miércoles, 17 de mayo de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MAYO 2017: la economía española crece por encima de la media, y mejoran las expectativas.

En el club de las grandes economías desarrolladas, España volverá a ser este año la que más crezca, seguida de Estados Unidos y Reino Unido. El FMI calcula una expansión del 2,6% en 2017, lo que supone una mejora de tres décimas respecto a la última estimación del pasado enero, y se sitúa una décima por encima de la previsión oficial del Gobierno.

GLOBAL:

Según el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), “la aceleración que esperábamos desde hace tiempo parece materializándose. Las perspectivas de crecimiento mundial para este 2017, se sitúan en el 3,5%, lo que suponiendo una mejoría leve (una décima), respecto a la anterior previsión de hace cuatro meses, sin embargo, marca un cambio de tendencia sobre los últimos años”.
Durante el pasado año, se registró un crecimiento económico global del 3,1%, y el FMI mantiene su previsión para el próximo 2018 en un 3,6% de aumento de la producción mundial.
No obstante, preocupa el “lento crecimiento” de las economías desarrolladas, y también la ralentización que está sufriendo la economía de China (crecerá su PIB un 6,6% y un 6,2%, respectivamente durante 2017 y 2018).
El FMI también ha advertido, respecto a las incertidumbres y riesgos geopolíticos que se mantienen abiertos, que provocan temores que, pese al optimismo de los mercados financieros, puedan dar lugar a un  retraimiento de las inversiones.
Por otro lado, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha tratado de evitar asperezas con el presidente Trump, afirmando que “espera progresos con la nueva Casa Blanca”. Lagarde  aseguró que en el FMI, aunque no son una organización dedicada a mejorar el comercio mundial, están preocupados por tratarse de un “motor crucial para el crecimiento economico”.
La directora del FMI prometió que batallaría “por un terreno de juego justo y equilibrado”. Se trata de una expresión similar a la que el presidente Trump ha repetido hasta la saciedad para denunciar que Estados Unidos ha jugado en desventaja frente a países como China. Ahora bien, según Lagarde, las medidas que se adopten, no pueden conducir a “medidas proteccionistas”.
Como ya se ha comentado inicialmente, aunque las previsiones del FMI para la economía mundial para este año mejoraron una décima, del 3,4% al 3,5%, el organismo está preocupado por el Brexit en el Reino Unido y las elecciones en Francia (una posible victoria de la ultraderechista La Pen en Francia "causaría desde luego un gran trastorno y supondría un riesgo de distanciamiento de la UE").
Y es que las proclamas nacionalistas también están ganando fuerza en la eurozona, cuyas previsiones de crecimiento, aunque han mejorado una décima, se mantiene en un débil 1,7% para este año, el mismo ritmo lento del año 2016. Alemania, tan solo crecerá un 1,6%, manteniendo su criticado gran superávit comercial.
No obstante Lagarde celebró el posible aumento de la inversión en la economía germana y también de la ayuda a los refugiados. Este año habrá elecciones en Alemania, y el FMI realiza sus pronósticos con mucho cuidado.

LATINOAMERICA:

Según el FMI, Latinoamérica ha logrado superar la recesión económica. Ahora bien, su recuperación será más débil de lo deseado.
Se prevé para este año por el Fondo, para toda la región, un débil crecimiento del 1,1%. Y para el 2018 será del 2%, igualmente inferior a las expectativas.
Para la economía mexicana, una de las más importantes, prevé  un crecimiento del 1,7% este año, y de un 2% en 2018. Una de las causas que se cita, son las incertidumbres en sus relaciones comerciales con Estados Unidos.
Para Brasil, frente a la contracción económica (caída del PIB) del 3,6% en 2016, se espera un débil crecimiento del 0,2% durante este 2017, y para 2018 del 1,7%.   
Según el FMI la mejoría de la economía brasileña se debe a la menor  incertidumbre política y al avance en el programa de reformas, aunque la economía siga amenazada por los graves casos de corrupción.
En Argentina, la estabilidad interna también permitirá que su economía deje de contraerse y crezca su PIB a un ritmo del 2,2% este año, manteniéndose en 2018, si se recuperan las exportaciones y la inversión.
El punto más negro se localiza en la economía venezolana: su PIB se contraerá, nada menos, que un 7,4% este 2017, y un 4,1% en 2018. “La monetización de los déficits fiscales, las amplias distorsiones económicas y las graves restricciones a las importaciones alimentan una inflación en rápido aumento”: los precios, según el FMI, subirán, nada menos, que un 720% este año y un 2.070% el que viene.
Por lo que respecta a Chile y Colombia, sus economías crecerán un 1,7% y un 2,3% respectivamente en 2017. Aunque los países exportadores de petróleo van a seguir atravesando dificultades.
Según el FMI, la economía de Bolivia tendrá la tasa de crecimiento más alta de la región este año. Le sigue la de Perú, con un 3,5%, y Paraguay, con un 3,3%. Estos tres países avanzarán un 3,7% en 2018. Ecuador, por su parte, se contraerá un 1,6% y seguirá arrastrando un ligero descenso de su PIB de tres décimas el año próximo.
No coinciden las condiciones financieras en cada una de estas economías: los tipos de interés se recortan en Brasil mientras suben en México. Algo parecido ocurre con las divisas: el peso mexicano sufrió una notable  depreciación tras las elecciones en EE UU y, sin embargo, se ha fortalecido recientemente, alcanzando los niveles previos a la victoria de Trump. En cualquier caso, persisten los riesgos de las amenazas proteccionistas de Trump.

ESTADOS UNIDOS:

El rendimiento de la economía estadounidense con el presidente Donald Trump, durante el primer trimestre de este 2017, ha sido mediocre: la actividad económica creció en ese periodo a una tasa anual equivalente (el correspondiente al trimestre, pero anualizado) del  0,7%.
Se trata de una cifra muy alejada de sus promesas del 4% durante su campaña electoral, y supone una merma notable frente al 2,1% de aumento en el tramo final del mandato del presidente Obama.
Esta desaceleración económica, que se viene dando año tras año, refleja la dificultad que tiene la mayor potencia del mundo para registrar en su PIB un aumento superior al 2%.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, ya había señalado que había que acostumbrarse a vivir con unas tasas de crecimiento que están por debajo del potencial y, desde luego, se trata del ritmo de crecimiento económico más lento habido en tres años.
Veremos si las iniciativas que promueve Trump logran cambiar esa tendencia. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, insiste en que el plan permitirá elevar el crecimiento a un ritmo sostenido del 3%.
El presidente Trump quiere recortar la presión fiscal a los individuos y las empresas, disminuir aún más la regulación e intervención de las autoridades en la economía estadounidense, e incrementar el gasto en infraestructuras. Pero hasta ahora las medidas adoptadas han sido más bien simbólicas.
Respecto a los consumidores estadounidenses, la evolución del gasto de los hogares mostró un crecimiento muy pobre (0,3%), frente al 3,5% a final de 2006. Es el menor incremento en el consumo privado desde 2009, que aporta dos tercios al crecimiento. En parte refleja la moderación en la compra de grandes productos como los automóviles.
Sin embargo, la inversión en el sector inmobiliario subió un 13,7%: las ventas de viviendas crecieron durante el pasado marzo a un ritmo anual del 4,5%. El precio medio de venta subió cerca de un 7%. La inversión empresarial, entre tanto, mejoró un 10,4%. Se trata de un aumento respecto a trimestres anteriores.
Todo ello, podría dar a la Reserva Federal un “descanso” en la normalización de la política monetaria en Estados Unidos: subió tres veces los tipos de interés. Los dos últimos incrementos se produjeron en diciembre y marzo. Se esperan, al menos, dos subidas más de un cuarto de punto este año (en junio y en diciembre), lo que dejaría el precio del dinero próximo al 1,5%. Para el próximo 2018 se esperan tres subidas, dependiendo de las iniciativas de Trump.
Por otro lado, en este reciente mes de abril, el empleo ha repuntado en Estados Unidos, habiéndose registrado durante el mes 211.000 nuevos ocupados. La tasa de paro se redujo al 4,4%, una décima menos que en marzo, y se coloca así al nivel más bajo desde mayo de 2007, antes de que la economía cayera en la Gran Recesión.
El dato de empleo supone una mejoría en relación a los 79.000 nuevos contratos firmados en marzo, que en su caso se revisó además a la baja en cerca de 20.000 ocupados respecto a lo anticipado hace un mes. El total de empleos creados en los tres primeros meses de la presidencia de Donald Trump supera el medio millón de ocupados, a pesar de la decepcionante situación económica hasta marzo. Pero la realidad, es que la economía se encuentra en una situación de pleno empleo, por lo que las empresas están teniendo dificultades para cubrir nuevos empleos, por lo que los salarios se han incrementado tres décimas.
La situación del mercado de trabajo refuerza los argumentos de la Reserva Federal para mantener el proceso iniciado de normalización de la política monetaria, aunque de forma gradual.

UNIÓN EUROPEA:

Según los datos publicados por Eurostat (Oficina Estadística de la Unión Europea), el PIB de la eurozona creció un 0,5% entre los meses de enero a marzo (el mismo aumento del trimestre anterior). Esto supone un aumento anual del 1,7%.
El crecimiento económico del conjunto de los Estados de la Unión Europea durante el primer trimestre del año fue del 0,4% (por debajo del 0,6% registrado entre noviembre y diciembre). En tasa interanual, el avance fue del 1,9%.
España continúa siendo una de las economías que más crece (un 0,8% entre enero y marzo), muy por encima de la media de la eurozona. Por su parte, la economía francesa sólo se expandió un 0,3%, una cifra que los analistas atribuyen a la campaña electoral para las elecciones presidenciales.
Pese al dato decepcionante de Francia, el crecimiento de la eurozona supera ampliamente al de Estados Unidos, cuya tasa interanual durante el primer trimestre fue apenas del 0,7% (frente al 1,7% de la eurozona), el ritmo más bajo en tres años; y al de Reino Unido, que se expandió un 0,3% entre enero y marzo. 
Para algunos analistas, la mejora económica de la eurozona aumenta la presión sobre el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, para que empiece a eliminar gradualmente su programa de compra de deuda. Draghi ya ha comentado que aunque se prevé que la  recuperación "continúe consolidándose y ampliándose, todavía persisten riesgos a la baja por la lentitud en las reformas y la incertidumbre mundial”.
Y es que Mario Draghi sostiene que el estímulo monetario sigue siendo necesario para lograr el objetivo de que la subida de precios se sitúe en el 2% de forma sostenible a medio plazo. No obstante, el BCE ya ha disminuido su ritmo de compra de deuda de 80.000 a 60.000 millones de euros al mes, pero ha señalado que las mantendrá "hasta el final de diciembre de 2017 o hasta una fecha posterior si fuera necesario", subrayando que seguirán en vigor en todo caso hasta que se observe un ajuste sostenido de la senda de inflación compatible con el objetivo de inflación de la entidad.
Por ello, el BCE ha mantenido el tipo de interés de referencia en el 0%, mientras que el tipo aplicado a la facilidad de préstamo continuará en el 0,25%, y el interés de la facilidad de depósito seguirá en el -0,40%.
En este sentido, el Banco Central Europeo ha reiterado que los tipos de interés oficiales se mantendrán en los niveles actuales, "o en niveles inferiores", durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos.
La tasa de inflación interanual de la zona euro se sitúo en el pasado mes de  marzo en el 1,5%, frente al 2% observado en el mes anterior, mientras que la tasa interanual de inflación súper-subyacente (además de energía y alimentos frescos excluye también la evolución de los precios del alcohol y el tabaco), se situó en el 0,7%, frente al 0,9% del mes anterior (la cifra más baja desde abril de 2016).
Por otro lado, en relación al Brexit, la Comisión Europea ha señalado que es necesario que el Reino Unido salde sus cuentas pendientes con la Unión Euroea, y garantice los derechos tanto de los europeos residentes en Reino Unido como de los británicos que viven en la UE.
Según fuentes de la Unión Europea, “algunos han creado la ilusión de que el Brexit no tendrá impacto, que se puede negociar rápido, y no es el caso. De forma que se está exigiendo al Gobierno británico una previsión clara de los desembolsos anuales que ha de realizar para arreglar las cuentas pendientes, sosteniendo que todos los ciudadanos europeos que recalen en Reino Unido antes de la salida efectiva de la UE (el 30 de marzo de 2019) tienen derechos adquiridos, y que por tanto, podrán invocarlos ante el Tribunal de Justicia de la UE hasta el día de su muerte”.
Han sido los propios Estados miembros de la UE, quienes han insistido en endurecer la posición de los Veintisiete. Holanda, Alemania, Francia y también España han reclamado que la salida británica no les cueste un euro (en el caso de España, que no le reste fondos) del periodo presupuestario 2014-2020. En derechos de ciudadanos, también España (junto a otros países del sur y los del Este) presiona para asegurar que los 4,5 millones de personas afectadas (3,2 millones de comunitarios en Reino Unido y 1,3 británicos en el resto de Europa) no sufran cambios (como si no hubiese ocurrido el Brexit).
Y es que la falta de prisas del Reino Unido (estamos casi un año después del referéndum del Brexit),  han cansado al resto de los Estados miembros, que exigen ahora un pago exhaustivo de todos los compromisos adquiridos en la UE antes de la salida (entre ellos, el cheque millonario a Turquía por la acogida de refugiados que se irá desembolsando durante muchos años). Incluso piden que Londres cubra los gastos que generará el traslado de las dos agencias comunitarias que ahora alberga y que deberán reubicarse en otros países comunitarios (España aspira a acoger la del medicamento). Bruselas niega, además, que Reino Unido pueda recibir compensación alguna por los activos comunitarios (edificios y otras propiedades de la UE) a los que ya no tendrá acceso y que se abonaron con dinero de los Estados, incluido el británico.
En otro orden, la creación de un nuevo euríbor, otro índice que sirva de referencia para las hipotecas variables, se retrasa. El Instituto Administrador de los Índices Bancarios, ha concluido que no se puede llevar adelante un nuevo modelo de euríbor que sustituya al actual tal y como exigía la legislación europea: “bajo las actuales condiciones de mercado no será factible evolucionar de la metodología del actual euríbor a una basada completamente en transacciones". Esto es lo que sostiene la filial de las patronales bancarias europeas que ha llevado a cabo el estudio de la nueva metodología supervisado por los reguladores nacionales, incluida la española CNMV (Comisión Nacional de los Mercados y Valores).
Por otro lado, una mala noticia, es que Europa que era una especie de “máquina de la convergencia”: el mercado interior y los fondos europeos facilitaban la reducción de la brecha de renta per cápita, se ha acabado: documentos de la Comisión Europea admiten que, a pesar de la recuperación, las divergencias entre países y regiones persisten: “en los últimos años, la convergencia se ha desacelerado considerablemente, incluso se ha detenido”.
España, que superó la renta per cápita europea antes de la crisis, está ahora claramente por debajo de la media de la eurozona, situada en torno a los 30.000 euros anuales. Con índices de pobreza y de desigualdad al alza. Y con una tasa de paro que solo supera Grecia y que está muy lejos del 5% de Alemania. “La crisis ha afectado a Europa por diferentes vías, pero particularmente a sus jóvenes generaciones”, asegura el documento. “Por primera vez desde la II Guerra Mundial, hay un riesgo real de que los jóvenes vivan peor que sus padres”.

ESPAÑA:

El mercado de trabajo en España está mostrando signos contrapuestos: según la EPA (Encuesta de Población Activa del INE) correspondiente al primer trimestre de este año, la mejoría laboral, que se prolonga ya durante tres años, ha sufrido en el comienzo de 2017 un cierto frenazo. La destrucción de empleo tradicional de los primeros tres meses del año, que no ha contado con alivio alguno, ha sido de 69.800 puestos de trabajo. El paro, por su parte, subió en 17.200 personas, cebándose exclusivamente en mujeres. Estos datos, completados con una nueva caída de la población activa, han elevado la tasa de desempleo hasta el 18,75%.
En invierno es habitual que en España se destruya empleo y que suba el paro. Posteriormente, cuando se acerca la Semana Santa, la contratación se anima, muy especialmente en la hostelería, y la coyuntura se invierte hasta que llega el otoño. Pero la Semana Santa este año no ha aliviado el primer trimestre, porque cayó en abril. Así que en el arranque de 2017 se ha reducido el número total de puestos de trabajo hasta los 18,44 millones y el paro ha crecido hasta los 4,25 millones de desempleados.
Esta ausencia de temporada turística durante marzo, se ha sentido con claridad en la encuesta de población activa (EPA) relativa al primer trimestre,  al observar lo sucedido en la rama de la hostelería. En el primer trimestre del año, ocupaba a 1,486 millones de trabajadores, 18.000 menos que el año anterior en el mismo periodo pese a que en todo el conjunto de la economía hay casi 410.000 ocupados más.
También en el comportamiento regional se nota este fenómeno, pues son Cataluña, Baleares y la Comunidad Valencia, junto a Galicia, las comunidades autónomas donde más ha subido el paro.
Al contrario de lo que ha sucedido en la hostelería, otras ramas sí que han registrado incrementos anuales de empleo, como la agricultura, la construcción o el comercio.
La misma explicación, en cambio, sirve para afirmar que lo más probable es que este año toda la contratación que lleva aparejada este corto periodo vacacional aflorará en el segundo trimestre. Este fenómeno servirá para que se mantenga la tendencia de creación de empleo que se mantiene desde que hace tres años comenzara a crearse empleo, algo que se constata cuando los datos de la EPA se limpian de los altibajos que provocan las temporadas turísticas o las campañas agrícolas y muestran que los puestos de trabajo aumentaron un 0,7% en los tres primeros meses.
También apuntalará el crecimiento el previsible tirón del empleo público, ahora que el Gobierno ha dado luz verde a la oferta de 67.000 plazas de funcionarios para este año. Si se ejecutan estos planes, lo más probable es que se invierta o, al menos, se alivie la evolución a la baja de las plantillas públicas. Según las cifras del INE, tanto en el último año como en el último trimestre los trabajadores de la Administración han disminuido en 44.400 y 12.300 ocupados, respectivamente en esos periodos.
Otro de los aspectos más relevantes de los datos divulgados de la última EPA  es que el aumento del desempleo se ha centrado exclusivamente en las mujeres, entre quienes ha subido el paro en 21.700 personas. En cambio, entre los hombres ha bajado en 4.500 desocupados.
Una de las características propias de los primeros compases del año es el retroceso de la temporalidad. Los contratos con fecha de caducidad están muy asociados a actividades de temporada, como la hostelería. En particular, este año el retroceso ha sido de 122.600 empleos asalariados temporales frente a un incremento entre los fijos de 78.000. Esto ha situado la tasa de temporalidad en el 25,8%, ocho décimas más que el año anterior.
Sin embargo, en contraste con lo anterior, si nos atenemos a las cifras publicadas por el Ministerio de Empleo, correspondientes al Paro Registrado (aquellos que se inscriben como desempleados demandantes de empleo en las Oficinas de Paro), la bajada del desempleo durante el pasado mes de abril ha sido histórica: la mayor de toda la serie (que empieza a mediados de los años 80) para cualquier mes: nunca se había producido un descenso de 129.000 parados. 
Quizá lo más importante, sea la subida de la afiliación de 212.216 personas, récord para el mes de abril y que además permite recuperar la cifra  de 18 millones de afiliados alcanzados por primera vez en agosto de 2009. Por comparar, el año pasado el paro bajó en 83.599 personas y la afiliación subió en 158.038 en abril.
El paro registrado ha bajado en todas las comunidades autónomas, salvo en Melilla, que sube en 162 personas. Las bajadas más importantes se han dado en Andalucía (-33.984), Cataluña (-20.266) y Madrid (-12.375).
Por sectores, el crecimiento del empleo lo han liderado en abril los sectores más relacionados con el turismo: la hostelería y el comercio, pero los aumentos se han dado en todos los sectores y en todas las comunidades autónomas. No ha habido retrocesos en la afiliación durante el pasado mes de abril.
Si nos fijamos en la contratación, durante el pasado mes de abril se han firmado más de 1.600.000 contratos (una subida de un 4% respecto al año pasado). El ritmo de subida de la contratación indefinida es más lento, de un 3,8%. En total, los indefinidos representan el 9,4% del total de los contratos firmados.
En cuando a los datos de protección social, la cobertura (el porcentaje de parados que han trabajado antes y tiene acceso a prestación o subsidio) sube: está en 54,8%, algo más de un punto y medio más que hace un año.
Por lo que respecta a la evolución de los precios, la inflación ha vuelto a crecer durante el pasado mes de abril. El dato adelantado del Índice de Precios al Consumo subió durante el mes pasado hasta situarse en el 2,6%, (tres décimas más que en marzo, cuando se situó en el 2,3% desde el 3% que había registrado en enero y febrero).
Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), un factor ha contribuido especialmente al acelerón del índice en abril: la subida de los precios de los servicios turísticos por la Semana Santa. Según el INE, el precio de la electricidad, que se ha mantenido estable frente a la bajada registrada el año pasado, también tira del índice de precios hacia arriba.
Y es que la Semana Santa ha dado lugar a un nuevo récord turístico en España. El buen tiempo ha abarrotado las playas, y ha animado a los rezagados a escaparse al campo o a visitar otras ciudades. El aspecto negativo han sido los precios que han aumentado al crecer la demanda.
Así, el IPC subió en abril un 1% respecto al mes de marzo, según el indicador adelantado del INE. Hay que remontarse hasta abril de 2012 para encontrar una subida mensual mayor en ese mes. También aquel año la Semana Santa cayó en abril. Además, los precios encadenaron en abril ocho meses consecutivos al alza, desde que en septiembre se situaran en positivo por primera vez desde julio de 2015.
Finalmente, el INE informa de que el indicador adelantado del IPC Armonizado, el que se elabora con la misma metodología que en el resto de países de la UE para poder realizar comparaciones, se situó en abril en el 2,6% (cinco décimas más que en el mes anterior).
En otro orden, la confianza del consumidor subió siete puntos el pasado mes de abril en relación al mes anterior, hasta situarse en 106,7 puntos, nivel solo siete décimas inferior al máximo histórico alcanzado en diciembre de 2015. Este fuerte repunte de la confianza se debe al aumento de la valoración que hacen los ciudadanos de la situación actual y, en menor medida, a la mejora de sus expectativas.
Con el avance de mes de abril, la confianza de los consumidores encadena dos meses consecutivos de ascensos tras haber repuntado en marzo 4,6 puntos. Este indicador ha recuperado en el cuarto mes del año los descensos experimentados a lo largo de 2016 y en los dos primeros meses de 2017.

MERCADOS:

La Bolsa ha vivido un buen cuatrimestre, al menos de momento, pero lo más importante es que el alivio que ha supuesto el triunfo de Macron en la primera vuelta de las presidenciales francesas, junto a los resultados empresariales que se van publicando, han dado lugar a mejoras en el mercado.
Además, a excepción de unas pocas que cotizan a precios demasiado elevados, las acciones parecen estar baratas y con potenciar de subida, por lo que la posibilidad de sostener el nivel de los 11.500 podría alcanzarse.
No obstante, es preciso extremar la prudencia. Aunque haya analistas muy optimistas que ven potenciales alcistas muy importantes, hay que tener sumo cuidado.
Para algún analista, el conocido aforismo "Sell in May and go away", que en castellano significa: “vende en mayo y vete”, aunque con cierta frecuencia haya sido válido, no es de obligado cumplimiento.
Hay que observar los resultados de la segunda vuelta en Francia para tomar decisiones. Si saliera victoriosa Le Pen, el batacazo bursátil podría ser histórico. Y si ganara Macron, se intensificaría el alza de las cotizaciones, para continuar con moderadas correcciones.
También habrá que estar pendiente de la evolución de los precios del petróleo, que se mantiene en torno a los 50 dólares el barril. Su subida complicaría la situación.
Por otro lado, el Euribor sigue en caída libre, pareciendo que no ha tocado fondo. En abril ha cerrado el mes a -0.118%. Esta tendencia ha propiciado que la cuota de un préstamo medio para la compra de vivienda que se tenga que revisar en estos momentos, se beneficie de una bajada de 65 euros anuales.

EMPRESAS:

La multinacional Repsol alcanzó un beneficio neto de 689 millones de euros en el primer trimestre de este año, un 59% superior a los 434 millones obtenidos en el mismo periodo del ejercicio anterior.
La empresa atribuye la mejora a los planes implantados para afrontar el actual escenario de precios bajos. Los proyectos en curso del programa de sinergias y eficiencias supusieron más de 500 millones de euros del objetivo establecido para 2017. Se espera que este año el programa aporte un total de 2.100 millones.
El beneficio neto ajustado de Repsol, se situó en 630 millones, una mejora del 10% frente a los 572 millones del primer trimestre de 2016. Este beneficio ajustado excluye el impacto patrimonial de las variaciones en el precio del crudo (que ha subido en el trimestre) y los extraordinarios. Entre estos últimos, Repsol ha contabilizado un deterioro de 31 millones en el valor de los activos exploratorios en el Golfo de México, "conforme a la evolución prevista de los planes de desarrollo del área".
Los negocios de la compañía continuaron su senda positiva, con un destacado comportamiento del Upstream (exploración y producción), que con 224 millones, superó en 207 millones el resultado obtenido en los tres primeros meses de 2016. El negocio de Downstream (refino y comercialización) se mantuvo como gran generador de caja de la compañía y alcanzó un resultado de 500 millones de euros, en línea con el obtenido entre enero y marzo de 2016.
La buena evolución de los negocios permitió que el resultado bruto de explotación (EBITDA) mejorase un 80%, hasta los 1.844 millones, aunque ese EBITDA incluye el impacto patrimonial por la mejora del precio del petróleo, frente a las caídas del primer trimestre de 2016.
La producción media del trimestre fue de 693.400 barriles equivalentes de petróleo al día, un 3% inferior a la del mismo periodo de 2016. El decline natural y cese de producción en campos de Noruega y Estados Unidos y la pérdida de producción por la venta de activos en Indonesia y Trinidad y Tobago se ha visto compensado por la aportación de Reino Unido, Libia y Brasil, país donde la puesta en marcha del yacimiento Lapa contribuyó a alcanzar un nuevo récord de producción de Repsol. En Libia, se reinició la producción a finales de 2016, pero se han producido dos paradas "por causas externas", del 28 de marzo al 2 de abril y del 9 al 27 de abril.

En cuanto a la actividad exploratoria, en el mes de marzo Repsol anunció el mayor descubrimiento convencional de hidrocarburos logrado en los últimos 30 años en suelo de Estados Unidos, realizado en la prolífica zona del North Slope de Alaska. La compañía estima que los recursos contingentes de la formación donde se realizó el hallazgo, denominada Nanushuk, alcancen aproximadamente 1.200 millones de barriles recuperables de crudo ligero.

martes, 18 de abril de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A ABRIL 2017

Según la OCDE, aunque España está viviendo una sólida recuperación económica, el desempleo se mantiene en niveles muy elevados.  Lo peor es que, según el informe, la pobreza ha aumentado debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo y unos ingresos adecuados.

GLOBAL:

La llegada de Trump ha acentuado las tensiones proteccionistas: inició su mandato amenazando a las empresas que trasladasen su producción fuera de Estados Unidos. Sus envites a la Unión Europea y las tensiones con China han dado lugar a una serie de inmediatas reacciones internacionales para defender el mantenimiento del comercio global.
El Banco Central Europeo también se ha unido a las advertencias, señalando que “pese  a la evolución favorable de los mercados financieros, existen riesgos a la baja para la actividad de las economías emergentes. Riesgos relacionados en particular con el posible aumento del proteccionismo contra esas economías emergentes, lo que sería muy perjudicial para el comercio mundial.
La posibilidad de que crezca el proteccionismo ya ha contribuido a intensificar la incertidumbre sobre las perspectivas comerciales de México con Estados Unidos, afectando a las perspectivas de crecimiento del país”.
Señala el BCE “el incremento de las barreras al comercio tendría importantes repercusiones y daría lugar a una espiral adversa a escala mundial”.
Advierte la autoridad monetaria de la eurozona, que también “las posibles perturbaciones causadas por las incertidumbre política y geopolítica, como las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, señalando que, posiblemente, conforme avance este 2017 la economía se vaya ralentizando  lastrada por la caída del consumo debida a la evolución de los tipos de cambio”. 

CHINA:

En China, sobre todo en ciudades como Pekín, Shanghái y Shenzhen, el mercado inmobiliario está muy recalentado. Los precios han alcanzado tal nivel que incluso parte de la población más adinerada está mostrando su preocupación al respecto.
Esa es la razón, por la que se están implantado medidas para frenar el crédito, implantando restricciones a las compras para tratar de cortar a la posible “burbuja inmobiliaria”.
Las autoridades de Pekín han implantado nuevas reglas: el desembolso de pagos iniciales más altos para las segundas viviendas, y restricciones a la compra de segundas y terceras residencias.
Según la agencia Reuters, el mercado nacional chino de la vivienda ha registrado un incremento del precio de los inmuebles, en tasa interanual a febrero, del 11,8%. Algunos analistas advierten que las medidas hasta ahora adoptadas no han logrado el objetivo perseguido.
La inversión inmobiliaria creció al ritmo más rápido en dos años durante los meses de enero y febrero, alcanzando una tasa anual del 8,9%, mientras que el crecimiento de las ventas de suelo se aceleró al 25,1%.
La realidad, es que las autoridades de Pekín tratan de encontrar soluciones para conseguir frenar el riesgo financiero, y que puedan tranquilizar a la descontenta población. Todo ello, tratando de evitar la ralentización de la actividad del sector de la construcción  y la demanda de materiales para esa actividad.
En España esto suena a conocido, ya que esa fortaleza del mercado inmobiliario en el pasado año 2016, fue determinante para que el Ejecutivo de China pudiera cumplir su objetivo de aumento del PIB. Todo ello, en un contexto de reducción de la producción de maquinaria, y otros equipos industriales.
Está claro, que la tendencia del mercado inmobiliario proseguirá un camino incierto, planteando riesgos para el crecimiento económico en la segunda mitad de este 2017.

UNIÓN EUROPEA:

Se ha activado por el Reino Unido el Brexit. Desde que se creó  la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) hace 60 años, no había habido ningún abandono por parte de algún Estado miembro.
El Gobierno británico invocando ante el Consejo Europeo el artículo 50 del tratado de Lisboa (una vía de salida del club comunitario en la que nadie había reparado antes del referéndum británico).
Todo el proceso de separación está plagado de incertidumbres, al afrontar una negociación tremendamente compleja y difícil, dados los aspectos que comprende.
En particular, se han de abordar los “derechos de los ciudadanos”: nada menos que 3,3 millones de ciudadanos europeos (inmigrantes europeos como los denominan los británicos) que residen en el Reino Unido. También de los, que llama de forma más moderada, expatriados, casi 1,2 millones en países de la Unión Europea (nada menos que un tercio en España).  Hay que discutir cuestiones tan importantes como el derecho a la sanidad y a la educación pública en sus lugares de residencia. La realidad, es que las señales emitidas desde el Gobierno británico no son muy optimistas (la Cámara de los Comunes ha rechazado el “reconocimiento unilateral” de la ciudadanía).
Por otro lado, la Comisión Europea ha calculado que el Reino Unido  deberá abonar unos 60.000 millones de euros por cuentas pendientes al salir de la UE: se trata de aspectos tales como proyectos ya comprometidos, derechos de pensión de los funcionarios europeos y garantías sobre préstamos que otorga, entre otros, el Banco Europeo de Inversiones.
No menos importantes, son las tensiones territoriales  en Gibraltar e  Irlanda del Norte (las dos únicas fronteras terrestres que generará Reino Unido con el bloque comunitario). En Irlanda, la idea de crear muros entre la república (país autónomo) e Irlanda del Norte aviva el temor a que resurjan las enemistades. La ruptura con la UE arroja incertidumbre sobre el Acuerdo de Viernes Santo, que en 1998 puso fin a 30 años de violencia y que se basa en la pertenencia de ambas partes a la UE. Irlanda del Norte votó, además, por permanecer en la UE (con un resultado del el 55,8%).
Y respecto a lo que nos afecta de forma más cercana, hay que recordar que alrededor de 10.000 personas cruzan la línea con Gibraltar cada día.
Bruselas aboga por mantener la calma, y dado que todo se deriva de la decisión británica, los negociadores europeos esperan que sea Londres quien proponga soluciones imaginativas.
En cualquier caso, algunas empresas han empezado a comunicar su inquietud por la situación. El fabricante de coches norteamericano General Motors ha advertido que el Brexit le va a provocar una merma de beneficio este año de alrededor de 300 millones de dólares. Y si esto ocurre en uno de los gigantes de la automoción mundial, nos tememos el impacto que tendrá en las empresas españolas, muchas de ellas muy unidas con Reino Unido.
Una reciente encuesta realizada por KPMG en colaboración con la CEOE ha restudiado el impacto del Brexit en las empresas españolas. Pues bien, nada menos que el 45% de las compañías encuestadas declara tener algún tipo de relación comercial o económica con el Reino Unido, sobre todo en los sectores de automoción (65%), industria y química (64%) y turismo y ocio (63%).
En el caso de las firmas españolas Santander y FCC han sido las primeras en sufrir el impacto del Brexit. En el caso del banco, ha sido el tipo de cambio de la libra, que ha reducido un 15% su beneficio, mientras que en FCC las pérdidas se han triplicado por varios factores, entre los que destaca también la caída de la libra en su área de servicios medioambientales en Reino Unido, segundo mercado por ingresos del grupo tras España.
Sin duda, el aspecto más peligroso es la depreciación de la libra: las empresas que tengan negocios en ese país, al repercutir esa depreciación negativamente  en sus ventas y negocios, verán disminuir su cuenta de resultados.
De la misma forma, la salida del Mercado Único de la UE va a disminuir las exportaciones del Reino Unido a esa importante área –sus productos habrán de pagar aranceles para entrar- lo que ocasionará la contracción económica de su economía, o disminución de su PIB.
No obstante, según la citada encuesta, también se podrían abrir nuevas oportunidades para los sectores de servicios profesionales, financiero, tecnologías, telecomunicaciones e infraestructuras.
Sin embargo, la mayoría de las empresas (un 65% de las españolas) va a hacer un plan de contingencia para hacer frente a las consecuencias del Brexit.
Por otro lado, parece que se han abierto discrepancias en el seno del BCE respecto a la política monetaria. Los representantes en el BCE de Alemania, Francia, Holanda y España presionaron al presidente del BCE, Mario Draghi, para que presentase un panorama económico más optimista. Ya que afirman que los tipos de interés negativos están dañando la rentabilidad de las entidades financieras y que se debería considerar ya la vuelta a la normalidad de la política monetaria.
Sin embargo, Mario Draghi ha insistido en que los tipos continuarán “en el nivel actual o más bajo durante un periodo extenso de tiempo y bien pasado el horizonte de las compras de deuda”.
Draghi ha señalado que “antes de alterar los componentes de nuestra política monetaria, necesitamos crear la suficiente confianza en que la inflación convergerá hacia nuestro objetivo de medio plazo y se mantendrá ahí incluso con menos apoyo de las condiciones de política monetaria”.
Este debate sobre el fin de los estímulos coincide con el hecho de que el balance del BCE ha superado el umbral de los cuatro billones de euros en sus compras de deuda (nada menos que el doble de lo que tenía cuando empezó el programa de expansión cuantitativa).
Estos cuatro billones de euros equivalen al 37% del PIB de la zona euro y cuatro veces el PIB de España. Si se compara con la Reserva Federal, esta tiene en sus manos el equivalente al 25% del PIB estadounidense, esto es, 4,2 billones de euros. Solo que la diferencia con el BCE radica en que el banco central de EE UU ya ha comenzado la estrategia de salida y ha subido tipos, si bien todavía no ha comenzado a vender activos.
Un riesgo se encuentra en el propio final de las políticas aplicadas que han sido tan históricamente expansivas: en el momento que el BCE comience a vender los títulos adquiridos, se podría producir una fuerte distorsión del mercado financiero, pudiendo provocar fuertes pérdidas e incluso el pánico.
La realidad, es que en la situación actual, no han desaparecido los riesgos de los créditos dudosos en la banca. De forma que el legado de la Gran Recesión en Europa arroja una recuperación mediocre, 20 millones de parados y dudas en el sector financiero, pese a las montañas de dinero público gastado para salvar a los bancos.
Después de 10 años del estallido de la crisis, la banca europea esconde en sus balances un billón de euros en créditos tóxicos. La propuesta para su eliminación ha sido la creación de un gran banco malo europeo, pero  Alemania ha bloqueado esa opción.
Dentro de una operación de ingeniería financiera, se plantea la posibilidad de buscar formas para vender o colocar esos créditos en el mercado, pero Berlin se niega a cualquier medida que suene a mutualización.
La Autoridad Bancaria Europea propuso en enero crear un enorme banco malo (ha de tener una capacidad para gestionar un cuarto de billón de euros). Propuesta que fue apoyada con matices por el BCE, el mecanismo de ayuda (MEDE), la Comisión Europea, y por las economías con mayores dificultades. Sin embargo, Berlin la ha rechazado.
El problema es siempre el mismo: ¿quién va a pagar los platos rotos? 1,06 billones en créditos tóxicos, con datos de morosidad superiores al 10% en una decena de países, y especialmente elevados en Grecia, Chipre, Eslovenia y Portugal. Italia sufre, nada menos que 276.000 millones de créditos fallidos, muchos de ellos de sus pymes.
No se decidirá nada, al menos, hasta las elecciones alemanas. De forma que respecto a Italia, al contrario de lo que ocurrió con España,  la Comisión ignorará – hará “la vista gorda”- respecto a las ayudas que se han concedido a algunos bancos.
Frente al problema de los bancos italianos, Alemania, Austria, Finlandia y Holanda, no quieren ser los pagadores. Tanto fiscalmente (no admiten la implantación de los eurobonos), como financieramente vetando al banco malo. En fin, los problemas siguen existiendo y, sin duda, acabaran de nuevo requiriendo más dinero público.
El Eurogrupo pretende incrementar la supervisión bancaria de los créditos tóxicos, mejorar el marco legal (con una primera armonización de esos préstamos, muy distintos según los países), y plantea dos tipos de soluciones: “impulsar el mercado secundario para que los bancos empaqueten sus activos tóxicos”, con la utilización de la ingeniería financiera para desarrollar un mercado que apenas existe. Y por otro lado, explorar la creación de una “compañía de gestión de activos” —un banco malo— para facilitar todo el proceso, respetando las reglas de las ayudas de Estado y la directiva de resolución bancaria.

ESPAÑA:

Para este año, el Banco de España ha elevado al 2,8% la previsión de crecimiento de la economía española del PIB (por encima del 2,5% recogido en los Presupuestos presentados por el Gobierno). Para el año 2018 y 2019, sin embargo prevé un crecimiento del 2,3% y 2,1% respectivamente.
Los Servicios Económicos del Banco de España, esperan estos resultados como consecuencia de tres factores: una es la mejora de los indicadores por la creación de empleo que tiene un efecto positivo para el consumo, y la mejora  de las cotizaciones en la Bolsa, y en el mercado inmobiliario. Otro factor, es la mejoría de las exportaciones, como consecuencia de la depreciación del euro; y finalmente el otro factor, es que se consumen menos productos de fuera, en parte por la mayor competitividad de los nacionales.

Por otro lado, según el Servicio de Estudios del Banco de España, pesan los riesgos de una deuda y un déficit público aún elevados, que aumentan nuestra vulnerabilidad a posibles subidas de los tipos de interés.
Respecto al desempleo, el Banco de España prevé que en 2017 descenderá hasta el 17,5% de media anual: "el esperado mantenimiento de crecimientos moderados de los salarios, en un contexto de repunte transitorio de la inflación en 2017, contribuirá al sostenimiento del proceso de creación de empleo”. En los próximos años, el supervisor anticipa que el desempleo continuará bajando y se situará en el 14,5% de la población activa en 2019. 
Por lo que respecta a los precios, crecerán un 2,2% en 2017 por la intensa escalada de los precios de la energía. No obstante, este fuerte repunte se califica de transitorio: en los dos años siguientes la evolución del IPC (Índice de Precios de Consumo) se moderará hasta un incremento del 1,4% en 2018 y del 1,6% en 2019.
Con todo, el Banco de España matiza que esta previsión de precios está sujeta a riesgos. Por un lado, existe el peligro de que la inflación subyacente (aquella que está exenta de sus componentes más volátiles como la energía) no logre recuperarse, tal y como ya ocurrió en los dos años precedentes. En ese caso, el problema de la baja inflación se convertiría en un fenómeno estructural y dificultaría el proceso de reducción de la carga de deuda. Por otro, el Banco alerta del riesgo de caer en la tentación de compensar el encarecimiento del petróleo con alzas de salarios y precios por encima de la productividad, lo que en cambio acarrearía una pérdida de competitividad.
Por último, el supervisor subraya que la inversión en bienes de equipo se resintió en la segunda parte de 2016, probablemente lastrada por la subida del impuesto de sociedades. Y ello hará que en 2017 la inversión empresarial también registre un crecimiento más contenido para recuperarse de nuevo en los siguientes ejercicios. 
Por otro lado, en declaraciones del Ministro De Guindos, la subida de los precios va a ser más pequeña durante este año, siendo al final de un 1,1%.
Según ha explicado el ministro, el repunte de los precios en España, ha tenido causas coyunturales como el alza experimentada por el precio de la energía. Pero una vez que los combustibles vuelven a su situación habitual, los precios harán lo mismo.
Ahora bien, sin duda la mejor noticia, según los datos divulgados por el Ministerio de Empleo, ha sido la evolución del empleo durante el pasado mes de marzo: la Seguridad Social registró un incremento medio de afiliación de 161.752 cotizantes con empleo, un aumento no visto en un mes de marzo desde 2001, cuando el instituto previsor comenzó a contar los afiliados mensuales en promedios.
Respecto al desempleo, los datos del pasado marzo han sido buenos: disminuyó el Paro Registrado  en 48.559 personas, has situarse en alrededor de los 3,7 millones.
A pesar de que no ha caído la Semana Santa en marzo de este año, el incremento del empleo debe mucho a la afiliación en la hostelería. La llegada del buen tiempo hace que se retome la actividad o se pongan muchas obras durante ese mes.
En un año, la Seguridad Social ha ganado un 3,49% de cotizantes. Este es un porcentaje significativamente alto y que se acerca a los incrementos de la primavera de 2015, los números más altos de la salida de la crisis, cuando se superó el 3,5%.
También mantiene la línea de meses anteriores el volumen de contratación. El mes pasado el porcentaje de indefinidos superó el 10%, de los 1,7 millones, un 10,3% era de contratos fijos. No obstante, los temporales siguen siendo una abrumadora mayoría. Además, el hecho de que en los tres primeros meses del año el número total de contratos crezca a un ritmo del 12,5% no es un indicador de que se gana estabilidad en el empleo, sino todo lo contrario. Hasta marzo se han firmado casi cinco millones de contratos, con lo que vuelve a romperse el récord marcado hasta la fecha.
En lo referente a la protección frente al desempleo, en febrero, último mes con datos disponibles (el indicador se publica con un mes de retraso) se asentó la tendencia observada en los últimos meses: la tasa de cobertura se recupera desde mínimos históricos. Está en el 55,5% (1,4 puntos porcentuales más que en el mismo mes del año pasado).
Por lo que respecta al sector exterior, la distancia entre las importaciones y las exportaciones de España se amplió con fuerza durante el pasado mes de en enero. Sin duda, por culpa de la energía.
Un país tan dependiente de la energía exterior, como es España,  supone un importante lastre. En concreto, las exportaciones españolas de mercancías crecieron un 17,4% respecto al mismo periodo del año anterior y alcanzaron los 21.440 millones de euros, su máximo histórico para el primer mes del año. Sin embargo, las importaciones crecieron todavía más: un 19%, hasta los 24.574. Como resultado, el déficit comercial de enero alcanzó los 3.134 millones de euros, un 31,3% superior al de enero de 2016.
Sin duda, el haber disfrutado en estos años recientes de una energía tan barata, ha sido una de las importantes razones del crecimiento de la economía española durante los últimos dos años.
En el año 2016, la economía española exportó más que nunca: cerró el año con un récord de ventas de 254.000 millones de euros en mercancías. Las importaciones disminuyeron en valor un 0,4% en 2016 hasta los 273.284 millones de euros. El descenso en el valor de las Importaciones españolas se explica por la caída del precio de las importaciones de petróleo y gas.
Durante el pasado mes de marzo, las buenas perspectivas de reservas de petróleo en Estados Unidos, están motivando que los costes del petróleo vuelvan a bajar, situándose en el entorno de los 51 dólares por barril.
Señala el Ministerio de Economía en el informe mensual, que sin contar la energía, el balance del comercio exterior es más positivo: el saldo no energético arrojó un déficit de 855 millones de euros (frente al déficit de 942 millones en enero de 2016). Mientras, el déficit energético aumentó un 57,8%, hasta los 2.279 millones (frente a 1.444 millones en enero de 2016). En volumen, "las importaciones de productos energéticos se incrementaron un 28,8% interanual, ya que sus precios subieron un 35,4%". La tasa de cobertura (porcentaje de exportaciones que cubre a las importaciones) se situó en el 87,2%, frente al 88,4% que se anotaba hace un año.
Por áreas geográficas, las exportaciones dirigidas a la Unión Europea (suponen casi el 70% del total) crecieron un 15,3% en enero de 2017. Las exportaciones a terceros destinos se elevaron un 21,9% en enero último, con incrementos en todas las zonas: América del Norte (sube el 20%), América Latina (12,3%), Asia excluido Oriente Medio (35,9%), Oriente Medio (13,4%), África (10,3%) y Oceanía (13%).
Por lo que respecta al turismo, según Exceltur (la asociación de grandes compañías turísticas españolas) el sector español sigue al alza y los empresarios prevén un crecimiento en 2017 del 3,5%.
Para Semana Santa, ocho de cada diez empresarios esperan que la mejora continúe y se incrementen las ventas. A pesar de ello, sobre todo en la demanda nacional, esta subida dependerá del clima que vaya a haber.
Este año, según el Foro Económico Mundial, España ha repetido la plaza mundial de ser el país con el sector turístico más competitivo del mundo. En el informe citado, que se publica cada dos años, la institución mejora una décima la nota de España (hasta un 5,4 sobre 7). Supera a Francia y Alemania, gracias sobre todo a sus infraestructuras, la seguridad y el patrimonio cultural.
Por otro lado, se han presentado los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Se trata de unas cuentas restrictivas donde el gasto no financiero del Estado y los organismos autónomos apenas crece un 1,3% hasta los 318.443 millones.
Los Presupuestos incluyen un ajuste de 14.250 millones para cumplir con el objetivo de déficit del 3,1% que exige Bruselas. Una parte se consigue manteniendo los 5.000 millones en recortes en los ministerios que se aplicaron a mitad de 2016. Otra, se fía a una mayor recaudación. No obstante, las cuentas contienen algunos aspectos de mejoras sociales para lograr los apoyos parlamentarios precisos en su tramitación y aprobación.

MERCADOS:

El Ibex 35 se ha revalorizado durante el mes de marzo el 9,5%, acumulando una ganancia desde enero del 11,88%.
Durante el trimestre, la Bolsa española es la que mejor comportamiento ha tenido, pero sin alcanzar unos niveles que impliquen la recuperación de las pérdidas sufridas en los dos años pasados. Sólo hay que imaginar las pérdidas que seguiría sufriendo alguien que hubiese comprado en niveles del Ibex  de 16.000 puntos durante el año 2007, y hubiera mantenido sus acciones durante los 10 años transcurridos.
Respecto a las Bolsas, la Comisión Europea ha bloqueado la posible fusión entre el grupo London Stock Exchange (LSE) y Deutsche Börse, las operadoras de las Bolsas de Londres y Fráncfort, de la que habría salido un gigante europeo de los mercados bursátiles en una operación valorada en unos 29.000 millones de euros. De esta forma se ha rechazado la fusión de ambas Bolsas.
Los ingresos conjuntos de ambas compañías suponen más de 4.000 millones de euros anuales y entre las dos plazas suman más de 3.000 empresas cotizadas, lo que le habría convertido en el líder europeo del sector y le habría situado en una posición de fortaleza para competir con los operadores estadounidenses que dominan el mercado.
Por otro lado, el Euribor, que es el índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España, ha marcado un nuevo mínimo al cierre de marzo del -0,11%, por lo que continuará abaratando las hipotecas. Concretamente, las hipotecas a 20 años con un capital de 120.000 euros y un diferencial del 1% que tengan revisión se beneficiaran de una rebaja en su cuota de 5,23 euros mensuales o, lo que es lo mismo, 62,79 euros al año.
También hay que señalar, que la mejora de las perspectivas de actividad económica y las expectativas de subidas de precios y, por lo tanto, de una política monetaria más restrictiva, ha provocado ya un repunte considerable de los tipos de interés de la deuda soberana a largo plazo. Valga de ejemplo el bono español a diez años, que en poco más de medio año, ha duplicado su rentabilidad subiendo del 0,9% al entorno del 1,7%.
Y es que cuando los tipos bajan en el mercado, como ha ocurrido de forma ininterrumpida desde julio de 2012, el precio de los bonos sube. Y, por el contrario, si los tipos de interés suben, como empieza a ocurrir, el precio de los bonos cae. Esta circunstancia ocasiona un efecto negativo en las carteras de renta fija porque supone una pérdida de valor de los bonos. Al tener que actualizar el precio de sus carteras a valor de mercado, se reduce el valor liquidativo del fondo, a lo que hay que sumar el gasto en comisiones que cobra la entidad gestora a los partícipes.
La conclusión de lo anterior, es que esa subida de los rendimientos de los bonos soberanos amenaza con dejar en pérdidas los planes de pensiones más conservadores, aquellos que invierten en renta fija a largo plazo.

EMPRESAS:

Según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac), vendedores (Ganvam) y de concesionarios (Faconauto), las matriculaciones de turismos y todoterrenos en el mercado español se situaron en 307.911 unidades durante los tres primeros meses de este año, lo que representa un aumento del 7,9% en comparación con el mismo período de 2016, según datos de las asociaciones de fabricantes (Anfac), vendedores (Ganvam) y de concesionarios (Faconauto).
Por otro lado, se ha conocido que Bélgica ha pasado a ser el principal destino internacional del cava español, dejando a Alemania como segunda plaza.

El presidente del Consejo Regulador del espumoso, Pere Bonet, presentó los resultados del sector en 2016 y señaló que los belgas han comprado casi 30 millones de botellas durante el año pasado.

martes, 7 de marzo de 2017

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MARZO 2017: incertidumbre global. ¿Que va a pasar en Europa? ¿Qué va a hacer Trump? ...

Se mantienen los riesgos en el horizonte de este año: Trump y el Brexit del Reino Unido; la incertidumbre política en una serie de Estados de la Unión Europea que celebran elecciones; la propuesta de Le Pen en Francia de que siga al Brexit Inglés; y la tragedia económica griega que continua sin solución.

JAPÓN:

El PIB de la tercera mayor economía del mundo, la de Japón, creció un 0,2% entre octubre y diciembre de 2016 en comparación con los tres meses anteriores. Una circunstancia que no se vivía en esa economía, nada menos, que desde septiembre de 2013.
Aunque la efectividad de sus medidas de estímulo fiscal y monetario ha ido disminuyendo, la economía nipona se benefició el año pasado de un yen débil y de la incipiente recuperación de la demanda global.
Según el Gobierno de Japón, la economía ha crecido durante el pasado año  a un ritmo anual del 1%, algo menos del 1,2% registrado en 2015.
Han sido el aumento de las exportaciones (un  2,6% respecto al trimestre anterior) y de la inversión empresarial (un 0,9%) los motores a los que se debe el crecimiento económico logrado.
Las exportaciones mejoraron por el incremento de la demanda del mercado  estadounidense y chino, así como también es consecuencia de la  debilidad del Yen, que se ha beneficiado de la apreciación del dólar desde que Trump ganó las elecciones. 
Ahora bien, también se han encarecido las importaciones, lo que ha perjudicado a los consumidores. Esta circunstancia, unida a una subida mínima de los salarios, ha dado lugar a una pérdida de capacidad adquisitiva de muchas familias. Esta y no otra, es la causa del estancamiento del consumo (equivale al 60% del PIB japonés).
Para este 2017, la mayoría de analistas esperan aumentos en el gasto público para mantener el aumento del producto nipón. Aunque todo va a depender del mantenimiento de las exportaciones del país.
El papel del presidente Trump va a ser decisivo: si aprueba planes de estímulo en Estados Unidos, la economía de Japón podría beneficiarse de una mayor demanda de sus productos.  Pero si se materializan las amenazas  proteccionistas de la nueva administración estadounidense (en campaña Trump acusó al país asiático de robar empleos y de manipular su moneda) y se imponen restricciones al comercio, Tokio será una de las economías más afectadas

ESTADOS UNIDOS:

Hay un elemento que parece vislumbrarse como “un tirón” de la demanda en Estados Unidos. Un aspecto que no es en absoluto innovador, y que históricamente ha sido empleado por la administración republicana: y es que de nuevo suenan “tambores militares”.
A la voz de “tenemos que empezar a ganar guerras”, Trump ha pedido a su administración la preparación de un presupuesto con un aumento de 54.000 millones de dólares (9,3%) en los gastos de defensa. Esta subida record habrá de ser compensada con un plan de recortes general, muy duro con el capítulo  de ayudas exteriores. Eso sí, tratando de evitar disminuir los dos aspectos de gasto políticamente más sensibles: pensiones y asistencia sanitaria.
Según el nuevo presidente, “antes decíamos que Estados Unidos jamás perdía una guerra, ahora no ganamos ninguna. Es inaceptable”. Quiere fortalecer la primacía militar, dando un salto en defensa que no se veía desde 2008, al final de la era Bush, con el conflicto de Irak y Afganistán. 
Trump ha despreciado públicamente el tratado de limitación de armas nucleares con Rusia y ha anunciado su deseo de ampliar el arsenal atómico: “soy el primero que querría ver al mundo sin armas, pero no podemos quedarnos por detrás de ningún país, aunque sea amigo. Nosotros tenemos que estar a la cabeza de la manada”.
La economía estadounidense se expandió a un ritmo moderado desde inicios de enero hasta mediados de febrero, pese a que las empresas se mostraron menos optimistas en medio de la incertidumbre sobre las políticas de Trump.
Por otro lado, en la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos), se está produciendo el encuentro entre los partidarios de las medidas de laxitud monetaria y, por el contrario, los más drásticos de frenar aún más los estímulos monetarios en esa economía. La presidenta, Janet Yellen, ha señalado de alguna forma esa circunstancia, al afirmar que el alza de los tipos de interés sería “apropiada” en la próxima reunión del 14 y el 15 de marzo si los datos económicos evolucionan en la dirección esperada.
De esta forma, la presidenta Yellen considera que los fundamentales de la economía están en línea con los objetivos buscados, lo que justificaría un nuevo incremento de los tipos de interés estadounidenses (el tercero en este ciclo). “En la reunión de marzo, el comité de la Fed evaluará si el empleo y la inflación siguen evolucionando en línea con nuestras expectativas, en cuyo caso probablemente sería apropiado un mayor ajuste de los tipos”.

EUROZONA:

La Comisión Europea ha adelantado que el PIB de la región del euro crecerá, este año y el que viene,  casi el 2%. Pero el ambiente económico está plagado de incertidumbre: la designación de Trump como presidente de Estados Unidos, el Brexit del Reino Unido. Y por si fuera poco, en palabras de la propia Comisión, “si gana Le Pen y su idea de sacar a Francia del euro y la UE, sería el fin del proyecto europeo”.
De forma que la previsión de las autoridades de la Unión Europea para este  2017, son un “catálogo de riesgos”.
Además, hay que citar un peligro latente –no desaparecido- que es la vulnerabilidad existente en algunos sistemas bancarios, una posible elevación de las primas de riesgo, y la temida, ya durante años, caída fuerte del crecimiento en la economía china.
La Comisión hace hincapié en su informe, que el Presidente Trump amenaza con “romper radicalmente” con las formas de hacer política de las últimas décadas. Bruselas afirma que los primeros perjudicados por esa política económica estadounidense  serán los países emergentes (aún más si se materializan sus amenazas proteccionistas).
Otro peligro en la región del euro, es una posible alza de las tasas de interés. En la actualidad hay cuatro billones de euros en bonos con intereses negativos. Si se elevasen los tipos, Grecia, Portugal, Italia y España volverían a sufrir serias dificultades.
Con respecto a Francia, el riesgo se encuentra en el posible triunfo de la extrema derecha en ese país: “Marine Le Pen tiene un proyecto muy específico, la salida del euro y de Europa. La salida de Francia de la Unión sería simplemente el fin del proyecto europeo”.
Por lo que se refiere a la economía italiana: Bruselas espera un débil aumento de su PIB durante 2017 y 2018, y viene reclamando al Ejecutivo de Italia, medidas de ajuste y recortes por el riesgo de aumento de su déficit público, incrementando su volumen de Deuda Pública que ya se encuentra en una cifra superior al equivalente del 130% de su PIB. A todo ello, hay que añadir los riesgos en su sector bancario.
Y completa el panorama Grecia: la Comisión espera que este año la economía helena crezca en torno al 3%, pero las discusiones entre el Eurogrupo, el Gobierno griego, y el FMI pueden romper el tercer rescate.
Se piden para Grecia más reformas laborales –pendientes siempre en cualquier economía- y. como no, también mayores recortes en las pensiones. En fin una serie de recetas muy innovadoras…

ESPAÑA:

La realidad, es que la economía española, en el contexto actual de incertidumbres globales sigue a buen ritmo. La Comisión Europea prevé para nuestro país crecimientos ligeramente por encima del 2% en 2017 y 2018. Apunta en su informe que “sorprende al alza, aunque detecta ya signos de desaceleración”.
Sin embargo el Ejecutivo de Bruselas es menos optimista por el lado del ajuste fiscal, ya que prevé un déficit del 3,5% del PIB este año (cuatro décimas por encima del objetivo, y dos décimas más que hace tres meses). Si su análisis es correcto, habría que acometer un nuevo ajuste extra de 4.300 millones de euros.
Aunque las “previsiones de invierno” de la Comisión está plagadas de referencias a la incertidumbre global, España ya no es el principal riesgo de Europa: tras los fuertes ajustes y el rescate bancario, la economía crece ahora con fuerza, creando empleo, exportando, y superando a la media de crecimiento del resto de socios europeos.
Ahora bien, sin duda, el mayor riesgo es el fuerte endeudamiento y una frágil situación fiscal que podría desencadenar problemas importantes si los riesgos globales acaban generando inestabilidad, y una nueva subida en las primas de riesgo.
Ahora bien, si bien los efectos beneficiosos de los bajos precios del petróleo, los recortes de impuestos y la mejora de las condiciones financieras gracias al Banco Central Europeo eran importantes impulso, estos efectos han empezado a disminuir. Por lo que, según las previsiones,  el PIB español “seguirá siendo fuerte, pero tiende a desacelerarse”.
Según la Comisión europea, la tasa de paro bajará al 17,7% este 2017, y cerrará 2018 en el 16%. Sin embargo, señala el informe, que “el crecimiento salarial y las bajas ganancias de productividad provocarán que los costes laborales sean similares a la media europea”.
Lo peor, quizá, es que el déficit público de 2017 puede ser preocupante: si se confirmasen las expectativas de Bruselas, el déficit finalizará cuatro décimas por encima del objetivo (3,1% del PIB). Por lo que la Comisión ya ha avisado al Gobierno español que debe “estar listo para tomar medidas adicionales si incumple las metas”: un ajuste extra de casi 4.300 millones (subidas de impuestos o bien recortes del gasto público).
Obviamente, la Comisión Europea no alude a la situación en minoría del Ejecutivo español para aprobar los Presupuestos Públicos.
Port otro lado, según el indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en el 3% en tasa interanual durante el pasado mes de febrero, después de dispararse en enero y marcar el registro más alto desde octubre de 2012 por el alza de los precios de la energía eléctrica.
El precio de la electricidad en España se abarató más de un 19% durante la primera quincena del mes de febrero con respecto al mismo periodo de enero, lo que representa una rebaja de casi el 7% en el recibo de la luz.
Por su parte,  los precios de consumo registraron en febrero una tasa negativa del -0,3% respecto al mes de enero pasado.
En cuanto a la variación anual del IPC Armonizado (mide la evolución de los precios con el mismo método en todos los países de la zona del euro) el indicador adelantado subió el 3% en febrero respecto al mismo mes de 2016, de manera que se mantuvo la tasa alcanzada en enero. En tasa mensual, este indicador armonizado se situó en el -0,3%
Por otro lado, un dato muy positivo de la economía española durante el año 2016, es que la Balanza por Cuenta Corriente (mercancías, servicios, rentas y transferencias corrientes con el exterior) registró un superávit de 22.306 millones al final del ejercicio.
La cifra publicada por el Banco de España, es un nuevo récord histórico, y supone un incremento del 51,4% respecto al ejercicio anterior. Equivale a alrededor del 2% del PIB español.
En pocas palabras, España está “gastando menos de lo que dispone” ya que obtiene más recursos de los que necesita en sus relaciones comerciales y financieras con el mundo.
Las causas hay que buscarlas en el incremento de la competitividad externa por la depreciación del euro (abaratamiento de las exportaciones); la contención salarial o devaluación interna; el auge del turismo, y la caída de los precios del petróleo (de gran peso en nuestras importaciones).
La cifra de la Balanza por Cuenta Corriente viene determinada por el mayor superávit de bienes y servicios (un 23,2% más que en 2015, hasta 32.328 millones) y un menor déficit de la balanza de rentas (balanza de rentas primaria: rentas de trabajo, de la inversión, impuestos sobre producción y la importación y subvenciones; y la balanza secundaria: transferencias personales, impuestos corrientes, cotizaciones y prestaciones sociales, etc.) registró un déficit de 10.023 millones, inferior al desfase de 11.503 millones de 2015 (descenso del 12,8%).
El saldo agregado de las cuentas corriente y de las transferencias internacionales de capital (determina la capacidad o, por el contrario, la necesidad de financiación de la economía) ascendió a 26.857 millones de euros en 2016, por encima de los 21.733 millones de euros de 2015.
En contraste con lo anterior, el Informe España 2017 de la Comisión Europea señala que “el legado de la crisis no se ha superado totalmente y persisten desafíos significativos": Bruselas alerta a España de “los altos niveles de desigualdad, pobreza y exclusión social, entre los más elevados de la UE". Igualmente alerta de los problemas de un mercado de trabajo que, a pesar de las reformas, padece una de las tasas de temporalidad más altas de Unión Europea.
El 13,1% de los trabajadores españoles están en riesgo de pobreza. Según el Informe, "la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue al alza". El índice de Gini (mide la desigualdad en la distribución personal de la renta) se encuentra "entre los más altos de la UE".  
El Informe España 2017 subraya que, pese a la mejoría económica, ha habido “una caída mínima de las tasas de pobreza y exclusión social". El riesgo de pobreza está muy por encima de las cifras medias europeas, incluso entre quienes tienen empleo.
Las razones que, según el Informe de la Comisión Europea” explican estos graves hechos son: unos beneficios sociales "limitados" en relación a otros países; la "falta de coordinación" entre los servicios de empleo y sociales; un apoyo a las familias relativamente bajo respecto a los estándares europeos y, sobre todo, una tasa de temporalidad en el empleo que es la segunda peor de Europa y que no ha conseguido reducir la reforma laboral:  "los altos índices de contratos temporales (el 27%, solo por encima de Grecia) tienen consecuencias sociales negativas, y socavan el alza de la productividad y tienen implicaciones fiscales negativas, en especial sobre la Seguridad Social” (lleva cinco años con cifras “en rojo”).
A juicio de Bruselas, uno de cada ocho trabajadores está en riesgo de pobreza. El 28% de los ciudadanos está en riesgo de exclusión social; un tercio de los niños entran en esa categoría. Uno de cada cuatro contratos firmados en 2016 tuvo una duración inferior a siete días. Hay un "alto riesgo" de que el desempleo de larga duración se enquiste, y el paro juvenil sigue por encima del 40%. Ni la garantía juvenil, ni la tarifa plana a los autónomos, ni el resto de planes anunciados por el Gobierno español (como el programa Prepara, que combate el paro de larga duración) han tenido un impacto significativo. Se trata de una paradoja: Bruselas aplaude la reforma laboral, pero a la vez critica duramente sus efectos.
El extenso informe de 72 páginas, también se refiere a la corrupción: “a pesar del aumento de las investigaciones no se han puesto en marcha estrategias preventivas". Los cambios legislativos de 2015, además, "limitan temporalmente las investigaciones y podrían provocar impunidad en los casos más complejos de corrupción”.
Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional realiza un  examen cada cinco años a los sectores financieros considerados sistémicos, es decir, inestables.   Pues bien, una delegación del FMI realizará este examen a la banca española durante este mes de marzo. La  prueba supone un examen en profundidad del sector financiero español al completo (incluyendo, sobre todo, a su supervisor).
Las autoridades españolas se preparan para recibir otra vez a los expertos del Financial Sector Assesment Program o Programa de Evaluación del Sector Financiero. Según el jefe de esta misión, Udaibir Das, director adjunto del departamento de mercados de capital del FMI, "la evaluación de 2017 tendrá lugar en un contexto muy diferente a 2012, cuando España abordó una decisiva y ambiciosa reforma financiera. Tomaremos nota del progreso conseguido. Es más, comprobaremos como se está ajustando el sector financiero a un contexto de cambios muy rápidos y revisaremos las conexiones transfronterizas de los bancos y los flujos financieros en general", Y añade: "El último examen del FMI publicado recientemente ya indicaba que el sistema financiero ha ganado fortaleza y que está cerca de dejar atrás la mayor parte del legado de la crisis". "No obstante, los bancos han progresado a diferentes velocidades y, al igual que ocurre en otros sistemas bancarios, se enfrentan a nuevos retos como por ejemplo la baja rentabilidad", señala.
A diferencia de las evaluaciones realizadas por el Banco Central Europeo, esta misión no sólo analiza los bancos. Va más allá y toma el conjunto del sistema financiero incluyendo el marco institucional, los organismos reguladores y supervisores, los seguros y fondos de pensiones o los riesgos de contagio.
La realidad, es que pese a la mejora, la situación de la banca no está exenta de dificultades. Todavía queda el legado de activos improductivos de la crisis que lastran sus resultados; la baja rentabilidad del sector por los bajos tipos de interés; unas estructuras muy grandes en un entorno de alta competencia procedente de las nuevas tecnologías y la mayor carga regulatoria con más requisitos de capital. En ese contexto, el diagnóstico generalizado se resume en que las entidades tienen que ajustarse aún más y ganar eficiencia; fusionarse para adquirir tamaño; aplicar nuevas tecnologías; diversificar fuentes de ingresos y cobrar más comisiones por servicios.
Por último, en España se encuentra además la peculiaridad del banco malo Sareb, que no está logrando deshacerse de los activos al ritmo que tenía previsto, con los riesgos que ello implica para las cuentas públicas.

MERCADOS:

A finales del pasado febrero,  nuestro principal indicador el Ibex, se mantuvo entre un soporte en 9.300 y una resistencia en 9.600 a la espera de acontecimientos.
Los principales índices bursátiles de uno y otro lado del Atlántico comenzaron este mes de marzo con recortes que no llegaron a profundizar y no tardaron en desarrollar un acompasado movimiento al alza, bajo la tutela de Wall Street cuyo índice bursátil más popular, el Dow Jones, ha encadenado 12 sesiones consecutiva al alza estableciendo otros tantos récords históricos.
Las bolsas de París y Madrid han subido con cierta desgana… y ambos mercados han detenido la escalada a la altura de los máximos del mes anterior; en 4.925 y 9.600 puntos, respectivamente.
Los bancos se han detenido durante febrero y han iniciado un suave planeo que no parece peligroso, traspasando el protagonismo a los “chicharros” bursátiles, que están haciendo su agosto.
Se llama “chicharros” a aquellos valores que su nivel de capitalización es bastante bajo y tienen un riesgo muy elevado. Sufren grandes oscilaciones en su cotización por lo que son objeto de especulación. Son muy fáciles de manipular, pudiendo ser víctimas de rumores.
Por otro lado, en relación al mercado de divisas, el euro está demasiado débil frente al dólar estadounidense. Paradójicamente, según han declarado tanto Alemania como Estados Unidos, la situación perjudica a ambas economías. Ahora bien, la economía americana va por delante en el ciclo, y tiene tipos de interés más elevados, por lo que es muy difícil que revierta la situación., sino más bien todo lo contrario.
Las posibles subidas de los tipos en la economía estadounidense, pueden incluso provocar que se alcance cierta paridad en ambas monedas.

EMPRESAS:

El pasado 2016, ha sido el año de la recuperación de los beneficios para las principales empresas del Ibex 35. Después de un 2015 marcado por una pronunciada caída del 25% originada por los fuertes retrocesos experimentados en el sector energético, en plena espiral bajista de los precios del petróleo, y unas empresas industriales, especialmente las siderúrgicas, sometidas a la crisis del acero en un mercado inundado por la producción china.
Durante el año pasado, las firmas que integran el principal selectivo español ganaron, en conjunto 32.970 millones, un 48,9% más que durante el ejercicio anterior (22.252 millones). De este modo, las principales firmas españolas regresan a los niveles de 2014, cuando las sociedades lograron su mayor repunte en la última década al cosechar una subida del 41,4% hasta los 32.000 millones.
Precisamente, han sido las empresas más debilitadas el año pasado las que en 2016 han permitido, al recuperar su pulso, impulsar las ganancias. Es el caso, sobre todo, de Arcelormittal (el gigante siderúrgico europeo-indio, que tuvo en la española Aceralia, dueña de los míticos altos hornos del norte de la Península, una de sus sociedades fundacionales), que pasó de registrar unas pérdidas superiores a los 7.000 millones de euros a ganar 1.669 millones. El propio presidente ejecutivo de la multinacional, Lakshmi N. Mittal, reconoció que, al margen de las decisiones estratégicas adoptadas para reducir el endeudamiento y canalizar las inversiones, el avance se debe en buena medida a las medidas aprobadas para hacer frente a las prácticas comerciales desleales de determinados países.
De hecho, la Comisión Europea determinó imponer definitivamente aranceles «antidumping» a la importación de determinados productos de acero originarios de China, después de haber detectado que algunas empresas del país asiático comercializan sus productos con valores inferiores entre un 120% y el 127% a los precios reales de mercado. Esta situación también ha impulsado la cuenta de resultados de Acerinox, que ha cerrado el año con un balance positivo de 80