viernes, 17 de noviembre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A NOVIEMBRE 2017: preocupación por la crisis política en Cataluña.

El panorama económico global es muy diferente al de hace un año. La situación se explica por un mejor rendimiento de la actividad en los países desarrollados, pero también en los mercados emergentes. 
El FMI ha elevado una décima su previsión de crecimiento global para 2017 y 2018, que se queda en un 3,6% y un 3,7%, respectivamente, frente al 3,2% en 2016. La revisión al alza refleja el firme incremento de la demanda en China, Rusia y Brasil. Las condiciones financieras también son generalmente favorables para las economías emergentes y en desarrollo, que se expandirán un 4,6% este año y un 5% a medio plazo.

GLOBAL:

El crecimiento en 2017 va a ser mayor de lo que se esperaba. La economía mundial, por primera vez en mucho tiempo, está creciendo de forma sincronizada; Europa y las economías emergentes son las regiones donde más está sorprendiendo. Y lo bueno, es que para el próximo 2018 las expectativas son todavía mejores. La principal economía del mundo, Estados Unidos, va a crecer a mayor ritmo que en los últimos meses, apoyada sobre todo en la esperada aprobación de la reforma fiscal de Trump, lo que supondría añadir casi un punto más al crecimiento actual. Así, EE.UU. podría crecer más de un 3% el año que viene.
En 2017, Europa ha batido en más de medio punto las estimaciones de crecimiento y el año que viene puede hacerlo con mayor fuerza si se consolida la recuperación de la economía francesa (segunda economía de la zona euro). Emergentes, con China a la cabeza, también deberían sorprender. El viento de cola es evidente. Tipos bajos, políticas fiscales expansivas, sueldos empezando a subir y condiciones de financiación extraordinarias. La economía empieza a coger tracción y los “animal spirits” (representan las emociones que pueden medirse en términos de confianza de los consumidores) empiezan a despertarse. En estas circunstancias, la mayor sorpresa de 2018 puede ser la inflación si se acelera algo más de lo esperado y conduce a los bancos centrales a ir eliminado las medidas monetarias expansivas.

LATINOAMERICA:

América Latina crecerá a un ritmo del 1,2% en este 2017, tras una contracción del 0,9% en 2016. Ello supone una mejora de dos décimas respecto a lo que se anticipó hace solo tres meses. De ahí repuntará al 1,9% en 2018, que en este caso se mantiene respecto a los proyectado en julio. Estas tasas, sin embargo, muestran la dificultad que tiene la región para alcanzar su potencial de crecimiento económico.
Brasil, la mayor economía de la región, ha experimentado grandes dificultades económicas durante los años 2015 y 2016. La recesión el año pasado fue muy importante (contracción del PIB de un 3,6%). De esa cifra pasa a crecer al 0,7% este año, y al 1,5% el año próximo. La aceleración se debe a un importante crecimiento de las exportaciones, gracias a la depreciación de su moneda (el real), y a que ha disminuido la contracción de su demanda interna.
La caída en el valor de su divisa se explica como consecuencia de una política monetaria laxa para estimular el crecimiento. Pero los economistas del FMI apuntan también a que hay preocupación sobre las reformas en curso y señalan en este sentido la debilidad de las inversiones. Confían, en todo caso, que ayuda una recuperación gradual de la confianza conforme se apliquen las medidas para sostener las cuentas públicas.
Respecto a México, sigue manteniendo su crecimiento económico a pesar de los problemas y dificultades existentes en la revisión del acuerdo de librecambio con Estados Unidos y Canadá.
En cuanto a Argentina, la proyección es de un rebote sólido del crecimiento al 2,5% tras una contracción del 2,2% el año pasado, gracias a que el alza de los salarios impulsa el consumo. También repunta la inversión, apoyada por las obras públicas, y su sector exportador se beneficia de un incremento de la demanda externa. La previsión del FMI es que el PIB de la economía argentina crezca cerca de un 2,5% en 2018.
El Fondo Monetario Internacional analiza con detalle, en el informe que presenta a la cumbre de otoño, la evolución de la inflación. Lo previsto es que el alza de precios se mantenga estable por lo general en los países emergentes. Hay una excepción mayor, la de Venezuela, con una inflación del 650% este año y que se disparará al 2.350% el que viene.
Argentina es la segunda excepción. Su economía arrastrará este año un incremento del 27% en los precios, que se moderará al 18% en 2018. Supera el 11% de Turquía, el 13% de Ucrania y el 16% de Nigeria. Solo le supera en este grupo Angola, con cerca del 31%. Para México se anticipa se duplique al 6% este año por la liberalización del precio de la gasolina.

ESTADOS UNIDOS:

El FMI espera que el PIB de la economía estadounidense avanzará a un ritmo del 2,2% este año y un 2,3% el próximo.
La Reserva Federal (Fed) ha decidido mantener los tipos de interés de referencia en Estados Unidos entre el 1 % y el 1,25 %, a la vez que dejó abierta la posibilidad de un alza en su reunión de mediados de diciembre dada la “solidez de la economía”.
La Fed ha señalado que “el mercado laboral ha continuado su fortalecimiento y la actividad económica ha seguido creciendo con solidez pese a las alteraciones relacionadas con los huracanes”.
Reiteró la Reserva Federal que “la inflación se espera que se mantenga algo por debajo del objetivo del 2% anual en el corto plazo”.
El banco central estadounidense celebrará los días 12 y 13 de diciembre próximos, aún con Yellen al frente, su última reunión del año, fecha que los mercados consideran con altas probabilidades de que sea cuando, dada la buena salud de la economía estadounidense, se decida subir de nuevo el precio del dinero.
El presidente Trump ha elegido a Jerome Powell para convertirse en el decimosexto presidente del banco central más poderoso del mundo. De forma que Powell tomará las riendas cuando el mandato de Janet Yellen termine el próximo 3 de febrero de 2018.
Jerome Powell ya es gobernador de la Reserva Federal, y va a ser el primer banquero de inversión que lidera la política monetaria de EE UU.
La elección del financiero deberá ser ahora aprobada por el Senado, donde los republicanos más conservadores apostaban por un cambio más radical. Sin embargo, Trump ha escogido al final una alternativa más segura y que da continuidad a las políticas monetarias actuales.
Jerome H. Powell, conocido como Jay Powell, tiene 64 años. Se formó como abogado en Princeton, pero dedicó la mayor parte de su carrera a las finanzas. Eso le aporta un conocimiento único sobre el funcionamiento de los mercados. Empezó en la firma Dillon Reed en 1984. Ahí estuvo hasta que pasó al Departamento del Tesoro en 1990, con George Bush padre. Tras dejar el gobierno, se hizo socio en 1997 de The Carlyle Group, hasta 2005. Se estima que el patrimonio de Poweell alcanza una cifra superior a 110 millones de dólares.
Powell forma parte del consejo de gobernadores de la Fed (Banco Central de Estados Unidos o Fed) desde mayo de 2012. Fue nominado por Barack Obama. Está, por tanto, plenamente familiarizado con la estrategia de la Fed y ha trabajado con Yellen estos recientes años. Por este motivo no se espera que vaya a imponer un cambio radical de política. En el Tesoro tuvo como responsabilidad la supervisión de la banca y los mercados de deuda.
A diferencia de los otros nombres que estaban sobre la mesa, Powell es partidario de mantener una estrategia de retirada gradual de los estímulos. Trump, de hecho, dice abiertamente que quiere que los tipos de interés sigan bajos. El gobernador Powell no solo conoce el funcionamiento interno de la Fed y el plan en marcha para volver a la normalidad, además es favorable a relajar la regulación financiera.
Según Powell, "el sistema financiero, es de lejos más fuerte y resistente que antes de la crisis". Sin embargo, señala, "trabajaré con mis colegas para garantizar que seguimos vigilantes y estaremos preparados para responder ante cualquier cambio en los mercados o en la evolución del riesgo". También reconoció que las decisiones de la Fed afectan directamente a las familias, por eso asegura que dirigirá su misión de una manera objetiva y preservando su independencia.
Su nombramiento es, sin duda, la alternativa más continuista si la decisión era prescindir de Yellen (podría haber repetido mandato). El sector más conservador del Gobierno hubiera preferido al economista John Taylor, padre de una regla muy seguida en el ámbito de la política monetaria para calcular el nivel neutral de los tipos.
Trump, sin embargo, teme que un encarecimiento más rápido del precio del dinero reste efecto a la rebaja de impuestos que se negocia en el Congreso y dudan de su capacidad para lidiar con una crisis financiera. El elegido por el presidente, sin embargo, vuelve a poner de relieve la relación estrecha que hay entre la Fed y Wall Street.
No obstante, hay cierto temor a que se distancie de Yellen en cuestiones de regulación. Sobre ella, Trump ha dicho en el acto de nominación de Powell que agradece su trabajo. "Hemos trabajado 10 meses juntos. Ha servido con dedicación y devoción".
La última vez que un presidente no sirvió dos mandatos fue en 1979. Al sustituir a Janet Yellen, nominada por el demócrata Barack Obama, el republicano Donald Trump rompe con la tradición por la que el nuevo presidente mantiene al elegido por su predecesor. Lo hizo Ronald Reagan con Paul Volcker, después Bill Clinton con Alan Greenspan. El propio Barack Obama mantuvo a Ben Bernanke.
Trump no solo rompe con la práctica de dar continuidad al presidente de la Fed elegido por su predecesor, además elige a un candidato que no está formado como economista. Es algo que no pasaba desde hace 40 años. Powell, sin embargo, es una persona reconocida tanto por la comunidad de economistas como por los inversores. Está por ver, en todo caso, cómo el mercado interpretará sus palabras.
En todo caso, muchos analistas señalan que el momento del cambio es complejo. La Reserva Federal está comenzando a desprenderse de los títulos de deuda que fue acumulando durante la crisis financiera (ascienden a, nada menos, que 4,5 billones de dólares) En paralelo se dispone a subir tipos en diciembre. Aunque con el cambio Trump busca a alguien que se ajuste más a su doctrina, prefiere conservar la calma que se vive en Wall Street.
Si Trump hubiese optado por un cambio más radical, se corría el riesgo de que la volatilidad del mercado creciera ante la incertidumbre por el curso que iba a tomar la política monetaria.
Trump criticó a Yellen con dureza durante la campaña electoral, a acusarle de adoptar una estrategia favorable a los demócratas. El pasado verano, sin embargo, reconoció su trabajo al frente de la institución y la incluyó en la lista de candidatos. El republicano, en cualquier caso, está siendo muy consistente a la hora de tomar distancias de las políticas y las personas en los puestos clave de su predecesor.
No hay que dejar de señalar que los argumentos a favor de la reelección de Yellen eran evidentes: la recuperación económica estadounidense en curso; el reforzamiento del mercado laboral; la inflación está bajo control; y en los mercados existe total calma. A esto se le suma que comunicó de una manera clara y precisa el curso de su estrategia, para evitar sobresaltos innecesarios de los inversores en todo el mundo.
Sin embargo, su continuidad planteaba varios problemas políticos a Donald Trump: está eliminado a los nombramientos clave que hizo Barack Obama. Además, Trump es favorable a la desregulación financiera para impulsar el crédito. Janet Yellen, por tanto, no es la persona que se ajusta a su doctrina.
Ahora bien, sin duda, Yellen es la profesional que mejor entiende cuáles son las necesidades de la economía de EE UU. Se trata, además, una de las grandes expertas en el análisis de las fuerzas del mercado laboral. 

UNIÓN EUROPEA:

Por primera vez en una década, el Banco Central de Inglaterra ha subido los tipos de interés. El alza es de 0,25 puntos, hasta situarlos en el 0,50%. Después de años de rebajas, se ha dado un paso hacia una política monetaria normalizada. Sin duda, la decisión se ha adoptado en base a un desempleo bajo y una inflación más alta que en años recientes.
Sin embargo, “no es oro todo lo que reluce”, ya que también existen algunas previsiones negativas: el Brexit está afectando a las cifras de inversión y la salida de la Unión Europea está ocasionando efectos negativos en las expectativas económicas. La incertidumbre asociada la salida de la UE, además, está afectando al consumo doméstico. Todo ello, ralentiza el crecimiento económico.
Según el Comité de Política Monetaria del Reino Unido, habrá un crecimiento de su PIB del 1,7% al año durante los tres próximos ejercicios. Se trata de un desempeño sustancialmente inferior al 2,5% que ha sido la media en las últimas décadas, pero lo bastante alto como para generar inflación, debido a la incertidumbre del Brexit, la baja productividad y el escaso margen para aumentar las cifras de empleo.
Igualmente, el Banco de Inglaterra ha comunicado que mantiene el programa de compra de activos a su ritmo actual de 10.000 millones de libras. Ha señalado el Banco que la subida supone el inicio de un alza “gradual” del costo del endeudamiento. De la misma forma, ha señalado la institución, que se precisarán dos subidas más en los próximos dos años para, de esta forma, controlar la subida de los precios.
Lo cierto, es que la medida supondrá que alrededor de cuatro millones de hogares con hipotecas a interés variable deban enfrentarse a una subida del precio de su hipoteca. La autoridad monetaria calcula que cerca de dos millones de personas no han experimentado nunca una subida de los intereses desde que firmaron su hipoteca. La subida, no obstante, proporcionará un modesto aumento en las ganancias de 45 millones de ahorradores que se verán favorecidos por esa mejora los intereses que perciben.
Los tipos de interés en Inglaterra habían estado en el 0,5% desde mayo de 2009, cuando la institución los redujo por la crisis financiera global. Bajaron todavía más, al 0,25%, en agosto de 2016, poco después de que los británicos decidieran abandonar la Unión Europea en el referéndum celebrado en junio de ese año. El Brexit produjo tensiones en las Bolsas y la depreciación de la libra, por lo que el Banco de Inglaterra optó por aquel recorte de los tipos.
En estos momentos, con una tasa de paro del 4,3%, la economía británica ha resistido mejor de lo previsto los efectos de la negociación con Bruselas. Aunque el avance interanual del PIB es el 1,5% (más débil que en 2016), en términos trimestrales creció en el tercer tramo del año un 0,4%, por encima del 0,3% de los dos trimestres precedentes. Los precios han subido un 3%, y la autoridad monetaria espera que este mes alcancen un máximo del 3,2%, con lo que la subida de los tipos va en parte encaminada a evitar un alza excesiva del nivel de precios.
La subida de tipos en Inglaterra, aunque sea de forma suave, es un paso en el regreso a políticas monetarias anteriores a la Gran Recesión. El banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, ya tomó la decisión de comenzar a subir los tipos en diciembre de 2015. Los elevó un cuarto de punto y los situó entre el 0,25% y el 0,5%. Desde entonces, ha realizado otras dos subidas. El Banco Central Europeo, por su parte, mantiene todavía invariables los intereses en el 0%, su mínimo histórico. Mario Draghi apuntó en la última reunión del consejo de gobierno, la de octubre, que probablemente hasta 2019 no lleguen las subidas a la zona euro, aunque dependerá de la evolución económica.
Por otro lado, el posible estancamiento en la negociación del Brexit entre la Unión Europea y el Reino Unido, preocupa al Fondo Monetario Internacional (FMI):  la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha alertado frente a la “incertidumbre en que la recuperación no es completa”.
La Unión Europea tiene el gran reto de diseñar la salida de quien fuera uno de sus socios más poderosos, actualmente estancada, por lo que ha crecido la preocupación por un posible Brexit duro, desordenado, en el que entren en vigor las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMT) como único marco de relaciones comerciales, por la no existencia de un pacto alternativo entre el Reino Unido y la Unión Europea.
Lagarde señaló que “simplemente no puedo imaginar que eso ocurra. Porque ¿qué significaría para la propia gente, para los europeos que viven en Reino Unido o los británicos ubicados en la Unión Europea?”. Reclamó “un enfoque de las negociaciones más preciso para reducir la incertidumbre que, recalcó, está dañando al potencial de crecimiento económico”.
Port otro lado Mario Draghi, ha señalado la salida de las medidas monetarias extraordinarias, decidiendo la retirada gradual de las excepcionales medidas en las que se ha apoyado la economía europea durante los últimos años. Las armas con las que el BCE ha combatido la crisis financiera y de deuda soberana, primero; y el fantasma de la deflación, después.
Una decisión que era esperada y que supone un paso más hacia el fin del quantitative easing (QE) o programa de compra masiva de Obligaciones o valores representativos de deuda, sobre todo pública, que Draghi puso en marcha en marzo del 2015. Una decisión sin precedentes y puede que sea la más arriesgada que se haya tomado nunca en la eurozona.
En estos momentos el BCE está adquiriendo, nada menos, que una media de 60.000 millones de euros al mes. Compra, sobre todo, deuda soberana, aunque también de empresas no financieras, y otros productos como cédulas hipotecarias. De la magnitud de su actividad da buena cuenta el balance del Banco Central Europeo, próximo a los 4,5 billones. Es el doble de la cartera que disponía en marzo del 2015, cuando arrancaron las compras (equivale a una cifra equivalente al 142 % del PIB de la eurozona).
Pues bien, lo seguirá haciendo al mismo ritmo hasta que se acabe el año. Pero, a partir de enero se gastará la mitad: 30.000 millones de euros al mes. Y así durante nueve meses más. Hasta septiembre del año que viene. En total, otros 270.000 millones de euros.
Eso siempre que no haya novedades funestas en los riesgos que nos acechan, como el brexit; la situación en Cataluña; las elecciones italianas; el relevo al frente de la Reserva Federal...
Mario Draghi no termina de fiarse: por eso dejó abierta la posibilidad de incrementar nuevamente la cuantía o alargar la vida del programa si fuese necesario. Y eso que se congratuló de la “sólida y amplia expansión económica de la eurozona”. Pero en esta crisis no conviene bajar la guardia.
Ahora bien, respecto al tipo de interés no ha habido cambios, ni se vislumbran: “el consejo de gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos”, es la frase con la que la institución señala sus decisiones desde hace tiempo a este respecto.
Se deduce pues, que el tipo de interés oficial, ahora en un histórico 0 %, difícilmente subirá antes del año 2019. El año que verá el fin del mandato de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo.

ESPAÑA:

El servicio de estudios de BBVA ha advertido de que la economía española podría perder por Cataluña entre 0,2 y 1,1 puntos de crecimiento de su PIB en 2018, dependiendo del grado de incertidumbre que se genere, de cuánto tiempo se extienda ésta y de su contagio a otras regiones. O lo que es lo mismo, se podrían evaporar entre 2.000 y más de 12.000 millones del PIB español.
La entidad ya rebaja tres décimas sus previsiones de crecimiento para el año que viene debido a las tensiones políticas: del 2,8% al 2,5%. En cuanto a este año, también recorta el pronóstico del 3,3% al 3,1%, aunque estas dos décimas menos no se explican por la situación en Cataluña.
La crisis catalana ya está restando crecimiento del año que viene, a pesar de que todavía solo se detectan unos niveles de impacto relativamente contenidos. Para que se llegue a restar esa horquilla de hasta 12.000 millones, la incertidumbre debería prolongarse hasta finales de 2017. Y el daño podría superar incluso los 12.000 millones si las tensiones continuasen durante el próximo año.
El Gobierno también bajó tres décimas su estimación de crecimiento del PIB español por causa de Cataluña. Solo que esa modificación dejaba el crecimiento de 2018 en el 2,3% y no el 2,5%, si bien el ministro Guindos ha explicado que tras la aplicación del artículo 155 el efecto sería nulo y podría crecerse "incluso más del 2,5%". La Autoridad Fiscal ha calculado que el PIB podría perder hasta 1,2 puntos en 2018, Y el Banco de España ha estimado que podría costar hasta más de 2,5 puntos durante los dos próximos años. 
Igualmente, en relación a este 2017, el servicio de estudios del BBVA estima que el aumento del PIB será de dos décimas menos a consecuencia de la inesperada debilidad de las exportaciones registrada en los últimos meses, y a que el consumo de las familias está moderando su impulso.
El servicio de estudios de BBVA también alerta sobre una desaceleración del turismo, "posiblemente por factores estructurales". Parte del extraordinario crecimiento registrado en los últimos años se debe a la inestabilidad que existía en otros destinos del Mediterráneo más baratos. En tanto que esa inestabilidad se corrija, España podría ir perdiendo pujanza. Y eso ya se está plasmando en las cifras. La entidad resalta que durante el último año se ha producido una ralentización de los ritmos de crecimiento: "el sector turístico podría estar acercándose a niveles de saturación, particularmente en los destinos tradicionales de playa". 
Por otro lado, se han conocido los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) del INE correspondiente al tercer trimestre: sus resultados han sido buenos, ya que se han creado 235.900 empleos, por lo que el número de ocupados supera los 19 millones de personas.
La cifra anterior supone que, desde el primer trimestre de 2014 (cifra más baja de ocupados) se han recuperado 2,09 millones de empleos. No obstante, aún quedarían por crear otros 1,7 millones de empleos perdidos, tomando como referencia el récord histórico de 20,75 millones alcanzados en el tercer trimestre de 2007, en vísperas de la crisis.
El empleo temporal, según la EPA analizada, ha aumentado en 148.900 asalariados, mientras que el indefinido sólo ha subido en 67.500 personas.
La tasa de desempleo está situada en el 16,3% (más de 16 personas que quieren trabajar no lo consiguen). Aunque esta tasa está por encima de la media europea.
Por otro lado, el Banco de España advierte de las terribles consecuencias económicas que pueden tener las tensiones políticas en Cataluña si estas persisten a medio plazo. En un informe de riesgos para la estabilidad financiera publicado por la entidad, se afirma que la economía española podría perder por culpa de la crisis catalana entre 0,3 y algo más de 2,5 puntos de PIB en dos años, es decir, tendría un coste entre 3.000 y más de 27.000 millones. En el peor de los escenarios, el organismo subraya que se podría evaporar hasta un 60% de todo el crecimiento proyectado para los años 2018 y 2019. Además, Cataluña corre el riesgo de llevarse la peor parte y entrar directamente en una recesión.
 "La incertidumbre generada a raíz del desafío independentista en Cataluña podría traducirse asimismo en un menor nivel de actividad y empleo en los próximos meses". Y el informe explica con detalle cómo ocurriría el proceso: "Podría deteriorar la confianza de los agentes económicos y, por esta vía, afectar a sus decisiones de gasto e inversión. Además, la incertidumbre y los problemas de confianza podrían propiciar un endurecimiento de las condiciones de financiación para el conjunto de sectores residentes". Incluso señala que "los mercados financieros españoles ya han presentado una evolución comparativamente menos favorable, en parte como consecuencia de la incertidumbre generada por las tensiones políticas en Cataluña".
Los equipos técnicos del Banco de España dibujan básicamente dos escenarios. Uno más benigno en el que la incertidumbre se mantiene en los niveles vistos durante el tercer trimestre y esta no va más allá de 2017. Por lo que en este se deduce que las tensiones acabarían con las elecciones del 21 de diciembre. Bajo esa hipótesis, el coste acumulado podía llegar a las tres décimas de PIB, es decir, unos 3.000 millones de euros, durante los años 2018 y 2019.
El otro supuesto más adverso, en el que el conflicto se prolonga durante los dos próximos años y alcanza unos niveles de estrés similares al inicio de la crisis de 2008 o a cuando la economía española estuvo al borde del rescate allá por 2012. En ese caso el daño para la economía podría dispararse hasta algo más de los 2,5 puntos de PIB, es decir, más de 27.000 millones de euros. "Este último escenario comportaría una reducción de cerca del 60% del crecimiento considerado en el escenario base para el conjunto de la economía española y una recesión de la economía catalana durante buena parte del horizonte analizado", afirma el informe. 
No obstante, señala el informe que son riesgos hipotéticos "a título meramente ilustrativo y provisional", de hasta dónde podrían llegar las cosas si se intensifica o enquista el desafío soberanista. No son previsiones y, por tanto, podrían perfectamente no ocurrir. "En todo caso, permiten evidenciar los significativos riesgos y costes económicos de la situación provocada por las iniciativas independentistas en Cataluña. La pronta normalización de esta situación podría mitigar la incidencia de los riesgos para la economía analizados”.
En todo caso, el informe coloca además a Cataluña como uno de los principales riesgos para la estabilidad financiera y bancaria de España. Por una parte, el organismo cita como riesgos los problemas de rentabilidad de la banca y un posible ajuste brusco de los mercados por motivos geopolíticos o por unas bajas expectativas de crecimiento. Y, a renglón seguido, añade: "adicionalmente a los dos factores señalados, existe otro factor de riesgo a tener en cuenta, que es la tensión política en Cataluña y sus eventuales repercusiones sobre las condiciones de financiación en los mercados de capitales y sobre el conjunto de la economía española".
Simplemente, por citarlo, apuntan fuentes financieras, que en los días posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre se estuvo muy cerca de una situación de riesgo de “corralito”. Ante el riesgo de quedarse fuera del paraguas del BCE, los bancos catalanes sufrieron una severa fuga de depósitos. Y ello les obligó a cambiar su sede para garantizar ante depositantes e inversores que seguirían bajo el amparo del eurobanco. Solo así lograron mitigar la sangría.

MERCADOS:

En este momento, ya hay más de 2.000 empresas menos con sede social en Catalunya, un Ibex 35 que, sin grandes oscilaciones a lo largo de estas semanas, ha acabado subiendo desde la jornada siguiente al referéndum del 1 de octubre y una prima de riesgo en retroceso.
Es el resumen del comportamiento de los mercados un mes después de esa consulta. El referéndum marcó el inicio de la fase más crítica de la crisis institucional catalana y llevó al conflicto a las portadas de los medios internacionales tras las imágenes de las cargas policiales del 1-O.
El efecto más palpable de esta crisis ha sido el traslado de un total de 1.883 empresas que han trasladado su sede social desde Catalunya a otras regiones de España entre el 2 y el 30 de octubre, según el balance diario que ha facilitado el Colegio de Registradores Mercantiles de España.
Tras la entrada en vigor de las medidas del artículo 155 de la Constitución, la convocatoria de elecciones anticipadas en Catalunya y la destitución del Ejecutivo de Carles Puigdemont, según la agencia de calificación de riesgos S&P, ha reducido las probabilidades de una escalada de la tensión en Cataluña a corto plazo, siempre que se dé una aplicación "ordenada" del 155. S&P considera que la actividad económica en España sigue mostrándose fuerte.
Los últimos acontecimientos en Catalunya, según su análisis, no deberían tener un impacto inmediato sobre el rating de la deuda de España ni sus perspectivas, aunque las tensiones ya existentes en la región pueden provocar una caída sostenida en los negocios y en la confianza del consumidor en los próximos meses, especialmente en Catalunya, aunque, se añade, que esas consecuencias económicas aún no han emergido.
A lo largo del mes de octubre, y tras un decreto exprés aprobado por el Gobierno central para facilitar esa decisión, han movido su sede social fuera de Catalunya seis de las siete empresas catalanas del Ibex 35 (sólo se ha quedado Grifols), incluyendo a dos emblemas como Caixabank y Sabadell.
El Ibex 35 se ha revalorizado desde el 2 de octubre un 2,6%. Ha cerrado el mes en su nivel más alto desde agosto tras avanzar un 1,3% en octubre y acumular una subida del 12,5% desde enero, ligeramente superior a la del Eurostox 50.
Los valores del Ibex que mejor se han comportado desde el 2 de octubre han sido Cellnex (una de las empresas que trasladaron su sede a Madrid), con una subida del 10,5%; la multinacional ArcelorMittal (cuya matriz está en Luxemburgo), con un avance del 10%; Siemens Gamesa (+12,16%) y Grifols (+9%). En el lado contrario, destaca el retroceso de Dia, con un 14,2% desde el 2 de octubre, y que la semana pasada presentó unos resultados por debajo de lo esperado. Entre los bancos, sólo Caixabank ha retrocedido ligeramente (0,84%).
Por su parte, la prima de riesgo se situaba a finales de octubre en el nivel más bajo desde el 19 de septiembre al alcanzar los 109 puntos básicos, frente a los 124 puntos del pasado 2 de octubre y lejos de los 136 puntos que llegó a alcanzar a lo largo del mes pasado.
En cualquier caso, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha señalado que la prolongación de la crisis institucional puede tener consecuencias "notables" sobre los mercados y la actividad económica.
Concretamente, apunta en su última Nota de Estabilidad Financiera que en los mercados se puede producir un "endurecimiento" de las condiciones de financiación de los agentes y una "pérdida de confianza" que den lugar a descensos de las cotizaciones y a "rebrotes puntuales" de la volatilidad.

EMPRESAS:

El Banco Santander ganó 5.077 millones de euros en los primeros nueve meses, un 10% más que el mismo periodo del año anterior, tras destinar 515 millones a cargos extraordinarios, según la entidad. Los ingresos del grupo subieron un 10% mientras que los gastos lo hicieron en un 7%. En ocho de los diez mercados principales tuvo incremento de ingresos.

La presidenta del banco, Ana Botín, ha declarado que: "estamos muy contentos con los avances conseguidos desde que compramos Banco Popular en junio. Hemos ampliado el capital necesario, alcanzado un acuerdo para la venta de los activos inmobiliarios y recuperado más de 10.000 millones de depósitos de clientes". La entidad inyectó 13.000 millones para frenar la fuga de depósitos, que alcanzó los 20.000 millones en total. El Santander compró el Popular por un euro con una aportación de recursos propios de 2.000 millones procedentes de los accionistas y parte de los bonistas que perdieron su inversión.

miércoles, 11 de octubre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A OCTUBRE 2017


La incertidumbre es la peor compañía para las decisiones de los agentes económicos, y el desafío separatista de Cataluña puede afectar a la situación económica española.
El miedo del dinero se acelera en cuestión de segundos: ha caído la cotización en la Bolsa de los bancos catalanes y, alguno, ya ha cambiado de sede social ante el temor de perder el paraguas del BCE y del Fondo de Garantía de Depósitos. Se anulan las reservas turísticas a Barcelona, y abandonan Cataluña las sedes de las grandes compañías.
ESTADOS UNIDOS:
Según la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, la economía estadounidense ha crecido durante el segundo trimestre de este año a una tasa interanual del 3,1%. Se trata del mayor crecimiento económico en este año 2017.
La Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos), una vez cumplidos ya diez años de la crisis financiera, momento en que se inició con extrema urgencia la bajada de las tasas de interés, ha avisado que durante este mes de octubre, comenzará a desprenderse de los activos que ha ido acumulando con sus ingentes compras de activos enmarcadas en sus excepcionales medidas de expansión cuantitativa de ayuda a los bancos y al sistema financiero.
Se estima que la Reserva Federal dispone de una cartera de Obligaciones adquiridas, en torno a los 4,5 billones de dólares, frente a una cifra previa a la crisis que no llegaba al billón de dólares.
Probablemente, comience vendiendo a un ritmo mensual de 4.000 millones de dólares en bonos hipotecarios.
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha señalado que están bastante equilibrados los riesgos de la operación de desprenderse de tan ingente volumen de activos, inundando los mercados. Muestra una visión optimista respecto a la situación de la economía de Estados Unidos.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, el aumento que tuvo lugar en el pasado mes de agosto se diagnostica por la Fed como “temporal”, señalando que es consecuencia del encarecimiento de los combustibles por la suspensión de las operaciones de refinado en la zona de Houston, con motivo del huracán Harvey. La previsión de la Reserva Federal, es que la inflación vuelva al nivel de la estabilidad de precios a medio plazo.
Las previsiones apuntan a que los tipos a largo plazo lleguen como mucho al 3%, y que se reduzcan los activos adquiridos mediante su venta, a algo más de la mitad.
EUROZONA:
Los bancos centrales más importantes del mundo, dieron una enorme “barra libre” de liquidez a la banca. Rebajaron los tipos de interés hasta llegar a tasas negativas. Todo ello, sin duda, como consecuencia del pánico a que se materializase una nueva Gran Depresión como la sufrida en el 29 del siglo pasado.
Las autoridades monetarias se atrevieron incluso a acometer las medidas menos ortodoxas y más condenadas por la teoría monetaria tradicional: comenzó la Reserva Federal estadounidenses con un programa de compra de activos para tratar de reanimar a la economía global y, posteriormente, el resto de los más grandes bancos centrales pasaron a acometer esas mismas medidas.
Incluso el BCE, que llegó tarde a casi todo por las dudas y oposición alemana, pero que una vez embarcado en esas políticas ahora no quiere abandonarlas para no debilitar una recuperación que, ahora sí, es la más sólida en una década.
Pues bien, el presidente Mario Draghi, frente a las expectativas de que hubiera novedades ya durante el pasado junio, ha estado pidiendo “paciencia y perseverancia”.
Los agentes esperaban novedades en junio, pero en la reunión del BCE en Sintra, se acordó seguir en la misma situación.
Finalmente Draghi ha preparado ya el terreno para retirar las medidas excepcionales, y que será “recalibradas” durante este mes de octubre. Aunque el presidente del BCE, dejó claro que retrasará una vez más la retirada si algo se tuerce: en particular, el tipo de cambio del euro.
La realidad es que la situación el BCE es difícil: el Producto Interior Bruto, el empleo, la confianza y las exportaciones van bastante bien y, en ese sentido facilitan la retirada de la medidas del BCE. Pero, en definitiva, las consecuencias de la Gran Recesión siguen latentes. La inflación está lejos del objetivo. Y el euro complica las cosas: una moneda más fuerte perjudica las exportaciones, dificulta la subida de precios (por el petróleo, más barato en euros debido a la apreciación de este) y endurece las condiciones financieras… todo ello, en contraste con una banca que continúa auxiliada por la “respiración artificial”.
El BCE viene comprando 60.000 millones de euros cada mes, dentro de un programa que expira el próximo diciembre. Si el euro da una tregua, los analistas esperan una rebaja del volumen mensual de compras, con una extensión del horizonte del programa de al menos seis meses. Draghi negó que ese programa (que ha gastado 2,3 billones desde 2015) haya contribuido a hinchar burbujas. Reiterando que el Programa de Expansión Cuantitativa (QE) “no tiene efectos negativos”, a pesar de la alergia que provoca en Alemania. “No hay evidencias que justifiquen esa angst (angustia) suya”, espetó con gran ironía ante las reiteradas preguntas de la prensa alemana.
En la última reunión del  Banco Central Europeo se decidió mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%. También dejó sin variación la facilidad de depósito el -0,4% (cantidad que los bancos que depositan dinero en el BCE deben pagarle) y la de crédito, en el 0,25%.
Respecto al programa de compras llamado ‘quantitative easing’, QE, se mantiene en unas compras netas de deuda de 60.000 millones de euros mensuales hasta el final de diciembre de 2017, o incluso “hasta una fecha posterior si fuera necesario”.
Por otro lado, Mario Draghi ha revisado al alza las previsiones de crecimiento de la zona euro para 2017: desde el 1,9% hasta el 2,1%. Y para el próximo 2018 la mantuvo en el 1,8%.
En cuanto a la inflación, la perspectiva sigue en el 1,5% de cara a este 2017, pero para el próximo año 2018 se fijó la subida de los precios en el 1,2%, una décima menos de lo anteriormente previsto.
Realizadas las elecciones alemanas,  Mario Draghi ha lanzado un mensaje de optimismo, sin dejar de citar a los desafíos y riesgos que todavía nos acechan: la economía del euro crecerá por encima de la media de estos últimos años, pero aún es “pronto para cantar victoria”, Afirmando que “Europa necesita aún los estímulos monetarios del BCE para terminar de cicatrizar de las heridas de la crisis”.
Respecto a Alemania, dónde la elegida Angela Merkel puede tardar meses en formar Gobierno, Draghi le señaló que "son necesarios pasos decisivos para reforzar la gobernanza de la Unión Monetaria. Hay que hacer los deberes y se debe reformar la eurozona o la próxima crisis puede acabar con el euro”.
La realidad, es que el presidente del BCE ha lanzado mensajes a Alemania, cuyo Gobierno ha criticado las políticas expansivas y los tipos de interés negativos del BCE (se ha llegado a acusar a Draghi del ascenso de los ultras). Frente a ello, Draghi propone "paciencia y persistencia": en una larga comparecencia ante la Eurocámara, arengó a los diputados alemanes y dejó claro que la eurozona "aún necesita estímulos". Draghi perece no tolerar que nadie le meta prisas.
Por otro lado, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), Daniele Nouy, ha declarado que “sobran bancos en Europa y algunos siguen trabajando sin la rentabilidad mínima que reclaman los supervisores. Y este camino puede conducir a otra crisis”.
En ese mismo acto, Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, apuntó a continuación, que la rentabilidad media del sector está en el 5%, cuando el coste del capital es del 10%, por lo que también abogó por la reducción de bancos.
Según Nouy. "el chocolate es bueno con moderación, pero en grandes cantidades es nocivo. Con el sector bancario también sucede lo mismo: si crece demasiado somete a la economía y eso es nocivo para las entidades y la propia economía. Un sector financiero demasiado grande es como una droga para la economía porque facilita que esta esté excesivamente endeudada, lo que favorece la creación de burbujas”.
Según Nouy, durante la Gran Recesión, "solo han desaparecido el 20% de los bancos; el sector ha perdido 300.000 empleados de 1,9 millones que aglutina. Los activos bancarios en 2012 eran una cifra equivalente al 314% del PIB de la Unión Europea, y ahora son el 280% del PIB, por lo que sigue siendo demasiado grande. En EE UU los bancos representan el 88% del PIB, si bien los mercados de capitales financian más la economía que las entidades europeas". 
Señaló, que la ruta para reducir el sector "es que las entidades dejen de existir o que se fusionen. Las ayudas de los contribuyentes evitaron que los bancos débiles salieran del mercado porque no cayeron", ha afirmado, en una acusación que se podía dirigir a varios países del norte o sur de Europa. Comentó que el sistema de resolución europea garantiza que el sistema no colapse aunque caigan varios bancos.
Nouy postuló por “fusiones valientes”, pidiendo que se hagan también entre entidades de diferentes países. "Son complejas, caras, arriesgadas y requieren espíritu aventurero porque las incertidumbres prevalecen. Algunos bancos dudan de la calidad de los activos de sus competidores, y existen incertidumbres como la digitalización y la utilidad de las redes de sucursales, además de las barreras lingüísticas o culturales".
Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, afirmó que compartía con Nouy "la preocupación por el exceso de capacidad del sector y que se precisa una corrección ordenada para que las entidades ganen eficiencia". Afirmó que el sector se ha reforzado con 310.000 millones, el 25% PIB, con saneamientos durante la crisis, pero la rentabilidad es baja. "Los datos no son complacientes, la rentabilidad sobre recursos propios está en el 5%, algo más de la media de la UE, pero es escasa para cubrir el coste de capital, que se sitúa en el 10%. Esto ocurre por problemas temporales, como los tipos de interés, pero hay factores que seguirán con el paso del tiempo".
No obstante, Alonso también insistió en que los bancos tienen otros problemas, como recuperar la confianza y la reputación "que se perdieron durante la crisis tras algunas políticas comerciales que practicaron los mismos. Es su reto, en un mundo digital donde se premia la rapidez y la calidad de servicio".
ESPAÑA:
Durante los ocho primeros meses de este año, el incremento de la recaudación tributaria ha contribuido a reducir un 32,6 % el déficit estatal hasta situarlo en el 1,84 % del PIB (por encima del 1,1 % del PIB fijado como meta para el conjunto del año).
El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de ejecución presupuestaria con varios horizontes temporales: del conjunto de las administraciones públicas en el segundo trimestre, de todas las administraciones salvo las locales hasta julio y del Estado hasta agosto.
Las cifras más completas, las del segundo trimestre, reflejan que el déficit público cerró junio en 25.108 millones de euros, un 2,15 % del PIB, cuando el objetivo para el conjunto de 2017 es del 3,1 %.
Por subsectores, el déficit de la administración central se situaba en el 1,06%; el de las comunidades autónomas, en el 0,7 % (su objetivo es del 0,6 %), y el de la Seguridad Social en el 0,53 % (su objetivo es del 1,4 %), mientras que las corporaciones locales se anotaban un superávit de 1.874 millones, el 0,16 % del PIB, cuando su meta teórica es el equilibrio presupuestario.
Si se incluye el impacto de las ayudas a la banca, el déficit público hasta junio asciende a 25.452 millones, un 2,18 % del PIB.
Más completos, al incluir julio, son los datos de ejecución presupuestaria sin contabilizar las corporaciones locales, que afloran un déficit de 26.940 millones, un 2,31 % del PIB, sin incluir las ayudas a la banca, que en este periodo tuvieron un impacto de 1.977 millones.
En ese momento, la Administración Central tenía un déficit del 1,83 % del PIB, y los fondos de la Seguridad Social del 0,48 % del PIB, mientras que las comunidades autónomas lograban un superávit de 35 millones gracias al impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015.
Nueve comunidades autónomas cerraron julio con superávit; siete, con déficit, y una, en equilibrio presupuestario.
Los datos más actualizados son los del déficit estatal, que en los ocho primeros meses del año se redujo en un 32,6 %, hasta 21.502 millones de euros, lo que equivale a una cifra equivalente al 1,84 % del PIB.
Esta reducción del déficit obedece en parte a los mayores ingresos (crecieron un 5 %), en particular los tributarios, que sumaron 98.243 millones (un 7,3 % más).
El Estado recaudó en estos ocho meses un 23,9 % más que en 2016 en concepto de impuesto de sociedades, una cifra que muestra el impacto de los cambios en los pagos fraccionados y de la liquidación de 2016.
También aumentó la recaudación del IRPF (un 2,2 %) y del IVA (un 5,8 %), aunque disminuyeron los ingresos por cotizaciones sociales (un 2,7 %), a lo que se suma el impacto de la liquidación definitiva del ejercicio 2015, que ha sido favorable a las comunidades autónomas.
El capítulo de gastos también ha contribuido a la reducción del déficit, con un descenso del 3,6 %, después de que hayan mermado las transferencias entre administraciones públicas (un 2,5 %), el pago de intereses (un 6 %), y la aportación a la Unión Europea por IVA y RNB (transferencia, por parte de los Estados miembros, de un porcentaje uniforme de su Renta Nacional Bruta, que se fija cada año en el marco del procedimiento presupuestario). El monto por IVA y RNB ha ascendido al 13,6 %.
Desde finales de la década de los noventa, el recurso propio basado en la RNB se ha triplicado y en 2015 representaba el 68,9 % de los ingresos de la Unión.
Disminuye también el gasto corriente (un 10,7 %, en parte por la ausencia de gastos electorales), y la remuneración de los asalariados (un 3,2 %, por el impacto de la devolución de la mitad de la paga extra de 2012 en el ejercicio 2016).
En todo caso, la segunda mitad de este año 2017, va a estar marcada por la desaceleración. Ya que si bien, El PIB español mantiene un buen ritmo de crecimiento (superior al de otras economías europeas) se está perdiendo fuelle.
La moderación en el consumo privado, y la propia revisión de las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), señalan cierto empeoramiento del PIB al cierre de 2017. En todo caso, se espera un crecimiento del PIB español este ejercicio de un 3,1% (alcanzará una cifra de 1,18 billones de euros).
Detrás de lo descrito, un aspecto muy relevante es la subida del precio del petróleo y de los carburantes.
Ahora bien, preocupan las consecuencias económicas que generan la incertidumbre y las fuertes tensiones políticas en Cataluña, como consecuencia de la amenaza de la declaración unilateral de independencia.
El Banco de España advierte de sus graves y palpables repercusiones económicas: “respecto a los riesgos que rodean a las proyecciones de crecimiento del PIB, en el plano interno, las tensiones políticas en Cataluña podrían afectar eventualmente a la confianza de los agentes y a sus decisiones de gasto y condiciones de financiación", si bien según el Boletín trimestral del Banco de España, “por ahora el impacto todavía no se ha materializado, ni siquiera en los movimientos (fugas) de depósitos bancarios”. Aspecto este, al menos dudoso, que en parte justifica las decisiones de cambio de sede de los dos grandes bancos catalanes.
El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, refiriéndose a un fabricante de automóviles, ha señalado que se estaban deteniendo inversiones en Cataluña de esa multinacional. En igual sentido, se han pronunciado Joaquín Gay de Montellá, el presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana. O el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane. Los dos han alertado de que ya se están parando inversiones pese a no citar ningún caso concreto.
En realidad, se trata de aspectos más bien futuribles. Si bien, al ritmo vertiginoso que estamos viviendo se contemplan como relativamente próximos.
¿Y cómo comenzaría el proceso de deterioro?
Sin pretender hacer un análisis exhaustivo de los amplios e innumerables efectos, que desde luego, no son objeto principal de este análisis, en un primer lugar, afectaría a la prima de riesgo soberana, que se trasladaría al resto de tipos de interés. El impacto dependería de la magnitud del endurecimiento de las condiciones financieras. Solo una subida de cien puntos básicos en los tipos tendría un coste neto para las Administraciones Públicas de unos 4.000 millones de euros en intereses durante un periodo de tres años.  
Igualmente, el Banco de España, ha señalado que el empuje del petróleo barato o de los estímulos monetarios del BCE irán, poco a poco, perdiendo fuelle: "se espera que el desvanecimiento gradual de algunos impulsos expansivos que han estimulado transitoriamente la recuperación de la economía española propicie una moderación del avance del producto".
Cita el supervisor otra causa: una moderación del gasto en el consumo de los hogares, porque durante los últimos trimestres estos habían realizado compras que habían dejado aparcadas durante la crisis y que, a corto plazo, no se repetirán. También menciona el final de las caídas del precio de la energía, que deja de aportar mayor renta real disponible a las familias.
El servicio de estudios de la entidad también se refiere al posible impacto de la revalorización del euro: "se estima que la apreciación reciente del tipo de cambio efectivo del euro tendrá un cierto impacto negativo sobre la evolución de la actividad y la inflación, que tenderá a verse contrarrestado, a efectos del escenario central de las proyecciones, por el fortalecimiento más reciente del entorno exterior de la economía española y, en especial, del área del euro".
El Banco de España considera que la creación de empleo continuará por una senda positiva, aunque, eso sí, con algo menos de vigor: “se prevé que los elevados crecimientos del empleo observados en los últimos años se moderen conforme transcurra el período de proyección, en línea con la evolución esperada para la actividad. El aumento de la ocupación generará disminuciones adicionales de la tasa de paro, cuyo nivel se situaría por debajo del 13% a finales de 2019".
Según sus previsiones, la tasa de paro en España cerrará este año en el 16,3%. Y al término de 2018 se situará en el 14,4%.
En lo que se refiere a los precios, según ha adelantado el INE, han subido en el mes de septiembre en el 1,8% interanual (dos décimas más que en agosto).
El organismo señala que la subida de precios se debe a la de la partida de alimentos y bebidas no alcohólicas, que descendieron en el mismo mes del año pasado. El dato se aleja un poco de las previsiones del Gobierno, que confía en que la inflación se acerque al final de año al 1%.
Si se confirma el dato adelantado por el INE, sería la mayor subida interanual de precios en un mes de septiembre desde 2012. Además, el índice encadena, con el de septiembre, 13 meses en positivo. La tasa de inflación se situó en el 1,8% interanual merced a una subida mensual de los precios del 0,2% en septiembre, que contrasta con el dato neutro de hace un año.
Al ser un adelanto del índice, el INE no desglosa los datos de los distintos productos que integran la cesta con la que se elabora la tasa de inflación y por tanto, no se puede saber qué partidas se han encarecido y cuáles se abaratan. Por el momento, el instituto estadístico se limita a señalar que han tirado del índice hacia arriba el grupo de los alimentos y bebidas no alcohólicas. En septiembre de 2016, los precios de estos productos cayeron un 0,9 en tasa mensual, mientras que este año han subido, según señala el Instituto. Este grupo de productos, que incluye los alimentos frescos, de precio muy volátil, fue uno de los que frenó la inflación en el mes de agosto.
El índice de precios armonizado, el que se elabora con los mismos criterios en todos los países de la UE para poder hacer comparaciones, se situó en septiembre en el 1,9%, una décima menos que en agosto. Se sitúa, por tanto, dentro de los objetivos del BCE, que persigue una inflación cercana pero inferior al 2%.
En otro orden, aunque en este momento no se ha producido una fuga de depósitos notable debida al desafío secesionista de la Generalitat de Cataluña, el Banco de España y a las entidades de crédito más importantes de Cataluña se han visto obligadas a mantenerse alertas frente a este grave problema por los riesgos que comporta. Así que se han puesto al día y reforzado sus planes de contingencia de liquidez ante una eventual salida de ahorros.
Técnicos del Banco de España vigilan estrechamente la liquidez frente a salidas reseñables del ahorro depositado en los bancos de Cataluña. Esto es lógico, ya que el Banco de España es garante de la estabilidad financiera del sistema.
Hay que evitar que cunda el pánico entre la clientela de forma irracional. De ahí que se hayan lanzado mensajes de tranquilidad: “jurídicamente todavía no ha cambiado nada”, pero en el sector se reconoce que por ahora solo se están registrando preguntas de clientes preocupados en las sucursales y cierres de cuentas o traspasos puntuales de ahorros a otras entidades.
En este momento no existe una tendencia alarmante: los bancos con sede en Cataluña insisten a los clientes más preocupados que en cualquier situación estas entidades harán el movimiento necesario para seguir bajo el paraguas del Banco Central Europeo (BCE), lo que da una garantía total a los depósitos. Cabe recordar que estas entidades, gracias al cambio legislativo introducido por el Gobierno, pueden cambiar su sede social de Cataluña a otra ciudad fuera de esta región en 24 horas.
Todo esto explica los movimientos que ya se han producido de cambio de sede central en el Banco Sabadell y en Caixabank, que han abandonado Cataluña.
En relación al empleo, el paro registrado (aquellos que acuden a inscribirse como desempleados demandantes de empleo en las Oficinas de Empleo) creció en 27.858 personas. En cambio, el mercado laboral mantuvo su buen tono gracias al comienzo del curso escolar: la afiliación en la educación tiró de las altas en la Seguridad Social y el incremento total de cotizantes fue de 26.318.
Más allá de los datos mensuales, la tendencia de recuperación se mantiene. El instituto público gana cotizantes a un ritmo del 3,5% al año, hasta llegar a una media del 18,3 millones; y el paro baja al 8,3%, hasta los 3,4 millones.
La alta estacionalidad en la economía española, y con ella los altibajos en el empleo y la contratación, está instalada en casi todas las ramas de actividad. Esto se ha observado con claridad en septiembre, un mes en que acaba la temporada turística y comienza el curso escolar. La traducción al mercado laboral es que, según el Ministerio de Empleo, cayó la afiliación en hostelería, unos 44.500 afiliados menos, y la aumenta en educación en 52.605. El empuje de esta última permitió que la Seguridad Social ganara cotizantes el mes pasado.
Por todo ello, el mercado laboral en septiembre mantuvo una buena tendencia. La creación de empleo sigue creciendo a un ritmo alto y ya se mantiene de esta forma durante casi cuatro años.
En el último año se han afiliado unos 600.000 (un 3,52% más). Este porcentaje supone una ligera mejoría, siete centésimas, sobre el marcado en agosto tras unos meses de un ligerísimo freno.
El pasado septiembre pone de relieve, que si bien se firman cada mes alrededor de dos millones de contratos, en lo que va de año se han suscrito casi 16 millones, los contratos fijos apenas representan un 8,9% del total.
Ahora bien, a falta del último trimestre del año, mucho tendrían que cambiar las cosas para que este ejercicio no concluya con bastantes más de 20 millones de contratos suscritos, una cifra que superará el récord que ya se marcó el año pasado.
Más del 90% de los contratos son temporales, el 38% de tiempo parcial, lo que según los sindicatos significa “un abuso injustificado” de estos contratos.
La patronal CEOE, por su parte, mostró su esperanza en que la recuperación laboral se consolide en otoño “y no se vea afectada por situaciones de incertidumbre”.
Por otro lado, el gasto en prestaciones contra el desempleo sigue bajando. Hasta el pasado agosto, el servicio público de empleo había gastado 11.669,5 millones de euros, un 7% menos que en el mismo periodo del 2016.
Esta reducción está directamente relacionada con la caída del número de beneficiarios. En agosto había 1,9 millones de parados con algún tipo de ayuda, y la tasa de cobertura se situaba en el 59,2%.
MERCADOS:
La crisis catalana ha irrumpido con fuerza en los mercados. Tras unos días de calma bursátil, el Ibex ha llegado a registrar su mayor caída desde el 24 de junio de 2016, después del referéndum en el que los británicos decidieron su salida de la Unión Europea. 
Los valores más castigados fueron los catalanes CaixaBank y Sabadell, con descensos en torno al 5%, en un día de tranquilidad en las Bolsas europeas. El desafío independentista también repercutió en la deuda española, cuya prima de riesgo subió cinco puntos básicos, hasta los 133. Los analistas temen futuras convulsiones ante una crisis política de consecuencias incalculables.
La realidad, es que el Ibex, ha estado en mínimos. Las casas de análisis han improvisado informes tratando de calibrar los efectos en los mercados de la mayor crisis política a la que se ha enfrentado la democracia española en sus cuatro décadas de historia.
Días después del 1 de octubre, la Bolsa española perdió los 10.000 puntos por primera vez en más de medio año, muy lejos ya del máximo de 11.250 alcanzado el pasado mes de mayo.
Respecto al mercado del petróleo, la cotización del barril de Brent, el de referencia en Europa, ha llegado a caer hasta los 58,5 dólares. Pese a la caída desde el pasado 30 de agosto no ha dejado de subir casi cada día, alcanzando niveles desconocidos desde julio de 2015. Fue entonces, hace más de dos años, cuando tocó los 60 dólares por última vez.
El referéndum de independencia del Kurdistán iraquí, ha sido la última causa de la subida de los precios.
En todo caso, el posible aumento de los límites a la producción por el lado de la oferta y una mayor demanda por el buen momento económico contribuyen a la escalada de precios.
El pasado 30 de agosto, el barril de crudo Brent se pagaba a 50,86 dólares. En menos de un mes el incremento ha sido superior al 15%. Hace apenas tres meses, el 21 de junio, se registraba el mínimo anual, 44,82 dólares. Desde entonces, la subida es de más del 30%.
También coopera a la subida, el recorte real acordado en noviembre de 2016 por los países productores, tanto de la OPEP como externos. Entonces decidieron reducir la producción 1,8 millones de barriles diarios, hasta alrededor de 32 millones, para lograr un aumento del precio. La decisión, prorrogada en julio de este año hasta marzo de 2018, empieza a dar sus frutos, toda vez que los implicados “han aumentado el grado de cumplimiento” de sus promesas.
También han contribuido otros factores, como el paso del huracán Harvey, que paralizó las refinerías de Texas, que concentran un tercio de la capacidad de refino de Estados Unidos, y obligó a parar a muchas plataformas petrolíferas del Golfo de México. Además, México anunció que en julio su producción había bajado de 2 millones de barriles por primera vez desde 1980, por la crisis de su industria.
No obstante, en esta situación, con precios rondando los 60 dólares, se podrían activar algunas producciones que contribuirían a aumentar la oferta y, por tanto, a retener las subidas.
EMPRESAS:
Gas Natural Fenosa también aprobó cambiar su sede social desde Barcelona a Madrid. Se tomó esa decisión, según informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), "ante la situación política y social que está viviendo Cataluña y debido a la inseguridad jurídica que ello genera, y en tanto se mantenga esa situación".
La energética, participada por Criteria (propiedad de La Caixa), aprobó el traslado la misma tarde en que CaixaBank decidió trasladarse a Valencia "ante la actual situación política y social en Cataluña". Fuentes del grupo explicaron que el traslado se ha planteado como medida temporal para hacer frente al contexto de inestabilidad política actual. La decisión fue adoptada sin voces discrepantes en el Consejo de Administración y ante el riesgo de que la situación de inestabilidad provocara una huida de capital en la empresa dado el alto nivel de inversores internacionales que hay entre su accionariado.
Además, la posibilidad de que la situación en Cataluña se complicara ha inquietado a las agencias de calificación de riesgos. La decisión no fue fácil, puesto que, con 174 años de historia, Gas Natural es una de las empresas más emblemáticas de Barcelona.

jueves, 14 de septiembre de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A SEPTIEMBRE 2017: crecimiento mundial débil, pero mejora la situación


El oro, sin duda el activo refugio más utilizado, ha subido a máximos históricos por encima de los 1.300 dólares la onza. Las razones, para la mayoría de los analistas, se encuentran en la depreciación del dólar respecto a las demás divisas, y el aumento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y Corea del Norte.

GLOBAL:

Según el último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), la recuperación económica mundial “avanza a paso firme”.
El crecimiento económico global se estima en el 3,5%. Ahora bien, se ha producido una redistribución de las economías: las que más crecen son España, Brasil y México, mientras que Estados Unidos. Reino Unido y el conjunto de América Latina no registran aumentos significativos.
Señala el FMI, como causas “la elevada incertidumbre respecto a las políticas que se van adoptar y que la situación podría agravarse aún más”.
La mayor potencia del mundo, Estados Unidos, retrocede cuatro décimas respecto a lo avanzado en abril para situarse en el 2,1%. Lejos del 3% que prometió el presidente Trump. Y es que el presidente de la mayor economía mundial continúa sin concretar su plan de estímulos económicos.
Para el Reino Unido el FMI rebaja su previsión en tres décimas para quedarse en el 1,7%, señalando dos causas: el impacto del Brexit con la incertidumbre de los acuerdos que finalmente se alcancen, y la tibieza que está mostrando la economía británica.  
Nuestro país, España es la que más está creciendo dentro de la Eurozona.
Por otro lado, ya han pasado diez años desde que la Reserva Federal en Estados Unidos pusiera en marcha sus históricas medidas para combatir a la Gran Recesión. Pues bien, los mayores “gurús” de las finanzas han tratado de analizar las razones de que la economía global no crezca como se esperaba.
Ese ha sido el tema central de las discusiones en la conferencia anual de banqueros centrales de Jackson Hole, que ha tenido como estrellas principales a Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, y a Mario Draghi del BCE.
Se trataba de un paso obligado para que los banqueros centrales, ministros de finanzas y grandes figuras del mundo académico discutieran sobre la economía global de una manera informal. El tono de los debates, de hecho, suele ser muy técnico y de carácter privado. La realidad, es que en la reunión no se ha llegado a ninguna conclusión destacable.
Y es que las economías crecen por debajo de su potencial. La teoría económica señala que una mejora del mercado laboral lleva a un alza de los salarios y de los precios. Lo que no está ocurriendo, persistiendo el aumento de los precios  por debajo del nivel objetivo del 2%. Como en más de una ocasión hemos comentado, “vivir para ver”, el problema ahora es que los precios suben poco…

BRASIL:

Tras dos años, Brasil ya no está en recesión. La economía del país ha logrado encadenar dos trimestres seguidos con crecimiento de su PIB, por lo que ya ha abandonado la recesión que ha padecido durante dos años.
Una de las razones ha sido una cosecha agrícola muy fuerte. Sin embargo, el resultado positivo del segundo trimestre llegó favorecido por el sector servicios, que creció un 0,6%, y, sobre todo, el consumo de las familias, que avanzó un 1,6% después de más de dos años en retroceso. El freno a la inflación en este periodo, que llegó a ser negativa en junio, y la rebaja de la los tipos de interés, han sido aspectos que han impulsado el mayor consumo de las familias. 
Según Rebeca de La Rocque Pali, coordinadora de las Cuentas Nacionales de ese pais, “el dato es positivo, pero no debemos llamarle crecimiento. Lo consideraremos como tal cuando sea superior al 0,5%”. Y es que oficialmente se ha insistido en extremar la prudencia, ya que, pese a la mejoría en los últimos tres meses, en el conjunto del primer semestre el consumo de las familias siguió cayendo un 0,6%.
De los tres principales sectores de la economía, solo los servicios crecieron entre marzo y junio. La agricultura permaneció estable y la industria retrocedió un 0,5% después de haber subido un 0,7% en los primeros tres meses del año.
El análisis más compartido por los economistas es que la recuperación resulta aún incierta al no haber una mejora generalizada de los sectores.
Sin duda, un factor que está generando dudas sobre la capacidad del país para salir de la crisis es la fuerte incertidumbre política que ha surgido como consecuencia de las acusaciones de corrupción contra el presidente, Michel Temer.
La inversión de las empresas cayó, lo que evidencia que existe un débil crecimiento y se necesita más tiempo para confirmar la mejoría.
Las exportaciones brasileñas aumentaron un 2,5%, mientras las importaciones cayeron un 3,3%. Las ventas al extranjero que registraron los mayores aumentos fueron las de vehículos automotores, petróleo y gas natural, productos agropecuarios y papel y celulosa. Las caídas más relevantes en las importaciones afectaron a máquinas y equipamientos, excepto en el caso de los relacionados con vehículos.

ESTADOS UNIDOS:

Durante el pasado mes de agosto, la economía estadounidense registró 156.000 nuevos ocupados durante el mes de agosto. Ello implica que hay que descartar que la Reserva Federal vaya a subir los tipos de interés durante este mes de septiembre.
No obstante, se crearon 185.000 empleos de media durante los últimos tres meses (un ritmo bastante sólido), pero la tasa de desempleo aumentó una décima (al 4,4%). En todo caso, se trata de cifras que corresponden a una situación de pleno empleo.
Pese a ello, los salarios suben menos de lo que se espera y la tasa de aumento de los precios es muy baja: una circunstancia contraria, como se señalaba anteriormente, contraria a la teoría económica ortodoxa.
Por tanto, se espera que la próxima subida de tipos de interés sea, como más pronto, en diciembre.
Los salarios están creciendo a un ritmo anual del 2,5%. Lo normal en una fase de recuperación económica es que se acerquen a un aumento del 4%. Hay varios factores que explican esta situación, como la baja cualificación de la mano de obra especializada, la competencia global y la ola de jubilaciones entre la generación del baby-boom, que se ven reemplazados por jóvenes con sueldos más bajos. Esas circunstancias están frenando las subidas de precios.
Estos datos no incluyen los efectos del huracán Harvey, que ha afectado a toda la zona industrial de Houston. Las proyecciones más pesimistas anticipan un coste próximo al 1% del PIB estadounidense.
Por otro lado, es muy probable que en la próxima reunión de la Reserva Federal (el 19 y 20 de septiembre) se active el mecanismo para empezar a desprenderse de deuda.

JAPÓN:

El Banco de Japón (BoJ) ha aplazado hasta, nada menos, que el año 2019 su objetivo de alcanzar una inflación del 2 por ciento anual ante la persistente debilidad del consumo y las tímidas subidas salariales (ya van seis aplazamientos en este sentido).
Un informe del Boj, rebaja en dos décimas el pronóstico de evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) para el ejercicio fiscal de 2018 (que concluye en marzo de 2019) con respecto a su predicción de abril, y señala que la subida media de precios se situará en torno al 1,5 por ciento.
El banco central nipón (Boj) se vio así obligado a posponer la meta de lograr una inflación estable del 2 por ciento a "en torno al ejercicio fiscal 2019", es decir, un año más tarde de lo anteriormente previsto.
Para muchos analistas, la razón es que las subidas salariales que promueve el Ejecutivo de Shinzo Abe no se aplican con la contundencia necesaria (sobre todo para los trabajadores con contratos temporales, que representan más del 40 por ciento de la mano de obra), unido a que el consumo sigue mostrando síntomas de debilidad.
El IPC nipón en mayo fue del 0 por ciento si se excluyen los precios de la energía y de los alimentos frescos, mientras que la cifra de Tokio, que se considera un indicador avanzado de la evolución de los precios a nivel nacional, retrocedió un 0,1 por ciento intermensual, el primer descenso en cuatro años.
A pesar del desalentador panorama en lo que respecta a los precios, el Banco Central de Japón ha revisado al alza su pronóstico de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para el actual ejercicio fiscal.
La economía nacional crecerá un 1,8 por ciento este año, según la revisión que añade dos décimas al cálculo anterior, mientras que para 2018 se prevé un crecimiento del 1,4 por ciento, una décima más que su estimación previa.
En la misma línea, el informe del BoJ mejora su diagnóstico de la economía al señalar que ésta "se está expandiendo moderadamente" y "continuará creciendo a un ritmo superior a su potencial, principalmente en el ejercicio 2018".
El BoJ cree que el buen ritmo del PIB terminará por traducirse en precios de consumo más altos, según dijo en rueda de prensa el gobernador de la entidad, Haruhiko Kuroda, quien descartó que se contemplen por ahora medidas de estímulo adicionales.
El banco central nipón decidió así mantener intactas su política de flexibilización monetaria y sus últimas medidas suplementarias, que incluyen una tasa negativa para los depósitos de bancos y su objetivo de mantener los tipos a largo plazo en torno al 0 por ciento.
El BoJ,  a diferencia de los otros dos grandes referentes mundiales en política monetaria (la Reserva Federal estadounidense y el Banco Central Europeo), sigue inamovible dentro de la senda que inició en 2013,

UNIÓN EUROPEA:

Se han creado seis millones de empleos en tres años y la economía crece, disipándose en gran medida las amenazas de los riesgos políticos. Sin embargo, los salarios y precios siguen estancados, por lo que el BCE mantiene intactos los estímulos monetarios.
El BCE anunció que debatirá en otoño la retirada gradual de las compras de activos, aunque Draghi no ha fijado en concreto la fecha, señalando que no se adoptaría ninguna medida en contra de la reactivación. El mercado reaccionó con una apreciación del euro (algo no deseado por el BCE ya que es una mala noticia para los exportadores).
Y es que aunque la reactivación haya llegado merced a las históricas medidas adoptadas, las subidas de precios siguen sin aparecer. Según Draghi, “el trabajo aún no ha acabado”.
No obstante, los mercados están convencidos de que Draghi anunciará la gradual retirada de los estímulos este mes de septiembre, y como más tarde en octubre.
Según ha declarado el presidente del BCE, “lo último que el consejo de Gobierno quiere es un endurecimiento de las condiciones financieras que ralentice el proceso de convergencia de la inflación hacia su objetivo o incluso acabe con él. Por eso estamos listos para activar nuevas medidas extraordinarias si las condiciones empeoran. El BCE debe ser paciente, persistente y prudente”.
En un texto publicado por el BCE, se asegura que “en general, las condiciones financieras continuaron apoyando la expansión económica. Pero las variaciones de precios de algunos segmentos del mercado, sobre todo las divisas extranjeras y la deuda, han provocado un cierto deterioro desde la última reunión”.
El BCE considera aún necesaria una política monetaria muy expansiva para impulsar la inflación subyacente (la que no incluye a los precios más volátiles, como la energía y los alimentos frescos).
A los máximos responsables de la política monetaria europea también les preocupa la errática política del presidente de EE UU, Donald Trump. Según una nota del BCE “existe preocupación respecto a determinados riesgos que han aumentado, en concreto, aquellos relacionados con la incertidumbre política en Estados Unidos, y los riesgos cada vez más grandes en los balances de algunas economías emergentes”.
En todo caso, según datos publicados por Eurostat, la recuperación económica europea parece consolidarse. Los Diecinueve situaron en el segundo trimestre del año su ritmo de crecimiento  por encima del 2% anual. En términos trimestrales, el PIB del euro aumentó un 0,6%, una décima más que en los primeros tres meses del año, con las grandes economías como España (+0,9%), Alemania (+0,6%) o Francia (+0,5%) presentando tasas de avance sólidas.
Incluso Italia, cuestionada por su elevada deuda y la anemia que afecta a su economía desde hace más de 15 años, ha sorprendido favorablemente. Roma ha acelerado el ritmo de crecimiento interanual hasta el 1,5% (es el mejor dato desde el año 2011) y su prima de riesgo ha mejorado.
El PIB de Italia  progresó el 0,4% (menos que la media europea), alejándose de los peores augurios. Reino Unido, en medio de la negociación del Brexit, creció la mitad que los países del euro, mientras que en el conjunto de la UE, el gran impulso a la economía comunitaria vino del Este, con Polonia, República Checa, Rumanía o Letonia creciendo a tasas superiores al 4% anual.
Ahora bien, la realidad es que no se puede mantener un optimismo excesivo, ya que muchos analistas consideran que la incertidumbre y los riesgos no han desaparecido.
En el último informe del FMI sobre la eurozona, la institución alerta  respecto a que el final de la convergencia económica entre los socios del euro puede tener graves efectos y "podría suponer un desafío para la cohesión de la unión monetaria".
Según el Fondo Monetario Internacional, la dicotomía Norte-Sur se ha acentuado peligrosamente tras las turbulencias de la última década. "Alemania es de las economías que mejor ha soportado el ciclón. Pero hay diferencias más allá del eje geográfico Norte-Sur. España y Portugal han salido mejor que Grecia e Italia. Mientras que economías como Holanda y Finlandia han sufrido".
Las alarmas se han encendido en un país nórdico: Finlandia ha sido el único país de la UE que se ha contraído en el último trimestre, con una caída del 0,5%, la primera desde 2012, y su comportamiento viene siendo mediocre debido al declive de industrias clave como la del papel o la decadencia de gigantes tecnológicos venidos a menos como Nokia.
Pese a los datos positivos de crecimiento, hablar de una salida conjunta de la crisis por parte de la zona euro sería, según algunos expertos, aventurado. "Alemania está ahora en mejor situación que antes de la crisis, pero es la excepción, no la regla. Países como España, Portugal, Italia, o por descontado Grecia, siguen estando peor. A nivel agregado no podemos decir que los europeos están mejor ahora que hace diez años".
La cuestión clave es conocer qué sucederá cuando los estímulos del Banco Central Europeo desaparezcan y los tipos bajos queden atrás. "Existen grandes desequilibrios y será un reto para el BCE subir los tipos sin amplificar las desigualdades actuales".

ESPAÑA:

La solidez de la demanda interna, la creación sostenida de empleo y la buena evolución de las exportaciones ha llevado a analistas privados, entidades públicas y organismos internacionales a ir elevando progresivamente sus previsiones de crecimiento para la economía española en este año 2017.
Hace un año los analistas esperaban un frenazo del PIB de hasta casi un punto en el contexto de la victoria del "Brexit" en el Reino Unido y con el Gobierno español en situación de interinidad ante las dificultades para formar un nuevo Ejecutivo.
Sin embargo, el dinamismo del consumo privado, la inversión y el empleo, unido a un sector exterior que mantiene su contribución positiva al PIB, ha contribuido a mejorar unas previsiones que en algunos casos auguran que el crecimiento económico de este año supere al de 2016, que fue del 3,2%.
También se preveía que en 2017 disminuirían los aspectos que han favorecido el crecimiento en ejercicios anteriores y, sin embargo, se mantienen los bajos tipos de interés y el precio del petróleo está contenido, aunque menos barato.
El Gobierno, que en julio elevó su previsión de crecimiento al 3%, ya ha avanzado que la volverá a subir en la actualización del cuadro macroeconómico que acompañará a los Presupuestos de 2018, tras crecer el PIB un 0,9% en el segundo trimestre, una décima más que en el trimestre precedente.
En junio el Banco de España revisó su previsión de crecimiento hasta el 3,1% a la vista de las mejores perspectivas de crecimiento mundial y de la persistencia de unas condiciones financieras favorables, si bien la entidad apuntaba a una progresiva desaceleración a partir de 2018 por una menor vitalidad del consumo achacable a una inflación más alta y a la ausencia de rebajas impositivas.
Entre las previsiones más altas de los analistas privados están las de BBVA Research, Bankia y el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que esperan que el crecimiento de este año llegue al 3,3%, una décima por encima de lo que pronostican Analistas Financieros Internacionales (AFI), Funcas y la CEOE.
El BBVA añade como factor para la mejora de sus previsiones la recuperación del mercado inmobiliario, detonante de la crisis y protagonista del mayor ajuste en la última década, sin que ello suponga volver a los desequilibrios del pasado.
De los organismos internacionales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido el último en subir su estimación de crecimiento, hasta el 3,1%, aunque advierte de que será difícil de mantener a medio plazo un avance anual del PIB superior al 3%, y recuerda que la mayor vulnerabilidad de la economía española está en su elevada deuda pública y en la todavía alta tasa de paro.
Asimismo, la agencia de calificación de riesgo Fitch ha elevado su previsión al 3,1%, que en julio mejoró la perspectiva de España por la solidez de la recuperación y la creación de empleo, así como por los progresos en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos que aún afronta el país.
En el mismo sentido, durante el pasado mes de agosto ha subido medio punto la confianza del consumidor, situándose en 108,8 puntos. Con el avance de agosto, la confianza de los consumidores se sitúa en máximos históricos y suma tres meses al alza después de haber retrocedido 1,3 puntos en mayo.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado el Indicador de Confianza de los Consumidores (ICC), que en agosto ha subido hasta 108,8 puntos, medio punto por encima del nivel registrado en julio y muy superior a los 97,3 de agosto de 2016, siendo los 100 puntos el umbral entre una percepción positiva y negativa.
De los dos indicadores que conforman el ICC, el que se refiere a la situación actual ha subido dos puntos, hasta 105,4, mientras que el de expectativas ha bajado un punto, hasta 112,1.
Respecto a la valoración de la situación actual, el CIS destaca que ha mejorado en la misma medida la percepción de la evolución económica general y de la economía de los hogares en particular, mientras que la percepción sobre las posibilidades de encontrar trabajo ha empeorado ligeramente.
Por otra parte, en agosto se ha registrado un descenso de las expectativas de ahorro, mientras que han aumentado las previsiones de consumo de bienes duraderos, así como la percepción de que subirá la inflación.
Según el sondeo que el CIS usa como base de este indicador, la mayoría de los ciudadanos (64,8 %) piensa que la situación económica actual de su hogar es igual que hace seis meses, frente a los que creen que está peor (18,4 %) y los que opinan que ha mejorado (16,6 %).
También la mayoría reconoce que llega justo a final de mes (43,1 %), aunque un 36 % asegura que puede ahorrar un poco de dinero, frente a los que siguen teniendo dificultades para poder acabar el mes, y se ven obligados a echar mano de sus ahorros o contraer deudas (16,9 %).
Algo más de uno de cada tres encuestados (34,9 %) asegura no tener a ninguna persona desempleada en su entorno, mientras que un 23,5 % declara tener a una o dos personas en paro.
El 37,4 % considera que la situación para encontrar o mejorar el puesto de trabajo es igual que hace seis meses, frente al 33,9 % que la ve mejor y el 25,8 % que cree que ha empeorado.
Además, la práctica totalidad de los encuestados (95,2 %) no tiene planes de comprar una vivienda en el próximo año.
Por otro lado, a finales del pasado agosto se dieron de alta 46.779 personas en la Seguridad Social, mientras que se dieron de baja 313.141 (estas cifras corresponden exactamente al 31 de agosto). Es decir, la afiliación cayó en una sola jornada en 266.362 personas. El fin de la temporada de verano hizo que se extinguieran miles de contratos que no se reponen con nuevas altas precisamente por ese bajón de la actividad turística, lo que, sumado al parón de actividades como la industria o la educación y a la proliferación de contratos cada vez más cortos (incluso de un día) explican el fenómeno.
El dato de récord del pasado junio, al menos, había traído un consuelo, puesto que el saldo medio de aquel mes sí fue positivo. La media de afiliación creció en 87.000 personas en junio. La media de afiliación es el dato que suele usarse para medir el comportamiento del empleo porque elimina los altibajos que se producen en el día a día en las oficinas de la Seguridad Social y la foto del número de cotizantes es más fiel. Sin embargo, acudir a esta media no supone demasiado alivio en agosto. El mes pasado, la media de afiliación registró un descenso de 179.485 cotizantes.
Si bien no ofrece la foto más fiel de la evolución del empleo, el dato diario de afiliación sí muestra la ligereza con que se firman y extinguen contratos en España, debido a la alta, quizá fraudulenta y abusiva temporalidad. Y es que, según la patronal de empresas de trabajo temporal Asempleo, una cuarta parte de los contratos que se firman en España dura menos de siete días. Así, en agosto se firmaron más de 1,5 millones de contratos, de los que apenas el 7,5% eran indefinidos. Los contratos de una semana, de un día incluso, están a la orden del día e incluso muchos empresarios dan de baja a un trabajador al acabar un mes y le vuelven a dar de alta al comenzar el siguiente.
La realidad, es que el fin de la temporada turística supone que miles de personas en hoteles, restaurantes y otras empresas relacionadas con el turismo acaban sus contratos y ya no se renuevan.
Pese a todo, el dato de bajas en la Seguridad Social no es récord. El 30 de junio confluyeron varios factores que hicieron que ese día se dieran de baja 341.334 personas: era viernes (muchos contratos se extinguen en viernes, a lo mejor para volver a firmarse el lunes), fin de mes, fin de trimestre y fin de semestre, un situación propensa a la baja de contratos.
Por otro lado, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), nuestro país recibió, nada menos, que casi 47 millones de turistas hasta julio, lo que supone un aumento del 11,3% con respecto al mismo periodo del año 2016,.
De enero a julio, Reino Unido, el principal mercado emisor de turistas hacia España, registró un repunte del 8,7%, con más de 10,9 millones de visitantes. Le siguió Alemania, con cerca de 6,9 millones de turistas internacionales, lo que supone un aumento del 9,4%, y Francia, que experimentó un crecimiento del 4,3%, hasta los 6,3 millones de visitantes.
Cataluña fue el primer destino elegido en julio, con 2,5 millones de visitantes extranjeros, un 6,5% más, acaparando el 24,3% del total de llegadas internacionales. Le sigue Baleares, que recibió 2,5 millones de turistas extranjeros, un 5,3% más, con el 23,6% del total y Andalucía (13% del total) que captó 1,4 millones de turistas internacionales, un 12,5% más. En el resto de comunidades, el número de turistas se incrementa un 17,1% en Comunidad Valenciana, un 14,8% en Comunidad de Madrid y un 4% en Canarias.
Por otra parte, en el dato acumulado, un 13,5% más de visitantes extranjeros vino por motivos de ocio, recreo y vacaciones, y los que viajaron a España por motivos de negocio y motivos profesionales descendieron un 1,5%, mientras que los que visitaron España por otros motivos aumentaron un 0,4%. Por último, los que llegaron sin paquete turístico aumentaron un 14,5%, con más de 33 millones, mientras que los que lo hicieron con paquete turístico, alrededor de 13,7 millones se elevaron un 4,2% en comparación con los siete primeros meses del año anterior. La duración media de la estancia de dos a tres noches aumentó un 21,7% y la de cuatro a siete noches un 10,1%.
Por lo que respecta al sector exterior español, las exportaciones también han batido récord en el primer semestre de este 2017, pero la recuperación y, sobre todo, la dependencia energética, trae consigo también un aumento potente de las importaciones. Como consecuencia, el déficit comercial, la brecha entre las ventas y las compras al exterior, alcanzó en junio los 11.088,4 millones de euros, un 40,7% más que el registrado en el mismo periodo de 2016.
Entre los aspectos positivos, destaca el fuerte aumento de exportaciones al resto de la UE y países como China y Argentina. El contrapunto llega del frenazo en el crecimiento de las exportaciones de automóviles.
Por otro lado, es importante señalar, que ha disminuido el llamado “efecto desanimo”, es decir el que padecen aquellos desempleados que, tras un proceso más o menos dilatado e infructuoso de búsqueda de empleo, se desaniman o desalientan y dejan de buscar empleo. Y es que la creación de empleo ha animado a muchos de quienes tiraron la toalla durante la recesión y desistieron de buscar un trabajo, a regresar al mercado laboral. Llegaron a ser más de 570.000 en el verano de hace cuatro años. Los últimos datos reducen este colectivo un 40%, hasta los 343.000 de esta primavera, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este es un movimiento habitual en las salidas de las crisis que ya se nota, por ejemplo en las empresas de trabajo temporal. No obstante, el descenso no es igual para todos: los mayores de 55 años y las mujeres lo siguen viendo mucho más difícil.

MERCADOS:

Según los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME), si bien, en el acumulado de todo 2017 la contratación en renta variable española se reduce un 4,2% respecto al pasado ejercicio, la Bolsa española ha negociado en renta variable durante el mes de agosto 33.644 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 9,5% en relación con el mismo periodo del año anterior, En cambio, el volumen de contratación en los ocho primeros meses del año se ha situado en 450.719 millones de euros, un 4,2% por debajo del dato registrado en igual periodo de 2016.
En agosto, el volumen negociado en el segmento de fondos cotizados (ETF) se ha situado en 218,6 millones de euros, un 0,4% inferior al mes precedente y un 15,3% menos que hace un año. El número de negociaciones en ETF´s en agosto se ha situado en 6.532, lo que representa un aumento del 13% respecto al mismo mes de 2016.
Respecto a la negociación de Renta Fija en agosto ha sido de 3.657 millones de euros, alcanzando un volumen acumulado durante los primeros ocho meses del ejercicio de 70.368 millones de euros, un 41,4% menos que un año antes.
Las nuevas emisiones admitidas a cotización en el mercado de deuda privada durante el mes de agosto también registraron el mínimo del año con 1.145 millones de euros, lo que supone un volumen acumulado de 80.488 millones de euros (-15,3%).
En el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) el total de emisiones incluidas a negociación al cierre de agosto se sitúa en 2.658 millones de euros, un 105% superior al mismo mes del pasado año. El saldo vivo en circulación a 31 de agosto en este mercado fue de 2.358 millones de euros, un 54,7% más en relación a las cifras de hace un año.
Por lo que respecta al mercado de divisas, el euro ha proseguido su tendencia alcista, ya que llegado a superar la barrera de los 1,20 dólares por euro, (no ocurría desde el 2 de enero de 2015). En lo que va de año la moneda europea se ha revalorizado cerca del 15%.
“La moneda comunitaria lleva subiendo todo 2017, aunque incrementó el ritmo tras el encuentro de los bancos centrales en Sintra (Portugal). El discurso de Mario Draghi se interpretó como un aviso de la retirada de estímulos del Banco Central Europeo (BCE), lo que ha dado lugar a una mayor apreciación del euro.

EMPRESAS:

El Corte Inglés registró ventas en su último ejercicio por valor de 15.504,6 millones de euros, casi un 2% más que el año anterior. El grupo de tiendas y grandes almacenes logra así la mayor cifra de negocio en cinco años, encadenando tres ejercicios al alza. De esta forma, deja atrás definitivamente la crisis que sufrió durante los años más duros de la Gran Recesión.
Su beneficio creció el 2,4%, hasta los 161,9 millones de euros, el mayor en tres años. La cifra estuvo marcada por el coste del plan de bajas incentivadas, al que se acogieron 1.341 trabajadores y que le supuso al grupo 178 millones.

La compañía considera que ha sido “un buen año”, con la mejor cifra de negocio en cinco años y mayor beneficio neto en tres años. El mensaje que lanzan fuentes oficiales del grupo es de optimismo sin matices. “Somos el gran almacén con más ventas de Europa y los cuartos a nivel mundial. Ganamos cuota de mercado. Y en 2017 tendremos unos resultados todavía mejores y seguiremos mejorando las ventas y el resultado operativo. Tenemos unas cuentas sanas y hemos sentado las bases para que El Corte Inglés vuelva a vivir una etapa dorada”.