión, tendrán una rebaja en su cuota anual de unos 147 euros o algo más de 12 euros al mes.
En relación al oro, la volatilidad que acechó a los mercados durante la primera parte del año -principalmente, los primeros quince días de enero- ha llevado al oro a protagonizar un rebote del 16,21%, hasta la cota de los 1.233,08 dólares la onza. Se trata del mayor repunte de los últimos treinta años, que le retrotrae a 1986. En ese ejercicio, el oro vivió una revalorización del 22,49% a cierre del tercer trimestre del año, cuando cotizaba sobre el nivel de los 423 dólares la onza. Desde entonces, su precio ha escalado un 190%.
Y es que parece que los inversores están buscando refugio ante un futuro incierto para la economía global. 

EMPRESAS:

La caída de los tipos de interés, que ha llevado al euríbor a terreno negativo por primera vez en su historia, ha provocado un importante agujero al sector financiero español, que ha visto cómo sus ingresos vuelven a caer en 2015 y se sitúen en niveles de hace diez años.
Las entidades españolas redujeron el ejercicio pasado un 7% el margen bruto, que estuvo afectado también por los menores ingresos extraordinarios por venta de Deuda Pública y por comisiones.
La bajada de las tasas, pese a este impacto adverso, sí ha permitido reducir drásticamente los costes financieros, en casi un 40%, según los datos del Banco de España. Pero este efecto positivo no ha podido compensar las consecuencias negativas de la política monetaria puesta en marcha hace años por el BCE para impulsar la economía y elevar la inflación.

El principal perjuicio para las entidades es que el margen de intereses, es decir, los ingresos típicos netos han vuelto a bajar, un 4,3%, tras la subida experimentada en 2014. Esta rúbrica alcanza los 26.400 millones.