jueves, 17 de mayo de 2018

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MAYO 2018: amenazas a la economía global.


En la Eurozona, el primer trimestre del año ha puesto de relieve que persisten algunos problemas en la región: el PIB de los Diecinueve países del euro creció un débil 0,4%. Se trata del peor dato desde hace un año y medio, y supone una cifra muy inferior al crecimiento registrado durante los últimos tres trimestres (un 0,7%).

GLOBAL:

El Fondo Monetario Internacional viene señalando desde hace tiempo la vulnerabilidad más importante del sistema financiero y de la economía global: se trata de la deuda global tanto pública como privada. Advierte de que el nivel de los tipos está tan bajo, por lo que endurecer repentinamente los costes podría provocar una nueva recesión.
Aunque se trata de una posibilidad lejana, según Tobias Adrian, primer consejero financiero del FMI, “se está perfilando una dinámica más propia del fin del ciclo crediticio”, advirtiendo que, en el escenario más negativo, “es posible que se produzca un crecimiento económico negativo en un plazo de tres años”.  
En el año 2016, la deuda global ascendía a 164 billones de dólares, lo que equivale al 225% del PIB mundial. La economía mundial se encuentra, respecto al PIB, un 12% más endeudada (respecto al máximo del año 2009).
El FMI ha señalado que la volatilidad observada desde el pasado febrero en los mercados, es consecuencia de que los riesgos se han elevado (sobre todo a medio plazo). El riesgo es mayor para las economías emergentes y en desarrollo, señalando a China como punto especial de preocupación.
Habrá que estar muy atentos a la evolución de los precios. El FMI afirma desconocer la incidencia que sobre la inflación tendrán los estímulos fiscales en Estados Unidos, donde el ritmo de subida de los tipos de interés y normalización de la política monetaria es más intenso. “Si la inflación sube más rápido de lo previsto, los bancos centrales podrían responder con más firmeza y producir una fuerte constricción de las condiciones financieras”.
Por esta razón, el FMI recomienda a los bancos centrales que la normalización monetaria sea gradual y se comuniquen las estrategias con claridad. Igualmente, postula que se refuercen los balances de los bancos más débiles y resuelvan los problemas de liquidez de algunas instituciones que operan a escala internacional. “Una turbulencia repentina podría dejar expuestos esos desajustes y cristalizar problemas de financiamiento”.
También ha alertado el FMI sobre el grave riesgo para la economía global que suponen las tensiones comerciales existentes, sobre todo entre EE UU y China: “No sería algo que afectaría sólo a estos dos países, porque el mundo está tan interconectado que impactaría a la economía global”.  
De momento, las dos potencias ya han oficializado subidas de aranceles por valor de 6.000 millones de dólares. En el caso de EE UU, se trata de tasas del 25% para el acero y el aluminio procedentes de China y, por parte de Pekín, consiste en el mismo gravamen para carne de cerdo, vino y algunas frutas. Es un montante económico menor (el comercio entre ambos países supera los 630.000 millones), pero la escalada puede ascender: Washington ha anunciado aranceles para productos chinos por 50.000 millones y Pekín ha respondido con la misma moneda.
El FMI está reclamando que tengan lugar negociaciones, pero recalcando que deben ser “multilaterales” y no únicamente ente Estados Unidos y China. Rechaza el FMI la vía escogida por Trump, un “enfrentamiento cuerpo a cuerpo” en el que ha dejado de lado a los organismos multilaterales o los tradicionales mecanismos de resolución, como es la Organización Mundial del Comercio (OMC).

CHINA:

La segunda potencia mundial, China, registró durante los tres primeros meses de 2018, un crecimiento de su PIB del 6,8% interanual. La buena marcha del consumo, el comportamiento del comercio exterior, y la recuperación de la inversión privada tiraron de la economía.  
La economía de China acumula casi tres años expandiéndose en unas tasas realmente estables, de entre el 6,7% y el 6,9%, todas ellas por encima del 6,5% establecido por Pekín. Aunque algunos analistas sospechan de las cifras, la verdad es que la economía del gigante asiático sigue creciendo de forma importante.
Con los índices de confianza de los consumidores en un máximo histórico, las ventas al por menor crecieron un 9,8% en el primer trimestre, la producción industrial un 6,8% y la inversión un 7,5%. Especialmente relevante fue el comportamiento de la inversión procedente de las empresas privadas, que se expandió a unos niveles no vistos desde el año 2015. Durante los últimos dos años han sido el Gobierno, a través del gasto público, y las empresas estatales los que han contrarrestado el débil apetito inversor en el sector privado.
Desde luego, en esta situación preocupa mucho la posibilidad de una guerra comercial con Estados Unidos. Por ahora los aranceles implantados tienen un reducido impacto, pero si la Administración Trump cumple sus promesas de ampliar los gravámenes a muchos otros productos y Pekín hace lo propio con las importaciones americanas, los efectos serían muy negativos.

LATINOAMERICA:

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que Venezuela acabará este año 2018 con una inflación del 13.864%. En 2019, el valor de decenas de productos básicos seguirá creciendo hasta el 12.874%. Eso quiere decir que, en dos años, se prevé que los precios suban la mastodóntica cifra del 1.811.751%. Es decir, los precios se multiplicarán por más de 18.000 en el mismo período.
Si las previsiones del FMI se cumplen, el episodio de hiperinflación por el que atraviesa Venezuela será el más grave de las últimas décadas en Latinoamérica. 
En contraste, señala la institución para la economía de Latinoamérica una expansión del 2%, siete décimas más que en 2017 y una por encima de lo proyectado hace tres meses. Desde ahí, se acelerará hasta el 2,8% el año próximo (dos décimas por encima a la predicción que hizo en enero y cuatro por encima a la de octubre). Sin embargo, según advierte el Fondo, las numerosas elecciones que se celebrarán a lo largo de este ejercicio en la región, el envejecimiento de la población y el estancamiento de la productividad son factores de riesgo.

ESTADOS UNIDOS:

El crecimiento económico estadounidense ha superado las previsiones durante el primer trimestre, al crecer a una tasa anualizada del 2,3%. En todo caso, supone cierta caída respecto al 3% registrado durante el último semestre del pasado año.  
El primer trimestre de cada año suele ser complicado económicamente por el efecto de las nevadas. Y aunque este año no ha sido diferente, el crecimiento ha sido superior al 1,7% registrado en el primer trimestre del año pasado.
La inversión empresarial ha compensado la moderación en el gasto de los consumidores.
El consumo creció solo un 1,1% en el primer trimestre, frente al 4% del cuarto trimestre. Se trata de la cifra más baja en cinco años, lo que contrasta con el buen índice de confianza existente, y con la situación de pleno empleo en el marcado de trabajo (tasa de paro del 4,1%).  
La duda surge respecto a las consecuencias que puedan tener las medidas proteccionistas anuncias por Donald Trump, que pueden afectar al crecimiento. La balanza comercial estadounidense sumó dos décimas al PIB, ya las exportaciones subieron más que las importaciones, gracias a que los productos estadounidenses son más competitivos como consecuencia de la depreciación del dólar, y también por el buen crecimiento económico global.
Respecto a los tipos de interés, la Reserva Federal ha decidido mantenerlos entre el 1,5% y el 1,75%, aunque con la intención más que probable de incrementarlos durante el mes de junio próximo.
Los indicadores económicos referidos a Estados Unidos señalan un crecimiento superior al 3% los próximos dos trimestres. El Banco Central estadounidense pretende seguir retirando los estímulos de una forma gradual, conforme la rebaja de impuestos y el plan de gasto de Donald Trump toman el relevo.
Lo previsible es que se suban los tipos en EE UU dos veces más, aunque hay una buena parte de los miembros que ven posibles tres incrementos adicionales. Los precios vinculados al consumo están ya en el objetivo del 2% que persigue la Fed.

EUROZONA:

El panorama, una vez superada la crisis, con el Brexit del Reino Unido y las amenazas proteccionistas de Trump, muestra una región con cinco millones de parados menos en cuatro años, 20 trimestres consecutivos de crecimiento, y 2017 como el mejor año en una década para la eurozona.  Sin embargo, el primer trimestre del año ha dejado al descubierto la existencia de problemas en las previsiones: el PIB de los Diecinueve países del euro mejoró un débil 0,4% (el peor dato en año y medio) y muy por debajo de su comportamiento en los últimos tres trimestres, cuando creció el 0,7%.

La caída económica era esperada por los principales organismos financieros como consecuencia del menor crecimiento económico de Alemania a comienzos de este año, que ha sufrido de un entorno poco favorable:  las conversaciones para formar Gobierno se han alargado durante cinco meses en Berlín hasta que Merkel ha podido retomar el mando de la cancillería. La producción industrial cayó abruptamente en febrero y fue corregida a la baja en enero debido a las huelgas de los sectores siderúrgico y eléctrico germano.
Y existen otros factores: el temporal de frío siberiano que ha azotado el continente en marzo que ha dañado a la productividad de la mano de obra (cierre de oficinas, escuelas y transporte público).
No obstante, el Bundesbank (Banco Central alemán) no ve señales de peligro, afirmado en su boletín mensual que "el boom de la economía alemana se mantiene, incluso si la tasa de crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2018 pudiera ser notablemente más baja que en trimestres anteriores".
Incluso el presidente del BCE, Mario Draghi, también anticipó esa moderación del crecimiento en Fráncfort. Ha señalado la institución la existencia de factores temporales y de un crecimiento sólido en el largo plazo. Sin embargo, la situación ha dado nuevos argumentos al programa de compra de activos frente a los que apuestan por una retirada de estímulos monetarios de forma más acelerada.
Algunos analistas señalan que ha habido una caída fuerte de los indicadores de confianza, sobre todo debido al miedo a una guerra comercial y a la inestabilidad y bloqueo político en Italia, que se está empezando a hacer sentir en los últimos datos.
También el euro, aunque ha retrocedido hasta mínimos de dos meses, continúa en una situación de fortaleza frente al dólar, lo que penaliza las exportaciones. Y el petróleo, que ha abaratado la factura del combustible a los europeos en los últimos tiempos, se asienta por encima de los 70 dólares el barril (a principios de 2016 cotizaba a menos de 30 dólares) y ronda máximos de tres años en medio de la tensión entre Rusia y Estados Unidos en torno a Siria.
En términos anuales, el PIB de la eurozona avanzó un 2,5% entre enero y marzo, tres décimas menos que en el último trimestre del pasado ejercicio. En el conjunto de los Veintiocho países de la UE, los síntomas de agotamiento de la economía fueron prácticamente idénticos: en los primeros tres meses el crecimiento fue también del 0,4%, y suma un 2,4% respecto al pasado año.

ESPAÑA:

La economía española creció un 0,7% en el primer trimestre de 2018, según el avance preliminar adelantado por el INE. Esta cifra supone un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) igual al de los dos trimestres precedentes y confirma las previsiones del Banco de España.
En términos de variación anual, el PIB sufre una leve ralentización en el primer trimestre y solo avanza un 2,9%, tasa dos décimas inferiores a la registrada en los tres trimestres anteriores. La actividad comienza el año todavía con inercia, aunque los analistas consideran que se irá moderando conforme avance el ejercicio.
De proyectarse ese 0,7% trimestral para todo el año, el crecimiento de 2018 se situaría en un robusto 2,8%, una décima más de lo que prevé el Gobierno en sus Presupuestos. 
Sin embargo, la Encuesta de Población Activa ha supuesto un pequeño jarro de agua fría. La tasa anual de crecimiento del empleo se ralentizó hasta el 2,36%, frente al 2,65% del cuarto trimestre de 2017 y el 2,82% del tercer trimestre. Si además se resta el crecimiento del empleo público, que no aporta productividad, la ocupación del sector privado solo crece un 1,97%.
Es cierto que el año pasado esta encuesta ya arrojó malos resultados a comienzos de año, y que luego se recuperó durante el segundo y el tercer trimestre, impulsada por el turismo y los servicios. Pero esta vez los analistas no creen que vaya a ocurrir lo mismo.
El consumo no tiene visos de proseguir al mismo ritmo que en los años anteriores. Para que eso ocurriese, con el ahorro tan bajo como está, tendrían que endeudarse mucho las familias.  
El turismo también ha mostrado crecimientos más suaves. Y las exportaciones de Aduanas están exhibiendo una leve ralentización, si bien las de las grandes empresas mantienen todavía el pulso. Salvo la inversión de las empresas, no se aprecia ningún motor que pueda seguir empujando con la fuerza de los años anteriores.
Y eso se traducirá en un crecimiento que este año seguramente dibujará un perfil ligeramente descendente, creciendo cada trimestre igual o un poquito menos que el anterior según el Consenso de Funcas.  
Aunque el año probablemente acabe con un robusto incremento del PIB del 2,7% tal y como prevé el Gobierno, la tendencia para el año siguiente será de moderación del crecimiento hacia tasas más cercanas al 2%.
No obstante, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Comisión Europea han dado un voto de confianza a la reactivación española. Durante el pasado mes de febrero, Bruselas empezó a revisar al alza sus números con respecto a España, pero veía cierta desaceleración en el horizonte. Pero ahora as previsiones son mejores: la economía española se conduce estupendamente a pesar de que la eurozona ha pisado el pedal del freno. El crecimiento económico lleva tres años por encima del 3%, y en 2018 quedará muy cerca de ese listón, y muy por encima de la media europea: el PIB español avanzará el 2,9% en 2018, para relajarse después hasta un 2,4% en 2019. Esos números son mejores que los del Gobierno español, que prevé un crecimiento algo inferior, del 2,7% y del 2,4%, respectivamente.
España, definitivamente, no tiene un problema de crecimiento. Sin embargo, los indicadores sociales están siendo pésimos, con la desigualdad y el riesgo de pobreza en máximos, y una tasa de paro que sigue entre las más elevadas del Atlántico Norte: la recuperación siempre llega con retraso al empleo, pero en el caso español las cifras de desempleo, a pesar del recorte, siguen en los dos dígitos, lejos de las del primer mundo.
España destaca también para mal en lo relativo a la deuda: el grueso del endeudamiento sigue siendo muy elevado, a pesar de que ha bajado hasta 60 puntos de PIB en el sector privado. Toda esa limpieza privada parece haber ido al sector público, que presenta los peores números de Europa, con la deuda pública en torno al 98% del PIB (y solo ligera mejoría en los dos próximos años en ese capítulo) y el déficit público más elevado de Europa. España cerró 2017 como la única economía del euro y de la UE con un agujero fiscal superior al 3% del PIB. Y las noticias por ese flanco no son nada buenas.
Bruselas estima que el déficit será del 2,6% este año, cuatro décimas más de lo previsto por el Gobierno: 4.000 millones de euros más. En 2019 el déficit será del 1,9%, seis décimas más que la previsión del Gobierno: 6.000 millones más. Los pronósticos empeoran dos décimas en ambos casos respecto a las previsiones anteriores de la Comisión.
En el hipotético caso en que la realidad se parezca al horizonte fiscal que dibuja Bruselas, en total España incumpliría sus objetivos de déficit por unos 10.000 millones de euros en esos dos años, aunque si certifica que las cifras bajan de la barrera del 3% del PIB las reglas europeas serán mucho más benévolas que en el pasado. El problema, aun así, es la credibilidad: lejos de aprovechar La buena situación no se ha aprovechado para el ahorro, y el Gobierno ha prometido un alza de las pensiones (financiada con el mayor crecimiento y la nueva tasa digital) para tratar de evitar la pérdida de votos. Esta subida de las pensiones no ha sido considerada en las previsiones de Bruselas.
En relación a la evolución de los precios, según el Índice de Precios de Consumo (IPC), publicado por el INE, subieron en abril el 1,1% con respecto al mismo mes de un año antes. Supone una disminución de una décima en su tasa anual, ya que en el mes de marzo esta variación fue del 1,2%, según explica el instituto estadístico.
La bajada de los precios con respecto a marzo se explica por el menor coste del gas y por el fin de la temporada alta en los viajes. Según el INE, “destaca la bajada de los precios de los paquetes turísticos y del gas, frente a la subida que experimentaron en 2017".
Durante el mes de marzo, fueron los paquetes turísticos los que, precisamente, tiraron al alza de los precios, porque este año la Semana Santa se celebró aquel mes, y no en abril como en 2017. Con la menor demanda este año en abril de viajes y reservas de hotel, los precios bajaron.
El IPC arrancó el año en el 0,6%, y desde esa cifra subieron al 1,1% en febrero, al 1,2% en marzo y, de nuevo, se moderan al 1,1%. La previsión de los servicios de análisis es que al final del año se sitúe el IPC cerca del 1,5%. Esta cifra comporta mucha expectación debido al debate de las pensiones, ya que, si se aprueban los Presupuestos Generales, este año las pensiones volverían a quedar ligadas al IPC como lo estaban hasta 2013, y no a las subidas del 0,25% establecidas en la legislación del 2013.
Respecto a las ventas, las del comercio crecieron en marzo el 1,9%, una vez corregida la estadística de los efectos de calendario (cambios entre unos años y otros para que la cifra sea comparable). Es una décima menos que el mes previo y cinco por debajo del arranque del año, pero supone encadenar cinco meses en positivo.
Lo que más creció fue la venta de artículos para el hogar (5,4%) y los productos personales como la ropa o el calzado (el 1,6% en conjunto). Por tipo de comercio, el mayor avance se registró en las grandes cadenas, cuyo negocio creció el 4,9%), mientras que el pequeño comercio retrocedió, con una bajada del 1,3% y las grandes superficies solo se anotaron una subida del 0,6%.
Todas las comunidades incrementan sus ventas respecto a marzo de 2017, excepto Castilla y León (−0,5%). Aragón (4,4%), La Rioja (3,5%) y la Comunidad Valenciana (2,9%) registran los mayores aumentos.
En cuanto a la ocupación en el sector del comercio, subió el 1%, con especial crecimiento en el empleo de las grandes cadenas (3,2%) y con una leve reducción en el pequeño comercio (-0,2%). Asturias, Baleares y canarias es donde más creció el empleo en los comercios en el mes de marzo.
Como citábamos anteriormente, el empleo ha supuesto cierta decepción al comienzo de este año: se han destruido 124.100 empleos, la cifra más alta desde 2014 para ese periodo, y ha subido el paro en 29.400 trabajadores, elevando la tasa de desempleo hasta el 16,7%, según el INE. Los 124.100 empleos en total destruidos hubieran sido más de no ser por el aumento de plantillas en el sector público, donde se han creado 31.000 empleos en el último trimestre
Según la EPA, entre enero y marzo el número de personas en edad y disposición de trabajar bajó en casi 95.000 personas, devolviendo al mercado laboral a su tamaño de finales de 2007. Cuatro años de recuperación laboral no han detenido una dinámica que se mantiene desde 2012.
En todo caso. Se mantiene una tendencia positiva de fondo. En los últimos 12 meses se han creado 435.900 empleos que han situado el nivel total en 18,87 millones. El incremento anual es del 2,36%, varias décimas menos que en las ediciones de la EPA anteriores, algo que constata el Banco de España en la nota que emitió al subrayar “una moderación en el ritmo de crecimiento del empleo”.
Según el Banco de España, la desaceleración del empleo “ha tenido lugar en un contexto de un nuevo descenso de la población activa (un –0,1%), a pesar del mayor dinamismo de la población total (0,4%), tras el incremento del 3,5% de la población extranjera”.
No es nada positivo que el mercado laboral español lleve años reduciéndose. Ni los cuatro años largos de recuperación del empleo a un ritmo alto han cambiado el signo que se mantiene en los últimos seis años y que ha llevado a España a tener una población activa de 22,67 millones de personas en edad y disposición de trabajar. España tiene por primera vez más de 16 millones de inactivos entre los mayores de 16 años.

MERCADOS:

La Bolsa española tuvo un volumen de negocio durante el pasado mes de abril del 5,8% menos con respecto al mismo mes del año anterior, según el balance publicado este jueves por Bolsas y Mercados Españoles (BME).
Se trata de la cifra más elevada de los últimos diez meses, según indicó BME. Con respecto al mes de marzo, la negociación en Bolsa se incrementó un 33,3% y el número de negociaciones se situó en 2,9 millones.
En lo que va de año, la Bolsa acumula un volumen de negociación inferior en un 7,5% al del año pasado. En el mercado de derivados financieros, la negociación descendió un 4,1% en el acumulado del año, pero se mantiene el incremento en volumen de los derivados sobre Ibex35.
En renta fija destacó el volumen de nuevas emisiones incorporadas a negociación en el MARF, que alcanzó los 568 millones de euros y representa un incremento del 60% respecto al mismo periodo del año anterior.
Respecto al petróleo, lamentablemente, los países productores tras más de un año de esfuerzos conteniendo la oferta con la esperanza de aupar los precios, lo han conseguido: el barril de Brent, el de referencia en Europa, ha alcanzado cifras próximas a los 75 dólares, un nivel inédito desde noviembre de 2014.
Este empuje alcista no es nuevo, y se debe los recortes que surgieron a mediados del año pasado, y el apoyo expresado por Rusia, logrando que los precios vayan hacia arriba de forma prácticamente ininterrumpida desde entonces.
El Brent ha pasado de cifras inferiores a los 50 dólares del verano de 2017 a los más de 70 actuales. El pacto de productores ha logrado que cada día se retiren del mercado al menos 1,8 millones de barriles.
Por otra parte, los últimos datos de inventarios que llegan de EE UU apuntan a una reducción mayor de la prevista, hasta los niveles más bajos desde 2014. Además, Estados Unidos ha aumentado su demanda de gasolina a un nuevo máximo de 9,9 millones de barriles al día, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.
Pero quizás son aún más importantes las informaciones difundidas por Reuters, que sugieren una voluntad del Gobierno saudí de alargar una vez más el acuerdo de contención de la oferta con el objetivo de acercarse a una franja de entre 80 y 100 dólares por barril. Sin duda, una pésima noticia, sobre todo para España.

EMPRESAS:

Según datos publicado por el INE, las empresas españolas no financieras han obtenido unas rentas por valor de 267.000 millones, unos 98.000 millones más que en 2008.
Con esas rentas, han distribuido unos 15.000 millones más en dividendos, han invertido casi tanto como en el pico de la burbuja inmobiliaria, y se han desendeudado o desapalancado mucho.
Sin embargo, dedican unos 10.000 millones menos a salarios pese a producir lo mismo. Se trata de un nuevo modelo con menos ladrillo y más exportaciones, que resulta menos favorable para los asalariados pero que también genera menos deuda.
Tras la crisis, las empresas son las que han salido mejor paradas. Con datos de cierre de 2007, la fotografía de las sociedades no financieras revela que, en su conjunto, estas se encuentran en una situación bastante mejor que en 2008. Mientras que las rentas de los hogares se sitúan en 686.071 millones y todavía pierden 28.058 millones respecto a 2008, las empresas obtienen 98.474 millones más, alcanzando los 267.680 millones.
El Banco de España ha explicado este proceso en diversas ocasiones: al enfrentarse con una crisis financiera, las compañías reaccionaron elevando sus márgenes para poder autofinanciarse a la vez que caía la demanda. Es decir, tuvieron que ajustar costes. Lo que más rápido se recortó fue el coste del empleo. En pocos años, la partida que dedican las empresas a remuneración de asalariados se desplomó en 65.000 millones.
En base a ese tremendo ajuste en medio de la recesión, consiguieron que en 2009 sus rentas subiesen en unos 30.000 millones hasta los 200.000 millones. Y entre ese año y 2012 se mantuvieron estables alrededor de esa cifra a pesar del hundimiento de la demanda doméstica. Al mismo tiempo, muchas sociedades se volcaron más con los mercados exteriores, y el pago por intereses empezó a descender a gran velocidad. Las exportaciones y la reducción de la carga financiera también contribuyeron decisivamente al mantenimiento de los beneficios.
Tan pronto como llegó la recuperación, los excedentes empresariales volvieron a dispararse hasta alcanzar los 267.000 millones a cierre de 2017. En esa fase de expansión, las empresas ni siquiera tenían que mejorar sus márgenes. Bastaba con el incremento de ingresos que les reportaban las mayores ventas.
Durante esos años de vuelta al crecimiento, la retribución de asalariados también se recuperó. Pero claramente no al mismo ritmo. Con 10.000 millones menos, todavía no ha recobrado siquiera los niveles de 2008.
Y la factura por intereses se ha recortado hasta en 55.000 millones, gracias a la política monetaria del BCE, la reducción de deuda y la desaparición de empresas altamente endeudadas.
Las empresas casi han vuelto a los niveles de inversión previos a la crisis. Y han destinado 15.663 millones más a dividendos, un alza del 33%.
Además, han bajado drásticamente su endeudamiento o deuda. Han pasado de necesitar endeudarse en unos 44.000 millones en 2008 a obtener unos 34.000 millones de liquidez anual en 2017. Por obra de esa capacidad de financiación, la deuda ha caído en 285.000 millones desde 2009, rondando niveles sobre PIB europeos.
Según datos del Banco de España, las empresas han aumentado su capital en unos 200.000 millones, de forma que sus pasivos son del mismo tamaño que en 2008, pero con una estructura mucho más saneada: están más capitalizadas con fondos o recursos propios, poseen más activos financieros y son menos dependientes de la deuda y, por tanto, de oscilaciones de las tasas de interés.

jueves, 12 de abril de 2018

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A ABRIL 2018: buen momento económico con riesgo de guerras comerciales y peligro para los emergentes


Como ha declarado Christine Lagharde, directora del Fondo Monetario Internacional, “nadie puede ganar en una guerra comercial. Perderán los pobres”

GLOBAL:

El primer G-20 presidido por un país sudamericano se celebró en Buenos Aires con la apuesta de los países emergentes de abrir más sus economías al exterior. Lo que contrasta con la inquietud existente derivada de la guerra comercial abierta entre las grandes potencias económicas que ha desencadenado el presidente Trump.
Como es sabido, el G20 nació en 1999 como una reunión técnica de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales y en la crisis económica de 2008 se convirtió en un espacio clave de discusión y toma de decisiones.               
Sus miembros representan 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y 75% del comercio internacional.
La cita ha tenido lugar en un contexto de peticiones a Estados Unidos para que no aplique las tasas del 25% a las importaciones de acero, y la del 10% a las de aluminio que ha implantado el presidente de Estados Unidos.
Los nuevos aranceles de Trump y la amenaza de la UE de tomar represalias con contramedidas han aumentado el riesgo de una guerra comercial, en la que las naciones tratarían de castigarse entre sí con incrementos de sobretasas a las importaciones de bienes.
La crisis en Venezuela también se coló en el encuentro del G20. El punto principal estuvo en la coordinación de medidas económicas para lograr objetivos democráticos en Venezuela, el tratamiento de la crisis económica y humanitaria y la consecución de respuestas constructivas una vez que ese país permita la celebración de elecciones libres y justas.             
La cita de Buenos Aires es la primera de este tipo de las cinco que habrá a lo largo del año. Reunirá a ministros de Finanzas, presidentes de Bancos Centrales y titulares de organizaciones internacionales. Argentina ejerce la presidencia temporal del Grupo formado por los 19 países industrializados y emergentes más importantes, y la Unión Europea.                
Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial; Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo; Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional y Olaf Scholz, ministro de Finanzas de Alemania, han sido algunos de los participantes en la cita.             
Según las autoridades argentinas la reunión fue un gran éxito, destacando como aspectos más importantes, al amplio consenso alcanzado respecto a los beneficios del comercio internacional, que junto a la inversión son los motores más importantes del crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo.
Igualmente, hubo consenso respecto a la necesaria respuesta a los desafíos que presentan los criptoactivos o criptomonedas, destacando sus riesgos respecto a la financiación del terrorismo y el blanqueo de capitales. Financieramente, dado su volumen actual, no constituyen aún un riesgo sistémico para la estabilidad financiera, pero hay que vigilar su desarrollo y evolución.
En base a ese diagnóstico, se encomendó al Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) en conjunto con otras entidades como el Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado (CPMI), la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), y al Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que preparen informes sobre el tema de las criptomonedas para las próximas reuniones a lo largo del año.
Finalmente, destacar cierto consenso sobre la necesidad de la búsqueda de soluciones globales de imposición para el logro de un sistema impositivo más justo, moderno y sostenible. Se prevé un informe final para el año 2020 con un adelanto en 2019, que será realizado por la OCDE (a través de su Marco Inclusivo de BEPS, por su sigla en inglés de Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios). Es un trabajo técnico muy complejo que llevará bastante tiempo.

ESTADOS UNIDOS:

Contra la opinión de buena parte de su partido y a pesar del enfado de sus socios estratégicos, el presidente de Estados Unidos ha fijado nuevos aranceles para la importación de acero y aluminio, que serán del 25% y del 10%, respectivamente. Lo hizo en un acto de corte populista, rodeado de trabajadores del acero y del aluminio, un sector que, según Trump, “ha sido devastado por las prácticas comerciales de otros países y que es vital para nuestra seguridad nacional. Ha sido un asalto a nuestro país, señalando que “solo queremos justicia, que todo sea recíproco”. Igualmente adelantó que, “en algún momento implantará un impuesto recíproco a todas las transacciones con su gran rival económico”, es decir, a China.
Trump aseguró que su nueva política comercial no afectará a todos por igual y que su plan será muy flexible: mencionó los casos de sus vecinos México y Canadá, con quienes están en plenas negociaciones para la reforma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que quedarán exentos de momento. Algo similar dijo de Australia, con quien la economía estadounidense tiene un superávit comercial. “Haremos algo con ellos y con algunos otros países”, dijo, pero recordó que “al mismo tiempo, tenemos algunos países amigos y enemigos que se han aprovechado de nosotros durante años”
El acto en que el presidente desencadeno las medidas implantadas, fue la última reunión de Gabinete a la que asistió Gary Cohn (el principal asesor económico de la Casa Blanca) que dimitió por su oposición al plan de aranceles. “Es un globalista”, bromeó Trump sobre el exejecutivo de Goldman Sachs.
La dimisión de Cohn fue el primer síntoma de una reacción furiosa del partido republicano tras confirmarse la medida. Paul Ryan, el republicano que preside la Cámara de Representantes, ha señalado en un comunicado que “las malas prácticas en comercio por parte de países como China son incuestionables, pero que la mejor estrategia es penalizar esas prácticas, no establecer tarifas arancelarias”.
Para muchos analistas la decisión de Trump dañará a la economía americana y a sus trabajadores.
Por otro lado, cumpliendo el guion esperado, Jerome Powell, el nuevo presidente de la Reserva Federal, se ha estrenado en el cargo con una subida de los tipos de interés, que pasan a situarse en una horquilla entre el 1,5% y el 1,75%. Un alza de 25 puntos porcentuales que era esperada en el mercado y que dejó encaminada su antecesora en el cargo, Janet Yellen.
Para esa medida hubo unanimidad dentro del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC). De esta forma, Powell opta por seguir el camino abierto por Yellen para no inquietar demasiado al mercado de valores estadounidense, que en los últimos meses se ha mostrado muy sensible a situaciones de volatilidad.
La Reserva Federal ha reconocido que la economía estadounidense ha arrancado el año con un mayor dinamismo de lo esperado. De tal forma, que incluso ha elevado su previsión de crecimiento para este año 2018 hasta el 2,7%, (supone dos décimas más que en la anterior previsión macroeconómica de diciembre), y para el próximo año 2019 lo eleva hasta el 2,4% (tres décimas más). Powell ha justificado estas mejores previsiones económicas en los estímulos fiscales decretados por Donald Trump, la confianza de los agentes económicos y en las condiciones financieras acomodaticias. Señala el presidente de la Reserva Federal que "la economía está más sana que hace diez años".
La Fed también ha anticipado que va a producirse un “repunte de la inflación en los próximos meses, aunque en todo caso sin sobrepasar el objetivo del 2%”.
La buena situación y marcha de la economía apunta hacia una situación en la que la subida de los tipos de interés será algo más rápida de la marcada por la institución hace ahora tres meses. En estos momentos, solo hay dos miembros de la Fed que esperan que el precio oficial del dinero se mantenga este año por debajo del 2%, mientras que el resto lo elevan hasta el 2% o el 2,5%.
Por tanto, ha quedado abierta la posibilidad de tres nuevas subidas de tipos de interés durante este este año 2018. Consiguientemente, la Reserva Federal posiblemente sitúe a las tasas de interés este año entre el 2,1% y el 2,4%.
El Banco Central estadounidense espera que en el año 2020 los tipos de interés se sitúen ya en el 2,5% (25 puntos básicos más que en su anterior previsión). En cuanto al rango central de los tipos, estarán entre el 3,1% y el 3,6%, claramente por encima de la horquilla del 2,6% al 3,1% que estimaba en diciembre.
Aunque prudentemente, la Reserva Federal no se ha mantenido ajena al buen momento de la economía mundial. Advierte en su comunicado que "la previsión económica se ha fortalecido en los últimos meses, pero advierte que los episodios de volatilidad últimamente sufridos han endurecido las condiciones de financiación en los mercados, por lo que todavía hay que ser prudentes”. Se sigue así la línea de conseguir una retirada de estímulos sin afectar a la confianza de los inversores.
Respecto a la situación del desempleo, se estima que disminuirá en el año 2019, nada menos, que hasta el 3,6%. Sin duda, la mayor economía del mundo se encuentra, claramente, en una situación de “pleno empleo”. Ahora bien, frente a esta circunstancia la Fed aún no observa presiones inflacionistas en la economía, lo que permite argumentar una política todavía muy acomodaticia: "necesitamos que las previsiones de inflación estén ancladas en el 2%", ha remarcado Powell, "no vemos en los datos una aceleración de la inflación".
Por otro lado, el presidente Powell ha querido minimizar el impacto de la política comercial proteccionista que ha comenzado a implantar el presidente Trump pero, al mismo tiempo, ha advertido de los riesgos de esta decisión. Powell ha señalado: "no creo que las decisiones en la política comercial afecten a nuestra previsión de crecimiento, pero si se ha convertido en una preocupación para el futuro".
Igualmente, Powell ha insistido en las consecuencias positivas que tendrá la política fiscal expansiva aprobada por Trump, al considerar que “estos estímulos de la demanda agregada deberían generar también una respuesta positiva por la vía de la oferta, lo que sería positivo para el crecimiento del país en el medio plazo. "las empresas invertirán y así elevarán la productividad del país, aunque los efectos tarden más en aparecer".

CHINA:

China, en respuesta a las tarifas arancelarias que Estados Unidos ha aprobado sobre sus importaciones de acero y aluminio, ha anunciado la imposición de aranceles comerciales a un conjunto de 128 productos estadounidenses.
Según ha anunciado el Ministerio de Comercio de China, un conjunto de 120 productos, entre ellos frutas, frutos secos y vino, tendrán un arancel del 15%, mientras que productos porcinos y relacionados tendrán un arancel del 25%. Se aplicarán aranceles también a algunos productos siderúrgicos. La medida, que ya ha entrado en vigor, es una respuesta a los aranceles estadounidenses sobre el 25% en las importaciones de acero y del 15% en las de aluminio procedentes de China.
Las autoridades chinas ya habían anunciado que responderían a Trump con aranceles sobre importaciones por 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros). Con todo, no se han aplicado barreras comerciales a la soja, tal y como habían amenazado las autoridades chinas (una medida de muy graves efectos sobre el sector agrícola estadounidense, dónde cuenta mayor apoyo electoral Trump). 
China ha emitido un comunicado oficial, dónde insta a Estados Unidos a dar marcha atrás en sus medidas que violan las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y a devolver los intercambios bilaterales a la senda de la normalidad: “se debe evitar una guerra comercial y no abrir una caja de Pandora".
Los nuevos aranceles de China frente a Estados Unidos, lógicamente, aún no responden a la última amenaza de Trump (ya que no se ha materializado) respecto a aplicar nuevas barreras comerciales sobre 60.000 millones de dólares (48.500 millones de euros) en productos tecnológicos anunciadas posteriormente por supuestos robos de propiedad intelectual.
Las medidas de Trump han sido fuertemente criticadas por diversas organizaciones, y la propia OMC ha anunciado que observa con gran atención y cautela las primeras consecuencias de la decisión del Gobierno de estadounidense.
Aunque los aranceles de Trump afectan a otros países, China es el que sale especialmente dañado, ya que hasta ahora el presidente de Estados Unidos ha decidido dejar fuera a sus socios norteamericanos (Canadá y México), así como a la Unión Europea, Australia, Corea del Sur, Brasil y Argentina.
El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha señalado que "estamos procediendo con estos aranceles a menos de que, finalmente, tengamos un acuerdo aceptable y que el presidente dé su aprobación. Lo que estamos haciendo es, a largo plazo, muy bueno para la economía".

UNIÓN EUROPEA:

El próximo presupuesto de la UE abarcará al periodo comprendido entre los años 2021 y 2027. Parece que falta aún mucho para ello, pero en absoluto es así.
La Comisión Europea trabaja ya desde hace meses en la manera de encontrar fondos que cubran o resuelvan el problema de la pérdida de recursos que supondrá el hecho de que el Reino Unido vaya a abandonar la Unión Europea (las arcas comunitarias dejarán de ingresar entre 10.000 y 12.000 millones de euros anuales).
Existen muchas diferencias entre los Presupuestos de un Estado y los de la Unión Europea: en los presupuestos de cada país, los fondos se destinan sobre todo a prestar servicios públicos y financiar sistemas de seguridad social, mientras que en el europeo, se dedican a inversión. Además, los presupuestos de la UE han de estar siempre en equilibrio (ingresos igual a gastos).   Otra de las diferencias con las cuentas públicas de los países es que el dinero europeo ayuda a solucionar una amplia gama de desafíos, tanto dentro de sus fronteras como en el resto del mundo, con el control de la emigración o la política de defensa común como áreas de actuación que cada vez reclaman más atención de la UE.
Durante los últimos años, el presupuesto comunitario ha supuesto una cifra equivalente al 1% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de los veintiocho países de la Unión Europea, y solamente el 2% del gasto público total. Se argumenta en Bruselas que ello “significa que cada ciudadano disfruta de los enormes beneficios de la Unión por menos del precio de un café diario”.
Históricamente, el porcentaje del gasto en agricultura y cohesión se ha reducido, aunque todavía sigue alcanzando una cifra equivalente al 70% del total. Si bien, desde hace unos años ha aumentado la inversión en proyectos de investigación e innovación, en redes transeuropeas de transporte y energía, en programas de movilidad para jóvenes y en actividades relacionadas con la acción exterior europea.
Entre los objetivos prioritarios de las inversiones de la Unión Europea se encuentra en lugar destacado el fomento de la convergencia económica para las regiones menos desarrolladas, a través de las políticas de cohesión que refuerzan el mercado único y crea oportunidades para las empresas, los trabajadores y los consumidores en toda la Unión.
El presupuesto de la UE tiene que ser aprobado por unanimidad tanto en el Consejo de la Unión Europea como en el Parlamento Europeo. Pues bien, en esta complicada situación, el comisario europeo de presupuesto, Günter Oettinger, tiene encomendada la difícil tarea de encontrar países “voluntarios” a aportar más a las arcas comunitarias, a fin de poder mantener las políticas, para lo que está haciendo una ronda de visitas por todas las capitales.
Aunque no se han concretado las cifras, que se harán públicas durante el próximo mes de mayo en forma de propuesta de la Comisión Europea, (aunque todos los países estén dispuestos a contribuir más), el aumento preciso de la aportación podría estar entre un 10 y un 20% respecto a la actual contribución. No obstante, según ha afirmado Oettinger, “algunos recortes serán inevitables tanto en la política de cohesión como en la agrícola ya que, como pasa en la vida, cuando un tío rico se muere hay menos regalos en Navidad”. Y es que hay que tapar el agujero financiero que supone la salida de Reino Unido
Una vez que la propuesta sea aprobada en la Comisión Europea, pasará al Consejo y al Parlamento y en un segundo momento a los Parlamentos nacionales, con un horizonte máximo de aprobación final en mayo de 2019, cuando están previstas nuevas elecciones a la Eurocámara.
El Parlamento Europeo, por su parte, ya ha movido ficha y ha aprobado una propuesta para elevar los gastos del marco presupuestario, que deberían elevarse al 1,3% de la renta bruta de la UE. En materia de prioridades, los eurodiputados señalaron que el nuevo marco presupuestario “debería ampliar sustancialmente los programas de investigación y Erasmus+ con el objetivo de garantizar el progreso en la lucha contra el desempleo juvenil y en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas”.
La Eurocámara también se ha posicionado en materia de nuevos impuestos al proponer un IVA revisado, una parte de lo que ingresan los países con la base imponible común y consolidada del impuesto de sociedades, un impuesto a los servicios financieros o una proporción de la tasa a las empresas del sector digital e impuestos medioambientales.
Por otro lado, en materia de requisitos se ha debatido la posibilidad de condicionar la recepción de ayudas comunitarias al respeto de las leyes comunitarias, como es la libertad de expresión, en clara referencia a los problemas que están teniendo en esta materia en Hungría, Polonia o Rumanía.
Al contrario de los “grandes” de la UE, Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria se han mostrado ya abiertamente en contra de aportar más fondos a las arcas comunitarias. El principal argumento es que hay que aplicar el principio de realidad y si hay un país miembro que sale del club y deja de aportar se tiene, lógicamente, que reducir el presupuesto europeo. Bélgica, Finlandia y Luxemburgo, también contribuyentes netos, se han mostrado en contra de aportar más fondos a Bruselas.
La realidad es que, a más tardar en mayo de 2019, debe haberse alcanzado un acuerdo para que pueda arrancar el presupuesto en 2020: según Bruselas hay una serie de proyectos ya iniciados que está previsto que se terminen a partir de 2020, como son el Rail Báltica, un proyecto destinado a construir un enlace ferroviario vital hacia los Estados bálticos, o la conexión ferroviaria Évora-Mérida que conectará finalmente Lisboa y Madrid. En total, más de 100.000 proyectos financiados por la UE (apoyo a las empresas, eficiencia energética, cuidados sanitarios, educación e inclusión social) no podrían iniciarse a tiempo.
Además, hasta un millón de jóvenes no podrían irse de Erasmus+ en 2021 y se perderían 5.000 empleos en investigación cada mes.

ESPAÑA:

El Banco de España ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento de la economía española para 2018. El organismo ha pronosticado un crecimiento de 2,7% para este año, frente al 2,4% de la estimación inicial. Para 2019, la entidad prevé un crecimiento del 2,3% y para 2020 del 2,1%.
Según la institución, esta revisión del pronóstico responde a un entorno internacional más favorable de lo esperado, una política fiscal más expansiva y una menor incertidumbre política en Cataluña. La actividad exterior, sobre todo en la zona euro, ha ganado fuerza y ha impulsado una mejora de las exportaciones y los indicadores de confianza en España. El organismo redujo su pronóstico de crecimiento el pasado diciembre en 0,2 puntos a raíz de la incertidumbre generada en Cataluña.
El organismo estima que el crecimiento económico en el primer trimestre del año será del 0,7%, en línea con los dos trimestres anteriores gracias al mantenimiento de la demanda interna y a la menor incertidumbre en Cataluña.
Estima el Banco de España que el IPC crecerá un 1,2% de media, experimentando cierto repunte en los próximos meses hasta alcanzar un pico en verano y caerá de nuevo a finales de año. En 2019 el IPC se aceleraría hasta el 1,4% y el 1,7% en 2020.
Las exportaciones continuarán registrando tasas de avance del 4,9% para este año, del 4,8% para 2019 y del 4,5% en 2020. El crecimiento se situaría por encima de las importaciones durante los tres años, por lo que la demanda externa aportará tres décimas al crecimiento en 2018 y dos décimas en los dos ejercicios consiguientes.
El Banco de España estima que las tasas de empleo se elevarán, aunque a ritmos más moderados que los últimos tres años. El organismo espera un crecimiento del empleo del 2,7% con lo que avanzaría a un ritmo similar al del PIB.  El paro descenderá hasta una tasa del 11% para finales del año 2020.
Por otra parte, la entidad estima que el déficit público cierre este año en el 2,5% del PIB, tres veces más que lo acordado con Bruselas. En 2019 será del 2,1% y en 2020 del 1,7%.
En relación al mercado de trabajo, el pasado mes de marzo ha cumplido su tradicional papel en el estacional mercado laboral español. Suele ser el mes en que se inaugura la buena época para el empleo. Y así ha sido en 2018, con la ayuda de una Semana Santa que ha coincidido casi toda con el mes de marzo.
Pues bien, la afiliación a la Seguridad Social ha crecido en 138.573 afiliados. Con este incremento, ha superado los 18,5 millones de cotizantes con empleo por primera vez desde diciembre de 2008. Según el Ministerio de Empleo, también ha bajado el paro registrado: ha disminuido en 47.697 personas situándose en 3,4 millones.
El empuje de la Semana Santa se aprecia cuando se observa la afiliación en la rama de la hostelería, que ha contado con 58.612 nuevos cotizantes en el régimen general y 3.652 entre los autónomos. Es decir, entre ambos regímenes han sumado más de 60.000 afiliados.
Los datos divulgados del Paro Registrado durante el pasado mes de marzo, muestran que se mantiene la recuperación del mercado de trabajo.
Si nos fijamos en las comunidades autónomas, el número de afiliados subió en casi todas ellas, salvo en Castilla-La Mancha. Y donde más aumentó fue en Cataluña y en Baleares, con 28.918 y 25.445 nuevos empleos creados.
La contratación indefinida está mostrando una mayor fuerza, ya que está creciendo por encima de los dos dígitos en los tres primeros meses de 2018. Sin embargo, este tipo de contratos no implica estabilidad en el empleo, como han demostrado en un estudio reciente tres economistas, que han puesto de relieve que el 40% de contratos fijos no llega a cumplir el año.
Por otro lado, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó un 0,1% en marzo en relación al mes anterior y elevó su tasa interanual una décima, hasta el 1,2%, su nivel más alto desde el pasado mes de noviembre.
En el aumento del IPC de marzo han influido principalmente el encarecimiento de los servicios turísticos, por la Semana Santa, y la estabilidad de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas frente al descenso que experimentaron en igual mes del año 2017.
La tasa interanual de aumento de los precios correspondiente a marzo es el decimonoveno aumento mensual que encadena el IPC, e implica que los precios son hoy un 1,2% superiores a los de hace un año.
Tras haber registrado en enero una tasa interanual del 0,6%, la más baja en 16 meses, el IPC interanual volvió en febrero a superar el 1%, tendencia que se ha mantenido en marzo, donde los precios han alcanzado una tasa del 1,2%. Se trata de su valor más alto desde noviembre de 2017, cuando el IPC interanual llegó a situarse en el 1,7%.
En el tercer mes de 2018, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 1,3%, una décima por encima de la registrada en febrero, mientras que la variación mensual fue del 1,2%.
En otro orden, según los datos provisionales de la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), España ha superado los 8,3 millones de turistas internacionales en los dos primeros meses del año, lo que supone un aumento del 3,9% con respecto al mismo mes de 2017, que gastaron 9.009 millones de euros (un incremento del 5,2%).
En febrero, España recibió 4,2 millones de visitantes internacionales, un 2,6% más que el mismo mes de 2017, que realizaron un gasto total de 4.507 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,7% respecto al mismo mes de 2017, según los datos provisionales de la encuesta Egatur recientemente publicada.
El gasto medio por turista se sitúa en 1.067 euros, con un aumento anual del 2,1%. Por su parte, el gasto medio diario crece un 8,2%, hasta 143 euros.
La duración media de los viajes de los turistas internacionales es de 7,5 días, lo que supone un descenso de 0,5 días respecto a la media de febrero de 2017.
El Reino Unido continúa siendo el principal mercado emisor, con 1,66 millones de turistas, tras un descenso del 3,1% respecto a los dos primeros meses de 2017. Le siguen Francia, con más de un millón de turistas y una caída del 2,2%, y Alemania que emitió más de un millón de visitantes hacia España (un aumento del 3,5%).
Canarias es el primer destino principal de los turistas extranjeros llegados a España en los dos primeros meses del año, con cerca de 2,4 millones, cifra similar a la del mismo periodo de 2017; Cataluña con casi 1,9 millones de visitantes (+2,4%) y Andalucía con más de 1,1 millones (+1,4%).
Un buen dato, es que se prevé que la deuda publica caiga este 2018 a una cifra equivalente al 97,6% del PIB, al 95,4% en el 2019, y al 92,5% en el año 2020. En ese sentido el Gobernador del Banco de España, Linde, ha señalado que faltan décadas para que baje hasta una cifra equivalente al 60% del PIB.
Se ha presentado el proyecto de Presupuestos del Estado para 2019, que señalan los objetivos que el Gobierno ha negociado con el partido Ciudadanos, pero la situación del posible apoyo del PNV está en el aire, por lo que habrá que esperar al desenlace final.

MERCADOS:

El Ibex ha comenzado el segundo trimestre del año con una caída del 0,53%, lo que ha situado al selectivo alrededor de los 9.500 puntos básicos. Tras la Semana Santa también se ha vivido la preocupación por el temor a una guerra comercial con China. La mayoría de los principales mercados europeos también han registrado caídas arrastradas por ese miedo a una disputa entre EEUU y China. 
Por otro lado, los precios de la vivienda nueva y usada en España, si bien comenzaron a subir hace tres años, han experimentado un fuerte aumento en el último semestre de 2017.
Según un informe de la Sociedad Española de Tasación, el precio medio creció un 4,3% anual, situándose en los 1.532 euros por metro cuadrado. Se trata de la mayor subida desde el año 2007, antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
La situación está llevando a que bastantes analistas adviertan del riesgo de fuertes subidas en el precio de la vivienda, siendo las peor paradas Madrid, Cataluña y Baleares.

EMPRESAS:

Mercadona, la cadena de distribución líder en España, redujo su beneficio en 2017 a la mitad respecto a 2016, tras sacrificar ganancias para acelerar el crecimiento y dar un fuerte impulso de la inversión, que se elevó a 1.008 millones, principalmente en la reforma de tiendas para ofrecer productos frescos y nuevos servicios.
La empresa que dirige Juan Roig ganó 332 millones, un 49% menos. La compañía, en cambio, aumentó su facturación un 6,1%, hasta los 21.011,5 millones. Ya es la compañía con más ventas en España. También elevó su plantilla, que sumó 5.000 nuevos trabajadores, hasta un total de 84.000.
De forma que la compañía está sacrificando beneficio para acelerar su crecimiento e inversión.

lunes, 12 de marzo de 2018

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL A MARZO 2018: crece el PIB de las economías y, sin embargo, hay cierta sensación de inestabilidad, debilidad y riesgo.


En este año 2018, el crecimiento de la economía mundial superará el 3% (un 3,1% según el dato del Banco Mundial y un 3,9% según el FMI), después de que el pasado año (aumento del PIB mundial del 3,7%) evolucionase mejor de lo que anticipaban las previsiones. Ello se ha debido a la recuperación de la inversión, sustentada por el aumento de la demanda y del comercio global, lo que, a su vez, ha impulsado la recuperación del sector industrial.
GLOBAL:
La economía global está viviendo momentos que invitan a un cauto optimismo: subsiste un amplio consenso en todas las economías desarrolladas y emergentes respecto de la conveniencia de mantener a las economías internacionalmente abiertas al comercio exterior.
Sin embargo, la excepción notable es Estados Unidos, ya su presidente Trump no ha dejado suficientemente claro lo que pretende hacer: ¿pretende retirarse de la cooperación internacional o simplemente se está posicionando para renegociar condiciones más favorables a su país?
Por ahora parece claro que el gobierno estadounidense no va a actuar como patrocinador del cambiante sistema económico global de nuevas pautas que vayan a mejorar las relaciones comerciales mundiales.
Igual ocurre respecto al cambio climático: en estos momentos Estados Unidos es el único país que no está comprometido con el acuerdo de París (que se sostuvo, pese a la retirada del gobierno de Trump). Incluso dentro de esa economía, numerosas ciudades, Estados y empresas, así como una variedad de organizaciones civiles, han dado señales de compromiso creíble con el cumplimiento de las obligaciones del país de cara al clima (con o sin el gobierno federal).
Sin embargo, el mundo todavía tiene mucho camino que recorrer, ya que su dependencia del carbón sigue siendo alta. Existe la posibilidad de que una reducción mayor del coste de las energías no contaminantes mejore esta realidad, pero la economía mundial está a años de distancia de un crecimiento negativo de las emisiones de dióxido de carbono.
Todo esto hace pensar que la economía global se enfrentará a serios desafíos en los meses y años venideros. Y acecha la amenaza de un alto endeudamiento que intranquiliza a los mercados, aumentando la vulnerabilidad del sistema a perturbaciones desestabilizantes. Pero el escenario de base en el corto plazo parece ser de continuidad. El poder y la influencia económicos seguirán desplazándose hacia Oriente, sin cambios súbitos en los patrones de empleo, ingresos y polarización política y social, ante todo en los países desarrollados.
ESTADOS UNIDOS:
El nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, ha manifestado que la economía estadounidense está viviendo una sólida situación, como consecuencia del aumento de las exportaciones derivada de la depreciación del dólar en el mercado de divisas.
Además, ha reiterado su compromiso con el ajuste monetario (ir endureciendo su política monetaria). Por esta razón, ha abierto la puerta a una nueva subida del tipo de interés en Estados Unidos (actualmente se encuentra dentro de una banda del 1,25% al 1,50%).
Powell ha señalado que: “a la hora de evaluar la senda apropiada para la política monetaria en los próximos años, continuaremos buscando un equilibrio entre evitar una economía sobrecalentada y situar la inflación en el 2% de una manera sostenida. En estos momentos, no vemos que las turbulencias vividas en los mercados financieros afecten mucho a las perspectivas de la actividad económica, el mercado laboral y a la subida de precios.”.
El banco central estadounidense espera, dentro de sus previsiones económicas para este 2018, un crecimiento estimado del PIB del 2,5%, y una tasa de paro por debajo del 4%. Se trata de niveles de desempleo considerados como de “pleno empleo”.
EUROZONA:
Respecto al año pasado, la actividad comercial de las empresas en la región del euro pierde empuje respecto al comienzo de año.
El ritmo de crecimiento de la actividad total de la zona euro se ralentizó (alcanzó su máximo de casi 12 años de enero pasado y sin embargo, en febrero ha caído a mínimos).
El índice PMI (Índice de gestores de compras) es un indicador macroeconómico que pretende reflejar la situación económica de un país basándose en los datos recabados por una encuesta mensual de sus empresas más representativas que realizan los gestores de compras. Este indicador, que elabora la empresa Markit Economics desde abril del 2008, viene a anticipar el resultado del Producto Interior Bruto (PIB). 
El PMI compuesto de la zona euro se queda en los 57,1 frente al 58,8 de enero y las estimaciones del 57,5, una caída intermensual notable, aunque el dato final encadena 56 subidas consecutivas y está muy por encima de los 50 puntos que dividen la contracción del crecimiento y también supera con creces el promedio de la serie (53 puntos).
El índice de actividad comercial del sector servicios cae a los 56,2 frente a su máxima de casi diez años y medio registrada en enero 58,0 del mes anterior.
Durante el pasado febrero la producción manufacturera superó al sector servicios, y ambos sectores continuaron en sus mejores cotas de los últimos siete años. Los fabricantes y las empresas de servicios observaron continuas entradas fuertes de nuevos pedidos, mientras que la creación de empleo y las presiones de los precios también se mantuvieron elevadas.
Alemania (57,6), en mínimos de tres meses, se situó a la cabeza, seguida por Francia (57,3, mínimos de cinco meses) y en tercer lugar, España (57,1, máximos de ocho meses).
Los ritmos de expansión en Irlanda (56,8) e Italia (56) cayeron a sus mínimas de cuatro y tres meses respectivamente.
Aunque los nuevos pedidos siguieron creciendo, las empresas no han podido satisfacer las órdenes pendientes y el optimismo empresarial se mantuvo elevado (próximo a su máximo de ocho meses de enero) que también impulsó el empleo, en máximos de siete años, sobre todo en Francia y España.
Chris Williamson, economista jefe de la empresa que elabora el PMI, ha destacado que "la economía de la zona euro parece haberse ralentizado en febrero después de un inicio de año estelar, aunque es demasiado pronto para darle demasiada importancia a la caída, ya que era de esperar una desaceleración frente a los máximos registrados. En lo que va de año, el índice PMI indica que la zona euro está en camino de la expansión trimestral más fuerte de los últimos 12 años, en consonancia con un aumento del PIB a una tasa trimestral boyante, del 0,8% al 0,9%".
Señala este analista, “el repunte también sigue siendo tan generalizado como fuerte. Italia se encamina hacia su mejor trimestre en 12 años, mientras que Alemania está disfrutando del mayor crecimiento de los últimos siete años en lo que va del año. El crecimiento de Francia sigue siendo fuerte y España está en vías de registrar su mejor trimestre desde la fuerte aceleración registrada en la primavera de 2017".
Por otro lado, han aparecido análisis que ponen de relieve que el “secreto bancario” continua intocado y que los paraísos fiscales gozan de ventajas importantes en Europa.
Se ha publicado en el pasado enero una lista de paraísos fiscales, donde aparecían apenas 17 jurisdicciones no cooperativas: no está Suiza (el mayor paraíso de todos), o Bermudas, o las islas del Canal de la Mancha, (algo así como un sumidero de la City de Londres).
En esa lista quedaron nueve nombres; ni siquiera está ya el país de los tristemente famosos Papeles de Panamá, en los que figuran varias grandes fortunas españolas con escaso interés de pagar al fisco.
Pues bien, una filtración masiva de documentos internos de la Unión Europea revela que, además de insuficiente, la lista de los Paraísos citada fue elaborada con la máxima opacidad, con criterios muy discutibles y con fuertes presiones de Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda e, incluso, Francia para suavizarla o sacar directamente del listado a algunos aliados naturales.
El sistema tributario es una especie de “queso gruyer” plagado de agujeros para las multinacionales: las grandes empresas y las grandes fortunas se han especializado en establecer microfiliales en paraísos fiscales en los que los impuestos son bajos o nulos. Lo han hecho con impunidad y, a menudo, con la conciencia tranquila.
La lista europea era una manera de poner coto a ese método, pero los 19 documentos del Consejo Europeo, que han sido filtrados por el grupo de Los Verdes en la Eurocámara, revela, sobre todo, la “absoluta falta de transparencia” en todo ese proceso. Hasta la Comisión Europea coincide: “nos gustaría ver más hambre de transparencia en todo el proceso, pero los Estados miembros no transigen”.
Reino Unido se va, pero Londres torpedea sistemáticamente cualquier tipo de iniciativa fiscal que perjudique a sus excolonias, en especial a las jurisdicciones no cooperantes en estos objetivos de transparencia fiscal. Se pone de manifiesto que el Reino Unido puso todas las trabas posibles para fijar una metodología útil: defendía, por ejemplo, que los países con un impuesto de sociedades “del 0% ó próximo al 0%” no tenían por qué ser paraísos fiscales, siempre según esos documentos. “A pesar de los obstáculos, se consensuó un lenguaje aceptable, pero que aguaba en parte los criterios”, admiten fuentes de la Comisión.
Irlanda y Luxemburgo, que no son paraísos, sí son limbos fiscales que durante décadas han desarrollado la competencia tributaria a la baja, apoyaron demandas británicas. Luxemburgo presionó para evitar las sanciones, que al fin y al cabo son el elemento coercitivo para que los países señalados intenten salir de esos listados. Incluso la Francia del presidente Macron presionó hasta el último minuto para sacar a Marruecos de la lista.
Hay nueve países señalados y 55 jurisdicciones en la lista gris europea (Andorra, Suiza, Qatar, Belice, Jersey, Liechtenstein y demás sospechosos habituales figuran en esa segunda lista, propuesta por el Gobierno español).
Esos 55 países no están en la lista negra porque han mostrado compromisos para cambiar su política fiscal. Pero esos compromisos no son conocidos. El calendario para aplicar las medidas imprescindibles para evitar su salto a la lista negra tampoco es público: Andorra debe anular o modificar cuatro regímenes tributarios (según uno de los documentos filtrados), pero nadie excepto su Gobierno sabe exactamente cuáles son y cuándo debe hacerlo.
ESPAÑA:
La economía española cerró 2017 con un crecimiento del PIB del 3,1%, después de sufrir una leve desaceleración en el cuarto trimestre, cuando creció un 0,7%, una décima menos que en los tres meses anteriores.
Según los datos de contabilidad nacional, la demanda nacional, sobre todo el gasto de las familias y la inversión, han sido las macromagnitudes que más han empujado al Producto Interior Bruto durante el cuarto trimestre, mientras que la demanda exterior disminuyó su ritmo de actividad.
Tras encadenar su cuarto año de crecimiento (ya van tres realizándolo a un a un ritmo superior al 3%), el PIB español se situó en 1,163 billones de euros, su máximo histórico en términos nominales (en euros corrientes), si bien en términos reales (euros constantes) su volumen aún no se ha igualado al alcanzado durante el año 2008.
Según detalla el Instituto Nacional de Estadística (INE), la demanda nacional, que representa el 97,3% del PIB, fue aumentando a lo largo del año pasado y aportó 2,8 puntos al crecimiento total. Creció un 3,2% interanual en el último trimestre, dos décimas más que el anterior y cinco más que en los dos primeros. En este terreno, se aceleró el consumo, para cerrar el año con un crecimiento interanual del 2,5% tras haberlo iniciado en el 1,9%. La aceleración se produjo tanto en el consumo de los hogares (2,5% en el último trimestre, una décima más que en los dos anteriores y tres más que en el primero), como en el público (2,4% a final de año frente al 1% del comienzo)
Igualmente destaca la Inversión dentro de la demanda interna. Sobresale la demanda en bienes de equipo por las empresas y de las familias que han adquirido viviendas.
En términos generales, la inversión se aceleró al 5,6% en la segunda mitad del año, para crecer un 5% en el conjunto del año, casi dos puntos más que en 2016. En este capítulo, las empresas dispararon su inversión en bienes de equipo un 6,1% a lo largo del año (7,7% en el último trimestre). Una tendencia positiva que indica que las empresas se están preparando para afrontar aumentos de su demanda y ventas.
Asimismo, la inversión en construcción creció un 4,6% en 2017, casi el doble que el año anterior y al mayor ritmo desde 2006, antes de la crisis, bien es verdad que desde niveles muy inferiores a los que tenía antes del estallido de la burbuja inmobiliaria. Actualmente, esta variable solamente alcanza el 68% del volumen que llegó a tener en 2007.
El sector exterior, que contribuyó con tres décimas al crecimiento de la economía en 2017, mostró un comportamiento algo distinto. Las exportaciones crecieron en el conjunto del año un 5%, si bien la tasa del último trimestre del 4,4% fue 1,2 puntos inferior a la del trimestre anterior.
Desglosando ese capítulo, se aprecia una brusca desaceleración de la exportación de servicios, merced al frenazo del turismo extranjero en el último trimestre: el gasto de los no residentes pasó de crecer a ritmos cercanos al 10% en los tres primeros trimestres a un 4,2% en el último. El parón que se aprecia en la contabilidad nacional está en sintonía con el que refleja la estadística de llegada de turistas extranjeros.
Crecieron más las exportaciones que las importaciones, que aumentaron a un ritmo anual del 4,7%, con una desaceleración de todos los capítulos en el último trimestre del año. En una economía que reaccionó a la crisis volcándose hacia las exportaciones, este capítulo encadena máximos históricos de volumen desde hace siete años, mientras que las importaciones (reflejo del consumo interno) aún están lejos de los niveles de 2007. El saldo entre exportaciones e importaciones es positivo en 31.032 millones.
Por lo que respecta a la oferta, las actividades agrícolas e industriales crecieron en 2017 un 3,7%, pero mientras el sector primario registra una trayectoria descendente a lo largo del año, la de la industria es creciente.
El sector servicios se ha mantenido en un 2,6% interanual, cuatro décimas menos que el año pasado. Dentro del sector terciario destaca un trimestre más la reducción de volumen de las actividades financieras (banca) y de seguros. Reducen su tamaño un 1,5% en 2017 y encadenan su noveno año de descenso, situándose en niveles de 2003.
Respecto al empleo, creció en el cuarto trimestre un 2,9% interanual, la misma tasa que había registrado en los dos trimestres anteriores. En el conjunto del año, la tasa de crecimiento es del 2,8%, frente al 3% del año anterior. Esa tasa de crecimiento se traduce en aproximadamente 490.000 empleos equivalentes a tiempo completo más que el año anterior.
Por sectores, el empleo crece más en la construcción, un 5,2%, con un fuerte acelerón en el último trimestre, por un 2,5% en los servicios, un 3,7% en la agricultura y un 3,2% en la industria. Dentro de los servicios, destaca el aumento del 7,8% del empleo en actividades inmobiliarias, mientras que los servicios bancarios y financieros sólo ganan un 0,1%.
Por lo que refiere al comportamiento de los precios, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de precios de consumo (IPC) ha subido en febrero hasta el 1,1%, frente al descenso que experimentó hace un año.
Los precios suben cinco décimas como consecuencia del repunte de los precios de la electricidad en febrero, y después de que la inflación interanual se moderara en el pasado mes de enero hasta el 0,6% como consecuencia de la bajada del recibo de la luz en ese mes.
De forma que en febrero la tasa interanual del IPC ha encadenado 18 meses consecutivos en positivo, después de que, en el pasado enero, se registrara una tasa de crecimiento interanual del 0,6% (la más baja en 16 meses) el IPC interanual ha vuelto en febrero a superar el 1%, registrando la misma tasa que en diciembre de 2017.
Respecto al mes anterior, los precios aumentaron un 0,1% en contraste con los descensos del 0,4% registrados en los meses de febrero de 2016 y 2017.
El Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), por su parte, también avanza cinco décimas en comparación interanual hasta el 1,2% y respecto al mes anterior sube un 0,1%. El dato definitivo se publicará el próximo 13 de marzo.
Por otro lado, el Gobierno ha iniciado el rescate de más de 500 kilómetros de autopistas. Todas ellas volverán a ser gestionadas por el Estado momentáneamente después de presentar respectivos concursos de acreedores y ser liquidadas. Serán rescatadas en los próximos meses, si bien los plazos varían en función de cada vía en particular. Entre febrero y marzo el Estado se hará con la mayoría de ellas.
El Consejo de Ministros ha aprobado estos rescates, al autorizar la ruptura de los contratos referentes a la explotación de estas carreteras, que con más de 500 kilómetros representan el 20% de la extensión de la red de carreteras de pago.
Una vez estas pasen a ser gestionadas por Fomento, comenzará la cuenta atrás para determinar la responsabilidad patrimonial de la administración (RPA) que tendrá que hacer frente el Gobierno por asumir su gestión. La RPA es una cláusula muy habitual en los contratos referentes a infraestructuras de titularidad pública, como estas autopistas. Establece que el Estado tiene la obligación de indemnizar a las concesionarias en el caso de quiebra o rescate del activo en cuestión.
Según los cálculos de Fomento, la RPA total será de más de 2.000 millones de euros. Una cuantía notablemente inferior a la señalada por los fondos que adquirieron la mayor parte de la deuda que soportaban las autopistas (unos 4.000 millones), por el Tribunal de Cuentas (3.500 millones) o por Seopan, la patronal de grandes empresas y concesionarias (5.000 millones).
MERCADOS:
Durante febrero se ha vivido el peor mes desde el Brexit en el Ibex, y sin embargo, se ha reactivado la negociación en renta variable y, en mayor medida aún, en futuros y ETF (fondos cotizados en la Bolsa).
Y es que el aumento de la volatilidad ha ido acompañado de un repunte de la contratación en la Bolsa española. De acuerdo con los datos publicados por BME (el Grupo Bolsas Mercados Españoles es el operador de todos los mercados de valores y sistemas financieros de nuestro país) el importe negociado en renta variable española durante el mes de febrero ascendió a 46.555 millones de euros.
Esa cifra supone un aumento del 2,8% respecto a las registradas en el mismo mes del año anterior, y permite reducir al 4,1% el descenso acumulado en el año. Entre enero y febrero se negociaron 97.418 millones de euros.
La fuerza de las caídas con las que comenzó el pasado febrero y el resurgir de los bandazos, dispararon la contratación de fondos cotizados (ETF) un 41,8%. Este porcentaje se eleva al 87% en el número de negociaciones.
Al igual que los fondos cotizados, las turbulencias en los mercados también han elevado la negociación de futuros y derivados. El importe contratado en futuros sobre el Ibex 35 ha subido un 24,6% en febrero, y un 34,5% en el caso de los futuros Mini Ibex 35.
El informe mensual publicado por BME refleja por último un comportamiento más estable en el mercado de renta fija. El volumen negociado bajó un 3,9% en febrero, si bien las admisiones a cotización aumentan un 46,9%.
Por otro lado, el Tesoro Público ha colocado 6.000 millones en un bono sindicado a 30 años, con una demanda de 26.221 millones, la mayor de su historia para esta referencia y la segunda mayor para un soberano europeo a ese plazo. Los títulos cuentan con un cupón del 2,70% y una rentabilidad del 2,726%, la más baja de la historia en este plazo.
En el mercado secundario, en donde ya están cotizando estos activos, el bono a diez años ha subido hasta el 1,53% y la prima de riesgo hasta los 79 puntos básicos. Estos niveles equivalen a 105 puntos básicos por encima del tipo mid-swap (tipo de referencia del mercado interbancario de permutas de tipos de interés), un diferencial 80 puntos básicos más estrecho que en la anterior sindicación a 30 años, que tuvo lugar en marzo de 2016.
La mayor participación en las compras ha correspondido a las gestoras de fondos, con un 40,9%; seguido de entidades bancarias, con un 27,2%; compañías aseguradoras y fondos de pensiones, con un 20%; fondos apalancados, con un 6,2%; bancos centrales e instituciones oficiales, con un 5,6%. Otros inversores han participado con un 0,1% del total de las compras.
Por lo que respecta al mercado de la vivienda, Según datos publicados por el Ministerio de Fomento, el precio medio de la vivienda libre se situó en el cuarto trimestre de 2017 en 1.558,7 euros por metro cuadrado (supone un repunte interanual del 3,1%, encadenando once meses consecutivos al alza).
Frente al tercer trimestre de 2017, los precios subieron el 1,2%, según la misma fuente.
No obstante, el precio de la vivienda se mantiene alejado de las variaciones que alcanzó en el primer trimestre de 2008 (-25,8%). Por contra, se ha recuperado el 7,1% desde el valor mínimo contabilizado en el tercer trimestre de 2014.
En términos reales (descontada la inflación, por tanto, en euros constantes), entre octubre y diciembre del año pasado el precio de la vivienda libre en España creció el 1,7% respecto al mismo trimestre de 2016.
En el caso de la vivienda nueva (menos de cinco años), los precios subieron el 2,3%, hasta una media de 1.804,4 euros por metro cuadrado. Las casas de más de cinco años de antigüedad se encarecieron el 3,1%, con un precio medio de 1.550,7 euros por metro cuadrado.
Por comunidades autónomas, el precio de la vivienda libre subió en trece, lideradas por Madrid (6,9%), Baleares (6,5%), Cataluña (5,3%), Navarra (4,1%) y Canarias (3,9%). Los descensos correspondieron a La Rioja (1,8%), Castilla y León (1%), Castilla La Mancha (0,8%) y Galicia (0,4%).
En los municipios de más de 25.000 habitantes, los precios más elevados se dieron en San Sebastián (3.437,3 euros/m2), Sant Cugat del Vallès (3.060,5 euros/m2), Barcelona (3.053,6 euros/m2), Santa Eulalia del Río (3.004,9 euros/m2), Ibiza (2.939,0 euros/m2), Madrid (2.861,5 euros/m2), Getxo (2.858,6 euros/m2) y Calvià (2.760,5 euros/m2).
Los precios más bajos se registraron en Elda (521,6 euros/m2), Alcoy (577,8 euros/m2), Ontinyent (586,6 euros/m2), Crevillent (599,4 euros/m2), Villarrobledo (601,1 euros/m2) y Puertollano (610,8 euros/m2).
El precio medio de la vivienda protegida en el cuarto trimestre del pasado ejercicio se situó en 1.128,3 euros por metro cuadrado, lo que supone un repunte del 0,4 % respecto al mismo periodo de 2016.
EMPRESAS:
Durante el año 2017 las grandes empresas que cotizan en el Ibex 35 aumentaron sus ganancias aprovechando la mejoría de la economía española.
Estas grandes sociedades ingresaron un 7,6% más en su cuenta de resultados. Las empresas aumentaron sus márgenes tras reducir su carga financiera.
Las empresas españolas han aprovechado durante este tiempo para reducir su endeudamiento (apalancamiento en términos financieros). Esta circunstancia ha aligerados sus costes financieros y mejorado sus márgenes de beneficio.
Esta es una de las razones por la que las empresas que cotizan en el Ibex 35 hayan aumentado más sus ganancias que sus ingresos. La cifra de negocio de las 34 sociedades más grandes de España ascendió a 474.173 millones. Para entender la dimensión de esta cifra, es equiparable a la totalidad del gasto de todas las Administraciones públicas de España. El dato, además, supone un crecimiento del 7,66% respecto al ejercicio 2016, según los datos recopilados de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
El beneficio neto atribuido de estas empresas ascendió a 40.122 millones, lo que supone un incremento del 16,26% sobre el año anterior.
La rentabilidad de estas grandes compañías ha crecido durante el último año.