miércoles, 8 de abril de 2015

SITUACIÓN ECONÓMICA ESPAÑOLA Y MUNDIAL ABRIL 2015: la recuperación matizada.

Han sido las autoridades de Estados Unidos las que han desencadenado la intervención del BPA andorrano y su filial el Banco Madrid por blanqueo de capitales procedentes del crimen organizado. Desde entonces los acontecimientos se han precipitado de tal forma que el banco domiciliado en España ha quedado al borde de la liquidación. Aunque no implique riesgo sistémico alguno para el sistema financiero español, el asunto es muy grave, ya que evidencia que es posible que traficantes de drogas, bandas mafiosas u organizaciones terroristas cuentan de forma más o menos cómoda con algunas instituciones financieras para lavar el dinero captado en operaciones que violan la ley.

GLOBAL:

Todavía no puede hablarse de recuperación económica mundial, a pesar de cómo se está reanimando la economía estadounidense. Las dudas sobre el crecimiento en la zona euro, en una situación próxima al estancamiento y con una amenaza deflacionista que sólo la media estadística consigue enmascarar, las vacilaciones de Japón y la moderación del crecimiento chino (el 7% parece un avance excepcional en Europa, pero en Pekín apenas consigue crear actividad para absorber el crecimiento de la población activa) pesan todavía demasiado en la economía mundial. Hay alguna expectativa fundada de cambio de tendencia en Europa, pero es un movimiento insuficiente para mejorar las expectativas.
De ahí, la importancia de la pretensión de llegar a un acuerdo transatlántico de comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, mediante el denominado “Transatlantic and Investment Partnership”. Se trata de un  proyecto de especial significación para los dos bloques comerciales más importantes en la escena global. Si llegara a suscribirse, los acuerdos y sus especificaciones serían una referencia para el resto de la comunidad económica internacional, porque estaríamos ante el pacto comercial más ambicioso jamás firmado. Entre estas dos economías se intercambian casi la mitad del comercio mundial. De alcanzarse en los términos inicialmente previstos, el aumento de las relaciones comerciales y de los flujos de inversión implicaría un crecimiento adicional del PIB estadounidense y de la UE cercano al 0,5%.
En todo caso, existen grandes dificultades para lograr ese acuerdo. Debe implicar necesariamente la reducción de todo tipo de barreras al comercio internacional, incluidas las no arancelarias y otro tipo de restricciones a los intercambios, más allá del desarme importante que ya existe en las relaciones entre ambas economías.
Paralelamente, ha venido creciendo la susceptibilidad de las organizaciones europeas de consumidores, y existen temores a que la liberalización erosione sus derechos o a las exigencias de supervisión de la calidad de los bienes y servicios intercambiados, desde los alimentos a los productos farmacéuticos. Incluso las organizaciones sindicales europeas, han llegado a considerar el acuerdo como una especie de caballo de Troya en el que se introducirían en Europa las pretensiones de las grandes empresas americanas para ganar cuota en los mercados comunitarios. De especial interés serán las negociaciones en torno a los servicios financieros, donde la Unión Europea tampoco tiene ventaja.
Es preciso que la extensión de los beneficios del comercio no se lleve a costa de la debilidad defensiva de los consumidores y de las pequeñas empresas.

ESTADOS UNIDOS:

La economía estadounidense ha mostrado durante el pasado mes de marzo, sólo un aumento de 126.000 nuevos ocupados. Se trata del ritmo de creación de empleo más bajo desde diciembre de 2013 y queda a la mitad de lo visto durante los 12 meses previos. La tasa de paro se mantuvo estable en el 5,5%.
Esta debilidad en el ritmo de creación de empleo, podría llevar a la Reserva Federal de Estados Unidos a aplazar el alza de tipos de interés hasta finales del verano próximo.
El consenso de mercado anticipaba la creación de 243.000 empleos en marzo, y no ha sido la única mala noticia en el informe del Departamento de Comercio, ya que, además, se revisaron a la baja las cifras de  los dos meses precedentes. El dato de febrero queda ahora en 264.000 ocupados, frente a los 295.000 que se avanzó hace un mes, mientras que el de enero pasa de 239.000 a 201.000 empleos.
Este dato se ha valorado como una brusca variación de la tendencia que venía registrando Estados Unidos, que desde hace un año venía siendo una máquina de crear empleo, al registrar más de 200.000 ocupados al mes desde marzo de 2014.
Aunque sólo en parte, el mal tiempo podría explicar este fuerte frenazo en la contratación. Pero también puede estar manifestándose el efecto de la apreciación del dólar en el sector exportador, que ocasiona la disminución de las mismas, y el abaratamiento del petróleo en la energía.
Esta evolución del mercado laboral es calificada como decepcionante, pero la realidad es que va en la línea de otros indicadores del lado del consumo, la producción industrial y la vivienda, que muestran que la economía estadounidense no está avanzando con tanta fuerza como se esperaba. La sólida creación de empleo vista hasta ahora había alimentado el debate sobre el primer alza de tipos en EE UU desde junio de 2006, aunque desde la Reserva Federal se viera la situación con cautela.
Está por ver cómo el dato de empleo comentado, puede o no cambiar el debate. La Fed anticipó en sus últimas proyecciones un crecimiento del 2,5% este ejercicio (sólo una décima por encima al registrado en 2014). Para el paro la previsión es que baje al 5,1% a lo largo de 2015 y que se alcance el pleno empleo en 2016. En el mejor de los casos, podría haber dos alzas de tipos de un cuarto de punto este año en Estados Unidos. El estancamiento de los salarios y la baja inflación le daría margen para esperar.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, tendrá en cuenta estos datos a la hora de decidir cuándo sube los tipos. Se barajaba la posibilidad de que la escalada comenzara en junio, después de que el tipo de intervención de corto plazo haya estado paralizado casi en el 0% más de siete años.
La Reserva Federal (el Banco Central estadounidense) ha dejado claro que sigue sin ser probable que eleve los tipos de interés en la reunión de este mes de abril y, para tranquilizar al mercado, también indicó que "este cambio en el forward guidance (objetivo futuro) no indica que haya decidido ya el momento en el que subirá el precio del dinero”.
Está por ver cuál es la reacción de Yellen ante estos débiles datos de empleo, que podrían anticipar que la recuperación económica de Estados Unidos está perdiendo fuelle. 
Por otro lado, Estados Unidos no está frenando el llamado defracking del petróleo, lo que está provocando que en el mercado esté entrando más crudo del que se consume y, por tanto, a que se disparen los inventarios. Hasta tal punto, de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido en su informe mensual que se está cerca del tope de la capacidad de almacenamiento. El Departamento de Energía de EE UU propuso, por su parte, comprar cinco millones de barriles para las Reservas Estratégicas.
El mayor complejo en tierra para almacenar petróleo, situado en Cushing (Oklahoma), está lleno ya al 70%. Goldman Sachs ha anticipado que el límite de la capacidad en Estados Unidos podría alcanzarse en el próximo mes de junio, porque el incremento que se espera en la demanda no va a ser suficiente para absorber todo el petróleo que sale de los pozos. “Eso, inevitablemente, llevará a una nueva reducción de los precios”, según la AIE.
También se encuentra en una tendencia a la baja el Brent europeo, que parecía que había logrado recuperar los 60 dólares. La AIE señala que la repuesta de los productores de EE UU a la caída de precios está tardando en llegar, pero advierte de que si se rebasa la capacidad de almacenamiento, el efecto en el suministro podría ser “abrupto”.
La economía estadounidense está produciendo más de nueve millones de barriles de petróleo diarios. Es un ritmo que no se veía desde 1972 y sucede incluso con las petroleras cerrando algunos pozos. Mientras tanto, según Bloomberg, los inventarios se encuentran al nivel más alto de las últimas ocho décadas.

EUROZONA:

Según la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat), la inflación cosechó durante el mes de marzo pasado, otro mes en cifras negativas.
El comienzo del programa de compras de activos del Banco Central Europeo —que comprará 1,1 billones de euros en deuda pública y privada al menos hasta septiembre de 2016— permitió suavizar los temores a la deflación: los precios cayeron apenas el 0,1% en marzo, frente al 0,3% del mes anterior. Y sin embargo el continente sigue en zona de peligro: quitando energía y alimentos, la inflación sigue cayendo e inaugura la primavera un poco más cerca del 0%; concretamente, en el 0,6%.
El índice de precios al consumo de la eurozona ya acumula 26 meses por debajo del 2%, el objetivo declarado del BCE. Y lleva un año y medio por debajo del 1%. En gran parte por el desplome de los precios energéticos, que en marzo bajaron el 5,8% ante el abaratamiento del petróleo.
Si la inflación es el principal dolor de cabeza del Eurobanco y en general de la tecnocracia europea, las tasas de paro son el indicador del grado de profundidad de la crisis social. Y ahí las noticias son algo mejores, a pesar de que el desempleo se reduce con exasperante lentitud y sigue en niveles estratosféricos en países como Grecia y España, con tasas superiores al 20% y un paro juvenil que supera el 50%. En el conjunto de la eurozona, la tasa de paro se redujo una décima en febrero respecto al mes anterior, hasta situarse en el 11,3%. La incipiente reactivación de la economía del euro permite empezar a suavizar los niveles de paro, desde los máximos alcanzados a mediados de 2013, aunque las cifras están aún muy altas en términos históricos.
Son muy grandes las disparidades en Europa en términos de desempleo. Países como Alemania y Austria rondan el 5%, frente al 23,2% de España y al 26% de Grecia, que ha vuelto a empeorar tras la ligera mejoría experimentada el año pasado. Las subidas más fuertes en febrero se produjeron en Croacia (del 17,3% al 18,5%), Chipre (del 15,6% al 16,3%) y Finlandia (del 8,4% al 9,1%), que ha vuelto a caer en recesión a pesar de las  reformas de los últimos años.
Según Eurostat, en la eurozona hay 18,2 millones de parados —cifra equivalente a la población de Holanda—, y más de tres millones de desempleados menores de 25 años. En toda la Unión, el número de parados asciende a 23 millones de personas, de los que casi cinco millones son jóvenes de menos de 25 años.
Por lo que respecta a la economía alemana, el Ejecutivo alemán  se propone un objetivo más ambicioso: su Ministerio de Finanzas prevé mantener la política de deuda cero durante el próximo lustro, según las directrices financieras para el periodo 2016 a 2019.
Berlín ha recibido en los últimos tiempos críticas de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, que reclaman más gasto público a la primera economía del euro. “La política de no generar más deuda nos permite ahora poder incrementar algunas partidas”, justifica en el Ministerio de Finanzas Wolfgang Schäuble.
En su primer año y medio de vida, la coalición de democristianos y socialdemócratas ha sacado adelante normas con marcado carácter social, como la jubilación a los 63 años para los trabajadores con más años cotizados o mejoras fiscales para las madres, lo que ha generado malestar en el sector más liberal de la CDU, el partido democristiano de Merkel. Schäuble se ha propuesto concentrar en lo que queda de legislatura los esfuerzos en la inversión, principalmente para mejorar las infraestructuras, y en Defensa. Pero siempre respetando el ortodoxo principio de que el Estado no gaste más de lo que ingresa.
Para cubrir el déficit inversor que lastra las capacidades futuras de la economía alemana, Schäuble ya anunció a finales del año pasado 10.000 millones suplementarios, dinero que se destinará en los tres próximos años a lo que el ministerio denomina “inversiones de futuro”: principalmente infraestructuras y medidas de eficiencia energética. Pero muchos expertos consideraban esta cantidad insuficiente.
Según Kristina van Deuverden, analista del prestigioso Instituto de Investigación Económica (DIW), ha señalado que “si el Gobierno no modifica su política fiscal, no tendremos un presupuesto equilibrado, sino que a medio plazo habrá superávits importantes, algo que habría que evitar. No hay ningún motivo para seguir reduciendo la deuda. Es necesario gastar más en inversiones”. Sin embargo, los economistas más ortodoxos defienden la política de Merkel y Schäuble.
Según el responsable de finanzas públicas del Centro para la Investigación Económica Europea, Friedrich Heinemann, “hay buenos motivos para imponer el ahorro. El primero es interno. Alemania se enfrenta a un proceso de envejecimiento acelerado y tiene sentido prepararse ahora para el aumento de las pensiones y otros gastos relacionados con la edad a los que tendrá que hacer frente en los próximos 10 o 15 años. Es importante recobrar la confianza de los inversores en la eurozona. Y esta solo llegará si logramos mostrar que somos capaces de equilibrar nuestros presupuestos. Alemania puede contribuir así a la estabilidad financiera”.
El Gobierno planea ir reduciendo la deuda pública hasta dejarla por debajo del 70% del PIB a finales de 2017; y alcanzar el objetivo trazado en los criterios de Maastricht de reducirla al 60% en 2023. El Ministro de Finanzas,  Schäuble , debido al agravamiento de crisis como la de Ucrania o la Estado Islámico, aconseja aumentar los fondos disponibles para Defensa.

ESPAÑA:

En relación al paro, los datos del pasado mes de marzo han sido relativamente buenos, también en comparación con la serie histórica. El retroceso del desempleo registrado (aquellas personas que acuden a inscribirse como desempleados en las oficinas de empleo) en 60.214 personas, supone que es el mejor mes de marzo en 13 años. Como comparación, en marzo del año pasado el paro bajó en 16.620 personas.
La afiliación a la Seguridad Social es también muy positiva, la mejor de la serie (que empieza en 2001) para un mes de marzo: 160.579 afiliados más; casi el doble de los 83.984 cotizantes ocupados de marzo de 2014.
Por comunidades autónomas, el paro baja en todas las comunidades menos en el País Vasco, donde el desempleo sube en 510 personas. Las autonomías en las que el descenso ha sido más acusado son Andalucía (-10.737), Cataluña (-9.469) y Comunidad Valenciana (-7.772).
Sin duda, lo más destacable por sectores, es que hay una subida generalizada en la afiliación a la Seguridad Social, pero es especialmente marcada en la hostelería (45.979), en la Construcción (13.151), en las Actividades Administrativas y Servicios Auxiliares (12.865) y en las Administraciones Públicas (10.067).
La contratación sigue al alza, tanto en general (con un repunte del 18,5% respecto a marzo del año pasado) como en indefinida (del 27,1%). El porcentaje de indefinidos sobre el total alcanza sólo el 10%.
En prestaciones, sigue el retroceso de los perceptores de algún tipo de ayuda, un retroceso que va a un ritmo del 13,7% anual; es decir, es más rápido que el del descenso del paro (del 7,1%). La caída es especialmente fuerte entre los perceptores de las prestaciones contributivas, las de mejor calidad: el retroceso respecto a marzo del año pasado es del 22,6%.
La tasa de cobertura, el porcentaje de parados registrados que han trabajado antes que tienen acceso a prestación o subsidio, baja así hasta el 55,7%, casi 5 puntos menos que hace un año.
Por otro lado, según el último Boletín del Banco de España, la economía española está fortaleciéndose, ya que el PIB (Producto Interior Bruto) ha crecido un 0,8% desde principios de enero hasta finales de marzo.
La cifra anterior supone una tasa de crecimiento interanual del 2,5%, aunque el Banco de España espera un avance del 2,8% al final de este 2015.
No cabe duda, de que la caída del precio del petróleo, la depreciación del euro, y las medidas de liquidez adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE), están siendo fundamentales para esta mejoría de la actividad económica española.
El Boletín Económico del Banco de España, anticipa un aumento del consumo de los hogares gracias a la mejora del empleo, y a la rebaja del impuesto sobre la renta que liberará más recursos para los bolsillos de las familias.
Otro aspecto clave que señala el Banco de España, es la recuperación en la compra de la vivienda, dónde prevé un aumento del 4,2% en este 2015, y de un 6,6% durante 2016, basándose en el fortalecimiento de la demanda, y en la reducción del stock de viviendas vacías.
Sin embargo, la devaluación salarial sigue ahí, atenuada por el menor coste de la vida: la encuesta de coste laboral ha revelado que a finales del año pasado, el salario medio había descendido un 0,2% en tasa anual. Un nuevo retroceso que llega en buena medida de la mano de los sueldos de esos nuevos empleos, significativamente más bajos que los de los destruidos durante la crisis.
La devaluación salarial se refleja en la nómina de quienes, en el mismo empleo, cobran menos; también en los que trabajan más horas ganando lo mismo; en la intensidad de las tareas de quienes continúan conservando el trabajo. Pero, sobre todo, impacta en los que perdieron su empleo y han encontrado otro, en los llamados salarios nuevos.
En las grandes empresas el empleo creció un 1,8% mientras que el salario medio bajó un 0,8%. Eso, teniendo en cuenta que, por el momento, los descuelgues o incumplimientos de convenios no se han generalizado, tiene un claro motivo: los sueldos de los nuevos empleados son sensiblemente inferiores y empujan la media a la baja.
El mismo Mario Draghi, ya señaló hace meses: “que en algunos países los salarios reales de los nuevos contratos están en niveles vistos en los años ochenta del siglo pasado”.
Lo que también muestran los datos es la desigualdad de la devaluación salarial. El estudio de la EPA por deciles (división de la población asalariada en diez grupos por nivel de ingresos) muestra que el retroceso de los sueldos se ha cebado más en quienes menos cobran. Se pone de relieve cómo durante la crisis ha crecido esa desigualdad entre quienes tienen un salario más alto y uno más bajo: en 2007 el salario medio de los trabajadores que más ganaban multiplicaba por 5,9 el de quienes tenían un sueldo más bajo; en 2013, el múltiplo llegaba a 8,1.
Con una reserva de más de cinco millones de parados, no parece que la devaluación salarial vaya a acabarse este año.
Por otro lado, por lo que respecta a la evolución de los precios, el incremento de precios al consumo (IPC) durante el pasado mes de marzo, han bajado un 0,7% en comparación con los registrados en el mismo mes del año anterior, con lo que ya se encadenan nueve meses consecutivos de caída, según el dato preliminar publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este descenso interanual es inferior al registrado en febrero (-1,1%), una moderación de la caída que el INE ha explicado, principalmente, por la subida de los precios de los carburantes registrada en la mayoría de las semanas del pasado mes de marzo.
En términos mensuales, el IPC ha repuntado un 0,6% en marzo respecto al mes anterior, su mayor alza en este mes desde el año 2012, cuando los precios se incrementaron un 0,7%, según el INE.
En cuanto al IPC Armonizado (IPCA), el elaborado con criterios comunes a toda la UE y utilizado para comparar entre los países de la Unión Europea, su variación anual se sitúa en el mes de marzo en el -0,7%, cinco décimas por encima del que había en febrero.
Según un informe publicado por la Agencia Tributaria (AEAT), hay que destacar que la mejora de las rentas de las familias y la recuperación del consumo impulsaron la recaudación tributaria durante el pasado año 2014, que creció un 3,6% respecto al año anterior hasta los 174.987 millones de euros. Así, el aumento de las bases imponibles supuso un incremento de los ingresos en todos los grandes impuestos, salvo el de sociedades.
La mejora de la situación económica y del empleo han sido la base de ese aumento de la recaudación, a diferencia de los años anteriores en que los incrementos se debieron a los cambios normativos del Gobierno que aumentaron la presión fiscal. Incluso en términos homogéneos (corrigiendo, entre otros elementos, el distinto grado de ejecución de las devoluciones de 2013 y 2014), los ingresos en 2014 registraron el mismo alza, el 3,6%.
El mayor crecimiento se registró en el IVA (8,2%) como consecuencia del aumento del gasto sujeto al impuesto y a las menores devoluciones solicitadas, sobre todo, las correspondientes al ejercicio 2013. El consumo de las familias, el gasto en vivienda y el de las administraciones públicas contribuyeron a la mayor recaudación.
Finalmente, por lo que respecta a la pensiones,  el Gobierno ha sacado de la llamada “hucha de las pensiones” (Fondo de Reserva de la Seguridad Social) más de un 37% en tres años. El informe entregado en el Congreso por la Ministra de Empleo, Fátima Báñez, confirma que tan sólo quedan en el fondo 41.634 millones en la hucha.

MERCADOS:

El Ibex 35 ha cerrado el primer trimestre con un alza del 12,08 %, el mejor arranque anual cosechado por el principal indicador de la Bolsa española desde 1998, ya que durante el pasado mes de marzo ha experimentado una revaloración mensual del 3,07 %.
El resultado obtenido entre enero y marzo supone el mejor trimestre de la Bolsa desde el periodo julio-septiembre de 2013, cuando el mercado se anotó una subida del 18,34 %.
Todos los grandes valores del Ibex 35 han terminado al alza el trimestre; Inditex ha sido el que más se ha revalorizado al subir el 26,05 %, mientras que BBVA lo ha hecho el 21,50 %; Repsol, el 11,51 %; Telefónica, el 12,52 %; Iberdrola, el 7,24 %; y Santander, el 2,58 %.
Dentro del Ibex 35, treinta y tres valores han registrado ganancias trimestrales, y solo 2 dos pérdidas, ya que FCC ha caído el 3,32 % entre enero y marzo y ArcelorMittal, el 2,87 %.
Por el contrario, Abengoa ha sido el valor más alcista al subir el 84,50 %; seguido de Gamesa, con el 55,64 %; Sacyr, con el 33,54 %; Indra, con el 35,44 % e IAG, que ha ganado el 34,93 %.
En este primer trimestre, la Bolsa española se ha visto beneficiada por la mejora de los datos macroeconómicos de España, Europa y Estados Unidos, además de la caída del euro y del precio del crudo.
No obstante, el Ibex 35 se ha visto sobre todo aupado por el inicio del programa de compra de deuda masiva por parte del Banco Central Europeo (BCE), que ha logrado borrar las pérdidas que el mercado había cosechado por el miedo ante la situación de Grecia.
De esta manera, el mercado nacional se ha anotado el mejor arranque de año desde 1998, cuando ganó un 40,7 %. 
Respecto a la vivienda, parece que el sector inmobiliario ha comenzado su salida de la recesión. Los principales indicadores sobre el mercado de la vivienda, que quedó completamente hundido tras el estallido de la burbuja, indican que este encontró su suelo en la segunda mitad del año pasado. La inversión se recuperó, los bancos volvieron a prestar, las compraventas se incrementaron y las grúas incluso se pusieron de nuevo en marcha en las principales ciudades.
Los datos que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran que por primera vez en seis años, una subida anual de los precios.
Según el INE, los precios de la vivienda subieron el 1,8% en 2014. Solo en tres comunidades (Asturias, Extremadura y Navarra) las casas siguieron perdiendo valor. A pesar de que los datos contrastan con los del Ministerio de Fomento, que aún recoge un leve descenso interanual, ambas estadísticas indican también la tendencia del mercado a recuperar el equilibrio. La de Fomento indica que doce comunidades vieron cómo los precios se incrementaron de forma trimestral y siete acabaron 2014 con valores superiores a los del año anterior.

EMPRESAS:

China está de compras por Italia. La última adquisición es la del fabricante de neumáticos Pirelli, quinto fabricante a nivel mundial y uno de los símbolos de la industria italiana. La operación, valorada en 7.100 millones de euros, permitirá a ChemChina hacerse primero con el 26% que la compañía italiana Camfin posee en Pirelli y más tarde lanzar una oferta de compra obligatoria para el resto de los accionistas, entre los que se encuentran el gigante energético ruso Rosneft y la banca americana JP Morgan. El acuerdo contempla que el actual presidente de Pirelli, Marco Tronchetti Provera, se mantenga al frente de la compañía durante los próximos cinco años.

Las negociaciones empezaron en noviembre y se han comenzado a filtrar algunos detalles de la operación. La compra de una de las joyas de la corona de la industria de Milán concita de nuevo el debate sobre la creciente desamortización de Italia. La crisis ha provocado que marcas tan italianas como Parmalat, Edison, Bulgari, Valentino, Alitalia, Ansaldo Sts, La Rinascente o Coin hayan terminado bajo control extranjero.

3 comentarios:

  1. Una recuperación virtual...para el ciudadano !

    Saludos

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  2. Con un importante componente de Marketing electoral.
    Saludos

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