miércoles, 11 de octubre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A OCTUBRE 2017


La incertidumbre es la peor compañía para las decisiones de los agentes económicos, y el desafío separatista de Cataluña puede afectar a la situación económica española.
El miedo del dinero se acelera en cuestión de segundos: ha caído la cotización en la Bolsa de los bancos catalanes y, alguno, ya ha cambiado de sede social ante el temor de perder el paraguas del BCE y del Fondo de Garantía de Depósitos. Se anulan las reservas turísticas a Barcelona, y abandonan Cataluña las sedes de las grandes compañías.
ESTADOS UNIDOS:
Según la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, la economía estadounidense ha crecido durante el segundo trimestre de este año a una tasa interanual del 3,1%. Se trata del mayor crecimiento económico en este año 2017.
La Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos), una vez cumplidos ya diez años de la crisis financiera, momento en que se inició con extrema urgencia la bajada de las tasas de interés, ha avisado que durante este mes de octubre, comenzará a desprenderse de los activos que ha ido acumulando con sus ingentes compras de activos enmarcadas en sus excepcionales medidas de expansión cuantitativa de ayuda a los bancos y al sistema financiero.
Se estima que la Reserva Federal dispone de una cartera de Obligaciones adquiridas, en torno a los 4,5 billones de dólares, frente a una cifra previa a la crisis que no llegaba al billón de dólares.
Probablemente, comience vendiendo a un ritmo mensual de 4.000 millones de dólares en bonos hipotecarios.
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha señalado que están bastante equilibrados los riesgos de la operación de desprenderse de tan ingente volumen de activos, inundando los mercados. Muestra una visión optimista respecto a la situación de la economía de Estados Unidos.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el aumento que tuvo lugar en el pasado mes de agosto se diagnostica por la Fed como “temporal”, señalando que es consecuencia del encarecimiento de los combustibles por la suspensión de las operaciones de refinado en la zona de Houston, con motivo del huracán Harvey. La previsión de la Reserva Federal, es que la inflación vuelva al nivel de la estabilidad de precios a medio plazo.
Las previsiones apuntan a que los tipos a largo plazo lleguen como mucho al 3%, y que se reduzcan los activos adquiridos mediante su venta, a algo más de la mitad.
EUROZONA:
Los bancos centrales más importantes del mundo, dieron una enorme “barra libre” de liquidez a la banca. Rebajaron los tipos de interés hasta llegar a tasas negativas. Todo ello, sin duda, como consecuencia del pánico a que se materializase una nueva Gran Depresión como la sufrida en el 29 del siglo pasado.
Las autoridades monetarias se atrevieron incluso a acometer las medidas menos ortodoxas y más condenadas por la teoría monetaria tradicional: comenzó la Reserva Federal estadounidenses con un programa de compra de activos para tratar de reanimar a la economía global y, posteriormente, el resto de los más grandes bancos centrales pasaron a acometer esas mismas medidas.
Incluso el BCE, que llegó tarde a casi todo por las dudas y oposición alemana, pero que una vez embarcado en esas políticas ahora no quiere abandonarlas para no debilitar una recuperación que, ahora sí, es la más sólida en una década.
Pues bien, el presidente Mario Draghi, frente a las expectativas de que hubiera novedades ya durante el pasado junio, ha estado pidiendo “paciencia y perseverancia”.
Los agentes esperaban novedades en junio, pero en la reunión del BCE en Sintra, se acordó seguir en la misma situación.
Finalmente Draghi ha preparado ya el terreno para retirar las medidas excepcionales, y que será “recalibradas” durante este mes de octubre. Aunque el presidente del BCE, dejó claro que retrasará una vez más la retirada si algo se tuerce: en particular, el tipo de cambio del euro.
La realidad es que la situación el BCE es difícil: el Producto Interior Bruto, el empleo, la confianza y las exportaciones van bastante bien y, en ese sentido facilitan la retirada de la medidas del BCE. Pero, en definitiva, las consecuencias de la Gran Recesión siguen latentes. La inflación está lejos del objetivo. Y el euro complica las cosas: una moneda más fuerte perjudica las exportaciones, dificulta la subida de precios (por el petróleo, más barato en euros debido a la apreciación de este) y endurece las condiciones financieras… todo ello, en contraste con una banca que continúa auxiliada por la “respiración artificial”.
El BCE viene comprando 60.000 millones de euros cada mes, dentro de un programa que expira el próximo diciembre. Si el euro da una tregua, los analistas esperan una rebaja del volumen mensual de compras, con una extensión del horizonte del programa de al menos seis meses. Draghi negó que ese programa (que ha gastado 2,3 billones desde 2015) haya contribuido a hinchar burbujas. Reiterando que el Programa de Expansión Cuantitativa (QE) “no tiene efectos negativos”, a pesar de la alergia que provoca en Alemania. “No hay evidencias que justifiquen esa angst (angustia) suya”, espetó con gran ironía ante las reiteradas preguntas de la prensa alemana.
En la última reunión del  Banco Central Europeo se decidió mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%. También dejó sin variación la facilidad de depósito el -0,4% (cantidad que los bancos que depositan dinero en el BCE deben pagarle) y la de crédito, en el 0,25%.
Respecto al programa de compras llamado ‘quantitative easing’, QE, se mantiene en unas compras netas de deuda de 60.000 millones de euros mensuales hasta el final de diciembre de 2017, o incluso “hasta una fecha posterior si fuera necesario”.
Por otro lado, Mario Draghi ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de la zona euro para 2017: desde el 1,9% hasta el 2,1%. Y para el próximo 2018 la mantuvo en el 1,8%.
En cuanto a la inflación, la perspectiva sigue en el 1,5% de cara a este 2017, pero para el próximo año 2018 se fijó la subida de los precios en el 1,2%, una décima menos de lo anteriormente previsto.
Realizadas las elecciones alemanas,  Mario Draghi ha lanzado un mensaje de optimismo, sin dejar de citar a los desafíos y riesgos que todavía nos acechan: la economía del euro crecerá por encima de la media de estos últimos años, pero aún es “pronto para cantar victoria”, Afirmando que “Europa necesita aún los estímulos monetarios del BCE para terminar de cicatrizar de las heridas de la crisis”.
Respecto a Alemania, dónde la elegida Angela Merkel puede tardar meses en formar Gobierno, Draghi le señaló que "son necesarios pasos decisivos para reforzar la gobernanza de la Unión Monetaria. Hay que hacer los deberes y se debe reformar la eurozona o la próxima crisis puede acabar con el euro”.
La realidad, es que el presidente del BCE ha lanzado mensajes a Alemania, cuyo Gobierno ha criticado las políticas expansivas y los tipos de interés negativos del BCE (se ha llegado a acusar a Draghi del ascenso de los ultras). Frente a ello, Draghi propone "paciencia y persistencia": en una larga comparecencia ante la Eurocámara, arengó a los diputados alemanes y dejó claro que la eurozona "aún necesita estímulos". Draghi perece no tolerar que nadie le meta prisas.
Por otro lado, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), Daniele Nouy, ha declarado que “sobran bancos en Europa y algunos siguen trabajando sin la rentabilidad mínima que reclaman los supervisores. Y este camino puede conducir a otra crisis”.
En ese mismo acto, Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, apuntó a continuación, que la rentabilidad media del sector está en el 5%, cuando el coste del capital es del 10%, por lo que también abogó por la reducción de bancos.
Según Nouy. "el chocolate es bueno con moderación, pero en grandes cantidades es nocivo. Con el sector bancario también sucede lo mismo: si crece demasiado somete a la economía y eso es nocivo para las entidades y la propia economía. Un sector financiero demasiado grande es como una droga para la economía porque facilita que esta esté excesivamente endeudada, lo que favorece la creación de burbujas”.
Según Nouy, durante la Gran Recesión, "solo han desaparecido el 20% de los bancos; el sector ha perdido 300.000 empleados de 1,9 millones que aglutina. Los activos bancarios en 2012 eran una cifra equivalente al 314% del PIB de la Unión Europea, y ahora son el 280% del PIB, por lo que sigue siendo demasiado grande. En EE UU los bancos representan el 88% del PIB, si bien los mercados de capitales financian más la economía que las entidades europeas". 
Señaló, que la ruta para reducir el sector "es que las entidades dejen de existir o que se fusionen. Las ayudas de los contribuyentes evitaron que los bancos débiles salieran del mercado porque no cayeron", ha afirmado, en una acusación que se podía dirigir a varios países del norte o sur de Europa. Comentó que el sistema de resolución europea garantiza que el sistema no colapse aunque caigan varios bancos.
Nouy postuló por “fusiones valientes”, pidiendo que se hagan también entre entidades de diferentes países. "Son complejas, caras, arriesgadas y requieren espíritu aventurero porque las incertidumbres prevalecen. Algunos bancos dudan de la calidad de los activos de sus competidores, y existen incertidumbres como la digitalización y la utilidad de las redes de sucursales, además de las barreras lingüísticas o culturales".
Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, afirmó que compartía con Nouy "la preocupación por el exceso de capacidad del sector y que se precisa una corrección ordenada para que las entidades ganen eficiencia". Afirmó que el sector se ha reforzado con 310.000 millones, el 25% PIB, con saneamientos durante la crisis, pero la rentabilidad es baja. "Los datos no son complacientes, la rentabilidad sobre recursos propios está en el 5%, algo más de la media de la UE, pero es escasa para cubrir el coste de capital, que se sitúa en el 10%. Esto ocurre por problemas temporales, como los tipos de interés, pero hay factores que seguirán con el paso del tiempo".
No obstante, Alonso también insistió en que los bancos tienen otros problemas, como recuperar la confianza y la reputación "que se perdieron durante la crisis tras algunas políticas comerciales que practicaron los mismos. Es su reto, en un mundo digital donde se premia la rapidez y la calidad de servicio".
ESPAÑA:
Durante los ocho primeros meses de este año, el incremento de la recaudación tributaria ha contribuido a reducir un 32,6 % el déficit estatal hasta situarlo en el 1,84 % del PIB (por encima del 1,1 % del PIB fijado como meta para el conjunto del año).
El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de ejecución presupuestaria con varios horizontes temporales: del conjunto de las administraciones públicas en el segundo trimestre, de todas las administraciones salvo las locales hasta julio y del Estado hasta agosto.
Las cifras más completas, las del segundo trimestre, reflejan que el déficit público cerró junio en 25.108 millones de euros, un 2,15 % del PIB, cuando el objetivo para el conjunto de 2017 es del 3,1 %.
Por subsectores, el déficit de la administración central se situaba en el 1,06%; el de las comunidades autónomas, en el 0,7 % (su objetivo es del 0,6 %), y el de la Seguridad Social en el 0,53 % (su objetivo es del 1,4 %), mientras que las corporaciones locales se anotaban un superávit de 1.874 millones, el 0,16 % del PIB, cuando su meta teórica es el equilibrio presupuestario.
Si se incluye el impacto de las ayudas a la banca, el déficit público hasta junio asciende a 25.452 millones, un 2,18 % del PIB.
Más completos, al incluir julio, son los datos de ejecución presupuestaria sin contabilizar las corporaciones locales, que afloran un déficit de 26.940 millones, un 2,31 % del PIB, sin incluir las ayudas a la banca, que en este periodo tuvieron un impacto de 1.977 millones.
En ese momento, la Administración Central tenía un déficit del 1,83 % del PIB, y los fondos de la Seguridad Social del 0,48 % del PIB, mientras que las comunidades autónomas lograban un superávit de 35 millones gracias al impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015.
Nueve comunidades autónomas cerraron julio con superávit; siete, con déficit, y una, en equilibrio presupuestario.
Los datos más actualizados son los del déficit estatal, que en los ocho primeros meses del año se redujo en un 32,6 %, hasta 21.502 millones de euros, lo que equivale a una cifra equivalente al 1,84 % del PIB.
Esta reducción del déficit obedece en parte a los mayores ingresos (crecieron un 5 %), en particular los tributarios, que sumaron 98.243 millones (un 7,3 % más).
El Estado recaudó en estos ocho meses un 23,9 % más que en 2016 en concepto de impuesto de sociedades, una cifra que muestra el impacto de los cambios en los pagos fraccionados y de la liquidación de 2016.
También aumentó la recaudación del IRPF (un 2,2 %) y del IVA (un 5,8 %), aunque disminuyeron los ingresos por cotizaciones sociales (un 2,7 %), a lo que se suma el impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015, que ha sido favorable a las comunidades autónomas.
El capítulo de gastos también ha contribuido a la reducción del déficit, con un descenso del 3,6 %, después de que hayan mermado las transferencias entre administraciones públicas (un 2,5 %), el pago de intereses (un 6 %), y la aportación a la Unión Europea por IVA y RNB (transferencia, por parte de los Estados miembros, de un porcentaje uniforme de su Renta Nacional Bruta, que se fija cada año en el marco del procedimiento presupuestario). El monto por IVA y RNB ha ascendido al 13,6 %.
Desde finales de la década de los noventa, el recurso propio basado en la RNB se ha triplicado y en 2015 representaba el 68,9 % de los ingresos de la Unión.
Disminuye también el gasto corriente (un 10,7 %, en parte por la ausencia de gastos electorales), y la remuneración de los asalariados (un 3,2 %, por el impacto de la devolución de la mitad de la paga extra de 2012 en el ejercicio 2016).
En todo caso, la segunda mitad de este año 2017, va a estar marcada por la desaceleración. Ya que si bien, El PIB español mantiene un buen ritmo de crecimiento (superior al de otras economías europeas) se está perdiendo fuelle.
La moderación en el consumo privado, y la propia revisión de las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), señalan cierto empeoramiento del PIB al cierre de 2017. En todo caso, se espera un crecimiento del PIB español este ejercicio de un 3,1% (alcanzará una cifra de 1,18 billones de euros).
Detrás de lo descrito, un aspecto muy relevante es la subida del precio del petróleo y de los carburantes.
Ahora bien, preocupan las consecuencias económicas que generan la incertidumbre y las fuertes tensiones políticas en Cataluña, como consecuencia de la amenaza de la declaración unilateral de independencia.
El Banco de España advierte de sus graves y palpables repercusiones económicas: “respecto a los riesgos que rodean a las proyecciones de crecimiento del PIB, en el plano interno, las tensiones políticas en Cataluña podrían afectar eventualmente a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación", si bien según el Boletín trimestral del Banco de España, “por ahora el impacto todavía no se ha materializado, ni siquiera en los movimientos (fugas) de depósitos bancarios”. Aspecto este, al menos dudoso, que en parte justifica las decisiones de cambio de sede de los dos grandes bancos catalanes.
El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, refiriéndose a un fabricante de automóviles, ha señalado que se estaban deteniendo inversiones en Cataluña de esa multinacional. En igual sentido, se han pronunciado Joaquín Gay de Montellá, el presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana. O el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane. Los dos han alertado de que ya se están parando inversiones pese a no citar ningún caso concreto.
En realidad, se trata de aspectos más bien futuribles. Si bien, al ritmo vertiginoso que estamos viviendo se contemplan como relativamente próximos.
¿Y cómo comenzaría el proceso de deterioro?
Sin pretender hacer un análisis exhaustivo de los amplios e innumerables efectos, que desde luego, no son objeto principal de este análisis, en un primer lugar, afectaría a la prima de riesgo soberana, que se trasladaría al resto de tipos de interés. El impacto dependería de la magnitud del endurecimiento de las condiciones financieras. Solo una subida de cien puntos básicos en los tipos tendría un coste neto para las Administraciones Públicas de unos 4.000 millones de euros en intereses durante un periodo de tres años.  
Igualmente, el Banco de España, ha señalado que el empuje del petróleo barato o de los estímulos monetarios del BCE irán, poco a poco, perdiendo fuelle: "se espera que el desvanecimiento gradual de algunos impulsos expansivos que han estimulado transitoriamente la recuperación de la economía española propicie una moderación del avance del producto".
Cita el supervisor otra causa: una moderación del gasto en el consumo de los hogares, porque durante los últimos trimestres estos habían realizado compras que habían dejado aparcadas durante la crisis y que, a corto plazo, no se repetirán. También menciona el final de las caídas del precio de la energía, que deja de aportar mayor renta real disponible a las familias.
El servicio de estudios de la entidad también se refiere al posible impacto de la revalorización del euro: "se estima que la apreciación reciente del tipo de cambio efectivo del euro tendrá un cierto impacto negativo sobre la evolución de la actividad y la inflación, que tenderá a verse contrarrestado, a efectos del escenario central de las proyecciones, por el fortalecimiento más reciente del entorno exterior de la economía española y, en especial, del área del euro".
El Banco de España considera que la creación de empleo continuará por una senda positiva, aunque, eso sí, con algo menos de vigor: “se prevé que los elevados crecimientos del empleo observados en los últimos años se moderen conforme transcurra el período de proyección, en línea con la evolución esperada para la actividad. El aumento de la ocupación generará disminuciones adicionales de la tasa de paro, cuyo nivel se situaría por debajo del 13% a finales de 2019".
Según sus previsiones, la tasa de paro en España cerrará este año en el 16,3%. Y al término de 2018 se situará en el 14,4%.
En lo que se refiere a los precios, según ha adelantado el INE, han subido en el mes de septiembre en el 1,8% interanual (dos décimas más que en agosto).
El organismo señala que la subida de precios se debe a la de la partida de alimentos y bebidas no alcohólicas, que descendieron en el mismo mes del año pasado. El dato se aleja un poco de las previsiones del Gobierno, que confía en que la inflación se acerque al final de año al 1%.
Si se confirma el dato adelantado por el INE, sería la mayor subida interanual de precios en un mes de septiembre desde 2012. Además, el índice encadena, con el de septiembre, 13 meses en positivo. La tasa de inflación se situó en el 1,8% interanual merced a una subida mensual de los precios del 0,2% en septiembre, que contrasta con el dato neutro de hace un año.
Al ser un adelanto del índice, el INE no desglosa los datos de los distintos productos que integran la cesta con la que se elabora la tasa de inflación y por tanto, no se puede saber qué partidas se han encarecido y cuáles se abaratan. Por el momento, el instituto estadístico se limita a señalar que han tirado del índice hacia arriba el grupo de los alimentos y bebidas no alcohólicas. En septiembre de 2016, los precios de estos productos cayeron un 0,9 en tasa mensual, mientras que este año han subido, según señala el Instituto. Este grupo de productos, que incluye los alimentos frescos, de precio muy volátil, fue uno de los que frenó la inflación en el mes de agosto.
El índice de precios armonizado, el que se elabora con los mismos criterios en todos los países de la UE para poder hacer comparaciones, se situó en septiembre en el 1,9%, una décima menos que en agosto. Se sitúa, por tanto, dentro de los objetivos del BCE, que persigue una inflación cercana pero inferior al 2%.
En otro orden, aunque en este momento no se ha producido una fuga de depósitos notable debida al desafío secesionista de la Generalitat de Cataluña, el Banco de España y a las entidades de crédito más importantes de Cataluña se han visto obligadas a mantenerse alertas frente a este grave problema por los riesgos que comporta. Así que se han puesto al día y reforzado sus planes de contingencia de liquidez ante una eventual salida de ahorros.
Técnicos del Banco de España vigilan estrechamente la liquidez frente a salidas reseñables del ahorro depositado en los bancos de Cataluña. Esto es lógico, ya que el Banco de España es garante de la estabilidad financiera del sistema.
Hay que evitar que cunda el pánico entre la clientela de forma irracional. De ahí que se hayan lanzado mensajes de tranquilidad: “jurídicamente todavía no ha cambiado nada”, pero en el sector se reconoce que por ahora solo se están registrando preguntas de clientes preocupados en las sucursales y cierres de cuentas o traspasos puntuales de ahorros a otras entidades.
En este momento no existe una tendencia alarmante: los bancos con sede en Cataluña insisten a los clientes más preocupados que en cualquier situación estas entidades harán el movimiento necesario para seguir bajo el paraguas del Banco Central Europeo (BCE), lo que da una garantía total a los depósitos. Cabe recordar que estas entidades, gracias al cambio legislativo introducido por el Gobierno, pueden cambiar su sede social de Cataluña a otra ciudad fuera de esta región en 24 horas.
Todo esto explica los movimientos que ya se han producido de cambio de sede central en el Banco Sabadell y en Caixabank, que han abandonado Cataluña.
En relación al empleo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo en las Oficinas de Empleo) creció en 27.858 personas. En cambio, el mercado laboral mantuvo su buen tono gracias al comienzo del curso escolar: la afiliación en la educación tiró de las altas en la Seguridad Social y el incremento total de cotizantes fue de 26.318.
Más allá de los datos mensuales, la tendencia de recuperación se mantiene. El instituto público gana cotizantes a un ritmo del 3,5% al año, hasta llegar a una media del 18,3 millones; y el paro baja al 8,3%, hasta los 3,4 millones.
La alta estacionalidad en la economía española, y con ella los altibajos en el empleo y la contratación, está instalada en casi todas las ramas de actividad. Esto se ha observado con claridad en septiembre, un mes en que acaba la temporada turística y comienza el curso escolar. La traducción al mercado laboral es que, según el Ministerio de Empleo, cayó la afiliación en hostelería, unos 44.500 afiliados menos, y la aumenta en educación en 52.605. El empuje de esta última permitió que la Seguridad Social ganara cotizantes el mes pasado.
Por todo ello, el mercado laboral en septiembre mantuvo una buena tendencia. La creación de empleo sigue creciendo a un ritmo alto y ya se mantiene de esta forma durante casi cuatro años.
En el último año se han afiliado unos 600.000 (un 3,52% más). Este porcentaje supone una ligera mejoría, siete centésimas, sobre el marcado en agosto tras unos meses de un ligerísimo freno.
El pasado septiembre pone de relieve, que si bien se firman cada mes alrededor de dos millones de contratos, en lo que va de año se han suscrito casi 16 millones, los contratos fijos apenas representan un 8,9% del total.
Ahora bien, a falta del último trimestre del año, mucho tendrían que cambiar las cosas para que este ejercicio no concluya con bastantes más de 20 millones de contratos suscritos, una cifra que superará el récord que ya se marcó el año pasado.
Más del 90% de los contratos son temporales, el 38% de tiempo parcial, lo que según los sindicatos significa “un abuso injustificado” de estos contratos.
La patronal CEOE, por su parte, mostró su esperanza en que la recuperación laboral se consolide en otoño “y no se vea afectada por situaciones de incertidumbre”.
Por otro lado, el gasto en prestaciones contra el desempleo sigue bajando. Hasta el pasado agosto, el servicio público de empleo había gastado 11.669,5 millones de euros, un 7% menos que en el mismo periodo del 2016.
Esta reducción está directamente relacionada con la caída del número de beneficiarios. En agosto había 1,9 millones de parados con algún tipo de ayuda, y la tasa de cobertura se situaba en el 59,2%.
MERCADOS:
La crisis catalana ha irrumpido con fuerza en los mercados. Tras unos días de calma bursátil, el Ibex ha llegado a registrar su mayor caída desde el 24 de junio de 2016, después del referéndum en el que los británicos decidieron su salida de la Unión Europea. 
Los valores más castigados fueron los catalanes CaixaBank y Sabadell, con descensos en torno al 5%, en un día de tranquilidad en las Bolsas europeas. El desafío independentista también repercutió en la deuda española, cuya prima de riesgo subió cinco puntos básicos, hasta los 133. Los analistas temen futuras convulsiones ante una crisis política de consecuencias incalculables.
La realidad, es que el Ibex, ha estado en mínimos. Las casas de análisis han improvisado informes tratando de calibrar los efectos en los mercados de la mayor crisis política a la que se ha enfrentado la democracia española en sus cuatro décadas de historia.
Días después del 1 de octubre, la Bolsa española perdió los 10.000 puntos por primera vez en más de medio año, muy lejos ya del máximo de 11.250 alcanzado el pasado mes de mayo.
Respecto al mercado del petróleo, la cotización del barril de Brent, el de referencia en Europa, ha llegado a caer hasta los 58,5 dólares. Pese a la caída desde el pasado 30 de agosto no ha dejado de subir casi cada día, alcanzando niveles desconocidos desde julio de 2015. Fue entonces, hace más de dos años, cuando tocó los 60 dólares por última vez.
El referéndum de independencia del Kurdistán iraquí, ha sido la última causa de la subida de los precios.
En todo caso, el posible aumento de los límites a la producción por el lado de la oferta y una mayor demanda por el buen momento económico contribuyen a la escalada de precios.
El pasado 30 de agosto, el barril de crudo Brent se pagaba a 50,86 dólares. En menos de un mes el incremento ha sido superior al 15%. Hace apenas tres meses, el 21 de junio, se registraba el mínimo anual, 44,82 dólares. Desde entonces, la subida es de más del 30%.
También coopera a la subida, el recorte real acordado en noviembre de 2016 por los países productores, tanto de la OPEP como externos. Entonces decidieron reducir la producción 1,8 millones de barriles diarios, hasta alrededor de 32 millones, para lograr un aumento del precio. La decisión, prorrogada en julio de este año hasta marzo de 2018, empieza a dar sus frutos, toda vez que los implicados “han aumentado el grado de cumplimiento” de sus promesas.
También han contribuido otros factores, como el paso del huracán Harvey, que paralizó las refinerías de Texas, que concentran un tercio de la capacidad de refino de Estados Unidos, y obligó a parar a muchas plataformas petrolíferas del Golfo de México. Además, México anunció que en julio su producción había bajado de 2 millones de barriles por primera vez desde 1980, por la crisis de su industria.
No obstante, en esta situación, con precios rondando los 60 dólares, se podrían activar algunas producciones que contribuirían a aumentar la oferta y, por tanto, a retener las subidas.
EMPRESAS:
Gas Natural Fenosa también aprobó cambiar su sede social desde Barcelona a Madrid. Se tomó esa decisión, según informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), "ante la situación política y social que está viviendo Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello genera, y en tanto se mantenga esa situación".
La energética, participada por Criteria (propiedad de La Caixa), aprobó el traslado la misma tarde en que CaixaBank decidió trasladarse a Valencia "ante la actual situación política y social en Cataluña". Fuentes del grupo explicaron que el traslado se ha planteado como medida temporal para hacer frente al contexto de inestabilidad política actual. La decisión fue adoptada sin voces discrepantes en el Consejo de Administración y ante el riesgo de que la situación de inestabilidad provocara una huida de capital en la empresa dado el alto nivel de inversores internacionales que hay entre su accionariado.
Además, la posibilidad de que la situación en Cataluña se complicara ha inquietado a las agencias de calificación de riesgos. La decisión no fue fácil, puesto que, con 174 años de historia, Gas Natural es una de las empresas más emblemáticas de Barcelona.

jueves, 14 de septiembre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A SEPTIEMBRE 2017: crecimiento mundial débil, pero mejora la situación


El oro, sin duda el activo refugio más utilizado, ha subido a máximos históricos por encima de los 1.300 dólares la onza. Las razones, para la mayoría de los analistas, se encuentran en la depreciación del dólar respecto a las demás divisas, y el aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Corea del Norte.

GLOBAL:

Según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la recuperación económica mundial “avanza a paso firme”.
El crecimiento económico global se estima en el 3,5%. Ahora bien, se ha producido una redistribución de las economías: las que más crecen son España, Brasil y México, mientras que Estados Unidos. Reino Unido y el conjunto de América Latina no registran aumentos significativos.
Señala el FMI, como causas “la elevada incertidumbre respecto a las políticas que se van adoptar y que la situación podría agravarse aún más”.
La mayor potencia del mundo, Estados Unidos, retrocede cuatro décimas respecto a lo avanzado en abril para situarse en el 2,1%. Lejos del 3% que prometió el presidente Trump. Y es que el presidente de la mayor economía mundial continúa sin concretar su plan de estímulos económicos.
Para el Reino Unido el FMI rebaja su previsión en tres décimas para quedarse en el 1,7%, señalando dos causas: el impacto del Brexit con la incertidumbre de los acuerdos que finalmente se alcancen, y la tibieza que está mostrando la economía británica.  
Nuestro país, España es la que más está creciendo dentro de la Eurozona.
Por otro lado, ya han pasado diez años desde que la Reserva Federal en Estados Unidos pusiera en marcha sus históricas medidas para combatir a la Gran Recesión. Pues bien, los mayores “gurús” de las finanzas han tratado de analizar las razones de que la economía global no crezca como se esperaba.
Ese ha sido el tema central de las discusiones en la conferencia anual de banqueros centrales de Jackson Hole, que ha tenido como estrellas principales a Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, y a Mario Draghi del BCE.
Se trataba de un paso obligado para que los banqueros centrales, ministros de finanzas y grandes figuras del mundo académico discutieran sobre la economía global de una manera informal. El tono de los debates, de hecho, suele ser muy técnico y de carácter privado. La realidad, es que en la reunión no se ha llegado a ninguna conclusión destacable.
Y es que las economías crecen por debajo de su potencial. La teoría económica señala que una mejora del mercado laboral lleva a un alza de los salarios y de los precios. Lo que no está ocurriendo, persistiendo el aumento de los precios  por debajo del nivel objetivo del 2%. Como en más de una ocasión hemos comentado, “vivir para ver”, el problema ahora es que los precios suben poco…

BRASIL:

Tras dos años, Brasil ya no está en recesión. La economía del país ha logrado encadenar dos trimestres seguidos con crecimiento de su PIB, por lo que ya ha abandonado la recesión que ha padecido durante dos años.
Una de las razones ha sido una cosecha agrícola muy fuerte. Sin embargo, el resultado positivo del segundo trimestre llegó favorecido por el sector servicios, que creció un 0,6%, y, sobre todo, el consumo de las familias, que avanzó un 1,6% después de más de dos años en retroceso. El freno a la inflación en este periodo, que llegó a ser negativa en junio, y la rebaja de la los tipos de interés, han sido aspectos que han impulsado el mayor consumo de las familias. 
Según Rebeca de La Rocque Pali, coordinadora de las Cuentas Nacionales de ese pais, “el dato es positivo, pero no debemos llamarle crecimiento. Lo consideraremos como tal cuando sea superior al 0,5%”. Y es que oficialmente se ha insistido en extremar la prudencia, ya que, pese a la mejoría en los últimos tres meses, en el conjunto del primer semestre el consumo de las familias siguió cayendo un 0,6%.
De los tres principales sectores de la economía, solo los servicios crecieron entre marzo y junio. La agricultura permaneció estable y la industria retrocedió un 0,5% después de haber subido un 0,7% en los primeros tres meses del año.
El análisis más compartido por los economistas es que la recuperación resulta aún incierta al no haber una mejora generalizada de los sectores.
Sin duda, un factor que está generando dudas sobre la capacidad del país para salir de la crisis es la fuerte incertidumbre política que ha surgido como consecuencia de las acusaciones de corrupción contra el presidente, Michel Temer.
La inversión de las empresas cayó, lo que evidencia que existe un débil crecimiento y se necesita más tiempo para confirmar la mejoría.
Las exportaciones brasileñas aumentaron un 2,5%, mientras las importaciones cayeron un 3,3%. Las ventas al extranjero que registraron los mayores aumentos fueron las de vehículos automotores, petróleo y gas natural, productos agropecuarios y papel y celulosa. Las caídas más relevantes en las importaciones afectaron a máquinas y equipamientos, excepto en el caso de los relacionados con vehículos.

ESTADOS UNIDOS:

Durante el pasado mes de agosto, la economía estadounidense registró 156.000 nuevos ocupados durante el mes de agosto. Ello implica que hay que descartar que la Reserva Federal vaya a subir los tipos de interés durante este mes de septiembre.
No obstante, se crearon 185.000 empleos de media durante los últimos tres meses (un ritmo bastante sólido), pero la tasa de desempleo aumentó una décima (al 4,4%). En todo caso, se trata de cifras que corresponden a una situación de pleno empleo.
Pese a ello, los salarios suben menos de lo que se espera y la tasa de aumento de los precios es muy baja: una circunstancia contraria, como se señalaba anteriormente, contraria a la teoría económica ortodoxa.
Por tanto, se espera que la próxima subida de tipos de interés sea, como más pronto, en diciembre.
Los salarios están creciendo a un ritmo anual del 2,5%. Lo normal en una fase de recuperación económica es que se acerquen a un aumento del 4%. Hay varios factores que explican esta situación, como la baja cualificación de la mano de obra especializada, la competencia global y la ola de jubilaciones entre la generación del baby-boom, que se ven reemplazados por jóvenes con sueldos más bajos. Esas circunstancias están frenando las subidas de precios.
Estos datos no incluyen los efectos del huracán Harvey, que ha afectado a toda la zona industrial de Houston. Las proyecciones más pesimistas anticipan un coste próximo al 1% del PIB estadounidense.
Por otro lado, es muy probable que en la próxima reunión de la Reserva Federal (el 19 y 20 de septiembre) se active el mecanismo para empezar a desprenderse de deuda.

JAPÓN:

El Banco de Japón (BoJ) ha aplazado hasta, nada menos, que el año 2019 su objetivo de alcanzar una inflación del 2 por ciento anual ante la persistente debilidad del consumo y las tímidas subidas salariales (ya van seis aplazamientos en este sentido).
Un informe del Boj, rebaja en dos décimas el pronóstico de evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) para el ejercicio fiscal de 2018 (que concluye en marzo de 2019) con respecto a su predicción de abril, y señala que la subida media de precios se situará en torno al 1,5 por ciento.
El banco central nipón (Boj) se vio así obligado a posponer la meta de lograr una inflación estable del 2 por ciento a "en torno al ejercicio fiscal 2019", es decir, un año más tarde de lo anteriormente previsto.
Para muchos analistas, la razón es que las subidas salariales que promueve el Ejecutivo de Shinzo Abe no se aplican con la contundencia necesaria (sobre todo para los trabajadores con contratos temporales, que representan más del 40 por ciento de la mano de obra), unido a que el consumo sigue mostrando síntomas de debilidad.
El IPC nipón en mayo fue del 0 por ciento si se excluyen los precios de la energía y de los alimentos frescos, mientras que la cifra de Tokio, que se considera un indicador avanzado de la evolución de los precios a nivel nacional, retrocedió un 0,1 por ciento intermensual, el primer descenso en cuatro años.
A pesar del desalentador panorama en lo que respecta a los precios, el Banco Central de Japón ha revisado al alza su pronóstico de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para el actual ejercicio fiscal.
La economía nacional crecerá un 1,8 por ciento este año, según la revisión que añade dos décimas al cálculo anterior, mientras que para 2018 se prevé un crecimiento del 1,4 por ciento, una décima más que su estimación previa.
En la misma línea, el informe del BoJ mejora su diagnóstico de la economía al señalar que ésta "se está expandiendo moderadamente" y "continuará creciendo a un ritmo superior a su potencial, principalmente en el ejercicio 2018".
El BoJ cree que el buen ritmo del PIB terminará por traducirse en precios de consumo más altos, según dijo en rueda de prensa el gobernador de la entidad, Haruhiko Kuroda, quien descartó que se contemplen por ahora medidas de estímulo adicionales.
El banco central nipón decidió así mantener intactas su política de flexibilización monetaria y sus últimas medidas suplementarias, que incluyen una tasa negativa para los depósitos de bancos y su objetivo de mantener los tipos a largo plazo en torno al 0 por ciento.
El BoJ,  a diferencia de los otros dos grandes referentes mundiales en política monetaria (la Reserva Federal estadounidense y el Banco Central Europeo), sigue inamovible dentro de la senda que inició en 2013,

UNIÓN EUROPEA:

Se han creado seis millones de empleos en tres años y la economía crece, disipándose en gran medida las amenazas de los riesgos políticos. Sin embargo, los salarios y precios siguen estancados, por lo que el BCE mantiene intactos los estímulos monetarios.
El BCE anunció que debatirá en otoño la retirada gradual de las compras de activos, aunque Draghi no ha fijado en concreto la fecha, señalando que no se adoptaría ninguna medida en contra de la reactivación. El mercado reaccionó con una apreciación del euro (algo no deseado por el BCE ya que es una mala noticia para los exportadores).
Y es que aunque la reactivación haya llegado merced a las históricas medidas adoptadas, las subidas de precios siguen sin aparecer. Según Draghi, “el trabajo aún no ha acabado”.
No obstante, los mercados están convencidos de que Draghi anunciará la gradual retirada de los estímulos este mes de septiembre, y como más tarde en octubre.
Según ha declarado el presidente del BCE, “lo último que el consejo de Gobierno quiere es un endurecimiento de las condiciones financieras que ralentice el proceso de convergencia de la inflación hacia su objetivo o incluso acabe con él. Por eso estamos listos para activar nuevas medidas extraordinarias si las condiciones empeoran. El BCE debe ser paciente, persistente y prudente”.
En un texto publicado por el BCE, se asegura que “en general, las condiciones financieras continuaron apoyando la expansión económica. Pero las variaciones de precios de algunos segmentos del mercado, sobre todo las divisas extranjeras y la deuda, han provocado un cierto deterioro desde la última reunión”.
El BCE considera aún necesaria una política monetaria muy expansiva para impulsar la inflación subyacente (la que no incluye a los precios más volátiles, como la energía y los alimentos frescos).
A los máximos responsables de la política monetaria europea también les preocupa la errática política del presidente de EE UU, Donald Trump. Según una nota del BCE “existe preocupación respecto a determinados riesgos que han aumentado, en concreto, aquellos relacionados con la incertidumbre política en Estados Unidos, y los riesgos cada vez más grandes en los balances de algunas economías emergentes”.
En todo caso, según datos publicados por Eurostat, la recuperación económica europea parece consolidarse. Los Diecinueve situaron en el segundo trimestre del año su ritmo de crecimiento  por encima del 2% anual. En términos trimestrales, el PIB del euro aumentó un 0,6%, una décima más que en los primeros tres meses del año, con las grandes economías como España (+0,9%), Alemania (+0,6%) o Francia (+0,5%) presentando tasas de avance sólidas.
Incluso Italia, cuestionada por su elevada deuda y la anemia que afecta a su economía desde hace más de 15 años, ha sorprendido favorablemente. Roma ha acelerado el ritmo de crecimiento interanual hasta el 1,5% (es el mejor dato desde el año 2011) y su prima de riesgo ha mejorado.
El PIB de Italia  progresó el 0,4% (menos que la media europea), alejándose de los peores augurios. Reino Unido, en medio de la negociación del Brexit, creció la mitad que los países del euro, mientras que en el conjunto de la UE, el gran impulso a la economía comunitaria vino del Este, con Polonia, República Checa, Rumanía o Letonia creciendo a tasas superiores al 4% anual.
Ahora bien, la realidad es que no se puede mantener un optimismo excesivo, ya que muchos analistas consideran que la incertidumbre y los riesgos no han desaparecido.
En el último informe del FMI sobre la eurozona, la institución alerta  respecto a que el final de la convergencia económica entre los socios del euro puede tener graves efectos y "podría suponer un desafío para la cohesión de la unión monetaria".
Según el Fondo Monetario Internacional, la dicotomía Norte-Sur se ha acentuado peligrosamente tras las turbulencias de la última década. "Alemania es de las economías que mejor ha soportado el ciclón. Pero hay diferencias más allá del eje geográfico Norte-Sur. España y Portugal han salido mejor que Grecia e Italia. Mientras que economías como Holanda y Finlandia han sufrido".
Las alarmas se han encendido en un país nórdico: Finlandia ha sido el único país de la UE que se ha contraído en el último trimestre, con una caída del 0,5%, la primera desde 2012, y su comportamiento viene siendo mediocre debido al declive de industrias clave como la del papel o la decadencia de gigantes tecnológicos venidos a menos como Nokia.
Pese a los datos positivos de crecimiento, hablar de una salida conjunta de la crisis por parte de la zona euro sería, según algunos expertos, aventurado. "Alemania está ahora en mejor situación que antes de la crisis, pero es la excepción, no la regla. Países como España, Portugal, Italia, o por descontado Grecia, siguen estando peor. A nivel agregado no podemos decir que los europeos están mejor ahora que hace diez años".
La cuestión clave es conocer qué sucederá cuando los estímulos del Banco Central Europeo desaparezcan y los tipos bajos queden atrás. "Existen grandes desequilibrios y será un reto para el BCE subir los tipos sin amplificar las desigualdades actuales".

ESPAÑA:

La solidez de la demanda interna, la creación sostenida de empleo y la buena evolución de las exportaciones ha llevado a analistas privados, entidades públicas y organismos internacionales a ir elevando progresivamente sus previsiones de crecimiento para la economía española en este año 2017.
Hace un año los analistas esperaban un frenazo del PIB de hasta casi un punto en el contexto de la victoria del "Brexit" en el Reino Unido y con el Gobierno español en situación de interinidad ante las dificultades para formar un nuevo Ejecutivo.
Sin embargo, el dinamismo del consumo privado, la inversión y el empleo, unido a un sector exterior que mantiene su contribución positiva al PIB, ha contribuido a mejorar unas previsiones que en algunos casos auguran que el crecimiento económico de este año supere al de 2016, que fue del 3,2%.
También se preveía que en 2017 disminuirían los aspectos que han favorecido el crecimiento en ejercicios anteriores y, sin embargo, se mantienen los bajos tipos de interés y el precio del petróleo está contenido, aunque menos barato.
El Gobierno, que en julio elevó su previsión de crecimiento al 3%, ya ha avanzado que la volverá a subir en la actualización del cuadro macroeconómico que acompañará a los Presupuestos de 2018, tras crecer el PIB un 0,9% en el segundo trimestre, una décima más que en el trimestre precedente.
En junio el Banco de España revisó su previsión de crecimiento hasta el 3,1% a la vista de las mejores perspectivas de crecimiento mundial y de la persistencia de unas condiciones financieras favorables, si bien la entidad apuntaba a una progresiva desaceleración a partir de 2018 por una menor vitalidad del consumo achacable a una inflación más alta y a la ausencia de rebajas impositivas.
Entre las previsiones más altas de los analistas privados están las de BBVA Research, Bankia y el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que esperan que el crecimiento de este año llegue al 3,3%, una décima por encima de lo que pronostican Analistas Financieros Internacionales (AFI), Funcas y la CEOE.
El BBVA añade como factor para la mejora de sus previsiones la recuperación del mercado inmobiliario, detonante de la crisis y protagonista del mayor ajuste en la última década, sin que ello suponga volver a los desequilibrios del pasado.
De los organismos internacionales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido el último en subir su estimación de crecimiento, hasta el 3,1%, aunque advierte de que será difícil de mantener a medio plazo un avance anual del PIB superior al 3%, y recuerda que la mayor vulnerabilidad de la economía española está en su elevada deuda pública y en la todavía alta tasa de paro.
Asimismo, la agencia de calificación de riesgo Fitch ha elevado su previsión al 3,1%, que en julio mejoró la perspectiva de España por la solidez de la recuperación y la creación de empleo, así como por los progresos en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos que aún afronta el país.
En el mismo sentido, durante el pasado mes de agosto ha subido medio punto la confianza del consumidor, situándose en 108,8 puntos. Con el avance de agosto, la confianza de los consumidores se sitúa en máximos históricos y suma tres meses al alza después de haber retrocedido 1,3 puntos en mayo.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado el Indicador de Confianza de los Consumidores (ICC), que en agosto ha subido hasta 108,8 puntos, medio punto por encima del nivel registrado en julio y muy superior a los 97,3 de agosto de 2016, siendo los 100 puntos el umbral entre una percepción positiva y negativa.
De los dos indicadores que conforman el ICC, el que se refiere a la situación actual ha subido dos puntos, hasta 105,4, mientras que el de expectativas ha bajado un punto, hasta 112,1.
Respecto a la valoración de la situación actual, el CIS destaca que ha mejorado en la misma medida la percepción de la evolución económica general y de la economía de los hogares en particular, mientras que la percepción sobre las posibilidades de encontrar trabajo ha empeorado ligeramente.
Por otra parte, en agosto se ha registrado un descenso de las expectativas de ahorro, mientras que han aumentado las previsiones de consumo de bienes duraderos, así como la percepción de que subirá la inflación.
Según el sondeo que el CIS usa como base de este indicador, la mayoría de los ciudadanos (64,8 %) piensa que la situación económica actual de su hogar es igual que hace seis meses, frente a los que creen que está peor (18,4 %) y los que opinan que ha mejorado (16,6 %).
También la mayoría reconoce que llega justo a final de mes (43,1 %), aunque un 36 % asegura que puede ahorrar un poco de dinero, frente a los que siguen teniendo dificultades para poder acabar el mes, y se ven obligados a echar mano de sus ahorros o contraer deudas (16,9 %).
Algo más de uno de cada tres encuestados (34,9 %) asegura no tener a ninguna persona desempleada en su entorno, mientras que un 23,5 % declara tener a una o dos personas en paro.
El 37,4 % considera que la situación para encontrar o mejorar el puesto de trabajo es igual que hace seis meses, frente al 33,9 % que la ve mejor y el 25,8 % que cree que ha empeorado.
Además, la práctica totalidad de los encuestados (95,2 %) no tiene planes de comprar una vivienda en el próximo año.
Por otro lado, a finales del pasado agosto se dieron de alta 46.779 personas en la Seguridad Social, mientras que se dieron de baja 313.141 (estas cifras corresponden exactamente al 31 de agosto). Es decir, la afiliación cayó en una sola jornada en 266.362 personas. El fin de la temporada de verano hizo que se extinguieran miles de contratos que no se reponen con nuevas altas precisamente por ese bajón de la actividad turística, lo que, sumado al parón de actividades como la industria o la educación y a la proliferación de contratos cada vez más cortos (incluso de un día) explican el fenómeno.
El dato de récord del pasado junio, al menos, había traído un consuelo, puesto que el saldo medio de aquel mes sí fue positivo. La media de afiliación creció en 87.000 personas en junio. La media de afiliación es el dato que suele usarse para medir el comportamiento del empleo porque elimina los altibajos que se producen en el día a día en las oficinas de la Seguridad Social y la foto del número de cotizantes es más fiel. Sin embargo, acudir a esta media no supone demasiado alivio en agosto. El mes pasado, la media de afiliación registró un descenso de 179.485 cotizantes.
Si bien no ofrece la foto más fiel de la evolución del empleo, el dato diario de afiliación sí muestra la ligereza con que se firman y extinguen contratos en España, debido a la alta, quizá fraudulenta y abusiva temporalidad. Y es que, según la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo, una cuarta parte de los contratos que se firman en España dura menos de siete días. Así, en agosto se firmaron más de 1,5 millones de contratos, de los que apenas el 7,5% eran indefinidos. Los contratos de una semana, de un día incluso, están a la orden del día e incluso muchos empresarios dan de baja a un trabajador al acabar un mes y le vuelven a dar de alta al comenzar el siguiente.
La realidad, es que el fin de la temporada turística supone que miles de personas en hoteles, restaurantes y otras empresas relacionadas con el turismo acaban sus contratos y ya no se renuevan.
Pese a todo, el dato de bajas en la Seguridad Social no es récord. El 30 de junio confluyeron varios factores que hicieron que ese día se dieran de baja 341.334 personas: era viernes (muchos contratos se extinguen en viernes, a lo mejor para volver a firmarse el lunes), fin de mes, fin de trimestre y fin de semestre, un situación propensa a la baja de contratos.
Por otro lado, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), nuestro país recibió, nada menos, que casi 47 millones de turistas hasta julio, lo que supone un aumento del 11,3% con respecto al mismo periodo del año 2016,.
De enero a julio, Reino Unido, el principal mercado emisor de turistas hacia España, registró un repunte del 8,7%, con más de 10,9 millones de visitantes. Le siguió Alemania, con cerca de 6,9 millones de turistas internacionales, lo que supone un aumento del 9,4%, y Francia, que experimentó un crecimiento del 4,3%, hasta los 6,3 millones de visitantes.
Cataluña fue el primer destino elegido en julio, con 2,5 millones de visitantes extranjeros, un 6,5% más, acaparando el 24,3% del total de llegadas internacionales. Le sigue Baleares, que recibió 2,5 millones de turistas extranjeros, un 5,3% más, con el 23,6% del total y Andalucía (13% del total) que captó 1,4 millones de turistas internacionales, un 12,5% más. En el resto de comunidades, el número de turistas se incrementa un 17,1% en Comunidad Valenciana, un 14,8% en Comunidad de Madrid y un 4% en Canarias.
Por otra parte, en el dato acumulado, un 13,5% más de visitantes extranjeros vino por motivos de ocio, recreo y vacaciones, y los que viajaron a España por motivos de negocio y motivos profesionales descendieron un 1,5%, mientras que los que visitaron España por otros motivos aumentaron un 0,4%. Por último, los que llegaron sin paquete turístico aumentaron un 14,5%, con más de 33 millones, mientras que los que lo hicieron con paquete turístico, alrededor de 13,7 millones se elevaron un 4,2% en comparación con los siete primeros meses del año anterior. La duración media de la estancia de dos a tres noches aumentó un 21,7% y la de cuatro a siete noches un 10,1%.
Por lo que respecta al sector exterior español, las exportaciones también han batido récord en el primer semestre de este 2017, pero la recuperación y, sobre todo, la dependencia energética, trae consigo también un aumento potente de las importaciones. Como consecuencia, el déficit comercial, la brecha entre las ventas y las compras al exterior, alcanzó en junio los 11.088,4 millones de euros, un 40,7% más que el registrado en el mismo periodo de 2016.
Entre los aspectos positivos, destaca el fuerte aumento de exportaciones al resto de la UE y países como China y Argentina. El contrapunto llega del frenazo en el crecimiento de las exportaciones de automóviles.
Por otro lado, es importante señalar, que ha disminuido el llamado “efecto desanimo”, es decir el que padecen aquellos desempleados que, tras un proceso más o menos dilatado e infructuoso de búsqueda de empleo, se desaniman o desalientan y dejan de buscar empleo. Y es que la creación de empleo ha animado a muchos de quienes tiraron la toalla durante la recesión y desistieron de buscar un trabajo, a regresar al mercado laboral. Llegaron a ser más de 570.000 en el verano de hace cuatro años. Los últimos datos reducen este colectivo un 40%, hasta los 343.000 de esta primavera, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este es un movimiento habitual en las salidas de las crisis que ya se nota, por ejemplo en las empresas de trabajo temporal. No obstante, el descenso no es igual para todos: los mayores de 55 años y las mujeres lo siguen viendo mucho más difícil.

MERCADOS:

Según los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME), si bien, en el acumulado de todo 2017 la contratación en renta variable española se reduce un 4,2% respecto al pasado ejercicio, la Bolsa española ha negociado en renta variable durante el mes de agosto 33.644 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 9,5% en relación con el mismo periodo del año anterior, En cambio, el volumen de contratación en los ocho primeros meses del año se ha situado en 450.719 millones de euros, un 4,2% por debajo del dato registrado en igual periodo de 2016.
En agosto, el volumen negociado en el segmento de fondos cotizados (ETF) se ha situado en 218,6 millones de euros, un 0,4% inferior al mes precedente y un 15,3% menos que hace un año. El número de negociaciones en ETF´s en agosto se ha situado en 6.532, lo que representa un aumento del 13% respecto al mismo mes de 2016.
Respecto a la negociación de Renta Fija en agosto ha sido de 3.657 millones de euros, alcanzando un volumen acumulado durante los primeros ocho meses del ejercicio de 70.368 millones de euros, un 41,4% menos que un año antes.
Las nuevas emisiones admitidas a cotización en el mercado de deuda privada durante el mes de agosto también registraron el mínimo del año con 1.145 millones de euros, lo que supone un volumen acumulado de 80.488 millones de euros (-15,3%).
En el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) el total de emisiones incluidas a negociación al cierre de agosto se sitúa en 2.658 millones de euros, un 105% superior al mismo mes del pasado año. El saldo vivo en circulación a 31 de agosto en este mercado fue de 2.358 millones de euros, un 54,7% más en relación a las cifras de hace un año.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro ha proseguido su tendencia alcista, ya que llegado a superar la barrera de los 1,20 dólares por euro, (no ocurría desde el 2 de enero de 2015). En lo que va de año la moneda europea se ha revalorizado cerca del 15%.
“La moneda comunitaria lleva subiendo todo 2017, aunque incrementó el ritmo tras el encuentro de los bancos centrales en Sintra (Portugal). El discurso de Mario Draghi se interpretó como un aviso de la retirada de estímulos del Banco Central Europeo (BCE), lo que ha dado lugar a una mayor apreciación del euro.

EMPRESAS:

El Corte Inglés registró ventas en su último ejercicio por valor de 15.504,6 millones de euros, casi un 2% más que el año anterior. El grupo de tiendas y grandes almacenes logra así la mayor cifra de negocio en cinco años, encadenando tres ejercicios al alza. De esta forma, deja atrás definitivamente la crisis que sufrió durante los años más duros de la Gran Recesión.
Su beneficio creció el 2,4%, hasta los 161,9 millones de euros, el mayor en tres años. La cifra estuvo marcada por el coste del plan de bajas incentivadas, al que se acogieron 1.341 trabajadores y que le supuso al grupo 178 millones.

La compañía considera que ha sido “un buen año”, con la mejor cifra de negocio en cinco años y mayor beneficio neto en tres años. El mensaje que lanzan fuentes oficiales del grupo es de optimismo sin matices. “Somos el gran almacén con más ventas de Europa y los cuartos a nivel mundial. Ganamos cuota de mercado. Y en 2017 tendremos unos resultados todavía mejores y seguiremos mejorando las ventas y el resultado operativo. Tenemos unas cuentas sanas y hemos sentado las bases para que El Corte Inglés vuelva a vivir una etapa dorada”.

viernes, 21 de julio de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A JULIO 2017: mejoría con amenazas derivadas del Brexit

Durante el primer trimestre de este año, el volumen global o mundial de deuda ha alcanzado un nuevo récord de 217 billones de dólares (190 billones de euros), una cifra equivalente al 327% del PIB mundial. Supone un incremento anual de  216,4 billones de dólares (189,4 billones de euros).  
Según el Instituto Internacional de Finanzas, las "economías maduras" sumaban al finalizar el primer trimestre de este  año una deuda total de 160,6 billones de dólares (140,7 billones de euros), un 1,4% menos que un año antes, mientras que la deuda de los países emergentes llegaba a 56,4 billones de dólares (49,3 billones de euros), un 5,4% más. El incremento se explica por el mayor endeudamiento de los hogares. La de los Gobiernos se ha mantenido estable.  

GLOBAL:

El Banco Internacional de Pagos  (BIS) ha señalado, en su informe anual, un panorama económico internacional más tranquilo, pero alerta de los riesgos que pueden volver a desencadenar una nueva crisis, cuando el mundo aún no se ha recuperado de la anterior. Peligros que amenazan a países emergentes como China y Brasil, y no especialmente a los que ya sufrieron a la burbuja inmobiliaria, como Estados Unidos, Reino Unido y   España.
El informe analiza los siguientes riesgos: el repunte de la inflación, las  tensiones financieras, un consumo e inversión debilitados por los altos niveles de deuda y, finalmente, un aumento del proteccionismo (el Brexit del Reino Unido, y Trump en Estados Unidos).
Igualmente detecta ciertos síntomas de recalentamiento financiero en los países emergentes: “en estos países, una expansión del crédito ya bastante duradera, normalmente acompañada de aumentos de precios inmobiliarios, indica el crecimiento de los riesgos”
En economías como España, Reino Unido y Estados Unidos, la gran preocupación se centra en “los problemas para arreglar los desequilibrios de su sector financiero, sobre todo en la zona euro”.
En particular, para el sistema financiero, el informe está repleto de “sí, pero...”. Entre los riesgos cita la incertidumbre sobre la recuperación, la necesidad de emprender cambios estructurales ligados a la innovación tecnológica y a las necesidades de consolidación, así como la reducción en los márgenes comerciales de los bancos como consecuencia de los bajos tipos de interés.
El Banco Internacional de Pagos se congratula respecto a que los bajos tipos de interés hayan rebajado los niveles de peligro existentes para el pago de los intereses de la deuda. Situación que podría cambiar, si tornase la situación a  continuas subidas de las tasas de interés.
Para el BIS, otros riesgos provienen del crecimiento del mercado de divisas y del elevadísimo endeudamiento.
Sin embargo, como mayor amenaza se señala “la marcha atrás en la globalización. Igual que nadie aboga por una involución tecnológica, dar marcha atrás en la globalización sería sumamente perjudicial para los niveles de vida".

ESTADOS UNIDOS:

La Fed (Reserva Federal) ha subido los tipos de interés por encima del 1%, encareciendo un cuarto de punto el precio del dinero.
Además ha detallado su plan para desprenderse de la ingente cantidad de  activos (bonos)  que ha acumulado durante la crisis con su ingente política monetaria.
El Banco Central de Estados Unidos ha situado el tipo de interés entre el 1% y el 1,25%. Con incremento ya van cuatro desde la primera que hizo en diciembre de 2016.  Y algunos miembros de la Reserva Federal, ven posible una quinta subida antes de finales de este año.
La Presidenta de la Fed, Janet Yellen, presidenta de la Fed, ha insistido en que el proceso de retirada de estímulos que se inició hace año y medio será gradual. El hecho de que se combine con la venta de deuda podría provocar que el alza de tipos no sea tan rápida. A esto se le suma que está aún por ver si efectivamente llega algún tipo de impulso fiscal de lado de las propuestas del presidente Donald Trump, lo que le daría un mayor margen de actuación a la Reserva Federal.
La Fed acumula activos (deuda pública que ha comprado) por valor de 4,5 billones de dólares, y su eliminación será un proceso que durará “algunos años”.
El balance de la Fed rondaba el billón antes de la crisis. Yellen evitó precisar el momento en el que empezará a ejecutarse el plan de venta de activos: "tan pronto como sea posible”. Según comentó, “será como ver secar la pintura”. De esta manera se quiere evitar tensiones en los mercados que provoquen un repunte inesperado de los tipos. Una vez en marcha, lo único que puede hacerlo descarrilar es un deterioro material en las condiciones económicas.
Por otro lado, la Reserva Federal ha señalado que la moderación del crecimiento a comienzos de este año 2017 fue exclusivamente temporal, considerando que los indicadores económicos evolucionan conforme a lo previsto.
La proyección de crecimiento del PIB estadounidense para este año es del 2,2%, y la tasa de paro bajó al 4,3% en el pasado mes de mayo (el nivel más bajo en 16 años).
Los precios se han moderado por segunda vez en tres meses. Los precios cayeron una décima en mayo. La tasa anual de inflación bajó así al 1,9%. Hace solo cuatro meses estaba en el 2,7%. Eso crea un dilema a Yellen a la hora definir la estrategia a seguir e implica, en principio, que el alza de tipos no será tan automática a partir de ahora.
La decisión de subir las tasas de interés es defendida en base a que “refleja los progresos tanto por el lado del consumo como de la inversión. Anticipa que la economía seguirá expandiéndose a un ritmo moderado y que el mercado laboral se reforzará. Eso, explica la Fed, permitirá que la inflación vuelva a subir y se estabilice en el entorno del objetivo del 2%”.
El mercado de divisas también refleja al dólar cambiándose al nivel más bajo desde octubre del pasado año respecto al resto de las divisas.

UNIÓN EUROPEA:

Transcurrido un año desde el Brexit, según un informe del Servicio de Estudios del Banco de España,  la economía del Reino Unido parece aguantar mejor de lo que se esperaba. Una prueba de ello, es que el gasto de los turistas británicos en España ha aumentado. Sin embargo, los intercambios  comerciales podrían estar resintiéndose.
La economía del Reino Unido se ha comportado mejor de lo previsto y las previsiones apuntan un crecimiento de su PIB al alza hasta el 2% en 2017. La razón es, sin duda, la política monetaria expansiva que ha aplicado el Banco de Inglaterra para compensar la incertidumbre. De hecho, este crecimiento ha permitido que las llegadas de turistas británicos a España aumentaran en 2016 un 12,5% hasta los 17,8 millones, el 23% de todas las visitas de foráneos.
Este dato consolida el liderazgo de Reino Unido como el principal emisor de turistas a España. Y la mejora no solo se refirió al número de visitantes: el gasto en 2016 también aumentó un 12,8% hasta situarse en los 16.000 millones de euros, un 20,9% del total. Además, se observaron incrementos del 3,6% en el gasto medio diario y del 0,3% en el gasto medio por turista. Esta evolución favorable ocurrió “a pesar de la notable depreciación que experimentó la libra frente al euro”, que en 2016 se debilitó un 12,9% de promedio, explica el organismo.
No obstante, el comercio de bienes entre el Reino Unido y España ha venido marcado por una evolución más débil que con el resto de países europeos. Y este empeoramiento “no se puede explicar totalmente por los tipos de cambio” de la moneda. Antes del referéndum relativo al Brexit, las ventas de España a Reino Unido habían crecido un 10,4% en 2015 y un 11,3% en la primera mitad de 2016, por encima del 6,4% y el 5,7% que avanzaron en esos periodos las exportaciones dirigidas al conjunto de la UE.
A partir del Brexit, esta tendencia se ha revertido: las exportaciones a Reino Unido registraron un retroceso del -1,1% en la segunda mitad de 2016 y un crecimiento del 2,5% en el primer cuatrimestre de 2017. En cambio, las ventas a la Unión Europea se anotaron un descenso del -0,9% en la segunda mitad de 2016 y un aumento del 8,8% entre enero y abril de 2017. Es decir, se están comportando mucho mejor las exportaciones al resto de Europa que al Reino Unido. Afirma el Banco de España, que aunque los exportadores de la zona euro al Reino Unido han abaratado sus productos, el esfuerzo no ha sido suficiente para compensar la depreciación de la libra.
Y si se examinan las importaciones españolas de bienes procedentes de Reino Unido, estas también han experimentado “un comportamiento relativo menos favorable que las que tienen su origen en el conjunto de la UE”, si bien esta evolución también estuvo condicionada por la caída de los precios del petróleo. El Banco de España percibe que los exportadores británicos habrían aprovechado la depreciación de la libra para mejorar márgenes y que, aunque todavía sea un poco pronto para extraer conclusiones, "es posible que la incertidumbre sobre el nuevo marco comercial haya afectado a las importaciones procedentes de este país. A más largo plazo, una reducción del grado de integración de Reino Unido dentro de los mercados europeos, en mayor o menor medida en función de la modalidad que finalmente pueda adoptar la relación comercial, conduciría a una disminución de los flujos comerciales. ualquiera de los escenarios se traducirá, probablemente, en un aumento de las barreras arancelarias y no arancelarias”.
Por lo que respecta a la economía italiana, el Gobierno italiano ha aprobado un decreto que autorizó la liquidación de los bancos Popolare di Vicenza y Veneto Banca.
El coste de la operación (unos 5.000 millones de euros iniciales con un margen de hasta 17.000 millones) recaerá sobre los contribuyentes. Una intervención opuesta a la utilizada para el Banco Popular en España, que ha levantado ya las críticas de oposición y asociaciones de consumidores.
La Junta Única de Resolución europea ordenó liquidar ambas entidades después de que el Banco Central Europeo (BCE) declarase que son inviables o estaban en camino de serlo. La única oferta era la del banco Intesa Sanpaolo, que aceptaba hacerse cargo de ambos bancos a cambio de un precio simbólico de un euro y unas rígidas condiciones de financiación pública que incluyen la ampliación del fondo de prejubilaciones por un valor de unos 1.200 millones para reestructurar las plantillas de las tres entidades.
Intesa Sanpaolo solo se quedará con los activos sanos de las dos entidades fallidas, es decir, unos 20.000 millones de euros en créditos. El resto pasará a formar parte de un banco malo y el Estado deberá financiar con unos 5.200 millones de euros iniciales al rescate como primer anticipo. Sin embargo, el fondo de garantía disponible llegará hasta los 17.000 millones (no existen dudas de que terminará alcanzándose esa cantidad cuando comiencen las reclamaciones de los obligacionistas subordinados y se descubra el alcance real del agujero de ambas entidades).
La Comisión Europea emitió un comunicado en el que dio su visto bueno a “las medidas italianas para facilitar la liquidación de los dos bancos, después de un largo periodo de serias dificultades financieras”. La comisaria de Competencia, Margrehe Vestager, añadía que “Italia apoyará la venta de algunas actividades y la transferencia de empleados a Intesa Sanpaolo. Los accionistas y los bonistas junior contribuyen, reduciendo los costes del Estado italiano, mientras que los depositantes quedan protegidos”.
En todo caso, se han suscitado muchos debates, respecto a las razones para utilizar un “rasero” distinto al empleado con el Banco Popular español.
En otro orden, existe bastante inquietud respecto al cumplimiento de las normas por parte de la llamada economía colaborativa. Es por esa razón, que el Parlamento Europeo ha pedido medidas comunes para evitar abusos y garantizar que las normas laborales, fiscales y de protección al consumidor se apliquen también a fenómenos como Uber, Airbnb o Deliveroo.
Se acusa al modelo de que “puede desembocar en situaciones de precariedad”, aunque también piden evitar trabas a la actividad que generan. De la misma forma, la Comisión Europea estudia nuevas directrices para el sector de alojamientos turísticos.
Y es que si bien no quieren ir en contra de la creación de nuevos empleos, se observan las dificultades  para lograr que esos servicios paguen impuestos, coticen por los trabajadores o respondan ante los usuarios como lo hacen los negocios de la economía tradicional.
Si bien se acogió con júbilo  un modelo participativo que procuraba ingresos económicos a segmentos de población con dificultades de acceso al empleo ordinario, la realidad es que el crecimiento vertiginoso de la economía colaborativa ha creado situaciones de competencia desleal (ejemplo es el del transporte urbano).
La realidad, es que los nuevos negocios no paran de crecer: durante 2014 los ámbitos de actividad de la economía colaborativa eran solo seis, actualmente el impacto se ha triplicado.
El Parlamento Europeo alerta sobre “la falta de claridad” de la Comisión en las propuestas que ha planteado hasta el momento y destaca “la importancia de garantizar un alto nivel de protección de los consumidores, de respetar plenamente los derechos de los trabajadores y de velar por el cumplimiento de las obligaciones fiscales” de las compañías. También exige distinguir entre quienes prestan los servicios de manera profesional y los particulares que lo hacen ocasionalmente.
No obstante, el texto del Parlamento Europeo es lo suficientemente ambiguo como para haber recibido el respaldo de sensibilidades políticas muy distantes.: “hay que regular para evitar una doble realidad legal entre la economía digital y la tradicional”.
Según la Comisión Europea “hay que facilitar el desarrollo de estos negocios, pero hace falta certidumbre jurídica”. Un año después de haber presentado una guía no vinculante de buenas prácticas para todos los fenómenos de la economía colaborativa, se está intentando abordar el fenómeno desde el punto de vista sectorial, y se pretende reforzar la responsabilidad de estas plataformas ante los usuarios cuando el servicio se presta en malas condiciones.
El Ejecutivo comunitario quiere igualmente poner coto a los abusos laborales, con la revisión de una directiva sobre contratos de trabajo este mismo año. El objetivo es fijar unas garantías mínimas para cada trabajador, especificando que también cubre a quienes trabajen en negocios de este tipo. También se quiere ampliar el foco de la protección social a estos empleados (autónomos y por cuenta ajena).

ESPAÑA:

El Banco de España ha revisado al alza sus previsiones para la economía española, ya que ha subido en tres décimas  el pronóstico que había realizado hace tres meses. Ha elevado hasta el 3,1% su previsión de crecimiento del PIB este año y al 2,5% en 2018.
De la misma forma, ha mejorado su estimación respecto a la creación de empleo, estimando una tasa de paro del 13,2% a finales de 2019. El motor de todo ello, es la mejoría del contexto internacional.
Las exportaciones han alcanzado máximos históricos, a la vez que se ha reducido la deuda privada y ha mejorado la competitividad externa.
El Servicio de Estudios Económicos del Banco de España explica que “tras la modesta aceleración del PIB observada al inicio del año, la información disponible a la fecha de cierre de estas proyecciones sugiere que el producto podría registrar en el segundo trimestre un ritmo de avance algo superior al previsto hace tres meses. En particular, aunque, el repunte inflacionista habría restado pujanza al gasto de los hogares, los mercados exteriores han experimentado un vigor superior al proyectado anteriormente”
Por otro lado, aunque el panorama se ralentiza el próximo año, se eleva también   la previsión del PIB para 2018, tres décimas más que en el anterior cálculo, y al 2,2% en 2019.
El Banco de España estima que la demanda interna mantendrá su vigor durante 2017 “por la permanencia de las condiciones financieras favorables y el progresivo desapalancamiento (disminución de la deuda) de hogares y empresas”. Se favorece de esta forma el consumo ya que quedará disponible una mayor renta disponible de las familias o economías domésticas.
El sector inmobiliario se va sumando paulatinamente a la recuperación. “Se espera una continuación de la mejoría de la inversión residencial, con el trasfondo de la fortaleza del mercado de trabajo y de la disponibilidad de financiación a coste reducido”.
El empleo “mantendrá ritmos de crecimiento elevados”: aumentará un 2,9% este año y un 2,3% el próximo, tres y cuatro décimas más que en la estimación del pasado mes de abril. No obstante, es previsible una tasa de crecimiento de la productividad “muy modesta”. Igualmente se espera una caída de la población activa en el próximo trienio por el envejecimiento de la misma. Lo que conduce a la previsión de una  tasa de paro en el 13,2% a finales de 2019.
Los riesgos sobre la economía española tienden a diluirse pero no desaparecen. El supervisor alerta del peligro de “un empeoramiento del contexto exterior, por un eventual aumento del proteccionismo comercial, un hipotético endurecimiento de las condiciones financieras globales, y la incertidumbre asociada a la salida del Reino Unido de la UE”.
El Banco de España también ha analizado el comportamiento de los precios. "Tras el intenso repunte del IPC a principios de 2017, se proyecta una ralentización en el resto del año, como resultado de la trayectoria a la baja del componente energético". Se estima que la inflación media este año será del 2% y se proyectan incrementos de precios más moderados para 2018 y 2019 (un 1,3% y un 1,6% respectivamente).
A pesar del buen clima económico, el supervisor vislumbra algunas incertidumbres a nivel interno. Sobre todo, pone el énfasis en “el elevado endeudamiento público y la necesidad de cumplir con la senda de consolidación fiscal pactada con Bruselas”.
Por lo que respecta  al Paro Registrado (estadística del Ministerio de Empleo que recoge a aquellos desempleados que acuden a las Oficinas Empleo a inscribirse como demandantes de empleo) ha bajado en 98.317 personas, el mejor dato de la serie para este mes. Y el empleo, medido con los cotizantes a la Seguridad Social, ha crecido en 87.692 personas.
La mejora laboral, continuada desde 2014, ha reducido el paro registrado a 3,36 millones de desempleados. Y ha elevado la cifra de afiliados a la Seguridad Social hasta los 18,4 millones. En los últimos 12 meses, la Seguridad Social ha ganado 672.835 cotizantes, un 3,79% más que en el mismo periodo del año anterior.
En todo caso, durante el pasado mes de junio han sobresalido la precariedad y la alta rotación en el empleo, ya que, una vez más, se han superado los dos millones de contratos en un solo mes (de 2.089.520 contratos solo el 7,9% son indefinidos).
Es posible, que en las cifras de la próxima EPA (Encuesta de Población Activa) la tasa de temporalidad supere el 27%. Por el momento, tomando las cifras de afiliación al régimen general de la Seguridad Social, ya se aprecia que el total de contratos temporales supera el 30%.
Si sumamos a la de contratos temporales, la de contratos a tiempo parcial, se supera el 42% de los contratos inscritos en el régimen general de la Seguridad Social.
En otro orden, el Consejo General de Economistas y los asesores fiscales del REAF-REGAF han calculado el tamaño de la actividad económica oculta en España. El resultado no deja de sorprender: si en España se declarara toda la actividad, el déficit público seria del 2% y Hacienda ingresaría al año un 2,3% del PIB más cada año.
Concluyen las organizaciones citadas, que la “economía en B” existente en España alcanza los 168.000 millones (nada menos que un 16% del PIB). Esto implica un fraude en la recaudación de 26.000 millones de euros al año.
Si en nuestra economía se ingresara esa cantidad, habríamos salido del Procedimiento de Déficit Excesivo, de Bruselas. Una autoridad académica en esta materia, el profesor austríaco Friedrich Schneider, opina que la economía sumergida es del 16% en España, por debajo de la de Italia o Grecia y en la media europea.
Por otro lado, según el Banco de España, la deuda externa de la economía española ha tocado máximos históricos en términos absolutos. Entre pasivos públicos y privados, el montante total bruto con el exterior ha alcanzado en el primer trimestre de 2017 los 1,911 billones de euros, por encima de los 1,868 billones contabilizados en el trimestre anterior y una cifra nunca registrada en la historia de España.
En porcentaje del Producto Interior Bruto, esta deuda en manos extranjeras ha subido en marzo de 2017 hasta el 170% del PIB, frente al 168% anotado en diciembre de 2016. Incluso con el PIB español creciendo, se incrementa algo la deuda en términos relativos. De ahí que todavía permanezca cerca de los máximos de comienzos de 2015, cuando se dio el récord del 174,6% del PIB.
Con el déficit público a la baja y el sector privado reduciendo deuda, lo normal sería que el endeudamiento externo disminuyese, tal y como ha venido ocurriendo durante los últimos dos años. Sin embargo, eso no ha sucedido en este trimestre. Aunque se trata de un dato volátil y puntual, de confirmarse esta tendencia la economía española podría desperdiciar el crecimiento y no reducir lo suficiente su mayor vulnerabilidad.
No obstante, esas cifras muestran que todos los sectores han reducido deuda, salvo el Banco de España que está viendo crecer sus obligaciones frente al eurosistema a consecuencia de las inyecciones de liquidez que fija la política monetaria del Banco Central Europeo.
Lo anterior es tranquilizador, ya que el Banco de España no va a sufrir de improviso una reclamación para que amortice esta deuda. Tan solo se trata de una liquidez que el Banco de España ha concedido a entidades españolas y que estas se han llevado a otro país del eurosistema, por ejemplo a Alemania, bien sea para abonar una deuda o para invertir. En principio, esa liquidez generada no debe entrañar un gran riesgo para los bancos españoles que la tomaron, en parte porque son bonos que tenían en cartera y que el banco central les compró y, además, porque puede proceder de operaciones de liquidez que el BCE va renovando según vea preciso.
Por tanto, no son pasivos que se vayan a reclamar, y el tipo de deuda es muy importante: las acciones o la inversión directa no representan un gran peligro cuando aumentan, puesto que en el caso de una crisis es el inversor foráneo el que sufre el ajuste de valor. En cambio, si lo que se eleva es pura deuda si sí que supone un problema muy serio, pues la deuda sigue siendo exigible aunque se haya perdido capacidad para devolverla. Es más, amplifica los vaivenes financieros porque hay que renovarla y puede no haber inversores dispuestos a arriesgar su dinero, dejando a la economía sufriendo tipos de interés demasiado onerosos o, incluso, al borde del impago.
Aproximadamente la mitad de la deuda española, ya sea pública o privada, está en manos extranjeras, y eso la hace todavía más sensible a las turbulencias. Italia, por ejemplo, presenta unos niveles de endeudamiento más altos que España. Sin embargo, no tiene apenas deuda con el exterior, la refinancia con los ahorros generados internamente y eso le brinda una mayor sostenibilidad a sus obligaciones financieras. España ha recompuesto algo sus pasivos durante los dos últimos años, incrementando los del Banco de España y aminorando los del resto. Pero en todo caso, todavía queda mucho por hacer.
En otro orden, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha afirmado que en España "se ha producido una concentración bancaria muy fuerte desde 2008" y que "no contempla" que el sistema bancario español tenga menos de cuatro o cinco grandes bancos "por razones de concentración de riesgo y alternativa de financiación". Según sus datos, en España la cuota de las cinco mayores entidades por volumen de activos es ahora del 72%, (frente al 42% de 2008), "una tasa muy superior" a la de todos los países europeos, excepto Holanda.
Tras la adquisición del Popular por el Santander, el primer ejecutivo del cuarto banco por el negocio en España, “pidió que se reflexione sobre cómo se  financia la economía. En la Unión Europea los créditos están muy bancarizados, más que en Estados Unidos por ejemplo, y en España todavía más que en Europa. Cambiar este modelo exige mucho tiempo y estas características influyen en el tejido industrial, que se compone sobre todo de pequeñas pymes dispersas geográficamente. Una estructura por debajo de cuatro o cinco bancos no lo veo para España por razones de financiación de la economía".
Igualmente, el presidente de Bankia se ha mostrado partidario de que "se investigue lo que se tenga que investigar" sobre las salidas de depósitos de Popular que se produjeron los días antes de su resolución y posterior venta. Estas palabras llegan después de que la presidenta del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), Daniéle Nouy, asegurara en el Parlamento Europeo que hay "margen" para que la Justicia española investigue si las comunidades autónomas y ayuntamientos utilizaron información privilegiada para retirar sus depósitos. Ello en contraste con las declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, de que no veía nada extraño en las salidas de depósitos del Popular.

MERCADOS:

El volumen de contratación de la Bolsa española se situó en junio en 73.206 millones de euros, un 18% más que en mayo y un 11,1% más que en el mismo mes de 2016, de forma que se convirtió en el mes con mayor volumen de negociación desde abril del año pasado. Durante los seis primeros meses de este año se negociaron en renta variable unos 364.867 millones de euros, un 6,4% menos que en el mismo período de 2016.
El número de negociaciones acumuladas hasta junio ascendió a 26,6 millones, un 11,6% menos que el registrado en el mismo período del ejercicio pasado, mientras que las negociaciones del mes de junio fueron 4,8 millones, un 1% más que en mayo.
El efectivo acumulado hasta junio en el segmento de fondos cotizados fue de 2.292 millones de euros, un 38,7% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior. En junio, el volumen negociado se situó en 376,3 millones de euros, un 14,4% menos que en el mes anterior.
Por otra parte, el número de emisiones de warrants y certificados admitidas a negociación en el primer semestre de 2017 ascendió a 2.584, un 35% menos que en el mismo periodo de 2016.
La actividad del mercado de warrants y certificados hasta junio alcanzó los 243,5 millones de euros, un 38,3% menos que en el mismo periodo de 2016. Durante el mes de junio, el efectivo negociado alcanzó los 36,9 millones de euros, un 3,2% más que en el mes anterior y un 50,7% menos que en el mismo mes de 2016.

EMPRESAS:

Altadis, la filial española de Imperial Tobacco, ha acordado con sus trabajadores pagar 31 millones de euros para no tener que regalarles tabaco. Así lo explica la tabaquera, propietaria de marcas como Fortuna, Nobel o Ducados, en sus cuentas anuales del ejercicio 2016.
La empresa explica que hasta 2006 la empresa venía regalando tabaco promocional y de fumar a sus empleados pero una ley sanitaria aprobada ese año prohibió dicha práctica. Los trabajadores de la antigua Tabacalera recibían desde hace casi un siglo una gratificación extra por parte de la compañía. A principios del siglo XX la empresa les entregaba tabaco de picadura y en los últimos años les regalaba tres cartones de una de las labores de la firma.
Pero a partir de la ley sanitaria de 2006, que también prohibió fumar en locales públicos, estos pagos en especie desaparecieron. Desde entonces los sindicatos han estado reclamando a la compañía que les siguiera entregando tabaco o les ofreciera una compensación. Incluso una sentencia de la Audiencia Nacional de 2006 instó a la sociedad a satisfacer a los trabajadores el importe en metálico equivalente al producto que les había entregado hasta entonces.
Tras diversos recursos ante los tribunales, que llegó hasta el Tribunal Supremo, el año pasado la compañía acordó con los trabajadores una compensación económica “por la compra del derecho a recibir una compensación por la no entrega de tabaco”. La compañía optó por una doble vía, entregar la citada indemnización mediante un único pago o convertirlo en renta vitalicia. La medida le ha supuesto a la compañía un coste de 31,221 millones de euros, de los que ya ha abonado cerca de la mitad. El acuerdo afecta a la totalidad de la plantilla activa y a un amplio porcentaje de los que ya están jubilados, en total algo más de 1.000 empleados.